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nuevos esquemas aduaneros nacional e internacional

En las condiciones actuales en que se desenvuelve el comercio mundial, en el cual cada vez
existen menos barreras para el intercambio de bienes y servicios, las aduanas juegan un papel
determinante porque pueden ser factor de éxito o bien de fracaso, al permitir o entrabar el
desarrollo económico que es la base del bienestar colectivo. Para que Venezuela logre salir
adelante y se inserte como un participante más activo en el comercio mundial, además de
contar con la infraestructura industrial, comercial y de transporte adecuada a tal fin, es de vital
importancia que cuente con un servicio aduanero moderno y eficiente que en lugar de
constituir una barrera sea más bien un eslabón en la cadena del transporte que asegure, dentro
del marco legal correspondiente, la fluidez en el movimiento de nuestras importaciones y
exportaciones, contribuyendo así a minimizar los costos asociados con estas operaciones y
hacernos más competitivos a la hora de colocar nuestros bienes y servicios en el exterior.
Nuestras aduanas no han escapado al profundo proceso de corrupción en que se han visto
envueltos todos los sectores del país, convirtiéndose en entrabadoras del comercio, ya que su
ineficiencia castiga severamente a aquellos que actúan apegados a la legalidad, produciendo
retrasos y sobrecostos e impidiéndoles competir con quienes han hecho del contrabando una
forma de vida. Gracias a la presencia de estos actores corruptos, tanto del sector público como
del privado, nuestras aduanas prestan un servicio sumamente eficiente para algunos pocos y
muy ineficiente para la mayoría y han brindado durante mucho tiempo cuantiosas ganancias
particulares a una minoría indeseable, en detrimento de todos.
Durante los últimos diez años se han adelantado programas para la modernización de
nuestro sistema aduanero sin haber obtenido resultados satisfactorios y es que quizás se ha
pretendido automatizar sin estudiar a fondo cuáles son las causas de la ineficiencia
y corrupción aduanera y cómo combatir los intereses creados en ese sector.
La automatización es parte importante de la modernización, ya que en un país donde se
manejan volúmenes de exportaciones e importaciones tan significativos como el nuestro es
imposible manejar la información que las operaciones aduaneras generan sin la intervención
de la informática; pero la modernización del sistema aduanero venezolano requiere también de
un cambio en la actitud de las personas que son, al final, quienes están detrás del
funcionamiento de todas las cosas. Si no logramos cambiar la mentalidad de los comerciantes y
de los funcionarios que justifican la corrupción como una alternativa más fluida ante la
ineficiencia del sistema actual y no logramos que la visión de un país competitivo, sano y
con instituciones a prueba de corrupción, sea compartida por la gran mayoría, todo esfuerzo de
cambio para mejorar estos procesos será en vano. Adicionalmente, es preciso modificar la
legislación aduanera vigente, para que el servicio aduanero logre los niveles de eficiencia y
satisfacción al cliente que se persiguen. Para sólo mencionar un ejemplo de la discrecionalidad
de los funcionarios, la Ley Orgánica de Aduanas vigente establece la obligatoriedad de
revisión física de toda la mercancía que entra o sale del país por parte de las autoridades
aduaneras; esto con los volúmenes de mercancías que transitan por nuestras aduanas es
físicamente imposible y, de hecho, todos sabemos que actualmente no ocurre, pero
la selección de cuáles mercancías se revisan y cuáles no están en manos de los funcionarios,
quienes con toda seguridad no aplican ningún criterio válido para tomar su decisión. Los
nuevos sistemas aduaneros que se están aplicando en el mundo se basan en la revisión física de
un bajísimo porcentaje de las mercancías, en conjunto con la profunda utilización de
las estadísticas que dan a las autoridades un adecuado conocimiento de los importadores o
exportadores, todo dentro de un marco de "buena FE" en el cual no faltan las sanciones
adecuadas. Se podría decir que es un matrimonio entre la aduana y la comunidad de negocios.
otro factor vital para la modernización es la capacitación y el entrenamiento continuo a que
deben estar sometidos los funcionarios de las nuevas aduanas, así como la renovación de los
cuadros gerenciales que hasta el momento no ha sido significativa para enfrentar los cambios
que se imponen.
Por último, no podemos esperar que ningún servicio funcione en forma eficiente si la
infraestructura física disponible para las personas que lo prestan se encuentra
en estado deplorable, nuestras aduanas funcionan en su mayoría en edificios que no cuentan
con las más mínimas condiciones que garanticen el bienestar de los que allí laboran o circulan.
Qué contrasentido, el que las aduanas que como parte de sus funciones recaudan
tanto dineropara el fisco, no estén dotadas de las instalaciones adecuadas.
En la actualidad se adelanta un nuevo proceso de modernización que está focalizado
principalmente en la revisión de los procesos operativos, la reforma de la Ley de Aduanas y la
automatización. Existe un proyecto de modificación de la ley que espera por la aprobación del
Congreso y existe un sistema computarizado, el Savia (Sistema Automatizado Venezolano de
Información Aduanera), aplicado en algunas aduanas como prueba piloto. Mientras no se haga
obligatoria su aplicación en las aduanas y mientras el marco legal existente no se modifique
para permitir la agilización de los procesos por la vía de la informática, el Savia seguirá en su
muy tímida aplicación.
Todos los sectores involucrados deben comprometerse a lograr los cambios necesarios, el
sector privado ha demostrado su apoyo a la modernización con su activa participación en los
diferentes intentos que se han realizado en los últimos 10 años y está comprometido con este
proyecto, que no es exclusivo del Seniat y al que todos debemos apoyar.
INSTRUMENTOS PARA LA MODERNIZACION aduanera

Un proceso de esa envergadura exige un esfuerzo significativo de los gobiernos, para viabilizar,
entre otras medidas:
 la reestructuración administrativa de las organizaciones aduaneras;
 la revisión de la legislación que sostiene su actuación;
 la motivación y perfeccionamiento de su personal; y
 la informatización de sus procedimientos y de los instrumentos de apoyo a la acción fiscal.

La importancia prestada a la informatización en el proceso de modernización de los servicios


aduaneros se debe al hecho de que ella provocará consecuencias más inmediatas y a largo
alcance y reacciones en cadena, no solamente en el ambiente interno de las aduanas, sino en
todo el universo de entidades que participan del comercio exterior.
No se pretende con ello, volvemos a insistir, disminuir la importancia de los demás factores de
modernización. Pero tampoco se puede ignorar que la informatización provoca consecuencias
inmediatas en los demás factores:
 Exige una mejor estructura de los servicios, en razón del cercenamiento de soluciones
localizadas y diferentes de aquellas previstas en los sistemas informatizados.
 Establece alteraciones en las estructuras formales de las organizaciones, a veces no
entendidas o no percibidas por sus gerentes principales o, aún, imposibles de ser
formalizadas a mediano plazo, en razón de la menor dinamicidad de esos factores.

 Obliga a una revisión profunda de la legislación para viabilizar la adopción de los nuevos
procedimientos; y provoca una mejora en las instalaciones, por la propia exigencia de
mejores condiciones ambientales para los equipos.

Objetivo de la modernización aduanera

La amplitud y vastedad de los objetivos -bastante ambiciosos- pretendidos por todos los países
con la automatización, confirman las aseveraciones anteriores de mayor eficacia, eficiencia y
efectividad esperadas por los responsables de la modernización de los servicios aduaneros. Es
interesante, aunque lógica y plenamente explicada, la coincidencia de los objetivos pretendidos
con la informatización de los servicios aduaneros en todo el mundo.
Veamos. En casi todos los documentos que tratan de los sistemas informatizados de las
aduanas, están más o menos explicitados los siguientes objetivos:
 Extender el control a todas las actividades aduaneras (entrada de vehículos, carga, tránsito
aduanero, formulación de declaración para despacho aduanero, valoración aduanera, pago
de tributos, despacho aduanero propiamente dicho y regímenes aduaneros especiales).
 Simplificar procedimientos, con miras a agilizar los trámites burocráticos y reducir costos
operacionales de los importadores, exportadores, depositarios, transportadores y órganos
de control.
 Facilitar a los usuarios el acceso al sistema para el otorgamiento de información.
 Agilizar el control aduanero, a través de una selección por parámetros de los despachos que
serán objeto de revisión.

 Dotar a las aduanas y los demás usuarios de otros instrumentos de apoyo a sus actividades,
para, entre otras cosas, la valoración aduanera de mercaderías, con el objeto de conseguir
una adecuada aplicación de las tarifas, para orientación y consulta a la legislación y con
fines de entrenamiento.
 Mejorar el control de recaudación de impuestos.

 Dotar al gobierno de estadísticas de comercio exterior casi instantáneas, además de


confiable.
 Y poner a disposición, de manera ágil y flexible, un sistema de informaciones gerenciales y
de acompañamiento de las operaciones

CARACTERISTICAS DE LOS SISTEMAS PROYECTADOS


Los sistemas de administración aduanera están siendo concebidos obedeciendo
especificaciones que posibiliten:
 El establecimiento de procedimientos operacionales; y
 La coordinación de esos procedimientos y del comercio exterior como un todo.

En el primer conjunto están incluidas todas las rutinas automatizadas de procesamiento de las
exportaciones y de las importaciones (declaraciones de mercaderías e informaciones sobre el
vehículo transportador y la carga transportada) y el control, por el gobierno, de esas
operaciones. Este conjunto engloba aún los servicios prestados por las aduanas, cuando éstas
colocan a disposición de sus usuarios, por ejemplo, tablas de códigos de mercaderías y tarifas,
legislación aduanera, informaciones sobre acuerdos internacionales y programas de
entrenamiento.
En el grupo siguiente, están contempladas todas las operaciones de procesamiento destinadas a
suplir a los administradores, tanto a nivel operacional como a nivel de gerencia general, de
informaciones para evaluación de la eficiencia de la actividad aduanera y de la efectividad de
determinados institutos o regímenes aduaneros especiales. Integran este grupo los
instrumentos disponibles para apoyar al gobierno en la administración y planeamiento de las
medidas económicas relativas a comercio exterior.
CONSECUENCIAS DE LA MODERNIZACION DE ADUANAS
Como consecuencia del proceso de modernización, resultan las manifestaciones del sistema, o
sea, las influencias que los procedimientos derivados ejercerán sobre los sectores que actúan en
comercio exterior, en el sentido de que adopten medidas individuales de modernización, como
forma de usufructuar mejor los recursos puestos a disposición y sobrevivir a la competencia. En
el caso de los despachantes de aduana, posibilitará el mantenimiento y ampliación de la cartera
de clientes al ofrecer servicios en las condiciones exigidas por la nueva tecnología.
De esta forma, cuando el gobierno establece, como en el caso del Brasil, que los usuarios
trasmitan las informaciones necesarias al control aduanero, directamente de terminales
conectados a su sistema, las empresas conectadas al sector - a partir del momento en que
perciben y comprenden mejor el proceso de modernización en curso - tendrán que
informatizarse y entrenar a sus empleados en estas nuevas tecnologías o hacer uso de
representantes legales que les proporcionen esos servicios en mejores condiciones. A
consecuencia de ello, se espera que los usuarios menos informatizados aprovechen la
oportunidad para perfeccionar sus instrumentos internos de trabajo
Avances en materia de integración económica relacionadas en la administración aduanera

Entendiendo el concepto de integración en sentido amplio, es decir, como todo acuerdo


entre Estados para lograr una mejor relación entre ellos en distintas materias,
especialmente en la económica, Venezuela tiene suscrito varios acuerdos que establecen
diferentes formas y grados de integración, tales como los acuerdos de alcance parcial, los
de complementación económica y los de libre comercio.
Algunos acuerdos de este tipo suscritos por Venezuela, vigentes en la actualidad, son: el
Tratado de Montevideo (ALADI o Asociación Latinoamericana de Integración), los que
constituyen la ALBA (Alternativa Bolivariana de América Latina y el Caribe) y el Acuerdo de
Complementación Económica Venezuela-MERCOSUR. En materia de derechos humanos,
Venezuela suscribió la Convención Americana de Derechos Humanos, llamado “Pacto de
San José” por haber sido firmado en la ciudad de san José en Costa Rica el 22 de
noviembre de 1969.

Los acuerdos más relevantes suscritos por el Estado venezolano en este tipo de integración
son los siguientes:
A. La Organización Mundial del Comercio (OMC)
Los resultados de la Ronda Uruguay entraron en vigor el 1° de enero de 1995 con el
establecimiento de la Organización Mundial de Comercio.
La reunión ministerial de Marruecos de marzo de 1994 aprobó el Acta Final con los
resultados de la Ronda Uruguay. Estos resultados se traducen en la sustitución del Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), como organismo internacional, por
la OMC. Ello implicó el establecimiento de un nuevo marco institucional común que abarcó
el antiguo GATT y el conjunto de acuerdos conexos, con el objeto de desarrollar las
relaciones comerciales entre los países miembros, con la aplicación de acuerdos
multilaterales y plurilaterales.
A esos acuerdos donde, además, se estableció la forma de la solución de las controversias y
el régimen de agricultura, se suman los convenios conexos sobre salvaguardias, acceso a
mercados, servicios, propiedad intelectual, subvenciones y compensaciones, antidumping,
obstáculos técnicos al comercio, valoración aduanera, procedimientos para licencias de
importación y mecanismos de examen de políticas comerciales. Igualmente, se introdujeron
asuntos de gran sensibilidad económica y social, como la conservación del ambiente y
explotación de la mano de obra infantil.

B. La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI)


En virtud del Tratado de Montevideo, suscrito el 12 de agosto de 1980, vigente desde el 18
de marzo de 1981, se crea la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), que
sustituyó a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), con lo cual comienza
una nueva etapa del proceso de integración latinoamericano iniciado en 1960.
La ALADI es el mayor grupo latinoamericano de integración. Cuenta en la actualidad con 12
países miembros: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay,
Perú, Uruguay, Venezuela y Cuba. Este último se hizo miembro el 26 de agosto de 1999.
El Tratado de Montevideo crea un nuevo ordenamiento jurídico operativo para el
fortalecimiento del proceso de integración. Entre los cambios originados a raíz de su
aprobación está la sustitución del programa de liberalización comercial multilateral y sus
mecanismos auxiliares orientados a la configuración de una Zona de Libre Comercio, por el
establecimiento de una Zona de Preferencias Económicas. La Zona de Preferencias
Económicas comprende tres mecanismos: la Preferencia Arancelaria Regional; los Acuerdos
de Alcance Regional; y los Acuerdos de Alcance Parcial.
Las funciones básicas de estos mecanismos se resumen en la promoción y regulación del
comercio recíproco de los países de la región, la complementación económica entre sus
miembros, y el desarrollo de acciones de cooperación económica que contribuyan a la
ampliación de los mercados.

El Mercado Común del Sur (MERCOSUR)


El Mercado Común del Sur fue creado el 26 de marzo de 1991, con la suscripción del
Tratado de Asunción, por parte de la República Argentina, la República Federativa de Brasil,
la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay. Sin embargo, es en
diciembre de 1994, con la firma del Protocolo de Ouro Preto, cuando se le otorga al
MERCOSUR personalidad jurídica internacional y se establece su estructura institucional.
Con el Protocolo de Ouro Preto se adoptaron los instrumentos fundamentales de política
comercial común que rigen la zona de libre comercio, estableciendo un arancel externo
común y una zona de libre de aranceles para sus integrantes a partir de 1999, con la sola
excepción del azúcar y el sector automotriz.
El propósito del MERCOSUR es promover el libre intercambio y movimiento de bienes,
personas y capital entre los países del bloque, y avanzar a una mayor integración política y
cultural entre sus países miembros y asociados.
Tiene como estados asociados a Bolivia (1996), Chile (1996), Perú (2003), Colombia
(2004) y Ecuador (2004). Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador integran actualmente la
Comunidad Andina (CAN), bloque con el que el Mercosur también firmó un acuerdo
comercial en 1998.
El estatus de Estado asociado se establece por acuerdos bilaterales, denominados Acuerdos
de Complementación Económica, firmados entre el Mercosur y cada país asociado. En
dichos acuerdos se establece un cronograma para la creación de una zona de libre comercio
con los países del Mercosur y la gradual reducción de las tarifas arancelarias entre el
Mercosur y los países firmantes. Además, los Estados asociados pueden participar en
calidad de invitados a las reuniones de los órganos del Mercosur y suscribir convenios sobre
materias puntuales.
Venezuela fue Estado asociado entre los años 2004 y 2006, pero el 4 de julio de 2006
suscribió el Protocolo de Adhesión al MERCOSUR para iniciar el proceso de su ingreso al
bloque de integración y convertirse en “Estado Miembro”. En este protocolo, Venezuela se
adhiere al Tratado de Asunción, al Protocolo de Ouro Preto y al Protocolo de Olivos para
Solución de Controversias del MERCOSUR. De igual manera, acepta adoptar el acervo
normativo vigente (Decisiones del Consejo del Mercado Común, Resoluciones del Grupo del
Mercado Común y Directivas de la Comisión de Comercio del MERCOSUR), la nomenclatura
común y el Arancel Externo Común (ARC) en forma gradual, en un plazo no mayor de 4
años. La Zona de Libre Comercio entraría en vigencia entre los años 2010 y 2013,
dependiendo del país miembro. Los plazos más cortos se aplicarán a Brasil y Argentina, y
los más largos a Paraguay y Uruguay.

D. La Comunidad Andina (CAN)


El 22 de abril de 2006, Venezuela denunció el Acuerdo de Cartagena, principal tratado de la
Comunidad Andina, suscrito en mayo de 1969 por sus miembros fundadores (Chile,
Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia), de la cual formaba parte el Estado venezolano desde el
año 1973, tratado éste que establece una estructura orgánica bastante similar a la de la
Unión Europea, en donde coexisten órganos de clara naturaleza intergubernamental con
varios de tipo supranacional, que disfrutan de atribución de competencias de los Estados
miembros.
Esta estructura orgánica e institucional está conformada por un Tribunal de Justicia, con
sede en Quito, Ecuador; una Secretaría General, con sede en Lima, Perú, con importantes
competencias ejecutivas y administrativas, además de normativas y de vigilancia del
cumplimiento del ordenamiento jurídico andino; una Comisión, de naturaleza
intergubernamental, principal órgano normativo, al igual que el Consejo Presidencial Andino
y el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, que junto con el Parlamento
Andino y otras instituciones financieras, laborales y culturales llevan adelante la llamada
integración andina.
Ahora bien, de acuerdo con el artículo 135 del Acuerdo de Cartagena, los derechos y
obligaciones en materia comercial, adquiridos por Venezuela durante su condición de
miembro pleno de la CAN, estarán en vigencia por un plazo de cinco (5) años, contados a
partir de la denuncia (22-04-2006), no así sus derechos y obligaciones jurídicos derivados
de la atribución de competencias a esta organización hecha por el Estado venezolano
cuando se incorporó a ella, que ya cesaron por decisión expresa del Tribunal de Justicia de
la Comunidad Andina, motivo por el cual ya no son aplicables a Venezuela los principios
rectores del Derecho Comunitario andino que rigen su ordenamiento jurídico, como son los
de aplicación y efecto directo de aquél, la primacía del derecho andino sobre los derechos
nacionales, el de seguridad jurídica y el de responsabilidad patrimonial de los Estados
miembros, ni asiste con derecho a voz ni a voto a las reuniones de los órganos andinos, de
los cuales ya no forma parte, como lo dijo el mencionado tribunal. Sus obligaciones y
derechos, con vigencia todavía hasta el 22 de abril de 2011, solamente se limitan a los que
tienen que ver con el programa de liberalización comercial.

El Acuerdo Complementación Económica CAN-MERCOSUR


El 16 de abril de 1998, los cinco países miembros de la Comunidad Andina y los cuatro del
Mercosur suscribieron un Acuerdo Marco que disponía la negociación de una zona de libre
comercio entre ambos bloques. A través de él, se dispuso que las negociaciones se
desarrollaren en dos etapas: en la primera, para un acuerdo de preferencias arancelarias
fijas sobre la base del patrimonio histórico y en la segunda, un acuerdo de libre comercio.
La firma del acuerdo de complementación para la conformación de una zona de libre
comercio se hizo realidad el 16 de diciembre de 2003, luego de arduas negociaciones, y su
entrada en vigor fue fijada para el 1º de julio de 2004. Suscribieron el acuerdo Argentina,
Brasil, Uruguay, Paraguay (Estados Miembros del Mercosur) y Colombia, Ecuador y
Venezuela, países miembros de la CAN en ese momento.
Bolivia y Perú tienen acuerdos de libre comercio propios con el Mercosur, desde el 17 de
diciembre de 1996 en el caso del primero (ACE Nº 36) y desde el 25 de agosto de 2003 en
el caso del segundo país andino (ACE Nº 58).
Los tratados constitutivos de la Comunidad Andina y del MERCOSUR establecen que la
suscripción de un acuerdo de libre comercio es requisito indispensable para otorgar la
calidad de miembro asociado a cualquier país que lo solicite. Los países andinos, en virtud
de los Acuerdos de Complementación Económica Nº 36, 58 y 59, han obtenido la condición
de Estados asociados del MERCOSUR.

La Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA)


La Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe es una propuesta de integración
enfocada para los países de América Latina y el Caribe cuyos gobiernos comparten en la
actualidad ciertos criterios ideológicos, que pone énfasis en la lucha contra la pobreza y la
exclusión social y comprende un proyecto de colaboración y complementación política,
social y económica entre sus miembros.
La ALBA se constituyó en La Habana (Cuba) el 14 de diciembre de 2004, por el acuerdo de
los Gobiernos de Venezuela y Cuba y el 29 de abril de 2006 se sumó Bolivia y en enero de
2007 se firmó un acuerdo por el cual Nicaragua ingresa como cuarto miembro pleno de
esta propuesta.
Se fundamenta en la creación de mecanismos que aprovechen las ventajas cooperativas
entre las diferentes naciones asociadas para compensar las asimetrías entre esos países.
Esto se realiza mediante la cooperación de fondos compensatorios, destinados a la
corrección de discapacidades intrínsecas de los países miembros, y la aplicación del Tratado
de Comercio de Pueblos (TCP).
El TCP, suscrito el 29 de Abril del 2006 por Cuba, Bolivia y Venezuela, entiende al comercio
y la inversión no como fines en sí mismos sino como medios del desarrollo que
proporcionen beneficios para los pueblos mediante el fortalecimiento de los pequeños
productores, microempresarios, cooperativas y empresas comunitarias, facilitando el
intercambio de mercancías con los mercados extranjeros

La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR)


El tratado constitutivo de Unasur, fue firmado el 23 de mayo de 2008 por un grupo de 12
países suramericanos, entre los cuales se encuentran: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile,
Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, Colombia y Venezuela. Este entrará
en vigencia 30 días después de la fecha de recepción del noveno instrumento de ratificación
depositado en la Secretaria de las Naciones Unidas.
El proyecto de UNASUR tiene como objetivo construir, de manera participativa y
consensuada, un espacio de integración y unión en el ámbito cultural, social, económico y
político, dando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la
infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, mediante el fortalecimiento de la
democracia y reducción de las asimetrías entre los participante.
Actualmente los gobiernos de países miembros, entre los cuales se incluyen Venezuela y
Colombia, trabajan en el diseño del grupo de países que trabajarán en conjunto por la
integración física, energética y de comunicaciones junto con la transferencia de tecnología y
de cooperación para impulsar a toda América del Sur como una sola fuerza.
Cabe destacar que en el marco de este nuevo esquema de integración fue creado el Banco
del Sur, el cual tiene por objeto financiar el desarrollo económico, social y ambiental,
haciendo uso del ahorro intra y extraregional; fortalecer la integración; reducir las
asimetrías y promover la equitativa distribución de las inversiones entre los países
miembros