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A. MARCO REFERENCIAL.

1. La Religiosidad Indígena.
La primera pregunta clave es saber si ¿existió una religión y una mitología comunes en Mesoamérica,
o cada etnia tenía una concepción religiosa propia? La respuesta es positiva.

LAS ENTIDADES ANÍMICAS.


La cultura náhuatl creía en tres entidades anímicas en todo el cuerpo, pero concentradas en tres órganos:
a la cabeza pertenecía el Tonalli. En la parte superior de la cabeza se ubicaba la conciencia y la razón.
El Tonalli es para que funcione lo racional.
al corazón el Yolía o Teyolía. En el corazón, todo tipo de procesos anímicos. El Teyolía es inseparable
del ser humano vivo. El Teyolía es para que funcione lo central afectivo.
y al hígado el Ihiyotl. En el hígado los sentimientos y las pasiones. El Ihíyotl es para que funcione lo
pasional.
Se consideraban los dones divinos que hacían posible la existencia humana, pero los tenían también
los númenes, los animales, las plantas y las cosas.
Los tres deben operar armónicamente para que la persona esté sana físicamente, equilibrada
mentalmente y recta moralmente.
El Tonalli.
- Otorga a la persona una fuerza que da vigor, calor, valor y le permite el crecimiento
- Es un soplo adquirido como fuerza en movimiento. Su naturaleza es caliente y luminosa
- El sol es por excelencia el portador de Tonalli.
- El niño recién nacido no puede ser expuesto a sus rayos, hasta que no se conozca si el día de su
nacimiento tiene carga benéfica o maléfica. El destino de la persona lo marca el día en que nace
en razón de las fuerzas cósmicas que se manifiestan como luz-calor y se difunden en la tierra.
- Si el destino lo coloca en un día no conveniente, será necesario introducir en el niño otra fuerza
favorable, posponiendo la fecha de la dedicación al agua, baño ritual que le otorgaría su Tonalli
definitivo, donde se le imponía su nombre.
- La persona podía fortalecer o dañar su Tonalli, esto provocaba la intervención divina, ya como
premio o castigo.
- Es peligroso cortar el cabello de la parte posterior de la cabeza porque se provoca su salida.
- El Tonalli era indispensable para la vida, se podía vivir sin él poco tiempo
- La ausencia del Tonalli ocurre por la ebriedad, enfermedad, el sueño, el coito y la inconciencia.
- Había que tener cuidado con las relaciones sexuales porque con ellas se afectaba
fundamentalmente el Tonalli; especialmente las relaciones prematuras.
El Teyolía
- Era la entidad anímica que iba al mundo de los muertos, y a la muerte de la persona iba a morar
con los númenes (Se identificó con el alma de los cristianos)
- La persona la poseía desde el vientre materno
- Su naturaleza era similar al Tonalli
- Los daños al Teyolía ocurrían por una conducta inmoral, principalmente lo sexual, también por
enfermedades en el corazón, o por los hechiceros
- Para curarla había que hacer una ceremonia donde la persona exponía sus faltas al sacerdote,
una penitencia y ofrenda a los númenes.
El Ihíyotl
- Estaba en el hígado: lugar de la vida, el vigor, las pasiones y los sentimientos, del cual brotan
los apetitos, el deseo y la codicia, con sus consecuencias de ira y odio.
- Era un aliento insuflado por Citlalicue y otros númenes en el bautismo
- Su naturaleza era un gas luminoso y maloliente

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- Una persona virtuosa tenía un hígado limpio; en cambio la suciedad estaba relacionada con una
vida inmoral.
- Los pecados irradiaban inmundicia y ésta era un verdadero enemigo de la comunidad.
- El Ihíyotl debía ser revitalizado por las mismas fuerzas de la naturaleza, por el aire que se
respira o por los alimentos con que el cuerpo se nutría.

LOS NÚMENES
Por el diálogo que nos ha transmito Fr. Bernardino de Sahagún, entre los primeros franciscanos y
Tlamatinime indígenas: había numerosos centros de culto con sus advocaciones. Los evangelizadores
etiquetaron su religión como politeísta.
A nivel de los sabios, Tlamatinime, Netzahualcoyotl de Texcoco, Tecayehuatzin de Huexotxingo y
otros, en Mesoamérica se había llegado a la concepción de un Numen supremo, un enoteísmo, quizás
fruto de una fusión entre las facultades y poderes divinos, del cual procedían todas las cosas.
Pero como no habían dedicado aún un templo, ni una imagen, ni una fecha para celebrarle, tal vez esta
idea no había permeado bien todavía entre el pueblo.
Un ser en quien se suman todos los poderes divinos y que por ello se le concibe como el absoluto, el
arbitrario; en consecuencia, los distintos númenes derivan piramidalmente hacia este superior, pues se
consideraba que sus distintos atributos no eran sino caras distintas de un mismo poder, por lo que
recibían nombres de acuerdo con sus ocupaciones.
Esto provocaría una jerarquía, pues habrá una gran distancia entre el dueño de todo lo existente y los
númenes menores, pero también entre estos y la humanidad, y entre estos y los animales y las cosas
inanimadas; ya que todos tenían Tonalli.
Una clara muestra son las expresiones que los nahuas dirigían a Ometeotl: Tloque Nahuaque, dueño
del cerca y del junto, afirmación explícita de la omnipresencia divina.
Yohualli – Ehécatl, Noche y viento, una omnipresencia, invisible como la noche e impalpable como el
viento, trascendencia de la divinidad.
Ipalnemohuani, aquel por quien se vive.
Moyocoyatzin, el que así mismo se crea,
In Ixtli in Yóllotl, rostro y corazón, principio dinámico de un ser.

Entre los Purépechas, la religión mesoamiericana sería la voluntad de coparticipar en la formación, el


establecimiento y el mantenimiento del orden divino-humano, mediante el servicio dirigido por la
autoridad. Los Númenes nos merecieron y como consecuencia se les deben ofrecer sacrificios.
Esta religión comprende varios aspectos: el orden, el servicio, la autoridad y la fe la cual se entiende
como la adhesión a la enseñanza que el representante enseña como verdad. El acto religioso será un
servicio correlativo del ser humano hacia la divinidad.
Los númenes mesoamericanos no fueron concebidos como seres estáticos, sino dinámicos, con formas
de ser de acuerdo a sus múltiples manifestaciones. Es como si los númenes se turnaran para gobernar
el mundo. Emergen en la tierra como fuerzas transformadoras.
La diferencia entre los númenes y los hombres es la facilidad de tránsito, los númenes se mueven
libremente a otros estados del tiempo y del espacio, son inmortales y los hombres no. El hombre
contempla los númenes en su entorno, en su cuerpo, y la naturaleza.
Los númenes poseen la capacidad de reintegrarse a su origen hasta que cumplan su misión. Los
númenes se tornan terrestres, a diferencia de los santos cristianos que se tornan divinos.
Los hombres pueden influenciar los númenes a través de sus imágenes; los númenes se introducen en
sus imágenes porque lo semejante va a lo semejante, pero había que tener precauciones al elaborar sus
imágenes.

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Estos númenes eran sujetos de derechos, por ello no eran todopoderosos; estaban hambrientos y sus
creaturas, la humanidad, tenía como tarea alimentarlos. Se hacía un intercambio, entre los mexicas
destinados al sacrifico les llamaban pagas; con el rito se paga y con el mismo se pide.
El hombre que muere como dios, con la fuerza de la divinidad dentro de su cuerpo, se reintegra siendo
dios a la morada de los dioses; ya en este nuevo estadio puede regresar al mundo en un nuevo ciclo y
en plenitud.
Los númenes mesoamericanos eran muy humanos, se les atribuyeron conductas humanas, por tanto, la
voluntad divina penetraba en el ser humano hasta formar parte de la voluntad del hombre.
En lo referente a comer de lo sacrificado, los númenes invisibles sólo comen las partes invisibles de
las cosas; pero para los humanos, el cuerpo sacrificado se convierte en un vaso transmisor de lo divino,
no se podía rechazar, se trata de una comunión.

EL CALENDARIO
La vida cotidiana del indígena no se entiende, ni se explica sin la religión. La comunicación y el diálogo
que se establecía, con el intercambio que a través de los sacrificios se lograba entre la humanidad y la
divinidad, culminaba en las festividades calendáricas.

El calendario estaba formado por 18 meses, cada uno con 20 días, al final había 5 días de mal agüero,
los nemontemi, o días vacíos, en total sumaban 365 días.
Tenían otro calendario adivinatorio, el tonalpohualli, con 20 semanas de 13 días, en total 260 días. Con
sus diferentes signos, era el que afectaba a los nacidos en ese día. Era muy importante para la
imposición del nombre y para la ceremonia del agua.
Coincidían los dos calendarios cada 52 años, es lo que se ha llamado el siglo náhuatl, que iniciaba con
la ceremonia del fuego nuevo; la última vez que se encendió fue el año 1507.

LA FIESTA
La fiesta en todas las culturas está siempre en relación con el hecho religioso. Entre los purépechas el
objetivo principal de las fiestas era, «mantener vivo el pacto de colaboración celebrado por la
comunidad humana con la divina».
La fiesta anual de la Equata Cónscuaro o fiesta de las flechas, resume todos estos aspectos. En ese día
se convocaban a todos los habitantes de la Irechequa, y el Petámuti, sumo sacerdote, les recordaba la
memoria histórica de su pueblo. Se pretendía conservar la unidad e identidad de los Purépechas. Se
puede titular «la fiesta de la identidad y de su tradición». En ella se renovaba y reafirmaba el pacto
entre la humanidad y la divinidad, considerando al ser humano trascendente por ser de origen divino.

SE LES APARECIÓ EL DIABLO


Los hispanos, laicos y clérigos, juzgaron como copias burdas del demonio, los ritos parecidos de la
religión indígena, los falsos sacramentos del bautismo, confesión, comunión, que en cuanto mayor era
la semejanza, existía mayor perfidia. El demonio se había apoderado de estas tierras desde la más
remota antigüedad. Sahagún afirma que todos los dioses de los gentiles son demonios, pues así lo
afirma la escritura.
El bien y el mal no funcionaban como opuestos, ya que, precisamente la oposición de los contrarios
era la causa misma de la existencia del cosmos y de su dinamismo; todos los seres no se podían concebir
sino en medio de una lucha entre dos principios opuestos y complementarios.

Para ellos el infierno era un lugar frío y oscuro, en contraste con el calor infernal cristiano.

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A.- 2) El control estatal: La jurisdicción Real y Eclesiástica

Dos instituciones fueron la base jurídica que sustentó el actuar de la Monarquía Española en la Iglesia
Católica de Indias: el Real Patronato y el Regio Vicariato. Dos cosas completamente distintas que
suelen confundirse por su cercanía al control estatal. El Real Patronato es el conjunto de los privilegios
verdaderos con que contaba los Reyes de España para gobernar la Iglesia en las Indias (América) y
otorgados por la Santa Sede; mientras que el Regio Vicariato es, lo que podríamos llamar, las demasías
o estiramiento que la Monarquía y la burocracia española hizo de los ‘privilegios verdaderos’, incluso
al margen de lo concedido.

2.1. El Real Patronato

Tiene como razón histórica la debilidad en la que se encontraba la Sede Apostólica Romana para fundar
y mantener la Iglesia en el Nuevo Mundo (América), no tenía la posibilidad de enviar misioneros,
mantenerlos, construir los edificios para la vivienda y el culto, ni pagar los ‘beneficios’ de donde
surgiría la Iglesia Indiana.

Todo comienza cuando el rey Fernando el Católico pide ‘privilegios’ al Papa Borgia Alejandro VI en
1493. El Papa le concede a la Corona de Castilla y León (Bula Inter coetera, 3 may.) todas y cada una
de las tierras descubiertas o por descubrir, que no estuvieran sometidas a un príncipe cristiano, con la
finalidad de evangelizarlas, justifica así la donación.

Once años después (1504, 15 nov.) el Papa Julio II erige las primeras diócesis americanas: Yaguata,
Magua y Baynúa en la isla Española de Santo Domingo (bula Illius fulciti). Como en la bula de erección
no aparecían los privilegios muy claros, el rey le solicitó explicitarlos. Por ello, el mismo Papa (1508
jul. 28) con la bula Universalis Ecclesiæ otorga el derecho de patronato: base y fundamento del
actuar eclesiástico español en América. Algunos de sus beneficios eclesiásticos son:
Ø Pase regio: control sobre todos los documentos eclesiásticos desde y hacia América.
Ø Juramento de fidelidad a la Corona: por parte de los obispos.
Ø Limitar privilegios: del fuero eclesiástico.
Ø Apelación: de los tribunales de la Iglesia a los estatales.
Ø Supresión de la visita ad límina: y envío al ‘Consejo de indias’ los informes diocesanos.
Ø Control de traslado: de clérigos y religiosos, desde y hacia América.
Ø Intervención directa: en sínodos y concilios.

Así, la Iglesia Americana estará tan distanciada de la Sede Apostólica, cuanto el Real Consejo de Indias
lo quiso. Y en cuanto a las consecuencias prácticas: los obispos fueron designados personalmente por
el Rey; las sedes de canónicos serán llenadas por el Consejo de Indias; y los párrocos serán elegidos
por el Virrey (Vicepatronato) tras la presentación de una terna de parte del obispo o superior religioso.

2.2. Regio Vicariato

Se trató de una potestad eclesiástica delegada por el Romano Pontífice al Monarca, en este caso de
España. Esta potestad enrareció el ambiente jurídico porque no constaba específicamente en las bulas
alejandrinas. Devino, posteriormente, en un laico con jurisdicción delegada para actuar en el foro
(¿fuero?) interno y externo de la Iglesia Indiana.

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Los reyes Fernando, Carlos y Felipe, no tuvieron la idea de un vicariato, pero sí entendían el Real
Patronato como algo distinto y superior. En la práctica ellos controlaban el envío de misioneros y su
distribución, y daban a los obispos el gobierno de las diócesis sólo con el nombramiento real, antes de
su consagración. Esta praxis fue tomada muy en cuenta por los teólogos juristas de las Órdenes
misioneras, que desarrollarán lo que se ha llamado la teoría vicarial.

Esta teoría fue tomada por las Órdenes mendicantes, quienes llegarán amparadas por la bula omnímoda
(de Adriado VI, 1522, 9 may.) donde se les otorgan todos los poderes papales en todos los foros, los
que juzgaran oportunos. Estos privilegios típicamente medievales, serán revocados con Trento (bula
In Principis Apostolorim, 1565, 17 feb.).

Fray Alonso de la Veracruz para defenderse de la nueva legislación tridentina presenta al Rey Felipe
un memorial para revocar las últimas disposiciones, perfilando así la teoría del Regio Vicariato. El Rey
obtiene esta nueva revocación del Papa Pío V (el breve Exponi nobis, 1567, 24 mar.). En síntesis la
teoría del Regio Vicariato dice:

… siendo el Sumo Pontífice el supremo rector de la vida misional de la Iglesia, y habiendo delegado
para América al Rey, luego también éste lo podía: en consecuencia los mandatos regios eran
pontificios, por ello los frailes que administran los sacramentos con licencia del Papa y del Rey, lo
hacían tan válida y lícitamente como los párrocos…

Esta teoría fue ganado adeptos hasta que se estableció como un modo de pensar entre los oficiales del
Consejo Real de las Indias. Uno de los cuales escribió «…los laicos están capacitados para entender
sobre personas y en causas eclesiásticas y espirituales: por lo que los reyes de España son efectivamente
vicarios del Papa en las Indias» (Don Juan de Solorzano y Pereyra, 1575-1654). Pero su obra De
indiarum iure fue puesta en el Índice.

Cuando en el s. XVIII llegan los Borbones a España, de tradición absolutista – regalista, estas líneas
vicariales no solo se acentuarán sino que tomarán su cauce definitivo. «… es por el poder real por
donde se transmite a los obispos electos la jurisdicción para que gobiernen sus diócesis y no por el
poder de los cabildos», este texto del obispo de Cartagena (Don Diego de Rojas) es sin duda una
falsedad eclesiológica – jurídica.

Los ministros regalistas de esta dinastía proclamarán el Regio vicariato como una regalía de la Corona,
o derecho del Monarca. Y será consolidado cuando Benedicto XV y Fernando VI aseguren la concesión
del territorio peninsular a un patronato similar al indiano: «El Papa es primado, pero no monarca de
toda la Iglesia» (escribirá el jurista Antonio Pereira). Carlos III llegará a decir, respecto a la relación
de la iglesias americanas con el Papa, «… por mi real mano se podrá instruir su Santidad, siempre que
yo lo tuviere por conveniente» (cédula de 1770, jul 1°). Sobran comentarios por los términos tan claros.

Con esta convicción actuará el IV Concilio mexicano en 1771, que exigirá a los obispos el juramento
a la Corona, convirtiéndolos en sus ‘mejores súbditos’ en detrimento de su fidelidad a la Iglesia. Se
trató de introducir tal vicariato en el nuevo código de indias, pero esta parte del código nunca fue
publicada.

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A3

LAS CONCEPCIONES TEOLÓGICO-MORALES SOBRE LA CONQUISTA. LA DEFENSA


DEL INDÍGENA

Fray Alonso de la Veracruz.

En el s. XVI para la nueva España se da el ámbito académico de la sociedad, los letrados. Se


conserva la única relectio primer curso académico en la Real y Pontificia universidad de México escrita
por fr. Alonso de la Veracruz, que iluminaban aspectos muy concretos de su sociedad contemporánea.
Alonso Gutiérrez Nació en 1507 en Caspueñas, Toledo; hijo de Fco. Gutiérrez y Leonor Gutiérrez,
familia acomodada. Estudio filosofía y teología en Salamanca, discípulo de fr. Fco. De Vitoria OP. Se
encontró con fr. Fco de la cruz agustino, lo invito a enseñar filosofía y teología en la Nueva España.
Llego a Veracruz el 19 de junio de 1536, ingreso a la orden de san Agustín, y tomo el nombre de fr.
Alonso de la Veracruz. El 23 de nov. 1540 se abre el centro de estudios superiores en sede Tiripetío,
Mich., ahí se da la primera catedra de filosofía por fr. Alonso y él ahí forma la primera biblioteca
americana.

Estudio la lengua tarasca, en su mixto tiempo (docencia-apostolado). 1542 Vasco de Quiroga, obispo
de Mich., le encarga su obispado en su ausencia a Trento solo nueve meses. En 1543 electo Definidor
(consejero del provincial fr. Juan de san Román). En 1548 elegido para dirigir la orden. Previo a sus
labores docentes renuncia al obispado de León en Nicaragua, 20 marzo de 1553. En 1557 se dedica
totalmente a la docencia universitaria, imprime sus apuntes de filosofía 1554 recognitio summalarumn,
dialectica resolutio 1557, physica speculatio en 1556 y la única obra de matiz teológico speculum
coniugiorum 1556.

En 1557 nuevamente electo como provincial. 1560 regresa a la docencia, y el 4 de agosto de 1561 por
la real cedula lo llama a rendir cuentas de sus teorías sobre los diezmos, texto preparado como relectio
de su segundo curso universitario: De decimis. En 1562 en compañía de los provinciales de las tres
órdenes iban a defender sus privilegios ante la corte, pero por el consejo de indias solo fue él, que logro
responder bien sus acusaciones, así Felipe II en una real cedula mando que los indígenas no pagaran
diezmos, sino semillas y ganados de España y seda. También presenta al Rey un memorial, para que
este solicitara al papa la revocación de sus últimas disposiciones, justificándolo con la teoría del Regio
Vicariato (los reyes castellanos tienen suprema autoridad eclesiástica del nuevo mundo), así Felipe
obtiene del papa Pio V el breve Exponi nobis, 24 de marzo de 1567, así los frailes quedan en las Indias
con los privilegios intocados, avalado por la real cedula del 15 de enero de 1568.

En 1572 recibe permiso real para regresa a la Nueva España, nombrado Prior general de la orden,
visitador general de todas las indias occidentales. Su inicio de viaje fue el 27 de junio 1573 con 12
toneladas de libros, llego en septiembre a Tiripetío. En 1575-1578 fue electo por tercera vez prior
provincial, crea el colegio de san pablo en México, rector y docente. En 1578 dirige por ultima vez la
provincia agustina. Muere en junio de 1584 enterrado en la capilla mayor del templo de san Agustín.

LA OBRA. El pensamiento de Veracruz que analizaremos está contenido en su obra: De dominio


Infidelium et iusto bello 1, la cual fue compuesta originalmente para una relectio pronunciada en el

1
El contenido de la obra está expuesto en once dudas:

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primer curso universitario 1554. Se trataba de una disertación magistral que los catedráticos en
propiedad estaban obligados a pronunciar, una vez por año, en un acto académico solemne, sobre
algunos de los temas más importantes y de actualidad desarrollados durante las lecciones académicas.

Fr. Pedro de la Peña, catedrático de prima de teología, comenzó a leer en su primer curso universitario
la Secunda secundae del Aquinate, Veracruz explicaría, dentro de esta materia De iustitia et iure, uno
de cuyos particulares es el tema de su relectio. Su pensamiento se encuadra en la escuela salmantina,
abrevando los contenidos del padre del derecho internacional (dominico Fr. Francisco de Vitoria). Fr.
Alonso fue único pensador de esta escuela que desarrollo su pensamiento desde América. Esto va a
representar una riqueza para su reflexión jurídico-teológica, puesto que la teoría que se propondrá
estará en función de una realidad ya constatada.

La obra no es sólo la materia desarrollada en la relectio, el contenido es muy extenso y denso,


sin duda lo amplió con nuevos temas. Para su análisis será desde una crítica bastante severa a quienes
celebraban y se vanagloriaban por la conquista de Mesoamérica.

Veracruz propone en primer lugar, a) una ética de la guerra, y como consecuencia las razones
que pudieran existir para la conquista, aunque esta ya era un hecho consumado; sólo que para otorgarle
validez a todo lo ocurrido, con sus grandes tragedias y ambigüedades, esto lo haría una exigencia
ineludible, cumplir con ciertos requisitos que a su entender debían b) construir la nueva república, los
cuales tendrían como base y fundamento la justicia, y debían producir necesariamente la prosperidad
de sus habitantes.

A.- Ética de la Guerra.

Según Veracruz, la justificación fundamental para que el estado español permanezca en


América, es con el fin de que la evangelización cristiana ya iniciada no retroceda, sino que por el
contrario se conserve y aumente. Basa su argumentación en el poder indirecto del Romano Pontífice.
Aunque, por un lado, niega al Papa cualquier potestad temporal, por otra parte, no duda en atribuir al
Pontífice la plenitud del poder espiritual, dependiente sólo de Cristo, cuyo poder se extiende incluso a
los infieles, por derecho divino, se basa para ello en Jn 10,16: Tengo otras ovejas que no son de este
redil, también a ellas tengo que llevarlas y escucharán mi voz, habrá un solo rebaño y un solo pastor.

Primera.- ¿Quiénes tienen en estas partes pueblos sin título, pueden justamente recibir tributos? (3).

Segunda.- ¿Quién posee justo título, está obligado a la instrucción de los nativos? (47).

Tercera.- ¿Quién tiene justamente el dominio de un pueblo por donación regia, puede a su capricho, ocupar las tierras del mismo, aunque
sean las incultas, o para pastos de sus rebaños y cultivos de cereales, etc.? (106).

Cuarta.- ¿Es lícito exigir [a los Indígenas], tantos tributos cuantos sean capaces de poder entregar? (156).

Quinta.- ¿Eran verdaderos Señores [los Indígenas], y consiguientemente pudieron ser despojados? (241).

Sexta.- ¿Los españoles que compran a los Indios campos a cualquier precio, están tranquilos? (278).

Séptima.- ¿El Emperador es Señor del orbe? (342).

Octava.- ¿Aunque el Emperador sea Señor del orbe, es dueño no obstante de los bienes de sus súbditos, tanto de aquellos que lo son
desde antiguo, como de aquellos que lo son recientemente por concesión del Sumo Pontífice, por la causa anteriormente dicha? (436).

Novena.- ¿El Sumo Pontífice tiene la suprema potestad? (480).

Décima.- ¿El Emperador o el Rey de Castilla pudo declarar justamente la guerra a estos bárbaros? (606).

Undécima.- ¿Existe alguna causa que justifique la guerra contra los habitantes de este Nuevo Mundo? (747).

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Para que se cumpla este deseo de Cristo de tener un solo rebaño, la Iglesia tiene la potestad espiritual
de conducir a los infieles a ese rebaño, y así la potestad espiritual del Papa se extiende incluso a ellos,
quienes son también ovejas de Cristo, y apacentar la existentes del redil y a conducir aquellas ovejas
que están fuera, ambas cosas por su oficio supremo.

En esta base teórica, se sustenta que el papa por obligación y del mejor modo que le fuera
posible, debió enviar predicadores a las tierras recién descubiertas. Esta es la llamada potestad indirecta
del Pontífice. Está basada en la ética aristotélica, donde un fin superior domina sobre los fines
inferiores, y como, en este caso, la potestad espiritual se ocupa de la felicidad final y la temporal de los
medios conducentes a ella, en consecuencia, el Papa tiene poder sobre la potestad secular para los fines
espirituales. Todo esto en función de la edificación y no de la destrucción, puesto que la fuerza armada
es una eventualidad para casos extremos, ya que la predicación del evangelio debe hacerse como la
hicieron los apóstoles, con la palabra y el ejemplo.

Esto se pudo aplicar, si los infieles no quisieran recibir a los predicadores, les causaran injurias
o incluso los mataran, impidiéndoles con ello predicar libremente, sólo entonces sería lícita la guerra
contra ellos. Porque ninguna autoridad puede hacer la guerra a infieles, que no son súbditos suyos, para
que se bauticen. Si fueran sus súbditos, podría hacer algunas presiones, pero no para que crean en
contra de su voluntad, sino para que quieran lo que antes no querían. Aclarado este aspecto
fundamental, podríamos preguntarnos ¿Qué justificación se puede dar a la guerra inicial que provocó
la conquista? y ¿si esta puede ser la misma razón que justifique la permanencia del estado español?
Veracruz expone lo que él llama: Causas que no justifican y causas que pueden justificar la conquista.
+ Justificación fundamental: La predicación, conservación y aumento del cristianismo.
+ Quien la puede ordenar: La potestad indirecta del Papa.

CAUSAS QUE NO JUSTIFICAN LA CAUSAS QUE PUEDEN JUSTIFICARLA

1.- Ninguna potestad: Ni la espiritual del Papa, ni 1.- La predicación del cristianismo, suficientemente
la temporal del Emperador, por el hecho de ser C expuesto, con milagros o una vida intachable. (1a)
infieles. (1a y 2a) O
N
2.- Una actitud ofensiva de los Indígenas hacia los Q 2.- Propuesta suficientemente la fe, puede el Papa
españoles o los predicadores, que no se puede U obligarlos a que se conviertan. (2a)
constatar. (3a y 4a) I
S
3.- El haber recibido a los predicadores del T 3.- Un régimen tiránico detenta un poder ilícito e
evangelio, aunque no hayan querido convertirse. A injusto. (4a)
(5a)
4.- El que los Indígenas fueran idólatras, y 4.- La alianza de los españoles con algún pueblo
aunque cometieran adulterios, fornicaciones y Indígena, en guerra justa contra otro. (6a)
embriagueces. (6a)
5.- El que se juzgue a los Indígenas como niños y 5.- El derecho de comunicación, comercio, explotación
amentes. (7a) de minerales y pacífica estancia de los españoles. (12a,
13a, 14a, 15a)
6.- Dios entregó a los Indígenas en manos de los 6.- La antropofagia y los sacrificios humanos. (5a)
españoles, como los cananeos a los israelitas. (8a)
7.- El temor a que los nuevos cristianos retrocedan en
su fe. (3a)
8.- La elección libre y espontánea del gobierno español
por parte de los Indígenas. (7a, 8a, 9a, 10a, 11a)
B.- La Construcción de la Nueva República.

Veracruz defenderá a capa y espada, los derechos antiguos de los indígenas. Negara que el
emperador tenga alguna razón para considerarse Señor del orbe, ni por derecho natural, ni divino, ni
por derecho de gentes. Porque una cosa es el derecho de jurisdicción y otra derecho de propiedad,
aunque el emperador tenga lo primero, no se sigue lo segundo. Tanto el virrey como los oidores,

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autoridad delegada, no pueden conceder tierras que son de propiedad de los nativos, cultivadas o
incultas, solo pueden por consentimiento del dueño.

los gobernantes Indígenas eran verdaderos Señores, y que no pudieron ser despojados de su jurisdicción
por el hecho de ser infieles. Para demostrar que se trataba de un verdadero estado de derecho, pone
como ejemplo la manera en que se escogía entre los Purépechas a los gobernantes de los pueblos, tal
como él lo escuchó de los ancianos consejeros del monarca. Esto muestra muy claramente que se
trataba de un régimen donde en primer lugar contaba el bien de la república, y consta que quien abusara
del poder era destituido y ajusticiado. En consecuencia, la idolatría no impide la verdadera jurisdicción,
como consta por la escritura.

Esta certificación de la legitimidad del gobierno Indígena es la base para la construcción de un


nuevo estado, donde una paz fruto de la justicia, debía privilegiarse a toda costa. Este proceso pasaba,
en ese momento histórico, por la solución de tres problemas básicos: Los tributos, las encomiendas y
los conflictos de tierras con los Indígenas.

1.- LOS TRIBUTOS. - Este apartado tiene tres aspectos a considerar: a) El tributo debido a los legítimos
gobernantes Indígenas. b) La legitimidad de los encomenderos para recibir tributos. c) El exigir a los
Indígenas tantos tributos cuantos pudieran entregar.

a) El tributo debido a los legítimos gobernantes Indígenas. Tras comprobar que los gobernantes
Indígenas tenían justa jurisdicción, seguían, por lo mismo, siendo dueños legítimos de los tributos
lícitos y moderados que recibían de sus súbditos. Por lo mismo quien quitó estos tributos a Moctezuma
o Caltzontzin está obligado a la restitución, porque está cometiendo robo y está por consiguiente en
pecado mortal. Lo mismo se puede afirmar de los demás Señores, pues los españoles no pueden
apropiárselos, ni por concesión del Emperador, ni por orden de Moctezuma o Caltzontzin; porque lo
hicieron por la fuerza y contra la voluntad del dueño, la república y los Señores.

Por otra parte, no pueden existir, en justicia, dos gobernantes legítimos, que deban recibir dos
distintos tributos, pues esto atenta contra la república. En consecuencia, el tributo debe pertenecer
íntegro al verdadero Señor, y es injusto el dominio que ejercen los españoles.

b) La legitimidad de los encomenderos para recibir tributos. En este punto justifica los tributos
moderados a los encomenderos que lícitamente recibieron sus encomiendas del Emperador o del
Virrey, subraya moderados, porque si exceden la capacidad de los Indígenas, inicuamente se exigen y
perciben; esto quiere decir que puedan pagarlos cómodamente, porque el hombre no está obligado a
negociar el pago del impuesto, ni a procurarlo con un esfuerzo extraordinario, sino que se le debe
imponer de acuerdo a sus posibilidades; la medida sería que en los pueblos encomendados a
particulares no se cobraran tributos más altos, que los que se piden en pueblos pertenecientes al
Emperador.
Así el cobro se haría conforme a su regia voluntad, y a la capacidad del pueblo. El tributo no puede ir
en detrimento de las personas. Otro problema es que se cobre el tributo a todos los Indígenas sin
respetar dignidades. En España están exentos por privilegio, los nobles, caballeros e hidalgos, acá son
los Principales, exentos por voluntad de la república para su gobierno y conservación. Por lo tanto,
incluso el Emperador, no podría privar del justo tributo a estos antiguos legítimos Señores, por lo que
está obligado a la restitución. De aquí se sigue que tanto el Virrey, como los Oidores, quienes tasan los
tributos de los pueblos, poniendo celo en que nadie quede exento, pecan y cometen injusticia, si obligan
a pagar al gobernador del pueblo, como le consta. Por las mismas razones, la voluntad y el bien del
pueblo deben de quedar exentos algunos Indígenas destinados a los oficios del culto divino, en número

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moderado porque de lo contrario habría injusticia a la comunidad, 30 o 50 en pueblos de diez mil
habitantes.

c) El exigir a los Indígenas tantos tributos cuantos pudieran entregar. Veracruz responde en la
cuarta duda a esta pregunta ¿es licito exigir arbitrariamente tanto tributo, cuanto puedan pagar los
indígenas? Los tributos son para el Rey, a fin de que este tenga los medios adecuados para salvaguardar
el orden público, esta necesidad se puede cubrir sin exprimir al súbdito. Por otra parte, nadie puede
imponer tributos, sino el Emperador, el Rey, el Concilio o el Papa. Por eso, los españoles cuando
sometieron a esta tierra exigieron tributos por propia autoridad, y aunque no fueran excesivos, pecaron
y están obligados a la restitución; y pudiendo restituirlas, todo el tiempo que las retengan están en
pecado y no pueden ser absueltos. Esta opinión de fr. Alonso ponía en crisis a buena parte de la sociedad
Novohispana.

Y para responder a su pregunta afirma: Si el monto del tributo excede la capacidad del pueblo,
se peca exigiendo y se está obligado a la restitución, ya que los tributos, para que sean justos, no deben
exceder las fuerzas de los súbditos, y lo contrario es robar. Por lo mismo cuando un pueblo al no poder
pagar los tributos está endeudado y los tiene rezagados, sólo con mala conciencia se le pueden exigir,
y quien esto haga peca y está obligado a la restitución; y más si con inhumanidad se llega a encarcelar
al Cacique o Principales, para que exploten a los demás o vendan sus propios bienes. De los abusos
cometido son: en donde se produce algodón, se impongan los tributos en mantas, lienzos elaborados e
incluso en vestidos, las mujeres se ven sometidas a trabajo forzoso, a las embarazadas abortan por el
excesivo trabajo y las que amamantan por esta situación sus hijos mueren.

Veracruz piensa que la razón de esto es la corrupción que los españoles provocan en los
Caciques y Principales, con quienes se entienden cuando hay que renovar los servicios tributarios; por
lo mismo propone que se requiera el consentimiento del pueblo debidamente expreso o interpretativo.
En un principio se pedían siervos como tributo a los pueblos. A estos tales se les reducía a mayor
esclavitud, en cambio los españoles los vendían para cavar en las minas, los exportaban a las islas del
Caribe, vendidos a precio bajísimo, menor que el de un buey o carnero; vendiendo a veces a quienes
nunca habían sido esclavos. En síntesis, todo español que impuso tributos pecó y está obligado a la
restitución.

Caso similar es el de los tamemes y el de los tlapias, arbitrariamente pedidos por los
encomenderos, como cargadores los primeros, y los segundos para el cultivo de los campos, el cuidado
de los rebaños, edificación de sus casas, acarreo de leña o cuidado de bestias y casas, a todos ellos se
les debe restituir el precio de su trabajo. Aunque se afirme, que el Cacique o los Principales los
concedieron libremente pues, aunque esto hubiera sucedido, los trabajadores forzados no estaban
obligados a regalar su trabajo. Si no se puede resarcir a quienes trabajaron, se debe dar al pueblo una
compensación.

2.- LAS ENCOMIENDAS. - Supone que el Emperador tiene jurisdicción válida sobre estas tierras, y
sólo distingue los diversos modos como se pudieron constituir. Si la encomienda fue otorgada
Hernán Cortés, que carecía de facultad especial, si esta situación no fue confirmada por el Rey, al
menos genéricamente, quienes así poseen, están en posesión injusta y mal retienen lo que reciben y
están obligados a la restitución, y mientras no lo haga no puede ser absuelto.

Si uno posee la encomienda, y otro tiene el título lícito, si el primero obtiene de un juez
sentencia a su favor, posee injustamente y está obligado a pagar los daños. En esta cuestión de
encomiendas no vale la prescripción de buena fe, aunque pasen 50 años, ni la buena fe del español, que

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por haber nacido y criado en España, y descender de padres cristianos, tenga título legítimo para
saquear y despojar de su justa jurisdicción a estos Indígenas que eran infieles, idólatras, aborrecidos
por Dios, con lo que ilegítimamente poseerían la tierra, y se les podría expulsar y mandar al destierro,
como lo hicieron los Israelitas en la tierra prometida, por la voluntad de Dios. Ni tampoco puede
llamarse negligencia del pueblo o del antiguo Señor, porque en esto no son negligentes, pues clamarían
si fueran escuchados contra la tiranía y opresión que padecen de los encomenderos, quienes los devoran
como pedazos de pan, despojan, hieren, destruyen y casi no los defienden, sino que juzgan que dan
gloria a Dios exagerando los tributos y añadiendo toda clase de exacciones para afligirlos. Y lo
certifica: De esto soy testigo ocular.

En la cuestión segunda, trata el fundamento de estas encomiendas, que es la instrucción de los


Indígenas en la religión cristiana. Señala el abandono en que tienen las capillas, llega a afirmar que el
encomendero debe emplear en estos menesteres la cuarta parte de sus entradas, pues no es justo que
acumule una riqueza mayor a la que necesita para su estado de vida, y no dé un óbolo para el ornato de
la iglesia y la instrucción de los Indígenas.

3.- LOS CONFLICTOS CON LAS TIERRAS INDÍGENAS. – sobre la tercera cuestión ¿Los
encomenderos, que tienen donación válida, puedan ocupar las tierras de los pueblos indígenas que están
sin cultivar, para utilizarlas en sembrar o en pastar sus ovejas?

Distingue las clases de tierras que entonces existían: Unas son tierras incultas que nunca fueron
propiedad privada sino comunal. Otras alguna vez estuvieron cultivadas, estas pueden ser propias o
comunes si se cultivan en común, estas en la época prehispánica se destinaban para proveer a los reyes,
señores, sacerdotes o el culto, y entonces se nombraban tierras de los cues. Otro aspecto por considerar
es que los Indígenas suelen cambiar el lugar de la siembra de año en año. Se debe analizar también, si
el beneficio será para el bien común, o el privado; igualmente si la ocupación se hace por propia
autoridad, o si es con la del Virrey y Oidores; así como si el pueblo da su consentimiento o no, o se
hace con la voluntad del cacique, o si este solamente calla.

De esto responde: Ningún encomendero, por propia autoridad puede ocupar tierras cultivadas
o incultas del pueblo de su encomienda, puesto que le pertenecen los tributos, pero no los bienes que
los producen. Incluso quienes hayan recibido del Virrey tierras que alguna vez estuvieron cultivadas,
tal donación no es válida, porque la donación corresponde al pueblo y no al príncipe. También aquellos
que poseen tierras por compra al Cacique o a los Principales, sin el consentimiento del pueblo, aunque
la transacción se halla efectuado a precio justo, puesto que quien compra lo ajeno, sabiendo que no le
pertenece al vendedor, es un defraudador. Solo se podría justificar si la venta es para bien del pueblo,
en su consentimiento, a un precio justo y sin extorsión, ni violencia, ni miedo.

Nadie, por propia autoridad, puede ocupar contra la voluntad del pueblo sus tierras, aun las
incultas, ni para pasto, ni para siembra. La excepción será el bien común. Pero si las tierras baldías
nunca han tenido dueño, y se le conceden al primer ocupante, y no se necesita la autorización de alguno;
tal es el caso de las tierras entre Chichimecas, porque los nómadas. En la cuestión sexta fr. Alonso
analiza sobre las compraventas de tierras efectuadas por los españoles a los indígenas, toda venta licita
requiere que venda el dueño y se pague un precio justo y los que adquirieron sin consentimiento y
pagando justo al cacique o principales es inválida. Ni, aunque sea aval el virrey u Oidores. Otro caso
es cuando el dueño vende y el cacique se queda con el dinero, comprador lo posee lícitamente. Y
cuando es cómplice del cacique esta en pecado mortal, el confesor no puede absolverlo, hasta que
entregara el dinero al dueño.

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En conclusión, las compraventas por los españoles a los Indígenas notuvieron la equidad del
derecho y muchas de ellas eran injustas, porque casi todas fueron efectuadas con el parecer del Cacique
y Principales, sin el consentimiento del pueblo o del dueño, o con un consentimiento temeroso. La
voluntad de los Principales era la voluntad del español, y así por miedo o halagos, o porque el precio
fue ridículo, o porque no benefició al pueblo; todas o algunas de estas cosas vician recíprocamente el
contrato.
CONCLUSION. -

Veracruz intentaba, más que justificar hechos ya consumados, aportar las bases legítimas para la construcción de
una nueva sociedad, la cual debía tener como ejes:
a) Los Indígenas poseían un justo dominio sobre sus bienes siendo paganos, con mucha mayor razón siendo
cristianos, por lo cual no pudieron ser despojados del mismo por los españoles, ni siquiera por haberlos vencido
en guerra.
b) Guerra de conquista que pudo legitimarse a causa de los sacrificios humanos y la antropofagia ritual que se
practicaba en los cultos prehispánicos.
c) La razón que fundamenta es la potestad indirecta del romano pontífice, quien, con los medios materiales a su
alcance, puede obligar, incluso a los infieles, a que escuchen la predicación del evangelio, como medio para que
pueda cumplir su misión de conducir al redil a las ovejas que se encuentran fuera de él.
d) Esto enmarcaría también, la justificación para la permanencia del dominio español en estas tierras, a fin de que los
Indígenas sigan siendo cristianos, no para que se les obligue a creer, sino para que se les influya positivamente y
acepten de buena gana la nueva religión.
e) Sólo que se debe mostrar con los hechos que la nueva religión, que construye una nueva sociedad, es mejor que la
antigua, de lo contrario toda justificación es inválida.
f) Para ello deben solucionarse en justicia los tres problemas más quemantes del momento: Los tributos, las
encomiendas, y los conflictos por las tierras, donde el juicio definitivo debe tomarlo un desprejuiciado confesor,
porque cada asunto tiene sus aristas propias.

LAS ÓRDENES MENDICANTES

Los agentes primarios de la evangelización, pertenecientes a las llamadas órdenes mendicantes, las
cuales fueron por orden de llegada: franciscanos, dominicos y agustinos. Aceptan por primera vez en
su historia hacerse cargo de la cura animarum, por ello es que en américa se convierten en párrocos,
solo que como el religioso no podía por su voto de pobreza aceptar un beneficio que iba anejo a la
parroquia, y como la razón de este cambio estructural era el adoctrinamiento de los indígenas, a las
parroquias asumidas por las órdenes entre indígenas se les llamará oficialmente doctrinas.

Nunca antes se habían obtenido resultados tan rápidos y sorprendentes en la evangelización de pueblos
no cristianos, pero también nunca antes se habían otorgado a los agentes de una cristianización tantos
privilegios que redundaran en una libertad para la acción.

Las órdenes mendicantes llegarán a la nueva España amparadas por el breve exponi nobis dado por
Adriano VI en Zaragoza el 9 de mayo de 1522, llamada bula omnímoda. Por este documento se
concedía a los frailes de las órdenes mendicantes que quisieran pasar a las indias, previo permiso de
sus prelados y aceptación de la corona, con motivo de la evangelización y mantenimiento en la fe
cristiana a los pueblos indígenas, se les otorgaban extraordinarios poderes espirituales: toda la
autoridad pontificia, en ambos foros, dicha autoridad se extenderá incluso a todos los actos episcopales
que no requieran orden en la territorios donde no estuviera establecido el episcopado.

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El 15 de febrero de 1535, a petición de Fr. Vicente Lunel, el Papa Paulo III, por el breve Alias Felicis,
concede el que se pueda actuar bajo esas dos dietas, pero pone una restricción, si los Obispos dan su
consentimiento.

La fundación de la Iglesia en México, o, en otros términos, la ocupación del territorio, la predicación


y la administración de los sacramentos, de los cuales es primero el bautismo, medio de agregación de
los catecúmenos a la comunidad cristiana.

La expansión progresiva de las tres órdenes mendicantes por el territorio de la Nueva España entre
1525 y 1572. A partir de 1524 los frailes menores fundan conventos en dos regiones, que habrán de ser
los dominios fundamentales de su actividad apostólica: el valle de México y la región de Puebla. Etapa
capital del desarrollo del apostolado franciscano en México fue el periodo que abarca los años de 1525
a 1531. Puede decirse que desde 1531, hallamos ya señaladas las direcciones esenciales del apostolado
franciscano: los contornos inmediatos de la ciudad o muy poco lejanos, como Hidalgo y Morelos, la
región de Puebla, Michoacán y la Nueva Galicia. El avance hacia el norte, hacia los países de minas y
de los chichimecas, hacia Zacatecas y Durango; las exploraciones apostólicas, como las de Sinaloa,
hechas por fray Juan de Tapia, vienen a resultar como una prolongación, inevitable por lo demás, de la
ocupación espiritual de la Nueva Galicia.

La misión dominica presenta un aspecto muy sencillo: dos grupos de importancia desigual; una
actividad esparcida por el centro del país, valle de México, Puebla, Morelos, y mal ordenada, al parecer,
por el estorbo de la presencia de los franciscanos en las mismas regiones, y un apostolado metódico y
progresivo en toda la región que se conoce bajo el nombre de mixteca-zapoteca, con la ciudad de
Oaxaca como centro.

Los agustinos no llegaron a la Nueva España hasta 1533. Para estas fechas los franciscanos habían
fundado ya muchos conventos alrededor de México y en la región de Puebla, se había instalado en
Toluca, Cuernavaca y Michoacán y habían emprendido la evangelización de la Nueva Galicia. Los
dominicos habían fundado también varias casas en las cercanías de México, estableciéndose en
Oaxtepec (Morelos) y en Oaxaca. No quedaban ya libres las grandes vías de la evangelización.

El examen de la distribución de las órdenes y los conventos llevan a distinguir, sin gran artificio, tres
tipos de misión: misión de ocupación, misión de penetración y misión de enlace.

Importaba mucho para la marcha efectiva del apostolado que los religiosos pudieran ir de una casa a
otra sin salir de los dominios de su orden.

La insuficiencia del personal se agravaba con el mal reparto de los religiosos. A menudo también los
conventos se acumulaban y los religiosos se concentraban en ciertas regiones donde la vida era fácil,
abundante y agradable. En cambio, faltaba personal para emprender la evangelización de regiones
lejanas, pobres, desprovistas de bienes, de clima rudo y pernicioso.

La Iglesia quedó muy pronto constituida en México, pues el bautismo se administró a los indios desde
el principio y sin dilación alguna. Ningún tiempo de catecumenado (en el siglo XVI era prácticamente
desconocido) precedió a su admisión solemne en el seno de la Iglesia.

Había, es cierto, gran facilidad para admitir a los páganos al bautismo, sin hacerlos esperar mucho,
pero ni uno solo era agregado a la Iglesia sin la formación preliminar. Sólo en un documento hallamos

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datos precisos acerca de ella. Tal es el escrito de fray Bernardino de Sahagún conocido con el nombre
de Pláticas. Estas Pláticas no son otra cosa que los primeros sermones que los Doce dirigieron a los
príncipes y a los sacerdotes paganos de México.

En el año 1529 la evangelización dio un gran salto hacia adelante, y es sabido que el promedio de los
bautismos fue mucho más elevado de 1532 a 1536 que de 1524 a 1532. Los franciscanos tenían que
dar el bautismo a un crecido número de personas. De ahí nació la costumbre de reducir las ceremonias
a lo estrictamente esencial, tratándose del bautismo de adultos y niños grandes.

B). - 2). La Fundación de las Sedes Episcopales y sus primeros Titulares:

El Real Patronato, es el conjunto de los privilegios verdaderos conque contaba la monarquía


española, mientras que el Regio Vicariato es lo que podemos llamar las demasías, es decir, el
estiramiento que se hizo de dichos privilegios verdaderos hasta colocarlos al margen de lo otorgado,
sin que tuvieran ya nada que ver con las concesiones de la sede Romana.
Organización de la Iglesia Mexicana:
A).- LOS OBISPADOS: Después de la distribución del territorio Novohispano durante el siglo XVI,
con la creación de una Arquidiócesis, México y seis Diócesis: Puebla, Oaxaca, Michoacán, Chiapas,
Guadalajara y Yucatán; en el siglo XVII sólo se añadió Durango, y es hasta este siglo XVIII cuando se
fundan dos nuevas: Linares, creada el 15 de diciembre de 1777, por la Bula Relata Semper, con sede
en la ciudad de Monterrey, dos años después Sonora, el 7 de mayo de 1779, cuya sede fue cambiada
por Hermosillo, en 1883 definitivamente.
Este conjunto de sedes, en plena época del barroco, tenían su orden de precedencia, 1760, tenían
los arzobispados y obispados en las cinco audiencias de que contaba el virreinato de la Nueva España:
1.- Arzobispado de México.
2.- Obispado de la Puebla.
3.- Obispado de Valladolid (Michoacán).
4.- Obispado de Antequera (Oaxaca).
5.- Obispado de Guatemala.
6.- Obispado de Guadalajara.
7.- Arzobispado de Santo Domingo (Rep. Dominicana).
8.- Arzobispado de Manila (Filipinas).
9.- Obispado de Caracas (Venezuela).
10.- Obispado de Yucatán.
11.- Obispado de Santiago de la Habana (Cuba).
12.- Obispado de Durango.
13.- Obispado de San Juan en Puerto Rico.
14.- Obispado de Comayagua (Honduras).
15.- Obispado de Chiapa y Verapaz (Guatemala).
16.- Obispado de Cebú (Filipinas).
17.- Obispado de León (Nicaragua).
18.- Obispado de Nueva Segovia (Filipinas).
19.- Obispado de Nueva Cáceres (Filipinas).

Las principales sedes estaban situadas en lo que hoy es territorio mexicano, se dieron casos de
arzobispos que fueron trasladados a obispados, eso sí titulándose siempre arzobispo-obispo (Ej. El
obispo de Santo Domingo, terminó sus días en Mérida).
A este respecto contamos con un estado de los salarios pagados en el año de 1759 en las distintas
sedes Novohispanas, una verdadera radiografía del alto clero:

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Sede: Salarios: Nombre:
Puebla 159,592.00 Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu.
México 148,258.00 Manuel Rubio y Salinas.
Michoacán 121,165.00 Pedro Anselmo Sánchez de Tagle.
Guadalupe 22,650.00 Abad (Vacante).
Oaxaca 21,730.00 Buenaventura Blanco y Elguero.
Guadalajara 13,200.00 Fr. Francisco de San Buenaventura Martínez.
Yucatán 12,788.00 Fr. Ignacio Padilla y Estrada.
Durando 8,100.00 Pedro Tamarón y Romeral.
Chiapas 8,000.00 Fr. José Vidal de Moctezuma.
B) El outro Clero Diocesano: Em 1786, se calculaban em mil los clérigos para la arquidioceses.
Buena parte de esta mayoría, sólo podía vivir entre el desempleo y la pobreza.
C) El Clero Regular: Las tres Órdenes Mendicantes Fundantes, estaban divididas: Los
Franciscanos formaron cinco Provincias: El santo Evangelio de México 1535; San José de Yucatán
1559; San Pedro y San Pablo de Michoacán 1565; San Francisco de Zacatecas 1604; y Santiago de
Jalisco 1067. Los Dominicos por su parte formaron cuatro Provincia: Santiago de México 1532; San
Vicente de Chiapa y Guatemala 1551; San Hipólito Mártir de Oaxaca 1592; y los Santos Ángeles de
Puebla 1656. Los Agustinos se contentaron con dos provincias: El Santísimo Nombre de Jesús de
México 1568; y San Nicolás de Tolentino de Michoacán 1602.
Las provincias más numerosas eran sin duda, las franciscanas con unos 800 frailes, y la agustina
de México con poco más de 700, el resto andaban entre los 200. En las diócesis centrales existirían
unas 527 parroquias, de las cuales 152 estrían atendidas por los frailes.
D) Las Razones de Estado: En el transcurso de veinte años de 1748-1767, la estructura socio-
religiosa Novohispana quedará transformada completamente, dos reales órdenes provocarán esta
revolución: la primera ordena la secularización de las doctrinas, la segunda la expulsión de los Jesuitas.
Con la salida de la compañía de Jesús quedan clausurados la mayor parte de los colegios del país, con
las consecuencias que para la educación del mismo se produjeron, y el abandono de las misiones en
los actuales estados de Coahuila, Durango, Chihuahua, Sinaloa, Sonora y la Baja California.

EVANGELIZACION FUNDANTE. PRIMERA PARTE


Introducción.
¿Qué tiempo abarca la evangelización fundante? Hay opiniones diversas, sin embargo, podemos decir
que abarca la vida y obra de las grandes figuras que dieron vida a ésta época: Fr. Toribio de
Benavente: Motolinía muere en 1569; Fr. Juan Focher en 1572, Fr. Alonso de la Veracruz, en
1584, Fr. Bernardino de Sahagún en 1590. Los tres Concilios mexicanos también fueron fundantes.
Poner límites geográficos resulta difícil.
¿Con que documento llegaron amparadas las órdenes mendicantes? Con la Bula Omnímoda, se les
encarga de la cura ánimarum, en donde se convierten en párrocos. A las parroquias de las órdenes se
les llamaron Doctrinas.
1. Los métodos misionales.
¿Los misioneros que entendían por evangelización? Una planificación metódica que tratará de llevar
al Indígena de su vivencia religiosa prehispánica, a un cumulo de conocimientos y a una práctica de
vida, dentro de las creencias y valores cristianos.

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a). ¿Cuál fue el contexto histórico religioso del indígena? El indígena ayudaba a los dioses al
mantenimiento del orden cósmico, porque los dioses no son omnipotentes, son creadores, pero no se
bastan así mismos, así lo afirma el Popul Vuh; La humanidad debe sustentar a los dioses por medio de
su propia sangre, lo que se hará por el auto sacrificio; el culmen del intercambio se efectuaba con el
sacrificio humano: así los dioses permitían la continuidad de la vida del cosmos, y una dependencia
entre hombres y deidades; el abandono del culto de los antepasados, fue un proceso largo, hay datos
que los sacrificios humanos se siguieron realizando; en las guerras era aceptado el dios del vencedor
siendo puesto en el templo principal del vencido; esto explica porque fácilmente Cortés pudo poner
una cruz e imagen de María en lo alto de sus pirámides.
b). Las mortandades indígenas. ¿qué consecuencias hubo al encuentro de los europeos con los
nativos? Hubo consecuencias desastrosas, pues los nativos, no tenían suficientes defensas, ni las
medicinas; se calcula el descenso de la población indígena en un 65% para los primeros 25 años del
contacto; Sahagún: poco podrá perseverar la fe católica, pues la gente se va acabando, no por malos
tratamientos sino por las pestilencias que Dios les envía; hubo tres grandes pestes: 1520, 1545, 1576,
Sahagún enterró más de diez mil; Motolinia: como esta tierra fue herida de diez plagas muy crueles
que las de Egipto.
c). Las leyes nuevas. 1542 y 1543. ¿Por qué se dieron estas leyes? Por el aniquilamiento de los
originarios en el caribe; por el descenso demográfico ya mencionado; por la denuncia de muchos
misioneros, como fray Bartolomé de las casas, las nuevas leyes, vinieron a cambiar la situación
personal de los indígenas.
¿Qué repercusiones tuvieron en la NE? Don Antonio de Mendoza las ignoró, Don Luis de Velasco
quien, presionado por la corona a partir de 1550, las comenzará a ejecutar.
¿Cuáles fueron estas nuevas leyes? Un tipo de vida más libre, en 1557 se prohibieron los esclavos de
indios y a liberar a todos los existentes, se calculan que eran unos 60,000; los tamemes que eran
cargadores no desaparecieron; los servicios personales, en 1550 cesaron para los particulares, pero se
fue estableciendo el trabajo obligatorio de los repartimientos, pero con salarios muy bajos; se
moderaron los tributos, prohibiendo pagar con oro en polvo; se controlaron los abusos de los caciques.
d) la presión para la conversión. ¿El cristianismo fue impuesto? Aunque se ha dicho lo contrario; el
indígena era libre para convertirse al cristianismo o para continuar en la infidelidad, pero carecía de
medios para rechazar al misionero, y, de hecho, fuera de hechos esporádicos, no le opuso resistencia
física. Además, los misioneros sabían que la conversión, además de la gracia, presuponía la libre
voluntad del bautizado, sabía que el bautismo impuesto arbitrariamente era invalido. Los Dominicos
instruían a los feligreses en las verdades cristianas y los despedían, y quienes tuvieran deseo de
bautizarse ya regresarían a pedirlo. Fr. Juan Focher, en su Itinerarium catholicum y Fr. Alonso de la
Veracruz, en su De dominio infidelium et iuso bello, consideran lícita la coacción en ciertos casos.
E) Los inicios. Hernán Cortes quería la cristianización de los pueblos para validar su guerra de
Conquista. Y los capellanes el Pbro. Juan Díaz y el mercedario Bartolomé de Olmedo, fueron los
primeros que predicaron en evangelio, sin embargo, al no conocer las lenguas se vieron frustrados.
Administraron los sacramentos, predicaron contra los sacrificios y la sodomía. Sin embargo, esta
actividad no se puede llamar evangelización, pues sin el conocimiento de las lenguas y sin un plan
definido, no se da un proceso evangelizador. Será hasta la llegada de los tres flamencos en 1523 cuando
este se inicie.

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2. El proyecto evangelizador. Fue largo y difícil. Según Fr. Bernardino de Sahagún, estas fueron
las palabras de los sabios indígenas que respondieron a los primeros franciscanos con quienes
dialogaban sobre su religión, y sobre las posibilidades de su conversión, se expone el trauma y la
dificultad que significó para los habitantes del Anáhuac el choque frontal contra el cristianismo:
Dijisteis que no eran verdaderos dioses los nuestros. Estamos perturbados y molestos. Porque nuestros
progenitores, no solían hablar así, ellos daban culto y honraban a los dioses. Oíd, Señores nuestros,
no hagáis algo a nuestro pueblo que le acarree la desgracia, que lo haga perecer. No podemos estar
tranquilos, y ciertamente no creemos aún, no lo tomamos por verdad, aun cuando os ofendamos.
¿Cómo lograron los misioneros su conversión? Sí entendemos el catecumenado como ese proceso
informativo-formativo, si tuvo lugar. Con este método se hizo posible el desarrollo de una cristiandad
compacta en breve lapso de tiempo. Favoreció que existían semejanzas entre el cristianismo y las
religiones prehispánicas. En ambas se adoraba a un Dios creador, en ambas existía una especie de
Redentor de la humanidad, Quetzalcóatl por un lado y Jesucristo por otro, en ambas había ritos que en
apariencia eran los mismos: bautismo, penitencia, comunión, sacrificios personales donde la sangre
estaba presente.
3. La preparación etnográfica y lingüística del misionero.
Los evangelizadores después de su experiencia en el Caribe, encontraron culturas más desarrolladas y
en consecuencia un campo más propicio para la predicación del evangelio; pero no tenían la mínima
idea de quienes eran, como pensaban y en qué condiciones vivían.
Hoy estamos mejor informados sobre los valores etnográficos de esa época, que los mismos
participantes en ella, recordemos que la obra Sahagún “Historia general de las cosas de la Nueva
España”, no se imprimió y fue recogida en 1577, por órdenes de Felipe II.
No se mostró interés por el conocimiento de sus creencias religiosas de los indígenas, sino que todo les
pareció demoniaco, incluidas las experiencias de tipo sacramental; las cuales pudieron haber ayudado
en mucho a una mejor comprensión de los contenidos de la fe cristiana; en lugar de presentarles el
cristianismo como plenitud o la perfección de sus creencias, optan por una ruptura radical del pasado.
Prohibieron los usos y costumbres de la religión prehispánica, sin distinguir claramente los actos
culturales, de las formas de expresión de las culturas indígenas. Por eso destruyen templos, ídolos,
códices, en fin, de todo aquello que oliera a religión indígena, la cual empezó según Mendieta, el 01
de enero de 1525, comenzando la obra en Texcoco. Sin embargo, el gran obstáculo para la
evangelización, fue la variedad de lenguas mesoamericanas. Por este motivo hubo frustraciones
como Fr. Antonio de Roa, al no aprender la lengua nativa quiso regresarse.
Se intentó evangelizar con gestos y señas, hasta grabados y glifos. Hasta que aprendieron las lenguas,
sobre todo el náhuatl, que se le dio el título de lengua general de los indígenas, pues en todo
Mesoamérica servía como vehículo de comunicación. Se trataba de aprender la lengua a profundidad,
para poder trasmitir ideas filosófico-teológicas, aunque no era fácil pues se trataba de conceptos muy
ajenos a la lengua, mentalidad religiosa indígena.
Los frailes aprendieron las lenguas, por medio de los niños, pues iban apuntando palabras que
escuchaban y su significado exacto. La solución llegó cuando supieron de una viuda española que
tenía dos hijos pequeños que se crearon con Indígenas aprendiendo su lengua, uno de los niños se hizo
franciscano y fue llamado Fray Alonso de Molina. En 1550 encontramos cédulas que insisten en la

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necesidad de enseñar el castellano a los naturales. Pero esto no se cumplió y esto preservó las lenguas
indígenas que hasta hoy existen, debemos considerar hoy como una riqueza, pues el desear una sola
cultura nacional es empobrecer a la patria.
4. Predicación y Catequesis: la formación cristiana.
Para la formación los misioneros aprovecharon la organización existente, de los pueblos ya
estructurados, pero cuando vivían dispersados por los montes la situación se complicó. Al intentar
bajarlos a los pueblos por mandato civil y eclesiástico, los indios preferían suicidarse, pues su casa, era
como un santuario familiar donde estaban enterrados sus antepasados, la tierra no era una referencia
de lugar, sino pasa a formar parte integrante de su vida. La predicación y la catequesis iniciaron antes
de haber aprendido las lenguas Indígenas, por eso en la primera década después de la conquista hubo
pocas conversiones; fue hasta el segundo decenio, cuando los indígenas comienzan a comprender la fe
cristiana.
¿Qué medios utilizaron los misioneros para trasmitir este bagaje teológico? Dos medios.
1) Medios Humanos. Los niños y jóvenes, que los misioneros solicitaron a sus padres, eran de la
aristocracia, para enseñarlos y formarlos en la nueva religión, a fin de que bien instruidos sirvieran a
la comunidad indígena en la enseñanza del cristianismo. Servían no solo de intérpretes, sino predicaban
y en sus casas verificaban la conversión autentica de sus padres; por lo mismo muchos niños sufrían
castigos o la muerte como el caso de los beatos de Tlaxcala. Mendieta informa que en los conventos
había un aposento de enseñanza y dormitorio, se les daba alimentación.
Los franciscanos fueron los que utilizaron más a estos jóvenes indígenas. Don Pablo Nazareo de
Xaltocan, es un testimonio, se formó con los franciscanos, escribe una carta a Carlos V, en donde le
cuenta sus labores misionales. Sin la ayuda de estos jóvenes catequistas no se hubiera logrado mayor
cosa en la evangelización. Fueron llamados fiscales o tepixques, a su cargo estaba el edificio eclesial,
reunir al pueblo, la catequesis, ayudaban a bien morir, presidian los entierros, atentos a que se
cumplieran los deberes religiosos y daban cuenta de todo al doctrinero.
Hubo resistencia de parte de los líderes religiosos prehispánicos. El sacerdote principal del dios
Ometochtli predicaba que no abandonaran el culto de los antepasados, y los jóvenes tlaxcaltecas lo
apedrearon y llegaron al convento diciendo que habían matado al diablo; o Don Carlos, el cacique de
Texcoco, ejecutado por Zumárraga, se le acusó que convencía a sus vecinos, para que no abandonaran
la religión de sus antepasados, señalando que los frailes imponían muchas cosas a los indígenas y
toleraban a los españoles; o el caso de Juan Tetón, predicaba que regresaran a la antigua religión y
que renegaran del bautismo. Los principales utilizaron también el boicot, en Chilapa organizaron una
huelga, no los escuchaban, ni les hablaban, ni les daban de comer. Un dato curioso fue que los frailes
también fueron influenciados por las creencias de los originarios, pues también creían en los nahuales,
que era un espíritu doble de cada indígena que era como su complemento. Por eso Grijalva afirma, que
estaban luchando con el demonio en persona.
2). Medios técnicos. Utilizaron los más modernos de comunicación social, entre ellos está la imprenta.
Se imprimieron tres obras básicas: Los catecismos, en las distintas lenguas indígenas, para los
maestros, el de Fr. Pedro de Gante utilizaba imágenes, trasmitía la señal de la cruz y las obras de
misericordia; las cartillas, para los alumnos y los sermonarios.

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Pedro de Gante, puso en verso las principales oraciones cristianas, los mandamientos y les puso
música, pues a los indios les gustaba cantar; Fr. Jacobo de Testera, al no saber la lengua, hizo grandes
cuadros temáticos, los sacramentos, el infierno y el cielo… este método testeriano se hará fijo
posteriormente, en las capillas abiertas se encuentran estos cuadros; Fr. Luis Caldera, para explicar el
infierno, quemó algunos animales vivos; y Antonio de Roa, quien desde que salía del convento para
la predicación iba como Jesús al calvario, con una soga al cuello de la que tiraban unos indígenas, le
daban bofetadas y azotes, caminaba sobre brasas para explicar los novísimos. Utilizaron el teatro que
fue la mejor de las formas para trasmitir el mensaje, los temas eran bíblicos: el pecado del paraíso,
hasta la anunciación; las pastorelas y los coloquios, que era una síntesis de la historia de la salvación.
Toda la catequesis se daba en la capilla abierta.
Posteriormente se exigía el catecismo antes de la confesión y para contraer matrimonio, tomaban lista
y los ausentes sin razón eran castigados públicamente con azotes, esta medida fue usual en el primer
siglo. A los adultos se les daba una instrucción preliminar y los incorporaban al bautismo. La enseñanza
era: creer en un solo Dios, quien era la Virgen María, la inmortalidad del alma y no darle culto al
demonio y subrayando el carácter incruento del sacrificio del altar.
Por otra parte, en los diálogos entre los doce y los sabios indígenas, tenemos una síntesis teológica.
Los frailes reiteran a los indígenas que los españoles no son dioses, y que los frailes son mensajeros
del gran Señor que tiene jurisdicción espiritual sobre todos los seres del mundo, el cual se llama Santo
Padre y que les ha encomendado enseñarles las Escrituras, para su salvación. Les explican quién es el
Papa, quien es el Dios verdadero. Que nuestro salvador se llama Jesucristo y que está en todo lugar y
que su reino es la tierra al que invita a los indígenas, que este reino es la Iglesia. Exponen también un
tratado de angelología, antropología cristiana y las catorce obras de misericordia. A los niños además
del catecismo les enseñaban a leer, escribir, contar y cantar. Vivian una vida conventual los niños.
5. La Cristiana Policía.
Los nuevos bautizados no fueron abandonados por sus pastores. Se dieron a la tarea de aumentar sus
conocimientos sobre el catecismo y sobre todo que sus costumbres y modo de vida se conformaran con
los valores de la nueva religión; en un humanismo donde la formación cristiana iba aparejada con la
educación de nuevas técnicas y modos de comportamiento. La promoción humana va aparejada con la
evangelización. Grijalva dice: Porque al ministerio del Evangelio siempre se debe suponer la policía,
como a la gracia se supone la naturaleza.
Se utilizaron muchos medios para superar las ceremonias y liturgias prehispánicas. Uno de los retos
fue la liturgia eucarística, muy pasiva en ese entonces, se le dio mayor grandiosidad sobre todo las
dominicales, y sobre todo en la música, pues a los indígenas les gustaba cantar, de tal forma que en
los pueblos había trompetas y flautas para oficiar la misa. Se manifestaba más su religiosidad en las
procesiones, en donde se olvidaba el carácter sacro y con danzas y cohetes expresaban sus sentimientos
de alegría. Grijalva afirmaba con respecto a las procesiones, son un ejemplo a los españoles.
Una síntesis mejor lograda es esta nueva cultura indígena-cristiana, se realiza en los hospitales
michoacanos promovidos por Don Vasco de Quiroga, primer obispo. Al frente del hospital estaba un
prioste, un mayordomo y un fiscal. Los indígenas se distribuían el trabajo, atendían a los enfermos,
bordaban, hacían quesos, los hombres trabajaban las tierras del hospital, tenían oficios como
carpinteros, herreros, albañiles y llevaban una vida monacal, las mujeres se quitaban todos sus adornos
y rezaban el oficio divino; después de las procesiones repartían tamales y atole para todos. Este método

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los hacia conscientes de que el cristianismo no era solo un conjunto de verdades que debía creer o
cumulo de oraciones que debían de recitar, sino un conjunto de actitudes que debían asumir.
6. La administración de los sacramentos
6.1 El Bautismo. Había tres posturas: Para unos se debía bautizar enseguida, aunque los indígenas no
manifestaran muchos deseos por hacerlo; otros pedían que manifestaran muchos deseos por hacerlo;
otros pedían que mostraran deseos por el sacramento, sin importar mucho una instrucción previa; y
finalmente otros, exigían una instrucción y una solicitud del neófito. En México se practicó la tercera,
aunque hubo excepciones, en los que llamaremos bautismos políticos, como los efectuados por Fr.
Bartolomé de Olmedo. Entre las dificultades para el bautismo de adulto fue la del caso de los
principales del pueblo, porque al bautizarse debían arreglar su situación matrimonial, pues había una
cultura poligamica y endogámica. Para los niños no hubo dificultad. Se bautizaban el domingo por la
mañana y el jueves después de las vísperas.
Los ritos bautismales. Al tener a multitudes para bautizarse, los franciscanos redujeron al mínimo los
ritos; Motolinía escribe: ponían todos juntos a los que se iban a bautizar, poniendo los niños delante, y
hacían sobre todos el oficio del bautismo, y sobre algunos pocos la ceremonia de la cruz, flato, sal,
saliva, alba; luego bautizaban los niños cada uno por sí con agua bendita… bautizados primero los
niños, tornaban a predicar y decir a los adultos examinados lo que habían de creer, y lo que habían de
aborrecer, y luego lo que habían de hacer en el matrimonio. No se usaba oleo por qué no lo había.
La diversidad comenzó cuando llegaron los Dominicos en 1526 y Agustinos en 1533, que pusieron en
duda la validez de los bautismos de los franciscanos. Los agustinos organizaron bautismos
solemnemente, con procesiones, conforme al manual romano, ponían el óleo. Solo bautizaban cuatro
veces al año, en las tres pascuas de Navidad, Resurrección, y Espíritu Santo, y el día se san Agustín.
Llegaron a bautizar tres mil en un día.
Al no ponerse de acuerdo en el rito, intervinieron las autoridades virreinales. Invitados por el virrey
Don Antonio de Mendoza, acudieron los obispos Don Sebastián Ramírez, de Santo Domingo; Don Fr.
Juan de Zumárraga y Don Fr. Julián Garcés de Tlaxcala; y los representantes de cada una de las
órdenes; los acuerdos fueron el 30 de noviembre de 1536. Se ordena, la erección de pilas bautismales,
para que sean decentes los bautismos; que los neófitos sean previamente catequizados y exorcizados;
que los símbolos de sal, saliva… solo a tres o cuatro de los bautizados; que se debe bautizar con agua
previamente bendecida; que el crisma a todos en la coronilla y el óleo en las espaldas y sobre el pecho
de los varones y a las niñas, a las mujeres en la parte del cuerpo más cómoda y decente. Estos acuerdos
llegaron a Roma, esto lo tomará en cuenta la Bula Altitudo divini Consilli, dePaulo III, de 01 de junio
de 1537, que es considerada la carta magna de la pastoral. Recalca que se utilicen por lo menos
cuatro cosas: agua bendita, Catequesis previa, y que los exorcismos se hagan persona a persona; que
los signos: sal, saliva, capillo y candela, solo a dos o tres de las personas; en cuanto al crisma y óleo
que sea lo señalado en la junta.
Se ordena una manual para uniformar el rito bautismal; se ordena confeccionar padrones de los
bautizados; se definen los bautismos de urgente necesidad: en peligro de muerte. Se define lo que debe
entenderse por adulto, poniendo la edad de siete años, que sepan hablar y que tengan uso de razón, en
caso contrario, les corresponde a sus padres la obligación del bautismo. Esta legislación fue
fundamental para la evangelización novohispana.

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Los franciscanos a veces no las cumplían por las multitudes que llegaban a bautizarse y porque morían
muchos indígenas sin bautizarse. Después del primer concilio 1555, se dio prioridad a los indígenas
nómadas, es decir a los Chichimecas y a los negros de Guinea, con los guineanos se dio una paradoja:
sin ser sujetos de su libertad, se les pedía que optaran libremente por el bautismo y la religión de sus
amos. El segundo Concilio 1565, no tocó el tema bautismal. El tercer concilio 1585, solo pocos
números al bautismo, señal que se pensaba que la religión de Mesoamérica era el cristianismo; el
concilio afirma que los cristianos no Vivian como tales, por lo que se ordena no bautizar a nadie sin
previa instrucción. Las fechas clásicas para los bautismos de adultos eran Pentecostés y Pascua. Solo
se debían poner nombres de santos del Nuevo Testamento. A los niños sanos se debían bautizar en un
plazo máximo de nueve días y que todos los bautizado deberán quedar asentados en los respectivos
libros. Esta legislación se mantendrá durante toda la época virreinal, el siglo XIX e inicios del XX.
6.2 La Confirmación. Con el Alias felices recordationis de León X, del 21 de junio de 1521, los
franciscanos podían confirmar en donde no había obispos. Después de la dificultad por falta de oleos,
pues se superó por permitir el uso de aceites de la tierra. El Obispo solo confirmaba cuando visitaba
sus diócesis. Según la legislación del tercer concilio se debía llevar un libro parroquial donde anotar
las confirmaciones; no se cobraba nada por la administración del sacramento, se creaba un vínculo
espiritual entre padrinos, padre y ahijados, para que en el futuro no hubiera vínculos espirituales.
6.3 La penitencia. En cuanto a la participación de los indígenas en este sacramento no hubo mayores
dificultades, pues desde la primera junta que tuvieron los franciscanos en 1524, se determinó confesar
a los sanos desde septuagésima y a los enfermos dos veces al año. Si se les había abierto las puertas
para el bautismo, era necesario darles el remedio para tantas caídas por la fragilidad humana. Aunque
había eclesiásticos que pensaban que no debiera administrarles la penitencia pues dudaban de su
sincero arrepentimiento, así pensaba el obispo Montúfar. Y el agustino Fr. Melchor de los Reyes,
decía que las confesiones de los indígenas podrían ser sacrilegios, puesto que no sabían a ciencia cierta
la mentira de que se acusaban.
El haber tenido una especie de confesión, facilitó el proceso penitencial cristiano. La norma era
confesar durante el año a quienes lo desearan, los enfermos en primero lugar, seguidos por quienes
iban a contraer matrimonio. Había una confesión pascual que se llevaba su tiempo: en los atrios se
reunía la multitud de gente, se les preparaba con rezos, y se les examinaba sobre la doctrina cristiana,
los pasaban a la Iglesia se les exhortaba al arrepentimiento, a la enmienda, y a la satisfacción. Al ser
tantos los que se confesaban, utilizaban un procedimiento ideográfico prehispánico: examen de
conciencia comunitario y anotando con semillas el pecado escuchado, el confesor solo revisaba lo
escrito, esto agilizaba las confesiones. Quien no cumpla con la confesión cuaresmal en su parroquia,
debe presentar certificado de donde y quien lo confesó. El segundo concilio, 1565, ordena hacer
matrículas de los que se deben confesar en cada parroquia, para llevar control de los mismos. El tercer
concilio ordena que, con excepción del peligro de muerte, ningún sacerdote absuelva al penitente sin
haberlo escuchado por completo, y si no comprende la sustancia de la confesión debe remitirlo a otro
confesor que entienda el idioma. Y solo en peligro de muerte se usaba un intérprete. Se imprimieron
confesionarios como recurso pedagógico.
6.4 La Comunión y el Viatico. Todas las juntas y concilios son favorables a la participación de los
indígenas al viatico. Los misioneros quizás actuaron con ignorancia, pues los indígenas practicaban
ritos que tenían la finalidad de unirse a la divinidad, con la misma intención que los cristianos al
participar de la comunión; el Tequalo es un ejemplo, era el comer imágenes de sus dioses y la
antropofagia ritual, después de los sacrificios a los dioses, se terminaba con una comida ritual y lo más

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sagrado era el corazón y la sangre, el pueblo comulgaba con la divinidad por medio de la carne. La
legislación fue muy clara: en la junta de 1539, se declaró, que, si se les fio el sacramento del bautismo,
puerta del cielo y do todos los otros santos sacramentos, también se les puede fiar el Santísimo
sacramento de la Eucaristía. Solo se negaba a quien no estaba instruido en la fe.
En el primer Concilio Mexicano, 1555, se complica la claridad, pues se declara que los ministros
pueden administrar el sacramento a los indios y Negros, siempre y cuando vieran en ellos señales de
devoción y creencia, y deseo de recibirlo; esto era para los recién convertidos. El tercer Concilio
cambia un poco de panorama, legisla para una sociedad cristiano occidental. Los indígenas deben estar
convencidos de la virtud y la excelencia del sacramento, y la pureza de intención y reverencia del alma
con la cual deben acercarse a la mesa eucarística.
Agurto señala que los indígenas, estaban obligados a la comunión, al menos por la pascua. Había
párrocos que no les daban la comunión, pues se les acusaba de grandes pecados, se les achacaba el
vicio de la embriaguez, se les consideraba duros y faltos de capacidad, y que no llegaban en ayunas,
que tenían amantes, muchas veces estas realidades eran solo sospechas. En síntesis, no existía ninguna
causa para negarles a los indígenas participar de la Eucaristía, por lo que si existiera falta de preparación
sería porque no se le ha preparado convenientemente.
El viatico. La situación no era mejor, pues los indígenas con frecuencia morían sin él, lo que por
tratarse del pasaporte final revestía una importancia capital. En la hora de la muerte no se niega la
comunión ni a los pecadores públicos. En la teología del momento, el viatico era indispensable para
asegurar la llegada a la gloria, pues sin él muchos se condenarían. Se le perdonaban sus pecados si no
se podían confesar. Los pastores a veces ponían pretextos para no darles el viatico, que los enfermos
no lo solicitaban o que las viviendas eran indignas.

EVANGELIZACIÓN FUNDANTE II

El Matrimonio: sacramento básico en la sociedad por los usos y costumbres y por la legislación.
La parte indígena en las altas culturas tenían tres características:
1) La poligamia: afectaba a los Principales, quienes para bautizarse debían arreglar primero su
opción matrimonial. Dos razones de la poligamia; por ser sociedad guerrera necesita varones
para la batalla. Y por la economía
2) La endogámica: Calpulli sinónimo de barrio, se entiende un grupo social vinculado por
parentesco, vecindad, profesión, religión, etc. Los matrimonios se realizaban preferentemente
dentro de este círculo.
3) La tradición indígena autorizaba el repudio o el divorcio. Los esposos lo decidían ya que los
ancianos jueces después de intentar la reanimación matrimonial lo toleraban.
Otra situación fue la legislación civil y la canónica. El matrimonio se podía contraer por palabras de
presente, por ayuntamiento del marido y de la mujer. Se requería que la mujer tuviera doce años y

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catorce el varón; los desposorios casi siempre se hacían ante notario, y allí se fijaba las respectivas
dotes (matrimonio civil).
Un grupo en cabezado por Don Hernando, hermano del señor de Texcoco, con quienes del domingo
14 de octubre de 1526, se inició la práctica del matrimonio cristiano en la Nueva España. Los
evangelizadores se van a preocupar por darle una salida a la cuestión canónica, pero no a la
problemática social. Los obispos se quejan al Emperador en 1537, informándole que muchos indígenas
seguían conservando a sus varias mujeres, por lo que, al parecer, se casaban por la Iglesia más para
encubrir sus adulterios y nefastas costumbres, que por el interés cristiano.
Con la bula de Paulo III Altitudo divini consilli del 1 de junio de 1537, se reconoce la validez del
matrimonio natural contraído por los indígenas en su gentilidad y en consecuencia los varones
polígamos debían conservar consigo a la primera mujer con quien se habían casado. El primer concilio
mexicano 1555 comienza por prohibir a todos los sacerdotes que van de paso administrar el matrimonio
fuera de su jurisdicción, como norma general se establece que las velaciones sólo se hagan en la Iglesia
parroquial, donde debe haber un libro para matrimonios. Los casados que traen mujer de España deben
probar su matrimonio eclesiástico. Se prohíbe los matrimonios clandestinos, castigando con
excomunión. Respecto a los indígenas en particular se ordena que los ministros no los casen, sin
constarles que saben la doctrina cristiana y de ser posible se confiesen o al menos se arrepientan de sus
pecados y se empadronen con fecha exacta y se busquen los que viven amancebados. El tercer concilio
1585 es de suma importancia porque permanece operante hasta el siglo XX. La legislación en
consecuencias, va tratar de garantizar la santidad del matrimonio desde los momentos previos, hasta la
praxis de los vicios que pueden perjudicarlo; así ningún sacerdote puede casar a personas que no tengan
edad del derecho la cual ha de probarse con la boleta de bautizo. Toda bendición nupcial debe impartirla
el propio párroco o su representante con permiso de este. Finalmente para conservación del matrimonio
no se debe permitir el divorcio, y ningún juez o notario eclesiástico puede firmar algún documento al
respecto pues además de las penas del derecho quedan privados de su oficio.
La Extremaunción: en este sacramento instituido para seguir con seguridad el camino al cielo, existían
fallas pues no se administraba en todas partes, ni a todos los indígenas. El primer concilio recuerda a
los párrocos y doctrineros que deben administrar este sacramento a los indígenas, ordenando a los
párrocos que todos tengan el óleum infirmorum. En la teología del tiempo este sacramento podía
trasformar al enfermo de atrito en contrito, con lo que sin él se iría al infierno y con él al paraíso.
El problema era la falta de óleo, otro problema es la devoción actual. Conforme al mandamiento del
apóstol Santiago se debe aplicar el sacramento en la casa del enfermo o en todo caso llevarlo a la
Iglesia. Para lo primero sus casas son indecentes y lo segundo que se puede poner en grave riesgo al
enfermo y acelerarle la muerte. Se puede afirmar que esta tendencia sólo se superó paulatinamente al
irse aplicando los decretos del tercer concilio haciéndole saber a los párrocos que no cumplen con su
deber si niegan a sus ovejas una medicina tan saludable para el alma y el cuerpo, prohibiendo además
terminantemente, sacar a los enfermos de sus casas para llevarlos a las Iglesias o monasterios a que les
administren el sacramento.
El Orden Sacerdotal: a mediados del siglo XVI Fr. Jacobo Daciao se atrevió a decir una verdad que
sonaba a herejía, la Iglesia Novohispana no estaba bien fundada porque no existía ni un solo sacerdote
indígena. No se les ordenaba porque los indígenas estarían faltos de autoridad, cualidad esencial para
predicar y convencer al pueblo, doctrinalmente hablando; de aquí que no debe ser ordenado porque en
ninguna reputación serian tenidos… y en consecuencia se les debe quitar el estudio. Al respecto el

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virrey Antonio de Mendoza después de criticar a quienes a quienes consideraban incapaces, reconocer
sus cualidades intelectuales, pero consideraba que por más sabios y virtuosos que sean los indígenas,
sería un error admitirlos al sacerdocio. Esta fue la realidad política que se siguió primero existió clero
criollo y hasta después en fechas que ignoramos comenzaron a ordenarse los indígenas. En la sociedad
indígena hasta el día de hoy el celibato no puede ser considerado como un valor pues mientras el varón
permanece en este estado no es persona autónoma en su comunidad, es hasta cuando contrae
matrimonio que se le toma en cuenta. En la junta eclesiástica de 1539 se manda dar las ordenes menores
a algunos indígenas y mestizos hábiles que sepan las lenguas Indígenas y que se hayan criado en los
colegios o monasterios. El tercer concilio 1585 no admite a las ordenes a indios, mestizos y mulatos,
ni a sus descendientes.
Ciertamente tenemos que hablar de un error que impidió que el cristianismo se arraigara más hondo en
la conciencia indígena, pues el ministerio sacerdotal sería visto como una institución extraña, por no
decir extranjera, aunque la mayoría del clero hubiera nacido en el país.
Calendario, culto y devociones
La actividad semanal: La jornada ordinaria en las doctrinas se desarrollaba así; en cuanto amanecía las
campanas tañían invitando a los indígenas al primer rezo, el cual tenía lugar ante las imágenes puestas
en las esquinas de las calles, allí recitaban las oraciones aprendidas en el catecismo, pretendiendo con
esta pedagogía que siempre estuvieran fresca en sus memorias. En el convento los cantores indígenas
entonaban el Te Deum seguían con la prima y tercia de Nuestra Señora después a misa, la terminar se
cantaba El Veni Creator. Todos los días a las 9 se congregaban en los atrios los niños que estuvieran
el catecismo las oraciones principales era: los mandamientos de la ley el Padre Nuestro, Ave María,
Credo y Salve. A las 4 de la tarde se rezaban vísperas y completas.
Los domingos debía guardarse con rigidez En la misa la predicación del celebrante era una obligación.
Fiestas y Conmemoraciones la bula de Paulo III Altitudo Divini Consilii estable el primer y último
calendario sobre las fiestas de guardar para los indígenas. El tercer concilio mexicano y sus fiestas:
Enero 1 la circuncisión de Jesucristo, 5 la epifanía. Febrero 2 la purificación de María, 24 Matías
Apóstol. Marzo 19 San José, 25 La Encarnación Abril 25 San Marcos. Mayo 1 Felipe y Santiago, 3
LA santa Cruz. Junio 24 Natividad San Juan Bautista 29 Pedro y Pablo. Julio 2 la Visitación, 25
Santiago, 26 Santa Ana. Septiembre 8 Natividad de María 21 Mateo apóstol. Octubre 4 San Francisco
28 Simón y Judas Tadeo. Noviembre 1 Todos los Santos, 30 San Andrés. Diciembre 8 la Inmaculada,
25 Natividad de nuestro Señor. Los días de guardar que eran móviles: domingo de la resurrección, la
Ascensión, El Corpus Christi, las festividades de los Santos Patronos de las catedrales y ciudades de
españoles-
En cuaresma los feligreses aprovechaban para manifestar su devoción en las procesiones. La máxima
fiesta eclesiástica de la Nueva España era Corpus Christi.
Los pecados capitales: es una valoración de los errores en el sueño de la evangelización.
Educar a los Indígenas como españoles, la educación dada por los frailes en los conventos no fue
suficientemente adecuada para el modo indígena, por lo cual se relajó el rigor primitivo con que se
educaba a la nobleza.
Creer que los españoles eran cristianos: esto fue una falla central porque los misioneros se olvidaron
de evangelizar a esta clase social. Se tenía la idea preconcebida de que ya era cristiana por esta

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bautizada, pero sus tratos con los indígenas dejaron mucho que desear. Los indígenas decían. “yo no
soy cristiano” porque veían su mal comportamiento.
La minoría estructural del indígena sin formarlo para una vida autónoma: pues se consideraba al
indígena es un estado de perpetua niñez; se les protegía mucho, como padres que no deseaban que sus
hijos crecieran.

HECHO GUADALUPANO
“No todos los mexicanos son cristianos, pero todos son Guadalupanos”. En ningún documento
eclesiástico encontrarán que se apareció la Virgen de Guadalupe, nadie se atreve a hacer esa
afirmación oficialmente. Si las circunstancias lo ameritan avala el culto, pero no más. Tenemos que
hablar del “Hecho Guadalupano”, de la aparición como tal no la podemos avalar históricamente con
nada. Todas las apariciones se saben por la experiencia del vidente o los videntes. No estamos en el
mismo cuarto con Fray Juan cuando llegó Juan Diego: somos testigos de que se despliega, la tilma…
del vidente y si se pintó… no sabemos.
Estos son los presupuestos: 9 al 12 de diciembre de 1531 Juan Diego y Fray Juan de Zumárraga
(consagrado Obispo en 1534).
Juan Diego y Zumárraga mueren 1548, el Nical Mopohua (aprx. 1545-50) se le puede atribuir a uno
de los indígenas de tlatelolco Antonio Valeriano. No hay ninguna base para afirmar o negar. Valeriano
muere hacia 1605, el poseía toda la cultura antigua. De estos primeros tiempos no hay ninguna relación:
«Un testimonio no es ningún testimonio», lo más importante es el famoso silencio de Zumárraga. En
ningún documento mienta algo sobre la cuestión Guadalupana, en cambio sí tendremos dos testimonios
negativos de dos Franciscanos:
1. El provincial Fray Francisco de Bustamante (1556) predicó en san Francisco «Acusando en el fondo
a Montufar (2do arzobispo, el gran guadalupano) de ser promotor de un culto idolátrico, porque los
franciscanos se habían empeñado en que se construyera un santuario, y él estaba apoyando un culto a
Tonatzin» Montufar se va a un juicio.
2. El siguiente testimonio es el de Sahagún «Cerca de los montes, hay tres o cuatro lugares donde solían
hacer sacrificios, y venían a ellos de muy lejanas tierras, uno de estos es aquí en México donde hay un
montecillo que llaman tepleatille, y ahora se llama nuestra señora de Guadalupe, en este lugar tenían
un templo dedicado a la madre de los dioses que la llaman Tonatzin, «Nuestra madre», ahí hacían
sacrificios a ella, venían de muy lejanas tierras y traían muchas ofrendas, era grande el concurso de
esta gente, todos venían a esta fiesta, ahora esta edificada la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe,
de donde haya nacido esta fundación de esta Tonatzin no se sabe de cierto, lo que sabemos
verdaderamente es que el vocablo significa aquella tonatzin antigua y es cosa que se debería remediar,
porque el nombre de nuestra madre es diosinatzin, es sospechosa, una creencia diabólica» cuando
Sahagún termina en 1570 su obra, ya era un lugar de culto, era un centro de peregrinar, eso si no
podemos taparlo con nada.
Se publicó hasta 1649 en que el bachiller Luis Lazo de la Vega, capellán de la ermita de Guadalupe.
«Buen Tlaguamizotl» Nican Nopohua (Apariciones) y Nican Notecpana (Milagros obrados) está
firmado por don Fernando de Alba. El arzobispo de México le encargo al gran historiador católico del

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momento Don Joaquín de Icazbalceta (Mayor conocedor de Zumárraga) que diera su parecer sobre el
hecho guadalupano.
Ahí es dónde nace el silencio de Zumárraga. El no encontró nada en toda la documentación. La
aprobación de Guadalupe en 1895.
Con motivo de la Publicación de Tlagaumizotl. Se piensa en la idea de expandir el culto a Guadalupe,
en 1666 se entrevistan a indígenas ancianos que supieran del hecho, casi todos vecinos de Cuhautitlan
lugar de residencia de Juan Diego, y los eclesiásticos más connotados del momento, testimoniaban que
sus padres habían conocido a Juan Diego. Por lo que no queda duda de que sí existió, más se desconoce
su vida.
Hasta 1740 cuando Cayetano Cabrera publicará en una obra que el llamará «Escudo de Armas» es el
momento importante del culto guadalupano. Es el momento con que la ciudad de México jura a
nuestra señora patrona de la ciudad 1737 y en 1746 se va a jurar como patrona del virreinato (llegaba
hasta las islas filipinas) ya en 1736 don Lorenzo Motolinia va a pretender coronar a la virgen de
Guadalupe, reunió una serie de manuscritos, el Real patronato se sintió celoso, por lo que lo expulsaron
del país. Es en 1746-50 se hacen los trámites para la fundación para la colegiata de Nuestra Señora de
Guadalupe, igualmente 1756 es el famoso análisis que hace el pintor del momento Miguel Cabrera a
la Imagen, cuyo resultado lo publica en la maravilla americana. Es el momento en que se encarga al
Jesuita Juan Francisco López 1751 que vaya procurar a Roma el Oficio de misa propia para el 12 de
diciembre. Es Juan Francisco Robles el que logra que la congregación de ritos conceda el oficio propio,
misas e indulgencias para el 12 de diciembre, 24 de abril de 1754. Benedicto XIV «Non Fecit taliter
obligationem» se vino la guerra de independencia, en la cual se cuentan muchos mitos, al pasar Hidalgo
por el santuario de Atotonilco alguno, tomó el estandarte de una cofradía que tenía la Virgen de
Guadalupe.
Hidalgo se sabe que lo cargó, cuando entro a Celaya, cuando entro hasta el centro de la ciudad. Cuando
se le pregunta por qué usó esa imagen, él lo que dijo es que a alguien se le ocurrió tomarlo, y que la
tropa empezó a usar en el sombrero esta imagen. Después Morelos la tomó como algo de la nueva
nación. Que su bandera es blanca y azul, mariana. Estableció como fiesta obligatoria guardar el 12 de
diciembre. Iturbide en el momento de la independencia establece como máxima presea del país la orden
de Guadalupe. Viene toda la problemática del siglo XIX. 1893.
Será hasta la supuesta Beatificación de Juan Diego, le declararon culto inmemorial, pero a partir de ese
culto se le exige todo el proceso ordinario para hacerlo santo. No se puede comprobar que Juan Diego
haya sido cristiano. Se le encargó a don León Miguel Portilla que escribiera sobre el Nical Mopohua,
porque decían que era una publicación de Luis Lazo de la Vega que él había compuesto, dado que no
le puso autor. Del análisis que hace saca en claro lo siguiente: para esas fechas ya no existía el náhuatl
cultico, que usaban los indígenas para sus cantares a los dioses, el pueblo mismo debió de provenir a
más tardar del siglo XVI.

Robert Ricard. “La conquista espiritual de México”


Guadalupe, Nuestra Señora.
Pag 17. Examino preferentemente la actividad de los frailes, y creí haber demostrado que la devoción
guadalupana no fue obra de ellos; nació, creció y triunfó bajo el impulso del episcopado (Zumárraga

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y Montufar), en medio de la indiferencia de los dominicos y agustinos, y a pesar de la inquietud adversa
de los franciscanos. En cuanto, al problema de la historicidad de las apariciones, el problema oscuro
en sí mismo y lo oscurecieron aún más quienes discutían apasionada y públicamente. Pero estas
consideraciones no impiden que, en la memoria más general sobre la espiritualidad mexicana, se pueda
dar un lugar más importante a la devoción guadalupana.
Pag 118. Los predicadores atribuyeron a la Santísima Virgen, en nombre de la diosa Tonantzin, uno de
los santuarios que se hallaba antes por donde hoy está el templo de la Virgen de Guadalupe en el
Tepeyac. Contra ese uso se elevo la voz de Sahagún. =idolátrico.
Pag 172. Fray Francisco de Bustamante se levantó contra el culto de Ntra. Sra. Guadalupe y los
milagros que se le atribuyen, pues hubiera sido en vano; “haber hecho a los indios comprender que las
imágenes no deben ser adoradas…”
Pag 263-270. Según una tradición muy arraigada la Virgen Morena, el mes de diciembre de 1531, se
le apareció a un indio convertido llamado Juan Diego, en las cercanías de la cd. de México, sobre la
colina del Tepeyac. El Obispo Zumárraga le pidió una señal que probará ser la virgen quien le enviaba,
ella le mando subir a la cumbre y cortar allí rosas que habían brotado, y juan las traslado en su capa
hasta el Obispo, llegando a su presencia desplego su capa donde se vio la imagen milagrosamente
pintada, tal como se venera hoy en el santuario. Desde entonces el culto ha crecido sin cesar, aunque
no son muy claro sus orígenes. No existen en las crónicas de los Dominicos ni Agustinos la historia de
este culto. En cuanto a los Franciscanos, resulta una cuestión más compleja. Pues en 1534, la ciudad
es azotada por una gran epidemia, los franciscanos organizan una peregrinación de niños a la capilla
de Ntra. Sra. de Guadalupe.
En 1556, el provincial Francisco de Bustamante, en la natividad de ntra señora, dijo que el culto de
Guadalupe no tenia fundamento, que la imagen había sido pintada por un indio y que el obispo
Montufar toleraba una devoción nueva y peligrosa (disfrazada de idolatría), venia a echar por tierra los
esfuerzos de los religiosos. Tal sermón provoco un escándalo. Debe tenerse en cuenta que la parroquia
de Guadalupe estaba servida por el clero secular. En realidad, antes de 1572, aparece como algo propio
del clero secular y del episcopado (Zumárraga y Montufar). Quienes la fomentaron y favorecieron. El
arzobispo Montufar (II Obispo de México) difundió y propagó la devoción con gran osadía y
clarividencia admirablemente.

CONCILIOS MEXICANOS

PRIMER CONCILIO
Se llevó a cabo en 1555. Para ese tiempo, las grandes culturas sedentarias ya estaban cristianizándose,
los indígenas por convertir pertenecían a las culturas nómadas, los Chichimecas.

SEGUNDO CONCILIO
Se llevó a cabo en 1565.

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TERCER CONCILIO
Fue convocado el 1 de febrero de 1584, se inició el 20 de enero de 1585, y terminó el 20 de octubre
del mismo año. Es el más importante de todas las asambleas eclesiásticas de la Iglesia Novohispana,
puesto que estará vigente durante toda la época virreinal y el primer siglo del México independiente.
En ese momento, pertenecían a la provincia eclesiástica Novohispana, además de la arquidiócesis de
México, las diócesis de Tlaxcala, Guatemala, Antequera, Michoacán, Ciudad Real de Chiapa, Nueva
Galicia, Verapaz, Yucatán y Manila.

Al segundo arzobispo de México, Fr. Alonso de Montúfar, le tocó convocar los dos primeros concilios,
y al tercero, Don Pedro Moya de Contreras, le tocó convocar el tercer concilio mexicano. Al momento
del Concilio, el arzobispo tenía todos los poderes civiles y religiosos: era visitador y gobernador del
reino de la Nueva España, por lo que reunía los poderes eclesiástico, como arzobispo, y civil, como
representante del rey.

Participó en el Concilio lo más connotado de la Iglesia de esa provincia eclesiástica: el episcopado,


aunque no todos los sufragáneos, sino solo seis: Diego Romano, de Tlaxcala; Fr. Gómez de Córdova,
de Guatemala; Bartolomé de Ledesma, de Antequera; Fr. Juan de Medina Rincón, de Michoacán; Fr.
Domingo de Alzola, de Nueva Galicia; Fr. Gregorio Montalvo, de Yucatán. Estuvieron también los
cabildos eclesiásticos de las diócesis de México, Guatemala, Tlaxcala, Michoacán y Guadalajara. Las
órdenes religiosas estuvieron representadas por sus provinciales. Las autoridades civiles estuvieron
representadas por la Real Audiencia de Nueva España y por el Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Especial relevancia tuvo también el cuerpo de consultores teólogos y juristas, quienes desarrollaron un
trabajo extenso e intenso para dar respuesta a todas las solicitudes que llegaron al Concilio; se trataron
temas de lo más variado: desde ocho consultas mayores, como se les ha llamado (excomunión,
abstinencia, la guerra Chichimeca, los repartimientos, los privilegios de los frailes, los contratos de la
plata, los tratos con los indios y los contratos usurarios), hasta asuntos muy particulares como por
ejemplo poder utilizar la grasa de las vacas para guisar en cuaresma en la zona de las Huastecas, o la
exigencia de los habitantes de la Villa de los Lagos, quienes querían un sacerdote que les administrara
los sacramentos de planta.

El concilio emitirá 580 decretos, en cinco libros: el primero abarca las cuestiones de la fe, la estructura
de la Iglesia, los sacramentos y su administración. El segundo está dedicado a la parte judicial. El
tercero al personal eclesiástico, desde obispos, beneficiados, párrocos, clérigos; luego pasa a la cuestión
del patronato regio, la conservación de los bienes eclesiásticos, los diezmos, las reliquias y la
inmunidad eclesiástica. El cuarto se dedica a los matrimonios y el quinto a los malvivientes y sus penas.
Además, emitió dos catecismos, el mayor y el menor, el Directorio para confesores y penitentes, y los
Estatutos y ceremonial para la catedral de México.

Todo este trabajo fue realizado bajo cierto nerviosismo de parte de los religiosos, ya que Felipe II había
emitido su cédula del 31 de marzo de 1583, donde se determinaba que las Doctrinas administradas por
las Órdenes religiosas fueran transferidas al clero diocesano. Los religiosos enviaron procuradores a la
Corte el 23 de octubre de 1584, y confeccionaron un largo memorial con 14 puntos para el Consejo de
Indias, dando sus razones para seguir atendiendo a los indígenas. Los mismos indígenas, encabezados
por don Antonio Valeriano, mostraron su parecer el 30 de octubre de 1583 y luego el 29 de febrero de
1584; afirman que dicha medida provocará que la evangelización se venga abajo, pues consideraban

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que con 60 años de evangelización apenas estaban abriendo lo ojos, y con los clérigos se iba a comenzar
de nuevo. Suplicaban al rey suspender la real cédula.

Por todo esto, el rey consideró que se debía retirar la cédula, y el 1 de junio de 1585 firmó la cédula
para retirar la anterior, mientras se realizaba un número mayor de consultas. Este documento daba
autoridad a los obispos para visitar a los frailes, personalmente, en cuanto doctrineros. A pesar de que
este documento se recibió al final del concilio, éste pudo llevarse a cabo en paz, pues prevalecieron las
cuestiones vitales para la Iglesia novohispana que los intereses particulares. El 1 de diciembre de 1585
Don Pedro Moya de Contreras informaba al rey sobre la terminación del Concilio. Este texto conciliar
fue llevado a Roma, donde se tradujo al latín, y se hizo la corrección para dejar abierta la puerta de
acceso al sacramento del orden a los indígenas, puesto que el concilio había cerrado por completo esta
opción. Los decretos conciliares fueron aprobados el 27 de octubre de 1589, y al día siguiente se databa
el breve Romanum Pontificem, por el que Sixto V lo sancionaba. La cédula real que permitía imprimir
los decretos del tercer concilio fue emitida el 9 de febrero de 1622; el siguiente concilio se celebró en
1771, pero nunca se aprobó y menos se ejecutó.

CONCILIOS MEXICANOS

PRIMER CONCILIO
Se llevó a cabo en 1555. Para ese tiempo, las grandes culturas sedentarias ya estaban
cristianizándose, los indígenas por convertir pertenecían a las culturas nómadas, los Chichimecas.
El primer concilio mexicano no fue aprobado por el rey.
Se habla de los nuevos habitantes en el país (los negros de Guinea que eran esclavos pero con derecho
al bautismo sin ser sujetos de libertad,
Las parroquias deben llevar libro de registro del sacramento. pag368
Sobre la comunión se declara: los ministros puedan administrar este sacramento a los indios y
negros, en quien conocieren que tienen aparejo, y vieren señales de devoción y creencia, y deseo de
recibirlo, sobre lo cual les encargamos las conciencias, en que no comuniquen indiferentemente tan
alto Mysterio todos lo recién convertidos, si no hallaren en ellos las condiciones, que según nuestra fe,
y estimación humana debe haber en los que han de recibir. Pag. 377.
En cuanto al matrimonio, prohíbe a todo sacerdote que va de paso administrar el matrimonio
fuera de su jurisdicción, establece que solo se haga el sacramento en la iglesia parroquial, llevando un
libro de registros. Se penaliza a quienes se casan por segunda vez.
Los que traen mujer de España deben comprobar su matrimonio eclesiástico, después de un año
y medio de plazo de no comprobarlo, el obispo los separará, se prohíben los matrimonios clandestinos
y les dan excomunión, se establece publicar las amonestaciones durante tres domingos, en las
parroquias donde son originarios o hayan vivido.
En cuanto a los indígenas se ordena no casarlos sin comprobar que saben la doctrina cristiana
y de ser posible se confiesen. Deberán investigar los párrocos a los indígenas para no casarlos por
segunda vez. Reafirman que deberán llevar el matrimonio en libertad. Pag. (38) 10

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En cuanto a la Extremaunción.
Recuerda a los parrocos y doctrineros que deben administrar este sacramento a los Indigenas,
ordenando a los párrocos que todos tengan el óleum infirmorum,
Sobre el Sacerdocio.
Se impone la mentalidad europea para legislar en el orden, los descendientes de mestizos, de mulatos
como de indígenas no son aptos para este sacramento.

SEGUNDO CONCILIO
Se llevó a cabo en 1565.
Sobre el bautismo no lo toca, pues las normas ya estaban establecidas y se había dado un gran numero
de conversiones. Pag 369

TERCER CONCILIO
Este concilio ya no trata sobre el sacramento de la confesión a los indígenas, sino mas bien para
los confesores, se establece colocar confesionarios en las parroquias haciendo una matricula de quienes
se deben confesar.
No se dará la absolución si no se comprende la lengua del pecador, es necesario entender para perdonar,
en peligro de muerte se dará la absolución.
Sobre la Eucaristía dice: los párrocos catequicen a los indios y a los negros para apreciar mejor
el sacramento. deberán recibir el sacramento en pureza, lo que llevara una preparación espiritual. Pag.
378
En cuanto al matrimonio el tercer concilio es de suma importancia a este respecto, pue su
legislación permanecerá hasta finales del s. XIX y sus costumbres hasta el XX. La etapa álgida y
distintiva de los matrimonios indígenas ya había terminado, tanto que ordena las bendiciones nupciales
para los Indígenas sean exactamente igual que para los españoles. Pag. (38) 11.
Se habla de la suspensión ipso facto de quien case sin permiso del párroco. No se permite a los cónyuges
legítimamente casados vivir separados.
Sacerdocio.
Por decreto de la Congregación del Concilio donde se ordena abrir la opción, y en lugar de
prohibir terminantemente, se cambia el texto por: No sean admitidos a las órdenes sin gran
discernimiento, lo que fue incluido en el texto publicado en 1622.
En cuanto a las fiestas este concilio marca las fiestas de guardar en el calendario litúrgico. Pag. (42)

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