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Quitándome mi sombrero imaginario, saludo cordialmente a mis profesores, compañeros de

curso y de otras sedes de la nivelación flexible; además –claro está- a las respectivas autoridades
que nos acompañan hoy en la platea preferencial... como de costumbre.

Primero que todo, debo decir que en un principio me negué rotundamente a leer unas palabras
en representación de mi curso, ya que no sirvo como representante ni de mi misma… pero como
estoy atravesando una dramática Agorafobia Social que hace que el pelo se me torne rubio,
creí que esta sería la mejor instancia para superar este cuadro psicótico ,que vengo arrastrando
en el tiempo, (poner cara de lunática que los va a matar a todos) esto será como una terapia
grupal, así que espero que cooperen y no tiren tomates ni elementos corto punzantes al
escenario.

Con mucho cariño recopile las diversas voces que se gestaron dentro de la sala de clases luego
de preguntarles a mis compañeros acerca de sus opiniones y sentires sobre esta modalidad.
Porque si hay algo bueno-bueno de mi curso, es que existen diversas opiniones y posturas, algo
poco común en estos días donde los prejuicios y aparentares se han travestido de opinión.

Pero aquí el intercambio de ideas basadas en vivencias y anhelos es café de cada clase, creando
a menudo un tráfico coreográfico de múltiples mundos, nutriendo y nutriéndonos en un
ambiente del más profundo respeto, donde la conversación es un eje indispensable para nuestra
formación no sólo como estudiantes si no como personas. Así, las clases de filosofías siempre
se tornan cortas para tanto debate y polémica; aquí nadie se calla.

Uno de los comunes denominadores en los juicios expresados por mis compañeros sobre esta
modalidad fue la excelencia de nuestros profesores, lo buena onda y tela que son. Es indiscutible
el papel trascendental que aquí juegan ellos, al adaptarse a las diversas realidades y contextos
de cada alumno, y hacer frente a una gran porcentaje de deserción escolar, muchas veces a salas
semivacías.

Como testigo presencial de su calidad, relatare un pasaje de mi vida, Salmón 38, vesícula 38 al
41:
“He estado en más de diez establecimientos educacionales distintos y nunca había
podido convivir con las matemáticas; era algo que aborrecía, las detestaba en lo más
profundo. Si éstas se hubieran materializado, lo más probable es que les hubiera pegado
un tiro y las hubiera enterrado al final del patio, donde ‘’la noche, tan clara, se
oscurecería, y las estrellas no mirarían la tierra, desde sus altísimos tronos en el cielo”
A.P

Hipotéticamente, eso hubiese solucionado mi problema, pero lo cierto es que uno no puede
andar enterrando gente en el patio, menos a las matemáticas: no podemos arrancar puesto que
ellas conforman el universo, nos componen y descomponen, racional e irracionalmente.

Pero este otoño las hojas se abatieron bajo una melodía más dulce. Por primera vez le daba en
el clavo a los números, “papita pal mono” como dicen por ahí. Así que ojo ahí, señora
coordinadora… Mención honrosa al profe Marco por haberme hecho aprender matemáticas, no
es una tarea fácil.
Menciones honrosas de igual nivel a todos los profes: A la profesora Evelyn y a su ramo que
personalmente es uno de mis favoritos, a la profe Maritza por su calidez al enseñar Historia, y
su empeño en congregarnos a todos como curso. Al profe de Ingles que pucha que tiene un
ramo complicado para muchos en esta modalidad, pero que sin embargo logra enseñar. Al profe
de filosofía que, si bien llevamos poco tiempo conociéndonos, su clase ha sido una de las más
gratificantes para muchos, dándose al igual que en la clase de Lenguaje una instancia para la
comunicación y el dialogo, dejando un poco de lado el eterno monologo profesor-alumno y
creando una relación que no solo integra el conocimiento teórico si no un entendimiento que
nos educa a partir de la retroalimentación de todos nuestro mundos. Y obviamente mención
honrosa al profesor Manuel por siempre ser tan bondadoso con sus minutos y aclarar todas las
interrogantes de cosas que no vienen al caso con la materia, pero que a uno se le vienen a la
cabeza y se inquieta en aprender.

Bueno, creo que de alguna u otra manera todos hemos florecido en este corto pero contundente
proceso, sorteado y creando nuevos limites que siempre vimos posibles pero algo lejanos. Los
extraños que vimos en un primer día de clase como extranjeros de nuestras vidas ya se han
transformaron en nuestros conocidos; fuimos armando lazos y descubriéndonos. Personas que
quizás nunca nos hubiésemos conocido de no ser por los diversos infortunios de la vida que a
muchos nos afluyeron hasta esta instancia - desventuras que nos hicieron abrir un paréntesis
en nuestra educación formal que nunca se cerró… pero que pronto completaremos.

A medida que los minutos y segundos van transcurriendo por sobre nosotros, la vida cada vez
se va volviendo más tediosa, dejando de ser el regalo que variedad de folletos católicos y afiches
de créditos de consumo nos habían prometido. Convirtiéndose ésta en una pesada carga que a
menudo nos encalló en unívocos mundos, dejándonos sin muchas ilusiones de poder zarpar
hacia nuevas y mejores realidades.

Pero el conocimiento combate la muerte de las olvidadas esperanzas.

La educación posee la capacidad incomparable de reducir la pobreza y potenciar objetivos de


desarrollo del más amplio espectro, pero además posee la característica de devolvernos la
capacidad de asombro. La sorpresa nos entrega la capacidad de creer en lo que antes creíamos
imposible, transformándonos por breves segundos en retoños. Relacionando lo nuevo con lo
cotidiano, aparecen formas, una fresca brisa eleva nuestras anclas, zarpamos a una vida más
lúcida.

Pero, ¿que pasará con nosotros luego de esta experiencia? Muchos en los próximos meses
habremos logrado desbloquear esta etapa, y nos abriremos paso, machete en mano, hacia
nuevos desafíos. Algunos deseamos continuar con la educación superior, tanto para aspirar a un
mejor futuro laboral como para seguir aprendiendo y armándonos según nuestros deseos. Pero
¿cómo comenzar esta etapa cuando solo la inscripción de la Prueba de Selección Universitaria
cuesta lo que le vale a una familia el pan los 30 días de un mes? MhM

Por eso, en representación de mi curso, pido respetuosamente al señor alcalde y concejales, una
subvención municipal que permita cubrir el costo de la inscripción de la PSU, a todos los
compañeros de la nivelación flexible que deseen rendirla. Tanto de nuestra generación como
para las siguientes.
Así, no sólo cumplir con lo establecido en el programa si no que trascender un poco más allá, e
impulsar en su desarrollo a los individuos creando una comunidad mas prospera e equitativa

Muchas Gracias (Poner cara de cristiana)

Los odio a todos

No, mentira

Solo algunos

Saludos Censurador