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FACULTAD

CIENCIA CONTABLES, FINANCIERAS Y ADMINISTRATIVAS

ESPECIALIDAD: ADMINISTRACIÓN

TEMA:

EL PRINCIPIO DE LA PARTICIPACION

DOCENTE:

EDILBERTO M. CARLOS RAMIREZ

INTEGRANTES:

VIDAL DIAZ, ELIAS DANIEL

HUÁNUCO – PERÚ
2018
INTRODUCCION

Los consejos comunales o comunidades organizadas, nacen como órganos de participación

articulación e integración entre las diversas estructuras comunitarias, que permiten a

la comunidad trabajar en la gestión de políticas públicas.

Es a través de estas instancias de participación que la democracia participativa dejando atrás el

viejo modelo de "Democracia Representativa", ya que es por medio de los consejos comunales

que las comunidades se organizan para trabajar por el bien común y así lograr el cumplimiento

de todos los objetivos planteados como comunidad organizada. Los ciudadanos que representan

a la comunidad a través del Consejo Comunal tienen la responsabilidad de contribuir en

la construcción de una sociedad de equidad y justicia social, tal como lo expresa la ley de los

Consejos Comunales.

La democracia participativa, consiste en la búsqueda del bien común, a través de la participación

de los ciudadanos en los asuntos de interés público, con el propósito de que sus peticiones sean

escuchadas y posteriormente materializadas en políticas públicas que compensen sus necesidades

y que de alguna u otra forma contribuyan a su desarrollo en la comunidad que habitan.


EL PRINCIPIO DE LA PARTICIPACIÓN

a) Significado y valor

Consecuencia característica de la subsidiaridad es la participación, que se expresa,


esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como
individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes,
contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que
pertenece

La participación es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo


responsable y con vistas al bien común. La participación no puede ser delimitada o
restringida a algún contenido particular de la vida social, dada su importancia para el
crecimiento, sobre todo humano, en ámbitos como el mundo del trabajo y de las
actividades económicas en sus dinámicas internas, la información y la cultura y, muy
especialmente, la vida social y política hasta los niveles más altos, como son aquellos de
los que depende la colaboración de todos los pueblos en la edificación de una comunidad
internacional solidaria. Desde esta perspectiva, se hace imprescindible la exigencia de
favorecer la participación, sobre todo, de los más débiles, así como la alternancia de los
dirigentes políticos, con el fin de evitar que se instauren privilegios ocultos; es necesario,
además, un fuerte empeño moral, para que la gestión de la vida pública sea el fruto de la
corresponsabilidad de cada uno con respecto al bien común.

b) Participación y democracia

La participación en la vida comunitaria no es solamente una de las mayores aspiraciones


del ciudadano, llamado a ejercitar libre y responsablemente el propio papel cívico con y
para los demás, sino también uno de los pilares de todos los ordenamientos democráticos,
además de una de las mejores garantías de permanencia de la democracia. El gobierno
democrático, en efecto, se define a partir de la atribución, por parte del pueblo, de poderes
y funciones, que deben ejercitarse en su nombre, por su cuenta y a su favor; es evidente,
pues, que toda democracia debe ser participativa. Lo cual comporta que los diversos
sujetos de la comunidad civil, en cualquiera de sus niveles, sean informados, escuchados
e implicados en el ejercicio de las funciones que ésta desarrolla.

La participación puede lograrse en todas las relaciones posibles entre el ciudadano y las
instituciones: para ello, se debe prestar particular atención a los contextos históricos y
sociales en los que la participación debería actuarse verdaderamente. La superación de
los obstáculos culturales, jurídicos y sociales que con frecuencia se interponen, como
verdaderas barreras, a la participación solidaria de los ciudadanos en los destinos de la
propia comunidad, requiere una obra informativa y educativa. Una consideración
cuidadosa merecen, en este sentido, todas las posturas que llevan al ciudadano a formas
de participación insuficientes o incorrectas, y al difundido desinterés por todo lo que
concierne a la esfera de la vida social y política: piénsese, por ejemplo, en los intentos de
los ciudadanos de « contratar » con las instituciones las condiciones más ventajosas para
sí mismos, casi como si éstas estuviesen al servicio de las necesidades egoístas; y en la
praxis de limitarse a la expresión de la opción electoral, llegando aun en muchos casos, a
abstenerse. En el ámbito de la participación, una ulterior fuente de preocupación proviene
de aquellos países con un régimen totalitario o dictatorial, donde el derecho fundamental
a participar en la vida pública es negado de raíz, porque se considera una amenaza para
el Estado mismo; de los países donde este derecho es enunciado sólo formalmente, sin
que se pueda ejercer concretamente; y también de aquellos otros donde el crecimiento
exagerado del aparato burocrático niega de hecho al ciudadano la posibilidad de
proponerse como un verdadero actor de la vida social y política.

TIPOS DE PARTICIPACIÓN

Dentro de los tipos o formas de participación se distinguen dos grandes ámbitos:

• El público, que obedece a aspectos más globales e incluye dentro de este la participación
ciudadana y la política.

• El privado, en el que se encuentran la participación social y la comunitaria, que tienen


como objetivo atender los intereses comunes de la comunidad o mejorar la calidad de
vida de las comunidades.

Así, podemos clasificar cuatro formas básicas de participación:

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

La participación ciudadana se entiende como la intervención de los ciudadanos en la


esfera pública en función de intereses sociales de carácter particular.

Desde la perspectiva normativa, el término de participación ciudadana puede restringirse


a aquellos casos que representan una respuesta, individual o colectiva, de la sociedad a
una convocatoria realizada por parte de las autoridades gubernamentales en aquellos
espacios institucionales que estas designan o crean para el efecto.

En la democracia representativa vigente, en ocasiones, una parte de la sociedad es la que


detenta el poder de representación tomando decisiones de forma legítima que afectan a
una mayoría. En este sentido, es conveniente combinar lógicas de representación y
participación directa.

LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA

La participación política es un elemento esencial de los sistemas democráticos. Se define


como toda actividad de los ciudadanos que está dirigida a intervenir en la designación de
los gobernantes y/o a influir en los mismos con respecto a una política estatal.

Las actividades en que se articula la participación política pueden ser legales o ilegales,
de apoyo o de represión.

En relación a formas de participación política:

LA PARTICIPACIÓN SOCIAL

La participación social implica la agrupación de los individuos en organizaciones de la


sociedad civil para la defensa y representación de sus respectivos intereses, por ejemplo,
grupos de inmigrantes, discapacitados, que buscan el mejoramiento de las condiciones de
vida o defensa de intereses.
El desarrollo de este tipo de participación articula el tejido social organizacional que
puede tener presencia importante en el desarrollo de nuevas formas de participación,
sobre todo en la esfera de lo público.

La participación social es un derecho humano esencial de toda persona y, una sociedad


puede considerarse democrática cuando todos sus ciudadanos y ciudadanas participan.

La participación social es uno de los componentes más importantes de la construcción de


la democracia y, a través de ella, se contribuye a asegurar el cumplimiento de otros
derechos.

LA PARTICIPACIÓN COMUNITARIA

La participación comunitaria es el conjunto de acciones desarrolladas por diversos


sectores comunitarios, en la búsqueda de soluciones a sus necesidades específicas. Se
encuentra unida al desarrollo comunitario de un sector o un grupo comunitario y tiene
como eje el mejoramiento de las condiciones de vida en la comunidad.

En la participación comunitaria es el propio grupo quien estipula las relaciones en función


del problema, al cual busca solución mediante un proyecto de desarrollo de mejoras o
cambio de la situación. Una de las características de la participación comunitaria es que
busca mejorar el bienestar de los miembros de la comunidad en función de valores que le
son propios, para que la mejora pueda ser sostenible en el tiempo.

De esta manera, los problemas de la comunidad pueden ser resueltos de manera endógena,
sin requerir la iniciativa de entes externos y las soluciones se ajustan a su entorno porque
surgen del consenso de sus miembros.

De una manera general todos los procesos de participación se encuentran profundamente


vinculados al desarrollo humano, sostenible y social. Los procesos participativos son
educativos, capacitadores y socializantes en sí mismos, tanto para los que intervienen en
ellos directamente como para la comunidad en general, a la vez que son mecanismos para
la consecución de tareas de interés colectivo.
LA PARTICIPACIÓN SOCIAL EN LA EDUCACIÓN

La Participación Social en la Educación precisa de la colaboración -sistemática y


organizada- de actores sociales como los padres de familia y representantes de sus
asociaciones, maestros y representantes de su organización sindical, directivos escolares,
exalumnos, así como los demás miembros de la comunidad interesados en trabajar con el
fin común del mejoramiento del centro escolar. En este sentido, los citados actores
enfocan sus intervenciones en las decisiones que competen a la organización e
instrumentación de los servicios que se ofrecen en las escuelas. Implica por supuesto, que
participen en la planeación, el seguimiento y valoración de las acciones educativas a fin
de optimizar la calidad del servicio prestado.

Asimismo, para cerrar el círculo, esta participación requiere atender la transparencia en


la información y la rendición de cuentas, entendidas como elementos que, si bien no la
determinan, sí permiten la construcción de la calidad educativa
CONCLUSIONES

El reconocimiento de las diferencias de cada colectivo es esencial para el proceso

democrático y para la ciudadanía y se dio en gran medida por la organización de las

personas en movimientos civiles y por su participación activa en la construcción de la

ciudadanía.

Se miramos ampliamente a lo largo de la historia de las sociedades, podemos sin duda

reconocer que muchas e importantes conquistas y redefiniciones de derechos se han dado

en la construcción de esta sociedad que queremos cada vez más incluyente. Pero, no

hablamos sólo de la actuación de los grandes movimientos sociales visibles, reconocidos

e inscriptos en los diferentes medios de comunicación. La ciudadanía viene siendo

construida también desde muchos otros ámbitos, más íntimos y menos masivos.

La ciudadanía viene siendo construida en nuestros cuerpos, en la forma como vivimos

nuestro cuerpo físico, como construimos nuestras imágenes de Ser, de ser hombre o ser

mujer, con la forma como se construyen y viven los cuerpos en la sociedad, en la

intimidad, en las relaciones.