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TEMA 7.

OBLIGACIONES DE LOS TRABAJADORES

I. Principios generales

El trabajador es acreedor de seguridad, pero por otro lado está obligado a velar por su
propia seguridad tal y como establece el art.29 LPRL. Este deber se modula en función de
do criterios: la propia formación que tenga ese trabajador y las instrucciones del
empresario. Este deber se establece en beneficio del propio trabajador,.así como en
beneficio de sus compañeros o terceras personas a las que puede afectar su actividad. Esta
obligación ya aparece reconocida en el ET, art. 5 y 19. igualmente la Directiva Marco en la
que se inspira nuestra ley establece esta obligación.

II. Deberes particulares

La LPRL concreta ese deber general y establece un catálogo de obligaciones relacionadas


con:

 la propia diligencia en el trabajo: se establecen los deberes de utilizar correctamente los


instrumentos de trabajo. El trabajador está obligado a seguir las instrucciones del
empresario en cuanto a la utilización de los medios y equipos de protección, y además debe
utilizar correctamente los dispositivos de seguridad establecidos en el centro de trabajo.

 la información al empresario: el trabajador deberá informar cuando detecta algún riesgo


para la seguridad y salud de los trabajadores. Esta información podrá ir dirigida no sólo al
empresario sino también al superior jerárquico y a los trabajadores designados para realizar
actividades de prevención. En caso de una situación de riesgo grave e inminente, la ley
establece que el trabajador prescinda u omita ese trámite de información y adopte las
medidas necesarias para evitar las consecuencias de esa situación de peligro.

 la cooperación con el empresario: el trabajador está obligado a cooperar con el


empresario para que éste pueda garantizar unas condiciones de trabajo seguras y sin riesgo.
Igualmente debe colaborar con la autoridad competente, especialmente con la Inspección de
Trabajo, informándole de los incumplimientos observados por parte del empresario. De la
ley deriva también la obligación de seguir los cursos de formación proporcionados por el
empresario, así como el deber de comunicar las características personales para que el
empresario pueda adoptar medidas especiales de protección.

III. Incumplimiento de las obligaciones

La LPRL establece que el incumplimiento de dichas obligaciones tendrán la consideración


de incumplimientos laborales a los efectos de la responsabilidad disciplinaria prevista en el
art.58 ET. Este artículo reconoce la potestad disciplinaria del empresario o potestad para
sancionar los incumplimientos por parte del trabajador que se establezcan como faltas en la
norma legal o en el convenio colectivo. Estas normas deben tipificar las faltas o
infracciones, así como las sanciones correspondientes. El ET prohíbe imponer sanciones
que consistan en la reducción de la duración de las vacaciones, así como la suspensión de
salario o sueldo sin la correspondiente suspensión de empleo que se conoce como “multa de
haber”.

La ley establece igualmente la posibilidad de sancionar a los funcionarios y a los socios de


cooperativas que sean trabajadores por incumplimientos laborales en materia de seguridad e
higiene. Hay que tener en cuenta que la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el
Trabajo establecía la posibilidad de que la Inspección de Trabajo propusiera la imposición
de sanciones al trabajador que con su acción u omisión provocase un riesgo o peligro en
materia de seguridad e higiene. No obstante, esa potestad correctora de la inspección en la
actualidad está derogada, puesto que la ley deroga el capítulo relativo a la responsabilidad.
Ese incumplimiento del trabajador, para que sea sancionado debe cumplir unos requisitos
legales. El ET establece que en caso de faltas graves y muy graves a un representante legal
o sindical es necesario abrir un expediente contradictorio. En el caso de sanción a un
trabajador afiliado, el ET exige la audiencia previa del delegado sindical para imponer la
sanción. En cualquier caso, el empresario debe notificar la sanción por escrito al trabajador
cuando se haya cometido una falta grave o muy grave, haciendo constar en ese escrito la
fecha de la comisión de la falta y los hechos que motivan la sanción.

El trabajador puede impugnar ante la Jurisdicción social la imposición de la sanción,


presentando demanda en un plazo de 20 días hábiles. El Juez resolverá confirmando la
sanción o bien revocándola total o parcialmente, pudiendo declarar también la nulidad de
esa sanción cuando se incumplan los requisitos de forma o las garantías de audiencia previa
y expediente contradictorio, así como cuando se imponga una sanción legalmente prohibida
o que no esté tipificada en la ley o en el convenio colectivo.

Como regla general, el trabajador va a sufrir las consecuencias del incumplimiento de estas
obligaciones. Ahora bien, es posible exigir responsabilidad civil al empresario respecto de
los perjuicios o daños causados por sus empleados con ocasión del trabajo desempeñado.
Esta responsabilidad civil del empresario está prevista en el art.1903 CC. El empresario
podrá accionar frente al trabajador reclamándole la indemnización que el empresario haya
tenido que pagar como consecuencia de los daños causados por el trabajador.

Otra vía posible de exigir responsabilidad al empresario por lo daños causados es la vía de
la responsabilidad civil subsidiaria por la comisión de un delito (art.120 CP).

TEMA 8. OBLIGACIONES EMPRESARIALES (I)

I. Principios generales

El empresario debe realizar dos pasos fundamentales en materia de prevención de riesgos:

 Evaluar los riesgos: debe identificar los elementos peligrosos, así como los trabajadores
que están expuestos a riesgos laborales, ya sean generales o específicos, teniendo en cuanta
no solo las condiciones materiales de trabajo sino también los factores personales e
individuales. Además en esta primera fase deberá tener presente si la actividad que
desarrolla tiene riesgo de enfermedad profesional.
 Planificar la actividad preventiva: el empresario debe diseñar las medidas de prevención
aplicables a cada uno de los riesgos detectados, deberá diseñar también el plan de
formación de los trabajadores, así como las medidas que vaya a adoptar para proteger a
colectivos especiales.

Dentro del deber general de prevención, que reconoce el art.14 LPRL, se incluyen
determinadas obligaciones particulares que la ley detalla o concreta a lo largo de sus
artículos. Así, el empresario debe garantizar un entorno de trabajo seguro, adoptando las
medidas de señalización, así como medidas de protección colectivas y de carácter
individual. Asimismo, la ley establece el deber de establecer medidas de emergencia, como
la evacuación de los trabajadores en situaciones de peligro o incluso medidas especiales
ante situaciones de riesgo grave e inminente. Dentro de ese nivel general también se
incluye el deber de dotar a los trabajadores de equipos de protección individual adecuados y
que no entrañen peligros adicionales. Incluso se incluye la obligación de vigilancia de la
salud que permitirá al empresario establecer una relación de causalidad entre las dolencias
o patologías detectadas a través del reconocimiento médico y las condiciones de trabajo.
Igualmente, la ley incluye la obligación de documentar todo el procedimiento de evaluación
y planificación de la seguridad de la empresa. Junta a este deber, el empresario está
obligado a prever las distracciones e imprudencias profesionales de los trabajadores a la
hora de aplicar medidas de protección.

II. Deber general de protección

1. Evaluación de los riesgos

Esta evaluación está prevista tanto en el art.16 LPRL, como en el Reglamento que la
desarrolla de 1997. Regula por un lado los procedimientos de evaluación y planificación y
por otro las modalidades de organización de la actividad preventiva.

Según la ley, el empresario debe evaluar con carácter previo a la elaboración del plan de
prevención los riesgos que presenta la actividad en general, así como los riesgos específicos
de cada puesto de trabajo. Por otro lado, debe realizar una evaluación específica sobre los
riesgos que presentan los equipos de trabajo o las sustancias utilizadas en el proceso
productivo. Además, la ley establece la obligación del empresario de realizar una
investigación de las causas del accidente que haya provocado un daño para la salud de los
trabajadores. Esa obligación de investigación es necesaria cuando se detectan indicios de
que las medidas de protección son insuficientes a través de los reconocimientos médicos.

En cuanto al procedimiento de evaluación, la ley no establece ningún procedimiento


específico sino que se remite al Reglamento. El Reglamento define la actividad de
evaluación de riesgos como el proceso dirigido a determinar la magnitud de los riesgos que
no se hayan podido evitar. La finalidad de este proceso es planificar, establecer un orden de
prioridades sobre las medidas que deben adoptarse para reducir el riesgo. El empresario
debe establecer aquellas medidas de prevención para eliminar o reducir el riesgo y que
podrán ser de carácter individual, colectivo, organizativas o de formación e información a
los trabajadores.
El empresario está obligado a consultar a los representantes de los trabajadores, o a los
propios trabajadores en ausencia de representantes, el procedimiento de evaluación de
riesgos. En ese procedimiento de evaluación, el primer paso es la obtención de información
sobre las características del puesto de trabajo para identificar el peligro y a su vez los
trabajadores que están expuesto a ese peligro. (Peligro es aquella situación con capacidad
para producir daños no solo en la salud del trabajador sino también daños al medio
ambiente o daños a la propiedad). Esta primera fase le permitirá estimar o valorar el riesgo,
teniendo en cuenta dos criterios: la probabilidad de que el riesgo se materialice, así como
valorar las consecuencias de su materialización o severidad del daño. De la combinación de
estos dos criterios surge la valoración de riesgo como trivial, tolerable, moderado,
importante o intolerable. Según la calificación que tenga el riesgo, el empresario adoptará
las medidas de prevención específicas, debiendo controlar aquellos riesgos intolerables a
través de su reducción o a través del control periódico de dicho riesgo.

El reglamento establece que el procedimiento de evaluación que elija el empresario debe


proporcionar confianza sobre su resultado, permitiendo que se puedan establecer
conclusiones claras a partir dela utilización de criterios objetivos consensuados con los
trabajadores.

En función de los riesgos de la actividad será aplicable la normativa específica de carácter


técnico que establezca procedimientos de evaluación concretos para prevenir riesgos como
el ruido, el benceno o el plomo.

Cuando sea necesario realizar mediciones o análisis de determinados agentes


contaminantes, si no existe normativa técnica aplicable, se podrán utilizar las guías, tanto
de organismos nacionales como internacionales, para poder evaluar el nivel de
concentración de esas sustancias en el ambiente de trabajo.

Este procedimiento de evaluación debe ser revisado cuando se establezca en una


disposición específica, cuando se hayan detectado daños a la salud de los trabajadores,
cuando se tengan indicios a través de los controles periódicos y los reconocimientos
médicos de que esas medidas de prevención son insuficientes, o incluso cuando exista un
acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores, teniendo en cuenta el
deterioro o desgaste de los elementos que integran las condiciones de trabajo.

Este procedimiento ha de estar documentado porque así lo establece la ley y el reglamento


en su art.7. El contenido de esa documentación es el siguiente: identificación de los riesgos
y de los trabajadores afectados; resultado de la evaluación, haciendo especial mención a las
medidas adoptadas y a los criterios utilizados para realizar la evaluación.

2. Planificación

Se regula en el art.8 del reglamento y se concreta en el deber de enseñar un plan de


prevención para la empresa en el que se tendrán en cuenta los aspectos materiales,
personales y ambientales.
El empresario deberá establecer en ese plan un orden de prioridades de actuación según la
magnitud del riesgo y también según el número de trabajadores afectados por ese riesgo.
Por lo tanto, se deberá establecer las fases de actuación y además el procedimiento de
seguimiento y control periódico de dicho plan. Habrá que establecer también el programa
anual de actividades en el caso de que el plan de prevención tenga una duración superior al
año.

3. Obligaciones respecto a los lugares de trabajo

El art.6 LPRL remite a la norma reglamentaria que debe fijar aquellas disposiciones
mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, así como en materia de señalización
de dichos lugares (RD 485/1997 sobre señalización y RD 486/1997 de disposiciones
mínimas). Ambas disposiciones transponen una directiva comunitaria específica de
desarrollo de la Directiva Marco.

En materia de lugares de trabajo hay que establecer previamente cuál es el régimen general
aplicable y el régimen excepcional o transitorio que contiene la Ordenanza general de
seguridad e higiene y que se aplica a aquellos lugares de trabajo que están excluidos del
ámbito del Real Decreto. Ese régimen excepcional se aplicará por tanto a los medios de
transporte utilizados fuera de la empresa, a las obras de construcciones temporal o móviles,
a las industrias de extracción, a los buques de pesca y a los campos de cultivo, que son los
lugares excluidos del ámbito del RD.

Según la norma, la expresión “lugares de trabajo” se refiere a las áreas del centro de
trabajo, que pueden estar edificadas o no, con inclusión de los locales de descanso,
comedores, locales de primeros auxilios, así como las instalaciones de servicios higiénicos.

Obligaciones del empresario en materia de seguridad y salud:

 Tiene la obligación general de adoptar medidas para que la utilización de esas


instalaciones o locales no origine riesgos para la seguridad de los trabajadores. Para ello
deberá cumplir con aquellas disposiciones reglamentarias relativas a la señalización en los
locales de trabajo.

Según el RD que regula esta materia, existen cinco tipos de señales a disposición del
empresario cuya finalidad será completar aquellas medidas organizativas, de protección
colectiva, relativas a la formación e información de los trabajadores. Son, por tanto,
medidas adicionales a los medios de protección colectivos.

Estas señales pueden ser en forma de panel que se caracteriza por la forma y por el símbolo
de estas medidas. Las señales circulares son de prohibición o de obligación, según el color
de las mismas. La señal con forma triangular es de advertencia y las señales con forma
rectangular o cuadrada son señales de salvamento o de equipo de incendios. Además,
pueden existir señales luminosas, acústicas, señales de comunicación verbal o de
comunicación gestual.
 Según el RD sobre los lugares de trabajo, el empresario debe informar a los trabajadores
y sus representantes sobre las medidas de protección adoptadas en el lugar de trabajo.

Esta disposición establece las condiciones de seguridad estructural o de construcción del


edificio, disposiciones en cuanto al orden y limpieza, en cuanto a las condiciones
ambientales y la iluminación. Además se establecen disposiciones en cuanto a los locales
de descanso, que no podrán estar habilitados en aquellos lugares de trabajo como despachos
u oficinas en las que se establecen pausas para el descanso.

Además la normativa permite que se habiliten lugares de descanso para las trabajadores
embarazadas y madres lactantes. No se excluye ningún local de trabajo para esto.

 Además se establece la obligación de disponer de un local de primeros auxilios cuando el


centro de trabajo tenga más de 50 trabajadores o bien desarrolle una actividad peligrosa, en
los cuales se prestarán los primeros auxilios a los trabajadores accidentados. Con
independencia del número de trabajadores, todo lugar de trabajo debe disponer como
mínimo de un botiquín cuyo contenido también está especificado en la norma.

4. Equipos de trabajo (EPI RD 773/97, RD 1215/97)

Esta materia está regulada en el art.17 LPRL, que establece las obligaciones del empresario
en cuanto a los equipos de trabajo y los equipos de protección individual. El empresario
tiene dos obligaciones en cuanto a los equipos de trabajo:

1. Debe garantizar que ningún otro trabajador que no sea el específicamente encargado de
utilizar dicho equipo manipule o utilice ese equipo en cuestión.

2. Debe garantizar que los trabajos de mantenimiento o reparación sean realizados por los
trabajadores capacitados y con formación, en cuanto a la conservación de dichos equipos.

El equipo de trabajo se define como cualquier máquina, aparato o instrumento que se utilice
en el lugar de trabajo. El empresario, a la hora de elegir dichos aparatos o equipos, debe
tener en cuenta tres factores:

 Las condiciones y características específicas del trabajo a desarrollar

 Los riesgos existentes tanto en el lugar de trabajo como en el puesto de trabajo o


riesgos específicos.

 Las adaptaciones necesarias de dichos equipos para su utilización por los


trabajadores discapacitados.

El empresario debe comprobar que los equipos de trabajo serán revisados y mantenidos por
personal competente. Debe documentar los resultados de las comprobaciones de los
equipos, documentación que estará a disposición dela autoridad laboral.
Además el empresario debe dar formación e información sobre la utilización de dichos
equipos por escrito, preferiblemente en forma de folletos explicativos.

Un tipo de equipo de trabajo es aquel que incluye pantallas de visualización de datos, que
disponen de una normativa propia en la que se fijan las obligaciones de evaluación de
riesgos, vigilancia de la salud de los trabajadores que utilizan esos equipos, así como las
obligaciones de formación e información, que deberán proporcionarse antes de comenzar el
trabajo con esos equipos, así como cuando existe una modificación de las condiciones del
puesto de trabajo.

En cuanto a los equipos de protección individual, se definen como cualquier equipo


destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador.

En esta disposición específica se establecen cuáles son los riesgos presentes en el lugar de
trabajo que permitirán utilizar esos equipos, es decir, riesgos físicos (ej. Riesgos eléctricos,
químicos derivados de la utilización de aerosoles os sustancias líquidas y riesgos biológicos
derivados de los agentes que pueden producir enfermedades, como virus, bacterias u
hongos.

En este disposición se establecen aquellas actividades en las que se puede requerir la


utilización de dichos equipos.

El empresario, según la ley, debe proporcionar de forma gratuita y para un uso individual
los equipos necesarios según la actividad desarrollada. Debe dar información al trabajador
sobre su utilización correcta y sobre el mantenimiento y limpieza de dichos equipos.

Igualmente, deberá establecer esa información a través de folletos explicativos en los cuales
debe constar cuáles son los peligros o riesgos derivados de la utilización incorrecta de esos
equipos.

El equipo de protección individual debe ser adecuado al riesgo que protege y ser cómodo y
compatible con otros equipos de protección.

5. Obligaciones en cuanto a las medidas de emergencia (art.20 LPRL)

La ley obliga al empresario a prever las situaciones de emergencia, teniendo en cuanta el


tamaño y la actividad dela empresa, así como la posible presencia de terceras personas y
establecer las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, evacuación de los
trabajadores y en materia de lucha contra incendios.

Estas medidas deben estar detalladas en el plan de prevención. Para ello, el empresario
deberá designar al personal con formación necesaria que estará encargado de poner en
prácticas esas medidas y de comprobar el correcto funcionamiento de las mismas. Sin
embargo, la ley no especifica el número de trabajadores encargados de esa tarea y por eso
deberá acudirse a las disposiciones del convenio colectivo que pueden o no establecerlo, si
no se establece en convenio puede decidirlo el empresario.
El empresario deberá controlar los servicios externos de la empresa para las situaciones de
salvamento y evacuación de trabajadores, para las situaciones de asistencia médica de
urgencia y para incendios.

En aquellas empresas donde existe riesgo de accidentes mayores en los cuales se pone en
peligro, no solo a los trabajadores y las instalaciones dela empresa, sino que es posible un
daño para terceras personas y el medio ambiente, el empresario debe elaborar un plan de
emergencia interior que deberá poner en conocimiento de las autoridades para que éstas
puedan implantar medidas de protección de la población en general y del medio ambiente.