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Chcryl Pomerory

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EL SIGNIFICADO

DE LA SAL PARA

LAS CULTURAS ANDINO.ECUATORTANAS

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MUNDO

ANDINO

1 986

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l¡.

'ifri:

EXTRACTO

Este trabajo analite el materiat de la nl y su significado simbó'

lico para la gente gue habitu la rcgión andina del Ecuador. Utilizando da' tos etnográficos recolqfudot en $linas de la Provincia de Bolt'var y pro'

cedentes de otras fuentq etnográflca y etnohistóricas, se demostrará que

la sal extraída de las montañas eta un preciado artículo en los tiempos pte colombinos, debido a su e*a&z y a Eu alto contenido de yodo. Su ampllo

distribución en ta Siern norte del Ecuador debió haber prevenido la difu'

sión de enfermedades debidas e la deficiencia de yodo,lo que caracterizt ba al área en tiempw poster¡ores a la Conquista. De todos modos,la e*a'

EXTRACTO analite el materiat la y su significado simbó' gue Ecuador. Utilizando da' etnográficos recolqfudot en

sez de sitios de sal de mina en los altiplanos centrales del sur, parece haber

cansado problemas de salud,

aún antes de la llegada de los españales. Los

de consumo dc sal e¡an

documentos tambíén sugiercn qtc lu pr*tics

usadas como símbolos étnicos entre loe

grupos dc las montañas y de la

tierras altas; y que la extracción do sl de los mdrpntiales era una típica

especialidad femenina, en un contgt.fo en que los manantiales enn consh

derados como elementos del mundo propíos del dominio fenenino.

ABYA

..

TAIA

ABl[ : r$r

INTRODUCCION

Los documentos coloniales han permitldo a los etnohistoriadores localizar numerosos sitios de extracción de sal en los Andes y documentar

el prominente rol de la sal en l¡ sociedad,cn laeconomía yen ladieta de

la época (Salomon 1978; Caillavet 1979; Rostworowski 1981; Tandeter y

Wachtel I I 983 ; Oberem

197 4, I 978, I 980; Murra 1967 ; Cardale-Schrimpff

1976; Ravines 1978). Los estudios etnográficos sobre los Andes Centrales

han recalcado la importancia de la sal como un artículo tradlcional de in-

tercambio que era transportado a grandes distancias (Custred 1974; Moli-

ABl[ r$r INTRODUCCION Los han permitldo los etnohistoriadores localizar numerosos sitios extracción en los Andes y

na 1983; Varese 1968); un artículo de producción que era controlado y regulado por el estado en perjuicio de lagentedelcampo (Orlove ln Press;

Mafengrau 1978, 1977; Varese 1968) y una categoría esencial de sabor.

considerado desagradable por los Aymaras de una región salina de Bolivia

(Johns 1984). La literatura etnográfica ecuatoriana, ha descrito la produc- ción de sal de mina y ha mencionado la lmportancia de su contenido de yodo, (Peñaherrera 1958: 195-209; Paredes 1962; Caillavet f 979).

Pocos etnográfos han analizado antecedentes contemporáneos con

el propósito de ampliar el conocimiento de la producción de sal y de su

uso en la cultura y en la sociedad pre<olombina (Andrews 1980-1983; Cardale-Schrimpff 1976). lgualmente, no son usuale¡ estudios que se ha-

yan referido a la sal tanto como un materlal y como un 6l.mento simbó- lico en la cultura andina (Salomon 1978; Rostoworowskl 1981). Este

artículo mencionará las dos consideraciones. Los antecedentes etnográfi-

cos recopilados en Salinas de la Provlncia de Bollvar ¡erln utilizadosJun- to con otras fuentes etnográficas y etnohistórlcas pürt componer en con- junto la historia de la sal en el Ecuador precolombino. Arln más, la sal se-

rá considerada como una sustancia económlca y allmentlcla y como un

componente de las esferas socioculturales y cosmológicas, conservando la perspectiva de la antropología.

p R o D u cc to rrt y T EcNo Loc I AotE LA SALEtLE-t."E-Crr^Do

I ÁN D I N o

Virtualmente toda

|a

Orodyccló¡ Oe ¡al en ei Ec¡aOor andino ha

involucrado lr cocción deliagua sdli&blectada de los nianantiales de sal

o de la

agua (l).

mezcl¡ filtrada ds tióñi cargadii de sal y sal dc los manantiales de

Probablemente en el Ecuador pre-colombino, el

agua+al era

cocida en vasijar de barro construÍdas para ser rotas después de cada uso

(cardale-Schrimpff 1976, para colombia; Riehm l96r). Et producto final

debió haber sido un hemisferio edurecido de sar, suficientemente durable

par. un transporte largo y para su embodegaje. (Friede 1960; Gibbon

Itl¡17, para colombia). Hoy en día, las ollas de metat han reemplazado

las de barro y la sal es en cambio moldeada a mano. De todos modos. los moldes de sal retienen las cualidades duraderas del producto antiguo, y en

muchos otros aspectos, los métodos de procesamiento continúan similares.

Debido a que los primeros reportajes sobre ra sal ecuatoriana de

las montañas son muy breves y que no existen hailazgos

R o D u cc to rrt T EcNo Loc I LA SALEtLE-t."E-Crr^Do Virtualmente |a

arqueorógicos,

la comprensión de la producción de sar pre<olombina depende en gran

medida de los hallazgos etnográficos. Las siguientes descripciones de los

de tmbabura y sa-

principales sitios de sal en la sierra

-salinas-Provincia

linas-Provincia de Bolívar- proveen información acerca de los métodos y niveles de producción de ambos sitios. También se dan detailes de ra or-

ganización social de la producción en Salinas, de la Provincia de Borívar.

SALINAS DE LA P.ROVINCIA DE IMBABURA

Dos fuentes contemporáneas proveen detalles acerca de la explota- ción de la sal en Salinas-Provincia de lmbabura, localizada en el valle del

Río Mira, al norte del Ecuador (fig.5). Una mujer ecuatoriana visitó Sa- linas en 1959, cuando se hallaban produciendo sal ocho familias (Paredes 1962) y una etnohistoriadora francesa visitó el sitio en 1978, cuando es- taban funcionando dos operativos (Caillavet 1979).

METODOS DE RE FINAIII ENTO

El proceso de refinamiento de la sal se iniciaba cavando la tierra cargada de sal en ciertos sitios de un lecho de riego disec¿Jo (paredes

1962:48). El terreno cargado de sal se recolectaba en bolsas de piel de cabra construídas con madera. las mismas que eran acarreadas hacia la

pequeña aldea en burros, para luego ser vertidos en lavaderos (Caillavet

1979: 334-335; Paredes 1962: ¿t8). Los lavaderos son estructuras rectan'

gulares hechas de caña y de barro que están en parte llenos de arena (Pa- redes 1962: 48). Con la arena funcionando como filtro para el sedimento,

el terreno salado venía colocado en un estanque y pisoteado vigorosa-

mente, mientras se vertía el agua salada del manantial sobre la tlerra

(Paredes 1962: lt8). Los manantiales de agua salada se originaban de po- zos de agua de manantial, localizados a lo largo de la barranca que atravle-

sa el pueblo (Paredes 1962: 4849). Una vez completado el lento proceso

de filtración y recolectado en recipientes la pesada solución de color oscu- ro ésta estaba lista para ser cocinada.

En algún punto del proceso, la tierra descartada era removida del

lavadero y amontonada en un montón de tierra que lo rodeaba. Los lava'

deros existentes no solamente estaban rodeados de tales montones sino que también el pueblo entero estaba rodeado de tales montículos de tierra en diferentes estados de erosión (Paredes 1962: 48: Caillavet 1979;

1962:48). El terreno cargado de sal se recolectaba en bolsas de piel de cabra construídas con

Hassaurek 1967: 185).

La cocción de la solución salina se realizaba en pailas de metal de un buen tamaño, colocadas sobre el fuego en la cocina (Paredes 1962:

49; Caillavet 1979: 335). Una vez que la sal se cristalizaba, era colocada en costales de fibra de cabuya, a los que se les golpeaba con varas, para sa- car cualquier residuo de agua, y se los colocaba bajo tierra por el lapso de un d ía, de modo que la sal se blanqueara y adquiriera una mejor calidad ($ (Paredes 1962: 49). Posteriormente, la sal granular era moldeada €n un re-

cipiente no específico o manualmente en forma do "puco3", los mismo;

que eran colocados en las brasas del fuego, para quc rG scaran y endure-

cieran (Paredes 1962': 48; Caillavet 1979: 335). En 1959 se hacían los

"pucos" de dos formas, llamadas de horma y de cono (Paredes 1962:

48). Los "pucos" moldeados en 1978 tenían una figura oblong, referi- da como de horma (Caillavet 1979: 335,339,340).

NIVEL DE PRODUCCION

Antes del siglo 20, se dice que se producían grandes cantidades de

sal pero no se dan estimados de ros niveles de producción (Hassaurek

1967; caillavet 1979). Debido a la naturaleza de los depósitos de sat, no

hay una razón aparente para gue no se hayan podido producir anualmen-

te en salinas algunos cientos de toneladas de sal, pese a las pequeñas can- tldades de sal producidas por las operaciones individuales. A juzgar por las

fotograf ías tomadas en 1978 (caillavet 1979:339,340), las hormas de sal

eran pequeñas unidades de alrededor de una libra o más y el recipiente pa-

ra cocinarlas probablemente reducía por cocción menos de 20 libras de sal cada vez. Estimando una producción de 20 libras diarias de sal, una cosecha anual de 300 toneladas de sal debió haber requerido 92 operacio-

nes individuales.

ORGANIZACION DE LA PRODUCCION

PRODUCCION Antes del siglo que sal pero no se dan estimados 1967; caillavet 1979). Debido

5e conoce poco acerca de la organización tradicional de la pro-

ducción, excepto que las operaciones de sar eran rearizadas a un nivel fa-

miliar por especialistas a tiempo completo (caillavet 1979: 361,362;

Paredes 1962). No se dan detalles etnográficos adicionales.

to

SALINAS DE LA PROVINCIA DE.BOLIVAR

Tres fuentes describen las operacioner de sal en salinas, provincl¡

de Bolívar, situada en los páramos al oeste del chimborazoen rosaltiplr.

nos centrales (Fig. 5). En 1895 un ingeniero estadounidense permaneció

un año en Salinas industrializó por un breve período los trabajos de sal en

ese fugar (Up de Graff 1923: 17-261. En alguna época de la década de los

años 1950, cuando las operaciones familiares todavía eran numerosas, un antropólogo ecuatoriano visitó el lugar (Peñaherrera l95B: 195-209). Finrt.

mente, yo visité el área durante 7 días en 1982 y 1983, cuando solamen-

te existía una empresa familiar a tiempo completo.

SALINAS DE PROVINCIA Tres fuentes describen las provincl¡ de Bolívar, páramos nos centrales (Fig. 5). En

Para 1982, existían tres sitios de sal, con un totalde ocho manan- tiales, en el área de Salinas (Fig. 1). El sitio más grande, Cachipamba

('superficie plana de sal' en qulchua), era el único sitio todavía utilizado

para el refinamiento. cerca de 20o metros al sur de cachipamba se asicnta un sitio más pequeño, Casahuaycu ('Barranca de granizo,'qu.), abandona-

do aproximadamente en 1970. Estos dos sitios habían sido parte de la Ha- cienda Cachipamba, que pertenecía hasta fines de 1960 a la familia Cor.

dovez (Peñaherrera 1958:199). A lo largo del Río Salinas, haciael nortc,

se asienta el pueblo de Salinas, en dondeen 1958, residían 39 familias re- finadoras de sal y otras 13 familias (Peñaherrera 1958: 204). En alguna

época anterior, se habían localizado casas para cocinar junto a los manan- tiales salados en un área que ahora se halla cubierta por pasto, entre los

campos de sal de Cachipamba y Casahuaycu.

El tercer sitio de sal, referido como el de Minas o Pucacachi, se

halla aproximadamente a 1 km. al oeste de Cachipamba y no ha produ- cido sal desde 1963 (Fig. 1). La sal extraída de Minas era denominada

puca cachi (qu.), o sal roja, por tener unos tenues rayos de rojo y azul

cuando se la sostenía a la luz. La sal roja era considerada de menor cali-

ll

q

Co¡¡huaycu

q Co¡¡huaycu Ou€brad! Ya¡r**hl Chacra en urc Chrra abandon¡d¡ .?- Figura l. Sitios de refinamiento de

Ou€brad! Ya¡r**hl

6!]

Chacra en urc

¡ffllD Chrra abandon¡d¡

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Figura l. Sitios de refinamiento de sal en el Area de Salinas-Bolívar.

t2

dad y no sabía tan bien como la sal más blanca de Cachipamba (4).

Debido a la escasez de buenos combustibles en los prados de es-

tas alturas era importante producir una fuerte solución de sal antes de su

cocción y, a su vez. el reconocer y utilizar los manantiales con la mayor

concentración de sal. con este propósito se había establecido un sistema de clasificación en cada uno de los tres sitios, de tal modo que el manan-

tial más salado se designaba como el Manantial Femenino, o Huarml

Candu (qu.; ipuruhá?) y los manantiales regular€s eran el Masculino, o

Carl (qu.), y el Medio, o Chaupl (qu.), Manantial (Tabla 1). Original-

mente habían tres manantiales probablemente designados de este modo

en cada sitio (5| (Peñaherrera 1958: 197, citando la fuente de 1909); de

todos modos. en 19ó2, solamente habían dos manantiales en Casahuay-

cu, los manantiales Femenino y Medio.

De las muestras tomadas en 1982 del agua de manantial, no fue posible distinguir más ampliamente
De las muestras tomadas en 1982 del agua de manantial, no fue
posible distinguir más ampliamente la salinidad de los Manantiales Mascu-
lino y Medlo debido a que el Mananti¡l Masculino en Minas se halla cu-
bierto con barro y, como ya se mencionó, no existe un Manantial Mascu-
lino en Casahuaycu. De todos modos, el tamaño f ísico de los pozos en los
que los Manantiales Femenino, Medio y Masculino vertían sus aguas difie-
ren en patrones uniformes (Figs. 2;3). Los pozos del Manantial Masculino
son los más largos
5 metros cuadrados- mientras que
-aproximadamente
de los Manantiales
Medios
son de
tamaño grande o mediano, y aquellos

de los Manantiales Femenin_os son pequeños y de forma similar. Tanto en

Cachipamba como en Minas, el pozo de los Manantiales Femeninos es pun- teagudo en uno de sus extremos y ancho en el otro, semejando la forma de

una coma. El significado posible de éste y de otras facetas del sistema de

clasif icación será discutido más adelante.

Métodos de Producción de Sal en ls dóeada ¿g ¡959(6)

Para iniciar el diario proceso productivo de sal, las mujeres y los niños caminaban hacia los sitios por la mañana, cuando el sol daba sobre el área y recolectaban agua de los manantiales en recipientes de calabaza (Pe- ñaherrera 1958:199). A pesar de que el Manantial Femenino en Cachipam- ba siempre ha sido favorecido por el uso, los tres manantiales eran utiliza-

dos en este período (71. Así, el agua de cada manantial era vertida en

l3

los pozos, hechos por el hombre, en los que se recolectaba el agua. o "iki- jones" (qu. iraíz?); éstos rodeaban los tres manantiales. (Pañaherrera uti-

liza la palabra española charca, para pozo, para referirse a los ikijones

(1958: 199). Una vez que las charcas en las que se recolectaba el agua se había llenado, las mujeres vertían gradualmente el agua sobre los moja- dos lechos de roca dura de sal ochacra¡ (qu. hispanizado), esperando que

la superficie se seque antes de vertir de nuevo el agua. Cuando toda el

agua vertida llenaba la charca menor, también conocida como ikiión, el

agua era recolectada y llevada hacia la charca situada más arriba, para ser vertida de nuevo sobre la chacra. Este proceso, gue demoraba el día ente-

ro, era llamado el baño (Peñaherrera 1958: 199) y las mujeresquevertían

el agua eran llamadas regadoras o jichana huarmicuna (Qu.) Fig. 4). Du- rante los meses lluviosos, este trabajo por supuesto se veía bruscamente restr ingido.

El punto en que el agua estaba lista para la cocción, o alli (qu.), era fácilmente probado colocando un huevo en el agua. Si el huevo flota- ba, la solución estaba lista. De desearse una solución más fuerte, se reem-

por que recolectaba el agua. o "iki- jones" (qu. iraíz?); éstos rodeaban los tres manantiales.

plazaba el huevo por una papa.

Cuando la solución pasaba la prueba del huevo, podia serguarda- da en los puzus (poso) hasta la fecha de su cocción. Los puzus eran origi- nalmente formados con vasijas de arcilla, las que eran construídas en los lechos de sal con una mezcla de lodo y piedra aplicada en los lados. En

el interior de las vasijas, eventualmente se formaban gruesos depósitos

de sal, ocultando la vasija y haciendo el puzu muy fuerte. Cuando estaban

siendo utilizados los puzus, se los cubría con fragmentos de antiguos le- chos de sal, llamados iilín (áqu.?), y con rocas para proteger la preciada

agua salada, cachi yacu (qu.), de elementos extraños.

La cocción y el procesamiento final de la sal en la década de 1950

no fue descrita por Peñaherrera (1958); ni por Up de Graff en la década

de 1890 (1923). Los residentes de Salinas informaban que se acostumbra- ba cocer la sal utilizando atados de hierba y estiércol como combustibles,

a más de la leña.

l¡l

LA PRODUCCION DE SAL EN 1$:I

El procesamiento del baño de las aguas de manantiales no era practicado en 1982. Debido a que solamente una mujer todavía procesaba la sal en cachipamba de manera regular en 1982, había sido hecho un pe- queño canal directamente desde el Manantial Femenino hasta la chacra de la mujer. De este modo, el agua de manantial continuamente arimenta- ba la chacra y era recolectada en el ikljón inferior, en donde er sor y el

viento ayudaban a evaporar el agua. La mujer, a quien llamo Laura, visita- ba su gran ikijón cada día y, utilizando la prueba del huevo, determinaba si el agua salada estaba suf icientemente saturada o no. Más o menos cada día el agua procesada, o cachi yacu, era recolectada en grandes recipientes de metal por mujeres pagadas. (Laura no la recolectaba por sí misma, apa-

rentemente debido a su anciana edad y a su anterior estatus de hija de un

mayordomo del sitio de cachipamba). Las ayudantes pagadas acarreaban

el agua a lo largo del río hacia la cocina de Laura y vertían el agua en

uno de los dos grandes barriles de metal para su almacenaje.

LA PRODUCCION El del baño de las aguas de manantiales practicado en 1982. Debido que la

El proceso de cocción utilizado por Laura y por uno o dos refi-

nadores de sal a medio tiempo, en 1982 no debió haber cambiado sustan-

cialmente desde la década de 1950. Fue posible observar la cocción y el

Agosto de 1982.

procesamiento f inal de algunos turnos de sal de Laura, en

El procedimiento estandar consistía en completar por lo menos dos tan-

das al día; de todos modos, ésto, variaba. Una noche, después de que Lau- ra ya había completado dos turnos, un grupo de ref inadores a medio tiem- po utilizaron su cocina, presumiblemente arrendándola.

El proceso de cocción observado en 1982 era íntegro. El agua sala- da procesada era cocida en grandes vasijas de metal colocadas sobre una

chimenea abierta conformada por tres rocas. utilizando la madera como

combustible, se cocinaban 14 galones de agua salada en menos de 7 ho-

ras, y se producían 25 libras de sal. Entonces el producto granular de la

sal venía moldeado en un recipiente, formando las hormas de sal, o

pucus (8), los que eran secados en las brasas del fuego. Las hormas se seca-

ban y endurecían por todos sus lados, y luego se lasdejaba que seenfríen

(Peñaherrera 1958: 201). Las hormas de la operación de 1982 pesaban aproximadamente I 3/4 libras cada una.

l5

Después de que las hormas se enfriaban, eran envueltas en atados

de paja. Primero, se esparcían delicados atados de hierba de páramo de po-

co en poco, dentro de una zamarta. como para hacer un nido. Entonces se

colocaban dos horm¡¡ en la mitad, se enrollaba la hierba

y se la jalaba ha-

ci¡ afuera por los lados. Los extremos de hierba servían para enrollar el

atado y, cuando se acababa de hacerlo, para elaborar un agarrador. De es-

tos atados transportables, llamados ¡marr¡dos, se decía que permanecían secos durante un año cuando se los mantenÍa sobre el fuego de la cocina.

NIVEL DE PRODUCCION DURANTE LA DECADA DE 1950

Peñaherrera (1958:202-204) registró la producción anual de sal

en amarrados, para la hacienda Cachipamba durante la década de 1950.

Utilizando sus formas y calculando un peso de 3.5 libras por amarrado

-.el peso de un amarrado en 1982- se calcualba que podían haber sido

producidas hasta 64 toneladas por año en la Hacienda Cachipamba (9).

El sitio de Minas, que es del tamaño de un tercio o de la mitad de Cachi-

-una
-una

pamba debió haber producido hasta 32 toneladas al año (10). A juzgar

por estos generosos cálculos, el área de Salinas pudo haber producido has-

ta 96 toneladas de sal anualmente

cantidad comparable a la que se

producía en los sitios de la sierra en América Central (Andrews 1983:

56, 60, 79,86, 92, 94).

De todos modos, según estándares mundiales, Salinas de Bolívar

sería considerada una escasa fuente de sal (Andrews 1983: 115; Multhauf

1978; Cardale-Schrimpff 1976; Humboldt 1952). Los manantiales de sal

de Salinas de Bolívar contienen solamente de 5.8o/o a 2.2o/o de sal e

impurezas en su peso (Tabla l). El agua de mar, en comparación, contiene un 3.5o/o total de sal y algunos manantiales de sal en las tierras altas de

América Latina contienen hasta un 2Oolo y más de sal (Andrews 1983:

l8). La cantidad de fuerza solar disponible para la evaporación del agua

salada es también limitada en Salinas de Bolivar. Los especialistas de sal de la Hacienda Cachipamba, quienes aparentemente trabajaban sobre bases

diarias, aún a lo largo de la mayor parte de latemperatura

producían solamente un promedio de 9.8 libras de sal

fría y lluviosa,

por dfa, a juicio de

Peñaherrera (l I)

guida luego de

(1958l.2O2, 2031. Aún más, la leña solamente era conse- atravesar alguna distancia hacia áreas forestales y, en tiem-

pos pre<olombinos, debieron ser acarreadas grandes cantidades de vasijas

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Flgura 2. Diagrama de los Manantiales de Sal de Cachipamba,

gt

de cerámica desde ras áreas circundantes. La

sarextraída de sarinas, por ro

laboral y de recursos fores-

tanto, requería de una gran inversión de fuerza

tales rel¿tivos a la cantidad de producción (Mutth.ri lgza, Humbotdt

1952:41.

Que los Salineros de la década de 1950 produjeron como produ-

cián lo confirma su indigente situación económica. La familia Cordovez,

dueña de la hacienda Cachipamba y de algunas haciendas adyacentes, im' pusieron un impuesto del 30o/o a la sal de Cachipamba y Casahuaycu y estableció el sistema de emplear deudores como peones para que pagaran

con su trabajo lo que debían, lo que era difícil de rehuír (Up de Graff

1923: 23-25; Peñaherrera 1958:205, 209). Parece probable que los nive-

les de producción durante la década dd 1950 debieron haber sido compa- rables a los de la era pre-colombina, a pesar de la transformada situación

política-económica. Los productores de sal en el periodo prehispánico

también debieron haber tenido toda la razón para producir una excelente

cantidad de sal, puesto que durante ese período había una gran demanda.

desde ras áreas circundantes. sarextraída laboral y recursos requería de una gran inversión tales rel¿tivos

Of,GANIZACION DE LA PRODUCCION

Los trabajos de sal en Cachipamba eran organizados a nivel fami- liar y las mujeres eran la piedra angular de las operaciones. Las tareas que involucraban el procesamiento de la sal se hallaban típicamente a cargo de

las mujeres. Esto incluía el tedioso proceso del bañodiario, realizado por

las regadoras, y la moldura, el secado y la envoltura de las bolas de sal, rea'

lizadas por las cachitanderat (qu., hispanizado) (Up de Graff 19232 221. A más de ésto, las mujeres retenían el usufructo de los derechos sobre las

chacras. En todos los casos, se pasaban estos derechos de madre a hija

cuando era posible, aún cuando los patrones Cordovez podían rehusarse a concederles el uso de derechos, a su gusto, simplemente por la omisión de pagar el impuesto quincenal. De todos modos, es más que accidental

el que Laura usara, la chacra de su madre.

Laüra y los otros Salineros se referían al término chacra no sólo

con respecto al lecho de sal en el que el agua de manantial era vertida

sino también a la unidad de procesamiento como un todo (por ej. la cha- cra, ikijón y puzus). En las áreas de habla quichua de los Andes de hoy, es

costumbre el hablar de la chacra como de un campo para la agricultura

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Flgrm 3. Diagrama de los Manantiale¡ do Sal Minas/Pucacachi

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(no de un 'campo'de sal), aún cuando datos

etnográficos de la cost¡ sur

del Perú justiflcr el argumento relativo a que r¡ chrcr¡ podía referirse a

cualquier unld¡d de producclón adjudicada a famillas

lia¡ de la siern que migroron a ra costa peruana del

individuales. A f¿ml- ¡ur par! recolectar

(19g3). cada je-

algas, se les ulgnaban ch¡crr separadas de argas (Masuda

fe de familia se hacía cargo de una chrcra y todos sc hallaban dirigidos

por una "cabeza" (Masuda 1983). L¡s chrcra¡ de salinas eran de manera

similar, unidades familiares de producción no-agrícolar.

Los hombres y los niños contribuían en l¡s operaciones de produc-

ción de la sal mediante la recolecclón de atados de pasto, estiércol, y leña y ayudando a cuidar el fuego mientras la salvenía cocinada, a menudo en

las noches. Los hombres y los niños mayores también estaban llamados a realizar tareas agrícolas, a reparar cercas, y otras tareas masculinas en las

tierras controladas por los Cordovez. Los maridos eran cuidadosos en el

cumplimiento de estas demandas, de lo contrario sus esposas perdian el

usufructo de los derechos sobre su chacra. Es por esto que los hombres

(no 'campo'de etnográficos la del Perú el argumento relativo a que r¡ chrcr¡ podía referirse cualquier

eran importantes para la supervivencia de la operación, pero no estaban

directamente involucrados en las actividades del procesamiento de la sal.

Solamente de manera ocasional se presentaba una situación en la que un

hombre se hacía cargo de las tareas de la producción de sal.

Como consecuencia del control de la hacienda sobre las opera- ciones, se hallaba operando en cachipamba la habituar jerarquía adminis-

trativa. A dos mayordomos se les hacía cargo de la recorección der impues-

to quincenal a la sal. En compensación se les daba a los mayordomoes cier- tos privilegios especiales; uno de ellos era una gran chacra para sus esposas,

quienes entonces empleaban regadoras para que vertieran el agua salada

para ellos.

Los reportajes etnográficos de Salinas de Bolívar y de Salinas de lmbabura son parecidos a los métodos y a la organización de la pro-

ducción de sal precolombina, a pesar de que muchos aspectos de la

producción han cambiado desde aquel tiempo. La producción de la sal

pre-colombina en las tierras altas del Ecuador parece haber sido un oficio

especíalizado, probablemente de mujeres, que requería técnicas laborales,

relativamente intensivas, de refinamiento y producían cantidades limitadas de sal --talvez de 300 a 500 toneladas anualmente. Las inversiones en la

n

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labor y en recursos naturales debieron

haber sido sustanciales. La leña y

adquiridas antes de cada turno

alguna manera antes de ser

ias vasijas de arcilla debieron haber sido

y el agua salada debió haber sido procesada de

cocida. Considerando la cantidad de la atención dada a la producción de

esta sal

montana, hay poca duda acerca de su gran valor en los tiempos

pre-colombinos.

ESFERAS DEL INTERCAMBIO Y DISTRIBUCION DE LA SAL

La sal era intercambiada y distrubuída a lo

largo del Ecuador An-

dino y de sus tierras bajas en el siglo 16. Aún cuando la sal de las monta-

ñas y la del mar no era distribuídas con equidad en todas las regiones. La

sal mineral se hallaba en las tierras altasdel norte y del centro

y en partes

de las tierras bajas costaneras y del oriente (Fiq.5). La sal de mar, por

otra parte, llegaba a todas las áreas de ra sierra en la década de 1570 y así

también debió haber penetrado en er litoral (Fiq.

5).

continúa incierto el

altas del norte,

grado en que la sal de mar era intercambiada en las tierras

labor y en recursos naturales haber sido sustanciales. adquiridas alguna manera ias vasijas de arcilla debieron

en el período inmediatamente posterior a la conquista (por ejemplo,

r603-1660).

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