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1. Introducción.

Uno de los comportamientos más importante del mercado laboral en


Bolivia en las últimas décadas ha sido el crecimiento que ha observado la
economía informal
La economía; antes de empezar a hablar de este tema tan amplio. Primeramente
debemos de saber lo que esta implica.
¿Que es la economía?
La economía hace referencia a los recursos, la creación de riquezas y la produccion,
distribucion y consumo de bienes y servicios para satisfacer las necesidades
humanas. Se llama actividad económica a cualquier actividad laboral donde se
generan e intercambian productos, bienes o servicios para cubrir las necesidades de
las poblaciones. La actividad económica permite la generación de riqueza dentro de
una comunidad (ciudad, región y país) mediante la extracción, transformación y
distribución de los recursos naturales o bien de algún tipo de servicio y recurso.​ En
un sentido amplio, la economía se refiere a la organización del uso de recursos
escasos (limitado o finito) cuando se implementan para satisfacer las necesidades
individuales o colectivas, por lo que es un sistema de interacciones que garantiza
ese tipo de organización, también conocido como el sistema económico.​

Las actividades económicas abarcan tres fases: producción, distribución y consumo.


Como la producción depende del consumo, la economía también analiza el
comportamiento de los consumidores con respecto a los productos.

Algunas actividades económicas son la agricultura, la ganadería, la industria, el


comercio, y las comunicaciones.

Muchos países se emplean específicamente en alguna actividad económica lo que


permite clasificarlos; de acuerdo a la capacidad de producción y eficiencia de dicha
actividad se genera su riqueza. Sin embargo, las comunidades encuentran que sus
cualidades son limitados y por lo tanto, para poder satisfacer sus necesidades deben
hacer una elección que lleva incorporado un costo de oportunidad.
Pero para ser más claros, nuestro país no ha sabido realizar buenas elecciones para
incorporar oportunidades.
Muchas explicaciones de la crisis económica por la que hoy atraviesa nuestro país
descansan en la evaluación de la gestión de la política económica de la actual
administración gubernamental o, en otros casos, hacen referencia a los programas
de ajuste y transformación llevados a cabo entre mediados de la década del ochenta
y mediados de la década del noventa, respectivamente. Sin buscar invalidar dichos
análisis, que evidentemente nos proporcionan importantes elementos para
comprender los problemas actuales, consideramos que una parte de los mismos
trasciende la problemática del corto plazo y se inscribe en el comportamiento
económico de largo plazo. Asimismo, si bien la gestión económica de corto plazo
puede, en ciertos casos, contribuir de manera positiva, consideramos tanto o más
importante identificar los factores de largo plazo para encaminar a nuestro país por
la senda del crecimiento.
En ese marco, la presente investigación tiene básicamente tres objetivos: primero,
identificar el comportamiento de la economía boliviana en el largo plazo, intentando
establecer la regularidad de la tendencia y los ciclos; segundo, evaluar en qué
medida las políticas monetarias y fiscales han contribuido de manera efectiva al
crecimiento económico y, tercero, estimar la tasa natural de crecimiento de la
economía boliviana, con el fin de valorar los impactos positivos o negativos que
puede tener la política económica en un contexto que parece enfrentar fuertes
restricciones, limitaciones e inflexibilidades. El trabajo toma el periodo 1952-2003,
por el hecho de que la Revolución de 1952 cambió la estructura de Bolivia, y la
realidad económica a partir de ese momento tiene una historia distinta a la sucedida
con anterioridad.

A objeto de introducir a los lectores en la problemática del crecimiento en Bolivia, se


debe elaborar una muy breve reseña del contexto político y las transformaciones
económicas que caracterizaron el periodo de análisis. Por ello, los lectores
bolivianos que conocen esta cronología puede saltarlos. Seguidamente, realizamos
una breve introducción teórica que intenta dar algunas pautas que guiaron nuestra
reflexión. Al igual que los anteriores puntos, esperamos que nuestros colegas
economistas para los cuales esta parte resulte innecesaria nos concedan alguna
indulgencia, sobre la base de que este texto también está dirigido a nuestros
estudiantes.

se identifica el comportamiento tendencial y cíclico de la economía en el periodo


investigado. se hace una aproximación a la efectividad de la política económica
sobre el crecimiento de la economía para luego, presentar una estimación de la tasa
natural de crecimiento de la economía boliviana. Por último, se presentan las
conclusiones más importantes que emergen de la investigación.

Consideramos que la historia económica de nuestro país da cuenta de una larga y


oscura noche que nos ha sumido en la pobreza, de la misma forma que lo ha hecho
con nuestros padres y los padres de nuestros padres, por lo que creemos que es
necesario cambiar nuestra perspectiva de lectura de la realidad, pensando en el
futuro que les debemos a nuestros hijos. Así entendido este trabajo, esperamos
contribuir en alguna medida al objetivo de lograr este
cambio de visión.

1. OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN:
Objetivo General: Analizar los factores que influyen en el impacto de la economía
informal en Bolivia.
Objetivo Específico:
-Detallar la economía informal.
-Analizar los sectores de informalidad.
-Investigar las PYMES.
-Identificar los factores que influyen en la economía informal de bolivia

1. INVESTIGACIÓN PORMENORIZADA SOBRE:


a) Que significa economía informal
b) Que sectores de la economía están involucrados

c) Qué son las PYMES


La pequeña y mediana empresa o pyme (conocida también por el acrónimo PyME,
lexicalizado como pyme, o por la sigla PME) es una empresa que cuenta con ciertos
límites ocupacionales y financieros prefijados por los Estados o regiones. Las pymes
son agentes con lógicas, culturas, intereses y un espíritu emprendedor específicos.
También existe el término MiPyME (acrónimo de "micro, pequeña y mediana
empresa"), que es una expansión del término original, en donde se incluye a la
microempresa.

Las pequeñas y medianas empresas son entidades independientes, con alta


predominancia en el mercado de comercio, quedando prácticamente excluidas del
mercado industrial por las grandes inversiones necesarias y por las limitaciones que
impone la legislación en cuanto al volumen de negocio y de personal, los cuales si
son superados convierten, por ley, a una microempresa en una pequeña empresa, o
una mediana empresa se convierte automáticamente en una gran empresa. Por todo
ello una pyme nunca podrá superar ciertas ventas anuales o una determinada
cantidad de personal.Desde hace años que se sabe que Bolivia es un ejemplo
paradigmático en materia de micro y pequeña industria (MYPE), tanto por la cantidad
y calidad de estos emprendimientos, así como por los mecanismos de financiación
que se han desarrollado para favorecerlos. Un estudio del INE recientemente
conocido ayuda a precisar cuántas son las MYPE y a que se dedican.

En efecto, la Encuesta a las Micro y Pequeñas Empresas realizada en 2008 por el


Instituto Nacional de Estadística (INE) muestra que la mayoría de los
emprendimientos está en el comercio y servicios, mientras que los relacionados con
la industria ocupan el tercer lugar en cantidad. El estudio revela que son 216.064 las
MYPE “fijas” (con local estable), pues sobre las “móviles” (como los puestos
ambulantes, por ejemplo) y las que cerraron sólo hay estimaciones. La distribución
de los emprendimientos según el rubro al que pertenecen revela que la mayoría
están en el comercio: 117.550 MYPE; le siguen los servicios, con 73.539 unidades, y
la industria ocupa el tercer lugar, con un número de 24.975.

En el ámbito industrial, la mayoría de las empresas se dedica a productos textiles y


prendas de vestir, le siguen las dedicadas a la fabricación de muebles, y en tercer
lugar están las fabricantes de productos elaborados de metal.

En materia de servicios, hoteles y restaurantes son la mayoría; después están las


que se dedican a mantener y reparar automóviles y motocicletas. En tercer lugar
está la actividad de servicios de correo y telecomunicaciones, que incluye casi 10 mil
empresas de courier y varios centenares de locales de telefonía e internet.

En el sector comercio, en la venta al por menor está la mayor actividad, con más de
100 mil negocios dedicados a la venta de todo tipo de productos, le siguen, de lejos,
los negocios dedicados a la venta al por mayor y en comisión.

El estudio también muestra que más del 87% de estas MYPE no tienen ningún tipo
de afiliación, gremial, cámara, sindicato, asociación u otro, problema que ya fue
observado en diferentes estudios en los que se concluyó que esta falta de
organización también dificulta la articulación de los emprendimientos para generar
más y mejores productos y servicios.

Pero el dato más revelador del estudio del INE está en el acceso a financiamiento,
pues la encuesta revela que el 10,9% de las MYPE dedicadas a la industria
manufacturera obtuvieron recursos de alguna entidad financiera, casi igual que las
dedicadas al comercio (10,03%); para servicios, esta opción no llega ni al 2%.

Hay, pues, abundante información que, bien empleada tanto por el Estado como por
las instituciones dedicadas al fomento del emprendedurismo, permitirá mejorar las
condiciones en las que se desarrollan estas iniciativas, que son, en última instancia,
una eficaz alternativa a la falta de empleo asalariado.En Bolivia se reconoce la
importancia de las micros y pequeñas empresas en la economía nacional, no sólo
por el elevado número de que existe, sino, fundamentalmente, por su contribución a
la generación de empleo y a otros aspectos socioeconómicos, como por ejemplo: su
aporte al PIB, a la mejora de la distribución del ingreso y al ahorro familiar.
La mayoría son informales
Sin embargo, una característica trascendental y propia de este tipo de empresas es
su dinámica variable en el tiempo, dado que inician y cierran actividades en periodos
cortos. En cambio, aquellas que permanecen cambian de actividad económica o,
frecuentemente, se trasladan a otro sitio. Además, la informalidad de sus
operaciones las sitúa como altamente vulnerables, lo que dificulta, al menos, su
identificación e investigación. Es así que la mayoría de las micros y pequeñas
empresas del país son informales y, por lo tanto, el aumento de la formalización y la
productividad se constituye en un reto para promover su inclusión en el crecimiento
económico. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),
la alta tasa de informalidad se atribuye a muchos factores, entre ellos:
– La carga normativa, la debilidad de las instituciones públicas y la insuficiente
percepción de los beneficios de ser formal. Estos son algunos de los elementos que
limitan la productividad y el crecimiento de este tipo de empresas.

– No obstante, existen muchas causas que contribuyen a la informalidad, uno de


ellos es el proceso de migración, ocasionado por el incremento de la urbanización, la
disminución del empleo público.

– Por otro lado, está la demanda interna. Bolivia es un país con una población
económicamente activa muy pequeña, que presenta altas tasas de desempleo
abierto, subempleo y condiciones laborales que denotan una precarización del
trabajo. Además, el nivel de pobreza de la mayoría de la población hace que la
demanda real y potencial sea de bajo poder adquisitivo, orientada por precios bajos
y de un nivel muy poco exigente en términos de calidad de los productos y servicios.

Sin embargo, se percibe que la informalidad daría oportunidades de trabajo flexibles


a las personas, evitando las restricciones que podrían encontrar en el mercado de
trabajo formal. En este sentido, el sector informal ofrece la posibilidad de tener un
ingreso y ser independiente. Además, un informe de CEPAL señala que en Bolivia
se cumple el precepto general de que la productividad está relacionada con el
tamaño de la empresa: habitualmente, las grandes son más productivas que las
pequeñas, aunque éstas últimas generan más empleos. Productivo y Economía
Plural, en el país, la mayor parte de la ocupación empresaria está concentrada en
las microempresas y una menor proporción en las empresas grandes, pero éstas, sin
embargo, exhiben una productividad laboral 25 veces mayor que la de las micro.
Estructura empresarial En la actual estructura empresarial boliviana prevalece,
numéricamente, el sector de la micro y pequeña empresa y dentro de este segmento
se distinguen aquellas que tienen capacidad de generar una economía de
subsistencia, subempleo, producción precaria, además de escaso valor agregado;
en comparación con otras que se caracterizan por ser más productivas y por tener
potencial de desarrollo y de inserción en el mercado, ya que no solamente generan
-empleo, sino también valor agregado y pueden consolidarse y desarrollarse como
empresas, en un ambiente de negocios adecuado, sobre todo a través de sus
posibilidades de vincularse a cadenas productivas. Desde el punto de vista de su
funcionamiento, las micro y pequeñas empresas en Bolivia se caracterizan por
funcionar en tres tipos:
• Las que funcionan en algún local, denominadas “tipo local”.

• Las que se encuentran en establecimientos económicos adheridos a las aceras,


pero que no forman parte de las construcciones; llamadas “puestos fijos”.

• También existen los “puestos móviles”, que operan en las aceras y calzadas
desplazándose fácilmente de un sitio a otro, debido a que su infraestructura es
simple.

Las actividades industriales manufactureras que tienen mayor participación en


Bolivia son fabricación de prendas de vestir, adobo y teñido de pieles (21,69%),
fabricación de muebles e industrias manufactureras afines (19,62%), elaboración de
productos alimenticios y bebidas (16,20%) y fabricación de productos de metal,
excepto maquinaria y equipo, (15,44%). En el sector comercial, el mayor número de
Mipyme se encuentra en el comercio por menor, excepto el comercio de vehículos
automotores y motocicletas, con un 92,83%. En el sector de servicios predomina la
participación de las Mipyme en las actividades de hotelería y restaurantes (27,77%),
mantenimiento y reparación de vehículos automotores y motocicletas (15,22%) y
servicios de correo y telecomunicaciones (13,04%). Por otro lado, la base
empresarial del Registro de Comercio de Bolivia, institución que determina el número
total de empresas inscritas como formales en Bolivia, es decir, las registradas en la
Fundación para el Desarrollo Empresarial (FUNDEMPRESA), establece la existencia
de 109.624 empresas inscritas a octubre de 2013. Del total de empresas que
conforman esta base, prácticamente, 70% son unipersonales. Al mes de octubre de
2012, la base empresarial activa contó con 76.256 empresas; sin embargo, a
octubre de 2013 contó con 109.624 empresas, presentando un crecimiento de 44%.
Como se puede ver en el cuadro 2, a lo largo de 10 años hubo un incremento de,
casi, 100.000 empresas. Sin embargo, se puede ver que existe una diferencia entre
el número de empresas formales e informales. Según datos del CEPAL hay 216.04,
frente a 109.624 registradas en la base de comercio de Bolivia. ¿Qué se hace frente
a esta realidad en la que el mercado informal es, eminentemente, mayor? Cabe
recalcar que, incluso, existen muchas empresas informales de las que no existe
ningún tipo de registro, lo que significa que el número de éstas se puede incrementar
considerablemente. Personal ocupado en las micro y pequeñas empresas Según
datos de la Encuesta Trimestral de Empleo, que considera solamente las ciudades
capitales del país, el sector privado brinda empleo a 70,36% de la población
ocupada, el sector público a 23,01% y las agencias de cooperación, organizaciones
no gubernamentales (ONG) y otros, a 6,63% de la PO. En el sector privado 67,85%
de los ocupados trabajan en micro y pequeñas empresas, 17,13% en la mediana
empresa y 15,02% en la gran empresa (INE, 2009). En Bolivia el mercado de trabajo
de la población ocupada se distribuye en: i) familiar (57,05%), ii) empresarial
(17,41%), iii) semiempresarial (13,58%), iv) estatal (8,60%) y v) doméstico (3,60%)
(INE, 2007). La actividad de las micro y pequeñas empresas desempeñan un papel
dominante en la generación de empleo e ingresos para amplios sectores de la
población, logrando progreso técnico y un crecimiento económico para el país,
principalmente, en las áreas de manufactura, comercio y servicios, mismas que
emplean a más del 70% de trabajadores. Si se toma en cuenta la relación entre el
personal ocupado y el número de empresas, se observa que el sector de la industria
ocupa mayor personal por empresa (2.92 personas), seguido del sector de servicios
(2.69 personas) y del sector comercial (1.85 personas por empresa). En el sector de
la industria, las actividades manufactureras que generan mayor empleo son
fabricación de muebles e industrias manufactureras afines (19,97%), fabricación de
prendas de vestir, adobo y teñido de pieles (18,27%), elaboración de productos
alimenticios y bebidas (18,04%), fabricación de productos de metal, excepto
maquinaria y equipo, (15,86%). A su vez, en este sector, los asalariados
permanentes representan 30,74% del empleo, seguidos de los trabajadores por
cuenta propia (19,31%), asalariados eventuales (17,62%) y trabajador familiar sin
remuneración (16,11%). En el sector comercial, el comercio al por menor, excepto el
de vehículos automotores y motocicletas, ocupa a 90,37% del personal. En este
caso, los trabajadores por cuenta propia representan 46,78% del empleo, le siguen
los trabajadores familiares sin remuneración (26,03%), los asalariados permanentes
(12,44%), patrón, socio o empleador que no percibe salario (9,47%) y asalariados
eventuales (5,27%). En el sector de servicios, las actividades que generan más
empleo son las vinculadas a hoteles y restaurantes (31,27%), mantenimiento y
reparación de vehículos automotores y motocicletas (17,24%) y servicios de correo y
telecomunicaciones (10,55%). En este caso, los asalariados permanentes
representan 30,87% del empleo, seguidos de los trabajadores por cuenta propia
(20,34%), patrón, socio o empleador que no percibe salario(17,84%), asalariados
eventuales (15,97%) y trabajadores familiares sin
remuneración (14,98%). Sin embargo, no se debe olvidar que las micro y pequeñas
empresas se siguen conformando por grupos familiares, produciendo a baja escala,
con tecnología atrasada, atendiendo, generalmente, segmentos de mercado locales
y con poca iniciativa de priorizar estándares internacionales y lograr exportar. No
obstante, existen numerosas investigaciones y estudios que marcan el panorama en
el que se encuentran las micro, pequeñas y medianas empresas del país.
Indudablemente, la creación de nuevas empresas es una oportunidad para la
generación de nuevos empleos. Gastos operativos La clasificación entre una micro,
pequeña o mediana empresa, en gran medida, se ve influida por la cantidad de
personal que tiene, pero también por los ingresos y egresos que percibe. En general,
en la composición de los gastos operativos, se puede observar que en los tres
sectores económicos (industria, comercio y servicios) los gastos están concentrados
principalmente en “alquileres de edificios y otros” y en “servicio de comunicación”,
éstos representan, en promedio, más de 60% del gasto. Esta cifra refleja una
debilidad en este segmento de empresas, ya que, al no figurar los salarios como un
componente relevante en la estructura de los gastos de las micro y pequeñas
empresas denota una baja calidad del empleo. Además, en términos relativos, se
advierte que la relación gasto por empresa del sector de la industria es la más baja,
en comparación con el sector de comercio y el sector de servicios, que exhiben
mayor gasto operativo por empresa, aspecto que demostraría mayor grado de
eficiencia operativa. Si bien es importante señalar la situación en la que se
encuentran las Mipymes del país, también es necesario señalar sus principales
necesidades y, por ende, los perjuicios que éstas pueden significar en su
crecimiento y productividad. Al no figurar los salarios como un componente relevante
en la estructura de los gastos de las micro y pequeñas empresas denota una baja
calidad del empleo. Principales necesidades Muchas investigaciones señalan que
los problemas más comunes a los que se enfrentan los emprendedores, requieren
de soluciones, no habituales en el mercado, pero que sean adaptadas a sus
necesidades y características, como:
– Ayuda financiera

– Asesoramiento

– Trámites

– Capacitación y desarrollo

– Vinculaciones

Acceso a Financiamiento Una de los principales obstáculos que deben enfrentar los
emprendedores al iniciar sus empresas o al querer levantarse los primeros años es
el acceso a crédito. En muchos casos, es la principal o, incluso, única fuente de
financiamiento después del capital propio. Las dificultades se originan en las
condiciones de acceso, que se caracterizan por:
– Tasas de interés altas (en comparación a otros países)
– Plazos cortos (1 a 1.5 años)

– Garantías excesivas (dos veces el valor del préstamo)

En respuesta a esta deficiencia surgieron las instituciones microfinancieras que


mostraron que existe la capacidad de trabajar adecuadamente con estos actores.
Por ello, la cartera de los fondos financieros privados (FFP) tuvo un constante
crecimiento, exhibiendo una mora muy por debajo de la banca. Sin embargo, la
banca tradicional tampoco estuvo ajena a este proceso, pues constituye la principal
fuente de financiamiento de las pequeñas y medianas empresas, las cuales
representan uno de los segmentos más importantes de su cartera. La Encuesta
Trimestral realizada a las Mipyme, en 2010, revela que el primer trimestre de ese
año sólo el 14% de las empresas accedió a un crédito. Un 17% no accedió a este
servicio porque argumentan que existe inflexibilidad en las condiciones del préstamo
(altas tasas de interés y plazos cortos), el 10% atribuye a la falta de garantías
necesarias, el 4% a procedimientos largos y el 10% a otros motivos, como la edad.
Esta encuesta también señala que las principales fuentes de financiamiento fueron:
50% la banca tradicional, 15% a los fondos financieros privados, 11% el Banco de
Desarrollo Productivo, 7% a cooperativas de ahorro y crédito, 6% a las ONG y sólo
1% se financia a través de las mutuales de ahorro y crédito. En cuanto al destino del
préstamo, 61% señala que es para la compra de materia prima, mercadería e
insumos; 12% para renovación de maquinaria; 11% funcionamiento continuo de la
empresa; 8% expansión de la empresa o negocio; 4% para el inicio del
funcionamiento de la empresa y 3% a otros propósitos. Un informe de Promueve
Bolivia (2010) menciona que a pesar de que en Bolivia se lograron avances en
cuanto al financiamiento, para los Mipyme todavía existen aspectos pendientes que
podrían fomentar y aumentar dicho acceso. Algunos de ellos son la necesidad de
efectuar modificaciones a la legislación y al entorno regulatorio para dar lugar al
planteamiento de instrumentos de apoyo, que mejoren la capacidad de
endeudamiento de las Mipyme, como el registro de bienes muebles y sociedades de
garantías recíprocas; también está la creación de otras modalidades de garantía no
tradicional, como modelos de triangulación, maquinaria, ganado, contratos de venta,
avales de Organizaciones Económicas Campesinas (OECA), certificación
comunitaria y otras, junto con el apoyo a la viabilización de acciones para la
calificación de riesgo de pequeñas y medianas empresas. Promueve Bolivia
identifica otras necesidades identificadas en relación al tema financiero, como la
importancia de agilizar la tramitación del proceso crediticio para asegurar la
oportunidad del financiamiento, así como canalizar la alta liquidez de la banca hacia
las necesidades del sector productivo, por medio de nuevas modalidades de
financiamiento, por ejemplo, el capital de riesgo. Sin embargo, para el éxito de estas
medidas es importante que también se atiendan los requerimientos de mayor
educación financiera y asistencia técnica no financiera de las MYPE. Con respecto a
este tema es importante resaltar que la Ley de Servicios Financieros del 21 de
agosto de 2013, apunta resolver aspectos mencionados en los párrafos anteriores.
Entre otras barreras existentes para las micro y pequeñas empresas, principalmente
para acceder a los mercados, se identificó la necesidad de certificaciones, así como
la escasa oferta productiva. En cuanto a las necesidades de capacitación de este
segmento, se priorizaron temas de comercialización y marketing, calidad y acceso a
servicios y recursos financieros. ¿Quiénes son los emprendedores en América
Latina? Uno de los aspectos que define a la población de emprendedores en
América Latina es su elevada heterogeneidad. Dentro de este variado colectivo, hay
individuos con un alto talento empresarial a la cabeza de grandes empresas de alta
productividad, otros que buscan garantizarse una fuente de recursos ante la falta de
oportunidades atractivas de empleo y algunos que persiguen una mayor
independencia, flexibilidad laboral o autonomía propias de algunas actividades
empresariales. Es necesario hacer una primera distinción entre los emprendedores
que manejan empresas de mayor tamaño y generan empleos para otros
trabajadores y aquellos que se vuelcan a la actividad empresarial de forma
unipersonal. Los empleadores de Latinoamérica, tal como sucede en las economías
más desarrolladas, tienden a ser hombres, de mayor edad, con mayor experiencia
laboral y nivel educativo que el resto de los trabajadores. Los trabajadores por
cuenta propia también tienden a ser individuos con mayor edad y experiencia
laboral, pero se diferencian porque están conformados por una mayor proporción de
mujeres e individuos con menor formación académica. De acuerdo a la CAF, estos
emprendedores se destacan por estar más dispuestos a asumir riesgos y tener una
mayor orientación al logro, que aquellos que prefieren un empleo asalariado. Por
otra parte, ciertas habilidades gerenciales, tales como la capacidad de realizar
diversas tareas de forma simultánea, la innovación y creatividad, son características
distintivas de los empleadores, pero no de los trabajadores por cuenta propia.
Entonces, las características que distinguen a los emprendedores exitosos no son
necesariamente las mismas que llevan a las personas a emprender. Una vez tomada
la decisión de emprender, los individuos creativos e innovadores, con mayor
orientación al logro y ciertas habilidades gerenciales, son los que terminan a cargo
de emprendimientos de mayor tamaño. El análisis de los ingresos laborales,
realizado por la CAF, muestra que los empleadores perciben mayores retribuciones
que los asalariados y los autoempleados. Parte de este diferencial se explica por el
hecho de que estas poblaciones difieren en términos de capital humano y otras
características de los individuos, pues las discrepancias se mantienen aún después
de controlar por estas variables. Asimismo, los ingresos de los empleadores son más
desiguales que los de los asalariados. Los trabajadores por cuenta propia tienen
ingresos tan desiguales como los de los empleadores, pero son, en promedio, los
más bajos de todas las categorías ocupacionales. Por otro lado, el hecho de que
muchos trabajadores por cuenta propia se mantengan en la actividad, a pesar de
tener ingresos bajos e inestables podría deberse a que, para algunos
emprendedores, beneficios como la independencia, flexibilidad y la autonomía (ser
su propio jefe) compensan los menores retornos pecuniarios de la actividad. De
acuerdo a una investigación de la CAF, en América Latina y el Caribe, el 17% de la
población adulta está involucrada en la creación de algún tipo de emprendimiento, lo
que la posiciona entre las regiones con mayor tasa de iniciativa empresarial del
mundo. Sin embargo, buena parte de la actividad emprendedora en la región parece
surgir más como una vía de escape, ante la falta de oportunidades laborales. En
efecto, el mismo estudio revela que el 34% de los emprendedores tomó la decisión
de emprender debido a la falta de mejores alternativas de empleo. La población
emprendedora se caracteriza, entonces, por una gran heterogeneidad, representada
por individuos con alto talento empresarial, que buscan aprovechar oportunidades de
negocios, así como por personas que buscan hacerse de una fuente de recursos
ante la falta de alternativas de empleo e incluso por aquellas que se vuelcan a la
actividad empresarial por razones tan diversas, como la búsqueda de
independencia, flexibilidad laboral o autonomía. Características de las
microempresas: autoempleo y pequeña escala en América Latina El informe de la
CAF afirma que en América Latina abundan las microempresas, a diferencia de lo
que sucede en economías más desarrolladas. Este tipo de emprendimientos se
caracteriza por su reducida escala y bajo dinamismo, aspectos también vinculados a
una escasa utilización de prácticas gerenciales de diversos tipos. Para clasificar a
una unidad productiva como microempresa, generalmente se utilizan criterios como
la cantidad de empleados o el valor de los activos. Sin embargo, esto varía en la
realidad, por ejemplo, según SEDLAC en América Latina la clasificación de
microempresarios incluye a los trabajadores por cuenta propia no profesionales,
como también a aquellos individuos que manejan unidades de hasta cuatro o cinco
empleados. Por otro lado, para la ECAF la definición de microemprendedor, además
de incluir a los autoempleados no profesionales, se refiere a aquellos individuos que
emplean a menos de tres empleados. No obstante, dado que en la región la mayoría
de microemprendedores suele tener hasta tres empleados, estas diferencias en los
límites de cada definición no acarrea grandes problemas para comparar las
fracciones de microempresarios en cada país. El sector microempresario es
cuantitativamente muy importante en América Latina. Cerca de dos quintos (38%) de
los asalariados del sector privado trabajan en unidades productivas pequeñas, de
hasta cuatro o cinco empleados. Esta fracción presenta algunas diferencias en los
países de la región, pues Chile es el que muestra la menor incidencia de empleo
asalariado en microempresas (23%), Paraguay y Honduras son los que tienen mayor
incidencia (54% y 50% respectivamente). Estos datos están muy relacionados con el
tipo de empresarios que existe en cada lugar. Mientras en Chile sólo el 40% de los
empresarios, incluyendo autoempleados, trabajan con cinco empleados o menos, en
países como El Salvador, Honduras, Guatemala o Colombia esa cifra supera el 80%.
En promedio, en América Latina, el 75% de los empresarios maneja unidades de
hasta cinco empleados, es decir, tres cuartos de los empresarios son
microempresarios. Un tipo especial de microemprendimiento es el trabajo por cuenta
propia no profesional, en el cual se desempeña una parte muy significativa de la
población activa de la región. El 28% de la población ocupada se desempeña como
autoempleada no calificada y en casos como Colombia o República Dominicana,
esta fracción crece hasta el 40%. Otra característica distintiva de una gran parte de
los emprendimientos en América Latina es que suelen crecer poco. Una primera
aproximación puede obtenerse de la base de datos del GEM (Global
Entrepreneurship Monitor) que contiene información acerca de las expectativas de
crecimiento de los emprendimientos en etapa inicial, que es menor a 42 meses. A su
vez, clasifica a los emprendimientos en dos grupos, según las razones por las que
se crearon, distinguiendo así a los que reportan haber surgido “por oportunidad” de
aquellos que tienen “por necesidad”. Es así que los emprendimientos por necesidad
crean una cantidad menor de empleos que los emprendedores por oportunidad. A
partir de datos de la ECAF 2012, mientras que cerca del 80% de los empleadores de
mayor tamaño esperan que su negocio “crezca mucho” en los próximos 5 años, tan
sólo el 60% de los microempresarios afirma lo mismo. Los emprendimientos por
necesidad en América Latina crean menos empleos que los emprendimientos por
oportunidad. El problema de los emprendedores de subsistencia surge cuando
ciertos individuos se ven forzados a emprender, pero carecen de las habilidades, las
motivaciones o las posibilidades reales para planear a futuro la expansión de sus
negocios. La opción del autoempleo puede resultar atractiva por sus posibilidades de
obtener ingresos monetarios que, aunque bajos, son combinables con tareas
domésticas o de autoproducción. A medida que los individuos tienen más edad, el
trabajo por cuenta propia no profesional actúa cada vez más como un refugio para
los desempleados. El exceso de microemprendimientos puede interpretarse como un
comportamiento estratégico de individuos para saltarse regulaciones y evadir
impuestos, pero aun así seguir disfrutando de una parcial protección social derivada
de sistemas no contributivos. El sector microempresario es cuantitativamente muy
importante en América Latina. Cerca de dos quintos (38%) de los asalariados del
sector privado trabajan en unidades productivas pequeñas, de hasta cuatro o cinco
empleados.En promedio, en América Latina, el 75% de los empresarios maneja
unidades de hasta cinco empleados, es decir, tres cuartos de los empresarios son
microempresarios. El entorno como condicionante del nacimiento y crecimiento de
las unidades productivas El estudio de la CAF señala que entorno empresarial
determina, de manera crucial, la productividad de los países, pues afecta sobre
cuántos emprendimientos nacen y cuáles son sus características, cuántos
emprendimientos mueren y cuáles son sus características, así como la dinámica de
crecimiento de los mismos a lo largo de su ciclo de vida.
– La importancia del sistema financiero

La CAF manifiesta que el acceso a fuentes de financiamiento es central para el


nacimiento, desarrollo y supervivencia de las unidades productivas de cualquier
naturaleza. Éstas son múltiples y resulta común que los emprendedores obtengan
fondos de diversos orígenes de manera simultánea, incluidas aquellas de carácter
informal: prestamistas, amigos, familiares, entre otros. Otros trabajos confirman que
el acceso al crédito es importante para la dinámica de la empresa. Por ejemplo, está
demostrado que en Colombia los negocios que se encuentran más restringidos
tienen un crecimiento más lento a lo largo de su ciclo de vida, tanto en ventas como
en activos fijos y son, en promedio, más pequeños en el número de trabajadores.
Por lo tanto, son mayores las restricciones crediticias. En ese sentido, existen
trabajos que corroboran que es más probable que las empresas sobrevivan si tienen
fuentes de financiamiento externo. El análisis cuantitativo de un estudio sugiere que
las fricciones financieras son capaces de explicar alrededor del 80% de la diferencia
de producto por trabajador. El resultado se explica, en mayor medida, por el
deterioro de la productividad agregada en el sector manufacturero.
– Políticas para el emprendimiento, el empleo y la productividad

El problema de la productividad de América Latina es, al mismo tiempo, un problema


de fortalecimiento de las condiciones de empleabilidad de la fuerza de trabajo y de
generación de puestos de trabajo. Por una parte, muchos jóvenes, por no continuar
estudiando, se incorporan a la fuerza de trabajo informal, generando su propio
emprendimiento. Desafortunadamente, al tomar esa decisión, deterioran poco a
poco sus capacidades para un buen empleo. Por otra parte, la falta de crecimiento
de las nuevas empresas y de las ya existentes se debe a condiciones adversas de
acceso al financiamiento, a la tecnología y a otras restricciones, pero también a que
muchos de los trabajadores disponibles ofrecen capacidades limitadas en
habilidades técnicas o en hábitos básicos para el trabajo, como seguir instrucciones,
cumplir horarios, entre otros. De este modo, América Latina se encuentra en una
especie de trampa de informalidad y baja productividad, donde no hay crecimiento
empresarial porque, entre otras cosas, la mano de obra de es de baja calidad y esto,
a su vez, es porque no hay suficientes empresas transformadoras que generen
oportunidades laborales para desincentivar el microemprendimiento informal. De
acuerdo al informe de la CAF, la política para el emprendimiento en América Latina
debe tener en cuenta las facilidades para la creación de empresas de calidad y su
crecimiento sobre la base de modelos de negocio sostenibles. Sin embargo, también
debe considerar, como parte integral de su problemática, el lastre que representa la
presencia de un gran sector informal en la economía, donde parte del capital
humano se deprecia con el paso del tiempo y hace más difícil la transición hacia un
modelo con mucha creación de empleo y mucha acumulación de capital humano. Al
mismo tiempo, esta política debe tener claridad sobre el alcance de sus
instrumentos. En algunos casos, por ejemplo, se hacen indispensables los enfoques
integrales en la política de apoyo al microemprendimiento, que consideren la
complejidad de la realidad social del microempresario y no solo su actividad
productiva. Además, hay que tener presente que en ese nutrido grupo de
emprendedores existe un número no despreciable de individuos que, aunque en
desventaja en la estructura social, exhibe un buen potencial para convertirse en
empleadores sostenibles con actividades económicas que aportarían gran valor al
presente y al futuro de la sociedad. Un emprendimiento de alto crecimiento y
productividad requiere una combinación de factores y, entre ellos, la figura del
emprendedor es el personaje central. Un emprendedor de éxito debe tener una
combinación adecuada de disposición a tomar riesgos, vocación de innovación y
habilidad gerencial. Parte del reto de la política pública para el emprendimiento,
según el informe de la CAF, es proporcionar a estas personas recursos financieros
necesarios para que accedan a la tecnología y a los mercados que les permitirían
llevar adelante su iniciativa. Asimismo, consiste en facilitar el encuentro de personas
que, aunque no posean los tres tipos de talento, puedan aportar juntas al grupo y
formar alianzas con posibilidades de éxito. Es así que este informe señala que, en la
medida en que la política pública sea capaz de facilitar la interacción, la formación
de las alianzas y redes necesarias para que las personas con buenas ideas se
conectan con aquellas que están dispuestas a tomar riesgos moderados y con las
que tienen talento gerencial, se aumentará la cantidad de emprendimientos viables y
productivos en la economía. Para favorecer el emprendimiento, la intervención
pública debe tener un enfoque multidimensional y debe integrar talento empresarial,
laboral, innovación y financiamiento. Una empresa naciente requiere acceso a
financiamiento y, a veces, también apoyo técnico o acceso a ciertos mercados. Por
otro lado, las políticas de desarrollo empresarial deben ser accesibles para todas las
empresas con potencial de crecimiento. Además, debe reconocerse el carácter
social de la política dirigida al emprendimiento de subsistencia, cuyo crecimiento
productivo es mucho menos probable. Cabe recalcar que una empresa naciente o ya
existente requiere acceso a financiamiento adecuado y oportuno. En el caso de
emprendimientos en etapas iniciales, la clase de financiamiento debería ser especial,
por ejemplo, tipo “semilla”; mientras que para las etapas más avanzadas, el sistema
debe contribuir al acceso a medios convencionales, como el crédito bancario o la
emisión de títulos de manera directa. Por otro lado, un emprendimiento nuevo,
especialmente una empresa con ánimo de crecer y expandirse, requiere talento
laboral. La fuerza de trabajo de la que se dispone para ocupar las posiciones que
llevan a cabo el proceso real de producción es determinante. Por ejemplo, si una
pequeña empresa de servicios de reparación eléctrica quiere expandir sus
operaciones para cubrir una fracción mayor de la superficie de una ciudad, requerirá
personal técnico capaz de prestar el servicio de manera competente, pero también
personal que sea capaz de manejar la logística de horarios de los servicios para
cada cliente, así como la atención telefónica de cada uno de los requerimientos. Un
sistema que favorece el emprendimiento y la productividad contribuye a corregir las
imperfecciones de mercado, mismos que generan bajos niveles de innovación en
productos y procesos. Además, ayuda a que las combinaciones de talentos para el
emprendimiento se encuentren y se desarrollen. No obstante, también atiende las
imperfecciones en los mercados de factores más importantes: capital y trabajo. La
actividad productiva requiere fuentes de financiamiento diversas, en distintas etapas
de la gestación del negocio y lo ideal es que en cada una de estas la empresa
encuentre la que se ajuste mejor a sus requerimientos.
América Latina se encuentra en una especie de trampa de informalidad y baja
productividad, donde no hay crecimiento empresarial porque, entre otras cosas, la
mano de obra de es de baja calidad y esto, a su vez, es porque no hay suficientes
empresas transformadoras que generen oportunidades laborales para desincentivar
el microemprendimiento informal.
d) Origen, causas de la informalidad
La economía informal en Bolivia representa un conjunto de actividades de
producción y comercialización que son subestimadas por las cuentas nacionales
debido a que se desarrollan bajo circunstancias no controlables o en algunos casos
abiertamente ilegales. En este contexto, es una oportunidad de desarrollar un
enfoque que permita su cuantificación, utilizando un Modelo de Demanda de
Efectivo, en base a series de tiempo de los veintiún últimos años. El presente trabajo
estima que el tamaño de la economía informal en Bolivia se encuentra entre 54% y
63%, con una tendencia decreciente para la última década, que coincide con el
último cambio de gobierno. Como fenómeno tiene una relevancia económica
importante, por lo que merece un adecuado análisis y seguimiento.

Palabras clave: Economía Informal, Demanda de Efectivo, Enfoque Monetario.


e) Políticas públicas vigentes
Bolivia se orienta a un sistema universal de bienestar social (no vinculado a la
relación laboral o la capacidad de compra de sus ciudadanos(as)) y presenta gastos
sociales en porcentaje del PIB altos en comparación con los otros países de la
región.

No obstante, Bolivia se ubica en el grupo de países con sistemas menos universales


y comprensivos en la región, aunque mostró progreso en este periodo.

El modelo de política social vigente es híbrido con una combinación de servicios


públicos universales (educación), servicios segmentados y con base en la relación
laboral (salud) y programas de transferencia directa (bonos y subsidios) a grupos
poblaciones específicos.

Así pues, todavía son grandes los desafíos para la expansión del sistema de
bienestar universal y comprensivo.

f) A qué sectores afecta la informalidad y hasta qué grado.


Bo​li​via tie​ne la eco​no​mía in​for​mal más gran​de del or​be, se​gún el FMI. La si​tua​ción
des​alien​ta la in​ver​sión pri​va​da di​rec​ta, na​cio​nal y ex​tran​je​ra, en sec​to​res pro​duc​ti​vos
o la concentra en los ser​vi​cios

El país tie​ne la eco​no​mía in​for​mal más gran​de del mun​do, se​gún el Fon​do Mo​ne​ta​rio
In​ter​na​cio​nal. Em​pre​sa​rios su​gie​ren que el Es​ta​do tra​ba​je pa​ra que ha​ya ven​ta​jas
de ser for​mal

El pro​ble​ma es de fon​do y tie​ne re​la​ción con el mo​de​lo eco​nó​mi​co ac​tual

Bo​li​via pa​de​ce un gra​ve pro​ble​ma: la in​for​ma​li​dad. Y es que el país tie​ne la


eco​no​mía in​for​mal más gran​de del mun​do, se​gún re​ve​la el Fon​do Mo​ne​ta​rio
In​ter​na​cio​nal ( FMI). An​te esa reali​dad, sur​ge la in​te​rro​gan​te: ¿qué me​di​das se
de​ben im​ple​men​tar pa​ra re​ver​tir esa si​tua​ción?

El ca​mino no es ata​car a los in​for​ma​les, sino ge​ne​rar las con​di​cio​nes pa​ra que les
sea más atrac​ti​vo in​gre​sar en la for​ma​li​dad y pa​ra es​to hay que re​vi​sar y mo​di​fi​car la
po​lí​ti​ca de pre​sión sa​la​rial e im​po​si​ti​va, ge​ne​rar in​cen​ti​vos pa​ra apo​yar a las
me​dia​nas, pe​que​ñas y mi​cro​em​pre​sas y apli​car me​di​das se​rias pa​ra en​fren​tar el
con​tra​ban​do, di​jo Ro​nald Nos​tas, ti​tu​lar de la Con​fe​de​ra​ción de Em​pre​sa​rios
Pri​va​dos de Bo​li​via (CEPB).

A de​cir del dirigente, el pro​ble​ma es de fon​do y tie​ne re​la​ción con el mo​de​lo


eco​nó​mi​co ac​tual, que asu​me que el me​ca​nis​mo idó​neo pa​ra ge​ne​rar re​cur​sos es
pre​ca​ri​zar y ex​pri​mir a las em​pre​sas pri​va​das que tra​ba​jan en la for​ma​li​dad. Por otro
la​do, ‘in​vi​si​bi​li​za’ los efec​tos per​ver​sos de la in​for​ma​li​dad por​que, al crear (el sec​tor
in​for​mal) fuen​tes de tra​ba​jo, ge​ne​ra la fal​sa sen​sa​ción de que el des​em​pleo es ba​jo
y la eco​no​mía po​pu​lar se ha di​na​mi​za​do.

“El he​cho de que ten​ga​mos una eco​no​mía in​for​mal tan gran​de des​alien​ta la
in​ver​sión pri​va​da di​rec​ta, na​cio​nal y ex​tran​je​ra, en sec​to​res pro​duc​ti​vos o la
concentra en ser​vi​cios o ac​ti​vi​da​des pri​ma​rias”, in​di​có.

El pre​si​den​te del Colegio de Eco​no​mis​tas de San​ta Cruz, Jor​ge Aka​mi​ne, ex​pli​có


que al ma​ne​jar​se el grue​so de la eco​no​mía bo​li​via​na de una ma​ne​ra informal
, des​alien​ta a las in​ver​sio​nes, so​bre to​do en las pe​que​ñas com​pa​ñías que en​fren​tan
una com​pe​ten​cia des​leal.

La in​for​ma​li​dad es pro​duc​to de las po​lí​ti​cas eco​nó​mi​cas que im​ple​men​tan los


go​ber​nan​tes, se​gún Aka​mi​ne. Un ejem​plo es la po​lí​ti​ca sa​la​rial. El cos​to la​bo​ral por
tra​ba​ja​dor equi​va​le a un in​cre​men​to del 100%; es de​cir, que si una em​pre​sa tie​ne
una pla​ni​lla de Bs 5.000, el cos​to real lle​ga a so​bre​pa​sar los Bs 10.000. “Esos cos​tos
mu​chas ve​ces no se los ven, no son pal​pa​bles, has​ta el mo​men​to de des​li​gar a una
per​so​na”, ex​pre​só. Mo​de​lo exi​to​so Du​ran​te la pre​sen​ta​ción de la Me​mo​ria de la
Eco​no​mía Bo​li​via​na 2017, en ju​nio, el mi​nis​tro de Eco​no​mía, Ma​rio Guillén, di​jo que
el cre​ci​mien​to eco​nó​mi​co sos​te​ni​do se de​be a la apli​ca​ción del mo​de​lo eco​nó​mi​co,
so​cial co​mu​ni​ta​rio y pro​duc​ti​vo, vi​gen​te des​de 2006.

ANÁLISIS:

-La economía informal en Bolivia representa un conjunto de actividades de


producción y comercialización que son subestimadas por las cuentas nacionales
debido a que se desarrollan bajo circunstancias no controlables o en algunos casos
abiertamente ilegales. En este contexto, es una oportunidad de desarrollar un
enfoque que permita su cuantificación, utilizando un Modelo de Demanda de
Efectivo, en base a series de tiempo de los veintiún últimos años. El presente trabajo
estima que el tamaño de la economía informal en Bolivia se encuentra entre 54% y
63%, con una tendencia decreciente para la última década, que coincide con el
último cambio de gobierno. Como fenómeno tiene una relevancia económica
importante, por lo que merece un adecuado análisis y seguimiento.

-En la nota Bolivia tiene la economía informal más grande del mundo, el periódico
Financial Tribune reflejó los datos del estudio e informó que  “El presidente
boliviano Evo Morales destacó recientemente el crecimiento económico de su país
en 2017.... Bolivia ha sido considerado el líder en crecimiento económico en América
Latina para 2017”. El año pasado el país creció 4,2%.
En el acápite de “Abstracto” del documento del FMI Â se explica: “Para nuestro estudio, la
economía sumergida o informal refleja actividades económicas y productivas en su mayoría
legales que, de registrarse, contribuirían al PIB, por lo tanto, la definición de economía
sumergida en nuestro estudio trata de evitar actividades criminales...”.

Si bien el trabajo da cuenta de que Bolivia y Zimbabue son los países con las economías
más informales, en contraposición se encuentra el caso de Suiza y Austria, que tienen
menos actividades económicas “sumergidas”. La primera con el 7,2%, en tanto que la
segunda con el 8,9% de informalidad en su PIB.

x. El informe apunta que el nivel de la economía informal brasileña el año pasado fue un
0,3% inferior a la de 2011.

"En general, a pesar de la reducción del ritmo de caída del índice, el resultado sigue siendo
positivo, porque es necesario tener en cuenta que, a pesar de los malos resultados
económicos del país en el año, la informalidad siguió cayendo", afirmó en un comunicado el
investigador de Economía Aplicada de FGV / IBRE, Fernando de Holanda Barbosa Filho.

Según el estudio, la economía informal en Brasil "trae pérdidas directas a la sociedad, crea
un ambiente de rebelión, estimula el comportamiento económico oportunista, con la
disminución de la calidad de la inversión y reduce el potencial de crecimiento de la
economía brasileña".

- La informalidad tiene efectos negativos sobre la equidad y el crecimiento de la economía.


Los trabajadores informales son más vulnerables que los formales ante eventos adversos
económicos o naturales y problemas de salud, y no cuentan con una pensión de vejez.
También tienen menos incentivos para capacitarse. Asimismo, la informalidad afecta el
crecimiento económico ya que las empresas informales tienden a ser menos productivas
que las formales, tanto por su tamaño como por tener menor acceso al crédito e invertir
menos en investigación e innovación.

Además, el incumplimiento de regulaciones (por ejemplo pago de impuestos o cotizaciones


a la seguridad social) no solo limita los recursos disponibles para que el Estado ejerza sus
funciones, incluyendo las redistributivas, sino también debilita su autoridad, lo que afecta la
organización de los mercados.

Por lo tanto, para mejorar la equidad y la productividad del país, es importante crear
condiciones que mejoren el clima de inversión y fomenten la formalización. Para ello
debemos, entre otros:

Disminuir los costos monetarios y el tiempo requerido para formalizar los negocios,
especialmente los Mipyme.

Acelerar la implementación de la Ley 645 (Ley Mipyme) que incluye varias mejoras
regulatorias que contribuirían a reducir la informalidad.

Reducir los costos de la formalización laboral tales como los impuestos al trabajo y las
empresas.
Procurar que las contribuciones a la seguridad social y otros costos laborales no minen la
competitividad del país y que estén en línea con los beneficios que reciben los trabajadores
y las empresas.

Seguir una política de salarios mínimos consistente con la productividad de la economía


para no afectar la contratación de empleo en el mercado formal.

Incrementar los beneficios de la formalidad, por ejemplo: introduciendo esquemas de


seguridad social especiales para trabajadores rurales; ampliando el acceso al crédito a las
empresas por ejemplo apoyándose en la formulación de planes de negocios; facilitando la
provisión de capacitación y educación técnica a los trabajadores; y mejorando el acceso a
los mercados de las pequeñas y medianas empresas a través de una mayor vinculación con
las empresas grandes.