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INTEGRANTES Roles Asignados

Alertas: Asegurar que se avise a los integrantes del grupo de las novedades en el
trabajo e informar al docente mediante el foro de trabajo y la mensajería del curso,
que se ha realizado el envío del documento.
Responsabilidad: promover el debate de los relatos de violencia y esperanza,
LORENA ISABEL presentando una propuesta de consolidación del ítem seleccionar los nueve
CONTRERAS interrogantes solicitados.
Fechas límites:
 Relato: 17 noviembre
 Interrogantes: 19 noviembre
Evaluador: Consolidar el documento que se constituye como el producto final del
debate, teniendo en cuenta que se hayan incluido los aportes de todos los
participantes y que solo se incluya a los participantes que intervinieron en el proceso.
LILIANA ISABEL
Debe informar a la persona encargada de las alertas para que avise a quienes no
GIL
hicieron sus participaciones, que no se les incluirá en el producto a entregar.
Responsabilidad: presentar una propuesta de Análisis y de estrategias de abordaje
psicosocial para el Caso comunidades de Cacarica.
Fechas límites presentación propuesta: 23 noviembre
Revisor: Asegurar que el escrito cumpla con las normas de presentación de trabajos
exigidas por el docente
Responsabilidad: revisar y garantizar que no tenga plagio el Informe analítico y
MONICA AREVALO reflexivo de la experiencia de foto voz realizada en el paso 3 del diplomado, junto
PUPO con sus conclusiones y link del blog o página wix. Corregir coherencia, normas
APA y demás comentarios hechos por la Tutora en la evaluación. Debe participar
con aportes significativos en todos los ítems según la guía para que hayas
elementos de discusión.
Fechas límites presentación propuesta: 23 noviembre
Compilador: Alertar sobre los tiempos de entrega de los productos y enviar el
documento en los tiempos estipulados, utilizando los recursos destinados para el
envío, e indicar a los demás compañeros que se ha realizado la entrega.
NOTA: debe liderar el proceso de consolidación de los productos en cada ítem y
presentar una propuesta estructurada de trabajo final.
Fechas límites:
FAVER CONTRERAS  Revisión de propuesta de Relato de violencia y esperanza y confirmación de
LOPEZ consolidado: 17 noviembre
 Revisión de Interrogantes y confirmación de consolidado: 19 noviembre
 Revisión y consolidación propuesta de análisis y de estrategias de abordaje
psicosocial para el Caso comunidades de Cacarica: 23 noviembre
 Presentar propuesta de consolidado general según guía de trabajo
colaborativo.: 24 noviembre
Entregas: Asegurar que el documento contenga los criterios presentes en la rúbrica.
LICENIA Debe comunicar a la persona encargada de las alertas para que informe a los demás
MARGARITA integrantes del equipo en caso que haya que realizar algún ajuste sobre el tema.
TORRES NOTA: Garantizar que el documento cumpla con las recomendaciones de la
guía, entregar el producto al repositorio institucional y socializar lo referente
la sustentación.
CRONOGRAMA

Escogencia del Rol y lecturas de Del 5 al 8 de noviembre


referencias

Tarea 1. escogencia del relato y Análisis Del 9 al 11 noviembre

Tarea 1. Respuestas de las preguntas y Del 12 al 14 noviembre


socialización en el foro colaborativo

Tarea 2. Elección del relato Dia 15 de noviembre

Tarea 2. Ampliación de la reflexión del Del 16 al 17 noviembre


relato

Tarea 2. Planteamiento de las preguntas Del 18 al 19 noviembre

Tarea 3. Reflexión y estrategia de


acompañamiento psicosocial del caso de
Del 20 al 23 noviembre
las comunidades Cacarica y respuesta de
los ítems del caso

Tarea 4. Organización de informe Final Del 24 al 25 noviembre

ASIGNACION DE RELATOS

NOMBRE DEL RELATO ESTUDIANTE RESPONSABLE

LORENA ISABEL CONTRERAS Relato 3 Carlos Girón.

LILIANA ISABEL GIL


Relato 4 José Ignacio Medina.

FAVER CONTRERAS LOPEZ Relato 1 Estefanía Gutiérrez

Relato 2 Angélica
LICENIA MARGARITA TORRES
MONICA AREVALO PUPO Relato 1 Estefanía Gutiérrez
.

NUMERO DE PAGINAS TRABAJO FINAL

PORTADA 1
Tabla de contenido 1
Resumen Y Abstrac y Key words. (TODO EN LA MISMA PAGINA 1
Análisis Relatos de violencia y esperanza (caso seleccionado) 7
Formulación de preguntas circulares, reflexivas y estratégicas. 2
Análisis y presentación de estrategias de abordaje psicosocial para el Caso 7
comunidades de Cacarica. Teniendo en cuenta resolución de ítems orientadores.
Informe analítico y reflexivo de la experiencia de foto voz realizada en el paso 3 del 7
diplomado, junto con sus conclusiones y link del blog o página wix.
Referencias. (Normas APA) 2
TOTAL DE PAGINAS 28

Apuntes importantes
La mayor parte de las veces, las mujeres vivieron con ese impacto durante mucho tiempo
antes de pedir apoyo o lograr los recursos o las vías para tener acceso a él. En la mayoría
de las ocasiones, las mujeres buscaron ayuda psicológica como último remedio, en una
situación de crisis personal o familiar total. La ayuda psicológica ha sido vista como la última
opción frente a una situación de impacto y caos personal que no se podía manejar ya.

La intervención psicológica temprana en personas que han padecido un suceso


traumático tiene como objetivo detectar a las personas de riesgo, evitar la aparición
o agravación del trastorno y discriminar a las víctimas necesitadas de las no necesitadas
para derivar a las primeras a los dispositivos asistenciales.
Cualquier persona no profesional de la salud mental, como policías, socorristas
o bomberos, puede prestar unos primeros auxilios psicológicos a las víctimas de un
suceso traumático in situ. Se trata, fundamentalmente, de aliviar el sufrimiento,
atender a las necesidades básicas, contribuir al restablecimiento físico, poner en
contacto a la víctima con su red natural de apoyo social, facilitar la reanudación de
la vida cotidiana y detectar a las personas de riesgo para derivarlas a los Centros de
Salud Mental.
En los días posteriores al suceso traumático las víctimas pueden beneficiarse
de una intervención psicológica temprana —que puede ser proporcionada en las
Oficinas de Atención a la Víctima— que preste atención a los siguientes aspectos:
a) evaluación inicial del daño psicológico, de las variables facilitadoras del trauma
(factores predisponentes, precipitantes y mantenedores), del grado de resistencia al
estrés, de las estrategias de afrontamiento y, en definitiva, del grado de vulnerabilidad
ante el suceso traumático; b) intervención en crisis que permita hacer frente
a los síntomas más inmediatos y establecer unas medidas de higiene psicológica,
basadas en la regularización de la comida y del sueño, en la recuperación de las
rutinas de la vida cotidiana y en la expresión compartida de los sentimientos experimentados
con amigos y familiares; y c) derivación a aquellas víctimas que muestren
una mayor vulnerabilidad a padecer una cronificación de los síntomas del trastorno
por estrés postraumático, o de otros cuadros clínicos, a programas terapéuticos
más especializados, como los ofrecidos por los Centros de Salud Mental. De este
modo, se puede prevenir, al menos en muchos casos, la aparición o cronificación
de trastornos psicológicos y se pueden contrarrestar las posibles actitudes de odio y
venganza (Robles y Medina, 2003).
De esta forma, la IC abarca dos grandes momentos,
uno dirigido a la expresión emocional y a su procesamiento,
a la evaluación del daño y a la activación de las
redes de soporte social; y un segundo momento dirigido
a la integración de la crisis a la vida de la persona, la toma
de decisiones y el restablecimiento de excesos o déficit
emocionales o conductuales producto de la crisis.

La labor del psicólogo vista desde la Psicología Positiva


debe servir para reorientar a las personas a encontrar la
manera de aprender de la experiencia traumática y progresar
a partir de ella, teniendo en cuenta la fuerza, la
virtud y la capacidad de crecimiento de las personas.

se explica que experimentar


emociones positivas como gratitud, amor o interés, entre
otras, tras la vivencia de un suceso traumático, aumenta
a corto plazo la vivencia de experiencias subjetivas positivas,
realza el afrontamiento activo y promueve la desactivación
fisiológica, mientras que a largo plazo,
minimiza el riesgo de depresión y refuerza los recursos
de afrontamiento (Fredrickson y Tugade, 2003).

La mayor parte de las veces, las mujeres vivieron con ese impacto durante mucho tiempo
antes de pedir apoyo o lograr los recursos o las vías para tener acceso a él. En la mayoría
de las ocasiones, las mujeres buscaron ayuda psicológica como último remedio, en una
situación de crisis personal o familiar total. La ayuda psicológica ha sido vista como la última
opción frente a una situación de impacto y caos personal que no se podía manejar ya.

También son relevantes las afectaciones emocionales, particularmente la vivencia de traumas, duelos
complicados, surgimiento de síntomas asociados con trastornos de ansiedad y del estado del ánimo,
sensación de culpa por lo que se hizo o se dejó de hacer, incluso por ser sobreviviente y no haber logrado
salvar a los que murieron, entre otros impactos. Los procesos de duelo son especialmente complicados
en casos de masacres, tortura, desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales.

La desocupación desencadena una situacion traumatica que ataca los tres


espacios psíquicos de las personas desocupadas o amenazadas por la desocupación.
La desocupación margina socialmente, genera profundas crisis personales y
familiares, repercute corporalmente en accidentes y enfermedades psicosomáticas,
dado que genera una carga de tensiones y violencias que se manifiestan contra los
otros o contra sí mismo, de efectos impredecibles.

Esta imagen puede ser positiva,


contemplando el conflicto como una puerta abierta a posibilidades de cambio. O
negativa, dando lugar a patologías mentales o situaciones de institucionalización de
la violencia

El Poder Institucional no surge como una intención de solucionar los conflictos sociales
que aparecen por naturaleza. Más bien al contrario son los intentos de las propias
instituciones por legitimarse los que generan los conflictos de una manera artificial y
respondiendo a oscuros (o no tanto) intereses económico/políticos y de dominación.
Si el conflicto es algo percibido, construido socialmente, ¿será suficiente con
cambiar esa percepción, con deconstruirla, para eliminarlo? No siempre es tan
sencillo.

Desde la visión sistémica que aspiro alcanzar me encuentro con el tópico de integrar los
impactos psicosociales de la violencia, los presupuestos de subjetividad y memoria, en un
análisis reflexivo. Lo primero es reconoce que la Memoria como herramienta práctica dentro
de las intervenciones psicosociales se circunscribe dentro de las Narrativas, es decir usa el
lenguaje como elemento mediador, Teniendo en cuenta que la memoria es el espacio y el
tiempo por donde transita el relato del sujeto, que a su vez solo se da porque está en relación
con otro, a lo que podemos llamar intersubjetividad, es decir el sujeto sitúa acontecimientos
claves que orientaron el accionar de las personas en el contexto donde se desarrollaron, acorde
a su experiencia de vida frente a las expresiones de violencia vivida.
La subjetividad está implícita en como el sujeto realiza su relato, en lo que dice o deja de decir.
Como toda narrativa, no solo involucra al narrador, sino, a todos los que tienen que ver con lo
narrado, por tanto, en el relato de la víctima se advierte no solo la memoria individual, sino
también la colectiva, siendo entonces la memoria parte de la subjetividad.
Por todo lo anterior trabajar la Memoria como recurso metodológico para realizar
intervenciones psicosociales en comunidades víctimas del conflicto armado colombiano debe
plantearse desde la triada: sujeto-subjetividad-violencia.

Conversaciones de re-autoría: Desde una existencia de una sola historia


a una existencia de historias múltiples
En el desarrollo de estas historias alternativas, en las
exploraciones de estos otros territorios de la vida, las historias de trauma y dolor de
las personas no se invalidan ni son desplazadas. Sin embargo, las persons
encuentran que, como resultado de estas conversaciones, tienen otro lugar en el
cual pararse que hace posible dar expresión a sus experiencias de trauma sin ser
definidas por estas experiencias.
En todas las historias que he compartido con ustedes en esta presentación, el primer
paso para acceder a estos territorios alternativos de la vida fue a través del
descubrimiento de aquello a lo que la persona le da valor. Las personas siempren le
asignan valor a algo. Considero que el simple hecho de su continuada existencia es
evidencia de esto. Aunque a qué es que las personas le asignan valor puede ser muy
difícil de identificar, las expresiones de dolor y angustia de las personas
generalmente proveen una pista en este sentido. No creo que una persona
experimentaría dolor en relación al trauma si no valoraran algo que haya sido violado y
deshonrado en nombre del trauma.
El descubrir a qué es que las personas le dan valor abre la puerta a un mayor
desarrollo de las otras historias, o a más exploraciones de los otros territorios en las
vidas de las personas.
En los ejemplos que he dado en esta presentación, la indagación terapéutica
ha sido dirigida primeramente a la identificación de aquellos aspectos de la vida a
las que las personas le han dado valor. Estos podrían ser: propósitos específicos
para la vida de uno que son estimados, valores y creencias preciados con respecto a
la aceptación, la justicia y la equidad; aspiraciones, esperanzas y sueños atesorados;
promesas, votos y compromisos personales a formas de ser en la vida; memorias,
imágenes y fantasías especiales de la vida que están ligadas a temas significativos;
metáforas que representan esferas especiales de existencia; y así sucesivamente. En
el contexto de las conversaciones terapéuticas que he descrito, estos aspectos de las
vidas de las personas fueron identificados y re-valorados a través de una gama de
respuestas resonantes.
La posible forma de intervención desde el análisis narrativo sugiere la importancia de que el
sujeto se centre en sus recursos y redes sociales para poder encontrar solución a sus
dificultades, promoviendo así el cambio en la relación con el problema. Dado que White
menciona que si la persona no es el problema, pero mantiene una relación con él, esa relación
puede cambiar. Con frecuencia las primeras narraciones están saturadas de frustraciones,
dolor y desesperación con poco o ningún asomo de esperanza. White las llama descripciones
saturadas de problema.

En las familias, el problema y sus efectos lo denominan historias dominantes, las cuales
influyen en la vida de cada persona moldeando acciones y pensamientos; estas historias
dominantes serán la base para que el terapeuta indague sobre eventos en la vida en los
cuales no se hayan presentado dichos sucesos.

El objetivo de este tipo de ceremonias de definición es conectar las historias y las vidas de
las personas. Tener testigos al contar la historia propia puede hacer que ésta sea más significativa.
Esto es especialmente importante cuando se trata de contar historias alternativas que estamos
tratando de establecer y cultivar en el contexto de otras historias dominantes que ya están
arraigadas y que influyen de maneras negativas sobre la identidad.

el miedo que la invadió “Yo no quería salir”, obligándola a silenciarse “no me sentía con
derecho a decirlo”, sumándose la desprotección juridicolegal y la garantía mínima de sus
derechos “Como no quité la demanda, a los seis meses quedé desempleada y
desplazada”.
Desde esta perspectiva los impactos psicosociales identificados en Estefanía Gutiérrez,
están presentes en su manifestación de dolor “Yo sentía que había perdido media vida “, el
desarraigo por los desplazamientos forzados

Entendiendo el Impacto Psicosocial como la repercusión de un hecho entre lo individual


(Dimensión Personal) y lo Colectivo (Dimensión Social) en palabras de BERISTAIN, 2010, se
reconoce en

De esta manera, asumimos que los impactos psicosociales en los sujetos y poblaciones

afectados por hechos de victimización en el marco del conflicto armado

comprenden el análisis de aspectos singulares, culturales, sociales, económicos

y políticos que cuentan con un carácter estructural y con factores asociados

a la pertenencia étnica, los grupos de edad, el sexo, la orientación sexual y la

discapacidad, entre otros, que configuran el conjunto de variables en las que

se sitúa la complejidad de la realidad humana.

En el IV Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM IV,


1994), el Trastorno de Estrés Post-Traumático (TEPT) está ubicado en la categoría de los
Desordenes de Ansiedad. El actual criterio diagnóstico para el TEPT incluye una especificación del
evento traumático junto con tres síntomas característicos: 1) Persistente re-experimentación del
evento traumático causando angustia y signos de pánico; 2) Persistente evitación de los estímulos
asociados al trauma, embotamiento de la reactividad general ; y 3) Síntomas persistentes de un
aumento en la excitación. Todos estos síntomas deben estar presentes y ser suficientemente
severos como para causar impedimentos sustantivos en los dominios de lo social, ocupacional o
interpersonal.

Los procesos articulados de servicios que buscan mitigar, superar y prevenir los daños e
impactos a la integridad psicológica y moral, al proyecto de vida y la vida en relación, generados
a las víctimas, sus familias y comunidades por las graves violaciones de Derechos Humanos e
infracciones al Derecho Internacional Humanitario

7.1.2 Características del daño según hecho victimizante1


Los daños producidos en las víctimas por las graves violaciones a los Derechos Humanos e infracciones
al Derecho Internacional Humanitario deben ser evaluados y atendidos teniendo en cuenta su
secuencialidad y acumulación en el tiempo, los cambios que los hechos violentos introdujeron en la vida
individual, familiar y colectiva de las víctimas, las estrategias de afrontamiento que éstas han
desarrollado y las características del entorno en el cual viven, pues no se puede afirmar que exista una

1
MPS, 2011. Guía de intervención en salud mental y comunitaria a las víctimas del conflicto armado, específica y diferencial por
crímenes de lesa humanidad. Documento interno.
categoría única de victimización por delito, ni una única forma de afrontarla.
Las particularidades del daño a la persona no se pueden aislar del daño a esa persona en tanto ser
social y colectivo (comunitario), pues es en lo colectivo donde se construyen y deconstruyen identidades
y se establecen las bases de la vida en común.
Lo comunitario como ámbito de afectación tiene unas implicaciones que revisten tal gravedad, puesto
que se desestructura la realidad social en todas sus dimensiones, se quiebran todas las certezas que
permiten construir relaciones y vínculos entre los miembros de una misma comunidad y de ésta con la
institucionalidad y el Estado. Así, “la pérdida de líderes y autoridades debilita y fragmenta la organización
social. Igualmente se pierde la identidad asignada al cumplimiento de determinados roles o funciones
dentro del grupo, se alteran los valores y normas de convivencia y las expectativas de desarrollo
económico, político y social. Asimismo, se pierden tradiciones y prácticas culturales y religiosas y se
destruyen o cambian de significación lugares sagrados como las iglesias, las plazas, las casas culturales,
especialmente si se asocian con la ocurrencia de los hechos violentos”2.
Además de la fragmentación o el debilitamiento comunitario, se producen afectaciones a nivel familiar
por los cambios en los roles y la participación en la generación de ingresos, las alteraciones en los
sistemas de comunicación intrafamiliar, y la movilización de sentimientos negativos como la culpa; todas
estas afectaciones van más allá de los daños materiales ocasionados.
En conclusión, la fragmentación social, la amenaza vital y la desestructuración de los referentes sociales
y comunitarios, se convierten en hechos complementarios, donde personas, familias y comunidades
sufren todo tipo de pérdidas y daños materiales; impactos en sus identidades individuales y referentes
identitarios; en los proyectos de vida; en las formas de afrontar el sufrimiento y el dolor; en sus ritos,
creencias, cosmovisiones; en su salud física y emocional; y en la certidumbre y esperanza por un futuro
posible, entre otras dimensiones:
El desplazamiento forzado
El desplazamiento forzado constituye una violación múltiple de los derechos humanos. Las
consecuencias que acarrea no son sólo demográficas, económicas o políticas sino que, debido a una
serie de eventos violentos que existen antes, durante y después del desplazamiento, las personas son
afectadas en su dignidad, su identidad y, por lo tanto, en su bienestar emocional3.
Este delito produce en las víctimas unas afectaciones particulares como la desintegración del tejido
social (transformación abrupta de los referentes sociales como roles, pautas de comportamiento,
creencias, costumbres y hábitos), con pérdida de referentes simbólicos y culturales, desarraigo y
neutralización del potencial de la acción colectiva. Se afectan principalmente aspectos relacionados con
la identidad personal y colectiva, al desestructurarse la realidad conocida y las formas de sociabilidad
que brindaban los referentes y las certidumbres frente a lo social, se produce un quiebre fundamental
en la concepción de ser y estar en mundo. Por esta razón, el desplazamiento forzado lleva a la
transformación abrupta y repentina de una serie de relaciones familiares y comunitarias, y desencadena
una serie de transformaciones que afectan los contextos, poniendo a prueba las capacidades de las
personas para enfrentar las diversas situaciones por las que tiene que atravesar.
En este sentido, y dependiendo del material del que cada sujeto dispone y del tipo de situaciones que
enfrente, puede producir inseguridad, incertidumbre, confusión y, por lo mismo, el deterioro del

2
Corte Constitucional. Sentencia T-045 de 2010. Intervención de la Corporación AVRE.
3
Bello, M (2004). Identidad y desplazamiento forzado. Revista Aportes Andinos (8).
sentimiento de identidad o, por el contrario, puede propiciar una revisión crítica de la experiencia vital,
un reposicionamiento social y, en consecuencia, permitir la revaloración de sí mismo 4

El impacto del desplazamiento que hace vulnerable a la persona, pérdidas de los seres queridos,
traumas ocasionados por los actos violentos, pérdida de bienes del territorio, de su forma de
sobrevivencia. Los movimientos locales pueden manifestarse desde el nivel micro de las familias, ante
lo cual los efectos del enfoque narrativo en la población vulnerable pueden verse no sólo en la
comprensión, sino en el impacto que genera el reconocimiento de los propios recursos, así como en
el florecimiento de procesos resilientes en la red de relaciones (Sacipa, & Tovar, 2004). Es así como
algunos de los trabajos de intervención con población desplazada existentes desde el enfoque
narrativo proponen el fortalecimiento de vínculos sociales, la posibilidad de múltiples identidades, la
convivencia tolerante y responsable y los lazos de confianza, así como la recuperación de procesos
colectivos en el contexto social y político compartido (Sacipa, & Tovar, 2004).

También se logran identificar otras problemáticas psicosociales que deja el desplazamiento forzado
como es la pérdida de identidad y de oportunidades laborales, educativas y otros beneficios.

Ana Ligia se reconoce siempre como una mujer fuerte, la que presta apoyo, la que es necesaria, la que
no está esperando que la ayuden, sino que es consciente que ella puede brindar ayuda. El concepto
que tiene de sí, misma, la convierte en una protagonista de su historia, con un rol activo y de liderazgo,
ella continua adelante mientras las situaciones adversas siguen sucediendo en su entorno, no se
sumerge en una identidad de víctima o desplazada, aunque es consciente de eso, se mantiene en su
identidad de “apoyo a víctimas” es un soporte para otras personas que sufren los efectos
psicosociales. Sin embargo hay una frase que se puede catalogar como una negación de su realidad,
“pero no me sentía con derecho a decirlo”, sin embargo, se identifica su capacidad para manejar la
transferencia, no utilizó ese escenario de desplazada, para identificarse con las otras víctimas, sino
que adopta el rol de líder del grupo.

El Derecho reconoce que hay daños cuyo contenido no es dinero, ni una cosa comercialmente
reducible a dinero, sino el dolor, el miedo, el sufrimiento emocional, la afrenta, la aflicción física o
moral y, en general, una sensación dolorosa experi- mentada por la persona. De esta manera, se
atribuye a la palabra dolor su más extenso significado. En tales casos, nos colocamos en los
umbrales de lo que tradicionalmente se ha llamado daño moral que, si bien se traduce en un
resarcimiento pecuniario, no afecta valores económicos

El daño psicosomático comprende el “daño biológico” o la lesión en sí misma, y el “daño al


bienestar” como consecuencia de aquel, afecta la vida ordinaria de la persona

En este sentido, se considera que la frustración o menoscabo al proyecto de vida es el mayor


daño que puede ocasionarse a una persona
Los desplazamientos forzados, con la pérdida de lo que representa el arraigo a la tierra,
las costumbres, el vecindario, son otro ejemplo de daño al proyecto de vida de
comunidades, personas y familias enteras.

La Terapia Narrativa como técnica nace en los años 80 de la mano de Michael


White y David Epson. Tarragona (2006 citado en White y Epson, 1989) nos dice que la
persona se enfrenta a dificultades cuando vive con historias dominantes que están
saturadas de problemas. Estas historias dominantes son restrictivas, abarcan partes

4
Ibídem
importantes de la experiencia de las personas y las van a llevar a conclusiones negativas.
Proponen que el impacto de estas historias negativas cae sobre las personas y es
importante descontruirlos.
Para White y Epston (1993), las personas enfrentan dificultades cuando viven “historias
dominantes” que están “saturadas de problemas”. Esas historias dominantes son restrictivas, ya
que no incluyen partes importantes de la experiencia de la persona, y pueden llevarlas a
conclusiones negativas acerca de su identidad.

Morgan define la deconstrucción en la Terapia Narrativa


como el «desarmar» o revisar cuidadosamente las creencias y prácticas de la cultura
que están fortaleciendo al problema y a la historia dominante (Morgan, 2000).
“Sin embargo, por algún sitio hay que empezar. Me permito, entonces, esquematizar un poco lo
que podría ser un proceso, como digo, orientado -solo orientado- por la IAP. Para iniciar, pues, el
trabajo, propongo un guion que facilite una evaluación de hacia dónde debería ir el proceso. Me
baso para ello en el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda y el ya citado Tomás Villasante (cit.
en Montenegro, 2002). Elaboro la siguiente tabla en la que integro y relaciono las propuestas de
fases de acción de los dos autores: Fals Borda 1.- Constitución del equipo 2.- Identificación de las
necesidades básicas, problemas y centros de interés 2.1.- Elaboración del diseño de la investigación
2.2.- Recopilación de la información al objeto de realizar un diagnóstico 2.3.- Análisis e
interpretación de los datos 3.- Devolución sistemática de la 2.- Negociación para la construcción del
información programa y la elaboración del plan de acción 4.- Planificación de las acciones 5.-
Autogestión 3.- Desarrollar y evaluar acciones Lo apasionante del proyecto resultante de la fusión
de los puntos de vista de ambos investigadores, es que permite una visión amplia de la intervención,
y precisa de la participación de todos los miembros del colectivo. El desarrollo de las fases de
intervención siguientes se configura, pues, en el guion que extraigo de la tabla 1.”

“basado en 8 ítems: a.- Seguridad económica e igualdad de oportunidades. b.- Salud. c.- Cobertura
de las necesidades materiales básicas. d.- Posibilidades para la adquisición de conocimientos y
habilidades. e.- Calidad ambiental. f.- Seguridad colectiva e individual. g.- Funcionamiento social. h.-
Garantía de efectividad mediante acción organizada. En base a los resultados de esta evaluación -
realizada ya colectivamente- se transmite la información, se negocia de nuevo la planificación del
programa con el resto del colectivo20 y se pasa a la práctica del plan de acción. El
psicólogo/interventor social es un invitado en la vida de los colectivos en conflicto (Anderson, 1997),
al tiempo que estos son huéspedes del primero. Esta es la materialización de esa relación igualitaria
a que me he referido. A menos que el profesional se convierta en un activista comprometido al cien
por cien con la causa colectiva, solo compartirá unas horas con los afectados. Su misión es la de
facilitador de conversaciones y nuevas formas de discurso y acción, repito. Y es únicamente desde
ahí desde donde se contemplan los esquemas y recomendaciones antes”

“Los procesos de transmisión de la información junto a los de negociación constituyen la


retroalimentación necesaria para el buen funcionamiento del esquema propuesto, reflejada en la
bidireccionalidad de las flechas del mismo”.

“El efecto más evidente es la exacerbación de la vulnerabilidad emocional, la que puede ser activada
por nuevas pérdidas personales, pero también por los eventos públicos que se refieren a la
desaparición como hecho político colectivo, tales como la campaña de los 119 en 1975, la
desconfirmación de la existencia de su familiar en discursos y documentos oficiales, o simplemente
la negación de su desaparición a partir del rechazo de los recursos de amparo. También activa esa
vulnerabilidad el hallazgo de restos de detenidos desaparecidos que confirman la muerte posible
de su familiar, la declaración ante una comisión de la verdad, que implica recordar y volver sobre la
historia de desaparición y búsqueda. Esa reacción ocurre en relación con todos aquellos momentos
en que actividades o eventos públicos que se refieren a la circunstancia no resuelta en la que la
persona y la familia se encuentra inmersa. Sin embargo, a pesar de ello, muchos familiares han
buscado restablecer la normalidad de la vida cotidiana y hacer su vida a pesar de esta pérdida y este
dolor con muchas dificultades y sufrimientos”

“He compartido con ustedes algunas reflexiones acerca de cómo se puede alcanzar esto a través
del uso de las estructuras de la ceremonia definitoria, las prácticas de los testigos externos, y las
conversaciones de re-autoría. Y en la última parte de esta presentación he discutido el trabajo de
los teóricos de la memoria y su relevancia a nuestro trabajo con personas que han sufrido trauma.
Más exactamente, he propuesto que, para re-asociar la memoria disociada, debemos primero
habilitar una revitalización del ´sentido de mi mismo´”.

Otras cuestiones relacionadas conllevan el averiguar si el sufrimiento psicológico es un catalizador


fundamental para el cambio, y cómo es que las estrategias cognitivas de afrontamiento, como por
ejemplo la revaloración positiva y la búsqueda de un sentido, ayudan a generar un afecto positivo en
presencia de crisis graves en la vida (Folkman & Moskowitz. 2000) y hasta dónde la resiliencia conlleva
un costo de aislamiento emocional y una incapacidad para establecer relaciones interpersonales.
cercanas.

La Psicología no es sólo psicopatología y psicoterapia, es una ciencia que estudia la complejidad


humana y debe ocuparse de todos sus aspectos. Se debe ampliar y reconducir el estudio de la
respuesta humana ante el trauma con el fin de desarrollar nuevas formas de intervención basadas
en modelos más positivos, centrados en la salud y la prevención, que faciliten la recuperación y el
crecimiento personal.

La labor del psicólogo vista desde la Psicología Positiva debe servir para reorientar a las personas a
encontrar la manera de aprender de la experiencia traumática y progresar a partir de ella, teniendo
en cuenta la fuerza, la virtud y la capacidad de crecimiento de las personas

“de acuerdo con las propuestas de las Prácticas Colaborativas (PC; Anderson, 1997). Siguiendo las
mismas, el interventor comunitario/social es un experto en facilitar diálogos que abran
posibilidades; y los afectados son expertos en sus propias vidas, incluyendo imaginarios sociales,
historias ancestrales, territorios, recursos. Estos últimos se encuentran tremendamente
deteriorados, como he señalado. A través del diálogo sin fin propiciado por las PC es posible ir
reencontrando, re-estructurando o construyendo nuevos. Las PC no proponen métodos ni técnicas,
sino diálogos no lineales”.

“corto plazo, y las memorias episódicas que son altamente seleccionadas, perdurables y
frecuentemente remotas. Ella propuso que estas altamente seleccionadas, perdurables y
frecuentemente remotas memorias proveen el fundamento para el desarrollo de una memoria
autobiográfica que se desarrolla en el quinto año de vida. Es esta memoria autobiográfica que
provee el fundamento para el tipo de sentido de identidad personal que hace posible que las
personas afirmen ´esta es mi vida, y este soy yo´. Las historias relativamente estables, formales y
basadas en los hechos que contamos cuando estamos dando cuenta de nuestra historia personal
son de la memoria autobiográfica. La memoria autobiográfica es tanto conciente como verbal. Este
sistema de memoria contribuye a, y es dependiente de, el desarrollo de una capacidad reflexiva -
una capacidad que hace posible que una persona diga: ´Este soy yo´, ´Déjame contarte acerca de
mi´, ´y declare: ´Estos son mis pensamientos´, ´Estas son mis memorias´, ´Estas son mis reflexiones´,
´Esta es mi historia´, ´Esta es mi vida´. vii) Flujo de conciencia Existe otro sistema de memoria que
permite el desarrollo de un sentido particular de sí mismo que no es representado por la memoria
autobiográfica. Es este sistema de memoria que contribuye al desarrollo de una continuidad de un
sentido familiar de quién es uno en el flujo de las propias experiencias internas de la vida. Es un
sistema de memoria que representa la capacidad de las personas de ordenar aspectos de sus
experiencias vividas en el tipo de secuencias que les provee de un sentido del desenvolvimiento de
sus vidas en el tiempo, y con un sentido de coherencia personal. Es un sistema de memoria que hace
posible que las personas tejan pedazos de experiencias diversas, y eventos de otro modo
desconectadas, en temas coherentes. Es un sistema de memoria que está presente para nosotros
como un lenguaje de la vida interna. El flujo de conciencia parece narrativa en su forma (James
1892). En el flujo de conciencia, muchos aspectos de las experiencias de la persona se organizan de
acuerdo con el tipo de secuencia progresiva y asociativa no-lineal que es una característica de la
estructura narrativa. La imaginación y la simulación figuran fuertemente en este flujo, al igual que
la analogía, la metáfora y el símil. Para la mayor parte de nosotros, este flujo de conciencia está
siempre presente como un fondo a nuestro encuentro diario con la vida, y, a veces cuando estamos
ocupados con el desempeño de tareas importantes, apenas se experimenta. Sin embargo, en
estados de ensueño o meditación, cuando hemos dado un paso atrás de las tareas de la vida y de
nuestros contextos sociales y relacionales inmediatos, frecuentemente experimentamos una
inmersión en este flujo de conciencia. En estos momentos nos hacemos más concientes de la forma
deambulante y errante de este lenguaje interior, de los altibajos que lo caracterizan, y de las
imágenes y los”

“A pesar de siglos de violencia causada por el hombre que ha generado sufrimiento a muchos
millones de personas, la identificación de sus consecuencias ha sido ignorada, descuidada o incluso
negada por aquellas personas responsables de la recuperación de estas comunidades. Los nuevos
estudios científicos con poblaciones que han experimentado situaciones traumáticas revelan la
existencia de altas tasas de secuelas en la salud mental anteriormente desconocidas. Podemos
identificar la historia del trauma de cada superviviente dentro de cada uno de los tres grandes
enfoques posibles de evaluación de las consecuencias del hecho traumático: el médico, el personal
y el de salud pública. Mientras que cada enfoque está en disposición de evaluar las limitaciones
funcionales experimentadas por los supervivientes, es difícil aún establecer la relación del trauma
con la reintegración económica y social de la persona…”

“La familia enfrenta una situación de duelo por la ausencia de su familiar, pero ésta no es vivida, no
puede ser vivida como un duelo normal, aunque la pérdida y la ausencia se hayan instalado desde
El trauma psicológico se manifiesta como alteraciones profundas a nivel biológico, emocional,
cognitivo y relacional que afecta de distintas maneras a cada persona dependiendo de muchos
factores, desde su edad y experiencia, hasta sus convicciones personales morales, religiosas y
políticas, desde sus soportes afectivos o su soledad y aislamiento114.. Entre los síntomas descritos
aparece en primer lugar la reexperimentación del hecho traumático de manera recurrente, el que
se impone como imágenes e ideas intrusivas y penosas, las que para cada miembro de la familia
pueden ser momentos distintos, pero que casi siempre corresponde al momento en que esa persona
llega a saber que su padre o su madre, su hijo o su hermano "ha desaparecido". Se puede manifestar
bajo la forma de imágenes recurrentes”
Los estados existenciales de indefensión y desesperanza asociados a la destrucción de la vida diaria
normal por la violencia terrible y brutal cuestionan la fe religiosa de muchas víctimas”.

En el IV Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM IV,


1994), el Trastorno de Estrés Post-Traumático (TEPT) está ubicado en la categoría de los
Desordenes de Ansiedad. El actual criterio diagnóstico para el TEPT incluye una especificación del
evento traumático junto con tres síntomas característicos: 1) Persistente re-experimentación del
evento traumático causando angustia y signos de pánico; 2) Persistente evitación de los estímulos
asociados al trauma, embotamiento de la reactividad general ; y 3) Síntomas persistentes de un
aumento en la excitación. Todos estos síntomas deben estar presentes y ser suficientemente
severos como para causar impedimentos sustantivos en los dominios de lo social, ocupacional o
interpersonal.

Parece comúnmente aceptado que el conflicto es algo natural, consustancial a la especie humana.
El doctor en ciencias sociales y profesor español Eduard Vinyamata, sin embargo, no lo contempla
así. El autor enfoca el análisis del conflicto desde un punto de vista relacional, llegando a afirmar
que es "... el resultado de un error en el desarrollo de nuestras relaciones,..." (2001, pág. 14) y que
puede afectar no sólo a la degradación de las mismas, sino también a su progreso. Entonces no

más públicas (entorno laboral, sociopolítico, económico). Si los conflictos afectan al deterioro de las
relaciones generan no pocos problemas tanto mentales como sociales. Por otro lado,

Los poderes públicos se autolegitiman legislando en base a abstracciones. Los sociólogos


norteamericanos Peter L. Berger y Thomas Luckmann afirman que "Cuanto más abstractas
resultan las legitimaciones, menos probabilidad existe de que se modifiquen según las cambiantes
exigencias pragmáticas" (1968, pág. 150), llegando a la conclusión de que ciertos elencos llegan a
dedicarse exclusivamente a legitimar de este modo la conflictividad social. El Poder institucional
es, consecuentemente, fuente constante de

Llevo ya unas líneas adentrándome en terrenos resbaladizos para mí, los de la biología y/o
neurología. Y sigo haciéndolo en este apartado. Lo que pretendo con ello es destacar el discurso
oficial con que se nos argumentará desde las trincheras de la Ciencia dominante. Por diferentes
motivos no puedo deconstruirlo ahora. Pero sí, al menos, hacer algunos apuntes que nos permitan,

¿Se puede cambiar? Quizás es cuestión de política... Un poco de política. Cuando la dictadura de
las mayorías absolutas se llama democracia En las democracias representativas eso, la
representación política no existe. El poder, siguiendo a Foucault15 -necesario para mantener un
cierto equilibrio social-, es siempre poder político de unas minorías sobre unas mayorías. Minorías
configuradas por una élite política que emana de los votantes, sí. Pero al final, unas pocas miles -
incluso sólo cientos- de personas son las que mandan, las que detentan ese poder emanado de las
urnas que determina el futuro -al menos a cuatro años vista (seguramente muchos más)- de
millones de personas.

Los subrayados nos trasladan a una interrelación entre tres constructos básicos en torno a los que
debería girar cualquier tipo de intervención psicosocial, especialmente, la IAP. Esta radialidad entre
necesidades, propuestas y acción en la que ninguno de los conceptos se establece en base a criterios
jerárquicos, sino de interdependencia, puede trasmitir la sensación de que la investigación-
intervención es sencilla. Efectivamente, si establecemos los criterios jerárquicos (o de prioridad
metodológica, si se quiere) parece suficiente con detectar las necesidades de los afectados, realizar
propuestas para su satisfacción y pasar a la acción. Pero una intervención basada en la IAP no es tan
simple, pues a lo largo de la misma se descubre que los criterios básicos citados no responden a
linealidades, sino a relaciones en red. Es preciso también resaltar que el profesional interviene en
una relación de igual a igual,

La elaboración de un autodiagnóstico propuesto por Villasante cumple las funciones de seleccionar


un equipo base (propuesto por Fals Borda) que intervenga en las necesidades, problemas y centros
de interés. El equipo se selecciona entre voluntarios. Para la elaboración del diagnóstico me baso
en el modelo de discrepancia descrito detalladamente por Witkin (1979, cit, en Martín et al., 1989)
en base a la definición de tres fases: 120 Villasante 1.- Autodiagnóstico

a.- Definir lo que debería ser. b.- Determinar lo que es. c.- Identificar las discrepancias entre lo que
es y lo que debería ser. Obsérvese como este modelo, responde a la propuesta de Fals Borda
partiendo de que las definiciones y las discrepancias deben formularse por los propios miembros
del equipo de trabajo previamente organizado, con la participación de toda la comunidad. Como
modelo de análisis de lo que debería ser, propongo el UWASIS II (Sistema de Identificación II de la
United Way of America, Sumariwalla, 1976, cit. en Martín et al., 1989),

Conclusión En la introducción a este capítulo dije de qué iba a hablar. Luego he hablado. Ahora
solo apunto de qué no he hablado y quizás algún día próximo hable. Y lo apunto con tres citas de
tres de mis filósofos favoritos... "Debemos saber que la guerra es común a todos y que la discordia
es justicia y que todas las cosas se engendran de discordia y necesidad". (Heráclito, 232). "...Donde
la autoridad forma todavía parte de las buenas costumbres y no se argumenta, sino que se
ordena, el dialéctico es una especie de payaso; la gente se ríe de él, no lo toma en serio. (...) La
dialéctica no puede ser más que un recurso de emergencia en manos de personas que ya no
poseen otras armas". (Nietzsche, 126). "La idea del espíritu humano, que se ve o no se ve, es muy
parecida a la idea del significado de una palabra, que se sitúa junto a la palabra, como un proceso
o como un objeto". (Wittgenstein, 162). 127

a la forma en que se desarrollan procesos artesanales se me viene a la mente para representar mi


actuación en las conversaciones a pesar de que no cuento con la más mínima vocación artística. La
labor artesanal me ha servido como una analogía para comprender el proceso cuidadoso, creativo,
cultural y único de la vivencia de la labor terapéutica. Para el diseñador industrial colombiano,
Enrico Rocancio (1999), la artesanía es un concepto que se refiere a una actividad de identidad
cultural comunitaria hecha a mano. Esta actividad está cargada de la cultura particular del o de la
artesana y su región, y está reflejada en el alto valor cultural del resultado en cuanto a su estética,
funcionalidad o simbolismo gracias a la creatividad y a la imaginación de la artesana. Mi
creatividad y mi imaginación han sido las materias primas de mis conversaciones tomando de
recursos locales de mi identidad como mujer de color, colombiana, e inmigrante.

"Antonio, ¿tienes alguna intuición sobre qué es esto dentro de ti que te hace engañar no
solamente a Elvira pero también a tu Sueño Mexicano que has logrado al ser una buena persona?"
"Es el ego. El machismo," dice Antonio. "Yo lo pondría ahí de primeras" señalando en el tablero el
otro lado del Sueño Mexicano. Aunque le doy el marcador a Antonio para que él escriba, el insiste
en que sea yo la que continué escribiendo. Anoto la palabra "Machismo" como el título del otro
lado de la línea punteada del Sueño Mexicano. Continúo: "He tenido oportunidad de hablar sobre
la idea del machismo con otras parejas y familias de varias partes incluyendo México y he
aprendido que no solamente hay varias clases de machismo. También he aprendido que es una
palabra que significa algo muy diferente entre hombres y mujeres. Por eso me gustaría
preguntarte, Antonio, ¿cuál es el machismo al que te estas refiriendo? ¿Es este un machismo que
viene de tu cultura de México, de San Antonio, de ambas o de otras partes? "Pues ¿cómo le digo?
Es el ego del hombre de tener varias mujeres." "Y este ego tiene alguna nacionalidad, o viene de
un lugar desconocido? "Pues es así en México, hasta donde yo sé. Yo no sé si es así en Colombia,
pero el hombre es así en México" "La verdad sé que la palabra "machismo" también se usa de
varias maneras en Colombia, pero me has despertado la curiosidad de buscar oportunidades para
preguntarle a hombres colombianos sobre sus tipos de machismos desde sus perspectivas
colombianas. Pero en tu caso, ¿me dices que el hombre, o algunos hombres, me imagino, son así
en el México de donde tu vienes?" "Si, si, así es" "Y específicamente para ti, ¿cómo funciona
dentro de ti éste ego de machismo de tu México de tener varias mujeres, qué te hace saber que
está ahí? ¿Cómo sabes que éste ego está dentro de ti, y que no eres tú mismo? Antonio habla de
sus deseos de no engañar a Elvira y de haber hecho intentos fallidos años atrás. Esto le indica a
Antonio que él tiene intenciones distintas a las intenciones del ego. Las suyas son de fidelidad, de
amor, y de respeto por la familia. ¿Qué significa para este ego "tener varias mujeres" y cómo le
hace para lograr esto, resultando en el engaño de Elvira? "Pues usted sabe cómo son las mujeres,"

¿Cuál es la relación del individuo con respecto a su cultura, o a la inversa: cuál es la relación de la
cultura con el individuo y el uso que éste hace de los dispositivos curativos frente a la enfermedad?
Si vuelvo a los dos relatos de Socorro ya descritos, el primero, el del "daño" del cual fue sujeto su
madre y el segundo, el fuerte dolor de cabeza que le sucedía a su ahijada Josefina (años después),
en los dos hicieron uso de distintos dispositivos curativos que tenían al alcance de sus manos: fueron
donde el médico, se ayudaron de una curadora, utilizaron plantas que conocían y también se "pidió"
a los santos de devoción por su salud. La cultura provee las "herramientas" necesarias para que una
sociedad perviva. Nathan (1999, p. 115), después de una intensiva dedicación a la clínica y a la
investigación, concluye: "la cultura es el sistema que no sólo da coherencia al espacio social, sino
también, y principalmente, al sistema interior de los individuos". Socorro y Josefina, por ejemplo,
toman de esas herramientas o dispositivos de curación populares y buscan calmar sus dolores; en
caso contrario, si estos no funcionan acuden a otros: a aquellos curanderos que forman parte de su
sociedad. En cualquier caso, bien sea que se tome una decisión personal de tratar un estado de
enfermedad con las herramientas que se conoce o se busque a otro individuo, como el curandero
para que opere frente a la urgencia, la cultura se encuentra allí, presente. Por ello no se puede
pensar que la cultura está "afuera" del individuo; la cultura forma parte de los mecanismos
psíquicos; está imbricada a la vida de las personas. Todo aquello que parece tan natural en nuestras
vidas. Aunque su origen - nos dice Nathan (1999, p. 105) - esté fuera del individuo, esta estructura
permite ante todo moverse, pensar, amar y trabajar, evitando el espanto y la perplejidad. Existe
siempre una palabra para nombrar los objetos, las experiencias vividas; existe siempre un
pensamiento capaz de dar cuenta de los desórdenes y los dolores. Me pregunto qué haríamos ante
nuestro sufrimiento si no tuviésemos la posibilidad tan siquiera de saber que existe algo que puede
aliviarlo

"Antonio, ¿tienes alguna intuición sobre qué es esto dentro de ti que te hace engañar no solamente
a Elvira pero también a tu Sueño Mexicano que has logrado al ser una buena persona?" "Es el ego.
El machismo," dice Antonio. "Yo lo pondría ahí de primeras" señalando en el tablero el otro lado del
Sueño Mexicano. Aunque le doy el marcador a Antonio para que él escriba, el insiste en que sea yo
la que continué escribiendo. Anoto la palabra "Machismo" como el título del otro lado de la línea
punteada del Sueño Mexicano. Continúo: "He tenido oportunidad de hablar sobre la idea del
machismo con otras parejas y familias de varias partes incluyendo México y he aprendido que no
solamente hay varias clases de machismo. También he aprendido que es una palabra que significa
algo muy diferente entre hombres y mujeres. Por eso me gustaría preguntarte, Antonio, ¿cuál es el
machismo al que te estas refiriendo? ¿Es este un machismo que viene de tu cultura de México, de
San Antonio, de ambas o de otras partes? "Pues ¿cómo le digo? Es el ego del hombre de tener varias
mujeres." "Y este ego tiene alguna nacionalidad, o viene de un lugar desconocido? "Pues es así en
México, hasta donde yo sé. Yo no sé si es así en Colombia, pero el hombre es así en México" "La
verdad sé que la palabra "machismo" también se usa de varias maneras en Colombia, pero me has
despertado la curiosidad de buscar oportunidades para preguntarle a hombres colombianos sobre
sus tipos de machismos desde sus perspectivas colombianas. Pero en tu caso, ¿me dices que el
hombre, o algunos hombres, me imagino, son así en el México de donde tu vienes?" "Si, si, así es"
"Y específicamente para ti, ¿cómo funciona dentro de ti éste ego de machismo de tu México de
tener varias mujeres, qué te hace saber que está ahí? ¿Cómo sabes que éste ego está dentro de ti,
y que no eres tú mismo? Antonio habla de sus deseos de no engañar a Elvira y de haber hecho
intentos fallidos años atrás. Esto le indica a Antonio que él tiene intenciones distintas a las
intenciones del ego. Las suyas son de fidelidad, de amor, y de respeto por la familia. ¿Qué significa
para este ego "tener varias mujeres" y cómo le hace para lograr esto, resultando en el engaño de
Elvira? "Pues usted sabe cómo son las mujeres,"

¿Cuál es la relación del individuo con respecto a su cultura, o a la inversa: cuál es la relación de la
cultura con el individuo y el uso que éste hace de los dispositivos curativos frente a la enfermedad?
Si vuelvo a los dos relatos de Socorro ya descritos, el primero, el del "daño" del cual fue sujeto su
madre y el segundo, el fuerte dolor de cabeza que le sucedía a su ahijada Josefina (años después),
en los dos hicieron uso de distintos dispositivos curativos que tenían al alcance de sus manos: fueron
donde el médico, se ayudaron de una curadora, utilizaron plantas que conocían y también se "pidió"
a los santos de devoción por su salud. La cultura provee las "herramientas" necesarias para que una
sociedad perviva. Nathan (1999, p. 115), después de una intensiva dedicación a la clínica y a la
investigación, concluye: "la cultura es el sistema que no sólo da coherencia al espacio social, sino
también, y principalmente, al sistema interior de los individuos". Socorro y Josefina, por ejemplo,
toman de esas herramientas o dispositivos de curación populares y buscan calmar sus dolores; en
caso contrario, si estos no funcionan acuden a otros: a aquellos curanderos que forman parte de su
sociedad. En cualquier caso, bien sea que se tome una decisión personal de tratar un estado de
enfermedad con las herramientas que se conoce o se busque a otro individuo, como el curandero
para que opere frente a la urgencia, la cultura se encuentra allí, presente. Por ello no se puede
pensar que la cultura está "afuera" del individuo; la cultura forma parte de los mecanismos
psíquicos; está imbricada a la vida de las personas. Todo aquello que parece tan natural en nuestras
vidas. Aunque su origen - nos dice Nathan (1999, p. 105) - esté fuera del individuo, esta estructura
permite ante todo moverse, pensar, amar y trabajar, evitando el espanto y la perplejidad. Existe
siempre una palabra para nombrar los objetos, las experiencias vividas; existe siempre un
pensamiento capaz de dar cuenta de los desórdenes y los dolores. Me pregunto qué haríamos ante
nuestro sufrimiento si no tuviésemos la posibilidad tan siquiera de saber que existe algo que puede
aliviarlo

. • las poblaciones desplazadas como consecuencia


del conflicto armado.
A los efectos prácticos de definir las etapas de la
emergencia, nos referiremos fundamentalmente
al tercer grupo (desplazados). En estos casos,
se delimitan las siguientes etapas:
• emergencia propiamente dicha (30 a 90 días
en los que se ha producido el desplazamiento):
la población es sometida a amenazas u otras
causales que motivan el desplazamiento. La
etapa se caracteriza por una gran
desorganización de la vida familiar y comunitaria; predominan las pérdidas y la sensación de confusión; se
producen las primeras reacciones emocionales y conductuales ante la nueva situación;

Se ha estigmatizado y asesinado a la izquierda como si fuera un monstruo, para poder defender


intereses «guerreristas» de minorías hegemónicas, y así acabar con la vida de líderes de otras
inclinaciones políticas, por ejemplo, el asesinato de tres candidatos presidenciales, asesinatos
selectivos contra la UP, como efectivamente sucedió en los años ochenta.

estigmatizar a la víctima en mayor


grado en unas sociedades que en otras. Cada narrador, al revelar la historia de su trauma
proporciona al oyente unas aproximaciones culturales únicas del significado de sus experiencias
dentro de su entorno cultural. Poblaciones afectadas por desplazamientos

En situaciones de conflicto armado se ven


afectadas diversas poblaciones:
• las poblaciones que viven en territorios donde
se desarrolla la guerra y están sometidas de
manera sistemática a las vivencias del conflicto
en toda su intensidad;
• las poblaciones que fueron víctimas de la
violencia política, la cual ya ha finalizado, o
lograron salir del epicentro del problema, y
• las poblaciones desplazadas como consecuencia
del conflicto armado.
A los efectos prácticos de definir las etapas de la
emergencia, nos referiremos fundamentalmente
al tercer grupo (desplazados). En estos casos,
se delimitan las siguientes etapas:
• emergencia propiamente dicha (30 a 90 días
en los que se ha producido el desplazamiento):
la población es sometida a amenazas u otras
causales que motivan el desplazamiento. La
etapa se caracteriza por una gran
desorganización de la vida familiar y comunitaria; predominan las pérdidas y la sensación de confusión; se
producen las primeras reacciones emocionales y conductuales ante la nueva situación;
• período poscrítico o de recuperación inmediata
(6 meses), durante el cual la población
desplazada comienza a visualizar el futuro
(retorno, reasentamiento definitivo o nuevo
desplazamiento) y a plantear soluciones a su
problema; se producen reacomodos a la nueva
situación y se comienza a trabajar para la
recuperación definitiva, y
• período de recuperación definitiva, que puede
extenderse hasta cinco años después del
desplazamiento.

que mide la extensión del


trauma en la población desplazada, acompañado
de 'entrevistas de eventos vitales e historia social',
el cual permitió demostrar que:
• 94% de las personas sufrieron trauma por la
separación forzada de otros;
• 91% sufrieron trauma por la separación forzada
de miembros de su familia;
• 83% tenían escasez de agua y alimento, y
• 32% sufrieron trastorno de estrés postraumático.

“porque uno cuando lo hacían salir de la región, de la vereda o donde estuviera, era porque dizque también tenía
problemas Que, era por algo... El “por algo será” se instaura como mediación cultural que legitima la acción
violenta. De allí que quienes acudan en primer lugar al señalamiento y la culpabilización de las víctimas sean los
grupos armados, quienes rotulan indiscriminadamente a las personas. La consecuencia más grave de todo ello es
la pérdida del valor de la vida como referente sagrado. La sociedad termina aceptando como legítima la muerte
de alguien, siempre y cuando ésta se justifique satisfactoriamente.

Un rasgo en común, su condición de desplazados, definía a la población en situación de


desplazamiento forzado; esta condición unida al estigma de serlo –por el señalamiento
que se ha hecho a los desplazados, según su lugar de procedencia o de supuestas
simpatías con alguno de los actores armados-, la condición de vulnerabilidad en
términos de precariedad económica y condiciones de seguridad, son entre otros, asuntos
comunes a los que se han visto enfrentados los desplazados forzados.
Como lo señalaba María Teresa Uribe,
“(...) ante la ausencia de una identidad preexistente que los identifique como grupo social con
rasgos similares (...) empiezan a operar las pertenencias imputadas; es decir,
asignadas por otros como estigmas que los hace ver como partícipes en alguna forma de
la guerra” (Conferencia Episcopal de Colombia y Instituto de Estudios Políticos, 2001:
76).
un gran porcentaje de las muertes dadas a campesinos y personas del común ha sido originado
por la estigmatización que se genera por supuestas alianzas con grupos “Enemigos”; lo que sin
duda ha contribuido con el sentimiento de desarraigo y temor que por décadas ha convivido con
muchos compatriotas.

Al señalamiento de una
comunidad como colaboradora o cómplice de los grupos armados,
atrasada, subdesarrollada, improductiva o ideológicamente adversa
a los patrones de dominación política, le siguen órdenes o hechos
victimizantes para abandonar el territorio o se le obliga a sujetarse
a nuevos órdenes sociales, económicos, políticos y culturales.
De esta manera, se propone que la estigmatización puede acompañar
en muchos casos el vaciamiento y el arrasamiento que a su
vez se convierte en vehículo de múltiples intereses que se plasman
en cambios sobre el territorio.
Dentro de una estrategia de
arrasamiento como táctica militar, la quema fue una de las formas por
medio de las que se materializó el estigma sobre las veredas altas
del municipio, pues la presencia de las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia) en esa zona inmediatamente hizo
que a la población civil se le considerara cómplice, auxiliadora,
miliciana o guerrillera y, por lo tanto, toda infraestructura que la
soportara debía ser arrasada.
En consecuencia, durante esta época las movilizaciones sociales expresaron una
creciente deslegitimación de la insurgencia armada (García-Durán, 2011, p. 111),
al tiempo que se reportó una legitimación del proyecto paramilitar por parte de
élites locales en algunas zonas del país (aspecto que propiciaría, entre otras cosas,
la unificación de los grupos paramilitares de todo el país en el proyecto de las AUC durante 1997), y crecía la
intimidación a las comunidades de las zonas rurales por
cada uno de los bandos, debido a procesos de estigmatización y complejidades
propias de una disputa violenta de esas magnitudes. Esto determinaría un
escenario de profundas polarizaciones en torno a los combatientes de los grupos
armados en el seno de la población civil, que profundizaron los resentimientos y
odios arraigados en la sociedad colombiana.

Preguntamos a cada entrevistado “¿Como percibiste la vida cotidiana


y lo que sucedió en este último año en la Argentina?”.
que apunta a una captación global del año así como sus hechos y climas,

se pregunta “¿Cuáles fueron los conflictos o situaciones más


importantes que sucedieron en la Argentina en el presente año?”.
Esta segunda pregunta apunta a la identificación por parte del entrevistado
de lo que pueden llegar a constituir los emergentes psicosociales principales

La identificación de estos emergentes psicosociales encuentra la


oportunidad de ser profundizada a través de la pregunta “¿Con cuales otras
épocas o situaciones vividas se puede comparar el tiempo actual?”.

La dimensión emocional de la vida cotidiana es abordada a través de dos


preguntas: ¿Qué siente la gente hoy? ¿Qué sentimientos fueron teniendo
las personas a lo largo de este año?
Los referentes sociales son abordados a través de las preguntas ¿Cuáles
fueron las figuras públicas, instituciones y referentes más valorados y
rechazados durante el presente año?

La dimensión del apoyo social, que refiere también a las redes sociales, es
abordada a través de dos preguntas. La primera es ¿Cuando vos vas
resolviendo los problemas de la vida cotidiana por quién o quienes te
sentís/sienten apoyados? y la segunda, ¿cómo y por quienes los demás,
el común de la gente, cuando van resolviendo sus problemas, se sienten
apoyados o no apoyados?
A continuación se explora la imagen del futuro de los entrevistados así
como su representación de resolución y salida a los problemas actuales.
Las preguntas abordan directamente el tema “¿Qué imagen del futuro
tenés?” y “¿Qué salida ves a los problemas de la actualidad?

La octava y novena pregunta apuntan a indagar la percepción y


representación de la coyuntura de corto plazo y la perspectiva de la
historia social, respectivamente. Para ello se pregunta sobre la forma de
periodizar el año en curso por parte del entrevistado. Concretamente:
“¿Cómo se podría dividir el tiempo de este año en base a lo que fue
pasando en cada momento? Luego de esta pregunta, apuntando ahora a
la explicitación de la perspectiva panorámica se pregunta ¿Cómo
relatarían la historia argentina de los últimos años?
La última pregunta, apunta también a la coyuntura pero focalizando en lo
que hace a la definición del “momento”. Se pregunta “¿Cómo definirías
este momento de la historia? La narración del entrevistado suele contener
a esta altura algunas ideas sobre la identidad colectiva, lo que considera
idiosincrático, tanto respecto de las fortalezas y potencialidades como a
las debilidades y riesgos propios de esa identidad colectiva. La definición
de la situación, que es el principal tema abordado por esta última
pregunta, se expresa como una sintética enunciación, resumida,
conclusiva que caracteriza una coyuntura, una definición del momento
actual, algún tipo de encrucijada política pero también cultural, social,
subjetiva.

Se considera que el proceso social y la vida cotidiana son objetivaciones de la praxis de


sujetos individuales y colectivos que son a la vez emergentes de las condiciones concretas
de existencia. La subjetividad colectiva puede ser estudiada a partir de la decodificación de
los emergentes psicosociales, entendidos como hechos y procesos que teniendo lugar en la
vida cotidiana permiten extender el análisis desde la experiencia inmediata de los sujetos
hacia la comprensión de los rasgos estructurales de una singular dimensión psicosocial del
proceso socio-histórico que se denomina subjetividad colectiva.
En nuestro planteo el concepto subjetividad colectiva (Fabris, 2010, 2011) refiere a los
denominadores comunes de los modos de pensar, sentir y actuar que tienen los integrantes
de un colectivo social que puede abarcar a los habitantes de una ciudad, una región, una
nación o cualquier subconjunto social que quiera ser considerado. Incluye no sólo los
discursos y representaciones sociales sino también las emociones, vivencias y acciones de
los sujetos colectivos.
La subjetividad colectiva focaliza e interpela la dimensión psicosocial de la trama
sociohistórica y la vida cotidiana, dentro de la cual importan particularmente las formas de
estructuración psíquica de los sujetos y el sentido psicológico de sus conductas. La subjetividad
colectiva, desde la perspectiva psicosocial que nos interesa fundamentar, puede ser tipificada
en términos de subjetividad fragmentada, disociada, ambigua, integrada y/o colapsada.
Su tipificación se obtiene a partir de una extensa serie de inferencias que se construyen
teniendo en cuenta el modo en que los sujetos perciben y significan su vida cotidiana, sus
modos de activación y procesamiento de la memoria personal e histórica, las emociones y
estados de ánimo colectivo, las aceptaciones y rechazos de las figuras públicas, las
identificaciones con unos u otros ideales sociales; la vivencia de apoyo o desapoyo
vincular y social, las imágenes de resolución y abordaje social de los conflictos, las
representaciones del futuro y los proyectos colectivos y personales. Por último, importan, a
la hora de estudiar la subjetividad colectiva, las narrativas sobre la historia social, política
y cultural que realizan los sujetos colectivos las cuales se articulan, en cada sujeto, con la
definición de un determinado espíritu de la época que incluye también una visión de la
coyuntura o situación actual.
Desde la perspectiva de la subjetividad colectiva importa establecer los modos de
satisfacción y sufrimiento subjetivo, las formas y grados de participación de los sujetos, la
vivencia de libertad o constricción por el orden social, y los modos de elaboración de la
historia personal y social, incluido el vínculo de los sujetos con los traumas históricos o
sociales tanto como con las fortalezas y potencialidades colectivas que residen en el
pasado. Es también fundamental
La subjetividad
colectiva puede ser conservadora o revolucionaria, posibilitante u obstaculizadora.
Los emergentes psicosociales son hechos y procesos que teniendo lugar en el escenario de
la vida cotidiana permiten ubicar y comprender la subjetividad como dimensión específica
del proceso socio-histórico. Son signos relevantes desde el punto de vista psicosocial tanto
como desde el punto de vista cultural o político.
La decodificación de los emergentes psicosociales permite al investigador ir del registro de
las experiencias y condiciones inmediatas de la vida diaria al análisis del proceso social, la
vida cotidiana y la subjetividad colectiva. A modo de ejemplo pueden ser mencionados
como emergentes psicosociales, fenómenos como los cortes de ruta en la década del
noventa en la Argentina, la proliferación de asambleas barriales y comunitarias en el
entorno del año 2001, el eco de televidentes de la novela Resistiré en 2003, la masiva
venta de libros de historia a partir de ese mismo año, el miedo a la ruptura de los vínculos
familiares y amistosos en ocasión de la confrontación política del año 2008 en la Argentina
y la masiva concurrencia de la ciudadanía de este país a los festejos por el Bicentenario.
Los emergentes psicosociales son modos de cristalización situacional de significaciones
originadas en interacciones grupales, institucionales y comunitarias así como en las
conductas de los sujetos que intervienen en esas interacciones. Se configuran no sólo como
lógicas colectivas (propias de los fenómenos de masa o institucionales) sino también a
partir de los modos singulares de estructuración y reestructuración subjetiva de cada
integrante de un conjunto social.

ESTRATEGICAS (PENSAMIENTO LINEAL): Me colocan como periodista o juez. Respuesta que esta
dentro de la misma pregunta

Qué pasaría si se organiza y sale a reclamar sus derechos.

Como cambiaria la manera de enfrentar la situación si no se culpa más.

Hasta cuando va ha permitir que esta situación le siga haciendo daño.

Preguntas que me informan a mi

Preguntas que informan al entrevistado

Preguntas lineales: me ponen el papel de investigador

CIRCULARES (PENSAMIENTO CIRCULAR): Quien de su familia se alegra mas cuando usted hace
cambios.

Quien de sus hijos se afecta mas cuando escuha pasar elicopteros.

Quien de la familia tiene sentimientos de culpa o deseos de venganza por el hecho violento.

Implica que la victima piense en una persona o en un hecho y haga conexiones y yo las pueda
interpretar para comprender las relaciones que se están dando en la familia o comunidad.

Me colocan como explorador. Una mirada sistémica.

Buscar conexiones en el sistema, comunidad y familia.


REFLEXIVAS (PENSAMIENTO CIRCULAR): si estuviera su mejor amigo que podría decir hoy en
dia de como ve de determinados recursos. Que personas que la conocieron podían dar
cuenta de habilidades i fortalezas que desconocían que usted tenia y que a partir de
vivir esta situación, usted ha desarrollado.
Que habilidades te has dado cuenta que has dearrollado a través de la situación que has vivido.

De que te gustaría a ti que tu hijos se sintieran orgullosos de como has asumudo determinada
situación

Ue otros recursos has descubierto de tu familia a partir de vivir ese hecho violento o desplazamiento.

Que cosas te gustaría poderle contar dentro de 3 años de como tu o tu familia superaron esta
situación adversa.
Me colocan como facilitador. Generan apertura.

Promueven la autoobservacion: revisar creencias, prejuicios e ideas limitantes.

Permiten visivilar recursos, conectar con los sueños, resignificar historias.

Que significados nuevos, que aprendizaje, que sueños, que proyectos, que ahilidades
tiene, tenia, o tienen los demás, como honrrara el honor (esposo, hojo, territorio, linaje,
sufrimiento.

Ir al pasado con preguntas reflexivas la idea es encontrar soluciones de lo que han


vivido, hay que explorar recursos, para que sirvan en el presente, hacer preguntas en el
pasado por imposible, no es posible hacerla.

Fijarnos en el presente, es útil tener testigo de su vida. Preguntar por ej: si estuviera su
mejor amigo que podría decir hoy en dia de como ve de determinados recursos. Que
personas que la conocieron podían dar cuenta de habilidades i fortalezas que
desconocían que usted tenia y que a partir de vivir esta situación, usted ha desarrollado.
Que recursos cree que yo estoy viendo hoy en dia de usted.
Personas enfocadas en el futuro: que te gustaría contarles a tus hijos en 6 meses sobre
como estas resolviendo este tema ahora. (verse sin el problema), donde te gustaría
verte en un año que tegustaria hacer dentro de un año.
Y conectar con el presente: que podrías ir haciendo hoy para lograr eso. Pordonde
porias empezar hoy para dar pasos para construir ese futuro.
Cuando se trabaja con victimas de desaparición forzada, las personas que no están se
convierten en testigos: Pregunta reflexiva: que cree que diría su familiar que no esta
sobre la forma como quisiera verlo ahora o hacia el futuro