Está en la página 1de 285

CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 1

CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 3

La ciencia moderna y la anarquía


CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 4

La ciencia moderna y la anarquía / Piotr Kropotkin;


Preámbulo de Philippe Pelletier.
[1ª ed.].- Madrid - Tenerife - Santiago de Chile: LaMalatesta;
Tierra de fuego; Editorial Eleuterio, 2015

290 p. ; 19,5cm.

ISBN: 978-84-940394-7-8

1. Ciencia. 2. Anarquismo. 3. Ensayo-Historia.


I. Título. II. Pelletier, Philippe, pr.

LaMalatesta Editorial
c/ Jesús y María, 24
28012, Madrid. Tlf. 915 391 007
www.lamalatesta.net/editorial
Correo-e: editorial@lamalatesta.net

Tierra de fuego
Apartado de correos 618
La Laguna, Tenerife 38205
Correo-e: grupotierradefuego@yahoo.es

Editorial Eleuterio
Av Salvador 1319
Providencia, Santiago de Chile
http://eleuterio.grupogomezrojas.org
Correo-e: eleuterio@grupogomezrojas.org

ISBN: 978-84-940394-7-8
Depósito Legal: M-37262-2015

La reproducción de este libro, a través de medios ópticos,


electrónicos, químicos, fotográficos o de fotocopias está
permitida y alentada por los editores.
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 5

Piotr Kropotkin

La ciencia moderna
y la anarquía

Preámbulo de Philippe Pelletier


CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 7

Nota de los editores


Los libros tienen su propia vida y en el caso del que tienes
en tus manos, con el transcurso del tiempo el mismo evolu-
cionó ya que su autor rectificaba, retocaba y mejoraba
constantemente el texto en cada edición que se realizaba.
Por nuestra parte, hemos utilizado como base la traduc-
ción al castellano llevada a cabo por Ricardo Mella en
1909 a partir de la edición inglesa de 1908, corrigiéndola
y rectificando diversas erratas cometidas por el mismo.
Los comentarios de Philippe Pelletier nos condujeron a
una nueva edición realizada por parte de Kropotkin en 1913
en lengua francesa, en donde añadió un nuevo prefacio,
corrigió el glosario así como algunos cambios en el texto
en pro de una mejor comprensión y claridad en la expo-
sición de los temas presentados. Hemos optado por recti-
ficar el texto en castellano para adecuarlo a la edición
francesa de 1913 así como añadir este nuevo prefacio a
nuestra publicación, eso sí, eliminando las referencias que
realiza Kropotkin en ese prefacio al resto de textos que
acompañaban a esa edición, como fueron Comunismo y
anarquismo o El Estado, pues no tienen relación directa
con el tema que aborda en este libro. También hemos
incluido una somera biografía que realizó Vladimiro
Muñoz, así como el prólogo de Ricardo Mella.
En relación al título, hemos preferido mantener la edición
francesa: La ciencia moderna y la anarquía, y no “anar-
quismo” pues fue el que utilizó Kropotkin en la edición en
la lengua que mejor dominaba, el francés, su última edición.
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 8

Damos las gracias a todas las personas que han colaborado


y han hecho posible esta edición heredera del espíritu
internacionalista y libertario de quienes nos precedieron
en la difusión de la Idea.

8
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 9

La vigencia del pensamiento


de Piotr Kropotkin
Por Philippe Pelletier

¿Qué puede aportarnos, en 2016, la reedición de un libro


sobre la ciencia escrito hace un siglo por un teórico anar-
quista como Piotr Kropotkin (1842-1921)? ¿No habrá
evolucionado considerablemente la ciencia desde entonces?
¿No se habrán escrito innumerables textos sobre el tema
que sean pertinentes y de actualidad? En paralelo, habiendo
cambiado el mundo profundamente ¿en qué sería suscep-
tible de ayudarnos un tratado centenario? Y finalmente,
¿el anarquismo no sería socialmente muy débil para influir
sobre el desarrollo del mundo? ¿Y esta debilidad no tendrá
por causa, por lo menos en parte, una deficiencia teórica,
cuando además esta estaría encarnada por las ideas de un
Kropotkin considerado por algunos como un cientifista
y un utópico superado?
Dicho de otro modo, podemos preguntarnos si el pensa-
miento de Piotr Kropotkin –y en particular en relación a la
ciencia– no sería incapaz de darnos pistas para poder refle-
xionar y actuar en nuestra época. Yendo aún más lejos, no
se derivaría de esto la idea de que el anarquismo, tal como
se constituyó en la época de Kropotkin, a finales del XIX y
principios del XX, debería ser objeto de un serio rescate
teórico, metodológico y práctico entre los propios libertarios.

9
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 10

La ciencia moderna y la anarquía

1. Una reflexión científica al servicio de un proyecto societario

A todas esas preguntas podemos dar una respuesta contun-


dente, y demostraremos que, pese a que efectivamente
determinadas cosas han cambiado, todavía subsisten
elementos fundamentales e ineludibles tanto en el pensa-
miento de Kropotkin como en su contexto. Los temas
que suscita y las soluciones que propone siguen de actua-
lidad, por lo menos en términos de debate.1
También es verdad, que su pensamiento ha sido malen-
tendido o simplemente ignorado. A veces, hasta ha sido
interpretado de forma desmesurada por los propios anar-
quistas, en una época en la que la filosofía política y los
militantes buscan apoyos en la ciencia para sostener su
análisis y legitimar su lucha.
De hecho, Kropotkin, anarquista, sabio, geógrafo, y natu-
ralista, emprende una lucha ideológica a propósito de la
ciencia moderna interrogándose sobre su naturaleza, su
función y su papel en relación a la tecnología, a la economía
y a la sociedad. En aquel momento, su combate molestó
no solo a religiosos y burgueses conservadores sino también
a socialdemócratas. Todavía sigue molestando ya que toca
las grandes problemáticas actuales. Especialmente en el
caso de temáticas ecológicas (científicas) y ecologistas (polí-
ticas, ideológicas) que suelen dar lugar a confusión.
Kropotkin pone su observación erudita al servicio de la
anarquía, como él mismo dice presentándose: “como
anarcocomunista, [me he] esforzado durante largos años
en desarrollar las siguientes ideas: mostrar el nexo lógico
y profundo que existe entre la filosofía moderna de las
1.- Pelletier, Philippe. Géographie et Anarchie, Reclus, Kropotkine, Metchnikoff. Paris/Olerón,
Éditions du Monde Libertaire/Éditions Libertaire, 2013, 636 págs.

10
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 11

Philippe Pelletier

ciencias naturales y el anarquismo; dotar al anarquismo


de una base científica a través del estudio de las tenden-
cias aparentes de la sociedad, que puedan indicar su evolu-
ción posterior; y poner las bases de la ética anarquista”.2
Las dos primeras ideas constituyen el corazón de la
ciencia moderna y el anarquismo. Este libro constituye un
alegato a favor de la ciencia moderna, concebida no como
fin en sí misma sino como la herramienta de un proyecto
societario, a condición de que esté correctamente plan-
teado. Su versión final tiene su origen en un artículo
escrito unos veinte años antes y publicado en febrero de
1887 en la revista británica The Nineteenth Century
(nº283) y titulado The scientific bases of anarchy (Las bases
científicas del anarquismo).
El texto reaparece en Londres en 1901 en ruso. Una
traducción inglesa, de la mano de David A. Modell, se
publica en 1903 en Filadelfia (Estados Unidos de
Norteamérica) con el título de Modern science and anar-
chism. Es probablemente esta la que utiliza y traduce al caste-
llano Ricardo Mella Cea (1861-1925) entre 1909 y 1911.
Una nueva versión ampliada es editada en 1912 en Londres
por Freedom Press. Traducida y publicada en Francia por
Stock en 1913 en París. Esta última edición está compuesta
por La ciencia moderna y la anarquía y otros tres textos de
Kropotkin (Comunismo y anarquía de 1903, El Estado y
su papel histórico de 1903 y El Estado moderno de 1913).
Compuesto de dieciséis capítulos (conclusión incluida),
La ciencia moderna y la anarquía propone una historia
combinada de las ideas científicas y políticas a través de la
anarquía. En concreto, Kropotkin articula ambas ideas
intentado demostrar que “la corriente anarquista” se
remonta a la noche de los tiempos en la que se opone al
poder de los sacerdotes (chamanes o gurús), que de forma
2.- “Anarquismo”. Enciclopedia Británica, 1905.

11
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 12

La ciencia moderna y la anarquía

muy clara están en el origen del poder político y por tanto


del Estado. Según él, esta “corriente anarquista” encuentra
su expresión moderna y actual en el cuadro del socialismo,
en correspondencia con el desarrollo de la ciencia moderna.
Esta obra, una de las últimas, es una especie de síntesis de
sus temas predilectos: el apoyo mutuo (desarrollada en El
apoyo mutuo. Un factor de la evolución), la ética (que trata
en el libro del mismo título publicado en 1921) y la historia
sociopolítica (El Estado y su papel histórico de 1903 en
inglés y de 1906 en francés; La gran revolución de 1907).
El enfoque científico de Kropotkin suscita un problema
recurrente. Se ve a sí mismo como un ferviente, incluso
rígido materialista. Y más en concreto materialista natu-
ralista en el sentido en que la evolución de la naturaleza
condicionaría el devenir del mundo. A partir de aquí,
¿podemos combinar un enfoque tal con una historia de
las ideas que corre el riesgo, por definición, de incurrir
en una lectura idealista, en el sentido filosófico del término,
de ese mismo devenir del mundo?
Como corolario de esta primera pregunta surge una
segunda que concierne más específicamente al anarquismo:
¿En qué es este compatible con ese materialismo con aires
deterministas, casi fatalistas, en la medida en la que el
anarquista conjuga espíritu de rebelión y voluntad de
ruptura con el sistema vigente, con la libertad como telón
de fondo, la cual choca con la necesidad?
Kropotkin da un cierto número de respuestas y de indicios
para encontrarlas. A veces puede parecer que en el límite de
la contradicción. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

2. Las críticas referentes al kropotkinismo

Para hacer pertinente una relectura de Kropotkin, hay


que tener en cuenta las críticas que recibe antes y después

12
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 13

Philippe Pelletier

de su muerte. De todas formas, dejaremos de lado, las discu-


siones relativas a sus elecciones e ideas políticas que no
están desarrolladas en La ciencia moderna y la anarquía,
como podrían ser su idea de “tomar sin tasa o sin medida”3,
su apoyo a los aliados durante la Primera Guerra Mundial,
salvo si tienen alguna relación.
Entre las críticas de las concepciones científicas de Kropotkin,
la del filósofo de las ciencias Paul Feyerabend (1924-1994)
es una de las más virulentas. Se alza en armas contra el posi-
tivismo y el racionalismo de los que Kropotkin sería uno de
los representantes más estrictos y en las antípodas de lo que
debería ser la anarquía, al menos en el plano metodológico.
En efecto y según él, la anarquía no debería ser más que un
método, un estado mental y sobre todo, jamás una ideología
constituida y menos todavía basada en las ciencias naturales.4
De todas formas, Paul Feyerabend elabora su razona-
miento sobre un postulado erróneo que le enfrenta con
las teorías anarquistas clásicas porque asimila anarquía
con ausencia de ley y orden. Algo que generaciones de anar-
quistas se esfuerzan en refutar, a menos de no ponerse de
acuerdo sobre el significado de orden y ley (veremos que
Kropotkin tiene ideas precisas sobre el tema).
Pero no se trata más que de una de las confusiones de
un filósofo que admiraba a Lenin y que, contrariamente
a los fundamentos del análisis anarquista, consideraba
que el Estado era “ideológicamente neutro”...5 Pese a
Feyerabend, la teoría kropotkiniana del apoyo mutuo
tiene en la actualidad un interés creciente entre los biólogos
o los historiadores de la ciencia (Lee Alan Dugatkin,
Sephen Jay Gould, Álvaro Girón Sierra, Pablo Servigne...).
Desde el interior del movimiento anarquista histórica-
mente destaca la crítica del ácrata italiano Errico Malatesta
3.- Kropotkin, Piotr. La conquista del pan. LaMalatesta Editorial. Madrid, 2008, p. 72-73. NdT
4.- Feyerabend, Paul (1979): Tratado contra el método. Esquema de una teoría anar-
quista del conocimiento. Editorial Tecnos 2007
5.- Ib. p. y

13
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 14

La ciencia moderna y la anarquía

(1855-1922).6 En la actualidad, hay que añadir, desde un


plano sensiblemente diferente, las críticas de los partida-
rios de un anarquismo postmoderno o de un postanar-
quismo, personificados los primeros por algunos intelectuales
sobre todo norteamericanos (Lewis Call, Saul Newman, Todd
May, Nathan Jun...). También existen trabajos ecuánimes
como la reciente y remarcable tesis de Renaud Garcia.7
Estas críticas, que reconocen de hecho la coherencia de
las ideas de Kropotkin, se transmiten a la concepciones
y prácticas actuales del movimiento libertario. La apuesta
es importante. A fin de cuentas, ya sea entre los intelec-
tuales del postanarquismo, entre los partidarios del ecolo-
gismo, o de forma más general entre los seguidores del
postmodernismo que amalgaman a un cierto número de
teóricos franceses (Foucault, Lyotard, Derrida, Deleuze,
Guattari...) y en definitiva entre aquellos y aquellas que
en nombre de una Iglesia cualquiera (cristiana, maho-
metana u otra) atacan a la filosofía de la Ilustración, al
Enciclopedismo y a la herencia de la Revolución fran-
cesa. Al final son los mismos elementos lo que son puestos
en duda: la ciencia y la modernidad. Los mismos términos
que dan título al libro de Kropotkin y que este define.
Que las críticas provengan de horizontes diferentes y que
terminen por converger puede sorprender, e incluso perturbar.
Pero este tipo de convergencia no es única, ya que puede
darse en otras cuestiones como la democracia, la natura-
leza o la ecología. El hecho está ahí: corresponde a cada
uno ver lo que prevalece de las divergencias o de las conver-
gencias desafiando categorías casi siempre preconcebidas.

6.- “À propos de Kropotkine”. Studi Sociali, 15 de abril de 1931.


7.- Garcia Renaud (2012): Nature humaine et anarchie, la pensée de Pierre Kropotkine.
Lyon, E.N.S., thèse, 634 p.

14
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 15

Philippe Pelletier

3. Un pensamiento homogéneo

¿Pero podría decirse entonces que Hiroshima en 1945 y


Fukushima en 2011 no habrían significado el fracaso de
la ciencia y la técnica modernas? ¿De forma irremediable?
¿No estaría Kropotkin definitivamente superado por estos
sucesos y por otros?
Es, de hecho, a una concepción del mundo y singular-
mente a su historia y a su geografía, que nos remiten estos
interrogantes. Nadie duda que entre las ideas de Kropotkin,
como para cualquier otro teórico, anarquista o no, hay
aspectos obsoletos, improcedentes e incluso contestables
con los conocimientos actuales. Reprochar a Kropotkin
no haber previsto Hiroshima-Fukushima u otros dramas
ligados a la ciencia y a la técnica, sería tan estúpido como
pretender que, a finales del siglo XIX, hubiera previsto,
comprendido y anticipado todo.
Hay que recordar a este propósito que el principio
mismo del anarquismo se sustenta sobre el libre pensa-
miento, y por tanto, abierto y en construcción. Como
subrayan Kropotkin, Élisée Reclus (1830-1905) o Mijail
Bakunin (1814-1876) esta postura se encuentra en perfecta
sintonía con la ciencia moderna, donde la duda consti-
tuye un principio consustancial. Se trata por tanto, de
una vez eludidos o señalados los elementos probados,
superados o erróneos, de captar no solo la lógica sino
también la intención del pensamiento kropotkiniano, ya
que una va decididamente con la otra.
Kropotkin no se ve a sí mismo como un sabio neutral en
la batalla de las ideas objetivas: sino que se coloca en el
meollo de la lucha política e ideológica. Escribe y publica en
donde puede –revistas científicas más o menos conocidas,

15
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 16

La ciencia moderna y la anarquía

revistas destinadas al gran público, periódicos militantes–. De


manera infatigable da conferencias en todos los lugares donde
se le acoge.
Hay sin embargo un aspecto que puede inducir al error.
Entre los teóricos anarquistas de generaciones anteriores
a Kropotkin, como William Godwin (1756-1836), Pierre
Joseph Proudhon (1809-1865) o Mijail Bakunin, e incluso
Élisée Reclus, que no era más que unos doce años mayor
que él, la evolución de su pensamiento es evidente. Se va
precisando a lo largo del tiempo: la cuestión de la
propiedad en Proudhon, el tránsito de un nacionalismo
revolucionario o la obsesión por las sociedades secretas
a las premisas del sindicalismo revolucionario y la orga-
nización de masas en Bakunin, el paso de una geografía
inicialmente muy física a otra, desde ese momento defi-
nida como social en Reclus.
Sin embargo, y contrariamente a estos teóricos, el pensa-
miento anarquista de Kropotkin parece monolítico, que
además toma cuerpo muy pronto, desde 1872, cuando
acaba de cumplir los treinta años. Constituye hasta tal
punto un cuerpo homogéneo, aunque complejo, que bien
se puede hablar de kropotkinismo.
Pero el error vendría de ver solo un dogma o solo un
pensamiento cerrado. Si un cierto sistematismo, respaldado
constantemente por un materialismo estricto, puede hacer
creer que Kropotkin no duda de su lógica y sus resultados,
la naturaleza misma de su evolucionismo (que muchas veces
debería permitirnos comprender el mundo pero que sin que
por ello dominemos todos los elementos y todos los cono-
cimientos) impide que tengamos tal apreciación.
El pensamiento de Kropotkin gira entorno a los mismos
campos (la geografía, las ciencias naturales, la historia),
los mismos temas (la evolución, el apoyo mutuo, la descen-
tralización, el anti-malthusianismo, la ética, el federa-

16
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 17

Philippe Pelletier

lismo), los mismo periodos (la Edad Media, la Revolución


francesa, la Revolución industrial) y de los mismos perso-
najes (Darwin, Huxley, Spencer, Malthus...). Se tiene a
veces la sensación que repite siempre las mismas ideas.
Que su pensamiento se sustenta en una ciencia mecánica
y rígida en cuanto que su razonamiento se desarrolla
muchas veces en espiral. Pero cada uno de sus libros aporta
un enfoque complementario a su teoría. El conjunto tiende
hacia su obra final, que retoma su preocupación original
y constante: la ética, que constituye el fundamento de lo
humano. La personalidad de Kropotkin parece haber
estado compuesta de hielo y fuego, como lo remarcaron
diversos coetáneos suyos –Sergueï Kravtchinsky alias
Stepniak (1858-1895), James Guillaume, Errico
Malatesta...– y como lo subrayan varios autores (Renaud
Garcia...). Esto significaría que en Kropotkin se combinarían
la lógica estricta y la pasión. Pero hay que tener en cuenta
y no olvidar la necesidad ideológica y política dictada no
por él sino por las corrientes que le parecen contrarias al
anarquismo. Responde, a veces ex profeso, a las exigen-
cias teóricas que el combate militante le impone.
Es el caso, por elegir uno de sus aportes más conocidos
de su teoría, del apoyo mutuo. Tras la lectura de “un
atroz artículo”, según sus propias palabras, de Thomas
Henry Huxley (1825-1895), publicado en 1888 y titulado
The struggle for existence: a program, Kropotkin, esti-
mulado por los editores de la revista The Nineteenth
Century, se decide a redactar en respuesta una serie de
textos que constituirían en gran parte el libro El apoyo
mutuo, un factor de la evolución (1902 en inglés, 1906
en francés, 1920 en castellano)8.
De todas formas la problemática ya había sido discutida
previamente por Kropotkin y sus dos compañeros de
8.- N.de T. Edición en castellano: El apoyo mutuo, un factor de la evolución. Madre Tierra,
Móstoles 1989.

17
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 18

La ciencia moderna y la anarquía

geografía y de anarquía, Élisée Reclus y Leon Metchnikoff


(1838-1888). Es este último el que lanza ideas relativas al
tema en un artículo publicado en 18869, algo que Reclus
retomará en sus libros. El propio Kropotkin comienza a refle-
xionar sobre las interpretaciones del darwinismo durante
su encarcelamiento en Clairvaux (1883-1886). Es aquí
donde descubre con interés una conferencia que da en 1879
el zoólogo ruso Karl Federovic Kessler (1815-1881).
La necesidad de responder a Huxley y al darwinismo
social, que en esos momentos se difunde por todas partes
como nueva teoría dominante, lleva a Kropotkin a insistir
en el apoyo mutuo como uno de los factores de la evolu-
ción junto a la lucha por la existencia. Contrariamente a lo
que se cree generalmente, resultado de una lectura precipi-
tada o más bien malintencionada, y pese al explícito título
(“un” factor de la evolución), Kropotkin jamás ha negado
el principio de la lucha por la existencia expuesto por
Darwin. Al contrario, Kropotkin le añade como corolario
el apoyo mutuo, intraespecífico o interespecífico, un prin-
cipio igualmente evocado por el propio Darwin, aunque se
lamenta de que ni él ni ninguno de sus discípulos profun-
dizaran más en el tema ni sacaran todas las implicaciones.
Lo único que podría reprocharse a Kropotkin, desde una
postura darwinista estrictamente científica, sería considerar
que el apoyo mutuo es un factor de la evolución más
importante que el resto. Además habría que indagar entre
las afirmaciones de Kropotkin que van en ese sentido ya
que le repugna establecer una jerarquía demasiado estricta,
uniforme e inmutable en el seno del conjunto de factores
concernidos. No es el principio absoluto lo que le importa
sino el equilibrio entre los diferentes factores.

9.- “Revolution and evolution”. The Contemporary Review, 50, p. 412-437.

18
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 19

Philippe Pelletier

4. Contextualizar el pensamiento de Kropotkin

Convendría por tanto leer El Apoyo Mutuo e incluso La


Ética (1921), teniendo en mente que se trata de una réplica,
llevando los argumentos hasta extremos más allá de una
demostración intencional. De forma general, una lectura
de sus otros textos, leídos fuera de su contexto, lleva irre-
mediablemente a malinterpretaciones perjudiciales. Hace
falta por tanto, contextualizar el pensamiento de Kropotkin
por lo menos en dos planos. Sería como mínimo curioso que
este sano método practicado por investigadores no anar-
quistas10 no fuera usado por los propios anarquistas.
El primer elemento del contexto: su adhesión al anar-
quismo –se podría decir que inmediata– se produce en el
momento en que este se está cristalizando tras el fracaso de
la Comuna de París (1871) y de los conflictos en el seno de
la Asociación Internacional de los Trabajadores que culminan
en el congreso de La Haya (1872). El contexto ideológico
está marcado por el pensamiento de Proudhon y Bakunin,
y por el enfrentamiento con Marx. El cuadro sociopolítico
es preciso: los trabajadores del Jura, con los que se reúne
Kropotkin en 1872 antes de llegar a San Petersburgo.11
Los jurasianos están ideológicamente influenciados por
Bakunin, por intelectuales desclasados (Cafiero, Malatesta...),
que generalmente son Communards exiliados (Reclus,
Brousse, Perron, Pindy, Dumartheray, Malon...) y por su
propia práctica de obreros de las montañas como el relojero-
grabador Adhémar Schwitzguébel (1844-1895) o el maestro

10.- Kinna Ruth (1995): “Kropotkin's theory of mutual aid in historical context”.
International Review of Social History, 40-2, p. 259-283.
11.- Thomann Charles (1947): Le mouvement anarchiste dans les montaignes neuchâte-
loises et le Jura bernois, Université de Neuchâtel, thèse, 238 p. Guillaume, James (1985):
L'Internationale, documents et souvenirs, premier volume (1864-1872). Paris, Gérard
Lebovici, présentation de Marc Vuilleumier, éd. or. 1905, 366 p.

19
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 20

La ciencia moderna y la anarquía

y después impresor James Guillaume (1844-1916). Dar


formas a las ideas y las aspiraciones que se debaten en la
corriente antiautoritaria de la Internacional entre 1872 y
1877 (los dos congresos de Saint Imier): las de los anar-
quistas revolucionarios colectivistas internacionalistas12.
Kropotkin que por entonces era un joven intelectual en plena
ruptura con su ambiente aristocrático y sensibilizado por el
populismo ruso, encuentra una base asentada que le conviene
perfectamente. “Volví de ese viaje con unas sólidas ideas
sociológicas que no he abandonado desde entonces […].”13
El descubrimiento jurasiano que marca su adhesión al
anarquismo (Renaud Garcia habla incluso de “conversión”,
lo que parece un poco excesivo o por lo menos inapropiado
por la connotación religiosa del término que remite a un tras-
fondo cultural que no existía en Kropotkin, todo lo contrario
que en Proudhon o Reclus por ejemplo), es descrita con
emoción y con una gran precisión en sus propias memorias.14
Cuando Kropotkin regresó a la Confederación Helvética
a finales de 1876 tras su encarcelamiento en Rusia (1873-
1876) y su exilio en Inglaterra (1877), la postura anar-
quista está admitida de largo, pese a oposiciones como
las de Gustave Lefrançais (1826-1901) o de James Guillame
que ven una limitación en la base popular del movimiento.
Kropotkin se convierte entonces en uno de los principales
animadores de la Federación Jurasiana. Sostiene su orien-
tación hacia el anarco-comunismo (o comunismo liber-
tario) de acuerdo con Dumartheray, Herzig, Reclus o
Cafiero, en el congreso de octubre de 1880, que será por
cierto el último de esta federación.
Según el historiador anarquista Max Nettlau (1865-
1944), Kropotkin se pronuncia “enérgicamente y por
12.- Enckell, Marianne (2009): “Élisée Reclus, inventeur de l'anarchisme”. Élisée Reclus
– Paul Vidal de la Blanche, le géographe, la cité et le monde, hier et aujourd'hui, autor
de 1905. J.-P- Bord et al. éd. Paris, l'Harmattan, 318p., p. 39-44.
13.- Kropotkin, Piotr (1898): Memorias de un revolucionario. KRK, Oviedo, 2004, p. 583.
14.- Ib., Capítulo X, cuarta parte.

20
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 21

Philippe Pelletier

primera vez en favor del anarco-comunismo directo e


inmediato” en un artículo publicado el veinte de marzo
de 1880 en Le révolté (periódico fundado en Ginebra en
febrero de 1879 por Dumartheray, Herzig y Kropotkin
y más adelante gestionado por Reclus y Grave).15
Su posicionamiento se explicaría por su acercamiento a
Élisée Reclus, al que conoce en Suiza en 1877 y por la deser-
ción de Paul Brousse (1844-1912) cuyas posiciones evolu-
cionan a partir de 1879 y que desembocan en el electoralismo.
Cuatro años antes, el concepto de anarco-comunismo
había sido mencionado por primera vez por el commu-
nard François Dumartheray (1842-1931), proveniente
de una familia saboyarda de campesinos pobres, en un
folleto publicado en Ginebra en febrero de 1876, siendo
retomado por los Internacionales italianos en un congreso
de Florencia (septiembre de 1876). Dicho de otro modo,
si bien Piotr Kropotkin será uno de los principales impul-
sores y teóricos del comunismo libertario, no es el creador.
Es de sobra una construcción colectiva, intelectual y
obrera.
Se comprende así porqué el pensamiento de Kropotkin
recela de este lado sistemático, pero abierto, ya que este
corresponde a la elaboración más completa y más precisa
de la ideología anarquista: es lo que quieren los antiauto-
ritarios que se encaminan en esa dirección. Al mismo tiempo
el marxismo, por su parte, se vuelve más rígido, ganándose
en esa época a los intelectuales y a las clases obreras y no
antes como se cree a veces. Dicho de otro modo, las corrientes
socialistas toman cuerpo en Europa occidental de forma clara
a lo largo de los años ochenta del siglo XIX.
El segundo elemento de contexto es que Kropotkin sabe
a qué renuncia –a una carrera de éxito en el ejército o en
la Academia rusa, a una vida confortable en el seno de
15.- Nettlau, Max (1896): Histoire de l'anarchie. Paris, Artefact, 306p.

21
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 22

La ciencia moderna y la anarquía

la aristocracia rusa– y a que se compromete, a militar en


un movimiento socialista-anarquista que ha vivido el
drama de la Comuna de París y su sangrienta represión
(unos treinta mil muertos), y que está dividido en varias
tendencias donde la más temible es la de los marxistas,
atraídos por el poder interno (dentro del movimiento
obrero) y el externo (en el seno del Estado). Y a ponerse
del lado de los miserables, que son cada vez más nume-
rosos como resultado de la Revolución industrial, frente
a las múltiples fuerzas tradicionales (aristocracias todavía
en el poder o regresando al mismo, peso de las instituciones
y de la ideología clerical y arrogancia de la burguesía,
aunque en esta conviven varias tendencias, como el radi-
calismo laico y republicano que hace que esta aparezca
simétricamente como relativamente progresista).
Es lo que explica el comportamiento profuso de un
Kropotkin militando en todos los frentes, encarcelado y liber-
tado en diversas ocasiones, escribiendo en periódicos popu-
lares o científicos, frecuentando obreros o eruditos, teniendo
relaciones en todos los entornos, viviendo en diversos países
(Rusia, Siberia, Confederación Helvética, Escocia, Inglaterra,
Bélgica, Francia, Italia, viajando por los Estados Unidos y
por Canadá...) y con una consolidada notoriedad tanto
dentro del movimiento anarquista como fuera. Kropotkin
va, por tanto, a poner al servicio del anarco-comunismo
todo su pensamiento. Y como consecuencia, a combatir
también las ideas que le parecen más hostiles a este e inver-
samente a sostener aquellas que le parecen más favorables.
Entre estas últimas se encuentra la ciencia moderna.
Sin embargo, esta última, tercer y postrer elemento del
contexto, está en rápida y compleja evolución. Kropotkin
lo sabe bien ya que se interesa por ella desde su adoles-
cencia y también como resultado de su educación. Sería
tedioso enumerar los autores que ha leído y los descu-

22
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 23

Philippe Pelletier

brimientos, en todos los campos (física, química, biología,


medicina, astronomía, geografía, filosofía, historia...), de
los que toma conciencia y que su alto nivel de instrucción
le permite asimilar. Kropotkin sigue en ese momento las
tres corrientes de la ciencia moderna de su época: mate-
rialismo, evolucionismo y naturalismo.

5. Porqué Kropotkin defiende la ciencia moderna

Kropotkin abraza los principios materialistas enunciados


por el trío de sabios que le son, a grosso modo, contem-
poráneos: Ludwig Büchner (1824-1899), Karl Vogt (1817-
1895) y Jacob Moleschott (1822-1893). Se pueden resumir
de la siguiente manera: todo es materia, hasta el pensamiento
está ligado a la materia (química y físicamente por las
neuronas del cerebro). Admitirlo lleva a repensar el mundo
sobre bases no metafísicas y a buscar los nexos de casua-
lidad. El naturalismo, heredado de la Ilustración, de Bacon
y de Buffon principalmente así como de Humboldt, es en
cierta forma subsumido en Kropotkin por el evolucio-
nismo impulsado por Charles Darwin (1809-1882) y
desarrollado por Herbert Spencer (1820-1903).
Aún más que para Proudhon, fallecido antes que las
ideas darwinistas cojan amplitud, o que para Bakunin que
no cita a Darwin más que tardía y marginalmente, para
Kropotkin los descubrimientos de Darwin-Wallace cons-
tituyen, incluso más que para Élisée Reclus, un giro gigan-
tesco, un choque científico e intelectual. Desde ese momento
tres razones empujan a Kropotkin a darle a la ciencia gran
importancia en su combate militante.
En primer lugar, la ciencia moderna permite levantar la
capa de plomo de la ideología religiosa conservadora
intrínsecamente hostil al cambio, a la ciencia y al progreso;

23
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 24

La ciencia moderna y la anarquía

cada innovación científica es testimonio de descubri-


miento en un ámbito conexo, societario en particular, y
por tanto para la anarquía. Es el caso de la cuestión agrí-
cola y alimentaria. La ciencia moderna refuerza la nece-
sidad de orden pedagógico pero también militante, de
difundir entre el pueblo esos principios juzgados como libe-
radores en el sentido que rompen con el fatalismo místico,
conforme con la búsqueda de autonomía individual y
colectiva del proyecto anarquista.
En segundo lugar la ciencia moderna ayuda a combatir
la aparición y el desarrollo de ideas que pretenden estar
ligadas a esa misma ciencia moderna pero que al contrario
refuerzan el sistema. En concreto tres de ellas: el darwi-
nismo social, el malthusianismo y el marxismo (que será
tratado más adelante).
En lo concerniente al darwinismo social, Kropotkin
contestará desarrollando su teoría del apoyo mutuo.
Quiere amplificar los elementos proporcionados por
Darwin. Remite constantemente a Spencer porque estima
que este pone científicamente las bases de una concepción
anarquista de la sociedad donde los sujetos alcanzan la
plenitud a poco que las condiciones sean favorables a su
autonomía, pero que no va lo suficientemente lejos.
En cuanto al malthusianismo, lo critica ya desde 1887
en un artículo sobre “la base científica de la anarquía”:
“Para los seres humanos que están en posesión del cono-
cimiento científico y que cooperan para la producción
artificial de medios de subsistencia y confort, la ley es
prácticamente opuesta a la de Malthus. La acumulación
de medios de subsistencia y de confort va a una velo-
cidad superior al crecimiento de la población”.16
Kropotkin da entonces unos datos sobre Inglaterra:
observa que la población se estanca en Francia y subraya,
16.- “The scientific bases of anarchy”. The Nineteenth Century, 283, p. 238-252, p. 246-247.

24
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 25

Philippe Pelletier

como ya lo había hecho Godwin respondiendo directa-


mente a Malthus, que hay que tener en cuenta las migra-
ciones, como en los Estados Unidos, porque se corre el
riesgo de no comprender nada de la dinámica entre pobla-
ción, producción y alimentación.
Él y Élisée Reclus constatan que los progresos técnicos
en la agricultura y por tanto en la alimentación son consi-
derables, aunque insuficientes. Contrariamente a Marx
y Engels que se refieren al químico y agrónomo alemán
Justus Von Liebig (1803-1873), cuya teoría sobre el agota-
miento inexorable de los suelos reafirma su propia teoría
sobre el hundimiento ineludible del capitalismo17, ponen
por delante la existencia, desde ya, de una agricultura
sostenible, productiva, duradera y por tanto con posibi-
lidad de extenderse para solucionar el problema del
hombre a condición de abandonar el capitalismo.18
A partir de ejemplos concretos sacados de todas partes
del mundo, Kropotkin muestra, de forma contundente,
en La conquista del pan cuales son “los recientes progresos
de la agricultura y de la horticultura”, aplicables en casi
todos los lugares si hay voluntad y organización, es decir,
un reparto y una apropiación de la tierra diferentes, una
concepción y una gestión del trabajo distinta. Dicho de
otro modo y con sus palabras: “Y sabemos en fin que,
en contra de la teoría de Malthus –pontífice de la ciencia
burguesa– el hombre acrecienta su fuerza productiva con
mucha más rapidez de lo que él mismo se multiplica”.19
En Campos, fábricas y talleres (1900), Kropotkin desarrolla
una verdadera requisitoria contra Malthus. Para él, la teoría
malthusiana “revistiendo de forma pseudo-científica los
oscuros deseos de las clases poseedoras, se ha convertido

17.- Marx en El Capital (1867, vol. I, chap. XV) y Engels en La cuestión de la vivienda (1873).
18.- Reclus apunta el error de Liebig en El hombre y la tierra, t. VI, cap VIII “La cultura
de la propiedad”, p 300.
19.- La conquista del pan. Capítulo “El bienestar para todos”. LaMalatesta editorial, 2008.

25
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 26

La ciencia moderna y la anarquía

en la base de todo un sistema filosófico-práctico que ha


poseído los espíritus de la gente culta y de otra que no lo
es y que reacciona como lo hace siempre la filosofía prác-
tica, sobre la filosofía teórica de nuestro siglo”.20
Según Kropotkin, que hizo de ello su caballo de batalla
teórico y social, uno de los grandes errores viene del hecho
de que la economía política no se eleva por encima de la
hipótesis de que las cosas necesarias para la vida no
pueden ser producidas más que de forma limitada e insu-
ficiente, y deplora que “casi todas las teorías socialistas
aceptan por igual este postulado”.
En tercer lugar, la ciencia moderna da, por fin, argumentos
objetivos, históricos y antropológicos a favor de la anarquía.
Esta no es considerada por Kropotkin (ni por Proudhon,
Bakunin o Reclus, hay que recalcarlo) como una utopía, en
el sentido de cosa irrealizable o quimérica, ni siquiera en el
sentido de proyecto imaginario y totalitario, sino todo lo
contrario. La ve como ya presente, asentada en la sociedad
incluso en toda la historia y geografía humana.
La importancia y la combinación de estas tres razones
llevan a Kropotkin a buscar la máxima coherencia en su
proceso analítico y político, en términos de reflexión y apli-
cación. Esto lleva un sistematismo que incluso podría
parecer pesado, pero al que no se puede negar la cohe-
rencia y la honestidad.
Algunos critican el supuesto cientificismo de Kropotkin
o, en un registro más cercano, su optimismo científico,
es decir, una valorización de la ciencia moderna que
sumada a su optimismo sociológico que postulaba que indi-
viduos y grupos llegarían automáticamente a la anarquía
una vez liberados de sus cadenas. Parecen olvidar como,
en esa época, estaban muy presentes la religión, el darwi-
nismo social y el malthusianismo, todos ellos justificando
20.- Kropotkin, Piotr: Campos, fábricas y talleres. Editorial Júcar, página 67.

26
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 27

Philippe Pelletier

el desorden establecido. Kropotkin no pretende, ni siquiera


lo anuncia, que vayan a desaparecer ante el progreso cien-
tífico, aunque lo espere firmemente. Al contrario, muestra
en La ciencia moderna y el anarquía cómo están presentes
a lo largo de la historia con su apariencia totalitaria: el
pasado, el presente y por tanto el futuro.

6. Actualidad de la problemática kropotkiniana: crítica


de la metafísica y del darwinismo social

A aquellos que piensan que la metafísica y la religión han


retrocedido desde la época de Kropotkin, recordarles que,
pese a una cierta secularización o laicización de las sociedades,
el retorno de lo místico, en particular bajo su forma funda-
mentalista, caracteriza casi todas las sociedades: no solamente
musulmanas u otras (hinduistas por ejemplo), sino también
cristianas (crecimiento del evangelismo, contraataque del
Vaticano, institucionalización de la ortodoxia en Rusia o
Ucrania...). El creacionismo, al que combate el darwinismo y
la ciencia moderna, unifica en un mismo combate ideológico
(el principio divino) y político (la consagración o el retorno
de las teocracias) a los fundamentalistas judíos, cristianos y
musulmanes que si bien se disputan el poder en sus respectivos
países, coinciden en el fondo y saben llegar a alianzas.21
Podemos decir también, que el desarrollo del ecolo-
gismo en el seno de las clases medias instruidas de los
países desarrollados, corresponde a una nueva forma de
religiosidad, siendo sustituido Dios por la diosa natura-
leza, ya sea Gaia o la Madre Tierra. Su difusión en los países
en desarrollo, también en vías de secularización, se une
a preocupaciones nacionalistas bajo el aspecto del indi-
genismo y de la promoción de culturas locales tradicio-
21.- Lemartinel Bertrand (2012): Et l'homme créa la Terre, quand les fondamentalistes
détournent la géographie. París, François Bourin, 280 p.

27
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 28

La ciencia moderna y la anarquía

nales que están lejos de ser en sí mismas emancipadoras.


La presencia de personas creyentes, a veces muy activas,
dentro del ecologismo y singularmente entre los partida-
rios del decrecimiento no es casualidad.
El darwinismo social, o la justificación de las desigual-
dades sociales en nombre de la lucha por la vida que vería
triunfar a los más aptos, parece haber remitido tras la
derrota del nazismo y del fascismo mussoliniano que
tenían en él una de sus bases ideológicas. Aparte de algunos
“racialistas” exaltados y ciertos cínicos dirigentes, ya no
es apreciado por la clase dominante, para quienes el
consentimiento democrático basado en el parlamenta-
rismo es preferible como sistema de legitimación de su
poder y como medio de sumisión ideológica de las masas.
El darwinismo social histórico denunciado por Kropotkin
ha sufrido un lifting transformándose en un discurso socio-
económico más perverso y más cínico que enfrenta a gana-
dores y perdedores de la competición económica y la
globalización. Aquellos con menos movilidad y flexibi-
lidad (para cambiar de lugar de residencia, para variar sus
desplazamientos del domicilio al trabajo, para degradar
sus condiciones laborales y/o salariales) son los calificados
de inadaptados y perdedores. Este cinismo perverso alcanza
su máxima intensidad con los migrantes –fuerza de trabajo
móvil por excelencia– que se ven expulsados de todas partes
como el mal por antonomasia de las sociedades modernas
pero que pese a todo son utilizados y sobreexplotados.
Un darwinismo social rampante pasa a un plano geopo-
lítico enfrentando a las naciones que se adaptan a las
que no lo hacen. Desdichados los vencidos en esta compe-
tición mundial bajo los colores de la ONU, el FMI, y el
Banco Mundial.

28
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 29

Philippe Pelletier

7. Actualidad de la problemática kropotkiniana:


crítica de la sociobiología

Desde hace una treintena de años el darwinismo social


reaparece, aparte de científica e ideológicamente, bajo la
forma de la sociobiología, que va viento en popa en
algunos sectores del mundo académico y de la sociedad
en general, en particular en los Estados Unidos de América.
Esta cuestión es importante, ya que es portadora de inte-
reses considerables, y no tiene relación con el kropotki-
nismo, que hace falta clarificar.
Creada por Edward O. Wilson, la sociobiología reduce
el comportamiento humano a una estrategia de adapta-
ción darwiniana, ya se trate de la agresividad, de la divi-
sión de los roles sexuales, de la defensa del territorio o
de la credulidad religiosa, pero también del altruismo,
aunque con un significado particular. Considera que el
comportamiento humano está determinado por una base
genética cuyos rasgos fijos promueven jerarquías y rela-
ciones de dominación en numerosos campos. Dicho de
otra forma “los genes tienen controlada a la cultura”.
Algunos consideran a Kropotkin como un precursor,
adelantado a su tiempo, de esta teoría. Según ellos, su analogía
entre los seres humanos y los animales, así como su insistencia
sobre la dimensión biológica del comportamiento humano,
pueden ser reinterpretados como parte de la sociobiología
una vez integrados los recientes descubrimientos genéticos
(la secuenciación del ADN sobre todo). Es verdad que, en
ciertas partes del Apoyo mutuo, Kropotkin describe las socie-
dades humanas equiparándolas a sociedades animales (hormi-
guero, termitero, madrigueras de castores...) y utiliza un
vocabulario mucha veces antropomórfico (reina y obreras
entre las hormigas o las abejas, etc.).
29
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 30

La ciencia moderna y la anarquía

Pero no infiere el mismo sistema entre los seres humanos,


ni da la misma explicación puramente biológica o evolu-
cionista de una jerarquía, que depende de otros factores
en las sociedades humanas. Además, su teoría del apoyo
mutuo no es la de un altruismo determinado por un interés
genético y concebido por el individuo en su provecho o
en el de la reproducción inconsciente de su especie.22
De hecho, como bien lo demuestra Renaud Garcia, se
puede atribuir, de forma retrospectiva, a Edward O.
Wilson y a la sociobiología la crítica que hace Kropotkin
a Huxley. Crítica que justamente le permite construir su
teoría del apoyo mutuo. “Oponiendo los principios de civi-
lización que constituyen 'el proceso ético' al eterno e in-
coercible 'proceso cósmico', Huxley (…) restituía de esta
manera, un pensamiento hobbesiano sobre la perma-
nencia del 'estado de naturaleza' en el interior mismo de
la constitución política encargada de controlarlo. Se tiene
la impresión en realidad, que algunos propósitos de E. O.
Wilson son un simple calco de la reflexión llevada a cabo
en Evolution and Ethics publicado en 1893 por Huxley.23
La sociobiología se une a la visión “gladiadora” de la
naturaleza y la sociedad en la que los seres vivos se
enfrentan a muerte como gladiadores en la arena, tal
como lo promueve Huxley, y cuando se ayudan es por
interés. El reduccionismo de la sociobiología (sumisión del
ser humano a sus genes) no es el de la síntesis evolucio-
nista kropotkiniana y su complejo continuismo entre
naturaleza y cultura donde, como en la “dinámica” reclu-
siana, se alternan fases de progreso y retroceso.
22.- Garcia Renaud (2012): “Kropotkine, un pionnier de la sociobiologie?” Philosophie
de l'anarchie, théories libertaires, practique quotidiennes et ontologie, Jean-Christophe
Angaut, Daniel Colson et Mimmo Pucciarelli dir., Lyon, A.C.L., 466 p., p. 33-48. Varios
artículos del número 23 de Réfractions, recherches et expressions anarchistes (2009) estás
dedicadas a “L'entraide, un facteur de révolutions”. Entre ellos, citemos: Angaut Jean-
Christophe, “Que faire de naturalisme de l'Entraide?” p. 9-18; Helden Jacques van: “Faut-
il chercher dans nos gènes un fondement des comportements sociaux?”, p. 39-52;
Servigne Pablo: “Qu'a-t-on appris sur l'entraide depuis Kropotkine?”, p. 53-63.
23.- Garcia (2012), tesis, op. Cit., p. 283.

30
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 31

Philippe Pelletier

8. Actualidad de la problemática kropotkiniana:


crítica del malthusianismo

En cuanto al actual retorno del malthusianismo ¿hace


falta insistir? El informe Alto al crecimiento, encargado
por el Club de Roma –dirigido por Aurelio Peccei antiguo
presidente de Olivetti y dirigente (entre otras empresas)
de la FIAT y por Alexander King, ex-general de la OTAN
y consejero del gobierno británico– es uno de sus puntales.
Desde su publicación en 1972, la facción dirigente que es
consciente de la necesidad de no cortar la rama ecológica
sobre la que se apoyan sus beneficios a corto, medio y largo
plazo, no ceja de repetirnos que somos muchos sobre la
Tierra y que los recursos son limitados.
Ciertos es que los seres humanos no han sido nunca tan
numerosos. ¿Pero cómo, por qué? Y sobre todo ¿Quién es
el primero en irse si somos “demasiados”? ¿Quién está
dispuesto a abandonar su lugar? ¿Quién es candidato al
suicidio individual o colectivo (algunas sectas religiosas lo han
practicado sobre un fondo de un catastrofismo eco-místico)?
Pero Malthus se equivocaba: el aumento de los recursos
ha sido más rápido que el crecimiento demográfico. Que
el primero se efectúe bajo modalidades técnicas o socio-
económicas dudosas es otra cuestión, a menos que creamos
que no hay ya más tierras cultivables o como pensaba
hace siglo y medio Justus von Liebig, que los suelos no
se renuevan, lo que sería otro aspecto de la cuestión. Si
una parte de la humanidad está todavía desnutrida o se
muera de hambre no es un problema de cantidad sino de
de reparto de los recursos y las riquezas.
Es verdad que la población mundial sigue creciendo,
pero se trata de un efecto de inercia heredado del pico de

31
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 32

La ciencia moderna y la anarquía

crecimiento demográfico que se sitúa grosso modo en los


años sesenta del siglo XX (cuando las tasas de natalidad
estaban en su cota máxima). La transición demográfica
caracterizada por un doble descenso de la mortalidad y la
natalidad y por tanto por un muy débil crecimiento incluso
por una disminución demográfica, ya es observable en
nuestra época, pese a los gritos de alarma de los catastrofistas
y de los que denuncian la “Bomba P” (P por población)
como Paul Ehrlich. Esta transición está en proceso en todo
el mundo, salvo en algunos países y regiones, que están
dominados en general por el oscurantismo religioso.
La cuestión de los recursos y su finitud es un tema
primordial que merece desde el principio ser muy prudente
con el fin de evitar toda confusión y toda caricatura.
Conviene, en efecto, no confundir recursos no renovables
(fósiles como minerales e hidrocarburos) y los renova-
bles (sol, agua, viento, animales, vegetales).
En lo concerniente a los primeros, las grandes trans-
nacionales del petróleo no tienen, por dar un ejemplo,
ningún interés en dar una estimación científicamente
correcta de las reservas descubiertas para no ver cómo cae
la cotización de los hidrocarburos que venden a precio de
oro. El famoso “pico Hubbard” que marca el descenso
de los recursos petrolíferos corre el riesgo de alejarse
constantemente. Además de que el recurso a otras ener-
gías menos caras amenaza los beneficios de estas multi-
nacionales, siempre y cuando no las controlen también.
El resultado final es una feroz competición acotada por
los Estados que se llama... mercado capitalista.
En lo relativo a los recursos renovables, las situaciones
son diversas. Si se toma el ejemplo de los bosques, algunos
lugares están desforestados, sobre todo bajo la línea del
Ecuador y los trópicos, otros por el contrario están refo-
restados, en particular bajo los paralelos templados. En

32
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 33

Philippe Pelletier

definitiva, a pesar del apogeo demográfico de la huma-


nidad, la Tierra, aunque parezca lo contrario, no ha estado
nunca tan arbolada desde la revolución neolítica.
En cuanto a la biodiversidad, concepto acuñado por el
sociobiólogo Edward O. Wilson por si alguien lo había
olvidado, su estado real puede ser objeto de todas las
especulaciones. Algunos deploran el creciente número de
especies en extinción (incluso se habla de que estamos en
un periodo comparable al de la desaparición de los dino-
saurios y su ecosistema hace sesenta y cinco millones de
años, al final del cretácico). Otras recalcan que los espe-
cialistas descubren casi todos los días nuevas especies, ya
sean en búsquedas exprofeso o en circunstancias parti-
culares como sería el caso de las colas de lava volcánica
que hacen que variedades desconocidas que habitan en
el fondo del mar se hagan visibles.
En realidad, el problema es que debemos ser humildes
–como ya reclamaba Kropotkin y Reclus (“el sabio de
hoy no es más que el ignorante de mañana”)– y admitir
que ignoramos el verdadero número de especies sobre la
Tierra. Es por tanto difícil dar números o curvas precisas
de la tasa de extinción o crecimiento, más allá de los
casos comprobados sino espectaculares y simbólicos, a no
ser que queramos caer en la especulación.

9. Un mundo hiperindustrial e hipermoderno

La reivindicación contemporánea del malthusianismo no


es, paradójicamente, incompatible con lo que sería su
contrario: el productivismo y la denuncia de este.
Pero el término de productivismo –considerado común-
mente como el hecho de producir por producir– enmas-
cara en realidad la verdadera lógica económica, el origen

33
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 34

La ciencia moderna y la anarquía

y la realidad del despilfarro. En efecto, el capitalismo no


produce por producir sino para vender, como genera-
ciones de socialistas se han esforzado en demostrar con
toda lógica, Marx incluido, y antes que este Proudhon.
Que haya derroches no es, en realidad, el resultado de la
sobreproducción sino del subconsumo, consecuencia de
una mala distribución de la riqueza, como lo subraya
Kropotkin. Sería estúpido negarlo.
Esta es, recordémoslo, la contradicción fundamental del
capitalismo: hace falta producir al menor precio posible,
bajando el precio de coste lo máximo, sobre todo bajando
los salarios, garantizando los beneficios, pero también hay
que vender lo más posible a seres humanos, en su mayoría
trabajadores explotados, sin lo cual producir no aportaría
nada. Contrariamente a lo que a menudo se afirma, los
trabajadores no venden su fuerza de trabajo, ni los capita-
listas les arrebatan la plusvalía (Marx), se la roban (Proudhon),
ya que la fuerza colectiva de trabajo no está reconocida ni
remunerada, es robada.24 Esta precisión es esencial.
En el sistema salarial no hay intercambio mercantil o
contractual entre el capitalista y el trabajador, no hay discu-
sión sobre el precio del trabajo y el montante del salario, salvo
excepciones que atañen a cuadros y directivos, que además,
de facto, no pertenecen al proletariado asalariado. Desde ese
punto de vista, el término común “mercado de trabajo” no
sería adecuado ya que si bien hay oferta y demanda de
fuerza de trabajo no hay una verdadera transacción, ni
tampoco un lugar físico apropiado ya que el robo del trabajo
colectivo se hace en todas partes y a todas horas.
Para Kropotkin, hay que eliminar esta cuadratura del
círculo capitalista planteando el tema de las necesidades
(el consumo) y no solo de la producción. Esta idea fuerza
caracteriza su pensamiento, al igual que el de Élisée Reclus.
24.- Bonet Luc (2010): “Sur la critique proudhonienne de l'économie capitaliste”. Les temps
maudits, 28, p 43-54.

34
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 35

Philippe Pelletier

Es una constante en la mayoría de sus obras como La


Conquista del pan (1892), el prólogo de Campos, fábricas
y talleres (1898 en inglés, 1910 en francés, 1900 en caste-
llano) y La ciencia moderna y la anarquía (1913). Es un
salto cualitativo con respecto al proudhonismo y al baku-
ninismo, siempre siguiendo en la línea anticapitalista,
socialista, antiteológica y federalista.
En el fondo, las problemáticas abordadas por Kropotkin
siguen siendo en la actualidad las mismas en sus lógicas. No
vivimos en una sociedad post-industrial ni post-moderna sino
en una sociedad hiper industrial e hiper moderna, conforme
a una globalización que no uniformiza los países del mundo,
ni siquiera los llamados emergentes, sino que los integra
dentro de un mismo proceso capitalista y estatista.
¿Un mundo hiperindustrial? Anteriormente a la economía
financiera nunca habían existido tantas industrias, fábricas
y manufacturas. La propia economía financiera, que en
parte es virtual en sus formas de funcionamiento (trans-
acciones llevadas a cabo de forma mecánica por algo-
ritmos que funcionan en un ordenador a la velocidad de
la luz...), se apoya en primera y última instancia sobre
valores materiales como petróleo, hierro, trigo, algodón
o propiedades inmuebles.
Nunca hubo en el mundo y en la historia tantos obreros.
Los proletarios pueden no ser conscientes pero son los más
numerosos en la lucha de clases. Por desgracia, la profecía
marxista que postulaba que esa realidad objetiva (la clase
en sí) iba a transformarse automáticamente en conciencia
subjetiva (la clase para sí) no se ha realizado. Además, la
aparición de las clases medias anunciada por Proudhon
y confirmada por Kropotkin (ver más adelante) modi-
fica la situación sociológica y política.
¿Un mundo hipermoderno? El retorno de los funda-
mentalismos hace todavía más primordial el tema de la

35
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 36

La ciencia moderna y la anarquía

modernidad y su fundamento filosófico: la razón. Ahora


bien, aquellos que arremeten contra la modernidad, here-
dera de la Ilustración y defendida por Kropotkin, están,
curiosamente, en el mismo saco que curas, imanes filósofos
de la French Theory, seguidores del New Age partidarios
de un ecologismo que tira con bala contra el enciclopedismo,
la filosofía de la Ilustración y la “tecnociencia”.
De esta manera, algunos consideraron que el acerca-
miento de Michel Foucault (1926-1984) a la Revolución
iraní del imán Jomeini fue un simple desvarío producto de
la enfermedad o de la ignorancia de la situación real del país.
Pero no es nada de eso: la adhesión de este postestructu-
ralista y postmoderno a una teocracia que basa su filosofía
en un rechazo visceral de Occidente y de la filosofía de la
Ilustración es totalmente lógica y coherente. Lo que vuelve
aún más patética la postura de “foucaultfílicos” y “foucaul-
tlatras” que rechazan creerlo pero que perpetúan sin embargo
el pensamiento de su maestro.
Esta realidad de una sociedad actual hiperindustrial e
hipermoderna vuelve aun más preciada la lectura La ciencia
moderna y el anarquía, al menos para comprender como
se planteaba el tema en tiempos de Kropotkin, ver como
se idea en la actualidad, y por lo menos poder sugerir
elementos de debate.

10. La crítica del bergsonismo y del marxismo

Pero eso no es todo. Al primer frente de lucha ideológica


de Kropotkin contra los tres conservadurismos reacciona-
rios, religión, darwinismo social y neomalthusianismo y
que explican el desorden establecido, se añade un segundo
frente, el de las falsas soluciones. Aunque esta vez en el seno
de lo que podríamos llamar “campo progresista”. En la

36
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 37

Philippe Pelletier

época de Kropotkin y en parte en la nuestra, estas falsas solu-


ciones están personificadas en el plano intelectual y político
por el marxismo (la socialdemocracia) y el bergsonismo
(formando parte, según Kropotkin, de la corriente que
postulaba “la caída de la ciencia”). Estas dos filosofías
acusadas no se sitúan en el mismo plano pero en ese momento
tienen el mismo impacto sobre el movimiento obrero.
Kropotkin conoce bien el marxismo desde la Federación
Jurasiana, la Internacional llamada antiautoritaria y las
tentativas, rechazadas por los marxistas, de los anarquistas
para incorporarse a lo que se convertiría en la Segunda
Internacional (congreso de la década de los ochenta del
siglo XIX). Ve el nefasto efecto entre la clase obrera que se
ve arrastrada al callejón sin salida del parlamentarismo. Esta
crítica, clásica ya en el anarquismo y consustancial al
mismo, es retomada por Kropotkin que se centra menos
en la cuestión táctica que en el aspecto estatista del marxismo.
En cuanto al bergsonismo, el peligro político parece
menor, pero existe. En el prólogo de 1913 de la ciencia
moderna Kropotkin alude a “ciertos científicos” que quieren
“ver el fracaso de la ciencia”. Unas líneas después menciona
al filósofo francés Henri Bergson (1859-1941), que propugna
el vitalismo, “el impulso vital” y “la intuición”. Se apoya
en la crítica que hace Hugh S. R. Elliot (1881-1930), un
discípulo de John Stuart Mill, en su libro Modern science
and the illusions of Professor Bergson (1912), prologado
por el zoólogo Ray Lankaster (1847-1929).
El tema de “el fracaso de la ciencia” está de moda en
Francia y en Europa a principios del siglo XX.25 Bien es
cierto que el propio Bergson, que intentó hacer una crítica
constructiva del positivismo de Comte, en realidad no
desarrolló de forma excesiva esta idea. Aunque varios de
sus lectores sacaron un hilo conductor para una renova-
25.- Rasmussen Anne (1996): “Critique du progrès, 'crise de la science': débat et repré-
sentations du tournant de siècle”. Mil neuf cent, 14, p. 89-113.

37
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 38

La ciencia moderna y la anarquía

ción del espiritualismo –ya que Bergson se esfuerza en


diferenciar espíritu y materia, cada uno con su autonomía
propia– y de la metafísica. Es con lo que se queda
Kropotkin, que probablemente no lo ha leído directa-
mente y que tiende a considerar que Bergson o Nietzsche
son demasiados críticos con el naturalismo y la ciencia.
Estos filósofos tienen fascinados a varios teóricos del
sindicalismo revolucionario como George Sorel (1847-
1922) que denuncia Las ilusiones del progreso (1911). En
estos filósofos Kropotkin ve, con inquietud, reaparecer una
legitimación pseudocientífica de una irracionalidad mística,
esta vez aplicada a la clase obrera. Además de que el berg-
sonismo y sus interpretaciones se sitúan en una corriente
de pensamiento que pone en duda, no solamente, la ciencia
a través del positivismo, sino también la idea misma del
progreso. Aproximación que se combina con temáticas
reaccionarias sobre la decadencia.26
Kropotkin no puede aceptarlo ya que está en contradic-
ción con las bases de su proyecto científico y político. En las
conclusiones de Campos, fábricas y talleres (1910), denuncia
a aquellos que buscan “el fracaso de la ciencia”, para asentar
mejor, gracias a la “cobardía intelectual que el pasado ha culti-
vado de forma cuidada”, la “sórdida codicia”.27
En lo relativo al progreso, Kropotkin sigue la senda de sus
predecesores anarquistas, ya sea Proudhon que “certifica de
forma absoluta en todo momento y lugar el Progreso y [que]
(…) niega de forma más absoluta aún en todo momento y
lugar el Absoluto” (Filosofía del Progreso, 1851), o Bakunin
que, en menor medida, evoca “el inmenso progreso de la
ciencia” pero del que no se aprovechan todos (La educación
integral, 1869). Al mismo tiempo, Élisée Reclus dedica varias
páginas en sus obras al progreso, sobre todo en El Hombre
26.- Taguieff Pierre-André (2002): L'Idée de progrès, une approche historique et philo-
sophique. Les cahiers du Cevipof, 32, 138 p.
27.- Ib. P. 401

38
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 39

Philippe Pelletier

y la Tierra (“En esencia, el progreso humano consiste en


encontrar el conjunto de intereses y voluntades comunes a
todos los pueblos; se confunde con la solidaridad”).28
A Kropotkin este irracionalismo le trae a la mente otros
excesos de los que ha salido escaldado. Fue el caso de
“la propaganda por el hecho”. Adoptada en julio de 1881
por el Congreso Internacional anarquista de Londres, en
el que están presentes Louise Michel (1830-1905), Émile
Pouget (1860-1931), Johann Most (1846-1906) o el
propio Kropotkin. Aunque también estará presente como
espía, el Prefecto de policía de París, Louis Andrieux (algo
que el anarquista ruso denunciará posteriormente). Esta
consigna ha sido mal interpretada, pues no se limitaba a
acciones violentas o terroristas, pero es como ha sido
entendida mayoritariamente dentro y fuera del movi-
miento anarquista (regicidios, atentados...).
Remarquemos que “la propaganda por el hecho” fue
propuesta inicialmente en junio de 1877 por Andrea Costa
(1851-1910), anarquista virulento que se convirtió en parla-
mentarista en 1879 y creará en 1881 el ancestro del Partido
Socialista Italiano. La idea fue retomada por Paul Brousse,
que tres años más tarde abandonará el movimiento anar-
quista para pasarse al electoralismo en 1880. James
Guillaume desconfiaba mucho “de las posturas exageradas
y del verbalismo revolucionario de Paul Brousse”.29
Finalmente, diez años más tarde, en 1887 Kropotkin junto
con otros anarquistas como Malatesta, critica la estrategia
de “la propaganda por el hecho”, pero esta está ya en marcha.
Escamado, a partir de ahora va a emplearse a fondo en
desmontar la mística vehiculada por el bergsonismo y el
sorelismo que pueden provocar que los militantes se desen-
caminen y recorran sendas de exaltación quimérica.
28.- L'Homme et la Terre (1905), t. VI, p.531.
29.- Vuilleumier Marc (1985): “James Guillaume, sa vie, son oeuvre”. James Guillaume,
l'Internationale, documents et souvenirs (1864-1872), op. cit., p. XV.

39
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 40

La ciencia moderna y la anarquía

Sabemos además que Sorel apoya a Mussolini y luego


a Lenin, y que algunos sindicalistas revolucionarios se
pasarán al fascismo y al petainismo. Es el caso de Sergio
Panunzio (1886-1944), Cesare Rossi (1887-1936) o
Roberto Michelis (1876-1936) en Italia, Emmanuel Berl
(1892-1976) o Hubert Lagardelle (1847-1936) en Francia.
Pero Kropotkin está molesto. Sabe que lo que hay en juego
es enorme y el garrote está del lado del poder. El peligro
viene primero de ese lado. Esto explica, probablemente,
la forma no virulenta de su crítica, aunque sin dejar de ser
firme en el fondo, al bergsonismo y también al marxismo.

11. Crítica del método dialéctico

No es tanto el lado mecánico incluso fatalista del marxismo


lo que molesta a Kropotkin sino su error de método. En
La ciencia moderna y la anarquía, en lo que es uno de sus
puntos más fuertes, pone en duda en varios momentos la
dialéctica hegeliana-marxista. La considera como prove-
niente de la metafísica, de ahí que la descalifique tanto
científica como políticamente.
El otro problema planteado por la dialéctica concebida
por Marx y Engels es que mezcla al mismo tiempo método
y concepción histórica. Algo que analizará muy bien el
sociólogo Georges Gurvitch (1864-1965). También lo
hará Kropotkin como veremos.30 La dialéctica impide
analizar correctamente el complejo funcionamiento del
mundo y lleva, políticamente, a buscar la solución de los
problemas sociales en casualidades externas.
Para ser más exactos, en La ciencia moderna y la anar-
quía Kropotkin no nombra directamente a Marx y Engels
en el tema del método. Hace una simple mención a “los
socialdemócratas” y “su método dialéctico” que estos
30.- Gurvitch Georges (1972): Dialectique et sociologuie. Paris, Flammarion, 318 p.

40
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 41

Philippe Pelletier

“nos recomiendan para elaborar el ideal socialista”. Está


claro que toda persona informada identifica a “los social-
demócratas” con “los socialistas marxistas”. Kropotkin
concentra su crítica antidialéctica en Hegel, que según
él, no hace más que “resucitar la escolástica medieval”,
en los pensadores alemanes, más o menos románticos,
de principios del siglo XIX, que están fascinados por el
romanticismo como Schelling y finalmente en Kant al
que reprocha seguir siendo un metafísico.
Cuando Friedrich Engels critica, en su Dialéctica de la natu-
raleza (1883), el “materialismo vulgar” (Vulgärmaterialismus)
encarnado por Büchner, del que se reivindica por contra
Kropotkin (que Engels se guarda mucho de mencionar), comete
un doble error: rebajar las ideas de Büchner caricaturizándolas
y al mismo tiempo volverse hacia Hegel y su funesta dialéctica.
Por contra, Kropotkin defiende ya desde el prólogo de
La ciencia moderna y el anarquismo, el “método induc-
tivo”, o incluso “inductivo-deductivo” (en nuestra época
se le llamaría “hipotético-deductivo”). Se trata del “verda-
dero método científico”, el de las ciencias naturales, el único
que según él ha sido capaz, contrariamente a la dialéctica,
de realizar descubrimientos científicos. En La ética,
Kropotkin certifica que el científico Francis Bacon (1561-
1626) puso las primeras piedras de los posteriores descu-
brimientos de Copérnico, Kepler y Galileo.
Se esfuerza por tanto en no utilizar jamás el término de
dialéctica en su propio razonamiento. Lo mismo hace Élisée
Reclus que prefiere el término dinámica. Kropotkin da así
un salto intelectual decisivo en la teoría anarquista. Antes
que él, Proudhon había propuesto inicialmente el término
“dialéctica serial” (La creación del orden en la humanidad,
1843), aunque lo abandonó posteriormente. Bakunin también
fue tentado por la dialéctica hegeliana en su periodo no
anarquista pero la descarta cuando se convierte en anarquista.

41
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 42

La ciencia moderna y la anarquía

Con Kropotkin el anarquismo se libra de forma total


de la dialéctica y su terminología. Seguir hablando de
dialéctica en relación al anarquismo, como a veces sucede,
constituye un contrasentido, o por lo menos una muestra
de ignorancia –voluntaria o involuntaria–, teniendo en
cuenta el hecho de que las teorías posteriores del movi-
miento anarquista (Malatesta, Rocker, Prudhommeaux...)
compartieron la postura antidialéctica de Kropotkin.

12. La crítica del valor-trabajo

La segunda crítica al marxismo de Kropotkin atañe a la


teoría del valor-trabajo. De nuevo, hace referencia a un
corpus que reagrupa a todas las escuelas socialistas,
poniendo juntos a Proudhon y Marx y que se remonta a
Ricardo y a Smith. Este tema lo trata directamente en
dos pasajes de La ciencia moderna y la anarquía. Kropotkin
responde en resumen dos cosas.
En primer lugar, la hora de trabajo y por tanto este en
sí mismo, no puede servir de medida del valor, ya que el
trabajo tanto en calidad como en cantidad es variable de
un individuo a otro (“las diferentes energías musculares
y cerebrales”), de un momento y de un lugar a otro, de
una época y de un país a otro. Dicho de otro modo, los
precios que tratan de establecer el valor, olvidan otros
aspectos. Es verdad que el valor de cambio puede aumentar
con la cantidad de trabajo necesario, pero no siempre, lo
que ya había anotado Adam Smith, como nos señala
Kropotkin. Los dos no son proporcionales: “Decir (...) que
una es la medida de la otra, y que esto es una ley econó-
mica, es un grave error“ (capítulo XIV).
Utilizando varias metáforas para facilitar la compren-
sión, Kropotkin subraya que es “tan grave como sostener,

42
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 43

Philippe Pelletier

por ejemplo, que la cantidad de agua que lloverá mañana


será proporcional al número de milímetros de descenso del
barómetro por debajo del promedio”.31 Lo mismo se puede
decir de “la rapidez de crecimiento de una planta” y “la
cantidad de calor y de luz que recibe”. O también de “el
retroceso de un fusil” en relación “a la cantidad de pólvora
del cartucho”. Lejos de querer medir el valor del trabajo,
como intentan hacer “los economistas, ya sean burgueses
o socialdemócratas”, para quienes “el método científico-
inductivo, es absolutamente desconocido a unos y otros”,
“la economía política” de los anarquistas debe tener, por
tanto, y según Kropotkin, una tarea totalmente diferente:
evaluar las necesidades, el consumo y la producción.
En segundo lugar, la hora de trabajo y por tanto el
trabajo en sí mismo, simplemente no podrán, en una
sociedad no capitalista y anarquista que haya abolido el
salariado, servir de medida del valor y la retribución de
las labores. Incluso si “como concesión a la idea de remu-
neración individual”, se introdujeran gradaciones ligadas
a los diferentes niveles de calificación y de las normas de
promoción “se restablecería de esta manera los signos
distintivos del salariado moderno, con los mismos vicios
que ya conocemos y que nos hacen buscar medios para
abolirlos” (capítulo XIII). Para Kropotkin no hay por
tanto más que una solución: el comunismo (anarquista
ya que es sin Estado) que viene a satisfacer las necesidades
sin remuneración y que supone la abundancia generalizada.
Vemos aquí el debate que atraviesa el socialismo sobre
el tema de la producción y del consumo, de las necesidades
31.- Se puede decir lo mismo del concepto “huella ecológica”, creado recientemente por
Mathis Wackernagel y William Rees, que consigue la hazaña de convertir cantidades
(medidas en metros cúbicos) en superficies (medidas en metros cuadrados y además consi-
deradas como virtuales). Para evitar toda malinterpretación de esta observación, ya que
la idea de huella ideólogica ha pasado a ser de uso común y al vocabulario político,
subrayemos que estamos hablando del concepto, no al hecho de que la humanidad modi-
fica, “impacta”, su medio, hecho real pero difícilmente medible de forma sintética.
Que el concepto sea sin embargo admitido como una realidad y no como una inter-
pretación calculada de esta, pone de forma evidente un problema científico y político.

43
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 44

La ciencia moderna y la anarquía

y de los medios. Debate que también afecta al movimiento


anarquista con sus diferentes respuestas teóricas y prác-
ticas. Debate que surge de nuevo con los movimientos
que defienden el decrecimiento (juzgando la abundancia
imposible incluso dañina) y aquellos –más interesantes–
que hablan de “desmonetarización” o de “abandono del
dinero”, que vuelven a interrogarse sobre el valor, la
moneda y la economía no-monetaria.

13. Una evolución del capitalismo diferente del esquema


marxista

Por último, Kropotkin critica la evolución del capitalismo tal


como está descrita y enunciada por Marx y Engels. Sobre todo
en Campos, fábricas y talleres (1898), destaca que al contrario
de lo que anunciaba Marx, la concentración del capital no es
absoluta, que no culmina en su propia ruina, que la pequeña
industria no ha desaparecido y que, al contrario, gracias a la
electricidad se desarrolla un poco por todas partes, también en
el campo y en los nuevos países que se industrializan.32
Este análisis es compartido por Élisée Reclus que constata
que la pequeña industria, el pequeño comercio y la pequeña
agricultura están lejos de desaparecer, y que el capitalismo
se expande por todos los países siguiendo “un escalona-
miento de las opresiones” y un “desarrollo desigual” (expre-
sión que Reclus parece haber sido el primero en utilizar).33
Kropotkin apoya su razonamiento en la crítica feroz
de su compañero en la anarquía Varlaam Tcherkessof
(1845-1926) que considera al marxismo como una “síntesis
de idealismo alemán metafísico y economía política
burguesa”. Según Tcherkessof la única “contribución
científica” del marxismo es el análisis de la acumulación
32.- También en La anarquía, su filosofía, su ideal (1896).
33.- El Hombre y la Tierra (1905), t. VI, Cap. IX.

44
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 45

Philippe Pelletier

del capital, pero también tiene su parte errónea porque


“ a pesar de la ley imaginaria de la metafísica marxista,
el número de explotadores aumenta”.34
Subrayemos de paso que la evolución económica del capi-
talismo se traduce sociológicamente por la emergencia y el
aumento de las clases medias. Este fenómeno, ya avanzado
por Proudhon, contradice la teoría marxista de la bipolari-
zación de las clases (burguesía-proletariado) proclamada ya
en El manifiesto comunista (1848), y desde entonces nunca
más puesta en duda por el marxismo. Esto es políticamente
muy importante porque condiciona toda la estrategia.
Pero el movimiento revolucionario no sabe qué hacer con
esta realidad, parasitada por el esquema marxista que, por
una serie de contradicciones, hace llegar al poder, paradó-
jicamente, una nueva clase de pequeños burgueses políticos
y económicos y trabada por la demagogia de algunos anar-
quistas. El tema es hasta tal punto importante que, históri-
camente, han sido las clases medias las que han jugado un
papel político decisivo apoyando alternativamente el repu-
blicanismo, el fascismo, la socialdemocracia o el ecologismo.
Entre las otras consecuencias de la evolución del capita-
lismo también se encuentra el “imperialismo”. Término
que el socialista anarquista japonés Kôtoku Shûsui (1871-
1911) adoptará en 1901, mucho antes que Hobson o Lenin.
Este recorrido es perfectamente descrito por Kropotkin:
“Siendo los trabajadores incapaces de comprar las riquezas
que producen, la industria debe por tanto buscar sus
mercados en otro lado, en concreto entre las clases medias
de otras naciones. Tiene que encontrar mercados en Oriente,
en África, en cualquier lugar. Tiene que aumentar, a través
del comercio, su número de siervos en Egipto, en India, en
el Congo. Pero en todas partes encuentra competidores de
otras naciones que rápidamente siguen esa misma línea de
34.- Pages of social history: teachings and acts of social democracy (1902), capítulo V.

45
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 46

La ciencia moderna y la anarquía

desarrollo industrial. Y las guerras, las continuas guerras,


se llevan a cabo para asegurar la supremacía en el mercado
mundial, guerras por el dominio de Oriente, guerra para
llegar a dominar los mares, guerras para tener el derecho
de imponer pesadas cargas a las mercancías extranjeras”.35
La consecuencia política de esta evolución es doble:
táctica (el capitalismo no se hundirá por el peso de sus
contradicciones, hay que derribarlo, que es la posición
clásica y común del anarquismo) y estratégica (el capita-
lismo evoluciona en sus aspectos económicos, técnicos y
geográficos, hay que tenerlo en cuenta para considerar el
modo anarquista de producción y consumo, temática
sobre la que insiste Kropotkin).
En lo relativo al callejón sin salida que constituyen el
electoralismo y el parlamentarismo o “la dictadura del
proletariado”, vehiculados por la socialdemocracia, está
todo dicho, o casi todo, por el movimiento anarquista
desde el congreso de Saint Imier como poco (1872).
Kropotkin no tiene necesidad de profundizar en el tema
en La ciencia moderna y la anarquía: insiste sobre todo
en el hecho de que esa elección no sirve más que para
fortalecer al Estado, demostrando que, históricamente, este
último es el corolario del capitalismo. Dicho de otro
modo, reforzar el Estado equivale a alejarse del socia-
lismo. Al conocer de primera mano la Revolución rusa
Kropotkin, poco antes de su muerte, criticará el leninismo
en el plano táctico y estratégico.

14. El tema del campo y la Revolución rusa

A finales del siglo XIX la creencia en la llegada de una cercana


Revolución social es algo compartido por socialistas y anar-
quistas –probablemente con mayor intensidad y cierto mile-
35.- “The scientific bases of anarchy” (1887), op. Cit., p. 251.

46
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 47

Philippe Pelletier

narismo del lado anarquista– y pese a diversos matices entre


ambas tendencias. Este pensamiento no es, de hecho, algo
irracional y los eventos rusos, primero en 1905 y luego en
1917, lo demuestran. Esto supuso para Kropotkin la confir-
mación de su evolucionismo rupturista, constituido de movi-
mientos lentos y posteriores saltos más rápidos.
Que esto pase en Rusia, acredita además el análisis anar-
quista que ve en la fuerza del conjunto del pueblo, campe-
sinos incluidos, y no solo en la de los obreros industriales
como piensan los marxistas, el elemento central del proceso
revolucionario. El hecho de que la revolución proletaria
no surgiese en un país industrial –Inglaterra– donde tendría
que haberse producido según la teoría marxista de la
concentración del capital y el auge aparejado del proleta-
riado, sino en un país rural y campesino como la Rusia
autocrática, refuerza el análisis kropotkiniano de la comuna,
rural y urbana, elemento clave del proceso revolucionario.
Algunos años antes, esperando a Lenin y a los bolche-
viques, Marx reacciona, como ya lo habían hecho en rela-
ción a la Comuna de París, los proudhonianos y los
bakuninistas, cambiando su esquema histórico. En un
proyecto de carta a Vera Zassoulitch, escribe en efecto que
“para salvar la comuna rusa hace falta una Revolución
rusa. Por lo demás, el gobierno ruso y ‘los nuevos pilares
de la sociedad’ ponen todo de su parte para preparar a
las masas para tal catástrofe”.
Este proyecto que no será publicado hasta 1924 no es
recordado y en la carta que Marx envía finalmente a la revo-
lucionaria rusa, su propuesta retrocede hasta volver a los
cánones de su teoría: “la 'fatalidad histórica' del movimiento
['la expropiación de los campesinos'] está por tanto expre-
samente restringida a los países de Europa occidental. (…)
Entre los campesinos rusos habría por contra que trans-
formar la propiedad comunal en propiedad privada. El

47
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 48

La ciencia moderna y la anarquía

análisis hecho en El capital no da razones ni a favor ni en


contra de la vitalidad de la comuna rural, pero el estudio espe-
cial que hice y para el que busqué los materiales en las fuentes
originales, me convenció que esta comuna es el punto de
apoyo de la regeneración social en Rusia; pero para que
pueda funcionar como tal, debe eliminar primero las influen-
cias nocivas que le asaltan de todos lados y luego asegurar
las condiciones normales de un desarrollo espontáneo”.36
Según Renaud Garcia, “desde el punto de vista del
materialismo histórico y dialéctico el tipo de explotación
campesina constituiría un freno intolerable al desarrollo
de las fuerzas productivas y por tanto una fuerza contra-
revolucionaria: la política de Lenin en relación al campo
ilustrará de forma elocuente este punto”.37
Podemos añadir la totalidad de los regímenes marxistas, ya
sean los estalinistas y la gran hambruna en Ucrania (seis
millones de muertos en 1931-1932), los maoístas que se
apoyan de forma hipócrita en los campesinos para mejor
hambrearlos (treinta y seis millones de muertos durante el Gran
Salto Adelante entre 1958 y 1961), los castristas-guevaristas
que proletarizan a los campesinos a través del monocultivo
industrial azucarero, o los Jemeres rojos que transformaron
los arrozales en campos de concentración a cielo abierto.
Garcia concluye, de forma muy justa, que “en esas condiciones,
el método dialéctico se convierte en un instrumento de poder
en las manos de una casta de revolucionarios profesionales, en
el lado opuesto de toda perspectiva emancipatoria”.38
Hablando de la comuna campesina, Kropotkin indica ya
que los historiadores y los economistas de Estado la consi-
deran en su época como una “forma en desuso de posesión
de la tierra, forma que impide los progresos de la agricul-
tura” y que “debería desaparecer bajo la acción de fuerzas
36.- “Respuesta a Vera Zassoulitch”, 8 de marzo de 1881, publicado en La crítica social (1931), 2.
37.- Garcia (2012), op. Cit., p. 109.
38.- Ib., p. 109.

48
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 49

Philippe Pelletier

económicas naturales”. Añade Kropotkin que más allá de


los economistas burgueses “hay incluso revolucionarios y
socialistas –aquellos que se pretenden científicos– que reciben
esta fábula tradicional aprendida de memoria en la escuela”.39

15. Crítica de la dialéctica histórica

Además de la revalorización del análisis kropotkiniano que


aparece como contrapunto a la lectura de la carta a Zassoulitch
vemos de paso que Marx refunfuña ante la realidad de ciertos
hechos, que esboza sin embargo –in petto– una modificación
de su esquema histórico del que finalmente, incluso con una
camarada, no cambia ni una coma y vuelve a citar el dogma.
Esta mención de Marx, aunque un poco larga, es impor-
tante –se podrían hacer otras del mismo calibre– ya que
muestra el método –dialéctico en este caso– de un autor que
hace malabarismos con la historia y también con los militantes
revolucionarios, prefiriendo la legitimación de su teoría a la
evolución histórica. Se trata por tanto de dogmatismo, pero
no solo eso: también de poder, que el primero legitima a este
último en el seno de una corriente del socialismo.
Kropotkin, junto con los anarquistas, se insurrecciona ante
tal concepción, de la que ve las funestas consecuencias en
el plano político: “Y lo que es aún peor, es la enseñanza
que justifica todo esto y que se expande bajo el nombre de
marxismo. Esta instrucció dice que hay que ayudar al
completo desarrollo del gran capitalismo concentrado, ya
que solo se llegará al socialismo cuando el capitalismo
haya realizado esta evolución. Con esta enseñanza se llega
rápido a justificar todas las conquistas del Estado capita-
lista y militarista. Haciéndose matar para conquistar colo-
nias para el Imperio alemán se cree contribuir al advenimiento
39.- “El estado y su papel histórico” (1903 en inglés, 1906 en francés, 1908 en castellano). Tomado
de la edición francesa (1913) que también incluye La ciencia moderna y la anarquía.

49
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 50

La ciencia moderna y la anarquía

de la concentración capitalista y al reforzamiento del Estado,


se piensa que se avanza para la llegada del socialismo”.40
Como bien destaca Renaud Garcia, que cita este explén-
dido pasaje de Kropotkin, “la dialéctica marxista recomienda
pues esperar el momento preescrito por las leyes de la historia
para provocar el cambio revolucionario que favorecerá el
dominio colectivo del pueblo de las realizaciones de la época
burguesa41. Pero el observador anarquista de este método le
reprocha dejar siempre para mañana el momento ideal, justi-
ficando con ello los peores abusos que supuestamente provo-
carán la tensión crítica. Por tanto esta forma de justificación
del mal similar a la de los teodicidas es algo que Kropotkin
descubre en el uso marxista de la dialéctica”.42
Hay que evocar ahora el posicionamiento de Kropotkin
del lado de los aliados en 1914. ¿No se trata, en efecto, de
un proceso comparable al del marxismo, incluso con una
cierta pasividad ya que Kropotkin se contenta, podría decirse,
de tomar acta de la nueva situación histórico-política?
En efecto, este posicionamiento de Kropotkin no tiene nada
de extraño porque es fiel a su propia teoría evolucionista que
postula dos grandes y poderosas corrientes históricas: auto-
ritaria y libertaria. Ahora bien, según Kropotkin la república
francesa, heredera de la Ilustración y de la Revolución fran-
cesa, está más cerca de la segunda tendencia que la monar-
quía alemana más o menos respaldada por la socialdemocracia
marxista que ya ha dejado caer a Bakunin y a la Primera
Internacional: hay por tanto que apoyar a Francia. De alguna
manera, el progreso histórico se situaría en ese momento del
lado de las sociedades y países republicanos que han roto un
poco más con el antiguo mundo y que todavía no han sido
corrompidos por el estatismo socialdemócrata.
40.- Carta a Maria Goldsmith del 23 de febrero de 1916, en Anarchistes en exil (Anarquistas
en el exilio), Paris, Institut d'Études Slaves, 1995, p. 511-512.
41.- Esta postura ha sido llevada hasta el extremo por la corriente bordiguista del
marxismo. Nombre dado por uno de los fundadores, aunque rápidamente excluido,
del Partido Comunistas italiano, Amadeo Bordiga (1889-1970).
42.- Garcia (2012), op, cit., p.108.

50
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 51

Philippe Pelletier

Además, esta postura de Kropotkin está ya esbozada


mucho antes de 1914, y su razonamiento lo comparten
otros como James Guillaume. Desde principios del siglo XX,
Kropotkin, que analiza el auge del pangermanismo, intenta
en efecto, de forma discreta, frenar el fervor antimilitarista
de los sindicalistas franceses. Sobre todo el de los partida-
rios de Gustave Hervé (1871-1944), impulsor de La guerre
sociale (1907-1916), que es en ese momento un feroz anti-
militarista, posteriormente se unirá a las filas de la Unión
Sagrada de 1914 y tras la guerra se pasará al fascismo.
¿No estaría entonces la paradoja en otro lugar? ¿No se uniría
finalmente Kropotkin a Marx en la concepción mecánica de la
historia, cayendo además en su propia trampa evolucionista?
¿Esta inesperada convergencia explicaría la relativa moderación
de la que hace gala Kropotkin en relación al Marx individuo?

16. Kropotkin y el Marxismo:


un juicio implacable pero no polémico

En efecto, Kropotkin menciona poco, en su crítica política,


a Marx como personaje, incluso en lo relativo al tema de la
dialéctica abordado en La ciencia moderna y la anarquía,
pareciendo perdonarle. ¿Como interpretar el hecho de que
al mismo tiempo que tira con bala contra el socialismo auto-
ritario y estatista Kropotkin se muestra, en su correspon-
dencia privada, displicente con Marx? ¿Respeta en demasía
al Marx sabio al que admiran las masas socialistas?
Kropotkin parece reservar sus críticas directas sobre el
Marx hombre y su puesta en duda más radical de la teoría
marxista a la esfera privada de sus compañeros más
cercanos (en particular Varlaam T cherkessof, James
43.- Sobre todo en dos cartas remitidas a James Guillaume (el 23 de febrero de 1902 y el 5 de mayo
de 1903) en las que critica a Marx: “Malas impresiones”, “teoría del valor sacada de Adam Smith;
fórmulas y reflexiones matemáticas ridículas”, “panfletista alemán, partidario de la dialéctica de
Hegel, que ha repetido lo que habían escrito antes que él Saint-Simon, Fourier y Owen”...

51
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 52

La ciencia moderna y la anarquía

Guillaume y Élisée Reclus)43. Un pasaje de sus memorias


constituye una excepción, aunque particular ya que se
trata de un suplemento redactado en ruso.44
La moderación pública con la que Kropotkin trata a
Marx responde a varias preocupaciones. Por una parte,
Kropotkin quiere evitar un ataque ad hominem que sería
susceptible de provocar una polémica estéril con los socia-
listas. No es que tema el debate firme sobre las ideas –se
puede ver en su controversia con Huxley o Spencer– pero
le repugna el cuerpo a cuerpo político. Seguramente ha
recordado el consejo de su amigo James Guillaume, que
le hizo descubrir la federación jurasiana: “moderados en
la polémica, violentos en la acción: es lo que, me parece
a mí, debemos ser”.45
Probablemente también desconfíe de la habilidades
como polemista, especialmente agrias por no decir desho-
nestas de Marx o Engels. Entrar en esta pelea frontal le
empujaría también a rebajarse en el plano ético, algo que
no desea visto sus principios. De hecho, de forma recíproca
Engels jamás cita a Kropotkin. Lo mismo que Marx
aunque cierto es que este muere en 1883, antes de que
Kropotkin sea realmente conocido.46
Por otra parte esto le permite despersonalizar el tema,
incorporando a Marx, Engels y los socialdemócratas a una
misma corriente ideológica y social, aquella a la que señala
en su teoría antropológica e histórica como parte de esa
tendencia autoritaria y jacobina que se encuentra hasta
en los tiempos antiguos.
44.- En este critica El capital de Marx: “Libro pretencioso”, de “naturaleza no científica”, “teoría
del valor (…) absolutamente no probada científicamente”, “uso abusivo de jerga científica”,
“ridículas incursiones en el campo de la expresión cuantitativa y de las fórmulas alge-
braicas”... Citado por Martin Zemliak (1976): Pierre Kropotkine, Oeuvres. Paris, Maspéro,
450 p., p. 64-65, según James Allen Rogers (1967), Memoirs of a revolucionist, p. 319-320.
45.- Carta de James Guillaume a Victor Cyrille fechada el 22 de septiembre de 1873, citado
por Marc Vuilleumier (1985), op. Cit., p. XV.
46.- En sus memorias, el militante comunista Charles Rappoport (1865-1941), que tuvo
contactos con ambos personajes, señala que “a Engels no le gustaba Piotr Kropotkin”.
Rappaport, Charles (1991): Une vie révolutionnaire, 1883-1940. Paris, MSH, p. 154.

52
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 53

Philippe Pelletier

En el capítulo de La ciencia moderna y la anarquía en


el que describe la evolución del socialismo y la historia
de la Primera Internacional, Kropotkin evoca de forma
abierta a Marx para recordar que este no fundó La
Internacional “como pretenden los marxistas”, restable-
ciendo así la verdad histórica. Eso sí, no menciona su
nombre, si el término marxista a propósito de la escisión
que se da entre autoritarios y antiautoritarios, conten-
tándose con mencionar el papel jugado por el Consejo
General de la Internacional, del que sabe estaba en manos
de Marx y que por tanto estaba al corriente de todo.
Incluso en Comunismo y anarquía, texto que elabora para
el congreso anarquista de Londres (1896) que será publi-
cado en la revista Les Temps Nouveaux (1896-1897),
publicado como suplemento independiente en 1900 y
luego editado en la edición francesa de La ciencia moderna
y la anarquía, Kropotkin apenas fustiga (sin citarlos) a
Marx y Engels en su denuncia del socialismo autoritario
y estatista. Se conforma con hablar de “la opinión de los
ideólogos del marxismo”. En La ciencia moderna y la
anarquía, también evoca a los “antiestatistas de la
Internacional” que toman “la denominación de colectivistas
para distinguirse claramente del comunismo estatista y
centralizador de Marx, Engels y sus partidarios, y también
de los comunistas franceses que seguían estando en la
tradición autoritaria de Babeuf y Cabet” (capítulo XII).
Kropotkin habla de corrientes colectivas o de “tradi-
ciones”, evitando personalizar excesivamente los procesos
ideológicos y políticos. La Comuna de París y los otros
levantamientos comunalistas que se producen en Francia
en 1871 (Lyon, Saint Étienne, Narbonne...) confirman
así, según él, una tendencia de fondo que se remonta al
comunalismo medieval europeo, ahogada por el absolu-
tismo monárquico, despertado por la Revolución francesa

53
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 54

La ciencia moderna y la anarquía

y revitalizada, o por lo menos así lo espera él, por el socia-


lismo. De la misma manera que la anarquía indicaría un
evolucionismo del lado libertario, el marxismo haría llegar
el evolucionismo autoritario hasta nuestros días.
También podemos ver la preocupación de Kropotkin por
no enfrentarse muy duramente con los marxistas. No
quiere perjudicar la lucha socialista común contra la
propiedad privada o el capitalismo, con el fin de poner
el énfasis de las críticas en las diferencias estratégicas
(electoralismo marxista, antielectoralismo anarquista).
En general, se trataría de una estrategia de un teórico
frente común contra el enemigo principal: la burguesía.
Esta postura no está exenta de contradicciones ya que la
argumentación anarquista, y en particular la kropotkiniana,
se basa precisamente en una doble denuncia del capitalismo
y del estatismo sostenidos por esta misma burguesía.

17. El hilo de un pensamiento y de una acción

Hay que volver por tanto al tema de un Kropotkin que


apreciaría la dimensión mecánica y determinista del
marxismo, que el mismo vehicularía, al menos parcial-
mente, en su concepción naturalista y evolucionista, una
vez descartado el tema del método y la teoría del valor.
Dicho de otro modo, una forma de cientifismo.
Kropotkin, al igual que Proudhon, Bakunin o Reclus, desdeñó
la expresión de “filosofía de la historia” tan del gusto del
marxismo. Todo su análisis pone en duda la visión teleológica
del tiempo, algo que el marxismo cultiva. Según los primeros
son los grupos, las sociedades, los que hacen la historia y la
geografía, y en ellos se sitúan los individuos y sus ideas.
Subraya así varias veces en La ciencia moderna y la anar-
quía que el “despertar casi general de las ideas radicales en

54
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 55

Philippe Pelletier

Europa y América”, socialistas incluidas, corresponde al


“maravilloso resurgir de las ciencia naturales y la filosofía”,
auge que sitúa entre 1856 y 1862. Incluso existe, según
Kropotkin, una relación causa-efecto, lo que le anima a consi-
derar el enfoque científico como condición previa –necesaria
pero no suficiente– para el desarrollo de la corriente eman-
cipadora. Apuntemos que esta constatación no se deriva de
una lectura idealista de la historia sino más bien de un análisis
científico de los hechos efectuados con el mismo método que
el de las ciencias naturales, que de nuevo utiliza Kropotkin
cuando analiza la Revolución francesa en su obra de 1907.
La visión evolucionista de la historia converge además con
su visión filosófica del mundo que se basa sobre una conciencia
exacerbada de la ética: Kropotkin es un hombre de princi-
pios, no de categorías. Está conforme con la visión absoluta-
mente social de un hombre que combate el individualismo y
la corriente que lo defiende dentro del anarquismo (Stirner de
una parte, Tucker y los libertarios americanos de otra parte).
También es en parte contradictoria en relación a la
adhesión anarquista, como ya lo remarcó Malatesta: ¿si
los individuos no hacen la historia, ni siquiera Marx o el
propio Bakunin, que puede hacer él, Kropotkin? Es un
conflicto, clásico entre los anarquistas, entre individuo y
sociedad, entre minoría consciente-activa y las masas más
o menos amorfas, finalmente entre materialismo e idea-
lismo. Podemos considerar que se trata de una contra-
dicción motriz conforme al principio anarquista que
rechaza todo principio unitario y trascendente, aunque sea
maquillada con la palabrería postmoderna “ontología”.47
De hecho el compromiso político de Kropotkin evoluciona
siguiendo una misma línea. Su posicionamiento con los países
aliados durante la Primera Guerra Mundial, es decir los
países herederos de la Revolución francesa opuestos al knut
47.- Para una crítica del uso del término ontología, cf. “Philosophie de l'anarchie ou holdup
ontologique?”, À contretemps, bulletin de critique bibliographique, 46, p.13-18.

55
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 56

La ciencia moderna y la anarquía

germánico, una oposición ya trazada por Bakunin, está en


concordancia con su esquema evolucionista, aunque sea de
una manera ruidosa pero dramática, visto lo que hay en
juego y las repercusiones políticas. También es probable que
la dura crítica que hace Malatesta del pensamiento kropot-
kiniano, reprochándole “su mecanicismo”, “su fatalismo
teórico y su excesivo optimismo”, se explica ampliamente por
el drama personal y político que estos dos militantes y amigos
viven en 1914 cuando adoptan posturas divergentes.

18. El proyecto científico y político de La ciencia moderna


y la anarquía

Considerando que el anarquismo contemporáneo se ha


formalizado gracias al desarrollo de la ciencia moderna y
en el marco del movimiento socialista, Kropotkin consi-
dera lógicamente que la anarquía tiene una doble naturaleza:
estado y medio a la vez. Es una “fuerza creadora y cons-
tructiva” de la mesa que, para realizarse plenamente,
adopta (o debe adoptar) un método que no puede basarse
más que en la ciencia moderna: el método inductivo-deduc-
tivo como hemos visto (análisis de los hechos, constitución
de una teoría o de un modelo, validación o invalidación
de la teoría o el método tras examinar los hechos).
De esta manera, la anarquía “se separa totalmente de
los metafísicos” porque ha elegido “como método de
razonamiento” aquello “que ha servido para edificar toda
la ciencia moderna y toda la filosofía materialista de
nuestra época” (conclusión de La ciencia moderna y la
anarquía). Es por ello que la anarquía, pese a la idea
preconcebida y falsa, reconoce la existencia de leyes, pero
solamente estas: las leyes de la naturaleza y de la ciencia.
Kropotkin sigue así la senda de Proudhon y Bakunin.

56
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 57

Philippe Pelletier

Tras haber evocado sucesivamente, de forma habitual


en su época, las condiciones del entorno (suelo, clima,
etnia, historia, instituciones...), Proudhon establece, en
efecto, la relación entre la razón y la ley de la naturaleza.
Sin duda, la razón siempre es libre en medio de esas
influencias que la fatalidad impone de entrada; pero
aunque su gloria consiste en dominar la fatalidad, su
poder nunca llega a destruirla; dirige el movimiento solo
si atiende a la calidad de las fuerzas y respeta sus leyes”.48
Para Bakunin la naturaleza es bidimensional. Por un lado,
puede considerarse como “la totalidad universal de las cosas
y de los seres así como de las leyes naturales; contra esta natu-
raleza ninguna lucha es posible”. “Por otro lado, la naturaleza
puede ser entendida como la totalidad más o menos limitada
de fenómenos, cosas y seres que rodean al hombre, en una
palabra, su mundo exterior. Contra esta naturaleza exterior, no
solo la lucha es posible, sino que es inevitable, ya que forzado
por la naturaleza universal en la que vive. (…) Obedeciendo a
las leyes de la naturaleza (…) el hombre no es esclavo puesto
que no obedece más que a las leyes que son inherentes a su propia
naturaleza, a las condiciones mismas por las cuales existe y
que constituyen todo su ser: al obedecerlas se obedece a sí
mismo”.49
Bakunin puntualiza esta postura clave del anarquismo:
“Esa lucha del hombre, inteligente, trabajador, contra la
madre naturaleza, no es una rebeldía contra ella, ni contra
ninguna de sus leyes”. Por el contrario, el conocimiento
de estas le permite prevenirse contra “las invasiones brutales
y contra las catástrofes accidentales, lo mismo que contra
los fenómenos periódicos y regulares del mundo físico”.50
48.- Proudhon, Pierre-Joseph (1863): El principio federativo. Utopía libertaria, Buenos
Aires 2008, p. 119.
49.- Bakunin, Mijail (1871): “Consideraciones filosóficas sobre el fantasma divino, sobre
el mundo real y sobre el hombre o Apéndice al Imperio Knuto-germánico”. Oeuvres
complètes, Paris, Champ Libre, vol III.
50.- Bakunin, Mijail (1867): Federalismo, socialismo y antitheologismo. Paris, Stock Plus,
t. 1, p. 147.

57
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 58

La ciencia moderna y la anarquía

En consecuencia, “la observación más respetuosa de


las leyes de la naturaleza, como se hace capaz de domi-
narla a su vez, de hacerla servir a sus designios y de poder
transformar la superficie del globo en un ambiente más
y más favorable a los desenvolvimientos de la huma-
nidad”.51 El papel de la ciencia es, como explica Bakunin
en su serie de Consideraciones filosóficas, observar esta
doble naturaleza, con el fin de entender las leyes y eman-
cipar al ser humano de su envoltorio externo.
En La ciencia moderna y la anarquía, Kropotkin vuelve en
diversas ocasiones al tema de la ley natural y científica. Ya
desde el prólogo explica también que el papel de la ciencia
es descubrir este tipo de leyes. Lo recuerda más adelante “el
naturalista se encoge de hombros y prosigue su estudio paciente
de los fenómenos de la vida, de la inteligencia, de las emociones
y de las pasiones, a fin de probar que pueden ser reducidas
a fenómenos físicos y químicos, tratando de descubrir sus
leyes naturales” (capítulo VIII), pero se pone inmediatamente
en guardia: este descubrimiento jamás es definitivo, la ley
científica no funciona más que por “sucesivas aproxima-
ciones”. “Los pretendidos 'fracasos de la ciencia', explotados
en la actualidad por filósofos a la moda, no son nada, solo
la búsqueda de segundas y terceras aproximaciones, a las
que la ciencia está siempre entregada, después de cada época
de descubrimientos importantes” (prólogo).
Además, estas leyes no son mandatos morales que se basa-
rían en un “imperativo categórico” ya que son de origen
trascendental. A partir de ahora, Kropotkin esboza su
concepción de la ética que remata en su último libro.

51.- Ibidem.

58
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 59

Philippe Pelletier

19. ¿La anarquía, una ciencia?

¿La anarquía (y no el anarquismo) se convierte entonces


en una ciencia, como por ejemplo, el “materialismo dialéc-
tico histórico” formulado por Engels siguiendo las tesis
de Marx? Es lo que podría pensarse tras leer este extracto
del capítulo VIII de La ciencia moderna y la anarquía. Este
pasaje, convertido en célebre y controvertido –criticado
sobre todo por Malatesta– merece un examen minucioso
para no caer en malintrepretaciones.
“El anarquismo es una concepción del universo fundada
en la interpretación mecánica (o cinética) de los fenó-
menos que comprenden la totalidad de la Naturaleza,
incluso la vida de las sociedades humanas y sus problemas
económicos, políticos y morales. Su método es el de las
ciencias naturales, y todas sus conclusiones han de ser
verificadas por dichos métodos si pretende ser científico.
Su tendencia es construir una filosofía sintética que abarque
todos los hechos de la Naturaleza, sin excluir la vida de
las sociedades y sin caer, por tanto, en los errores de
Comte y Spencer, debidos a los motivos ya expuestos”.
Más adelante Kropotkin añade: “el problema plan-
teado por el anarquismo puede expresarse en los términos
siguientes: ‘¿Cuáles son las formas sociales que garan-
tizan mejor en tales y cuales sociedades y en la huma-
nidad de manera general la mayor suma de felicidad, y
por tanto, vitalidad?’ (...) Lo que equivale, dicho sea de
paso, a darnos la fórmula del progreso El deseo de ayudar
a la evolución en ese sentido es lo que determina la acti-
vidad social, científica y artística de los anarquistas”.
Hay dos ideas fuerza en este pasaje, que están entrela-
zadas, pero que hay que encarar una por una para mayor

59
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 60

La ciencia moderna y la anarquía

comodidad: la anarquía en tanto que concepción del


universo y la anarquía como cuestión social y científica,
dando al término cuestión su sentido estricto, es decir el
hecho de revelar un problema y proponer una solución.
En esto, se une a la ciencia moderna porque “la inves-
tigación científica es solo fructífera a condición de que tenga
un objeto definido, de que sea emprendida con el propó-
sito de hallar la respuesta necesaria a una cuestión bien
planteada” (ver final del capítulo VIII). Además la inves-
tigación “cuanto más se acomoda a esta concepción
general, más fácilmente se encuentra la solución que se
busca”. No hay que olvidar por tanto el término “fruc-
tífero” que no impide lanzarse a búsquedas científicas
sin objetivo preestablecido, si es que esto es posible.
En el plano político la consecuencia es clara: “Decir a
las gentes: ‘Destruyamos primero el capitalismo y la auto-
cracia, y después veremos lo que ponemos en su lugar’ no
es más que engañarse a sí mismo y engañar a los demás”
(capítulo IX). Dicho de otro modo, hace falta un proyecto,
un proyecto anarquista que saque su fuerza de la realidad
anárquica. Hacen falta “previsiones que se sustentan,
como la anarquía, en el estudio de tendencias cuya evolu-
ción se manifiesta ya en la sociedad. Aquí salimos de la
previsión utopista para entrar en el campo de la ciencia”
(capítulo X, en el que se critica la utopía).
Kropotkin expone ya esta idea en el artículo epónimo
de 1887, escribiendo que la anarquía “estudia la sociedad
e intenta descubrir sus tendencias (…), el ideal del anar-
quista es por tanto un simple resumen de lo que consi-
dera la próxima fase de la evolución. No es ya una cuestión
de fe, es una cuestión de discusión científica”.52
En la actualidad, tras décadas de ataques contra el posi-
tivismo o el neo-positivismo, y pese a las críticas que
52.- Op. cit. p. 239.

60
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 61

Philippe Pelletier

Kropotkin hace sobre Comte o Spencer, de los que alaba


el trabajo a la vez que les reprocha las lagunas, la primera
parte de este extracto del capítulo VIII podría parecer en
desuso, naif o ecuménico. Pero hay que leerlo sin caer en
contrasentidos. Para Kropotkin “la anarquía es concep-
ción” (del universo), no una ciencia, incluso si comparte
con esta última 'el método de las ciencias naturales',
incluso si preconiza la ciencia de la 'filosofía social' como
alternativa a la tradicional 'economía política'. En este
sentido, Kropotkin ve la anarquía como herramienta y
como proyecto.
Es cierto que está tentado de asimilar la anarquía al
progreso en tanto que proceso lineal histórico que
evoluciona de forma natural, es decir, en sentido escrito,
conforme a las leyes de la naturaleza. Kropotkin utiliza
la palabra “progreso” en este pasaje, sabiendo que
relativiza la idea de un recorrido lineal del tiempo
refiriéndose también a los periodos de “reacción”.
También considera los retrocesos, y como hemos visto,
recalca hasta la saciedad que la ciencia no lo sabe
todo: por tanto no lo puede todo. Pero es ineludible
sobre todo frente al misticismo y la metafísica. Dicho
de otro modo es necesaria pero insuficiente.

20. Una “fisiología de la sociedad”

Desmontando la perspectiva de Karl Marx, de Adam


Smith o de otros pensadores que desarrollan sus teorías
a partir de la producción, y superando a Proudhon en
ese tema, Kropotkin estima por el contrario que hay que
basar el análisis científico y el proyecto social sobre el
consumo, es decir en las necesidades humanas. Expone
ya ese principio en La conquista del pan (1892).

61
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 62

La ciencia moderna y la anarquía

Según él “en cuanto la consideramos desde este punto


de vista, la economía política cambia totalmente de aspecto.
Deja de ser una simple descripción de hechos y deviene en
ciencia, como lo es la fisiología: se la puede definir como
el estudio de las necesidades de la humanidad y de los
medios para satisfacerlas con la menor pérdida posible de
fuerzas humanas. Su verdadero nombre sería el de fisio-
logía de la sociedad. Y constituye una ciencia paralela a
la fisiología de las plantas o de los animales...”.53
Menos de diez años después, en La ciencia moderna y
la anarquía (capítulo XIV), Kropotkin recoge esta idea
según la cual: “la ciencia de la economía política (…)
tiene que convertirse en una fisiología de la sociedad.
Tiene que darse como objetivo el estudio de las necesidades
siempre en aumento de la sociedad y de los diversos
medios empleados para satisfacerlos”.
Antes de eso elogia a Charles Fourier (1772-1837) por haber
sido uno de los primeros socialistas en llamar la atención
sobre un enfoque tal: “Acometer el problema social por el
consumo y el intercambio, es lo que convierte a Fourier en
el más profundo pensador socialista” (capítulo XII).
Detengámonos un instante sobre el uso del término “fisio-
logía”. Kropotkin recurre a él por varios motivos.
Probablemente el primero de ellos sea su etimología ya que
“fisio” viene del término griego phýsis que designa a la natu-
raleza y posteriormente a la materia. Término que era, por
cierto, la base de los primeros filósofos materialistas griegos
tan admirados por Kropotkin. Este no puede más que reco-
nocerse en el término. El segundo motivo se encuentra proba-
blemente en la dimensión de naturalista de campo que lleva
asociada el término (ya que quien dice “fisiología” dice “fisió-
logo”). Alguien que no se contenta con observar, de auscultar
sino que actúa, cura, casi como un médico o un físico.
53.- La conquista de pan. LaMalatesta-Tierra de Fuego-Utopía libertaria, Madrid-Tenerife-
Buenos Aires, 2008. P. 223, p. 178.

62
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 63

Philippe Pelletier

Por último, la tercera razón se debe a la voluntad de oponerse


a la “fisiografía” defendida en 1878 por Thomas Henry
Huxley, al que ya hemos visto que criticaba su darwinismo
social. En un artículo publicado por una revista de geografía,
Kropotkin subraya los aportes científicos de esta fisiocracia
de Huxley, pero añadiendo: “No puedo concebir una fisio-
cracia de la que el hombre estaría excluido”.54 He aquí que,
de paso, relativiza su supuesto estricto naturalismo.
Todos estos elementos empujan a Kropotkin a promover,
eligiendo otro término, vinculado, una “fisiología de la
sociedad”. Esta remitiría tanto a la geografía como a la
sociología, a la etología o a la antropología. Todo en una
época donde la terminología de las diferentes disciplinas
científicas está en pleno proceso de definición. Dicho de
otro modo, se trata de un acercamiento que combina las
ciencias de la naturaleza y las ciencias del hombre.
Esta idea que agita regularmente los ambientes cientí-
ficos no es por tanto nueva, contrariamente a lo que algunos,
sobre todo del lado del ecologismo o de la sociobiología,
intentan hacer creer. Ambientes científicos y militantes
intentan por otro lado oponer el biocentrismo y el antro-
pocentrismo, una visión del mundo centrada en la vida o
la naturaleza y otra centrada en lo humano y que nos hace
ver a través de conminaciones más o menos fuertes que
habría que elegir. Pero una forma así de plantear las cosas
desvía el debate y hace difícil toda salida porque excluye
la síntesis, la que reivindica el acercamiento kropotkiniano.
El proyecto científico con implicaciones sociales de
Kropotkin es también el de sus compañeros de anarquía
y de geografía, Élisée Reclus y Léon Metchnikoff.55 Los
tres comparten el objetivo de disponer de una ciencia
global, capaz de analizar el mundo en interacción con
54.- Kropotkin [sic] P. (1893): “On the teaching of physiography”. The Geographycal
Journal, 2, p. 350-359.
55.- Ferretti Federico (2011): “The correspondance between Élisée Reclus and Pëtr Kropotkin
as a source for the history of geography”. Journal of Historical Geography, 37, p. 216-222.

63
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 64

La ciencia moderna y la anarquía

todos sus componentes. Todos lamentan que el pensa-


miento se haya dividido sobre este tema desde los griegos.
Para Kropotkin “el divorcio entre las ciencias humanas
–la historia, la economía, la politología, la moral– y las
ciencias naturales, ha sido llevada a cabo por nosotros
mismos, sobre todo a lo largo del siglo XX (sobre todo por
la escuela que mantiene a los estudiantes del ser humano
en total ignorancia de la naturaleza y a los estudiantes de
esta ignorantes del ser humano). Sin embargo, esta sepa-
ración artificial desaparece cada día. Volvemos al espíritu
de los griegos que consideraban al ser humano como una
parte del Cosmos, viviendo la vida como un todo y encon-
trando la mayor felicidad en la misma”.56
Esta “fisiología de la sociedad” no es una doctrina sino
un análisis: una descripción y una búsqueda de solu-
ciones. Cuanto más practique libremente el conjunto de
la sociedad esta fisiología sobre una base de igualdad
socioeconómica, más numerosas y eficaces serán las solu-
ciones. No se plantea por tanto, una lectura histórica del
mundo y en consecuencia como su eventual aplicación
táctica o estratégica, lo que la distingue del marxismo y
de su materialismo dialéctico-histórico.
Por contra, la anarquía ambiciona ser, según Kropotkin,
una “filosofía sintética”. Esta expresión que se repite a
menudo bajo su pluma, le permite calificar positivamente
el trabajo de Auguste Comte (1798-1857) antes de las
derivas metafísicas de este. De esta manera, Kropotkin al
igual que Reclus, anticipan el sistematismo contempo-
ráneo que ve el mundo animado por factores unidos entre
sí. Esta “filosofía sintética” se plantea como una experi-
mentación posible, no como una tabla rasa de proyectos
autoritarios o fantasiosos, sino desde lo que es percep-
tible en la “evolución” del mundo y sobre la base de
56.- “On the teaching of physiography”, op. cit.

64
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 65

Philippe Pelletier

“garantías”. En ese sentido la geografía puede aportar su


grano de arena. Entre las “garantías”¿es la libertad sufi-
ciente para evitar toda doctrina o todo su adoctrinamiento?
Los anarquistas lo piensan.

21. Un evolucionismo global y abierto

Kropotkin no es un evolucionista naturalista fatalista:


como lo repite el mismo en el capítulo VII desea ayudar
a la evolución a través de su actividad militante y cientí-
fica. Es verdad que está tentado por la posibilidad de
hacer una lectura estrictamente mecanicista de la evolu-
ción, que es lo que sin embargo le reprocha Malatesta.
Pero dos elementos le impiden llegar tan lejos.
Por un lado, el tema de los “pueblos primitivos” o de
los “salvajes”, utilizando los términos de Kropotkin. Hay
que apuntar que no hay que dejarse llevar por este voca-
bulario de la época que es en la actualidad políticamente
incorrecto, ya que Kropotkin tiene una mirada diferente
sobre dichos pueblos, que además son difíciles de definir
(¿“pueblos originarios”, primeros pobladores, tribus,
grupos, clanes? ¿Formas residuales de sociedades pasadas
o bien formas actuales de sociedades imaginadas?). Lo hace
de acuerdo con las opiniones de Élisée Reclus y su hermano
Élie Reclus (1827-1904), especialista en antropología.
En efecto, que esos pueblos existan no significa que estén
atrasados en relación a algo, sino que la evolución ha
cogido otros caminos y otros ritmos, y esto según la historia
y la geografía. Kropotkin reprocha por cierto a Spencer,
que, ensorbecido por sus prejuicios ingleses, no comprenda
y deje de lado un análisis más preciso de la evolución.
Por encima de todo, los pueblos primitivos muestran que
lejos de “ser un rebaño de bestias salvajes” a la espera de

65
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 66

La ciencia moderna y la anarquía

la “autoridad bienhechora” del Estado, viven en sociedad,


sin Estado. Kropotkin bosqueja incluso una audaz teoría
que será sostenida mucho más tarde por antropólogos
como Pierre Clastres o James C. Scott. Según esta, dichos
pueblos han creado de forma consciente los medios para
evitar el Estado.57 Kropotkin retomará más ampliamente
este tema en El apoyo mutuo.
Observemos que esta visión kropotkiniana de los pueblos
originarios no es la de la visión sociobiologista de Edward
O. Wilson porque según este la evolución de los seres
humanos se remonta esencialmente a los “cazadores-reco-
lectores de la Edad del Hielo. La vida moderna, por muy
rica y rápidamente cambiante que parezca a los que la
viven no es más que un mosaico de hipertrofias culturales
de esas adaptaciones de conductas arcaicas”.58 Una concep-
ción tal viene a querer decir que todas las evoluciones
posteriores a la era glaciar, desde el paso de la caza y reco-
lección a la agricultura en el Neolítico, no son más que evolu-
ciones secundarias en los planos biológico y cultural.
Por otra parte, Kropotkin adopta una posición dualista
de la evolución que se apoya en la pareja “lucha por la
existencia” y “apoyo mutuo”. Pese a aspirar a la síntesis
y a reclamar constantemente “una filosofía sintética”, su
pensamiento está atravesado por el dualismo, véase el
maniqueísmo: no en el sentido común y trivial de oposi-
ción marcada entre dos elementos como podrían ser el bien
y el mal, sino en el sentido de la bipolaridad de fuerzas
que se da en un sistema interrelacionado.
Encontramos ahí el pensamiento proudhoniano hostil a
la dialéctica hegeliano-marxista y favorable a la dinámica
de los contrarios, cercano a la filosofía taoísta del yin y el
yan, la búsqueda del equilibrio o la armonía de la síntesis.
57.- Clastres, P. (1974): La sociedad contra el estado (Virus, 2010) – Scott (2009): Zomia,
the art of not being governed, an anarchist history of Uplands Southeast Asia.
58.- Wilson E. O. (1978): On human Nature. Harvard University Press, Cambridge, p. 203.

66
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 67

Philippe Pelletier

Este es también el pensamiento de Élisée Reclus59. Incluso


se puede decir que nos encontramos ante lo que se podría
denominar, no sin riesgo, el corazón de la filosofía anar-
quista. Teniendo en cuenta que entre los diversos teóricos
del anarquismo el cursor está fijado en diferentes niveles
de bipolaridad en función del recorrido y del carácter de
cada uno, de las condiciones geográficas e históricas.
Es por tanto aventurado tildar a Kropotkin, como hacen
algunos analistas hoy en día, de ecólogo o ecologista.
Además de que lo sería antes de tiempo, ya que el término
“ecología” se crea y se difunde a partir de 1866, y hay
que recordar que el “holismo” no es más que una variante
moderna del antiguo monismo.
Desde ese punto de vista, la filosofía de Kropotkin está
más cerca del dualismo, postcartesiano y postenciclopé-
dico, que del monismo, filosofía que postula la unidad de
lo inerte y de la vida. En la época de Kropotkin, el monismo
es reivindicado por dos de sus contemporáneos en las
antípodas de sus convicciones: Ernst Haeckel (1834-
1919), fundador de la ecología en tanto que ciencia en
1866, feroz defensor del darwinismo social y ferviente
antisocialista, y el geógrafo marxista ruso Gueorgui
Plejanov (1856-1918) conocido por su ensayo La concep-
ción monista de la Historia.
Es verdad que Kropotkin felicita a los científicos del famoso
“El despertar en los años 1856-1862” (capítulo V) –Comte,
Grove, Clausius, Helmholtz, Joule, Kirchhoff, Darwin,
Wallace– por haber probado y establecido “la unidad de la
naturaleza en todo el mundo inorgánico”, y también es verdad
que establece un puente entre el mundo inorgánico y el orgá-
nico, entre el mundo animal y el humano, pero no los pone
en el mismo plano. Como explica Renaud Garcia, Kropotkin
se sitúa sobre todo en una línea “continuista” (continuidad
59.- Pelletier (2013), op. cit.

67
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 68

La ciencia moderna y la anarquía

entre las escalas de lo vivo) más que en una línea monista u


holística, que le conectaría ipso facto a la ecología profunda.60
Aunque Kropotkin percibe el peligro ideológico que repre-
senta el darwinismo social lanzado por Spencer y Huxley,
no da mucha importancia a otros aspectos de los partida-
rios de este. Probablemente porque está demasiado centrado
en hacer realidad su deseo de demostrar científicamente y sin
posibilidad de refutación la teoría del apoyo mutuo. Para ello
cuenta con la ayuda de la bióloga y anarquista Marie
Isidorovna Goldsmith (1873-1933), alias Maria Korn, alumna
brillante del neolamarckiano Yves Delage (1854-1920), que,
a principios del siglo XX, le aporta sus reflexiones.
Entre los seguidores del darwinismo social, aparte de Huxley
o Spencer, podemos encontrar a conservadores anti-religiosos
como Ernest Haeckel, que son mucho más radicales desem-
bocando en el eugenismo (tema sobre el que sí hablará
Kropotkin), o a socialistas como Georges Vacher de Lapouge
(1854-1936). Este último llegará a plantear la desigualdad de
las razas y la competición que de ello se deriva, mientras
todavía es un miembro destacado del Partido obrero francés
del marxista Jules Guesde (1845-1922), y antes de su aleja-
miento del movimiento socialista a principios del siglo XX.
Hay que subrayar la convergencia entre estas dos
corrientes. Ernest Haeckel es un notorio antisocialista.
Para él, el darwinismo demuestra esencialmente que el
socialismo es imposible y por tanto condenable. Lo inten-
tará demostrar sobre todo en el Congreso de los
Naturalistas de Munich de 1877.61 Pese a eso, no tiene
problema alguno en que el prólogo de su obra sobre El
monismo (1897) lo redacte el socialista marxista Vacher
de Lapouge.62 En este prólogo, Vacher sugiere que se

60.- Garcia (2012), Tesis, op. cit., capítulo II fundamentalmente.


61.- Lo narra Élisée Reclus en su crítica a Haeckel, en El hombre y la Tierra, t, VI, capítulo X.
62.- Sobre Vacher de Lounge, cf por ejemplo Clark Linda (1988): “Le darwinisme social
en France”. La Recherche, p. 196, p. 199-200, p. 197-199.

68
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 69

Philippe Pelletier

sustituya la divisa “libertad, igualdad, fraternidad” por


la de “determinismo, desigualdad, selección”.63
Esta convergencia es funesta porque forjará ideológica-
mente el nacionalsocialismo basado en el racialismo, el
eugenismo y la selección de los más fuertes. Probablemente
Kropotkin no puede dar crédito a que ideas tan monstruosas
también sean vehiculadas por algunos marxistas como
Georges Vacher o Ludwig Woltmann, ni que puedan terminar
por triunfar. Algo que la historia no tardará en mostrar.

22. Anarquía o anarquismo

Kropotkin no construye una historia política sino filosófica


en la que, desde las primeras líneas de La ciencia moderna
y la anarquía, distingue de forma radicalmente dualista
dos grandes corrientes, dos grandes tendencias, como
hemos visto igualmente: el pueblo con su fuerza creativa
y anárquica, y la teocracia con su fuerza opresiva y esta-
tista. Se superponen, sin confundirse ya que esto afecta
a uno u otro de los polos, una tendencia descentraliza-
dora y otra centralizadora y jacobina, así como una
tendencia reformadora y otra revolucionaria. En este
sentido, Kropotkin considera de forma clara y evidente,
lo que ha sido poco remarcado, que estas tensiones atra-
viesan igualmente la corriente anarquista.
Kropotkin sitúa por tanto a la socialdemocracia y al
marxismo en la segunda corriente, pero también queda
prisionero de una tendencia que atraviesa el conjunto del
movimiento anarquista hasta nuestros días, aquella que
no distingue entre anarquía y anarquismo. En La ciencia
moderna y la anarquía, y también en el resto de su obra,
es chocante que no emplee nunca el término anarquismo
63.- Vacher de Lapouge, Georges (1897): “Préface”. Le Monismo (El monismo), E.
Haeckel. Schleicher, p. 2.

69
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 70

La ciencia moderna y la anarquía

y cuando hable de anarquía confunde sistemáticamente


dos cosas: el movimiento anarquista de las fuerzas liber-
tarias de toda época y todo lugar, que se confunde con la
corriente solidaria, ligada al apoyo mutuo y la teoría de
la evolución y el movimiento anarquista de fuerzas “polí-
ticamente” organizadas en la Internacional primero y
posteriormente en diferentes organizaciones.
Dicho esto, podemos evocar un problema de traducción
a este sujeto. El título inicial del artículo de 1887 es The
scientific bases of anarchy. El de la primera edición inglesa
del libro es Modern Science and Anarchism (1903). Mella
eligió “anarquismo”64 en su traducción al castellano. Las
traducciones francesas, italiana y yiddish eligen “anarquía”.
En la edición original rusa el término usado es “anar-
quismo”, al igual que en las versiones alemana, sueca y
japonesa (Museifushugi to kindai kagaku).
Sin embargo, en ninguna parte Kropotkin o sus traductores
explican por qué prefieren uno u otro término (“anarquía”
o “anarquismo”). A menos de confundir ambos, estamos obli-
gados a conjeturar –descodificando el propio texto– para
comprender porqué, o bien para explicar como dos términos
diferentes que aunque próximos designarían la misma cosa.
Kropotkin es prudente cuando evoca ideas anarquistas
ya entre los filósofos de la antigüedad, citando a Lao-Tse
o a los griegos (capítulo X). Pese a que Rudolf Rocker
(1873-1958) será aún más prudente en Nacionalismo y
cultura (1937), los lectores presurosos o tendenciosos no
tardarán no obstante, en ver anarquistas por todas partes,
en todas las épocas y en todos los lugares. Esto sería
deshistorizar lo que ha pasado bajo la mirada de Kropotkin
y que describe de forma amplia en varias páginas a través
de la historia de la Primera Internacional.

64.- Para esta nueva edición hemos elegido el término anarquía. Lo creemos más acorde
al sentido del libro.

70
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 71

Philippe Pelletier

En efecto, evoca los debates que se dieron sobre el mutua-


lismo, el colectivismo y el comunismo, insistiendo sobre el
hecho que “el ideal anarquista dejó de ser una aspiración
individual para transformarse en social” (capítulo XIII). Esta
crítica amplifica aquella que hace anteriormente contra
Stirner, Tucker y la corriente individualista del anarquismo.
De hecho, Kropotkin toma sus deseos por realidad: todo
lo que es anárquico sería inconscientemente anarquista, y la
potencia de las fuerzas anárquicas es tal que, conforme a su
visión de la evolución, prevalecerán. Malatesta que propugna
un voluntarismo filosófico (la voluntad como pulsión crea-
dora) y política (la voluntad como fuerza organizadora) se
opone en este punto a Kropotkin. Pero uno y otro son here-
deros del contexto de su época: la Primera Internacional, su
fracaso y las dificultades para su reconstrucción. Uno y otro
plantean y replantean la cuestión de la organización a elegir.
Postulando el anarcocomunismo, Kropotkin, Cafiero,
Reclus y todos los que les apoyan a lo largo de los años
ochenta del siglo XIX, piensan que una anarquía que está
en todas partes llevará lógica y fácilmente a la Revolución
social, término que hemos dicho que era compartido por
muchos, socialistas autoritarios incluidos. Dicho de otro
modo, más allá de la propaganda clásica (periódicos,
conferencias, mítines...) no parecía que fuera necesario para
algunos organizar más cosas.
A esto se añade la desafortunada y traumática experiencia
de la Primera Internacional y en ese momento también de
la Segunda, de la que son rápidamente expulsados los dele-
gados anarquistas, demostrando que este tipo de organi-
zaciones son presa fácil de los autoritarios, encarnados por
los marxistas. La confianza en el pueblo y en su esponta-
neidad a todos los niveles es por tanto, casi total. Esta es la
lógica de “la propaganda por el hecho” que no es por fuerza
violenta y que incluye por ejemplo las huelgas.

71
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 72

La ciencia moderna y la anarquía

Cuando a finales del siglo XIX se empieza a desarrollar el


sindicalismo revolucionario, pronto bautizado como anar-
cosindicalismo por sus adversarios marxistas que ven en él
una puesta en duda de su dirección ideológica y su estra-
tegia electoralista, Kropotkin y Reclus apoyan el movi-
miento pero nada más. James Guillaume muestra un apoyo
entusiasta. Malatesta, que no se opone, subraya sus límites
y sus peligros (burocratización de los militantes obreros,
pérdida de finalidad anarquista...). Deja clara su postura en
el famoso Congreso anarquista de Amsterdam (1907), al
que Kropotkin decide no acudir porque ya entrevé el conflicto
entre las democracias liberales y las monarquías germana
y rusa, y piensa que los anarquistas deben elegir bando,
algo que crearía demasiadas polémicas en el seno del congreso.
Posteriormente, con la Revolución rusa y el final de la
Primera Guerra Mundial, el avance del bolchevismo
sustentado en la creación de partidos comunistas en todos
los países del mundo, proviniendo algunos de sus funda-
dores del anarquismo (Francia, Brasil, México, Japón...),
además del auge del fascismo y del nazismo, que se nutren
en buena medida, sobre todo en Italia y Japón, de ideas
y militantes de izquierda, los anarquistas se verán obli-
gados a superar sus prejuicios en contra de las organiza-
ciones y reagruparse de manera formal en aquellos lugares,
como en España.
Esto se traduce grosso modo en tres aspectos: creación
de la Asociación Internacional de los Trabajadores segunda
parte (Congreso de Berlín diciembre 1932 - enero 1933),
plataformismo (bajo el impulso de los supervivientes
makhnovistas rusos y ucranianos) y organización espe-
cífica. Pero o es muy tarde o las fuerzas contrarias son
mucho más poderosas (burguesía en los países democrá-
ticos, fascismo rojo o fascismo pardo en otros países).
La llegada de la Guerra Fría tras la derrota del fascismo

72
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 73

Philippe Pelletier

pardo no cambió en nada la situación del anarquismo,


atenazado hasta su reciente resurgir.

23. Una crítica de la socialdemocracia a desarrollar

Las críticas que podemos hacer hoy en día a La ciencia


moderna y la anarquía, más allá de elementos reales obso-
letos, que irían en la línea de las que hizo Malatesta, aunque
solo en parte, ya que este se apoyó mucho en sus recuerdos
personales en su relación con Kropotkin, no deben oscu-
recer nuestro juicio sustentado en una lectura directa y en
una interpretación textual de los escritos de Kropotkin.
La crítica esencial se dirige a la naturaleza y el rol histó-
rico, estructural, de la socialdemocracia dominada por los
marxistas. Kropotkin lo entrevé pero no lo desarrolla. Si bien
está ligada a las otras críticas habituales del kropotkinismo
–el fatalismo histórico mecánico, el optimismo sociológico–
una constatación tal no ha sido hecha, salvo excepciones,
ni por Malatesta, ni por el movimiento anarquista hasta
nuestros días. Se trata por tanto de una cuestión crucial en
el momento actual. Es desde este punto de vista que, en el
plano político, táctico y estratégico, es más útil releer La ciencia
moderna y la anarquía añadiendo a la crítica de la social-
democracia la de otra corriente que es históricamente distinta
pero que se le une hoy en día: el ecologismo.
¿De qué se trata? Kropotkin amplia el juicio de Bakunin
y de los bakuninistas. Para estos los socialistas autorita-
rios (en una palabra: los marxistas) y los socialistas anti-
autoritarios (los anarquistas) comparten su oposición al
capitalismo pero difieren en las soluciones.
Más allá de los matices analíticos, las dos corrientes
denuncian los mismos males (la propiedad privada, el
salario, el intercambio mercantil, las desigualdades socio-

73
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 74

La ciencia moderna y la anarquía

económicas...) y las mismas lógicas (peso de la burguesía,


represión del Estado, militarismo y guerra...). Parecen
compartir la misma aspiración (instauración del socia-
lismo con propiedad colectiva de los medios de produc-
ción y de intercambio, supresión del salario, paso del
gobierno de los hombres a la administración de las cosas,
desaparición del Estado, satisfacer las necesidades indi-
viduales y sociales, emancipación a todos los niveles...).
Pero difieren en cuanto a los medios de conseguirlo: polí-
ticos (estatistas y electoralistas por un lado) o socioeco-
nómico (sindicalistas, mutualistas o asociativos de otro
lado) y en los plazos revolucionarios.
Kropotkin lleva el análisis un punto más allá porque ve
una divergencia histórica de fondo: “En la incapacidad de
los socialistas estatistas para comprender el verdadero
problema histórico del socialismo, vemos un grave error
de juicio –la pervivencia de prejuicios absolutistas y reli-
giosos– y luchamos contra ello. Decir a los trabajadores que
podrán instaurar la estructura socialista, mientras se mantiene
la maquinaria del Estado solo cambiando los hombres en
el poder; impedir, en vez de alentar, que el ánimo de los traba-
jadores se encamine en la búsqueda de nuevas formas de
vida que le serían propias, es desde nuestro punto de vista
un error histórico que linda con lo criminal” (capítulo XV).
Como vemos Kropotkin no es suave en sus opiniones:
“incapacidad para comprender”, “grave error”, “error
histórico”, “criminal”... Remarca el hecho de que se trata
de una cuestión histórica, a la vez en el pasado y en el
presente: es “apuesta histórica” como se diría en la actua-
lidad. Aunque no lleva más allá su análisis. Su interpre-
tación es en parte “idealista” ya que señala finalmente la
“pervivencia de prejuicios absolutistas y religiosos”.
Aunque sitúa esta pervivencia en un proceso evolucio-
nista, esto le hace seguir una pista que no es errónea (los

74
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 75

Philippe Pelletier

prejuicios tienen causas sociológicas y materiales) pero sí


incompleta, lo que le impide desarrollar su reflexión.
¿Podría ir más lejos en su crítica viendo la época en la
que escribe? Es verdad que describe hasta la saciedad el papel
de los”socialistas estatistas” en la Internacional, aunque no
se centre en Marx como hemos visto. Un poco más adelante
se muestra profético evocando a aquellos que “sueñan con
una república sometida probablemente a la poderosa dicta-
dura de su grupo”, pero esta alusión aunque comprensible
para el lector informado, es muy vaga. Esto atañe otra vez
al ámbito de lo “soñado” y no es por tanto factible.
Si bien Kropotkin, al igual que Malatesta, denuncian el
carácter autoritario de los socialdemócratas y el error de
su teoría marxista, no ven, sobre todo el primero, o no
quieren ver, su realidad sociológica, y por tanto estruc-
tural, en el plano político y económico. Es decir, el papel
que van a jugar y que juegan todavía en la perpetuación
del capitalismo a través del Estado.
El resumen histórico de las revoluciones expoliables por
los marxistas (Rusia, China, Cuba, Vietnam, etc.) y de los
regímenes sociodemocráticos de muchas partes del mundo,
comenzando por Europa occidental, nos permite de aquí
en adelante ver claramente las conclusiones de Kropotkin:
las fuerzas políticas marxistas que se autodenominan anti-
capitalistas permiten en realidad al capitalismo perpetuarse
por lo menos a tres niveles: política, técnica y geopolítica.
Política por el Estado; técnica por el taylorismo (del que
Lenin era un gran admirador) y la prioridad dada a la
producción y las fuerzas productivas; y geopolítica por la
consagración del mercado mundial, que Marx denuncia
pero que él y sus discípulos consideran como insoslayable
y sobre todo necesario a la maduración del capitalismo,
aparece incluso en numerosos países todavía no industria-
lizados como un sector más rápido hacia el desarrollo.

75
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 76

La ciencia moderna y la anarquía

China es el ejemplo emblemático pero también encontramos


en otros países expertos marxistas que colaboran con regí-
menes que no lo son: es el “nacional-desarrollismo.”
Pero, como han repetido numerosas veces Kropotkin y
los anarquistas, capitalismo y estatismo son histórica y
genéticamente inseparables y consustanciales. Por cierto
que Kropotkin insiste en señalar el final de la Edad Media,
en el siglo XVI, como el periodo donde se produce el
acoplamiento entre ambos, sobre todo pone delante los
factores endógenos (emergencia de los estados-nación y
el afianzamiento de las monarquías absolutas que derriban
comunas hansas y guildas, papel de las guerras de religión,
acercamiento de la protoburguersía a las monarquías
antes del enfrentamiento de las revoluciones del finales
del siglo XVIII...). Es bastante curioso que no evoque el papel
de los grandes descubrimientos, sobre todo la exploración
europea de América y Asia.
Kropotkin bosqueja únicamente la superación de una
divergencia táctica y estratégica entre anarquistas y marxistas
cuando analiza la naturaleza del marxismo en un pasaje de
El Estado y su papel histórico65, pero no va más allá: “A lo
largo de la historia de nuestra civilización, dos tradiciones,
dos tendencias enfrentadas han estado presentes: la tradición
romana y la tradición popular; la tradición imperial y la
tradición federal; la tradición autoritaria y la tradición liber-
taria. Y, de nuevo, en la víspera de la revolución social [vemos
aquí que Kropotkin piensa que la revolución no está lejos y
que en todo caso espera su llegada], estas dos tradiciones se
encuentran cara a cara. Entre estas dos corrientes, siempre
vivas, siempre en lucha en la humanidad –la corriente popular
y la corriente de las minorías ávidas de dominación política
y religiosa– nuestra elección está hecha”.
65.- Aunque fechado en 1895 fue publicado en 1903 en inglés, en 1906 en francés y en
1908 en castellano. Hemos traducido el texto directamente del original francés ya que
en todas las ediciones en castellano faltan los dos últimos capítulos.

76
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 77

Philippe Pelletier

En un fragmento de La ciencia moderna y la anarquía,


Kropotkin plantea de nuevo un diagnóstico acertado y casi
acota la función histórica de la socialdemocracia y de los
marxistas. “Mientras que los partidos socialistas reclaman
en toda Europa la toma de posesión de los ferrocarriles
y del carbón, (…) de los bancos y de los monopolios del
alcohol por parte del Estado burgués tal como lo cono-
cemos, vemos en esta toma de posesión de la riqueza
común por el Estado burgués uno de los mayores obstá-
culos para que la riqueza social pase a manos de los traba-
jadores, productores y consumidores” (capítulo XIII).
Kropotkin añade dos constataciones decisivas “vemos
ahí el medio de reforzar al capitalista, de aumentar su
fuerza en la lucha contra el obrero rebelde. Es también lo
que ven los capitalistas inteligentes”. En la actualidad, a “los
capitalistas inteligentes” no los encontramos solo entre los
marxistas partidarios del capitalismo de Estado, que está
en una situación difícil frente al neoliberalismo, sino también
en el seno del Club de Roma y en los organismos de la
ecolocratura que elaboran el capitalismo verde.

24. La función objetiva del marxismo y el ecologismo

Antes del ecologismo, el marxismo y los marxistas cumplían


objetivamente una función de regulación del capitalismo
a través del Estado, para al mismo tiempo racionalizar
algunos aspectos del ámbito económico y para domesticar
a la clase trabajadora, que es también una clase de electores.
Se esfuerzan, ya sea en los antiguos países industrializados
(bajo formas socialdemócratas), ya sea en los nuevos países
industrializados (bajo la forma del bolchevismo, del fascismo
o del capitalismo de Estado en el marco de una dictadura
militar), en ser un vector del “nacional-desarrollismo”.

77
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 78

La ciencia moderna y la anarquía

Es en los países con una fuerte tradición estatista pero con


altas tendencias centrífugas (Rusia o China) o en los países
de la primera periferia colonial (Cuba) donde el comu-
nismo bolchevique se implanta para acelerar la acumula-
ción del capital y encontrar una vía frente a las potencias
tradicionales (Estados Unidos, Europa occidental). El enfren-
tamiento entre occidente y la Unión Soviética desemboca,
tras la Segunda Guerra Mundial, en la satelización de los
países vecinos de estos dos bloques. Los países del Este
para Rusia, con la excepción de Yugoslavia (excepción
parcial de todas maneras). Corea del Norte, Vietnam y
Laos para China. Hay que añadir el caso intermedio de Cuba,
ya que al principio del proceso revolucionario el Partido
Comunista se oponía al movimiento de Castro, y este se
unirá al estalinismo por puro oportunismo interno y externo.
El doble fenómeno de la aparición, a partir de los años
ochenta del siglo XX, de regímenes neoliberales en occidente
(los Estados Unidos de Reagan, el Reino Unido de Thatcher,
el Japón de Nakasone) y el desmembramiento del bloque
soviético a final de ese mismo decenio, provocará la adhesión
de la socialdemocracia marxiana al liberalismo económico. Algo
que también hizo el régimen comunista chino, si bien este no
ha hipotecado aún al liberalismo político. En el marco de esta
normalización y cara al aumento de cierto número de problemas,
en particular la calidad de vida y la gestión de recursos, el
ecologismo se gana progresivamente a la clase media de los
países industrializados incluso de los países emergentes y a
determinados dirigentes como candidato a suceder al marxismo
como gestor racionalizado del capitalismo y el estatismo.
De la misma manera que, desde la segunda mitad del
siglo XIX, el marxismo había reunido a una parte importante
de la clase obrera, a través del surgimiento de una nueva casta
que buscaba el poder político, estando también muy presente
entre la clase media (abogados, funcionarios, profesores,

78
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 79

Philippe Pelletier

técnicos, intelectuales desclasados...), el ecologismo utiliza


la misma estrategia de conquista política del poder del
Estado, que conducirá al mismo callejón sin salida.
Ponen como pretexto un final catastrofista (“salvar el
planeta”) para, apoyándose en reivindicaciones legítimas (la
calidad de vida, el tema de los recursos...) y a veces próximas
de las aspiraciones libertarias (descentralización, priorización
de lo local, comunalismo, rechazo del despilfarro...), delegar
en una nueva clase política (políticos muchas veces electos en
base a compromisos, expertos ambientales de todo tipo, ecotec-
nócratas, cumbres internacionales...) que no solo no es impo-
tente frente al sistema sino que es cogestionario del mismo.
Al igual que hace el marxismo, juega políticamente por abajo
(las bases) y por arriba (los dirigentes, los expertos), pero ideo-
lógicamente se nutre de otras corrientes que se remontan al
siglo XIX (malthusianismo, romanticismo naturalista anti-
industrialista y antitecnológico...), cuyas diferentes tenden-
cias (que van de la ecología gestora verde socialdemócrata
a la ecología profunda) están unidas por un naturalismo
integrista (primacía de la naturaleza sobre el hombre, misti-
cismo de la naturaleza, negación de la lucha de clases...).
Este naturalismo integrista difiere del naturalismo ruptu-
rista de Kropotkin, pese a que tengan puntos comunes en
cuanto al análisis del mundo y a algunas necesidades a
promover. De forma parecida a cómo, desde principios del
siglo XIX, difieren el socialismo libertario del autoritario
pese a que también tengan puntos en común. Es verdad
que la historia no se repite, pero a veces tartamudea.
Es necesario ver que existen recurrencias estructurales
caracterizando situaciones de formas diferentes pero con
lógicas cercanas. Si se admite la teoría de la evolución
histórica planteada por Kropotkin –alianza ancestral del
jefe, el juez y el cura para cercenar la organización soli-
daria de los comunes– y si se acepta su demostración

79
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 80

La ciencia moderna y la anarquía

sobre la lucha que hay entre la corriente libertaria y la auto-


ritaria en el plano de las ideas y en las organizaciones
políticas, es posible utilizar la misma plantilla analítica
para comprender la situación actual.
Kropotkin y los anarquistas de su época difícilmente
podían predecir la creación de un capitalismo verde. Pese
a que hayan anticipado, grosso modo lo que podría ser
el comunismo de Estado, probablemente ni Proudhon,
ni Bakunin (con sus fórmulas casi proféticas sobre la
“burocracia roja” y “el socialismo cuartelero”) ni el
propio Kropotkin llegarían a creerse la realidad. Sobre todo
si, además, se entremezcla la imponente necesidad táctica
–como hemos visto con Kropotkin cuidándose mucho
no criticar a Marx en público– de no dividir al pueblo o
a los trabajadores frente al enemigo común: la burguesía.
Ahora bien, los dirigentes políticos marxistas se han
aliado política y sociológicamente con la burguesía.
Políticamente, haciéndose elegir y convirtiéndose en un
engranaje del Estado. Sociológicamente, por provenir de
la clase media más o menos aburguesada. Hay que añadir
a unos dirigentes sindicales rendidos a sus pies conforme
al reparto de tareas del marxismo-leninismo entre el partido
dirigente, poseedor de la verdad y de la línea política, y el
sindicato, encargado de aplicarlas, cueste lo que cueste.

25. Una posible lección para nuestro tiempo

Si se sigue el análisis sociopolítico de Kropotkin en lo rela-


tivo a las fuerzas libertarias y autoritarias que actúan de
forma dual en el seno de la sociedad, y si añadimos a la
denuncia del marxismo, o de “los abusos que hacen los meta-
físicos del método dialéctico”, la del ecologismo, encontramos
análisis e intuiciones por lo menos interesantes.

80
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 81

Philippe Pelletier

La crítica kropotkiniana en La ciencia moderna y la


anarquía apuntaba al bergsonismo “ciertos brillantes filó-
sofos, aunque superficiales, que tratan de sacar partido
de los inevitables parones de las ciencias, predicando la
intuición mística y desacreditando a la ciencia en general,
a ojos de aquellos que no están a la altura de verificar esta
clase de críticas” (ver prólogo). Esa misma crítica se puede
hacer en la actualidad a todas aquellas y aquellos que
confunden ciencia y técnica, a quienes rechazan sin distin-
guirlas a la una y a la otra, a quienes sostienen, en el
supuesto nombre de la ciencia a la que critican de un
lado mientras por otro la utilizan para justificar políticas
prohibicionistas y de control estatal, el sistema existente.
La crítica que hace Kropotkin de los intelectuales, conti-
nuando la denuncia de Bakunin de un futuro “gobierno
de sabios”, no tiene como objetivo denunciar a la ciencia
en tanto que tal, sino a su uso para fines particulares,
sobre todo si son los de un estrato social cercano al poder,
ya que “es necesario no olvidar que los hombres de ciencia
no son sino hombres como los otros y que en su mayoría
pertenecen a las clases acomodadas, y por tanto comparten
sus prejuicios. Por añadidura no pocos están al servicio
del Estado” (capítulo I).
De resultas de esto podemos imaginar que, en 2014,
Kropotkin escribiría una continuación de La ciencia moderna
y la anarquía mostrando cuanto, desde hace un siglo, los prejui-
cios y la inserción en el aparato del Estado, han hecho de la
ciencia un vasto campo de batalla, bajo diferentes nombres
como racialismo, lyssenkismo, nucleocracia o sociobiología.
Que a principios del siglo XXI, los anarquistas repitan
con el ecologismo el error de análisis estructural que sus
predecesores cometieron en relación al socialismo, antes
de que la Revolución rusa (1917-1921) y la Revolución
española (1936-1939) les abriesen los ojos, sería volver

81
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 82

La ciencia moderna y la anarquía

a equivocarse y fosilizar durante decenios la lucha por la


emancipación. Es, en todo caso, una de las lecciones que
podemos sacar de la lectura contemporánea de Kropotkin.

Philippe Pelletier

82
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 83

Prólogo a la primera edición en castellano


Publicada en alemán la primera edición de La ciencia
moderna y el anarquismo, amplióla su autor para darla
a luz en lengua inglesa.
Caer en mis manos esta segunda edición, darme cuenta
de su real importancia y ponerme a traducirla al caste-
llano, fue todo uno. La traducción será mejor o peor,
pero tengo la seguridad de haber permanecido fiel al texto
constantemente, aun a expensas de la pureza del estilo y
del rigor sintáctico. En obras de esta naturaleza es prefe-
rible la exactitud a la elegancia en la edición.
Tratándose de Piotr Kropotkin, cuyos estudios socio-
lógicos circulan profusamente en todos los idiomas, no
era dudoso que este su último trabajo, calificado modes-
tamente de ensayo por el autor, tuviera el alcance que
todo el mundo ha reconocido en sus precedentes libros.
Pero si hasta ahora se había reconocido principalmente
en sus obras un gran valor de propaganda, una fuerza
probatoria de razonamiento poco comunes en otros estu-
dios sociales, habrá que reconocer en presencia de este
nuevo libro esas mismas cualidades y una más, muy
importante: la comprobación de que la idea anarquista
no es un sueño de ilusos, sino esencialmente derivación
necesaria de las modernas teorías científicas.
La prueba a posteriori, estamos por decir experimental,
es concluyente. Con rigor inflexible llega el autor de La
conquista del pan a las conclusiones finales en cuya virtud
el anarquismo deja de ser definitivamente credo de partido,
aspiración de secta, definición de dogma.

83
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 84

La ciencia moderna y la anarquía

Precisamente cuando la vulgaridad general ha vaciado


sobre el anarquismo todos los lugares comunes y todas
las diatribas del repertorio al uso, viene Kropotkin a
demostrar como dos y dos son cuatro, que la anarquía
es la expresión sintética de la filosofía natural fundada en
los descubrimientos científicos más recientes y se propone,
no solo la reedificación de la sociedad, sino la recons-
trucción del conocimiento.
La opinión corriente, que se figura al anarquismo como
un programa más, como un plan ideado en vistas de deter-
minados fines, como uno de tantos proyectos formulados
a priori y sin base sólida que lo soporte, ha recibido en
esta obra el golpe de gracia.
No es la anarquía un forzamiento de las cosas. Es el
desenvolvimiento natural y continuo de todos los elementos
de integración vital que están contenidos en la huma-
nidad, trátese del individuo o de las agrupaciones sociales.
No se reduce al mecanismo simplista de la existencia ordi-
naria, sino que abarca el conjunto de la existencia universal
y se propone explicarse, en suprema síntesis, la totalidad
de la vida y la totalidad de las relaciones. No es una inven-
ción, sino una verificación.
En este respecto, aun las opiniones de muchos anar-
quistas necesitan ser corregidas.
Hay en la educación popular resabios de jacobinismos,
tendencias vivas al forzamiento de las cosas. La multitud
dirigida se coloca en el mismo plano de los directores y
actúa conforme a las sugestiones del dogma propio.
Muchos anarquistas no son más que impulsivos que
piensan y obran en radical, en revolucionario motinesco.
Todo su anarquismo se reduce a la rebeldía instintiva,
que no es precisamente la rebeldía consciente, y a la impo-
sición o a la dictadura de la multitud, lo que no sería
mejor que otras dictaduras y otras imposiciones.

84
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 85

Ricardo Mella

Las desviaciones y errores de la opinión acerca del anar-


quismo tienen en esas pobres traducciones del ideal un auxi-
liar poderoso. Parece como si partidarios y adversarios se
empeñasen en perpetuar la leyenda de las agitaciones esté-
riles, de las violencias bárbaras, de los inextinguibles odios.
Cierto que en la crudeza de las luchas de nuestros días
son fatales las estridencias de concepto y de hecho. Inútil
poner diques a la corriente. La lucha es la lucha. Más si
las cosas tienen siempre explicación, no siempre tienen justi-
ficación. Y en todo caso, a hombres que se dicen reno-
vadores no convienen cosas y palabras rancias.
El lenguaje denuncia frecuentemente el atavismo de club.
Es preciso ser un poco bárbaros, un poco sectarios, un poco
fanáticos. La acción está representada en caricatura por un
obrero fornido, provisto de recia estaca. La bomba ya se
hizo anacrónica. Teóricamente muy anarquistas; prácticamente
déspotas. Se levantan altares a la Razón y se impone la propia
a garrotazos. Ni aún se tolera disentir del novísimo dogma.
La aberración llega al límite cuando se ve a tales hombres
en amigable consorcio con todos los radicalismos de
escuela y en la grata compañía de caudillos de opereta,
conspiradores bufos de peluca rubia y trenza gris.
Afortunadamente, la multitud obrera, y entre ella los
anarquistas conscientes, se aparta de aquellos que cifran
la emancipación humana en serviles traducciones de la
rutina política jacobina. Pero al propio tiempo el hecho
hacia estos ideales y hacia sus propagandistas se extiende
y levanta como una recia muralla que impide toda compe-
netración de pensamiento y de conducta.
Contrayéndonos a España, puede observarse un periodo
de seria propaganda y de estudios que se desenvuelve
rápidamente y gana las multitudes, no solo obreras, sino
también mesocráticas; después viene el periodo llamado
heroico, que siembra el espanto con sus formidables alda-

85
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 86

La ciencia moderna y la anarquía

bonazos: la idolatría por los hombres se revela hasta en


las denominaciones de los grupos. Se empiezan a olvidar
las ideas. Finalmente se inicia el periodo de decadencia
bien patente en la enorme vulgaridad de las locuciones y
de los nombres actuales que haría reír si no indignara.
No se juega a los comités ni a los diputados, pero sí a
las conspiraciones y a las algaradas infantiles, de una
ingenuidad tal que, a veces, toca los linderos de la maldad.
Así, en España, el anarquismo, como fuerza, anda
maltrecho y vacilante.
Si las masas populares obran, no obstante, en anar-
quista a cada movimiento que se produce, débese a ese
su espíritu, a ese su genio creador de que habla Kropotkin.
Se actúa en anarquista aun sin saberlo y muchas veces
a pesar y en contra de los mismos anarquistas.
* * *
Es verdaderamente decisiva la manera como Kropotkin
establece el paralelismo entre el progreso de las ciencias,
el desarrollo de las ideas y los desenvolvimientos y rebe-
liones populares.
Las parciales evoluciones en el dominio de la religión, en
el de la filosofía, en el de las formas políticas y económicas,
en el de las instituciones sociales se resuelven en una misma
evolución de general tendencia hacia la libertad integral,
libertad de pensamiento, libertad de acción, libertad de vida.
La enorme diversidad de manifestaciones y modali-
dades, que parece inducir multitud de resultantes distintas,
no es más que la expresión en detalle de una gran síntesis
que comprende la vida entera de la humanidad y de la
Naturaleza. La metafísica sucede a la teología; la filo-
sofía especulativa a la metafísica; la filosofía natural, la
ciencia propiamente dicha, a la filosofía especulativa. Los
esfuerzos de la razón se ven al fin coronados por el éxito
en los dominios de las ciencias naturales. Construimos

86
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 87

Ricardo Mella

ahora de nuevo el edificio del conocimiento sobre los


firmes bloques de la experimentación. ¡Gloria, no obstante,
al pensamiento humano, que tantas veces ha sabido
adivinar la realidad y adelantarse a la ciencia!
¿Y qué son, en suma, las transformaciones políticas y
sociales, las transformaciones económicas, sino gradaciones
de esa misma evolución general? La historia entera de la
humanidad se compone de la sucesión ininterrumpida, un
poco idealista, un poco materialista, de cambios continuos
en el modo de pensar, en el modo de relacionarse, en el modo
de vivir. La idea y el hecho tienen un mismo desenvolvi-
miento: se suponen, se compenetran. Aun cuando aparezcan
a veces divergentes, la resultante y la finalidad son siempre
de concurrencia por el mejoramiento de la vida, por la
elevación del pensamiento, por el dominio de la existencia
entera. Imposible escindir lo ideal y lo material.
Es sorprendente como el autor de La ciencia moderna y
el anarquismo sigue paso a paso la evolución de las multi-
tudes y la evolución en el orden de los conocimientos. Estas
páginas son un canto triunfal al hombre y la ciencia. Y son
el golpe de gracia a las rutinas dialécticas aun de los seudo-
científicos del socialismo. No hay manera de negarse a la
evidencia que brota sencilla y naturalmente de este libro.
Todos los forzamientos teóricos quedan desvanecidos. La
tendencia general en todo el curso de la historia es de inde-
pendencia tanto como de igualdad, el equivalente de la justicia.
Nace en el seno de las multitudes en anarquismo. Nace
instintivamente, porque el hombre se siente por naturaleza
libre. Y este instinto, esta tendencia labra un día y otro el
porvenir que más tarde construyen teóricamente los filósofos,
los hombres de ciencia contrarios a la Academia, a la
Universidad, a la verdad oficial. Vienen en seguida la falange
de inteligencias despiertas, de nobles corazones que difunden
las novísimas doctrinas en el seno del proletariado de la

87
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 88

La ciencia moderna y la anarquía

clase media modesta. Idealmente, la batalla está ganada.


En nuestro días, cuando mayor parece la preponderancia
del Estado, cuando todos los partidarios se empeñan en
repetir la historia luchando rabiosamente por el poder,
por la centralización, por ideas de unificación y de unifor-
midad fuera de las condiciones reales de la vida, la contienda
ha pasado de la esfera de las ideas al terreno de los hechos.
Las multitudes actúan de manera que da un mentís
continuo a la prepotencia de todas las direcciones y jefa-
turas que las solicitan. Obran por su cuenta, olvidadas de
programas, descuidadas de disciplinas y reglamentos que
de nada le servirían como no fuera de estorbo en el
momento de las airadas rebeldías.
Ciertamente que hay mucho de instintivo también en
esta conducta, porque frecuentemente el espíritu anar-
quista no persiste más allá de los días de revuelta y de las
multitudes apaciguadas no dejan de clamar bien pronto
por una nueva disciplina, por un nueva dirección. Se obra
en anarquista para destruir; rutinariamente para edificar.
Las solicitaciones del autoritarismo y del capitalismo
hallan un fiel aliado en la inexperiencia popular.
El atraso mental es bastante fuerte para permitir que,
en ausencia de una orientación indicada, se alce una direc-
ción impuesta. Y la falta de hábitos de independencia
hace todo lo demás.
Periodo de transición el presente, explica bien por qué
las multitudes se detienen a mitad de camino. Y es que
en el desarrollo de las aplicaciones prácticas del anar-
quismo no son tan indispensables las disertaciones teóricas
como las lecciones de cosas. No sé otro modo que a costa
de grandes esfuerzos, de repetidos ensayos, de sucesivas
aproximaciones, llegará el ideal libertario a traducirse en
hechos. Es la experiencia la que ha de contrastar, la que
ha de verificar la exactitud de nuestras conclusiones.

88
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 89

Ricardo Mella

La difusión de las ideas tuvo la falange de inteligencias


despiertas y de nobles corazones. La tiene ahora mismo.
Pero en los momentos de revolución, la propaganda cede
el puesto a los actos y entonces es necesaria la falange de
los abnegados y de los prácticos. No queda a tal hora
más que el aleccionamiento por medio de los hechos o la
dictadura. La dictadura es todo lo contrario al anar-
quismo. Es, pues, preciso sugerir la práctica con la prác-
tica; es necesario proceder experimentalmente ante las
multitudes para que su grande espíritu de renovación
haga libre y espontáneamente todo los demás.
Y es también necesario que a esta hora suprema nadie
se deje arrastrar por la sugestión jacobina, por la obsesión
de la violencia que, en el curso de la evolución, no puede
ni debe ser más que un episodio. La esencial es reconstruir
la vida y reconstruirla de tal modo que permita todas las
experiencias. El solo deseo de una organización uniforme
lanzará a las masas por el camino de la imposición. La impo-
sición tendrá necesidad de un órgano. El órgano será un
gobierno franco o disimulado. El espíritu libertario quedará
otra vez vencido. La revolución habrá sido inútil.
* * *
En este punto estimamos que Kropotkin exagera la nece-
sidad de aplicaciones comunistas, exclusivamente comu-
nistas, aun cuando en esta obra parece franquear el
amurallado recinto de la uniformidad.
Porque en el fondo es un economista al revés, o porque
argumenta bajo la influencia del medio ruso o bien porque
le obsesiona la cuestión del pan para las multitudes
hambrientas, Kropotkin en todas sus obras desenvuelve
insistentemente el principio comunista cerrado, unificado,
hasta sus últimas consecuencias, del mismo modo que se
esfuerza en la afirmación del municipio libre y apenas
concede atención a las formas subsiguientes del orga-

89
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 90

La ciencia moderna y la anarquía

nismo social, tan complejas como complejas son las nece-


sidades de la vida moderna.
La práctica del comunismo anarquista la reduce el autor
de Campos, fábricas y talleres a su más sencilla expresión.
Si no temiéramos excedernos, diríamos que plantea y
resuelve la cuestión en forma harto simplista para que
concuerde con la extrema complicación de la vida social.
Ello podrá parecer bien a las multitudes; podrá satisfacer
necesidades de fácil comprensión; podrá llenar cumpli-
damente el objeto primordial de hacer asequible la idea
a todas las inteligencias. Pero de ningún modo está de
acuerdo con la evolución social.
Véase como quiera, no hay en toda la historia de los
pueblos un solo caso de realización integral de una idea.
Todo lo más hay una tendencia, una finalidad, un camino
cuya meta se aleja delante del caminante. El individua-
lismo, el industrialismo, el capitalismo, no son realizaciones
totales, totalmente idénticas al principio que las informa.
No son siquiera idénticos a sí mismos en todos los puntos
de la tierra. Son una tendencia hacia la realización de
una idea. Y las prácticas de esta tendencia difieren de tal
modo, que no cabe posibilidad de encerrarlas en un enun-
ciado común. Cierto que tienen el mismo punto de partida
y la misma finalidad. Cierto que disponen de un mismo
instrumento de realización, pero los hechos que traducen
la idea en la marcha ordinaria de la vida no solo no concu-
rren siempre en una expresión uniforme, sino que frecuen-
temente difieren y se oponen los unos a los otros.
Dondequiera que un sistema ha predominado –he dicho
en otra parte– o predomina, los hechos están lejos de
seguir reglas invariables. El principio es generalmente uno;
las experiencias prácticas varían notablemente, desvián-
dose del punto de partida. Del comunismo de algunos
pueblos solo puede obtenerse una característica ideal. En

90
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 91

Ricardo Mella

los hechos no hay comunismo igual a otro comunismo.


En todas partes se hacen concesiones al individualismo
en diverso grado. La reglamentación de la vida oscila desde
el libre acuerdo hasta el despotismo más duro. De los
esquimales que viven en comunidades libres al comunismo
autoritario del antiguo imperio peruano, la distancia es
enorme. Y sin embargo, las prácticas del comunismo se
derivan de un solo principio: el derecho eminente de la colec-
tividad que, en los países gubernamentales, se trueca en
el derecho eminente del príncipe que asume la represen-
tación y los derechos de los súbditos. Este principio no
subsiste, empero, sin limitaciones esenciales. En todas
partes las reservas en beneficio de la individualidad son
numerosas. En unos casos es de propiedad privada la casa
y el jardín. En otros la comunidad no alcanza sino a una
porción de la tierra, reservándose las otras el Estado, los
sacerdotes, los guerreros. Finalmente, los esquimales en sus
libres comunidades reconocen en el individuo el derecho
a separarse de la comunidad para establecerse en otra
parte, cazando y pescando a su solo riesgo.
Del mismo modo el régimen individualista se halla en
ciertas regiones más cerca del comunismo que del indi-
vidualismo propiamente dicho. La propiedad en muchos
casos se reduce a la posesión o al usufructo que el Estado,
a voluntad, concede o retira. En otros el uso de la tierra
se da por repartos periódicos, porque teóricamente se
considera el suelo propiedad de todos.
Si analizamos la experiencia actual del individualismo
en la industria y en la agricultura, veremos que el principio
o regla es uno: el derecho a la propiedad exclusiva y abso-
luta de las cosas, pero que los métodos de aplicación varían
de país a país y de pueblo a pueblo. No obstante, el empeño
de unificación de los legisladores y el poder absorbente del
Estado, las leyes son un verdadero maremagnum, y los

91
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 92

La ciencia moderna y la anarquía

usos y costumbres en la industria, en la agricultura y en


el comercio tan opuestos entre sí, que lo que es equitativo
en un lugar se tiene frecuentemente por injusto en otro.
Hay naciones o comarcas donde la asociación obra mila-
gros y otras donde cada cual prefiere luchar solo en su
propio beneficio. Regiones enteras pertenecen en una misma
nación a una docena de individuos, mientras otras están
divididas y subdivididas hasta en lo inverosímil. Aquí preva-
lece la gran industria. Allá perdura el antiguo artesano traba-
jando en su pequeño taller. La transmisión de la propiedad
afecta las más variadas formas. En unos lugares han sido
suprimidas las rentas; en otros persisten invariables.
En ningún punto del globo subsiste el individualismo sin
algo de comunismo y mucho de cooperación y de asocia-
ción. No se puede prescindir del hospital, del asilo, de la oficina
pública, del público paseo; no se puede prescindir del comu-
nismo en los servicios de comunicaciones, de transporte,
de alumbrado; no se puede prescindir de crear fuertes asocia-
ciones, grandes empresas, de sumar capitales y hombres
con fines de cooperación. No importa por qué ni para qué.
Importa saber que el individualismo no tiene ni puede tener
realización totalizada, pura, como el ideal del que se deriva.
Otro tanto ocurre con las instituciones políticas. Es tan
grande la diversidad de códigos, que no tendremos que
insistir. El constitucionalismo, sea monárquico, sea repu-
blicano, ya unitario, ya federalista, varía radicalmente de
pueblo a pueblo. No hay una constitución tipo después
de un largo siglo de experiencias. La tendencia es siempre
la misma; la práctica distinta en todas partes.
Toda la ciencia del mundo no sería bastante para ofre-
cernos un esquema ideal, así del individualismo como del
constitucionalismo, de acuerdo con la realidad.
Así nosotros, anarquistas como Kropotkin, no podemos
comprender una sociedad que produce, cambia o distribuye

92
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 93

Ricardo Mella

y consume casi mecánicamente, automáticamente, de un


mismo modo en todos los puntos del globo. El estudio de
la evolución nos dice lo contrario, nos habla de la inmensa
variabilidad de las aplicaciones. Y como es el lenguaje de
la realidad y observamos también que todos los intentos
de unificación han fracasado y que está en la misma condi-
ción de los hombres la tendencia a la diferenciación, no nos
conformamos con la concepción del comunismo uniforme.
Hay una cuestión previa, que es la de la igualdad de
medios para la vida. Esta afirmación constituye todo el
socialismo, o todo el comunismo, o todo el colectivismo
prácticos. El hombre importa poco. Más allá de esta afir-
mación no puede haber más que agrupaciones formadas para
cooperar, como quiera que sea, a fines determinados. Los
métodos de cooperación pueden ser tan variados como las
opiniones, los gustos, las necesidades, etc. Todavía más, es
preciso que lo sean, porque sin diversidad de experiencias
no puede haber elección de lo mejor. El progreso del mundo
consiste precisamente en esta selección experimental.
Cualquier intento de método uniforme, cualquier propó-
sito de unificación, sería un nuevo forzamiento de las cosas,
y el anarquismo no trata de forzar, sino de favorecer y
fomentar el desarrollo de todas las condiciones que están dadas
en la Naturaleza para la vida individual y para la vida social.
¿Quién es capaz de predecir las maravillas de los desenvol-
vimientos futuros en función de un régimen de libertad y de
cooperación voluntaria fundado en la igualdad de condiciones?
El error del comunismo anarquista es del mismo género
que el error del anarquismo individualista. Así como este
vuelve fatalmente al Estado, así aquel volvería necesa-
riamente a la autoridad y al oficialismo. Toda tendencia
de unificación requiere un factor, un elemento que ejecute,
que arregle, que coordine. El principio de autoridad, la
idea de gobierno está siempre en acecho.

93
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 94

La ciencia moderna y la anarquía

La unidad no puede ser más que una resultante. La vida


es variación continua. A partir de esta, es como únicamente
podemos aspirar al desenvolvimiento creciente de todas
nuestras facultades.
No se nos oculta que la manera más sencilla, demasiado
sencilla, de satisfacer las necesidades elementales de la
existencia es el método comunista íntegro. La multitud
proletaria hallaría de pronto la solución del apremiante
problema del pan. La multitud proletaria se rendiría cuenta
en seguida de la manera como tendría que conducirse para
no padecer hambre ni frío, para no andar cubierta de
andrajos, comida por la miseria. Comprenderíamos que
todos los obreros fuesen comunistas a ultranza.
Pero ¿y después? Sería menester rebasar los muros de
la pequeña villa, los cercados de la gran ciudad; transponer
los límites de la comarca, de la nación. Habría algo más
que hacer que comer y vestirse. Cada uno, individuo o
grupo, querría desenvolver su actividad en distinto sentido,
de modo diferente. La vida recuperaría toda su gran
complejidad y las complicaciones de organización nos
saldrían al paso por todas partes.
El comunismo puede dar y da respuesta a todo esto;
señala un camino, marca un rumbo. Pero la humanidad,
entonces como ahora, hará poco o ningún caso de orien-
taciones y de caminos y de rumbos. Cada uno elegirá un
sendero. No sería ningún bien que todo el mundo marchara
por la misma carretera. No habría variedad, no habría selec-
ción, no habría progreso.
Si bien en el seno del anarquismo prevalece la idea comu-
nista actualmente, no es sin que provoque divergencias, entre
ellas la necesaria reacción individualista. Son extremos que
están pidiendo a gritos una solución. Estaremos en caminos
de alcanzarla si entendemos a las realidades del desenvolvi-
miento social más que a nuestros resabios dialécticos.

94
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 95

Ricardo Mella

El colectivismo con su principio de alternativa respecto a


los medios de distribución66 ha pasado a la historia. Igual
suerte correrá el comunismo actual. Si el anarquismo es la expre-
sión sintética de toda la evolución social en el pasado, en el
presente y en el futuro, no puede encerrarse en la monomanía
de un procedimiento único. Por el contrario, supone la más
grande variedad de procedimientos, la más grande variedad
de aplicaciones, la más grande variedad de resultados.
Basta al principio de justicia la realización de la igualdad,
porque esta es el equivalente de aquella, según prueba cumpli-
damente Kropotkin. Mas la igualdad queda realizada tan
pronto como los hombres todos entran en posesión de la
riqueza natural y social; y así, entonces, las formas del mejor
empleo de los medios puestos a disposición de todos y cada
uno, no pueden ser sino objeto de libres conciertos, de
contratos libres, que es lo que constituye el sistema de coope-
ración voluntaria, o en otros términos, el método anarquista.
En este mismo sentido hace Kropotkin las salvedades
necesarias, admitiendo la posibilidad de diversas aplica-
ciones, y lo que es mejor, considerando el anarquismo indi-
vidualista como un freno a las probables exageraciones
comunistas, pero insiste siempre en el punto de vista del
comunismo libre como verdadera expresión del anarquismo.
El adjetivo libre no altera los términos de la cuestión, pues
o el comunismo es la cooperación voluntaria con toda su
segura complicidad de métodos o es uniformidad y unifi-
cación, forzamiento, en fin, del desenvolvimiento social.
* * *
Tampoco es posible concebir cómo las transformaciones
del futuro han de reducirse a la idea elemental del muni-
cipio libre. Este es ciertamente el punto de partida, pero
no hay ninguna razón para detenerse en él.
66.- Era ya tiempo de que alguno de los grandes escritores anarquistas interpretaran
directamente esta idea, propagada en tiempos por todos los anarquistas de raza latina.
Kropotkin lo hace con gran acierto, y de ello nos felicitamos.

95
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 96

La ciencia moderna y la anarquía

Habla Kropotkin de federaciones profesionales, de orga-


nizaciones políticas, de asociaciones mil de libre inicia-
tiva, y ello supone una concepción bastísima de la
organización social entera. En realidad, la insistencia en
el municipio libre tiene fácil explicación en el hecho de que
las asociaciones de forma más compleja tienen siempre la
tendencia absorbente, y contra la preponderancia centra-
lizadora de toda asociación de asociaciones no existe otro
freno que la independencia de sus elementos componentes.
Pero el municipio independiente no tiene más realidad
que el individuo independiente. El hecho de la mayor
proximidad entre los individuos dentro de un municipio,
no es bastante para establecer la independencia del primero
y la no independencia de los segundos.
Las necesidades de la misma vida social implican el acuerdo,
no solo de los individuos dentro del municipio, sino también
de los municipios entre sí. Las necesidades de la producción,
del cambio y del consumo, suponen el acuerdo por indus-
trias, así dentro del municipio como de industria a indus-
tria en un territorio dado. Aun cuando cada municipio
pudiera bastarse a sí mismo económicamente, lo que es
problemático en sumo grado, no podría encerrarse en mura-
llas chinescas. Se vive con todo lo que está próximo o lejano
en mayor o menor grado, pero no se vive en el aislamiento.
Y si tenemos en cuenta la gran población diseminada en
los campos, sin más que pequeñísimas agrupaciones de
viviendas, y la naturaleza misma de los trabajos agrícolas, se
comprenderá en seguida cómo la vida de relación ha de
rebasar necesariamente los linderos del municipio ciudadano.
Tan variables e inestables como se quiera, surgirán fede-
raciones locales y extralocales, federaciones de campe-
sinos y federaciones de industrias, federaciones de deporte,
de arte, de ciencia. El porvenir pertenece por entero a
esta forma de organización libre, de abajo a arriba, de lo
más sencillo a lo más complicado.
96
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 97

Ricardo Mella

Por eso decimos que el municipio libre no es todo el anar-


quismo, como no lo es tampoco exclusivamente el comu-
nismo aunque se le adjetive como se quiera.
* * *
No hay en lo apuntado grandes divergencias con lo dicho
por Kropotkin. Pero aunque las hubiere, conviene no olvidar
que nuestro buen camarada admite de grado todas las posi-
bilidades y se coloca en la posición del hombre de ciencia
que no da opiniones, sino principios demostrados.
Y como él, hasta donde él va, vamos nosotros corrobo-
rando y suscribiendo la afirmación de que verificar nues-
tras respectivas conclusiones solamente es posible por medio
del método científico inductivo-deductivo, sobre el cual se
han constituido todas las ciencias y por cuyo medio se han
desenvuelto todas las concepciones científicas del universo.
* * *
Una palabra todavía. Prevenidos contra las reacciones
posibles en los dominios de las propias ciencias, es menester
guardarse de las seducciones de la novedad. No todo lo
que aparece vestido con ropaje científico es verdadera
ciencia. La loca de la casa hace prodigios; el entusiasmo
se complace en aceptarlos sin discusión.
Las demostraciones verbales suelen ser fáciles; la compro-
bación y la verificación de la verdad, trabajosas. No admi-
tamos sin análisis y sin pruebas bastantes.
Ya por razones de especialización, que es a un mismo
tiempo una necesidad y un peligro; ya por la intervención
de prejuicios inveterados, ocurre que circulan muchas
verdades a medias y muchos errores ocultos como hechos
de evidencia científica.
Hombres de talento colosal que afirman resueltamente
el ateísmo –y damos este hecho como ejemplo–, sostienen
al mismo tiempo la imposibilidad de una sociedad de
ateos. Se lanzan a los mayores atrevimientos científicos

97
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 98

La ciencia moderna y la anarquía

y tienen por inmutable el mundo social en que viven.


Encerrados en su torre de marfil, no ven más allá de sus
narices, en cuanto tocan a la realidad ambiente, y perdó-
nesenos esta rudeza de lenguaje.
Para mayor comodidad han inventado una lógica espe-
cial, seca, dura, mecánica, que los hace tan peligrosos como
los mismos metafísicos. Repudian lo que llaman lógica de
sentimientos, como si el mecanismo mental fuera un simple
aritmómetro, una máquina de cálculo, sin advertir que no
hay, que no puede haber otra lógica que la intervenida por
el complejo de nuestro organismo con sus afectos, sus
pasiones y sus nervios. Estamos en presencia de los hombres,
de nosotros mismos, que no somos simples mecanismos silo-
gísticos o sencillo aparatos de registro, sino trabazón de ideas
y sentimientos, de funciones y órganos, de nervios y arte-
rias y huesos, carne, sangre, etc. La lógica nuestra, y no
podemos conocer otra, será necesariamente la resultante
de todo lo que en nosotros está dado de antemano.
Como este sencillo ejemplo podríamos citar bastantes.
Los libros científicos, o que parecen científicos, andan
repletos de prejuicios y de errores. En cuanto se tocan
los problemas sociales, reviven todos los atavismos de
casta y el conocimiento científico suele hacer quiebra.
Vayamos con tino en la investigación de la verdad y exijamos
siempre a la ciencia la verificación de sus principios.
Procediendo de esta manera llegaremos, antes o después
–¿quién sabe?–, pero llegaremos en firme a las conclu-
siones necesarias que expresen las formas precisas de la
existencia social.

Ricardo Mella

98
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 99

Prefacio a la primera edición francesa


de Piotr Kropotkin

Cuando analizamos cualquiera de las teorías sociales,


pronto observamos que no solamente representa un
programa de partido y un ideal de reconstrucción de la
sociedad, sino que generalmente también tiene que ver
con un sistema filosófico determinado –a una concepción
de la naturaleza y de las sociedades humanas–. Esa es la
idea que ya intenté destacar en dos conferencias sobre la
Anarquía, donde mostré los lazos que existen entre nues-
tras ideas y la, en este momento, muy marcada tendencia
de las ciencias naturales de explicar los grandes fenómenos
de la naturaleza por medio de la acción de los infinitamente
pequeños –ahí donde no se veían antes sino la acción de
las grandes masas–, y en las ciencias sociales, con el reco-
nocimiento de los derechos del individuo, allí donde hasta
hoy, solo se reconocía sino los intereses del Estado.
Ahora en este libro, intento mostrar que nuestra concep-
ción de la Anarquía, representa una necesaria conse-
cuencia del gran despertar general de las ciencias naturales
que se produjo durante el siglo XIX. Es el estudio de ese
gran despertar, así como de las notables conquistas hechas
por la ciencia durante los últimos diez o doce años del
pasado siglo, lo que me inspiraron este trabajo.
Sabemos que los últimos años del siglo ya transcurrido,
estuvieron marcados por notables progresos en las cien-
cias naturales, a los cuales debemos el descubrimiento
del telégrafo sin cables, de una serie de radiaciones antaño
desconocidas, de un grupo de gases inertes, negándose a

99
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 100

La ciencia moderna y la anarquía

entrar en las combinaciones químicas, de las elementales


nuevas formas de la materia viva y demás. Y me vi abocado
a estudiar a fondo esas nuevas conquistas de la ciencia.
En 1891, en la misma época en donde estos descubri-
mientos se sucedían rápidamente, el editor del Nineteenth
Century, Sr. James Knowles, me propuso continuar en
su revista, con una serie de artículos sobre la ciencia
moderna, escritos hasta entonces por Huxley que, gran
émulo de Darwin, se vio obligado a abandonar por motivos
de salud. Se comprende cuanto dudé en aceptar este ofre-
cimiento. No era elegante palabrería sobre asuntos cien-
tíficos los que Huxley había realizado, sino artículos que
trataban a fondo, cada una de las dos o tres importantes
cuestiones científicas a la orden del día, que daban al
lector, en un comprensible estilo, el análisis razonado y
crítico de los descubrimientos relacionados. Pero el Sr.
Nowles insistió y para facilitar mi tarea la Royal Society
me envió una invitación para asistir a sus sesiones. Terminé
por aceptar, por lo que durante diez años, desde 1892,
escribí la serie de artículos Ciencia Reciente para la
Nineteenth Century. Hasta que un ataque al corazón me
obligó a abandonar esta ardua labor.
Llevado así a estudiar seriamente, los notables descu-
brimientos de esos años, llegué a un doble resultado. Por
una parte veía como gracias al método inductivo, nuevos
descubrimientos de enorme importancia para la inter-
pretación de la Naturaleza, venían a sumarse a los que
se habían destacado entre los años 1856 y 1862, y como
un estudio más profundo de los grandes descubrimientos
hechos por Grove, Würtz, Darwin y tantos otros hacia
la mitad del siglo, que aunque poniendo sobre la mesa
nuevas cuestiones de un inmenso alcance filosófico, arro-
jaban a su vez una nueva luz sobre los descubrimientos
precedentes, abriendo nuevos horizontes a la ciencia. Y

100
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 101

Piotr Kropotkin

allí donde ciertos sabios, demasiado impacientes o quizá


demasiado imbuidos por su primera educación, querían
ver un fallo de la ciencia, yo vi un hecho normal al estar
muy familiarizado con las matemáticas, el paso de una
primera aproximación a las siguientes.
En efecto, continuamente vemos al astrónomo, al físico,
demostrar la existencia de ciertas relaciones entre los
diversos fenómenos; relaciones que nosotros citamos
como una ley física. Después de lo cual una masa de
investigadores se pone a estudiar con detalle las aplica-
ciones de esta ley. Pero enseguida, a medida que por sus
investigaciones los hechos se acumulan, estos descubren
que la ley que estudian no es sino una primera aproxi-
mación. Que los hechos que se trata de explicar son
mucho más complicados de lo que parecían. Por ello,
para dar un ejemplo muy conocido, las leyes de Kepler
sobre el movimiento de los planetas alrededor del Sol,
están en ese caso. Un minucioso estudio del movimiento
de los planetas confirmó en principio esas leyes. Demostró
que los satélites del Sol se mueven a grosso modo a lo largo
de elipses, donde el Sol ocupa uno de los focos. Pero se
percataron también que la elipse no era sino una primera
aproximación. En realidad los planetas se someten a
diversas desviaciones en su viaje a lo largo de la elipse.
Y cuando se estudiaron estas desviaciones, debidas a la
acción de los planetas las unas sobre las otras, los astró-
nomos pudieron llegar a una segunda y tercera aproxi-
mación, respondiendo mucho mejor que la primera, a
los movimientos reales de los planetas.
Exactamente eso, es lo que se produce en este momento
en las ciencias naturales. Después de haber realizado los
enormes descubrimientos de la indestructibilidad de la
materia, de la unidad de las fuerzas físicas, actuando en
la materia viva, así como en la inanimada, después de

101
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 102

La ciencia moderna y la anarquía

haber establecido la variabilidad de las especies y así suce-


sivamente, las ciencias que estudian al detalle las conse-
cuencias de estos descubrimientos buscan en este momento,
las segundas aproximaciones, que responderán con más
perfección a las realidades de la vida de la naturaleza.
Los pretendidos “fracasos de la ciencia”, explotados
en la actualidad por filósofos de moda, no son nada, solo
la búsqueda de segundas y terceras aproximaciones, a las
que la ciencia está siempre entregada después de cada
época de descubrimientos importantes.
Por lo tanto no voy a entretenerme aquí discutiendo
las actuaciones de ciertos filósofos brillantes aunque super-
ficiales, que tratan de sacar partido de los inevitables
parones de las ciencias, predicando la intuición mística y
desacreditando a la ciencia en general a ojos de aquellos
que no están a la altura de verificar esta clase de críticas.
Me veré obligado a repetir aquí lo que se dice en este
libro sobre los abusos que hacen los metafísicos del método
dialéctico. Solo me bastará remitir al lector interesado en
estas cuestiones, al trabajo del Sr. Hugh S.R. Elliot, Modern
Science and the Illusions of Professor Bergson (La ciencia
moderna y las Ilusiones del Profesor Bergson), reciente-
mente publicado en Inglaterra, con un excelente prefacio
de Sir Ray Lankester (Londres 1912 Longman y Gren,
editores). En esta obra se podrá observar a través de que
métodos arbitrarios y de pura dialéctica, así como con que
exageración en el lenguaje, el representante favorito de
esta corriente llega a sus conclusiones.
Por otro lado, al estudiar los recientes progresos de las
ciencias naturales y reconociendo en cada nuevo descu-
brimiento, una nueva aplicación del método inductivo, veía
como las ideas anarquistas, formuladas por Godwin y
Proudhon, y desarrolladas por sus seguidores, represen-
taban también la aplicación de este mismo método en las

102
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 103

Piotr Kropotkin

ciencias que estudian la vida de las sociedades humanas.


Por lo tanto, traté de enseñar en la primera parte de este
libro hasta qué punto el desarrollo de la idea anarquista
ha cabalgado a la par con el progreso de las ciencias natu-
rales, e intenté indicar cómo y por qué la filosofía del
anarquismo encuentra su muy señalado lugar en las
recientes tentativas para elaborar la filosofía sintética, es
decir, la comprensión del Universo en su conjunto.
En cuanto a la segunda parte de este libro, que es un claro
complemento de la primera, me ocupo del Estado. Primero
reproduzco un ensayo sobre el histórico rol del Estado, que
se publicó como folleto hace ya varios años. Y al que hago
seguir un estudio del Estado moderno, en su papel de
creador de monopolios en pro de una minoría de privile-
giados. También estudio el papel de las guerras al objeto
de acumulación de riquezas en manos de una minoría
privilegiada y el paralelo y necesario empobrecimiento de
las masas. Para abordar esta amplia cuestión del Estado,
creador de monopolios, he tenido sin embargo que limi-
tarme a indicar únicamente los rasgos esenciales y lo he
hecho con ciertamente más agrado, puesto que seguro
que alguien se pondrá enseguida a trabajarlo, utilizando
el montón de documentos publicados recientemente en
Francia, en Alemania y en Estados Unidos. Y se hará
resurgir en pleno, este papel monopolista del Estado, que
se convierte cada día en un peligro más y más alarmante.
Finalmente me permito poner fin a este libro, bajo el título
de “Notas aclaratorias” ciertos apuntes sobre los autores
mencionados en esta obra, y algunos términos de la ciencia.
Viendo la cantidad de autores mencionados en estas
páginas, la mayoría poco conocidos por mis lectores
obreros, he pensado que les gustarán estas notas.
Me apresuro al mismo tiempo, a expresar mi mayor agra-
decimiento a mi amigo el Dr. Max Nettlau, que ha tenido

103
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 104

La ciencia moderna y la anarquía

la delicadeza de ayudarme por medio de sus amplios cono-


cimientos sobre la literatura socialista y anarquista, en los
capítulos históricos y también en las “notas aclaratorias”.

BRIGHTON, febrero de 1913

104
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 105

La ciencia moderna
y la anarquía
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 107

Piotr Kropotkin

I. Los orígenes de la anarquía


La anarquía no tiene su origen ni en las investigaciones
científicas ni en sistema filosófico alguno. Las ciencias socio-
lógicas están lejos todavía de haber adquirido el mismo
grado de exactitud que la física y la química. Aun, con rela-
ción al estudio del clima y del tiempo (en Meteorología), no
somos capaces de pronosticar con un mes o con una semana
siquiera de anticipación el tiempo que vamos a tener; sería,
pues, absurdo pretender que con el auxilio de las ciencias
sociales que tratan de cosas infinitamente más complicadas
que el viento y la lluvia, pudiéramos predecir científica-
mente los sucesos. Además es necesario no olvidar que los
hombres de ciencia no son sino hombres como los otros y
que en su mayoría pertenecen a las clases acomodadas, y
por tanto comparten sus prejuicios. Por añadidura no pocos
están al servicio del Estado. Es así evidente, por lo tanto,
que la anarquía no procede de las universidades.
Como el socialismo de manera general, y de igual modo
que otro movimientos sociales, el anarquismo se originó
entre el pueblo, y solo preservará su vitalidad y fuerza crea-
tiva en tanto se mantenga como un movimiento del pueblo.
A través de todos los tiempos han estado en conflicto
dos corrientes de pensamiento y acción en el seno de las
sociedades humanas. Por un lado, las masas, el pueblo,
elaboraban, bajo la forma de costumbres, numerosas
instituciones necesarias para hacer posible la convivencia
social, para mantener la paz, resolver los conflictos, y
practicar el apoyo mutuo en todas las circunstancias que
requiera el esfuerzo combinado. Las costumbres tribales
entre los salvajes, luego las comunidades rurales, más

107
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 108

La ciencia moderna y la anarquía

tarde las guildas industriales en las ciudades de la Edad


Media, que pusieron los primeros cimientos del derecho
internacional, y otro tipo de instituciones posteriores
fueron desarrolladas y elaboradas, no por los legisla-
dores, sino por el espíritu creativo de las masas.
Por otro lado, siempre han surgido entre los hombres,
magos, chamanes, brujos, hacedores de lluvia, oráculos
y sacerdotes. Eran los primeros poseedores del rudimen-
tario conocimiento de la naturaleza y los primeros funda-
dores de los diferentes cultos (culto al sol, a la luna, las
fuerzas de la naturaleza, a los ancestros, etc.). Así como
de los diferentes ritos que servían para mantener la unidad
de las federaciones tribales.
En esa época los primeros rudimentos de los estudios natu-
rales (astronomía, predicción del tiempo, estudios de las enfer-
medades, etc.), estaban ligados estrechamente a diversas
supersticiones expresadas por diferentes ritos y cultos. Todas
las artes y oficios tuvieron así ese origen de estudio y de
superstición, cuyas fórmulas y ritos se ocultaban cuidadosa-
mente a las masas y solo se transmitían a los iniciados.
Al lado de estos incipientes representantes de la religión
y de la ciencia estaban también hombres que, como los
bardos, los brehons de Irlanda, los recitadores de la ley
escandinavos, etc., estaban considerados los poseedores de
usos y costumbres antiguas, a los que se recurría en caso de
discordia o conflicto. Conservaban la ley en su memoria (a
veces a través de signos que fueron el germen de la escri-
tura) y en caso de diferencias eran ellos los árbitros.
Y estaban asimismo los jefes de las bandas guerreras
quienes se suponían en posesión de los mágicos secretos
del éxito en las batallas, también tenían los secretos para
envenenar las armas así como otros secretos bélicos.
Estos tres grupos de hombres formaban entre sí, desde
tiempos inmemoriales, sociedades secretas para guardar y

108
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 109

Piotr Kropotkin

transmitir –después de una larga y penosa iniciación– los


secretos de sus funciones sociales y de sus oficios; y si en
ocasiones se enfrentaban entre sí, generalmente se ponían de
acuerdo a la larga; se confabulaban y ayudaban mutuamente
de diversas formas con el objetivo de dirigir a las masas, redu-
cirlas a la obediencia, gobernarlas y hacerlas trabajar para ellos.
Es evidente que la anarquía representa la primera de estas
dos corrientes, es decir, la fuerza creadora y constructiva
de las masas que elaboraron las instituciones de derecho
común a fin de defenderse de una minoría dominadora. Y
es por esta fuerza creadora y constructiva del pueblo y el
auxilio de todo el poder de la ciencia y de las técnicas
modernas, que la anarquía busca hoy en día elaborar todas
las instituciones indispensables al libre desenvolvimiento de
la sociedad, bien al contrario de cuantos cifran sus espe-
ranzas en una legislación elaborada por minorías gobernantes
e impuesta a las masas mediante una disciplina rigurosa.
Podemos afirmar, por tanto, que en todos los tiempos
han existido anarquistas y partidarios del Estado.
Es más, podemos observar siempre que, aun las mejores
entre todas las instituciones creadas para mantener la
igualdad, la paz y el apoyo mutuo, se petrifican a medida
que envejecen. Perdida la finalidad originaria, caen bajo la
dominación de minorías ambiciosas y gradualmente se
convierten en obstáculo al desenvolvimiento ulterior de la
sociedad. Entonces individuos, más o menos aislados, se
rebelan. Pero mientras algunos de los descontentos que se
rebelan contra tal institución que se había convertido en
irritante, se esfuerzan por modificarla en beneficio del interés
común y sobre todo por derribar la autoridad ajena a la insti-
tución, otros procuran emanciparse a sí mismos de esa insti-
tución social (la tribu, la comuna aldeana, la guilda, etc.)
exclusivamente con el objetivo de dominar a los otros miem-
bros de la sociedad y enriquecerse a sus expensas.

109
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 110

La ciencia moderna y la anarquía

Todos los reformadores políticos, religiosos y econó-


micos han pertenecido a la primera de esas dos catego-
rías. Y entre ellos jamás han faltado individuos que, sin
esperar que todos sus conciudadanos o una minoría de
ellos estuvieran dominados por la misma voluntad, daban
un paso adelante y se sublevaban contra la opresión, ya
fuera en grupos más o menos numerosos o resueltamente
solos si nadie les acompañaba. Ha habido, pues, revolu-
cionarios en todas las épocas de la historia.
Sin embargo, esos revolucionarios se nos ofrecen bajo
dos formas distintas. Algunos, al rebelarse contra la auto-
ridad opresora, no tratan en modo alguno de destruirla;
se proponen simplemente conquistarla para sí. En lugar
de un poder que se ha hecho tiránico, pretenden construir
uno nuevo cuya posesión reclaman para sí y prometen,
incluso de buena fe, que la nueva autoridad tendrá como
fin el bienestar del pueblo y será su verdadera represen-
tante, una promesa que con posteridad será inevitablemente
olvidada o traicionada. Así es como se construyeron la
autoridad imperial en la Roma de los Césares, el poder
de la Iglesia en los primeros siglos de nuestra era, el poder
dictatorial en las decadentes ciudades de la Edad Media
y así sucesivamente. El mismo pensamiento se usó para
constituir en Europa la autoridad real en los últimos
tiempos del feudalismo. La fe en un emperador “popu-
lista”, un césar, no ha muerto, llegando hasta nuestros días.
Pero junto a esta corriente autoritaria, otra corriente se
reafirmaba en cada ocasión que se sentía la necesidad de
revisar las instituciones establecidas. En todas las épocas,
desde la antigua Grecia hasta nuestra época, ha habido
siempre individuos y corrientes de pensamiento y de acción
que perseguían, no la sustitución de una autoridad por
otra, sino destruir la autoridad que ha surgido sobre las
instituciones del pueblo, sin crear una nueva en su lugar.

110
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 111

Piotr Kropotkin

Proclamaban a un mismo tiempo la soberanía del individuo


y del pueblo y se trataba de librar a las instituciones popu-
lares de todo desarrollo autoritario; se luchaba por devolver
libertad plena al espíritu colectivo de las masas para que
el genio popular pudiera libremente reconstruir las insti-
tuciones de mutuo apoyo y protección, en armonía con las
nuevas condiciones y necesidades de la existencia. En las
ciudades de la antigua Grecia y sobre todo en las de la Edad
Media (Florencia, Pskov, etc.), pueden hallarse muchos
ejemplos de esta clase de conflictos.
Podemos, por tanto, afirmar igualmente que en todos
los tiempos han existido jacobinos y anarquistas entre
los reformadores y los revolucionarios.
Formidables movimientos populares, marcados con las
características del anarquismo, tuvieron lugar en diversas
ocasiones en el pasado. Aldeas y ciudades se alzaron
contra el principio de gobierno –contra los órganos del
Estado, sus tribunales y sus leyes– y proclamaban la sobe-
ranía de los derechos del hombre. Negaban toda ley escrita
y afirmaban que cada uno debía gobernarse a si mismo
conforme a los dictados de su conciencia. Trataban, así,
de fundar una nueva sociedad basada en los principios de
igualdad, de total libertad y de trabajo. En el movimiento
cristiano de Judea, bajo Augusto –contra la ley romana
y su Estado y contra la moralidad, mejor dicho la inmo-
ralidad de la época– hubo, indudablemente, una muy
señalada tendencia anarquista. Pero poco a poco este
movimiento degeneró en movimiento eclesiástico, cons-
truido bajo el modelo de la Iglesia de los hebreos y de la
propia Roma imperial, lo que, naturalmente, mató todo
lo que en el cristianismo había de anarquista en sus
comienzos, dio a las enseñanzas cristianas la forma romana
actual y pronto se constituyó en el sostén principal de la
autoridad, del Estado, de la esclavitud y de la opresión.

111
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 112

La ciencia moderna y la anarquía

Las primeras semillas del “oportunismo” introducidas


en el cristianismo, se revelan ya pujantes en Los Evangelios
y en los Actos de los Apóstoles, o por lo menos en la
versión de los mismos incorporada al Nuevo Testamento.
Del mismo modo el movimiento anabaptista del siglo XVI,
que en lo esencial inauguró e hizo la Reforma, tenía también
un fondo anarquista. Pero, aplastado por esos reformadores
que, bajo las normas de Lutero, se coaligaron con los prín-
cipes en contra de las rebeliones campesinas, el movimiento
fue reprimido mediante una gran masacre de campesinos y
de los habitantes más pobres de la ciudad. Entonces el ala
derecha de la Reforma degeneró poco a poco hasta conver-
tirse en un compromiso entre su propia conciencia y el Estado,
que existe todavía bajo el nombre de protestantismo.
Resumiendo: la anarquía tuvo su origen en la misma
protesta crítica y revolucionaria que dio nacimiento al socia-
lismo en general. Solo una parte de los socialistas, después
de haber aceptado la negación del capitalismo y de la sociedad
fundada en la sujeción del trabajo al capital, se ha detenido
ahí. No se han declarado contrarios a lo que constituye la
verdadera fuerza del capital: el Estado y sus principales
apoyos: la centralización de la autoridad, la ley (hecha siempre
por la minoría en su propio beneficio), y la justicia, creadas
ambas para, sobre todo, proteger la autoridad y el capital.
La anarquía, por el contrario, no se detiene en la crítica
de esas instituciones, sino que dirige su brazo sacrílego,
no solo contra el capitalismo, sino también contra los
fuertes pilares del capitalismo: ley, autoridad y Estado.

112
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 113

Piotr Kropotkin

II.– El movimiento intelectual del siglo XVIII


Si bien la anarquía, como todas las manifestaciones revo-
lucionarias, surgió en el seno del pueblo, en las discordias
y en los tumultos y no en los gabinetes de estudios de los
hombres de ciencia, es importante, sin embargo, reconocer
la posición que ocupa en las distintas corrientes del pensa-
miento científico y filosófico de nuestro tiempo. ¿Cuál es
su actitud con respecto a esas diversas corrientes? ¿En cuál
de ellas se sustenta preferentemente? ¿De qué método de
investigación habrá de hacer uso para comprobar sus
conclusiones? En otras palabras, ¿a qué escuela de filo-
sofía del Derecho pertenece la anarquía? ¿Con cuál de las
tendencias de la ciencia moderna tiene mayor afinidad?
Esta cuestión reviste un interés muy considerable si se
tiene en cuenta el entusiamo por la metafísica económica
que actualmente priva en los círculos socialistas. Trataré,
por tanto, de analizarla tan breve y sencillamente como
me sea posible, evitando, cuando sea posible, el empleo
de términos difíciles de entender.67
El movimiento intelectual del siglo XIX tuvo su origen
en las obras de los filósofos ingleses y franceses de mediados
y fines del siglo anterior.
El despertar del pensamiento que se produjo entonces,
estimuló e hizo concebir a los pensadores el deseo de englobar
todo el conocimiento humano en un modelo general, en el
modelo de la Naturaleza. Dando de lado a las teorías esco-
lásticas y metafísicas de la Edad Media, tuvieron el valor de
considerar a la Naturaleza entera –el universo, nuestro sistema
67.- Al final del libro puede encontrarse un glosario, en el que se da la interpretación de
los diversos términos científicos en un lenguaje más comprensible. Así como biogra-
fías y bibliografías de los diversos autores mencionados.

113
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 114

La ciencia moderna y la anarquía

solar, nuestro globo, el desarrollo de las plantas, de los


animales y de la sociedad humana sobre la superficie del
mismo– como una serie de hechos que pueden ser estudiados
de la misma manera que se estudian las ciencias naturales.
Por medio del método verdaderamente científico, el método
inductivo-deductivo, emprendieron el estudio de todos los
hechos que nos ofrece la Naturaleza –ya pertenezcan al mundo
de los astros o al de los animales, o bien al de las creencias o
instituciones humanas–, absolutamente del mismo modo que
un naturalista estudia las cuestiones de la física.
Empezaron por recopilar hechos, y cuando se aventuraban
en el terreno de las generalizaciones, acudían a la inducción.
A veces establecían hipótesis, pero no les atribuían mayor
importancia que la que Darwin concedía a su hipótesis rela-
tiva al origen de nuevas especies por medio de la selección
en la lucha por la existencia o la que Mendeléyev atribuía a
su “tabla periódica”. Veían en ellas suposiciones que daban
una explicación provisional y facilitaban la agrupación de
hechos y su estudio posterior. Pero no olvidaban que esos
supuestos debían ser confirmados por multitud de hechos
diversos y explicados de un modo deductivo. No se los consi-
deraba como “leyes” –estos es, generalizaciones probadas–
en tanto no habían sido cuidadosamente verificados y bien
explicadas las causas de su constante exactitud.
Cuando el centro del movimiento filosófico pasó de
Escocia e Inglaterra a Francia, los filósofos franceses, con
la clara percepción del método que los distingue, acome-
tieron la empresa de construir todas las ciencias humanas,
así las naturales como las históricas, conforme a un plan
general y sobre unos mismos principios. Intentaron, desde
luego, edificar el “conocimiento generalizado”, la filo-
sofía del universo y su vida, sobre bases estrictamente
científicas, dejando de lado todas las construcciones meta-
físicas de los filósofos precedentes y explicando todos los

114
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 115

Piotr Kropotkin

fenómenos por la acción de las mismas fuerzas físicas (es


decir mecánicas) que les bastaban para explicar el origen
y la evolución del globo terrestre.
Se dice que cuando Napoléon I expresó a Laplace su
sorpresa porque en su Exposición del sistema del universo
no había encontrado por ninguna parte la palabra de
Dios, Laplace respondió: “No he tenido nunca la nece-
sidad de esa hipótesis”. Pero Laplace hizo más. Jamás
recurrió a las grandes palabras metafísicas, tras las cuales
se esconde siempre o la no comprensión o la oscura semi-
comprensión de los fenómenos, junto a la imposibilidad
de apreciar los hechos en su forma concreta, como canti-
dades mensurables. Laplace prescindió de la metafísica
tanto como de la hipótesis de un creador. Todavía más:
en su Exposición del sistema del universo omitió todo
cálculo matemático, escribiéndolo en un estilo compren-
sible a todo lector instruido. Los matemáticos pudieron
más tarde expresar cada uno de los pensamientos de esta
gran obra en ecuaciones matemáticas, esto es, como rela-
ciones entre cantidades mensurables. Muestra de esto es
la elaboración milimétrica de la obra de Laplace.
Lo que Laplace hizo con la mecánica celeste, los filósofos
franceses del siglo XVIII lo habían intentado hacer, con los
límites de los conocimientos de la época, con el estudio de
los demás fenómenos de la vida, así como con los del enten-
dimiento y los sentimientos humanos (psicología). Habían
renunciado a las afirmaciones metafísicas que habían preva-
lecido en los trabajos de sus antecesores y en que encon-
traremos posteriormente en los del filósofo alemán Kant.
Es bien sabido que Kant, por ejemplo, intentó explicar
los sentimientos morales del hombre, como representa-
ción de un “imperativo categórico” y que tal máxima de
conducta es obligatoria “si lo concebimos como ley suscep-
tible de universal aplicación”. Pero cada una de las pala-

115
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 116

La ciencia moderna y la anarquía

bras de esa elucidación utiliza formas nebulosas e incom-


prensibles (“imperativo”, “categórico”, “ley,” “universal”)
en vez de hechos materiales, conocidos por todos, que se
trababan de explicar.
Los enciclopedistas franceses no podían contentarse
con esas “grandes palabras” a modo de “explicación”.
A semejanza de sus predecesores escoceses e ingleses no
quisieron, para explicar de donde viene en el hombre la
concepción del bien y del mal, insertar, como dijo Goethe,
“una palabra ahí donde faltan ideas”. Por el contrario,
estudiaron al hombre mismo, y como antes Hutcheson
(1725) y más tarde Adam Smith en su mejor obra, El
origen del sentimiento moral, hallaron que el sentimiento
moral del hombre tiene su origen en la piedad y en la
empatía que sentimos por los que sufren. Proviene de la
capacidad de identificarnos con los demás, de la misma
manera que sentimos dolor físico cuando en nuestra
presencia vemos apalear a un niño, y ese acto nos rebela.
A partir de observaciones cotidianas como estas y hechos
bien conocidos, llegaron los enciclopedistas a amplias
generalizaciones. Por medio de este método explicaron,
en efecto, el sentimiento moral, que es un hecho complejo,
por hechos simplicísimos. Pero jamás pusieron en lugar
de hechos conocidos y comprensibles, palabras incom-
prensibles y obscuras que no dicen absolutamente nada,
como “imperativo categórico” o “ley universal”.
La ventaja del método de los enciclopedistas es obvia. En
vez de buscar una “inspiración de lo alto”; en lugar de inquirir
un origen sobrenatural, fuera de la humanidad, para el sentido
moral, dijeron al hombre: “He aquí el sentimiento de piedad
y simpatía, poseído por el hombre desde su origen, obtenido
por sus propias observaciones sobre sus semejantes y perfec-
cionado poco a poco por su experiencia de la vida en sociedad.
De ese sentimiento nos viene nuestro sentido moral”.

116
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 117

Piotr Kropotkin

Vemos así, que los pensadores del siglo XVIII no cambiaban


de método al pasar de los astros y de los cuerpos físicos al
mundo de las reacciones químicas, o del mundo de la física
y la química al de las plantas y animales o al hombre y el
desarrollo de las formas políticas y económicas de la sociedad
o finalmente, a la evolución del sentimiento moral, la reli-
gión, etc. El método era el mismo. A todas las ramas de la
ciencia aplicaban el método inductivo, y ni en el estudio
de las religiones ni en el análisis del sentimiento moral y
en el del pensamiento en general, hubo un solo caso en
que este método fallara o se hiciese necesario otro método
cualquiera. En ninguna circunstancia se vieron obligados
a recurrir a las concepciones metafísicas (“ dios”, “alma
inmortal”, “imperativo y categórico” inspirado por un ser
superior), o a cualquier otro método dialéctico. Intentaron
explicar la totalidad del universo y todos sus fenómenos
de la misma manera naturalista.
Durante esos años de remarcable desarrollo intelectual
edificaron su obra monumental: La Enciclopedia. Laplace
publicó su Sistema del Universo y Holbach su Sistema de
la Naturaleza. Lavoisier afirmó la indestructibilidad de la
materia, y por tanto de la energía y del movimiento.
Lomonósoff, inspirado en Bayle, bosquejaba por aquel
tiempo el esquema de su teoría mecánica del calor; Lamarck
explicaba el origen de la infinita variedad de especies de
animales y plantas por la adaptación a sus diversos entornos;
Diderot dio una explicación del sentimiento y de las costum-
bres morales , de las instituciones primitivas y de las reli-
giones sin recurrir a la inspiración de lo alto; Rousseau
intentó probar que la cuna de las instituciones políticas se
hallaba en el contrato social, o lo que es lo mismo, es un
acto de la voluntad humana. En resumen, no hubo esfera
del conocimiento que no fuese estudiada por medio de la
observación de los hechos y por el propio método cientí-

117
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 118

La ciencia moderna y la anarquía

fico de la inducción y la deducción científica verificadas


por la observación de los hechos y la experiencia.
Sin duda se cometieron más de un error en esta grande
e intrépida tentativa. Así, donde se carecía de conoci-
mientos, se cometieron en ocasiones suposiciones erróneas
y sin confirmar. Pero un nuevo método había sido apli-
cado a la totalidad de los conocimientos humanos, y
gracias a él los errores mismos eran fácilmente recono-
cidos y corregidos más tarde. Es así como el siglo XIX
recibió la herencia de un instrumento poderoso de inves-
tigación. Y con este instrumento, la ciencia moderna fue
capaz de edificar nuestra concepción total del Universo
sobre bases científicas, y liberarse de los prejuicios que la
oscurecían, así como de palabras nebulosas que no signi-
ficaban nada y que antiguamente se tenía por costumbre
usar cuando se quería obviar las cuestiones peligrosas.

III. Reacción de principios del siglo XIX


En los comienzos del siglo XIX, después del fracaso de la
gran Revolución francesa, Europa atravesó, como es sabido,
un periodo de reacción general, así en lo político como en
lo científico y filosófico. El terror blanco de los Borbones
en Francia, la Santa Alianza concertada en Viena el año 1815
entre Austria, Alemania y Rusia para combatir las ideas libe-
rales, el misticismo y el pietismo entre las clases altas y el
Estado policial generalizado, se imponían triunfantes.
Y a pesar de todo, en ninguna parte fueron aniquilados
los principios fundamentales de la Revolución. La eman-
cipación de los campesions y de los obreros urbanos que
se habían libertado de la situación de semiesclavitud en
la que la estaban hasta entonces, la igualdad ante ley y
el gobierno representativo, los tres principios esenciales

118
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 119

Piotr Kropotkin

promulgados por la Revolución y llevados por los ejér-


citos revolucionarios por toda Europa, hasta los confines
de Polonia, fueron poco a poco haciendo su camino en
Francia y en otros países. Después de la Revolución, que
había divulgado los grandes principios de Libertad,
Igualdad y Fraternidad, comenzó la lenta evolución, esto
es, la lenta transformación de las instituciones y la apli-
cación en el día a día de las ideas proclamadas en Francia
en 1789-1793. Remarquemos de paso, que la realización
por la vía de la evolución, de los principios proclamados
durante la tormenta revolucionaria, puede ser considerada
como una ley general del desarrollo de las sociedades.
Si bien la Iglesia, el Estado y la ciencia pisoteaban la
bandera en que había escrito la Revolución su divisa
“Libertad, Igualdad, Fraternidad”, si bien el acomoda-
miento con lo existente se había convertido en la consigna
del momento, incluso en la filosofía, los grandes princi-
pios de libertad penetraban sin embargo en la vida. Es
verdad que la servidumbre de los campesinos y la Inquisición
abolida en España e Italia por los ejércitos de la Revolución,
fueron restablecidas. Pero esas instituciones habían reci-
bido un golpe mortal del que no se recuperarían nunca.
La ola libertadora llegó primero a la Alemania occidental,
se extendió a Prusia y Austria, ganó las penínsulas de España
e Italia, y fluyendo hacia oriente, alcanzó incluso, en 1861 Rusia
y en 1878 los Estados Balcánicos. También en Norteamérica
fue abolida la esclavitud el año 1863. Al mismo tiempo las
ideas de igualdad de todos ante la ley y del gobierno repre-
sentativo se habían extendido de oeste a este, y a fines del siglo
XIX únicamente Rusia y Turquía continuaron bajo el yugo de
la autocracia, aunque ya muy enferma68.
Más todavía. En la misma línea divisoria de los siglos
XVIII y XIX se encuentran ya las ideas de manumisión econó-

68.- Véase el capítulo “Conclusión” de mi obra La gran Revolución francesa.

119
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 120

La ciencia moderna y la anarquía

mica ruidosamente invocadas. Inmediatamente después del


derrocamiento del rey por el pueblo de París, el diez de
agosto de 1792, y sobre todo tras el derrocamiento de los
girondinos el dos de junio de 1793, hubo en París como en
provincias, una exaltación del sentimiento comunista. Las
“secciones” revolucionarias de las grandes ciudades y muchas
de las municipalidades de las pequeñas poblaciones actuaron
en consecuencia a una considerable porción de Francia.
Las gentes inteligentes del pueblo gritaban que ya era
hora de que la igualdad dejara de ser una simple palabra:
debía convertirse en hechos. Y como las cargas de la
guerra que la república tuvo que sostener con todas las
monarquías coligadas recaían especialmente sobre los
pobres, el pueblo obligó a los Comisarios de la Convención
a tomar medidas comunistas e igualitarias.
La Convención misma se vio forzada por las demandas
populares a adoptar medidas comunistas tendentes a la
“abolición de la pobreza” y la “nivelación de la fortuna”.
Después de que los girondinos fueran expulsados del
gobierno en el levantamiento del 31 de mayo -2 de junio
de 1793, la propia Convención se vio obligada a adoptar
disposiciones encaminadas, no sólo a la nacionalización
de la tierra, sino también del comercio nacional, por lo
menos de los artículos de primera necesidad.
Este movimiento, profundamente arraigado, duró hasta
julio de 1794, cuando la reacción burguesa girondina,
aliada con los monárquicos, tomó ventaja el 9 de termidor.
Pero pese a su corta duración dio al siglo XIX su carácter
específico: la tendencia comunista y socialista de sus
elementos avanzados.
Mientras duró el movimiento de 1793-1794, encontró
para difundirlo agitadores populares. Sin embargo, entre
los escritores franceses de la época no hubo ninguno capaz
de dar expresión literaria a esas aspiraciones (que recibieron

120
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 121

Piotr Kropotkin

el nombre “del más allá de Marat”), de tal modo que


dejaran huella duradera en los espíritus.
Solamente en Inglaterra William Godwin publicó en 1793,
su obra verdaderamente notable Investigación sobre la Justicia
política y su influencia en la moralidad pública, que lo convirtió
en el primer teórico del socialismo sin gobierno, esto es, de
la anarquía. Mientras Babeuf, ayudado y quizás inspirado por
Buonarotti, se presentó, en 1796, como el primer teórico del
socialismo centralizador, es decir, del socialismo de Estado.
Más tarde, desarrollando los principios ya iniciados a
finales del siglo XVIII, surgieron Fourier, Saint-Simon y
Robert Owen, los tres fundadores del socialismo moderno
y a la vez representantes de sus tres principales escuelas.
Y aun después, hacia los años 40 del siglo XIX, aparece
Proudhon que, sin conocer el trabajo de Godwin, desarrolló
de nuevo los fundamentos del anarquismo.
Las bases científicas del socialismo, bajo dos aspectos,
gubernamental y antigubernamental, fueron así elabo-
radas desde principios del siglo XIX con una riqueza de
desarrollo que desgraciadamente desconocen nuestros
contemporáneos. Pero lo cierto es que en realidad el socia-
lismo moderno, que data de la Asociación Internacional
de los Trabajadores, fundada en 1864, no ha superado a
sus fundadores más que en dos puntos, esenciales sin
duda, pero solamente en esos dos puntos. El socialismo
moderno se ha convertido en revolucionario y ha roto
con la idea del “Cristo socialista y revolucionario”, frecuen-
temente parafraseada antes de 1848.
El socialismo moderno entendió que para realizar sus aspi-
raciones era absolutamente necesaria la revolución social,
no en el sentido que se da a la palabra “revolución” cuando
se habla de una “revolución industrial” o de una “revo-
lución en las ciencias”, sino en su significado concreto y
exacto, en el de una rápida y general reconstrucción de los

121
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 122

La ciencia moderna y la anarquía

fundamentos mismos de la sociedad. Además, el socia-


lismo moderno dejó de mezclar sus concepciones con
ciertas reformas anodinas y de carácter sentimental de las
que hablaban ciertos reformadores cristianos. Pero esto
último –es preciso hacerlo notar– ya había sido hecho por
Godwin, Fourier y Owen. En cuanto a la administración,
a la centralización y al culto de la autoridad y de la disci-
plina, que la humanidad debe a la teocracia y al Derecho
Romano Imperial –supervivencias de un oscuro pasado,
como tan bien lo ha caracterizado P. Lavroff–, siguen
estando presentes en todavía en muchos socialistas de
nuestros tiempos y que, por consecuencia, no han alcan-
zado el nivel de sus predecesores ingleses y franceses.
Sería difícil dar aquí idea adecuada de la influencia que
la reacción, convertida en soberana después de la Gran
Revolución francesa, ejerció sobre el desarrollo de la
ciencia69. Bastará constatar que todo aquello de lo que la
ciencia se muestra tan ufana, fue ya señalado, y con
frecuencia más que indicado –algunas veces establecido
en forma científica bien definida–, hacia finales del siglo
XVIII. La teoría mecánica del calor; la indestructibilidad
del movimiento (conservación de la energía); la variabi-
lidad de las especies por la influencia del medio; la psico-
logía fisiológica; la interpretación antropológica de la
historia, de la legislación y de las religiones; las leyes del
desarrollo del pensamiento; en una palabra toda la concep-
ción mecánica y toda la filosofía sintética (una filosofía
que analiza la generalidad de los fenómenos físicos,
químicos, vitales y sociales como un todo), habían sido
ya delineadas y en parte elaboradas en el siglo anterior.
Pero cuando los reaccionarios recobraron su poderío,
después de la derrota de la Revolución francesa, inten-
taron durante medio siglo acallar todos esos descubri-
69.- He desarrollado este asunto con alguna extensión en una conferencia hecha en
Inglaterra bajo el título El desarrollo de la ciencia en el siglo XIX.

122
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 123

Piotr Kropotkin

mientos. Los hombres de ciencia reaccionarios las descri-


bían como poco científicos. Con el pretexto de estudiar
primeramente los hechos y reunir materiales para la
“ciencia”, se repudiaron en sociedades científicas hasta las
investigaciones que no eran más que simples cuantificaciones
–como los descubrimientos del anciano Séguin y más tarde
el de Joule sobre la determinación del equivalente mecá-
nico del calor, cantidad necesaria de fricción mecánica para
obtener cierta cantidad de calor–. Y la misma Royal Society
de Gran Bretaña, que es la Academia de la Ciencia en
Inglaterra, se negó a imprimir el trabajo de Joule porque
no le juzgaba científico. De igual manera, el notable trabajo
de Grove sobre la unidad de todas las fuerzas físicas, escrito
en 1843, no mereció atención alguna hasta 1856.
Es necesario estudiar la historia de la ciencia en la
primera mitad del siglo XIX para comprender cuán densa
era la oscuridad que envolvía a Europa en aquel tiempo.
El velo fue súbitamente desgarrado hacia finales de los
años cincuenta, cuando comenzó en Occidente el movi-
miento liberal que produjo el alzamiento de Garibaldi, la
liberación de Italia, la abolición de la esclavitud en América,
las reformas liberales en Inglaterra, etc. Ese mismo movi-
miento provocó en Rusia la abolición de la servidumbre y
del Knout, trajo la derrota de la autoridad filosófica de
Schelling y de Hegel, y dio origen a una abierta rebelión
contra el vasallaje intelectual y la servidumbre a todo género
de autoridad, rebelión conocida bajo el nombre de nihilismo.
En la actualidad, ahora que podemos reconstruir la historia
intelectual de esos años, es evidente que fue la propaganda
de las ideas republicanas y socialistas en la tercera y cuarta
década del siglo XIX y la revolución de 1848 lo que ayudó
a la ciencia a romper las ataduras que la constreñían.
Sin entrar en detalles, será suficiente recordar algunos
hechos, bastará con remarcar que Séguin, que hemos citado

123
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 124

La ciencia moderna y la anarquía

más arriba, Agustin Thierry (el historiador que primero


puso las bases del estudio del régimen popular de las
comunas y de las ideas federalistas de la Edad Media) y
Sismondi (historiador las ciudades libres de Italia), fueron
alumnos de Saint-Simon, uno de los tres fundadores del socia-
lismo en la primera mitad del siglo XIX. Alfred R. Wallace,
que estableció al mismo tiempo que Darwin la teoría del
origen de las especies por medio de la selección natural, era
en su juventud partidario ferviente de Robert Owen; Auguste
Comte fue saint-simoniano; Ricardo y Bentham fueron
owenistas. Y los materialistas Carl Vogt y George Lewes,
lo mismo que Grove, Mill, Herbert Spencer y muchos otros
estuvieron bajo la influencia del movimiento radical-socia-
lista de la tercera y cuarta década del siglo. De este movi-
miento es donde todos sacaron su valor científico.
La aparición en el corto espacio de cinco o seis años,
de 1856 a 1862, de los trabajos de Grove, Joule, Berthelot,
Helmholtz, Mendeleeff; de Darwin, Claude Bernard,
Spencer, Moleschott y Vogt; de Lyell sobre el origen del
hombre; de Bain, Mill y Bournouf; verdadera y súbita
constelación de maravillosos trabajos, produjo una
completa revolución en las concepciones fundamentales
de la ciencia. Y la ciencia se aventuró inmediatamente
por nuevos caminos. Ramas enteras de conocimiento
fueron creadas con prodigiosa rapidez.
La ciencia de la vida (la biología); la de las instituciones
humanas (antropología y etnología); la del entendimiento, de
la voluntad y de las pasiones (psicología física); la historia del
derecho y de las religiones, y así sucesivamente surgieron
ante nuestros propios ojos, sorprendiendo nuestra inteli-
gencia por la intrepidez de sus generalizaciones y por el
carácter revolucionario de sus conclusiones. Lo que habían
sido simples conjeturas generales en el siglo XVIII ahora se trans-
formaban en hechos, demostrados por medio de la balanza

124
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 125

Piotr Kropotkin

y el microscopio, y verificados por miles de observaciones y


experimentos. Hasta la manera de escribir cambió por
completo. Todos y cada uno de los hombres de ciencia mencio-
nados volvieron a la sencillez, exactitud, y podría decir, a la
belleza de estilo que caracterizó a los seguidores del método
inductivo y en el que los escritores del siglo XVIII fueron
grandes maestros, una vez libres del énfasis metafísico.
Es imposible predecir en qué dirección continuará desen-
volviéndose la ciencia en lo sucesivo. En tanto cuanto los
hombres de ciencia dependan de los capitalistas y de los
gobiernos, su ciencia llevará inevitablemente el sello de la
influencia de los ricos y de los gobernantes y un periodo de
estancamiento análogo al de la primera mitad del siglo XIX
podrá producirse otra vez. Pero una cosa es cierta: en la
ciencia, tal como se nos presenta hoy, no hay necesidad
alguna de aquella hipótesis sin la cual supo pasarse Laplace
ni de las metafísicas “pequeñas palabras” de que se mofó
Goethe. Podemos ya leer el libro de la Naturaleza, incluido
el que comprende el desarrollo de la vida orgánica e inor-
gánica y también de la humanidad sin recurrir a la idea de
un creador o a una mística fuerza o, en fin, a un alma
inmortal; y podemos hacerlo sin consultar la trilogía de
Hegel ni ocultar nuestra ignorancia tras símbolos metafí-
sicos, a los que nosotros mismo hemos dotado de una exis-
tencia real. Los fenómenos mecánicos, más y más complicados
a medida que pasamos del mundo físico a los hechos de la
vida, bastan para explicar la Naturaleza y toda la existencia
orgánica, intelectual y social, en nuestro planeta.
Sin duda, es mucho lo que resta por conocer, oscuro,
incomprendido en el universo, y sabemos bien que a
medida que tapamos los boquetes de nuestro conoci-
miento, nuevas grietas se abren en él. Pero no sabemos
de ninguna región de los conocimientos en que nos sea
imposible hallar adecuada explicación de los fenómenos

125
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 126

La ciencia moderna y la anarquía

correspondientes si volvemos a los sencillos hechos físicos


que vemos producirse cuando se encuentran dos bolas
de billar o cuando cae una piedra, o a los hechos químicos
que continuamente observamos a nuestro alrededor. Estos
hechos mecánicos han sido suficientes hasta ahora para
explicar toda la vida de la Naturaleza. Nunca nos han enga-
ñado, y no vemos la posibilidad de descubrir nunca un
ámbito en el cual los hechos mecánicos no cumplan con
lo esperado. Nada justifica, hasta ahora por lo menos, la
sospecha de la existencia de un mundo semejante.

IV. La filosofía positiva de Comte


Es evidente que en el momento en que la ciencia alcanzó
los resultados mencionados en el capítulo anterior, se
llevó a cabo una tentativa de construir una filosofía sinté-
tica que englobara todos esos resultados. Sin entretenerse
con los productos de su propia imaginación con lo que
los filósofos distrajeron a nuestros padres y nuestros
abuelos tales como la “substancia”, “idea del universo”,
“destino de la vida” y otras expresiones simbólicas; aban-
donado todo antropomorfismo, esto es, dotar a las fuerzas
físicas y a la naturaleza de cualidades e intenciones
humanas, era natural intentar construir una filosofía que
fuera un resumen sistemático, unificado y razonado de todo
nuestro saber. Tal filosofía, elevándose gradualmente de
lo simple a lo complejo, establecería en grandes líneas
los principios fundamentales de la vida del universo y
nos suministraría al mismo tiempo la clave para
comprender la naturaleza entera. De este modo nos dotaría
también de un poderoso instrumento para futuras inves-
tigaciones y nos ayudaría a descubrir nuevas conexiones
entre los diversos fenómenos –actualmente se les dice

126
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 127

Piotr Kropotkin

“leyes naturales”–, inspirándonos confianza plena en lo


riguroso de nuestras conclusiones, por distintas que puedan
resultar de las nociones admitidas.
Hubo varias tentativas en este sentido en el siglo XIX.
Las de Auguste Comte y Herbert Spencer merecen sobre-
manera nuestra atención.
La necesidad de una filosofía sintética fue ya entrevista en
el siglo XVIII por los enciclopedistas; por Voltaire en su admi-
rable Diccionario filosófico, que aun en nuestros días es una
obra monumental; por Turgot y más tarde, e incluso de forma
más clara, por Saint-Simon. Pero fue Auguste Comte, en la
primera mitad del siglo XIX, quien emprendió la misma obra,
de una manera completamente científica, respondiendo a los
recientes progresos de las ciencias naturales.
Sabemos que en lo que concierne a las matemáticas y
a las ciencias exactas en general, Comte llevó a cabo su
cometido de un modo admirable. Ahora se reconoce que
hizo perfectamente bien en introducir la ciencia de la vida
(biología) y la ciencia de las sociedades humanas (socio-
logía) en el ciclo de las ciencias positivas, y sabemos
asimismo cuán formidable influencia ejerció su Filosofía
positiva sobre la mayoría de los pensadores y de los sabios
de la segunda mitad del siglo XIX.
Pero ¿por qué Comte –se preguntan los admiradores del
gran filósofo– se mostró tan débil cuando emprendió en
su segundo trabajo, Política positiva, el estudio de las
instituciones modernas y sobre todo de la ética –la ciencia
de la concepciones morales–? ¿Cómo pudo un espíritu tan
vasto y positivo como el suyo pudo convertirse final-
mente en fundador de una religión y de un culto, como
fue el caso de Comte en el final de sus días?
Muchos de sus discípulos de Comte trataron de conci-
liar esta religión y este culto con sus obras anteriores y
mantienen, contra toda evidencia, que el filósofo siguió

127
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 128

La ciencia moderna y la anarquía

el mismo método en sus dos obras, Filosofía positiva y


Política positiva. Pero dos filósofos positivistas tan impor-
tantes como Littré y John Stuart Mill, coinciden en no reco-
nocer la Política positiva como parte integrante de la
filosofía de Comte. Estos dos filósofos no ven en esa obra
más que el fruto de un cerebro en decadencia.
Así, la contradicción patente que existe entre las dos
mencionadas obras de Comte es todavía más caracterís-
tica y arroja alguna luz sobre distintas cuestiones de las
más importantes en nuestros días.
Cuando Comte terminó su Curso de filosofía positiva,
debía ciertamente estar informado de que no había intro-
ducido en su filosofía la cuestión más esencial, el origen
del sentido moral en el hombre y la influencia de este
sentimiento en el mismo hombre y en las sociedades
humanas. Estaba claro que había que indicar el origen de
ese sentimiento y explicarlo por medio de las mismas
causas que Comte había empleado en la explicación de
la vida en general. Comte tuvo que demostrar cómo el
hombre, sin la intervención de una fuerza sobrenatural,
se vio en la necesidad de obedecer a ese sentimiento o, por
lo menos, de acomodarse a él.
Es aún más sorprendente que Comte se situase en el
mismo punto de vista seguido más tarde por Darwin
cuando trató de explicar en El origen del hombre la génesis
del sentido moral del ser humano. Comte escribió, de
hecho, algunas páginas admirables en su Política positiva,
que demuestran cómo la extensión de la sociabilidad y del
apoyo mutuo entre los animales y su importancia ética
no habían escapado a su fina atención70.
70.- Yo no tenía noticia de esos pasajes cuando publiqué la primera edición de este
ensayo. Fue un positivista, amigo mío, residente en el Brasil, quien llamó mi atención
hacia ellos enviándome al propio tiempo la segunda gran obra de Comte. Aprovecho
esta oportunidad para testimoniarle mi más vivo reconocimiento. Hay en esta obra del
gran filósofo páginas y más páginas plenas de genio, y leerlas ahora de nuevo, con
todo el conocimiento acumulado durante una vida entera, merced a la invitación de
un amigo, fue para mi un profundo placer.

128
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 129

Piotr Kropotkin

Pero para sacar de aquellos hechos las conclusiones nece-


sarias, positivistas, faltaba todavía, cuando él escribió, los cono-
cimientos en biología, y Comte mismo carecía de la audacia
precisa para hacerlo. Así suprimió a Dios, divinidad de todas
las religiones positivas, a quien el hombre viene obligado a
prestar culto y rezar para permanecer moral, y puso en su
sitio la Humanidad con mayúscula. Nos ordenó a postrarnos
ante esta nueva divinidad y dirigirle nuestras oraciones con
el fin de desarrollar en nosotros el elemento moral.
Una vez hecho eso y reconocida la necesidad de que el
hombre adore algún ser colocado fuera y por encima de
él, así como la de conservar al animal humano en el
sendero del deber, lo demás vino por sí mismo. El ritual
de la religión de Comte fue fácilmente fundado en los
rituales de las antiguas religiones que proceden del Oriente.
De hecho, Comte se vio constreñido a adoptar tales
conclusiones desde el momento mismo en que no reconoció
que el sentimiento moral del hombre, como la sociabi-
lidad y la sociedad misma, tenía un origen prehumano; desde
el instante que no vio en él un subsiguiente desenvolvimiento
de la sociabilidad animal, fortificado en el hombre por la
observación de la Naturaleza y por la experiencia acumu-
lada de la vida de las sociedades humanas.
Comte no comprendió que el sentido moral del hombre
depende de su naturaleza en el mismo grado que su orga-
nización física, que todo, en conjunto, es la herencia deri-
vada de un proceso de desarrollo extraordinariamente largo,
una evolución de decenas de miles de años de duración.
Había señalado los sentimientos de sociabilidad y apoyo
mutuo que existen entre los animales; pero bajo la influencia
del gran zoólogo Cuvier, entonces la mayor autoridad cien-
tífica, no admitió lo que Buffón y Lamarck habían entre-
visto ya: la variabilidad de las especies. No reconocía, por
tanto, el ininterrumpido proceso de evolución que va del

129
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 130

La ciencia moderna y la anarquía

animal al ser humano. En consecuencia, no pudo comprender


lo que entendió Darwin: que el sentido moral del ser humano
no es más que una posterior evolución de los instintos de
mutuo apoyo existentes en las sociedades animales mucho
antes de que el primer ser de figura humana hubiese apare-
cido sobre la tierra. Así, Comte no pudo percatarse, como
nosotros podemos y debemos hacerlo ahora, que cual-
quiera que sean los actos inmorales de los hombres aislados,
el sentido moral de la especie humana sobrevivirá instin-
tivamente en la humanidad mientras la especie no entre en
un período de decadencia; que los actos contrarios a una
moral derivado de esa fuente natural provocarán necesa-
riamente reacciones por parte de otros seres humanos, del
mismo modo que las acciones mecánicas producen reac-
ciones en el mundo físico. Y no se percató que en esta capa-
cidad de reacción contra los actos antisociales de algunos,
descansa la fuerza natural que preserva el sentido moral y
los sociales de las sociedades humanas, como se mantienen
en las sociedades animales, sin ninguna intervención exte-
rior; que, finalmente, esta fuerza es infinitamente más pode-
rosa que las órdenes de cualquier religión o cualquier
legislador. Pero, una vez que Comte no admitió esto, se
vio obligado a inventar una nueva divinidad, la Humanidad,
y un nuevo culto a fin de mantener al hombre perpetua-
mente en la senda de la vida moral.
Como Saint-Simon, como Fourier, pagó así tributo a su
educación cristiana. Sin admitir una lucha entre los prin-
cipios del Bien y del Mal, ambos de igual fortaleza, y sin
que el ser humano acudiera a la representación del Bien
para fortalecerse a sí mismo frente a la representación del
Mal, sin esto, el cristianismo no puede existir. Y Comte,
imbuido en esta idea cristiana, retornó a ella en el momento
en que se topó en su camino con la cuestión de la moral
y de los medios para fortalecerla en nuestros sentimientos.

130
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 131

Piotr Kropotkin

El culto a la Humanidad debía servirle como instrumento


para alejar del ser humano el nefasto poder del Mal.

V. El despertar en los años 1856-1862


Auguste Comte fracasó en su estudio de las instituciones
humanas, y sobre todo del principio moral. Pero es nece-
sario no olvidar que las obras Filosofía positiva y Política
positiva fueron escritas mucho antes del periodo 1856-
1861 en el que, como ya hemos hecho notar, se amplió
súbitamente el horizonte de la ciencia y se elevó, con gran
rapidez, el nivel de las concepciones de las personas instruidas.
Las obras sobre las diferentes ramas científicas que se
editaron en esos cinco o seis años produjeron una revo-
lución tan completa en todas nuestras concepciones sobre
la Naturaleza, sobre la vida en general y sobre vida de las
sociedades humanas, que no encontramos parangón en
toda la historia de la ciencia en los últimos veinte siglos.
Lo que los enciclopedistas habían remotamente perci-
bido o solo presagiado, lo que solo unas pocas preclaras
inteligencias del siglo XIX fueron capaces de discernir con
mucha dificultad, apareció de repente con toda la fuerza
del saber. El conjunto, tan completo y tan bien elaborado
por el método inductivo-deductivo de las ciencias natu-
rales, que el resto de métodos de investigación se trans-
formaron de golpe en incompletos, falsos e inútiles.
Y este nuevo conocimiento fue alcanzado por la aplicación
del método científico inductivo, de una manera tan completa
y en forma tan comprensiva que en adelante todos los demás
métodos resultaron falsos, insuficientes y sin finalidad.
Detengámonos por un momento en esos resultados, lo
que nos permitirá comprender mejor el siguiente intento
de crear una filosofía sintética realizado por Herbert Spencer.

131
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 132

La ciencia moderna y la anarquía

En el transcurso de esos seis años, Grove, Clausius,


Helmholtz, Joule y toda una falange de físicos y astró-
nomos –incluso Kirchhoff que por medio de su descubri-
miento del análisis químico espectral nos permitió reconocer
la composición química de las estrellas, es decir de los
cuerpos celestes más alejados de nosotros– rompieron las
limitaciones que hasta entonces había privado a los hombres
de ciencia penetrar en el amplio dominio de las generali-
zaciones físicas. Y en unos cuantos años quedó demostrada
hasta la evidencia la unidad de todo el mundo inorgánico.
Se hizo imposible hablar en lo sucesivo de los misteriosos
“fluidos”: eléctrico, calórico, magnético u otro, al que
recurrían antes los físicos para explicar las diferentes
fuerzas físicas. Estaba ya probado que todos los fenó-
menos físicos, la luz, el calor, el sonido, la electricidad y
el magnetismo, eran el resultado de las mismas vibraciones
mecánicas de las moléculas que también producen las olas
del mar y las vibraciones de una campana o de un diapasón.
Fuimos más allá. Aprendimos a medir esos movimientos
invisibles, esas vibraciones de las moléculas –a pesar su
energía, por así decirlo– justamente del mismo modo que
medimos la energía del movimiento de una piedra que cae
desde cierta altura o la de un tren en marcha. La física se
convirtió en una rama de la mecánica.
Se demostró además en ese memorable periodo que los
más distantes cuerpos celestes –incluso las miríadas de soles
que forman la Vía Láctea– están compuestos por los mismos
elementos simples de que se componen también todos los
cuerpos existentes en la superficie de la Tierra y que se dan
en aquellos absolutamente las mismas vibraciones de las
moléculas con idénticos resultados físicos y químicos que
en nuestro planeta. Hasta los movimientos de las masas
celestes que viajan por el espacio conforme a las leyes
universales de la gravitación no son, con toda probabi-

132
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 133

Piotr Kropotkin

lidad, sino el resultado de todas esas vibraciones transmi-


tidas en todas direcciones por miles de billones de millones
de miriámetros a través del espacio interestelar del universo.
Las mismas vibraciones calóricas y eléctricas bastan para
explicar todos los fenómenos químicos. La química es solo
un capítulo de la mecánica molecular. Y aun la vida de los
animales y de las plantas en sus innumerables manifesta-
ciones no es más que un cambio de moléculas (o más bien
de átomos) en la vasta serie de cuerpos químicos, muy
complicados y por tanto muy inestables, del que se cons-
tituyen el tejido vivo de los seres animados. La vida no es
más que una serie de composiciones y descomposiciones
químicas en moléculas muy complejas; una serie de “fermen-
taciones” debida a fermentos químicos inorgánicos.
Además, en esos mismos años fue descubierto –y reco-
nocido y probado por completo en 1890-1900– que el
proceso de vida en las células del sistema nervioso consiste
también en permutaciones químicas en las moléculas de
las células y que la transmisión de una a otra célula nerviosa
de vibraciones moleculares y permutaciones químicas nos
proporciona una explicación mecánica de la vida nerviosa
de los animales y de la transmisión de las irritaciones en
las plantas. El resultado de todas estas investigaciones es
inmenso. Gracias a ellas, podemos hoy, sin abandonar el
dominio de los hechos puramente fisiológicos, comprender
cómo se producen y se graban en nuestro cerebro las
imágenes y las impresiones, cómo actúan las unas sobre
las otras y cómo generan las concepciones y las ideas.
Podemos asimismo comprender la llamada “asociación
de ideas”, es decir, cómo concepciones nuevas hacen revivir
otras creadas anteriormente. Así es como hemos logrado
penetrar un poco en el propio mecanismo del pensamiento.
Estamos, en verdad, muy lejos de saber todo lo que hay que
saber en este campo. Solo estamos dando los primeros pasos

133
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 134

La ciencia moderna y la anarquía

y nos queda mucho por descubrir. La ciencia apenas liberada


de la metafísica que la estrangulaba, solo explora las orillas
de ese gran dominio, la psicología física. Pero se han dado
ya los primeros pasos; se han puesto cimientos sólidos para
posteriores investigaciones. La antigua división en dos campos
separados, que el filósofo Kant trató de establecer –el dominio
de los fenómenos que exploramos “en el tiempo y en el
espacio” (el dominio físico) y el de los fenómenos que sólo
podemos considerar “en el tiempo” (fenómeno mental)–,
esta división tiene ahora necesariamente que desaparecer. Y
la cuestión planteada un día por el fisiólogo materialista ruso
Pr. Syetchenoff, “¿A qué rama de la ciencia corresponde la
psicología y como hay que estudiarla?”, ha sido contestada:
“¡Corresponde a la fisiología y es el fisiólogo quién ha de
estudiarla por medio del método fisiológico!”. En efecto, las
recientes investigaciones de los fisiólogos han arrojado ya
infinitamente más luz sobre el mecanismo del pensamiento,
sobre el origen de las impresiones, sobre su fijación en la
memoria y su transmisión, que todas las sutiles discusiones
con que los metafísicos nos distrajeron hasta ahora.
Es así batida la metafísica en los propios dominios que
antes le pertenecieron sin discusión. El campo de la psicología,
en que se consideraba invencible, ha sido también invadido
por las ciencias naturales y por la filosofía materialista, que
han acrecentado nuestros conocimientos en la materia con
una rapidez enteramente desconocida en los primeros tiempos.
Sin embargo, lo cierto es que entre los trabajos que
aparecieron durante estos cinco o seis años, ninguno hubo
que ejerciera tan profunda influencia como El origen de
las especies, de Charles Darwin.
Ya Buffon en el siglo XVIII y Lamarck a caballo entre el
siglo XIX y el XX, se aventuraron a sostener que las dife-
rentes especies de plantas y animales que pueblan la Tierra
no representaban formas inmutables. Las especies son

134
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 135

Piotr Kropotkin

variables y cambian continuamente bajo la influencia del


medio circundante. Las semejanzas familiares que reco-
nocemos en diferentes especies pertenecientes a tal o cual
grupo no prueban, se dijo, que esas especies descienden
de ancestros comunes. Así, las diferentes clases de ranún-
culos que hallamos en nuestros prados y pantanos son
necesariamente la descendencia de una sola y misma clase,
descendencia diversificada en su desarrollo a consecuencia
de una serie de cambios y adaptaciones a que estuvieron
sujetas en las diversas circunstancias de su existencia. Del
mismo modo, las actuales especies de lobos, perros, chacales
o zorros no existían en otros tiempos, pero en su lugar hubo
una especie animal que en el curso de las edades dio origen
a varias ramas representadas hoy por los lobos, los perros,
los chachales y los zorros. Del caballo, el asno, la cebra,
etc., ya conocemos perfectamente el ancestro común: se
han encontrado restos óseos en capas geológicas.
Mas en el siglo XVIII era peligroso profesar estas herejías.
Por mucho menos, la Iglesia había amenazado con perse-
guir a Buffon, que se vio obligado a incluir en su Historia
natural una rectificación de sus afirmaciones relativas a la
evolución geológica de la Tierra. La Iglesia era entonces
muy poderosa y los naturalistas que osaban defender here-
jías que quebrantaban la autoridad de los obispos, eran
amenazados con la prisión, la tortura o el manicomio. He
aquí por qué los “heréticos” hablaban con tanta prudencia.
Pero después de la revolución de 1848, Darwin y Wallace
pudieron afirmar bravamente la misma herética enseñanza
y Darwin tuvo también la audacia de agregar que el hombre
era igualmente el producto de una lenta evolución fisioló-
gica, que tenía sus orígenes en especies de animales similares
al mono y que el “espíritu inmortal” y el “alma moral” del
hombre se habían desarrollado análogamente a los instintos
sociales y la inteligencia en un chimpancé o en una hormiga.

135
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 136

La ciencia moderna y la anarquía

Nadie ignora los fulminantes anatemas que los Ancianos


de las Iglesias lanzaron contra Darwin, y especialmente contra
su valeroso, inteligente y sabio apóstol, Huxley, que tanto
hizo a favor de las conclusiones darwinistas que fue la prin-
cipal causa del miedo de los sacerdotes de todas las religiones.
La lucha fue acalorada, pero los darwinistas salieron
victoriosos, y desde entonces una nueva ciencia, la biología
–ciencia de la vida en todas sus manifestaciones–, ha ido
creciendo ante nuestros ojos. El origen de todas las espe-
cies por descendencia es hoy un hecho establecido. Incluso,
algunos de los sacerdotes lo aceptan y tratan de reconci-
liar la Evolución y la Revelación.
La obra de Darwin dio al mismo tiempo una nueva clave
y un nuevo método de investigación para mejor compren-
sión de muchos otros fenómenos, método aplicable a la
vida de la materia física, la de los organismos y la vida y
evolución de las sociedades. La idea de un continuo
desarrollo, es decir de la evolución, y de una adaptación
gradual de los seres y de las sociedades a nuevas condi-
ciones a medida que estas se modifican, abarca un mayor
campo de trabajo que la de la simple explicación del origen
de las nuevas especies. Tan pronto como fue aplicada al
estudio de la Naturaleza en general, así como al del hombre,
sus facultades y sus instituciones, se vio que se abrían
nuevos horizontes ante nosotros y se hacía posible explicar
algunos de los más difíciles problemas pertenecientes a
todas las ramas del conocimiento. Tomando ese principio,
tan rico en consecuencias, como base, fue posible recons-
truir no sólo la historia de los organismos, sino también
la historia de las instituciones humanas.
La biología probó, a través de Spencer, como todas las
especies de plantas y animales que habitan nuestro globo
fueron capaces de desarrollarse a partir de unos cuantos
organismos muy sencillos que existían sobre la tierra en

136
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 137

Piotr Kropotkin

sus comienzos. Haeckel pudo entonces trazar el esquema


del probable árbol genealógico de las diferentes clases de
animales, incluido el hombre. Esto era ya algo inmenso.
Pero también se pudo establecer los primeros funda-
mentos sólidos y científicos de la historia de las costum-
bres, creencias e instituciones humanas –conocimiento
que les faltó a los filósofos del siglo XVIII, especialmente
a Auguste Comte–. Esta historia de las sociedades, insti-
tuciones y religiones humanas puede ser escrita hoy en día
sin necesidad de recurrir a las fórmulas metafísicas de
Hegel y sin detenernos en las “ideas innatas” o a las
“sustancias” de Kant, es decir a inspiraciones exteriores.
Podemos reconstruirlas sin apelar a esas fórmulas muertas
para la investigación, y tras las cuales se ocultaban la
misma ignorancia, las mismas supersticiones antiguas, la
misma fe ciega bajo palabras rimbombantes.
Gracias a las obras de los naturalistas, de una parte y
de la otra, gracias a los trabajos de Henry Maine y sus conti-
nuadores, que aplicaron el mismo método inductivo al
estudio de las instituciones primitivas y a los códigos legales
que en ellas tienen su origen, fue posible durante los últimos
cincuenta años establecer la historia de las instituciones
humanas sobre tan firmes bases como la de la historia del
desarrollo de cualquier especie animal o vegetal.
Sin duda sería injusto olvidar el trabajo ya realizado
desde los años 30 del siglo XIX por la escuela de Agustin
Thierry en Francia, y el de Maurer y los “germanistas”
en Alemania, de quienes fueron continuadores en Rusia
Kostomaroff, Bielayeff y otros. El método de la evolución
había sido aplicado ya ciertamente, desde los enciclope-
distas, al estudio de las costumbres, de las instituciones
y de las lenguas. Mas sólo pudieron obtenerse resultados
exactos y realmente científicos a partir del momento en
que los hombres de ciencia aprendieron a considerar los

137
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 138

La ciencia moderna y la anarquía

hechos de la historia del mismo modo que los natura-


listas examinan el desarrollo gradual de los órganos de
una planta o los de una nueva especie.
En su época, no hay duda que las fórmulas metafísicas
ayudaron a los pensadores para hacer algunas generaliza-
ciones aproximadas. Sirvieron especialmente para despertar
las inteligencias dormidas y estimularon el pensamiento con
sus a veces poéticas concepciones de la unidad de la
Naturaleza y de su existencia infinita. En una época de reac-
ción, como la de las primeras décadas del siglo XIX, cuando
las generalizaciones inductivas de los enciclopedistas y las
de sus predecesores ingleses y escoses habían caído en el
olvido y era necesario un gran valor moral para hablar
frente al misticismo triunfante, de la unidad física y “espi-
ritual” de la Naturaleza –y ese coraje brillaba por su por
ausencia a los filósofos– las nebulosas metafísicas de los
alemanes mantenían el gusto por las generalizaciones.
Pero las generalizaciones de ese tiempo, establecidas
por medio del método dialéctico o por la inducción semi-
consciente, eran, por eso mismo, de una vaguedad deses-
perante. El método dialéctico se fundaba por lo común
en aserciones ingenuas semejantes a las formuladas por
algunos griegos en la antigüedad al afirmar que necesa-
riamente los planetas recorrían el espacio describiendo
circunferencias de círculo por la sola razón de que la
circunferencia es la más perfecta de las curvas. Si el carácter
simplista de tales afirmaciones y la total ausencia de
pruebas no chocaba a nadie, era únicamente porque ello
quedaba oculto en la vaguedad de los argumentos y lo
nebuloso del razonamiento tanto como en el estilo ampu-
loso, grotesco y oscuro. En cuanto a las generalizaciones
con origen en la inducción semiconsciente, fueron gene-
ralmente construidas sobre una serie en extremo limi-
tada de observaciones, como la prematura generalización

138
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 139

Piotr Kropotkin

de Weissmann construida sobre bases estrechas de hechos,


que tuvo alguna resonancia hace poco. Siendo la induc-
ción inconsciente, se exageraba con suma facilidad el
valor de sus conclusiones hipotéticas, y se presentaban como
leyes indiscutibles cuando no eran más que simples conje-
turas, meras suposiciones o el embrión de generaliza-
ciones que había necesidad de contrastar por medio del
más elemental examen de los hechos.
Y finalmente todas esas generalizaciones fueron expre-
sadas de una manera tan abstracta y nebulosa, como por
ejemplo, “la tesis, al antítesis y síntesis” de Hegel, que
dejaron el campo absolutamente libre para deducir de ella
las más arbitrarias conclusiones prácticas. En efecto, se puede
deducir de ellas –lo que ya se ha hecho realmente– el espí-
ritu revolucionario de Bakunin y la revolución de Dresden,
el jacobinismo revolucionario de Marx y el “reconoci-
miento de lo existente”, que ha guiado al ala derechista
de los hegelianos a hacer “la paz con la realidad”, esto es,
con la autocracia. Apenas es necesario mencionar aquí
los errores económicos en que cayeron los socialistas,
debido a su predilección por el método dialéctico y la
metafísica económica en vez de aplicarse en el estudio de
los hechos reales de la vida económica de los pueblos.

VI.– La filosofía sintética de Herbert Spencer


Cuando el estudio de la antropología, o sea de la evolución
fisiológica del hombre y del desarrollo de sus instituciones
y creencias religiosas, comenzó a hacerse de la misma
manera que se estudian todas las demás ciencias naturales,
fue al fin posible, delinear en sus rasgos esenciales la historia
de la humanidad. Y fue posible separarse para siempre de
la metafísica que había obstaculizado hasta entonces el

139
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 140

La ciencia moderna y la anarquía

estudio de la historia, de la misma forma que la tradición


bíblica había impedido el progreso de la geología.
Se podía creer, por tanto, que cuando Spencer emprendió
a su vez la construcción de una “filosofía sintética” a
mediados del siglo XIX lo lograría sin caer en los errores
que caracterizan la Política positiva, de Comte. Y sin
embargo, la filosofía sintética de Spencer, aunque siendo
un avance (no deja sitio para la religión y los ritos reli-
giosos), contiene en su parte sociológica falacias tan inex-
plicables como las incorporadas a la política positiva.
El hecho es que, cuando Spencer llegó a la psicología de
las sociedades, no supo seguir siendo fiel a su riguroso
método científico para estudiar esta rama del saber, y no osó
aceptar las consecuencias a las que el método le hubiera
conducido. Así, por poner un simple ejemplo, Spencer reco-
noce plenamente que la tierra nunca debería ser una propiedad
privada, ya que el dueño del suelo, aprovechándose de su
derecho para subir la renta de la tierra, puede impedir a los
cultivadores obtener del suelo todo lo que hubieran sacado
por medio del cultivo intensivo, o bien conservar incultas
sus tierras hasta que aumenten de valor por medio del
trabajo de los que le rodean. Spencer reconoce seguida-
mente que semejante sistema es nocivo para la sociedad y
está lleno de peligros. Pero, aunque muestra este respecto
a la tierra, no se aventura a emplear los mismos argumentos
respecto a otras riquezas acumuladas, como las minas y los
muelles, para no mencionar los talleres y las fábricas.
Otro ejemplo singular. Spencer alzó su voz contra la inter-
ferencia del Estado en la vida de la sociedad; aun más, dio
a una de sus obras un título que es en sí mismo todo un
programa revolucionario: El individuo contra el Estado.
Pero poco a poco, bajo pretexto de salvaguardar las funciones
protectoras del Estado, lo reconstruye enteramente tal
como existe hoy, con muy pocas y tímidas restricciones.

140
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 141

Piotr Kropotkin

Estas y otras contradicciones podrían explicarse por el


hecho de que Spencer construyó la parte sociológica de
su filosofía bajo la influencia del movimiento radical
inglés de los años 40, mucho antes de que hubiera escrito
la parte que se refiere a las ciencias naturales. En efecto,
Spencer publicó su Estática social en 1851, o lo que es
lo mismo, cuando aun estaba en su infancia el estudio antro-
pológico de las instituciones humanas. Pero sea como
fuere, el resultado fue que Spencer, como Comte, no
acometió el estudio de las instituciones humanas como un
naturalista, en vista de su propia finalidad, sin ideas
preconcebidas tomadas a préstamo en otros ordenes de
conocimiento ajenos a la ciencia. Además, hay que tener
en cuenta que tan pronto como Spencer emprendió su
filosofía de las sociedades, esto es, la sociología, adoptó
un nuevo método, el más engañoso de todos, el método
de las semejanzas o analogías, al cual evidentemente no
apeló en el estudio de los hechos de naturaleza física. Este
método le permitió justificar una serie considerable de
ideas preconcebidas, y el resultado de tales concesiones
ha sido que hasta ahora no hemos logrado obtener una
filosofía sintética asentada sobre las mismas bases, tanto
para las ciencias naturales como para las sociológicas.
Es preciso hacer constar también que para la compre-
sión de las instituciones primitivas de los salvajes, Spencer
era la persona menos adecuada. Al respecto, incluso exageró
una falta muy frecuente en los ingleses: la de no comprender
la moral y las costumbres de otras naciones. “Nosotros,
los ingleses, somos hombres de la ley romana, mientras que
los irlandeses son gentes de la ley consuetudinaria: he ahí
por qué no nos entendemos”, me dijo en cierta ocasión
James Knowles, hombre muy inteligente y muy perspicaz.
La falta de comprensión sube de grado cuando un inglés
se ocupa de lo que ellos llaman “razas inferiores”. Este es

141
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 142

La ciencia moderna y la anarquía

el caso de Spencer. Fue del todo incapaz de comprender


al salvaje y su respeto por la tribu, “la venganza de sangre”
considerada como un deber sagrado para el héroe de una
saga escandinava, o la intensa y aún más creciente vida,
aún llena de luchas, de la ciudad medieval. Las concep-
ciones del Derecho que se dieron en esos estadios de civi-
lización, fueron enteramente extraños a Spencer: no supo
ver en ellos más que salvajismo, barbarismo y crueldad.
Esto suponía un claro retroceso frente a Auguste Comte,
que había comprendido la importancia de la Edad Media
en el progresivo desarrollo de las instituciones, idea total-
mente olvidada en Francia desde entonces.
Por otra parte, y este error fue, tal vez, más importante,
Spencer, como Huxley y otros muchos, malinterpretó
completamente el verdadero significado de la “lucha por
la existencia”. Se la figuraba no sólo como una lucha entre
diferentes especies de animales (lobos alimentándose de
liebres, muchas especies de pájaros viviendo de insectos, y
así sucesivamente), sino también como una acentuada lucha
dentro de cada especie, entre todos sus individuos por un
sitio sobre la Tierra y por los medios de subsistencia. En
realidad, semejante lucha no existe, y menos en la exten-
sión imaginada por Spencer y tantos otros darwinistas.
Lo que a Darwin mismo corresponde de responsabilidad
en esta concepción errónea de la lucha por la existencia,
no hemos de discutirlo aquí.71 Pero es cierto que cuando
publicó El origen del hombre, doce años después de El
Origen de las especies, adoptó una concepción más amplia
y más metafórica de la lucha por la existencia que la de una
dura contienda en el seno de una misma especie. En esta
segunda obra escribió, por el contrario, que aquellas espe-
71.- Ver La selección natural y el apoyo mutuo. Para ver la forma en que Darwin tuvo
que cambiar de opinión sobre este tema y admitir cada vez más la acción directa del
entorno en la evolución de nuevas especies ver mis artículos sobre la selección natural
y la acción directa en el Nineteenth Century de julio, noviembre y diciembre de 1910
y de marzo de 1912. (Hay una edición de 2009 de La Catarata. N. de T.)

142
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 143

Piotr Kropotkin

cies que contienen el mayor número de individuos solida-


rios, cuentan con las mayores probabilidades de supervi-
vencia y de multiplicación, y desarrollando incluso la idea
de que el instinto social es un instinto más fuerte, más
permanente y más activo que el instinto de supervivencia.
Algo bien distinto a lo que nos dicen los “darwinistas”.
Los capítulos que Darwin dedicó en El origen del hombre
al desarrollo de la ética humana fuera de los hábitos sociales
de los animales de que desciende el hombre, podrían haber
sido el punto de partida para elaborar una concepción, extre-
madamente rica en consecuencias, de la naturaleza y evolu-
ción de las sociedades humanas (Goethe ya lo había adivinado).
Pero esas paginas pasaron inadvertidas. Solamente en una
conferencia dada en 1879 por el zoólogo Kessler hallamos
una concepción clara de las relaciones existentes entre la
lucha por la existencia y el apoyo mutuo en la Naturaleza.
“Para la evolución progresiva de una especie –decía expo-
niendo algunos ejemplos–, la ley del apoyo mutuo tiene
mucha más importancia que la ley del enfrentamiento mutuo”.
Un año después, Lanessan departió en París sobre La
lucha por la existencia y la asociación para la lucha; y segui-
damente Buchner publicó su obra El amor, en la que se
demuestra la importancia de la solidaridad entre los
animales como paso obligado hacia el desarrollo de las
primeras concepciones morales. Buchner dio al amor filial
y a la compasión tan preeminente puesto, que limitó
inútilmente su campo de investigación.
Me fue fácil probar y desarrollar en 1890 en El apoyo
mutuo, un factor de la evolución, pruebas de la notable
idea de Kessler y extenderla al hombre basándome en
exactas observaciones de la Naturaleza y las investiga-
ciones modernas sobre la historia de las instituciones. El
apoyo mutuo es, en efecto, no solamente el arma más
eficaz en la lucha por la existencia frente a las fuerzas

143
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 144

La ciencia moderna y la anarquía

hostiles de la Naturaleza y contra otras especies enemigas,


sino también el principal instrumento de evolución progre-
siva. Incluso para los otros animales más débiles garan-
tiza una vida más larga y en consecuencia una acumulación
de experiencias, lo que equivale a la seguridad de la progenie
y del progreso intelectual. Por esto es, sin duda, por lo
que las especies animales que más practican el apoyo
mutuo no sólo sobreviven más fácilmente en la lucha por
la vida que las que permanecen aisladas, sino que también
ocupan una posición más elevada entre sus propias y
respectivas clases (insectos, pájaros, mamíferos, etc.), por
la superioridad de su estructura física y por su inteligencia.
Este hecho fundamental de la Naturaleza Spencer no lo
remarcó. Aceptó, por el contrario, la lucha brutal por la
vida dentro de cada especie como un hecho establecido que
no necesitaba pruebas, como un axioma. Un combate a
muerte, “a zarpazos y picotazos” por cada pedazo de comida.
Su concepción de la vida fue tal y como la representaba el
poeta inglés Tennyson cuando decía que “la Naturaleza
estaba teñida con la sangre de gladiadores”. No fue hasta
1890 que Spencer comenzó a comprender, hasta cierto punto,
la importancia del apoyo mutuo (o mejor dicho del sentimiento
de solidaridad) en el mundo animal y se decidió a recoger
datos y hacer observaciones en esta dirección. Pero hasta su
muerte el hombre primitivo continuó siendo para él la bestia
feroz imaginaria que no vivía más que arrancando de la
boca de sus vecinos la última porción de alimento.
Es evidente que una vez adoptada premisa tan falaz
como la indicada, Spencer no podía construir su filosofía
sintética sin caer en una serie de errores.

144
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 145

Piotr Kropotkin

VII. La función de la ley en la sociedad


Spencer no fue el único en incurrir en estos errores. Fieles
a las enseñanzas de Hobbes, los filósofos del siglo XIX persis-
tieron en considerar a los hombres primitivos como bestias
feroces reunidos en pequeñas familias aisladas y luchando
unos con otros por el alimento y por las mujeres, hasta el
día en que fue establecida entre ellos una autoridad bonda-
dosa que impuso la paz. Incluso un naturalista como Huxley
repitió la afirmación de Hobbes escribiendo, en 1855, que
al principio los hombres vivían luchando “uno contra todos”
hasta que, gracias a unos pocos seres superiores, “se fundó
la primera sociedad” (véase su artículo The struggle for
existence: a programme72). Así, pues, hasta un darwinista
tan instruido como Huxley no tenía ninguna idea de que
la sociedad, lejos de haber sido creada por el hombre, existía
entre los animales mucho antes de que el hombre apareciera
sobre la Tierra; tal es la fuerza de un prejuicio establecido.
Si quisiéramos trazar la historia de ese prejuicio, encon-
traríamos pronto que tiene su origen en la religión y en
las iglesias. Las sociedades secretas de hechiceros, de
augures, de chamanes y más tarde los sacerdotes asirios
y egipcios, y aún después los sacerdotes cristianos, todos
trataron siempre de persuadir al hombre de que “el mundo
está sumergido en el pecado” y de que sólo la interven-
ción bondadosa del chamán, del hechicero, del sacerdote
o del santo, impide que el espíritu del mal se apodere del
hombre y que sólo ellos pueden obtener de la colérica
Divinidad que no castigue al hombre con todo tipo de males
para castigarlo por sus pecados.
72.- Nineteenth Century de 1885.

145
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 146

La ciencia moderna y la anarquía

El cristianismo primitivo se esforzó por debilitar este


prejuicio respecto a los sacerdotes pero la Iglesia cristiana,
basándose en las palabras de los evangelios relativas al
“fuego eterno”, no hizo más que reforzarlo. La idea misma
de un Dios Hijo llegado para morir en la tierra a fin de
redimir los pecados de la humanidad, confirma este modo
de pensar. Y eso es precisamente lo que permitió a la
“Santa Inquisición” someter a sus víctimas a las más
atroces torturas, a asarlos a fuego lento, porque así les
facilitaba un medio de arrepentimiento y de salvación de
los sufrimientos eternos. Por lo demás, no fue solamente
la Iglesia católico-romana la que actuó en este sentido;
todas las religiones cristianas, fieles al mismo principio,
compitieron entre si inventando nuevos sufrimientos que
tenían por objeto corregir a los que estaban sumidos en
el “vicio”. Incluso ahora novecientas noventa y nueve de
cada mil personas todavía creen que sucesos tan naturales
como las sequías, los terremotos y las epidemias nos son
enviados desde lo alto por cualquier tipo de divinidad a
fin de traer a la humanidad pecadora al buen camino.
Al propio tiempo, el Estado en sus escuelas y universi-
dades mantenía, y continúa manteniendo, la misma fe en la
perversidad natural del hombre. Demostrar la necesidad de
que haya un poder sobre por encima de la sociedad que
trabaje implantando un elemento moral en la sociedad por
medio del castigo, como consecuencia de la violación de la
“ley moral” (que con alguna astucia identifican con la ley
escrita); convencer a los hombres de que esta autoridad es
necesaria, es cuestión de vida o muerte para el Estado, porque
si los hombres dudaran de la necesidad de fortalecer los prin-
cipios morales por medio de la férrea mano de la autoridad,
pronto perderían la fe en la alta misión de sus gobernantes.
De esta manera, toda nuestra educación religiosa, histó-
rica, jurídica y social está imbuida de la idea de que los seres

146
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 147

Piotr Kropotkin

humanos, abandonados a si mismos, retornarían al salva-


jismo. Sin la autoridad, nos comeríamos los unos a los
otros; nada se puede esperar de la multitud, dicen, más
que la brutalidad y la guerra de todos contra todos. Esa masa
humana perecería si sobre ellos no se elevasen los elegidos:
el sacerdote, el legislador y el juez, con sus dos auxiliares
el policía y el verdugo. Ellos impiden la lucha de todos
contra todos, inculcan el respeto a la ley; educan en la
disciplina y dirigen a los hombres con mano firme hacia
los tiempos futuros donde las más nobles concepciones
hayan crecido en los “duros corazones” y el látigo, la cárcel
y el patíbulo sean menos necesarios que en la actualidad.
Nos reímos de uno de esos reyes que huyendo hacia el
exilio en 1848, decía: “¡Pobres súbditos míos; sin mí,
perecerán!”. Nos mofamos del mercader inglés que está
persuadido de que sus compatriotas descienden de la tribu
perdida de Israel y es, por tanto, su destino imponer el
buen gobierno a las “razas inferiores”.
Pero, ¿no encontramos esta misma autocomplacencia
en cualquier nación, entre la inmensa mayoría de gente
que tienen cierta instrucción?
Y sin embargo el estudio científico del desarrollo de las
sociedades y de las instituciones nos conduce a resultados
completamente distintos. Está probado que los usos y
costumbres creados por la especie humana para asegurar
el apoyo mutuo, la mutua defensa y la paz en general,
fueron precisamente elaborados por la “masa” anónima.
Y son esas costumbres las que capacitaron al hombre,
como a las especies animales existentes en nuestros días,
sobrevivir en la lucha por la existencia. La ciencia ha
demostrado que los supuestos líderes, héroes y legisla-
dores de la humanidad nada han añadido a la obra reali-
zada por el derecho consuetudinario. Los mejores de entre
ellos no hicieron más que traducir en palabras y sancionar

147
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 148

La ciencia moderna y la anarquía

esas instituciones. Mientras que la mayoría fueron unos


bienhechores tan singulares, que sólo se ocuparon en
destruir las instituciones del derecho consuetudinario,
que impedían el establecimiento de su autoridad personal
o bien la modificación de las instituciones populares en
su propio provecho y el de su casta.
Desde las edades más remotas perdidas en la obscura
noche del periodo glacial, los hombres han vivido en socie-
dades. Y esas sociedades fueron establecidas y rígidamente
mantenidas muy diversas instituciones cuyo objeto era
hacer posible la vida en común. Más tarde, a través de todo
el curso de la evolución humana, el mismo poder creativo
de las innominadas multitudes produjo siempre nuevas
formas de vida social, de ayuda mutua, de garantías de paz,
tan pronto surgían nuevas condiciones.
Por otra parte, la ciencia moderna ha demostrado clara-
mente que la ley, cualquiera que sea su procedencia, ya
se la represente como de origen divino, ya como fruto de
sabiduría del legislador, jamás ha hecho otra cosa que
ensanchar su esfera de aplicación, fijar, o mejor, cristalizar
de forma permanente las costumbres ya existentes. Todos
los códigos de la antigüedad no eran otra cosa sino colec-
ciones de costumbres y hábitos, puestas por escrito con
el objetivo de preservarlas para las generaciones veni-
deras. Pero al hacerlo, el legislador añadía siempre a esas
costumbres algunas reglas nuevas que implicaban
desigualdad y sumisión servil de las masas en beneficio
de las minorías enriquecidas y belicosas.
“No matarás; no hurtarás; no levantarás falsos testimo-
nios”, dice la ley de Moisés. Pero a estas excelentes reglas
morales comúnmente aceptadas en su época, añadió: “No
codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su asno”,
con lo que legalizó por mucho tiempo la esclavitud y puso
a la mujer al nivel de los esclavos y de las bestias de carga.

148
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 149

Piotr Kropotkin

“Ama a tu prójimo”, dijo la cristiandad más tarde; pero se


apresuró a agregar por boca del apóstol Pablo: “Que los
esclavos obedezcan a sus amos”; “No hay más autoridad
que la voluntad de Dios”, con lo cual se legitimó y deificó
la división de amos y esclavos y se perpetuó la autoridad
de los canallas que gobernaban en Roma por aquel tiempo.
Aun los mismos evangelios, al propio tiempo que enseñan
la sublime idea del perdón, verdadera esencia del cristia-
nismo, hablan en todas partes del Dios vengador y de
esta manera enseña la venganza.
Hallamos lo mismo en los códigos de los pueblos llamados
bárbaros, los galos, los longobardos, los alamanes, los
sajones, los eslavos, después de la caída del Imperio Romano.
Estos códigos legalizaron una costumbre, excelente sin duda,
que empezaba a extenderse entonces: la de pagar una
compensación por las lesiones y asesinatos en vez de prac-
ticar la ley del Talión, general en aquel tiempo, según la
cual había que tomarse “ojo por ojo, diente por diente,
golpe por golpe, vida por vida”. Al hacer esto, los códigos
bárbaros representaban ciertamente un progreso sobre la
ley de venganza de sangre, que había reinado en la tribu;
pero al mismo tiempo establecieron la división de los hombres
libres en clases, que en esa época apenas era visible.
Se pagará –decía el Código bárbaro– tal compensación por
un esclavo (al amo del esclavo); tal otra, mayor, por un
hombre libre; una, mayor todavía, por un jefe. En este
último caso la compensación era tan alta, que implicaba para
el homicida la esclavitud de por vida. Ahora bien; la idea
primaria de esas distinciones, establecidas por la costumbre,
fue sin duda la de que la familia de un jefe muerto en una
disputa perdía con su muerte mucho más que la familia de
un hombre libre ordinario que fuese muerto en iguales
circunstancias; por tanto, la primera tenía derecho a una
compensación de mayor cuantía que la segunda. Pero al

149
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 150

La ciencia moderna y la anarquía

convertir la costumbre en ley, el código estableció la divi-


sión de los hombres en clases, y lo hizo tan bien, que hasta
ahora no hemos sido capaces de librarnos de ella.
Igual resultado se observa en las legislaciones de todos
los tiempos, incluido el nuestro: la injusticia y la opresión
ejercida en un período determinado se transmite por la
ley a los periodos sucesivos. La tiranía del Imperio Persa
pasó a Grecia; la de Macedonia a Roma; la opresión y la
crueldad del Imperio Romano y las autocracias y teocra-
cias orientales fueron transmitidas a los incipientes Estados
bárbaros y a la misma Iglesia cristiana. Por medio de la
ley, el pasado encadena al futuro.
Todas las garantías que son necesarias para la vida de la
sociedad, todas las formas de vida social elaboradas en los
clanes y en las tribus, en las comunidades campesinas y
más tarde en las ciudades medievales; todas las formas de
relación entre las diferentes tribus y clanes, entre las ciudades-
estado de la Edad Media, se convirtieron después en los
elementos primarios de la ley internacional; todas las formas
de mutua protección y de defensa de la paz, incluyendo los
tribunales y los jurados, fueron iniciadas por el genio crea-
tivo de la masa sin nombre. En tanto que todas las leyes,
desde los más remotos tiempos hasta nuestros mismos días,
se han formado siempre de dos elementos muy diferentes:
uno que fortalecía y hacía obligatorios ciertos hábitos y
costumbres previamente reconocidos como útiles; otro que
agregaba a esas costumbres, en muchas ocasiones con una
simple redacción maliciosa de una costumbre preexistente,
el propósito de implantar o apuntalar la naciente auto-
ridad de reyezuelos, nobles, soldados y sacerdotes, para
consolidar y sancionar su poder y su autoridad.
Tales son las conclusiones a las que nos lleva el estudio
científico del desarrollo de las sociedades, estudio hecho
durante los últimos cuarenta años por un gran número de

150
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 151

Piotr Kropotkin

científicos concienzudos73. Es cierto que esos hombres de


ciencia no se atreven a formular conclusiones tan heréticas
como las que acabamos de leer. Pero el lector reflexivo
llega necesariamente a esas conclusiones tras leer sus trabajos.

VIII. Lugar de la anarquía en la ciencia moderna


¿Qué lugar ocupa, por lo tanto, la anarquía en el gran movi-
miento intelectual del siglo XIX?
La respuesta a esta pregunta se perfila ya en lo que
hemos dicho en los capítulos precedentes. La anarquía es
una concepción del universo fundada en la interpreta-
ción mecánica74 de los fenómenos que comprenden la
totalidad de la Naturaleza, incluido la vida de las socie-
dades humanas. Su método es el de las ciencias naturales,
y en consecuencia, todas sus conclusiones han de ser veri-
ficadas. Su tendencia es construir una filosofía sintética
que abarque todos los hechos de la Naturaleza, sin excluir
la vida de las sociedades y sus problemas económicos,
políticos y morales, sin caer, sin embargo, en los errores
de Comte y Spencer, por los motivos ya expuestos.
Es evidente que, necesariamente, la anarquía tiene que dar
sus propias respuestas a todas las cuestiones que nos plantea
la vida moderna y adoptar inevitablemente una actitud, frente
a esas cuestiones, totalmente distinta a la de todos los partidos
políticos, incluidos, hasta cierto punto, los partidos socia-
listas que aún no están libres de las viejas ficciones metafísicas.
Sin duda alguna, la elaboración de una completa concep-
ción mecánica de la Naturaleza y de las sociedades humanas
no ha hecho más que iniciarse en su parte sociológica, que
73.- N. del T.- Kropotkin hace un juego de palabras de difícil traducción al castellano pues
emplea la expresión “conscientious scientists”, ambos términos conteniendo la palabra cien-
tífico en inglés, como queriendo reforzar la idea del carácter científico de los investigadores.
74.- Sería mejor decir cinética (relación entre la fuerza y el movimiento), pero esta palabra
es menos conocida.

151
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 152

La ciencia moderna y la anarquía

estudia la vida y evolución de las sociedades. Sin embargo,


lo poco que se ha hecho hasta ahora, a veces incons-
cientemente, ya reviste el carácter que hemos indicado.
En la filosofía del derecho, en la teoría de la moral,
economía política y en el estudio histórico de los pueblos
y las instituciones, el anarquismo ha probado ya que no
se contenta con las conclusiones metafísicas de tiempos
pasados, sino que se ajusta a unas bases naturalistas.
Se niegan a ser engañados por las metafísicas de Hegel,
Schelling y Kant; por los comentaristas del derecho romano
o canónico; de los doctos profesores del derecho del
Estado, de la economía política de los propios metafí-
sicos, y trata de comprender con claridad meridiana todas
las cuestiones que surgen de tales esferas del conocimiento,
basándose en el volumen de trabajos realizados desde
una perspectiva naturalista durante los últimos treinta o
cuarenta años.
De la misma manera que las concepciones metafísicas
del “espíritu universal”, la “fuerza creativa de la
Naturaleza”, la “atracción amorosa de la materia”, la
“encarnación de la idea”, “la finalidad de la Naturaleza”,
la “razón de su existencia”, lo “incognoscible” y otras
muchas, fueron gradualmente abandonadas por la filo-
sofía materialista (mecánica, o mejor cinética); del mismo
modo que el embrión de generalizaciones que se encon-
traban oculto detrás de esas palabras fue traducido al
lenguaje concreto de los hechos, así tratamos ahora de
proceder cuando nos colocamos frente a los hechos de la
vida social.
Cuando los metafísicos quieren persuadir a un natura-
lista de que la vida emocional e intelectual del hombre se
desenvuelve “conforme a las leyes inherentes del espí-
ritu”, el naturalista se encoge de hombros y prosigue su
estudio paciente de los fenómenos de la vida, de la inte-

152
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 153

Piotr Kropotkin

ligencia, de las emociones y de las pasiones, a fin de probar


que pueden ser reducidas a fenómenos físicos y químicos,
tratando de descubrir sus leyes naturales.
De igual modo, cuando se dice a un anarquista que,
según Hegel, “toda evolución representa una tesis, una
antítesis y una síntesis” o que “la finalidad de la ley es el
establecimiento de la Justicia la cual representa la mate-
rialización de la Idea Suprema”, o todavía cuando se le
pregunta: “¿Cuál es, entonces, según usted, el objeto de
la vida?”, el anarquista se encoge también de hombros y
se pregunta a sí mismo: “Cómo es posible que dado el
actual desarrollo de las ciencias naturales, todavía existan
seres tan anticuados que aún creen en semejante ociosa
palabrería. Hombres que hablan aún el lenguaje de los
primitivos salvajes quienes solían antropomorfizar la
Naturaleza representándola como algo gobernado por
unos seres que tenían formas humanas.”
Los anarquistas no se dejan embaucar por tan sonoras
palabras, pues saben que sólo sirven para encubrir o la igno-
rancia (investigación incompleta) o lo que es peor, la supers-
tición, el temor ante lo desconocido. Así es que, cuando
se les habla en semejante lenguaje, pasan de largo sin
concederle la menor atención y continúan el estudio de las
concepciones e instituciones sociales pasadas y presentes,
fieles siempre al método de los naturalistas. Por este medio
han podido comprender que el desarrollo de la vida de las
sociedades es, en realidad, infinitamente más complejo y
de lejos más interesante que lo que pudiéramos creer si nos
atuviéramos a las fórmulas metafísicas.
Mucho se ha hablado últimamente acerca del método
dialéctico, recomendado por los socialdemócratas para la
elaboración del ideal socialista. Pero de ningún modo
podemos admitir ese método, que por otro lado no es
aceptado por ninguna de las ciencias naturales. El método

153
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 154

La ciencia moderna y la anarquía

dialéctico evoca en los naturalistas modernos algo muy


anacrónico, que tuvo su momento y ha sido olvidado,
felizmente hace ya mucho tiempo, por la ciencia. Ningún
descubrimiento del siglo XIX en mecánica, astronomía,
física, química, biología, psicología o antropología ha
sido hecho por el método dialéctico. Toda la inmensa
serie de adquisiciones del siglo es debido al empleo del
método inductivo-deductivo, que es el único método cien-
tífico. Y como el hombre es una parte de la Naturaleza,
como su vida personal y social es un fenómeno natural,
de igual manera que el crecimiento de una flor, o la evolu-
ción de la vida en las sociedades de hormigas y de abejas,
no hay razón alguna para que cuando pasamos de la flor
al hombre o de las poblados de castores a las ciudades de
los hombres, abandonemos el método que ha sido tan
útil y busquemos otro en el campo de la metafísica.
El método inductivo-deductivo que empleamos en las cien-
cias naturales ha demostrado de tal modo su eficacia en el siglo
XIX que ha sido capaz de hacer progresar la ciencia en cien
años más de lo que había progresado en los dos mil años
anteriores. Cuando los hombres de ciencia empezaron a apli-
carlo, en la segunda mitad del siglo, al estudio de las socie-
dades humanas, jamás tropezaron con ningún obstáculo que
los obligara a repudiarlo o hiciera necesaria la vuelta a la
escolástica medieval, resucitada por Hegel. Por otra parte,
cuando algunos naturalistas, haciendo honor a su educación
burguesa y pretendiendo basarse en el método científico de
Darwin, proclamaron “¡Destruye a quien sea más débil que
tú: tal es la ley de la Naturaleza!”, nos fue fácil probar primero
que no fue esa la conclusión de Darwin, y empleando el
mismo método científico, demostrar después que esos inves-
tigadores incurrían en error, que no existe semejante ley, que
la Naturaleza nos enseña una lección bien distinta, y que sus
conclusiones no son en modo alguno científicas. Otro tanto

154
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 155

Piotr Kropotkin

puede decirse respecto a la afirmación que tratan de incul-


carnos de que la desigualdad de riquezas “es una ley de la
Naturaleza” y que la explotación capitalista representa la
forma más ventajosa de organización social. Al aplicar el
método de las ciencias naturales a los hechos económicos,
estamos capacitados para demostrar que las denominadas
“leyes” de las ciencias sociales burguesas, incluyendo la actual
economía política, no solo no son leyes sino simples suposi-
ciones o afirmaciones que nadie ha intentado nunca verificar.
Una palabra más. La investigación científica es sólo fruc-
tífera a condición de que tenga un objetivo definido, de que
sea emprendida con el propósito de hallar la respuesta nece-
saria a una cuestión bien planteada. Y toda investigación
es tanto más fructuosa cuanto más claramente se establecen
las relaciones existentes entre el problema planteado y las
líneas fundamentales de nuestra concepción general del
universo. Cuanto más se acomoda a esta concepción general,
más fácilmente se encuentra la solución que se busca.
Por consiguiente, el problema planteado por la anarquía
puede expresarse en los términos siguientes: “¿Cuáles son
las formas sociales que garantizan mejor en tales y cuales
sociedades y en la humanidad de manera general la mayor
suma de felicidad, y por tanto, vitalidad?” “¿Qué formas
de sociedad son las más aptas para conseguir que esa suma
de felicidad se acreciente y desenvuelva, no sólo en cantidad,
sino también en calidad, es decir, para que esa felicidad se
haga más completa y más variada?” Lo que equivale, dicho
sea de paso, a darnos la fórmula del progreso. El deseo de
ayudar a la evolución en ese sentido es lo que determina la
actividad social, científica y artística de los anarquistas.

155
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 156

La ciencia moderna y la anarquía

IX. El Ideal anarquista y las revoluciones


precedentes
La anarquía, como ya hemos dicho, surge del devenir de
la vida práctica.
Godwin, contemporáneo de la gran Revolución de 1789-
1793, había visto por sí mismo cómo la autoridad del
gobierno creado durante la Revolución se convirtió en obstá-
culo al propio desarrollo del movimiento revolucionario. Pudo
también darse buena cuenta de lo que ocurría en Inglaterra
al amparo del Parlamento, el saqueo de las tierras comu-
nales, la venta de cargos ventajosos, la caza del hijo del
pobre y secuestrados de las workhouses75 por agentes que
con ese objeto recorrían toda Inglaterra, y trasladados a las
factorías del Lancashire, donde perecían a montones tan
pronto llegaban. Y Godwin se percató en seguida de que
un gobierno, aunque fuese el de los jacobinos de “la
República, una e indivisible”, no podría realizar nunca la
necesaria revolución social comunista; de que un gobierno
revolucionario, como consecuencia de eso, de ser un gobierno,
es un guardián del Estado y de los privilegios que todos los
Estados tienen que defender, se convierte pronto en un
obstáculo a la revolución misma. Comprendió así y proclamó
abiertamente la idea de que para el triunfo de la Revolución
los hombres necesitan librarse ante todo de su fe en la Ley,
en la Autoridad, en la Unidad, en el Orden, en la Propiedad
y en otras instituciones heredadas de los tiempos pasados,
de los tiempos cuando sus antepasados eran esclavos.

75.- N. del T.- los workhouses eran instituciones, en principio benéficas, en donde se
internaba a las familias más pobres, obligadas a trabajar a cambio del sustento y la cama.
Eran auténtica fábricas de exterminio.

156
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 157

Piotr Kropotkin

El segundo teórico del anarquismo posterior a Godwin,


Proudhon, es contemporáneo de la Revolución de 1848.
Proudhon pudo ver por sus propios ojos los crímenes
cometidos por el gobierno republicano y convencerse al
mismo tiempo de la impotencia del socialismo de Estado.
Bajo la reciente impresión de lo que había visto durante
el movimiento de 1848, escribió su obra colosal Idea
general de la Revolución, en la que claramente proclama
la anarquía y la abolición del Estado.
Finalmente, en la Asociación Internacional de los
Trabajadores, la concepción anarquista se afirma también
después de otra revolución, esto es, tras la Comuna de París
de 1871. La completa impotencia revolucionaria del Consejo
de la Comuna, aun cuando figuraban en él, en propor-
ciones equitativas, representantes de todos los partidos
revolucionarios de aquel tiempo, jacobinos, blanquistas e
internacionalistas; y la incapacidad del Consejo general de
la Asociación Internacional de los Trabajadores, residente
en Londres, y sus pretensiones, necias y peligrosas, de
gobernar el movimiento parisino por medio de órdenes
emitidas desde Inglaterra, fueron dos grandes lecciones que
abrieron los ojos a muchos. Esos hechos condujeron a
muchos miembros de la Internacional, entre ellos a Bakunin,
a meditar sobre lo peligrosa que resulta toda clase de auto-
ridad aun cuando es elegida con la mayor libertad como
ocurrió en la Comuna y en la Internacional obrera.
Algunos meses después, la decisión tomada por el Consejo
general de la Internacional en una asamblea secreta que se
convocó en Londres (en 1871) en lugar del Congreso anual
correspondiente, hizo aún más evidente el peligro de un
gobierno en el seno de aquella asociación. Por medio de
ese pernicioso acuerdo, las fuerzas de la Internacional, que
hasta entonces habían estado unidas para la lucha econó-
mica y revolucionaria por la acción directa de los sindicatos

157
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 158

La ciencia moderna y la anarquía

obreros contra el capitalismo de los patronos, fueron empu-


jadas a un movimiento electoral, político y parlamentario
que no hizo más que diseminar y destruir su poder efectivo.
Ese acuerdo provocó la rebelión abierta de las federaciones
latinas de la Asociación –española, italiana, del Jura y de
parte de Bélgica– contra el Consejo general; y de esta rebe-
lión surge el movimiento anarquista contemporáneo.
Vemos, pues, que el movimiento anarquista se renovaba
cada vez que recibía la impresión de alguna gran lección
práctica. Tenía su origen en las enseñanzas de la vida misma.
Pero tan pronto como surge, comienza a construir la expre-
sión general de sus principios y a establecer las bases teóricas
y científicas de sus enseñanzas. Decimos científicas, no en
el sentido de la adopción de una jerga incomprensible o en
el de enredarse en la antigua metafísica, sino en el de hallar
las bases de sus principios por medio de las ciencias natu-
rales de la época y llegar a ser una de sus ramas.
Al mismo tiempo, el anarquismo trabaja para desarro-
llar su propio ideal.
Ninguna lucha puede tener éxito si no es consciente, si
no persigue un fin concreto y definido. No es posible
destruir nada de lo existente sin convenir de antemano,
durante la lucha así como en el mismo período de destruc-
ción, qué es lo que se va a poner en lugar de aquello que
se quiere destruir. Ni aun la misma crítica teórica de lo
que existe es posible sin que cada uno se represente a sí
mismo, más o menos exactamente, la imagen de lo que
se desea en su lugar. Consciente o inconscientemente, el
ideal, la idea de algo mejor, siempre germina en la mente
de los que critican las instituciones existentes.
Más aún entre los hombres de acción. Decir a las gentes:
“Destruyamos primero el capitalismo o la autocracia, y
veremos después lo que ponemos en su lugar”, no es más
que engañarse a sí mismo y engañar a los demás. Jamás

158
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 159

Piotr Kropotkin

ha sido creada una verdadera fuerza por medio del engaño.


De hecho, aun los que desprecian los ideales y se mofan
de ellos siempre tienen, sin embargo, alguna idea de lo que
quisieran ver en lugar de lo que combaten. Por ejemplo,
cuando se trabaja por destruir la autocracia, hay quien
se imagina una Constitución a la inglesa o la alemana. Otros
sueñan con una república sometida probablemente a la
poderosa dictadura de su grupo, o con una República
monárquica como la de Francia, o con una República
federal análoga a la de Norteamérica. Entretanto, hay
ahora un tercer partido que concibe una mayor limitación
del poder del Estado, más amplia libertad para las ciudades,
para los municipios, para los sindicatos de trabajadores
y para toda clase de grupos unidos entre sí por medio de
libres federaciones.
Y quienquiera que combata el capitalismo, siempre tiene
una cierta concepción, una idea vaga o definida de lo que
quisiera ver en lugar del actual capitalismo burgués: ya sea
el capitalismo de Estado u otra clase cualquiera de Estado
comunista, ya sea la federación de libres asociaciones más
o menos comunistas para la producción, el intercambio y el
consumo de lo que obtienen de la tierra o de lo que fabrican.
Cada partido tiene, pues, su concepción propia del
futuro. Tiene su ideal que le permite formular sus propios
juicios sobre todos los hechos que se producen en la vida
política y económica de las naciones y le inspira en la
búsqueda de los medios de acción más adecuados para
llegar mejor y más pronto a su objetivo.
Es, pues, natural que el anarquismo, aunque surgido en
los días de lucha, trabaje también por elaborar su ideal.
Y este ideal, este objetivo, este plan separó pronto a los
anarquistas, en sus medios de acción, de todos los partidos
políticos y también, en gran medida, de los partidos socia-
listas, que piensan aún que es posible la conservación de

159
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 160

La ciencia moderna y la anarquía

la antigua idea romana y canónica del Estado y su trans-


posición a la sociedad futura de sus sueños.

X. La anarquía
Los principios

Los anarquistas guiados por una serie de consideraciones


históricas, etnológicas y económicas, así como por las
enseñanzas de la vida moderna, llegan a concebir una
sociedad muy distinta de la que como ideal tienen los
partidos políticos, que solo buscan llegar al poder.
Concebimos una sociedad en la que todas las relaciones
estén reguladas no por las leyes –herencia de un pasado de
opresión y barbarie–, no por las autoridades –ya sean
elegidas o estén en el poder por derecho de herencia–, sino
por medio del mutuo acuerdo, libremente establecido y
siempre revocable, y por la suma de costumbres y hábitos
sociales, también libremente elegidos. Estas costumbres no
tienen que estar petrificadas por medio de la ley, la rutina
o la superstición, sino continuamente en desarrollo y conti-
nuamente reajustadas a las nuevas necesidades, a los
progresos del saber y las invenciones, y al desarrollo de un
ideal social, cada vez más racional y más y más elevado.
Nada, pues, de autoridad que imponga al resto su
voluntad. Nada de gobierno del hombre sobre el hombre.
Nada de inmovilidad: evolución continúa tal y como se
observa en la Naturaleza. Libertad de acción para el indi-
viduo, para el pleno desarrollo de sus talentos personales,
de su individualidad –de lo que pueda tener de original,
de personal–. En otros términos: ninguna acción habrá
de ser impuesta al individuo por medio del temor al
castigo. La sociedad no exigirá nada al individuo que

160
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 161

Piotr Kropotkin

voluntariamente no haya aceptado. La suma de todo será


la igualdad total de derechos para todos.
En una sociedad de iguales, sin coacciones de ningún
tipo, y pese a esta ausencia de imposiciones, no tememos
que los actos antisociales de unos pocos puedan resultar
en grandessabrá organizarse mejor que las sociedades
actuales que confían la vigilancia de su moral social a la
policía, a los soplones, a las prisiones –universidades del
crimen–, a los carceleros, a los verdugos y a quienes les
apoyan. Sobre todo, la nueva socieadad, sabrá prevenir
los actos antisociales.
Desde luego, hasta hoy no ha existido sociedad alguna
en que esos principios se hayan visto realizados totalmente,
a pesar de que la humanidad no haya dejado nunca de
luchar por una realización de los mismos. Cada vez que una
parte de la sociedad conseguía, durante un tiempo, derrocar
a las autoridades opresoras, o a acabar con las desigual-
dades (esclavitud, servidumbre, autocracia, gobierno de
una clase o casta); cada vez que un resplandor de libertad
y de igualdad surgía en la sociedad, el pueblo, los opri-
midos buscaban poner en práctica, aunque fuera solo en
parte, los principios que hemos enunciado.
Podemos, por tanto, decir que la anarquía es un cierto
ideal social, distinto de cualquier otro formulado hasta
el día por la mayoría de filósofos, hombres de ciencia y
jefes de partidos políticos que pretenden reglamentar la
humanidad y gobernar a los hombres. Jamás fue el ideal
de los privilegiados, pero muchas veces fue el ideal, más
o menos consciente, de las masas.
Pero no sería atinado traducir dicha concepción como una
utopía, porque la palabra utopía, en el lenguaje corriente,
implica la idea de algo que no puede ser realizado.
En el fondo la palabra utopía no debería aplicarse más
que a las concepciones de la sociedad basadas solamente

161
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 162

La ciencia moderna y la anarquía

en lo que el escritor encuentra deseable desde un punto de


vista teórico. Jamás debería aplicarse a concepciones basadas
en observaciones de lo que ocurre en la sociedad. Así,
podemos clasificar como utopías a la República de Platón,
a la Iglesia Universal soñada por los papas, al Imperio
napoleónico, a los sueños de Bismarck y al mesianismo de
los poetas que esperan la llegada al mundo de un salvador
que trajera ideas de renovación. Pero sería un error usar
el término “utopía” a previsiones que se sustentan, como
la anarquía, en el estudios de tendencias cuya evolución se
manifiesta ya en la sociedad. Aquí salimos de la previsión
utopista para entrar en el campo de la ciencia.
En nuestro caso, es aún más falso hablar de utopía, ya
que las tendencias que hemos señalado ya han jugado un
extraordinario papel en la historia de las civilizaciones,
porque han dado origen al derecho consuetudinario,
derecho que dominó Europa del siglo XV al XVI. Estas
tendencias se reafirman de nuevo en las sociedades civi-
lizadas, tras tres siglos de experiencia estatal. Es sobre
esta observación, cuya importancia no escapará al histo-
riador de la civilización, sobre la que nos basamos para
ver en la anarquía un ideal posible y realizable.
Nos dicen que el ideal está lejos de hacerse realidad. Pero
a esa aseveración no tenemos más que contestar que a
finales del siglo XVIII, cuando los Estados Unidos se cons-
tituían, una sociedad de tal extensión sin monarca era
considerada como necia utopía. Pero las repúblicas del
Norte y del Sur de América, la República Suiza y también
la francesa demostraron que “los utopistas” no eran los
republicanos, sino los monárquicos.
Los utopistas fueron los que, guiados solamente por
sus deseos, no tuvieron en cuenta las nuevas tendencias,
y los que atribuían a las cosas del pasado demasiada
importancia, sin preguntarse si solo eran resultado de
ciertas condiciones histórico-temporales.
162
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 163

Piotr Kropotkin

Cuando reflexionamos acerca del origen de la concep-


ción anarquista de la sociedad, advertimos que tiene un
doble origen: por un lado, una crítica a las organizaciones
jerárquicas y las concepciones autoritarias de la sociedad;
por otro lado, el análisis de las tendencias registradas en
los movimientos progresistas de la humanidad, en el
pasado y sobre todo en la actualidad.
Desde la más remota antigüedad, desde la llamada edad
de piedra, los hombres se debieron dar cuenta de los males
derivados del hecho de que unos cuantos adquiriesen auto-
ridad personal sobre los demás, aunque fuesen los más
inteligentes, los más valerosos o los más sabios. Así nues-
tros ancestros desde tiempos inmemoriales buscaban desarro-
llar instituciones que les permitiesen luchar contra el
establecimiento de esta autoridad. Las tribus, los clanes, las
comunidades rurales, los gremios medievales (asociaciones
de vecinos, gremios de artes y oficios, gremios de comer-
ciantes, de cazadores, y similares) y por último las ciudades
libres de los siglos XII al XVI, son instituciones surgidas del
pueblo –no de sus dirigentes– para hacer frente a la intro-
misión en sus vidas, tanto de conquistadores extranjeros
como de miembros del clan, de la tribu o de la ciudad.
La misma tendencia popular está presente en los movi-
mientos religiosos de las masas europeas durante los
comienzos de la Reforma y en la época de sus precur-
sores los anabaptistas y los husitas.
Tiempo después, en el periodo de 1793-1794, la misma
corriente de pensamiento y de acción tiene su expresión
en la actividad federativa libre, extraordinariamente inde-
pendiente de las “Secciones” de París y de todas las grandes
ciudades y no pocas pequeñas “comunas” de Francia76.
Y aun más tarde, encontramos esta misma tendencia en
el movimiento obrero que se extendió por Inglaterra y
76.- Véase La gran Revolución francesa, Londres, Heinemam, 1909.

163
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 164

La ciencia moderna y la anarquía

Francia, en el momento en que la industria moderna


empezó a desarrollarse, a pesar de las leyes draconianas
contra esos sindicatos. De nuevo vemos el mismo espíritu
popular de resistencia, contra los capitalistas en este caso.

Las ideas anarquistas en la antigüedad:


en la Edad Media, Proudhon, Stirner.

Los movimientos populares de tendencia anarquista no


podían dejar huella profunda en la literatura.
Encontramos ideas anarquistas en Lao-Tse, en China,
y en algunos de los filósofos griegos, Arístipo y los cínicos,
Zenon y varios estoicos. Sin embargo, como el espíritu
anarquista tenía su origen esencialmente entre las masas
y no en la pequeña aristocracia de los sabios, y que estos
últimos sentían poca simpatía por los movimientos popu-
lares, los pensadores generalmente no buscaban dejar
paso libre a la profunda idea que inspiraba a estos movi-
mientos. Desde tiempos inmemoriales, los filósofos y los
sabios prefirieron favorecer las tendencias gubernamen-
tales y las jerárquicas autoritarias. Desde el alba de las cien-
cias, el arte de gobernar fue el objeto de estudio predilecto
y es por esto que no hay que extrañarse que los filósofos
anarquistas fuesen tan escasos.
Sin embargo, el estoico griego Zenon fue uno de ellos.
Abogaba, ya por la comunidad libre, sin gobierno alguno,
en oposición a la utopía estatista, La República de Platón.
Demostraba ya el instinto de sociabilidad que había
desarrollado la Naturaleza en oposición al egoísmo del
instinto de autoconservación. Preveía un tiempo en que
los hombres se unirían a través de las fronteras y consti-
tuirían “el Cosmos” sin necesidad de leyes, tribunales de
justicia y templos, ni de dinero para el intercambio de
servicios. Su lenguaje mismo es extraordinariamente pare-

164
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 165

Piotr Kropotkin

cido al que comúnmente se usa entre los anarquistas en la


actualidad77.
El obispo de Alba, Marco Girolamo Vida desarrolló
en 1553 ideas semejantes contra el Estado, sus leyes y su
“suprema injusticia”78. También lo hicieron los precur-
sores del racionalismo en Armenia (siglo IX), los husitas,
especialmente Chelcický, en el siglo XV, y los primeros
anabaptistas.
Rabelais, en la primera mitad del siglo XVI, y al final del
mismo Fénelon, y especialmente el enciclopedista Diderot,
a fines del siglo XVIII, desarrollaron las mismas ideas, que
hallaron, justo es reconocerlo, cierta expresión práctica
durante la Revolución francesa.
Pero fue William Godwin en su Investigación sobre la
justicia política quien estableció, en 1793, los principios
políticos y económicos de la anarquía. No empleó la
palabra anarquía, pero expuso claramente sus funda-
mentos, atacando las leyes, probando la inutilidad del
Estado y sosteniendo que sólo con la abolición de los
tribunales sería posible la verdadera Justicia –el único
verdadero fundamento de toda sociedad–. Respecto a la
propiedad, abogó abiertamente por el comunismo79.
Proudhon fue el primero en usar la palabra anarquía (no
gobierno) y realizó una poderosa crítica de los esfuerzos
infructuosos de los hombres por darse un gobierno que
imposibilitara el dominio de los ricos sobre los pobres y
que al mismo tiempo estuviera siempre sometido al control
de los gobernados. Los reiterados intentos de dotarse de
una Constitución modelo realizados en Francia desde 1793
77.- Sobre Zenon véase la obra del profesor G. Adler: Geschite des Socialismus und
Kommunismus von Plato bis zur Gegenwart, t. I, 1899.
78.- Dr. E. Nys, Recherches sur l'histoire de l'économie politique, Paris (Fontemoing),
1808, p. 222.
79.- Lo expuesto se refiere a la primera edición de su obra, publicada en dos volúmenes
en 4.°, en 1793. En la segunda edición, publicada en 1796 (dos volúmenes en 8.°),
después de la persecución contra sus amigos republicanos, suprimió los conceptos sobre
el comunismo y mitigó sus opiniones antigubernamentales.

165
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 166

La ciencia moderna y la anarquía

y el fracaso de la Revolución de 1848, suministraron a


Proudhon un arsenal de rico material para fundar sus críticas.
Fue Proudhon enemigo declarado de todas las formas
de socialismo estatista. Los comunistas de la época (1840-
1850) no eran más que una simple facción.
Vehementemente combatió todos los planes de socialismo
autoritario, y tomando de Robert Owen el sistema de
bonos de horas de trabajo, desarrolló su concepción del
Mutualismo, que haría inútil toda clase de gobierno.
El valor de intercambio de todos los productos pudiendo
medirse por la cuantía del trabajo necesario para obte-
nerlos, todos los intercambios podrían realizarse por
medio de un Banco Nacional que aceptaría los pagos en
bonos de trabajo. Una Cámara de Compensación, como
la que tienen todos los bancos en la actualidad, estable-
cería el balance diario de intercambios y pagos a hacer
entre todas las ramas de ese banco.
Los servicios intercambiados entre los hombres serían
equivalentes, y como el Banco podría facilitar los bonos
de trabajo sin interés alguno y cada grupo obtenerlos
mediante el pago del 1 por 100 o aún menos para gastos
de administración, el capital perdería su poder pernicioso
y no podría ser ya empleado como instrumento de explo-
tación. Proudhon dio a su sistema del mutualismo un
desarrollo completo y conforme en todo a sus ideas anti-
gubernamentales y antiestatistas. Es necesario, sin embargo,
que hagamos constar que la parte de su programa mutua-
lista había sido ya desarrollado en Inglaterra por William
Thompson (mutualista antes de declararse comunista) y
por sus continuadores John Gray (1825-1831), Hodgskin
(1825-1832) y J. T. Bray (1839). Cierto es que, estos
autores no habían hablado de anarquía, como si lo hizo
Proudhon y sus continuadores, pero cierto es también
–como bien lo remarcó el profesor inglés Foxwell en su

166
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 167

Piotr Kropotkin

introducción a la traducción inglesa de la remarcable obra


de A. Menger, El derecho al producto íntegro del trabajo,
Viena 1886–, que una corriente de pensamiento anar-
quista está presente en todo el socialismo inglés de esos años.
En los Estados Unidos representaba esa misma tendencia
Josiah Warren, quien después de formar parte de la colonia
de Robert Owen Nueva Armonía, se volvió contra el
comunismo y en 1827 fundó en Cincinnati una “tienda”
en la que las mercancías se cambiaban conforme el prin-
cipio del valor-tiempo y del bono de trabajo. Esta insti-
tución se mantuvo hasta 1865 bajo los nombres de “Tienda
equitativa”, “Aldea equitativa” y “Casa de la Equidad”.
Las mismas ideas de trabajo-valor y de cambio a precio
de coste fueron defendidas en Alemania por Moses Hess
y Karl Grun en 1843 y 1845 y en Suiza por Wilhelm
Marr, quien combatió el comunismo autoritario divul-
gado por Weitling.
Por otra parte, y en oposición al fuerte comunismo auto-
ritario de Weitling, que había conquistado un gran número
de adeptos entre los trabajadores alemanes, apareció en
1845 la obra de un hegeliano alemán, Max Stirner (su
nombre verdadero fue Johann Kaspar Schmidt), titulada
El único y su propiedad, que ha sido más tarde redescubierta,
por así decirlo, por J. H. Mackay y de la que se habló larga-
mente en los círculos anarquistas donde se la consideró una
especie de manifiesto de los anarquistas individualistas80.
La obra de Stirner es la rebelión contra el Estado y
contra la nueva tiranía que se impondría al hombre si el
comunismo autoritario triunfase. Razonando según el
sistema metafísico de Hegel, Stirner predicada la rehabi-
litación del yo y la supremacía del individuo y por este
camino llegó a defender el más completo amoralismo (no
moralidad) y la asociación de los egoístas.
80.- Se publicó en París (1900) una traducción francesa de esta obra y en Nueva York (1907)
la versión inglesa hecha por B.R. Tucker. (En España se publicó en 1901 (N. del T.)

167
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 168

La ciencia moderna y la anarquía

Es fácil comprender – como ya ha sido demostrado por


más de un escritor anarquista y últimamente por el profesor
francés V. Basch en un interesante trabajo titulado El indi-
vidualismo anarquista: Max Stirner, editado en Francia en
1904 – que esta clase de individualismo que tiene por objeto
el “pleno desarrollo”, no de todos los miembros de la
sociedad sino de aquellos considerados más dotados, sin
sin pensar en el derecho de todos a ese mismo desarrollo
integral, es simplemente la vuelta disimulada al actual mono-
polio educativo de unos pocos nobles y de los burgueses bajo
el patronato del Estado. Significa sencillamente “el derecho
a su completo desarrollo” para las minorías privilegiadas.
Pero como semejantes monopolios no pueden sostenerse
de otro modo que bajo la protección de una legislación mono-
polista y de la coacción organizada del Estado, las demandas
de ese individualismo concluyen necesariamente por retornar
a la idea del Estado y a la misma coacción que tan fieramente
combate. Su posición es la misma que la de Spencer y de los
economistas de la llamada Escuela de Manchester, que
empiezan también por una severa crítica del Estado y terminan
reconociéndolo totalmente, a fin de mantener los monopo-
lios de la propiedad, cuyo necesario baluarte es el Estado.

XI. La anarquía (continuación)


Las ideas socialistas en el seno dela Internacional.
Comunistas autoritarios y mutualistas
Hemos hablado del desarrollo de las ideas anarquistas,
desde la Revolución francesa y Godwin hasta Proudhon.
El siguiente paso lo dará la gran Asociación Internacional
de los Trabajadores que tantas esperanzas inspiró al prole-
tariado y tanto terror a la burguesías entre 1868 y 1870,
precisamente poco antes de la guerra franco-alemana.

168
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 169

Piotr Kropotkin

Que dicha asociación no fue fundada por Marx, como


pretenden los marxistas, es evidente. Surgió de la reunión
celebrada en Londres, en 1862, de una delegación de
obreros franceses que había ido a visitar la segunda
Exposición Universal, con los representantes de las Trades-
Unions y radicales británicos que habían recibido a esa dele-
gación. Los lazos establecidos en ese encuentro se afianzaron
en 1863 con motivo de un mitin a favor de Polonia, y la
Asociación se estableció definitivamente el año siguiente.81
Ya en 1830, Robert Owen había intentado organizar una
Unión Nacional de Oficios. Al mismo tiempo, en Inglaterra,
se fundaba la Unión Internacional de todos los trabajadores.
Pero tal idea fue pronto abandonada a causa de la salvaje
persecución dirigida por el gobierno inglés contra la Unión
Nacional. Sin embargo, la idea no se perdió del todo.
Prendió en Inglaterra, ganó adeptos en Francia, y después
de la derrota de la Revolución de 1848, fue llevada por unos
cuantos refugiados franceses a través del Atlántico y propa-
gada en los Estados Unidos por el periódico L’Internationale.
Los obreros franceses que fueron a Londres en 1862 eran
esencialmente mutualistas proudhonianos y los tradeu-
nionistas ingleses eran discípulos de Robert Owen. Las
doctrinas de éste se dieron la mano con los mutualistas
y originaron una poderosa organización internacional
obrera para combatir a los patronos en el terreno econó-
mico y para romper, una vez por todas, con los partidos
radicales, puramente políticos.82
81.- He encontrado en las actas de las jornadas del Consejo de la Unión Obrera Internacional
–del 13 al 20 de marzo de 1878– el rastro de un interesante debate. Eccarius, uno de los
fundadores de la Internacional, quería, apelando al Consejo, que se suprimiese una frase
que decía que la Internacional tuvo su origen en la Exposición Universal de 1862, y que
se reemplazase por las palabras siguientes: “Inspirados por esta necesidad, los obreros
franceses e ingleses unidos por sus simpatías por Polonia, establecieron, en 1863, una alianza
con objetivos sociales, así como políticos, y el resultado de esta alianza fue la fundación
de la Asociación Internacional de los Trabajadores en septiembre de 1864”. Esto dio
lugar la semana siguiente, a un animado debate, en el curso del cual Jung, que había asis-
tido a la fundación de la Internacional y que era un activo miembro del Consejo General,
confirmó que efectivamente la AIT tenía su origen en la Exposición de 1862.
82.- Ver. W. Tcherkesoff, Précurseurs de l'Internationale, Bruselas 1899.

169
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 170

La ciencia moderna y la anarquía

Esta conjunción de las dos corrientes principales del socia-


lismo en aquel tiempo halló en Marx y otros el apoyo inte-
lectual de la organización política secreta los Comunistas, que
era lo que se había conservado de las sociedades secretas de
Blanqui y Barbès, que al igual que las sociedades secretas comu-
nistas alemanas tenían su origen en la conspiración de Babeuf.
Como hemos visto en el capítulo anterior, los años que
van de 1856 a 1862 estuvieron marcados por un mara-
villoso resurgir de las ciencias naturales y de la filosofía.
Fueron años también de un resurgir casi general de las ideas
radicales en Europa y América, lo que espoleó en todos
lados a los obreros quienes comenzaron a comprender que
debían preparar la revolución proletaria por sí mismos.
La Exposición Internacional de 1862 fue descrita como
una gran Fiesta de la Industria Mundial que marcó un
nuevo despegue en la lucha del trabajo por su emanci-
pación; la creación de la Asociación Internacional de los
Trabajadores que claramente proclamó su ruptura con los
viejos partidos políticos y la firme resolución de los traba-
jadores de tomar en sus manos la labor de su liberación,
lo que causó una profunda impresión en el momento.
La Asociación se extendió rápidamente por los países
latinos. Su poder de combate se hizo pronto amenazador y
al mismo tiempo sus Federaciones y primeros Congresos
anuales ofrecían a los trabajadores ocasión de discutir sobre
en que consistiría y como se llevaría a cabo la revolución social.
Estimulaban de esta manera, la fuerza creadora de las masas
trabajadoras en búsqueda de nuevas formas de agrupa-
miento para la producción, el consumo y el intercambio.
En todas partes se esperaba a que una gran evolución
europea estallaría pronto. Sin embargo, no se contaba con ideas
definidas sobre su posible forma y cuáles serían los primeros
pasos. Muy al contrario: en la Internacional se enfrentaban
distintas y opuestas corrientes del pensamiento socialista.

170
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 171

Piotr Kropotkin

La idea fundamental de la Asociación fue la lucha directa


del trabajo contra el capital en el terreno económico, esto
es, la emancipación del trabajo, no por medio de la legis-
lación dada por la burguesía, sino por medio de lo que
los propios trabajadores arranquen a los patronos, y
llegado el día forzarles a capitular definitivamente.
Pero el cómo se llegaría a emancipar el trabajo del yugo
del capital y en qué forma sería establecida la nueva orga-
nización de la producción y el intercambio, fueron cues-
tiones que dividieron a los socialistas tanto entre 1864 y 70
como los habían dividido unos veinte años atrás, cuando los
representantes de las diferentes escuelas socialistas se reunieron
en la Asamblea Constituyente Republicana de París, en 1848.
Del mismo modo que sus predecesores franceses, cuyas
aspiraciones fueron tan admirablemente compendiadas en
1848 por Considerant, en su obra El socialismo ante el
Viejo Mundo, los socialistas de la Asociación Internacional
de los Trabajadores no se congregaban bajo la bandera
de su sola doctrina, sino que oscilaron entre varias y
distintas soluciones. Ninguna solución era lo suficiente-
mente justa ni evidente para unificar los ánimos, además
de muchos de los más avanzados no habían roto con el
respeto hacia el Capital y la autoridad.
Observemos pues, las diversas corrientes:
Estaba primero, el legado directo del jacobinismo de la
gran Revolución francesa –la conspiración de Babeuf en
1795–, es decir, las sociedades secretas de los comunistas
franceses (los blanquistas) y los comunistas alemanes
(Kommunisten-Bund). Ambas tendencias se derivan de
las tradiciones del adusto jacobinismo de 1793. En 1848
todavía soñaban con la conquista, en pocos días, del poder
político del Estado, como resultado de una conspiración
–probablemente con el apoyo de un dictador–, y la instau-
ración, a partir del modelo de las sociedades jacobinas de

171
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 172

La ciencia moderna y la anarquía

1793, de la dictadura del proletariado. Esta dictadura


establecería el comunismo por medio de la legislación.
La propiedad privada se volvería tan insoportable por
medio de miles de leyes, restricciones, tributaciones y simi-
lares, que los propietarios estarían muy contentos de entregar
sus bienes al Estado. Entonces, “ejércitos de trabajadores” serían
enviados a cultivar los campos, y la producción industrial
sería organizada en la misma forma semimilitar por el Estado83.
Estas mismas ideas circulaban en la época de la funda-
ción de la Asociación Internacional y siguieron presentes
hasta más tarde: en Francia entre los blanquistas y en
Alemania entre los lassalleanos y los socialdemócratas.
Diametralmente opuesto a este jacobinismo, era el plan-
teamiento cooperativista de Robert Owen. Los trabaja-
dores de la escuela owenita rehusaban apelar a la acción
coercitiva del Estado, y contaban sobre todo, tanto para
hacer la revolución como para sostener la nueva vida
socialista, con la capacidad de las agrupaciones de traba-
jadores. Los discípulos ingleses de Owen repudiaban el
comunismo, pero al igual que los discípulos franceses de
Fourier, daban gran importancia a las comunidades o
grupos libremente constituidos y libremente federados.
Estos grupos poseerían en común sus tierras, sus fábricas
y sus almacenes, mientras que la retribución del trabajo,
así en las colectividades industriales como en el cambio
de productos entre los diferentes grupos, se haría por
bonos representativos de las horas de trabajo. Estos repre-
sentarían la cantidad de horas de trabajo entregadas por
cada uno al trabajo comunal, agrícola, artesano o indus-
trial. O bien sería la propia comunidad la que pagaría por
las mercancías fabricadas individualmente y entregadas
a los almacenes de intercambio comunal.
83.- Es interesante señalar que ideas análogas de la agricultura dirigida por el Estado y
practicada por “ejércitos de trabajadores” fueron expuestas por Napoleón III cuando
aún no era más que pretendiente a la presidencia de la República, en un folleto titu-
lado La extinción del proletariado.

172
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 173

Piotr Kropotkin

Esta misma idea de bonos de trabajo fue adoptada,


como hemos visto, por Proudhon y los mutualistas.
También estos rechazaron la intervención coercitiva del
Estado en la sociedad que surgiría de la revolución.
Consideraban que cuanto hoy constituyen funciones del
Estado en materia económica, podrían ser encomendadas
a las diferentes ramas del Banco del Pueblo y de las Casas
de Compensación. En cuanto a la educación, a la higiene
pública, etc., declaraban que deberían quedar entera-
mente en manos de las comunas independientes.
Idéntica idea de bonos de trabajo en sustitución de la
moneda para realizar todas las operaciones de intercambio,
pero con un Estado propietario de todas las tierras, minas,
ferrocarriles y fábricas, fue defendida en 1848 por dos escri-
tores notables (ignorados actualmente, de forma pertinaz,
por los socialistas) Pecqueur y Vidal, quienes denominaron
colectivismo a su sistema.Vidal fue secretario de la Comisión
de Luxemburgo y Pecqueur escribió un tratado sobre esta
materia. En el desarrolló su sistema detalladamente, incluso
desarrollando leyes que con votarlas hubiera sido suficiente
a la Asamblea para llevar a cabo la revolución social.
En el momento de la fundación de la Internacional los
nombres de Vidal y Pecqueur parecían por completo olvi-
dados, incluso para sus coetáneos, aunque sus planteamientos
estaban muy extendidos y fueron pronto divulgados, como
si fueran un nuevo descubrimiento, bajo la denominación de
“Marxismo”, “Socialismo científico” o “Colectivismo”.

Las ideas socialistas en la Internacional – El sansimonismo

Junto a estas escuelas socialistas, las ideas de Saint-Simon


habían logrado gran preponderancia sobre muchas inte-
ligencias preclaras en la Asociación Internacional de los

173
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 174

La ciencia moderna y la anarquía

Trabajadores, como ya había ocurrido entre los revolu-


cionarios de 1848.
Un gran número de escritores brillantes, de políticos, de
industriales, entre los que bastará citar al filósofo Auguste
Comte, al historiador Augustin Thierry y al economista
Sismondi, estuvieron bajo la inspiración de las enseñanzas
de Saint-Simon y su labor tuvo gran influencia sobre la
mayor parte de los reformadores sociales.
El progreso humano –decían– ha consistido hasta aquí en
transformar la esclavitud en servidumbre, la servidumbre
en salariado. Pero ha llegado el tiempo de abolir el sistema
del salario a su vez, y con él la propiedad individual. No hay
que ver en ese cambio algo imposible, porque la propiedad
privada y la autoridad ya han sufrido diversas modificaciones
en el curso de la historia. Nuevos cambios se imponen en
la actualidad, y necesariamente se llevarán a cabo.
La abolición de la propiedad privada –escribieron los
saintsimonianos– podría hacerse gradualmente por una
serie de medidas (la Gran Revolución ya había tomada
la iniciativa). Estas medidas permitirían al Estado apro-
piarse, en forma de impuestos sobre las herencias por
ejemplo, de una rápida y creciente porción de los bienes
transmitidos de una generación a otra. La herencia indi-
vidual, sería cada vez más reducida, hasta quedar supri-
mida del todo, y las mismas gentes ricas comprenderían
las ventajas de abandonar un privilegio perteneciente a
una civilización que se acaba. En ese momento, el aban-
dono voluntario de la propiedad por los ricos y la supre-
sión de la herencia daría lugar al Estado saintsimoniano,
único propietario universal de la tierra y de la industria,
así como también en el supremo regulador del trabajo,
cúspide y ordenador absoluto de las tres principales
funciones de la vida social: Arte, Ciencia e Industria.84
84.- Considerant, Victor. Le Socialisme devant le Vieux Monde, 1848. En este libro viene
una excelente exposición de las diversas escuelas socialistas.

174
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 175

Piotr Kropotkin

Cada uno, en su calidad de obrero de cualquiera de


esas tres ramas, se convertiría en funcionario del Estado
saintsimoniano. El gobierno habría de estar compuesto
jerárquicamente por los “mejores hombres”: los mejores
científicos, los mejores artistas, los mejores industriales.
La distribución de los productos se haría, en este sistema,
con arreglo al principio: A cada uno según su capacidad;
a cada capacidad según sus obras.
La escuela saintsimoniana, y más aún la filosofía posi-
tivista a que dio margen, produjo en el siglo XIX un número
muy considerable de trabajos históricos en que los orígenes
de la autoridad, de la propiedad y del Estado fueron anali-
zados de un modo realmente científico y cuyo valor
perdura en nuestros días todavía.
Los saintsimonianos hicieron también severa crítica de
la llamada economía política clásica de Adam Smith y
Ricardo, conocida más tarde por la escuela de Manchester
y que predicaba el “no intervencionismo del Estado”.
Pero a la vez que combatían los principios del indivi-
dualismo comercial e industrial defendidos por dichos
economistas, incurrían los partidarios de Saint-Simon en
el mismo error que combatieran al criticar duramente el
Estado-Militar y el Estado-Clase. Terminaban por reco-
nocer la omnipotencia del Estado y basaban su sistema
–como ya lo había indicado Considerant– en la desigualdad
y en la autoridad, así como en una jerarquía de admi-
nistradores. Incluso llegaban a dar a la jerarquía guber-
namental un carácter sacerdotal.
De esta forma los saintsimonianos diferían de los comu-
nistas por la parte puramente individual que atribuían a
cada uno en la riqueza producida por toda la comunidad.
No obstante los valiosos estudios que algunos de ellos
hicieron sobre economía política, no pudieron arribar a
la concepción de que la producción es un hecho social,

175
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 176

La ciencia moderna y la anarquía

un hecho global. De haberlo hecho, habrían llegado forzo-


samente, a la conclusión que es materialmente imposible
determinar con justicia la parte atribuible a cada productor
separadamente de la masa total de bienes producidos.
En este punto, los comunistas se diferenciaron enorme-
mente de los discípulos de Saint-Simon. Pero en otro
aspecto, tanto los comunistas autoritarios como los segui-
dores de Saint-Simon estaban de acuerdo. Ambos dejaban
de lado al individuo y sus derechos. Todo lo más que
concedían los comunistas era que el individuo tuviera el
derecho a elegir a sus administradores y gobernantes, algo
que los saintsimonianos admitieron de mala gana ya que
al principio ni siquiera reconocían el derecho de elección.
Pero tanto bajo el comunismo como en el saintsimonismo,
el individuo era un simple funcionario del Estado.
Con Cabet, autor de Viaje por Icaria, y fundador de una
colonia comunista en América, el comunismo jacobino y la
supresión de la individualidad alcanza su máxima expresión.
Así en el viaje de Cabet aparece la autoridad, el Estado,
por todas partes, hasta en la cocina de cada pareja. No
contento con proveer una “guía del cocinero” a cada
familia, la República de Icaria posee en exclusiva el listado
de alimentos aprobados, los hace producir por sus agri-
cultores y sus obreros quienes los distribuyen. “Y como
nadie, nos relata Cabet, puede tener otros alimentos que
los distribuidos, no es concebible que nadie consuma
otros alimentos que los aprobados”.85
El comité llega hasta el límite de regular el número de
comidas, su hora, su duración, los manjares, su tipo y el
orden en que serán servidos. En cuanto a la ropa, toda es encar-
gada por el Comité, sobre un modelo-base y este uniforme
indica las condiciones y la posición del individuo. Los obreros,
siempre fabricando las mismas piezas, son un regimiento
(“tal es el orden y la disciplina que reinan” exclama Cabet).
85.- Viaje por Icaria, 5 edición francesa, 1848, página. 52.

176
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 177

Piotr Kropotkin

Inútil decir que nadie puede publicar si no es con el


consentimiento de la República, y eso tras el examen y
la autorización debidamente recibida para ser autor.
Dudamos que la Utopía de Cabet tuviese numerosos
seguidores en la Internacional, pero su espíritu estaba
presente. Es absolutamente cierto –y lo vimos claramente
en las discusiones que tuvimos con los autoritarios, sobre
todo con los comunistas alemanes–, que esa reglamenta-
ción tan absurda que hemos citado, todavía era vista
como una expresión de sabiduría. A nuestras críticas nos
respondían con estas palabras de Cabet:
“Sin duda la comuna impone estorbos y trabas, ya que
su principal misión es producir la riqueza y el bienestar.
Y para que pueda evitar duplicidades y pérdidas, y econo-
mizar y decuplicar la producción agrícola e industrial,
hace falta necesariamente que “la sociedad concentre,
disponga y diriga todo. Hace falta que todas las volun-
tades y todas las acciones concuerden con su norma, su
orden y su disciplina. El buen ciudadano debe incluso
abstenerse de todo aquello que no esté reglamentado”.
Y lo que es aún peor, se mantuvo entre los autoritarios
la convicción de que, como decía Cabet, después de todo,
“la comunidad no es más imposible con un monarca que
un presidente de la república”. Y esta idea dejó el camino
franco para el golpe de Estado de Napoléon III y permitió,
más adelante, a los socialistas autoritarios de “dejar
actuar” tan fácilmente a la reacción burguesa.
Y finalmente debemos mencionar la corriente de Louis
Blanc, que en el momento de la fundación de la
Internacional, tenía numerosos partidarios tanto en Francia
como en Alemania en donde estaba representada por un
fuerte contingente de seguidores de Lassalle. Estos socia-
listas, tan idealistas como los anteriores, consideraban
que la transferencia de la propiedad industrial del capital

177
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 178

La ciencia moderna y la anarquía

al trabajo podría efectuarse si un gobierno, surgido de la


revolución e inspirado por ideas socialistas ayudara a los
obreros a organizar asociaciones obreras cooperativas. Estas
serían apoyadas por medio de empréstitos y unificados en un
gran sistema de producción nacional. La remuneración igua-
litaria de todos los obreros en estas asociaciones debía ser acep-
tada de manera transitoria siendo el objetivo final la división
de los productos de acuerdo a las necesidades de cada productor.
Sería, como señaló Considerant, un sansimonismo comu-
nista bajo el gobierno de un Estado democrático.
Apoyándose en un extenso sistema de crédito nacional,
que prestaría el dinero a una tasa de interés muy baja, esta-
rían en condiciones de competir con la producción capitalista.
Amparados además, por los pedidos estatales, estas asocia-
ciones obreras pronto expulsarían a los capitalistas de la
industria, sustituyéndolos.
También se extenderían en el campo agrícola. Este objetivo
económico socialista –y no el ideal simplemente democrá-
tico de los políticos burgueses– no debería ser perdido de
vista por los trabajadores.
Con varias diferencias en los detalles y con más o menos
precisión, estas ideas, que habían sido elaboradas por la
propaganda socialista anterior a 1848 y por la revolución de
febrero y junio de 1848, fueron ampliamente difundidas en
la Asociación Internacional. Las diferencias de opinión eran
fuertes, pero los partidarios de las diferentes escuelas estaban
de acuerdo, como acabamos de ver, en reconocer como base
un gobierno fuerte, que tuviera en sus manos toda la vida econó-
mica de la nación. Aceptaban también la organización jerar-
quizada y centralizada del Estado.
Por fortuna, igualmente circularon en la Internacional los
planteamientos de los seguidores de Fourier que actuaron de
contrapunto de las extendidas ideas de los jacobinistas admi-
radores del Estado.

178
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 179

Piotr Kropotkin

XII. La anarquía (continuación)

Las ideas socialistas en la Internacional: el fourierismo

Fourier, contemporáneo de la gran Revolución francesa,


no vivía cuando se fundó la Internacional. Pero sus puntos
de vista habían sido tanto y tan bien popularizados por
sus discípulos –especialmente por Considerant, que les
dio una cierta autoridad científica–, que los miembros
más inteligentes de la Asociación de Trabajadores, cons-
ciente o inconscientemente, estuvieron muy influenciados
por las ideas de Fourier86.
Sin embargo, hay que remarcar, para comprender la
influencia del fourierismo en esos años, que la idea direc-
tora de Fourier no era la unión entre el Trabajo, el Capital
y el Talento para la producción de cuanto es necesario a la
vida. Su aspiración principal era destruir el comercio indi-
vidual que se hace en busca de beneficios y que desemboca
necesariamente en la especulación. Para conseguirlo proponía
crear una organización libre nacional de intercambio de
todos los bienes. Como vemos, era retomar la idea que la
Gran Revolución intentó llevar a cabo en 1793-94, después
de que el pueblo de París hubiera expulsado a los girondinos
de la Convención y que se hubiera votado la ley del máximo.
Empleando las mismas palabras de Considerant en su
Socialismo ante el viejo mundo (libro más que recomendable

86.- Es bien sabido por la obra de nuestro amigo Tcherkesoff que Marx y Engels tomaron
la parte teórica de los principios económicos expuestos en su Manifiesto comunista del
libro de Considerant Principios de socialismo. Manifiesto de la democracia en el siglo
XIX editado en 1843. Copian, de hecho, incluso la propia forma, lo que resulta evidente
a cualquiera que consulte ambos manifiestos. En cuanto al programa práctico de dicho
Manifiesto comunista, ha demostrado el profesor Andler que era el mismo de las orga-
nizaciones secretas de los comunistas franceses y alemanes, restos de las sociedades
secretas de Babeuf y Buonarroti.

179
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 180

La ciencia moderna y la anarquía

para los socialistas modernos), diremos que Fourier comprendió


que el remedio contra todas las infamias de la actual explota-
ción consistía en “provocar relaciones directas entre el productor
y el consumidor por medio de la organización de agencias
comunales intermediarias, que serían las depositarias, no las
propietarias, de todos los artículos de primera necesidad y serían
las encargadas de expedirlos directamente a los consumidores”.
En esas condiciones, los precios no serían objeto de
especulación. No podrían subir más que por “los gastos
de transporte, el mantenimiento y la administración, que
no suponen más que una sobrecarga apenas imperceptible”.
Ya en su infancia, Fourier, colocado por sus padres en casa
de comercio, había jurado odio eterno al comercio, del que
veía de cerca los fraudes. Desde ese momento juró combatirlo.
Durante la Gran Revolución pudo ver de cerca las atroces
especulaciones que se hacían con los bienes nacionales y con
el precio de todos los productos durante la guerra. También
fue testigo de como, ni la Convención jacobina ni el Terror,
pudieron controlar la especulación. Pudo comprender así, que
la ausencia de un intercambio socializado, paralizaba los
efectos provocados por una revolución económica resultado
de la expropiación de los bienes del clero y de la nobleza en
favor de la democracia. Así, entrevió la necesidad de la nacio-
nalización del comercio y apreció el intento llevado a cabo por
los sansculottes en 1793 y 1794. Se convirtió en el apóstol.87
La Comuna libre, depositaria de todos los productos, debía
ofrecer, en su opinión, la solución del magno problema del
87.- Lo ignorábamos en la Internacional pero hoy en día sabemos que el lionés L'Ange,
golpeado por la miseria de Lyon durante la Revolución, había publicado ya un plan
de “Asociación voluntaria” para toda la nación. Esta asociación tendría treinta mil graneros
instalados en todas las comunas, lo que eliminaría la propiedad privada y el comercio
privado de artículos de primera necesidad y establecería el intercambio de productos
por su valor real (véase el análisis de las textos de L'Ange que hizo en primer lugar Michelet
y posteriormente Jaurès y por último Hubert Bougin en su obra Fourier, París 1905).
¿Habría inspirado a Fourier el plan de L'Ange? No lo sabemos con seguridad, pero Fourier
tuvo conocimiento del plan de los sans-culottes de 1793-1794 (para nacionalizar el
comercio) y se inspiró en el mismo. Como dijo Michelet en una de sus notas manus-
critas citadas por Jaurès: “¿Quién hizo a Fourier? Ni Ange, ni Babeuf: Lyon fue la
predecesora de Fourier. Hoy podríamos decir: “Lyon y la Revolución de 1793-1794”.

180
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 181

Piotr Kropotkin

intercambio y de la distribución de los artículos de primera


necesidad. Pero la comuna no sería la propietaria de los
productos, como lo son actualmente los mercaderes o las
mismas cooperativas. Sería únicamente la depositaria, una
agencia para almacenar y distribuir los productos, sin imponer
tributos de ninguna clase a los consumidores y sin poder
especular con las fluctuaciones de los precios. Acometer el
problema social por el consumo y el intercambio, es lo que
convierte a Fourier en el más profundo pensador socialista.
Fourier no se detuvo ahí. Desarrolló aún más su idea.
Supuso que todas las familias de un municipio rural, indus-
trial o sobre todo mixto, constituirían un falansterio. Pondrían
en común sus tierras, sus animales, sus aperos de labranza
y sus máquinas y cultivarían la tierra o acometerían empresas
industriales, como si la tierra, la maquinaria, etc., fueran de
propiedad común, llevando, no obstante, un cuidadoso
registro del aporte de cada habitante al capital común.
Decía que dos puntos esenciales tienen que ser respe-
tados en el falansterio. En primer lugar no tiene que haber
ningún trabajo desagradable. Habría, pues, que organizarlo,
distribuirlo y diversificarlo de modo que resultase siempre
atractivo. En segundo lugar, era preciso que no se ejercite
especie alguna de coacción. En una sociedad organizada
según el principio de la libre asociación, ninguna clase de
coacción puede ser tolerada y ninguna es necesaria.
Poniendo un poco de inteligente atención a las necesidades
de cada miembro del Falansterio y siendo tolerante con las parti-
cularidades de los diversos caracteres, combinándolo con un
reparto adecuado de labores agrícolas, industriales, intelec-
tuales y artísticas, los miembros del Falansterio reconocerían
bien pronto que hasta las pasiones de los seres humanos, peli-
grosas y malsanas en la actual estructura de la sociedad y
siempre pretexto para todo género de coacciones, podían ser
fuente de progreso. Basta con reconocerlas y buscarles una apli-

181
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 182

La ciencia moderna y la anarquía

cación social si sus actividades eran recompensadas, y se les


da una razonable salida social en forma de nuevas empresas,
inversiones de riesgo, animación social, diversidad y similares.
Es verdad que Fourier aún era tributario de las ideas esta-
tistas. Así, admitía que para llevar a cabo un ensayo de su
asociación, –para intentar “una simple armonía”, que sería
la precursora de “la auténtica armonía”–, “un príncipe
podía intervenir”. “Incluso se podría dar al jefe de Francia
el honor de salvar al género humano del caos social, de ser
el fundador de la armonía y el libertador del globo”, añadía
también en sus primeros escritos. Idea que repetía en 1808
en su Teoría de los cuatro movimientos. Más adelante llegó
incluso a dirigirse a Luis Felipe con ese objetivo. Pero no es
más que para intentar el ensayo definitivo.
En cuanto a la “verdadera armonía”, la “armonía universal”,
no debía estar sometida a ningún gobierno. Esta armonía
tampoco se podía introducir “pieza a pieza”. La transforma-
ción debería ser social, política, económica y moral al mismo
tiempo. Y cuando Fourier empezó a criticar al Estado, lo hizo
tan despiadadamente como lo hacemos en la actualidad. “El
desorden político”, nos decía, es “a la vez, consecuencia y la
expresión del desorden social. La desigualdad se traduce en
iniquidad. El Estado, nombre bajo el que actúa el poder, es deci-
didamente, por ‘origen y por principio, el protector de las
clases privilegiadas con el resto’. Y así sucesivamente. En la
“sociedad armónica”, que surgirá de la entera aplicación de
sus principios, toda imposición debería ser excluida.88
Al escribir inmediatamente después de la derrota de la
Revolución francesa, Fourier se inclinaba por soluciones
pacíficas. Insistía sobre la necesidad de reconocer el prin-
88.- A pesar de que Fourier plantee restricciones, o que hable, con una sorprendente
inconsecuencia, de “distinciones” y de “niveles a superar” para estimular el ardor
trabajador, o bien de obediencia a las leyes y a las reglas en experiencias relativas al
ensayo de su teoría, la idea general de su sistema es la entera libertad del individuo en
la sociedad armónica del futuro. Decía que la libertad consiste a “poder llevar a cabo
los actos que nos piden nuestras inclinaciones”. “Si hay gente que se vanagloria de doblegar
la naturaleza humana a las exigencias de la sociedad actual y que la estudian a tal fin,
nosotros no somos de ellos”, añadía su alumno Pellerin (p. 222).

182
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 183

Piotr Kropotkin

cipio de asociación entre el Capital, el Trabajo y el Talento.


De acuerdo con este principio, el valor de los productos obte-
nidos en cada Falansterio debería ser dividido, según su
opinión, en tres partes: una (la mitad o siete duodécimas)
para remunerar el Capital; otra (tres duodécimas partes)
para recompensar el Trabajo, y la tercera (dos o tres duodé-
cimas) como compensación del Talento.
Sin embargo, la mayor parte de los internacionalistas
seguidores de las ideas de Fourier, no daban ninguna
importancia a este aspecto de su sistema. Comprendían
la influencia de la época en la que escribió Fourier. Por
el contrario, se quedaban con los siguientes aspectos esen-
ciales de las enseñanzas fourieristas:
1.º La comuna, o sea una pequeña unidad territorial,
independiente, será considerada como base de la nueva
sociedad socialista.
2.º La comuna será la depositaria de todos los productos
obtenidos en sus alrededores y será intermediaria en los
intercambios. Representará también la asociación de los
consumidores y en muchos casos probablemente será la
unidad productora, unidad de carácter profesional, no
territorial, o una federación de grupos productores.
3.º Estas comunas se federarán libremente a fin de cons-
truir la Federación, la Región o la Nación.
4.º El trabajo habrá de ser necesariamente atractivo. Si no
seguirá siendo una esclavitud. Mientras esa transformación
de trabajo no sea obtenida, será imposible resolver el problema
social; y no es imposible lograr este objetivo. Conseguirlo
es absolutamente factible. El trabajo debe ser también, y
puede serlo, más productivo de lo que es en la actualidad.
5.º Para mantener la debida armonía en la comunidad no
será necesaria coacción alguna, sino que bastará la
influencia de la opinión pública.

183
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 184

La ciencia moderna y la anarquía

En cuanto al reparto de los productos para el consumo


las opiniones estaban muy divididas.
Desde la fundación de la Internacional, la idea socia-
lista había progresado y, primero en el Congreso de Bruselas
de 1868 y luego en el de Bale de 1869, se había mostrado
de forma mayoritaria por la propiedad colectiva de la
tierra, de los bosques, de los ferrocarriles, canales, telégrafos,
etc., de las minas y hasta de las máquinas. Habiendo acep-
tado la propiedad colectiva y la expropiación para conse-
guirlo, los anti-estatistas de la Internacional se designaron
como colectivistas para distinguirse de forma clara del
comunismo estatista y centralizador de Marx, Engels y
sus seguidores y de los comunistas franceses que aún
seguían la línea autoritaria de Babeuf y Cabet.89
En el folleto Ideas sobre la organización social, publi-
cado en 1876 por James Guillaume, quien participó de
forma activa en la propaganda del colectivismo, así como
en su fundamental libro La Internacional: documentos y
recuerdos (cuatro volúmenes publicados en París entre
1905-1910), y en finalmente en su artículo sobre el “colec-
tivismo en la Internacional”, escrito recientemente para
la Enciclopedia sindicalista, encontramos todos los deta-
lles sobre el sentido preciso que se le dio al término colec-
tivismo por parte de los miembros más activos de la
Internacional federalistas (Varlin, Guillaume, De Paepe,
Bakunin y sus amigos). Declararon que, contrariamente
al comunismo autoritario, designaban bajo el término
colectivismo un comunismo anti-autoritario, federalista
89.- En ese momento los socialdemócratas no habían puesto sobre la mesa el colectivismo
de Estado. Muchos de ellos todavía seguían seguían siendo comunistas autoritarios. Y por
lo que parece, habían olvidado el significado preciso de Capitalismo de Estado y de retri-
bución según las horas de trabajo, que se le había al término colectivismo entorno y durante
la Revolución de 1848, primero por C. Pecqueur en 1839 (Économie sociale: des intérêts
du commerce, de l'industrie et de l'agriculture, et de la civilization en général sous l'influence
des applications de la vapeur) y sobre todo en 1842 (Théorie nouvelle de l'économie sociale
et politique: études sur l'organization des sociétés), y por F. Vidal, secretario de la comi-
sión obrera de Luxemburgo, en un libro remarcable: Vivre en travaillant! Projets, voies et
moyens de réformes sociales, publicado en París a finales de junio de 1848.

184
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 185

Piotr Kropotkin

o anarquista. Auto-denominándose colectivas, afirmaban


en primer lugar su anti-autoritarismo: que no querían
prefigurar la forma que tendría el consumo en su sociedad
que hubiera llevado a cabo la expropiación. Lo fundamental
para ellos era no pretender encerrar la sociedad en un
rígido cuadro: se quería dejar a los grupos más avan-
zados la mayor de las libertades en ese punto.
Por desgracia las ideas sobre la propiedad colectiva que
surgidas en el seno de la Internacional todavía no habían
tenido tiempo para expandirse entre las masas obreras
cuando la guerra franco-prusiano estalló, a escasos diez
meses del Congreso de Bâle. Esto hizo que no se hiciera
ninguna propuesta en esa línea durante la Comuna de
París. Y tras el aplastamiento de Francia y de la Comuna,
la Internacional federalista tuvo que centrar sus esfuerzos
en mantener la idea fundamental: la organización anti-
autoritaria de las fuerzas obreras con la mira puesta en
la lucha directa del Trabajo contra el Capital que llevase
a la Revolución social. Obligatoriamente, los temas de
futuro tuvieron que ser desatendidos. Y si la idea del
colectivismo, entendido como comunismo anarquista,
continuó siendo propagada por algunos, chocaba por
una parte con las concepciones del colectivismo-estatista,
desarrolladas por los marxistas desde que abandonaron
las ideas del Manifiesto Comunista, y por otra parte con
el comunismo autoritario de los blanquistas y a los prejui-
cios, muy extendidos, contra el comunismo en general
que habían arraigado entre las masas obreras de los países
latinos desde 1848 bajo la influencia de la poderosa crítica
del comunismo autoritario que había hecho Proudhon.
En España, por ejemplo, fue tan fuerte esta resistencia,
donde la Internacional federalista tenía fuertes relaciones
con sociedades obreras de oficios, se interpretó el colec-
tivismo, en ese momento y más adelante también, como

185
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 186

La ciencia moderna y la anarquía

una simple afirmación de la propiedad colectiva, añadiendo


anarquía (“anarquía y colectivismo”) para afianzar la
idea anti-estatista, sin prejuzgar el modelo de consumo,
comunista u otro, que podría ser aceptado por cada grupo
separado de productores y consumidores.
Y finalmente, respecto a la manera como la sociedad
actual podría transformarse en otra socialista, los traba-
jadores de la Internacional no le dieron importancia a lo
que había dicho Fourier. Sentían que una situación revo-
lucionaria se desarrollaba, y que una nueva revolución,
más profunda y más amplia que la de 1848 se acercaba.
Y entonces, los obreros harían lo que hiciese falta, sin
esperar orden alguna del gobierno, para expropiar el
Capital de los monopolios.

El impulso dado por La Comuna – Bakunin

Hemos visto, en la rápida mirada dada en capítulos ante-


riores, el terreno en el que las ideas anarquistas iban a
desarrollarse en el seno de la Internacional.
Era, como hemos visto, una mezcla de ideas jacobinas
(centralistas y autoritarias) con ideas de independencia local
y de federación. Ambas pueden ser consideradas como legado
en la gran Revolución francesa. Si las ideas centralistas
descendían directamente del jacobinismo de 1793, las ideas
de acción local independiente fueron a su vez transmitidas
por la poderosa acción constructiva y revolucionaria de las
“Secciones” de París y de las Comunas de 1793-1794.
Es preciso declarar, sin embargo, que la primera de esas
dos corrientes de ideas, la jacobina fue sin duda la más
poderosa de las dos. Los intelectuales burgueses que se
unieron a la Internacional eran en su mayoría jacobi-
nistas y los trabajadores estaban bajo su influencia.

186
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 187

Piotr Kropotkin

Fue necesario un acontecimiento tan grave como la


Comuna de París para dar una nueva dirección al pensa-
miento revolucionario en el seno de las masas obreras
europeas y americanas.
En julio de 1870 comenzaba la guerra franco-alemana,
a la que se lanzaron locamente Napoleón III y sus conse-
jeros a fin de salvar el imperio de una inminente revolu-
ción republicana. La guerra trajo una derrota aplastante,
la debacle del Imperio, el gobierno provisional de Gambetta
y Thiers y la Comuna de París, seguida de análogos alza-
mientos en Saint Etienne, Narbonne y otras ciudades del
Mediodía francés y en España en Barcelona y Cartagena90.
Para la Internacional –al menos para aquellos que sabían
pensar e instruirse con los acontecimientos– estas insu-
rrecciones comunalistas fueron una revelación. Estos
levantamientos, hechos bajo los pliegos de la bandera
roja de la revolución social que los trabajadores de París
defendieron hasta la muerte en las barricadas, indicaban
cual sería, en las naciones latinas, la forma política de la
próxima revolución.

90.- N. de Ricardo Mella.- Kropotkin se equivoca al asimilar los alzamientos de Cartagena,


Barcelona, Sevilla, etc., al de la Comuna de París. En España el federalismo no era muni-
cipalista, sino cantonalista, y por eso la rebelión de los federales impacientes tuvo por bandera
la constitución del Estado catalán, del Estado andaluz, etc. Se decía entonces el cantón
murciano (Cartagena), el cantón catalán (Barcelona), el cantón andaluz (Sevilla); en otras
comarcas de España se trató de la constitución de los respectivos cantones sin alzarse en
armas. El que esto escribe, aunque muy joven entonces, fue testigo de aquellos sucesos.
El movimiento de Cartagena, único que prosperó, tuvo carácter esencialmente político-
nacionalista, de ningún modo comunalista. Allí se constituyó un verdadero gobierno, se
acuñó moneda; se hizo, en fin, todo lo que puede hacerse bajo el régimen autoritario. Los
mismos directores de la insurrección, general Contreras, Roque Barcia, etc., nada tenían
de comunalistas ni de socialistas. Este movimiento, conocido en la historia con el nombre
de cantonalismo, respondía, no sólo a las predicaciones federales, sino también al regio-
nalismo, que todavía hoy pugna por la autonomía de los antiguos Estados. En realidad,
la nacionalidad española es una agrupación de distintas nacionalidades cuyas características
especiales todavía no se han borrado del todo. Pero si Kropotkin se equivoca en este
punto, no por eso flaquea su razonamiento. Al mismo tiempo que los alzamientos fede-
rales hubo entonces en España pequeñas insurrecciones, promovidas por los obreros
internacionalistas, de carácter esencialmente social. San Fernando, Puerto de Santa María,
Cádiz, Barcelona, y sobre todo Alcoy, entre otras ciudades, fueron una seria amenaza para
el régimen capitalista. Para mayor ilustración en esta materia, léase el librito de Pi Margall
La república de 1873. –Apuntes para escribir su historia.

187
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 188

La ciencia moderna y la anarquía

No sería la República democrática, como se pensaba en


1848, sino la COMUNA, libre, independiente y muy
probablemente comunista.
Por supuesto, la propia Comuna de París había sufrido la
confusión de ideas que reinaba en ese momento en las menta-
lidades, en lo relativo a las medidas económicas y políticas
que debían haberse tomado durante la revolución popular
para asegurar la victoria. La misma confusión que venimos
de ver en el seno de la Internacional, reinaba en la Comuna.
Tanto los jacobinistas como los comunistas, esto es, los
centralistas gubernamentales y los federalistas, estaban
representados en el levantamiento de París y necesaria-
mente entraron en conflicto entre ellos. Los más belige-
rantes fueron los jacobinistas y los blanquistas. Pero
Blanqui estaba preso y entre los jefes blanquistas –la
mayoría burgueses– no quedaba gran cosa de los ideales
comunistas de Babeuf. Consideraron la cuestión econó-
mica como algo secundario a tratar tras el triunfo de la
Comuna, prevaleciendo en estos planteamientos inicial-
mente la línea comunista, que no tuvo tiempo para desarro-
llarse. Tampoco pudo afianzarse más adelante debido a
la corta vida de la Comuna de París.
En esas condiciones la derrota no se hizo esperar y la feroz
venganza de los aterrorizados burgueses demostró, una vez
más, que el triunfo de una comuna es materialmente impo-
sible sin que, en paralelo, haya avances en el terreno econó-
mico que hagan que el pueblo se apasione por la comuna.
Para llevar a cabo una revolución política hace falta
que al mismo tiempo se haga una revolución económica.
Pese a todo, la Comuna de París nos dio otra valiosa
enseñanza. Concretó, en las naciones latinas, las ideas
del proletariado revolucionario.
La comuna libre es la forma política que deberá adoptar
la revolución social. No importa la oposición de todo el país

188
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 189

Piotr Kropotkin

o de las naciones vecinas ya que una vez a los habitantes


de una comuna hayan decidido hacer de manera comunal
el consumo de bienes, sus intercambios y su producción,
deben conseguirlo por ellos mismos, entre ellos. Y si lo
hacen, si ponen sus energías al servicio de esta gran causa,
sacarán de su comuna una fuerza que no encontrarán
jamás si intentan arrastrar con ellos a toda la nación, con
sus regiones retrógradas, hostiles o indiferentes. Mejor
enfrentarse abiertamente a tales baluartes de la reacción
que arrastrar tantas cadenas atadas a los pies de la
Revolución.
Es más, todavía se puede ir más lejos. Comprendemos
que si no necesitamos un gobierno central que dirija las
comunas libres, si el gobierno nacional ha sido derro-
cado y la unidad nacional se obtiene por medio de la libre
federación de las comunas, entonces un gobierno muni-
cipal central es igualmente innecesario y nocivo. Los
asuntos a tratar en el seno de una comuna son, en efecto,
mucho menos complicados, y los intereses de los ciuda-
danos menos variados y menos contradictorios que lo
son el interior de un país. El mismo principio federativo
debe valer para mantener dentro de la comuna los acuerdos
entres los diferentes grupos de productores, de consumi-
dores y de cualquier naturaleza.
La Comuna de París daba respuesta a una pregunta
que había atormentado a todos los verdaderos revolu-
cionarios. Francia había intentado dos veces, llevar a
cabo una revolución de tipo socialista, imponiéndola por
medio de un gobierno central: en 1793-1794, cuando
trató, tras la caída de los girondinos, de introducir l’éga-
lité de fait (la igualdad de hecho), verdadera igualdad
económica, por medio de fuertes medidas legislativas; y
en 1848, cuando trató de imponer una “República
Democrático Socialista” a través de la Asamblea Nacional.

189
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 190

La ciencia moderna y la anarquía

En ambas ocasiones fracasó. Pero ahora se ha señalado


una nueva solución: la comuna libre. Es ella quien debe
llevar a cabo la revolución, en su propio territorio, al
mismo tiempo que se libra del Estado centralizado. Y
esta nueva idea vino a reforzar el ideal de la anarquía.
Comprendimos entonces, que había en la Idea general
de la Revolución en el siglo XIX, de Proudhon, una profunda
idea práctica, la idea de anarquía. El pensamiento de los
hombres más avanzados de los países latinos empezó a
trabajar en esa dirección.
Por desgracia solo en los países latinos: en Francia, en
España, en Italia, en la Suiza de lengua francesa y en la
Bélgica valona. Los alemanes, por el contrario, sacaron
de su victoria sobre Francia una lección totalmente distinta:
la adoración del centralismo estatista. Se quedaron estan-
cados en la fase robespierista. Mantuvieron el culto por
los clubes jacobinos, como lo han descrito (sin atisbos
de realidad) los historiadores jacobinos.
El Estado centralista, hostil incluso a las tendencias de
independencia nacional de sus diferentes territorios; una
fuerte centralización jerárquica y un gobierno fuerte, estas
fueron las conclusiones a las que llegaron los socialistas
y los radicales alemanas. No querían siquiera comprender
que la victoria que habían alcanzado sobre Francia no fue
posible más que por la masa militar –del servicio militar
obligatorio universal de los alemanes frente al sistema de
reclutamiento de Francia–, y por la podredumbre de un
II Imperio napoleónico amenazado por la llegada inmi-
nente de una revolución que podría haber beneficiado a
la humanidad si no hubiera sido obstaculizada por la
invasión alemana.
Por lo tanto, en los países latinos, la Comuna de París
dio impulso a la Idea anárquica. Por otra parte las tenden-
cias autoritarias del Consejo General de la Internacional,

190
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 191

Piotr Kropotkin

que eran cada vez más fuertes y minaban la fuerza de la


Asociación, terminaron por fortalecer la corriente anar-
quista. Dirigido por Marx y Engels con el apoyo de los
refugiados blanquistas franceses, llegados a Londres tras
la Comuna, el Consejo General se aprovechó de los
poderes que había recibido para dar un golpe de Estado
dentro de la Internacional. Sustituyó en el programa de
la Asociación la lucha económica del trabajo frente al
capital por la acción política en los parlamentos burgueses.
Este golpe de estado fue el final de la Internacional.
Demostró a los más crédulos lo absurdo de confiar los
asuntos propios a un gobierno, incluso aunque haya sido
elegido democráticamente como lo fue el Consejo General
de la Internacional. Y de esta manera se provocó la rebe-
lión de las federaciones españolas, italianas, la del Jura y
la de la Bélgica valona, así como de una de las secciones
inglesas, contra la autoridad del Consejo General.91
La tendencia anarquista que se desarrollaba en el seno
de la Internacional, tuvo en Bakunin un defensor pode-
roso y de talento. En torno suyo y sus amigos del Jura,
se formó un pequeño grupo de jóvenes italianos y espa-
ñoles que desarrollo ampliamente sus ideas.
Apoyado ampliamente en su extenso conocimiento de
la historia y de la filosofía, Bakunin desarrolló, en una serie
de notables folletos, artículos de periódico y cartas, los
principios esenciales del anarquismo moderno.
La completa abolición del Estado, con todos sus orga-
nismos e ideales, fue la consigna que proclamó con audacia.
El Estado –decía– había sido en el pasado una necesidad
histórica que surgió de la autoridad conquistada por las
castas religiosas. Pero hoy en día su completa extinción
es, a su vez, otra histórica necesidad, porque el Estado repre-
91.- Para conocer los detalles de este golpe de estado y sus consecuencias hay que consultar
el excelente libro de James Guillaume: L'Internationale: documents et souvenirs (1864-
1878). 4 vol. París, 1905-1910, P.V. Stock éditeur.

191
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 192

La ciencia moderna y la anarquía

senta la negación de la libertad y de la igualdad, y también


porque no sabe más que viciar todo aquello que emprende,
aunque sea intentar poner en práctica el bienestar general.
Cada nación, por muy pequeña que sea, cada región,
cada comuna, debe ser absolutamente libre de organi-
zarse como quiera en tanto cuanto no constituya una
amenaza para el vecino. “Federalismo” y “autonomía”
no bastan. No son más que palabras empleadas para
disfrazar la autoridad del Estado centralizado. La inde-
pendencia completa de la comuna, la federación de
comunas libres y la revolución social en su seno, es decir,
los agrupamientos corporativos para la producción que
sustituirán la organización estatista de la sociedad actual,
es el ideal que, como demostró Bakunin, surge ante nuestra
civilización de las tinieblas del pasado. El individuo sólo
será realmente libre en proporción a la libertad de todos
los que rodean.
Con tales ideas, Bakunin, era un ferviente propagandista
de la Revolución Social, cuya proximidad era entonces
prevista por la mayoría de los socialistas, y que pregonaba
en sus cartas y escritos con fogosas palabras.

192
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 193

Piotr Kropotkin

XIII. La anarquía (continuación)


La concepción anarquista tal como se perfila en la actualidad

Si la revuelta contra el Estado, antes de 1848 y hasta la


Internacional, descrita sobre todo por jóvenes burgueses,
revistió el carácter de una rebelión individual contra la
sociedad, su moral y sus convenciones, en lo sucesivo la
revuelta toma, entre los trabajadores, un carácter más
profundo. Se convierte en la búsqueda de una forma de
sociedad libre de la opresión y la explotación que se
ejercen hoy en día con la ayuda del Estado.
Para los fundadores de la Asociación Internacional de los
Trabajadores esta debía ser una gran federación de asocia-
ciones obreras, embrión de la nueva sociedad a surgir de la
revolución social. En esta sociedad nueva, los actuales engra-
najes del gobierno y de la explotación capitalista desapare-
cerían dando lugar a nuevos nexos derivados de las relaciones
entre las federaciones de productores y de consumidores.
En este contexto el ideal anarquista no podía seguir
siendo individual: se convertía en social.
A medida que los trabajadores de Europa y América estre-
chaban sus relaciones directas, por encima de las fronteras,
se daban cuenta cada vez más del problema social y
tomaban conciencia de sus propias fuerzas.
Comprendieron, al fin, que si el pueblo recuperaba la
posesión de la tierra y los trabajadores industriales tomaban
las fábricas y los talleres, dirigiendo la producción hacia
todo aquello necesario para la vida de la nación, se llegaría
sin dificultad garantizando el bienestar para todos e
incluso cierto tiempo libre. Los recientes progresos de la

193
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 194

La ciencia moderna y la anarquía

técnica y de la ciencia hacen evidente la posibilidad de tal


supuesto. En ese momento, los productores de las diversas
naciones sabrían perfectamente establecer un sistema de
intercambios de bases justas. Para todos aquellos que
sabían lo que era la fábrica, el taller, la mina, el campo,
el establecimiento comercial, etc., era algo evidente.
Asimismo, un número creciente de trabajadores se
daban cuenta de que el Estado, con sus tradiciones histó-
ricas y sus funcionarios jerarquizados, no podía más que
retrasar la eclosión de una nueva sociedad, libre de mono-
polios y de explotación.
Desarrollado a lo largo de la historia para establecer y
mantener el monopolio de la propiedad de la tierra en bene-
ficio de una clase, que se convertía por la misma en la clase
gobernante por excelencia, ¿que medios podía ofrecer el Estado
para abolir ese monopolio, que la clase trabajadora no tuviera
ya en su propia fuerza y en sus asociaciones? Perfeccionado
a lo largo del siglo XIX para asegurar también el monopolio
de la propiedad industrial, del comercio y de la banca a nuevas
clases de ricos, a los que el Estado proveía de “brazos” a buen
precio, gracias a la eliminación de las tierras comunales y
aplastando a los labradores con los impuestos, ¿que interés
tendría el Estado para abolir estos privilegios? ¿La nueva
función no necesitaría nuevos órganos? ¿Y estos nuevos
órganos no deberían ser creados por los propios obreros, con
sus uniones y sus federaciones, fuera por completo del Estado?
En el momento en que los monopolios creados y conso-
lidados por el Estado dejasen de existir, este no tendría
ya razón de ser. Nuevas formas sociales deberían surgir
una vez que las relaciones entre los seres humanos no
sean relaciones entre explotados y explotadores. La vida
se simplificaría en el mismo momento en que el mecanismo
que permitía al rico explotar al pobre, desapareciese.
La idea de comunas independientes para la organización

194
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 195

Piotr Kropotkin

territorial y grandes federaciones de sociedades de oficio


para la organización social –entremezcladas las dos y dándose
apoyo para satisfacer las necesidades de la sociedad–, permitió
que los anarquistas tuvieran una concepción concreta y real
de la posible organización en una sociedad liberada. No
había más que añadir para la organización personal, los
grupos de afinidad, Grupos sin nombre, variados hasta el
infinito, de larga existencia o efímeros que surgen por todos
lados para satisfacer todas las necesidades posibles e imagi-
nables. Grupos que vemos aparecer en nuestra sociedad
actual, fuera de los grupos políticos y profesionales.
Estos tres tipos de organización, actuando como una red,
llegarían de esta manera, a satisfacer todas las necesidades
sociales: el consumo, la producción y el intercambio; las
comunicaciones, la sanidad, la educación; la protección
contra las agresiones, el apoyo mutuo, la defensa del terri-
torio; y finalmente la satisfacción de las necesidades cientí-
ficas, artísticas, literarias y de ocio. Un todo, lleno de vida
y siempre dispuesto a evolucionar para adaptarse a nuevas
necesidades o a nuevas influencias sociales e intelectuales.
Si este tipo de sociedad se desarrollara en un territorio
grande y poblado que permitiese la necesaria variedad
de gustos y necesidades, veríamos rápidamente que la
coacción de la autoridad, sea cual sea, sería inútil. Inútil
para mantener la vida económica de la sociedad y también
para impedir la mayoría de los actos antisociales.
En efecto, el mayor obstáculo para el desarrollo y el
mantenimiento en el Estado actual de un nivel moral,
necesario para la vida en sociedad, se encuentra ante todo
en la ausencia de igualdad social en ese mismo Estado.
Y sin igualdad, “igualdad de hecho” como se decía en 1793,
es absolutamente imposible que se generalice el senti-
miento de justicia. Esta no puede ser más que igualitaria.
Y los sentimientos de igualdad son desmentidos cada

195
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 196

La ciencia moderna y la anarquía

instante y cada día en nuestras estratificadas sociedades


de clase. Es necesario practicar la igualdad para que el senti-
miento de justicia entre en todos los usos y costumbres.
Es lo que pasará en una sociedad de iguales.
En ese momento, la necesidad de coacción o más bien
el deseo de recurrir a la coacción no existirá. Nos daremos
cuenta que la libertad del individuo no tiene que ser limi-
tada, como lo está en la actualidad, ya sea por el miedo
a un castigo, legal o místico, ya sea por la obediencia a
otros individuos reputados superiores o a entidades teoló-
gicas o metafísicas, creadas por el temor o la ignorancia.
En la sociedad actual esto conduce a la servidumbre inte-
lectual, a reprimir la iniciativa personal, al envilecimiento
del nivel moral y a detener el progreso.
En un medio igualitario, el ser humano podría, con
toda confianza, dejarse guiar por su propia razón, que por
supuesto, tendría las huellas del entorno social iguali-
tario. Y podría igualmente alcanzar el pleno desarrollo
de su individualidad, de todas sus capacidades; mientras
que el “individualismo” considerado en la actualidad por
la burguesía como un medio de las “naturalezas supe-
riores” para alcanzar el pleno desarrollo del ser humano
no es más que una estafa. El individualismo que propugnan
es, por el contrario, un obstáculo para el verdaderos
desarrollo de toda personalidad destacable.
En el seno de una sociedad que busca el enriquecimiento
individual, y que por esto mismo, está condenada a la
pobreza general, el hombre más dotado ve reducida su exis-
tencia a una amarga batalla simplemente para procurarse
los medios necesarios para su existencia. En lo relativo
al pequeño número de personas que consiguen conquistar
un cierto bienestar, necesario para el libre desarrollo de
la individualidad, la sociedad actual no se lo garantiza más
que con una condición: someterse al yugo de las leyes y

196
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 197

Piotr Kropotkin

las costumbres de la mediocridad burguesa y jamás


quebrantar el reinado de esta mediocridad con críticas en
exceso punzantes o mediante actos rebeldes.
Se permite el “pleno desarrollo de su individualidad”
solo a aquellos que no suponen ningún peligro para la
sociedad burguesa, a aquellos que son del interés de ésta.
Los anarquistas, hemos manifestado, edifican sus previ-
siones de futuro sobre los datos que obtienen a partir de
la observación.
Así, cuando examinamos las tendencias que han preva-
lecido en la vida de los países civilizados desde finales del
siglo XVIII, desde luego no dejaremos de apreciar la tendencia
hacia una fuerte centralización y autoritarismo durante
todo este tiempo, tanto entre la burguesía como entre aque-
llos obreros que han sido educados en las ideas de las clases
medias y que desean formar parte de las filas de la burguesía.
Pero al mismo tiempo, es un hecho que las ideas anticen-
tralistas y antimilitaristas así como los planteamientos de
libertad de pensamiento, se han fortalecido cada vez más
en nuestros días tanto entre los trabajadores y los miembros
instruidos y más o menos libres de la intelectualidad burguesa.
De hecho, como he mostrado en otros trabajos (en La
conquista del pan y El Apoyo mutuo), existe en la actua-
lidad una fuerte tendencia para constituir libremente, al
margen del Estado y las Iglesias, miles y miles de organiza-
ciones para todo tipo de necesidades: económicas (acuerdos
entre compañías ferroviarias, gremios obreros, trusts de
empresarios, colaboración en la agricultura y la exportación,
etc.), políticas, intelectuales, artísticas, pedagógicas, y muchas
otras. Lo que anteriormente eran, sin ningún género de
duda, funciones del Estado o la Iglesia, quedan en la actua-
lidad bajo el dominio de las organizaciones libres. Esta
tendencia crece ante nuestros ojos. Ha sido suficiente que
un soplo de emancipación haya limitado el poder de la

197
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 198

La ciencia moderna y la anarquía

Iglesia y el Estado para que las organizaciones volunta-


rias hayan germinado por miles. Y estamos bien seguros
de que cada nuevo límite que se les pueda imponer al
Estado y la Iglesia, los dos inveterados enemigos de la
libertad, ampliará la esfera de acción de las organiza-
ciones libres.
El futuro y el progreso se encaminan en esa dirección,
y el anarquismo es un compendio de ambos.

La negación del Estado

Es preciso reconocer que en sus concepciones económicas,


los anarquistas sufren el influjo del caótico estado en el
que todavía está la economía política. Al igual que entre
los socialistas-estatistas, podemos distinguir diversas
corrientes de opinión sobre el tema.
Al igual que aquellos socialistas que han seguido siendo
socialistas, los anarquistas admiten que el sistema actual
de propiedad individual de la tierra y todo lo necesario
para la producción, así como el sistema vigente de produc-
ción basado en la búsqueda de beneficios, que es la conse-
cuencia de lo anterior, es el problema. Nuestras sociedades
actuales deben abolirla sino quieren sucumbir como lo
hicieron tantas antiguas civilizaciones.
Pero en lo relativo a los medios por los cuales ese cambio
podría hacerse, los anarquistas se diferencian de todos las
familias de socialistas-estatistas, ya que niegan que pueda
encontrarse solución alguna al problema social en un
Estado capitalista que tome posesión de la producción o
al menos de algunas de sus ramas principales. Un servicio
de correos o los ferrocarriles en manos del Estado, diri-
gidos por ministerios nombrados por el congreso, no es
el ideal al que aspiramos. No vemos en ello más que una

198
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 199

Piotr Kropotkin

nueva forma de salariado y de explotación. Ni siquiera


creemos que esto se encamine hacia la abolición del sala-
riado y de la explotación o que sea una forma transitoria
de evolución hacia ese objetivo.
En tanto el socialismo era entendido en este amplio y
verdadero sentido, como un intento de abolir la explo-
tación del trabajo por el capital, los anarquistas estaban,
en esto, de acuerdo con los que eran entonces los socia-
listas. Solo diferían en la forma antiautoritaria de la
sociedad que surgiría de la revolución social, que ambas
corrientes preveían y deseaban su llegada.
Pero se vieron obligados a separarse de forma total
cuando un sector importante, sino la mayoría de los socia-
listas de Estado, comenzaron a defender la idea de que
no se trataba de abolir la explotación capitalista al instante.
Para nuestra generación y para la fase de evolución econó-
mica que atravesamos hoy en día, solo será cuestión de
mitigar la explotación, imponiendo a los capitalistas
ciertas limitaciones legales.
Esto no lo podían consentir los anarquistas. Mantenemos
que si queremos llegar en algún momento a la abolición
de la explotación capitalista, debemos desde ya, dirigir nues-
tros esfuerzos a su abolición. Debemos, desde este
momento, aspirar a transferir todo lo necesario para la
producción (el suelo, las minas, las factorías, los medio
de transporte y sobre todo los medios de existencia del
productor) de las manos del capital individual a las de las
comunidades de productores y consumidores. Aspirar y
actuar en consecuencia.
Además, debemos estar atentos para no transferir esos
medios de subsistencia y producción a manos del actual
Estado burgués. Mientras que los partidos socialistas
reclaman por toda Europa que el Estado burgués, tal
como es en la actualidad, tome posesión de los ferroca-

199
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 200

La ciencia moderna y la anarquía

rriles, del suelo, de las minas de hierro y carbón (en Suiza


por ejemplo), de los bancos y de los monopolios sobre el
alcohol, nosotros vemos en ese acaparamiento de la riqueza
común por parte del Estado burgués, uno de los mayores
obstáculos para que la riqueza social pase, algún día, a
manos de los trabajadores, los productores y los consu-
midores. Vemos que esto solo es un medio para fortalecer
al capitalista y aumentar su fuerza en la lucha contra el obrero
rebelde. De hecho, los más clarividentes capitalistas tienen
el mismo pensamiento. Sus inversiones en los ferrocarriles,
por poner un ejemplo, son más seguras cuando estos son
propiedad del Estado o explotados militarmente por el
Estado. Para cualquiera que esté acostumbrado a refle-
xionar sobre el conjunto de cuestiones sociales, no puede
albergar duda alguna al respecto. Puede ser considerado
incluso un axioma social: “no se puede hacer un cambio
social si los primeros pasos no van en el mismo sentido que
el cambio deseado; al revés se aleja uno al no seguir ese
camino”. En efecto, nos alejamos de ese momento en que
productores y consumidores serán los dueños de la produc-
ción y el intercambio, si empezamos por poner esto en
manos de parlamentos, ministerios o de los actuales funcio-
narios, que por fuerza son en la actualidad instrumentos
del Gran capital, del que dependen todos los Estados.
No se conseguirá destruir los monopolios del pasado,
creando uno nuevo, siempre en beneficio de los antiguos
monopolistas.
Tampoco podemos olvidar que la Iglesia y el Estado
fueron la fuerza política de que se sirvieron las clases privi-
legiadas desde sus inicios como tales, para establecer para
convertirse en las clases dominadoras, dotadas por la ley
de privilegios y de derechos sobre el resto de la población.
El Estado fue la institución que sirvió para asegurar el
disfrute de sus derechos. A causa de todo esto, ni el Estado,

200
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 201

Piotr Kropotkin

ni la Iglesia no pueden ser hoy, la fuerza que destruya


esos privilegios. Ninguno de los dos pueden ser la forma
organizativa que surja cuando esos privilegios sean
abolidos. Por el contrario, la historia nos enseña que toda
forma nueva de vida económica –la sustitución de la escla-
vitud por la servidumbre, y esta por el trabajo asalariado–
provocaba que se desarrollara una nueva forma de orga-
nización política.
Las Iglesias jamás podrán ser utilizadas para liberar al
hombre de sus viejas supersticiones, ni para dotarle de
una nueva ética libremente elegida, de ahí que los senti-
mientos de solidaridad, de igualdad y de unidad que se mani-
fiestan en todas las religiones, tendrán algún día una forma
distinta a la que le dieron las diversas Iglesias cuando se
apoderaron de esos términos para explotarlos en bene-
ficio del clero. Asimismo la liberación económica se hará
rompiendo las viejas formas políticas representadas por
el Estado. Las personas se verán forzadas a dar con nuevas
formas de organización para las funciones sociales que el
Estado había repartido entre sus funcionarios. Y no se
habrá hecho nada hasta que esto se haga.
Es para facilitar la eclosión de estas nuevas formas
sociales que trabaja el anarquismo. Y esta eclosión se hará
como se ha hecho siempre en el pasado, entre grandes
revueltas de liberación y a manos de la fuerza construc-
tiva de las masas populares y el apoyo de los ilustrados
modernos.
Es por eso que los anarquistas rechazan las funciones de
legislador o cualesquiera otras dentro del Estado. Estamos
convencidos de que la Revolución social no se hará por
medio de leyes. Ya que las leyes aunque sean votadas por
una Asamblea constituyente empujada por la presión de
la calle (e incluso: ¿Cómo se votarían cuando hubiera que
conciliar los intereses más enfrentados?), no son más que

201
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 202

La ciencia moderna y la anarquía

un simple compromiso para trabajar en una dirección deter-


minada, una invitación para que aquellos que están en ese
lugar hagan uso de su energía y de su espíritu innovador,
organizador y constructivo. Pero para esto, hace falta que
haya fuerzas dispuestas y capaces de transformar las fórmulas,
las desideratas de una ley en hechos de la vida real.
Es también por esto por lo que un gran número de anar-
quistas, desde los tiempos de la Internacional hasta nues-
tros días, han participado de forma activa en las
organizaciones obreras, surgidas para la lucha directa del
trabajo contra el capital. Esta lucha es mejor que cualquier
otro medio indirecto para que los obreros obtengan algunas
mejoras en sus condiciones laborales al tiempo que se le abren
los ojos sobre los males generados por el capitalismo y el
Estado que lo respalda, y despierta su mente sobre las posi-
bilidades de organizar el consumo, producción e inter-
cambio sin la intervención de los capitalistas y el Estado.
Respecto a lo concerniente a la forma de remuneración
del trabajo en una sociedad emancipada del yugo del
Capital y del Estado, las opiniones de los anarquistas
continúan aún divididas.
Todos están de acuerdo en rechazar la nueva forma de
sistema salarial que se establecería si el Estado tomara pose-
sión de los medios de producción e intercambio, como ya
tomó posesión de los ferrocarriles, del servicio postal, de la educa-
ción, de las mutuales de asistencia y de la defensa del territorio.
Añadir nuevos poderes, los industriales, a los que ya tiene
(impuestos, defensa del territorio, religiones subvencionadas,
etc.) sería crear un nuevo y formidable instrumento de tiranía.
La mayoría de los anarquistas aceptan hoy en día la
solución anarco-comunista. Conciben que la única forma
de comunismo que sería aceptable en una sociedad civi-
lizada sería el anarquista. Igualitario en su misma esencia,
el comunismo es una negación de toda autoridad.

202
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 203

Piotr Kropotkin

Igualmente, una sociedad anarquista a gran escala sería


imposible si no empezase por garantizar a todos sus miem-
bros un cierto mínimo del bienestar producido en común.
Comunismo y anarquía son de esta manera, dos concep-
ciones que se complementan necesariamente.
Sin embargo, al lado de la gran corriente comunista, sigue
existiendo una corriente que ve en la anarquía la rehabi-
litación del individualismo. Acerca de esta corriente vamos
a decir algunas palabras para concluir.

La corriente individualista

Esta corriente es un vestigio de tiempos pasados, en los


que los medios de producción no habían alcanzado,
gracias a la ciencia y al progreso técnico, la eficacia actual,
y el comunismo era sinónimo de miseria y esclavitud.
Hace apenas sesenta años, un modesto bienestar y ciertos
placeres era algo solo accesible para unos pocos que vivían
del trabajo ajeno. Es por ello que todos los que gozaban
de cierta independencia económica veían con pavor el
día en que no pudieran seguir siendo miembros de la
minoría de los privilegiados. No hay que olvidar que en
esa época Proudhon calculaba que la producción total
de Francia era de cinco céntimos por día y por habitante.
Sin embargo, en la actualidad, este obstáculo ya no
existe. Consecuencia de la inmensa productividad del
trabajo humano alcanzado actualmente en todos los
campos, tanto en la agricultura como en la industria (ver
Campos, fábricas y talleres), es muy cierto, al contrario,
que un alto grado de bienestar puede obtenerse fácil-
mente en pocos años gracias al trabajo comunista inteli-
gentemente organizado, pidiendo a cada uno nada más
que cuatro o cinco horas de trabajo diarias. Esto nos
dejaría por lo menos cinco horas de ocio total.

203
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 204

La ciencia moderna y la anarquía

Esta objeción al comunismo no existe ya.


Sea como fuere, la corriente individualista se subdivide
en dos ramas principales. Están los individualistas puros,
en el sentido de Stirner, quienes últimamente se han visto
reforzados por la belleza artística de los escritos de
Nietzsche. Aunque no nos detendremos en ellos. En un
capítulo anterior ya hemos indicado como esa “autorei-
vindicación del individuo” es metafísica y está alejada de
la vida real; como va en contra del sentimiento de igualdad
–base de toda liberación, ya que no es posible liberarse
mientras se quiera dominar a alguien–, además de que estos
“individualistas” están peligrosamente cerca de las mino-
rías de nobles, curas, burgueses, funcionarios, etc., que
también se creen “superiores” a las masas, y a los cuales
les debemos el Estado, la Iglesia, la legislación, la policía,
el militarismo y toda opresión secular.
La otra rama de los anarquistas individualistas comprende
a los mutualistas, a la manera de Proudhon. Estos buscan
la solución al problema social en una organización libre y
voluntaria que introduciría el intercambio de productos,
tasados en bonos de trabajo. Estos “bonos” representa-
rían el número de horas necesarias en una determinada
rama industrial para producir un determinado objeto, o bien
el número de horas entregadas por un determinado indi-
viduo para funciones determinadas como de utilidad pública.
En realidad este sistema ya no es individualista. Representa
un compromiso entre el comunismo y el individualismo.
Individualista en la retribución del productor, comunista
en la posesión de lo necesario para la producción.
Pues bien, es este mismo dualismo el que levanta, en nuestra
opinión, un obstáculo insuperable a que ese sistema se pueda
instaurar. Es imposible que una sociedad se organice en base
a dos principios contradictorios: la puesta en común de todo
lo que se ha producido hasta un determinado momento y el

204
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 205

Piotr Kropotkin

individualismo para lo que se vaya a producir desde ese


mismo instante. Y no para la producción de los objetos de
lujo, cuya demanda y gustos varían hasta el infinito, sino para
lo estrictamente necesario, algo que cada sociedad establece
según una cierta apreciación uniforme.
Tampoco hay que perder de vista la inmensa variedad
de máquinas y métodos de producción (en diferentes
lugares) que se dan en la sociedad y en una industria en
vías de desarrollo. Lo que hace que una determinada
máquina produzca dos o tres veces más que otra. Así,
por ejemplo, en la actual industria del tejido, los telares
son tan diferentes en sus calidades que el número de
telares que una sola persona puede atender varía de tres
a veinte (telar Northrop). Tampoco hay que olvidar las
diferentes energías musculares y cerebrales entregadas
por los trabajadores en las distintas ramas de la produc-
ción. Y si tomamos en consideración estos hechos, llegamos
a preguntarnos si alguna vez la hora de trabajo podría
darnos una medida que pueda ser aceptada para el inter-
cambio comercial de productos.
Se entiende el actual intercambio comercial, pero no es
comprensible uno basado en la justipreciación de algo
que no es comercial –la hora de trabajo– desde el mismo
momento en que la fuerza de trabajo deja de ser tratada
como una mercancía. La hora de trabajo no podría servir
a establecer la equivalencia de productos (o más bien a
estimarlos a grosso modo) que en el seno de una sociedad
que ya habría admitido el principio comunista para la
mayoría de productos de primera necesidad.
Y si, como concesión a la idea de remuneración indivi-
dualista, se introdujese además de la hora de trabajo “simple”,
una remuneración diferente para el trabajo “cualificado”,
que demanda aprendizaje, o se recurriese a la posibilidad
de promoción en la jerarquía de los funcionarios de la indus-

205
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 206

La ciencia moderna y la anarquía

tria, se restablecería de esta manera los signos distintivos del


salariado moderno, con los mismos vicios que ya cono-
cemos y que nos hacen buscar medios para abolirlos.
Sin embargo, no hay que olvidar que las ideas mutua-
listas tuvieron un cierto éxito en la agricultura estadou-
nidense, donde, al parecer, este sistema sigue funcionando
en el seno de algunas organizaciones de granjeros.
En posturas parecidas a los mutualistas están todavía
los anarquistas individualistas norteamericanos quienes
estaban representados en los cincuenta por S. P. Andrews
y W. Creene, y posteriormente por Lysander Spooner, y
en la actualidad por Benjamin Tucker, el conocido editor
del periódico neoyorkino Liberty.
Sus ideas participan de las de Proudhon y también de
las de Herbert Spencer. Esta doctrina parte del principio
de que la única ley obligatoria para el anarquista es atender
a sus asuntos propios. Y en consecuencia, cada individuo
y cada grupo tiene el derecho de actuar como quieran,
incluso oprimir al resto de la humanidad si disponen de
la fuerza necesaria para hacerlo. Para Tucker, si esos prin-
cipios se aplicaran de forma generalizada, no supondrían
ningún problema ya que los poderes de cada individuo
serían los límites para los mismos derechos del resto.
Este modo de razonar es, en nuestra opinión, pagar un
tributo demasiado grande a la metafísica y hacer suposiciones
imaginarias. Decir que alguien tiene el derecho de oprimir
a la humanidad si tiene la fuerza es desconocer los hechos
de la vida real. Imposible concebir una sociedad en la que
los asuntos e intereses de uno de sus miembros no afecten
a muchos otros, cuando no a todos; aún es menos imagi-
nable una sociedad en donde el continuo contacto entre sus
miembros no establezca el interés de cada uno frente a los
demás que llevará a la imposibilidad de actuar sin pensar
en los efectos que nuestras acciones tengan sobre los otros.

206
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 207

Piotr Kropotkin

De aquí que Tucker, al igual que Spencer, tras su admi-


rable crítica del Estado y su vigorosa defensa de los dere-
chos del individuo, pero habiendo reconocido también la
propiedad individual de la tierra, termine por reconstituir
el Estado para impedir que los ciudadanos individualistas
se molesten unos a otros. Es verdad que Tucker no reco-
noce al Estado más que el derecho a defender a sus miem-
bros, pero ese derecho y esa función son más que suficientes
para reconstituir el Estado, con sus derechos actuales. En
efecto, si examinamos la historia del Estado como insti-
tución vemos que, precisamente, bajo ese pretexto de
defensa de los derechos de los individuos se ha constituido
el Estado. Sus leyes, sus funcionarios encargados de
proteger al individuo ofendido, su jerarquía, establecida
para velar por la aplicación de esas leyes; sus universidades,
creadas para estudiar las fuentes del derecho, y su Iglesia
para santificar la idea; sus clases para mantener “el orden”,
y su servicio militar obligatorio; sus monopolios y final-
mente sus vicios y su tiranía. Todo ello resultado de la
premisa inicial: la protección de los derechos del indi-
viduo, ofendidos por otro individuo.
Estas breves observaciones explican porqué los sistemas
anárquicos individualistas encuentran partidarios entre
los “intelectuales” de la burguesía pero no obtienen muchos
entre la masa de trabajadores. Lo que no impide que todos
reconozcan la importancia de la crítica hecha por los anar-
quistas individualistas para impedir que con sus colegas
comunistas se deslicen hacia el centralismo y la buro-
cracia, y reconducir el pensamiento hacia el individuo
libre, verdadero origen de toda sociedad libre. La tendencia
a repetir los errores del pasado es bastante frecuente,
incluso entre los revolucionarios más avanzados.
Se puede concluir, por tanto, que en este momento el
comunismo anarquista es la solución que gana más y más

207
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 208

La ciencia moderna y la anarquía

terreno cada día entre los trabajadores –sobre todo entre


los obreros latinos–, que tratan de adquirir una clara idea
de la acción revolucionaria venidera y que pierden fe en
las ventajas del Estado.
El movimiento obrero, que permite a los trabajadores
practicar la solidaridad más allá de las insignificantes
agitaciones de los partidos políticos y sentir la comu-
nidad de sus intereses y de sus fuerzas de una manera
mucho más eficaz que el efímero mecanismo electoral,
contribuye, y mucho, a preparar esas ideas. Y no es exage-
rado esperar que cuando se inicien movimientos impor-
tantes entre los trabajadores de ciudades y campos, se
hagan tentativas en sentido anarquista, y que esos intentos
serán sin duda, mucho más profundos que todos los reali-
zados por el pueblo francés en 1793 y 1794.

XIV. Algunas conclusiones de la Anarquía


Tras exponer los orígenes de la Anarquía y sus principios,
examinaremos ahora algunos ejemplos concretos que nos
permiten precisar mucho mejor el lugar que ocupan nues-
tras ideas en el movimiento científico y social actual.
Así, cuando se nos dice que debemos acatar la Ley (así,
con letra mayúscula), porque “la Ley es la Verdad expre-
sada en forma objetiva”, porque “los pasos fundamentales
en la evolución de la Ley son los mismos dados por la evolu-
ción del Pensamiento”, o también porque “la Ley y la
Moralidad son idénticas, y solo difieren en su forma”, escu-
chamos tales rimbombantes palabras con la misma poca reve-
rencia con que la escuchaba Mefistófeles en el Fausto, de
Goethe. Sabemos que los que escribieron tales frases, que

208
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 209

Piotr Kropotkin

creían profundas, hicieron un cierto esfuerzo intelectual para


hacerlo. Pero también sabemos que esos pensadores transi-
taban por una ruta equivocada; y no vemos en sus sonoras
frases mas que tentativas de generalizaciones inconscientes
edificadas sobre bases insuficientes, obscurecidas además
por palabras rebuscadas a fin de hipnotizar a las gentes.
En la antigüedad trataron los hombres de dar a la Ley
un origen divino. Más tarde procuraron asentarla en
bases metafísicas. Y en la actualidad podemos ya estudiar
el origen de las diversas concepciones de la Ley y su
desarrollo, de la misma manera que estudiaríamos la
evolución del textil o la manera en que las abejas elaboran
la miel. Ayudándonos de los trabajos de la escuela antro-
pológica, estudiamos las costumbres sociales y las concep-
ciones de la ley, primero entre los salvajes más primitivos
y luego seguir su evolución gradual a lo largo de los
códigos creados en diferentes periodos históricos, hasta
llegar a nuestra época.
De ese análisis se deduce la conclusión siguiente, ya
mencionada anteriormente: Todas las leyes tienen un
doble origen, y es precisamente esta circunstancia lo que
las distingue de las costumbres establecidas por el uso y
que representan los principios de moralidad propios de
una sociedad determinada en una época concreta. La ley
confirma estas costumbres: las cristaliza, pero al mismo
tiempo se aprovecha para introducir, generalmente con
disimulo, alguna otra institución nueva en beneficio de
las minorías guerreras y gobernantes. Por ejemplo, intro-
dujo o consagró la esclavitud, la división en castas, la
autoridad del padre de familia, del cura o del militar; o
nos ha impuesto a hurtadillas la servidumbre y, poste-
riormente, la subordinación al Estado. De esta manera,
la Ley siempre ha tenido éxito en imponer un yugo al ser
humano sin que este se percatara de ello, un yugo que no

209
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 210

La ciencia moderna y la anarquía

ha sido capaz de despojarse de él salvo por medio de


sangrientas revoluciones.
Tal es el proyecto histórico desde los tiempos más
remotos hasta nuestros días. Incluso lo vemos en la legis-
lación laboral actual, porque al lado de “la protección del
trabajador”, como objetivo declarado de estas leyes, se
introduce subrepticiamente el principio del arbitraje obli-
gatorio a cargo del Estado en caso de huelga (arbitraje obli-
gatorio, ¡qué contrasentido!), o deslizan el principio de
una jornada laboral obligatoria con unas horas determi-
nadas. Se abren las puertas a la sustitución de los huel-
guistas por soldados en los ferrocarriles en caso de huelga;
otorga sanción legal a la expropiación de los campesinos
irlandeses a los que las leyes precedentes les habían quitado
la tierra. O bien se introduce el seguro de enfermedad, de
vejez o de desempleo, dando al Estado el derecho y el
deber de controlar cada jornada del trabajador, el derecho
a forzarle a que no coja ni un día de vacaciones sin auto-
rización del Estado, de sus funcionarios.
Este sistema prevalecerá mientras sea una parte de la
sociedad la que haga las leyes para todo el conjunto
social, agigantando así y cada vez más el poder del Estado,
que constituye el principal puntal del capitalismo. Y así
seguirá mientras se hagan leyes.
Se comprende, pues, que los anarquistas, desde Godwin,
repudien todas las leyes escritas, pese a que aspiren, más
que cualquier legislador, a la justicia, que, repitámoslo,
es equivalente a la igualdad e imposible sin esta.
Cuando se nos objeta que al rechazar la Ley, rechazamos
toda moral, como no admitimos el “imperativo categórico”
de que hablaba Kant, respondemos que tal lenguaje es en
sí mismo extraño y del todo incompresible para nosotros92.
92.- Me refiero a una objeción que tomo prestada de la correspondencia sostenida recien-
temente con un doctor alemán. Kant decía que la ley moral se resume en la fórmula siguiente:
“Trata a los demás de tal manera que tu regla de conducta pueda convertirse en ley
universal”. Esto, decía Kant, es un “imperativo categórico”, una ley innata al ser humano.

210
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 211

Piotr Kropotkin

Es para nosotros tan extraño e ininteligible como lo sería


para un naturalista que se pusiese a hacer estudios sobre
la moral. Es por ello que antes de entrar en materia, habría
que plantear a nuestros interlocutores esta cuestión previa:
“¿Qué quieren decir con sus imperativos categóricos? ¿No
podrían traducir sus afirmaciones a un lenguaje compren-
sible, tal como hizo Laplace, por ejemplo, cuando halló
los medios para expresar las fórmulas de las altas mate-
máticas en palabras que todos comprendimos? Todos los
grandes científicos lo hacen, ¿por qué no lo hacen ustedes?
Veamos: ¿qué se quiere significar cuando se habla de
“ley universal” o de “imperativo categórico”? ¿Es que esas
palabras expresan la idea generalmente aceptada “no
hagas a los demás lo que no quieras que te hagan”? Si
ello es así, muy bien. Mas analicemos la cuestión a seme-
janza de lo que hicieron antes de nosotros Hutchinson y
Adam Smith. ¿De dónde proviene esa concepción moral
y cómo se ha desarrollado?
Investiguemos en qué grado la idea de Justicia implica la
de Igualdad. Es un tema muy importante porque solo aque-
llos que consideran a los demás como sus iguales pueden
obedecer la regla “no hagas a los demás lo que no quieras
para ti”. El amo de siervos y el traficante de esclavos, eviden-
temente, no reconocen que la “ley universal” u otros “impe-
rativos categóricos” afecten a los siervos y negros ya que
no los aprecian como sus iguales. Y si nuestra observación
es exacta, véase cómo es absurdo querer inculcar ideas
morales al mismo tiempo que se inculcan ideas de desigualdad.
Analicemos finalmente, lo que Guyau llama “el sacri-
ficio de sí mismo”. E investiguemos cuáles fueron las
causas y las condiciones que más han contribuido histó-
ricamente al desarrollo de los sentimientos morales, tanto
de ese sentimiento que se expresa en ese mandamiento en
relación a nuestros vecinos como en ese otro que nos

211
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 212

La ciencia moderna y la anarquía

conduce al autosacrificio. Podremos así deducir qué condi-


ciones e instituciones sociales ofrecen mejores frutos para
el porvenir. Entonces comprenderemos cómo ha contri-
buido la religión, cómo lo han hecho las desigualdades
económicas y políticas establecidas por la Ley y qué parte
tienen la ley, el castigo, las prisiones, los jueces, los carce-
leros y los verdugos.
Estudiemos todo esto en detalle, separadamente, y
entonces podremos hablar, con algún resultado práctico,
de moralidad y de moralización por medio de la ley, de
los tribunales y de los comisarios de la policía. Pero mejor
dejemos de lado las palabras grandilocuentes que solo
sirven para ocultarnos la superficialidad de nuestro semi-
conocimiento. Es posible que hayan sido inevitables en
un cierto periodo de la historia, aunque es muy dudosa
su utilidad aun entonces; pero hoy, capacitados como
estamos para emprender el estudio de las más arduas
cuestiones sociales del mismo modo que el jardinero de
una parte y el fisiólogo de otra estudian las condiciones
más favorables para el desarrollo de una planta, no
tenemos más que poner manos a la obra.
Y es exactamente igual para los temas económicos. Así,
cuando un economista nos dice: “En un mercado abso-
lutamente libre, el valor de la mercancía se mide por la
cantidad de trabajo socialmente necesaria para produ-
cirla” (véase Ricardo, Proudhon, Marx y otros muchos),
nosotros no aceptamos tal aserto como un artículo de fe
por la sola razón de ser planteada por cierta autoridad o
porque parezca “sumamente socialista” decir que el trabajo
es el auténtico medidor del valor de las mercancías. “Es
posible –decimos– que eso sea verdad. ¿Pero no veis que
al hacer esa afirmación es como si sostuvierais que el valor
y la cantidad de trabajo necesariamente son proporcionales
del mismo modo que la rapidez de la caída de un cuerpo

212
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 213

Piotr Kropotkin

es proporcional al número de segundos que tarda en caer?


Afirmáis así una cierta relación cuantitativa entre el trabajo
y el valor en el mercado. Muy bien; pero ¿podéis entonces
hacer medidas, observaciones; medidas cuantitativas, las
únicas que pueden confirmar un aserto cuantitativo?”
“Podéis decir si queréis que, en general, el valor de inter-
cambio crece, si la cantidad de trabajo necesario es más
grande. Así era como se expresaba el propio Adam Smith.
Pero decir que en consecuencia esas dos cantidades son
proporcionales, que una es la medida de la otra, es caer un
grave error. Igual de grave que afirmar, por ejemplo, que la
cantidad de lluvia que va a caer mañana será proporcional
a la cantidad de milímetros de descenso del barómetro por
debajo del promedio señalado en un cierto lugar y en una
estación dada. El hombre que primero indicó que existía una
correlación entre los bajos niveles del barómetro y la cantidad
de lluvia que cae, o aquel que primero observó que una
piedra cayendo desde una gran altura iba adquiriendo una
mayor velocidad que una piedra que sólo caía desde un
metro, realizaron, ciertamente, descubrimientos científicos
(esto es lo que Adam Smith hizo para el valor). Pero el que,
una vez establecido cualquiera de esos principios generales,
viniera a decirnos que la cantidad de lluvia caída se mide
por medio del descenso barométrico, o bien que el espacio
recorrido por una piedra que cae es proporcional a la dura-
ción de la caída y se mide por ella, estaría diciendo estupi-
deces. Demostraría, además, que el método de investigación
científica le es absolutamente extraño, y su trabajo no sería
científico, por mucho que su texto estuviera repleto de
términos prestados de la jerga científica”.
Hay que remarcar, además, que si nos atrincheráramos,
como excusa, tras nuestra falta de datos precisos para esta-
blecer, gracias a medidas exactas el valor de una determi-
nada mercancía y la cantidad de trabajo necesario para

213
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 214

La ciencia moderna y la anarquía

producirla, este pretexto no lo sería de ninguna manera.


En el campo de las ciencias exactas se conocen millares de
casos similares. Correlaciones en las que vemos que dos
cantidades guardan entre sí relación de dependencia, de tal
modo que si una crece, crece la otra también. Así, por
ejemplo, la rapidez de crecimiento de una planta depende,
entre otras cosas, de la cantidad de calor y de luz que recibe.
O bien que el retroceso de un cañón es mayor cuanto más
grande es la cantidad de pólvora del cartucho.
¿Pero que científico, digno de ese título, tendría la estra-
falaria idea de afirmar, sin haber medido sus relaciones en
cantidad, que por consecuencia, la rapidez del crecimiento
de la planta y la cantidad de calor recibida o el retroceso
del fusil y la cantidad de pólvora puesta en el cartucho son
cantidades proporcionales? ¿Dónde el que sostenga que si
uno de esos dos términos aumenta dos veces, tres veces o
diez veces, el otro crecerá en la misma relación o dicho de
otro modo, que el uno es la medida del otro, como lo
afirman desde Ricardo para el valor y el trabajo?
¿Quién, tras haber planteado la hipótesis, la suposi-
ción, que una relación de ese tipo existe entre esas dos canti-
dades, osaría presentar esa hipótesis como una ley? Solo
los economistas o los legistas, gentes que no tienen ni
idea de lo que se concibe como “ley” en las ciencias natu-
rales, pueden hacer semejantes afirmaciones.
Por lo general, la relación entre las dos cantidades es
excesivamente compleja, lo que vale también para el valor
y el trabajo. Precisamente el valor de intercambio y la
cantidad de trabajo no son proporcionales. Una nunca
mide la otra. Es lo que ya había remarcado Adam Smith.
Tras decir que el valor de intercambio de cada objeto se mide
por la cantidad de trabajo necesario para producirlo, tuvo
que haber añadido (tras un estudio de los valores comer-
ciales) que si bien esto es así en el periodo primitivo de

214
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 215

Piotr Kropotkin

intercambio, no era ya el caso en el sistema capitalista.


Esto es algo totalmente real. El sistema capitalista de trabajo
forzado y de intercambio en búsqueda de beneficios destruye
esas relaciones e introduce nuevos factores que vienen a
alterar las relaciones entre el trabajo y el valor de intercambio.
Ignorarlos es dejar de hacer economía política. Es liar las
ideas e impedir el desarrollo de la ciencia económica.
De hecho, las mismas observaciones que venimos de
hacer sobre el valor pueden aplicarse a la mayor parte de
las afirmaciones económicas que circulan en la actualidad
como verdades establecidas, sobre todo entre los socia-
listas que gustan llamarse científicos, y que imaginamos,
con una impagable ingenuidad, como leyes naturales. No
solamente la mayoría de esas pretendidas leyes son inco-
rrectas, sino que podemos incluso afirmar que aquellos
que creen en ellas, se percatarían por si mismos, si llegaran
a comprender la necesidad de verificar sus afirmaciones
cuantitativas por medio de búsquedas también cuantitativas.
Toda la economía política adquiere, bajo el punto de
vista anarquista, un aspecto completamente distinto del que
le dan los economistas, ya sean burgueses o socialdemó-
cratas. El método científico-inductivo, es absolutamente
desconocido a unos y otros. No se percatan de lo que es
una “ley natural” a pesar de que son muy dados a emplear
esta expresión. No llegan a darse cuenta del carácter condi-
cional de toda ley de la naturaleza. Esta se plasma siempre
de esta manera: “Si determinadas condiciones se presentan
en la naturaleza, el resultado será esto o lo otro: si una línea
recta corta a otra, de tal modo que en el punto de cruce
formen ambas ángulos iguales, las consecuencias serán de
esta o de la otra naturaleza. Si esos movimientos que solo
se dan en los espacios interestelares actúan sobre dos
cuerpos, y no existe un tercero o un cuarto cuerpo, a una
distancia que no sea infinitamente grande, actuando sobre

215
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 216

La ciencia moderna y la anarquía

esos dos cuerpos, entonces el centro de gravedad de estos


dos comenzarán a moverse el uno frente al otro a tal velo-
cidad (esta es la ley de la gravedad). Y así sucesivamente.
Siempre hay un sí, una condición que cumplir.
De aquí resulta que todas las llamadas leyes y teorías de
la economía política no son más que afirmaciones de esta
naturaleza: “Supongamos que hay siempre en un país deter-
minado un número considerable de gentes que no pueden
subsistir un mes o incluso una quincena sin obtener un
cierto salario, y para ello acepta las condiciones que el
Estado les impone en forma de contribuciones, renta sobre
la tierra, etc., o bien las de aquellos que el Estado reconoce
como dueños del suelo, de las fábricas, de los ferrocarriles;
en tal caso, se producirán estas o aquellas condiciones”.
Hasta ahora, la economía política siempre ha enume-
rado simplemente lo que sucede bajo condiciones dadas,
pero sin enumerar y analizar las condiciones dadas, sin
especificar y analizar las condiciones mismas. Y si alguna
vez las mencionan, las olvidan inmediatamente para no
hablar más de ellas. Pero los economistas no se limitaran
a este olvido. Nos presentarán los hechos resultantes de
tales condiciones como leyes, leyes fatales e inmutables.
En cuanto a la economía política socialista, es verdad que
critica algunas de las conclusiones o bien explicar de un
modo diferente ciertos hechos; pero siempre tienen el
mismo olvido, y en todo caso todavía no ha establecido
un camino propio. Sigue en el mismo antiguo marco, tran-
sita por las mismas rodadas. Lo máximo que ha hecho (con
Marx) ha sido tomar las definiciones de la economía polí-
tica metafísica y burguesa y decir: “¡Mirad como aún con
vuestras propias definiciones podemos probar que el capi-
talista explota al trabajador!” Esto suena bonito en un
folleto, pero no tiene nada que ver con la ciencia93.
93.- Una primera tentativa fue hecha por F. Vidal, en su libro Del reparto de las riquezas,
o de la justicia distributiva. París 1846.

216
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 217

Piotr Kropotkin

De todos modos, nosotros creemos que la ciencia de la


economía política debe estar constituida de otra manera. Es
preciso considerarla como ciencia natural y tiene que darse
un objetivo nuevo. Debe adoptar, con relación a las socie-
dades humanas, análogas posición que la adoptada por la
fisiología respecto a los animales y a las plantas. Tiene que
convertirse en una fisiología de la sociedad. Tiene que darse
como objetivo el estudio de las necesidades siempre en
aumento de la sociedad y de los diversos medios empleados
para satisfacerlos. Tiene que analizar esos medios, para ver
como eran antes y actualmente se adaptan al objetivo; y
posteriormente, –porque el objetivo final de toda ciencia es
la predicción, la aplicación en el día a día (Bacon ya lo había
dicho mucho tiempo antes)– debe estudiar los medios de
mejor satisfacer la suma de necesidades modernas: los medios
de conseguir con el menor gasto de energía (con economía)
los mejores resultados para la humanidad en general.
Se comprende, de esta manera, por que nuestras conclu-
siones difieren en tantos extremos de aquellas a que han
llegado la mayoría de los economistas, ya sean burgueses
o socialdemócratas; porque no consideramos como leyes
ciertas correlaciones establecidas por ellos; porque nues-
tros planteamientos socialistas son tan diferentes a los
suyos; y porque nosotros deducimos del estudio de las
tendencias y de las direcciones de desarrollo que vemos
actualmente en la vida económica, conclusiones tan dife-
rentes a las suyas con relación a lo que nosotros estimamos
deseable y posible; en otras palabras, la razón por la que
nosotros llegamos al comunismo libertario y ellos al Estado
capitalista y al sistema salarial colectivista.
Es posible que nosotros estemos equivocados y tengan
ellos razón. Pero la cuestión de determinar quién tiene razón
y quién está equivocado, no puede resolverse por medio
de discusiones bizantinas sobre lo que este o aquel escritor

217
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 218

La ciencia moderna y la anarquía

pretendía decir o debatiendo sobre lo que concuerda o no


con la “trilogía” de Hegel, y menos empleando el método
dialéctico.
Este asunto puede resolverse únicamente por medio del
estudio de los hechos económicos de la misma manera y con
los mismos métodos que se emplean en las ciencias naturales.94
Por medio del mismo método llegan los anarquistas a sus
propias conclusiones en relación a las diferentes formas
políticas de la sociedad, y en concreto del Estado. El anar-
quista no puede dejar de impresionarse lo más mínimo por
afirmaciones metafísicas como las siguientes: “El Estado es
la afirmación de la idea de la Suprema Justicia en la Sociedad”
o “El Estado es el instrumento y el portador del Progreso”;
94.- Lo que sigue son unos breves extractos de la carta de un biólogo renombrado, profesor en
Bélgica, que explica mejor las líneas anteriores; los pasajes entre corchetes son añadidos míos.
“A medida que avanzaba en la lectura de Campos, fábricas y talleres, estaba más conven-
cido que a partir de ahora el estudio de las cuestiones económicas y sociales solo podían
ser abordables para aquellos que hubieran estudiado ciencias naturales y estuvieran
imbuidos con el espíritu de esas ciencias. Aquellos que hubieran recibido la denomi-
nada educación clásica no serían capaces de comprender el actual devenir de las ideas
e igualmente serían incapaces de estudiar plenamente numerosas cuestiones especiales.
“…la idea de la integración del trabajo, y de la división del trabajo a lo largo del tiempo
[esto es, la idea de que podría ser ventajoso para la sociedad que cada uno pudiera trabajar
alternativamente en la agricultura, la industria y las actividades intelectuales con el objeto
de variar en su labor y desarrollar su individualidad en todos los sentidos] es seguro que
se convertirá en la piedra angular de la ciencia económica. Existe un conjunto de hechos
biológicos que están de acuerdo con los planteamientos enfatizados anteriormente, que
muestran que esta es una ley de la Naturaleza [en otras palabras, que en la Naturaleza
se obtiene una economía de energía por estos medios]. Si examinamos las funciones
vitales de un ser viviente durante los diversos estadios de su existencia, o incluso en
distintas estaciones, y en algunos casos durante diferentes horas del día, encontraremos
una puesta en práctica de esta división del trabajo a lo largo del tiempo que está estre-
chamente relacionada con la división del trabajo entre los órganos (la ley de Adam Smith).
Los hombres de ciencias poco familiarizados con las ciencias naturales son incapaces de
comprender el verdadero alcance de la Ley en la Naturaleza; se encuentran cegados por
la misma palabra ley, e imaginan que una ley, como la de Adam Smith, tiene una fuerza
fatídica de la cual es imposible escapar. Cuando se les muestra la otra cara de esta ley,
esto es, sus deplorables efectos desde el punto de vista del desarrollo individual y la feli-
cidad, replican: “Esta ley es inexorable” y generalmente esta respuesta la dan con una
cortante entonación transmitiendo el sentido de infalibilidad. Pero el naturalista sabe
muy bien que la ciencia conoce cómo anular los efectos de una ley natural: en muchas
ocasiones el hombre que trata de ir en contra de la Naturaleza alcanza su objetivo.
La gravedad hace que los cuerpos físicos caigan, pero la misma gravedad hace que se
eleve un globo [la aviación, con sus máquinas más pesadas que el aire es otro ejemplo
reciente]. Para nosotros esto es muy simple; pero los economistas de la escuela clásica
parecen tener graves problemas para comprender el alcance de tales observaciones.
La ley de la división del trabajo a lo largo del tiempo será algún día el contrapunto a
la ley de Adam Smith, y nos permitirá lograr la integración del trabajo en el individuo.

218
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 219

Piotr Kropotkin

“Sin Estado, no hay sociedad”. Fieles a nuestro método, los


anarquistas estudiamos el Estado con la misma disposición
de ánimo de un naturalista que se propusiera el estudio de
una sociedad de hormigas o de abejas o bien de los pájaros
que anidan en las orillas de los lagos de las regiones del
norte. Hemos visto, gracias al pequeño resumen hecho en
los capítulos X a XII, a qué conclusiones hemos llegado como
consecuencia de esos estudios, en lo relativo a las formas
políticas del pasado y a su deseable evolución futura.
Añadamos solamente que para nuestra civilización europea
–civilización de los últimos quince siglos, a la cual pertene-
cemos– el Estado es una forma de sociedad que se ha desarro-
llado solo desde el siglo XVI y bajo el influjo de una serie de
factores que se puede encontrar explicados, por ejemplo, en
mi ensayo El Estado y su papel histórico. Antes de esto, y
desde la caída del Imperio Romano, el Estado, en su forma
romana, no existía. Si, no obstante, se lo encuentra en los
textos escolares de historia, hasta en los comienzos del
período bárbaro, no es más que como producto de las imagi-
naciones de los historiadores, empeñados en dibujar el árbol
genealógico de los reyes desde los jefes de las bandas mero-
vingias, en Francia, y en Rusia desde Rurik, etc. Los verda-
deros historiadores saben bien que el Estado surgió de las
ruinas de las ciudades libres de la Edad Media.
Por otra parte, el Estado, como poder político y militar,
así como la Justicia gubernamental moderna, la Iglesia y
el Capitalismo, se muestran ante nuestros ojos como insti-
tuciones imposibles de separar. Esas instituciones se han
desarrollado, en el curso de la historia, apoyándose y
reforzándose mutuamente.
Están unidas entre sí, no por simples coincidencias, sino
por vínculos de causa y efecto.
El Estado es, en definitiva, una mutua de seguros mutuos
de terratenientes, militares, jueces y sacerdotes, cuyo fin

219
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 220

La ciencia moderna y la anarquía

es asegurarles su autoridad sobre el pueblo y darles el


poder de explotar la pobreza de las masas.
Tal fue el origen del Estado; tal su historia; tal su esencia actual.
En consecuencia, imaginar que el capitalismo puede ser
abolido al tiempo que se mantiene el Estado y ayudándose
del Estado mismo, sabiendo que este fue fundado para
asegurar el desarrollo del capitalismo y crecen y se afianzan
de la mano, es tan poco razonable, a nuestro modo de ver,
como lo fue esperar la emancipación de los trabajadores por
medio de la Iglesia o del cesarismo. Ciertamente que en los
años treinta, cuarenta y cincuenta del siglo XIX hubo muchos
soñadores que tuvieron el sueño de un cesarismo socialista.
Pensamiento que se ha mantenido desde Babeuf hasta nues-
tros días. Pero permanecer en la misma región de ensueño
en los comienzos del siglo XX, es demasiado naif.
Formas nuevas de organización económica requieren de
nuevas formas de estructura política. Y tanto si el cambio
se hace bruscamente por medio de una revolución, como
si se opera lentamente, por medio de una evolución
gradual, los dos cambios, político y económico, marcharán
al unísono, codo con codo. Cada paso dado hacia la
libertad económica, cada victoria obtenida sobre el capital
será también una victoria sobra la autoridad; un paso
dado hacia libertad política, sería liberarse del yugo del
Estado por medio del libre acuerdo (territorial, profe-
sional y funcional) de todos los interesados.

220
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 221

Piotr Kropotkin

XV. Medios de acción


Es obvio que si los anarquistas se diferencian de modo tan
considerable en los métodos de investigación y en los
principios fundamentales de la ciencia académica y de
sus colegas los socialdemócratas, han de diferenciarse
igualmente de estos en los medios de acción.
Partiendo de los planteamientos que hemos sostenido
sobre el Derecho, la Ley y el Estado, evidentemente no
podemos ver como una fuente de Progreso y mucho menos
un acercamiento a la revolución social, la creciente sumi-
sión del individuo con respecto al Estado. Decir, como lo
suelen decir los críticos superficiales de la sociedad, que el
capitalismo moderno encuentra su origen en “la anarquía
productiva”, –consecuencia de “la doctrina de no inter-
vención del Estado” y la doctrina liberal de “dejad hacer,
dejad pasar” (laissez faire, laissez passer) que supuesta-
mente ha practicado este último, es algo que no podemos
repetir porque sabemos que es una mentira. Sabemos perfec-
tamente, que mientras los gobiernos daban a los capitalistas
plena libertad para enriquecerse a expensas del trabajo de
los obreros sumidos en la miseria, JAMÁS y en NINGUNA
PARTE, a lo largo del siglo diecinueve, han dado a los
trabajadores la libertad de “actuar como les pareciese”.
Nunca en ninguna parte, la fórmula “dejad hacer, dejad
pasar” ha sido aplicada. ¿Por qué decir lo contrario?
En Francia, incluso bajo la terriblemente “revolucio-
naria” Convención (esto es, jacobina), las huelgas eran
castigadas con la pena de muerte al considerarse que era
una “coalición”, una “conspiración para crear un Estado

221
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 222

La ciencia moderna y la anarquía

dentro del Estado”. ¿Hace falta hablar de la posterior


legislación antiobrera del imperio napoleónico, de la restau-
ración monárquica y hasta de la actual República burguesa?
En Inglaterra, en 1813, todavía se colgaba a los obreros
por ir a la huelga. Y en 1834 los obreros eran deportados
a Australia por haberse atrevido a fundar con Robert
Owen la Great Trade Union. En los años sesenta del siglo
XIX los huelguistas eran condenados a trabajos forzosos
bajo el pretexto de defender la libertad de trabajo; y tan
recientemente como 1903, una compañía consiguió que
un sindicato de oficio le pagara veintiséis mil libras de daños
y perjuicios por haber disuadido (por medio de piquetes)
a los trabajadores de ir a la fábrica en época de huelga.
¿Será necesario que hablemos de Francia, donde el derecho
de constituir sociedades obreras y sindicatos agrícolas no
fue reconocido hasta el año 1884, o sea al año siguiente
de la agitación anarquista de Lyon y la de los mineros de
Montceau-les-Mines? ¿Necesitaremos hablar de Suiza,
donde los huelguistas fueron ametrallados en Airolo
durante la perforación del túnel de San Gotardo? ¿Hace
falta hablar de Alemania, España, Rusia y Estados Unidos
en donde la intervención del Estado a favor de los desmanes
de los capitalistas es aún más terrible?
Por otra parte, solo basta recordar cómo todos los Estados
reducen continuamente a los trabajadores del campo y de
la ciudad a una vida miserable por medio de los impuestos
y los monopolios creados para entregarlos de pies y manos
a los empresarios y los terratenientes. Solo tenemos que
pensar en cómo la posesión comunal de la tierra fue destruida,
y se sigue destruyendo, en Inglaterra, permitiendo al Lord
local (antes no era más que un juez, nunca propietario)
cercando las tierras de la comuna y tomándolas para si. O
bien recordar como en estos momentos la tierra es arrebata
a las comunas campesinas por el gobierno de Nicolás II.

222
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 223

Piotr Kropotkin

Hace falta decir, como, incluso en la actualidad, todos los


estados, sin excepción, constituyen inmensos monopolios
de todo tipo, sin hablar de los monopolios creados en países
conquistados, como Egipto, Tonkin o el Transvaal. ¿Por qué
hablar, entonces, siguiendo a Marx, de “acumulación primi-
tiva” como si este “empuje” dado a los capitalistas fuera
una cosa del pasado? La verdad es que cada año hasta nues-
tros mismos días, se han ido estableciendo por todos los
parlamentos del mundo nuevos monopolios en beneficio de
las compañías de ferrocarriles y tranvías, de gas y de aguas,
de transporte marítimo y de instituciones y centros docentes.
En resumen, jamás en ninguna parte ha existido el sistema
de “dejar hacer”. Por doquier, el Estado ha sido y es todavía
el más firme sostén y el creador, directo o indirecto, del
capital. Hablar, por tanto, de la “no intervención del Estado”
puede estar bien para los economistas de la clase media,
porque se proponen persuadir a los obreros de que su miseria
es “una ley de la Naturaleza”. Pero ¿cómo pueden los socia-
listas emplear semejante lenguaje? La libertad de resistir a
la explotación, no ha existido, hasta la fecha, en ninguna
parte. Por todas partes ha sido necesario conquistarla, paso
a paso, cubriendo el campo de batalla de innumerables
víctimas. La “no-intervención”, e incluso por encima de
esta, la ayuda, el apoyo o la protección han existido siempre,
y únicamente en beneficio de los explotadores.
Y no podía ser de otra forma.
El socialismo, hemos dicho, cualquiera que sea la forma
que adopte en su evolución hacia el comunismo, debe
hallar su propia forma de organización política. No puede
aprovecharse de las antiguas formas políticas, como no
puede aprovecharse de la jerarquía eclesiástica y de sus
enseñanzas, o de las estructuras imperiales o dictatoriales
y de sus teorías. De una forma o de otra, deberá ser más
popular, más cercana del foro, que el gobierno represen-

223
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 224

La ciencia moderna y la anarquía

tativo. Deberá depender menos de la representación y


convertirse en más auto-gobierno, un gobierno de si
mismo para sí mismo. Es lo que intentó poner en prác-
tica el proletariado de París en 1871. Es lo que buscaron,
en 1793-1794, las Secciones de la Comuna de París y
otras muchas comunas de menor importancia.
Cuando observamos la actual vida política de Francia o
Inglaterra, así como la de los Estados Unidos, vemos, en
efecto, como germina una clara tendencia para crear comunas,
urbanas y campesinas, independientes, pero a su vez unidas
por miles de necesidades comunes, por tratados federativos,
firmados cada uno con un objetivo determinado. Y esas
comunas tienden cada vez más a convertirse en productores
de las mercancías requeridas para satisfacer las necesidades
de todos sus habitantes. A los tranvías comunitarios se
añaden el agua comunal, generalmente traída desde lejos de
otras ciudades federadas, el gas, la luz, la electricidad para
las fábricas, las minas de carbón comunitarias, las lecherías
comunales de leche pura, el rebaño comunal de cabras desti-
nadas a los tísicos (en Torquay), las conducciones a domi-
cilio de agua caliente, la huerta comunitaria, etc.
Sin duda no es el emperador de Alemania ni los jacobinos
que gobiernan Suiza, los que caminan hacia ese objetivo.
Estos, con la vista puesta en el pasado, solo buscan, por
el contrario, centralizarlo todo en manos del Estado y
destruir todo signo de independencia territorial o funcional.95
Es a los sectores progresistas de las sociedades europeas y
americanas a los que debemos considerar. Entre estos encon-
tramos una fuerte tendencia a organizarse fuera del Estado,
y a substituir, apropiándoselas, importantes funciones econó-
micas y otra serie de actuaciones que si bien el Estado consi-
dera como suyas, jamás ha sabido consumar convenientemente.
95.- Los imperialistas hacen lo mismo en Inglaterra. En 1902 abolieron los School Boards,
juntas escolares elegidas por sufragio universal, sin distinción de sexo, que existían
para organizar las escuelas primarias en cada localidad. Creadas entorno a 1870, estas
juntas habían dado innumerables prestaciones a la instrucción laica.

224
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 225

Piotr Kropotkin

La Iglesia tuvo por misión mantener al pueblo en una


situación de esclavitud intelectual. La misión del Estado
fue de mantenerlo, matándolo de hambre, en la escla-
vitud económica.
Buscamos liberarnos de estos dos yugos.
Es obvio que, conociendo lo que antecede, no podemos
considerar como elemento de progreso la creciente ola de
sumisión al Estado. Las instituciones no cambian sus carac-
terísticas a voluntad de los teóricos. Por eso buscamos el
progreso en la emancipación, tan completa como sea posible,
del individuo; en el mayor desarrollo posible de la inicia-
tiva del individuo y del grupo, al mismo tiempo que se
limitan las atribuciones del Estado, no en su agrandamiento.
Nosotros vemos el camino a recorrer como una marcha,
primero en dirección a la abolición de la autoridad guber-
namental que se ha impuesto a la sociedad, sobre todo en
el siglo XVI, y sus atribuciones no han cesado de crecer
desde entonces; y segundo hacia el desarrollo, el mayor
posible, del contrato temporal, de los acuerdos, al mismo
tiempo que de la independencia de todas los grupos que
se crearan con objetivos determinados y que a través de libres
federaciones alcanzarán a toda la sociedad. En nuestro
imaginario la estructura de la sociedad no es algo fijo, sino
que está lleno de vida y, en consecuencia, cambia cons-
tantemente de forma según las necesidades de cada momento.
Esta forma de concebir el progreso, así como nuestra visión
de lo que es deseable para el futuro (toda aquella aportación
al crecimiento de la felicidad general), nos lleva necesaria-
mente a elaborar para nuestro combate una táctica propia.
Consiste en desarrollar lo más posible, en cada círculo y en
cada persona, la iniciativa individual, obteniéndose la unidad
de acción al tener un mismo objetivo y por el poder de
persuasión que tiene toda idea, cuando es libremente expre-
sada, seriamente discutida y se considere justa.

225
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 226

La ciencia moderna y la anarquía

Esta tendencia pone marca a toda táctica anarquista y


la vida interior de cada uno de los círculos.
Por tanto, reafirmamos que trabajar para el advenimiento
de un capitalismo de Estado, centralizado entre las manos
de un gobierno, convertido por esto, en omnipotente, es
trabajar contra la corriente progresista, que busca nuevas
formas de organización de la sociedad fuera del Estado.
En la incapacidad de los socialistas estatistas de entender
el verdadero problema histórico del socialismo, vemos
un grave error de juicio, una pervivencia de los prejuicios
absolutistas y religiosos, y por tanto luchamos contra él.
Decirle a los trabajadores que podrán introducir la estruc-
tura socialista, al mismo tiempo que conservan la maqui-
naria del Estado, y cambiando solamente las personas en
el poder al mismo tiempo que se impide, en vez de alentar,
que la mentalidad de los trabajadores se dirija a la búsqueda
de nuevas formas de vida que les sean propias, es, en
nuestra opinión, un fallo histórico que roza lo criminal.
Finalmente, siendo el anarquismo un partido revolu-
cionario, lo que debemos estudiar en la historia funda-
mentalmente es la génesis y desarrollo gradual de las
revoluciones precedentes. En estos estudios debemos
liberar a esa historia de la impronta estatista que le
imprimen los historiadores oficiales. En las historias de
las diferentes revoluciones escritas hasta ahora no aparece
el papel jugado por el pueblo, no aprendemos nada de la
génesis de la revolución. Al estudiar los comienzos de
una revolución, no basta conocer el estado miserable de
las multitudes antes de estallar aquella; es necesario saber,
además, cómo de la quietud y de la desesperanza pasaron
a la actividad revolucionaria; cómo se produjo el levan-
tamiento; qué hicieron tras el levantamiento. Es por ello
que después de haber leído esas historias debemos a las
fuentes con el fin de buscar la información sobre el reco-

226
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 227

Piotr Kropotkin

rrido del despertar del pueblo, así como ver la parte que
jugó en esas revoluciones.
Entendemos, por ejemplo, completamente diferente la
Gran Revolución francesa a como la entendió Louis Blanc,
que la concebía como un gran movimiento político dirigido
por el Club Jacobino. Nosotros la percibimos como un
gran movimiento popular, constatando sobre todo el papel
del movimiento campesino (“cada ciudad tenía su
Robespierre” como bien le dijo al historiador Schlosser el
abad Grégoire, ponente del Comité de la Jacquerie).
Movimiento campesino que tenía como objetivo principal
la abolición de lo que aún pervivía de la servidumbre feudal
y la toma de tierras, robadas anteriormente a las comunas
de los pueblos por todo tipo de buitres. Algo que, sea dicho
de paso, consiguieron, sobre todo en el este de Francia.
Habiéndose creado una situación revolucionaria por
los levantamientos campesinos que se dieron durante
cuatro años, se desarrollo al mismo tiempo, sobre todo
en las ciudades, una tendencia a desarrollar el igualita-
rismo comunista y un agrandamiento del poder de la
burguesía, que trabajaba de forma inteligente para esta-
blecer su autoridad, sustituyendo a la de la monarquía y
la nobleza, que demolían sistemáticamente. Con este fin,
los burgueses luchaban de forma violenta, cruelmente si
era necesario, con objeto de constituir un Estado pode-
roso, centralizado, que absorbiese todo y que asegurase
sus propiedades (parte de ellas eran bienes que habían
obtenido durante la revolución) y la total libertad para
explotar a los pobres y para especular sin restricciones
legales con las riquezas nacionales.
En efecto, esta autoridad, este derecho a la explotación
–el laissez faire universal–, lo obtuvo la burguesía. Y para
mantenerla crea su modelo político, un gobierno repre-
sentativo con un Estado centralizado.

227
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 228

La ciencia moderna y la anarquía

Esta centralización estatista, creada por los jacobinos,


fue terreno abonado para que Napoléon I y su Imperio.
Medio siglo más tarde, Napoléon III saca del sueño, que
se extendió por Francia en 1848, de una República demo-
crática centralista, los elementos necesarios para fundar el
segundo imperio. Esta autoridad centralizada, que en sesenta
años consecutivos ha matado en Francia todos los esfuerzos
locales y personales llevados a cabo al margen de la jerar-
quía del Estado (esfuerzos profesionales, los sindicatos, la
asociación privada, la comuna, etc.) sigue siendo la maldi-
ción de Francia. La primera tentativa de romper el yugo
del Estado –que abrió una nueva era histórica– no llegó hasta
en 1871, con el alzamiento de los proletarios de París.
Íbamos incluso más lejos. Afirmamos que mientras los socia-
listas estatistas no abandonen su sueño de socializar los medios
de producción entre las manos de un Estado centralizado, el
inevitable resultado de sus tentativas de capitalismo de Estado
y de Estado socialista, será el fracaso y la dictadura militar.
Sin entrar ahora en el análisis de los diferentes movimientos
revolucionarios, que confirman nuestros puntos de vista,
bastará que hagamos constar que nuestra concepción de la futura
Revolución Social no será el resultado de una dictadura jaco-
bina o de posibles transformaciones de las instituciones sociales
por medio de una Convención, un parlamento o un dictador.
Jamás de tales elementos brotó revolución alguna, y si la clase
trabajadora actual apelase a semejantes procedimientos, se
vería condenada a no lograr resultados duraderos.
Entendemos, por el contrario, por revolución un movi-
miento popular expansivo, durante el cual, en todas las
ciudades y aldeas invadidos por el espíritu insurreccional,
las masas populares se pongan por sí mismas manos a la
obra, reedificando la sociedad. El pueblo –trabajadores
urbanos y campesinos– habrá de empezar por sí mismo la
labor constructiva conforme a principios más o menos
comunistas y sin esperar órdenes ni planes de arriba. Deberá,
228
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 229

Piotr Kropotkin

ante todo, arreglárselas para alimentar y alojar a todo el


mundo, y luego producir precisamente lo necesario a las
subsistencias, al vestido y al alojamiento de cada uno.
En cuanto al gobierno. –ya esté constituido por la fuerza
o la elección, ya sea “la dictadura del proletariado”, como
se decía en los años 40 en Francia o como se dice hoy en
día en Alemania, ya sea “un gobierno provisional” aclamado
o elegido o ya sea “convención”– no ponemos en él ninguna
esperanza. Decimos desde ya que no podrá hacer nada.
No tenemos fe ninguna en ninguna clase de gobierno. Nos
da igual que se constituya por la fuerza como por las elec-
ciones; ya sea “la dictadura del proletariado”, como se
decía en Francia allá por el año 40 del pasado siglo y se
dice aún ahora en Alemania, ya la elección de un “Gobierno
provisional” o de una “Convención”. De antemano sabemos
que cualquier gobierno sería incapaz de hacer nada.
No hay en nuestras palabras prejuicio alguno personal
contra los gobiernos, cualesquiera que sean. Es la historia
entera la que nos demuestra que los hombres llevados al
gobierno por la ola revolucionara nunca estuvieron a la altura.
No pueden estarlo por la sencilla razón de que en la tarea de
reconstruir la sociedad sobre principios nuevos, los hombres
aislados, por inteligentes y honorables que sean, tienen que
fracasar necesariamente. Para esta obra es indispensable el espí-
ritu colectivo de las masas trabajando sobre cosas concretas:
campos sembrados, casas habitables, fábricas funcionando,
ferrocarriles en marcha, barcos de vapor navegando96, etc.
96.- En la gran huelga que se declaró en Siberia en el Transiberiano tras la guerra contra el
Japón, encontramos un ejemplo impresionante de lo que el espíritu colectivo de las masas,
puesto en marcha por los acontecimientos, puede generar si se trabaja directamente sobre
las situaciones a transformar. Se sabe que todo el personal obrero de esa inmensa línea,
que va desde los Montes Urales hasta Harbin y recorre más de seis mil quinientos kiló-
metros, se puso en huelga en 1905. Los huelguistas notificaron al comandante en jefe del
ejército, el viejo Linévitch, que harían todo lo necesario para repatriar rápidamente a los
regimientos si este pactaba diariamente con el comité de huelga el número de hombres,
caballos y pertrechos que se pondrían en marcha. El general Linévitch aceptó. El resul-
tado fue que durante las diez semanas que duró la huelga la repatriación se hizo con
mayor orden, con menos incidentes y con celeridad superior a como se había hecho ante-
riormente. Era un verdadero movimiento popular -obreros y soldados, toda disciplina
desaparecida, colaboraban con este inmenso transporte de centenas de miles de hombres.

229
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 230

La ciencia moderna y la anarquía

Personas aisladas pueden dar con la fórmula legal para


destruir las viejas formas societarias, una vez que esta
destrucción se está ya desarrollando. Como mucho pueden
ampliar un poco esta obra destructiva y extender por
todo un territorio lo que se hace en una parte de ella.
Pero imponer la destrucción por una ley es absolutamente
imposible como lo ha probado, entre otras, toda la historia
de la revolución de 1789-1794.
Durante todo el período revolucionario germinan
siempre, en las ruinas de las formas viejas, nuevas formas
de vida; pero no hay gobierno capaz de formular la expre-
sión necesaria de esas nuevas formas mientras dicha expre-
sión no haya encarnado definitivamente en el propio
período de reconstrucción por medio de la obra de trans-
formación realizada a un mismo tiempo en millares de
sitios. ¿Quién podía imaginarse antes de 1789 el papel que
jugaron las municipalidades y la Comuna de París en los
sucesos revolucionarios de 1789-1794? Es imposible
legislar el futuro. Todo lo que podemos hacer respecto del
porvenir es precisar vagamente las tendencias esenciales
y despejar el camino para su mejor desenvolvimiento.
Es evidente que entendiendo el problema de la Revolución
social de esta manera, el anarquismo no puede seducirse
a sí mismo con un programa que tiene como objetivo “la
conquista del poder actualmente en manos del Estado”.
Esta conquista no es posible por los medios pacíficos,
porque la burguesía no cederá su poder sin luchar. No se
dejará desposeer sin resistir. Y en proporción en que los
socialistas formen parte del gobierno y comparta el poder
con las clases medias, su socialismo se irá diluyendo poco
a poco. De hecho, esto es lo que ha pasado. Si esto no fuera
así, las clases medias, que son mucho más poderosas numé-
rica e intelectualmente de lo que imaginan la mayoría de los
socialistas, no les reconocerían el derecho a compartir su poder.

230
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 231

Piotr Kropotkin

Por otra parte, no es dudoso que si una insurrección


popular diese a Francia, Inglaterra o Alemania un gobierno
socialista provisional, semejante gobierno, sin la espon-
tánea actividad constructiva del pueblo, sería totalmente
impotente y se convertiría muy pronto en obstáculo y
freno de la revolución. Sería el trampolín de un dictador,
representante de la reacción.
Al analizar los periodos preparatorios de todas las revo-
luciones, llegamos a la conclusión de que ningún movi-
miento revolucionario ha tenido origen en el poder de
resistencia o de ataque de los parlamentos o de cualquier
otro cuerpo representativo. Todas las revoluciones se han
generado en el seno del pueblo. Jamás revolución alguna
apareció de pronto, armada de los pies a la cabeza, como
Minerva surgiendo del cerebro de Júpiter. No hay revo-
lución que no haya tenido su periodo de incubación, su
proceso evolutivo, durante el cual las masas, a partir de
modestísimas demandas iniciales, llegan gradualmente a
concebir la necesidad de cambios más profundos y más
completos, cada vez más audaces e intrépidos en sus
concepciones de los problemas del momento, adquiriendo
confianza y emergiendo del letargo de la desesperación,
ampliando su programa. Formuladas al inicio, paso a
paso, “las humildes protestas” se truecan en verdaderas
demandas revolucionarias. De hecho, Francia necesitó
cuatro años, de 1789 a 1793, para formar una minoría
republicana bastante fuerte para imponerse.
El periodo de incubación, tal como lo entendemos,
comienza con algunos individuos aislados, profunda-
mente disgustados por lo que ven a su rededor, se rebelan
aquí y allá. Muchos perecen en la demanda sin resultados
apreciables, pero la indiferencia social se estremece.
Aun los que están más satisfechos con las condiciones
existentes y los más ignorantes, sorprendidos por tales actos

231
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 232

La ciencia moderna y la anarquía

de rebeldía, se preguntan: “¿Por qué se rebelan y hacen


el sacrificio de sus vidas esos hombres honrados, llenos
de vida?” La indiferencia se hace cada vez más impo-
sible. Todo el mundo se ve empujado a declararse a favor
o en contra. El pensamiento social despierta.
Poco a poco, pequeños grupos se ven imbuidos con el
mismo espíritu de rebelión. Suelen rebelarse, en ocasiones
con la esperanza de un éxito parcial como, por ejemplo,
el triunfo de una huelga y la obtención de pan para sus
hijos, o para deshacerse de un funcionario odioso; pero
en muchas ocasiones incluso sin ninguna esperanza de
éxito: se rebelan simplemente porque no pueden perma-
necer inactivos por más tiempo. No una o dos revueltas,
sino cientos de pequeñas insurrecciones precedieron a
cada revolución. Toda paciencia tiene un límite. Sin insu-
rrecciones análogas jamás ha estallado una revolución; sin
la amenaza continua de tales rebeliones, el pueblo no ha
arrancado serias concesiones de las clases gobernantes. Sin
tales alzamientos, el espíritu humano no se hubiera eman-
cipado nunca de sus más arraigados prejuicios ni se hubiera
envalentonado suficientemente como para concebir espe-
ranzas. Y la esperanza, la esperanza de un mañana mejor,
ha sido siempre el manantial de las revoluciones.
Con frecuencia se invoca como prueba de la posibi-
lidad de realizar un profundo cambio social, sin sacu-
dida revolucionaria, la abolición pacífica de la servidumbre
en Rusia. Pero se olvida o se ignora que a esa abolición
precedió una larga serie de insurrecciones de los campe-
sinos que la reclamaban. Estas insurrecciones fueron
iniciadas ya a mediados del siglo pasado, como eco
probable del 48 en Francia o de las revueltas de 1846 en
Galitzia, y año tras año se fueron extendiendo por toda
Rusia y adquiriendo carácter de mayor gravedad y de
violencia hasta entonces desconocida. El estado insu-

232
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 233

Piotr Kropotkin

rreccional duró hasta 1857, cuando Alejandro II dirigió,


por fin, su carta famosa a la nobleza de Lituania prome-
tiendo la liberación de los siervos. Las palabras de Herzen:
“Mejor es conceder la libertad desde arriba que esperar
a que la impongan desde abajo” –repetidas por Alejandro
II ante la nobleza de Moscú en 1856–, no eran una simple
amenaza, sino que reflejaban el estado real del problema.
Dondequiera que la Revolución haya estallado ha
ocurrido siempre lo mismo, y así podemos establecer,
como regla general, que el carácter de toda revolución está
determinado por el carácter y los fines de las insurrecciones
precedentes. Yendo más lejos, se puede establecer como
un hecho histórico que ninguna revolución política seria
jamás ha podido llevarse a cabo si –una vez iniciada– no
se continúa con un gran número de insurrecciones locales
y si la fermentación no toma un carácter insurreccional
en vez de convertirse en venganzas individuales, como
pasó en Rusia en los años 1906 y 1907.
Por tanto, esperar la Revolución Social, sin que venga
precedida por insurrecciones que determinen el espíritu
de la revolución por venir, es acariciar una vana espe-
ranza. Buscar impedir esas insurrecciones diciendo que se
prepara un sublevamiento general, es del todo criminal.
Además de que intentar persuadir a los trabajadores de
que van ha obtener todos los beneficios de un revolución
social limitándose a la agitación electoral y sacar la bilis
contra las insurrecciones parciales cuando se producen en
las naciones históricamente revolucionarias, es ser un
obstáculo igual de funesto al espíritu revolucionario y a
todo progreso. Obstáculo tan fatídico como lo fue en su
tiempo la Iglesia cristiana.

233
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 235

Piotr Kropotkin

XVI. Conclusión
Sin entrar en un desarrollo mayor de los principios de la
anarquía, lo que dejamos expuesto en los capítulos ante-
riores bastará seguramente para dar una idea general del
anarquismo y del lugar que ocupa la anarquía entre los
conocimientos actuales de la humanidad.
La anarquía representa un intento para aplicar las gene-
ralizaciones obtenidas por el método inductivo deduc-
tivo de las ciencias naturales a la apreciación de la
naturaleza de las instituciones humanas. Es también, una
tentativa para vaticinar, sobre la base de esas aprecia-
ciones, los aspectos probables en la marcha futura de la
humanidad hacia la libertad, la igualdad y la fraternidad,
con el fin de obtener la mayor suma posible de felicidad
para cada individuo en toda sociedad humana.
La anarquía es el resultado inevitable del movimiento
intelectual en las ciencias naturales iniciado hacia fines del
siglo XVIII, y que paralizado por el triunfo de la reacción
en Europa, subsiguiente a la derrota de la Revolución
francesa, florece de nuevo en todo su apogeo a finales de
sesenta años después. Tuvo su origen en la filosofía natural
de aquel siglo, pero con unas bases que no fueron comple-
tamente establecidas sino después del renacimiento de la
ciencia en la segunda mitad del siglo XIX, que dio nueva
vida al estudio de las instituciones y sociedades humanas
sobre las bases de las ciencias naturales.
Las llamadas “leyes científicas”, que tanto parecían satis-
facer a los metafísicos alemanes de los primeros treinta años
del pasado siglo, no tienen cabida en las concepciones

235
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 236

La ciencia moderna y la anarquía

anarquistas. El anarquismo no reconoce ningún método


de investigación más que el científico, y lo aplica a todas
las ciencias usualmente designadas como ciencias humanas.
Aprovechándose del método de las ciencias exactas, así
como de las investigaciones hechas más tarde a impulsos
de ese mismo método, intenta reconstruir todas las cien-
cias referentes al hombre y examina de nuevo las concep-
ciones generales de ley, justicia, etc. Fundándose en los
nuevos principios obtenidos por las investigaciones antro-
pológicas y ampliando los trabajos de sus predecesores
del siglo XVIII, el anarquismo se colocó al lado del indi-
viduo contra el Estado y de la sociedad contra la auto-
ridad que por herencia histórica la domina. Sobre la base
de los hechos históricos acumulados por la ciencia moderna,
ha demostrado que la autoridad del Estado, que crece
constantemente en nuestros días, no es en realidad más
que una nociva e inútil superestructura que para los euro-
peos data solamente de los siglos XV y XVI; una superes-
tructura levantada a beneficio del régimen terrateniente,
del capitalismo y del oficialismo que en los tiempos anti-
guos fue causa también de la caída de Roma y de Grecia
y de otros muchos centros de civilización que florecieron
en Oriente y en Egipto.
La autoridad, constituida a fin de unir a los nobles, a los
magistrados, a los guerreros y a los sacerdotes para la
mutua protección y defensa de sus intereses de clase, fue
siempre un obstáculo a todo intento del hombre para darse
una vida algo más segura y libre, y esa autoridad no puede
llegar a convertirse en un instrumento de emancipación, al
igual que el cesarismo, el imperialismo y la Iglesia no pueden
convertirse en instrumento de una revolución social.
En economía política, el anarquismo ha llegado a la
conclusión de que los males de nuestra época no son origi-
nados por la apropiación capitalista de la plusvalía o bene-

236
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 237

Piotr Kropotkin

ficio neto, sino derivados del hecho mismo de que el bene-


ficio neto o plusvalía sea posible. Esta apropiación del
producto del trabajo humano por los poseedores del capital
existe únicamente porque millones de hombres no tienen lite-
ralmente de qué vivir a menos de que vendan su fuerza
productora y su inteligencia a tal precio que haga posible
el beneficio neto del capitalista y la plusvalía. Por eso creemos
que en economía política el primer capítulo a estudiar es el
del consumo, no el de la producción; y cuando una revo-
lución estalle, el primer deber a cumplir será el de arreglar
el consumo del tal modo que la vivienda, el alimento y el
vestido queden asegurados a cada uno y a todos. Nuestros
antepasados de 1793-1794 lo comprendieron bien.
Así la producción tendrá que ser organizada a fin de que
las necesidades primordiales de todos los miembros de la
sociedad sean satisfechas en lugar preferente. Por esto es
también por lo que el anarquismo no puede considerar
la futura revolución como una mera sustitución del oro
por el bono del trabajo ni de los actuales capitalistas por
el Estado capitalista. En la revolución venidera los anar-
quistas ven un primer paso hacia el comunismo libre, no
intervenido por el Estado.
¿Son exactas las conclusiones de la anarquía? La respuesta
nos la dará la crítica científica de sus bases por una parte
y por otra en concreto por la vida práctica. Pero hay un
punto en el cual sin duda el anarquismo está en lo cierto.
Es cuando considera el estudio de las instituciones sociales
como un capítulo de la ciencia natural; cuando se separa
totalmente de los metafísicos y cuando adopta como
método de razonamiento el método mismo que ha servido
para edificar toda la ciencia moderna y toda la filosofía
materialista de nuestra época. Siguiendo este método, los
errores en que el anarquismo puede caer serán fácilmente
reconocidos. Pero verificar nuestras conclusiones es sola-

237
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 238

La ciencia moderna y la anarquía

mente posible por medio del método científico inductivo-


deductivo, sobre el cual se han constituido todas las cien-
cias y por cuyo medio se han desarrollado todas las
concepciones científicas del universo.

238
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 239

Glosario97
Este glosario fue compilado por un amigo para la edición
alemana de 1904. Lo he revisado y ampliado para la
actual edición.

Anabaptismo: Un movimiento religioso popular en la


época de la Reforma. Este movimiento se orientaba contra
la autoridad de la Iglesia Católica, yendo mucho más allá
que el movimiento encabezado por Lutero. Los anabap-
tistas predicaban la plena libertad del individuo en cues-
tiones morales y religiosas, mientras que en cuestiones
sociales propugnaban la igualdad y la abolición de la
propiedad privada. Rechazaban igualmente cualquier
forma de coerción (los juramentos, los tribunales según
el modelo de la justicia de los terratenientes, el servicio
militar, y toda obediencia al gobierno que declaraban
como anticristiano). Las primeras noticias de este movi-
miento provienen de 1520 cuando comenzó su persecu-
ción en Zwickau, aunque en realidad sus orígenes se
remontan al movimiento Wycliff del siglo XIV y en el
movimiento de los Husitas en Bohemia, a finales de ese
mismo siglo. Mucho antes de que Lutero colgara su Tesis
en la puerta de la iglesia de Wittenberg, un movimiento
contra la Iglesia, el Estado y la Ley se expandía entre los
artesanos y los campesinos. Este movimiento representaba
el ala izquierdista del Luteranismo y de hecho, le otorgó
su verdadera fuerza. Durante la Gran Guerra Campesina
(1525), y con la proclamación de la Comuna en Leyden
97.- NT. Hemos completado las fechas de defunción en aquellos casos en que la persona
hubiera muerto después de la edición del libro. Igualmente, hemos traducido los títulos
de los libros que se han editado en castellano.

239
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 240

La ciencia moderna y la anarquía

por Thomas Münster (1535), los anabaptistas se alzaron


en abierta rebelión contra las autoridades establecidas.
Posteriormente, un movimiento similar fue difundido en
Inglaterra por los emigrantes, aunque con unas formas más
moderadas; igualmente se mantendría en Austria, Holanda
y Rusia, divulgado por los inmigrantes alemanes, e incluso
en Groelandia, tomando en cada país diversas formas
más o menos comunales. (Véase los trabajos en alemán
de Keller, Hase y Cornelius y el excelente resumen en
inglés de Richard Heath, Anabaptism, 1895).

Antropología: Ciencia que estudia al ser humano: su cons-


titución física en las distintas regiones climáticas, sus
razas, su desarrollo físico y la evolución de sus instituciones
y concepciones sociales, morales y religiosas. Las insti-
tuciones y concepciones sociales, morales y religiosas sin
embargo, suelen considerarse como parte de la Etnografía.
Por “escuela antropológica” entendemos a aquellos que,
en la segunda mitad del siglo XIX, estudian los orígenes
y evolución de las concepciones e instituciones sociales
desde el punto de vista de las ciencias naturales, sin nece-
sidad de apelar a intuiciones sobrenaturales, y sin tratar
de encubrir nuestras lagunas de conocimiento mediante
vagos e incomprensibles términos metafísicos.

Babeuf, François Noël (1764-1797): Comunista francés,


tomó parte en la Revolución y editó un periódico, Tribun
du peuple, en el cual abogó a favor de la revolución social.
Tras la caída de la facción de Robespierre, organizó, junto
a Sylvain Maréchal, Darthé y otros, una sociedad comu-
nista secreta con el objetivo de derrocar al gobierno y
constituir un Directorio Comunista. La conspiración fue
traicionada, y sus líderes fusilados en 1797.

240
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 241

Piotr Kropotkin

Bacon, Francis (1561-1626): Gran filósofo inglés, cono-


cido como el padre del método “inductivo” de investigación
científica ya que fue el primero en demostrar que la inves-
tigación y los descubrimientos solo son capaces de progresar
cuando la mente humana se habitúa a considerar la obser-
vación y la investigación libre, metódica y experimental
como la única vía para descubrir las leyes naturales y las
verdaderas causas de los fenómenos. El conocimiento
escolástico que solo hace juegos malabares con las pala-
bras, debe dejarse de lado, adquiriendo el verdadero cono-
cimiento por medio de la inducción, esto es, a través del
minucioso estudio de los propios fenómenos indepen-
dientes, antes de que se “induzcan” generalizaciones. Esta
fue la idea fundamental de todos sus trabajos, y esta es
la razón por la cual Bacon es considerado verdadera-
mente como el padre de la ciencia moderna. (Véase poste-
riormente, Método inductivo-deductivo).

Bain, Alexander (1818-1903): Uno de los principales


representantes ingleses de la psicología fisiológica. Sus
trabajos más destacados son: Mind and body, y La ciencia
de la educación.

Bakunin, Mijaíl (1814-1876): Escritor político y revolucio-


nario infatigable. Tomó parte en todos los movimientos revo-
lucionarios y socialistas de su tiempo, en Alemania, Suiza, Italia,
Austria y Polonia, jugando un papel prominente en la revo-
lución de Dresden en 1849. Condenado tras el fracaso a
cadena perpetua, sería extraditado a Austria por el gobierno
de Sajonia. Tras dos años de confinamiento en las fortalezas
austriacas, en donde era encadenado a la pared, fue entregado
al zar de Rusia, Nicolás I, quien lo mantuvo prisionero en las
fortalezas de San Petersburgo hasta 1856. Liberado a la

241
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 242

La ciencia moderna y la anarquía

muerte de Nicolás I, sería desterrado a Siberia, donde fue


muy bien recibido por el entonces gobernador general de
Siberia Oriental, N. Muravioff-Amursky. Escapa de Vladivostok
en 1862, trasladándose a Londres y tomando parte activa en
la agitación revolucionaria europea. Pronto se afilió a la
Asociación Internacional de los Trabajadores al ingresar en
la Federación del Jura, la cual, en oposición al Consejo General
de la Internacional fue el baluarte de la tendencia federalista,
antiestatista, revolucionaria y de lucha directa económica en
la Asociación. Como consecuencia de esto, entró en conflictos
con Marx y Engels quienes eran los líderes del Consejo General
de Londres y que trabajaban para desviar a la Asociación de
la lucha directa económica y transformarla en un partido
político parlamentario. En el Congreso de La Haya de la
Internacional, en 1872, Marx tuvo éxito, con la ayuda de una
ficticia mayoría, al expulsar a la Federación del Jura y sus figuras
más destacadas, Bakunin y James Guillaume; como conse-
cuencia, las federaciones del Jura, la española, la italiana y la
del este de Bélgica (Vesdre) romperán totalmente con el
Consejo General, el cual sería trasladado al año siguiente a
New York, en donde moriría; las federaciones mencionadas
llegarían a un pacto federativo entre ellas en donde abolían
cualquier autoridad central, continuando la labor de la
Internacional bajo unos principios federalistas, manteniendo
congresos anuales hasta 1878 cuando ya fue imposible los
mismos por la persecución gubernamental. Durante este
periodo, Bakunin escribiría numerosos panfletos en los cuales
desarrollaba los principios del anarquismo, siendo los más desta-
cados, Dios y el Estado98, La idea del Estado y el anarquismo,
Cartas a un francés (sobre la guerra de 1870-71), El imperio
Knouto-Germánico, etc. El Dr. M. Nettlau ha redactado una
exhaustiva biografía de Bakunin en tres amplios volúmenes;
igualmente ha editado un breve resumen de este trabajo.
98.- Editado en el 2014 por LaMalatesta editorial.

242
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 243

Piotr Kropotkin

Bentham, Jeremy (1748-1882): Escritor político inglés, reci-


biría la ciudadanía francesa de mano de la Convención
republicana por su labor en la reforma de la legislación.
Fundador de la escuela inglesa de ética denominada
“Utilitarismo”, la cual consideraba que el objetivo de
toda organización social era la obtención de la mayor
felicidad posible para el mayor número de personas. J. S.
Mill posteriormente desarrollaría estas ideas en su bien
conocido ensayo, titulado El utilitarismo.

Bernard, Claude (1818-1878): Gran fisiólogo francés


ampliamente conocido por sus descubrimientos en fisio-
logía y en concreto por su trabajo experimental que puso
las bases de la psicología fisiológica. Sus trabajos más
destacados son: Lecciones de fisiología experimental apli-
cada a la medicina (1855); Leçons sur les effets des subs-
tances toxiques (1857) y Leçons sur la physiologie et la
pathologie du système nerveux (1858).

Berthelot, Marcellin (1827-1907): Químico francés que


abrió un nuevo campo de investigación con su maravi-
llosa síntesis de cuerpos orgánicos, esto es, la producción
en el laboratorio por medio de la combinación de elementos
químicos (oxígeno, hidrógeno, nitrógeno y carbono) de
varias sustancias que forman parte de la composición de
los cuerpos orgánicos o que son producidas por tales
cuerpos: hidratos de carbono, aceites, grasas y similares.
Toda su obra es una bella ilustración de la unidad de las
fuerzas físicas, lo cual representa una inmensa conquista
de la ciencia del siglo XIX, y de otro gran logro, la trans-
formación del movimiento mecánico en calor. Mantuvo
hasta su muerte una firme creencia en el poder ilimitado
de la ciencia para ofrecer bienestar a la humanidad, mante-

243
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 244

La ciencia moderna y la anarquía

niéndose fiel a la mejor tradición enciclopedista en su


filosofía y en su aplicación vital. Publicó a lo largo de su
vida no menos de mil doscientos trabajos científicos,
siendo los más destacados: Chimie organique fondée sur
la synthèse (1860); Lecciones sobre los métodos gene-
rales de síntesis en Química orgánica (1864); Leçon sur
l'isomérie, professée devant la Société chimique de Paris,
le 27 avril 1863 (1865); La synthèse chimique (1875).

Blanc, Louis (1811-1882): Socialista e historiador francés.


Demostró que la miseria de las masas era causada por el
individualismo y la competencia comercial e industrial a
que conduce, defendiendo la reconstrucción de la sociedad
sobre las bases de la solidaridad, cuyo primer paso sería
la socialización de los instrumentos de producción. Quería,
por tanto, la “organización del trabajo”, ayudando el
Estado con la promoción de talleres sociales. Fue, junto
a Pecqueur y Vidal, uno de los primeros promotores del
socialismo organizado por el Estado. Durante la Revolución
de 1848 formó parte del Gobierno Provisional y fue el presi-
dente de un comité especial para la reorganización de la
producción. Sus principales obras son: Organisation du
travail; Historia de la Revolución francesa, en ocho volú-
menes, redactada desde el punto de vista jacobinista
(defendiendo a Robespierre); Historia de Diez Años (1830-
1840); etc. Tras el golpe de estado de Napoléon III, perma-
neció durante muchos años como refugiado en Inglaterra.

Brehon: Entre todos los pueblos, celtas, sajones, escandi-


navos, eslovacos, fineses y similares, que no quedaron
dentro del Imperio Romano y no tenían una ley escrita
durante los primeros siglos de la era cristiana, la tradi-
ción de la ley, esto es, las decisiones previamente tomadas
sobre diferentes casos en asambleas, eran conservadas por

244
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 245

Piotr Kropotkin

personas concretas quienes mantenían el conocimiento


tanto a través de la tradición familiar como por medio de
guildas especiales. Era su deber el recitar la ley común
tradicional en los festivales populares que se relacionaban
con las grandes asambleas de buena parte de los pueblos
federados, y para este propósito la ley solía plantearse en
forma de versos, o tercetos, para facilitar su recuerdo.
Este hábito todavía es ampliamente usado en muchos
lugares de Asia Occidental. En Irlanda, los conservadores
de la ley eran conocidos como brehons, y combinaba esta
función con las de sacerdote. La colección de leyes consue-
tudinarias irlandesas recopiladas a mediados del siglo V,
y conocida como Senchus Mor (Gran antigüedad) es uno
de los documentos más destacados entre las muchas colec-
ciones similares de leyes orales provenientes de esta época.
Los historiadores modernos continuamente representan a
los brehons y recitadores de leyes similares como legisla-
dores, pero no era así. Se legislaba en las asambleas popu-
lares generales, siendo los brehons, los knyazes eslovacos,
etc., solo los mantenedores de la ley en su forma tradicional.

Büchner, Ludwig (1824-1899): Naturalista y filósofo alemán,


especialmente de renombre por su obra Fuerza y materia,
la cual representa un intento de alcanzar, sobre las bases del
moderno conocimiento en las ciencias naturales y en un
estilo perfectamente popular y accesible, una comprensión
del Universo por medio de una postura atómica-materia-
lista. Cientos de miles de ejemplares de esta obra circularon
por Alemania, Francia y Rusia. Igualmente escribió el trabajo
Love (en donde describe los instintos de sociabilidad y soli-
daridad entre los animales); El lugar del hombre en la
Naturaleza (igualmente, ampliamente leída en Alemania y
Francia), una exposición popular del darwinismo; Love
and love relations in the animal world, 1885; Last words

245
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 246

La ciencia moderna y la anarquía

on materialism, (Londres, 1901); etc. Por medio de estas obras


contribuyó poderosamente a la difusión del materialismo,
esto es, una comprensión dinámica de la Naturaleza.

Buffon, Georges (1707-1788): Gran naturalista francés.


Fue el primero en intentar construir un sistema total de
la Naturaleza y dar una plena descripción del mundo
animal a partir de la anatomía comparada. Su principal
logro, a pesar de la seria oposición y amenazas de la
Iglesia, fue el acabar con la intervención de la teología en
las cuestiones de las ciencias naturales. Su obra más desta-
cada es Historia natural, general y particular.

Buonarroti, Filippo (1761-1837): Abogado italiano.


Estaba influido por las ideas de Rousseau y fue expulsado
de Italia, Córcega y Cerdeña por propagar ideas revolu-
cionarias. Llegará a París durante la Gran Revolución y
se unirá a Babeuf en su propaganda a favor del comunismo
revolucionario. Involucrado en la conspiración de 1795
de Babeuf, de la cual redactaría una crónica, The cons-
piracy of Babeuf. Posteriormente, sería el principal inspi-
rador de las sociedades secretas comunistas en Francia e
Italia en los años veinte y treinta del siglo XIX.

Belyaev, Ivan Dmitrievich (1810-1873): Historiador ruso


y estudioso de la antigua legislación rusa. Describió mejor
que ningún otro historiador, en cuatro pequeños volú-
menes (Rasskazy iz russkoi istorii –Cuentos de la historia
de Rusia–) la vida cotidiana de las repúblicas medievales
de Novgorod y Pskov. Igualmente escribiría una excelente
historia del campesinado ruso y unos anales sobre Rusia.

Cabet, Etienne (1788-1856): Comunista francés que divul-


garía sus ideales en el periódico Le Populaire; en 1842

246
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 247

Piotr Kropotkin

editaría su principal obra, Viaje por Icaria, en la cual


desarrollará plenamente su teoría de un Estado comu-
nista autoritario. Este libro fue ampliamente leído y se publi-
caron numerosas ediciones, añadiéndole en 1856 un
análisis de los predecesores de Cabet, incluyendo a los de
la Revolución francesa. En 1848 intentó poner en prác-
tica sus planteamientos en Texas y, posteriormente, en el
Estado de Illinois, aunque fracasó. La colonia, “Young
Icaria” todavía existía en los años ochenta del siglo XIX.

Clausius, Rudolf (1822-1888): Físico alemán, renom-


brado por sus estudios en óptica, electricidad y en concreto
por la teoría mecánica del calor en donde estableció una
de sus leyes fundamentales.

Comte, Auguste (1798-1857): Fundador del Positivismo.


Su Curso de filosofía positiva fue un intento de desarrollo
de una filosofía sintética de todo el conocimiento humano
sobre unas bases puramente científicas. Filosofía posi-
tiva significaba, según la perspectiva de Comte, lo siguiente:
establecía que todo el conocimiento humano procedía
inicialmente de una concepción teológica (por ejemplo,
el ser humano consideraba los truenos como expresión
del descontento divino, y explicaba todos los hechos de
la Naturaleza como actos de la voluntad de diversos
dioses). Entonces el ser humano pasa a la fase metafísica,
y explica todos los actos naturales por medio de fuerzas
abstractas (“fuerza vital”, “alma de la Naturaleza”, etc.);
y finalmente llega la fase positiva cuando alcanza la
“causas finales” y las “sustancias”, y trata de hallar solo
las leyes de los fenómenos las cuales únicamente expresan
las relaciones entre ellos y su secuencia. En su segundo
trabajo, Sistema de política positiva, Comte, sin embargo,
en contra de la propia esencia de su filosofía, se empeñó

247
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 248

La ciencia moderna y la anarquía

en poner los fundamentos de una religión, cuyo dios era


la “Humanidad”. La filosofía positiva de Comte ejerció
una profunda influencia sobre todas las ciencias y la filo-
sofía de la segunda mitad del siglo XIX.

Considerant, Victor (1802-1893): Escritor socialista


francés, discípulo de Fourier, continuador de su obra.
Editó los periódicos La Phalange en 1837, y La Démocratie
Pacifique en 1845. Posteriormente trataría de fundar un
phalanstère (falansterio) en Texas. Desarrollaría las ideas
de Fourier en una serie de obras de gran valor, siendo las
siguientes las más destacadas: Social destiny (1834);
Theory of natural and attractive education (1835);
Principios del socialismo: Manifiesto de una democracia
pacífica, publicada en 1848, ampliada e impresa en una
segunda edición en 1847 (sus principios económicos,
como demostró W. Tcherkesoff, representan la esencia del
Manifiesto comunista, de Marx y Engels); Socialismo
ante el viejo mundo (1848), una excelente crítica de las
diversas escuelas socialistas.

Darwin, Charles (1809-1882): El más renombrado natu-


ralista de nuestra época. La ciencia le debe el haber demos-
trado la variabilidad de las especies de plantas y animales
por medio una amplia cantidad de hechos que dejó su
impronta en toda la ciencia de los seres orgánicos (Biología).
Buffon y Lamarck en 1801-9 ya habían sostenido la varia-
bilidad de las especies y la descendencia de todas las espe-
cies de plantas y animales de algunos ancestros comunes.
Darwin desarrolló esta hipótesis sobre bases científicas,
intentando demostrar que, dado el inmenso número de
variaciones individuales que continuamente aparecían en
cada especie, la selección natural en la lucha por la vida
(o la supervivencia del más apto) sería suficiente para

248
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 249

Piotr Kropotkin

explicar el gradual desarrollo de todas las especies exis-


tentes de plantas y animales, incluyendo al ser humano,
y la extraordinaria adaptación de la mayoría de ellas a
su entorno por medio de solo la acción de causas natu-
rales, sin la intervención de poderes guías. Sus teorías
fueron admirablemente explicadas en formas más simples
por Huxley (Lectures to working men). Su dos obras más
destacadas son El origen de las especies (1859), y
Descendencia del hombre (1871).

Diderot, Denis (1713-1784): Filósofo francés. Tras ser


perseguido por su Pensamientos filosóficos (1746), y
haber sido encarcelado por su Cartas sobre los ciegos
(1749), concibe y pone en práctica la idea de una
“Enciclopedia General”, un inmenso trabajo para su
tiempo pero que tuvo éxito al iniciarla y terminarla en vein-
tidós años (1751-1772), con la colaboración de
D’Alembert, Holbach y todos los grandes pensadores y
hombres de la ciencia de su época, a pesar de la intrigas
orquestadas contra él tanto por los autoridades eclesiás-
ticas como por las civiles.

Enciclopedistas: Término que designa a los fundadores,


contribuidores y editores de la gran Enciclopedia francesa.
El más destacado entre todos fue D’Alembert y Diderot.
Esta obra tuvo una inmensa importancia para el desarrollo
filosófico de Europa, ya que no solo fue un intento de reunir
todo el conocimiento de su momento sobre matemáticas,
ciencias naturales, historia, arte y literatura, todo tratado
de manera imparcial, sino fue igualmente el órgano de todos
los intelectuales de esa época a favor del pensamiento
avanzado, ateo, racionalista de la Francia del siglo XVIII.
El nombre de enciclopedista se aplica igualmente a todos
aquellos que compartían este planteamiento.

249
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 250

La ciencia moderna y la anarquía

Fechner, Gustav (1801-1887): Fisiólogo y filósofo alemán.


Aunque era un metafísico y seguidor de Schelling, comenzó
a desarrollar la psicología física sobre unas bases pura-
mente experimentales. Materia y Mente eran para él de
la misma naturaleza y solo representaban para la compren-
sión humana dos diferentes perspectivas del mismo fenó-
meno; sus leyes son las mismas. Su Elements of
psycho-physics, un trabajo memorable, apareció en 1860.

Fourier, François Marie Charles (1772-1837): Escritor socia-


lista francés. Con Robert Owen y Saint-Simon, uno de los
tres fundadores del moderno socialismo. La idea principal
de su teoría era que un pleno desarrollo de la naturaleza
humana, libre de todo límite artificial, es una condición
absolutamente necesaria para alcanzar la mayor felicidad
y virtud en la sociedad, mientras que la miseria y el delito
son las consecuencias de la antinatural restricción que la actual
sociedad impone al ser humano, incluso debiendo obtener
permiso para trabajar con el objetivo de satisfacer sus nece-
sidades. La obligación de una reconstrucción de la sociedad
sobre las bases de una inteligente asociación se desprende
de estos principios. Trabajos fundamentales: Traité des
quatre mouvements (1808); Le nouveau monde industriel
(1829). Sus discípulos dieron lugar a una importante corriente
socialista, entre los cuales se encontraban Considerant,
Leroux y muchos otros. Para información sobre la misma,
véase History of socialism de Kirkup.

Godwin, William (1756-1836): Ensayista político inglés.


Su principal obra fue Investigación acerca de la justicia
política (Londres, 1793), con la cual fue el primero en
exponer las ideas del comunismo anarquista. Por justicia
“política” entendía la realización de los principios de la

250
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 251

Piotr Kropotkin

moralidad y la verdad en el devenir de la comunidad.


Mostró en su libro que el gobierno, por el mero hecho
de su existencia –por su propia naturaleza– obstaculiza
el desarrollo de los hábitos morales; igual pasa con la
propiedad privada. Preveía un tiempo en que cada uno,
liberado de la coacción y actuando de acuerdo a su propio
libre deseo, procedería a favor del bienestar de la comu-
nidad, todos determinados en sus acciones por el principio
de la razón pura. Al estar muy cerca de ser acusado, junto
a sus amigos, de jacobinista y republicano, Godwin
expurgó en la segunda edición de su obra todo lo que
había escrito anteriormente sobre el comunismo.

Grove, William Robert (1811-1896): Físico inglés. En


1842 redactó unas memorias destacables y en 1856 un
libro sobre la unidad de las fuerzas físicas, en el cual
demostraba que el sonido, el calor, la luz, la electricidad,
el magnetismo y la acción química no son “sustancias”
o “entidades” independientes como se habían descrito
hasta ese momento, sino solo diferentes formas de vibra-
ción de las moléculas que forman todos los cuerpos físicos.
Todas estas diferentes formas de vibraciones (anterior-
mente denominadas fuerzas) pueden ser transformadas en
otras, y todas son diferentes modos del movimiento mecá-
nico. Un movimiento mecánico masivo, tal como el golpe
del martillo en el yunque, o la rotación de las ruedas de
un tren cuando se pisa el freno, dan lugar a todos estos
modos de movimiento: sonido, calor, luz, electricidad y
magnetismo; y viceversa, todos estos tipos de movimiento
molecular –sonido, calor, luz, electricidad, magnetismo y
acción química– pueden ser transformados en otro (calor
en luz, o electricidad, etc.) o en movimiento masivo de los
cuerpos físicos, como podemos apreciar en nuestras
máquinas a vapor o ferrocarriles eléctricos. Grove igual-

251
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 252

La ciencia moderna y la anarquía

mente tuvo la osadía de cuestionarse si la gravitación


universal no sería simplemente consecuencia de todas
estas vibraciones moleculares a lo largo de todo el universo.

Haeckel, Ernst (1834-1919): Biólogo y filósofo alemán.


Fue uno de los primeros y más entusiasta seguidor de
Darwin y poco después de la publicación de El origen de
las especies, editó, en 1866, su obra más destacada,
Morfología general, seguido de Historia de la creación, en
la cual realizó el primer intento de establecer los diferentes
estadios de la evolución desde los organismos más simples
hasta el ser humano. En sus últimos años escribió dos
obras, ampliamente divulgadas: El monismo como nexo
entre la religión y la ciencia y Los enigmas del universo
en el cual dejó de lado el dualismo religioso que oponía
el cielo a la tierra, el alma al cuerpo, y similares; sin
embargo, en vez de concluir en una concepción simplemente
dinámica del universo, como se podía esperar a partir de
sus obras anteriores, llegó una concepción metafísica (hege-
liana) del “Espíritu” como emanación de la “Materia”.

Hegel, Georg Wilhelm (1770-1831): Filósofo alemán cuyos


planteamientos dejaron una profunda impronta en el pensa-
miento alemán del siglo XIX, durante el periodo de reac-
ción tras la derrota de la Gran Revolución francesa. Su
sistema filosófico estaba dividido en tres círculos de pensa-
miento. El primero, la Lógica, la ciencia de la “Idea en sí
misma” (Idee an sich). El segundo, la Filosofía de la
Naturaleza, la Idea es tratada en sus “orígenes”, como
algo que ha tomado forma en sus contradicciones, esto es,
de la Naturaleza y sus seres y fenómenos. Y el tercero, la
Filosofía del Pensamiento, proceso descrito por la Idea,
que en la Lógica era la “Idea en sí misma”, y en la Naturaleza
la “Idea surgida de sí misma” (Idee ausser sich), y ahora

252
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 253

Piotr Kropotkin

aparece como “El Pensamiento”, como la “Idea en sí y


para sí” (Idee an und für sich). Estas tres formas de la Idea
son conocidas como la tesis, antítesis y síntesis. El problema
con esta filosofía es que condujo a la investigación cientí-
fica al margen de las vías razonables que se habían abierto
hacia finales del siglo XIX, otorgando nueva autoridad tanto
a las interpretaciones bíblicas de la Naturaleza, como a las
imperantes y excluyentes generalizaciones desarrolladas a
partir de “términos” metafísicos de carácter vagos y confusos,
lo que puede apreciarse mejor cuando atendemos a como
todos los descubrimientos realizados a finales del siglo XIX
tuvieron un retraso de medio siglo e, igualmente, cuando
nos centramos en los influjos de esta filosofía en las cues-
tiones políticas, al mantener que “todo lo que existe es
razonable”, justificando de esta manera las peores expre-
siones de la reacción política y religiosa.

Helmholts; Hermann-Ludwig (1821-1894): Gran fisió-


logo y físico alemán. Hizo mucho por desarrollar y divulgar
la comprensión mecánica de todas las actividades fisio-
lógicas, y la idea de la unidad de las fuerzas físicas.

Herzen, Alexander (1812-1870): Ensayista político ruso.


Tras haber sido desterrado en las provincias orientales,
dejó Rusia y se trasladó a Italia y Francia, en donde
mantendría relaciones con todos los socialistas y radi-
cales avanzados. Tras la derrota de la Revolución de
1848, con la colaboración de Proudhon lanzaría el perió-
dico Le Peuple. Expulsado de Francia, se trasladó a
Inglaterra en donde fundaría el primer “periódico ruso
libre” y a finales de los años cincuenta del siglo XIX,
editaría el periódico ruso Kolokol (La Campana) en cola-
boración con su gran amigo Ogareff y Turgueneff, y poste-
riormente Bakunin. Este periódico, en el cual Herzen (en

253
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 254

La ciencia moderna y la anarquía

un estilo admirable) luchó vigorosamente a favor de la


abolición de la servidumbre y sacar a la luz todos los
horrores del poder absoluto, logrando una gran reputa-
ción y teniendo una inmensa influencia en Rusia en la
liberación de los siervos. En 1863, cuando comenzó la rebe-
lión de los polacos, Herzen y Bakunin francamente se
pusieron en su favor. Con el retorno de la reacción ese
mismo año, conllevó el fin de la influencia del Kolokol.
Sus amplios conocimientos sobre historia y su formación
filosófica, hicieron de Herzen uno de los mejores ensayistas
políticos en la Europa de su época; y sus Letters from
France and Italy y From the other bank (De l’autre rive),
escrito tras la derrota de los movimientos de 1848, son
un verdadero monumento artístico, al margen de su signi-
ficancia política; lo mismo se puede decir de su autobio-
grafía, Pasado y pensamientos.

Hobbes, Thomas (1588-1679): Uno de los más originales


ensayistas políticos y filósofo inglés. Sus principales obres
fueron Leviatán; De cive y De corpore político. Lo correcto,
mantenía, es impuesto: no hay nada correcto o incorrecto
por sí mismo. Consideraba a los salvajes como criaturas
que constantemente luchaban los unos contra los otros,
y percibía en el terror que esos hombres tenían entre sí,
y en la necesidad de escapar de la miseria de sus primi-
tivas condiciones, la causa fundamental del origen del
Estado. Consecuentemente, fue un ardiente defensor del
poder absoluto de los reyes, quienes, de acuerdo a esta
aseveración, habían establecido la paz entre estos vástagos
salvajes, y así permitirles alcanzar mejores condiciones.
Por otro lado, era un resuelto enemigo de la Iglesia como
poder político. Fue el primero en plantear una concepción
del Universo absolutamente profana y materialista.

254
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 255

Piotr Kropotkin

Holbach, Paul (1723-1789): Filósofo francés, uno de los


enciclopedistas que trabajó para establecer un sistema
comprensible de la Naturaleza y el ser humano sobre
unas bases claramente materialistas. Lo llevó a cabo en
su obra principal, Sistema de la Naturaleza. En sus otras
obras, La moral universal y La política natural, demostró
que la religión no solo es innecesaria sino también nociva
para la moralidad pública y la felicidad de los pueblos.

Hutcheson, Francis (1694-1747): Uno de los principales


representantes de la denominada escuela filosófica escocesa,
la cual basaba su sistema ético en el principio de la solidaridad
mutua. Intentó demostrar que a pesar de que separemos
los motivos por los cuales nuestra voluntad se ve afectada
por motivos egoístas y altruistas, solo estamos de acuerdo
con estos últimos y las acciones inspiradas en ellos. Esto
es consecuencia de un “sentido moral” que nos ha otor-
gado la Naturaleza. Desarrolló estas ideas en sus obras
Enquiry into the origins of our ideas of beauty and virtue;
Essay on Nature; y Conduct of passions and affections.

Huxley, Thomas (1825-1895): Biólogo inglés, conocido


concretamente por su valiente defensa que hizo de la
teoría de la evolución de Darwin, en un momento en que
Darwin era atacado por todos lados. Sus principales obras
son: Man’s place in Nature (1863) y Comparative anatomy.

Inductivo-Deductivo, Método: Método de la ciencia


moderna. Consiste en lo siguiente: (1) Por medio de la
observación y la experimentación tratamos de adquirir el
conocimiento del fenómeno que tratamos de estudiar. (2)
Debatamos los hechos acumulados, y ver si no nos induce
(en latín, inducere) a alguna generalización, o alguna

255
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 256

La ciencia moderna y la anarquía

hipótesis que pueda vincular entre sí la masa de hechos


(por ejemplo, la hipótesis que realizó Laplace para explicar
los hechos que nos aportaba la estructura de nuestro
sistema solar; o la hipótesis de Darwin sobre la descen-
dencia, por medio de la evolución desde una base común,
de todas las especies de animales y plantas que existen o
han existido en pasados periodos geológicos en La Tierra).
(3) Entonces, deducimos conclusiones a partir de esta
hipótesis (realizamos deducciones) que nos permitan
predecir nuevos hechos; y estas conclusiones demuestran
que son correctas si la inducción (la generalización) es
correcta. (4) Comparamos nuestras deducciones con los
hechos acumulados previamente (punto 1) Si es nece-
sario, se realizarán nuevas observaciones y experimentos,
con el objetivo de verificar tanto que nuestra hipótesis esté
en concordancia con la realidad, como rechazarla o modi-
ficarla hasta que hallemos una hipótesis que esté de
acuerdo con el actual estado de conocimiento. Una hipó-
tesis se convertirá en teoría solo tras llevar a cabo tal veri-
ficación; y se considerará como una ley natural tras superar
la prueba anterior y la causa, la razón de la hipótesis, ha
sido descubierta. Así, la inducción de Newton sobre la
gravitación universal la describimos como una teoría
demostrada, ya que ha sido confirmada por una enorme
masa de datos, muchos de los cuales parecían contradic-
torios a primera vista. Y aunque solemos hablar de la ley
de la gravedad, esta forma de hablar no es correcta, ya
que todavía no se ha descubierto la causa del hecho
universal de la gravedad; sólo es una previsión.

Jacobinos o jacobinistas: Nombre dado a los miembros de


un club, constituido por Radicales de clase media, que
jugaron un papel prominente en la Gran Revolución fran-
cesa de 1789-1794. Entre sus miembros se encontraban los

256
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 257

Piotr Kropotkin

más prominentes revolucionarios republicanos, y se encontró


bajo la influencia de Robespierre. Con valentía lucharon
contra los poderes monárquicos; pero tras la monarquía,
se enfrentaron al Club de los Cordeliers al cual pertenecían
Danton, Hébert y los más influyentes miembros de la
Comuna de París. Durante el periodo del Terror, el Club
Jacobino se transformó en una suerte de Gran Jurado de
acusación. Tras la caída de Robespierre y su partido, en julio
de 1794, fue clausurado. El término “Jacobinista” es
empleado actualmente para describir a los apologistas de
un gobierno revolucionario poderoso y centralizado.

Joule, James Prescott (1816-1889): Físico inglés. Determinó


la equivalencia mecánica del calor (véase la nota sobre
esta cuestión).

Kant, Immanuel (1724-1804): Filósofo alemán cuya filo-


sofía ejerció una profunda influencia en el siglo XIX. En
sus primeros trabajos se dedicó principalmente a las cien-
cias naturales, y casi al mismo tiempo que Laplace, formuló
una hipótesis, muy similar a la de este sobre el origen de
nuestro sistema solar a partir del enfriamiento de las
masas de gases incandescentes. Su principal obra, sin
embargo, fue Crítica de la razón pura. Existen, según él,
dos mundos diferentes: (1) el mundo de los fenómenos
físicos, el cual podemos apreciar en el espacio y el tiempo
pero el cual, de acuerdo con su filosofía de idealismo
crítico y trascendental, son meros fenómenos sin tener
realidad en sí mismo; y (2) el mundo de las ideas innatas,
“la cosas en sí mismas” (dinge an sich), el cual podemos
conocer en el tiempo pero no en el espacio. El enigma
del mundo de “las cosas en sí mismas” existente detrás
del fenómeno, lo trata de solventar por medio de la filo-
sofía moral (Crítica de la razón pura). En su segunda

257
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 258

La ciencia moderna y la anarquía

gran obra trata de demostrar que la Razón posee la


propiedad de dictar por sí misma sus propias leyes, y que
es deber del ser humano moral el seguir estas prescripciones
de su razón (“el imperativo categórico”). A partir de esta
idea de la conciencia moral construye las ideas de Dios,
Inmoralidad y Libertad. En su filosofía de la Ley desarrolló
el planteamiento de que un absoluto respeto por la libertad
moral debía ser las bases de toda sociedad y devenir del
Estado, y en la realización de este ideal de libertad veía
la aspiración futura de todo desarrollo histórico.

Kostomaroff, Nicholas (1817-1885): Un brillante histo-


riador ruso, fundador de la escuela federalista del estudio
de la historia de los rusos.

Lamarck, Jean Baptiste (1744-1829): Naturalista francés.


Intentó dar una clasificación completa tanto de los animales
como de las plantas. Habiendo construido un sistema
pleno, el cual estaba basado en la variabilidad de las espe-
cies animales y vegetales (Filosofía zoológica), se le puede
considerar como el principal predecesor de Darwin.
Explicó la variación de los organismos tanto por su capa-
cidad para adaptarse por sí mismos a su entorno, como
por el uso o desuso de sus diferentes órganos, una idea
combatida vehementemente por Cuvier.

Laplace, Pierre (1749-1827): Uno de los grandes astrónomos


y matemáticos de todos los tiempos. Sus principales obras
son: Exposición del sistema del mundo, en el cual explicó
el probable y puramente físico origen de nuestro sistema
solar a partir de una masa incandescente de materia gaseosa;
y Traité de mécanique céleste. Resuelve todos los problemas
astronómicos a partir del análisis físico.

258
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 259

Piotr Kropotkin

Lavoisier, Antoine (1743-1794): Francés, fundador de la


química. Fue el primero en descomponer el agua en sus
elementos, oxígeno e hidrógeno. Estudió la teoría del
fuego, del calor y de la fermentación. Fue el primero en
demostrar, por medio de la experimentación, la indes-
tructibilidad de materia. Su obra fundamental es: Tratado
elemental de química (1789).

Lewes, George Henry (1817-1878): Fisiólogo y filósofo


inglés, quien trató los problemas de la mente sobre unas
bases fisiológicas, teniendo un admirable don para exponer
de manera popular las cuestiones científicas. Sus escritos
principales: Problems of life and mind (en el cual incluye
un volumen dedicado a “The physical basis of mind”),
History of philosophy y Phisiology of common life.

Littré, Maximilien Émile (1801-1881): Filósofo y filó-


logo francés. Fue un ardiente seguidor de la filosofía posi-
tiva de Auguste Comte, e hizo mucho por su
popularización. Compilará un gran diccionario monu-
mental de la lengua francesa.

Lomonósov, Mijaíl (1711-1765): Ensayista ruso sobre


diversas materias. Autor de odas, de una gramática rusa,
trabajos de historia y diversas destacadas obras sobre
física, mineralogía, química y geografía física. En una de
estas últimas obras, sobre las regiones árticas, expondría
de una manera categórica la teoría mecánica del calor.

Lyell, Charles (1797-1875): Renombrado geólogo inglés.


Su obra fundamental, Elementos de geología, de la cual
se han realizado numerosas ediciones, tiene un carácter
memorable ya que estableció al margen de todas dudas,

259
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 260

La ciencia moderna y la anarquía

en contra de todas las teorías vigentes entonces, la lenta


y gradual modificación de la superficie terrestre, por
medio de la acumulación de entidades que están actuando
en todo momento. Así, preparó el ambiente para aceptar
la teoría de la evolución, defendida posteriormente por
Darwin. Su obra, Antiquity of man, editada en 1863,
estableció la gran antigüedad de los primeros seres de
apariencia humana, y el Periodo Glacial Cuaternario.

Maine, Henry (1822-1888): Estudioso inglés de la ley


consuetudinaria, antigua y moderna, y autor del desta-
cado trabajo sobre las primeras comunidades aldeanas.
Sus obras fundamentales son Village communities in the
East and West y Las instituciones primitivas.

Marx, Karl (1818-1883): Fundador de la corriente social-


demócrata del socialismo. Habiendo dejado Alemania
como refugiado político, se asentó primero en París, en
donde editaría, junto a Ruge, un periódico radical en
Alemán. Expulsado de Francia en 1844, y de Bélgica en
1848, pasó a residir en Londres en donde sería, en 1864,
uno de los más destacados fundadores de la Asociación
Internacional de Trabajadores, y líder intelectual del
Consejo General de la Asociación. Sus obras más desta-
cadas son: La miseria de la filosofía (1847), una réplica
a la obra de Proudhon, Filosofía de la miseria
(Contradicciones económicas); El manifiesto comunista
(1848) (sobre sus orígenes, véase W. Tcherkesov, “Pages
of socialist history”, 1896, y la introducción del Profesor
Andler, “Historical introduction”, en francés, 1901); y espe-
cialmente su obra fundamental, El Capital, cuyo primer
volumen, el principal, apareció en 1867, que contiene un
destacado análisis de la génesis del capital y que se ha
convertido en la base de las ideas económicas de la social-

260
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 261

Piotr Kropotkin

democracia. Dos volúmenes más de El Capital aparece-


rían posteriormente, el último publicado póstumamente.

Maurer, Georg Ludwin (1796-1872): Historiador alemán


quien puso las bases científicas para el estudio de las anti-
guas comunidades aldeanas. Su obra fundamental es:
Einleitung zur geschichte der Mark-, Hof-, Dorf-fund
Stadt-Verfassung.

Teoría mecánica del calor: Uno de los grandes logros de


la ciencia moderna. Consistía en su inicio, actualmente
demostrado, que fenómeno que describimos como fenó-
menos caloríficos (el calor de los cuerpos, su refrigera-
ción, su fundición, su hervor, la transformación de un
líquido a estado gaseoso, etc.) son el resultado de las vibra-
ciones de las moléculas de los cuerpos físicos. Cuando la
suma total de estos movimientos de vibración (invisibles
a simple vista) tiene lugar, digamos, en una pieza de hierro,
si esta vibración aumenta, la temperatura de esta pieza de
hierro se incrementa igualmente. Y viceversa. El calor es
así un tipo de movimiento. Esta es la causa por la cual
podemos producir calor por fricción. El movimiento masivo
de un tren que es llevado a un estado de reposo por medio
de poderosos frenos, se consume en la fricción de las ruedas
del tren sobre los raíles, y ahí se manifiesta como calor en
los recalentados raíles y como chispas bajo las ruedas. La
cantidad de fuerza mecánica que es requerida para calentar
una libra de agua99 tantos grados se puede medir con gran
exactitud, y esta cantidad es conocida como “el equiva-
lente mecánico del calor”. La teoría mecánica del calor fue
prevista, e incluso parcialmente expresada, en el siglo XVIII.
Posteriormente, en los años veinte del siglo XIX, fue expre-
sada por Séguin padre, quien había realizado las necesa-
99.- N. del T. - Una libra de agua corresponde a 0,454 litros.

261
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 262

La ciencia moderna y la anarquía

rias mediciones. Rudolf Meyer, un doctor alemán, fue el


primero en formular la teoría, en 1845, de manera compren-
sible y correcta; pero tampoco no se le hizo caso. Joule fue
el primero en medir con precisión el equivalente mecá-
nico del calor (en 1856). Desde 1860, la teoría mecánica
del calor se ha considerado como una de las grandes
conquistas de la ciencia en el siglo XIX. Sus aplicaciones,
tanto en la ciencia como en la industria, son incontables.

Mendeléyev, Dimitri (1834-1907): Destacado químico


ruso, reconocido por su descubrimiento de la Tabla
Periódica. Es sabido que todos los cuerpos que encon-
tramos en la superficie de la Tierra, ya sea materia viva o
muerta, están compuestos de ochenta o noventa cuerpos
diferentes que no pueden descomponerse, y por tanto son
denominados como elementos. Y estos se relacionan entre
sí formando infinita combinaciones. Los elementos, como
descubrió Mendeléyev, si se colocan de menor a mayor
complejidad molecular, pueden ser distribuidos en una
tabla formada por ocho columnas verticales y doce líneas
horizontales. Si se realiza tal tabla, se comprueba que
todos los elementos colocados en cada columna tienen
algunas propiedades químicas en común; e igualmente,
todos los elementos colocados en cada fila, la energía de
las propiedades químicas se incrementa de la columna
primera a la octava. Esto plantea la idea de que (1) la
molécula de cada elemento es probablemente un sistema
complejo de moléculas más pequeñas (o más bien, átomos)
en continuo movimiento unas alrededor de las otras, como
los planetas Júpiter o Saturno con sus diversas lunas; y (2)
que en la estructura de estos sistemas existe cierta perio-
dicidad, por ejemplo, la repetición de alguna estructura
esquemática. Este descubrimiento supuso un gran apoyo
al desarrollo de la química. Su concepción del éter cósmico

262
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 263

Piotr Kropotkin

como materia, cuyos átomos están vibrando tan rápida-


mente que no pueden quedar fijados y mantenido en una
combinación química más o menos permanente, aunque
menos conocido, es igualmente importante.100

Mill, John Stuart (1806-1873): Famoso economista y filósofo


inglés. Uno de los más destacados representantes del “empi-
rismo”, esto es, la investigación basada en la observación. En
su Sistema de lógica desarrolló admirablemente la teoría del
método inductivo. Autor de Principios de economía política,
Ensayo sobre la libertad y El gobierno representativo.

Moleschott, Jacob (1822-1893): Fisiólogo materialista de


origen holandés. Escribió, en alemán, muchas obras popula-
rizando la filosofía materialista; una de ellas, La circulación
de la vida (Kreislauf des lebens) fue una de las más renombradas.
Owen, Robert (1771-1858): Junto a Fourier y Saint-
Simon, uno de los principales fundadores del socialismo
moderno, en concreto de la asociación de las Trade Unions
y de la federación de las cooperativas. Ejercitó una profunda
influencia sobre sus contemporáneos en Inglaterra, tanto
entre las clases obreras como entre los intelectuales, inspi-
rando a ambos con elevados ideales de igualdad, libertad
y justicia. La severa persecución que se desarrolló contra
sus seguidores a partir de 1831, tras haber iniciado la
gran federación de todos los oficios, con la cual intentó
aunar a los obreros de todos los países civilizados siendo
de esta manera uno de los precursores de la Asociación
Internacional de los Trabajadores, obligó a Owen y sus
socios a limitar sus actividades a la cooperación pacífica
y a moderar el tradeunionismo. Sus principales obras
son: Outline of a rational system, The book of the new
100.- N. del T.- La física moderna ha demostrado la inexistencia de tal elemento, empleado
a lo largo del siglo XIX y principios del XX para explicar algunas teorías sobre la propa-
gación de la luz.

263
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 264

La ciencia moderna y la anarquía

moral world y Revolution in the mind and practice of


the human race; aunque editaría un sin número de folletos
y periódicos, y creará una tendencia en el socialismo
inglés, desafortunadamente olvidada en la actualidad.

Proudhon, Pierre (1809-1865): Socialista francés, el más


influyente crítico del sistema capitalista y del Estado así
como los sistemas autoritarios del comunismo y el socia-
lismo. Véase en este libro sobre su sistema de mutua-
lismo. Principales trabajos: ¿Qué es la propiedad?, Sistema
de contradicciones económicas, Las confesiones de un
revolucionario, Idea general de la Revolución en el siglo
XIX, La capacidad política de la clase obrera, etc.

Ricardo, David (1772-1823): Economista inglés de la corriente


que las universidades consideran como “clásica”. Desarrollará
plenamente, tras Adam Smith, la teoría que toma como
medida y estándar del valor de intercambio de todos los
bienes de mercado el volumen de trabajo necesario para reali-
zarlos; y también de una teoría de la renta de la tierra, a la
cual las universidades atribuyen un valor científico. Su prin-
cipal obra fue Principios de economía política y fiscal (1817).

Rousseau, Jean Jacques (1712-1778): Filósofo francés.


Apologista de la Gran Revolución, cuyos escritos, junto
a los de Mably, influenció de manera destacada entre
aquellos que surgirían como líderes en la Revolución, en
concreto entre la rama jacobina. Predicaba el retorno a
una vida simple y natural, unas instituciones democráticas
y republicanas y una sensata educación que abrazara
tanto el conocimiento científico como el trabajo manual,
y trató de poner los cimientos de una religión natural que
pudiera reemplazar a la Iglesia Cristiana. Encontró en
Lev Tolstoi un apasionado seguidor. Sus escritos princi-

264
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 265

Piotr Kropotkin

pales son: Discurso sobre el origen de la desigualdad entre


los hombres, El contrato social, Emilio, Profesión de fe
del vicario saboyano, La nueva Eloísa y Mis confesiones.

Saint-Simon (1760-1825): Junto a Fourier y Robert Owen,


uno de los tres principales fundadores del socialismo del
siglo XIX. Trató de basar sus conclusiones sobre un sólido
estudio de las relaciones económicas, tal como se mues-
tran en la sociedad y sobre las leyes de su desarrollo, y a
partir de ellas, sus enseñanzas (sansimonismo) encontró
un gran número de seguidores e inspiró a numerosos
pensadores (Auguste Comte), historiadores (Augustin
Thierry), economistas (Sismondi) y filántropos indus-
triales del siglo XIX. Sus conclusiones prácticas le condu-
jeron a una asociación del Capital y el Trabajo. Los más
destacados principios teóricos del denominado Socialismo
científico o Marxismo, son solo un desarrollo de las ideas
teóricas defendidas por los sansimonistas.

Schelling, Friedrich (1775-1854): Filósofo alemán del


periodo reaccionario. Intentó levantar un sistema que
pudiera abarcar toda la Naturaleza, aunque, en parte a partir
de los conocimientos de las ciencias naturales y en parte
a partir de ideas preconcebidas, ancladas en la metafísica.

Séguin, Marc (1786-1875): Ingeniero francés. Fue el


primero en medir la equivalencia mecánica del calor.

Shaman o Chamán: Nombre otorgado a los hechiceros


por diferentes pueblos del Norte de Asia. Se supone que
tratan con las fuerzas oscuras de la Naturaleza. Por medio
de sus conjuros y bailes se considera que conjuran las
enfermedades y todo tipo de desgracias.

265
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 266

La ciencia moderna y la anarquía

Smith, Adam (1723-1790): Filósofo y economista inglés.


Fundador de la Economía Política como ciencia basada en
la observación y en los métodos inductivos, que desarro-
llará en su obra clásica, La riqueza de las naciones. En ese
trabajo consideraba la riqueza como producto del trabajo,
y criticaba los numerosos obstáculos que el Gobierno de
esa época ponía en la senda del crecimiento de la industria
y el comercio, siendo de esta manera el fundador de la
conocida como “escuela liberal” de la Economía política.
Mucho menos conocida, mucho más boicoteada, y mucho
más profunda obra, La teoría de los sentimientos morales,
desarrolló plenamente la teoría de una ética basada en las
observaciones comunes de la solidaridad mutua.

Spencer, Herbert (1820-1903): Filósofo inglés que


desarrolló un sistema pleno de filosofía sintética sobre
bases materialistas, en los siguientes trabajos: Los primeros
principios, Principles of biology, Principios de psicología,
Principios de sociología, Principles of Ethics. Igualmente,
redactaría El individuo contra el Estado; un excelente y
breve trabajo sobre educación; una polémica con Weismann
sobre la acción directa del entorno y la selección natural;
y otras obras. En su Principles of biology desarrollará
una teoría plena de la evolución, basada principalmente
en el “Transformismo” de Lamarck, o lo que es lo mismo,
en la acción directa del entorno que modifica los orga-
nismos en el sentido de adaptarse a ese ambiente (“adap-
tación directa”); la selección natural (“adaptación
indirecta”) solo ayudaría a preservar a los mejor adap-
tados (“supervivencia de los más aptos”) otorgando conti-
nuidad a la adaptación adquirida.

Thierry, Augustin (1795-1856): Renombrado historiador


francés, quien aunaba un admirable talento descriptivo

266
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 267

Piotr Kropotkin

con un profundo conocimiento y comprensión de las


instituciones primitivas del denominado periodo “bárbaro”.
Su Consideraciones sobre la historia de Francia, es una
pieza fundamental para la comprensión de este periodo
y, el posterior periodo de las ciudades-repúblicas inde-
pendientes en Francia. Igualmente escribiría una historia
de la conquista normanda de Inglaterra.

Vogt, Karl (1817-1895): Naturalista y político sueco,


profesor de geología y zoología. Tomó parte en la
Revolución de 1848 en Alemania. Autor de diversas obras
puramente científicas y un excelente divulgador. Materialista
y seguidor de Darwin tras la aparición de El origen de las
especies. Su breve obra, A pitman’s faith and science
(Köhlerglaube und wissenschaft) ejercitó una gran influencia
durante el renacimiento de la ciencia natural entre 1856
y 1862. Otras obras suya: Zoological letters, Old and
new from the life of animals and men, Lectures on man,
probablemente ninguna de ellas traducidas al Inglés.

Wallace, Alfred Russel (1823-1913): Naturalista inglés


quien, contemporáneamente a Darwin, desarrolló la teoría
de la evolución de las especies por medio de la selección
natural en la lucha por la vida. Su obra, Darwinism, es
una admirable exposición del tema, escrito de manera
coloquial aunque meticulosamente científica. En su
juventud fue influenciado por las enseñanzas de Robert
Owen y estaba a favor de la nacionalización de la tierra.

267
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 269

Una cronología de Piotr Kropotkin


Por Vladimiro Muñoz
Revista Libertaria Reconstruir

Cada uno de vosotros, jóvenes honrados, hombres y mujeres,


trabajadores del campo y de las fábricas, comprenderéis cuáles
son vuestros derechos y os vendréis con nosotros, a fin de trabajar
con vuestros hermanos en la preparación de esa revolución que,
barriendo todo vestigio de esclavitud, destruyendo ligaduras y
cadenas, y rompiendo con viejas y gastadas tradiciones, abra a
todo el género humano un nuevo y ancho campo de existencia
feliz, estableciendo al fin la verdadera libertad, igualdad y frater-
nidad en el seno de la familia humana.

Piotr Kropotkin

Cuando la humanidad salga de la presente época de violencia


y de odio, de opresión y de miseria, Kropotkin, hoy medio olvi-
dado, será exaltado como uno de los precursores de una sociedad
mejor y más feliz. Y entonces, solamente entonces, la huma-
nidad estará en condición de darse cuenta exacta de su deuda
con el anarquista Piotr Kropotkin.

G. Woodcock e I. Avakumotitch

1801. Nacimiento en Polonia de su amada madre:


Yekaterina Nikolaevna Soulima.
1812. Nicolaï Semionovitch Soulima (su abuelo paterno),
es comandante de un cuerpo de ejército, en la guerra
contra el megalómano Napoleón.
1828. El príncipe Alekséi Petróvich Kropotkin (su padre),
es oficial del Estado Mayor en la guerra contra los turcos.
En su posesión campestre de Nikolskoye, situada en el

269
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 270

La ciencia moderna y la anarquía

distrito de Meshchovsk (gobernación de Kaluga) poseía mil


doscientos siervos varones, pues las mujeres no se contaban.
Su servidumbre estaba compuesta por setentay cinco criados,
doce camareros, cinco cocineros y cuatro cocheros. Estaba
situada a 565 kilómetros de su palacio en Moscú. El bisabuelo
y el abuelo paternos de Kropotkin, dejaron pronto el servicio
militar, pasando a residir a su propiedad de Urúsovo, en el
seno de una bella y risueña naturaleza.
1831. Su padre comanda fuerzas represivas rusas que
tratan de sofocar la insurrección polaca. Conoce en
Varsovia a la joven Yekaterina, con la cual se casa al poco
tiempo; desposorio que se celebró con toda fastuosidad
en el palacio Lazienki.
1833. Nacimiento de su hermano mayor Nicolaï.
1834. Viene al mundo su hermana mayor Helena.
1841. Nace su querido hermano Aleksandr (Sascha)
1842. Piotr Kropotkin nace el 9 de diciembre, en el palacio
familiar situado en el viejo barrio aristocrático de Moscú.
Bakunin era entonces un fornido joven de veintiocho
años y el gran Tolstoi apenas un niño de catorce.
1846. Se produce el deceso de su amada madre, cuando
él sólo tenía tres años y medio. Su nodriza alemana, Frau
Burman, y su nodriza rusa, reemplazan a la madre con
sentido amor maternal.
1848. Su madrastra despide a las nodrizas, quedando
Aleksandr y Piotr huérfanos ahora del todo. El Sr. Poulain
(un ex soldado del ejército de Napoleón que también
había hecho la campaña de España), ayudado por el estu-
diante ruso N. P. Smirnov, son sus preceptores.
1850. Vigésimo aniversario de la subida al trono del zar
Nicolaï I. Al enfermarse el hijo de su vecina la Sra.
Naximov (vinculada a la Corte), lo reemplaza Kropotkin,

270
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 271

Vladimiro Muñoz

en el ceremonial palaciego. Por ser el más pequeño de los


hijos asistentes, Nicolaï I, lo coloca en la plataforma
imperial y en seguida se le inscribe como candidato al privi-
legiado Cuerpo de los Pajes.
1852. Muere Nicolaï Gogol, quien con su obra Almas
Muertas refleja la idiosincrasia rusa de la época; recuerda
“el sentimiento que su muerte produjo en Moscú”.
Aleksandr es enviado a un cuerpo de cadetes de Orel,
pero luego logra permutar con otro de Moscú. Siente un
gran amor por los campesinos siervos de su padre, a los
cuales acompaña con sus lentas carretas de Moscú a la
propiedad campestre; atravesando el hermoso bosque de
Kolugo, “nace su primer amor por la naturaleza”.
1853. Su padre despide al Sr. Poulain, tomando en su
lugar a un preceptor alemán. Smirnov le da a leer litera-
tura prohibida: Gogol, Pushkin, Lermontov, Tolstoi,
Ribeiev, etc. Se emociona leyendo las poesías de Nekrasov.
Mira a la casa del desterrado Aleksandr Herzen “con
profundo respeto y veneración”.
1854. Emulando a los revolucionarios franceses, firma sus
escritos sin su título de príncipe, con sentida sinceridad
hacia el luminoso año de 1789. Junto con Smirnov escribe
una novela que titulan Historia de Medio Rublo.
1855. Hasta este año vive en su casa natal, situada en el
viejísimo barrio de Staraia Koniushennaia (detrás del
Kreml, o fortaleza). Con su amado hermano Aleksandr
funda una revista manuscrita mensual, que contiene los
versos de ambos, sus novelas, etc.
1856. Nace en Kiev (Ucrania) Sofía Ananiev (su futura
esposa), en el seno de una vieja familia judía. El zar
Alejandro II dirige en marzo un discurso a la nobleza
rusa, finalizando con estas palabras del exiliado Herzen:
“Mejor sería, señores, que la liberación viniera de arriba,

271
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 272

La ciencia moderna y la anarquía

sin aguardar que llegue desde abajo”, para provocar así


la abolición de la servidumbre.
1857. Se traslada a la capital del país: San Petesburgo, con
el fin de ingresar en el Cuerpo de los Pajes: “sólo ciento
cincuenta niños, en su mayoría hijos de la nobleza de la
Corte, recibían educación en este cuerpo privilegiado”.
Tiene excelentes maestros como Winkler (matemáticas)
y Klassovsky (literatura rusa).
1858. En casa de su cuñado (casado con su hermana
Helena), lee las obras de Herzen y su revista clandestina
La Estrella Roja. También en esta pródiga biblioteca
estudia a los Enciclopedistas franceses, y consulta con
asiduidad el Diccionario Filosófico de Voltaire. Es abierto
partidario de la abolición de la servidumbre rusa, y de
regreso en diligencia de unas vacaciones en Nikolskoie,
así lo manifiesta a los campesinos que encuentra.
1859. En casa de su primo Dimitri Kropotkin (futuro
gobernador de Járkov), escucha discutir las teorías eman-
cipadoras de Herzen. Estudia a Clasius, Joule, Seguin,
Helmholtz, Tyndall, Gerhradt, Mendeliev, Darwin, Vogt,
Moleschott, Say, etc.
1860. Publica su primer periódico revolucionario
(Clandestine, manuscrito y de una tirada de tres ejem-
plares), que hace circular entre el alumnado, y que deja
de aparecer enseguida, cuando unos alumnos le acon-
sejan que mejor sería formar un grupo clandestino (lo
que llevan a cabo), que persistir en tal temeridad. Lee al
eslavófilo Aksakov. Escribe un estudio económico sobre
la feria campesina de Nikolskoie.
1861. Sofía Ananiev va a vivir a Siberia con su familia, donde
su padre explota una mina de oro. Es nombrado sargento
del Cuerpo de Pajes. El 5 de marzo se decreta la emancipa-
ción de los siervos, y se siente orgulloso cuando al contem-

272
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 273

Vladimiro Muñoz

plar a los siervos de su padre, admira “la manera tranquila


e inteligente con que los aldeanos aceptan el nuevo estado
de cosas”. Se publica su primer artículo impreso (en la revista
Knijni Vestnick y sin firma); se trata de una reseña del libro
de Engels sobre las clases trabajadoras de Inglaterra.
1862. Ante el asombro de los estudiantes y de sus familiares,
escoge Siberia en la lista de promociones del Cuerpo de Pajes.
En mayo ayuda con tesón a sofocar el incendio del mercado
Apraxin Dvor, en San Petesburgo. Parte para la lejana Siberia,
como oficial del ejército y ayudante de campo del general
Koubel (quien tenía en su casa una colección completa de las
obras clandestinas de Herzen, y quien había tratado con
consideración al desterrado Bakunin). Conoce a Antonia,
una desterrada polaca, esposa de Bakunin, que había quedado
allí ante la precipitada fuga del gran revolucionario ruso.
Visita gran número de prisiones y lugares de trabajo forzado
redactando un informe para mejorar sensiblemente la situa-
ción de los detenidos. Atraviesa el hermoso lago Baikal. El
desterrado M.L. Mikhailov, le hace conocer las ideas anar-
quistas, al prestarle el libro Sistema de las Contradicciones
Económicas de Proudhon. Es nombrado secretario de una
comisión para el estudio de la autonomía municipal.
1863. El 19 de febrero entra en vigencia el decreto aboliendo
la esclavitud de los siervos. Se le nombra agregado del
gobernador general de Siberia para los asuntos cosacos.
Empieza sus exploraciones geográficas siberianas, estu-
diando un probable camino que una la Transbaikalia con
las colonias del Amur (a través de Manchuria); luego,
estudia la vasta cuenca del Lena. Al naufragar cuarenta y
cuatro barcazas en el Amur, y perderse su vital cargamento
de harina, es comisionado para ir a la capital rusa con el
fin de lograr rápidamente nuevos víveres; en el viaje conoce
a Catalina Brechkovkaia, “la abuela de la revolución”.

273
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 274

La ciencia moderna y la anarquía

1864. Regresa de nuevo a Siberia, donde en Irkust se le une su


querido hermano Aleksandr, nombrado allí oficial de cosacos.
1865. Admira la vida comunitaria de los Dujoborsti
(Dukobores). Explora el Syans, adquiriendo conocimientos
sobre la estructura geológica de las altas regiones de Siberia.
1866. La abierta rebelión de los polacos desterrados y la
brutal represión del ejército, “le abre los ojos” sobre su
falsa posición de militar. Publica en un diario de San
Petesburgo, una defensa en favor de los polacos, ante el
gran disgusto del gobernador general.
1867. Deja el servicio militar para siempre y regresa a San
Petesburgo con su hermano Aleksandr. Al ingresar en la
universidad prepara una memoria geográfica sobre Siberia.
Se le nombra secretario de la sección de geografía física
en la Sociedad Geográfica de Rusia.
1869. A su vez, Alejandro, dimite del servicio militar.
1871. En el otoño muere su padre. Viaja a las regiones gélidas
del norte de Finlandia y de Suecia, para estudiar los glaciares.
1872. Termina sus estudios en la universidad de San
Petesburgo. Hace su primer viaje al extranjero y se dirige
directamente a Suiza, siendo acogido en Zurich por el
marxista ruso Utín. Luego en Ginebra conoce a James
Guillaume, a quien ayuda a redactar el Boletín de la
Federación del Jura y a hacer todo el trabajo de la expedi-
ción del mismo. En seguida (ganado definitivamente por el
anarquismo) ingresa en la federación bakuniana ginebrina.
En Sonvillier hace amistad con el notable anarquista suizo
Adhemar Schwitzguebel. Emprende un corto viaje a Verviers
(Bélgica), regresando enseguida a Suiza. Llega de nuevo el
3 de mayo a San Petesburgo, introduciendo clandestina-
mente mediante los buenos oficios de contrabandistas judíos,
substancial cantidad de literatura libertaria. Ingresa en el
círculo clandestino Tchaikovsky, en donde entabla amistad

274
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 275

Vladimiro Muñoz

con Dimitri Klemens. Su querido hermano Aleksandr, no


pudiendo soportar el asfixiante régimen zarista, emigra a
Suiza en el verano, estableciéndose en Zurich.
1873. También escoge Suiza (tradicional lugar de refugio
para los exiliados y refugiados rusos) la joven Sofía Ananiev,
como lugar ideal para restablecer su salud algo quebrantada.
Presenta en su círculo clandestino la proposición: ¿Debemos
ocuparnos de examinar los ideales de una sociedad futura?
1874. Disfrazado de aldeano y con el nombre supuesto de
Borodin, participa activamente en el movimiento clan-
destino para liberar a Rusia de la dictadura zarista. Detenido,
se le encierra en la fatídica fortaleza Pedro y Pablo (donde
habían estado los Decembristas, Tchernychevsky, Pissarof,
Karakazov, Bakunin, etc.). Precipitadamente regresa su
hermano Alexjander desde Suiza para visitarlo en la forta-
leza; también lo visita su buena hermana Helena.
1875. En la cárcel escribe unos estudios sobre sus inves-
tigaciones geográficas, que se publican en el Boletín de
la Sociedad Geográfica. Detienen a su hermano Aleksandr
y lo destierran a Siberia. A Piotr el régimen carcelario le
provoca el escorbuto. Mediante la influencia y constancia
de su gran hermana Helena, que no descansa para lograrle
sensibles mejorías, es trasladado a la casa de detención
de San Petesburgo, pasando luego a una pequeña cárcel
anexa al hospital militar, desde donde logra fugarse el 30
de junio. Se sabe que colaboraron en esta memorable
fuga más de veinte personas, pero la nómina de todas
ellas no ha podido llegar hasta nosotros. No obstante, se
conocen los nombres de la Sra. Lavrof, de Serguei
Krachinsky (Spetniak), del médico de la emperatriz Dr.
Orestes Weimar, y de su hermana Helena (quien fue dete-
nida, pero liberada luego a los dos meses por no podér-
sele probar nada). Logra embarcarse en el pequeño puerto

275
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 276

La ciencia moderna y la anarquía

finés de Vasa, desembarcando en Suecia. Luego desde


Cristiania (Noruega), zarpa rumbo a Hull (Inglaterra).
1876. Con el nombre supuesto de Alexis Levrachof, vive
en Edimburgo (capital de Escocia). Envía un trabajo
geográfico a la revista londinense Nature, el cual es publi-
cado. En setiembre viaja a Londres y entabla gran amistad
con el geógrafo británico James Scott Keltie. Conoce al
gran neomalthusiano libertario, Profesor Paul Robin, que
a la sazón enseñaba lingüística en una escuela de la capital
británica. Con emotivo placer conoce a Vladimir
Tcherkesoff (príncipe ruso de Georgia, que como él había
dejado el “principado” para abrazar las ideas anarquistas).
En diciembre viaja a la alpina Suiza, y en Neuchatel,
conoce al gran Malatesta y a Cafiero.
1877. Fija residencia en La Chaud de Fonds (la ciudad
“anarquista” de Suiza). Ingresa en la Federación del Jura.
En Ginebra se reencuentra con Spetniak y Klemens. En
Vevey conoce al sabio anarquista Elisée Reclus, allí exiliado
a causa de la Comuna, “persona cuyo ideal es el resumen
de un amplio e íntimo conocimiento de la formas de vida
de la humanidad”. También conoce a numerosos deste-
rrados de la Comuna, entre éstos al Dr. Brousse y a Pindy.
Los libertarios españoles Albarracín y Viñas entablan
contacto con él, a quienes promete visitar algún día su
hermoso país. Trabaja activamente con Guillaume. Asiste
en Gand (Bélgica) al Congreso de la Internacional. Llega
a Londres para firmar el contrato como colaborador en
un Diccionario Geográfico.
1878. Regresa de nuevo a Suiza, y al pasar por París,
recibe una de las grandes alegrías de su vida, al conocer
al gran novelista ruso Ivan Turgueniev, a quien admiraba
mucho y que le recibió afectuosamente. En mayo emprende
viaje a España, visitando principalmente sus dos grandes

276
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 277

Vladimiro Muñoz

ciudades, Barcelona y Madrid. En la capital de España se


extasía ante las maravillas del Museo del Prado; en Madrid
asimismo conversa con Morago sobre la situación liber-
taria de la Península Ibérica. Se entusiasma cuando Viñas
le hace saber que solamente en Cataluña hay cien mil
obreros libertarios. En junio de regresó a Suiza, conoce
a Sofía Ananiev, con la cual se casa el 8 de octubre.
1879. Funda en Ginebra la famosa publicación libertaria
Le révolté, ayudado por el francés Dumartheray y por el
suizo Herzig. Funda también la imprenta Jurasiana.
Empieza a publicar numerosos ensayos, entre los que
cabe destacar A los jóvenes (que traducido a numerosos
idiomas periféricos ha dado varias veces la vuelta al
mundo). Asiste al Congreso Revolucionario Socialista
Internacional que tiene lugar en la ciudad de Londres.
Tal magnitud en sus actividades libertarias, hace que el
gobierno suizo lo expulse del país, cuando de nuevo a
éste regresa; se traslada a Thonon, en la orilla francesa
del lago Leman. Empieza una gira de conferencias por
Francia, visitando Vienne, Saint-Etienne, Lyon y París
(donde conoce al libertario Jean Grave). Llegando a
Londres, firma contrato para colaborar en La Enciclopedia
Británica. El 26 de octubre retorna a Thonon, donde se
les reúne un hermano de Sofía, enfermo de tuberculosis,
quien muy grave, muere en sus brazos el 21 de diciembre.
Las autoridades francesas lo detienen a su vez, por la
supuesta “peligrosidad” de su propaganda, y sin permi-
tirle asistir al entierro de su cuñado, lo encierran en la cárcel
Saint Paul de Lyon. A dicho entierro acudió Élisée Reclus
y gran cantidad de libertarios de Suiza, como así nume-
rosos campesinos de la comarca de Thonon.
1880. Sofía se traslada a París para vivir con la familia
de Élie Reclus, el célebre hermano del sabio Élisée Reclus.

277
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 278

La ciencia moderna y la anarquía

1881. Se publica el libro de Spetniak La Rusia Subterránea,


en donde relata la fuga de Kropotkin de la fortaleza rusa
de Pedro y Pablo.
1882. Da lecciones de cosmografía, física, geometría e
idiomas a los reclusos.
1883. Del 8 al 19 de enero tiene lugar su “juicio”, en el
cual –junto a otros tres anarquistas– se le condena a cinco
años de cárcel. Para cumplir esta condena se le traslada
a la “cárcel modelo” de Clairvaux. Desde ella colabora
en la Geografía Universal de Reclus y en varias publica-
ciones científicas británicas. En un admirable gesto de
pública simpatía, el escritor francés Ernest Renan, le
ofrece toda su biblioteca. Jean Grave se encarga de publicar
Le révolté. Una petición para su libertad es firmada en
Inglaterra por numerosos profesores y sabios, la cual es
presentada al ministerio del Interior francés por el gran
poeta Victor Hugo, siendo denegada.
1884. Le vuelve a venir la enfermedad de los reclusos, el
escorbuto. Enferma asimismo de paludismo.
1885. Élisée Reclus compila sus mejores trabajos, los
ordena y los publica con el título Palabras de un rebelde,
que contiene asimismo una valiosa introducción suya.
1886. Una vasta campaña pública culmina con la libertad
de numerosos anarquistas. Kropotkin sale de la cárcel al
mismo tiempo que Louise Michel. Se restablece durante
unas semanas en casa de Élie Reclus, en París. Luego se
traslada a Londres, donde conoce a la Sra. Charlotte
Wilson, una gran activista libertaria. Henry Seymur (anar-
quista filosófico) le ofrece su publicación The Anarchist,
para que por el momento prosiga sus actividades propa-
gandísticas, lo que hace hasta que funda Freedom. El 6 de
agosto recibe un rudo golpe: en Siberia muere en el destierro
su amado hermano Aleksandr (su viuda e hijos vienen a

278
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 279

Vladimiro Muñoz

vivir con él a Harrow). Gira de conferencias libertarias por


diversas ciudades inglesas. galesas y escocesas. En
Edimburgo conoce al explorador noruego Nansen. Se
publica su notable ensayo La ley y la Autoridad.
1887. Albricias para este gran luchador: en la primavera
nace su hija Alejandra. Las autoridades galas suprimen
Le révolté, pero Jean Grave, lo suplanta con La révolte.
Siguen sus conferencias ácratas por numerosas ciudades
y pueblos de Gran Bretaña. Colabora en numerosas publi-
caciones científicas inglesas y norteamericanas. Toma
parte en un gran mitin de protesta en favor de los anar-
quistas de Chicago, pasibles de ser ahorcados por un
“crimen” que cometió la misma policía: junto a William
Morris, Bernard Shaw, Henry George, Oscar Wilde y
otros. Al “ahorcarse” a los Mártires de Chicago, toma parte
el 13 de noviembre en una grandiosa manifestación de
protesta que culminó en la célebre plaza de Trafalgar. Al
publicarse su libro En las prisiones rusas y francesas, la
embajada rusa de París compra toda la edición para evitar
su difusión; pero se toman las previsiones necesarias para
que una segunda edición llegue al público lector.
1888. Numerosas conferencias suyas en Londres y sus
alrededores. Publican sus estudios La bancarrota de
nuestro sistema industrial y El pueblo industrial y El
pueblo industrial del porvenir.
1889. Emprende otra nueva gira de conferencias liberta-
rias por pueblos y ciudades de Gran Bretaña. Conoce al
gran poeta inglés W. B. Yeats y a los hijos de pintor
Rosseti, quienes publican la revista La Antorcha. El escocés
Robert Cunninghame Graham (gran amigo de Argentina
y especialmente de su naturalista Guillermo Enrique
Hudson), hace treinta millas a caballo bajo la lluvia, para
presidir con la mejor de las voluntades un acto en donde

279
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 280

La ciencia moderna y la anarquía

habla Kropotkin. Conoce al gran sociólogo inglés Edward


Carpenter e intima con el no menos gran geógrafo reclu-
siano Patrick Geddes. La gran huelga de los portuarios
londinense le trae la notable amistad del estibador Tom
Mann y la del periodista H. W. Novinson.
1890. Dignifica las ideas libertarias con su bello estudio
La moral anarquista. Termina sus bosquejos sobre “el
apoyo mutuo” en las sociedades humanas y en el reino
animal, para contrarrestar la falsa idea que de la huma-
nidad se hacen los “darwinistas”: una impecable lucha por
el medio donde sale vencedor siempre el más fuerte.
1891. Lo visita en Londres el gran Errico Malatesta.
1892. Se publica La conquista del pan, “un verdadero
poema” al decir de Émile Zola; con tal libro entrega a la
consideración pública “la parte constructiva del anar-
quismo”. Traslada su residencia a Acton. Prosigue sus
conferencias londinenses. Lo visita Élisée Reclus. El anar-
quista ruso Tcherkessof y su mujer Freda colaboran acti-
vamente con Kropotkin en la vasta difusión de Freedom.
1893. Influencia a numerosos seres de avanzada inglesa,
algunos de los cuales le testimonian un afecto entrañable
hasta el día que bajan a sus tumbas, cual es el caso del
gran sexólogo libertario Dr. Havelock Ellis. Más confe-
rencias suyas en Inglaterra.
1894. Los lectores españoles y portugueses leen con sumo
placer La conquista del pan, publicada simultáneamente en
Portugal y España. La Contemporary Review de Londres,
muy respetada por el público en general, le dedica un gran
estudio, llamándole “nuestro muy querido refugiado”. Fija
en el verano su residencia en Bromley, teniendo ahora a su
disposición una gran huerta, que cultiva con esmero.
1895. La révolte a cargo de Jean Grave, se transforma
ahora en Les temps nouveaux, enviando a esta novel

280
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 281

Vladimiro Muñoz

revista conceptuosa colaboraciones. Lo visitan Rudolf


Rocker, Louise Michel, Tárrida del Mármol y otras desta-
cadas personalidades anarquistas. Toma parte en Londres,
el 28 de julio, en el gran mitin anarquista en el que
hablaron Élisée Reclus, Errico Malatesta, Gustav Landauer,
Pietro Gori, Louise Michel, etc.
1897. Habla en un mitin de protesta contra las atrocidades
de Montjuich. En París conferencia brillantemente sobre
El Estado y La Influencia moral de las prisiones en los
detenidos. En septiembre viaja a Canadá en gira de confe-
rencias libertarias, recorriendo el país desde el Atlántico
hasta el Pacifico. Visita a las menonitas y a sus queridos
dukobores, a quienes ayudó a emigrar a este país, desde
su exilio en Chipre, luego de haber dejado Rusia. Luego
pasa a Estados Unidos, conferenciando en Boston (donde
una revista le encarga sus “memorias” por las que paga
un buen precio), Chicago, Filadelfia y Nueva York. El
producto de una gran conferencia que da en Washington
(quinientos dólares) se lo entrega íntegro al compañero
John Edelman, para que empiece a publicar su diario
Solidarity. Conoce a famosas personalidades libertarias
residentes en el país: Benjamin R. Tucker, John Swinton,
Harry Kelly, Johann Most, etc.
1898. Segundo viaje a Estados Unidos en gira de confe-
rencias libertarias. En Boston habla también sobre Ideales
y realidades de la literatura rusa, y en Madison (Wisconsin)
sobre Turgueniev y Tolstoi. Empieza sus borradores sobre
una gran obra que historie la Revolución francesa. Su
libro Campos, fábricas y talleres representa un gran aporte
al pensamiento libertario.
1899. Se publica su hermoso libro autobiográfico Memorias
de un Revolucionario.
1900. El nuevo siglo lo encuentra lleno de optimismo,
emprendiendo gran actividad libertaria.
281
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 282

La ciencia moderna y la anarquía

1901. Denuncia en Inglaterra las atrocidades cometidas


por el Ejército colonial inglés en Africa. Al resentirse su
salud, se siente ahora enfermo y debilitado.
1902. Por prescripción médica, debe huir del terrible
invierno inglés; pero falto de medios debe invernar en
Howe. Se publica El apoyo mutuo, una de las obras
fundamentales del anarquismo.
1903. Huyendo del invierno británico, inverna un poco
más al sur: en las islas anglo normandas. Se publica su
conceptuoso ensayo El Estado.
1904. Su sobrino Nicolaï lo visita, viniendo desde Rusia.
Vive con ellos una joven anarquista francesa, Marie, a la
que quieren como a su hija propia. Publica su hermoso
ensayo La necesidad ética de nuestros días.
1905. La muerte de Élisée Reclus es para él un rudo
golpe. Debilitado y casi sin fuerzas, habla sin embargo
en un mitin recordando a los Decembristas (el 14 de
diciembre de 1825. tuvo lugar su rebelión, y en enero de
1826 fueron mandados ahorcar por el zar Nicolás I, sus
cinco cabecillas: Bestuzhev, Kajvsky, Pestel, Reliev y
Muraviev). Se publican dos libros suyos: La moral anar-
quista, e Ideales y realidades de la literatura rusa. Ahora
el invierno lo pasa en Bretaña (Francia), residiendo en
la pequeña localidad de Étables, a donde van a verlo el
Dr. Brupbacher y James Guillaume.
1907. Disminuyen sus actividades a causa de su salud. En
París ve a numerosos anarquistas, entre ellos a la joven
rusa Emma Goldman, de paso para el Congreso
Internacional Anarquista de Amsterdam; al que él no
puede asistir a causa de su enfermedad.
1908. Inverna en Ascona (Italia), a orillas del lago Mayor,
donde lo asiste el médico anarquista Rafael Friedberg,
para abrazar a su viejo compañero Dumartheray.

282
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 283

Vladimiro Muñoz

1909. Su hija Alejandra se casa con el revolucionario socia-


lista ruso Boris Lebedef. Se publica su gran obra histórica
La gran Revolución francesa. Inverna en Rapallo (Italia).
1910. Se destaca este año por sus escritos y disertaciones
en favor de su tesis sobre el apoyo mutuo. Nuevo invierno
en la localidad italiana de Rapallo.
1911. En el otoño fija su resistencia (la última en Inglaterra)
en Brighton. Ese invierno lo pasa en el sur de Inglaterra.
1912. Aparece su hermoso libro La ciencia moderna y la
anarquía. Participa en un congreso sobre eugenesia en
Londres. Tiene una recaída y se siente muy enfermo. Se
celebra su septuagésimo aniversario, que el influyente
rotativo inglés The Times considera “casi un aconteci-
miento nacional”; y que muchos libertarios celebraron en
reuniones. De nuevo pasa el invierno en el sur de Inglaterra.
1913. Esta vez va a invernar a Bordighera (Italia), hasta donde
acude directamente de Rusia para verlo, la Sra. Lavrof, y
desde Austria el gran historiador del anarquismo Max Nettlau.
Hace un corto viaje a Suiza, con el fin de visitar a Luigi
Bertoni, quien había publicado varios libros suyos en italiano.
1914. El estallido de la llamada Primera Guerra Mundial
fue un rudo golpe para Kropotkin y para los anarquistas
en general, al ver que las grandes masas del pueblo, enga-
ñados por el chovinismo belicista, emprendían el camino
de los mataderos capitalistas. Como “mal menor”
Kropotkin fue partidario de los aliados, entendiendo que
el triunfo del militarismo germano representaba un gran
peligro para la humanidad. Publicó sus argumentos en
Freedom, y tal actitud “militarista” fue rebatida ense-
guida por Malatesta en la misma publicación.
1915. Durante todo este año estuvo tan enfermo que casi
no salió de su casa.
1916. Jean Grave lo visita con su mujer, y ambos redactan

283
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 284

La ciencia moderna y la anarquía

el Manifiesto de los Dieciséis, que en realidad firmaron


solamente quince personas, entre las cuales Tcherkesoff,
Malato y Paul Reclus. Entre las figuras más destacadas
del anarquismo mundial cabe destacar a Sébastien Faure,
Errico Malatesta, Rudolf Rocker, Emma Goldman, E.
Armand, etc., entre los que siguieron fieles a sus princi-
pios antimilitaristas.
1917. Posiblemente es este el año más importante en la
vida de Kropotkin. El 8 de marzo ocurrió en San Petesburgo
una gran rebelión de las mujeres de la ciudad, al clásico
grito de los desheredados: ¡Dai Khleb! (¡Queremos pan!)
Es decir Trabajo y Libertad. La Gran Revolución rusa
había comenzado. Entusiasmó tanto a Kropotkin, que
enseguida decidió trasladarse a su país natal. Antes de
partir visitó a Rudolf Rocker (internado en el Alexandra
Palace). Desde Aberdeen (Escocia) zarpa con Sofía rumbo
a Noruega, no sin antes haber escrito una carta de despe-
dida a la nación inglesa, que publico The Times.
Desembarca en Bergen, desde donde se traslada a la
capital, Cristiania. Luego llega a la capital sueca, Estocolmo
desde donde se embarca hacia Finlandia. Penetra en Rusia
por el puesto fronterizo finés de Uleaborg. Llega a San
Petesburgo (entonces Petrogrado), donde Kerensky le
ofrece un puesto en el gobierno. Nótese bien su respuesta:
“Toda mi vida he combatido contra el gobierno, al que
considero un elemento corruptor, y por cierto no voy a
tomar ahora parte en él”. Lo que Kropotkin deseaba era
más que nada un gran alzamiento de los pueblos para
aplastar al militarismo alemán; posición contraria a los
bolcheviques que habían pactado con el mismo (el 16 de
abril llegó Lenin a Petrogrado en un tren especial que
atravesó toda la Alemania prusiana, desde Suiza). Reside
con su hija y su yerno en el villorrio cercano de Kameny
Ostrov. En agosto fija su residencia en Moscú, donde con

284
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 285

Vladimiro Muñoz

nostalgia visita la casa en que nació, y donde murió su


amada madre. El 7 de noviembre los bolcheviques se
apoderan del gobierno; tal insurrección que en el calen-
dario ruso ocurrió en octubre, significo “la tumba de la
Revolución”, según las palabras textuales de Kropotkin
al médico anarquista ruso Atabekian.
1918. Apoya al grupo minoritario La Liga Federalista.
Aparecen en ruso varios libros suyos. El terror bolchevique
de la Checa (policía secreta bolchevique formada por
decreto el 20 de diciembre de 1917), le acerca de nuevo
a la familia anarquista, distanciada de él a causa de su posi-
ción en favor de los aliados. Vienen a verlo numerosos
libertarios, entre los que cabe mencionar a Schapiro. Volin
(quien en la Revolución rusa del 22 de enero de 1905
había creado el primer soviet o consejo del pueblo),
Maximoff, etc. El que fuera último secretario del gran
Tolstoi, el pacifista Bulgakof, le encuentra una residencia
en Dmitrov, pueblo cercano a Moscú, donde va con su
querida Sofía a vivir en junio. Allí lo visita el célebre revo-
lucionario anarquista Nestor Makhno.
1919. Trabaja fatigosamente en su proyectada obra sobre
la moral, de la cual solamente puede concluir la parte
dedicada a la “ética”.
1920. Lo visitan, entre otros, Maximoff, Volin, el Dr.
Atabekian, Schapiro, Victor Serge, Emma Goldman,
Yelensky, Alexander Berkman, Agustín Souchy, Armando
Borghi, Nicolas Lebedef, etc. También va a verlo el sindi-
calista español Ángel Pestaña, a quien con orgullo enseña
un reloj que le había regalado un grupo de trabajadores
de La Coruña. A pesar de su manifiesta debilidad física,
da una conferencia a los maestros locales sobre el tema
de los museos. Su última carta la escribe el 23 de diciembre,
y va dirigida al libertario holandés De Reyger.

285
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 286

La ciencia moderna y la anarquía

1921. Muere el 8 de febrero, asistido por su compañera


Sofía, su hija Alejandra y el esposo de ésta, el Dr. Atabekian
y la enfermera rusa E. Lind. Obreros, intelectuales y
campesinos pagan su último tributo a este pensador anar-
quista, descubriéndose ante sus restos mortales. Cuando
su cuerpo es trasladado a la estación, los niños de las
escuelas locales que cerraron aquel día, esparcen ramitas
de pino en la nieve del camino antes de que pase el cortejo
fúnebre. Al llegar a Moscú, su cuerpo es velado en el
Palacio del Trabajo (en el mismo lugar que cuando pequeño
fue levantado por el zar Nicolás II para ponerlo en la
plataforma imperial). El día del entierro, la orquesta de
la ópera de Moscú, tocó la Patética de Tchaikovsky (muy
querida por Kropotkin), y luego un coro de doscientas voces
entonó el Requiem del Eterno Recuerdo (que también
había sido cantado para Tolstoi). Una multitud de cien
mil personas lo acompaño hasta la necrópolis, “la última
gran manifestación pacífica contra la barbarie bolche-
vique“. Al pasar el cuerpo de Kropotkin ante el museo
Tolstoi (donde ondeaba la bandera negra de los anar-
quistas por deferencia hacia el ilustre fallecido) se detuvo
la multitud, escuchando como los partidarios del maestro
de Ysnaia Poliana cantaban la Marcha Fúnebre de Chopin.
1922. La casa donde nació Kropotkin fue donada por la
municipalidad de Moscú para establecer en ella el Museo
Kropotkin, Lo administra el discípulo ruso del gran
pensador anarquista, Nicolas Lebedef. La directora es
Sofía la compañera de toda su vida.
1923. Viaja por Europa occidental, con el fin de reunir
documentos para el museo, la buena Sofía Ananief. El
gran artista libertario Joseph Ishill, publica en su Prensa
de la Oropéndola, su hermosísima obra Piotr Kropotkin:
el pensador, el rebelde y el humanitarista, en la que cola-
boró la “crema” del pensamiento anarquista de la época.

286
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 287

Vladimiro Muñoz

1925. Se publica Ética (su gran libro póstumo), prologado


por Nicolas Lebedef. “Ninguna historia mejor de la moral
ha sido jamás escrita” ha dicho en nuestros tiempos
Herbert Read.
1927. En Berlín se publica la obra histórica El anarquismo
de Proudhon a Kropotkin, de Max Nettlau.
1929. Sofía viaja de nuevo a la Europa occidental, siempre
para enriquecer las colecciones del Museo Kropotkin.
1931. La revista rusa Probujdienie de Detroit, dedica a
Kropotkin un número especial, en el que colabora la flor
y nata del anarquismo mundial.
1932. Nicolas Lebedef compila y prologa la
Correspondencia de Kropotkin con su hermano Aleksandr,
que se edita en Moscú.
1936. Muere Nicolas Lebedef.
1938. Se produce el deceso de Sofía Kropotkin. El museo
finaliza su existencia, siendo dispersadas sus colecciones
en otros museos, archivos o bibliotecas.
1948. El anarquista francés Fernand Planche, es el autor
y editor de una biografía sobre Kropotkin, que comple-
menta Jean Delphy con un notable ensayo sobre la filo-
sofía kropotkiniana.
1951. El anglo canadiense Georges Woodcock y el ruso Iván
Avakumovitch son los autores de la gran biografía Pedro
Kropotkin, El Príncipe Anarquista, que se edita en Londres.

287
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 289

Índice
La vigencia del pensamiento de Piotr Kropotkin,
de Philippe Pelletier ..................................................... 9

Prólogo, de Ricardo Mella ......................................... 83

Prefacio ...................................................................... 99

La ciencia moderna y la anarquía

I. Los orígenes de la anarquía ...................................... 107


II.- El movimiento intelectual del siglo XVIII ............ 113
III. Reacción de principios del siglo XIX ................... 118
IV. La filosofía positiva de Comte ............................. 126
V. El despertar en los años 1856-1862 ...................... 131
VI.- La filosofía sintética de Herbert Spencer ............ 139
VII. La función de la ley en la sociedad ..................... 144
VIII. Lugar de la anarquía en la ciencia moderna ...... 150
IX. El Ideal anarquista y las revoluciones precedentes ... 156
X. La anarquía
Los principios ................................................... 160
Las ideas anarquistas en la antigüedad:
en la Edad Media, Proudhon, Stirner ................ 164
XI. La anarquía (continuación) ................................. 168
Las ideas socialistas en la Internacional –
El san simonismo ............................................. 173

289
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 290

La ciencia moderna y la anarquía

XII. La anarquía (continuación)


Las ideas socialistas en la Internacional:
el fourierismo .......................................................... 178
El impulso dado por La Comuna - Bakunin .... 186
XIII. La anarquía (continuación)
La concepción anarquista tal como se perfila
en la actualidad .............................................. 193
La negación del Estado ................................... 198
La corriente individualista .............................. 202
XIV. Algunas conclusiones de la Anarquía ............. 208
XV. Medios de acción ............................................. 221
XVI. Conclusión ..................................................... 235

Glosario .................................................................. 239

Una cronología de Piotr Kropotkin.


Por Vladimiro Muñoz .............................................. 269

290
CienciaModerna-Kropotkin (Eleuterio)_plntlla_UtopiaLib 11-04-2016 10:13 Página 292

Este libro se terminó de imprimir


en Santiago de Chile en abril de 2016.