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Contratos Agropecuarios y su incidencia

impositiva
Fuente: Informativo Rural (Revista)
El productor agropecuario dueño del campo, puede optar entre producir o realizar
contratos de aparcería o arrendamiento. La carga impositiva y los montos a pagar
variarán de acuerdo a la opción elegida, influyendo en la utilidad neta del negocio.

La actividad en el sector agropecuario está evolucionando permanentemente,


básicamente por el constante crecimiento en tecnología y en el desarrollo genético de
las materias primas. Esto ha hecho que surjan nuevos negocios y distintas formas de
asociarse entre los distintos actores del sector agropecuario.
Dado el impacto fiscal que tendrá cada tipo de negocio, es necesario que el productor
planifique si le convendrá realizar la explotación tradicional, o por medio de una
aparcería o directamente alquilar su inmueble rural. De acuerdo a la alternativa elegida,
se verá modificado el monto y tipo de impuesto que deba pagar. Esto va a incidir
directamente en el resultado final del negocio.
Arrendamiento
En este tipo de contrato, una parte denominada arrendador, propietario del inmueble
rural, cede el uso y goce del mismo con destino a la explotación agropecuaria a la otra
parte denominada arrendatario, quien pagará por este uso y goce un precio en dinero.
IVA: los arrendamientos rurales están exentos por la Ley de IVA.
Impuesto a las ganancias: gravado.
Cabe aclarar que el contrato no reemplaza a la factura. Por lo tanto, el arrendador debe
emitir la factura de arrendamiento. Si el dueño del campo es responsable inscripto,
porque además de ser Informe Impositivo Página |3
locador se dedica por ejemplo a la actividad de productor o de contratista rural, deberá
emitir una factura A y en el renglón del concepto IVA irá como importe cero. Si es exento
por realizar operaciones de alquileres rurales o si es un responsable monotributo,
emitirá factura C por el arrendamiento rural.
Aparcería
Una de las partes se obliga a entregar -aparcero dador- a la otra -aparcero tomador-,
animales o un predio rural (con o sin sembrados, animales y/o elementos de trabajo),
para la explotación agropecuaria con el fin de repartirse los frutos.
No se crea una sociedad entre las partes, sino que solamente se vincularán al efecto de
repartirse los frutos entre los aparceros. En el caso de la aparcería agrícola, ambos
aparceros se reparten los frutos de la cosecha que se realice, mientras que en la
aparcería ganadera, el aparcero dador entrega animales al aparcero tomador, para
luego repartirse los frutos.
IVA: cada aparcero computará crédito fiscal IVA por los gastos y compras que realice a
su nombre y débito fiscal IVA por la venta1 de los frutos de la aparcería que realice cada
uno, sumado al generado por otras ventas que tuviera independientemente de la
aparcería.
Impuesto a las ganancias: ambos aparceros deberán tributar este impuesto, si
correspondiera, existiendo las posibilidades enumeradas en el siguiente cuadro.
¿Producir, realizar aparcería o alquilar?
Esta pregunta tendrá una respuesta válida para cada productor y para cada momento,
pues la incidencia del factor climático, una medida política o tantas otras variables en
juego, cambiarán el resultado proyectado.
Con el objetivo de analizar la incidencia de la carga impositiva, se presenta el cálculo de
los impuestos a pagar por el dueño del campo para cada tipo de contrato.
Supuestos
El propietario del campo es una persona física, soltera, sin hijos ni familiar a cargo.
El arrendador posee un contrato mínimo a 3 años y que comprende el período 1 de
enero al 31 de diciembre de cada año.
Los gastos de flete y cosecha se imputan en este ejercicio y no en el que ocurren, al
efecto de poder comparar resultados de alquiler con resultados por aparcería o
explotación en el mismo ejercicio.
(*)El aparcero tomador está a cargo de todas las erogaciones necesarias para llevar a
cabo la producción (siembra, pulverizaciones, semillas, fertilizantes, etc.).
Se presenta a continuación la comparación entre las opciones: producir en campo
propio, aparcería y arrendamiento. Se observa que la opción más conveniente resulta
ser la de arrendar el campo propio, siendo la relación entre el resultado después de
impuestos y los ingresos, la más favorable.
Si el productor dejara la actividad para arrendar el campo, obtendría un resultado
(después de descontado el impuesto a las ganancias) del 62% sobre el monto de
ingresos. Si el productor dejara de realizar la misma en forma independiente y se
decidiera por una aparcería, obtendría el 60% del monto de ingresos y lo que menor
porcentaje de utilidad le brindaría sería en el caso de productor puro.
Cabe aclarar, que los resultados son exclusivos para este caso, bajos los supuestos
mencionados.
Resultados comparados(*)
(*) Los cálculos presentados son aplicables para este caso particular y bajo los supuestos
mencionados.
Con los cambios producidos recientemente en los valores fiscales de los inmuebles
rurales en algunas provincias del país, el productor deberá evaluar si le conviene alquilar
o realizar aparcería, ya que si obtiene rentas por el alquiler de su inmueble rural, no
deberá incorporarlo en el cómputo del impuesto sobre los bienes personales. En cambio
si es una aparcería, al existir el riesgo compartido, se trata como una empresa
unipersonal y no como persona física, debiendo incorporar el inmueble rural al activo
gravado.
Por lo tanto, además de calcular el impuesto a las ganancias determinando qué utilidad
neta le queda una vez deducido este tributo del alquiler o de la aparcería, el productor
tendrá que valorar la incidencia del impuesto sobre los bienes personales en el caso de
aparcerías.

Fuente
Larroudé, A. (20 de marzo de 2012). Contratos Agropecuarios y su incidencia impositiva.
Publicado en: Barrero y Larroudé, sitio web. Cita Online:
http://www.barrerolarroude.com.ar/articulo/Contratos-Agropecuarios-y-su-incidencia-
impositiva/122