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Diplomado de

Hipnosis
Ericksoniana
2ª Parte

Escuela de Terapias
Alternativas de Nuevo León
Lic. Carlos E. Molina R.

05/01/2013
Móduló 3. Hipnósis en el manejó del
Dólór. Extracto del artículo de J. Moix Queraltó.
Richard Lazarus, psicólogo estadounidense, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de
California, Berkeley. Reconocido por la revista de psicología American Psychologist como uno de los
psicólogos más influyentes en su campo, fue pionero en el estudio de la emoción y el estrés,
especialmente de su relación con la cognición.

Teoría de Lazarus:

Sugiere que el estrés que sufre un sujeto ante un evento potencialmente amenazante se debe a cómo lo
evalúa y a cómo lo afronta. El estímulo doloroso provocará más o menos discapacidad según cómo sea
evaluado y afrontado.

El dolor crónico es un trastorno que padecen millones de personas en todo el mundo. El dolor es sólo uno
de los muchos motivos de sufrimiento que viven sentimientos y emociones. Una dolencia, en principio
física, se convierte en psicológica e incluso social dado que el dolor se extiende afectando a las personas
más próximas: pareja, familia, amigos, inclusive puede llegar a afectar el ámbito económico.

Cuando un paciente acude a nosotros por primera vez quejándose del dolor, nuestra tarea consiste en
identificar la naturaleza y el origen de ese dolor. Por consiguiente, resulta claro que la evaluación inicial
de un paciente que se queja de dolores ha de ser, en primer lugar, un proceso médico, no psicológico.

Definiciones y clasificaciones del dolor

Definición de dolor

Cada individuo aprende el significado de la


palabra dolor a través de la experiencia
personal; tiene múltiples causas, diversas
características anatómicas y fisiopatológicas,
y variadas interrelaciones con aspectos
psicológicos y culturales. Esto hace que su
definición sea difícil y que la terminología
usada en relación al dolor sea fuente
permanente de confusiones, entrabando la
comunicación y comparación de resultados.
Primeras definiciones

Se contempla el dolor como una sensación que responde directamente a un daño o agresión tisular.
Cuanto mayor es la herida, mayor es el dolor. Si no hay herida, no hay dolor y, por consiguiente, si no hay
dolor, no hay herida.

Definición actual

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor lo describe como “Una experiencia sensorial y
emocional asociada a una lesión real o potencial”. La palabra “emocional” convierte al dolor no sólo en
una experiencia fisiológica sino también psicológica, mientras el vocablo “potencial” sugiere que se puede
experimentar dolor sin que exista una lesión real. La inclusión de estos dos términos permitiría hablar del
dolor en personas en las que no se detecta causa física.
Clasificación del dolor

 Dolor agudo.

Aquel causado por estímulos nocivos


desencadenados por heridas o
enfermedades de la piel, estructuras
somáticas profundas o vísceras.

También puede deberse a una función


anormal de músculos o vísceras que no
necesariamente produce daño tisular
efectivo, aun cuando su prolongación
podría hacerlo.

Si bien los factores psicológicos tienen una importantísima influencia en la manera en que se
experimenta el dolor agudo, con raras excepciones éste no obedece a causas psicopatológicas o
ambientales. Esto contrasta con el dolor crónico, en el que estos factores juegan un papel
principal. El dolor agudo asociado a una enfermedad previene al individuo de que algo anda mal.

En algunos casos, el dolor limita la actividad, previniendo un daño mayor o ayudando a la


curación. Sin embargo, el dolor agudo persistente e intenso puede ser deletéreo en sí mismo, con
efectos potencialmente dañinos que se manifiestan con una respuesta neuroendocrina
generalizada y a nivel de diversos sistemas.

 Dolor crónico.

o Dolor maligno (oncológico): es el que indica que existe un deterioro progresivo en


nuestro organismo. Ejemplo, el dolor oncológico, artritis, neuralgia del trigémino,
quemaduras, etc.
o Dolor benigno (no oncológico): es un tipo de dolor que no avisa sobre algún deterioro en
particular. En muchos casos, se trata de un dolor con causa orgánica que, una vez
desaparecida, todavía persiste. Ejemplos: cefaleas, fibromialgia, dolor lumbar,
neuropatías, etc.

La persistencia del estímulo, de la enfermedad, o de ciertas condiciones fisiopatológicas, puede


conducir al establecimiento de un dolor crónico. Bonica lo define como aquel dolor que persiste
por más de un mes después del curso habitual de una enfermedad aguda o del tiempo razonable
para que sane una herida, o aquel asociado a un proceso patológico crónico que causa dolor
continuo o recurrente.

El dolor crónico tiene efectos fisiológicos, psicológicos y conductuales sobre el paciente y su


familia, además de un costo social enorme. Podría decirse que mientras el dolor agudo es un
síntoma de una enfermedad o traumatismo, el dolor crónico constituye una enfermedad en sí
mismo. La mayoría de los pacientes con dolor crónico no manifiestan las respuestas autonómicas
y el patrón neuroendocrino característicos del dolor agudo, a menos que existan exacerbaciones.

Cuando el dolor es continuo o casi continuo, la respuesta se extingue, apareciendo diversos


cambios, muchos de ellos desencadenados por la inactividad que se observa frecuentemente en
los pacientes con dolor crónico.

Consecuencias físicas y psicológicas, frecuentemente devastadoras, pueden observarse en


prácticamente todos los pacientes con dolor crónico:

o Hay pérdida de masa y de coordinación muscular, osteoporosis, fibrosis y rigidez articular.


o La menor fuerza muscular puede llevar a una alteración respiratoria restrictiva.
o Hay un aumento de la frecuencia cardíaca basal y una disminución de la reserva cardíaca.
o En el sistema digestivo se observa una disminución de motilidad y secreción, constipación
y desnutrición.
o Con frecuencia se observa retención urinaria e infección. T
o ambién suele haber depresión, confusión, alteraciones del sueño y disfunción sexual.
o La respuesta inmunitaria está alterada por el estrés y la desnutrición. Estas

El dolor crónico puede ser primariamente somático, neuropático y/o psicogénico:

o Dolor somático

Es aquel que aparece cuando un estímulo potencialmente dañino para la integridad física
excita los receptores nociceptivos. Estrictamente, debiera incluir el dolor originado en
cualquier parte del cuerpo que no sean nervios o sistema nervioso central; sin embargo,
frecuentemente se habla de dolor somático propiamente tal cuando los receptores están
en la piel, músculos o articulaciones, y de dolor visceral cuando los receptores activados
por el estímulo están en una víscera.

El dolor somático es habitualmente bien localizado y el paciente no tiene grandes


dificultades en describirlo. El dolor visceral, en cambio, es frecuentemente menos
localizado y puede ser referido a un área cutánea que tiene la misma inervación. Por
ejemplo, el estímulo de receptores en el miocardio activa aferentes viscerales que
terminan en los cuatro primeros segmentos medulares torácicos; esta información
converge sobre la misma neurona que recibe los estímulos cutáneos, por lo que el dolor
es referido muchas veces al hombro y brazo izquierdos. La activación crónica de estos
elementos puede evocar dolor referido, efectos simpáticos locales, contracciones
musculares segmentarias y cambios posturales.
o Dolor neuropático

Es el que resulta de lesiones o alteraciones crónicas en vías nerviosas periféricas o


centrales. Puede desarrollarse y persistir en ausencia de un estímulo nocivo evidente. El
paciente frecuentemente usa términos poco usuales para describirlo, por ser una
experiencia nueva. Los síntomas pueden ser focales o más generalizados.

Característicamente, el síntoma se presenta como una sensación basal dolorosa o


quemante (disestesia), con hiperalgesia (respuesta exagerada) o percepción de un
estímulo cualquiera como doloroso (alodinia). Estos términos se agrupan en el de
hiperpatía y son característicos de una hipersensibilidad alterada.

o Dolor psicogénico

Ocurre cuando el paciente describe problemas psicológicos como ansiedad o depresión


en términos de daño tisular, verbalmente o a través de su comportamiento. Si bien el
daño puede o pudo existir, el problema central es la amplificación y distorsión de esos
impulsos periféricos por el estado psicológico.

Estado psicológico de los pacientes con dolor crónico.

En muchos casos, el dolor es en algún grado de incapacitante y afecta prácticamente todas las áreas de la
vida: laboral, tiempo libre, sexual, sueño y relaciones sociales. En muchos casos se sienten
incomprendidos por sus allegados y también por los profesionales médicos que no saben o no pueden
explicarles con claridad su patología. En la mayoría de los casos, se insinúa que su patología es psicológica,
lo cual es vivido como si se los tachara de locos.
La depresión y la ansiedad son las dos emociones más usuales entre pacientes con dolor crónico. A parte
de esas dos emociones, pueden existir agresividad e incluso producir un trágico final en algunas vidas
debido al suicidio. En relación al suicidio, no es el dolor como tal lo que lo provoca, si no la depresión que
experimenta el paciente.

Dolor y discapacidad

No todas las personas reaccionan igual, ni sienten lo mismo ante el sufrimiento del dolor crónico.
Mientras algunas caen en profunda depresión, otras logran adaptar su vida al dolor sin que su estado de
ánimo se vea demasiado afectado. En este hecho reside la clave para pensar que el dolor no significa
necesariamente sufrimiento y que, por lo tanto, vale la pena reconocer que hay personas que logran
sobrellevar el dolor y desde luego indagar sobre la forma en que lo afrontan.

Podemos considerar la discapacidad como el grado en que las emociones, las diferentes áreas de la vida
(laboral, sexual, social, sueño, tiempo libre) y algunos procesos orgánicos se ven afectados por el dolor.
Por lo tanto, mayor discapacidad significa menor calidad de vida a nivel físico, psicológico, social y
emocional.

Factores que determinan la discapacidad

Aunque la causa orgánica puede constituir un determinante de la discapacidad, las investigaciones a este
respecto apuntan que los factores cognitivos y conductuales son también claros determinantes de la
discapacidad. Cómo afecta el padecimiento del dolor a las diferentes áreas de la vida depende de las
conductas y pensamientos de los pacientes.

Evaluación cognitiva cómo factor determinante de la discapacidad

La evaluación cognitiva se refiere a cómo la persona percibe su situación: si evalúa el dolor como algo
controlable o no, si cree que tiene habilidades para afrontar su dolencia o no. Los individuos que tienen
una visión catastrófica de su dolor son aquellos que evalúan su dolor como incontrolable, exageran las
propiedades amenazantes del estímulo doloroso y no pueden apartar su mente del dolor. En las
investigaciones se puede comprobar la clara asociación existente catastrofismo y discapacidad. Esto es,
cuanto mayor es de catastrofismo mayores la discapacidad, e incluso mayores la intensidad del dolor.

En términos generales el dolor resulta más incapacitante en las personas que presentan un mayor
número de pensamientos catastróficos, es decir, las diferentes áreas de su vida resultan más alteradas
por culpa del dolor y sufren más depresión y ansiedad. Este tipo de pensamientos no sólo afecta a los
estados de ánimo sino también a otros procesos cognitivos como los de enfoque o de atención.
Dentro de la evaluación cognitiva se encuentra otro aspecto que se puede evaluar el proceso doloroso,
esto es la valoración que la persona realiza sobre sí misma. En relación a este punto, diversas
investigaciones ponen de relieve que los pacientes que se consideran con menor competencia para
solucionar problemas son los que sufren más dolor, más depresión e inadaptación.

La autora eficacia es un concepto claramente ligado al anterior dado que se refiere a lo capaz que el
individuo se siente de solucionar o afrontar una situación concreta sea o no el dolor. En el caso de
pacientes con dolor, hace referencia a lo capaz es que se sienten de manejar el proceso doloroso. En
general, los estudios que evalúan esta variable comprueban que las personas más autos eficaces son las
que sienten menos dolor, manejan mejor su dolor y otros síntomas, y muestran una menor discapacidad y
mejores resultados en los tratamientos.

Se puede concluir que la evaluación cognitiva en relación al catastrofismo, las habilidades subjetivas para
solucionar problemas y la autoeficacia, influye claramente en la discapacidad e incluso el propio dolor.

Estrategias de afrontamiento cómo factor determinante de la discapacidad

Las estrategias de afrontamiento se definen como los esfuerzos cognitivos y conductuales para superar la
situación potencialmente amenazante, en este caso el dolor. Existe una relación entre las estrategias de
afrontamiento y la discapacidad en cuanto a dolor refiere. Los estudios demuestran que las estrategias
activas y dirigidas a la solución de problemas parecen relacionarse con una menor discapacidad e incluso
menor dolor, mientras otras estrategias más pasivas están asociadas a un mayor nivel de dolor.

 Fantasías esperanzadoras (imaginar que el dolor pasará pronto) y el rezo.


 Distracción.
 Expresión de las emociones: se ha llegado a la conclusión de que la no expresión de emociones
está asociada a un mayor dolor.
 Búsqueda de apoyo social.
 La toma de medicación.

Variables predictoras indirectas cómo factor determinante de la discapacidad

Además de la evaluación cognitiva y de las estrategias de afrontamiento, nos encontramos con otras
variables que parecen predecir, en mayor o menor medida, el dolor y la discapacidad. En el caso del dolor,
existen numerosas variables que inciden en el dolor, es posible que se haga a través de la evaluación
cognitiva y las estrategias de afrontamiento.

Creencias:

Las creencias son nociones preexistentes o esquemas cognitivos de la realidad que moldean o
transformar nuestras percepciones de lo que nos envuelve y de nosotros mismos. Como el dolor es un
fenómeno tan amplio que integra aspectos físicos, psicológicos y sociales, las creencias que pueden
afectarlo, más o menos directamente, son innumerables.

Las creencias sobre los factores que afectan al dolor pueden determinar la forma de afrontarlo. Por
ejemplo, a los pacientes que crean que la actividad agrava el daño tisular, esta idea puede conducirlos a la
inactividad, la cual por sí misma puede agravar el problema; esto es, aumentar la discapacidad y el dolor.

Las creencias sobre la tipología del dolor también pueden afectar al tipo de tratamiento que prefiere el
paciente. Aquellos pacientes que consideran su dolor como un trastorno totalmente físico suelen preferir
terapias más médicas y no suelen aceptar participar en programas interdisciplinares o psicológicos, y si lo
hacen suelen abandonar o mostrar poca adherencia.

En otros casos se ha demostrado que los pacientes que creen que el dolor depende de ellos mismos son
los que se adaptan mejor a su situación, en cambio los pacientes que consideran que su dolor depende de
otros factores externos no se adaptan fácilmente al dolor y tienden a la discapacidad.

Rasgos de personalidad o psicopatologías

Existe una línea de investigación que intenta encontrar relaciones entre los rasgos de personalidad y el
padecimiento de dolor crónico y la discapacidad. El objetivo es encontrar si existen pacientes con tipos de
personalidad o psicopatología es que tengan más tendencia a padecer dolor crónico o sentirse más
incapacitados.

Las psicopatologías es más relacionadas con el dolor crónico son la depresión y la ansiedad aunque no
está claro en qué dirección van la influencia. Es posible que las psicopatologías no sean las responsables
del inicio del dolor, pero probablemente intervengan en su corona unificación.

Se ha comprobado que la relación existente entre neuroticismo (rasgos de personalidad) y dolor crónico
parece estar mediada por el catastrofismo (evaluación cognitiva). Es decir, los pacientes con niveles
mayores de neuroticismo padecen mayor dolor porque son los que más pensamientos catastróficos
presentan.

Historia previa

En cualquier trastorno, la historia previa del paciente es una variable que puede incidir tanto en el inicio,
como en el mantenimiento o curación del mismo. El dolor crónico no es una excepción. La historia previa
es una variable casi inabarcable ya que incluye el devenir del paciente desde su nacimiento. Por lo tanto,
incluye una infinidad de aspectos.

Casos más comunes

 Sufrimiento de dolor crónico por parte de los progenitores. Parece que cuando se comparan
pacientes con dolor crónico con sujetos controles, los primeros tienen mayor probabilidad de
tener padres que también sufren dolor crónico.

 Historia de abusos sexuales. Existen estudios que por el manifiesto una posible relación entre
pacientes con dolor crónico que han vivido alguna experiencia de abuso sexual en su niñez.
Ejemplo: Goldberg y Goldstein, comparando un grupo de pacientes con dolor crónico con un
grupo control, constataron que un 54% manifestaron haber vivido abusos sexuales o verbales en
su niñez, mientras en el grupo control este porcentaje se reducía al 21.4%.

 Apoyo social: concretamente, parece que aquellos pacientes que indican tener un mayor apoyo
social son los que sufren menos dolor y discapacidad. El apoyo social puede ayudar a los pacientes
a través de dos vías: emocional y práctica. Es probable que los pacientes con mayor apoyo social
tendrán más oportunidades de expresar sus sentimientos en torno al dolor y puedan obtener más
información y ayuda que les facilite solventar las situaciones problemáticas que se presenten.

 Nivel educacional: estudios demuestran que a menor nivel educacional más inadaptación a causa
del dolor. Las personas con un nivel educacional más bajo presentan más pensamientos
catastróficos y una mayor tendencia a creer que el dolor señaliza daño tisular.

Factores psicológicos predictores de la cronicidad

En muchos casos nos podemos encontrar pacientes con dolor crónico en los que su dolor es
“desproporcionado” en relación con su causa orgánica. En otros casos, incluso nos podemos encontrar
dolor crónico cuando el motivo desencadenante inicial ha desaparecido completamente. ¿Cómo podemos
explicar la cronicidad, la continuación de un dolor sin causa o con una causa orgánica que no es
proporcional al grado de dolor?

Sensibilización de las vías de transmisión

Las neuronas son plásticas y sufren cambios debidos a las experiencias. Gracias a esta plasticidad
aprendemos, pero desgraciadamente este mismo mecanismo puede ser el responsable de la corona
unificación del dolor puesto que, aunque la causa inicial del dolor desaparezca, las vías han sufrido
cambios, se han “sensibilizado”, y siguen transmitiendo dolor.

Tipos de sensibilización:

1. Física: Reside en las vías de transmisión.


2. Psicológico: PIP´s, de dolor-ansiedad-hipervigilancia-dolor. Parece que las personas con dolor
crónico no solamente presentan sesgos intencionales, sino también de interpretación y memoria.
Esto es, que tienen tendencia a interpretar o percibir estímulos físicos como dolorosos y a
recordar en mayor medida los episodios con dolor.
Dolor como impulsor de un círculo vicioso

Dolor-ansiedad-tensión-dolor. Así, aunque desaparezca el desencadenante inicial la rueda ya está en


marcha. Las investigaciones demuestran que aquellos pacientes que experimentan más ansiedad son los
que sufren más dolor.

Dolor a nivel conductual

En estas hipótesis, las conductas de dolor se refuerzan por distintos acontecimientos (como por ejemplo
bajas laborales, etc) que mantienen el dolor. Algunos estudios sugieren que las personas con dolor
crónico son más fácilmente condicionables que las personas sin dolor.

Dentro de las explicaciones conductuales, también se encuentra la hipótesis de “miedo al dolor =


conductas de evitación”. El miedo experimentar dolor derivan conductas de invitación del dolor,
concretamente en disminuir, en alto grado, la actividad física. La inactividad provocada por el miedo, a su
vez, conserva una debilitación de la musculatura en primer lugar y la alteración de otros procesos
fisiológicos que no permitirán la recuperación del paciente y la consiguiente disminución del dolor

Dolor a nivel cognitivo

Se postula en tesis que proponen que el dolor físico puede suponer para algunos pacientes la atribución
“perfecta” para su depresión; es decir, “la excusa” para su estado de ánimo. De esta forma la depresión
podría cronificar el dolor, pero camino podría ser por otras vías más conductuales o fisiológicas. De hecho,
la depresión es la emoción más asociada al dolor, existen numerosos estudios que demuestran cómo las
personas con más de presión son los que sienten más dolor.

Conceptualizar el dolor como un esquema

Esta hipótesis sugiere que cuando se experimenta en repetidas ocasiones dolor paralelamente con otras
emociones (tristeza, miedo, disgusto o ira), se construye un esquema en el que se representan al mismo
tiempo las cualidades sensoriales y emocionales de la experiencia del dolor. Esto es, el esquema de dolor
que se almacena en la memoria contendría una representación de los estímulos nocioceptivos junto con
las emociones, sensaciones e imágenes previamente asociadas. De esta forma, podríamos explicar cómo
casi de forma automática la experiencia sensorial del dolor puede provocar malestar emocional dado que
se activarían los nódulos emocionales y también, a la inversa, cómo las emociones negativas pueden
facilitar la sensación dolorosa.

Conclusión

Al parecer, el mantenimiento del dolor es multi causal, y que probablemente para cada paciente, cada
uno de los mecanismos expuestos tendrá “un peso” diferente para explicar su caso. Como vemos, la
cronicidad está fuertemente marcada por factores psicológicos y no sólo a nivel de hipótesis, sino que sea
comprobado que los factores psicológicos pueden contribuir a la cronicidad tanto o más que los factores
físicos, entendiendo como factores físicos la gravedad del daño tisular.
En conclusión observamos que el dolor crónico es un fenómeno extremadamente complejo, en el cual
intervienen factores físicos y psicológicos y sociales. Es por ello que existen múltiples técnicas
auténticamente interdisciplinarias para tratar el dolor, en las cuales se pone de manifiesto la duda sobre
su efectividad.

Técnicas interdisciplinares para tratar el dolor

El tratamiento del dolor crónico ha ido evolucionando, al igual que su definición. Mientras en un principio
el dolor se contemplaba desde una perspectiva muy fisiológica, el tratamiento se reducía a un tipo de
técnicas médicas (fármacos, intervenciones quirúrgicas, etc.). Sin embargo, a medida que el dolor se
define como una afectación más global, la forma de tratarlo también se amplía.

No existe un único protocolo de tratamiento interdisciplinar que se emplee de forma estandarizada, sin
embargo, se analizan los distintos tratamientos utilizados podemos realizar una abstracción donde se
contemplen las características más comunes.

La mayoría de los tratamientos interdisciplinarios suelen poseer una filosofía educativa. Su objetivo no es
tanto limitarse a las prescripciones sino más bien tratar de educar a los pacientes para que lo sepan
afrontar de una forma óptima su dolor.

Profesionales:

 Médicos: Información de patologías y tratamientos.


 Anestesistas Interacción y efectos secundarios de los analgésicos.
 Trabajadores sociales: Información legar sobre bajas laborales.
 Fisioterapeutas: Información sobre higiene postural y ejercicios recomendados.
 Psicólogos: Técnicas congnitivo-conductuales. Tratamiento individual o interdisciplinar.

Técnicas psicológicas:

Conceptualización

Antes de utilizar las técnicas cognitivo-conductuales, se suele presentar una explicación teórica sencilla de
cómo los factores psicológicos actúan sobre el dolor y, por lo tanto, la necesidad de utilizar técnicas
psicológicas.

Técnicas de relajación

Sumamente útiles para romper el círculo dolor-tensión-dolor.


Técnicas de hipnosis.

La eficacia de la hipnosis en el tratamiento del dolor se ha probado en numerosas investigaciones.

Reestructuración cognitiva

Consiste en cambiar la forma en que los pacientes evalúan el dolor. Se trata de modificar los
pensamientos catastrofistas y de fomentar la creencia del dolor como algo controlable.

Entrenamiento en asertividad

El dolor suele acrecentar los problemas de relación con los demás (familiares, profesionales de la salud,
etc) y, por lo tanto, es conveniente enseñar técnicas para intentar mejorar dichas relaciones.

Condicionamiento instrumental

Para disminuir conductas de evitación. Con el fin de reducir las conductas de evitación, se pide a los
sujetos que realicen progresivamente distintas actividades, reforzando cada uno de los pasos logrados.

Higiene del sueño

Cuando el dolor trae consigo problemas para conciliar mantener el sueño, se otorgan pautas que guían a
los pacientes para poder conciliarlo.

Sexualidad

Los fisioterapeutas pueden indicar posturas más convenientes, los anestesistas pueden indicar algunos
efectos secundarios de los fármacos que pueden tener repercusión a nivel sexual. Los psicólogos trabajan
a nivel del significado del sexo para el paciente así como su evolución, etc.

Aumento de actividades distractoras

El objetivo es aumentar el tiempo en que los pacientes dedican a realizar actividades agradables.

Organización del tiempo

El dolor significa para muchos pacientes no poder llevar el mismo ritmo que antes he sufrido, por este
motivo en muchas ocasiones se ven desbordados y necesitan una guía para organizar mejor su tiempo.
Técnicas Hipnóticas en el tratamiento del dolor

Sugestión directa.

1. Sugestión indirecta: Analogías

“Existen ciertas transformaciones que podemos utilizar aquí. Por ejemplo: ¿sabe por qué la
primera cucharada de postre sabe tan bien?, ¿y la segunda?, y ¿La sexagésima?, ¿se perdió la
sensación del sabor!...Ahora, mientras presta atención a esas diferentes sensaciones que me ha
descrito en su cuerpo, quiero que nombre la primera con la que vamos a trabajar”.

Analgesia y anestesia

Analgesia:

Puedes producir una pérdida del dolor pero puedes no perder muchas sensaciones táctiles, no muchas
sensaciones de presión, no perder muchas sensaciones cinestésicas.

Anestesia:

Pierdes muchas sensaciones de todo tipo, táctiles, de presión, cinestésicas. “Puedes presentar la idea al
paciente como un problema didáctico”

Síntomas y substitución de sensaciones

Con la hipnosis podemos sustituir o reemplazar sensaciones.

Por ejemplo: el paciente que tiene un dolor frío; presentas la idea de las variaciones en lo frío, en el
trópico 18 grados es frío pero en el norte como en Canadá, es una ola de calor. Igual que 0 grados en
Alaska.

Amnesia

Con hipnosis le puedes pedir al paciente que reconozca la facilidad y rapidez con que olvida algunas cosas
y el paciente puede hacerlo con mucha facilidad. Luego puedes hablarle de otras cosas y el paciente va a
olvidar las sensaciones del dolor. “Una forma de manejar las sensaciones desagradables es olvidarlas;
como cuando vas al cine y olvidas ese dolor de cabeza. Y pueden pasar tres días antes de que recuerdes
que tenías una molestia al ir al cine”

Ejemplo de Erickson

“Realmente tu no necesitas recordar los ataques de dolor lancinante de ayer. Es suficiente tener los
ataques de dolor lancinante que siente en el momento presente. Eso es suficiente, para que molestarse
en recordar los dolores de ayer y los de hace una semana, y los de hace dos semanas?, a mi me parece
algo sin sentido!...dale a tu atención al dolor que tienes en este momento”.

“Y realmente necesitas recordar que mañana, cada 20 minutos vas a tener esos dolores agudos,
lancinantes, cortantes?. Yo pienso que te puedes mantener muy pero muy ocupado con el dolor que
tienes hoy. No tienes que pensar acerca del mañana. Ni necesitas recordar que mañana tendrás ataques
de dolor. Pienso que es muy agradable tan solo olvidarlo y ponerlo en el pasado olvidado”.

Distorsión del tiempo

¿Qué hacer con los dolores que mañana se presentarían cada 20 minutos y que duraban de 5 a 10
minutos?, “le pedí al paciente que desarrollara una agradable distorsión del tiempo y que sintiera esos
dolores de una manera muy breve y pasajera”.

Desplazamiento

“Le presenté el concepto del dolor desplazado. Ejemplo: Alguien tiene un ataque coronario y después
siente dolor en el brazo izquierdo en vez de sentirlo en el corazón. Le sugería que no le importaría un
comino si todo ese dolor que lo estaba matando lo sentía en toda la mano izquierda. Como era diestro
podía pasar todo ese dolor a la mano izquierda, y dejarla descansar cuidadosamente en la cama donde
nadie la fuera a tocar.

¿Qué quiere decir esto?

Que el dolor nos molesta pero hay veces y lugares donde no nos molesta tanto.
Disociación psicológica

La disociación hipnótica se usa para inducir anestesia de manera indirecta en pacientes que no lo pueden
aprender mediante sugestión directa. “tan solo les pides que se muevan a otra parte del cuarto, dejando
el dolor en el lugar en que estaban.”

Desorientación corporal

“Le enseñas al paciente a estar bastante confundido respecto al sitio del dolor, acerca de la parte del
cuerpo involucrada en el dolor, acerca de la dirección del dolor. Desorientas al paciente de manera que
simplemente no sabe qué lado es cual, y entonces le proporcionas la orientación que tu quieres que
tenga. Si puedes mover el dolor a una parte del cuerpo en donde no hay una causa orgánica para él,
entonces puedes producir anestesia hipnótica para el dolor en su localización actual. Mueves la
experiencia subjetiva al área equivocada, así lo puedes corregir con mayor facilidad allí. Ningún paciente
se resiste en aceptar sugestiones en un área sana de su cuerpo”.

Fraccionando el dolor

Le puede decir a un paciente: “no puedo quitarle todo el dolor. Eso es pedirme demasiado; es pedirle
demasiado a tu cuerpo. Y si pierde el 1% del dolor todavía va a tener el 99%. No notaría la pérdida del 1%
pero aún así; habría perdido ya el 1%. Puede perder el 5%, no notaría mucho la perdida por que aún
tendría el 95%, aún así habría perdido el 5%. Ahora puedes perder el 10%, y no lo notaría mucho porque
aún tendría el 90%; sin embargo ya no tiene el 10%.

“Continúas disminuyendo el dolor al 85%; al 80%, 75, 70, 65, 60. Entonces dices: puedes incluso perder el
80% del dolor, pero pienso que eso no es muy razonable, todavía. Yo estaría dispuesto a conformarme
con una pérdida del 75%. Un tanto resentido el paciente va a estar de acuerdo. Y entonces: dices: cuál es
la diferencia entre 75% y 80%? Y como tarde o temprano va a perder el 80% y hasta el 85%; pero primero
vamos a conformarnos con el 80%.”

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