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INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo vamos a tratar de dar los conceptos básicos


del Contrato de cuenta corriente bancaria y su aplicación. No podemos dejar de
realizar, a los fines meramente ilustrativos, una mínima referencia al origen histórico
de esta institución bancaria, la cual surge como la mayoría de
las instituciones del derecho comercial por el tráfico entre los comerciantes en la
época del medioevo.

Se dice que en las antiguas costumbres de la feria de Champagne, el mercader


extranjero daba en custodia a un cambiavalute , depositaba, el dinero llevado para
operar pagos de las obligaciones de feria. Estos depósitos se transcribían en una
cuenta dividida en un debet y credit por el cambiavalute. Luego, con el paso
del tiempo, esta costumbre se combina con el sistema de la partida doble (debe y
haber), que surge en el año 1494, por creación de Fra Luca Paccioli.

Desde entonces los libros de contabilidad adquieren gran importancia frente a


la documentación que emitían los banqueros, por lo que cobra vigencia el viejo
aforismo "quod non est in libris non est in mundo", siendo un elemento
importantísimo como medio de prueba de este tipo de operaciones comerciales. Así
comienza el derecho de la banca de origen netamente italiano. Pero la cuenta
corriente bancaria como institución, se origina en los principios elaborados por
Pardessus, quien, en su Curso de Derecho Comercial en 1814 introduce esta
institución.

Luego, con el avance de las crecientes relaciones de negocios, la


industrialización y los movimientos de capital, etc todos ellos factores de
crecimiento, determinaron la creación de un marco jurídico apropiado que regulara
este tipo de relación jurídica y consecuentemente la consagración legislativa de este
contrato de cuenta corriente bancaria.
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CAPITULO I

ANTECEDENTES

EL CONTRATO DE CUENTA CORRIENTE BANCARIA


El contrato bancario de cuenta corriente presenta una evolución de sus
funciones que ha supuesto un cambio relevante en la propia naturaleza de la relación
que vinculaba a través del mismo a la entidad de crédito y al cliente. Permanece
como nota típica del contrato de cuenta corriente la de servir como una suerte de
relación estable entre ambos sujetos, que se prolonga en el tiempo de forma
indeterminada y que acoge de manera diversa y en forma de apuntes, los efectos de
otras operaciones y contratos bancarios.
Históricamente, la tenencia de una cuenta abierta en un banco llegó a estar
revestida de un cierto valor acreditativo de la solvencia del cliente. Baste recordar al
respecto la costumbre mercantil de hacer constar en la correspondencia y junto a
otras menciones legalmente exigidas (v. art. 24 CCo), la indicación de las entidades
bancarias en las que se tenía abierta una cuenta. Esa indicación debía servir tanto
como elemento indicativo de la solvencia de la empresa en cuestión, como una
reseña útil para que, si lo juzgaban oportuno, los terceros pudieran solicitar informes
comerciales de esa empresa. Sin embargo, la relación entre la existencia de una
cuenta corriente y la solvencia de su titular ha desaparecido en el tráfico bancario
actual.
Dentro de éste, la cuenta corriente es el contrato bancario esencial para
establecer todo tipo de relaciones entre la entidad y el cliente. Puede decirse que en
muchos casos la apertura de la cuenta es la consecuencia o el presupuesto de otras
operaciones. Cabe citar, a modo de ejemplos más significativos el depósito de dinero
a la vista previo a la apertura de la cuenta, o la emisión de cheques que suele arrancar
de la existencia de una cuenta que lleva aparejada la posibilidad de que el titular
emita cheques con cargo a los fondos disponibles en esa cuenta.
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Desde el punto de vista del establecimiento del contrato, la situación ha


variado de forma radical en los últimos años. Ya no sucede tanto que el cliente
establece esa relación contractual sobre la base de sus propias condiciones (abre una
cuenta en la entidad más próxima a su domicilio o lugar de trabajo, o allí donde han
atendido su solicitud de concesión de un préstamo o crédito en las mejores
condiciones), como que la apertura de la cuenta es objeto de una decisión fundada en
la opción entre las múltiples ofertas publicitarias que se hacen llegar a los
consumidores.
Un examen de esa publicidad revela las variaciones registradas: las entidades
no se limitan a la emisión de mensajes proponiendo las mejores condiciones
financieras de operaciones pasivas o activas, sino que en algunos casos el punto
sobre el que hacen hincapié es la propia gestión de la cuenta. Se trata de atraer al
cliente no sólo proponiendo una adecuada retribución para sus depósitos, sino
resaltando que la entidad proponente está en condiciones de prestar un “servicio” de
gestión de la cuenta en las mejores condiciones.
Como elementos más recientes de esa publicidad cabe mencionar la
inexistencia o disminución de las comisiones que la entidad cobra por la realización
de operaciones desde o en la cuenta, o la facilidad que para el funcionamiento de la
cuenta suponen las nuevas tecnologías de la comunicación ya sea en relación con la
contratación telefónica o con la tan promocionada “banca electrónica”.
Para las entidades de crédito, la significación actual de la cuenta apunta en
distintas direcciones. Sigue siendo un contrato vinculado de forma intensa con los
depósitos de dinero a la vista, como operación esencial y elemental del mercado
financiero y que implica una intensa competencia entre las entidades (la denominada
guerra del pasivo), pero el acercamiento que se ha producido de esas cuentas con las
denominadas cuentas de ahorro ha provocado que la apertura de ambas se convenga
al amparo de un mismo contrato.
La intermediación crediticia que constituye la actividad propia y exclusiva de
esas entidades arranca de su capacidad para recibir fondos del público. Sin embargo,
en los últimos años y como consecuencia de la evolución de los tipos de interés y de
la reducción de los márgenes con los que operan esas entidades, ha ido adquiriendo
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una creciente importancia en sus cuentas de resultados el conjunto de los ingresos


originados por las denominadas comisiones, concepto retributivo vinculado a la
prestación de servicios bancarios. Buena parte de esos servicios están vinculados con
cobros y pagos que tienen su origen en una cuenta corriente y en la utilización por su
titular de los medios de pago conexos con aquella.
Por último, no ha perdido vigencia la relevancia de la cuenta corriente como
un medio esencial para la adecuada organización del negocio bancario. La llevanza
de las cuentas correspondientes es un elemento imprescindible para mantener
identificadas y delimitadas a través de ese soporte contable las operaciones surgidas
en la relación con un mismo cliente. Ello no impide que la ordenación de las
operaciones provoque que una misma cuenta acoja múltiples operaciones de variada
naturaleza, o que se opte por canalizar esas operaciones a través de la existencia de
dos o más cuentas correspondientes a un mismo cliente. Estos aspectos materiales de
la cuenta corriente bancaria han dado lugar a algunas cuestiones jurídicas que
abordaremos también en posteriores apartados.
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CAPITULO II

MARCO TEORICO

CONCEPTO Y CONTRATO DE CUENTA CORRIENTE BANCARIA


La cuenta corriente es un contrato entre un banco y un cliente que establece
que la entidad cumplirá las órdenes de pago de la persona de acuerdo a la cantidad de
dinero que haya depositado o al crédito que haya acordado.
Podemos decir que la cuenta corriente bancaria un contrato mediante la cual
una persona deposita en un banco cantidades en metálico, que puede ir retirando en
cualquier momento por medio de cheques, mientras que el banco utiliza dichas
cantidades en sus demás operaciones bancarias.
La cuenta corriente bancaria es regulada en El Código de Comercio, en
el Libro II, Título 12, Cap. 2, sin dar un concepto o definición de la misma. El jurista
Osvaldo Gómez Leo, define al contrato de cuenta corriente bancaria como, "...un
contrato mediante el cual se disciplinan futuras relaciones jurídicas, emergentes de
relaciones plurales, con especial referencia a las que el banco, en los límites de su
relación empresaria, realiza por cuenta y orden del cliente...".
Pero a diferencia de nuestro código, el Código de Comercio de Costa Rica
dando un concepto de cuenta corriente bancaria expresa que: "La cuenta corriente
bancaria es un contrato por medio del cual un banco recibe de una persona
determinada un depósito de dinero en efectivo o le otorga un crédito; para girar
contra aquél, pudiendo disponer de dichos fondos en cualquier momento, a través de
cheques provistos por la entidad bancaria, o autorizando a dicha entidad a realizar
débitos de la cuenta provenientes de otras operaciones bancarias".
Esta conceptualización, creemos la más completa y aplicable, tiene en cuenta
todos los elementos tipificantes y lo esencial para este tipo de contrato que es
el servicio de caja, la posibilidad de disponer de los depósitos efectuados, ya que las
sumas de dinero, permanecen a la orden del depositante, pudiendo disponer de ellas
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en cualquier momento, mediante la emisión de cheques girados contra el banco; o


bien que el cuentacorrentista autorice al banco a realizar débitos de su cuenta.
En efecto, para Castro Salinas el contrato de cuenta corriente bancaria es un
contrato de contenido complejo que sirve de marco para todas las obligaciones que
van asumiendo el depositante y el banco a lo largo de su relación de negocios. De
esta manera, no es consubstancial a dicho contrato la entrega al cliente de un
talonario de cheques, pues su función es mucho más amplia: que el banco se
convierta en un agente de pagos y de cobros y en administrador del dinero de su
cliente. Por tanto la importancia de este contrato en los momentos actuales de
veloces transacciones por vía electrónica resulta evidente para el logro de una buena
administración de los recursos de las personas.
Como anota Pedro Mario Giraldi : " en un sentido amplio cuenta corriente es,
pues, una cierta manera de anotar, entre el debe y el haber, las relaciones económicas
y términos de duración que mantienen dos personas. Se trata de una cuenta que
registra una serie continuada de operaciones y que no se cierra, que se considera
siempre abierta y que, por lo tanto, hasta su clausura no arrojará sino resultados
provisorios. ,, El término cuenta corriente en su acepción contable se utiliza para
referirse a la figura contable que registra en forma consolidada todos los ingresos y
egresos realizados por una persona en las cuentas de otra; estas anotaciones se
denominan Debe y Haber, según se trate de un cargo o un abono en las cuentas del
titular. Por ello se habla de una 'situación de cuenta corriente' para referirse a la
realidad contable de una relación de negocios permanente mantenida durante un
tiempo más o menos largo.
Existe la creencia generalizada de que el contrato de cuenta corriente consiste
en un depósito irregular de dinero en el cual se autoriza al depositante a disponer de
su dinero mediante cheques. Probablemente la gran mayoría de gente que se acerca a
un banco para "abrir" una cuenta corriente esta buscando un lugar donde tener a
salvo su dinero (depó- sito irregular de dinero) y poder disponer de él mediante el
giro de cheques.
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CUENTA CORRIENTE BANCARIA Y MERCANTIL


El contrato bancario de cuenta corriente suele ser abordado inicialmente
como una figura en la que es preciso deslindar sus características con relación a la
cuenta corriente mercantil9. En alguna medida puede llamar la atención que la
delimitación de una figura de tan intensa difusión y vigencia como es ese contrato
bancario, se aborde por referencia a la concepción tradicional de la figura que
históricamente solía establecerse entre dos empresarios como instrumento
compensatorio.
Mientras que la cuenta corriente mercantil cada vez se encuentra de forma
más esporádica en el tráfico empresarial, la modalidad “especial” de la cuenta
corriente bancaria no ha hecho sino ir ganando en importancia y convertirse, sobre
todo al hilo de una notable coincidencia doctrinal y jurisprudencial, en un tipo
contractual autónomo. Siendo paradójico, ello no impide seguir recurriendo a las
similitudes y diferencias entre ambas figuras como primer criterio de aproximación a
la caracterización de la cuenta corriente bancaria en el Derecho español.
Así, ambas modalidades de cuenta corriente comparten los elementos
comunes más definitorios: la existencia de un contrato, la utilización de un soporte
contable y la compensación de las remesas. Por el contrario, la recíproca concesión
de crédito, la inexigibilidad e indisponibilidad de las remesas y, por último, la
compensación final única, características de la cuenta corriente mercantil no se dan
en el caso de la bancaria, donde la disponibilidad es inmediata y la compensación
continua.
La mención de los puntos de conexión entre ambas modalidades del contrato
de cuenta corriente puede culminarse con una referencia de naturaleza negativa, al
ser ambos contratos atípicos, en los que la falta de respuesta legislativa ha sido
suplida por una destacada aportación de la jurisprudencia que ha sido la que, a lo
largo de los últimos años y acogiendo lo que era la construcción doctrinal
mayoritaria, ha fijado los aspectos más relevantes del contrato de cuenta corriente
bancaria.
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NATURALEZA Y CARACTERISTICAS JURIDICAS


Por el contrato de cuenta corriente, la entidad y el cliente convienen que la
cuenta servirá como marco contable para la realización por la entidad, y de acuerdo
con las instrucciones del cliente, de cobros y pagos a través de los variados medios
que en la actualidad permite la operativa bancaria. En la medida en que son cada vez
más los medios de realización de cobros y pagos puestos a disposición de la clientela,
el cumplimiento por las entidades de esas órdenes va configurando un ámbito típico
de responsabilidad profesional de creciente importancia.
No pasa desapercibido el proceso que conlleva un incremento de
responsabilidad por el funcionamiento de los medios materiales y personales
empleados en la ejecución de aquellas operaciones, ya sean propios de la entidad
requerida por el cliente, ya los de terceros (otras entidades, servicios de
compensación, etc.) cuya participación resulta igualmente determinante para el buen
fin de la operación El contrato es de naturaleza consensual y se perfecciona
normalmente por medio de la suscripción por el cliente de una serie de documentos.
Entre estos destacan las condiciones generales aplicables al contrato y otros
documentos destinados a identificar al titular de la cuenta y, eventualmente, a las
personas que, además de aquél, tienen reconocida la capacidad de disponer de los
fondos de la cuenta.
Los fondos de la cuenta corriente son de disponibilidad inmediata y
permanente por parte del titular. Se vincula a la cuenta corriente por ello a los
denominados depósitos de dinero a la vista, cuya constitución da lugar al nacimiento
de un derecho de crédito a favor del cliente, que le permite obtener la restitución total
o parcial del saldo de la cuenta en cualquier momento13. Ahora bien, esa conexión
funcional entre ambos contratos no debe llevar a confundir a la cuenta corriente y al
depósito, que desde el punto de vista jurídico contractual mantienen una autonomía y
que permanecen sometidos a sus particulares regímenes.
Tradicionalmente, la facultad de disponibilidad inmediata de los clientes
sobre el saldo de sus cuentas corrientes comportaba una ausencia de toda retribución
a cargo de la entidad o, en su caso, la fijación de interés a pagar al cliente cuasi
simbólico. Sin embargo, en los últimos años la evolución del mercado bancario y la
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intensa competencia entre las entidades ha dado lugar a supuestos de cuenta corriente
en los que se concede al titular de la cuenta el derecho a percibir una retribución
próxima a la de los depósitos a plazo, si bien para ello se exige habitualmente que el
saldo de la cuenta se mantenga siempre por encima de determinados importes
mínimos. Alternativamente, el mantenimiento de saldos mínimos se impulsa por
medio de considerables campañas de promoción que combinan la retribución
financiera con la posibilidad de participación en concursos o con la realización de
regalos u obsequios.
La compensación constituye también una expresión de la autonomía de la
cuenta corriente bancaria. Esta característica apunta a la existencia de un contenido
propio del contrato bancario de cuenta corriente, diferenciado del contenido
obligacional que quepa atribuir al distinto catálogo de contratos y operaciones que, a
la postre, quedará asentado en la cuenta corriente. El efecto compensatorio conlleva
que en virtud de que resulte a favor de una u otra parte, cabe que el saldo de la cuenta
lo pueda reclamar la entidad o el cliente.
La compensación propia de la cuenta corriente bancaria no debe confundirse,
sin embargo, con la compensación que a modo de garantía abunda en la contratación
bancaria y que supone autorizar a la entidad de crédito la aplicación de cualquier
bien del cliente que se encuentre en poder de aquella, para atender el pago de una
eventual deuda del cliente frente a la entidad.
En este caso, la compensación se pacta como instrumento de garantía y se
explica en aquellos supuestos en los que son varias las operaciones activas y pasivas
concertadas entre ambos, pero es una estipulación extraña a la cuenta corriente
bancaria. Dentro de ésta sólo son compensables las operaciones que en ella tiene su
asiento contable, sin que pueda de forma unilateral la entidad intentar la
compensación de un saldo deudor frente a un crédito nacido a favor del cliente al
margen de la cuenta corriente.
La noción de " cuenta corriente " se utiliza para referirse tanto a ( 1) la
operación contable de registrar cuentas entre dos personas, como (2) al contrato de
cuenta corriente mercantil y ( 3 ) al contra que celebra un banco con su cliente y de
cuyo contenido vamos a hablar más adelante. " La denominación ' cuenta corriente'
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lleva en sí el germen de una enorme imprecisión, pues designa, a veces, un contrato


específico que recibe también este mismo nombre y, a veces, una mera situación de
contabilidad que no implica contrato especial alguno. La situación de cuenta
corriente surge siempre que dos personas están ligadas por una relación de negocios
en la que se producen prestaciones recí- procas de dinero. Pero este hecho no
significa que haya mediado entre ellas un contrato de cuenta corriente. "
Como anota Pedro Mario Giraldi : " en un sentido amplio cuenta corriente es,
pues, una cierta manera de anotar, entre el debe y el haber, las relaciones económicas
y términos de duración que mantienen dos personas. Se trata de una cuenta que
registra una serie continuada de operaciones y que no se cierra, que se considera
siempre abierta y que, por lo tanto, hasta su clausura no arrojará sino resultados
provisorios. ,,2 El término cuenta corriente en su acepción contable se utiliza para
referirse a la figura contable que registra en forma consolidada todos los ingresos y
egresos realizados por una persona en las cuentas de otra; estas anotaciones se
denominan Debe y Haber, según se trate de un cargo o un abono en las cuentas del
titular. Por ello se habla de una 'situación de cuenta corriente' para referirse a la
realidad contable de una relación de negocios permanente mantenida durante un
tiempo más o menos largo.
Se denomina cuenta corriente mercantil al contrato en virtud del cual" los
cargos y abonos derivados de las remesas recíprocas de las partes pierden su
individualidad y la exigibilidad que les es propia, para confundirse dentro de una
masa contable cuyo resultado obligacional sólo se conocerá al vencimiento de la
cuenta o al corte de la misma previsto en el contrato .... Como consecuencia, por
ejemplo, no es dable al acreedor de una de las partes embargar la suma que aparezca
en el registro contable a favor de ella durante el curso de la cuenta, sino que debe
esperar a la fecha de corte, para determinar la existencia real de un crédito a favor de
su deudor".3 Según apunta Sergio Rodriguez Azuero en su obra citada, la teoría
francesa sustentó la estructura de la cuenta corriente mercantil en la compensación de
las cuentas mutuas y en la novación de las mismas.
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La cuenta corriente bancaria, en cambio, es un contrato de contenido


complejo que sirve de marco para todas las obligaciones que van asumiendo el
depositante y el banco a lo largo de su relación de negocios.
Garrigues reseña la evolución del contrato de cuenta corriente de la manera
siguiente: "la cuenta corriente bancaria nació en el seno del depósito de dinero y
como pacto accesorio suyo, destinado a facilitar la movilización del dinero
depositado no sólo mediante restituciones parciales al depositante, sino mediante
pagos que el Banco realizaba a terceras personas. Aparece así el cheque como
instrumento de pago en íntima relación con las operaciones bancarias de depósito.
Esta caracterización del contrato de cuenta corriente, sin embargo, no es
unánimemente compartida por toda la doctrina especializada. Así tenemos que el
profesor Sergio Rodríguez Azuero, uno de los tratadistas más prestigiosos en materia
de contratos bancarios, señala lo siguiente: 11 Para unos, en efecto, la cuenta
corriente bancaria sugiere el sustrato que soporta distintas relaciones credituales o de
servicios entre el banco y sus clientes, de manera que se acerca a la concepción
contable más que a la jurídica.
Para otros, en cambio, y nos incluimos en esa posición, la expresión cuenta
corriente bancaria, si bien equívoca por las razones que hemos anotado, corresponde
a un contrato específico que es aquél en el cual, facultados los titulares para hacer
depósitos y retiros de dinero, producen estos últimos mediante la utilización del título
valor denominado cheque. Es en la utilización de este típico instrumento a cargo de
los bancos y el análisis de sus funciones peculiares, al permitir al cuenta correntista
mantener las ventajas del depósito custodiado por un banco y al mismo tiempo contar
con la disponibilidad sin reservas de su dinero, que entendemos el contrato de cuenta
corriente bancaria ".
En función de lo expresado, conviene resumir las características jurídicas del
contrato de cuenta corriente bancaria y para ello vamos a seguir en parte el esquema
planteado por Rodríguez Azuero.
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 AUTONOMO Y PRINCIPAL
El contrato de cuenta corriente bancaria es un contrato que para su nacimiento
o existencia no requiere de la vigencia de ningún otro contrato; no depende, ni está
subordinado a otro contrato. En la doctrina se ha superado la antigua idea de que el
contrato de cuenta corriente constituye un pacto accesorio al depósito irregular de
dinero o al de apertura de crédito. Hoy en día se le reconoce al contrato de cuenta
corriente bancaria un perfil propio, generador de obligaciones definidas a cargo de
cada una de las partes intervinientes.
 Real o consensual
El contrato de cuenta corriente bancaria es consensual, pues para su
existencia no se requiere de la entrega del dinero a depositar. Es más,la facultad de
efectuar los depósitos por parte del cliente nace de la previa existencia de un contrato
de cuenta corriente bancaria que le otorga este derecho.
 Unilateral o bilateral
El contrato será unilateral si lo entendemos como uno en el cual solamente el
banco asume la obligación de restituir el dinero entregado por el depositante, o, más
aún, si lo entendemos como generador de una serie de obligaciones a cargo
exclusivamente del banco como la de cumplir con las órdenes que realice el cliente
(giro de cheques, pagos a terceros, cobro de acreencias, etc.). Será, en cambio,
bilateral si el contrato genera también para el depositante algunas obligaciones como
la de pagar el costo del servio que le proporciona el banco, custodiar la chequera,
claves o tarjetas proporcionadas por el banco para el retiro de dinero, etc.
 De tracto sucesivo
Esto significa que las obligaciones a cargo de las partes se van produciendo
considerando la situación en dicho momento. Una operación tiene necesariamente
que considerar el estado de las operaciones en su conjunto en ese instante. A
diferencia del contrato de cuenta corriente mercantil, la cuenta bancaria tiene saldo
líquido y exigible por acreedor o deudor en todo momento, sin necesidad de esperar a
la liquidación final o periódica de las cuentas.
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LA FORMALIZACION DEL CONTRATO


Como se indicó al comienzo de este trabajo, al igual que sucede con otras
figuras de la contratación bancaria, es paradójica la falta de atención legislativa hacia
la cuenta corriente bancaria, a pesar de su masificada utilización en el tráfico
mercantil. Ello ha ocasionado que los aspectos fundamentales del régimen del citado
contrato hayan quedado plasmados en las condiciones generales impulsadas por cada
entidad, que en su mayor parte se limitan a sistematizar los usos bancarios y que
quedan sometidas a la Ley 7/1988, de 13 de abril, sobre condiciones generales de la
contratación y demás normas de desarrollo de ésta.
Por otro lado, se ha señalado, con acierto, que precisamente la general
utilización de condiciones generales en el contrato de cuenta corriente favorece al
cliente o consumidor en la medida en que atrae sobre dicho contrato el régimen
tuitivo previsto en la legislación aplicable a las condiciones generales de la
contratación.
La formalización del contrato es también objeto de atención en la legislación
especial. La apertura de la cuenta corriente es una de las contadas operaciones en
donde con carácter obligatorio se impone a la entidad de crédito la entrega del
correspondiente ejemplar con las firmas de las partes (v. apartado séptimo, 1 y 2 de
la Orden de 12 de diciembre de 1989), debiendo también tomarse en consideración la
obligación de entregar un ejemplar de las reglas sobre fechas de valoración y las
tarifas de comisiones y gastos aplicables a la cuenta corriente (párrafos 3 y 4 del
citado apartado)32. Estos deberes informativos se vinculan con otro de los términos
esenciales a la hora de analizar la evolución de la regulación bancaria: me refiero a la
“transparencia”.
CIERRE DE CUENTA CORRIENTE BANCARIA POR GIRO DE CHEQUES
SIN FONDO
Hemos visto cómo el contrato de cuenta corriente bancaria constituye el
marco que regula la relación que se establece de una manera estable y permanente
entre un banco y su cliente. A la luz de este contrato pueden coexistir, en un
momento dado, una serie de operaciones de crédito por vencer, conjuntamente con
una o más cuentas corrientes. Es común, por otro lado, que se haya acordado entre
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ambos, como pacto accesorio el de ' cheques', a fin de permitir al cliente la


utilización de este instrumento para movilizar sus fondos. ¿Qué ocurriría si dicho
cliente gira uno o más cheques sin fondos? El tercer párrafo del artículo 228 de la
Ley de Bancos señala que " Las empresas cerrarán las cuentas corrientes de quienes
registren el rechazo de cheques por falta de fondos, conforme a los términos que
determine la Superintendencia".
La empresa bancaria, que se encuentre en una situación como la descrita,
podría verse tremendamente perjudicada, pues se le estaría privando de una
importante herramienta como es la utilización de la cuenta corriente de su deudor
para registrar las deudas si éstas no son pagadas a su vencimiento (con la
consiguiente pérdida de la posibilidad de cobrar su acreencia por la vía ejecutiva
mediante el giro de la letra de cambio). Es más, se le está privando de un contrato
que sirva de marco para regular la relación con su cliente durante todo el tiempo que
falta para que venzan las obligaciones a cargo de este último.
La sanción adecuada para el caso de giro de cheques sin fondos debería haber
sido la de simplemente dar por resuelto el 'pacto de cheques', impidiendo, de esta
manera que dicho cliente siga haciendo uso de ese valioso instrumento. De esta
manera no se habría privado al banco de contar con un marco regulador de sus
relaciones con el cliente, que le posibilita, además, una manera ágil de recuperar su
dinero.
LA OBLIGACION DE INFORMACION POR LA ENTIDAD SOBRE LA
MARCHA DE LA CUENTA CORRIENTE.
En el contrato de cuenta corriente bancaria, la entidad de crédito asume la
obligación de mantener periódicamente informado al titular de la cuenta sobre las
anotaciones y disposiciones que se han producido sobre el saldo de la misma y, por
consiguiente, sobre la propia cuantía del saldo. El cumplimiento de esa obligación
informativa se proyecta tanto sobre lo que se refiere a la periodicidad en el
suministro de dicha información, como sobre el contenido de esa información. En
cuanto a la periodicidad, suele ser habitual en las condiciones bancarias establecer el
envío al cliente del saldo con una determinada periodicidad (trimestral o semestral).
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Pero a este extracto de cuenta convencionalmente fijado se une en la práctica


el envío de hojas informativas que informan sobre el “movimiento” registrado en la
cuenta hasta el día de la fecha de la hoja, de modo que al cliente se le notifica la
incidencia que sobre el saldo tiene toda operación a los pocos días de haberse
realizado la misma. En cualquier caso, creemos que este es un punto en el que está
plenamente justificado el que quede un amplio margen de libre adaptación a las
circunstancias propias de cada cuenta y de los movimientos que en ella se produzcan.
El deber de información a los titulares de las cuentas obliga a adoptar un
procedimiento que contemple la pluralidad de destinatarios de esas comunicaciones y
la ingente cantidad de operaciones que se incluyen en las mismas. Ese deber
informativo tiene, como es notorio, un fundamento estrictamente contractual
vinculado con el deber de rendición de cuentas al titular, pero también un
fundamento genérico que resulta de la ordenada actividad empresarial por cualquier
entidad de crédito, que viene obligada a establecer los instrumentos adecuados para
atender ese deber informativo frente a una gran cantidad de clientes. La regulación
del deber de información del banco es uno de los aspectos a los que las condiciones
generales bancarias prestan mayor atención.
El contenido de la información que se envía al titular de la cuenta deberá
tener presente especialmente esto último, es decir el objeto de que el destinatario de
la misma pueda comprobar la ejecución de sus instrucciones por el banco, de modo
que los datos de esa información deberán permitir una fácil comprensión por parte
del cliente37. La conformidad del cliente con la información referida a su cuenta
corriente suele pactarse que se entenderá otorgada de forma tácita cuando no
hubiera hecho constar lo contrario en un determinado plazo a partir de la fecha de
cada notificación.
Se considera que constituye un uso mercantil la práctica por la que, remitidos
por la entidad los distintos extractos que recogen los movimientos registrados en una
cuenta corriente, se entienda que el cliente presta su aquiescencia a los movimientos
citados y al saldo resultante si nada manifiesta en sentido contrario38. La fórmula
que a tal efecto acogen las condiciones generales bancarias es, desde el punto de
vista de la contratación en serie o en masa, la única solución viable. Pretender
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supeditar la validez contractual de la inserción de un apunte en una cuenta corriente a


la explícita aprobación del titular resulta inviable y su puesta en práctica implicaría la
paralización de la actividad de cualquier entidad39. Adviértase, además, que tal
sistema de tácito consentimiento no impide al cliente llevar a cabo con posterioridad
una explícita manifestación de discrepancia con el contenido del extracto.
Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios de 1984]. No lo
hace por cuanto que la entidad de crédito sea la encargada de elaborar la
documentación que refleja la marcha y estado de la cuenta corriente es consecuencia
del propio servicio de caja y de los deberes contractualmente atribuidos en su virtud
a la entidad de crédito. Elaborar esos extractos no supone favorecer a la entidad de
crédito, sino materializar un deber de rendición de cuentas por quien está obligado a
ello y, por esa misma causa, cuenta con los medios personales y técnicos para
hacerlo. Como se ha señalado, la práctica económico-bancaria demuestra la realidad
y fiabilidad de los apuntes bancarios como regla general41. No hay desequilibrio
contractual alguno, pues tal convenio en el marco de las condiciones generales ni
atribuye al banco una posición de ventaja a la hora de liquidar y compensar
operaciones, ni limita en modo alguno la facultad que al cliente asiste para discrepar
de esa liquidación y solicitar su rectificación.
Tampoco puede entenderse que la determinación documental del saldo sea un
acto unilateral o que genere una inversión de la carga de la prueba a cargo del titular
de la cuenta. En sí mismo, el documento bancario no prueba nada, toda vez que su
eficacia probatoria se hace depender de la aprobación de la otra parte. Al cliente o
titular de la cuenta lo único que se le pide es que, dentro de un plazo a contar desde
la recepción del extracto manifieste su conformidad con el saldo o, en otro caso,
indique los apuntes objeto de errónea anotación. Si hay tal disentimiento expreso, a
la entidad de crédito es a la que corresponde probar la procedencia y exactitud de las
anotaciones, exhibiendo los documentos que justifican éstas.
LOS DEBITOS ACEPTABLES EN LA CUENTA CORRIENTE BANCARIA
A los fines de disponer del servicio de caja, hay que tener en cuenta, de qué
modo, y sobre qué operaciones se pueden realizar los débitos en cuenta corriente,
débitos estos, que pueden ser sobre fondos que el cliente ha depositado, pudiendo
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disponer hasta la concurrencia del monto depositado, (cuenta corriente con provisión
de fondos) y/o cuando el cliente no ha depositado dinero, sino que el banco lo
autoriza a girar hasta un monto determinado, es decir le otorga un crédito (al
descubierto).
Los débitos son una disminución de la disponibilidad del servicios de caja,
son cuantificadas en dinero y solo se pueden efectuar por sumas de dinero
provenientes de determinadas operaciones. Anteriormente se establecía, por la
circular de la OPASI 2, establecía en el punto 1.1.1.4. que "...No podrá generar saldo
deudor -aún cuando el cliente hubiere prestado su conformidad-, el débito de
importes correspondientes a operaciones instrumentadas mediante títulos que en sí
mismos no posean fuerza ejecutiva. Se exceptúan de la limitación precedente los
débitos originados en servicios prestados por la propia entidad, por débitos
automáticos y por operaciones de comercio exterior, de compraventa de
títulos valores y de moneda extranjera...", es decir que todo débito que no provenía
del libramiento de cheques no podría ser realizado por el Banco, a menos que cuente
con la autorización del cliente y corresponda a operaciones que traigan aparejada
ejecución, o provenientes de servicios prestados por el banco, débitos automáticos,
operaciones de comercio exterior, compra venta de títulos valores y de moneda
extranjera.
Pero la ley 24452 incorporó un agregado al art. 793 del Código de
Comercio, párrafo cuarto, donde estableció que "...Se debitarán en cuenta corriente
bancaria los rubros que correspondan a movimientos generados directa o
indirectamente por el libramiento de cheques. Se autorizarán débitos
correspondientes a otras relaciones jurídicas entre el cliente y el girado cuando exista
convención expresa formalizada en los casos y con los recaudos que previamente
autorice el Banco Central de la República Argentina..."
En virtud de ello, con fecha 30 de mayo de 1997 el Banco Central de la
República Argentina, dictó la comunicación "A" 2547 por la que sustituyó el punto
1.1.1.4 de la comunicación "A" 2514 por el siguiente texto: ". La conformidad
expresa del cliente para que se le debiten de la cuenta corriente las comisiones
pactadas libremente al momento de la apertura o posteriormente, por lo servicios que
18

preste la entidad y los conceptos por operaciones concertadas con ella o con terceros
(débitos automáticos) que el cuenta correntista haya contratado...".
Por lo que en virtud de la normativa supra indicada, si media convención
expresa entre el girado y el banco se pueden debitar de la cuenta corriente bancaria
deudas que en sí mismas no traigan aparejada ejecución.
El depósito o el crédito determinan la disponibilidad de dinero que tendrá el
cliente, lo que constituye el servicio de caja. Ello surge de la necesidad que tienen
los bancos de simplificar el procedimiento de cobro de los créditos otorgados, de
toda índole, e incluirlos en una sola cuenta que otorgue las ventajas del
procedimiento ejecutivo.

DISTINTOS TIPOS DE CUENTA CORRIENTE BANCARIA

En virtud de lo referido supra, se ha planteado la existencia discutible de las


denominadas cuenta corrientes instantáneas o cuentas no operativas, creación
autónoma de las entidades Bancarias, que son aquellas que se abren a solo efecto de
cargar en ellas saldos de operaciones del cliente con el banco, pero que no operan
como cuenta corriente bancaria, no teniendo ni habiendo utilizado el servicio de caja,
sino que lo que se persigue es solamente, por el banco, es dotar al saldo de la vía
ejecutiva, verbigracia, el Banco procede a abrir una cuenta corriente, le asigna el
saldo deudor por el importe correspondiente a la deuda, sea cual fuere el origen y
luego emite un certificado de saldo deudor de cuenta corriente bancaria y lo ejecuta a
través de la vía ejecutiva.
La Jurisprudencia mayoritaria ha rechazado este tipo de cuentas al manifestar
que "...Toda cuenta corriente que un banco abra a un cliente, cuyo movimiento no se
efectúe mediante cheques, no es una cuenta corriente bancaria, sino una cuenta
operativa. Y a su vez, cabe por no tener habilitada la vía ejecutiva si no hubo
libramiento de cheques, porque la certificación de un saldo deudor así concebida, no
puede ser equiparada al título comprendido en la previsión del art. 793 del Código de
Comercio..."
19

ATRIBUCION OTORGADA A LOS BANCOS.- CERTIFICACION SALDO


DE DEUDOR

En el año 1946, se establece por decreto ley 15.354/46, la modificación del


art. 793 del Código de Comercio que dice "...Las constancias de los saldos deudores
en cuenta corriente bancaria, otorgadas con las firmas conjuntas del gerente y
contador del banco serán consideradas títulos que traen aparejada ejecución,
siguiéndose para su cobro los trámites que para el juicio ejecutivo establezcan
las leyes de procedimiento del lugar donde se ejercite la acción..."
El decreto viene a dar respuesta a la mora de los cuenta correntistas y a la
dificultad de los bancos para acceder al cobro judicial de la deuda por la vía ordinaria
de cobro. Los antecedentes vienen del año 1.934, cuando un proyecto de reformas a
la legislación, se había ideado un artículo donde se indicada la ejecutividad de los
saldos de las cuentes corrientes, bajo la condición de que el ejecutante exhiba copia
del último extracto, autorizada por un contador de la matrícula, quién debía ratificar
ante el Tribunal la veracidad de dicho resumen.
No debemos dejar de lado el hecho de que el decreto vino a completar la ley
11.554, que nacionalizó los depósitos bancarios y que produjo importantes
consecuencias. Los bancos pasaron de esa forma a ser mandatarios legales del Banco
Central de la República Argentina, organismo del estado y agente de
las administración pública. De este modo los bancos obtuvieron esta potestad
pública. Cuestión que a pesar del cambio de la legislación y la desnacionalización de
los depósitos, no se modificó, quedando esta desmedida atribución en poder de las
entidades bancarias, es decir, que las entidades bancarias tienen la atribución
otorgada por el estado de crear títulos ejecutivos hábiles para su cobro por vía
ejecutiva sin ser entidades públicas y consecuentemente no poseer la correspondiente
confiabilidad que se le otorga a los actos administrativo público, hecho que les
otorga una desmedida e injusta potestad violatoria del principio de igualdad ante la
ley garantizado por nuestra Constitución Nacional.
OBLIGACIONES DEL BANCO
Con la celebración del contrato, el Banco asume las siguientes obligaciones:
a. Recibir depósitos para abonarlos inmediatamente en la cuenta del cliente. Pueden
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ser en dinero en efectivo y se reconocen los depósitos de cheques girados a su orden


del mismo Banco u otras instituciones bancarias, de la plaza u otras plazas,
comprometiéndose el Banco en mérito al endoso que se hace a su favor efectuar la
cobranza respectiva. b. Facilitar las chequeras, para permitir el retiro de los
depósitos.
Facilitar los documentos necesarios para efectuar los depósitos. d. Llevar la
cuenta corriente y facilitar mensualmente un extracto de la cuenta, los que deberán
ser entregados bajo cargo. El cliente tiene 30 días para observar sus saldos. Vencido
el plazo y sin que se haya efectuado observación, se dará por aprobado. e. Pagar los
cheques, que constituye la obligación primordial del Banco, previa la verificación de
los requisitos y de la existencia de los fondos suficientes.
No pagar los cheques, cuando existen causas justas precisadas en forma
expresa en la Ley de Títulos Valores, especialmente en los casos de falsificación de
firma, cuando los cheques están mal girados, la no existencia de fondos suficientes,
cuando presenta borraduras y enmendaduras visibles, orden judicial de no pago o
revocatoria formulada desde los 30 días de girado el cheque; también existe
obligación de no pago cuando se presentan endosos irregulares, o los cheques con
sello de no transferibles y que han sido endosados a terceros, los cheques para abono
en cuenta y los cruzados cuando se presentan en ventanilla. g. Pago parcial en los
casos que la cuenta no presenta fondos; el Banco pagará hasta donde alcancen los
fondos disponibles del girador.
OBLIGACIONES DEL CORRENTISTA
Mantener fondos suficientes. b. Custodiar la chequera y asumir la
responsabilidad en caso del giro de cheques con firma falsificada. c. Utilizar la
chequera entregada por el Banco. d. Registrar su firma en cada uno de los cheques
girados, similar a la firma registrada en el Banco. e. Revisar los extractos de la
cuenta corriente y poner de inmediato en conocimiento del Banco, de cualquier error
o modificación que deba efectuarse. Devolver los cheques no utilizados al término
del contrato.
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CAPITULO III

EL CONTRATO DE CUENTA CORRIENTE BANCARIA EN LA LEY DE


BANCOS
Como puede apreciarse, nuestra Ley de Bancos recoge la definición de la
doctrina más avanzada, estableciendo el carácter de mandatario del banco respecto
de las instrucciones que le imparta su cliente para el destino del dinero que reciba o
del crédito que le otorgue. No hace mención a la simple restitución del dinero
recibido, sino que se refiere al encargo al banco de una serie de operaciones que van
más allá de una obligación pasiva, las mismas que generarían obligaciones
adicionales a cargo de éste último.
Al respecto Messineo señala que En virtud de tal contrato [denominado de
cuenta corriente bancaria o cuenta corriente de correspondencia ] el banco se
convierte en una especie de mandatario ( o, según los casos, de delegado, o de
delegatario ) en cuanto a muchos encargos que el cliente le confía; y asume las
respectivas obligaciones. Tales negocios dan lugar a otras tantas relaciones, o cuentas
(pagos a terceros; extinción de letras de cambio; suscripción a empréstitos; ejercicio
de la opción en el aumento de capital de sociedades; cobro de cédulas; verificación
de la extracción de títulos o premios; cobro de letras de cambio y de cheques; compra
y venta de títulos, y así sucesivamente) ; pero todos los asientos convergen a
constituir, mediante compensación interna, una cuenta única; la compensación ( que
es legal) tiene lugar en el momento en que se determina el saldo final (o periódico )".
Y agrega, "El contrato de cuenta corriente de correspondencia, si bien puede
confundirse con el depósito pecuniario en cuenta corriente ( ... ) se manifiesta, sin
embargo, como distinto de aquél, en cuanto comporta una serie de otras operaciones
pasivas, que no serían compatibles con el mero depósito.
Esta definición, sin embargo, no contempla las obligaciones que surgen a
cargo del cliente, ni parece insinuar la posibilidad de registrar en la cuenta corriente
las obligaciones contraídas por éste, olvidándose del aspecto contable de este
contrato.
22

La definición del artículo 225, con muy buen criterio, se cuida de no


mencionar el término' cheque' como instrumento de retiro de dinero, sino que se
refiere a las órdenes de pago. Ya hace algún tiempo que la doctrina moderna, así
como la legislación de la mayoría de países, distingue claramente entre el contrato de
cuenta corriente bancaria y el llamado 'pacto de cheques' considerando a este último
como un acuerdo que va generalmente unido al primero, pero que no es necesaria su
presencia para que exista éste. "El pacto que permite al librador retirar por medio de
cheques los fondos que tiene en poder del librado pertenece a la categoría de los
contratos de gestión ( mandato, arrendamiento de servicios ).
En sí mismo suele ser gratuito, pero va normalmente ligado a un contrato más
amplio (contrato de cuenta corriente ), que regula todas las relaciones entre el banco
y el cliente y que tiene carácter oneroso. Otras veces no media más que un depósito
irregular de dinero y un acuerdo sobre disponibilidad de ese depósito mediante
cheques ... Es cierto que en la práctica no es normal hallar contratos autónomos de
cheques, sino pactos accesorios de otro contrato que permiten disponer de unos
fondos mediante cheques. La doctrina del contrato de cheque no es convincente si
pretende construir un contrato autónomo.
Decíamos que el artículo 225 no menciona el término ' cheque' como el
instrumento mediante el cual el cliente emite órdenes de pago al banco. De esta
manera posibilita que los bancos y sus clientes se pongan de acuerdo en los diversos
instrumentos que pueden utilizarse para disponer de los fondos, uno de los cuales
puede ser el cheque; otros pueden ser la carta, fax, tarjeta cajero, formulario ad-/lOc
como el 'sírvase ejecutar', comunicación telefónica, instrucciones a través de
computadora, etc.
Gonzalo Ortiz de Zevallos nos refiere que, por ejemplo, en Japón - país en el
cual existe una altísima penetración bancaria - las cuentas corrientes bancarias se
movilizan mayoritariamente mediante el uso de tarjetas cajero y no mediante
cheques." En ese avanzado país, todo el sistema bancario está interconectado con la
infraestructura de cajeros banco de todos los bancos de manera que el cliente de
cualquier institución bancaria puede disponer de sus saldos acreedores en esa
específica institución, recurriendo a cualquier cajero banco."
23

La actual Ley de Bancos recoge estos planteamientos en su artículo 226,


cuarto párrafo, de la manera siguiente: " No es consubstancial a la cuenta corriente la
entrega al cliente de un talonario de cheques. La disposición de los recursos
disponibles en cuenta corriente puede efectuarse mediante la celebración de un pacto
autónomo de cheque o a través de otros pactos. "
Ahora bien, ¿cuándo procede la compensación de saldos o la centralización
en una sola cuenta? Salvo que se encuentre pactado expresamente entre el banco y su
cliente un momento diferente, esta facultad sólo procede al cerrar o liquidar la cuenta
y no durante su vigencia. La razón es clara: no existe fundamento alguno para ello.
Nada hay que justifique la potestad del banco para anular una cuenta durante el
transcurso de la relación con su cliente.
O que le permita al banco disponer el traslado de los fondos de una cuenta a
otra y luego continuar con el mantenimiento de dichas cuentas. Ello, entre otros
efectos, causaría un tremendo desorden en el cliente, impidiéndole llevar un registro
ordenado de sus cuentas, pues, de un momento a otro, podría tomar conocimiento de
que el banco decidió centralizar sus cuentas en una sola, o detraer fondos de una
cuenta acreedora para transferirlos a una cuenta que se encontraba temporalmente
deudora.
Por aplicación de las normas generales de compensación, ésta procede al
cierre o liquidación de las cuentas de un cliente. "Se considerarán como una sola las
diversas cuentas de un mismo cliente, aunque fueren de moneda distinta, de suerte
que los saldos acreedores garantizarán a los deudores, quedando facultado el Banco,
si así le conviniere, para amortizar las cuentas deudoras con el saldo de las
acreedoras, y también para retener, cualquiera sea el concepto en que se le hayan
entregado, los fondos o valores pertenecientes al cliente deudor, en la cuantía
necesaria para garantizar la efectividad de cualquier descubierto que en su cuenta
resulte.
Así lo recoge nuestra Ley de Bancos en el segundo párrafo del artículo 228,
cuando señala que" Salvo pacto en contrario, la empresa podrá compensar los saldos
de las distintas cuentas que el cliente mantenga con ella, inclusive cuando se realice
el cierre de una cuenta corriente JI.
24

EFECTOS DEL CONTRATO


El elemento esencial desde el punto de vista jurídico es determinar que efecto
produce sobre el crédito que pasa a integrarse en la cuenta y sobre la relación jurídica
que lo genera el hecho de que en ejecución de las previsiones contractuales quede
reflejado en aquélla. En cuanto al negocio jurídico del que dimana la remesa, hay que
decir que no se ve mínimamente afectado por la existencia de la cuenta corriente, ni
por el hecho de que en ella pase a asentarse el crédito derivado de la misma. Con
respecto al crédito derivado de la remesa y la consiguiente obligación de atenderlo,
subsisten en su cualquiera de los contratantes sólo puede representar un anticipo del
momento de liquidación de la cuenta, con la consiguiente exigibilidad del saldo si es
a favor del concurso, o su inclusión en la masa pasiva si, al momento de declaración
de la insolvencia, era a favor de la otra parte.
En acuerdos de compensación de créditos recíprocos, la exigibilidad se
concreta en el saldo del momento en que se hayan de cancelar.
LIQUIDACION DE LA CUENTA Y EXTINCION DEL CONTRATO
Es inherente a la cuenta corriente el ser un contrato de tracto continuo,
llamado a prolongarse en el tiempo. Sin perjuicio de ello, es normal que
periódicamente los contratantes revisen las cuentas y el ajuste o conciliación del
saldo correspondiente. Una vez producido el acuerdo sobre el saldo, este podrá ser
objeto de cancelación mediante un pago único, o podrá pasar a integrar la primera
partida de un nuevo período, sea por el importe total o por la parte que haya quedado
sin abonar.
La extinción definitiva del contrato no suele venir precedida de pacto expreso
y de propósito. Normalmente coincide con el cese de las relaciones comerciales que
dieron lugar a su nacimiento o con la desaparición de alguno de sus componentes,
cese en la actividad, o declaración de insolvencia.
25

CAPITULO IV

JURISPRUDENCIAS O PRECEDENTES VINCULANTES O PLENOS


JURISDICCIONALES

 EJECUTORIAS

EXP. N.° 00037-2012-PA/TC, LIMA, SCOTIABANK PERU S.A.A


De manera preliminar a la dilucidación de la presente controversia, este
Tribunal Constitucional estima necesario pronunciarse sobre una cuestión procesal
previa, referida al doble rechazo liminar que ha sido decretado por los juzgadores de
las instancias precedentes. En efecto, tal como se aprecia de las resoluciones que
obran en autos, tanto el Segundo Juzgado Especializado en lo Constitucional así
como la Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, han
rechazado liminarmente la demanda de amparo de autos en aplicación del artículo
5.1 del Código Procesal Constitucional, por considerar que la pretensión incoada por
la entidad demandante no resulta ventilable en un proceso constitucional.

EXP. N.° 01182-2010-PA/TC, Lima, Luis Vicente Jesus


Este Colegiado ha considerado que mediante la garantía de la cosa juzgada se
instituye el derecho de todo justiciable, en primer lugar, a que las resoluciones que
hayan puesto fin al proceso judicial no puedan ser recurridas mediante nuevos
medios impugnatorios, ya sea porque estos han sido agotados o porque ha
transcurrido el plazo para impugnarla; y, en segundo lugar, a que el contenido de las
resoluciones que hayan adquirido tal condición no pueda ser dejado sin efecto ni
modificado, sea por actos de otros poderes públicos, de terceros o, incluso, de los
mismos órganos jurisdiccionales que resolvieron el caso en el que se dictó
(fundamentos 36 al 45 de la STC N.º 4587-2004-AA).
26

EXP. N.° 02312-2012-PA/TC, Arequipa, Rosa Maria Hernandez Cardenas


Sostiene que se ha sustentado la exigibilidad de la obligación de pago con
base en la deuda contenida en una cuenta especial proveniente de un contrato de
tarjeta de crédito, señalando arbitrariamente que los contratos de tarjeta de crédito,
por su naturaleza, se subsumen en lo que constituye una cuenta corriente, sin una
motivación suficiente para llegar a dicho análisis, habiéndose omitido explicar con
claridad la naturaleza de los contratos de cuenta corriente y de tarjeta de crédito.
Agrega que se encuentra bajo los alcances de la Resolución del SBS 271-2000, la
cual no establece que al contrato de tarjeta de crédito se le puede aplicar el mismo
procedimiento de la cuenta corriente.
 PRECEDENTES VINCULANTES DEL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL

EXP. N° 04087-2011-PA/TC, Lima, Banco de Comercio, publicado 28 de mayo


del 2012
“CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPUBLICA – SALA CIVIL
PERMANENTE”

 PRECEDENTES VINCULANTES DE LA CORTE SUPREMA

Casación N° 1321-2011 Santa, Banco del Crédito del Peru, publicado 05 de


marzo del 2013
“CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPUBLICA – SALA CIVIL
PERMANENTE”

 PLENOS JURISDICCIONALES
PLENO JURISDICCIONAL NACIONAL COMERCIAL
“Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la República, Piura, 27 y 28 de
setiembre de 2013”
27

CAPITULO V

DERECHO COMPARADO

GUATEMALA. En cuanto a la cuenta corriente está regulada en el Código


guatemalteco así:
“artículo 735". La circunstancia de que en la contabilidad de un comerciante
se abra una cuenta corriente a otro, quien a su vez lleve una cuenta corriente al
primero, no prueba por sí sola, que entre ellos existe un contrato de cuenta corriente",
tal situación no está contempla da en la legislación salvadoreña”
“artículo 738 del Código guatemalteco, hay una pequeña diferencia, solo
habla de deudores solidarios.”
EN HONDURAS
En el Código de Comercio hondureño no aparecen: Las disposiciones
contenidas en el
“artículo 1169 del Código salvadoreño, acerca de la presunción de incluir en
la cuenta corriente todos los negocios propios del giro de cada cuenta corriente; El
artículo 1172, del Código salvadoreño que trata de los efectos del contrato de cuenta
corriente y El artículo 1175 del Código de Comercio salvadoreño que recalca sobre
las consecuencias jurídicas del contrato de cuenta corriente y de la liquidación
respectiva. “
COSTA RICA
Con relación al embargo del saldo eventual, el Código salvadoreño en el
Art.1175 Com. agrega una aclaración que no aparece en el Código costarricense, cual
es de que, "No se consideran como operaciones nuevas las que resulta en de un
derecho del otro cuentacorrentista ya existente en el momento del embargo, aun
cuando todavía no se hubieren hecho las anotaciones respectivas en la cuenta”. En lo
que se refiere a las formas de terminación en el caso que las partes no hubieren
estipulado plazo para la terminación del mismo,
“Art.1174; en Costa Rica deben hacerse necesariamente cada año, aunque no
se haya estipulado”.
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CONCLUSIONES

1. En definitiva, podemos apreciar que el Contrato de cuenta corriente bancaria,


tiene sus antecedentes desde el medioevo y surge en virtud del tráfico
comercial, convirtiéndose en una institución de gran utilidad para el comercio
en general.

2. Consiste en la prestación por parte de una entidad bancaria, en virtud de un


acuerdo de partes de determinadas prestaciones entre ellas el servicio de caja,
que en si mismo, contiene como elementos al mandato y deposito.

3. Del cual puede surgir de acuerdo a nuestra legislación un título ejecutivo,


certificado saldo deudor, que puede ser cobrado por via ejecutiva y que puede
incluir por acuerdo de partes además del servicio de cheques prestado en
descubierto, el cobro de cualquier otro crédito otorgado por el banco al titular
de la cuenta corriente, con los recaudos especificados por la legislación,
doctrina y jurisprudencia imperantes.
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RECOMENDACIONES

1. Comprobar la rentabilidad de la cuenta por norma general, las cuentas


corrientes no ofrecen rentabilidad, ya que los bancos suelen dejar esta ventaja
para las cuentas de ahorro. No obstante, cada vez son más las entidades que
ofrecen cuentas remuneradas, una suerte de cuentas híbridas, que ofrecen una
remuneración por el saldo depositado en la cuenta y, además, tienen todas las
características de las cuentas corrientes.

2. Leer atentamente el contrato y comprobar qué requisitos tiene la cuenta hay


cuentas que para que no tengamos que pagar comisiones imponen una serie
de requisitos como domiciliar la nómina, mantener un saldo mínimo o
domiciliar "x" número de recibos, por ejemplo. Otras, sin embargo, no tienen
requisitos de apertura. Es importante leer el contrato y saber qué requisitos
tiene la cuenta, así como saber qué pasaría en caso de incumplir esas
condiciones.

3. Evaluar las ventajas que nos ofrece la cuenta: hay cuentas que únicamente
permiten realizar la operativa básica, mientras que otras ofrecen ventajas muy
interesantes como la devolución de una parte de las compras o de los recibos
domiciliados, descuentos en carburante, ofertas exclusivas o, incluso, regalos.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ortiz de Zevallos Olaechea, Gonzalo. Informe preparado para la Superintendencia de


Banca y Seguros en agosto de 1993 sobre las necesarias modificaciones a la
legislación bancaria nacional. Pag. 74 y 75

Garrigues, Joaquin. “Contratos Bancarios” Pagina 117. Madrid 1975

Francesco, Messineo. “Manual de Derecho Civil y Comercial” Pag. 144. Ediciones


Juridicas Europa-America. Buenos Aires, 1979.

Fernandez Raimundo-Gomez Leo, Tratado de Derecho Comercial - Teórico Práctico.


T. III D, pag. 156, Ediciones.

Código Comercio Costa Rica., art 595, Libro "De las Obligaciones y los Contratos" -
Sancionado en 1964.

Rodolfo A. Nugués "La Cuenta Corriente Bancaria" , Ediciones Pannedille, Bs.As.


1.970, pág. 51 Exposición de motivos del código Aduanero, al comentar el
Capítulo Primero.-, del Título II, de la Sección I, del mencionado Código.

Giacomo Molle, Considerazioni sull conto corrente bancaria, en "Banca, Borsa e


Titoli di Credito" 1950 pag. 103.

Giraldi Pedro Mario, "Cuenta Corriente Bancaria y Cheque", Edit. Astrea


Bs.As.1.973.

Cám. Civ. y Com., Mercedes, Sala II "Bco. Prov. Bs.As. c/ Bergada A." 3/5/88, L.L.,
1988 E-35.
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ANEXO 01