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Capítulo II

Instalación de la audiencia

I. Inicio del juicio


Como criterios generales tenemos que la audiencia no podrá realizarse sin
la presencia del acusado y su defensa técnica (art. 367.1). En la citación para
el juicio la norma señala que se notifica en domicilio conocido y procesal, será
requerido para su concurrencia al juicio bajo apercibimiento de ser declara-
do contumaz. Lo que hay que considerar aquí es que una vez señalado el do-
micilio procesal, es este en el que se le tiene que citar porque mantener la no-
tificación en domicilio real y procesal lo que hace es que se genere la posibi-
lidad que un mismo acto procesal tenga dos plazos de distintos. Hay que te-
ner en cuenta además que cada Corte Superior tiene establecido un radio ur-
bano en el que las partes deben señalar obligatoriamente domicilio procesal.
Si es un solo acusado o siendo varios ninguno concurre a la apertura de la
audiencia, sin justificar su inasistencia, se señalará nuevo día y hora, sin per-
juicio de declararlos contumaces. Hay la posibilidad entonces de una segun-
da citación de tal forma que se pueda empezar a desarrollar el juicio oral. Si
son varios los acusados y solo concurre alguno de ellos, se debe iniciar con los
asistentes declarándose contumaces a los que no han justificado su ausencia.
Si el acusado ausente o contumaz es capturado o se presente voluntaria-
mente antes de que se cierre la actividad probatoria, se le incorporará a la au-
diencia, se le hará saber los cargos que se le atribuyen y se le informará con-
cisamente de lo actuado hasta ese momento. Se le dará la oportunidad de de-
clarar y de pronunciarse sobre las actuaciones del juicio, y se actuarán de ser
el caso las pruebas compatibles con el estado del juicio (art. 367.5).
Esta regla es importante porque se le reconoce pese a su situación de con-
tumaz o ausente el derecho a presentar las pruebas necesarias. Quizá en el caso
del ausente se puede ser más flexible porque es un sujeto procesal que no es-
taba enterado del caso. En el caso del contumaz si su declaratoria es válida

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entonces se tratará de compatibilizar su derecho a la defensa y la celeridad del


juicio que se ha venido llevando regularmente.
El tratamiento en el Código de Procedimientos Penales respecto al reo au-
sente era bastante rígido y atentatorio contra el derecho a la defensa, que es un
derecho fundamental reconocido por tratados internacionales, cartas constitu-
cionales y en numerosos pronunciamientos de organismos constitucionales. El
Tribunal Constitucional ha definido las características esenciales de este derecho
en el Exp. N° 3741-2004-AA/TC(163) Ramón Hernando Salazar Yarlequé como
la facultad de contradecir y argumentar en defensa de sus derechos e intereses.
Desde la doctrina procesal tenemos que a efectos de garantizar que el acu-
sado se pueda defender de la imputación adecuadamente bajo el principio de
igualdad de armas por lo que se le debe reconocer las siguientes facultades:
1. Control de la prueba que valorará el tribunal en la sentencia para lo cual se
debe garantizar la participación del acusado o su defensa técnica en el contra-
dictorio. 2. Producción de prueba de descargo, a través de la recepción de las
peticiones del acusado siempre que no sean impertinentes o superabundante.
3. Valoración de la prueba, la que debe se tendrá derecho a hacerlo durante los
alegatos finales, entendiéndola como una valoración fáctica. 4. Valoración ju-
rídica. Donde la defensa dará su versión jurídica del comportamiento del acu-
sado que se ha tratado de reconstruir durante el debate. Abarcará también la
pena si esta fuera necesaria(164).
Un procesado en la condición de reo ausente tiene derecho a presentar ac-
tuación de medios de prueba a su favor. Si se reconoce que un ausente debe
tener un abogado que le defienda y que puede absolvérsele valorando pruebas
en esa condición, no existe norma legal que impida que este pueda ofrecer los
medios de prueba a su favor. Esta es una garantía desde la óptica del derecho
fundamental a la defensa consagrada en la Constitución Política del Estado,
inciso 14 del artículo 139. La única limitación podría ser por razones de perti-
nencia y legalidad, esto es, que tenga conexión con el hecho imputado y ade-
más señala el Supremo Tribunal que la prueba ilegal de por si es impertinen-
te, asimismo, debe responder a la regla de necesidad de la prueba, y de opor-
tunidad procesal.
La Ejecutoria Suprema Vinculante R. N. N° 1768-2006-Loreto, del doce
de julio de dos mil seis, dice:

(163) Ver en jurisprudencia en la Web del Tribunal Constitucional <www.tc.gob.pe>. [Fecha de consulta: 16
de julio de 2013].
(164) MAIER, Julio. Ob. cit., Tomo I, p. 588.

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“(…) si bien es cierto el imputado tenía la condición de reo ausente,


ello en modo alguno puede limitar su derecho a la prueba pertinen-
te, en tanto se trata de un elemento de carácter instrumental que in-
tegra el contenido esencial del derecho de defensa reconocido en el
inciso catorce del artículo ciento treinta y nueve de la Constitución
Política, sin que desde el principio de proporcionalidad puede jus-
tificarse impedir toda solicitud de prueba por la mera condición de
reo ausente, pues se introduce un factor disciplinario ajeno por com-
pleto a la función y razón de ser de la actividad probatoria, solo li-
mitable por razones de estricta pertinencia y legalidad [vinculada a
la regla de pertinencia, en tanto que lo ilegal es en sí mismo imper-
tinente], así como por motivos de conducencia y utilidad [que res-
ponden a la regla de necesidad de la prueba], y de oportunidad pro-
cesal; que, en tal virtud, el procedimiento especial establecido en el
artículo trescientos veintiuno del Código de Procedimientos Penales
debe interpretarse a la luz del derecho fundamental a la prueba y al
debido proceso, que exige entender que el desarrollo del juicio oral
no puede concebirse como una actividad meramente leída sino como
una actividad procesal que implica, entre otros numerosos actos pro-
cesales, la actuación de la prueba bajo los principios de oralidad, in-
mediación y concentración”.
El Supremo Tribunal establece que el procedimiento especial estableci-
do en el artículo trescientos veintiuno(165) del Código de Procedimientos Pe-
nales debe interpretarse a la luz del derecho fundamental a la prueba y al de-
bido proceso, y que el juicio oral no puede concebirse como una actividad de
lectura de piezas procesales sino como una actividad procesal que implica la
actuación de la prueba bajo los principios de oralidad, inmediación y concen-
tración. Si bien este es de aplicación para un juicio ordinario, sin embargo la
Suprema no dice nada respecto a los procesos sumarios donde la trasgresión
de derechos del imputado es mayor. Generalmente vemos que se declara au-
sente a un imputado y el fiscal ya formuló acusación y si el juez es del parecer
del Ministerio Público, mantiene una posición de condena expectante por lo

(165) Artículo 321. Si en la instrucción figurasen acusados presentes y ausentes, el Tribunal nombrará para el
juicio oral defensor para los ausentes. La sentencia absolutoria puede comprender a los ausentes; pero la
condenatoria solo puede comprender a los presentes, reservándose respecto de los ausentes. Si estos se
presentan o son aprehendidos después de expedida la sentencia contra los presentes, el Tribunal citará
para la audiencia en que debe juzgarlos; en la cual únicamente se leerá la instrucción, el acta de los
debates orales, la sentencia contra los reos que estuvieron presentes y la resolución de la Corte Suprema,
si la hubiese; se examinará al acusado, se oirá los informes del Fiscal y del defensor y se fallará sin más
trámite.

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que ordena la captura. Si el reo ausente es detenido se le toma su declaración


a veces sin Ministerio Público, luego se remite al fiscal y este dice general y
mecánicamente en su nuevo dictamen que la declaración del imputado no ha
aportado nada nuevo a la investigación por lo que se ratifica en la acusación
y queda el camino expedito para alegatos y dictar sentencia. Y si el acusado
solicita actuación de pruebas se le dice que ya ha precluido la actuación pro-
batoria lo que no parece razonable y es violatorio del derecho de defensa del
imputado ausente. Distinta es la posición del reo contumaz, que ya conoce el
proceso incoado contra él y no solicita actuación de pruebas de descargo, por
lo que hacerlo cuando es intervenido en el caso del sumario, tiene razonabili-
dad que se indique que la estación probatoria ha concluido.
En conclusión, podemos señalar que si bien es entendible que desde la
óptica del sistema inquisitivo se limite derechos a los reos ausentes, y que la
norma ha sido interpretada favoreciendo al imputado por el Tribunal Supre-
mo; lo que se advierte es que la parte del artículo 321 del Código de Procedi-
mientos Penales que dice que si el ausente es aprehendido, deberá ser citado a
la audiencia en la cual únicamente se leerá la instrucción, el acta de los deba-
tes orales, la sentencia contra los reos que estuvieron presentes y la resolución
de la Corte Suprema, si la hubiese; se examinará al acusado, se oirá los infor-
mes del fiscal y del defensor y se fallará sin más trámite; debiera ser inapli-
cada vía control difuso por los jueces porque contraviene la Constitución, sin
perjuicio que se opte por ejercer el derecho de iniciativa legislativa que tiene
la Corte Suprema con la finalidad de modificar la disposición.

1. Apertura del juicio y posición de las partes


Según el artículo 304 del CPPMI en el día y hora fijados, el tribunal se
constituirá en el lugar señalado para la audiencia. Después de verificar la pre-
sencia del Ministerio Público, del imputado y su defensor, y de los demás in-
tervinientes que hubieren sido admitidos, de los testigos, peritos o intérpretes
que deben tomar parte, el presidente del tribunal declarará abierto el debate,
advirtiendo al imputado que esté atento a lo que va oír, ordenando la lectura
de la acusación y del auto de apertura del juicio.
En el NCPP instalada la audiencia, el juez enunciará el número del pro-
ceso, la finalidad específica del juicio, el nombre y los demás datos comple-
tos de identidad personal del acusado, su situación jurídica, el delito objeto
de acusación y el nombre del agraviado (art. 371.1). La idea es que siendo el
juicio público se sepa sobre qué caso versará el juicio oral y quién es la per-
sona imputada.

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El fiscal, como titular de la acción penal, intervendrá exponiendo resumi-


damente los hechos objeto de la acusación, la calificación jurídica y las prue-
bas que ofreció y fueron admitidas. Es decir, hará la presentación de su teoría
del caso mediante un alegato de entrada. Luego podrán intervenir los demás
sujetos procesales a través de sus abogados presentado sus teorías del caso. El
orden será así: los abogados del actor civil y del tercero civil expondrán con-
cisamente sus pretensiones y las pruebas ofrecidas y admitidas. El defensor
del acusado expondrá brevemente sus argumentos de defensa y las pruebas de
descargo ofrecidas y admitidas.
Luego que concluyeron los alegatos de entrada, el juez está obligado a in-
formar al acusado de sus derechos y que libre de manifestarse sobre la acusa-
ción o de no declarar sobre los hechos.
El acusado en cualquier estado del juicio podrá solicitar ser oído, con el fin
de ampliar, aclarar o complementar sus afirmaciones o declarar si anteriormente
se hubiera abstenido; sin embargo, debe tenerse en consideración su conducta
procesal de tal forma que se evite cualquier maniobra dilatoria del juzgamiento.
El acusado tiene derecho a estar comunicado con su defensor, por ello en
el juicio oral está siempre al lado de su asesor jurídico. El derecho de contar
con su abogado no paralizará la audiencia. Se precisa que el derecho a estar co-
municado con su abogado que no podrá ejercer durante su declaración o antes
de responder a las preguntas que se le formulen y deberá responder si es que
aceptan los cargos y se someten al procedimiento de conclusión anticipada.

II. Conclusión anticipada del juicio

1. Antecedentes
La conclusión anticipada del proceso tiene su génesis, en el Perú, en el
proyecto de ley remitido por el entonces presidente del Poder Judicial, Hugo
Sivina y al también entonces presidente del Congreso, Henry Pease García, el
27 de agosto de 2003, y que fue aprobado en sesión de la sala plena de la Cor-
te Suprema. Una iniciativa loable del supremo tribunal ejercitando sus facul-
tades constitucionales y empleando los cauces establecidos. Se aparejó al pro-
yecto de ley una exposición de motivos.
En primer lugar, una de las motivaciones estaba en la política de descar-
ga procesal penal, esto es, disminuir los procesos penales a efectos de evitar
demoras innecesarias que afecten a los justiciables y que está en consonancia

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con el derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas, reconocido en el artículo


10, numeral 2, literal “c” del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polí-
ticos. La segunda motivación era dotarle mayor eficacia al sistema de justicia
penal y la tercera en la búsqueda de una mayor celeridad en todos los proce-
sos que sean de conocimiento de las instancias judiciales. Como anteceden-
tes en el Derecho Comparado está la legislación argentina, el Código Procesal
penal de Neuquén en Argentina en su Libro Sexto que trata sobre los Procedi-
mientos Abreviados que van desde los artículos 497 a 405. Se hace referencia
a dos institutos: instrucción reducida y el juicio abreviado.
Para la instrucción reducida, establece el artículo 497 los requisitos para
su procedencia:
“La instrucción judicial podrá abreviarse cuando se proceda por deli-
to de acción pública en los que se autoriza el juicio correccional y en
los siguientes casos:
1. El imputado hubiese sido sorprendido en flagrancia.
2. Las pruebas recogidas por las autoridades policiales presenta-
das con la denuncia o incluidas en actuaciones administrativas,
fueren suficientes para promover el juicio sin necesidad de otras
diligencias.
3. El imputado hubiese reconocido ante el juez la comisión del delito”.
La norma establece claramente tres supuestos de procedencia, la flagran-
cia, pruebas suficientes para promover juicio y que el imputado se hubiese de-
clarado responsable. Esta es la regla general, sin embargo se fijan excepcio-
nes a la instrucción reducida con base en lo siguiente, esto es, que no corres-
pondería que se abrevie la instrucción cuando:
- El asunto es complejo, es decir, que ofrezca alto grado de dificultad o
las pruebas no se puedan completar rápidamente.
- Si existiesen obstáculos fundados en privilegios constitucionales.
- Si corresponde prisión preventiva del imputado.
La otra institución es el juicio abreviado regulado por el artículo 501 del
Código citado que dice: “Cuando el fiscal, el defensor y el querellante con-
sideren que puede llevarse a cabo el juicio con los elementos de convicción
reunidos en la investigación sumarial, pueden solicitar que el proceso sea de-
finido mediante una audiencia abreviada”.

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Otras legislaciones procesales que inspiraron el proyecto fueron los pro-


cedimientos del “juicio directísimo” y del “juicio inmediato” regulados por
los artículos 449 al 458 del Código de Procedimiento Penal italiano y la Ley
38/2002 del 24 de octubre de 2002 reforma parcial de la Ley de Enjuiciamien-
to Criminal española. En esta última norma citada es menester remitirnos a
la finalidad que se buscaba con ella y en la exposición de motivos se señala-
ba con claridad:

“La presente ley es fruto destacado del espíritu de consenso que ani-
ma el Pacto de Estado para la reforma de la justicia. Entre los mu-
chos objetivos de dicho pacto está el de que una futura Ley de Enjui-
ciamiento Criminal consiga la agilización de los procedimientos, la
mejora de los procedimientos abreviados, el enjuiciamiento inmedia-
to de los delitos menos graves y flagrantes, y la simplificación de trá-
mites en las grandes causas. Este objetivo no admite demora y debe
ser acometido con prontitud a través de una reforma parcial de la ac-
tual Ley de Enjuiciamiento Criminal. Se trata de profundizar en la vía
abierta por lo que en el lenguaje forense y hasta en el lenguaje colo-
quial se conocen como juicios rápidos, dando lugar en algunos casos
a una justicia realmente inmediata”.

Dentro de un conjunto de modificaciones la Ley 38/2002 se estableció el


procedimiento para el enjuiciamiento rápido de determinados delitos fijando
en el artículo 795 el ámbito de aplicación en la instrucción y enjuiciamiento
de delitos castigados con pena privativa de libertad no mayor de 5 años u otras
penas conjuntas o alternativas cuya duración no exceda de 10 años. Otro re-
quisito para la procedencia es que se trate de delitos flagrantes.

El artículo 795, en el inciso 1, establece una definición de flagrancia de


la siguiente forma:

“Que se estuviese cometiendo o se acabare de cometer cuando el de-


lincuente sea sorprendido en el acto. Se entenderá sorprendido en el
acto no solo al delincuente que fuere detenido en el momento de es-
tar cometiendo el delito, sino también al detenido o perseguido in-
mediatamente después de cometerlo, si la persecución durare o no se
suspendiere mientras el delincuente no se ponga fuera del inmediato
alcance de los que le persiguen. También se considerará delincuente
in fraganti aquel a quien se sorprendiere inmediatamente después de
cometido un delito con efectos, instrumentos o vestigios que permi-
tan presumir su participación en él”.

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Además fija un catálogo de delitos en los que se puede aplicar siendo es-
tos, lesiones, coacciones, amenazas o violencia física o psíquica habitual, de-
litos de hurto, delitos de robo, delitos de hurto y robo de uso de vehículos y
delitos contra la seguridad del tráfico. Otro supuesto es que se trate de un he-
cho punible cuya instrucción sea presumible que será sencilla.

La normativa comentada fue el fundamento de Derecho Comparado


del proyecto presentado y que con modificaciones se plasmara en la Ley
Nº 28122.

En el R. N. N° 001766-2004-Callao del 21 de setiembre de 2004, ejecu-


toria vinculante se señala que el Fiscal Supremo en lo Penal ha cuestionado la
legalidad del procedimiento seguido por el tribunal de instancia para dictar la
sentencia recurrida estimando que no se debió aplicar la conclusión anticipada
regulada por la Ley Nº 28122. Frente a este cuestionamiento, el Supremo Tri-
bunal considera que la ley trae dos institutos procesales, la conclusión antici-
pada de la instrucción judicial y la conclusión anticipada del debate o del jui-
cio oral. Que en el primer instituto de conclusión anticipada de la instrucción
no se requiere la aceptación del procesado esto es que su voluntad no puede
impedir que se aplique y que está circunscrito a determinados tipos penales y
a procesos simples, siendo los delitos los que están detallados en el artículo 1
de la Ley Nº 28122: “La instrucción judicial podrá concluir en forma antici-
pada, en los procesos por los delitos previstos en los artículos 121, 122, 185,
186, 188, 189 primera parte y 298 del Código Penal (…)”.

Además se debe aparejar a estos tipos penales otros supuestos como fla-
grancia delictiva, que la investigación preliminar con la intervención del fis-
cal tenga suficiencia probatoria y también haya confesión sincera. El Supre-
mo Tribunal con relación al segundo instituto, esto es, la conclusión antici-
pada del juicio oral, afirma que procede bajo el principio de consenso, es de-
cir, que se requiere la aceptación de los cargos por el imputado y su defensa
para darle curso al procedimiento. Una vez cumplido este requisito el tribunal
tiene sus facultades plenas para poder condenar e incluso absolver al acusa-
do. La aceptación del acusado no significa un allanamiento a la pena y repa-
ración civil solicitada. Los tipos penales que pueden ser sometidos a la con-
clusión anticipada del juicio oral, son todos porque es una institución autóno-
ma y no está sujeta a los tipos penales simples para los de la conclusión anti-
cipada de la instrucción. Por eso cabe admitir en ella los delitos de tráfico de
drogas; aunque esto va en contrario del espíritu original que animó el proyec-
to de ley presentado por la Corte Suprema, esto es, circunscribirla a determi-
nados tipos penales expresándolo así:

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“La Ley establece reglas de abreviación de la instrucción por deli-


tos de lesiones graves y leves dolosas (arts. 121 y 122 del CP), hurto
simple (art. 185 del CP), hurto agravado (art. 186 del CP), robo sim-
ple (art. 181 del CP), robo agravado (art. 189 primera parte del CP)
y micro comercialización de drogas (art. 298 del CP). La limitación
de su ámbito objetivo a este grupo de ilícitos obedece a su preponde-
rancia en las cifras de la criminalidad de nuestro país, pero también a
que en estos delitos, por la entidad de las penas previstas en el Códi-
go Penal, suele decretarse detenciones preventivas o condenas a pena
efectiva de privación de libertad. Con lo que el efecto esperado de la
norma no se reduce a la restricción de la duración de la etapa judicial
sino también, según el caso, de la detención preventiva, reduciéndo-
se así la cifra de detenidos no sentenciados”(166).
Como conclusión arribada tenemos que, si bien es verdad, la Sala Suprema
en aras de la eficacia del sistema judicial penal y la celeridad procesal permi-
te que se aplique a los delitos más graves, sin embargo, debe tenerse en cuen-
ta que la imposición del juez para aplicar la conclusión anticipada en la ins-
trucción, aun en contra de la oposición del imputado puede considerarse aten-
tatoria contra su derecho a la defensa, por lo que en aras de un proceso más
garantista consideramos que la aceptación es indispensable en ambos institu-
tos delimitados por la sala por lo que no comparto su posición que solo debe
ser en la etapa oral.

2. Votación de cuestiones de hecho en la conclusión anticipada


Las cuestiones de hecho según el procesalista César San Martín tienen la
denominación de veredicto, que es una exigencia al tribunal para que se con-
centre exclusivamente a establecer los puntos probados y no probados del pro-
ceso penal, haciendo una abstracción de consideraciones jurídicas y solamen-
te concentrándose en lo fáctico.
En el artículo 279 del Código de Procedimientos Penales modificado por
la Ley N° 28117 hace referencia al momento que deben votarse las cuestiones
de hecho: “concluidos los informes, el Presidente concederá la palabra al acu-
sado, para que exponga lo que estime conveniente a su defensa. A continua-
ción declarará cerrado el debate y suspenderá la audiencia para votar las cues-
tiones de hecho y dictar sentencia”.

(166) Exposición de motivos presentado en el Proyecto de Ley de la Corte Suprema, contenido en el Oficio
Nº 3934-2003-P-PJ remitido al Congreso fechado 27 de agosto de 2003. Fuente. Portal del Congreso
de la República. <www.congreso.gob.pe>, [fecha de consulta: 18 de abril de 2014].

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El artículo 281 del Código acotado establece como regla que el tribunal
antes de fallar votará previamente cada una de las cuestiones de hecho debien-
do considerar las conclusiones escritas presentadas por el fiscal, el defensor
y la parte civil. Luego de esta primera votación inmediatamente se votará la
pena. Guzmán Ferrer, ex Vocal Superior de Ica cuya obra no ha sido ponde-
rada lo suficiente, cita el comentario del doctor M. H. Cornejo quien al ana-
lizar el artículo 281 dice que este fija el principio fundamental que en toda
sentencia que merezca ese nombre debe existir división entre las cuestiones
de hecho y la pena. Que las cuestiones de hecho deben votarse independien-
temente de la pena y que las cuestiones de hecho deben plantearse por el tri-
bunal de común acuerdo teniendo en cuenta las conclusiones presentadas por
la acusación y la defensa(167). En dicha obra se cita al doctor J. J. Calle quien
respecto a una pluralidad de acusados dice que las cuestiones de hecho deben
formularse separadamente para cada uno de ellos y si un procesado está acu-
sado por varios delitos se establecer­á el cuestionario respecto de cada uno.
Aquí se advierte una nota importante, el cuestionario, es decir, que el tribu-
nal se formulará interrogantes respecto de los hechos y que dando sustento
a la sentencia: “(…) deben comprender todas las circunstancias objetivas y
subjetivas a que está vinculada la represión, esto es, causas que las eliminan
o atenúan las condiciones de culpabilidad y las que deben apreciarse para la
aplicación de la pena (…)”(168).
La jurisprudencia de la Corte Suprema ha entendido que las cuestiones de
hecho deben votarse mediante una respuesta de confirmación o no, por ello en
esa línea tenemos que las respuestas a las mismas deben ser absueltas con los
monosílabos “sí” o “no”(169) y que acarrea la nulidad de la sentencia si no se ha
contestado en algún sentido. De esto podemos colegir que es tendencia juris-
prudencial que si no existe un tratamiento adecuado de las cuestiones de he-
cho esto puede traer la nulidad de los fallos y ratifica esta línea en las siguien-
tes ejecutorias supremas. En el R. N. N° 1857-2003-Huánuco(170), del siete de
enero de dos mil cuatro, se dice:
“Asimismo, en los casos en que se dicte condena imponiendo pena
privativa de libertad con el carácter de efectiva, la Sala Penal Superior

(167) GUZMÁN FERRER, Fernando. Código de Procedimientos Penales. Editorial Científica. 8ª edición,
Lima, 1982, p. 476.
(168) Ídem.
(169) Ver: En Anales Judiciales 1947. p. 381. Revista de Jurisprudencia Peruana, 1976. p. 1020. Citado por
Guzmán Ferrer. Ob. cit., p. 479.
(170) Jurisprudencia Sistematizada de la Corte Suprema Perú. Editado por Comisión Europea, Jusper, Poder
Judicial, 2008, edición digital.

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se encuentra obligada a plantear, discutir y votar las cuestiones de he-


cho, conforme lo prevé el artículo doscientos ochenta y uno del Códi-
go de Procedimientos Penales, concordante con el artículo doscientos
ochenta y cinco del acotado; omisión que también acarrea la nulidad
de la recurrida por no ser susceptible de subsanación (…)”.
En el R.N. N° 4041-2004-Loreto(171), del diecisiete de febrero del año dos
mil cinco se advierte que hay omisión de la firma en las cuestiones de hecho
sancionándola con nulidad. Por otro lado, el Código de Procedimientos Pena-
les en el artículo 282 establece que para las resoluciones de las cuestiones de
hecho bastará mayoría de votos y aquí se consagra también las reglas de vo-
tación de la pena. La doctrina jurisprudencial de la Corte Suprema conforme
a esta regulación legal separa la votación de las cuestiones de hecho y de la
pena; pero debe tenerse en cuenta que las cuestiones de hecho, esto es, la par-
te fáctica aborda todo los datos que deberán sustentar tipicidad, antijuridici-
dad, culpabilidad y pena y que han sido objeto de contradictorio. Aquí hay un
asunto que no debe dejar de tomarse en cuenta para el fundamento del porqué
no se votarán cuestiones de hecho y es porque ha existido una suerte de con-
vención sobre determinados hechos que tiene, por ejemplo, regulación en el
NCPP(172); sin embargo, atendiendo que como señala la propia jurisprudencia
vinculante si el tribunal puede también absolver, significando entonces que ha-
bría una discordancia con la propia posición del inculpado que se ha someti-
do a la conclusión en consecuencia si no hay acuerdo, los hechos controverti-
dos deben ser votados.
Declarada la conclusión anticipada del debate oral, se dictará sentencia en
esa misma sesión o en la siguiente y no podrá postergarse por más de 48 horas,
bajo sanción de nulidad. En estos casos no cabe plantear y votar las cuestiones
de hecho conforme lo establece el artículo 281 del Código de Procedimientos
Penales, en principio porque la norma especial no lo estipula de modo expreso,
sino también porque el citado artículo 281 tiene como presupuesto una audien-
cia precedida de la contradicción de cargos y de una actividad probatoria reali-
zada para verificar –rechazando o aceptando– las afirmaciones de las partes, que
es lo que no existe en esta modalidad especial de finalización del procedimiento
penal y que es la idea principal de la Sentencia Vinculante Nº 2206-2005-Aya-
cucho de doce de julio de dos mil cinco, centrada en lo señalado por el inciso 2

(171) Ídem.
(172) Artículo 350, inciso 2. Los demás sujetos procesales podrán proponer los hechos que aceptan y que el
juez dará por acreditados, obviando su actuación probatoria en el juicio. Asimismo, podrán proponer
acuerdos acerca de los medios de prueba que serán necesarios para que determinados hechos se estimen
probados.

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del artículo 5 de la Ley Nº 28122 que dice: “Si se produce la confesión del acu-
sado, el juzgador preguntará al defensor si está conforme con él. Si la respuesta
es afirmativa, se declara la conclusión anticipada del debate oral”.
Se aprecia en la Sentencia Vinculante R.N. N° 2206-2005-Ayacucho, de
doce de julio de dos mil cinco, que el sentenciado no se conformó con la pena
y por eso interpuso recurso de nulidad argumentando que no se había tomado
en cuenta la confesión sincera para disminuir. En este caso, si ese era un he-
cho que la defensa consideraba que debía tomarse en cuenta para la graduación
de la pena, pudo utilizar la regla del inciso 3 del artículo 5 de la Ley Nº 28122
que permite oralizar medio probatorio sobre la pena y la reparación civil. Si
se hubiera procedido así, entonces si el tribunal tendría que haber sometido a
votación esa cuestión de hecho planteada por la defensa, es decir, primero si
la conducta procesal estaba dentro del instituto de confesión sincera, y segun-
do si debía tomarse en cuenta como criterio de atenuación.
En la ejecutoria N° 1838-2005-Madre de Dios(173), del veintitrés de agos-
to de dos mil cinco la fiscalía, apelante alegó que la conformidad del acusa-
do no lo había sido de la reparación civil en contravención del artículo 5 de
la Ley Nº 28122 habiendo el Supremo Tribunal resuelto en contra de este ar-
gumento así:
“(…) atento a la aceptación de cargos del imputado, no es relevante
para condicionar la validez del fallo impugnado que en el acta de la
audiencia no se consignó el extremo referido a la responsabilidad ci-
vil, en tanto que esta es consecuencia de la responsabilidad penal y,
además, el acusado no cuestionó su imposición”.
Que la fiscalía, igualmente, si cuestionaba el hecho de que no se le había
solicitado conformidad en cuanto a la reparación civil, debió controvertir en
dicho extremo y no lo hizo, convalidando así esta deficiencia de la Sala Supe-
rior, puesto que la norma es bastante clara ya que exige conformidad respec-
to a la reparación civil.
En la siguiente ejecutoria, la Procuraduría interpone recurso de nulidad
porque se fijó como reparación civil en su concepto exigua habiendo la Sala
Penal Permanente en el R.N. N° 2770-2004-Callao(174), de dieciocho de no-
viembre de dos mil cuatro, resuelto de la siguiente forma:

(173) Jurisprudencia Sistematizada de la Corte Suprema Perú. Editado por Comisión Europea. Jusper. Poder
Judicial, 2008, edición digital.
(174) Ídem.

274
Derecho Procesal Penal

“Que, en el presente caso, luego de instalarse el juicio oral y fijar los


términos del debate, se preguntó al imputado y su defensa si el pri-
mero se consideraba autor del delito materia de acusación fiscal y res-
ponsable del pago de la reparación civil, al responder en sentido posi-
tivo con aceptación de su defensa y sin exigencia de actuación proba-
toria alguna dio lugar a la sentencia recurrida; que siendo así, el agra-
vio de la parte civil con relación a este extremo de su recurso impug-
natorio no resulta atendible”.
En conclusión, si como regla general no se deben votar las cuestiones de
hecho porque se está ante una suerte de convenciones, sobre estos cabe la ex-
cepción cuando hay controversia por ejemplo en cuanto a la reparación civil
o cuando el mismo tribunal discrepa de relación a los hechos que sustentarán
el juicio de tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad y determinación de la pena.

III. Alcances de la conclusión anticipada


Frente a las preocupaciones existentes en la judicatura respecto de la
conclusión anticipada se dictó Acuerdo Plenario N° 5-2008/CJ-116 del die-
ciocho de julio de dos mil ocho. El Pleno de jueces supremos se planteó los
siguientes temas de discusión: 1. La institución procesal de la conformidad.
2. La oportunidad procesal para acogerse a la conformidad. 3. Las posibi-
lidades existentes para declarar la conformidad parcial. 4. La convocatoria
como testigo del imputado conformado. 5. El alcance de los efectos vincu-
lantes de la conformidad del acusado. 6. La medición de la pena en relación
con la conformidad y la confesión; y, 7. La conformidad y el objeto civil del
proceso penal.

1. La conformidad
Como su nombre lo indica, es aceptación de algo, en la conclusión an-
ticipada es un requisito para que el trámite se adecúe a este procedimien-
to más expeditivo y es esta su finalidad y no necesariamente para que se le
deba beneficiar en la pena quien se ha acogido y así se reconoce en la Ejecu-
toria Suprema R.N. Nº 3532-2006-Arequipa(175) del veintiocho de noviem-
bre de dos mil seis.

(175) Anales Judiciales de la Corte Suprema. Año Judicial 2006. Tomo XCV. Editado por Centro de Investi-
gaciones Judiciales, Lima 2007, p. 143.

275
Víctor Jimmy Arbulú Martínez

“Que la institución de la conformidad dentro del marco de la conclu-


sión anticipada del debate oral tiene como presupuesto abreviar el pro-
cedimiento y no necesariamente la disminución de la punición (…)”.
En esta Ejecutoria Suprema se cuestionaba la legalidad del procedimien-
to de conclusión anticipada, toda vez que al imputado se le había impuesto
una pena drástica porque habían innumerables pruebas respecto a su participa-
ción en delitos de robo, esta era la razón y la sala antes de pronunciarse sobre
el fondo hizo un examen de la forma cómo se había llevado el procedimiento,
no encontrando ningún vicio de nulidad.
A este primer tema, el supremo tribunal estableciendo un criterio general
que el tribunal responsable del juzgamiento, en ese procedimiento no puede
agregar ni reducir los hechos o circunstancias descritos por el fiscal y acepta-
dos por el imputado y su defensa. Tampoco puede pronunciarse acerca de la
existencia o no de las pruebas o elementos de convicción. Aquí predomina la
regla a confesión de parte, relevo de prueba; sin embargo, siendo esta una ma-
teria tan delicada porque hay limitación de derechos fundamentales y si bien
hay reglas como que no basta la sola sindicación para condenar, tampoco debe
aceptarse el auto inculpación sin prueba que corrobore.

2. Oportunidad procesal del acusado para acogerse a la conformidad


Se tiene que Ley Nº 28122 en su artículo 5 que establece que la sala lue-
go de instalada la audiencia, preguntará al acusado si acepta ser autor o partí-
cipe del delito materia de la acusación y responsable de la reparación civil y si
hay aceptación y su abogado defensor está conforme se declara la conclusión
anticipada del debate oral. Es decir que es cuando se le emplace en el perio-
do inicial y, siempre, antes que se inicie el periodo probatorio del juicio oral,
sino ya no tendría sentido. En este aspecto debo disentir de este criterio toda
vez que si la celeridad procesal está de por medio no veo ningún reparo en
aceptar en cualquier estado del juicio oral la solicitud de conclusión anticipa-
da, salvo que este sea solicitada con ánimo dilatorio o malicioso. Si se acep-
ta, se deben reducir los beneficios en cuanto a disminución de pena, ya que la
idea es esa, que contribuya en la celeridad procesal, lo que debe ser pondera-
do por el colegiado.

3. La conformidad parcial
Está expresamente autorizada por la Ley Nº 28112 en el inciso 4 del ar-
tículo 5 cuando se dice que si son varios los acusados y solamente confie-
sa una parte de ellos, con respecto a estos, se aplicará el trámite previsto y se

276
Derecho Procesal Penal

expedirá sentencia, prosiguiéndose la audiencia con los no confesos excepto


cuando la sala estime que se puede afectar el resultado del debate oral. Es po-
sible un juzgamiento independiente para los acusados no conformados, que
se producirá siempre que los hechos estén clara y nítidamente definidos en la
acusación, y el relato fáctico que contiene la misma delimite perfectamente
los roles y la conducta específica que realizó cada copartícipe. Aunque el su-
premo tribunal entiendo que le pone énfasis en cuanto a la individualización
en la etapa previa al juzgamiento, y advertimos que este es un requisito para
abrir instrucción y llegado al acto de inicio de juzgamiento se tienen mayo-
res datos que aportan a establecer con mayor nitidez cual ha sido el compor-
tamiento de los imputados en el delito atribuido. De todas formas nos parece
razonable que haya conformidad parcial de tal forma que se resuelva la situa-
ción de algunos de los imputados.

4. Convocatoria como testigo del imputado conformado


Puede declarar en el juicio contradictorio seguido con los acusados no con-
formados y el régimen jurídico aplicable es el establecido para los testigos, con
la misma obligación de concurrir, y sometido a las mismas consecuencias pe-
nales que cualquier otro testigo si es que mintiera y en igual situación estarán,
los coimputados sobreseídos o absueltos con anterioridad y además debe per-
manecer latente las sospechas que puedan merecer sus declaraciones. Es ra-
zonable si ya se definió la situación jurídica de los conformados su convoca-
toria sea en calidad de testigo.

5. Alcance de los efectos vinculantes de la conformidad del acusado


El tribunal está vinculado absolutamente a los hechos conformados. No
solo tiene un deber de instrucción o información, también tiene poderes de re-
visión in bonam partem respecto a su configuración jurídica, dentro de los lí-
mites del principio acusatorio y del respeto al principio de contradicción, y,
en consecuencia, está autorizado a dictar la sentencia que proceda. Asimismo,
puede dosificar la pena dentro del marco jurídico del tipo legal en aplicación
de los artículos 45 y 46 del Código Penal. El tribunal no puede ir más allá de
los hechos conformados, porque esto sería atentar contra el derecho de defen-
sa de quien o quienes se han sometido a la conclusión anticipada.

6. Medición de la pena en relación con la conformidad y la confesión


La sentencia conformada no tiene efectos extensivos o prejudiciales so-
bre la sentencia dictada en el juicio contradictorio y si en este juicio surgen

277
Víctor Jimmy Arbulú Martínez

datos nuevos que favorezcan la situación jurídica de los reos conformados, en


el fallo que se dicte puede revisarse la sentencia con el fin de atenuar la pena.
Aquí el tribunal se pone un límite a su facultad sancionadora y más bien bajo
el principio de favorabilidad puede revisar la sentencia conformada a efectos
de dar un trato más benigno a los condenados conformados.
Existe cierta coincidencia entre la regulación de la confesión y la función
de la conformidad. La confesión, para que configure una circunstancia atenuan-
te de carácter excepcional, está sujeta a determinados requisitos legalmente es-
tipulados, cuya razón es la facilitación del esclarecimiento de los hechos de-
lictivos y que sea relevante para la investigación de estos. No obstante ello, la
conformidad de cumplir sus requisitos legales importa necesariamente una re-
ducción de la pena, por aplicación analógica del artículo 471(176) del Nuevo Có-
digo Procesal Penal que regula la terminación anticipada, pero señala el Ple-
no de Supremos, con una reducción inferior a la sexta parte.
En la doctrina jurisprudencial de la Corte Suprema se ha establecido como
notas características de la confesión sincera su espontaneidad, es decir, que el
agente voluntariamente puede dar información respecto a su propio compor-
tamiento, obviamente esto tiene que ser sin presiones de ninguna índole, salvo
informándole sobre los beneficios de la institución y que esta información en-
tregada respecto de su actuación sea veraz y así lo señala la Ejecutoria Supre-
ma R.N. Nº 3678-2006-Tumbes(177), de diecisiete de noviembre de dos mil seis:
“Que, respecto a la pena impuesta al encausado José Luis Vásquez
Fernández, es de acotar que si bien se acogió a la conclusión antici-
pada del debate oral –como se aprecia del acta de fojas trescientos se-
senta– lo cierto es que ello no puede homologarse a la confesión sin-
cera que regula el artículo ciento treinta y seis del Código de Proce-
dimientos Penales –que otorga el beneficio de la disminución pruden-
cial de la pena–, pues carece de los requisitos de veracidad y espon-
taneidad que este Supremo Tribunal tiene establecidos”.
En la Ejecutoria Suprema R.N. Nº 1292-2006-Lima(178), del veintiocho de
noviembre de dos mil seis se realiza una distinción entre la confesión sincera

(176) Artículo 471. Reducción adicional acumulable en el Procedimiento de Terminación Anticipada.- El


imputado que se acoja a este proceso recibirá un beneficio de reducción de la pena de una sexta parte.
Este beneficio es adicional y se acumulará al que reciba por confesión.
(177) Anales Judiciales de la Corte Suprema. Año Judicial 2006, Tomo XCV, Editado por Centro de
Investigaciones Judiciales, Lima 2007, p. 159.
(178) Jurisprudencia Sistematizada de la Corte Suprema Perú. Editado por Comisión Europea. Jusper. Poder
Judicial, 2008, edición digital.

278
Derecho Procesal Penal

invocada por el impugnante, alegando que se le había impuesto una pena por
encima del mínimo legal y la adhesión a los cargos para concluir anticipada-
mente el juicio oral así:
“(…) el imputado no admitió los hechos en el curso del periodo inves-
tigatorio –preliminar y judicial–, por lo que no es posible aplicar el ar-
tículo ciento treinta y seis del Código de Procedimientos Penales que
incorpora una atenuación excepcional por confesión sincera [es de dis-
tinguir la confesión como medio de prueba, única que permite la apli-
cación de la atenuación excepcional, de la admisión de cargos como
expresión del principio de adhesión o del consenso y destinado exclu-
sivamente a concluir el juicio oral renunciando a su vez a la actividad
probatoria]; que, siendo así, al haberse impuesto al acusado el mínimo
legal no es del caso rebajar la pena por debajo de ese límite (…)”.
La Ejecutoria Suprema R.N. Nº 1292-2006 además fija el contenido de la
conformidad absoluta del imputado, esto es, aceptación de hechos y la repa-
ración civil solicitada en el acto postulatorio:
“Que del acta de fojas cuatrocientos cuarenta y siete se advierte que
el imputado y su abogado defensor se acogieron a la conclusión anti-
cipada del acto oral y, por tanto, el primero se declaró confeso de los
hechos que se le imputan y aceptó ser autor de los mismos y respon-
sable de la reparación civil, a la vez que pidió se tenga en cuenta su
arrepentimiento; que, siendo así, carece de virtualidad la alegación
que se formula en el sentido que no se le permitió referir los hechos
tal como sucedieron, en tanto que de dicha acta no aparece evidencia
alguna de esa supuesta voluntad condicionada de aceptación de car-
gos, tanto más si la institución de la conformidad supone la acepta-
ción absoluta de los hechos glosados en la acusación fiscal, sin que
corresponda formular algún cuestionamiento del relato hecho valer
por el fiscal”.

7. Conformidad y el objeto civil


La conformidad sobre el objeto civil está informada por los principios dis-
positivo y de congruencia. Si no se cuestiona la reparación civil no es posible
modificarla. Debe respetar la pretensión civil alternativa de la parte civil. Es
posible, si fuera el caso, la interrupción del juicio para la actuación de prue-
bas en aras de la determinación de la reparación civil. Debe tomarse en cuenta
para su concreción la suma global y la regla de la solidaridad en los supuestos
de codelincuencia. La variación del monto de la reparación civil en la segunda

279
Víctor Jimmy Arbulú Martínez

sentencia no altera la fijada en la sentencia conformada. La persecución de la


reparación civil le corresponde a la fiscalía y a la parte civil por ello el tribu-
nal se somete a esos parámetros.

Como primera conclusión tenemos que la conformidad no debe confundirse


necesariamente con penas benignas al imputado; lo que hace simplemente es
dar celeridad a la causa. Una segunda es que la oportunidad en el juicio oral
para acogerse es la primera etapa dice el Acuerdo Plenario, posición que no
parece razonable si ponemos por delante el principio de celeridad procesal, y
entonces el imputado podría solicitarlo antes de la finalización de la etapa pro-
batoria, salvo que lo haga para entrampar la causa de tal forma que el tribunal
esté obligado a rechazar la solicitud. La tercera conclusión es que nos parece
correcto, siempre que no entrampe el desarrollo del proceso aceptar la confor-
midad parcial por alguno de los imputados. La cuarta conclusión la tenemos
en que nos parece correcto establecer que si ya se definió la situación jurídica
de los conformados, su convocatoria sea en calidad de testigo. La quinta con-
clusión es que el tribunal no puede ir más allá de los hechos conformados por-
que sería atentar contra el derecho de defensa de quien o quienes se han so-
metido a la conclusión anticipada. La sexta conclusión es que las sentencias
de los conformados tiene la calidad de cosa juzgada y aquí el tribunal se pone
un límite a su facultad sancionadora y más bien bajo el principio de favorabi-
lidad puede revisar la sentencia conformada, a efectos de dar un trato más be-
nigno a los condenados conformados si del juicio de los no conformados apa-
recen datos en esa dirección.

IV. Conclusión anticipada del juicio en el NCPP


Esta institución se aplica en el juicio oral, cuando el juez según el artículo
372.1 después de haber instruido de sus derechos al acusado, como el guardar
silencio, de contar con abogado, derecho a ofrecer pruebas, es decir, se le pre-
guntará si admite ser autor o partícipe del delito materia de acusación y res-
ponsable de la reparación civil.

El acusado tiene derecho a consultar a su abogado para responder. Si lo


hace afirmativamente, el juez declarará la conclusión del juicio. A diferencia del
procedimiento vinculado al Código de Procedimiento de 1940, en esta conclu-
sión sí se le da participación al fiscal, pues el acusado antes de responder pue-
de solicitar conferenciar con el fiscal para llegar a un acuerdo sobre la pena, y
el juez suspenderá por breve término que sería en la misma sesión. La idea es
que esto tampoco se convierta en una analogía de la terminación anticipada,

280
Derecho Procesal Penal

porque entonces se entramparía el juicio oral. Si no hay acuerdo, queda la pena


a potestad del juez si es que el acusado acepta los cargos.
La sentencia se dictará en esa misma sesión o en la siguiente, que no podrá
postergarse por más de cuarenta y ocho horas, bajo sanción de nulidad del juicio.
Si es en la misma sesión y podría dictarse oralmente en forma resumida la parte
considerativa y resolutiva, con cargo a la redacción final antes de las 48 horas.
Puede darse el caso que el imputado acepta los cargos pero no la pena y
reparación civil solicitada por el fiscal. El juez puede generar debate de estos
temas y determinará las pruebas que podrán actuarse. En el caso de las penas,
por ejemplo, si hay atenuantes o agravantes, o imputabilidad restringida. La ad-
misión de prueba deberá admitirse bajo las reglas de pertinencia, conducencia
y utilidad. La base para la determinación de la pena está indicada en los artícu-
los 45, 46, 46a, 46b y 46c del CP. Si es en el ámbito reparativo será la prueba
de los daños que ha generado el delito, emergente, lucro cesante y daño moral.

1. Pluralidad de agentes
La regla es que si son varios los acusados y solamente admiten los cargos
una parte de ellos, con respecto a estos últimos se aplicará el trámite de conclu-
sión anticipada, y se expedirá sentencia, continuando el proceso respecto a los
no confesos. Esto deberá ser sopesado por el juez, pues podría facultativamen-
te establecer que continúe el juicio oral sin perjuicio de reconocer los efectos
premiales a los confesos. Por otro lado, si acepta y sentencia a una parte y pro-
sigue luego con los que no lo han hecho, se podrá recurrir a los conformados
en calidad de testigos que en esta nueva circunstancia tienen que declarar con
veracidad, pues sino podrían ser denunciados penalmente por falso testimonio.
En caso de acuerdo con el fiscal de la pena o reparación civil, la sentencia
de conformidad se dictará aceptando los términos del acuerdo como regla ge-
neral; pero consideramos que existe todavía un margen de control de legalidad
del juez pues imaginemos si es que en un caso de violación de menor de edad
con pena mínima de 30 años, se acuerde que la pena será 10 años. El juez po-
drá dictar sentencia rechazando el acuerdo e imponiendo la pena que propor-
cionalmente y legalmente le corresponde.

2. Absolución
La posibilidad de absolución estaba precisada en Acuerdo Plenario sobre
Conclusión anticipada, porque se basa en el supuesto que no basta la autoin-
criminación para dictar sentencia condenatoria. Deben existir elementos de

281
Víctor Jimmy Arbulú Martínez

prueba corroborantes. En el NCPP se le da facultades al juez para absolver si


estima que el hecho no constituye delito o resulta manifiesta la concurrencia
de cualquier causa que exima o atenúa la responsabilidad penal.
Respecto de la aceptación no vincula al juez penal la conformidad del acu-
sado sobre el monto de la reparación civil, siempre que exista actor civil cons-
tituido en autos y hubiera observado expresamente la cuantía fijada por el fis-
cal o que ha sido objeto de conformidad. El juez penal podrá fijar el monto que
corresponde si su imposición resultare posible o, en todo caso, diferir su deter-
minación con la sentencia que ponga fin al juicio. Si hay actor civil, la fiscalía
ya no tiene legitimidad para arribar acuerdos sobre ese tema.

V. Alegato de apertura
¿Qué es el alegato de apertura? Es una exposición resumida de la teoría
del caso, que tiene como objetivo ofrecer al juez una forma de enfocar nues-
tra teoría del caso. Mediante este discurso se anunciará al juez lo que están a
punto de ver en el juicio que se iba a iniciar(179). El alegato de apertura es la
oportunidad del abogado para presentar su teoría del caso. Por medio del ale-
gato, el juez tomará por primera vez contacto con los hechos y antecedentes
que fundamentan el caso de la parte. Si decimos que se va a exponer resumi-
damente la teoría del caso sobre esta diremos que consiste en subsumir los he-
chos, dentro de la norma penal según los elementos de convicción recopila-
dos; esto es, que la teoría del caso es el resultado de la hipótesis fáctica, jurí-
dica y probatoria que maneja el defensor y Ministerio Público. La teoría del
caso es un ángulo, un punto de vista de mirar la prueba.
Por ejemplo, en un caso de homicidio el fiscal en su alegato de apertu-
ra dirá que la evidencia indica que el acusado tenía un motivo para asesinar a
la víctima, puesto que en una riña anterior a los hechos había sido humillado
delante de su familia y amenazado con matarle; y que fue visto por un testigo
en los alrededores de la escena del crimen, el día y hora que falleció la vícti-
ma. La defensa ofrecerá demostrar en juicio que el testigo de la fiscalía no es
imparcial porque anteriormente había tenido un conflicto con el acusado y en
consecuencia no tenía credibilidad. Además ofrecía un testigo que iba a indi-
car que el acusado en el día y hora de los hechos se encontraba cenando en un
restaurante por lo que era imposible que este haya cometido el crimen.

(179) BAYTELMAN A., Andrés y DUCE J., Mauricio. Litigación penal y juicio oral. Fondo Justicia y Sociedad
Fundación Esquel - USAID, 2004, p. 178.

282
Derecho Procesal Penal

El alegato de apertura es un momento de configurar la disposición men-


tal del juzgador hacia el caso y la prueba. Organiza la información y el relato
al juez de lo que va a fluir en el juicio oral.

1. Requisitos del alegato


a) Claridad. Esto es, que sea entendible por el juzgador, puesto que a me-
nudo los abogados tenemos la propensión de realizar discursos farra-
gosos que ni ellos mismos se entienden.
b) Orden. El alegato debe tener una secuencia lógica en cuanto a la ex-
posición, esto es, que debe hacer énfasis primero en el hecho, la sub-
sunción legal y los medios de prueba ofrecidos.
c) Sistematicidad. Puesto que sus partes deben tener una relación con todo
el discurso y ninguna parte puede aparecer aislada y descontextualizada.
d) Organización. Esto es, que el discurso debe ser un construido en cui-
dando que respondan a una construcción lógica.
e) Brevedad. Ya de por sí al decir que el alegato de apertura es una ver-
sión resumida de la teoría del caso, por su naturaleza debe ser breve.
f) Sencillez. El discurso no debe ser enrevesado sino con un lenguaje
común que sea entendido por el juzgador.
g) Prudencia. Esto es importante puesto que es una etapa donde los abo-
gados ofrecen probar hechos tanto de cargo como de descargo en la
promesa ofrecida. Si no se tiene medio de prueba que con solidez acre-
dite un hecho, mejor ni ofrecerlo porque esto debilita la teoría del caso
y la credibilidad de los abogados.

2. Requisitos del orador


Credibilidad. Esta es una cualidad que los abogados deben cultivar, pues-
to que en el alegato de apertura se hace una promesa al juzgador, probar su teo-
ría del caso con medios de prueba como los testigos, puesto que si no es pru-
dente al ofrecer sus órganos de prueba y estos en el juicio oral demuestran la
debilidad de sus testimonio y en el alegato de apertura fue ofrecido como un
testigo clave, esto enerva la credibilidad de los abogados.
Claridad. El orador debe ser lo más claro posible para que el juzgador
pueda asimilar fácilmente su punto de vista, esto es su teoría de caso.

283
Víctor Jimmy Arbulú Martínez

Serenidad. Siendo un alegato de apertura, el abogado debe exponer con


tranquilidad, ya que esto va de la mano con la claridad.
Un abogado que pierde la compostura sin causa razonable mina también
su credibilidad. Se debe decir al juez que es lo que dice la prueba para que este
se halle en condiciones de reconstruir el caso de la historia que le narramos y
con los medios de prueba que se le ofrece.
En el juicio van a discurrir múltiples relatos de los testigos de la fiscalía,
de la defensa, los peritos, enfoques y relatos distintos o contradictorios por lo
que se debe proveer al juez de un mapa para que navegue por esa información
y ese es nuestro punto de vista que se expone en el alegato de apertura, por eso
este es un componente de nuestra estrategia legal.

3. Regulación normativa del alegato de apertura según el NCPP


El alegato de apertura está regulado por el artículo 371 del NCPP que dice
luego de instalada la audiencia y la identificación del procesado, el fiscal ex-
pondrá resumidamente los hechos objeto de la acusación, la calificación ju-
rídica y las pruebas que ofreció y fueron admitidas. Luego los abogados del
actor civil y del tercero civil expondrán concisamente sus pretensiones y las
pruebas ofrecidas y admitidas debiendo tenerse en cuanto a que el discurso de
estos sujetos procesales se circunscriben a sus facultades de esclarecer los he-
chos, y la reparación civil puesto que no pueden solicitar sanción. Finalmen-
te, el defensor del acusado expondrá brevemente sus argumentos de defensa y
las pruebas de descargo ofrecidas y admitidas.

4. ¿Qué no es un alegato de apertura?


Baytelman desarrolla un conjunto de negaciones al alegato de apertura(180).
Dice al respecto:
No es una pieza oratoria, es una promesa. Es decir, la naturaleza del alega-
to de apertura es un ofrecimiento de los abogados de probar su teoría del caso.
No es un alegato político ni emocional. En el alegato de apertura teniendo
las características de claridad y sencillez, no puede dársele en esa etapa estilos
caracteres negativos que irían en desmedro de la teoría del caso.

(180) BAYTELMAN A., Andrés y DUCE J., Mauricio. Ob. cit., p. 179.

284
Derecho Procesal Penal

No es un ejercicio argumentativo. Por la sencilla razón de que las pruebas


se producirán en el juicio oral, por lo que resulta inconsistente analizar lo que
todavía no es prueba y menos sacar conclusiones.
No es instancia para dar opiniones personales. Un caso es ganado por la
parte que al final supo probar sus afirmaciones, el abogado no puede sustraer-
se de su estrategia de defensa por sus opiniones personales puesto que queda-
ría como un abogado diletante y gaseoso.
El alegato de apertura es un discurso de introducción con sus caracteres
que deben empezar a ser estudiado por los abogados que desean empezar a
realizar una inmersión intelectual en el NCPP.

285