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La disputa entre la doctrina del monismo jurídico, aquel que establece que existe un solo derecho

universal nacional e internacional, y la dualista que considera que el derecho nacional es distinto y
autónomo del derecho internacional, es un misterio para los administrados justiciables. Hans
Kelsen defendió el monismo jurídico, y algunos juristas de su inclinación, aprecian el dualismo
como derecho primitivo de los hombres que no conciben subordinación o unión del derecho de su
comunidad con el externo o internacional. Las razones de esta contraposición vincula una
diversidad de factores tales como la renta mundial, el tributo, la política, la economía y la historia
constitucional de los países. Los informes psicológicos que intervienen en los tratados
internacionales son dictámenes de consecuencia de las relaciones internacionales de derecho
público. Hablar de monismo jurídico es permitir la improvisación política y cultural, dado que la
iglesia con sus instituciones, permite las relaciones de derecho internacional privado, enfocada en
la seguridad de sus decisiones. En este sentido el dualismo jurídico es un embarazo en la
humanidad y utilizado como modo de captación de intereses económicos y sociales, proyectando
la grandeza militar y económica de las grandes potencias sobre los presuntos países débiles por
razones históricas, religiosas, científicas y raciales. Es una meta no utópica, pero debe desmentirse
los principios de oscuridad que autorizan el metus causalismo, o acción de meter presión social de
miedo a quienes no dominan el conocimiento y la personalidad del Estado.

ABOGADO JOHNNY FITTIPALDI

I.P.S.A. 90.282