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LA LIQUIDACIÓN JUDICIAL

El régimen de insolvencia busca proteger el crédito y conservar y proteger a la


empresa como unidad de explotación económica. Lo anterior se logra a través
de procesos de reorganización y liquidación judicial1. La primera a través de
acuerdos que permitan reestructurar administrativa, financiera, operativamente
lo relacionado a los activos y pasivos de las empresas a fin de que estas
puedan nuevamente ser viables. Los segundos por su parte nos encontramos
frente a la situación que se quiere que de manera pronta y ordenada se liquide
la empresa, a fin de proteger el patrimonio del deudor.

La Liquidación Judicial busca que ante el juez de concurso se disponga de los


bienes del deudor con el fin de que estos sean transformados en dinero a
través de la venta directa o subasta y posteriormente distribuyendo o
adjudicando entre los acreedores que se tengan aplicación la prelación legal o
cuando así sea a través de providencias judicial.

Lo anterior es sin duda alguna lo que se persigue para tal fin el proceso de
Liquidación Judicial; sin embargo, para iniciar dicho proceso la ley 1116 de
2006 prevé las condiciones en las cuales se podrá iniciar el proceso de
liquidación judicial. El artículo 47 de la ley en mención nos da luces sobre los
presupuestos para el inicio de la liquidación judiciales:

1. Incumplimiento del acuerdo de reorganización, fracaso o incumplimiento


del concordato o de un acuerdo de reestructuración de los regulados por
la Ley 550 de 1999.

2. Las causales de liquidación judicial inmediata previstas en la presente


ley.

Dentro de las causales que establece el artículo por remisión


encontramos:

a) Cuando el deudor lo solicite directamente, o cuando incumpla su


obligación de entregar oportunamente la documentación requerida,
como consecuencia de la solicitud a un proceso de insolvencia por
parte de un acreedor.
b) Cuando el deudor abandone sus negocios.
c) Por solicitud de la autoridad que vigile o controle a la respectiva
empresa.
d) Por decisión motivada de la Superintendencia de Sociedades
adoptada de oficio o como consecuencia de la solicitud de apertura
de un proceso de reorganización, o cuando el deudor no actualice el
proyecto de reconocimiento y graduación de créditos y derechos de
voto requerida en la providencia de inicio del proceso de
reorganización.

1
Ley 1116 de 2006. Régimen de insolvencia empresarial.
e) A petición conjunta del deudor y de un número plural de acreedores
titular de no menos del cincuenta por ciento (50%) del pasivo
externo.
f) Solicitud expresa de inicio del trámite del proceso de liquidación
judicial por parte de una autoridad o representante extranjero, de
conformidad con lo dispuesto en la presente ley.
g) Tener a cargo obligaciones vencidas, por concepto de mesadas
pensionales, retenciones de carácter obligatorio a favor de
autoridades fiscales, descuentos efectuados a los trabajadores, o
aportes al Sistema de Seguridad Social Integral, sin que las mismas
fuesen subsanadas dentro del término indicado por el Juez del
concurso, que en ningún caso será superior a tres (3) meses.
h) La providencia judicial que decreta la apertura inmediata del trámite
del proceso de liquidación judicial no admite ningún recurso, con
excepción de la causal prevista en los numerales 2 y 7 de este
artículo, evento en el que sólo cabrá el recurso de reposición.

El proceso de Liquidación Judicial supone que ha existido una cesación de


pagos por parte del deudor, según establece el parágrafo primero del artículo
49 de la ley 1116 de 2006. La solicitud de inicio del proceso por parte del
deudor o de este y sus acreedores deberá venir acompañada de los
documentos a que alude el parágrafo segundo de la norma en mención.

Los documentos en mención son:

1. Los cinco (5) estados financieros básicos, correspondientes a los tres


(3) últimos ejercicios y los dictámenes respectivos, si existieren.
2. Los cinco (5) estados financieros básicos, cortados al último día
calendario del mes inmediatamente anterior a la fecha de la solicitud.
3. Un estado de inventario de activos y pasivos cortado en la misma fecha
indicada en el numeral anterior, debidamente certificado y valorado.
4. Memoria explicativa de las causas que lo llevaron a la situación de
insolvencia.

PROVIDENCIA DE APERTURA

Si bien la normativa de la materia no da un concepto con respecto a lo que


puede significar la providencia de apertura, se puede mediante su finalidad
establecer como un proceso mediante el cual el juez de concurso dispondrá a
dar inicio al proceso de Liquidación Judicial hecho del cual se desprende lo
referido a los numerales 1 al 9 del artículo 48 de la Ley 1116 de 2006.
También es importante mencionar que con la apertura del proceso de
Liquidación Judicial produce según lo contemplado en el artículo 50 de la ley
1116 de 2006:

1. La disolución de la persona jurídica. En consecuencia, para todos los efectos


legales, esta deberá anunciarse siempre con la expresión “en liquidación
judicial”.
2. La cesación de funciones de los órganos sociales y de fiscalización de la
persona jurídica, si los hubiere.

3. La separación de todos los administradores.

4. La terminación de los contratos de tracto sucesivo, de cumplimiento


diferido o de ejecución instantánea, no necesarios para la preservación de
los activos, así como los contratos de fiducia mercantil o encargos fiduciarios,
celebrados por el deudor en calidad de constituyente, sobre bienes propios y
para amparar obligaciones propias o ajenas; salvo por aquellos contratos
respecto de los cuales se hubiere obtenido autorización para continuar su
ejecución impartido por el juez del concurso.

5. La terminación de los contratos de trabajo, con el correspondiente pago de


las indemnizaciones a favor de los trabajadores, de conformidad con lo
previsto en el Código Sustantivo del Trabajo, para lo cual no será necesaria
autorización administrativa o judicial alguna quedando sujetas a las reglas
del concurso, las obligaciones derivadas de dicha finalización sin perjuicio de
las preferencias y prelaciones que les correspondan.

6. Disponer la remisión de una copia de la providencia de apertura del


proceso de liquidación judicial al Ministerio de la Protección Social, con el
propósito de velar por el cumplimiento de las obligaciones laborales.

7. La finalización de pleno derecho de los encargos fiduciarios y los contratos


de fiducia mercantil celebrados por el deudor, con el fin de garantizar
obligaciones propias o ajenas con sus propios bienes. El juez del proceso
ordenará la cancelación de los certificados de garantía y la restitución de los
bienes que conforman el patrimonio autónomo. Serán tenidas como
obligaciones del fideicomitente las adquiridas por cuenta del patrimonio
autónomo.

Tratándose de inmuebles, el juez comunicará la terminación del contrato,


mediante oficio al notario competente que conserve el original de las
escrituras pertinentes. La providencia respectiva será inscrita en la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos, en la matrícula correspondiente.

8. La interrupción del término de prescripción y la inoperancia de la


caducidad de las acciones respecto de las obligaciones que contra el deudor
o contra sus codeudores, fiadores, avalistas, aseguradores, emisores de
cartas de crédito o cualquier otra persona que deba cumplir la obligación,
estuvieren perfeccionadas o sean exigibles desde antes del inicio del
proceso de liquidación judicial.

9. La exigibilidad de todas las obligaciones a plazo del deudor. La apertura


del proceso de liquidación judicial del deudor solidario no conllevará la
exigibilidad de las obligaciones solidarias respecto de los otros codeudores.
10. La prevención a los deudores del concursado de que sólo pueden pagar
al liquidador, advirtiendo la ineficacia del pago hecho a persona distinta.

11. La prohibición para administradores, asociados y controlantes de


disponer de cualquier bien que forme parte del patrimonio liquidable del
deudor o de realizar pagos o arreglos sobre obligaciones anteriores al inicio
del proceso de liquidación judicial, a partir de la fecha de la providencia que
lo decrete, so pena de ineficacia, cuyos presupuestos serán reconocidos por
el Juez del concurso, sin perjuicio de las sanciones que aquellos le
impongan.

12. La remisión al Juez del concurso de todos los procesos de ejecución que
estén siguiéndose contra el deudor, hasta antes de la audiencia de decisión
de objeciones, con el objeto de que sean tenidos en cuenta para la
calificación y graduación de créditos y derechos de voto. Con tal fin, el
liquidador oficiará a los jueces de conocimiento respectivos. La continuación
de los mismos por fuera de la actuación aquí descrita será nula, cuya
declaratoria corresponderá al Juez del concurso.

13. La preferencia de las normas del proceso de liquidación judicial sobre


cualquier otra que le sea contraria.

ETAPAS DEL PROCESO DE LIQUIDACION JUDICIAL

Si bien la Ley 1116 de 2006 no consagra expresamente cuales son las etapas
del proceso de liquidación judicial, no es menos cierto que las normas que
regulan el mismo, prevén las distintas etapas que se deben surtir dentro de
éste, a saber:

1. Apertura del proceso de liquidación judicial, mediante la providencia


respectiva, la cual no admite ningún recurso, con excepción de la causal
prevista en los numerales 2 y 7 del artículo 49 ibídem.

2. Nombramiento de un liquidador, quien tendrá la representación legal del


deudor concursado.

3. La adopción de medidas cautelares sobre los bienes del deudor y


ordenar al liquidador la inscripción en el registro mercantil competente de
la providencia de inicio del proceso de la liquidación judicial, y respecto
de aquellos bienes sujetos a dicha formalidad.

4. Fijación por parte del juez del concurso, en un lugar visible al público y
por un término de diez (10) días, de un aviso que informe acerca del
inicio del mismo, el nombre del liquidador y el lugar donde los
acreedores deberán presentar sus créditos.

5. Los acreedores tendrán un plazo de veinte (20) días a partir de la


desfijación del aviso que informa sobre la apertura del proceso de
liquidación judicial, para presentar personalmente su crédito al
liquidador, allegando prueba de la existencia y cuantía del mismo, a
excepción de los acreedores reconocidos y admitidos en los procesos de
recuperación (concordato, reestructuración y reorganización
empresarial), los cuales se tienen por presentados en tiempo al
liquidador. Los créditos no calificados y graduados en el acuerdo de
reorganización y los derivados de gastos de administración, deberán ser
presentados al liquidador.

6. Por su parte, el liquidador cuenta con un plazo que no será inferior a un


(1) mes, ni superiora tres (3) meses, para que remita al juez del
concurso todos los documentos que le hayan presentado los acreedores
y el proyecto de calificación y graduación de créditos y derechos de voto,
con el fin de que éste, dentro de los quince (15) días siguientes, emita
auto que reconozca los mismos, de no haber objeciones. De haberlas,
se procederá de igual manera que para lo establecido en el proceso de
reorganización (artículo 29 ibídem, modificado por el artículo 36 de la
Ley 1429 de 2010), así:

a) Del proyecto de reconocimiento y graduación de créditos y


derechos de voto presentados por el liquidador, se correrá traslado
por el término de cinco (5) días.
El deudor no podrá objetar las acreencias incluidas en la relación de
pasivos presentada por él con la solicitud de inicio del proceso de
reorganización. Por su parte, los administradores no podrán objetar
las obligaciones de acreedores externos que estén incluidas dentro de
la relación efectuada por el deudor.

b) De manera inmediata al vencimiento del término anterior, el Juez


del concurso correrá traslado de las objeciones por un término de tres
(3) días para que los acreedores objetados se pronuncien con
relación a las mismas, aportando las pruebas documentales a que
hubiere lugar.

c) Vencido dicho plazo, correrá un término de diez (10) días para


provocar la conciliación de las objeciones. Las objeciones que no
sean conciliadas serán decididas por el juez del concurso en la
audiencia de que trata el artículo siguiente.

La única prueba admisible para el trámite de objeciones será la


documental, la cual deberá aportarse con el escrito de objeciones o
con el de respuesta a las mismas.

d) No presentadas objeciones, el juez del concurso reconocerá los


créditos, establecerá los derechos de voto y fijará el plazo para la
presentación del acuerdo por providencia que no tendrá recurso
alguno.

e) Si se presentaren objeciones, el juez del concurso procederá así:


- Tendrá como pruebas las documentales aportadas por las partes.

- En firme la providencia de decreto de pruebas convocará a


audiencia para resolver las objeciones, la cual se llevará a cabo
dentro de los cinco días siguientes.

- En la providencia que decida las objeciones el Juez reconocerá los


créditos, asignará los derechos de voto y fijará plazo para la
celebración del acuerdo.

Contra esta providencia solo procederá el recurso de reposición que


deberá presentarse en la misma audiencia. En ningún caso la
audiencia podrá ser Suspendida.

7. Una vez vencido el término de treinta (30) días para que el liquidador
presente el inventario de los activos del deudor, el juez del concurso
correrá traslado del mismo por el término de diez (10) días

8. Enajenación de activos y plazo para presentar el acuerdo de


adjudicación:

a) En firme la calificación y graduación de créditos y el inventario de


bienes del deudor, el liquidador tendrá un plazo de dos (2) meses
para enajenar los activos inventariados, en la forma prevista en el
artículo 57 de la Ley 1116 de 2006.

b) Con relación a los dineros recibidos y los activos no enajenados, el


liquidador tendrá un plazo máximo de treinta (30) días para presentar
al juez del concurso, el acuerdo de adjudicación al que haya llegado
los acreedores del deudor, para cuyo efecto deberá seguirse las
reglas previstas en el artículo 58.

c) El acuerdo de adjudicación requiere, además de la aprobación de


los acreedores, la confirmación del juez del concurso, impartida en
audiencia que será celebrada en los términos y para los fines
previstos en la ley de insolvencia para la audiencia de confirmación
del acuerdo de reorganización.

d) De no aprobarse citado acuerdo, el juez dictará la providencia de


adjudicación dentro de los quince (15) días siguientes al vencimiento
del término anterior.

9. Pagos, adjudicaciones y rendición de cuentas (artículo 59 ídem).


Dentro de los cinco (5) días siguientes a la ejecutoria de la providencia de
adjudicación de bienes, el acreedor destinatario que opte por no aceptar la
adjudicación deberá informarlo al liquidador.

Vencido dicho término, el liquidador deberá informar al juez del concurso


cuáles acreedores no aceptaron recibir los bienes, evento en el cual se
entenderá que estos renuncian al pago de su acreencia dentro de liquidación
judicial, y en consecuencia, el juez procederá a adjudicar los bienes a los
acreedores restantes, respetando el orden de prelación.

Los bienes no recibidos se desinarán al pago de los acreedores que acepten la


adjudicación hasta concurrencia del monto de sus créditos reconocidos y
calificados.

Los bienes remanentes serán adjudicados a los socios o accionistas de una


sociedad a prorrata de sus aportes, para el caso de las personas jurídicas o al
deudor en el caso de las personas naturales comerciantes o propietarios de
una empresa. Los bienes no recibidos por los socios o accionistas o por la
persona natural comerciante o que desarrolle actividades empresariales, serán
adjudicados a una entidad pública de beneficencia del domicilio del deudor, o
en su defecto, del lugar más cercano. Los bienes no recibidos por aquellos
dentro de los diez (10) días siguientes a la adjudicación serán considerados
vacantes o mostrencos según su naturaleza y recibirán el tratamiento legal
respectivo.

El liquidador, una vez ejecutadas las órdenes incluidas en el auto de


adjudicación de bienes, respetando los plazos señalados en el artículo anterior,
deberá presentar al juez del proceso de liquidación judicial una rendición de
cuentas finales de su gestión, donde incluirá una relación pormenorizada de los
pagos efectuados, acompañada de las pruebas pertinentes.

10. Ahora bien, dentro de las funciones del liquidador, se encuentra el


recaudo de los dineros y la recuperación de los bienes que por cualquier
circunstancia deban ingresar al activo a liquidar, incluso los que
correspondan a capital suscrito y no pagado en su integridad, así como
las prestaciones accesorias y las aportaciones suplementarias.

Igualmente, exigir de acuerdo al tipo societario las obligaciones que


correspondan a los socios.

Acorde con lo anterior, los artículos 22 y 23 de la Ley 222 de 1995


precisan que el liquidador como administrador de la concursada, debe
obrar con la diligencia de un buen hombre de negocios. No obstante, no
debe perderse de vista que en todo proceso las partes, como en el
trámite concursal, tienen la obligación de actuar o intervenir en los casos
expresamente señalados por la ley, y desde su posición procesal
deudores y acreedores, también deben estar pendientes de cada una de
las etapas del proceso y cumplir oportunamente las exigencias de ley.

11. De otra parte, se observa que el proceso de liquidación judicial


terminará, al tenor de lo previsto en el artículo 63 de la Ley 1116 tantas
veces citada, por:

a. Ejecutoriada la providencia de adjudicación.


b. Por la celebración de un acuerdo de reorganización.

Cumplido lo anterior, dispondrá el archivo del expediente, sin perjuicio de


la responsabilidad civil y penal que proceda contra el deudor, los
administradores, socios y el liquidador, y ordenará la inscripción de la
providencia en el registro mercantil o en el que corresponda. La
anotación indicada extinguirá la persona jurídica de la deudora.

12. Finalmente, se precisa que el proceso de liquidación judicial, dura


aproximadamente ocho (8) meses, si no se presentan circunstancias o
hechos que dilaten en el tiempo su culminación, tales como recursos,
nulidades, incidentes, etc.
INSOLVENCIA TRANSFRONTERIZA

La insolvencia transfronteriza es el fenómeno esencialmente económico que se


presenta cuando un deudor incurre en situación de insolvencia y tiene bienes
en más de un Estado, o cuando algunos de los acreedores de dicho deudor no
son ciudadanos del Estado en el que se inició el procedimiento de insolvencia
(Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional, sin
fecha, Presentación de la Ley Modelo de la CNUDMI sobre la Insolvencia
Transfronteriza con la guía para su incorporación al Derecho interno).

Así, el Derecho ha buscado de tiempo atrás dar solución a este fenómeno.

Han sido diversas las respuestas que se han planteado a lo largo de la historia,
pero el asunto adquirió relevancia en las últimas décadas, debido al aumento
del comercio internacional y las consiguientes situaciones de insolvencia en
que se ven inmersos algunos de los intervinientes en dichas relaciones
comerciales.

Dentro del espíritu de armonización y unificación del Derecho Mercantil


Internacional y del reconocimiento que las disparidades entre las leyes
nacionales que rigen el comercio internacional crean obstáculos para ese
comercio, la Organización de las Naciones Unidas(ONU) consideró que podría
desempeñar un papel más activo en la reducción o eliminación de estos, por lo
cual fue creada en 1966 la CNUDMI (Comisión de las Naciones Unidas para el
Derecho Mercantil Internacional), más conocida por su sigla en inglés (United
Nations Commission on International Trade Law), como la institución
encargada de fomentar la armonización y unificación progresivas del Derecho
Mercantil Internacional. Desde entonces, la CNUDMI se ha convertido en el
órgano jurídico central del Sistema de Organizaciones de las Naciones Unidas
en el ámbito del Derecho Mercantil Internacional (Comisión de las Naciones
Unidas para el Derecho Mercantil Internacional.

La Ley 1116 de 2006 o Nuevo Régimen de Insolvencia Empresarial


Colombiano tuvo como una de sus grandes novedades la inclusión de las
normas de la Ley Modelo de la CNUDMI sobre la Insolvencia Transfronteriza
de 1997, lo cual se puede evidenciar en el título III de la mencionada norma,
compuesto por cinco capítulos, que abarcan desde el artículo 85 hasta el
artículo 116.

En Colombia, la cooperación y colaboración con autoridades extranjeras se


venían manejando con anterioridad a la expedición DE LA LEY 1116 de 2006,
a través de figuras de derecho internacional, no poseen la eficiencia y eficacia
necesarias para actuar en situaciones de insolvencia transfronteriza.

Hasta la entrada en vigencia de la ley 1116 de 2006. La insolvencia


transfronteriza se concreta en la práctica en la cooperación judicial, que permita
dar aplicación a las normas de carácter sustantivo sobre el tema. (Duran prieto
& reinales Londoño 2003). Dicha cooperación se da fundamentalmente en dos
frentes, que aquellas denominan funciones, los de comunicación y los de
control y que tienen en esencia tres momentos: el de iniciación, el cual se da
respuesta a la pregunta sobre que se puede iniciar en el estado extranjero, el
momento de producción, sobre que produce la autoridad el estado extranjero y
el momento de recepción, en el que absuelve el interrogante sobre cómo debe
valorarse lo realizado por la autoridad extranjera.

Normatividad existente previa a la entrada de la ley:

El tratado de Montevideo de 1889 sobre derecho comercial internacional

Resolución 2201 de 1997del ministerio de relaciones exteriores de Colombia

Convención de la haya de 1961 sobre abolición del requisito de legalización


para documentos públicos extranjeros ratificada mediante la ley 455 de 1998 y
el decreto 106 de 2001

La convención interamericana sobre exhortos y cartas rogatorias que fueron


ratificados por Colombia mediante la ley 27 de 1988 entro en vigor en 1995 y
fueron promulgados mediante el decreto 652 de 2000.

Entonces los rasgos más importantes de la normatividad incorporada en


nuestro ordenamiento jurídico (ley 1116 de 2006) puede resumirse lo siguiente:

Las normas sobre el particular contenidas en la ley en mención abarca los


artículos 85 a 116 hace referencia al acceso de los representantes y
acreedores extranjeros ante las autoridades colombianas competentes,
reconocimiento de un proceso extranjero y medidas otorgables, cooperación
con tribunales y representantes extranjeros y procesos paralelos.

Los casos en los cuales aplican dichas normas, denominados “ámbito de


aplicación” en el texto de la ley modelo de la CNUDMI, son los siguientes:

Eventos en que un tribunal extranjero, es decir, la autoridad judicial o de otra


índole competente para efectos de controlar o supervisar un proceso extranjero
o un representante extranjero, es decir, la persona u órgano que haya sido
facultado en un proceso extranjero para administrar la reorganización o la
liquidación de los bienes, solicite asistencia en la república de Colombia en
relación a un proceso extranjero.

Los eventos en que sea solicitada la asistencia de un estado extranjero en


relación en un proceso tramitado conforme a las normas colombinas relativas a
la insolvencia.

Cuando estén tramitándose simultáneamente y respecto de un mismo deudor,


un proceso extranjero y un proceso en la república de Colombia.

Cuando los acreedores u otras personas interesadas, que estando es un


estado extranjero tengan interés en solicitar la apertura de un proceso o en
participar en un proceso en curso con arreglo a las normas colombinas
relativas a la insolvencia.
La aplicación cubre tanto a las personas naturales como a las personas
jurídicas, hay que precisar que se trataría de personas naturales comerciantes,
en virtud de los dispuesto en el artículo 2º de la ley 1116 de 2006 e incluso
también se aplicarían las normas sobre insolvencia transfronteriza a las
sucursales de sociedades extranjeras y patrimonios autónomos afectos a la
realización de actividades empresariales.

No tiene aplicación respecto a las entidades excluidas de las aplicación de la


ley 1116 de 2006, en virtud de lo dispuesto por el artículo 3º de la misma.

No trata de manera sustancial el fenómeno de la insolvencia transfronteriza. Es


decir, no establece parámetros uniformes de los criterios. Tan solo señala que
la insolvencia transfronteriza es aquella situación de insolvencia en la que se
ven involucrados bienes ubicados en más de un estado o acreedores
provenientes de más de un estado.

Ofrece mecanismos agiles que permiten el reconocimiento de procedimientos


extranjeros tanto judiciales como administrativos.

Incentiva la cooperación entre tribunales de los distintos países donde se


adelanten procedimientos de insolvencia, es decir, entre autoridades de
distintos países, entre tribunales y los representantes extranjeros de cada
proceso, cuando se han abierto procedimientos paralelos respecto de un
mismo deudor en diferentes estados.

Preserva la posibilidad de excluir o limitar, es decir permite que Colombia


pueda apartarse, en ciertos eventos que en el orden público se vea
involucrado, de lo dispuesto en las normas de insolvencia transfronteriza dela
ley 1116 de 2006

El reconocimiento de un procedimiento extranjero no impide que los acreedores


colombianos inicien o prosigan un procedimiento de insolvencia con arreglo a
las normas colombianas.

Los procedimientos locales prevalecen sobre los efectos de los procedimientos


extranjeros y sobre las medidas otorgadas con ocasión del mismo,
independientemente que el procedimiento colombiano se haya iniciado con
anterioridad o no al reconocimiento del procedimiento extranjero. Siempre el
juez colombiano tiene la facultad de modificar o dejar sin efecto medidas
otorgables cuando sean incompatibles con el proceso concursal local o cuando
exista incompatibilidad entre el proceso extranjero principal y el no principal.

Cuando haya dos o más procesos de insolvencia, debe existir cooperación y


coordinación de autoridades y representantes de todos los procedimientos

Un procedimiento extranjero tiene la calidad de principal si se inicia en el


estado en que el deudor tiene el centro de sus principales intereses. Solo un
proceso se puede reconocer como principal. Y no cuenta con la calidad de
principal, si abre en aquellos estados donde el deudor solo tiene une
establecimiento, es decir, todo lugar de operaciones en el que el deudor ejerza
una actividad económica de manera permanente pero no constituya el centro
de sus principales intereses.

Los acreedores extranjeros gozan de los mismos derechos que los acreedores
nacionales y si un acreedor ha recibido un pago parcial respecto de su crédito
en un proceso extranjero, no podrá recibir un nuevo pago por ese mismo
concepto en un proceso de insolvencia local mientras los demás acreedores de
la misa categoría no hayan recibido el pago proporcional al obtenido por aquel
acreedor.

Los derechos de los acreedores privilegiados (laborales, seguridad social,


fiscales y pago de vivienda) se respetan.

Si hay sobrantes en el procedimiento local que no es principal, deben


transferirse al procedimiento extranjero principal.

El reconocimiento de un proceso de insolvencia en el exterior del propietario de


una sucursal extranjera en Colombia, da lugar a un proceso de insolvencia de
la misma en el país, conforme a las normas colombianos.

EFECTOS DE LA INSOLVENCIA TRANSFRONTERIZA

Los artículos 102, 105,106, y 107 de la ley 1116 de 2006, consagran los
efectos que se siguen de la solicitud de reconocimiento y del reconocimiento
como tal de un proceso extranjero en Colombia. Entre los mismos se
encuentran la suspensión e imposibilidad de inicio de procesos ejecutivos, las
restricciones impuestas al deudor para transmitir o gravar sus bienes, la
administración de los bienes del deudor por parte del representante extranjero.

Según la doctrina, es un mecanismo que persigue evitar conductas de


acreedores extranjeros que retenían bienes por el no pago de acreencias, los
transferían al exterior, terminan contratos, iniciaban procesos ejecutivos con
medidas cautelares. Busca evitar operaciones fraudulentas de deudores
insolventes, encaminadas ocultas o transferir bienes a jurisdicciones
extranjeras.

FIN U OBJETO

La existencia de un mercado globalizado y el aumento de número de tratados


de interacción económica, es evidente que la normatividad de insolvencia
transfronteriza se hacía más que necesaria. En general, para los fines
perseguidos por CNUDMI es armonizar las distintas legislaciones que
reglamentan la insolvencia transfronteriza, lograr una mayor seguridad jurídica
para el comercio y las inversiones, administrar en forma equitativa y eficiente
las insolvencias transfronterizas, disponer un trato igualitario a los acreedores y
protegerlos bienes del deudor para lograr la optimización de su valor.
ASPECTOS DE INSOLVENCIA TRANSFRONTERIZA NO REGULADO POR
LA LEY 1116 DE 2006

Existen Aspectos que no se encuentran regulados por la ley modelo de la


CNUDMI sino por el ordenamiento jurídico colombiano.

Ausencia de definición de los supuestos de configuración de una situación de


insolvencia aplicables por igual a los diferentes estados.

Ausencia de delimitación sobre el tipo de entes o criterios uniformes para varios


países.

Facultades o atribuciones para adelantar procesos de insolvencia iguales para


distintos estados.

Reglas únicas para legitimación de acreedores

Precisión sobre los efectos del inicio de un proceso de insolvencia al igual que
las formalidades y contenido de los acuerdos de recuperación del deudor. Por
otro lado la precisión sobre las etapas o reglas de los procesos de liquidación
del patrimonio del deudor

El proceso de insolvencia transfronteriza está regulado por la ley 1116 de 2006,


el cual en su artículo 85 plantea la finalidad de la ley que se encarga de regular
la cooperación entre estados a través de mecanismos que proporcionan
seguridad jurídica al comercio, al igual que alcanzar una administración
equitativa y eficiente que proteja a todos los acreedores como al mismo deudor.
Siguiendo ese orden de ideas la misma ley en mención presenta los casos en
los cuales puede iniciarse un proceso de insolvencia en el artículo 86:

1. Cuando el tribunal o representante extranjero solicite la asistencia del estado


colombiano en un proceso extranjero.

2. Cuando en un proceso interno y se solicite la asistencia de un estado


extranjero

3. Cuando existan procesos simultáneos- mismo deudor-estados diferentes.

4. Cuando exista interés de personas para solicitar la apertura de un proceso.

En el proceso de insolvencia transfronteriza son competentes para conocer el


asunto los jueces civiles del circuito, los municipales del domicilio principal del
deudor y la superintendencia de sociedades según el artículo 89 de la ley 1116
de 2006. Por otro lado, se establecen las funciones del promotor o liquidador
actuará en calidad de representante del estado extranjero de un proceso
abierto en Colombia, se encuentra legitimado para solicitar y participar de
procesos que se adelanten al deudor. Al igual que no se podrán acoger
medidas que violen o contraríen el orden público colombiano para la
interpretación se fundamentara en el origen internacional, la uniformidad y la
buena fe.
Con relación a los acreedores extranjeros contaran con la misma calidad que
los acreedores nacionales según el artículo 98 de la ley antes mencionada. Así
mismo, serán notificados sobre la apertura de procesos de ésta índole.

Los requisitos formales para la solicitud de reconocimiento del proceso


extranjero en el artículo 100:

1. Copia certificada de la resolución que declare abierto el proceso con el


nombre del representante extranjero.

2. Certificado expedido por el tribunal extranjero que acredite la existencia del


proceso y el nombramiento del represente.

3. Cuando exista ausencia de cualquiera de los dos numerales anteriores, se


pueden proporcionar pruebas que de muestra de la existencia del proceso.

Los efectos que provoca el proceso:

1. Suspensión de los procesos de ejecución en contra de los bienes del deudor.

2. Encomendar al representante extranjero o asignar otra persona competente


para la protección y administración de los bienes del deudor.

3. Se suspenderá todo derecho a transmitir o gravar los bienes del deudor.

Las medidas otorgables a partir de reconocimiento de un proceso extranjero en


el artículo 106:

1. Disponer el examen de testigos, pruebas e información


2. Prorrogar toda medida cautelar
3. Conceder al representante extranjero cualquier otra medida con relación a
las funciones del liquidador o promotor

Sim embargo, la protección de los acreedores y de otras personas interesadas


según el artículo 107 se tienen en cuenta las medidas otorgables del artículo
106. Así mismo, se pueden impugnar los actos perjudiciales para los
acreedores a través de acciones revocatorias instauradas por el representante.
TEORÍAS ESGRIMIDAS PARA EL MANEJO DE LA INSOLVENCIA
TRANSFRONTERIZA

Estas teorías se pueden resumir, sin perjuicio de las particularidades de cada


autor, de acuerdo con lo expuesto por Durán Prieto & Reinales Londoño
(2003), Isaza Upegui & Londoño Restrepo, (2008), Monroy Cabra (2006) y
Rodríguez Espitia (2007), en las siguientes:

TEORÍA DE LA UNIDAD - UNIVERSALIDAD

De acuerdo con esta teoría, debe existir un solo foro que centralice el proceso
de insolvencia del deudor en un único proceso. Las decisiones del juez de ese
proceso tienen efecto en todas las jurisdicciones donde se encuentren bienes
del deudor y vinculen a todos los acreedores del caso, independientemente de
su ciudadanía. Esta teoría es la más acorde con los principios que gobiernan a
los procedimientos concursales o de insolvencia, cuyo objetivo es agrupar en
un solo proceso todos los bienes y a todos los acreedores del deudor
insolvente, para que la totalidad de la masa de bienes sirva como prenda
general para la atención de la totalidad de las deudas insolutas, bajo estrictos
criterios de igualdad entre acreedores de la misma naturaleza, impidiendo así
el desmembramiento del patrimonio del deudor por acciones individuales de
sus acreedores.

Así, las ventajas de la aplicación de dicha teoría radicarían en la mayor


seguridad a los acreedores al no haber varios procesos ni varios jueces, el
ahorro en términos administrativos, el posible aumento en el valor del activo del
deudor, el respeto del principio de igualdad entre acreedores, y el hecho de que
los fines del procedimiento de insolvencia se cumplirían más fácilmente
(Rodríguez Espitia, 2007). Sin embargo, la viabilidad práctica de esta teoría la
hace insostenible, pues muy pocos Estados están dispuestos a renunciar a su
soberanía cuando se pueden ver afectados bienes de su territorio y ciudadanos
de su país por las decisiones de un juez extranjero, que no tendría ninguna
subordinación respecto de los Estados distintos a aquel donde se adelanta el
procedimiento.

TEORÍA DE LA PLURALIDAD - TERRITORIALIDAD

Según señala la teoría, el Estado sólo tiene jurisdicción en materia de


insolvencia de un deudor, si existen bienes del mismo en su territorio. En
consecuencia, hay multiplicidad de foros concursales, cada uno tiene su propio
procedimiento y su propio juez, que actúan de manera independiente respecto
de los otros. El fundamento de esta tesis descansa en la teoría según la cual la
insolvencia o quiebra es algo que compete exclusivamente al Estado donde
están ubicados los bienes del deudor, por lo cual cada Estado debe ser
autónomo para el efecto. Sus defensores argumentan que, si bien los
resultados en cada proceso pueden ser distintos, tales resultados tienen
aplicación estrictamente en el territorio del Estado donde se lleva cada
procedimiento, por lo cual no existe ningún tipo de conflicto.
Se observa que esta teoría pudo haber tenido aplicación hace muchos años,
cuando el mundo no vivía el fenómeno de globalización que afronta
actualmente, pero tiene el grave defecto que implica un apego irrestricto al
concepto de soberanía, contrario a los principios de la insolvencia, como
presenta posteriormente.

TEORÍA DE LA UNIVERSALIDAD CUALIFICADA O MODERADA

Tiene como base la existencia de un foro central en el cual se adelanta el


procedimiento de insolvencia principal y que sirve como coordinador de los
procedimientos de insolvencia que se adelantan en otras jurisdicciones. La Ley
Modelo de la CNUDMI sobre la Insolvencia Transfronteriza acoge parcialmente
esta teoría y no de manera irrestricta, como lo afirma Rodríguez Espitia (2007),
según se verá posteriormente.
LIQUIDACIÓN JUDICIAL

CESAR EDUARDO PADILLA MERIÑO

MARIA CAROLINA GUTIERREZ ECHEVERRIA

MOISES MIGUEL IBAÑEZ MARTINEZ

JULIAN ANDRES SUEVIS PEREZ

PRESENTADO A

DR. MARIO R. SOLÓRZANO ACUÑA

UNIVERSIDAD DEL ATLANTICO

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS

PROGRAMA DE DERECHO

DERECHO CONCURSAL

BARRANQUILLA-COLOMBIA