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Pierre, Duviols: La destrucción de las religiones andinas (conquista y colonia)

La presente obra de título original en francés: la lutte contre les religions autochtones
dans le péru colonial (L´extirpation de l´idolatrie entre 1532 et 1660) fue publicada, en su
primera edición en francés, en 1971 por el Institut Francais d´etudes andines y en su
primera edición al español por la Universidad nacional autónoma de México en 1977. Esta
última, la cual será objeto de esta reseña, fue impresa en el Distrito Federal de México,
traducida al español por Albor Mourenda y consto de una producción de 3.000 ejemplares.

Esta obra de Pierre Duviols, de 480 páginas de extensión, está organizada de una
forma práctica, que comienza por el prólogo de presentación de la obra, cuatro grandes
bloques de análisis, divididos a su vez en subtítulos y subtemas. En la parte final del libro,
de las páginas 419 a 480, se encuentran las conclusiones, los índices complementarios de
bibliografía consultada, siglas, voces indígenas, índice de nombres e índice general del
libro, que detalla la organización estructural del mismo.

En el prólogo escrito a la obra, Pierre Duviols especifica que el estudio llevado a cabo
busca trazar la historia de la intervención española en el ámbito religioso, teniendo como
punto de partida el año de la invasión y la caída del Inca Atahualpa, y como horizonte final
el año 1660, abarcando las dos grandes campañas de extirpación de la idolatría del siglo
XVII. Por otro lado, deja en claro que no se trata de una visión total de la lucha española
contra las religiones indígenas de los Andes, ya que presta una atención especial a las
provincias de Huamachuco, Huamanga, Juli y al vasto territorio de la arquidiócesis de
Lima. También se describen aquí las fuentes utilizadas durante la investigación realizada:
literatura de la extirpación, informes de las visitas de la idolatría, correspondencia
episcopal, etc. la cual Duviols considera, ha servido para renovar el fondo tradicional de la
documentación colonial; y la justificación del tema elegido para esta investigación, que se
encuentra entre los primeros párrafos de este prólogo, de que la intervención de España en
el domino religioso llegó a sobrepasar el ámbito del dogma y del ritual, y abarcó casi todas
las manifestaciones de la vida de los nativos del Perú indígena.

Comenzando el grueso de la obra, el primero de los cuatro grandes bloques temáticos


de este libro, titulado LOS FUNDAMENTOS JURIDICOS, TEOLOGICOS Y POLITICOS
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DE LA EXTIRPACION se divide en dos grandes subtemas, que a su vez se componen de


tres apartados temáticos, el primero, y de cinco el segundo. Comienza por las definiciones y
clasificación de la idolatría que ofrecen a los extirpadores los textos religiosos: el Antiguo y
Nuevo testamento. Sorprende a Duviols, que ambos textos no ofrezcan demasiado material
a los extirpadores. El primero, ofrece ejemplos de la difusión y persistencia del culto de los
ídolos, pero en cuanto a definiciones de la idolatría, es menos explícito; y en el caso del
nuevo testamento, es curioso que siendo, de alguna manera, el libro de la historia de la
eliminación del paganismo y la idolatría tampoco ofrezca demasiada ayuda a los
extirpadores.

El capítulo continúa con los aportes o los intentos de clasificación de los cultos de los
pueblos del Perú por parte de algunos de los tratadistas cristianos del siglo XVI. Las
religiones de estos pueblos “arcaicos” eran analizadas a través de las concepciones
aristotélicas y agustinianas de la entomología sagrada, sometiendo a los cultos a las reglas
de la razón y la moral cristiana y estableciendo una escala de valores entre los tipos de
idolatría en función del objeto de culto. A este respecto Duviols menciona, por un lado, los
aportes de Fray Las Casas y el Inca Garcilaso, que se basaron en el objeto de adoración y
culto y dividieron en dos épocas la idolatría de los pueblos andinos; y por otro, la
clasificación desde el punto de vista del adorador, en que los juicios de valor dependían de
la naturaleza de las intenciones del idolatra y cuyo mayor exponente en Peña Montenegro
(1661), que destaca tres grandes formas de idolatría entre los indios del Perú: *formal o
perfecta; *sincretismo malicioso y * idolatría material.

Analizando la historiografía peruana del siglo XVI y XVII, Duviols encuentra que se
le concede al diablo un lugar preponderante, por lo cual la demonología fue la ciencia
teológica más generalizada entre los conquistadores y colonizadores del Perú. A este
respecto, es que se afirma que el diablo es el padre de la idolatría en Perú, ya que luego de
la llegada de cristo y de la expansión de la Iglesia en el viejo mundo se refugió en las
indias, donde se encuentra por todas partes. Los conquistadores darán por sentado que el
diablo se manifiesta por medio de la voz y que habla a través de los ídolos, y se tiene como
ejemplo de esto los relatos como el de Cieza de León, es por ello que los extirpadores
aplicaron creencias europeas sobre brujos, o la imaginería del Sabbat respecto de este tema,
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y se conoce que en la primera mitad del siglo XVII es cuando proliferan los casos de
posesión demoniaca en el Perú.

En las crónicas y en las cartas de los jesuitas, abundan los casos de posesión de
indígenas, por lo que el exorcismo llego a ser una técnica de extirpación privilegiada. Es
interesante, con respecto de la intromisión del diablo en américa, el apartado sobre EL
DEMONIO Y EL ZUPAY PERUANO, un espíritu más de los existentes en la religión andina
de los años de la conquista, pero el elegido por los españoles para ser consagrado como el
demonio, elección por otro lado totalmente arbitraria. En consecuencia, esta intromisión del
diablo trajo aparejada otra de las temáticas sobresalientes de este apartado, que trata sobre
la IMAGEN DEL INFIERNO. Está omnipresente en el dogma cristiano que los misioneros
ofrecen a los indios, por lo cual el concilio de 1551, sugiere que se les muestre una imagen
horrible de él a los indígenas.

En cuanto al segundo gran apartado, que analiza LA IDOLATRIA Y LOS JUSTOS


TITULOS, reúne los debates y aportes sobre la cuestión de los derechos de intervención y
de coerción de la corona española en américa, la cual dependerá de considerar a los indios o
no vasallos de los príncipes católicos de España. Conjunto con los justos títulos se
encuentran los debates sobre la idolatría como pecado contra Dios o contra natura, que
reunirá a grandes tratadistas de la época, desde Gregorio López a Ginés de Sepúlveda. A
este respecto, el de los justos títulos y la idolatría, el virrey Toledo genero un aporte en la
argumentación para su fundación (de los justos títulos) de la corona española sobre el Perú,
explotando los viejos argumentos de la tiranía de los soberanos del Perú antes de la llegada
de los españoles y defendiendo los malos tratos a los nativos por parte de los
conquistadores. Esta tesis planteada por Toledo a partir de 1570, es la que prevalecerá
durante el siglo XVII, a pesar de los intentos de otros tratadistas como Fray Las Casas de
denunciar las injusticias cometidas en américa por parte de los conquistadores.

En cuanto a los fundamentos jurídicos de la extirpación, Duviols retoma los


argumentos expuestos por los teóricos liberales, los cuales proponían que estos ritos podían
ser autorizados sólo si no eran motivo de escándalo y si no constituían un mal ejemplo para
los neófitos o un obstáculo para los que desearan convertirse voluntariamente. En
consecuencia y siguiendo la jurisdicción natural y el derecho eclesiástico, toda
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manifestación idolátrica que se manifestara en territorio conquistado y evangelizado por los


españoles debía, aparecer como escandalosa y merecedora de un castigo por parte de los
príncipes cristianos y la Iglesia católica. La corona española consideró siempre como su
deber y derecho de jurisdicción natural la destrucción de los ídolos y la prohibición de los
ritos paganos, por ende en su legislación ordeno a los funcionarios reales derribar y quitar
los ídolos, templos y prohibir, bajo graves penas, a los indios los ritos idolatras. Esta acción
del estado español, de la lucha contra la idolatría, era de suma importancia y debía
acrecentarse con el tiempo.

Cerrando este primer capítulo, se encuentra un apartado que merece especial


atención, ya que trata sobre el misterio del origen del hombre americano y cuyas teorías y
justificaciones al respecto moldearan le mecanismo de la evangelización. LA
EVANGELIZACION PREHISPANICA, reúne las teorías en torno al posible origen de los
indios, estos no podían haber sido creados, para la Iglesia, en la misma América ya que
todos los hombres, según la biblia descienden de Adán o en última instancia de Noé. La
pregunta fundamental que planteo este problema fue si los indios conocían, previo a su
llegada al continente, la fe cristiana. De la respuesta a esta incógnita se desprendería la
forma de juzgar la idolatría americana, según fuera que se comprobara el previo
conocimiento de la fe cristiana de los indios o su ignorancia de la misma.

Conforme con estas inquietudes comienza una búsqueda de fuentes que confirmen la
tesis de que los indios americanos conocían previamente a la llegada de los españoles al
continente la fe cristiana. Así surge la idea de un apóstol que recorrió el continente
evangelizando a sus gentes, apóstol que al parecer es sacado de fuentes indígenas
prehispánicas que hablan de hombres blancos de rasgos occidentales, vestimentas parecidas
a las de los apóstoles del antiguo testamento, etc. y, apoyando estas ideas y teorizando
sobre ellas, se encuentran teóricos desde Cieza de León hasta Sarmiento de Gamboa.

Este mito, sin embargo, fue utilizado por el primer concilio de 1551 y durante el siglo
XVI como muestra de que los indios no habían traicionado una fe que ya conocían, sino
que ese recuerdo se había perdido, y se tenía confianza en ellos más que culpabilizarlos.
Pero fue hasta 1569, con la llegada de Toledo, que este mito del apóstol reaparecerá desde
la postura de ser utilizado para generar un sentimiento de culpabilidad en los indios del
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Perú y amenazarlos con la hoguera de la inquisición por medio de la legislación en


vigencia.