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DECLARACIÓN JURADA

Yo, Mariana Serrano, venezolana, portadora de la cédula de identidad 18.391.518, hago


constar que conozco a las hermanas Luisa Ana Soto Navarro y Rosa Ana Soto Navarro
desde mayo del año 2014, tras mi necesario traslado a la ciudad de Caracas para atender la
arbitraria detención de mi entonces esposo Gerardo Carrero, líder de la Organización
Jóvenes Venezolanos, y del campamento asentado ante el PNUD-ONU desde marzo del
mismo año.

Reconozco que en muchísimas ocasiones tuve como lugar de hospedaje –junto a otros
jóvenes de la resistencia y el movimiento Calle sin retorno, como Jorge David Morales,
(perseguido del régimen), y de familiares de otros presos políticos– el apartamento ubicado en
el edificio Guarimba, de la Urbanización Los Dos Caminos, donde residía quien conocía
entonces como “Rosi Soto”, junto a su madre Niria Navarro. Recibiendo de su parte apoyo
para la difusión de los mensajes enviados por Gerardo Carrero desde su injusta prisión, y
confiando en ella para resguardarme junto a mis dos pequeños hijos, Gerardo y Santiago,
quienes solo podían ver a su padre en muy pocas ocasiones en el SEBIN-Helicoide y “La
Tumba”, lugares donde permaneció como preso hasta el 31 de diciembre de 2016, tras recibir
torturas y constantes violaciones de sus derechos humanos.

En varias oportunidades le confié a Rosi Soto las evidencias de los maltratos recibidos por el
padre de mis hijos, como me lo solicitaba directamente Gerardo Carrero, quien la reconocía
ante mí como su “consejera y asesora comunicacional”, siendo también de mi total confianza,
al respaldarme como le fue posible junto a su familia, y personas de su entorno que, luego
supe, fueron como ellas víctimas de amenazas, aprehensión, persecución o torturas, por ser
descubiertas en su labor de ayudar a los presos políticos y respaldar las manifestaciones
pacíficas en las calles de diversas ciudades de nuestro país.

Testifico que en el apartamento del edificio Guarimba se producía y guardaba material


propagandístico de la resistencia en contra de la dictadura de Nicolás Maduro, se contaba con
equipo de computación para el manejo de redes sociales del movimiento Calle sin retorno y
Jóvenes Venezolanos, y la gestión de medios del caso Gerardo Carrero como torturado
recluido en “La Tumba”, así como se realizaban enlaces con la prensa en el exterior, incluso,
estuve en varias oportunidades entrevistada por medios como CNN, NTN 24, entre otros,
gracias a la gestión de Rosi Soto, quien me asesoraba en el manejo de mi discurso. Fui
testigo de su preocupación por comprometer la seguridad de su familia y especialmente la de
su hermana, por ser mellizas, y tener ella un hijo recién nacido de una persona que
consideraba sumamente peligrosa por estar vinculado con Nicolás Maduro.

Bajo juramento doy fe de lo antes expuesto.

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Mariana Andreina Serrano
+58 414-3742277