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Mi amigo el Espíritu Santo

“Sabiduría e inteligencia espiritual”


Colosenses 1: 9 “Por lo cual también nosotros, desde el día que
lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos
del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia
espiritual, 10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole
en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el
conocimiento de Dios;11 fortalecidos con todo poder, conforme a la
potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12 con
gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la
herencia de los santos en luz; 13 el cual nos ha librado de la potestad
de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”

El apóstol Pablo se gozaba al saber de los primeros cristianos en la ciudad de


Colosas, como su fe continuaba y aún crecía. Y su oración hacia ellos era que fueran
llenos del Conocimiento de la Voluntad de Dios.

Pero notemos cómo es que llegaría dicho conocimiento: En toda sabiduría e


inteligencia espiritual.

Muchos líderes cristianos de nuestros tiempos, a fin de hacer saber a la gente


la voluntad de Dios, iniciarían cursos acerca de los mandamientos, reglamentos y
doctrinas de la biblia, sobre todo del antinguo testamente que es donde hay una gran
cantidad de estos mandatos.

Pero el apóstol Pablo no oraba para que llegara algún buen maestro de la ley a
la ciuidad de Colosas que les hiciera conocer la Voluntad de Dios, sino que clamaba
porque ellos recibieran toda sabiduria e inteligencia espiritual. Sí, el Espíritu de Dios
puede dotarte de sabiduría e inteligencia en tu espiritu, para que desde tu espíritu
conozcas la Voluntad de Dios.

Esto es lo que profetizó Jeremías cuando hablaba del nuevo pacto: Jeremías
31: 33 “Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente,
y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me
serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni
ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos
me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más
grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no
me acordaré más de su pecado”
En el antiguo pacto eran necesarios los maestros de la ley. De hecho en los
tiempos de Jesús existían los escribas y los fariseos, quienes tenían a su cargo dicha
función. Cada niño era educado en la ley y los profetas de una manera profunda.
Incluso los fariseos habrían introducido en la educación infantil también las tradiciones
y cultura judías, de forma tal que pudieran subsistir como nación ante el imperio
cultural griego.
Pero en el nuevo pacto no serían más necesarios los maestros de la ley;
porque dice Dios por medio del profeta Jeremías, Él mismo escribiría en el corazón y
en la mente de cada persona que estuviera bajo este nuevo pacto; Su ley y Su
Voluntad.

Así que ya no se necesita más que alguien le diga a la gente lo que es correcto
y lo que no, lo que está prohibido o le que está permitido, lo que deben hacer y lo que
deben evitar. Es el Espíritu Santo, hablando personalmente a cada individuo que ha
creído en Jesús, en la sangre del nuevo pacto; para que ellos, desde su interior
conozcan la Voluntad de Dios.

Así que hoy yo pido a Dios, al igual que lo hiciera el apóstol Pablo, que tu seas
lleno de toda sabiduría e inteligencia espiritual; por el mismo Espíritu de Dios. Se lleno
del conocimiento de la Voluntad de Dios para que andes como es digno de un Hijo de
Dios.

Todo hijo de Dios debe andar en la dignidad de un Hijo. Dice al final de la


porción que leímos que Dios nos liberó de la potestad de las tinieblas y nos trasladó al
Reino de Su amado Hijo. Así que vivimos en el Reino de Dios, donde Jesús es Rey.
Y si tu eres Hijo de Dios, y has sido trasladado al reino; entonces no puedes vivir
indignamente. En este reino hay una dignidad, y debes vivir conforme a ella. Por ello
necesitas conocer la Voluntad de Dios.

Y el apóstol Pablo establece cómo es esa dignidad de Hijos de Reino:

a) Agradarle en todo
b) Llevar fruto en toda buena obra
c) Crecer en el conocimiento de Dios
d) Estar fortalecidos con poder, y finalmente
e) Tener gozo

DESARROLLO

1. Sabiduría para agradarle

¿Cómo agradar a Dios? En la biblia hay una historia maravillosa que la mayoría
de los cristianos conoce. Se trata la historia de Ester. Ella era un jovencita judía que
vivía en la ciudad de Susa, capital del imperio Persa gobernado en ese momento por
el rey Asuero.

El rey Asuero tenía una reina llamada Vasti que fue desechada de su posición
debido a su arrogancia. Ella “No agradó al rey” y fue desechada. No agradar al rey
podría tener consecuencias terribles en esos tiempos.

Pues bien, los más allegados al rey, le propusieron que se hiciera un concurso
dentro del reino para que el rey eligiera a una reina digna del reino. Para ello trajeron
a las jovencitas más hermosas al palacio, dentro de las cuales estaba Ester. Todas
ellas fueron preparadas todo un año para presentarse delante del rey. Fueron
sometidas a tratamientos de belleza y perfumes para que su presencia delante del rey
fuera grata. A cargo de todas estas doncellas, el rey puso a Agai, un mayordomo fiel
al rey.

Y llegado el tiempo para que aquellas jóvenes se presentaran delante del rey, a
cada una de ellas se les permitía que escogieran sus atuendos y las joyas que
quisieran portar para agradar al rey más que las demás. Es justo en esta decisión
donde habría una diferencia. Todas habían pasado por el mismo proceso durante un
año, todas ellas eran muy hermosas, pero cada una elegía su vestido y joyas.

Así que cada una se vistió lo más atractiva que pudo para pasar esa noche con
el rey. Pero cuando le tocó el turno a Ester, ella no eligió nada por sí misma, sino que
aceptó todo el consejo de Agai, el mayordomo del rey. ¿Quién podría conocer mejor
los gustos del rey sino su mayordomo? Así que ella desechó sus propios argumentos
de la belleza judía, desecho también los conceptos de belleza Persa y aceptó todos y
cada uno de los consejos de Agaí para abrazar los gustos del rey.

Así que se presentó ataviada conforme a los consejos de Agai, portó las joyas
que éste le indicó y fue la que más agradó al rey de forma tal que fue elegida la reina
en lugar de Vasti

¡Qué gran historia!, porque esta historia nos deja ver exactamente lo que
debemos hacer para agradar a Dios.

Ester tuvo la humildad suficiente para desechar sus argumentos de belleza


conforme a los gustos y tradiciones judías, se despojó de toda la educación que había
recibido, para tomar los gustos del rey. Tuvo que pedir consejo, ¿de quién?, de quien
si sabía lo que al rey de agradaba.

¿Quieres agradar a Dios? Debes conocer Su Voluntad. ¿Crees que la


conoces? Yo te diría, desecha todos los conocimientos y argumentos religiosos que
has acumulado, toda la instrucción que recibiste desde pequeño de que esto no le
gusta o esto si a Dios. Pide consejo, ¿de quién? De quien si sabe lo que le agrada y
lo que no. Pide consejo del Espíritu Santo, el pondrá en tu mente y corazón la
sabiduría e inteligencia espiritual perfecta para que puedas agradar a Dios
perfectamente.

Recuerda esto: El principio de agradar a Dios es la fe. Sin ella es imposible


agradarle. A partir de tu fe, haz todo lo que el Espíritu de Dios ponga en ti: Cuando
adores, cuando trabajes, cuando hables, cuando estudies, cuando veas la televisión,
cuando estés tras tu computadora. Agradarle en todo es una decisión de humildad,
de despojarse a sí mismo de las propias preferencias. ¡Agrádale!

2. Fruto en toda buena obra.

Y el Espíritu de Dios también te da sabiduría para que des abundantes frutos


en toda buena obra.

Dice Efesios 2: 10 “Porque somos hechura suya, creados en


Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas”

Escucha bien lo que dice la biblia: Tu y yo fuimos creados en Cristo Jesús, de


la misma esencia, del mismo ADN. Fuimos hechos hijos de Dios a partir del Hijo de
Dios. ¿Para qué? Pues para que hagamos las mismas buenas obras que el Hijo de
Dios hizo aquí en la tierra.

Y bueno tu puedes decir que es bastante difícil que nosotros hagamos las
mismas obras que Jesús hizo, porque nos hace falta el Poder que tuvo Él. Pero mira
bien lo que dice la Palabra, si la puedes creer: Dice que esas buenas obras Dios ya las
preparó, ya están hechas pues, solo para que andemos en ellas.
La dignidad de un Hijo de Dios en el Reino pasa por las buenas obras. No, no
hemos de ser salvos por ellas, sino por la fe en el sacrificio de Jesús, pero Dios espera
de todos nosotros que andemos en esas buenas obras.

Así lo dijo Jesús: Mateo 5: 16 “Así alumbre vuestra luz delante de los
hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre
que está en los cielos”

Hemos sido liberados del reino de las tinieblas y trasladados al reino de luz, al
reino de Dios. Y esa luz que hemos recibido es para alumbrar a este mundo que está
en tinieblas. ¿Cómo se alumbra a este mundo en tinieblas? Con buenas obras.

Las buenas obras glorifican a Dios, las buenas obras son luz en medio de las
tinieblas.

3. Crecimiento espiritual

La tercera obra de la sabiduría y la inteligencia espiritual es el crecimiento en el


conocimiento de Dios.

Dice Jeremías 9: 23 “sí


dijo Jehová: No se alabe el sabio en su
sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se
alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere
de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que
hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas
cosas quiero, dice Jehová.
El Espíritu de Dios te hace crecer en el conocimiento de Dios. ¿Se puede
conocer a Dios? Mucha gente dice que es imposible, pero Dios mismo dice que Su
Voluntad es que crezcas en el conocimiento de Él.

Dios hace misericordia, juicio y justicia en la tierra, y estas son las cosas que Él
quiere. Quien conoce a Su Dios, actúa en consecuencia. Daniel 11: 32b “mas el
pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”

Así que no se trata de un conocimiento intelectual, no es conocimiento de la


biblia; sino un profundo conocimiento de Dios mismo. El Espíritu de Dios te hace
sentir la tristeza que Dios siente al ver a una persona sufrir a causa del pecado, te
hace sentirte indignado ante las mentiras y blasfemias de la gente, el Espíritu de Dios
te hace comprender lo que Dios piensa y quiere. Las acciones de cada cristiano
hablan por sí mismas acerca de su grado de conocimiento de Dios.

4. Fortalecidos con Poder

Es necesario que andemos como es digno del Señor, nos dice la porción que
hemos leído; y la dignidad de un hijo de Dios es ser fortalecido con Poder de Dios.

Notemos por favor que no se trata de personas fuertes físicamente, sino de un


poder que viene de Dios. El apóstol Pablo decía: 2 Corintios 12: 9 “Y me ha
dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la
debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por
lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en
afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias;
porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”
El poder de Dios se perfecciona en nuestras debilidades, por lo cual en cada
una de las debilidades podemos decir: Soy fuerte.

Muchos cristianos suelen disculparse en sus errores y pecados diciendo: Es


que la carne es débil; y es verdad lo que dicen. Pero junto con ello, están
manifestando que no son sabios ni inteligentes espiritualmente, sino tontos; porque,
sabiendo que su carne es débil no buscan el poder que viene de Dios para que sea Su
poder el que supla lo que les hace falta en su debilidad. Así que no hay pretexto:
¿Eres débil? Dios tiene la fortaleza necesaria para vencer tus debilidades.

5. Andar con gozo.

La última de las cosas enlistadas por el apóstol Pablo al decir que el


conocimiento de la Voluntad de Dios produce: Es andar con gozo.

Un hijo de Dios digno da gracias a Dios por todo, sabiendo que es heredero del
Reino, sabiendo que toda bendición se le ha concedido y que aún ha sido dotado de
sabiduría e inteligencia espiritual sin igual.

Todo esto es resultado de la plenitud del Espíritu en tu vida.

Ruego hoy que seas lleno de sabiduría e inteligencia espiritual.

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