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Partes

Es una expresión metafórica de una experiencia. Las características que hacen figura en cada rol que vivo
emergen de acuerdo a las circunstancias. A ese conjunto le llamamos partes.

Todas las partes son accesibles, nos pueden pertenecer. En la medida en que las pares son integradas en
nosotros, nos engrandecemos. Somos seres más completos.

Lo común es ir creciendo y asumir unas partes y rechazar otras que, por ejemplo, tienen que ver con el
género, la edad, la educación, etc. Integramos unas y alienamos otras, perdemos pedazos de nosotros.
Crecemos así, hay unas partes que se híper-desarrollan y ocupan mucho espacio y, otras que se hacen
sumamente pequeñas. Aquí es básico el trabajo del terapeuta.

El cliente puede tener una parte alienada o disminuida o callada, esto le trae problemas en la vida. Hay
que ayudarlo a ver y a desarrollar. Las crisis nos obligan a usar partes disminuidas.

Una señal para trabajar con partes es cuando hay proyección, forma en cómo vemos la parte disminuida,
la ponemos afuera.

Las partes son:


• Características o aspectos de alguien.
• Todas nos son accesibles y útiles.
• Puedo integrarlas o alienarlas.
• Pueden estar exageradas o disminuidas.
• Las disminuidas aparecen por: desarrollo o por crisis.
• Las trabajamos cuando emerge una nueva, está disminuida, está alienada y/o proyectada.

Para trabajar las partes:


1. Identificar la parte: saber cuál es la parte disminuida y ayudar al cliente a que lo sepa.
2. Nombrarla con términos positivos y no con alguno que implique juicio. Llamar a la parte prudente
y no cobarde. Para ver la utilidad que tiene en mi vida. Que describa más y juzgue menos.
3. Explorar cómo está parte tiene elementos disfuncionales y funcionales, ver su parte funcional: qué
utilidad trae a mi vida.
4. Aceptarla (integrarla) cómo puede ser útil y beneficiosa en mi vida. Cuando me lastimé por exceso
de arrojo y la prudencia me hubiera ahorrado moretones. Que la persona la saboreé un poco, que se
convierta en un momento en esa parte. En parte prudente “asume tu ser prudente y ve cómo se
siente esto. Háblame siendo así y siendo útil esa parte”.
5. Relativizar: No significa que esa parte o su opuesta siempre sean útiles, sino que es dependiendo de
la situación, el momento, la gente que te rodea, etc.

Para hacer un buen trabajo de polaridades, hay que hacer primero un trabajo de parte. (Si una parte está
con menor fuerza que la otra).

La parte se va a integrar hasta que el cliente la use. Al principio somos torpes cuando empezamos a usarla,
eso hay que explicarlo, poco a poco se va aprendiendo a usarla mejor. Hay que buscar que mi cliente esté
más abierto a la situación.

Cuando dos partes entran en conflicto: trabajar con polaridades. A veces opuestas o a veces
opuestas a las necesidades.

Toda parte es neutra, depende del contexto, de lo disfuncional, de cómo la veo y de los tres
demonios. Se trabaja con partes proyectadas, disminuidas o partes nuevas que emergen. Cuando una
parte este exagerada hay que trabajar la disminuida. Cuando se proyecta (él no acepta algo de sí mismo).
Cuando emerge una parte nueva (no sé ser mujer casada, o padre, me siento diferente). Poner énfasis en el
darse cuenta: esta característica te pertenece y aceptarla.

Trabajo de partes: cuando trabajamos con una característica de la persona, se busca que la parte se
defina en términos descriptivos y funcionales. Si no es así, quién está hablando es la polaridad. En terapia
no hay que trabajar con la parte aceptada, sino con la no aceptada para que surja.
POLARIDADES
Trabajando con el Conflicto
Auto-concepto saludable: la persona tiene conciencia de las muchas fuerzas que se oponen en su interior.
Desea verse a sí misma, en una multitud de formas contradictorias, experimenta relaciones entre una
diversidad de partes internas.
La persona saludable conoce la mayoría de las polaridades que contiene, incluso aquellos sentimientos y
pensamientos que la sociedad reprueba, y es capaz de aceptarse tal como es. Aún así puede haber puntos
oscuros en su conciencia.

Auto-concepto patológico: La persona “perturbada” se ve a sí misma en forma estereotipada unilateral.


Ella siempre es esto y jamás aquello. Su conciencia de poseer una multitud de fuerzas y sentimientos
interiores es bastante limitado. En su percepción de sí misma carece de fluidez y amplitud. Es vulnerable
al ataque. Niega sus polaridades negativas (facetas que le han enseñado a considerar inaceptables o
repulsivas) y tiende a proyectarlas. Tomar conciencia de las polaridades, la torna ansiosa y surgen
síntomas neuróticos.

Las tres premisas básicas en el trabajo de polaridades:


 Las polaridades deben de tener la misma edad.
 Cerrar las situaciones conflictivas de la infancia.
 Darse cuenta en el continuum de conciencia de la polaridad.

Las polaridades son el punto de partida para comprender el conflicto:


1. Intrapersonal; supone choques entre las propias polaridades, se trabaja separando claramente a
las dos. Para aprender del conflicto es necesario estirar el auto-concepto.
2. Interpersonal; generalmente se deriva del intrapersonal, cuando no se acepta algo propio y se
proyecta en otros, (a veces precisamente en esa parte que ellos tienen a obscuras.

El conflicto surge cuando hay una clara impresión de desacuerdo y puede de ser:
a) SALUDABLE Y CREATIVO: tanto yo como el otro somos personas integradas, hay cierto
autoconocimiento y una clara sensación de ser distintos. Tiene por efecto crear buenos
sentimientos y equivale a ganar ambos. En el caso de los conflictos interpersonales, permite
llevarlos con claridad a la conciencia y esto permite a la persona sentir su propia diferencia interna
y la posibilidad de integrar el propio comportamiento (adaptación) en la gama de posibilidades de
respuesta y lo hace capaz de ser flexible en una variedad de situaciones.
b) CONFLUENTE E IMPRODUCTIVO: yo no me comprendo y acuso al otro de algo que yo soy culpable. El
conflicto repetido en forma estereotipada conduce a la confluencia, sin dejar soluciones, ni
aprendizajes y sus dos formas de defensa son:
 La represión y
 La proyección.

La polaridad se da cuando hay dos partes en conflicto. Se puede identificar, por ejemplo, cuando hay
mucho regaño en el cliente. Nuestro camino es aumentar lo disminuido y desarrollarlo, no tanto disminuir
lo desarrollado, como sería, por ejemplo, la parte arrojada del cliente, sino desarrollar su parte cuidadosa y
prudente. En la medida que lo disminuido aumente hay equilibrio. Es sumar, no restar.

PASOS:
1. Identificar a las partes y checar si hay conflicto entre ellas. Que cada parte de polaridad se describa
con rasgos positivos y características descriptivas (no juicios). Que las dos partes tengan la misma
carga energética y potencia. Si una parte está disminuida, no trabajamos polaridades sino a esa
parte, nos vamos con la de menos energía para que se describa positivamente, su funcionamiento
positivo, de qué sirve, para qué está ahí, etc.
2. Expresión de sentimientos negativos. Que salga el conflicto evidente y directo. Que hable la parte
exigente: no seas fodonga y que hable la parte floja: necesito descansar.
3. Descubrir las necesidades de cada parte y que cada una las exprese a la otra.
4. Reconocimiento y aceptación de las necesidades de cada parte. Escuchar lo que dijo la otra parte
(a partir de este paso comienza la integración).
5. Que cada parte se haga responsable de lo que está haciendo (de lo que le hace a la otra) y cómo lo
hace, cómo impide que la otra parte satisfaga sus necesidades. ¿Qué hace o deja de hacer para
boicotearse?
6. Expresión de sentimientos positivos. Qué le es de utilidad de una parte, para la otra parte.
Reconocer que necesito de la otra parte.
7. Negociación: buscar entre las dos partes una forma nueva de satisfacer las necesidades de ambas.
8. Integración (cuando ambas partes se integran a la persona, esas dos partes llévalas a tu cuerpo), o
bien, “recoger el tiradero” (guarda a cada una en alguna parte de tu cuerpo).

Hay veces que nos llevamos mucho tiempo en reconocer una parte. Puede ser que haya integración o no, o
quizás más acercamiento de las partes, o que se puedan identificar al menos. Ahí nos quedamos, no hay
que forzarlo.

Tips modelaje:
• No hay que bajar la ansiedad a cliente.
• Para tener clara la figura hay que hacer concreciones. Esperarse a que emerja la figura ¿qué está
surgiendo?
• Estar más en el presente.
• Hay que hacer experimentos de primer nivel, anclarla en sensaciones
• Hay que explorar bien el experimento de segundo nivel.

El terapeuta no debe aliarse con ninguna parte por lo que se cambia de lugar y no debe tomar partido. Las
necesidades se validan, aunque se escuchen introyectadas u obsoletas. A veces una parte esta peleada con
varias, se trabaja de 2 en 2. Ir de una característica a su opuesto.

SUEÑOS

Para trabajarlos:
 Se le pide al cliente que narre su sueño en presente “estoy en un cuarto, me siento raro…”
 Al terminar la narración en presente se le pregunta con qué sentimiento(s) se queda.
 Después se le pregunta qué símbolo o personaje le es más significativo y que contacte con él.
 A partir del contacto y desde el símbolo o personaje se le pide al cliente que exprese sentimiento o
necesidades o bien que vuelva a narrar el sueño en presente desde el símbolo o personaje.
 Seguir con esta dinámica usando, si es necesario la silla vacía, hasta pasar por los personajes que
sean significativos para el cliente o que llamen la atención del terapeuta.
 La finalidad del trabajo con sueños es que el cliente pueda recuperar sus proyecciones para así
tener una experiencia integradora.