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HERRAMIENTAS PARA LOS ADMINISTRADORES PÚBLICOS:

CONTRATACIÓN ESTATAL Y RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA (ESTUDIO


DE CASO)

INTRODUCCION

Como una herramienta propia e indispensable de la administración pública se


hace necesario el estudio de la contratación estatal, para la formación de los
administradores públicos. En palabras del profesor William Rene Parra la
contratación estatal debe entenderse como: “La actividad de la administración no
sólo se manifiesta mediante la expedición de actos unilaterales, sino que ella
además en cumplimiento de los cometidos estatales conviene por mutuo acuerdo
con personas particulares, la prestación de servicios que no sería posible
desarrollar mediante el solo imperio de la decisión unilateral”, lo que pone de
manifiesto la importancia de entender y estudiar la contratación estatal dentro de
la disciplina de la Administración Pública.

Lo primero que se debe entender es que la contratación estatal se encuentra


dentro de un marco legal que define y delimita su actuación; en el caso
colombiano las normas que hacen esta función determinan lo que se entiende por
contratación estatal, los principios en los cuales se basa, los actores que pueden
participar de ella, y por ultimo las responsabilidades que tiene los servidores
públicos en su actuar dentro de la misma. La ley 80 de 1993 es el estatuto de
contratación estatal la cual define en su artículo 32 que: “Son contratos estatales
todos los actos jurídicos generadores de obligaciones que celebren las entidades
a que se refiere el presente estatuto, previstos en el derecho privado o en
disposiciones especiales, o derivados del ejercicio de la autonomía de la
voluntad…” la misma ley establece en su art 32 que la contratación estatal sirve
como herramienta para cumplir con los fines esenciales del estado (artículo 2º
Constitución Política), la continua y eficiente prestación de los servicios públicos,
la efectividad de los derechos e intereses de los administrados que colaboran con
ellas en la consecución de dichos fines. Dentro de la Constitución Política en sus
artículos 209 y 267 donde se habla de los principios que rigen la función
administrativa y sobre el control de la misma. Otra norma que define los principios
en los cuales se basa la contratación estatal es la ley 1437 en su artículo 3º, al
igual que en decreto 1150 del 2007, que modifica la ley 80, donde se establecen
algunos de los principios de la contratación junto con las modalidades de selección
del contratista. Por ultimo queda mencionar que la responsabilidad en materia
contractual se establece en la ley 734 de 2002 (código disciplinario único).
Entendido lo anterior es indispensable que como administradores públicos,
además de entender el ciclo contractual en su totalidad, se comprenda la
responsabilidad que se tiene dentro del mismo, y que una falta puede conllevar a
sanciones disciplinarias, fiscales o penales no solo por parte de los servidores
públicos, sino que como posibles contratistas se puede incurrir en faltas que
generen una responsabilidad disciplinaria. Para comprender la totalidad del
asunto, el presente trabajo muestra un caso en el cual se incurrió en una falta
grave por parte de un servidor público que fue sancionado por la procuraduría, con
el fin de entender la modalidad de selección de contratista por licitación pública y
la responsabilidad disciplinaria de los funcionarios públicos. Para esto en un
primer momento se da a conocer lo que se entiende por responsabilidad
disciplinaria en el marco legal vigente, a quienes se aplica, el régimen de
incompatibilidades e inhabilidades, y la diferenciación entre las faltas y sus
sanciones; en una segunda parte se hace referencia a la modalidad de selección
de contratista por licitación pública y se explica en que consiste; la tercera parte
muestra la providencia de la procuraduría y en que consistió la falta cometida; por
último se hacen unas apreciaciones grupales sobre el tema aplicado al caso
específico analizado y se dan las conclusiones finales.

I - RESPONSABIDIDAD DISCIPLINARIA EN MATERIA CONTRACTUAL

Antes de profundizar en el tema de responsabilidad disciplinaria del contratista,


resulta importante dar algunos fundamentos constitucionales y legales del tema. .

En primer, lugar la Constitución Política de Colombia, al señalar en su artículo


sexto que “los particulares sólo son responsables ante las autoridades por infringir
la Constitución y las leyes, Los servidores públicos lo son por la misma causa y
por omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones”, ha sentado la base
por una parte, de la convicción de que los servidores públicos son sujetos
disciplinables y por la otra, la confusión acerca de la posibilidad o no de disciplinar
a un particular en ejercicio de servicios públicos o a un particular que colabora con
el Estado. .

En efecto, la constitución política en uso de sus facultades, determino en su


artículo 123 como servidores públicos a los miembros de las corporaciones
públicas, los empleados y trabajadores del estado y de sus entidades
descentralizadas territorialmente y por servicios; y a si mismo definió que existen
unos particulares que pueden ejercer funciones públicas y que serán regulados
legalmente, por este motivo consideramos importante exponer también la
regulación o el régimen jurídico legal de los contratistas en materia disciplinaria. .
La ley 80 de 1993, en su artículo 2, define a los servidores públicos como
personas naturales que prestan sus servicios dependientes a los organismos y
entidades de que se trata el artículo, con excepción de las asociaciones y
fundaciones de participación mixta en las cuales dicha denominación se predicara
exclusivamente de sus representantes legales y de los funcionarios de los niveles
directivo, asesor o ejecutivo o sus equivalentes en quienes se delegue la
celebración de contratos en representación de aquellas. Así mismo, La
constitución del 91 en su artículo 125 expresa que los empleos en los órganos y
entidades del Estado son de carrera, se exceptúan los de elección popular, los de
libre nombramiento y remoción, los de trabajadores oficiales y los demás que
determine la ley. Teniendo en cuenta lo anterior se puede establecer de manera
clara que el servidor público tienen una forma de vinculación especial al Estado,
tal y como lo ha establecido el artículo 125 de la Constitución Nacional, situación
ésta que es ratificada por el artículo 2do de la ley 80 de 1993, destacándose allí la
“dependencia” directa con la entidad u organismo al que pertenece, esta situación
se ha establecido por la ley laboral como subordinación y es la fuente generadora
para la adquisición de derechos laborales o reglamentarios. A su vez, el artículo
32 numeral 3ro de la ley 80 de 1993, define de manera taxativa la forma en que se
vinculan los particulares al Estado, dentro de la que se ubica la modalidad de
“contratación por servicios”, los cuales son realizados para desarrollar actividades
que no pueden ser cubiertas por el personal de planta o que requieren un
conocimiento especializado, haciendo la salvedad que dichos contratos no
generan relación laboral, ni carga prestacional. Dicha relación laboral o de
subordinación ha servido de fundamento para explicar la disciplinabilidad de los
servidores públicos.

Es preciso recordar que la forma de vinculación de los servidores públicos es legal


y reglamentaria, mientras que los contratistas encuentran su naturaleza jurídica en
las normas comerciales y contractuales, estableciendo allí claras diferencias
dentro de las cuales se encuentran las siguientes:

Teniendo en cuenta esto, y atendiendo a la imprecisión constitucional se forjo en


el pasado una teoría que sostenía que cuando existía una relación contractual en
la cual una persona natural presta determinada labor, ayuda, colaboración, bien o
servicio, sin que exista dependencia o subordinación y a cambio de una
contraprestación económica, se estaba frente a un contrato, que por su naturaleza
no permitía que se considera al particular como sujeto disciplinable. No obstante,
lo anterior, dicho criterio se transformó por el que predomina actualmente en virtud
del cual el contratista es susceptible de ser sujeto disciplinable.

1.1 DE LA RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA


DEFINICION DE FALTA DISCIPLINARIA: Toda conducta del funcionario que
conlleve el incumplimiento de deberes, extralimitación en el ejercicio de derechos
y funciones, prohibiciones y violación del régimen de inhabilidades,
incompatibilidades, impedimentos y conflicto de interés, además se encuadran las
conductas que si bien no constituyen delito perturban el cabal y adecuado de las
funciones asignadas a la persona y cuya sanción depende de la gravedad de la
falta. Por lo anterior, el marco normativo del control disciplinario es el conferido por
la ley 734 de 2002, la cual recae directamente sobre los servidores públicos u
los particulares que dispone el artículo 53 de esta ley, esto es que cumplan
funciones públicas o labores de interventoría en los contratos estatales.

El artículo 25 de la ley 734 de 2002, señala a los sujetos disciplinables: Son


destinatarios de la ley disciplinaria los servidores públicos aunque se
encuentren retirados del servicio y los particulares contemplados en el
artículo 53 del Libro Tercero, Los indígenas que administren recursos del
Estado serán disciplinados conforme a l código. Para los efectos de la ley y en
concordancia con el artículo 38 de la Ley 489 de 1998, son servidores públicos
disciplinables, los gerentes de cooperativas, fundaciones, corporaciones y
asociaciones que se creen y organicen por el Estado o con su participación
mayoritaria. De tal manera que son sujetos disciplinables por disposición legal
los contratistas que cumplan labores de Interventoría en los contratos estatales;
que ejerzan funciones públicas, en lo que tienen que ver con estas; presten
servicios públicos a cargo del Estado tales como salud, educación, saneamiento
ambiental y agua potable. La actuación que así se desarrolla, cuando se trata de
esa clase de labores (públicas), no puede quedar por fuera del ámbito
disciplinario.

Adicionalmente se menciona que la Corte Constitucional, declaró exequibles los


apartes demandados del artículo 53 de la Ley 734 de 2002, que tienen que ver
con la posibilidad de disciplinar a los particulares que ejercen funciones de
interventoría y que presten servicios públicos a cargo del Estado, en el entendido
igualmente de que la función pública puede ser cumplida por particulares, mientras
ella implique la exteriorización de las potestades inherentes al Estado- "que se
traducen generalmente en señalamiento de conductas, expedición de actos
unilaterales y ejercicio de coerción-"; supuesto en el que necesariamente "la
posibilidad de que el particular pueda hacer uso de dichas potestades inherentes
al Estado debe estar respaldada por una habilitación expresa de la ley" (C-
037/2003) y sentencia c 818 del 2005 en lo que tiene que ver con la declaración
de exequilibidad de los principios que rigen los contratos en materia estatal .

1.1.1 RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA DE LOS PARTICULARES - LOS


CONTRATISTAS :
Las relaciones que se generan entre el ámbito de lo público, el Estado y su
estructura y organización, y el ámbito privado, los particulares, son vitales puesto
que por medio de éstas el Estado logra en colaboración con los particulares la
concreción y el cumplimiento efectivo de sus fines constitucionales esenciales y
sociales y la “eficiente prestación de los servicios públicos”1.

Precisamente, el contrato estatal se constituye como una de las principales


figuras jurídicas de derecho colombiano que permiten dicha relación entre la
administración y el particular y que en un Estado Social Constitucional
Democrático y de Derecho debe instituirse como institución garante de la primacía
y la satisfacción del interés general. Al respecto, al vincularse el Estado, la
administración pública, las entidades, la alta dirección y los servidores públicos,
con los particulares, por medio de un contrato, que por su generalidad y esencia
responde al acuerdo, la autonomía y la manifestación de voluntades de las partes
contratantes, y en el que se le contrata al particular un objeto contractual de
trascendencia pública, se genera un delicado y claro escenario en el que el
interés general depende del contratista, lo que eventualmente puede propiciar que
el interés privado se sobreponga sobre el público y el Estado falle en la
consecución de sus fines. Atendiendo a esto, y con el objeto de evitar que de la
ejecución del contrato Estatal sobrevenga la afectación por parte del contratista al
interés publico, en Colombia se ha venido fraguando legal y doctrinalmente una
noción de sometimiento del contratista que cumple funciones públicas a la
potestad disciplinaria.

DESARROLLO DE LA RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA DE LOS


PARTICULARES - LOS CONTRATISTAS:
El marco legal que sustenta la responsabilidad disciplinaria de los particulares, es
en términos generales la ley 734 de 2002 modificada por la ley 1474 de 2011. Así
bien se desarrollaran los siguientes aspectos: faltas, sanciones, competencia de la
potestad disciplinaria, y una posición crítica frente a tema.

1
Ley 80 de 1993. Estatuto General de Contratación de la Administración Pública. Articulo 3.
FALTAS DISCIPLINARIAS DE LOS CONTRATISTAS
Al tenor del artículo 55 de la ley 734 de 2002, los contratistas disciplinables sólo
responderán de las siguientes faltas gravísimas, a titulo de dolo o culpa:
“1. Realizar una conducta tipificada objetivamente en la ley como delito
sancionable a título de dolo, por razón o con ocasión de las funciones.
2. Actuar u omitir, a pesar de la existencia de causales de incompatibilidad,
inhabilidad, impedimento o conflicto de intereses establecidos en la Constitución o
en la ley.
3. Desatender las instrucciones o directrices contenidas en los actos
administrativos de los organismos de regulación, control y vigilancia o de la
autoridad o entidad pública titular de la función.
4. Apropiarse, directa o indirectamente, en provecho propio o de un tercero, de
recursos públicos, o permitir que otro lo haga; o utilizarlos indebidamente.
5. Cobrar por los servicios derechos que no correspondan a las tarifas autorizadas
en el arancel vigente, o hacerlo por aquellos que no causen erogación.
6. Ofrecer u otorgar dádivas o prebendas a los servidores públicos o particulares
para obtener beneficios personales que desvíen la transparencia en el uso de los
recursos públicos.
7. Abstenerse de denunciar a los servidores públicos y particulares que soliciten
dádivas, prebendas o cualquier beneficio en perjuicio de la transparencia del
servicio público.
8. Ejercer las potestades que su empleo o función le concedan para una finalidad
distinta a la prevista en la norma otorgante.
9. Ejercer las funciones con el propósito de defraudar otra norma de carácter
imperativo.
10. Abusar de los derechos o extralimitarse en las funciones.
11. <Artículo modificado por el artículo 45 de la Ley 1474 de 2011. El nuevo texto
es el siguiente:> Las consagradas en los numerales 2, 3, 14, 15, 16, 18, 19, 20,
26, 27, 28, 34, 40, 42, 43, 50, 51, 52, 55, 56, y 59, parágrafo 4o, del artículo 48 de
esta ley cuando resulten compatibles con la función”.

SANCIONES DISCIPLINARIAS A LAS QUE SE ENCUENTRA SUJETO EL


CONTRATISTA.
En virtud del articulo 56 de la ley 734 de 2002, “los particulares destinatarios de la
ley disciplinaria estarán sometidos a las siguientes sanciones principales:
• Multa de diez a cien salarios mínimos mensuales legales vigentes al
momento de la comisión del hecho y, concurrentemente según la gravedad
de la falta, inhabilidad para ejercer empleo público, función pública, prestar
servicios a cargo del Estado, o contratar con este de uno a veinte años.
• Cuando la conducta disciplinable implique detrimento del patrimonio
público, la sanción patrimonial será igual al doble del detrimento patrimonial
sufrido por el Estado.
• Cuando la prestación del servicio sea permanente y la vinculación provenga
de nombramiento oficial, será de destitución e inhabilidad de uno a veinte
años”.

TITULAR DE LA POTESTAD DISCIPLINARIA SANCIONADORA DEL


CONTRATISTA.
A la luz de la Resolución 108 de 2002 de la Procuraduría General de la Nación
Procuraduría General de la Nación, la potestad de sancionar disciplinariamente al
contratista recae en la Procuraduría Delegada para la Vigilancia Administrativa.
Así pues al tenor consagra “las Procuradurías Delegadas para la Vigilancia
Administrativa, conocerán, en primera instancia, de las faltas disciplinarias en que
incurran los particulares que desempeñen funciones públicas, administren o
manejen recursos públicos del orden o nivel nacional, cuando la competencia no
esté asignada a otra dependencia”;

1.1.2 POSICION CRÍTICA FRENTE A LA RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA


DEL CONTRATISTA.
Resulta necesario señalar que los vacíos jurídicos y las falencias en las que
incurren las normas estructurantes del régimen legal de la contratación estatal en
Colombia, y que permiten la generación y concreción de la corrupción en el
contrato estatal, se concretan principalmente en los siguientes aspectos: en el
régimen de inhabilidad e incompatibilidades para contratar, en las competencias
legales para participar en procesos de selección, en las modalidades de selección
de los contratistas, en las disposiciones de control y a la falta de claridad
inoperancia y confusión sobre la responsabilidad contractual.

Al respecto, es notorio como aunque se cuenta con un régimen propio de


inhabilidades e incompatibilidades a la hora de contratar, el mismo es muy general
en cuanto a cada una de sus disposiciones, ya que las causales o formas de
inhabilidad o incompatibilidad son desarrolladas en torno a unos supuestos de
hecho que en pocos casos se dan y que no corresponden a la realidad objetiva
que atraviesa el mundo actual de la contratación estatal, dejando espacio abierto
para aquellos que pretenden defraudar al Estado cometan actos ilícitos cobijados
en la carencia normativa de dichas situaciones. Igualmente, no hay que dejar de
lado que para participar en cada proceso de contratación estatal, se está partiendo
de la buena fe de los interesados sin exigir requisitos previos para constituirse
como proponente o parte, excusándose en que para estos casos existe el régimen
de inhabilidades e incompatibilidades, el cual debe ser analizado y respetado por
quien aspire formalizar una relación contractual con el Estado, hecho que hoy por
hoy, ha abierto las puertas más que nunca a la corrupción pues al no ejercerse
ese control previo que sería ideal, las aludidas causales se burlan o se maquillan
de tal manera que a la luz parezcan que en ningún momento se estructuran y por
ende haciendo de cada contrato un verdadero negocio para estos corruptos que
se aprovechan de la falta de interés y control hacia estos temas y que de igual
forma, en ocasiones hacen parte de las entidades públicas que celebran los
contratos. Además, hay que ser conscientes en cuanto a que los contratos como
tales han evolucionado muchísimo al igual que su reglamentación y normas
propias, pero que no existe uniformidad en cuanto a las demás disposiciones,
entre las cuales están las causales de inhabilidad e incompatibilidad, pues no han
sido objeto de reforma o ampliación suficiente que den seguridad a todo el
proceso contractual, quedando de esta forma desactualizadas y poco efectivas a
la hora de contrarrestar el problema de la corrupción.

De igual forma, un espacio abierto para la corrupción lo constituye la competencia


legal para participar en procesos de selección, ya que en la mayoría de casos está
siendo ejecutada por el jefe o representante legal de la entidad, así como de los
gobernantes tales como el presidente de la república, los gobernadores o los
alcaldes, tema que preocupa y trae consigo inseguridad pues al ser esto así, como
hoy en día es notorio, las dignidades aludidas contratan prácticamente de manera
directa y sin el apego de los lineamientos de los sistemas de selección o
contratación, buscando siempre el provecho propio y perjudicando gravemente el
buen desarrollo del país pues todos los recursos con que cuentan las entidades
públicas don derrochados o apropiados de manera ilegal beneficiando a unos
pocos y dejando de cumplir de esta manera los fines esenciales y sociales del
Estado, entre los que se encuentra el bienestar general de la población. Teniendo
en cuenta esto, lo ideal sería que esta competencia legal estuviera en cabeza de
una dependencia o comisión perteneciente al sector central diferente a los cargos
nombrados, de tal manera que cada proceso de selección estuviera dentro de un
marco de legalidad y respetando los lineamientos propios de cada contrato en
particular. También es necesario que la delegación y su manejo sea un poco más
tratada, es decir, que su reglamentación sea ampliada y mejor regulada en
cuanto a reducir su aplicación a ciertos casos no tan relevantes y que no tengan
carácter prioritario, pues los contratos o selecciones de gran magnitud deben ser
el resultado de un proceso arduo de estudio y seguimiento durante su ejecución
por parte de la precitada dependencia o comisión.

Por último, es necesario analizar el tema de la responsabilidad contractual, tema


que está de moda hoy en día, en cuanto que a pesar de que en el estatuto general
de la contratación estatal y demás normatividad existe un régimen que regula las
posibles situaciones que puedan surgir antes durante y después de la ejecución
del contrato para que una de las partes sea declarada responsable por comisión u
omisión de una falta o delito, el mismo no es aplicado o ejecutado de la manera
correcta ya que es evidente como por ejemplo quien delinque apropiándose de
dineros públicos no es sancionado disciplinariamente severamente al tenor de la
norma sino conforme a juicios más subjetivos que objetivos, generando
inseguridad jurídica y el mensaje a la corrupción de que el delito paga ya que las
sanciones son mínimas ante un ilícito de gran magnitud. Ante tal panorama, se
requiere que los organismos que tienen la competencia de ejercer control sobre el
quehacer contractual de las entidades públicas, realicen su trabajo de manera
eficaz, es decir, que no permitan que los contratos estatales se conviertan en
medios de enriquecimiento ilícito, sino medios de desarrollo generalizado
partiendo del respeto hacia los principios de la contratación y de cada una de las
disposiciones propias de cada tipo de contrato, las cuales hasta el momento
pareciera que no existieran o más bien que fuera posible darles varias
interpretaciones según la conveniencia de cada una de las partes. Además de lo
anterior, vale la pena señalar el hecho de que la justicia penal colombiana debe
dejar sentado un precedente inmediato, en cuanto a castigar severamente a
aquellos corruptos que cometan delitos en contra del Estado a través de los
contrato estatales, ya que de no ser así la cantidad de procesos sobre este tema
se incrementara debido al buen negocio que se volvió contratar con el Estado,
donde casi nunca se sale responsable, pero si con mucho dinero de origen
público.

Se ha generado un claro escenario propicio para la corrupción, en donde, el


contrato estatal, como la manifestación directa de la relación entre la
administración del estado con los particulares se constituye en uno de los
espacios generadores y los focos de corrupción en el Estado.

1.2 RESPONSABILIDAD DISICIPLINARIA DEL FUNCIONARIO PÚBLICO.


La Constitución Política de Colombia de 1991 señala en su artículo 123 que “Son
servidores públicos los miembros de las corporaciones públicas, los empleados y
trabajadores del Estado y de sus entidades descentralizadas territorialmente y por
servicios” y en su artículo 124 que “La ley determinará la responsabilidad de los
servidores públicos y la manera de hacerla efectiva”, por lo anterior resulta
fundamental estudiar el régimen dispuesto por la ley para determinar la
responsabilidad disciplinaria de los servidores públicos. .

DESARROLLO DE LA RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA DE LOS


SERVIDORES PUBLICOS:
La responsabilidad disciplinaria de los servidores públicos está desarrollada
principalmente en los siguientes preceptos de la ley 734 de 2002 Código Único
Disciplinario, que señalan los siguientes aspectos:

INHABILIDADES E INCOMPATIBILIDADES Y PROHIBICIONES.


Los artículos 32, 33, 34 y 35 hablan de los deberes derechos y prohibiciones de
los servidores públicos, en uso de sus funciones administrativas.
Inhabilidades, para desempeñar cargos públicos:
1.) haber sido condenado a pena privativa de la libertad mayor de cuatro años
por delito doloso dentro de los diez años anteriores, salvo que se trate de
delito político.
2.) haber sido sancionado disciplinariamente tres o más veces en los últimos
cinco (5) años por faltas graves o leves dolosas o por ambas. Esta
inhabilidad tendrá una duración de tres años contados a partir de la
ejecutoria de la última sanción.
3.) Hallarse en estado de interdicción judicial o inhabilitada por una sanción
disciplinaria o penal, o suspendido en el ejercicio de su profesión o excluido
de esta, cuando el cargo a desempeñar se relacione con la misma.
4.) Haber sido declarado responsable fiscalmente.
INCOMPATIBILIDADES, PARA DESEMPEÑAR CARGOS PUBLICOS ARTICULO
39:
1.) los gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y miembros de las juntas
administradoras locales, en el nivel territorial donde hayan ejercido
jurisdicción, desde el momento de su elección y hasta cuando esté
legalmente terminado el período:
2.) Intervenir en nombre propio o ajeno en asuntos, actuaciones
administrativas o actuación contractual en los cuales tenga interés el
departamento, distrito o municipio correspondiente, o sus organismos
3.) Actuar como apoderados o gestores ante entidades o autoridades
disciplinarias, fiscales, administrativas o jurisdiccionales.
4.) Para todo servidor público, adquirir o intervenir directa o indirectamente, en
remate o venta de bienes que se efectúen en la entidad donde labore o en
cualquier otra sobre la cual se ejerza control jerárquico o de tutela o
funciones de inspección, control y vigilancia. Esta prohibición se extiende
aun encontrándose en uso de licencia.

CLASIFICACIÓN Y CONNOTACIÓN DE LAS FALTAS.


ARTÍCULO 42. CLASIFICACIÓN DE LAS FALTAS. Las faltas disciplinarias son:
1. Gravísimas
2. Graves.
3. Leves.
ARTÍCULO 43. CRITERIOS PARA DETERMINAR LA GRAVEDAD O LEVEDAD
DE LA FALTA. Las faltas gravísimas están taxativamente señaladas en este
código. Se determinará si la falta es grave o leve de conformidad con los
siguientes criterios:
1. El grado de culpabilidad.
2. La naturaleza esencial del servicio.
3. El grado de perturbación del servicio.
4. La jerarquía y mando que el servidor público tenga en la respectiva institución.
5. La trascendencia social de la falta o el perjuicio causado.
6. Las modalidades y circunstancias en que se cometió la falta, que se apreciarán
teniendo en cuenta el cuidado empleado en su preparación, el nivel de
aprovechamiento de la confianza depositada en el investigado o de la que se
derive de la naturaleza del cargo o función, el grado de participación en la
comisión de la falta, si fue inducido por un superior a cometerla, o si la cometió en
estado de ofuscación originado en circunstancias o condiciones de difícil
prevención y gravedad extrema, debidamente comprobadas.
7. Los motivos determinantes del comportamiento.
8. Cuando la falta se realice con la intervención de varias personas, sean
particulares o servidores públicos.
9. La realización típica de una falta objetivamente gravísima cometida con culpa
grave, será considerada falta grave.

CLASES DE SANCIONES (ARTICULO 44)


Destitución e inhabilidad general, para las faltas gravísimas dolosas o realizadas
con culpa gravísima.
1.) Suspensión en el ejercicio del cargo e inhabilidad especial para las faltas
graves dolosas o gravísimas culposas.
2.) Suspensión, para las faltas graves culposas.
3.) Multa, para las faltas leves dolosas.
4.) Amonestación escrita, para las faltas leves culposas.
LA DESTITUCION E INHABILIDAD GENERAL IMPLICA (ARTICULO 45)
1.) La terminación de la relación del servidor público con la administración, sin
que importe que sea de libre nombramiento y remoción, de carrera o
elección,
2.) La desvinculación del cargo, en los casos previstos en los
artículos 110 y 278, numeral 1, de la Constitución Política,
3.) La terminación del contrato de trabajo,
4.) En todos los casos anteriores, la imposibilidad de ejercer la función pública
en cualquier cargo o función, por el término señalado en el fallo, y la
exclusión del escalafón o carrera
POTESTAD DE LA FACULTAD DISCIPLINARIA SANCIONADORA DE
FUNCIONARIO PÚBLICO (ARTICULO 2)

Sin perjuicio del poder disciplinario preferente de la Procuraduría General de la


Nación y de las Personerías Distritales y Municipales,

* corresponde a las oficinas de control disciplinario interno y


* a los funcionarios con potestad disciplinaria de las ramas, órganos y entidades
del Estado, conocer de los asuntos disciplinarios contra los servidores públicos
de sus dependencias.

II MODALIDAD DE SELECCIÓN DE CONTRATISTA: LICITACIÓN PÚBLICA

Partiendo desde el documento radicado N° IUC – 096-002268-2008. De la


Procuraduría Regional del Meta hacía el alcalde de Barranca de Upía Meta, a
fecha de noviembre 9 de 2007 y con base a los hechos ocurridos en Octubre 31
de 2007 y los hechos expuestos sobre el trámite de la licitación pública Nro. 03 de
2007 adelantada por la Alcaldía de Barranca de Upía Meta, que tenía como
fundamento la construcción y pavimentación de la vía que conduce al casco
urbano al colegio Francisco Walter, por un valor $203’569.648 millones de pesos;
se concluye: La modalidad de selección empleada es Licitación pública, puesto
que pese a la finalidad del proyecto; la procuraduría anuncia públicamente el
proyecto en igualdad de condiciones y oportunidades para que los interesados en
el proyecto se presenten, estando en capacidad de cumpliendo de las condiciones
estipuladas en los pliegos del proyecto.

La procuraduría siendo una entidad estatal solicitó una construcción y


pavimentación de una vía. De la cual se puede inferir que se habla de un contrato
de obra que involucra a la entidad estatal; siendo la misma la que expone el
proyecto bajo unos mínimos y los respetivos contratistas que en primera instancia
estando dentro del registro único de proponentes (RUP) y después de constatar su
disponibilidad presupuestal, el análisis de conveniencia, ver/ leer/ modificar (si es
el caso) los documentos previos decide propiamente la presentación o no de su
propuesta.

Hay que partir de que en el proceso de modalidad de selección los contratos


parten como base y están reguladas por el artículo 30 de la Ley 80 de 1993, la Ley
1150 de 2007 (artículo 9) y el Decreto 2474 de 2008, y la Ley 1474 de 2011 de la
ley 80 de 1993. Básicamente regulan y dan veracidad del procedimiento, además
de marcar principios como la economía, transparencia y responsabilidad; que, en
primera instancia están dirigidos a la entidad y serán eje fundamental para la
legalidad del contrato estatal.

La entidad debe cumplir con unos mínimos dentro de éste tipo de modalidad de
selección, y dentro de la licitación pública N° LP -003 de 20072 de la Alcaldía
Municipal de Barranca de Upía - Departamento del Meta el proceso que se siguió
fue primero exponer abiertamente el caso y propiamente el proyecto que se
pretende que se desarrolle, se expone a continuación el presupuesto oficial de la
entidad siendo éste: $203.569.648, LAS FECHAS Y TIEMPOS A SEGUIR POR
LOS CONTRATISTAS refiriéndose a los lapsos de consulta de los pliegos del
proyecto, la fecha de apertura, los pliegos definitivos (con alguna modificación si
es pertinente) y la fecha de cierre. Además de exponer los criterios de evaluación;
que, en éste caso estarán estipulados en el pliego de condiciones; en
concordancia con el procedimiento de la modalidad de selección–Licitación
Pública. Las adendas y la distribución de riesgos será un proceso que adelantará
tanto la entidad como el contratista, en primera instancia necesariamente después
de revisar los documentos previos publicados antes del proyecto; expresando
inconformidades, cambios o nuevas distribuciones que se reflejarán después en el
pliego final publicado por la entidad.

La entidad en una etapa póstuma a la presentación de los proponentes, evalúa


qué proceso resulta más favorable para la entidad bajo premisas de calidad /
precio; ejemplificados formalmente dentro de las propuestas de cada uno de los
proponentes habilitados. La entidad representada en comité evaluador analiza
jurídica, técnica, económica y financieramente las propuestas con el fin de
objetivamente determinar qué propuesta le conviene más a la entidad.

Después de decidir qué propuesta es la indicada para la entidad, dentro de un


plazo determinado se estipula la adjudicación del contrato donde propiamente se
expone a quién dentro de los proponentes se le adjudica finalmente el contrato,
ésta se hace en audiencia pública y; las condiciones que tendrá que cumplir en el
desarrollo y conclusión del proyecto que en éste caso será la construcción y
pavimentación de la vía que conduce al casco urbano al colegio Francisco Walter.

III ANALISIS DE LA PROVIENCIA

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http://www.contratos.gov.co/archivospuc1/da/250110011/07-1-27039/DA_PROCESO_07-1-
27039_250110011_325307.pdf

http://www.sct.gob.mx/fileadmin/DireccionesGrales/DGC/DGC/Licitaciones/Preconvocatorias/052-
09/MODELO_CONTRATO_OBRA_PU.pdf
La Procuraduría General de la Nación, mediante las atribuciones que le confiere la
constitución política de Colombia, dicta la providencia, en la que se confiere
responsabilidad disciplinaria al señor Ramiro Villalobos Colmenares y otros, el
mencionado responde al cargo de alcalde de barranca de Upia Meta; y es
acusado por los sucesos señalados en el año 2007. Se pretende analizar este fallo
con el fin examinar la decisión jurídica correspondiente a la relación y
aplicabilidad de los principios contractuales, tanto desde el punto de vista lógico
como desde el contenido de los argumentos empleados por el funcionario que
profiere la providencia, en la toma de las múltiples decisiones.

El ejercicio de análisis se realizará con base en la sentencia C-818/05 en la cual


se declara exequible la expresión: "o desconocimiento de los principios que
regulan la contratación estatal y la función administrativa contemplados en la
Constitución y en la ley", contenida en el artículo 48 numeral 31 de la Ley 734 de
2002, en este sentido se entiende que la conducta constitutiva de la falta
gravísima debe ser siempre de carácter concreto y estar descrita en normas
constitucionales de aplicación directa o en normas legales que desarrollen esos
principios; por lo que, el caso suscitado, responde a un caso concreto de falta
gravísima contra los principios constitucionales y las disposiciones contenidas en
la ley 734 de 2002, por los eventos que se mencionaran posteriormente; Sin
embargo los elementos como la delegación para contratar y desconcentración
administrativa, deben tenerse en cuenta en la formulación de un fallo en materia
contractual y en este caso, sirven de alegato para determinar la responsabilidad
del acusado.

A través del oficio “DEN-07-5919/AUV33300 del 9 de noviembre de 2007, la


Oficina del programa Presidencial de lucha contra la corrupción, puso en
conocimiento de la Procuraduría General de la Nación las presuntas
irregularidades cometidas en el trámite de la licitación pública Nro. 03 de 2007
adelantada por la Alcaldía de Barranca de Upía Meta, cuyo objeto era la
construcción y pavimentación de la vía que conduce del casco urbano al colegio
Francisco Walter, el valor del contrato ascendió a $203.569.648,oo millones de
pesos.” (FALLO DE PRIMERA INSTANCIA , 2011); Para ello se adelanta la
investigación preliminar y de la evaluación de las actuaciones cometidas por el
Señor acusado, se encuentra:

El Señor Ramiro Villalobos Colmenares en su condición de alcalde, actuó con


desviación y abuso de poder, desconociendo los principios de publicidad y
transparencia, propios de la contratación Estatal al tramitar la licitación pública
mencionada anteriormente, que responde a un monto de $203.569.648,oo . El
Señor, desconoció lo señalado en el numeral 3- articulo 30- ley 80 de 1993; “al
ordenar la publicación del aviso de la licitación para el día 31 de octubre de 2007
cuando esta debió hacerse dentro de los 10 a 20 días calendarios anteriores a la
fecha de apertura de la licitación y no el mismo día” (FALLO DE PRIMERA
INSTANCIA , 2011), esto refiere una actuación ilegal y más que un
desconocimiento del principio de publicidad que procura a la vez la existencia de
un proceso contractual transparente, un vicio procedimental que concluyo en la
existencia de un único proponente, de igual manera, el actor señalado no cumplió
con el termino señalado en la norma por el cual se destina un periodo de 5 días
hábiles para a evaluación de propuestas; e igualmente desconoció, que las
entidades estatales están obligadas a convocar veedurías ciudadana con el fin de
ejercer control social a los procesos de contratación.

Todo esto concluye en un detrimento de los principios de contratación,


injustificable bajo la argumentación de imposibilidad interpretativa de la norma, ya
que es claro y en a colación a la sentencia C-818 de 2005, que “existen normas
que traducen en deberes específicos y concretos los principios de la contratación
estatal y de la función administrativa, lo cual permite una razonable seguridad
jurídica en cuanto a las conductas sancionables”. La existencia de la ley 80 de
1993, la ley 734 de 2002, posibilitan al funcionario público, el deber y derecho a
encontrarse informado, más cuando su actividad puede perjudicar directamente a
la sociedad civil y cuando su grado y jerarquía responden una alta responsabilidad
y ejemplo.

Se otorga al sujeto de demanda, una culpabilidad de carácter dolosa, ya que se


reconoce la voluntad del erróneo actuar y que la experiencia en el cargo refiere el
conocimiento de sus funciones como servidor público, funciones a las que está
haciendo falta. Así mismo, a los funcionarios DAVID HERLEY PIÑEROS, LUZ
MAYERLY BUITRAGO que responden al cargo de, Secretario de planeación y
Secretaria de gobierno; se le otorgan los mismos cargos, entendiendo la
complicidad en el mal actuar administrativo.

“De acuerdo a los hechos descritos presuntamente se desconocieron las


siguientes normas: Numeral 31 artículo 48; artículo 35 Numeral 1° de la ley 734
de 2002. Así como el numeral 8 del artículo 24, numerales 3 y 8 del artículo 30 de
la ley 80 de 1.993 y parágrafo del artículo 9 del Decreto 2170 de 2002.” “ (FALLO
DE PRIMERA INSTANCIA , 2011)

DESCARGOS
El implicado, formula descargos, argumentando que no existen requisitos
necesarios para sancionar y se vale del ejercicio de desconcentración contractual
para afirmar que este no tiene responsabilidad en los cargos por los que es
acusado, afirma que el proceso contractual, estuvo a cargo de otros servidores de
su administración y asegura también que no se puede otorgar a él una culpa
dolosa ya que no existe una prueba que indique obrara con conocimiento de la
ilicitud de la conducta y su deseo de realizarla.

El acusado, considera que el principio de publicidad se respetó en consideración


a que el proceso contractual fue publicado en la página WEB del municipio y en
la página institucional de contratación, en cuanto a los cinco días hábiles es un
término para los oferentes y solo se presentó un oferente a este se adjudicó, por
lo que si se dio un término menor en nada afecta sustancialmente el deber por
ello no se configura la ilicitud sustancial. En igual sentido se encuentra lo de las
veedurías ciudadanas.

Frente a los alegatos que concluyen la acción expuestos por las partes, se
expresa por parte de Villalobos Colmenares a través de su apoderado que no fue
culpabilidad directa ya que utilizó la delegación administrativa para contratar y
encargó el total cumplimiento de las normas y principios que se rigen en materia
contractual. Reitera que por la multiplicidad de funciones se le es imposible asumir
la vigilancia total de todos los contratos y considera que el dolo no tiene
argumentación probatoria.

Por su parte el despacho considera y determina la conducta individual de cada


implicado, y se procede a analizar el cargo a cada imputado, que se “’puede
resumir como una presunta actuación contraria a los principios de la contratación
Estatal al desconocer los términos de procedimiento y con ello el principio de
publicidad y transparencia contemplado en el Estatuto Contractual”. Tal como lo
inscribe la carta constitucional el hombre al estar dotado de dignidad y al ser este
el fundamento legal, se impide en la investigación cosificarlo y como ese sería el
procedimiento si se le imputa responsabilidad penal o disciplinaria sin
consideración a su culpabilidad, se comprende que la responsabilidad objetiva
queda proscrita del proceso.

Con respecto a Villalobos Colmenares alcalde de Barranca de Upía , Meta y como


supremo responsable de la administración y por lo tanto del mandato legal y
cumplimiento de los principios contractuales, se advierte que actuó inicialmente
acorde a la ley, al desconcentrar los procedimientos contractuales en su secretario
de planeación y este a su vez en una entidad externa, hechos acordes al artículo
12 de la ley contratación que habla de la delegación para contratar, es decir hay
pleno cumplimiento acorde a los principios y al alegato en los descargos con
plenas pruebas testimoniales, por un lado se le asiste la razón a la defensa del
mismo ya que este desconcentro la actividad para contratar a sus subalternos de
plena confianza y con el mandato de realizar acordes sus funciones, por otro lado
este debe partir debido a sus múltiples funciones de contar con la buena fe y
confianza de sus colaboradores. Por lo tanto no hay suficientes elementos de
juicio para declararlo responsable disciplinariamente, bajo estas consideraciones
la procuraduría absolverá de toda responsabilidad disciplinaria al alcalde por los
cargos que fuesen formulados.

En relación con la Secretaria del mismo Luz Marleny Buitrago, se inscribió a sus
funciones esenciales frente a la evaluación de la única propuesta presentada pero
no participo de los demás procedimientos y por lo tanto al igual que a el Alcalde se
aplica el principio de proporcionalidad ya que su actividad fue mínima y por ello
hay ausencia de ilicitud y se considera a la encartada como no responsable
disciplinariamente y por lo tanto se le absolverá de toda responsabilidad, como tal
la responsabilidad recayó sobre la secretaria de planeación con el apoyo del
contratista.

Por ello el desconocimiento no recae sobre la evaluación como tal sino por el
procedimiento contractual desarrollado, que fue expedito violando el principio de
publicidad y transparencia en detrimento de obtener pluralidad de oferentes, cosa
que ocurrió explícitamente en este caso ya que solo hubo un oferente, sin tener en
cuenta según jurisprudencia que “los principios trascienden a la mera descripción
de una conducta prevista en un precepto jurídico, para darle valor y sentido a
muchos de ellos, a través de la unificación de los distintos pilares que soportan
una institución jurídica.’’ (Sentencia C-818/05) por ello el señor David Piñeros
ingeniero civil y Secretario de Planeación de acuerdo a los señalamientos era el
encargado de llevar los procesos de contratación incluidos la elaboración de
pliegos de condiciones y cronogramas, ya que en él se desconcentro toda la
actividad contractual y fue el interventor del convenio que se suscribió con la
gobernación y adicionalmente tuvo la vigilancia del contrato expresa pro parte del
alcalde, es decir que fue quien más intervino y tuvo injerencia en el proceso desde
la etapa precontractual hasta la liquidación.

El implicado directo, al ser partícipe de actividades públicas y conociendo del


medio debía cumplir con conocimiento de la actividad de contratación estatal y
aunque esto no implica responsabilidad disciplinaria implica tener deber de
cuidado, se encuentra también que aunque recibió bastante asesoría no existe
prueba de la actuación y por lo tanto se considera que fue de manera verbal. En
ese sentido los principios violados apelan por un lado el de publicidad a que en el
proceso contractual concurran con pluralidad de oferentes y en ese sentido hay
una materialización del principio de transparencia, desconocerlo puede tener un
efecto contrario, al exigirle una mayor diligencia el secretario incurre a considerar
su actuación no en términos de dolo sino de culpa, que sustenta el material
probatorio.

La procuraduría determina que el secretario de Planeación es responsable de los


hechos de los que se le acusan, y establece que la responsabilidad se apega al
grado de culpabilidad, respondiendo a una falta gravísima a título de culpa, por
ellos dosifica la sanción y el castigo acorde al comportamiento y culpabilidad del
sujeto disciplinado que guarda concordancia con el principio de proporcionalidad y
determina la suspensión en el ejercicio del cargo por termino de un mes, al no
poder hacerse efectiva la medida por haber dejación del cargo se aplicará el
termino de suspensión en salarios de acuerdo al monto devengado.

En materia el secretario de planeación desconoce la importancia de los principios


de contratación estatal que según sentencia (Sentencia C-818/05) están llamados
a cumplir en el sistema normativo los siguientes papeles primordiales: (i) Sirven de
base y fundamento de todo el ordenamiento jurídico; (ii) actúan como directriz
hermenéutica para la aplicación de las reglas jurídicas; y finalmente, (iii) en caso
de insuficiencia normativa concreta y específica, se emplean como fuente
integradora del derecho. En estos términos, es indiscutible que los principios
cumplen una triple función de fundamento, interpretación e integración del orden
jurídico, por ello no se puede desconocer ni su fundamento ni su aplicabilidad al
ordenamiento jurídico en materia de contratación estatal.

Por ello la procuraduría decide:


Absolver al alcalde Villalobos Colmenares, desechando toda responsabilidad
disciplinaria de la violación de las normas endilgadas, así como también a la
Secretaria de gobierno Luz Mayerly Buitrago de todo hecho de responsabilidad
disciplinaria. Pero decide sancionar con suspensión en el ejercicio del cargo por el
término de un mes al secretario de Planeación el señor David Herley Piñeros,
debido a su dejación del cargo hacer efectiva la suspensión en salarios y notificar
a cada uno la respectiva decisión y la información sobre los mecanismos que
proceden y que deben darse dentro de los términos, finaliza el procurador dejando
en firme la decisión de archivar el expediente.

IV APRECIACIONES GRUPALES Y CONCLUSIONES

Es pertinente aclarar que las apreciaciones grupales se hacen conforme a los


descargos y al fallo final de la procuraduría presentados en la sección anterior del
presente trabajo, para considerar la coherencia de la evaluación de las faltas en
materia de contratación llevada a cabo por la procuraduría en este proceso; todo
esto en relación con el proceso de selección de contratista modalidad licitación
pública y con el régimen único disciplinario. Para ello es necesario identificar los
tres actores pertinentemente señalados que responden a los nombres y cargos:

(Sujeto A)(SA) Ramiro Villalobos Colmenares -- alcalde de barranca de Upia Meta

(Sujeto B)(SB) Luz Mayerly Buitrago – Secretaria de Gobierno

(Sujeto C)(SC) David Herley Piñeros – Secretario de planeación

Descargo 1 (SA): Se argumenta que no existen requisitos necesarios para


sancionar y se vale del ejercicio de desconcentración contractual para afirmar que
este no tiene responsabilidad en los cargos por los que es acusado, afirma que el
proceso contractual, estuvo a cargo de otros servidores de su administración.

Evidentemente la figura de desconcentración citada ejerce influencia en este caso


por cuanto se evidencia en el ARTÍCULO 12. DE LA DELEGACIÓN PARA
CONTRATAR: “Los jefes y los representantes legales de las entidades estatales
podrán delegar total o parcialmente la competencia para celebrar contratos y
desconcentrar la realización de licitaciones en los servidores públicos que
desempeñen cargos del nivel directivo o ejecutivo o en sus equivalentes”

Descargo 2 (SA): Se reitera que por la multiplicidad de funciones se le es


imposible asumir la vigilancia total de todos los contratos y considera que el dolo
no tiene argumentación probatoria.

Al respecto conviene recordar que la figura de dolo en este caso recae en el sujeto
en la medida en que se tiene la concepción de que como servidor público debe
conocer a cabalidad los procesos contractuales de los que se hace partícipe por
medio del cargo y la función que desempeña, sin embargo la defensa hace uso
válido de la figura de la desconcentración para acentuar los términos del descargo
y además de ello hace uso del “ARTICULO 8o. DESCONCENTRACIÓN
ADMINISTRATIVA. La desconcentración es la radicación de competencias y
funciones en dependencias ubicadas fuera de la sede principal del organismo o
entidad administrativa, sin perjuicio de las potestades y deberes de orientación e
instrucción que corresponde ejercer a los jefes superiores de la Administración, la
cual no implica delegación y podrá hacerse por territorio y por funciones.” Lo que
sugiere que evidentemente hay una imposibilidad de ponerse al frente de todos los
procesos contractuales y un consecuente uso de los recursos de
desconcentración administrativa en cuestión.

Descargo 3 (SA): Alegato contra las irregularidades que se ponen de manifiesto


respecto al principio de publicidad y veedurías ciudadanas
En este punto puede que no haya razón en el alegato porque evidentemente es
allí donde se presenta la irregularidad en materia contractual causal de los
procesos de investigación, sin embargo cómo bien se explica en el presente
documento “Tal como lo inscribe la carta constitucional el hombre al estar dotado
de dignidad y al ser este el fundamento legal, se impide en la investigación
cosificarlo y como ese sería el procedimiento si se le imputa responsabilidad penal
o disciplinaria sin consideración a su culpabilidad, se comprende que la
responsabilidad objetiva queda proscrita del proceso.” Por lo cual se anula esta
causal de imputación de cargos y se hace énfasis en la defensa de la
desconcentración de funciones.

Descargo 4 (SB): Se inscribió a sus funciones esenciales frente a la evaluación


de la única propuesta presentada pero no participo de los demás procedimientos.

Este descargo está absolutamente validado y verificado en el presente


documento, evidentemente “se aplica el PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD ya
que su actividad fue mínima y por ello hay ausencia de ilicitud y se considera a la
encartada como no responsable disciplinariamente y por lo tanto se le absolverá
de toda responsabilidad” la proporcionalidad se establece de acuerdo a las
acciones llevadas a cabo en el proceso contractual objeto de investigación por
parte de los sujetos implicados en su desarrollo, en la medida en que hubo una
menor o alejada responsabilidad del participante en los causales de ilicitud del
contrato, este no deberá acarrear con las sanciones pertinentes que de allí se
desprendan, en esta medida se aplica de manera efectiva el principio de
proporcionalidad según la ley 734 de 2002 ARTÍCULO 18.
PROPORCIONALIDAD. La sanción disciplinaria debe corresponder a la gravedad
de la falta cometida. En la graduación de la sanción deben aplicarse los criterios
que fija esta ley.

Sanción (SC): Debido a que se establece que las falencias en el desarrollo del
proceso de contratación recaen sobre este sujeto cómo bien lo expone el
documento, la crítica aquí proviene de la sanción impuesta, se dice “La
procuraduría determina que el secretario de Planeación es responsable de los
hechos de los que se le acusan, y establece que la responsabilidad se apega al
grado de culpabilidad, respondiendo a una falta gravísima a título de culpa, por
ellos dosifica la sanción y el castigo acorde al comportamiento y culpabilidad del
sujeto disciplinado que guarda concordancia con el principio de proporcionalidad y
determina la suspensión en el ejercicio del cargo por termino de un mes, al no
poder hacerse efectiva la medida por haber dejación del cargo se aplicará el
termino de suspensión en salarios de acuerdo al monto devengado.” esta es la
sanción que se impone y se validan los argumentos de dosificación por parte de la
procuraduría en los procesos que estipula el Código disciplinario único, Ley 734 de
2002 sobretodo en el “CAPITULO CUARTO. INHABILIDADES, IMPEDIMENTOS,
INCOMPATIBILIDADES Y CONFLICTO DE INTERESES.” Artículo 37.
“INHABILIDADES SOBREVINIENTES. Las inhabilidades sobrevinientes se
presentan cuando al quedar en firme la sanción de destitución e inhabilidad
general o la de suspensión e inhabilidad especial o cuando se presente el hecho
que las generan el sujeto disciplinable sancionado se encuentra ejerciendo cargo
o función pública diferente de aquel o aquella en cuyo ejercicio cometió la falta
objeto de la sanción. En tal caso, se le comunicará al actual nominador para que
proceda en forma inmediata a hacer efectivas sus consecuencias.”

Conclusiones
En conclusión pude decirse que la contratación pública es un instrumento esencial
para el desarrollo de la función administrativa, por lo cual se hace necesario que
tanto el administrador público como el servidor público y como el contratista sean
conscientes de los principios, fines y medios de esta herramienta. Ya que el
desconocimiento que lleva al incumplimiento de alguno de estos puede acarrear
en una falta gravísima, como ocurrió en el caso mencionado.

Hay diferentes modalidades para la selección del contratista, sin embargo por
regla general se aplica la de licitación pública, la cual debe realizarse de acuerdo a
lo establecido a la ley 80 de 1993, al decreto 1150 del 2002 y a la Constitución
Política de Colombia, en caso de no hacerlo se cae en falta disciplinaria.

Es importante que todo aquel que se relacione con la licitación pública, conozca
además el régimen único disciplinario, para que no incurra en algún tipo de falta,
bien sea gravísima, grave o leve.

Existen otras herramientas dentro de la administración pública que permiten que


esta se realiza de manera eficiente y eficaz, además de que descongestionan el
despacho, el desconocerlas y no aplicarlas es perjudicial para la administración y
para el administrado, en el caso señalado el aplicar la desconcentración de la
contratación permitió que no se encontrara culpable al alcalde por la falta
señalada.
BIBLIOGRAFÍA

Constitución Política de Colombia.

Decreto 1150 de 2002. Diario Oficial No. 46.691 de 16 de julio de 2007

FALLO DE PRIMERA INSTANCIA , IUC – 096-002268-2008. (PROCURADURIA


REGIONAL DEL META 23 de junio de 2011).

FALLO DE PRIMERA INSTANCIA. (Artículo 170 de la ley 734 de 2.002)., IUC –


096-002268-2008. (PROCURADURIA 23 de Junio de 2011).

Ley 80 de 1993. Estatuto General de Contratación de la Administración Pública.


Diario Oficial No. 41.094 de 28 de octubre de 1993

Ley 734 de 2002. Régimen único disciplinario. Diario Oficial No. 44.708 de 13 de
febrero de 2002

Ley 1437 de 2011. Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso


Administrativo. Diario Oficial No. 47.956 de 18 de enero de 2011

Sentencia C-818 de 2005.