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LUCIANO URDANETA Y SU CONTRIBUCIÓN A LA MODERNIZACIÓN DE

CARACAS: EL ACUEDUCTO GUZMÁN BLANCO


María C. Viana del B.
Caracas, junio de 2011
INTRODUCCIÓN.
Hacia el último tercio del siglo XIX Caracas conservaba aun vestigios de una ciudad
de la colonia o de un pueblo grande, con pocas obras que la identificaran como la capital
del país y centro del poder político de la nación. Esta carencia no se reflejaba tan sólo en la
falta de grandes obras que representaran el poder político sino también deficiencias en la
infraestructura que brindaba servicios básicos como los sanitarios o el transporte. Con la
llegada al poder de Antonio Guzmán Blanco esta situación comenzó a cambiar, al punto de
que la mayoría de las obras aún permanecen como hitos de la ciudad, como el caso del
Palacio Federal y el Legislativo o, como el caso que nos ocupa, el primer acueducto
moderno de la capital con el que se palió el déficit crónico en el suministro de aguade la
capital.
El personaje objeto del presente trabajo es Luciano Urdaneta quien fue el artífice y
ejecutor de las obras mencionadas, y cuyos conocimientos y trabajos contribuyeron al
proceso modernizador de Caracas a finales del siglo XIX. La pregunta que trata de
responder la investigación es cómo una de las obras menos conocidas de Luciano Urdaneta,
el acueducto Guzmán Blanco, contribuyó al desarrollo y el bienestar de los habitantes de la
capital, por tanto el ámbito espacial se circunscribe a la ciudad de Caracas, y el temporal al
período comprendido entre los años 1871 y 1874, fechas entre las que se propuso la obra y
se construyó.

CONTEXTO POLÍTICO - ECONÓMICO.


En julio de 1868 triunfa la Revolución Azul encabezada por José Tadeo Monagas
quien asume la Presidencia. Sin embargo, en noviembre de ese mismo año muere. Es por
ello que el Congreso se reúne ese mismo año para decidir quién de los "designados", o
vicepresidentes interinos, José Ruperto Monagas Oriach, hijo de José Tadeo Monagas, o su
primo Domingo Monagas Marrero, hijo de José Gregorio Monagas, sería el elegido como

0
primer designado hasta que se celebraran la elecciones. El país se encontraba sumido en un
clima de incertidumbre política producto, entre otras cosas, de la falta de unidad entre los
azules, dado que sus apoyos se encontraban divididos entre ambos candidatos. En ese
momento Domingo acepta desistir de su candidatura a favor de José Ruperto quien es
elegido como primer designado en febrero 1869. Entre tanto, la guerra civil se recrudeció,
razón por la cual José Ruperto Monagas se dirige a Maracaibo donde se hallaba sublevado
el presidente del estado, general Venancio Pulgar, dejando encargado de la Presidencia de la
República a Guillermo Tell Villegas.
En 1870, se celebran las elecciones presidenciales en medio de una creciente
anarquía. José Ruperto Monagas sale favorecido por los escrutinios, pero el Congreso se
abstiene de proclamarlo Presidente de la República, alegando que no se habían recibido
todos los registros electorales.
Mientras, el 14 de febrero de 1870, Antonio Guzmán Blanco quien se encontraba
exilado en Curazao, desembarca en Curamichate, estado Falcón, y avanza hacia Caracas,
donde entra el 27 de abril de 1870. José Ruperto Monagas firma la rendición y se retira de
la vida pública. Este episodio es lo que se conoce como la Revolución de abril, y es el que
fija el inicio del período de gobierno de Guzmán Blanco conocido como el septenio.
La situación político - económica del país era muy precaria e inestable para ese año,
producto de dos guerras, la de Independencia y la de la Federación, y de una guerra civil
iniciada con la Revolución Azul en 1868, las cuales acabaron prácticamente con las
unidades de producción agrícola y pecuaria, y la mano de obra que trabajaba en ellas. A
estas guerras debemos sumarle un gran número de alzamientos civiles y militares. Todo
esto se conjugaba para crear un ambiente poco propicio para cualquier actividad
económica, de manera que a la llegada de Guzmán Blanco al poderlas finanzas públicas se
encontraban en un estado ruinoso. Las causas para ese estado de las finanzas públicas no
eran solamente las guerras y los levantamientos, también lo eran los préstamos, así lo
expone Francisco González Guinán:
A pesar del empréstito de 1864, el país no había tenido ni siquiera un semestre
de desahogo fiscal. Todo era difícil en el Departamento de Hacienda. El
presupuesto no se cubría con exactitud…El Ministro señor Álvarez de Lugo se

1
resentía de la pesada carga que lo abrumaba, porque, como dijo un periodista
de la época, ni él, ni Sansón financista, podían resolver aquel problema de la
Hacienda que consistía en la multiplicación de los panes que salían del horno
de las Aduanas para satisfacer á millares de exigentes, con derecho ó sinél para
esas exigencias1

O en el diagnóstico que aparece en el mismo libro realizado por el sucesor del


ministro Álvarez Lugo en Hacienda, el general Nicolás Silva, quien señala también al
contrabando, la guerra en Europa, y los oportunistas nacionales que hicieron grandes
negocios con la deuda de la nación, como causas de esa situación:

…eran la guerra, las continuas perturbaciones de los Estados que formaban la


Unión venezolana, el activo contrabando, la crisis monetaria y la paralización
de los negocios mercantiles en las plazas europeas á consecuencia de la guerra
entre el Austria, la Prusia y la Italia. «Pero nada tal vez ha sido más perjudicial
— agrega el Ministro — á los intereses del Erario nacional que los varios
empréstitos contraídos por las diversas Administraciones que se han sucedido
durante una prolongada revolución; y especialmente aquellos en que se
comprometía el Estado á pagar con los productos efectivos de nuestras más
pingües Aduanas grandes cantidades que se recibían mitad en numerario y
mitad en papel desacreditado, que no corría al seis por ciento en el mercado, y
que debía reembolsarse por su total valor nominal. Esta última especulación ha
enriquecido algunos pocos agiotistas, pero ha costado millones á la nación2.

Durante el período estudiado el principal producto de exportación fue el café, el cual


sustituyó al cacao en el siglo XIX como primer rubro nacional sin llegar a desplazarlo
completamente. Sin embargo, en último párrafo reproducido tenemos una información de
relevancia: el Estado recibía una parte sustancial de sus ingresos de las aduanas.

1
GÓNZALEZ GUINÁN., Francisco, Historia Contemporánea de Venezuela, Caracas, El Cojo Ilustrado,
1910, Tomo IX, p. 11.
2
GONZÁLEZ GUINÁN., Francisco, Ob. Cit., p. 26.

2
Poniendo en números el problema de las finanzas públicas tenemos que para junio de
1868, poco menos de dos años antes de la llegada de Guzmán Blanco al poder, la deuda
interna y externa era casi setenta y dos millones de pesos, y los intereses vencidos
correspondientes a ambas deudas, a los préstamos y a los bonos del 6% sumaban más de
dos millones de pesos3.
Es por ello que al iniciar su mandato Guzmán Blanco debió asumir la necesidad de
resolver dos problemas que le restaban gobernabilidad: liquidez económica para permitir el
funcionamiento del aparato estatal e iniciar cualquier proyecto que permitiera, entre otras
cosas, dinamizar la economía, mediante la construcción de infraestructura básica, y la
pacificación del país con la finalidad de crear un clima de estabilidad política y social.
Para instrumentalizar la solución al primer problema se creó mediante la
promulgación del Decreto N° 1731 de fecha 9 de Diciembre de 1870 la Compañía de
Crédito de Caracas, con el objeto primordial de proporcionar al gobierno anticipos sobre
las rentas públicas y facilitar las demás operaciones fiscales, con un contrato de cuenta
corriente, y constituye el renacimiento del Crédito Público en Venezuela.
La Compañía de Crédito también fue instrumento para convertir en aliados a los que
apoyaban en el pasado a la oligarquía conservadora, los comerciantes, quienes pasan de
acreedores a prestamistas del estado. Es así como cinco de las grandes firmas las
comerciales de Carcas se convierten en socias de la institución con una participación
accionaria de Eraso Hermanos y Cía. 30%; H. L. Boulton y Cía. 30%;J. Röhl y Cía. 20%,
Calixto León y Cía 10%; y, Santana Hermanos 10% 4. Arráiz Luca en Una historia esencial
cita la obra de Feliciano Pacanins Evolución bancaria en Venezuela (1971) indicando que
la Compañía de Crédito se encargaba de ‘proporcionar al Ejecutivo anticipos sobre las
rentas públicas y facilitar el resto de las operaciones fiscales’ 5, y se comprometían en
adelantar al gobierno los fondos necesarios para su funcionamiento6.

3
Ibídem, p. 216.
4
ARRÁIZ L., Rafael, “Una historia esencial”, en Asociación Bancaria de Venezuela, Historia de la Banca en
Venezuela, Caracas, Asociación Bancaria de Venezuela, s.f., p. 21.
5
Ibidem., p. 21.
6
QUINTERO, Inés, “El sistema político Guzmancista”, en Pino I., Elías; Boulton, María T., Los tiempos
envolventes del Guzmancismo, Caracas,Fundación John Boulton y Universidad Católica Andrés Bello, 2011,
p. 26 y 27.

3
La fuente de los ingresos de la Compañía de Crédito la constituyeron el 85% de los
derechos aduanales del puerto de La Guaira, y el 100% de los recaudado en el resto de las
aduanas del país, siendo los socios de la institución los responsables por la recaudación de
estos ingresos, es decir los comerciantes, en su carácter de agentes de la misma. A través de
este mecanismo las firmas comerciales se comprometían a prestar dinero al estado a
intereses atractivos para ellos con la garantía de los ingresos de la Compañía, mientras que
el gobierno garantizaba el flujo de recursos para ejecutar sus planes sin necesidad de
recurrir al endeudamiento internacional.
La importancia de los ingresos aduanales se refleja en el número de decretos
promulgados relacionados con la materia, y con la promulgación del Código de Hacienda
en febrero de 1873, el cual comenzó a regir a partir del 27 de abril de ese año, en el que se
incluyó un capítulo sobre el Régimen de Aduanas. Incluso se llegaron a cobrar impuestos
por bienes nacionales mediante la creación de impuestos al cabotaje promulgados en al
menos tres decretos entre 1870 y 1871 (Decreto 1728 del 4 de Noviembre de 1870, Decreto
1728 a del 9 de diciembre de 1870, y el Decreto 1728 b del 22 de Febrero de 1871). Estos
impuestos al cabotaje de bienes nacionales fueron derogados en 1873 (Decreto 1728 c del
27 de Enero de 1873).
En lo que se refiere al segundo, la pacificación de país, el proceso de realizó en
primera etapa con el ahogamiento de cualquier alzamiento militar o civil mediante las
armas, o la negociación, medidas éstas que condujeron a la desaparición de algunos
caudillos locales y a la consolidación de otros quienes, en principio, se manifestaban leales
a Guzmán Blanco. Estás medidas se continuaron aplicando a medida que avanzaba el
mandato, y condujeron a la disminución de la conflictividad bélica, lo cual tuvo como
consecuencia lógica la reducción de los gastos en suministros militares. Posteriormente
mediante la creación del situado constitucional, se restringió el acceso a recursos
económicos a los caudillos locales quienes cada vez dependían más del gobierno central.
Además, dicha dependencia se hacía más patente pues las regiones dependían de las obras
de progreso material auspiciadas por el ejecutivo, para las cuales se canalizaban los

4
recursos a través de las Juntas de Fomento, constituidas en la mayoría de los casos por
partidarios de la causa liberal7
Sin embargo, y a pesar de que el clima de conflictividad bélica se había reducido
sustancialmente, no se puede hablar de una pacificación completa. Como ejemplo de esta
afirmación se puede mencionar a los generales rebeldes José Ignacio Pulido (en el oriente
del país) y León Colina (en Coro, al occidente), quienes, olvidando su hasta entonces
estrecha alianza con el Guzmán Blanco, se rebelan contra él en octubre de 1873en el ánimo
de derrocarlo. Ambos alzamientos finalizan a inicios de 1875 con la firma del armisticio
con Pulido, y la rendición de Colina8.
Pese a todo lo anterior se puede afirmar que el ambiente del país durante el período
del septenio fue de relativa calma política y tranquilidad, y de cierta estabilidad económica.
Otro hecho de importancia, pero en esta ocasión a nivel regional, mediante el Decreto
N° 1750 de fecha 17 de junio de 1872“…declarando provisionalmente Distrito federal la
ciudad de Carácas y las poblaciones comprendidas en el Distrito Libertador…”.
Es durante este período de Guzmán Blanco que se decide, y se construye, el primer
acueducto moderno para la ciudad de Caracas. El encargado del diseño y construcción del
mismo fue el Ingeniero Luciano Urdaneta, acompañado por su hermano Eleazar.

LUCIANO URDANETA Y EL ACUEDUCTO GUZMÀN BLANCO.


Luciano Urdaneta nació en Maracaibo en 1825, y murió en Caracas en 1899. Hijo de
Rafael Urdaneta y de Dolores Vargas de París Ricaurte, nacida en Bogotá.Se graduó en
1843, a los 18 años, en la Academia de Matemáticas de Caracas que estaba dirigida por
Manuel Cajigal. Posteriormente viajó a Francia donde inició sus estudios en la Escuela
Central de Puentes y Calzadas de París, los cuales estuvieron a punto de concluir debido a
la muerte de sus padre, quien había sido designado como enviado extraordinario en España.
Regresó a Venezuela, al finalizar sus estudios, y en 1850 comenzó a impartir clases en la
Academia Matemáticas de Caracas para ayudar al sostenimiento de su hogar.

7
QUINTERO, Inés, Ob. cit., p. 36.
8
SALVADOR G., José M. “Desvaríos de un “Héroe” espurio: Gloria y figura de Antonio Guzmán Blanco”,
Espéculo, Revista de Estudios Literarios. Madrid, Número 34, febrero 2007, p. 2.

5
A pesar de haberse formado en el purismo filosófico de la Escuela Central de París, y
de que su formación se relacionaba fundamentalmente con puentes y vías de comunicación,
pronto se vio involucrado en proyectos de Arquitectura e Ingeniería que abarcaron desde el
diseño de edificaciones como el Palacio Federal y el Legislativo, un proyecto del edificio
para la Biblioteca Nacional que no llegó a construirse, o el del Teatro Juárez de
Barquisimeto que sí se realizó con modificaciones de Luis Muñoz Tébar;un diseño de un
puente colgante de hierro que permitiría conectar las riberas norte y sur del río Guaire y el
posterior desarrollo urbanístico de la ribera sur, pero que no pudo ser construido por no
disponerse de medios técnicos en adecuados en el país; hidráulicas como la presa de
Caujarao en el Estado Falcón y el correspondiente acueducto de la ciudad de Coro,
proyectos realizados junto al Ingeniero Alberto Lutowski, o el de Macarao en Caracas,
siendo éstas las primeras obras hidráulicas modernas construidas en el país; hidrológicas
como el estudio de del desvío del río Guaire entre el sector del puente de hierro y Boca de
Anauco; paisajistas y/o recreacionales como el Parque de El Calvario; o sanitarios como los
Baños de Macuto. Por su contribución a la Ingeniería venezolana, y en particular a la
Hidráulica, se designó al sistema de embalses, presas y demás obras para el suministro de
agua a la ciudad de Maracaibo con su nombre.
Su obra es tan vasta que escapa del alcance de un trabajo como el presente, es por ello
que se decidió tomar como centro para el mismo el acueducto de Caracas, o Acueducto
Guzmán Blanco.
Antes de la construcción del acueducto de Macarao la ciudad de Caracas se surtía de
agua por medio de las quebradas provenientes del ramal norte de la Cordillera de la Costa.
Los españoles construyeron una acequia o canal desde la quebrada Coticita la cual, según
aforos realizados entre 1869 y 1909, generaba entre 4,1 y 11,3 litros por segundo. Luego,
comenzaron a hacerse uso de las quebradas mediante la construcción de canales y/o
tuberías que surtían agua a estancias o posesiones agrícolas particulares. Tales fueron los
casos de las quebradas Anauco que daba servicio a la posesión agrícola conocida como San
Bernardino, la misma Coticita que surtió a las Estancias de Cotiza y Erasos, o el río
Tócome y quebrada Gamboa que surtían a algunas estancias particulares. Los aforos hechos
durante el período antes mencionado para Anauco oscilaban entre 7,9 y 23,5, los del río

6
Tócome entre 67 y 143, y los de la quebrada Gamboa entre 8 y 11,8 litros por segundo.
Posteriormente, se construyó otra conducción para el suministro de la ciudad que tomaba
sus aguas de la quebrada Catuche, cuyos aforos oscilaron entre11, 9 y 23 litros por
segundo9.
En lo que se refiere a la manera en que se distribuía el agua en la ciudad, en primera
instancia a los habitantes con mayores recursos se les hacía llegar la misma por medio de
canalizaciones y/o tuberías de barro cocido o mampostería, y al resto de la población por
medio de fuentes que se ubicaban equidistantes en plazas, mercados o, en general, en
lugares más visitados por los habitantes de la ciudad, permitiendo a las personas llenar su
recipientes y acarrearlos hasta sus viviendas, fue así que la fuente se convirtió en lugar de
socialización de la comunidad. En el año 1870 la ciudad de Caracas contaba con 22 fuentes
públicas. De éstas las más conocidas eran: las dos de la Plaza de San Jacinto; “Las Dos
Pilitas”, en la esquina con su nombre; la de Ferrenquín; la de la Pastora; la del Puente de La
Trinidad; la de San Lázaro, hoy Corazón de Jesús; la de Cruz Verde; la de Santa Rosalía; la
de Muñoz, mudada a la esquina de Solís; la de Llaguno a Bolero; la de San Juan; y, la de
Angelitos, entre otras10.
De los datos ofrecidos en los párrafos anteriores se extraen dos conclusiones. La
primera es que la variabilidad del régimen de las quebradas que suministraban agua a la
ciudad de Caracas era tal que entre el menor y el mayor caudal la diferencia podía ser en el
mejor de los caso de la mitad y en el peor de un tercio, lo cual simplemente generaba una
incertidumbre desde el punto de la seguridad en la continuidad del suministro de agua a la
capital. La segunda se refiere a la cantidad neta de agua que entregaba a la población en
general, pues excluyendo las fuentes que servían a privados el caudal era aproximadamente
de 16 a 32 litros por segundo, cantidad ésta insuficiente para dar servicio a una población
que se encontraba, según el censo de 1873, en 49.897 habitantes 11: calculando las
necesidades de la ciudad con una dotación por persona por día de menos de la mitad de la
9
JIMÉNEZ, Germán, “Las Aguas en el Valle de Caracas, Caracas, junio de 1911”, en el Boletín de la
Academia de la Ingeniería y el Hábitat, Caracas, Junio de 2001, p. 193-197.
10
ARCILA F., Eduardo, Historia de la Ingeniería en Venezuela. Caracas, Colegio de Ingenieros de Venezuela,
Tomo II, p. 355 y 356.
11
CUNILL G., Pedro, “Los cambios geográficos en el Guzmancismo”, en Pino I., Elías; Boulton, María T.,
Los tiempos envolventes del Guzmancismo, Caracas, Fundación John Boulton y Universidad Católica Andrés
Bello, 2011, p. 77.

7
establecida en las normas sanitarias actuales, se requerirían al menos 50 litros por segundo,
es decir, casi el doble del máximo suministrado. Ésta situación obligaba a los habitantes de
la ciudad a cubrir sus necesidades mediante el acarreo humano, o a lomo de animales,
desde cualquier fuente o quebrada disponible, siendo los más desfavorecidos aquellos que
no poseían medios de fortuna como para pagar el acarreo, o para traer el agua desde fuentes
sobre las cuales se ejercía poca presión del medio urbano como el caso del río El Valle, y
que por tanto poseían de calidad superior a la cualquiera cercana a asentamientos humanos.
Un dato que puede ayudar a entender cuáles eran las condiciones sanitarias de las
ciudadde Caracas en ese período es que en 1880 se promulga un decreto, mediante el cual
se establecía la obligatoriedad de los habitantes de la ciudad de efectuar el aseo diario de
sus casas y dependencias, y a efectuar el traslado de los desperdicios a basureros
determinados en las afueras de la ciudad12.
Según Arcila Farías, el 19 de febrero de 1873 Guzmán Blanco dictó un decreto para
la construcción de un acueducto y un paseo en la colina de El Calvario, y el 25 de febrero el
Ministro de Fomento designa a Luciano Urdaneta Director del proyecto, y a su hermano
Eleazar su auxiliar13. Según consta en la Memoria del Ministerio Luciano Urdaneta
devengaba un sueldo mensual de 160 venezolanos, y su Ingeniero Inspector, Francisco
Parejo, 80. En fecha 26 de febrero de 1874, en Decreto N° 54 del Ministerio de Fomento
firmado por Muñoz Tebar, se establece que”Para componer la Junta de Fomento del
“Acueducto Guzman Blanco,” se nombra á los señores J Röhl, C. Hahn y Ramon Eraso”,
es decir, tres de los cinco socios comerciales del gobierno en la Compañía de Crédito.
El 4 de octubre de 1874 aparece en la portada del diario La Opinión Nacional aparece
un gran aviso convocando a asistir el 28 de octubre de ese año a la inauguración de la
estatua del Libertador, y del Acueducto Guzmán Blanco y Paseo Guzmán Blanco, el cual
dice lo siguiente:“Por disposición del Ilustre Americano, General Presidente de la
República, se celebrará en este año con extraordinarias fiestas el natalicio del Libertador,
contribuyendo a la magnificencia de ellas el bautizo del Acueducto Guzman Blanco y la
venida de las aguas del rio Macarao”.

12
Ibidem., p. 64.
13
ARCILA F., Eduardo, Ob. cit., Tomo II, p. 360 y 463.

8
Según cuenta en la Memoria del Ministerio de Obras Públicas de 1875, para esa fecha
se habían construido: 46 kilómetros de canal desde la toma en el río Macarao hasta la colina
de El Calvario; “una casa para el Guarda – toma, una escalinata en la toma, una cortina
(¿presa?, ¿muro?) frente á“Las Adjuntas” y un puente en el mismo punto; dos pasos de
agua sobre el cauce de La Majada; un puente de seis arcos, otro igual, ; otro en La Legua;
otro en Catia y una gran botadera”. Además, habían sido perfeccionados el tanque
desarenador, los puentes Capino, Zamural, Bello, Blanco, Angelino y 31 más, algunos de
los cuales fueron construidos nuevamente.
A este punto se debe resaltar un dato suministrado: se menciona un tanque
desarenador. Esa información es la que nos permite afirmar que el acueducto Guzmán
Blanco puede considerarse como el primer acueducto moderno de Caracas, ya que hasta la
fecha el agua que se suministraba para consumo humano en la ciudad no era sometida a
ningún tratamiento previo a la entrega a la población. Además, Arcila Farías menciona que
también se había previsto la construcción de un filtro. Sumadas ambas informaciones nos
indican que este acueducto contaba con lo que podría considerarse la primera planta de
tratamiento físico del agua para suministro de la población de la ciudad de Caracas,
elemental por contar con sólo dos unidades de proceso para tratamiento físico del agua,
pero fue la primera en su tipo.
De conformidad con la información contenida en la Memoria del Ministerio de 1875,
hasta el 30 de noviembre de 1873 se habían invertido 378.227,93 venezolanos, y desde
diciembre de ese año hasta el 30 de noviembre de 1874 324.537,86 venezolanos, para un
total de 702.765,86 venezolanos. Esta cantidad incluía el sistema de distribución de agua a
la ciudad, el cual fue encomendado al Ingeniero Víctor Martín 14. Para entender cuán
importante resultaba la obra basta comparar el monto invertido con el presupuestado en la
Ley del 27 de mayo de 1873 que fijaba las rentas y los gastos públicos para el año
económico 1873 a 1874: en su capítulo VIII se indica que el total de gasto público
autorizado al Ministerio de Fomento para un total de 30 obras entre las que se encontraba el
acueducto de Macarao era de 370.516 venezolanos.

14
ARCILA F., Eduardo, Ob. cit., Tomo II, p. 362.

9
Como parte de las obras complementarias al acueducto, y en particular del estanque,
el mismo Luciano Urdaneta diseño y construyó en la colina de El Calvario un jardín con
caminerías y fuentes ornamentales, para el disfrute de los habitantes de la ciudad.
En junio de 1874 Luciano Urdaneta deja la dirección de la obra para trasladarse a
Coro con el objeto de rehabilitar otra de sus grandes creaciones: la presa de Caujarao,
primera en Venezuela. Lo sucede en el cargo de Director de la obra su hermano Eleazar, y
nombran a Luis Mario Montero como su auxiliar.
El potencial del río Macarao quedó claramente confirmado en los aforos realizados a
éste entre 1895 y 1909. Según esos el menor caudal medido antes de la toma para el
acueducto fue de 300 litros por segundo, mientras que el más alto medido fue de 1034 15.
Nuevamente, si se calcula la necesidad de agua para Caracas equivalente a la demanda de
ochenta mil habitantes, a razón de la mitad de la dotación normativa en los actuales
momentos, la cantidad resultante sería menor a 93 litros por segundo, con lo que se
garantizaría el suministro de agua hasta en las condiciones más adversas. El diseño del
canal realizado para el Acueducto Guzmán Blanco fue realizado para garantizar una
capacidad de 200 lps16.
Otra de las ventajas que ofrecía el río Macarao frente al otro río cercano a la capital
que era capaz de suministrar el agua en la cantidad requerida por la capital, el río El Valle,
era la posibilidad de realizar todo el transporte del agua a gravedad desde la fuente hasta la
ciudad, debido a la diferencia de cotas entre ellas. De hecho el canal de 46 km que se
construyó entre el río Macarao y la colina del Calvario tenía una pendiente de fondo
promedio del 1%17
Actualmente existe un sector de la parroquia Antímano que es conocido como La
Acequia, en él se detectan todavía restos del canal construido como parte del acueducto.

CONCLUSIONES.
Al margen de la razón que impulsó a tomar la decisión de construir un nuevo
acueducto para la ciudad de Caracas, la misma se encontraba plenamente justificada debido
15
JIMÉNEZ, Germán, Ob. cit., p. 193.
16
YANES, Adolfo, Acueducto de la Zona Metropolitana de Caracas Plan Básico de Distribución. Caracas,
Instituto Nacional de Obras Sanitarias, 1966, p. 7.
17
Ibidem., p.7.

10
al déficit del servicio de agua para la población. Las fuentes empleadas hasta ese momento
habían llegado al límite de su capacidad de aportar el vital líquido a una población que
aumentaba dado al que al fin se había iniciado un período de paz después de las guerras que
habían azotado al país.
Además, tal y como ya se expresó, el acueducto puede considerarse como el primer
acueducto moderno de la ciudad de Caracas, dado que contemplaba un tratamiento físico
elemental de las aguas previo a la entrega de las mismas a la población.
También fue el primero en contemplar la distribución del agua no tan solo a las casas
de los habitantes más prominentes de la ciudad, sino también al resto de la población, por lo
que podría decirse que fue el primero en democratizar el acceso al agua en Caracas, al
tiempo que permitió mejorar las condiciones sanitarias de la población de la ciudad.
Por último, pero no menos importantes es que el acueducto de Macarao formó parte
de las obras públicas realizadas en la ciudad, concebidas para darle a Caracas la imagen de
Capital de la República y centro del poder político de la nación.

FUENTES.

Primarias.
Memoria del Ministerio de Obras Públicas al Congreso de los Estados Unidos de
Venezuela en 1875. Caracas, Imprenta Federal, 1875.

Oficiales.
BIBLIOTECA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES, Leyes y
Decretos de Venezuela 1870 – 1873. Caracas, Academia de Ciencias Políticas y Sociales,
Serie República de Venezuela, 1983, Tomo 5, pp. 907.

Secundarias
ARCILA F., Eduardo, Historia de la Ingeniería en Venezuela. Caracas, Colegio de
Ingenieros de Venezuela, 1961,Tomo II, pp.585.

ASOCIACIÓN BANCARIA DE VENEZUELA, Historia de la Banca en Venezuela.


Caracas, Asociación Bancaria de Venezuela, s.f., pp. 113.

11
BOLETÍN DE LA ACADEMIA DE LA INGENIERÍA Y EL HÁBITAT. Caracas, junio
2001.
ESPÉCULO, REVISTA DE ESTUDIOS LITERARIOS. Madrid, Número 34, febrero 2007.
GONZÁLEZ GUINÁN, Francisco,Historia Contemporánea de Venezuela. Caracas, El
Cojo Ilustrado, 1910,tomo IX.
PINO I., Elías; BOULTON, María T.,Los tiempos envolventes del Guzmancismo. Caracas,
Fundación John Boulton y Universidad Católica Andrés Bello, 2011,pp. 245.
YANES, Adolfo, Acueducto de la Zona Metropolitana de Caracas Plan Básico de
Distribución. Caracas, Instituto Nacional de Obras Sanitarias, 1966, pp. 198.

12