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2018

UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO

ESCUELA DE PSICOLOGIA

La Inteligencia

Informe

CURSO: Procesos Cognitivo II

ESTUDIANTES:
BARBOZA CUMPA GUSTAVO
RAFAEL DELGADO SOFIA
SANCHEZ SANCHEZ YENY

DOCENTE: TELLO FLORES


RAQUEL
LA INTELIGENCIA

Cualidad mental que consiste en la capacidad para aprender de la experiencia, resolver problemas

y utilizar el conocimiento para adaptarse a las situaciones nuevas.

Aptitud de las personas para desarrollar pensamiento abstracto y razonar, comprender ideas

complejas, resolver problemas y superar obstáculos, aprender de la experiencia y adaptarse al

ambiente. Competencia humana para desarrollar pensamientos analítico-racionales.

ALGUNAS DEFINICIONES:

1. Spearman (1904, 1923): la inteligencia es una habilidad general que implica principalmente la

deducción de relaciones y correlatos.

2. Binet y Simón (1905): la inteligencia es la habilidad para juzgar bien, para comprender bien y

para razonar bien.

3. Terman (1916): la inteligencia es la capacidad para formar conceptos y para entender su

significado.

4. Pintner (1921): la inteligencia es la habilidad del individuo para adaptarse de manera adecuada

a las situaciones relativa mente nuevas de la vida.

5. Thorndike (1921): la inteligencia es el poder de dar buenas respuestas, desde el punto de vista

de la verdad o el hecho.

6. Thurstone (1921): la inteligencia es la capacidad para inhibir las adaptaciones instintivas, para

imaginar de manera flexible diferentes respuestas y para realizar adaptaciones instintivas

modificadas en la conducta manifiesta.

7. Wechsler (1939): la inteligencia es el conjunto o la capacidad global del individuo para actuar

de manera prepositiva, pensar de manera racional y enfrentarse de manera efectiva con el

ambiente.
8. Humphreys (1971): la inteligencia es el repertorio completo de habilidades, conocimientos,

sistemas de aprendizaje y tendencias a la generalización adquiridos, considerados de naturaleza

intelectual y que están disponibles en cualquier momento.

9. Piaget (1972): la inteligencia es un término genérico que indica las formas superiores de

organización o equilibrio de la estructura cognoscitiva que se utilizan para la adaptación al

ambiente físico y social.

10. Sternberg (1986): la inteligencia es la capacidad mental para automatizar el

procesamiento de información y para emitir conductas apropiadas para el contexto en respuesta

a situaciones novedosas; la inteligencia también incluye metacomponentes, componentes de

desempeño y de adquisición del conocimiento (los cuales se analizarán más adelante).

11. Eysenck (1986): la inteligencia es la transmisión sin errores de la información a través

de la corteza cerebral.

12. Gardner (1986): la inteligencia es la capacidad o habilidad para resolver problemas o

para crear productos que se consideran valiosos dentro de uno o más entornos culturales.

13. Ceci (1994): la inteligencia es la capacidad innata que sirven para un rango de

posibilidades; estas habilidades se desarrollan o no (o bien, se desarrollan y luego

seatrofian) dependiendo de la motivación y exposición a experiencias educativas relevantes.

14. Sattler (2001): la conducta inteligente refléjalas habilidades de supervivencia de las

especies, más allá de aquellas relacionadas con procesos fisiológicos básicos.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA INTELIGENCIA

1) Herencia

Robert C. Tryonde la Universidad de California, Berkeley, fue un pionero de la genética

conductual. Hace más de 50 años comenzó a investigar si la habilidad para recorrer los

laberintos podía ser generada en las ratas. Tyron aisló en un corral a parejas de ratas “brillantes
en el laberinto” y en otro a ratas “torpes en el laberinto”. Se dejó a los animales en libertad de

reproducirse. Se identificó luego a los descendientes más brillantes de las ratas brillantes y se

les permitió reproducirse, lo mismo que a los descendientes más torpes de las ratas torpes. Este

procedimiento fue repetido con cada generación sucesiva. Al cabo de unas cuantas

generaciones, la diferencia entre los dos grupos era sorprendente: las ratas torpes para el

laberinto cometían muchos más errores al aprender un laberinto que sus contrapartes brillantes.

De esta forma, Tryon demostró que una habilidad específica se transmite de una generación de

ratas a la siguiente. Obviamente, la crianza selectiva de los seres humanos no es ética. Sin

embargo, los científicos realizan estudios de gemelos idénticos para medir los efectos de la

herencia en los seres humanos. El estudio de la inteligencia en gemelos comienza con la

comparación de las puntuaciones de CI de gemelos idénticos que se criaron juntos. La

correlación entre sus puntuaciones de CI es muy alta. Pero esos grupos de gemelos crecieron en

ambientes muy similares: comparten padres, hogar, maestros, vacaciones y probablemente

también compartan amigos y ropa. Esas experiencias comunes podrían explicar la semejanza de

sus puntuaciones de CI. Para verificar esta posibilidad, los investigadores han aplicado pruebas

a gemelos idénticos que fueron separados al inicio de la vida (por lo general antes de que

cumplieran seis meses de edad) y que se criaron en familias diferentes. Incluso cuando los

gemelos idénticos son criados en familias diferentes suelen obtener puntuaciones muy

parecidas en la prueba; de hecho, la semejanza es mucho mayor que entre hermanos que

crecieron en el mismo ambiente. Estos hallazgos brindan un fuerte respaldo a la heredabilidad

de la inteligencia. Sin embargo, los estudios de gemelos no constituyen una “prueba final” de

esta afirmación porque es muy difícil encontrar a gemelos idénticos que hayan sido separados

al nacer; así que son relativamente pocos los pares estudiados.


2) Ambiente

Probablemente ningún psicólogo niega la participación de los genes en la determinación de la

inteligencia, pero muchos creen que los genes sólo proporcionan una base o punto de

partida. Cada uno de nosotros hereda de nuestros padres cierta estructura corporal, pero

nuestro peso real es determinado en gran medida por lo que comemos y el ejercicio que

hacemos. De manera similar, aunque heredamos ciertas capacidades mentales, el desarrollo

de esas habilidades intelectuales heredadas depende de lo que vemos alrededor cuando

pequeños, la forma en que nuestros padres responden a nuestros primeros intentos por

hablar, las escuelas a las que asistimos, los libros que leemos, los programas de televisión

que miramos e incluso lo que comemos. Por ejemplo, la desnutrición extrema durante la

infancia puede disminuir las puntuaciones de CI. Niños gravemente desnutridos de

Sudáfrica obtuvieron puntuaciones de CI que promediaron 20 puntos menos que las

puntuaciones de CI de niños similares con dietas adecuadas. La investigación posterior en

Gran Bretaña ha sugerido que la adición de complementos vitamínicos a la dieta de los

niños pequeños puede incrementar las puntuaciones obtenidas en las pruebas de CI,

posiblemente incluso entre los niños que no están desnutridos. Estudios recientes han

demostrado, además, que las personas que siendo bebés se alimentaron con leche materna

hasta los nueve meses después del nacimiento, por lo general, obtienen puntuaciones

ligeramente superiores en las pruebas de inteligencia para adultos que los que no fueron

amamantados. Sin embargo, esos hallazgos todavía son fuente de controversia. La

nutrición también tiene un impacto sobre los niños antes del nacimiento: diversos estudios

demuestran que la nutrición prenatal afecta las puntuaciones recibidas en las pruebas de

inteligencia. En un estudio de mujeres embarazadas que sufrían carencias económicas, la

mitad recibió un complemento dietético y la otra mitad recibió placebos. Cuando se

aplicaron pruebas de inteligencia entre los tres y cuatro años, los niños de las madres que
recibieron el complemento obtuvieron calificaciones significativamente más altas que los

niños que recibieron placebos. Los experimentos de seguimiento realizados con las ratas

brillantes y torpes en el laberinto de Tryon aportan evidencia adicional de la importancia

del ambiente. Los psicólogos criaron a un grupo mezclado de ratas brillantes y torpes en

entornos totalmente lisos y a otro grupo mixto en un ambiente estimulante que contenía

juguetes, una rueda de actividad y una escalera. Cuando las ratas crecieron, se les probó en

los laberintos de Tryon. Los experimentadores descubrieron que ya no había mucha

diferencia entre las ratas genéticamente brillantes y las torpes: en el ambiente restringido,

las habilidades heredadas de las ratas brillantes, al parecer, no lograron desarrollarse, pues

todas las ratas actuaban como las que eran torpes en el laberinto. En el ambiente

estimulante, las ratas genéticamente torpes para el laberinto, al parecer, compensaban con

la experiencia aquello de lo que carecían en la herencia y, como resultado, todas las ratas

en este ambiente actuaban de manera brillante en el laberinto. En experimentos posteriores

confirmaron que los ambientes enriquecidos mejoraban la habilidad de las ratas para

aprender. Casi por azar, el psicólogo H. M. Skeels encontró evidencia en la década de 1930

de que las puntuaciones de CI de los niños también dependen de la estimulación ambiental.

Al investigar orfanatos en el estado de Iowa, Skeels advirtió que las salas donde vivían los

niños estaban abarrotadas y que los pocos adultos encargados de su cuidado casi no tenían

tiempo para jugar con ellos, hablarles o leerles cuentos. A muchos de esos niños se les

clasificó como de inteligencia “subnormal”. Skeels siguió los casos de dos niñas que,

después de 18 meses en un orfanato, fueron enviadas a una sala para mujeres con retardo

severo. Originalmente, las puntuaciones de CI de las niñas estaban en el rango del retardo,

pero después de un año en la sala para adultos sus puntuaciones de CI se habían elevado a

lo normal (Skeels, 1938). Repitió el experimento colocando a 13 niños lentos como

huéspedes en las salas para adultos (Skeels, 1942). Al cabo de 18 meses, el CI promedio de

esos niños había aumentado de 64 a 92 (dentro del rango normal). l parecer, esos notables
progresos ocurrieron porque los niños tenían a alguien (aunque fuera de inteligencia por

debajo de lo normal) que jugara con ellos, les leyera, los animara cuando daban sus

primeros pasos y los alentara para hablar. Durante el mismo periodo, el CI promedio de un

grupo de niños que permanecieron en los orfanatos disminuyó de 86 a 61. Treinta años más

tarde, Skeels encontró que los 13 niños criados en las salas para adultos se sostenían por sí

mismos, y sus ocupaciones iban de meseros a vendedores de bienes raíces. Del grupo de

comparación, la mitad estaba sin empleo, cuatro seguían en instituciones y todos los que

tenían trabajo eran lavaplatos.


BIBLIOGRAFIA

❖ Morris, G., Maisto, A.. (2009). Psicología. mexico: Pearson education


❖ Gregory, Robert J. “Pruebas psicológicas” Primera edición en español. Pearson Educación. México.
2012. Pág. 154