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EL AJEDREZ COMO YO LO JUEGO

Paul Keres
Prof. José Luis Matamoros

PARTIDA Nº 4 9.£c2 ¦e8


Campeonato de Estonia (1935) 10.O-O ...
3ª partida del match de desempate Las blancas prosiguen con su idea de
aventajar poco a poco a su joven adversario
Blancas: G. Friedemann por medio de un tranquilo juego posicional.
Negras: P. Keres A no ser así, era de esperar de parte de un ju-
GAMBITO DE LA DAMA gador fogoso como Friedemann la continua-
ción de ataque 10.O-O-O.
1.d4 ¤f6 10... ¤f8
2.c4 e6 11.h3 ...
3.¤f3 d5 Las blancas quieren seguir con 12.¤e5,
4.¤c3 c6 e impiden con la jugada del texto la posible
5.¥g5 ¤bd7 réplica 11...¤g4.
Esta era la partida decisiva del match de En la actualidad, todos saben ya que la
desempate. El score, después de las dos pri- continuación más duradera consiste en un
meras partidas, estaba empatado en 1 a 1 y ataque en el flanco dama, con b4 y b5, ma-
el vencedor del encuentro sería proclamado niobra que se prepara preferentemente con
campeón estoniano. Es, por consiguiente, 11.¦ab1.
comprensible que las negras no se diesen por 11... ¤e4
satisfechas con variantes relativamente pasi- 12.¥xe7 ...
vas del gambito de dama rehusado y que tra- Mejores perspectivas de conseguir alguna
taran de jugar la variante más aguda de Cam- ventaja les brindaba aquí a las blancas 12.¥f4.
bridge Springs. Cuando se realizó la presente Después del cambio efectuado, las negras ya
partida no se conocía todavía el sistema más no tienen dificultades.
enérgico, que empieza. con 5...dxc4. 12... £xe7
Friedemann, empero, no deseaba aparen- 13.¥xe4 ...
temente entrar en grandes complicaciones en Con este cambio las blancas no consiguen
esta tan importante partida y, por consiguien- nada; tampoco la puesta en marcha del plan
te, cambia en d5, asegurándose una posición basado sobre b4 daría en este momento tan
tranquila, con alguna iniciativa. Tal plan no buen resultado como unas jugadas atrás.
les resultó naturalmente muy agradable a las Si, por ejemplo, 13.¦ab1, entonces podría
negras. seguir 13. ... a5 14.a3 ¤d6; para refutar 15.b4
6.cxd5 exd5 axb4 16.axb4, con 16. ... b5!
7.e3 ¥e7 De cualquier manera, esta variante brin-
8.¥d3 O-O daba mejores posibilidades a las blancas que

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el innocuo cambio en e4. gada 17. ... ¥g6; con que después de 17.¤xf3
13... dxe4 ¦ad8; las negras obtendrían buen juego.
14.¤d2 ¥f5 17.fxe4 ...
Mejor que 14...c5; pues las blancas no Una posición algo mejor podían obtener
pueden proseguir ahora con 15.f3, en vista de las blancas con 17.¤dxe4 ¥xh3 18.£f2, pero
15. ... £g5. El avance del peón alfil debe aún un jugador de ataque como Friedemann no
prepararse. podía resistirse a la tentación de abrir la co-
15.¦ae1 £e6 lumna f. El juego se torna ahora muy intere-
Durante la partida consideré que esta sante.
jugada era mala y estaba convencido de que 17... ¥xh3
una mejor continuación habría sido 15...£h4 18.¤f3 ¥e6
16.f3 ¥xh3 17.¤dxe4 ¥f5; pero también en 19.£f2? ...
este caso las blancas, al parecer, habrían hecho Es difícil establecer si esta jugada ha sido
un buen negocio al cambiar su peón torre por hecha a propósito o si se trata de una equi-
un peón central. Sin embargo, pareciera que vocación, pero en todo caso las blancas re-
15...c5; constituye una buena continuación nuncian con ella a la iniciativa. Por supuesto,
para las negras, puesto que 15...c5 16.¤d5 debía jugarse 19.¤h4 £h5 20.¤f5, y ¦f3, con
£d6 17.£xc5 £xc5 18.dxc5, no es bueno posibilidades bastante favorables en el flanco
por 18. ... ¦ad8. En cuanto a 16.¤b3, se con- rey.
testa sencillamente con 16. ... b6. 19... ¥c4
También era posible 15...¥g6 16.£b3 20.¤h4 ...
£e6; con juego más o menos parejo. Quizás Friedemann haya pasado por alto
16.f3! £g6? que en este momento no servía 20.¤e5, por
20. ... ¦xe5.
En lugar de la movida del texto, que en-
trega la calidad, merecía más atención la ju-
gada defensiva 20.¤e2. Las negras no pueden
ahora ganar inmediatamente material, pues
20. ... £xe4; o 20...¦xe4; serían contestadas
con 21.¤e5. Y si las negras cambian prime-
ro 20...¥xe2 21.¦xe2, entonces después de la
toma del peón rey se recuperaría en seguida
el mismo con 22.¤g5 o 22. ... ¤e5.
Pero también después de 20.¤e2, las ne-
gras hubieran obtenido algo mejor posición
continuando con 20...f6 21.e5 ¤d7. De todos
modos, las blancas tendrían entonces mejores
Después de 16...exf3 17.e4, había encara- perspectivas que con el sacrificio de la calidad
do únicamente el posible sacrificio 17...¥xh3 prosiguiendo 22.exf6 £xf6 23.b3.
18.gxh3 £g6+ 19.¢f2 £g2+ 20.¢e3, llegan- 20... £h5
do a la conclusión de que resultaría favorable Después de 20...£e6; las blancas podrían
para las blancas, sin ver siquiera la simple ju- proseguir otra vez con 21.¤e2, para obtener,

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después de 21. ... £xe4 22.g3 ¥e6 23.£g2, der el peón de g5 porque después de 26...¤e6
algunas probabilidades de ataque en compen- 27.¤ed6 las blancas recuperarían la cali-
sación por el peón. Ahora las blancas deben dad, y tampoco 26...h6 27.¤ed6 ¦e6 (o bien
entregar la calidad, pues 21.¤e2 ¦xe4; deja- 27...¦ab8 28.e4, seguido de 29. d5, etc.);
ría a las negras con clara ventaja. 28.¤xb7, y 29. ¤c5, es muy agradable para
21.¤f5 ¥xf1 las negras.
22.¦xf1 £g6 27.¤xg5 ...
Las negras tienen una calidad de más,
pero deben jugar con gran precisión para
anular la amenaza 23.e5, seguido de 24.¤e4.
A tal fin lo mejor era 22. ... f6! Sin em-
bargo, desistí de esta jugada a causa de la po-
sibilidad 22.£g3 £g6 24.£f7.
Empero, las negras pueden jugar mejor.
Con 23...¤e6!; y si 24.d5, entonces 24. ...
¤g5; tendrían las premisas para hacer valer
su ventaja material. La jugada del texto com-
plica su tarea.
23.e5 f6!
Las negras no pueden jugar de manera
pasiva y permitir al adversario ampliar su ata-
que con ¤e4, £h4, etc. Si 27.¤ed6 ¦e6 28.¤xb7, las negras no
24.£h4 £g5 deben jugar de acuerdo con lo recomendado
Por supuesto no 24...fxe5; por 25.¤e7+. por mí en aquel tiempo: 28. ... ¦b8 29.¤fd6
Pero tampoco las continuaciones 24...¢h8 ¤xe5 30.dxe5 ¦xe5; puesto que después de
25.¤e4 fxe5 26.¤ed6, o bien 24...¤e6 25.d5 31.¦e1, tendrían apenas algunas probabili-
cxd5 26.¤xd5, eran agradables para las ne- dades positivas de ganar. Pero con 28...¦f8;
gras. Con la jugada del texto, éstas se resignan fuerzan el cambio de torres, conservando
a un deterioro de la configuración de sus peo- buenas posibilidades de triunfar.
nes, renunciando también al ataque contra el 27... ¤xe5!
peón blanco de e5; pero paralizan al mismo Por medio de este sacrificio del caballo
tiempo el ataque de las blancas contra su flan- las negras se liberan de toda preocupación y
co rey. En el final, la calidad de más de las ne- crean al adversario difíciles problemas en el
gras debería imponerse. subsiguiente final, cuya correcta conducción
25.£xg5 ... exige una buena técnica.
Las blancas no pueden rehusar en rea- 28.¤d6? ...
lidad el cambio de damas, pues después de A pesar de las muchas desventajas, las
25.£e4 fxe5 26.dxe5 g6; perderían el impor- blancas debían entrar en el final 28.dxe5
tante peón de e5. ¦xe5 29.g4. Después de 29. ... g6; perderían
25... fxg5 por cierto otro peón, pero conservarían bue-
26.¤e4 ¤d7! nas perspectivas de salvación. Si bien, con la
Las negras no tienen tiempo para defen- jugada del texto, las blancas recuperan la ca-

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lidad, se van quedando sin peones, y el final
resultante no presenta grandes dificultades
técnicas para las negras.
28... ¤g4!
29.¤xe8 ¦xe8
Ahora las blancas ya no pueden defender
su peón rey.
30.e4 h6
31.¦f4 ¤f6
32.¤f3 ...
Después de 32.¤f7, las negras tienen
la agradable elección entre 32. ... ¤xe4; y
32...¢xf7 33.e5 ¦e6 34.exf6 ¦xf6; etcétera.
32... ¦xe4
33.¦xe4 ... 39... ¤f5
Si 33.¦f5, para evitar el cambio de torres, 40.¤f3 ...
se pierde aún más rápidamente después de Obligado, pues 40.¤g4 h5; o bien 40.¤c4
33. ... ¦e2. b5; quitaba toda defensa a las blancas.
33... ¤xe4 40... h5!
El final de caballos está ganado por las Ahora las blancas se encontrarán pronto
negras sin mayores dificultades, pues aparte en posición de «zugzwang» y se ven obligadas
del peón de más, tienen también mejor posi- a entregar otro peón. El final ya está definido.
ción. Las blancas se defienden aun tenazmen- 41.b4 b5
te, pero no pueden eludir el inevitable fin. 42.a3 a6
34.¤e5 ¢f8 43.¤e5 ...
35.¢f1 ¢e7 A 43.¢c3, lo más sencillo es 43. ... ¤e3;
36.¢e2 ¢e6 ganando.
37.¢e3 ¤d6 43. ... ¤xd4
38.b3 ¢d5 44.¤g6 ¤e6
Las negras preparan el avance f5 para 45.¤e7+ ¢d6
eliminar el último peón blanco en el centro, 46.¤g6 c5
quitándole así al caballo enemigo sus últimos Las negras tendrán ahora un peón libre
puntos de apoyo. 38...c5; no podía jugarse to- también en el flanco dama y definirán rápida-
davía a causa de 39.¤d3 ¤f5+ 40.¢f4. mente la partida.
39.¢d3 ... 47.bxc5+ ¢xc5
Después de esta jugada las piezas blan- 48.¢c3 a5
cas quedarán completamente pasivas. Era por 49.g3 b4+
eso mejor 39.g4 c5 40.¤f3, a pesar de que 50.axb4+ axb4+
también en tal caso la continuación 40. ... c4 51.¢b2 ¢b5
41.¤e5 c3 42.¢d3 c2; etc., que había conce- 52.¢b1 ...
bido durante la partida, aseguraba la ventaja No es agradable tener que renunciar al tí-
de las negras. tulo de campeón, pero en verdad las blancas
podían haber ya abandonado hace mucho.
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52. ... b3
53.¢b2 ¢a4
54.¤e5 ¤c5
55.¤c6 g5
56.¤d4 h4
57.gxh4 gxh4
58.¤f3 h3
59.¤h2 ¢b4
60.¤g4 ¤a4+
61.¢a1 h2
Destruyendo la última pequeña espe-
ranza de las blancas: 61...¢a3 62.¤e3 h2??
63.¤c2+ bxc2; ¡y tablas por ahogado!
62.¤xh2 ¢a3
0-1
Abandonan.

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