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Mujeres científicas

de Nayarit
Mujeres científicas
de Nayarit

Coordinadoras:
Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara
Ma. del Refugio Navarro Hernández
Dalinda Isabel Sandoval Acosta
Rector
Jorge Ignacio Peña González

Secretario General
Adrián Navarrete Méndez

Secretaria de Investigación y Posgrado
Laura Isabel Cayeros López

Mujeres científicas de Nayarit

Coordinadoras:
Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara
Ma. del Refugio Navarro Hernández
Dalinda Isabel Sandoval Acosta

Fotografías:
Mariana Gascón Núñez

Coordinación de la exposición:
Dalinda Isabel Sandoval Acosta

Red Mexicana de Ciencia, Tecnología y Género
(Red MEXCITEG-CONACYT)
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Universidad Autónoma de Nayarit
Cuerpo Académico Sociedad y Región

Primera edición: 2018

ISBN: En trámite
Indice

Presentación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

Área de Ciencias Básicas e Ingeniería

Claudia Estela Saldaña Durán . . . . . . . . . . . . . . . 19
Enué Barrios Salgado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Sarah Ruth Messina Fernández. . . . . . . . . . . . . . 27
Yamilet Rodríguez Lazcano. . . . . . . . . . . . . . . . . . 33

Área de Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras

Aurora Elizabeth Rojas García . . . . . . . . . . . . . . . 39
Beatriz Guillermina Arrieta Ramos. . . . . . . . . . . 43
Briscia Socorro Barrón Vivanco. . . . . . . . . . . . . . 47
Cyndia Azucena González Arias. . . . . . . . . . . . . . 51
Irma Martha Medina Díaz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
María del Rocío Vega Frutis. . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Susana María Lorena Marceleño Flores . . . . . . 73
Yael Yvette Bernal Hernández . . . . . . . . . . . . . . . 69

Área de Ciencias de la Salud

Gaby Esthela Tiznado Orozco. . . . . . . . . . . . . . . . 77

5
Jackeline Lizzeta Arvizu Gómez. . . . . . . . . . . . . . 81
María de Jesús Durán Avelar. . . . . . . . . . . . . . . . . 85
María Teresa Sumaya Martínez. . . . . . . . . . . . . . 93
Martha Ofelia Valle Solís. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
Verónica Benítez Godínez. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103

Área de Ciencias Económico Administrativas

Emma Lorena Sifuentes Ocegueda. . . . . . . . . . 109
Karla Susana Barrón Arreola. . . . . . . . . . . . . . . . . 115

Área de Ciencias Sociales y Humanidades

América Tonantzin Becerra Romero. . . . . . . . . . 123
Irina Graciela Cervantes Bravo. . . . . . . . . . . . . . . 127
Karla Yanín Rivera Flores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139
Laura Isabel Cayeros López . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
Lourdes Consuelo Pacheco
Ladrón de Guevara. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151
Ma. del Rocío Figueroa Varela . . . . . . . . . . . . . . . 157
María del Refugio Navarro Hernández. . . . . . . . 165
María Dolores Cossío Rivera. . . . . . . . . . . . . . . . . 171
Pamela Lilí Fernández Reyes. . . . . . . . . . . . . . . . 175
Epílogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181

6
Presentación

L
as mujeres somos más de la mitad de la población,
pero no llegamos a un 15 por ciento en ciencia y
tecnología. Los talentos de las mujeres son parte
del esfuerzo humano para transformar el mundo
cotidiano y resolver los problemas de la vida, pero su
acceso a la ciencia, como su derecho a la educación, ha
tenido un rezago histórico que hoy significa un proble-
ma social.
Aquí presentamos a 30 científicas destacadas de la
Universidad Autónoma de Nayarit como una muestra
de los logros obtenidos por las mujeres. Queremos, con
nuestras aportaciones, construir un mundo donde la
ciencia y la reflexión estén en la base de la convivencia.
Donde la ciencia también sea cosa de mujeres.

Dra. Laura Isabel Cayeros López
Secretaria de Investigación y Posgrado
Comisión de Igualdad

7
Introducción

Mujeres científicas de Nayarit

L
a proporción de mujeres en la ciencia en Nayarit
marca una de las principales brechas de género
entre mujeres y hombres. A pesar de que formal-
mente las mujeres pueden acceder a la educación
y continuar una carrera científica, en los hechos alrede-
dor del 30 por ciento de quienes integran la comunidad
científica son mujeres, lo que refiere condiciones dife-
rentes de participación para mujeres y hombres.
La proporción de mujeres en las carreras científicas
es diferente por área del conocimiento: más mujeres
se encuentran en las áreas de ciencias sociales y hu-
manidades y menos en las ciencias relacionadas con
matemáticas e ingenierías. En diversos estudios sobre
la participación de mujeres y hombres en el Sistema
Nacional de Investigadores se encontró que la parti-
cipación de las mujeres es de 36 por ciento (2017). Si
se observa por categorías de investigadores, en la más
alta, Investigador Nacional III, la proporción de mujeres
disminuye al 20 por ciento. Si la observación se realiza
por área del conocimiento, en humanidades y ciencias
de la conducta el 50% son mujeres, en tanto que en in-
genierías y físico matemáticas apenas lo es el 21 por
ciento (Conacyt, 2017).
A lo anterior contribuyen diversos factores. Entre los
más importantes se encuentra el modelo de la ciencia

9
y los estereotipos de género. Respecto del modelo de
la ciencia y la práctica investigativa se reconoce que la
ciencia ha sido una práctica social constituida a partir
de los valores positivistas y racionales del siglo XIX,
con base en características autoasignadas a la cultura
masculina tales como la objetividad, la neutralidad y la
racionalidad, por lo que los productos del conocimiento
de las mujeres, y sus formas de conocer, fueron desle-
gitimados, lo cual generó su exclusión de la ciencia y su
práctica.
Además de lo anterior, existen factores culturales,
estructurales e institucionales que han propiciado un
acceso desigual de mujeres y hombres a las carreras
científicas, en particular en los espacios universitarios,
lo cual es una consecuencia de las desigualdades que
atraviesa la universidad. Ello se comprende mejor si se
toma como ejemplo la distribución del tiempo, ya que el
trabajo académico se organiza haciendo abstracción de
las labores de reproducción y cuidados que en la socie-
dad contemporánea han sido asignadas a las mujeres.
La consecuencia de ello es la segregación horizontal y
vertical de las mujeres en las universidades, así como
diversos tipos de discriminaciones en el espacio cientí-
fico-académico.
Más mujeres han arribado a las carreras científi-
cas derivado de un aumento en la matrícula escolar, la
permanencia en los estudios superiores, el cambio de
los roles de las mujeres en la sociedad contemporánea
y la presión, desde organismos internacionales, para
que más mujeres accedan a la carrera investigativa. En
particular, se pueden señalar la Declaración y Platafor-
ma de Acción de Beijing (1995), la Declaración sobre la
Ciencia y el Uso del Saber Científico (Budapest, 1999),
al Grupo Helsinki sobre Mujeres y Ciencia (1999), la Ini-
ciativa Hemisférica Recomendaciones para Integrar la
Perspectiva de Género en las Políticas y los Programas
de Ciencia y Tecnología en las Américas (2004).

10
En Nayarit

La actividad de investigación científica inició en la
entidad a partir del establecimiento de la Universidad
Autónoma de Nayarit en 1969. Apenas en 1976-77 se
tiene registro de los primeros institutos de investigacio-
nes que se establecieron en la Universidad, correspon-
dientes al Instituto de Investigaciones Económicas y al
Instituto de Ingenierías, ambos en 1976. Sin embargo,
pocos registros se tienen de ellos debido a su efímera
vida derivado de acontecimientos extrauniversitarios
que influyeron en su desaparición. Fue en 1984 cuando
se crea formalmente la Coordinación de Investigación
Científica donde se contrata a mujeres y hombres para
la labor de investigación, actividad que se ha realizado
principalmente en este espacio administrativo, primero
bajo el nombre de Coordinación de Investigación Cien-
tífica (CIC), posteriormente como Centro Multidiscipli-
nario de Investigación Científica (CEMIC) y finalmente
como Secretaría de Investigación y Posgrado (SIP). Ade-
más, actualmente, también se realiza investigación en
los programas académicos de la UAN.
Si se considera el reconocimiento del Sistema Na-
cional de Investigadores (SNI) para dar cuenta del nú-
mero de investigadores con que cuenta la entidad, se
tiene lo siguiente:

Institución de adscripción Total Mujeres Hombres

Universidad Autónoma de
106 38 68
Nayarit

Centro de Investigación Cientí-
fica y de Educación Superior de 2 0 2
Ensenada (CICESE)

Centro de Investigaciones Bioló-
2 0 2
gicas del Noroeste (CIBNOR)

INE 1 1

11
INIFAP 7 0 7

Instituto Tecnológico de Bahía de
1 1 0
Banderas

Instituto Tecnológico de Tepic 9 6 3

Universidad Tecnológica de Bahía
1 1 0
de Banderas

Secretaría de Agricultura, Gana-
dería, Desarrollo Rural, Pesca y 1 0 1
Alimentación (INAPESCA)

Total 130 46 84

Fuente: Conacyt-SIN. (2018). https://www.conacyt.gob.mx/index.php/
el-conacyt/convocatorias-y-resultados-conacyt/convocatorias-siste-
ma-nacional-de-investigadores-sni

La participación de las mujeres es dispar en las di-
versas instancias y centros de investigación. En la UAN,
las académicas que participan en el Sistema Nacional de
Investigadores representan el 35 por ciento del total:
UAN. Distribución del Sistema Nacional de Investiga-
dores por Área del Conocimiento. 2018

Área H M TOTAL

Ciencias Básicas e Ingenierías 3 4 7

Ciencias Biológicas Agropecuarias 39 15 54

Económico Administrativas 2 2 4

Ciencias de la Salud 7 5 12

Ciencias Sociales 17 12 29

Total 68 38 106

Fuente: Conacyt (2018) y estadísticas de la Universidad Autónoma de
Nayarit. Secretaría de Investigación y Posgrado UAN (2018).

La presencia de las mujeres en cuanto a los recono-
cimientos científicos, se observa en el siguiente cuadro

12
referido a la distinción de la Medalla Nayarit a la Inves-
tigación Científica y Tecnológica, creada en 2002 para
reconocer los trabajos de investigación con impacto lo-
cal y con el propósito de estimular la investigación de
calidad:
La síntesis de quienes han obtenido las medallas por
área del conocimiento se expone en el siguiente cuadro:

Área del Conocimiento Total Mujeres Hombres

Ciencias Naturales 12 0 12

Tecnología y Ciencias Agropecua-
15 1 14
rias

Tecnología y Ciencias Médicas 12 4 8

Ciencias Sociales y Económicas 12 5 7

Tecnología y Ciencias de la Inge-
10 2 8
niería

Total 61 12 49

Fuente: Cocyten (2017). Una mirada a la ciencia en Nayarit. Retos y
perspectivas del Centenario, Tepic: COCYTEN y PO (2017). Decreto que
otorga la Medalla Nayarit a la Investigación Científica y Tecnológica para
los años 2012 al 2017, respectivamente, Tepic: Congreso del Estado de
Nayarit.

Como se observa, apenas el 19 por ciento de las me-
dallas ha correspondido al reconocimiento a las investi-
gaciones de las científicas. Sin embargo, se observa que
en el área de Ciencias Naturales ninguna mujer ha sido
distinguida con ese reconocimiento.

Mujeres científicas en Nayarit

El presente documento presenta treinta científicas
de la Universidad Autónoma de Nayarit como un reco-
nocimiento a la labor que realizan en las diversas áreas

13
del conocimiento. Se trata de una generación de cientí-
ficas, cuya madurez alude a una masa crítica de mujeres
que, sin duda, provoca un cambio de paradigma desde
otras maneras de enfocar los problemas de investiga-
ción, plantear soluciones y proponerse hacer avanzar el
conocimiento.
Las fotografías son de la autoría de Mariana Gaz-
cón Núñez, elaboradas para la exposición Mujeres en
la ciencia, coordinada por Dalinda Sandoval, para con-
memorar el Día Internacional de la Mujer en 2018 en la
Universidad Autónoma de Nayarit. Posteriormente, se
pidió a cada una de las investigadoras elaboraran una
semblanza personal de su trayectoria académica. En los
casos en que no la escribieron, se decidió publicar una
síntesis de su currículum vitae y en dos casos, notas
científicas publicadas sobre su labor.
La semblanza de cada investigadora pretende ser un
testimonio de las trayectorias que siguen las mujeres
para consolidarse en la carrera científica. Por ello nos
interesa compartir las historias de vida, las soluciones
a los pequeños y grandes obstáculos, pero, sobre todo,
la decisión de formar parte de la construcción de cono-
cimiento. Aunque creamos que la investigación la hace-
mos individualmente, en realidad pertenecemos a una
generación de mujeres que comparte similitudes aun
cuando la práctica científica y la reflexión sea desde la
filosofía, la física o el desarrollo de celdas fotovoltaicas.
Desde luego que existen en la entidad un número
más grande de científicas. Para el año de 2018, el Sis-
tema Nacional de Investigadores reconoce a 38 investi-
gadoras en la UAN, y cuatro en el Instituto Tecnológico
de Tepic (ITT).
El presente documento se elabora como parte de
las actividades de la Red Mexicana de Ciencia, Tecno-
logía y Género (Red MEXCITEG-Conacyt), constitui-
da por académicas de diversas partes de la República
Mexicana, estudiantes de posgrado y posdoctorales,

14
así como invitadas extranjeras. Uno de los propósitos
de la Red MEXCITEG es contribuir a la visibilización de
la participación de las mujeres mexicanas en la ciencia
y la tecnología. Mostrar el trabajo de las científicas que
laboran en Nayarit, sin duda contribuye a mostrar las
aportaciones del talento femenino sobre diversas áreas
del conocimiento en una región del país.
Queremos agradecer a las investigadoras su partici-
pación y, sobre todo, su disposición para participar, que
sin duda muestra el avance de las mujeres en la ciencia
en Nayarit. También agradecemos a la Red Mexicana de
Ciencia, Tecnología y Género su apoyo para la publica-
ción del presente trabajo.
Esperamos que la labor de las científicas nayaritas
impulse nuevas vocaciones científicas en la entidad.

Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara
María del Refugio Navarro Hernández
Dalinda Isabel Sandoval Acosta
Coordinadoras

Referencias

Conacyt (2017). “Aumenta participación de mujeres en la ciencia”, en
https://www.conacyt.gob.mx/index.php/comunicacion/comuni-
cados-prensa/725-aumenta-participacion-de-mujeres-en-la-
(5 de julio de 2017).

15
Área de Ciencias Básicas
e Ingeniería
Claudia Estela
Saldaña Durán

Área de Ciencias Básicas e Ingeniería
Experta en transferencia de materiales y energías
alternativas

19
D
esde pequeña siempre estuvo presente la cu-
riosidad, la incógnita, la búsqueda, la creativi-
dad, todo ello me llevó al autoaprendizaje y al
impulso de estudiar más allá de la licenciatu-
ra obtenida. Desde la adolescencia fue un deseo hacer
una maestría y cuando ingresé a la licenciatura se forjó
el deseo y la búsqueda de hacer estudios de posgrado.
Mis padres y hermanos fueron la base en mi vida para
la superación y preparación académica, soy la sexta de
nueve hermanos. Todos estudiamos una carrera profe-
sional, entre abogados y médicos. Había motivos para
estudiar el posgrado.
Cuando estudié la maestría en ciencias ambientales
en la Universidad Autónoma de Nayarit, mi maestra la
doctora Lourdes Robledo Marenco fue la persona que
me motivó a continuar los estudios de doctorado. Sus
consejos fueron un motor para que dichas intenciones
se lograran más adelante. Siempre visualicé a la docto-
ra Lourdes como un ejemplo a seguir.
El estudio del doctorado en ciudad, territorio y sus-
tentabilidad por la Universidad de Guadalajara abrió
una nueva forma de conceptualizar los problemas que
se gestan en la urbe, la formación centrada en la ges-
tión de la ciudad bajo la perspectiva de la sustentabi-
lidad. Cambió mi pensamiento, que se reflejaba desde
la maestría y se consolida con el doctorado. Los funda-
mentos teóricos y científicos de los procesos que par-
ticipan en el desarrollo del territorio y de la ciudad se
comprometen por completo con la sociedad. Por lo cual
enfatizo esta línea de investigación donde se envuel-
ve a la sociedad, la ciudad hacia la sustentabilidad. Las
dificultades siempre han estado presentes en el área
de adscripción a la que pertenezco, el prepararse pa-
rece ser un obstáculo para los demás compañeros. En
un área donde los hombres como ingenieros se sienten
ser el centro del universo, sin darse cuenta de que hay
mujeres que sin ser ingenieros hemos logrado triunfar

20
en otras áreas tan importantes o más importantes que
la ingeniería. Sin embargo, siempre hay una chispa que
me ha impulsado a continuar con el trabajo y la inves-
tigación.
En mi familia, en un principio fue difícil esta tarea,
pues mis hijos estaban estudiando, tenía que estar en
todo, casa, trabajo y estudios de posgrado, pero ahora
cuando los hijos han partido me dedico de tiempo com-
pleto a la academia e investigación, lo que me han lleva-
do obtener la distinción del Sistema Nacional de Investi-
gadores del Conacyt, tener proyecto con financiamiento
Conacyt.
Por todo lo anterior, es importante la adquisición del
conocimiento en las niñas y jóvenes, que se traduce en la
superación personal, en el engrandecimiento de la mu-
jer, el potencial y capacidad, en la honestidad, disciplina
y sobre todo en el orgullo de ser mujer. Mi propuesta
es acercarnos a las niñas y jóvenes a través de pláti-
cas, círculos de relatorías, invitaciones para convivir con
las investigadoras, buscarlas en las escuelas primarias,
secundarias y preparatorias. Creación de programas de
becas que den impulso a las estudiantes a crecer, trans-
formarse, superarse, a ser mujeres triunfadoras.

21
Enué
Barrios Salgado

Área de Ciencias Básicas e Ingeniería
Experta en materiales semiconductores para celdas
solares

23
N
ació en Morelos el 22 de enero de 1981 y obtu-
vo el título de ingeniero químico (con especia-
lidad en ambiental) por el Instituto Tecnológico
de Zacatepec (ITZ) (2004).
Posteriormente se capacitó como auditor líder
ISO 9001:2000, por European Quality Assurance
(EQA) (2004. México, D.F.) y como auditor interno ISO
9001:2000, por EQA (2005 México, D.F.) y obtuvo la
certificación como consultor y coordinador asesor ISO,
por Group ALTTOS (2004 México, D.F.). Durante el 2004-
2007 se incorporó a la industria de autopartes en la em-
presa CONCAIN S.A. de C.V., localizada en la ciudad de
Puebla. Allí ocupó el puesto de jefa de calidad en donde
administró el Sistema de Gestión de Calidad, contribu-
yó en la elaboración de procedimientos y manuales de
operación, además de realizar auditorías internas, im-
partió cursos de inducción y capacitó al personal ope-
rativo. Durante el período de su gestión en dicha em-
presa se logró la certificación de ésta en la norma ISO
9001:2000, permitiendo un aumento en la plantilla de
clientes.
En el 2009 obtuvo el grado de maestra en ingeniería
(con especialidad en energía) por la Universidad Nacio-
nal Autónoma de México (UNAM) en el Centro de Inves-
tigación en Energía (CIE), actualmente Instituto de Ener-
gías Renovables (IER) ubicado en Temixco, Morelos, y en
el 2014 obtuvo el grado de doctora en ingeniería (con
especialidad en energía) por la misma institución. Du-
rante sus estudios de maestría y doctorado desarrolló
proyectos sobre celdas solares de películas delgadas de
calcogenuros de metales por depósito químico. Su in-
vestigación contribuyó en la publicación en revistas in-
ternacionales de siete artículos y participación en cinco
congresos internacionales de Materials Research So-
ciety (MRS) y Europan-MRS. Como reconocimiento a la
capacidad para realizar investigación científica obtuvo
el nombramiento de candidato a investigador nacional

24
otorgado por el Conacyt durante el período del 1 de ene-
ro de 2015 al 31 de diciembre de 2017. Su experiencia
profesional formando estudiantes inició con un trabajo
codirigido, titulado Desarrollo de películas delgadas de
óxido de zinc para su aplicación en celdas.
Ha participado en diversos talleres y conferencias re-
lacionadas al desarrollo de materiales para aplicaciones
fotovoltaicas. Durante el 2014 y 2015 se integró a un
grupo de investigación de la UNAM, en el cual contribu-
yó en el PROYECTO 35 del CEMIESol en el IER-UNAM. Su
principal contribución radicó en la formación de pelícu-
las delgadas de calcogenuros de metales (SnSe, SnSe2
SnS, PbS, PbSe, Bi2S3, Sb2Se3, Sb2S3, CdS, Cu2-xSe,
etc.) depositadas por la técnica de baño químico. Realizó
la caracterización de los materiales elaborados: compo-
sición química (EDS), estructural (DRX), óptica (transmi-
tancia y reflectancia), eléctrica (conductividad y efecto
hall), además diseñó y caracterizó celdas solares fabri-
cadas con los materiales desarrollados.
En diciembre de 2015 se incorporó a la Universidad
Autónoma de Nayarit mediante el Proyecto de Reten-
ción-Conacyt: Desarrollo y caracterización de películas
delgadas de calcogenuros de metales por depósito quí-
mico. Fue contratada como profesora de tiempo com-
pleto a partir del 1 de diciembre de 2016 en la planta
docente del programa de ingeniería química, adscrita en
la Unidad Académica de Ciencias Básicas e Ingenierías.
Desde su incorporación en la UAN ha continuado en
la investigación sobre el desarrollo de materiales para
aplicaciones fotovoltaicas. Ha publicado cuatro artícu-
los de investigación y ha participado en congresos in-
ternacionales. Continuando en la formación de recursos
humanos ha dirigido dos tesis de nivel licenciatura y ha
impartido las unidades de aprendizaje de química, elec-
tricidad y magnetismo, principios básicos de celdas sola-
res, física de semiconductores y sistemas fototérmicos.
También forma parte del comité curricular para la crea-

25
ción de la maestría en ciencias en ingeniería en la UAN.
Es colaboradora de proyectos con financiamiento inter-
no y externo y es responsable de un proyecto-PRODEP.
En el 2018 se incorporó como integrante al Cuerpo Aca-
démico de Sustentabilidad Energética CA-SE-UAN-257.
Finalmente, en reconocimiento a su trayectoria docente
y a su capacidad para realizar investigación científica
obtuvo el nombramiento de investigador nacional nivel
1 otorgado por el CONACYT durante el período del 1 de
enero de 2018 al 31 de diciembre de 2020 y el recono-
cimiento de perfil docente durante el período del 13 de
julio de 2018 al 13 de junio de 2021.

26
Sarah Ruth
Messina Fernández

Área de Ciencias Básicas e Ingeniería
Experta en sustentabilidad energética y síntesis de
materiales

27
E
studié ingeniería eléctrica, en el Instituto Tecno-
lógico de Tepic de 1996-2001. De 2001 a 2002
ejercí como supervisora de electrificación rural
en la Comisión Federal de Electricidad División
Bajío en Guanajuato, Guanajuato.
De 2002 a 2003 fui becaria el Programa de Adiestra-
miento en Investigación Tecnológica en el Instituto de
Investigaciones Eléctricas en Cuernavaca, Morelos.
Realicé estudios del 2003 al 2005 en el Centro de
Investigación en Energía (CIE) de la UNAM y obtuve el
grado de maestría en ingeniería con mención honorí-
fica por la defensa de la tesis Estructuras fotovoltaicas
con sulfuro de antimonio y sulfuro de cobre antimonio por
depósito químico.
De 2005 a 2009 realicé los estudios de doctorado
en CIE-UNAM y obtuve el grado de doctora en ingenie-
ría con la defensa de la tesis Celdas solares en película
delgada policristalina con calcogenuros de antimonio como
absorbedor.
Actualmente soy profesora de tiempo completo en
el Área de Ciencias Básicas e Ingenierías de la Univer-
sidad Autónoma de Nayarit. Integrante de Núcleo Aca-
démico Básico del Posgrado en Ciencias en Desarrollo,
Sustentabilidad y Turismo de la UAN, en PNPC-Conacyt
y del Cuerpo Académico de Sustentabilidad Energética
(UAN-CA-257) en grado de “En consolidación”. Cultivo
las líneas de generación y aplicación del conocimiento
de sustentabilidad energética y de síntesis de mate-
riales semiconductores para aplicaciones relacionadas
con el aprovechamiento de la energía solar y cuento
con publicaciones internacionales, formación de recur-
sos humanos y proyectos financiados en dichos temas,
trabajo que me ha llevado a contar con la distinción de
Profesor con Perfil Deseable y a pertenecer al Sistema
Nacional de Investigadores (SNI-1).
Estudié la escuela primaria en Sentispac, Nayarit,
que pertenece al municipio de Santiago Ixcuintla. De

28
niña siempre fui inquieta y despistada, de promedio re-
gular, sólo era entusiasta y curiosa cuando se trataba de
aprender cosas nuevas. Mi maestra de cuarto grado me
dijo: “Tienes todo para ser la mejor de la clase pero la
vagancia no te deja.” En ese momento empecé a tomar
conciencia y a sentir un placer especial por hacer bien
las cosas y por aprender. En quinto grado nos pidieron
una tarea en forma de ensayo sobre Cómo me gustaría
que fueran las autoridades de mi país. Yo desconocía
que se trataba de un concurso y fui seleccionada para
representar a mi escuela con este tema en la zona, lue-
go en el municipio, en el estado y llegué hasta la etapa
nacional del concurso. El premio fue un viaje a la Ciudad
de México. Allá el Presidente de la República junto con
autoridades del sector educativo recibieron a todos los
niños congresistas de todo el país. Conocí el Museo Na-
cional de Antropología e Historia, el Castillo de Chapul-
tepec y Reino Aventura. Ese evento motivó todavía más
mi pasión por estudiar y por hacer bien las cosas, en-
tendí se podía llegar lejos. Ése es un mensaje que trato
de dar siempre a mis estudiantes, motivarlos para que
se atrevan a hacer cosas, a creer en ellos mismos y de-
cirles que pueden, que es a través de la educación como
se puede mejorar el mundo y de ser mejores personas.
La inclinación por una carrera de ingeniería se dio
por un lado por mi gusto por las matemáticas y la física,
pero además había muchos ejemplos de ingenieros en
mi familia. Mi padre era ingeniero y siempre me motivó
a estudiar algo relacionado con ciencias o ingenierías,
mis tíos y primos “varones” casi todos eran ingenieros.
No había mujeres en ese esquema, y eso me inquieta-
ba, así que además fue un reto personal. Fui la primera
mujer en egresar como ingeniera eléctrica del Instituto
Tecnológico de Tepic, aunque varias que lo habían inten-
tado antes no habían logrado culminar. Después de mí
un buen número de mujeres han egresado y ahora con-

29
tamos con excelentes ingenieras desempeñándose en
el sector productivo del país.
No tuve ejemplos de mujeres científicas en mi for-
mación básica inicial, pero hubo grandes mujeres que
influyeron y son parte de mí, como mi madre, mis abue-
las y mis maestras, que tenían factores en común: tra-
bajadoras, incansables, decididas y valientes. Tengo una
hija de ocho años, converso con ella como si fuera mi
colega y me entiende, trato de hablar con ella de temas
científicos y a ella le gusta mucho. Por esto estoy con-
vencida que es necesario hacer más visible y accesible
el trabajo de las mujeres en la ciencia para motivar a las
niñas y empoderarlas, despertar su vocación científica
desde la educación básica, pero, sobre todo, el reto de
mantener ese espíritu hasta el nivel licenciatura donde
considero que disminuye la participación de las mujeres.
Durante los estudios de posgrado fuimos más mu-
jeres que hombres en el grupo de investigación. Conocí
inolvidables compañeras e investigadoras que ahora
son parte de mi círculo más cercano de colaboradoras.
El cuerpo académico al que pertenezco se compone de
cuatro integrantes y todas somos mujeres. Todo esto
ha hecho de mi vida académica una forma de vida que
disfruto.
En la Red Solar Conacyt en la que participo hemos
logrado la paridad de género y la responsable técnica de
la red es una mujer.
redsolar.org/
También soy integrante de la red de mujeres en ener-
gía y eficiencia energética REDMERE, desde donde se
impulsa y potencia el trabajo de las mujeres en el sector
energético con el objetivo de posicionarlas en un sector
predominantemente dirigido por hombres.
Creo que vamos bien, pues los obstáculos son cada
vez menores y el empoderamiento y el reconocimien-
to de nosotras y entre nosotras es cada vez mayor. Sin
embargo, seguimos siendo pocas según las cifras del

30
SNI y es necesario redoblar esfuerzos por la inclusión
de más mujeres en la ciencia.
En estados como el nuestro es necesario dirigir más
esfuerzos hacia la identificación y captación de talento
femenino desde la educación básica a través de con-
cursos, ferias, mentorías y becas a niñas con vocación
científica, de manera que se impulse una nueva gene-
ración de mujeres científicas, tecnólogas, innovadoras
y vinculadoras para construir un mundo más equitativo
y sustentable.

31
Yamilet
Rodríguez Lazcano

Área de Ciencias Básicas e Ingeniería
Experta en el desarrollo de materiales para celdas so-
lares o fotovoltaicas y deshidratadores solares

33
T
engo estudios de licenciatura y maestría en fí-
sica en la Universidad de La Habana, Cuba. En la
Universidad Nacional Autónoma de México ob-
tuve el grado de doctora en ciencias (ciencia de
materiales) en el año 2004. Posteriormente realicé un
posdoctorado en la Universidad Complutense de Ma-
drid, España. He sido docente en la Universidad Autóno-
ma del Estado de Morelos (UAEMor) y en la Universidad
de Cantabria, España. Desde el año 2015 soy profeso-
ra-investigadora de la Unidad Académica de Ciencias
Básicas e Ingenierías de la Universidad Autónoma de
Nayarit (UAN).
Realizo investigación en el área de ciencia de mate-
riales, con más de 30 artículos publicados en revistas de
impacto internacional. Pertenezco al Sistema Nacional
de Investigadores y cuento con el perfil PRODEP. Par-
ticipo en la formación de recursos humanos mediante
la dirección y co-dirección de tesis, tutorías y asesorías,
así como la dirección de prácticas profesionales y servi-
cio social. Además, apoyo a la divulgación de la ciencia a
través de conferencias, publicaciones y talleres.
Mis investigaciones se centran en la síntesis y carac-
terización de películas delgadas semiconductoras para
aplicaciones en celdas solares. Sin embargo, también he
desarrollado otros tipos de materiales, como los nano-
materiales para otros fines, entre los que se encuentran
dispositivos optoelectrónicos y dosímetros de radiación.
Además, estoy muy involucrada en el cuidado del
medio ambiente a través de la sustentabilidad energé-
tica. Por ello participo en proyectos de aplicación de es-
tufas solares y deshidratadores solares de alimentos. El
objetivo de estos trabajos es influir directamente en el
bienestar de la comunidad a nivel regional, contribuyen-
do al desarrollo sustentable de las mismas.
Desde pequeña me llamaba la atención la naturaleza
y me gustaba la ciencia, siendo mi inspiración el astro-
nauta cubano Arnaldo Tamayo Méndez, lo que me llevó

34
en mi niñez a querer ser cosmonauta y después a dedi-
carme a la investigación.
La carrera científica es muy satisfactoria ya que se
tiene la posibilidad de hacer descubrimientos que apor-
ten para el bienestar de la sociedad. Sin embargo, es un
trabajo de mucho tiempo y esfuerzo. Los jóvenes y en
especial las jóvenes que quieran dedicarse a la ciencia
y la ingeniería deben buscar el apoyo de la familia. Ade-
más, debemos concientizar a la sociedad de la valía de
la mujer para estas profesiones. Por otro lado, si bien es
cierto que existen apoyos para madres jefas de familia,
sería muy importante que hubiera más de estas becas y
que estos apoyos fueran para todos los niveles de edu-
cación, empezando desde la prepa. Al mismo tiempo,
sería beneficioso que no existiera la limitante para acce-
der a estas becas si la mujer está casada, ya que como
sabemos existe discriminación hacia la mujer en el seno
del matrimonio. Asimismo, guarderías y primarias con
horarios flexibles para facilitar a la mujer poder conciliar
la tarea de madre con sus estudios y posteriormente
con su trabajo, sería muy valioso.

35
Área de Ciencias Biológico
Agropecuarias y Pesqueras
Aurora Elizabeth
Rojas García

Área de Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras
Experta en Contaminación y Toxicología Ambiental

39
O
btuvo su grado académico como doctora en
ciencias en la Sección de Toxicología Ambien-
tal en el Centro de Investigación y de Estudios
Avanzados del Instituto Politécnico Nacio-
nal (IPN) en el año 2005. Actualmente es profesora de
tiempo completo en la Universidad Autónoma de Naya-
rit, participa en el doctorado en ciencias biológico agro-
pecuarias en la opción terminal de ciencias ambientales,
en la Línea de Generación y Actualización del Conoci-
miento (LGAC) “Contaminación y Toxicología Ambiental”.
Pertenece al Sistema Nacional de Investigación (ni-
vel II), cuenta con perfil del Programa para el Desarrollo
Profesional Docente, para el tipo Superior (PRODEP),
es integrante del Cuerpo Académico Consolidado Con-
taminación y Toxicología Ambiental (UAN-CA-242), del
cual es la coordinadora. Es integrante de la Red Temá-
tica de Toxicología de Plaguicidas del Consejo Nacional
de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y ha participado en la
dirección de 28 tesis.
Publicó en coautoría el libro Fundamentos de toxico-
logía, cuenta con trece artículos de investigación en re-
vistas indizadas, siete capítulos de libros y un reporte
técnico. Así también ha participado en congresos de ca-
lidad académica tanto nacionales como internacionales.
Ha realizado diversas investigaciones entre las cua-
les se encuentra Evaluación de la exposición a plaguicidas
y metales pesados en ostiones del estero Boca de Camichin,
a través de la cual se evalúa mediante biomarcadores
toxicológicos la presencia de algunos xenobióticos en
el estero, concretamente de dos compuestos: metales
pesados y plaguicidas, ya que los productores de Boca
de Camichin han manifestado en los últimos años que
sus productos han tenido tallas menores y desconocen
las causas de estos efectos.
La doctora Rojas acepta cada año estudiantes del
Verano Científico (Programa Delfin) con el fin de propi-
ciar vocaciones científicas. Ella fue becada por la Aca-

40
demia Mexicana de Ciencias para realizar veranos de
investigación, de ahí su interés en propiciar estancias
académicas de estudiantes como oportunidades para
quienes tienen la inquietud de adentrarse en la investi-
gación y cursar un posgrado.
Obtuvo la Medalla Nayarit a la Investigación Cientí-
fica y Tecnológica en el año 2010. Asimismo, ha reali-
zado varias estancias de investigación nacionales como
internacionales, entre ellas se encuentra la realizada en
el Centro de Medicina Genética y Genómica Aplicada de
Arizona, en Estados Unidos

Referencias:

http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/posgrados/docagrotadicional/pro-
ductividad/contaminacion%20y%20toxicologia%20ambiental/
Aurora%20Elizabeth%20Rojas%20Garcia.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/SNI_2018_106.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/CuerposAcademicos-
PRODEP.pdf

41
Beatriz Guillermina
Arrieta Ramos

Área de Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras
Experta en horticultura.

43
N
ací en Monterrey, Nuevo León. Tenía dos años
cuando mi familia emigró a Nayarit. Cumplía
tres cuando nos establecimos en Tecuala. Soy
la tercera de ocho hijos, las mayores mujeres y
los menores los hombres. Desde pequeña nos enseña-
ron la importancia del trabajo conjunto. Así, desde que
empecé la primaria ayudaba en la casa antes de salir a
la escuela y también lo hacía al volver. Dicen que los
niños que ayudan en la casa aprenden responsabilidad,
supongo que es cierto porque mis papás nunca tuvieron
que pedirme que hiciera la tarea o estudiara, eso sim-
plemente era parte de mis actividades.
Fui una niña muy apegada a mi papá, él me involucra-
ba en las pequeñas cosas que hacía en la casa, aunque
sólo fuera para pasarle el martillo y el desarmador. Mi
papá era médico y hacía visitas a domicilio en las comu-
nidades cercanas y siempre que podía lo acompañaba y
esperaba afuera de la casa. Recuerdo que cuando atra-
vesábamos el campo, siempre me hacía notar: “mira
hija están sembrando el frijol”, “…allá, están regando la
sandía”, “¿ya viste? están trabajando las trilladoras”. Así
que, debido a la gran influencia que mi padre tuvo en mi
vida, decidí estudiar agronomía. Eso le pareció gracioso
a los 12 años, ya que contrastaba con la carrera de edu-
cadora que hasta entonces deseaba, pero cuando entré
a preparatoria ya no lo fue tanto. Mi mamá siempre qui-
so que estudiáramos, deseaba que tuviéramos la capa-
cidad de valernos por nosotras mismas ante cualquier
situación que nos deparara el futuro; sin embargo, no
estaba de acuerdo en que estudiara agronomía por ser
mujer.
Creo que mi mamá no se imaginaba a “su niña” dan-
do asesoría a un grupo de productores. Para que no per-
diera tiempo, me pidieron que estudiara algo más, les
dije que sería ingeniero civil… después de no sé cuán-
tas discusiones, empecé la carrera de arquitectura en
Monterrey. Entonces me di cuenta que las mujeres no

44
construían casas: ¡las mujeres arquitectas trabajaban
de dibujantes en los despachos de los arquitectos! No
era eso lo que quería para mí… había en mí un deseo
de trascendencia. Con la complicidad de mis hermanas,
hice el examen de admisión en la Universidad Antonio
Narro y, después de dos años de terminar el bachillera-
to, ¡por fin!, inicié la carrera. En ese entonces proporción
de mujeres era de alrededor del 4 por ciento. Curiosa-
mente la discriminación no provino de los profesores,
muchos de los cuales habían realizado estudios de pos-
grado en el extranjero, sino de algunos, pocos, compa-
ñeros. Después de terminar la carrera me casé y como
se esperaría fui ama de casa por varios años… hasta que
me invitaron a hacer la maestría en horticultura tropical
en la UAA, UAN.
Debido a mi desempeño durante mis estudios, algu-
nos maestros me propusieron para trabajar en esta ins-
titución. Pasaron varios años antes de que me integrara
como profesor-investigador, entonces me propuse con-
tinuar preparándome. Estudié el doctorado en fruticul-
tura en el Colegio de Posgraduados. Al reintegrarme
a la UAN trabajé en la supervisión de los servicios de
asistencia técnica en el estado. Me tocó supervisar a un
ingeniero responsable de un grupo de ingenieros y de
nuevo pude darme cuenta de la terrible discriminación
que existe. Era prácticamente imposible para mí comu-
nicarme con el ingeniero a cargo, una persona aproxima-
damente de mi edad. Creo que para él era muy difícil que
yo estuviera en una posición superior a la de él. También
pude darme cuenta de la terrible discriminación de los
productores hacia las ingenieras que atendían los gru-
pos, y, aunque ellas lograron ganarse su confianza, era
bastante notorio la falta de mujeres en los grupos, ya
que eran los esposos, hijos, o familiares varones los que
se hacían cargo de las parcelas y todo lo relacionado con
ellas. Cada vez que hablé en los grupos les mencioné la
importancia de que sus esposas e hijas estuvieran ca-

45
pacitadas para hacerse cargo de las tierras, en caso de
alguna eventualidad. Trabajar en la supervisión de los
servicios me permitió regresar a Tecuala, no como inge-
niero, sino como supervisor de los ingenieros que daban
la asistencia técnica. ¡Fue gratificante!
Trabajé en investigación e ingresé en el Sistema Na-
cional de Investigadores, pero el sentido de trascenden-
cia en mi vida está muy relacionado con mi trabajo como
maestra y poder decirles a mis alumnos que, si desean
algo con suficiente fuerza, pueden lograr en la vida todo
aquello que deseen.

46
Briscia Socorro
Barrón Vivanco

Área de Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras
Experta en Contaminación y Toxicología ambiental

47
E
s parte del personal académico de tiempo com-
pleto de la Universidad Autónoma de Nayarit.
Obtuvo el doctorado en ciencias con especialidad
en toxicología en el Centro de Investigación y de
Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional
(IPN) en el año 2012. Participa como docente en el doc-
torado en ciencias biológico agropecuarias en la opción
terminal de ciencias ambientales, en la Línea de Gene-
ración y Actualización del Conocimiento (LGAC) “Conta-
minación y Toxicología Ambiental”.
Es investigadora nacional del Sistema Nacional de
Investigadores (SNI), cuenta con perfil del Programa
para el Desarrollo Profesional Docente, para el tipo Su-
perior (PRODEP), es integrante del Cuerpo Académico
Consolidado Contaminación y Toxicología Ambiental
(UAN-CA-242) y de la Red Temática de Toxicología de
Plaguicidas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(Conacyt), además de participar en la dirección de tesis
de grado.
Obtuvo la Medalla Nayarit a la Investigación Científi-
ca y Tecnológica en el año 2012 por el trabajo El sobre-
peso como modulador de la expresión de genes de enzimas
involucradas en la biotransformación del humo de trabaco
en una población de Nayarit.
Es coautora del libro Fundamentos de toxicología,
cuenta con alrededor de quince artículos de investiga-
ción en revistas indizadas y capítulos de libros. Así tam-
bién ha participado en congresos de calidad académica
tanto nacionales como internacionales.
Participa en el proyecto de investigación Presencia de
micotoxinas en una población mexicana y evaluación de los
efectos genotóxicos y epigenéticos en un sistema in vitro,
con financiamiento del Conacyt.
Forma estudiantes a través de prácticas de investi-
gación y tesis de grado. Además, durante el verano par-
ticipa como investigadora en el Programa Delfín, por lo
que casi cada año cuenta con estudiantes durante ese

48
período con la intención de formar y promover las vo-
caciones científicas. En 2015 recibió a tres estudiantes
que participaron el proyecto Toxicología en estéticas, en
el cual los estudiantes trabajaron en el diseño, elabora-
ción y validación de un cuestionario, el cual fue aplicado
a hombres y mujeres que laboraban en salones de be-
lleza y tuvieran contacto con productos de belleza que
pudieran generar algún tipo de reacción en el cuerpo o
algún tipo de alergia.
Los proyectos desarrollados tienen su base en pro-
blemáticas contemporáneas como es el caso de los sa-
lones de belleza, debido a que se manejan sustancias
cuyo manejo puede presentar problemas de salud.

Referencias:

http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/posgrados/docagrotadicional/pro-
ductividad/contaminacion%20y%20toxicologia%20ambiental/
Briscia%20Socorro%20Barron%20Vivanco.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/SNI_2018_106.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/CuerposAcademicos-
PRODEP.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/ProyectosParaPublicar-
Vigentesa2018.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=EwmeDsmDozU

49
Cyndia Azucena
González Arias

Área Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras
Experta en contaminación y toxicología

51
E
s profesora-investigadora de tiempo completo
de la Universidad Autónoma de Nayarit. Obtuvo
el doctorado en la Universidad de Lleida, España,
en el año 2015 con la tesis titulada In vitro bioac-
cessibility of ochratoxin A and assessment of its cytotoxici-
ty and genotoxicity in human cell cultures.
Participa como docente en el doctorado en ciencias
biológico agropecuarias en la opción terminal de cien-
cias ambientales, en la Línea de Generación y Actuali-
zación del Conocimiento (LGAC) “Micotoxinas y plagui-
cidas”.
Es investigadora nacional del Sistema Nacional de
Investigadores (SNI) y cuenta con perfil del Programa
para el Desarrollo Profesional Docente, para el tipo Su-
perior (PRODEP).
Inició su carrera como investigadora colaborando en
el laboratorio durante sus prácticas profesionales de li-
cenciatura, que continuó durante el servicio social. Una
vez concluidos los estudios de licenciatura, se incorporó
al grupo de trabajo de toxicología.
Es responsable técnica del proyecto de investigación
Presencia de micotoxinas en una población mexicana y eva-
luación de los efectos genotóxicos y epigenéticos en un sis-
tema in vitro, con financiamiento del Conacyt.

Referencias:

http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/SNI_2018_106.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/ProyectosParaPublicar-
Vigentesa2018.pdf

52
Irma Martha
Medina Díaz

Área Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras
Experta en contaminación y toxicología ambiental

53
O
btuvo el doctorado en la Sección de Toxicología
Ambiental en el Centro de Investigación y de
Estudios Avanzados del Instituto Politécnico
Nacional (IPN) en el año 2005. Actualmente es
parte del personal académico de tiempo completo de
la Universidad Autónoma de Nayarit. Ejerce docencia
en el doctorado en ciencias biológico agropecuarias en
la opción terminal de ciencias ambientales, en la Línea
de Generación y Actualización del Conocimiento (LGAC)
“Contaminación y Toxicología Ambiental”.
Es investigadora nacional del Sistema Nacional de
Investigación (Nivel II), cuenta con perfil del Programa
para el Desarrollo Profesional Docente, para el tipo Su-
perior (PRODEP), es integrante del Cuerpo Académico
Consolidado Contaminación y Toxicología Ambiental
(UAN-CA-242) e integrante de la Red Temática de Toxi-
cología de Plaguicidas del Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (Conacyt) y ha participado en la dirección de
tesis de grado.
Es coautora del libro Fundamentos de toxicología,
cuenta con alrededor de trece artículos de investigación
en revistas indizadas y capítulos de libros. Así también
ha participado en congresos de calidad académica tanto
nacionales como internacionales.
Participa en el proyecto de investigación Presencia de
micotoxinas en una población mexicana y evaluación de los
efectos genotóxicos y epigenéticos en un sistema in vitro,
con financiamiento del Conacyt.
Obtuvo la Medalla Nayarit a la Investigación Cientí-
fica y Tecnológica en el año 2011 por el trabajo Plagui-
cidas en Nayarit. Biomarcadores y susceptibilidad en una
población nayarita y efectos en modelo in vitro, investi-
gación realizada por el Grupo de Investigación Conta-
minación y Toxicología. El hecho de que Nayarit sea un
estado agrícola donde ciclo tras ciclo se utilizan plagui-
cidas ocasiona que se presenten diversos problemas en
diversas poblaciones humanas. Eso la motivó a realizar

54
investigación. Para ella es prioritario transmitir al estu-
diantado el compromiso de convertir lo que se investiga
en el laboratorio al ámbito social, así como identificar a
las poblaciones vulnerables a la exposición de los pla-
guicidas a fin de que se tomen las medidas de protec-
ción adecuadas.
Los trabajos realizados por el Grupo de Investigación
de Contaminación y Toxicología ambiental se realizan en
vinculación con la Secretaría de Salud a fin de que se
prevengan los daños posibles en una población amplia.

Referencias:

http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/posgrados/docagrotadicional/pro-
ductividad/contaminacion%20y%20toxicologia%20ambiental/
Irma%20Martha%20Medina%20Diaz.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/SNI_2018_106.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/CuerposAcademicos-
PRODEP.pdf
http://www.uan.edu.mx/d/a/sip/descargas/ProyectosParaPublicar-
Vigentesa2018.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=EwmeDsmDozU

55
María del Rocío
Vega Frutis

Área de Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras
Experta en la diversidad y función de los hongos
micorrizógenos arbusculares.

57
N
ací en la Ciudad de México el 27 de enero de
1976. Soy bióloga, egresada de la Facultad de
Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma
de México. Decidí estudiar la carrera de biolo-
gía cuando estaba en la secundaria. Considero que esta
decisión estuvo influenciada por las enseñanzas de mis
profesores, pero sobre todo por el contacto que tuve
con la naturaleza al pasar muchas de mis vacaciones,
cuando era niña, en el rancho que tenían mis abuelos
en la localidad de Seis Palos, en el municipio de Zitá-
cuaro, en Michoacán. En el rancho no había luz, por lo
tanto recuerdo que mis hermanos y yo pasábamos todo
el tiempo jugando, trepando árboles, colectando bichos
en la tierra, en el agua, mirando el cielo repleto de es-
trellas y más, algo que no podíamos hacer en la Ciudad
de México.
En mi familia no hay nadie que se dedique a las cien-
cias, así que cuando llegó el momento de decidirme por
una carrera, tuve algunas dudas, pero mi mamá siempre
me apoyó, así que finalmente entré a biología. Duran-
te la carrera tuve la oportunidad de conocer a grandes
profesores (investigadores), lo que me motivó a seguir
estudiando, así que me mudé a la ciudad de Xalapa, Ve-
racruz, y una vez ahí entré a estudiar el doctorado en
ciencias (ecología y manejo de recursos naturales), en el
Instituto de Ecología, A.C.
Durante la tesis de licenciatura empecé a trabajar
con un grupo de hongos microscópicos que viven tanto
en el suelo como dentro de las raíces de la mayoría de
las plantas terrestres, que, por lo tanto, no podemos ver
a simple vista. Estos hongos conocidos como micorrizó-
genos arbusculares viven en simbiosis con las plantas,
es decir, tanto el hongo como la planta obtienen bene-
ficios al interactuar. Durante la simbiosis hongo-planta
ambos organismos obtienen nutrientes que les permi-
ten crecer y reproducirse, el hongo es dependiente de
la planta, aunque no al revés. Estos hongos también

58
son importantes para la estabilidad y la calidad de los
suelos, es por ello que me ha interesado trabajar con
ellos, que, aunque microscópicos, son un grupo clave de
la biota del suelo y que se encuentran en la mayoría de
los ecosistemas terrestres.
En el doctorado continué trabajando con el mismo
grupo de hongos, y una vez que obtuve el grado realicé
una estancia posdoctoral en la Universidad de Jyväs-
kyla, en Finlandia. Vivir en el extranjero me hizo crecer
tanto académicamente como personalmente. Después
de tres años regresé a trabajar a México. Fui contratada
por la Universidad Autónoma de Nayarit en el 2014, a
través del Programa de Repatriación del Consejo Na-
cional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), y desde en-
tonces me encuentro trabajando en el Programa Aca-
démico de Biología, donde además de impartir clases a
los estudiantes de licenciatura y posgrado (maestría y
doctorado), también hago investigación. He publicado
14 artículos científicos en revistas internacionales, un
capítulo de libro, y una memoria en congreso. También
participo en congresos nacionales e internacionales, lo
que me ha permitido, además de conocer la cultura de
otras ciudades y países, actualizarme en mi campo de
estudio.
He empezado a desarrollar mi línea de investiga-
ción, enfocada a conocer la diversidad y ecología de los
hongos micorrizógenos arbusculares, y su papel en los
ecosistemas con alguna categoría de riesgo en el esta-
do de Nayarit. He sido responsable de siete proyectos
de investigación desde el 2010 a la fecha, cinco de los
cuales ya fueron finalizados y los resultados publicados
en revistas internacionales.
Una de las cosas que disfruto mucho es poder trans-
mitir a los estudiantes lo apasionante que es la biología;
estoy dirigiendo tesis de licenciatura y maestría. Ade-
más de formar parte en comités de tesis y titulación de
estudiantes de nivel superior y posgrado, también ten-

59
go a mi cargo estudiantes de servicio social y prácticas
profesionales.
En el 2015 tuve el honor de recibir la Beca para las
Mujeres en la Ciencia L’Oréal-UNESCO- Conacyt-AMC,
en el área ciencias naturales, y en el 2016 recibí la beca
internacional Grant International Rising Talents, que
otorga cada año a 15 mujeres de todo el mundo la Fun-
dación L’Oréal-UNESCO. Soy miembro del Sistema Na-
cional de Investigadores nivel 1, en el área 2 (biología
y química) y cuento con el Perfil Deseable para Profe-
sores de Tiempo Completo (PRODEP-SEP). Tener estas
distinciones, además de ser un reconocimiento al tra-
bajo que he estado desarrollando como investigadora,
me motiva a continuar haciendo y transmitiendo lo que
más me apasiona y me reta a ser cada día mejor tanto
en mi vida académica como personal.
En lo que respecta a mi vida personal, tengo un hijo,
y nunca he elegido entre la maternidad y la carrera cien-
tífica, probablemente porque primero fui madre y des-
pués investigadora. Aunque es verdad que algunas ve-
ces me he ausentado por varios días al hacer trabajo de
campo, o asistir a congresos, mi hijo y mi esposo siem-
pre han estado involucrados en mi carrera, y cuando es
posible me ayudan y acompañan. Ellos han compartido
conmigo fracasos y triunfos, y siempre me han apoya-
do. Leí en un libro una frase que dice: “La investigación
científica es una actividad profundamente humana y,
por lo tanto, social. Los científicos no dejamos los sen-
timientos en casa; nos acompañan en todo momento,
como a cualquier ser humano.” Es así que, además de
disfrutar intensamente mi carrera y mi trabajo, también
disfruto cada momento con mi familia y amigos.
En el año 2017, fui invitada a participar en el Foro
Consultivo Internacional: Enseñanza de las Ciencias en
Preescolar con Enfoque de Género, organizado por la
UNESCO-México y la Fundación Siemens Stiftung. Los
niños son extremadamente curiosos sobre el mundo

60
que los rodea y el funcionamiento de las cosas, por lo
tanto la enseñanza de la ciencia y la tecnología en eda-
des tempranas sería ideal para comenzar a cambiar la
percepción que la sociedad mexicana tiene de la ciencia,
y que los niños y jóvenes opten por estudiar alguna ca-
rrera científica. En febrero de 2018 fui invitada a dar una
plática en el marco del Día Internacional de la Mujer y la
Niña en la Ciencia, que se celebra el 11 de febrero y que
fue declarado por la UNESCO en el 2012. La finalidad
fue compartir con niñas y jóvenes mi experiencia duran-
te mi formación como científica. Lo importante es que
los jóvenes estudien lo que les gusta y sean informados
sobre sus opciones.
La biología es una de las carreras donde nunca se
deja de aprender, todo el tiempo hay preguntas por res-
ponder, hay mucho por conocer, estudiar y, cada día es
diferente.

“La ciencia y la vida cotidiana no pueden y no debe-
rían estar separadas.” Rosalind Franklin

61
Susana María Lorena
Marceleño Flores

Área de Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras
Experta en cambio climático y medidas de mitigación

63
E
s profesora e investigadora en el Área Social y
Ambiental, titular C de la Universidad Autónoma
de Nayarit (UAN), doctora en ciudad, territorio y
sustentabilidad por la Universidad de Guadalaja-
ra, miembro nivel I del Sistema Nacional de Investiga-
dores (SNI), y pertenece al Programa para el Desarrollo
Profesional Docente, para el Tipo Superior (PRODEP).
En lo referente a investigación, ha estudiado des-
igualdades sociales en el estado, vulnerabilidad ante el
cambio climático, indicadores socioambientales, eva-
luación de los ecosistemas en zonas costeras, evalua-
ción de riesgo ambiental y planeación y desarrollo am-
biental.
La investigadora y actual coordinadora del Cuerpo
Académico Recursos Naturales es promotora de la cien-
cia por convicción. Cabe mencionar que en su familia no
es un tema prioritario, pero definitivamente apoyaron
su educación, además que escogió la licenciatura en en-
fermería, que era su vocación así como tener pasión por
ella y una meta en la vida para poder alcanzar el éxito
con un compromiso social.
El maestro en salud pública Saúl Hernán Aguilar
Orozco fungió como su director de tesis de licenciatu-
ra titulada Aprovechamiento de las plantas medicina-
les y comestibles en la localidad El Tambor, Municipio
de Santiago Ixcuintla, mismo que influyó para iniciar su
interés en la investigación y la ciencia.
Estudió la licenciatura en enfermería en la Universi-
dad Autónoma de Nayarit (UAN), la maestría en salud
ambiental en el Centro Universitario de Ciencias Bioló-
gicas y Agropecuarias (CUCBA) y Centro Universitario de
Ciencias de la Salud (CUCS) en la Universidad de Guada-
lajara, con una beca PROMEP, y el doctorado de ciudad,
territorio y sustentabilidad en el Centro Universitario de
Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad
de Guadalajara, con beca Conacyt-PROMEP.

64
Su vinculación con la sociedad civil organizada es
permanente en el fortalecimiento de la participación
ciudadana, concertación social y gobernanza ambien-
tal para la sustentabilidad. Fue presidenta y secretaria
técnica del Consejo Consultivo para el Desarrollo Sus-
tentable de la Secretaría de Medio Ambiente y Recur-
sos Naturales (SEMARNAT) durante el periodo 2002
– 2008, contribuyendo en la definición, seguimiento y
evaluación de las políticas ambientales.
Ha recibido diversos reconocimientos: Medalla Naya-
rit a la Investigación Científica y Tecnológica 2002, como
coautora en la investigación Cambio de cobertura y uso
de suelo de la reserva de la biósfera cerro de San Juan,
otorgada por Gobierno del Estado de Nayarit, Consejo
de Ciencia y Tecnología del Estado (COCYTEN) y Con-
greso del Estado, así como el Premio a la Vinculación
Universidad-Sociedad 2008 por el sector social, por la
investigación Atlas del Riesgo de Municipio de Bahía de
Banderas, otorgado por la Universidad de Guadalajara.
Su satisfacción personal y profesional ha sido enri-
quecedora. El conocimiento que ha adquirido a través
del tiempo le ha dado la oportunidad de dedicarse a la
ciencia, la investigación científica combinada con la do-
cencia y la gestión académica. Al mismo tiempo los re-
sultados de sus investigaciones tienen como propósito
difundir la ciencia a la sociedad y colaborar con la comu-
nidad académica en la realización de investigaciones en
las áreas sociales y ambientales para resolver la pro-
blemática socioambiental que en la actualidad presenta
nuestro país. Recomienda a los jóvenes de futuras ge-
neraciones a acercarse a la ciencia, aunque no sea como
profesión, sino simplemente como un complemento al
conocimiento durante su formación profesional.
De manera particular destaca un trabajo colectivo
con colegas de la Academia de Manejo de Recursos Na-
turales, coordina la Academia de Deterioro Ambiental y

65
es miembro del Comité de Diseño Curricular del Progra-
ma de la Licenciatura en Biología (UAN).
Es autora de varios libros y artículos sobre desigual-
dades sociales, vulnerabilidad alimentaria, huella ecoló-
gica, vulnerabilidad hídrica, entre otros temas.
Durante su crecimiento académico no ha tenido obs-
táculos en su labor diaria en la investigación. En el Cuer-
po Académico de Recursos Naturales al que pertenece
está constituido por siete investigadores y una investi-
gadora. La carrera científica de las mujeres se ve limita-
da por el androcentrismo que subyace al sistema, por lo
que es importante seguir promoviendo la formación de
mujeres en la ciencia.
Disfruta en su quehacer cotidiano la formación de es-
tudiantes para la investigación desde licenciatura hasta
posgrado, que sus investigaciones partan de resolver
las problemáticas actuales de los sectores productivos,
sociales y ambientales y que el resultado debe servir
para dar respuesta a un vacío concreto de la ciencia.
Es importante que desde temprana edad se incul-
que el interés por la ciencia, tecnología e investigación
científica, ya que constituye todo un proceso de inves-
tigación en relación al mundo y búsqueda constante
que contempla la indagación de pensamiento racional
y divergente que conduce a la formación de individuos,
creativos, críticos y reflexivo que les permita asumir y
dar respuestas a problemas planteados de su entorno
socioambiental.
El objetivo central para que las políticas públicas
impacten en la formación escolar en investigación es
contemplar desde el diseño curricular la formación de
calidad en ciencia y tecnología en todos los niveles del
sistema educativo. Otra estrategia eficiente es contar
con docentes investigadoras o investigadores con ca-
pacidad de comunicación y aplicación del conocimiento
en todas las áreas de la ciencia para resolver problemas
concretos y cautivar a los jóvenes a su vez, promover

66
la existencia de financiamiento con becas para estu-
diantes, proyectos de investigación y capacitación de
docentes.

67
Yael Yvette
Bernal Hernández

Área de Ciencias de la Salud

69
L
a doctora en ciencias ambientales Yael Yvette
Bernal Hernández1, de la Universidad Autónoma
de Nayarit (UAN), encabeza la investigación para
conocer el estado de salud de jornaleros indíge-
nas huicholes —wixárikas— que trabajan en zonas
agrícolas de la región y que están potencialmente ex-
puestos a plaguicidas.
La especialista, miembro del Sistema Nacional de In-
vestigadores (SNI), candidata a nivel I, señaló a la Agen-
cia Informativa Conacyt que la exposición a compuestos
químicos utilizados como plaguicidas, conlleva secuelas
en la salud humana, con efectos nocivos en el sistema
inmunológico, reproductivo, neurológico y consecuen-
cias genotóxicas, entre otros.
La investigadora de la Unidad Académica de Cien-
cias Químico Biológicas y Farmacéuticas de la UAN dijo
que la presencia de estas afectaciones depende del tipo
de plaguicida, así como de la frecuencia de uso o ex-
posición a la que se someten las personas y a factores
genéticos propios de cada individuo; además de que el
riesgo a la sobreexposición y a padecer algún efecto ad-
verso aumenta debido a la falta de información para el
manejo adecuado de los plaguicidas.
“Lo que encontramos en un estudio preliminar es
que 80 por ciento de los indígenas que cada año migran
desde su lugar de origen a las costas del estado para
emplearse en las zonas agrícolas, no saben leer ni es-
cribir, con lo que difícilmente tienen información sobre
el uso y manejo de estos compuestos y, por lo tanto,
desconocen los efectos tóxicos por exposición a plagui-
cidas”, asentó.
Refirió que los jornaleros indígenas son una pobla-
ción potencialmente vulnerable a los efectos tóxicos de
los plaguicidas, debido a las condiciones en que viven y
1 “Investigan efectos de plaguicidas en la salud de indígenas de Nayarit”,
publicado en Agencia Informativa Conacyt, http://conacytprensa.mx/index.
php/ciencia/salud/9122-investigan-efectos-de-plaguicidas-en-la-sa-
lud-de-indigenas-de-nayarit , 24 julio 2016

70
laboran en los campos, además de que no usan equipos
de protección y seguridad adecuados; también men-
cionó que los riesgos aumentan al no saber leer ni ser
capacitados sobre el efecto tóxico de los compuestos.
El registro para reclutar a la población de estudio ini-
ciará en el mes de agosto, con una muestra de al menos
200 jornaleros, a quienes se les explicarán los objetivos
del estudio y, una vez que acepten participar, se ofre-
cerá de manera gratuita una serie de estudios clínicos,
como química sanguínea, biometría hemática, grupo
sanguíneo y examen general de orina, que servirán para
conocer el estado general de salud de los participantes.
El muestreo se realizará en dos periodos: uno en
temporada de alta exposición a plaguicidas, que será
en los meses de septiembre y octubre, cuando los jor-
naleros bajan a la costa del estado; y en marzo o abril
del próximo año, que sería el periodo de baja exposición,
cuando los jornaleros se dedican a otras actividades,
como la pesca o la venta de artesanías.
Lo anterior permitirá establecer comparaciones en-
tre la exposición y los biomarcadores toxicológicos eva-
luados en el mismo grupo de estudio.
“Se evaluará una batería de biomarcadores toxico-
lógicos, estos son respuestas biológicas, fisiológicas o
bioquímicas de un organismo ante la exposición a un
tóxico, en este caso a plaguicidas”, explicó.
Bernal Hernández adelantó que se pretende cana-
lizar, a través de instancias gubernamentales de salud
o directamente con especialistas, a aquellos jornaleros
que resulten con padecimientos de necesario segui-
miento.

Investigación piloto

La científica informó que esta investigación ya tuvo
un estudio piloto, desarrollado con apoyo de la Secreta-

71
ría de Desarrollo Social (Sedesol) de Nayarit, en comuni-
dades indígenas cercanas a Tepic, la capital del estado.
En ese primer estudio, se logró la participación de 126
jornaleros, hombres y mujeres, expuestos potencial-
mente a plaguicidas.
Reveló que en el trabajo preliminar identificaron al-
gunos signos y síntomas asociados con exposición a
plaguicidas, además se observó una alteración en pa-
rámetros bioquímicos y hematológicos, mismos que se
han observado en otras poblaciones.
“Las mujeres jornaleras mencionaban haber pre-
sentado abortos espontáneos, haber tenido problemas
para lograr un embarazo o haber tenido hijos con pro-
blemas al nacer, padecimientos que, en su momento, no
fueron registrados por autoridades de salud y no exis-
ten registros formales ante instituciones. Además, los
mismos jornaleros mencionaban que había más her-
manos enfermos por ir a trabajar al campo”, dijo Bernal
Hernández.
Asimismo, se identificó que la población wixárika
presenta polimorfismos genéticos que los pudieran ha-
cer más resistentes a los efectos tóxicos de los plagui-
cidas, pero que nos los exentan de presentar algún daño
por exposición a largo plazo, como daño a nivel de ADN.
La académica dijo que no existen datos certeros so-
bre la relación entre el desarrollo de algún tipo de cáncer
y el uso de plaguicidas en estas poblaciones; sin em-
bargo, existe clara evidencia científica de que la expo-
sición a plaguicidas está asociada con diferentes tipos
de cáncer.
Por último, Bernal Hernández precisó que la investi-
gación contribuirá a tener un panorama más completo
de los efectos tóxicos de los plaguicidas en estas pobla-
ciones; sin embargo, es necesaria la intervención de los
diversos sectores para mejorar las condiciones labora-
les de los jornaleros indígenas, que cada año arriesgan
sus vidas en los campos agrícolas de la región, y se da-

72
rán a conocer los datos a las autoridades competentes
para que se generen las medidas necesarias de aten-
ción a los pueblos originarios de Nayarit.

Claudia Karina Gómez Cancino

73
Área de Ciencias de la Salud
Gaby Esthela
Tiznado Orozco

Área de Ciencias de la Salud
Experta en biomateriales en análisis odontológicos

77
L
ugar de nacimiento: Acaponeta, Nayarit, el 4 de
septiembre de 1974. Vine a la ciudad de Tepic a
estudiar la universidad. Mi primera opción fue
estudiar fue la carrera de químico farmacobiólo-
go. Sin embargo, la Universidad Autónoma de Nayarit
no la ofertaba. Guadalajara era la opción más cercana.
Desafortunadamente por cuestión de economía no fue
posible estudiarla por lo que opté a la segunda opción:
odontología, la primera odontóloga en la familia.
Inicié mis estudios de licenciatura en el año 1992 y
concluí en 1997. Estudiante, participé en actividades
académicas diversas: como miembro del equipo de co-
nocimiento durante 3 años consecutivos, también me
integré a proyectos de investigación con algunos pro-
fesores. Tengo el recuerdo que me gustaba esa línea:
investigación. Cuando veía promocionales en televisión
de laboratorios de la Universidad Nacional Autónoma
de México y Politécnico, yo deseaba estar ahí, hacien-
do investigación, con una bata blanca, un matraz y una
probeta en mano. Fue en el año 2001 cuando tuve la
propuesta de estudiar un posgrado en la UNAM: la es-
pecialidad en radiología o materiales dentales, con la
finalidad de incorporarme a la UAN (una vez que con-
cluyese mis estudios de posgrado, para así contribuir
en el fortalecimiento de la planta docente de la Facul-
tad de Odontología ya que no había especialistas en
esas áreas. Pasando una serie de situaciones durante
el curso propedéutico fui seleccionada para ingresar a
la maestría en ciencias con orientación en biomateria-
les en enero del 2002. Durante el propedéutico tuve la
fortuna de conocer a mi compañera y amiga Ana Gua-
dalupe Rodríguez, quien me presentó al que sería mi tu-
tor y director de tesis, el doctor José Reyes Gasga, físico
e investigador del Instituto de Física de la UNAM. Con
él incursioné en el ámbito de la microscopía electróni-
ca. Básicamente durante mi estancia en la maestría y
doctorado me vi inmersa entre compañeros químicos,

78
ingenieros químicos, biólogos, físicos y por supuesto
odontólogos, tomando clases en la Facultad de Biología,
Instituto de Materiales, Facultad de Medicina, Institu-
to de Física, entro otros. Por consecuencia mi visión de
la odontología cambió. La Universidad Nacional Autó-
noma de México me otorgó una medalla por titulación
en tiempos establecidos. En el año 2005, me incorpo-
ré como docente en la UAN, durante dos años, y fue en
enero del año 2008 cuando ingresé al doctorado en la
UNAM, concluyendo a finales del 2010.
Regresé a docencia e investigación en la UAN, a labo-
rar en proyectos de investigación enfocados al estudio
de materiales dentales aplicando técnicas de micros-
copía electrónica, trabajando con alumnos de la carre-
ra en trabajos de titulación, con estudiantes externos
participantes del Programa de Verano de Investigación
Delfín y con pares académicos en artículos para revis-
tas nacionales e internaciones, entre las que destacan:
Journal of Physics D: Physics Applied, Materials Science and
Engineering, Drug Development Research.
En el año 2013, tuve la fortuna de coordinar el pro-
yecto Temari tamete ixiariwamete (Jóvenes curando
dientes), financiado por el Instituto Mexicano de la Ju-
ventud (IMJUVE), llevando brigadas de atención bucal a
comunidades indígenas de El Nayar y La Yesca, durante
tres años consecutivos, bajo la convocatoria del progra-
ma Joven-es Servicio de IMJUVE, con becas económicas
a los alumnos integrantes del proyecto.
Recibí la distinción de ingresar al Sistema Nacional
de Investigadores (SNI) desde 2013. Ese mismo año
obtuve el reconocimiento de Perfil Deseable (PROMEP),
que conservo hasta la fecha.
En el 2014, realicé una estancia de tres meses en la
Universidad de Lille, Francia.
En el año 2012, el CDEPB David Martín Robles Ro-
mero me invitó a colaborar en su administración con
el cargo de subdirectora académica de la Unidad Aca-

79
démica de Odontología, concluyendo en el 2016, para
colaborar desde la Coordinación de Posgrado e Investi-
gación de la UAO hasta el mes de agosto del 2018.
Soy parte del Cuerpo Académico Epidemiología Bu-
cal (en consolidación), miembro de la Academia de Bá-
sicas Odontológicas, Academia de Preventiva y la Aca-
demia de Restaurativa, impartiendo las unidades de
aprendizaje de operatoria dental, materiales dentales
y odontología preventiva principalmente. Miembro de
la International Association for Dental Research (IADR),
Asociación Mexicana de Operatoria dental y Biomate-
riales (AMODyB) y de la Asociación Latinoamericana de
Operatoria Dental y Biomateriales (ALODyB).

80
Jackeline Lizzeta
Arvizu Gómez

Área de Ciencias de la Salud
Experta en biología molecular, microbiología
y biotecnología

81
E
s doctora en ciencias con especialidad en biotec-
nología de plantas por el Centro de Investigación
y de Estudios Avanzados del Instituto Politéc-
nico Nacional (CINVESTAV-IPN), en la modali-
dad de doctorado directo, grado que obtuvo en el año
2011. Posterior a su formación doctoral se desempe-
ñó como investigador asociado 2B en el Departamento
de Ingeniería Genética de CINVESTAV-Irapuato, dentro
del laboratorio de biología molecular de bacterias y el
laboratorio de virología, donde desarrolló proyectos de
investigación en temas de biotecnología de plantas, du-
rante el período 2011-2013.
Sus estudios profesionales los realizó en la Facultad
de Ciencias e Ingenierías de la Universidad Autónoma
de Nayarit, donde se graduó de la licenciatura de quími-
co-farmacobiólogo en 2005. Derivado de su participa-
ción en el taller Ciencia Viva-CINVESTAV 2004, se lleva
a cabo por primera vez su acercamiento con la investi-
gación y el área de biotecnología de plantas, despertan-
do así el interés por desempeñarse como investigador
dentro de esta disciplina.
Actualmente es profesor de tiempo completo titular
B, con adscripción a la Secretaría de Investigación y Pos-
grado de la Universidad Autónoma de Nayarit, donde
ingresó en enero de 2014 bajo el Programa de Consoli-
dación Institucional en la Modalidad de Retención. Para
el año 2015, derivado de las colaboraciones internas
con profesores-investigadores de la institución, se inte-
gra al Grupo de Trabajo Investigación Bioquímica UAN-
CA-266, cuerpo colegiado que logra su consolidación en
2016, donde desarrolla actividades académico-cientí-
ficas dentro de la Línea de Generación y Aplicación de
Conocimiento “Interacción planta-microorganismo”.
Ese año se integra al Núcleo Académico Básico del Pro-
grama de Posgrado en Ciencias Biológico Agropecuarias
(Programa PNPC), en la terminal agrícola.

82
Sus actividades académico-científicas han sido ob-
jeto de diversos reconocimientos. Ingresó al Sistema
Nacional de Investigadores (SNI) en el año 2013 y en el
año 2016 se le asigna el reconocimiento de nivel I. Ese
mismo año logra además el reconocimiento de perfil
PRODEP.
El campo de especialidad es el área de biotecnología
de plantas con enfoque hacia la fitopatología. Su trabajo
de investigación le ha permitido llevar a cabo la publi-
cación, como autor o coautor, de 14 artículos científicos
en revistas de impacto internacional, así como la pu-
blicación de dos capítulos de libro y la participación en
diversos congresos a nivel nacional e internacional. Ha
sido responsable de diversos proyectos de investiga-
ción de ciencia básica y aplicada en temática de fitopa-
tología, cuyos trabajos se enfocan fundamentalmente
en elucidar los mecanismos regulatorios y bases mo-
leculares relacionados con la patogenicidad y virulencia
de bacterias fitopatógenas, así como en la búsqueda de
compuestos, metabolitos o microorganismos para el
combate de plagas y enfermedades en cultivos de im-
portancia agrícola de la región.
A sus actividades en investigación ha integrado la
formación de recursos humanos tanto a nivel licencia-
tura como posgrado, habiendo participado en la direc-
ción o co-dirección de 12 tesis a varios niveles. Adicio-
nalmente, ha asesorado como integrante de comités
tutorial a estudiantes de programas de posgrado y nivel
licenciatura.
Con base en su perfil en el área de biotecnología de
plantas, ha participado como integrante de la Subcomi-
sión del Área de Biotecnología y Ciencias Agropecuarias
de Investigación Científica Básica Conacyt-2013, 2014
y 2015. Ha desempeñado el rol de editor de sección
(sección de biotecnología) y de evaluador y/o arbitraje
técnico en revistas científicas de impacto internacional.

83
A nivel de docencia, ha participado en la impartición
de diversos cursos a nivel de licenciatura y posgrado,
tanto dentro del área de la salud como del área biológico
agropecuaria y se ha involucrado en actividades cole-
giadas para la actualización de programas educativos y
la planeación de nuevas ofertas educativas a nivel pos-
grado, formando parte del comité de diseño de posgra-
do de maestría en ciencias en biotecnología.

84
María de Jesús
Durán Avelar

Área de Ciencias de la Salud
Experta en vigilancia epidemiológica en estanques
de cultivo de camarón

85
U
n día me fijé una meta que sabía alcanzaría. A
pesar de la opinión de quien fuera, yo dejaría mi
pueblo para estudiar y no vivir en el abandono
en que la gente de un pueblo como era el mío,
Estación Yago, Nayarit, lo hace. ¿Qué quería estudiar?
Primero la preparatoria en Tepic. Convenzo a mi familia
y hago mis primeras incursiones en la “urbe” de Tepic,
con la maravillosa oportunidad de ingresar a la Prepara-
toria 13 de mi querida Universidad Autónoma de Naya-
rit, donde gocé de la parte académica y la amistad que
ahí cultivé con excelentes personas; empecé a descubrir
el mundo académico a otro nivel que me encantaba.
A distancia lo veo, comparé lo aprendido en las es-
cuelas de mi pueblo con lo que en esos momentos tenía
a la mano. Había que administrar todo, desde el magro
apoyo familiar hasta el carácter, para no dejarse vencer
por las vicisitudes y poder sobresalir, para no estancar
el paso y ver que se cumpliera de estudiar una carrera
en el área biológica. Ahí y en esos tiempos forjé mis pri-
meras vocaciones. Terminada la preparatoria y para evi-
tar el regreso a mi pueblo y puesto que la orden familiar
era de ponerse a trabajar como lo hacíamos desde ni-
ños, yo y mis once hermanos, con valores y duro tesón,
informé que había obtenido por mis propios méritos mi
ingreso a la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootec-
nia. Me gané el permiso y el mote de “mataperros” de
parte de mi madre. Asumí en esta etapa mi filosofía de
vida que me obliga a planear lo deseado, pero no sólo
planear y desear, sino hacer paso a paso lo necesario
hasta lograrlo, con honestidad, rectitud, pasión, firme-
za, alegría y sin medias tintas. Con todo esto a cuestas
viví otra etapa académica importante, pero que dejaba
en mí muchas interrogantes, que me llevaron a forjar
el deseo y la firme convicción de seguir preparándome
para los muchos porqués que surgieron en la carrera.
Paralelo a mi compromiso, gusto y pasión académi-
ca, la vida me llevó a quedar huérfana y todo era más

86
complejo en el día a día, así que ahora más que nunca
tenía que dosificar mi tiempo para lograr seguir cami-
nando hacia mis metas, desear, planear y hacer lo nece-
sario sin cortapisas fortaleció mi espíritu y permitió mi
convivencia entre una mayoría de compañeros mascu-
linos. Gocé la etapa deliciosa del compañerismo univer-
sitario con respeto y sin recibir, salvo muy pocas excep-
ciones, algunas acciones negativas por el hecho de ser
mujer. Así llegó el momento de vivir de la beca dada por
realizar el servicio social, graduarse e iniciar la tesis, la
cual tuve que realizar de manera muy planeada, ya que
se me abrieron dos opciones de trabajo, en mi alma ma-
ter y en el sector oficial pecuario. No lo dudé, aunque en
el segundo ganaría mejor, en la Universidad se veía más
pronto la posibilidad de seguir aprendiendo.
Así que después de terminar mi tesis para titularme
como MVZ, realizando para ello un trabajo sobre parási-
tos en ovejas, comencé mi carrera laboral en la Univer-
sidad Autónoma de Nayarit en 1991, en investigación
de la prevalencia de la enfermedad de chagas en Na-
yarit, así como sobre virulencia de cepas de Trypanoma
cruzi, contribuyendo con esto a evidenciar la presencia
del parásito en Triatomas, así como que representaba,
por su dimensión, un problema de salud pública.
Coadyuvé a la realización de la Segunda Reunión
Nacional sobre la Enfermedad de Chagas en México en
nuestra institución. En esa época reafirmé mi necesi-
dad de encontrar respuestas a preguntas que se fueron
acumulando, encontrando la comprensión del que des-
de aquel entonces es mi esposo y compañero de traba-
jo, así como de nuestra institución para emprender el
camino al posgrado, con la idea de seguir aprendiendo.
Es 1994, cuando inició la maestría en microbiología
veterinaria en la FES-Cuautitlán de la gloriosa UNAM,
tremendo choque de nivel académico sufrí. Aunque no
estaba equivocada, necesitaba saber mucho más de lo
que llevaba de antecedentes para habilitarme en el que-

87
hacer de las ciencias biológicas; fueron duras noches de
desvelo para conseguirlo. La parte experimental que
realicé en este período en el Departamento de Biología
Celular del CINVESTAV-IPN me permitió incursionar en
el fabuloso mundo de las proteínas contribuyendo en el
estudio de una proteasa derivada de la bacteria Actino-
bacillus pleuropneumoniae, causante de pleuroneumonía
en cerdos.
En este punto, acercándome a muchas de las res-
puestas buscadas, con mayores capacidades técnicas,
es cuando la vocación a la ciencia no tiene reversa, sabe
uno un poco más, aplicas el método científico para ge-
nerar conocimiento y responder a interrogantes que
aún no han sido escritas, necesitas saber teoría y meto-
dológicamente mucho más. El doctorado era la opción,
dejando, de mutuo acuerdo con la pareja, para otro mo-
mento el formar la clásica familia. La ciencia me atrapó,
ese mundo fascinante y absorbente. El doctorado en
ciencias de calidad internacional con orientación a las
ciencias biomédicas en el Departamento de Biología
Celular del Instituto de Investigaciones de Fisiología Ce-
lular de la UNAM fue la elección. Ahora fue su turno a la
biología molecular, aprenderle y ejercerla. Transducción
de señales en levaduras Saccharomyces cerviseae, es-
culcándoles regiones de su genoma que al modificarlo
hicieran patente el papel y la importancia de una región
molecular en procesos biológicos de los hongos unice-
lulares estudiados.
Año 2000, opción de quedarse laboralmente en la
UNAM o regresar a la UAN. Nuevamente decisión de
pareja. Hasta aquí continué, como hasta la fecha, sin
problemas de ejercer como científica siendo mujer. La
UAN para esas fechas no ponderaba aún en su justa di-
mensión qué hacer con su personal formado para hacer
investigación, así que con el título de doctora en ciencias
-textual- a dar clases a los QFBs en la Facultad de Cien-
cias e Ingenierías de aquel entonces, a los odontólo-

88
gos, y a los alumnos de la Facultad de Medicina, cursos
a nuestros compañeros maestros y a buscar recursos
para hacer investigación, participar en la creación del
CEMIC (Centro Multidisciplinario de Investigación Cien-
tífica), todo logrado, implementado el CEMIC y obte-
niendo apoyos de equipamiento mediante un proyecto
PIFI-SEP no sólo para nuestros laboratorios de investi-
gación sino además para laboratorios de enseñanza de
las facultades del área de la salud, había que decidir los
modelos de estudio. Después de bacterias y hongos la
relación hospedero-patógeno como línea de investiga-
ción integradora sobre problemas regionales me per-
mitió participar en la implementación de pruebas diag-
nósticas de tipo inmunológico de la gnathostomosis en
humanos causada por el parásito nemátodo Gnathos-
toma binucleatum, que en esa época era un problema
regional de salud pública.
Anecdóticamente y para plantear en qué condiciones
se trabaja en esa época en nuestra institución, les relato
que un proyecto financiado para estudiar la expresión
diferencial de genes del parásito aislados de distintos
hospederos y condiciones, fracasó en función de que
todo el material genético que se había colectado a lo lar-
go de casi un año se perdió porque el día que probaron el
alumbrado del flamante nuevo estadio de béisbol de la
UAN, los laboratorios de investigación se quedaron sin
energía eléctrica por días en plena época de vacaciones
y nadie avisó. Al regreso todo estaba perdido, reactivos
y materiales biológicos, nadie se hizo cargo del daño.
Se continuó estudiando la cualidad de las proteasas
de este parásito para definirlas como posibles blancos
terapéutico. Una nueva circunstancia se presentó, ne-
cesidades de servicios en el área acuícola, diagnóstico
e investigación sobre virus que devastan las granjas
camaroneras, problema regional de mucha importancia
económica y biológica. El virus de la mancha blanca ha
sido en mucho tiempo motivo de mis investigaciones

89
dentro de la misma línea relación hospedero-patógeno,
que por cierto es la línea de investigación declarada en
el Cuerpo Académico de Biomedicina al que pertenezco
y coordino, el cual alcanzó en 2014 el grado de conso-
lidado.
Con proyectos regionales o locales la contribución ha
sido exitosa. Entre otros trabajos se realizó la genotipi-
ficación de cepas de virus WSSV de Sonora hasta Naya-
rit en granjas de cultivo de camarón con la presencia del
virus, para conocer cuáles son más agresivas. Reciente-
mente se reportaron también los genomas completos
de varias cepas virales que causaron diferentes grados
de mortalidad de camarones en la región. Por otro lado,
se estableció que el ostión de la especie Crassostrea gi-
gas puede ser utilizado como un biomonitor de WSSV
en granjas de cultivo de camarón. Por el enfoque bacte-
riano se han descrito las dinámicas que se presentan en
las granjas de bacterias del género Vribio con enfoque a
Vibrio parahaemolyticus, el cual a pesar de ser habitante
normal de la microbiota del camarón, suele bajo ciertas
condiciones causarle daño, igual que puede hacerlo en
el humano. Esta década, en América apareció una en-
fermedad asociada a esta bacteria que al ser portadora
de genes de unas toxinas también causa mortalidades
muy altas en camarones cultivados. He participado en
la identificación de la presencia de estos genes en una
bacteria – Micrococcus luteus- que también es habitante
del tracto digestivo de camarón pero que no se había
descrito a nivel mundial que los contuviera.
Parece complicado, pero es apasionante el generar
nuevo conocimiento. Muchos estudiantes de QFB han
participado y formado a partir de estos procesos de in-
vestigación. El binomio idealizado del modelo educativo
vigente docencia-investigación me ha tocado acariciar-
lo, lo cual es de lo que me siento muy orgullosa quizá
más que de las respuestas a mis preguntas planteadas,
reflejado esto hacia un beneficio a la sociedad, se mag-

90
nifica el gusto de haberlo logrado. Muchos de los chicos
aquí en mi laboratorio y en mis clases repiten la historia
de enamorarse de la ciencia y algunos entre ellos mis-
mos, aquí se han amalgamado parejas, esos nuevos
enamorados, hombres y mujeres han migrado a la bús-
queda de lo que yo un día busqué y ahora de regreso en
la UAN enamorando a más. Debo decir que no todos han
regresado, pero los que no lo han hecho están en luga-
res donde hacen ciencia de enorme impacto nacional,
me consta. Debo reconocer que han sido circunstancial-
mente más hombres que mujeres, pero no considero
que actualmente por ser mujer se tenga desventaja, es-
toy convencida que una vez decidida cualquier persona
que quiera y se dedique lo logra.
Es un área de investigación cara, por lo que el andar
es lento pero satisfactorio. Paralelo hay otros enfoques,
otros modelos. Trabajo en humanos para entender por
ejemplo cómo la presencia de proteínas de bacterias
participa direccionalmente en procesos inflamatorios
en individuos con enfermedades como la artritis y la
espondilitis anquilosante. Un campo importante e in-
teresante que también he abordado es el estudio de
polimorfismos genéticos y su posible asociación a las
enfermedades como espondilitis anquilosante, artritis
reumatoide. Igualmente me ha ocupado participar en
estudios de asociación de polimorfismos relacionados
con éxito o fracaso al tratamiento contra el virus de la
hepatitis C, terrible enfermedad que aqueja a nuestra
sociedad. Buscando la cualidad de estos polimorfis-
mos entre las poblaciones indígenas de nuestro estado,
también he incursionado.
¿Qué sigue? Sigue todo. Seguir enseñando por ahora
y desde hace algunos años ya sólo a los QFBs, impulsar
el enamoramiento promiscuo de más atrevidos por la
ciencia, advirtiéndoles que no hay reversa, una vez ca-
yendo en sus garras es muy celosa, que para ser cien-
tíficos no basta querer, no se vale querer idílicamente,

91
hay que hacer y hacer mucho trabajo y esto necesaria-
mente se logra en un doctorado de alta calidad, así que
esa labor con los pretensos y preguntas a contestar hay
muchísimas espero poder seguir haciéndolo, aprender
de los que se han formado también seguiré haciéndo-
lo. Mi familia sin hijos biológicos es: mi pareja, científico
al fin, mis hermanos y sobrinos, mis perrijas, mis estu-
diantes -aunque ellos lo dudarán- y mis compañeros de
laboratorio, cuerpo académico, academia, que sin ellos
no podría seguir enamorada de la ciencia que un día
irremediablemente abandonaré. Gracias hasta ahora a
todos.

92
María Teresa
Sumaya Martínez

Área de Ciencias de la Salud
Experta en biotecnología de alimentos,
estudia antioxidantes de los alimentos
y su influencia en enfermedades

93
M
i interés por la ciencia nació desde que era
una niña, de la curiosidad del porqué de las
cosas. Mi niñez no fue sencilla, era marcada-
mente tartamuda y viví en un ambiente fa-
miliar complicado por el alcoholismo de mi padre. Esto
me hizo retraerme en la escuela, en la lectura y cues-
tionar mucho el sentido de la vida. A los 18 años, bus-
cando salir de un ambiente estresante familiar busqué
una beca a Polonia para estudiar astronomía, luego del
segundo año regresé y cambié muchas veces de carrera
buscando mi lugar. Lo encontré en la ingeniería en ali-
mentos, donde tuve como maestros a doctores que me
motivaron para continuar un posgrado, primero en Mé-
xico la maestría y luego en el extranjero el doctorado.
Elegí esta carrera no por cuestiones económicas sino
buscando cómo poder aportar algo para mejorar la so-
ciedad.
Mi asesora de maestría fue una mujer muy valiosa
(la doctora Arely Prado Barragán, de la UAM-I) quien
creyó en mí y quien entregadamente trabajó por desa-
rrollar mi autoestima y mi vocación científica. Por otra
parte, el doctor Ernesto Favela de la UAM-I me contagió
su energía para hacer de la ciencia una tarea divertida,
espontánea y sin poses.
Al final de la maestría decidí tener mi primer hijo y
el segundo llegó cuando terminé el doctorado. Mis dos
embarazos fueron de alto riesgo, tanto por motivos físi-
cos como emocionales por una relación poco saludable
que llevé con el padre de ellos. Estudiar el posgrado y
luego trabajar como investigadora nunca fue fácil, siem-
pre hubo recriminaciones por el poco tiempo que dedi-
caba a la casa o a ellos, ya que debía redactar la tesis,
permanecer hasta 12 horas en un laboratorio, escribir
artículos, asistir a congresos, tener alumnos, etcétera.
Fui co-responsable de vivir una relación de violencia in-
trafamiliar por más de diez años. Esto me enseñó que
cualquier mujer sin importar nuestros estudios o status

94
social podemos vivir en una relación destructiva hasta
tocar fondo y decidir trabajar por nosotras, a pesar de
todos los miedos y prejuicios sociales.
He pertenecido por casi 15 años al Sistema Nacional
de Investigadores (SNI), trabajando en antioxidantes en
alimentos y su aplicación en la diabetes. Sin embargo,
no creo pertenecer por mucho tiempo más en él ya que
critico mucho la forma en que se ha corrompido el sis-
tema de evaluación y principalmente porque no me mo-
tiva más desarrollar ciencia sin poder aplicarla. Deseo
desarrollarme como pequeña empresaria.
He tenido la posibilidad de vivir todos los ángulos
de la carrera científica: desde la formación de alumnos
hasta el trabajo de vinculación academia-empresa, pero
a pesar de los esfuerzos que hacemos muchos investi-
gadores para poder transferir el conocimiento, veo que
resulta una tarea titánica y casi imposible debido a las
circunstancias económicas del país, pero sobre todo a la
corrupción que también ha permeado la ciencia y la tec-
nología, donde muchas empresas e investigadores soló
buscan lucrar o aprovechar una convocatoria para bajar
recursos no para el desarrollo tecnológico sino para su
beneficio personal.
Actualmente ya no me considero una mujer de la
ciencia, más bien me considero una mujer que le apa-
siona hacer preguntas y buscar respuestas, que busca
aportar algo en la sociedad no sólo de palabras sino con
hechos y la cual ama la vida con todos sus contrastes.
Recomiendo a todas las jóvenes seguir una carrera
científica, pero con compromiso social y auténtica, no
motivada por el dinero solamente o el status que les
puede conferir ser “investigador” sino por la posibilidad
de aportar algo para mejorar nuestra sociedad.
Para mejorar el acceso a la ciencia de niñas y jóve-
nes creo que será necesario décadas de trabajo para
lograr la equidad de género y de acceso a la educación,
más allá de los discursos. Es importante el desarrollo y

95
aplicación de programas para trabajar en su seguridad
física y emocional, sobre todo para aquellas que viven
en situación de riesgo por pobreza y por violencia intra-
familiar.

96
Martha Ofelia
Valle Solís

Área de Ciencias de la Salud
Experta en prevención de conducta sexual en riesgo
para SIDA

97
L
os motivos que me llevaron a seguir la ciencia son
porque a través de ella se generan nuevos conoci-
mientos que permiten dar soluciones a problemas
actuales de salud y con ello crear o generar es-
trategias dirigidas al individuo, familia y/o comunidad,
impactando directamente en las necesidades referidas,
específicamente en la línea de prevención de VIH/SIDA
en grupos vulnerables.
Durante mi formación en la licenciatura en enferme-
ría realicé dos veranos de Investigación Científica del
Programa Delfín en la Escuela de Enfermería y Obste-
tricia de Celaya, Guanajuato. Ahí tuve la oportunidad de
conocer a la doctora Alicia Casique. De ella aprendí mu-
cho la metodología de la investigación, su interés y em-
prender día a día el diseño de investigaciones enfocadas
en aquel tiempo en temáticas como factores estresan-
tes extra-personales que influyen en la autorrealización
profesional en personal de enfermería y factores que
influyen en las conductas sexuales de riesgo para VIH/
SIDA en adolescentes. Ella fue de un inicio mi inspira-
ción para desempeñarme en la investigación científica.
Unos de los pilares fundamentales que influyeron
en mí para seguir a la ciencia fueron todos aquellos do-
centes que impartieron sus enseñanzas, aprendizajes y
experiencias en mi formación como doctora en ciencias
de enfermería en la Facultad de Enfermería de la Uni-
versidad Autónoma de Nuevo León, como son la PhD.
Raquel Alicia Benavides Torres, PhD. Esther Carlota Ga-
llegos Cabriales, Dra. María Magdalena Alonso Castillo,
PhD. Bertha Cecilia Salazar González y la PhD. Antonia
M. Villarruel, docente de la Universidad de Detroit, Mi-
chigan, con quien tuve la oportunidad de realizar mi es-
tancia doctoral durante seis meses y participar en pro-
yectos de intervención como fueron Cuídate, dirigido a
adolescentes latinos y Cuídalos, dirigido a los padres de
familia con hijos adolescente con la finalidad de prevenir
conductas sexuales de riesgo para VIH/SIDA.

98
Los estudios que he realizados como responsable y
en colaboración son los siguientes:
Modelo motivacional para la prevención de la con-
ducta sexual de riesgo para VIH/SIDA en jóvenes, 2011.
Beca CONACYT.
Modelo neuropsicológico para la prevención de la
conducta sexual de riesgo para VIH/SIDA en población
vulnerable. Octubre de 2012-octubre de 2013. Finan-
ciamiento externo PRODEP.
Experiencia de vida en mujeres sobrevivientes de
cáncer de mama mastectomizadas. Sin financiamiento.
Comparación del estilo de vida en estudiantes con y
sin antecedentes heredofamiliares de diabetes tipo 2,
febrero a noviembre de 2014. Sin financiamiento.
Prevalencia del Síndrome de Burnout en estudiantes
universitarios del área de ciencias de la salud. Agosto de
2014-agosto de 2015. Sin financiamiento.
Influencia de polifarmacia en la autopercepción del
estado de salud del adulto mayor. Octubre 2014-octu-
bre 2015.
Relación de la participación familiar con la preven-
ción de caídas del adulto mayor en su hogar. Octubre
2014-octubre 2015.
Cáncer de mama en el hombre y factores sociocultu-
rales. Octubre 2014-octubre 2015.
Intervención de enfermería para favorecer la comu-
nicación sobre tópicos de sexualidad entre padres e hi-
jos adolescentes. Enero de 2017 a enero de 2018. Sin
financiamiento.
Intervención interdisciplinar en la prevención de con-
ductas sexuales de riesgo y sexo en línea en grupos vul-
nerables (2017-2019)
Intervención interdisciplinar en la prevención de con-
ductas sexuales de riesgo y sexo en línea en grupos vul-
nerables. Financiamiento interno.

99
La temática actual que trabajo es prevención de VIH/
SIDA en grupos vulnerables. Es importante hacer men-
ción que existen diversas dificultades en mi vida aca-
démica para diseñar investigaciones, una de ellas es el
tiempo: tenemos una sobrecarga de horas programa-
das en pregrado y posgrado que no permiten ejecutar
intervenciones, la falta de recursos económicos para
el diseño de investigaciones de intervención ya que se
requiere de material, equipo, elaboración de manuales,
diseño de agentes virtuales, traslado, viáticos entre
otros, el permiso por parte de los jefes inmediatos para
salir de la unidad académica a la colecta de datos, entre
otros.
Las estrategias que he utilizado para conciliar mi vida
familiar con la actividad como científica es sobre todo
la planeación de las actividades distribuidas según el
tiempo requerido para cada una. Es algo difícil, sin em-
bargo, equilibrar todos y cada uno de los compromisos
establecidos para el logro de los objetivos previamente
diseñados.
Mis principales logros son el diseño de investigacio-
nes, difusión de resultados con artículos científicos pu-
blicados en revistas arbitradas e indexadas, asesorías
y dirección de tesis a nivel licenciatura, especialidades,
maestría y doctorado. Primer lugar en el Concurso Es-
tatal de Investigación en Salud, Secretaria de Salud,
Nuevo León. Premios al mérito de la investigación en la
Asociación Regional de Facultades y Escuelas de Enfer-
mería de la Zona Pacífico, integrada por los estados de
Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Colima. Ponencias a nivel na-
cional e internacional. Evaluadora del PNPC, entre otros.
Recomiendo que niñas y jóvenes se involucren en
actividades que le permitan interesarse en la investiga-
ción científica, ya que desde pequeñas puede adquirir
experiencias del mundo que les rodea.
Propongo para mejorar el acceso a la ciencia de niñas
y jóvenes lo siguiente:

100
Darles a conocer resultados de investigaciones de
temas de interés según la edad.
Involucrarlos en investigaciones donde ellos sean los
actores principales para que vayan conociendo la meto-
dología de la investigación.
Incluirlos en la semana de ciencia y tecnología para
que conozcan la finalidad de la misma.
Fomentar principalmente en ellos, la cultura por la
investigación científica.

101
Verónica Benítez
Godínez

Área de Ciencias de la Salud
Experta en educación continua en salud

103
L
aboro en la Universidad Autónoma de Nayarit, en
la Unidad Académica de Enfermería. En cuanto
a mi formación académica: en el 2003 obtuve el
título de licenciatura en enfermería, el grado de
maestría en el año 2009, lo que me dio apertura a in-
gresar al Cuerpo Académico de Salud Comunitaria, con
la línea de investigación de promoción y autocuidado de
la salud. Los temas de investigación en los que he parti-
cipado están enfocados en realizar diagnósticos de sa-
lud de comunidades estudiantiles de todos los niveles
educativos y en las familias de las localidades de Tepic.
En el 2015 obtuve el grado de doctora en educación,
lo que me permitió participar en la convocatoria 2016
por el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), obte-
niendo una evaluación negativa, pues uno de los límites
para ingresar era la edad, pues el reglamento no per-
mitió que saliera favorecida, por lo que en el 2017 par-
ticipe de nuevo y ya habían modificado el reglamento
y la edad no es una limitante para participar y en esa
ocasión ingresé.
Desde que realicé el primer trabajo de investigación
para titularme de licenciatura en enfermería fue una de
las funciones que me gustó realizar. Cuando llevé a cabo
el trabajo de tesis de maestría tuve la oportunidad de
tener de asesora a la maestra Susana del Sagrado Co-
razón, profesora de tiempo completo de la Unidad Aca-
démica de Enfermería, quien fue una de las personas
importantes para que continuara superándome día a
día para realizar ciencia.
Otra de las razones que me ha impulsado en la in-
vestigación es el visualizar la problemática de salud que
se tiene en el municipio y en el estado, problemas de
salud que pueden ser solucionados mediante proyecto
de intervención enfocados en la promoción y educación
para la salud en la población en general.
Ingresar al SNI no es sencillo, pues se requiere de
dedicación y esfuerzo para cumplir con todos los re-

104
quisitos de ingreso. Uno de los ejemplos a seguir en la
Unidad Académica en la que laboro fue el ingreso de una
doctora en ciencias de enfermería al SIN, aun cuando
ella es una persona muy joven fue un ejemplo para mí,
por lo que despertó mi interés en participar en la convo-
catoria, no obstante que ella me manifestó lo complejo
que podía ser el ingreso.
Actualmente soy coordinadora del Cuerpo Académi-
co de Salud Comunitaria desde hace seis años. La línea
de investigación es promoción de autocuidado de la sa-
lud, por lo que los estudios de investigación que he rea-
lizado están enfocados en proyectos de investigación
de diagnóstico de salud en comunidades vulnerables,
en instituciones educativas de nivel básico y superior.
He participado en proyectos de investigación relaciona-
dos con el problema de sobrepeso y obesidad, factores
de riesgo para padecer enfermedades crónicas degene-
rativas como hipertensión arterial y diabetes mellitus
en adulto joven y adulto mayor.
Durante mi trayectoria laboral aun cuando es de mi
agrado incursionar en la investigación, por ser mujer he
tenido dificultades para llevar a cabo esta función, debi-
do a que son varios roles los que se desarrollan durante
el día, por lo que para lograr pertenecer al SIN he teni-
do que dedicar tiempo de trabajo en horas no labora-
les para formular proyectos de investigación o redactar
artículos de investigación. Otra de las situaciones que
dificultan el crecimiento profesional de la mujer es la
poca flexibilidad que tienen las mujeres para realizar
otras actividades adicionales a la cátedra fuera de la
institución educativa, generalmente la mujer es vigila-
da en el cumplimiento de horas en su jornada laboral, a
diferencia de los hombres que se observan más libertad
para llevar a cabo otras actividades, entre éstas las de
investigación.
Dentro de mis principales logros es entrar al Sistema
Nacional de Investigadores, en el 2009 obtuve el gra-

105
do de maestría, desde el 2010 soy perfil deseable, soy
integrante de la Red de la Asociación Regional de Fa-
cultades y Escuelas de Enfermería de la Zona Pacífico
(ARFEE. AC.), integrada por cuerpos académicos o gru-
pos colegiado de los estados de Colima, Sinaloa, Jalisco
y Nayarit.
Considero que la juventud tiene un abanico de po-
sibilidades para obtener mayores logros profesionales
a una temprana edad, lo que se requiere es dedicación
y esfuerzo para lograr lo que les gusta hacer. A las es-
tudiantes que les agrada la investigación, sería impor-
tante que se acercarán con investigadoras de su ámbito
escolar y manifestar el deseo de investigar.
Mi propuesta para que las jóvenes se interesen en
hacer ciencia es que, si como docentes observan estu-
diantes con potencial en investigación, se busquen los
espacios para que se integre con alguna investigadora y
participe en todo el proceso de la investigación. Aunque
hay profesiones que demanda muchas horas de estu-
dio, siempre habrá un espacio para realizar lo que les
gusta hacer, en este caso sería hacer ciencia.

106
Área de Ciencias Económico
Administrativas
Emma Lorena
Sifuentes Ocegueda

Área de Ciencias Económicas y Administrativas
Experta en mercados de trabajo agrícolas regionales

109
N
ació en Puerto Vallarta, Jalisco, en el seno de
una familia nayarita que después de unos años
volvería a sus orígenes. Realizó sus estudios
de preparatoria y licenciatura en la Universidad
Autónoma de Nayarit. La Escuela de Economía, donde
se formó, fue también su primer espacio laboral, ini-
ciando su incursión en 1982 en las actividades de in-
vestigación, como ayudante en un proyecto interdisci-
plinario sobre el desarrollo socioeconómico de la Región
Sur de Nayarit. De ese proyecto se desprendería una
metodología que facilitó la realización de estudios para
diferentes regiones, mismos que permitieron la titula-
ción de un buen número de egresados.
Su incursión en la docencia ha estado vinculada a la
investigación, así como su colaboración en actividades
administrativas en la Universidad Autónoma de Naya-
rit. Las primeras líneas de investigación en que realiza
sus trabajos son las relacionadas con el desarrollo re-
gional, desarrollo rural y educación superior. Su apoyo
en la gestión universitaria inicia con la Coordinación de
Investigación de la Escuela de Economía.
El interés por esas líneas se profundiza al cursar la
maestría en economía en la Facultad de Economía de la
UNAM, donde obtiene el grado con mención honorífica
y, además de la formación disciplinar, adquiere interés
por la visión y participación en los temas sociopolíticos
del país y fortalece el compromiso por aportar a su re-
gión e institución de origen.
Durante su estancia en la UNAM se le presenta la
oportunidad de participar en la docencia en el programa
de licenciatura de la Facultad de Economía en los cursos
de economía política y de metodología de la investiga-
ción.
La investigación que dio lugar al grado académico
marcó la línea temática predominante en sus poste-
riores trabajos: Los mercados de trabajo agrícolas en
Nayarit y la participación femenina en los noventa. Para

110
esta investigación obtuvo el patrocinio de la Fundación
Ford y del Programa Universitario de Estudios de Géne-
ro (PUEG) de la UNAM. Mercados de trabajo, perspecti-
va de género, desarrollo local y globalización, intercultu-
ralidad y educación superior irán marcando el énfasis de
sus investigaciones, así como el interés por fomentar el
desarrollo de la investigación como eje de la educación
superior.
De regreso a la Universidad Autónoma de Nayarit,
(1987-1997), además de continuar investigando parti-
cipó en proyectos de vinculación con productores desde
el Programa Interinstitucional de Investigación e Infor-
mática sobre Asuntos Rurales (PINIIAR-UAN), desde
donde se colaboró en la gestión de los pequeños pro-
ductores agrícolas con apoyo de la tecnología informá-
tica, siendo este espacio el primero donde se utilizó el
internet desde la UAN, orientado al servicio de los pro-
ductores rurales de Nayarit. Estos trabajos se llevaron
a cabo con apoyo de una red de investigadores a nivel
nacional denominada Red de Información Ejidal, en cu-
yos objetivos se planteó la democratización del uso de
la información para la toma de decisiones, en beneficio
de los pequeños productores rurales.
Complementariamente, con apoyo del Consejo Bri-
tánico participó en la gestión y coordinación de un cen-
tro de consulta y asesoría para comunidades rurales
denominado Centro Regional de Información Comuni-
taria CRIC. Este tipo de proyectos de investigación y vin-
culación supusieron esfuerzos, apertura y colaboración
de grupos de investigación de diversas disciplinas, con
la finalidad de ofrecer respuestas integrales a los com-
plejos problemas planteados por las comunidades.
A inicios de los años 90 (1992) colabora en los es-
tudios que darían lugar al surgimiento del Programa de
Apoyo a Jornaleros Agrícolas y al Programa de Apoyo a
Productores, ambos derivados del Programa Nacional
de Solidaridad.

111
En 1994 participó en la realización de estudios so-
cioeconómicos de las comunidades acuícolas de Nayarit
requeridos por el Banco Mundial para el fomento de la
actividad en la región.
Participó en la coordinación de los trabajos orien-
tados a iniciar los estudios de posgrado en la Escuela
de Economía, convirtiéndose ésta en Facultad de Eco-
nomía de la UAN con el Programa Regional de Estudios
Superiores Económico Administrativo (PRESEA), en co-
laboración con la Facultad de Economía de la Universi-
dad de Guadalajara. De allí se desprendió el Programa
de Maestría en Negocios y Estudios Económicos de la
Facultad de Economía de la UAN, inscrito en el Progra-
ma de Posgrados de Excelencia del Conacyt, del cual fue
coordinadora en el período de 2001 a 2003.
Una característica de su trayectoria consiste en valo-
rar el trabajo colectivo. En este sentido ha orientado su
esfuerzo a la formación de grupos de estudiantes que a
su vez se han transformado en investigadores y profe-
sores universitarios o en servidores públicos con com-
promiso social. De la misma manera, la participación en
la formación y colaboración en redes de investigadores
ha sido un pilar en su formación y desarrollo profesional.
Entre las redes en las que ha participado se encuentran
AMER, LASA, ALASRU, RIE, REDMIIE, APCAM, RNICP,
Foro Académico del Pacífico, AMET.
A inicios del año 2000 realizó estudios de doctorado
en el Instituto de Educación de la Universidad de Lon-
dres, que suspendió en la etapa final al dedicarse al pro-
yecto de Reforma Universitaria de la UAN, caracterizado
por concebir la investigación y la autogestión del cono-
cimiento como unos de los ejes del proceso educativo
en el nivel superior.
Del proceso de Reforma Universitaria de la UAN ini-
ciado en 2002 y de la reestructuración del modelo aca-
démico, resultaron las áreas académicas disciplinares
y las transversales, una de ellas fue el Tronco Básico

112
Universitario, desde donde se promoverían los conoci-
mientos básicos universitarios en todos los programas
académicos de la UAN. Ella estuvo a cargo de la confor-
mación y puesta en marcha de esta fase del plan uni-
versitario integrado durante el período de 2003 al año
2014.
En ese marco, y orientada a la formación de profe-
sores del TBU, fungió como responsable por la UAN del
Programa de Maestría en Gestión de Información de las
Organizaciones en el marco de la Cátedra UNESCO de
Gestión de Información, con las universidades de Mur-
cia, España, y de la Habana, Cuba, y con la colaboración
de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco,
de 2004 a 2006.
Retomó sus estudios de posgrado obteniendo el
grado de máster en política social, trabajo y bienestar,
de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, Univer-
sidad Autónoma de Barcelona (2013), con calificación
de excelente por la investigación sobre mercados de
trabajo agrícolas en cultivos de invernadero en Nayarit.
Continuó los estudios de doctorado profundizando en
esa línea de análisis y el papel de las redes sociales en el
reclutamiento de la fuerza de trabajo. Obtuvo así el doc-
torado en sociología por la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona
(2016), con la máxima calificación y el reconocimiento
de mención Cum Laude.
Ha sido considerada en los programas de fortaleci-
miento al profesorado de SUPERA, Promep, y Prodep de
la SEP y ANUIES de manera permanente. Actualmente
cuenta con el reconocimiento de candidata en el Siste-
ma Nacional de Investigadores (SNI). Desarrolla sus ac-
tividades de docencia a nivel de licenciatura y maestría
en la Facultad de Economía y de doctorado en el Pro-
grama Interinstitucional de Doctorado en Gestión de
las Organizaciones, ambos partes del Padrón Nacional
de Programas de Posgrado de Excelencia del Conacyt.

113
Continúa sus trabajos de investigación formando parte
del Cuerpo Académico Sociedad, Desarrollo y Educa-
ción, del Área Económico Administrativa de la Univer-
sidad de Nayarit y en colaboración con otros cuerpos
académicos de la UAN y con grupos de investigadores
de otras instituciones nacionales y de otros países. El
proyecto en desarrollo en este momento tiene por título
Redes sociales y búsqueda de empleo por los egresa-
dos del área de ciencias económico-administrativas de
la Universidad Autónoma de Nayarit (2006-2016), que
se lleva a cabo con apoyo del PRODEP.

114
Karla Susana
Barrón Arreola

Área de Ciencias Económico Administrativas.
Experta en especialización productiva y microempresas

115
S
oy doctora en ciencias económicas por la Uni-
versidad Autónoma de Baja California (UABC).
Pensar en cómo llegué a ello me lleva en prime-
ra instancia al entorno familiar en el que crecí.
Mi mamá es profesora de matemáticas en educación
secundaria y mi papá es maestro en economía y fue
profesor universitario, lo cual definitivamente marcó
mi gusto por los números y por tratar de explicar cómo
las decisiones afectan el desempeño de los individuos,
empresas y estados, así como el no poder concebir mi
futuro fuera de una institución educativa.
En mi formación como economista en la Universidad
Autónoma de Nayarit tuve la gran fortuna de ser dos
veces becaria de la Academia Mexicana de Ciencias para
participar en las ediciones V y VI del Verano de la Inves-
tigación Científica (AMC), bajo la conducción del doctor
Alejandro Mungaray Lagarda, en la UABC, donde tuve
la oportunidad de trabajar con otros estudiantes de di-
ferentes universidades. Puedo decir, sin lugar a dudas,
que el haber participado en estos veranos fueron los
que definieron el rumbo que habría de darle a mi vida
laboral. Una vez concluida la licenciatura inicié estudios
de maestría en ciencias económicas en UABC. Al termi-
nar los créditos correspondientes, el Consejo de Estu-
dios de Programa aplicó un examen de conocimientos y
partiendo de los resultados, en lo que sería mi segundo
año de maestría, inicié los cursos correspondientes al
doctorado en ciencias económicas. Aquí he de señalar
que ésta no sólo fue mi historia, también lo fue de la
doctora Michelle Texis Flores y de la doctora Jocelyne
Rabelo Ramírez, que coincidimos en el V Verano de
la Investigación de la AMC y a partir de ese momento
nuestro camino formativo lo recorrimos con sororidad.
Una de las primeras preguntas que me hicieron du-
rante ese primer acercamiento a un científico, y aún
sigue siendo parte de mi día a día, es ¿cómo se puede
hablar de un crecimiento/desarrollo de la economía,

116
cuando no se ve reflejado en los bolsillos del grueso de
la población? Considero que en la academia podemos
analizar desde diferentes aristas cuáles son los factores
que lo permiten/limitan. Por ello, la tesis doctoral la de-
diqué a explicar la productividad de las ramas de activi-
dad económica en el estado y municipios del estado de
Nayarit, encontrando cuáles son aquellas que generan
mayores rendimientos a escala y, por lo tanto, de ser
impulsadas podrían convertirse en motor de crecimien-
to. Derivado de ello, en mi incorporación a la UAN, y con
financiamiento de SEP-Prodep, continué con este análi-
sis extendiéndolo a la Región Centro-Occidente de Mé-
xico. Una vez concluido, concursé en el Fondo SEP-Co-
nacyt Ciencia Básica 2007, con el proyecto Crecimiento
económico y recursos naturales en méxico, que como
grupo de investigación buscábamos explicar la realidad
económica nacional entre dotación de recursos natura-
les y crecimiento económico, partiendo de los plantea-
mientos de la maldición de los recursos naturales, que
señala que aquellas regiones con alta dotación natural
cuentan con menor desempeño económico y menor ca-
lidad de vida (educación, salud, instituciones…). Actual-
mente soy la responsable del proyecto Impactos del tu-
rismo en méxico: Estrategia de desarrollo y generación
de empleo apoyado por el Fondo SEP-Conacyt Ciencia
Básica 2015, dónde buscamos conocer el impacto del
turismo en la generación de empleo y la calidad del mis-
mo y contratar estos resultados, con los datos que día a
día arrojan los gobiernos local y federal.
Alguna vez escuché que el tener la abreviatura Dra.
antes de tu nombre da la posibilidad de estar en condi-
ciones de igualdad en el campo laboral, en términos de
la vida académica y las actividades ligadas como son la
investigación, docencia, tutoría, extensión y vinculación.
Es cierto, al menos en el área donde me desempeño.
Sin embargo, el poder participar en espacios de toma

117
de decisiones sí es limitada, y algunas veces por otras
mujeres.
La conciliación de la vida familiar y científica es un
reto difícil, pero hasta ahora no imposible. Para iniciar
habría que aclarar que mi esposo es también científico
en la Universidad, lo que nos hace tener en cierta me-
dida los mismos tiempos y procesos, por lo cual lleva-
mos una agenda para que nuestras salidas por trabajo
de campo o congresos no coincidan. Tenemos un hijo (8
años) y una hija (4 años), quienes cursan sus estudios
en escuelas de tiempo extendido. En casa contamos
con una persona que ayuda con las labores domésticas,
además del apoyo de la familia extendida.
Se considera que el pertenecer al Sistema Nacional
de Investigadores un logro institucional, pero definitiva-
mente lo es personal. Pertenezco desde 2008 y también
asociado a ello he participado en la formación de varias
generaciones de profesionistas y maestros en ciencias.
Considero que, dentro de estos logros, el haber influido
a través de sus investigaciones de tesis asociadas a mis
proyectos y los jóvenes hayan logrado obtener un grado
y reconocimientos de sus trabajos en otras instancias
fuera de su institución, es algo que se tiene que mencio-
nar. Asimismo, el haber formado estudiantes que ahora
son doctores y miembros del (SNI) es un algo que llena
de gozo.
A las niñas y jóvenes les recomiendo seguir en
la carrera científica, primero porque ellas pueden ser
todo cuanto deseen y en este mundo hace falta contar
con más mujeres en la toma de decisiones, en la ciencia
y en la tecnología; donde hay mujeres a cargo hay ma-
yor productividad y compromiso. Si bien se han hecho
esfuerzos para que cada vez más mujeres nos integre-
mos a la ciencia, aún hace falta romper los estereotipos
de lo que una mujer debe ser y hacer desde la educación
inicial. Para ello, considero que es importante haya una
sensibilización al profesorado, que son con quienes pa-

118
san una gran parte del día a día, así como sería intere-
sante que en nuestra universidad tuviéramos al menos
un día de puertas abiertas donde las chicas puedan ir y
conocer qué es lo que realizamos en el día a día, y des-
cubran que ser científica puede ser parte de su realidad.

119
Área de Ciencias Sociales
y Humanidades
América Tonantzin
Becerra Romero

Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en juventudes y comunicación

123
L
a investigación científica es como un pastel que
antes de probar intuyes que está sabroso, y al
tenerlo en la boca descubres que sabe mejor de
lo que esperabas. Me incorporé a esta actividad
como los gatos: por curiosidad. Pero también como El
Borras: sin pensar ni saber bien sobre los modos, los
instrumentos o lo medios. Cuando inicié, hace varios
años, decía la administración universitaria que todos los
profesores además de la docencia debíamos hacer in-
vestigación, así que decidí experimentar.
Para titularme de la licenciatura en ciencias de la co-
municación en la UNAM realicé una tesis. Sin embargo,
fue más un trabajo académico que una investigación
con toda la rigurosidad. Cuando comencé mi actividad
“científica” en la UAN carecía de los conocimientos y
habilidades suficientes, de ahí que las primeras expe-
riencias no fueron muy afortunadas; se trató de inda-
gaciones respecto a procesos de aprendizaje en el aula,
espacio del cual podía disponer con facilidad para iniciar
proyectos de investigación. Más tarde mi interés por los
cambios que sufría la radio tradicional, principalmente
la supresión de programas críticos como el de Carmen
Aristegui, me llevó a analizar la diversidad de los conte-
nidos radiofónicos de las emisoras de Nayarit. Leí todo
lo que encontré relacionado con este medio en la enti-
dad y lo poco que recabé sobre diversidad radiofónica,
conseguí con dificultad la programación de cada una de
las estaciones e hice el análisis como consideré conve-
niente. Finalmente redacté un artículo que me pareció
muy bueno y lo mandé para su publicación a una de las
más prestigiadas revistas de comunicación en México.
Mi autoestima sufrió un golpe cuando me rechazaron
el documento por carecer de los fundamentos teóri-
co-metodológicos apropiados; aunque a la vez me sentí
gratificada con el análisis alcanzado, porque pude saber
las condicionantes económicas y políticas que estaban
detrás de la homogeneización de contenidos en la ra-

124
diodifusión en Nayarit. Darme cuenta de ello, observar
lo que no se “ve” a simple vista, fue lo que me motivó a
seguir en la investigación científica.
Cursé la maestría por interés personal y para mejorar
los conocimientos que tenía en mi área disciplinar. Elegí
el Programa de Comunicación y Tecnologías Educativas
del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Edu-
cativa porque era a distancia y eso evitaba los gastos
de transporte, hospedaje y alimentación que implica-
ba cursar un posgrado escolarizado en otra entidad. A
diferencia de la ocasión anterior, el artículo que escribí
como producto de mi tesis fue muy bien recibido en la
Revista de la Educación Superior de la ANUIES. Con esto
mi motivación por la ciencia se cimentó. Realicé el doc-
torado en ciencias sociales ya que considero que la co-
municación no es sólo cuestión de tecnología, sino que
son complejos procesos socio-culturales. El programa
de la Universidad Autónoma Metropolitana me permitió
nuevamente realizar mis estudios con la presencia par-
cial en el entonces Distrito Federal.
Los temas de mis proyectos de investigación han
estado relacionados con fenómenos sociales que de al-
guna manera me han interesado. Como dijo Ruy Pérez
Tamayo, las y los científicos tenemos la libertad para in-
dagar lo que nos atrae, y además nos pagan por hacerlo.
Si bien es cierto que llega a ser una labor angustiante
(por ejemplo, cuando los sujetos de estudio no están
disponibles, hay recursos insuficientes o el trabajo en
equipo se dificulta), la mayor limitante ha sido el tiem-
po. Los días sólo tienen 24 horas. Me gusta ser docente,
investigadora, mamá, hija, hermana y amiga; me fasci-
na el cine, el gym, viajar, cocinar, leer novelas, colorear
mandalas, caminar por la ciudad, ver las puestas de sol,
ver las estrellas, ver la lluvia mientras escucho música y
tomo una copa de vino tinto, soñar despierta… Además,
hay tareas que no me gustan, pero que igual las debo
hacer, como organizar mi currículum académico varias

125
veces al año según el organismo evaluador que lo solici-
te. Todo junto agobia. No queda más que tratar de orga-
nizar los días, darle un espacio a cada actividad, priorizar
y apoyarse en las y los compañeros de trabajo, amigos
o familiares para cumplir con las responsabilidades a la
vez que se realizan actividades que nos agradan.
Uno de mis mayores logros han sido las tesis de
mis estudiantes. La dirección de tesis me ha posibili-
tado compartir mi gusto y conocimientos con jóvenes
que se han permitido conocer la actividad científica y
han concluido su trabajo con gran satisfacción. Des-
graciadamente en Nayarit las instituciones y organis-
mos relacionados con la ciencia realizan un incipiente
esfuerzo, insuficiente para demostrar las posibilida-
des de desarrollo personal y profesional que pudieran
tener los y las adolescentes y jóvenes en este ámbito,
así como mostrar los beneficios que puede reportar a
la población. La labor científica se lleva a cabo más por
interés y voluntad personal de las y los investigadores
que han encontrado en ella un sentido de vida, y tra-
tan de estudiar la realidad con mayor detenimiento para
entenderla. Hugo Zémelman dijo que “la realidad se es-
conde” y tenía razón, la investigación científica deja ver
dimensiones inesperadas del entorno que nos rodea…
Es el sabor del pastel que no te esperabas y que te lleva
probarlo nuevamente.

126
Irina Graciela
Cervantes Bravo

Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en justicia alternativa y derecho electoral

127
S
oy la menor de dos hermanas y tres hermanos.
Tal vez ser la pequeña contribuyó en la confian-
za, cariño y atenciones que todos los miembros
de la familia me brindaron. Mi madre, maestra
de educación primaria, fue la persona que influyó en mi
formación, responsabilidad y en la educación integral de
la familia, educándome en un plano de igualdad sin se-
guir ningún tipo de estereotipo por razón de género res-
pecto a mis hermanos varones, toda vez que mi padre
por motivo de su trabajo como maestro de secundaria
en el estado de Sinaloa, generalmente estaba ausen-
te. Mi educación primaria y secundaria se desarrollaron
en el pueblo de San Felipe Aztatán. Como suele suce-
der en un pueblo, todo mundo se conoce y hay bastante
libertad para entrar en las casas de todos los vecinos,
porque las puertas permanecen abiertas. Desde niña he
mostrado una inclinación innata por el estudio, pues a
pesar de mi poca disciplina, obtenía las mejores notas
en los diferentes grados académicos cursados. Al ca-
racterizarme por ser bastante extrovertida, disfrutaba
participar en todos los festivales y actos que se orga-
nizaban en mi escuela primaria Aztlán y en la secunda-
ria Emiliano Zapata. Además, obtuve el premio regional
de poesía y el reconocimiento estatal de composición
y ensayo; este concurso tenía como premio concentrar
a todas las ganadoras para disfrutar de una estancia
de verano en el internado Juan Escutia de la ciudad de
Tepic. Fue tan mala mi experiencia con la comida que
nos proporcionaban durante nuestro internamiento que
no quise volver a participar en ningún concurso poste-
rior. Al concluir mi secundaria me vine a la ciudad de
Tepic, para que mi madre no insistiera en que estudiara
la Escuela Normal de Acaponeta, oponiéndome a ingre-
sar a las filas del magisterio como la generalidad de las
mujeres de mi familia.
Fue así como me incorporé a la Preparatoria núme-
ro 1, destacando no sólo en el ámbito académico sino

128
también en el liderazgo estudiantil, logrando ser con-
sejera universitaria en la Unidad Liberal Benito Juárez,
para posteriormente asumir una secretaría en la Fede-
ración de Estudiantes, organizaciones que durante tu
etapa estudiantil permiten estrechar lazos de amistad
con los miembros de la organización, se convierten en
parte de tu familia, predomina el liderazgo de varones
y las mujeres deben desarrollar inteligencia, carácter y
temple para no sucumbir ante todo tipo de descalifica-
ciones que generalmente son infundadas.
Al concluir mis estudios de preparatoria mis padres
insistieron para que estudiara la carrera de medicina,
por lo que presenté y aprobé mi ingreso en la escuela
respectiva. No obstante, no me sentí cómoda con dicha
elección, por lo que en menos de dos semanas realicé
mi cambio a la Escuela de Derecho. Hasta la fecha con-
sidero que es una de las mejores decisiones que he to-
mado en mi vida, porque si de algo estoy satisfecha es
de hacer del estudio del derecho mi profesión.
Durante mi formación como licenciada en derecho,
logré reconocimientos por mis altas calificaciones en
cada año cursado, obteniendo junto con otra compañe-
ra de generación la medalla al mérito estudiantil por el
mejor promedio de la generación de abogados 1995-
2000, además de ser la primera mujer que asumió la
presidencia del comité estudiantil en la Escuela de De-
recho.

El encuentro con la Ciencia Jurídica

Mi primer contacto formal con la investigación y cien-
cia fue al realizar mi tesis de licenciatura, obteniendo un
apoyo económico para efectuar mi investigación titula-
da Autonomía de los medios de impugnación en mate-
ria electoral en el estado de Nayarit. Por lo que junto a
mi amigo Aldo Medina García y otros compañeros que

129
obtuvieron las primeras becas en derecho del Programa
Delfín de investigación del verano, nos trasladamos al
Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Real-
mente fue muy satisfactorio poder redactar, generar
ideas y acceder al acervo bibliográfico del Instituto, lo-
grando concluir durante dicha estancia de investigación
de mi tesis de licenciatura. Por consiguiente, en mi acto
de graduación, al tiempo que me entregaban mi certi-
ficado de estudios también me otorgaban el título de
licenciada en derecho.
A fin de continuar con nuestra formación académi-
ca y seguir cultivando nuestra inclinación por la inves-
tigación, la Universidad Autónoma de Nayarit tuvo a
bien otorgarme una beca para realizar mis estudios de
maestría y doctorado en la Universidad Complutense de
Madrid, en España. Esta etapa de mi formación cientí-
fica en el extranjero tuvo un impacto maravilloso en mi
vida, incidiendo favorablemente no sólo en mi desarro-
llo académico sino también en mi desarrollo personal y
familiar, fomentando mi libertad, autonomía y respon-
sabilidad, pues vivir en el extranjero, alejada de tu fa-
milia y dedicada a la investigación de tiempo completo,
conlleva un proceso de adaptación y hacer milagros con
la beca. Si bien tienes un director de tesis que se con-
vierte en tu principal apoyo, como lo fue en mi caso don
Alberto Montón Redondo, es tu responsabilidad llevar a
buen puerto la investigación doctoral. Aunado a ello, los
debates, reflexiones, disertaciones académicas y amis-
tades que forjamos entre los estudiantes del posgrado,
el personal de la biblioteca, el ordenanza, los guardias
civiles que custodiaba el Centro de Estudio Políticos y
Constitucionales de Madrid, nos llevó a crear una gran
hermandad. Investigadores de diversas nacionalidades
que a pesar de las diferentes líneas de investigación
que cada uno desarrollaba, coincidíamos en una preo-
cupación común: concluir nuestra tesis de doctorado y
aprovechar el mayor tiempo posible para la lectura y re-

130
dacción. Además, obtuve el máster y especialización en
derecho constitucional y ciencia política con un trabajo
de investigación denominado La búsqueda de la justi-
cia en las decisiones judiciales. Esta investigación me
enfrentó, con lo difícil que es para una investigación no
tener lectura previa sobre el tema, así como lo compli-
cado que resulta generar conocimiento de frontera y la
redacción de tus ideas.
Una vez que logré en la Facultad de Derecho de la
Universidad Complutense de Madrid el equivalente a
una maestría, como es el diploma de estudios avan-
zados, me aboqué a la redacción de mi tesis doctoral
denominada El arbitraje como mecanismo alternativo
de solución de conflictos en México y España. Final-
mente, el 24 de octubre del 2007 leí y defendí mi tesis,
obteniendo la máxima calificación para una investiga-
ción doctoral en España, como lo es sobresaliente Cum
Laude.

Vicisitudes de una investigadora del derecho

Regresar a mi país después de casi siete años en el ex-
tranjero implicó un nuevo proceso de adaptación, elimi-
nar esa sensación de sentirme extraña en tu propia fa-
milia, cultura y costumbres. Además de las dificultades
que se presentaron para incorporarme como docente
investigadora en la Universidad Autónoma de Nayarit,
al no existir grupos de investigación ni directrices para
incorporar investigadores en la ciencia jurídica, ni con-
tar con infraestructura adecuada para tener un espacio
donde realizar tus tareas de investigación de tiempo
completo, fuentes de consulta escasas y desactuali-
zadas. Sin embargo, al tener claro mi compromiso con
la Universidad Autónoma de Nayarit seguí insistiendo
hasta lograr implementar por primera vez en la Univer-
sidad, con el apoyo y facilidades brindadas por la enton-

131
ces secretaria de Docencia, la doctora Xóchitl Castellón
Fonseca, el programa denominado Repatriación y Re-
tenciones Conacyt, que Rosa María de la Torre, investi-
gadora amiga de la Universidad Michoacana, me había
explicado. Consistía en una convocatoria anual que ex-
pide Conacyt para incorporar a las universidades del país
investigadores que se formaron en el extranjero. Cona-
cyt asume el pago del salario durante un año, la plaza
que se gana por oposición con apego a la convocatoria.
Además, brinda apoyo para infraestructura y material
para instalación, becas para estudiantes que apoyan en
investigación, con la condicionante que al término del
programa y apoyo la universidad debe incorporar a la
investigadora repatriada a su planta docente. Fue así
como finalmente el 01 de febrero del 2008 me incorpo-
ré como docente investigadora en la Unidad Académica
de Derecho.

Impacto de mi incorporación en la universidad para la
para la docencia e investigación jurídica

Con mi repatriación, en la Escuela de Derecho tuvimos
la oportunidad para desarrollar un proyecto de investi-
gación denominado Diagnóstico sobre justicia alterna-
tiva en México. Los resultados se plasmaron en un libro
con nombre similar; además, permitió formar en inves-
tigación cuatro becarias de licenciatura, Alba, Arianna,
Arley y Arcelia, que nos apoyaron en la sistematización
y análisis de los datos de investigación. Arley Jiménez
logró su incorporación a la planta docente de la Unidad
Académica de Derecho.
Por otra parte, obtuve un resultado favorable en la
convocatoria del Programa de Mejoramiento al Profe-
sorado SEP, que fomenta la incorporación en las uni-
versidades de nuevos profesores de tiempo completo,
se reconoce el perfil y trayectoria académica del profe-

132
sor, conjuntamente se desarrolla un proyecto de inves-
tigación, por lo que realicé una investigación denomina-
da Análisis de la legislación universitaria. En el proyecto
se becaron y formaron dos estudiantes de licenciatura,
y los resultados fueron publicados en diversos artículo
indexados.
En septiembre del 2008 logré mi incorporación al
Sistema Nacional de Investigadores, continuando hasta
la fecha con el reconocimiento de investigadora nivel 1.
Aunado a ello, logramos obtener el reconocimiento
como profesora perfil deseable (PRODEP). Consegui-
mos formar un grupo de investigación Estado y dere-
chos fundamentales, que fue el primer Cuerpo Acadé-
mico Consolidado en la Escuela de Derecho.
Durante el 2008, el rector me nombró coordina-
dora del doctorado interinstitucional en derecho por la
Universidad Autónoma de Nayarit, y unos meses des-
pués los miembros del Consejo Académico me eligieron
como secretaria técnica del doctorado. Durante nuestra
gestión y el trabajo en conjunto de los coordinadores,
profesores y alumnos de las cinco Universidades que
integran el doctorado interinstitucional logramos incor-
porar el doctorado al Padrón de Posgrados de Calidad
y llevarlo hasta el estatus de programa de doctorado
consolidado, manteniendo una eficiencia terminal de
egresados del 100%, así como becas para el 100% de los
alumnos incorporados al programa. Asimismo, realiza-
mos anualmente el Coloquio Internacional sobre inves-
tigación jurídica, efectuándose en total seis coloquios,
en los siguientes países: Colombia, Brasil, España en
Segovia y Valencia y Lecce en Italia. Tal intercambio
internacional permitió diversas publicaciones entre
profesores y estudiantes del programa de doctorado
interinstitucional, movilidad mediante estancias de
investigación para profesores y estudiantes, así como
formar una red investigación internacional.

133
De igual forma, obtuvimos una resultado favorable al
presentar nuestro proyecto de investigación en la con-
vocatoria de Fondos Mixtos del COCYTEN( FOMIX), para
consolidar el doctorado interinstitucional en derecho,
por lo que docentes y alumnos del doctorado realiza-
mos estancias de investigación en el extranjero. Parti-
cularmente mis estancias de investigación posdoctoral
las efectué en la Universidad Sorbona de París, Francia,
en el verano de 2015, así como en la Universidad de
Fordham, Nueva York, en el año 2016. En dicha estancia
realicé la investigación denominada Gobierno local y de-
mocracia. Los resultados se presentaron en el Congreso
Iberoamericano de Justicia Constitucional; actualmente
se encuentran en proceso de publicación.
Como docente-investigadora de los programas de li-
cenciatura y maestría en derecho participamos en dise-
ño curricular de ambos programas; con nuestro trabajo
e indicadores coadyuvamos a la acreditación y certifica-
ción como programas de calidad.
Mis líneas de investigación son derecho procesal y
justicia alternativa, justicia constitucional y derecho
electoral. Como directora de tesis he tenido la oportu-
nidad de dirigir y lograr la conclusión de alrededor de 30
tesis de maestría, ocho de doctorado, diez de licenciatu-
ra, que se realizaron en los programas de la Universidad
Autónoma de Nayarit, pero también en la maestría en
derecho de la Universidad de Guadalajara y en el docto-
rado de la Universidad Judicial del Estado de Durango.
He publicado diversos artículos indexados y arbitra-
dos, capítulos y libros.

Ventajas de una carrera científica

Abrazar la carrera de la ciencia jurídica me ha permiti-
do una vida plena, llena de satisfacciones y autonomía.
Me ha permitido acrecentar mi formación jurídica, re-

134
conocimientos por impartir conferencias sobre mis lí-
neas de investigación en México y en el extranjero (Es-
paña, Italia, Francia, Colombia, Brasil, Argentina, Chile,
Panamá, Ecuador, Perú y Costa Rica), me ha moldeado
como una mujer libre, responsable, crítica y segura de sí
misma, con pensamiento abierto, alejada de prejuicios
y estereotipos, que no está exenta de equivocarse en
sus afirmaciones y conclusiones, pero que argumenta,
debate, defiende su libertad para expresarse; además,
me ha permitido ser congruente entre lo que hago, de-
fiendo y pienso. Me permite impactar favorablemente
en el entorno en el que se desarrolla mi investigación,
estar en la constante búsqueda de que la investigación
jurídica transforme favorablemente a nuestra sociedad,
con la preocupación cotidiana de formular alguna teoría
que realmente materialice los derechos fundamentales.
También me permite formar recursos humano de alta
calidad en la ciencia jurídica, transmitiéndoles mi pasión
por la ciencia y el derecho, ser referente para mis alum-
nas a fin de que a través de su trabajo, méritos, dedica-
ción y esfuerzo puedan lograr todo lo que se propongan.
Mi carrera científica me ha permitido integrarme en
diversas redes de investigación, como son Asociación
Colombiana de Derecho Procesal Constitucional, Insti-
tuto Iberoamericano de Derecho Constitucional, en el
Catálogo de Investigadores de la Academia Mexicana de
la Ciencia y del Programa Delfín, Red Internacional de
Posgrados en Derecho
He tenido oportunidad de cultivar amistades maravi-
llosas, como lo es mi colega Jania María Lopés Saldaha,
investigadora brasileña que posee no sólo los mayores
cualificaciones y reconocimientos en la ciencia jurídica,
sino que tiene una gran calidad humana, por lo que es
una de las mujeres científicas que mayormente admiro
e influye positivamente mi vida.

135
Conciliar la vida familiar

En Madrid y gracias a la ciencia encontré el amor. Des-
de hace 17 años mi esposo y yo llevamos una vida en
pareja. Él también realizaba en España sus estudios de
doctorado, en la carrera de veterinaria de la Universi-
dad Complutense de Madrid. Sin duda, mi esposo es mi
mayor apoyo en mi carrera, no sólo porque entiende de
ciencia, sino porque es un ser humano excepcional. No
podría entender mi desarrollo científico y mi desarrollo
como mujer plena sin su apoyo fundamental. Él siempre
me motiva, respalda todos mis proyectos, viajes y mis
decisiones, sin que las actividades propias de nuestro
hogar se desarrollen por roles de género. Lo que poster-
gamos conscientemente como pareja es el hecho de ser
padres, pues nuestro desarrollo profesional y personal
concentró nuestro principal interés.

Implementación de políticas públicas para mejorar el
acceso de niñas y jóvenes a la ciencia

El progreso de una sociedad viene de la mano de la
ciencia y educación. Estoy convencida que debemos co-
adyuvar para que resulte atractivo desde la niñez a las
mujeres dedicarse a la ciencia. Si bien en un principio
tal elección no es sencilla, pues hacer ciencia implica
estudio, disciplina, responsabilidad, constancia, tiempo
y esfuerzo, la recompensa es mucho más grande que
cualquier sacrificio. Es importante erradicar la idea de
quien se dedica a la investigación de tiempo completo
tiene una vida precaria y poco productiva, porque es
justamente todo lo contrario, se genera conocimiento
y se impacta en los problemas sociales. Considero que
es imperativo avanzar en nuestro país en políticas pú-
blicas que conciban a la ciencia jurídica como motor de
un cambio favorable y herramienta fundamental para

136
mejorar la forma de vida, limpiando ese camino sinuo-
so lleno de burocracia, cumplimiento de indicadores y
formatos que te requieren para conseguir apoyos para
la ejecución de tus proyectos, publicaciones e infraes-
tructura que sólo aumentan el trabajo administrativo
de las investigadoras y las aleja de su principal objetivo.
Debemos preocuparnos por destacar en la investiga-
ción de la ciencia jurídica, paliando esa falta endémica
de recursos destinados a la investigación jurídica, so-
bre todo tener claro que la ciencia no puede politizarse;
bajo ninguna circunstancia los centros de investigación
pueden ser refugio de políticos o funcionarios que se
encuentren desempleados, a sabiendas que, en ciencia,
mujeres y jóvenes, es pensar con madurez en el futuro y
verdadero desarrollo del país.

137
Karla Yanín
Rivera Flores

Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en estrategias productivas y organizativas
rurales

139
E
n casa fuimos tres niñas, en una época donde to-
davía no era tan común que niños y niñas estu-
vieran destinados por igual a ser los receptores
de los esfuerzos familiares para poder estudiar
una carrera universitaria. Sin embargo, mi padre, hom-
bre de ideas firmes y de izquierda, al igual que mi ma-
dre, nunca lo puso en duda, a diferencia de otros rituales
habituales como la primera comunión o los noviazgos.
Destaco esto porque a pesar de carencias materia-
les o económicas lo que siempre caracterizó al hogar
fue la libertad de ideas, la posibilidad de discutir y, con
mis hermanas, el amor a la lectura. ¿De qué otro lugar
o qué otras personas son la principal influencia para ir
desarrollando un amor al conocimiento? Con todas las
problemáticas que acarrea. Porque sí, el amor al conoci-
miento no es un paseo sin exabruptos cotidianos.
Viajar. Me tocó viajar mucho. Cambiamos de residen-
cia de San Juan de Abajo a Texcoco, de ahí a San Pedro
Lagunillas, a Tizapán El Alto, a La Piedad, a Zacatecas
y de regreso a Nayarit, a Tepic. En todos los lugares
acompañando a mi papá principalmente conocí la vida
del campo, sus problemas, sus logros, igual que la co-
rrupción del sistema institucional en México; ni a unas
niñas de pocos años se le puede pasar eso por alto.
Toda mi educación básica fui una tortuga, aún lo soy.
Si se me permite tomar la metáfora que la doctora Pa-
checo hizo en una conferencia, yo no era un delfín. Los
ritmos rápidos de estudio no son lo mío, yo tengo que
esforzarme mucho y construir disciplina. Cuesta traba-
jo, mucho.
Cuando llegó el momento de elegir una carrera uni-
versitaria elegí aquella que se acercara más a mis inte-
reses, después de que no podía acceder a la que en rea-
lidad quería porque ni la Universidad contaba con ella, ni
la situación económica familiar daba para más. Sin em-
bargo, disfrute mucho la licenciatura en economía aquí
en la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN). Aprendí

140
de todas y todos mis maestros. Siempre he sostenido
que de las otras personas hay mucho que aprender. De
manera especial en esa época mi profesora de taller de
investigación, la maestra Emma Sifuentes, me influyó
para encontrarle un sentido total a la formación profe-
sional en relación a la investigación. Con ella salí a cam-
po, pero ahora de manera diferente, con un propósito
definido, a conversar con la gente a través de cuestio-
narios, a entrevistar. Fue de lo mejor que me pasó en
esa etapa.
Aun siendo tortuga tuve buenas calificaciones de la
licenciatura, hice mi tesis con la maestra sobre el mer-
cado de trabajo del mango en Nayarit. Pero entonces a
pesar de querer seguir estudiando, había que lanzarse
al mundo laboral. Y allá vamos… toda una nueva expe-
riencia.
Ser contratada anualmente, teniendo un nudo en el
estómago cada fiesta de fin de año, hasta que al inicio
del siguiente te vuelven a contratar. Así hasta que en
1997 inicié a trabajar en el Fondo Nacional de Apoyo
para las Empresas de Solidaridad (Fonaes), que cam-
bió la perspectiva de vida y lo que haría en el futuro. En
esa etapa conocí gente con gran ética que amaba tra-
bajar con los productores rurales, comprendí el porqué
de su crítica al mundo académico que estudia el mundo
rural pero poco se compromete, y sobre todo recupe-
ré el contacto de trabajo con la gente en el campo. La
ingeniera Martha Madero fue una guía y una fuente de
conocimiento, otro tipo de conocimiento, más empíri-
co, pero que también sistematizábamos. Para cuando
las condiciones institucionales cambiaron radicalmente,
había llegado el momento de regresar a la academia, al
estudio pero con objetivos de trabajo en la realidad so-
cial.
Para ello estaba consciente de requerir más y me-
jores herramientas para pensar y trabajar en esas rea-
lidades sobre el campo mexicano y nayarita. Ingresé a

141
un posgrado de esas características, la maestría en de-
sarrollo rural de la Universidad Autónoma Metropolita-
na unidad Xochimilco, en donde uno de los principales
requisitos es que tengas trabajo en comunidades. Ese
espacio acabó de revolucionar mi cabeza. Otras formas
de enseñanza-aprendizaje, otras epistemologías, otras
metodologías. Ahí también conocí mujeres y hombres
comprometidos con los sujetos con quienes trabajaban
la investigación, lo que implicaba relacionarse con sus
estudiantes, con sus compañeros y compañeras de for-
mas mucho más igualitarias, que yo en la academia no
había visto.
Al egresar regresé al alma mater, la UAN. En este
tiempo, con otros compañeros con los que compartimos
el mismo interés temático formamos el Cuerpo Acadé-
mico de Actores Sociales y Desarrollo Comunitario. Con
varios de esos compañeros comenzamos a trabajar
en el municipio de Ruiz y algunas otras localidades de
Rosamorada, dando seguimiento a un trabajo con una
organización estatal, la Unión de Organizaciones Regio-
nales Campesinas Autónomas (Unorca). Hemos desa-
rrollado en estos años varios proyectos de investigación
sobre pequeños productores, estrategias de organi-
zación y reproducción social, así como recientemente
sobre seguridad y soberanía alimentaria abriendo el
abanico a Santiago Ixcuintla. Al tiempo realicé mi tesis
sobre la comunidad de Cordón del Jilguero. Estudié el
doctorado en ciencias sociales en el Colegio Mexiquen-
se A.C. y añadí con la tesis de grado los temas sobre la
agencia y la acción social. También estamos trabajando
en el cuerpo académico cuestiones de acción colectiva y
movimientos sociales.
Por supuesto, parte de nuestros espacios en común
son también los espacios docentes, estamos en el Área
de Ciencias Sociales, la mayoría en la Unidad Académica
de Ciencias Sociales y tenemos historia en común cons-
truyendo unidades de aprendizaje del tronco básico de

142
área referente a la investigación en ciencias sociales.
Sólo yo estoy en el Programa Académico de Comunica-
ción y Medios, donde trabajo básicamente cuestiones
de metodología e investigación. Hoy día también me he
incorporado a dos programas de posgrado, la maestría
en desarrollo económico local y el doctorado en ciencias
sociales.
Quiero mencionar que esta ida y vuelta entre aca-
demia, investigación y trabajo en las comunidades es lo
que hemos querido construir. Hay un compromiso epis-
temológico y ético de investigación participativa, con
una fuerte aspiración a la investigación acción. Además
de las recompensas con la gente, el equipo ha sido re-
conocido con la Medalla Nayarit a la Investigación Cien-
tífica y Tecnológica por parte del Congreso del Estado en
2017. En lo particular cuento con el reconocimiento del
Sistema Nacional de Investigadores nivel I.
Se puede apreciar lo importante que son las comu-
nidades de conocimiento y los grupos de trabajo. Es
fantástico poderlos construir superando esquemas de
status quo en la vida académica. Para mí la cooperación
hace la diferencia y no la competencia. Eso mismo aplica
en la vida familiar y de pareja.
Por último, la educación y la carrera científica es un
derecho para todos, pero especialmente para las niñas,
que debemos de luchar porque se cumpla. Conozco
mujeres que, por serlo, no fueron elegidas en su casa
para estudiar. No sólo debemos hacer difusión dirigida
a informar y presionar a quienes elaboran la política pú-
blica, también tendríamos como universidad tener una
línea de trabajo para sensibilizar en diferentes esferas
sociales, sobre todo aquellas donde la situación eco-
nómica hace que esa aspiración sea un sueño lejano,
cuando puede ser una realidad construida.

143
Laura Isabel
Cayeros López

Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en juventudes, género y ciencia

145
S
oy Laura Isabel Cayeros López, y entre los mu-
chos roles que tengo soy docente de la Universi-
dad Autónoma de Nayarit. Soy la mayor de tres
hijas de la hija única de una mujer que estudió
y trabajó (la primera de su familia) para sacar adelan-
te a su familia de mujeres: secretariado en la academia
comercial. Después, instó a su hija a estudiar una pro-
fesión y mi madre es enfermera que dejó de ejercer al
casarse; posteriormente, apoyó decididamente a sus
sobrinas y nietas para que estudiaran lo que ellas así
decidieran. Me cuento entre las que pudimos aprove-
char ese apoyo decidido.
Cursé primaria y secundaria en instituciones exclusi-
vas para niñas y señoritas. Quise estudiar la preparato-
ria en una escuela privada, más por esnobismo que por
interés académico; aun así, marcó mi trayectoria acadé-
mica, ya que el grado de exigencia y la amplia currícula
y actividades extracurriculares le ampliaron matiz a mi
mirada.
Soy licenciada en economía por la Universidad Au-
tónoma de Nayarit porque las condiciones económicas
familiares no me permitieron salir de mi ciudad a buscar
otra formación; a la par, estudiaba la carrera técnica de
instructor en música ya que uno de los sueños frustra-
dos de adolescencia fue ser cantante de ópera, lo que
me dotó de saberes, sensibilidades y actitudes en una
personalidad para la vida adulta.
Casi al egreso de la licenciatura, una maestra me dijo:
“Haz el servicio social con Lourdes Pacheco, tienes el
perfil para unirte a su equipo”. Y así sucedió. Para enton-
ces, la doctora Lourdes Pacheco trabajaba un proyecto
de niñez indígena en albergues, y me solicitó que for-
mara un coro infantil con niños indígenas. Trasladarme
semanalmente a los albergues, ver las condiciones de
niños y niñas indígenas, observar a las mujeres calla-
das, a los hombres trabajando, a los ancianos decidien-
do y las mujeres acarreando agua desde el río, me dio un

146
punto de comparación de mí, hasta entonces, naturali-
zada vivencia familiar. Y empecé a cuestionar.
Las respuestas fueron llegando cuando la doctora
Pacheco impulsó el primer diplomado en estudios de gé-
nero, que posteriormente se convirtió en la especialidad
de estudios de género de la UAN. Marta Lamas, Gayle
Rubín, Joan Scott en lecturas, y Olga Bustos, Florinda
Riquer, Gabriela Delgado Ballesteros y Lourdes Pacheco
en sesiones presenciales me impusieron, como la cofia
se impone a las enfermeras, las “gafas violetas”.
Para mí, como para muchas mujeres en Nayarit, la
Especialidad de Estudios de Género significó la puer-
ta de entrada al corpus, la vivencia, la mirada, las pre-
guntas y la sororidad feministas. A título personal, me
permitió dar respuestas y explicaciones a preguntas y
malestares de mis hasta entonces 25 vividos años.
Un día se me dijo que lo que seguía era estudiar la
maestría y el doctorado. Mi madre fue de las primeras
mujeres que llegaron al campus Ciudad de la Cultura
Amado Nervo de la UAN a estudiar enfermería; mi padre
fue de aquellos varones que salió de su casa y ciudad
para estudiar agricultura en la Universidad de Guada-
lajara. Él no quería que yo saliera de casa para estudiar:
no quería que yo como mujer sufriera las privaciones y
peligros que él vivió estando fuera del hogar paterno y
materno. Un día, decidida, le dije: “Papá, quiero estudiar
una maestría, me ofrecen una beca (Conacyt) y es en
una ciudad pequeña: Zamora, Michoacán”. Tras pensarlo
un poco ¡accedió a la petición!
Soy egresada de la maestría en estudios rurales por
El Colegio de Michoacán, A.C., donde también cursé el
doctorado en ciencias sociales con énfasis en estudios
rurales; aunque muchas voces me decían: “Regresa a
Tepic y después te vas a estudiar un doctorado en Euro-
pa”, yo pensaba: “No me volverán a dejar salir”. Me titulé
con una tesis sobre los grupos familiares que trabaja-
ban en la agroindustria del tabaco en Nayarit. Siempre

147
comento que, en 2002, no me permitieron introducir el
enfoque de género en mi trabajo de investigación: no
había quién lo impulsara en esa institución. El día de mi
titulación, una lectora me dijo: “Tu trabajo quedó a deber
la perspectiva de género”. Me confirmó mi interés por
esa área, así como la sospecha que, en el mundo de la
academia, en 2002, la perspectiva de género aún no era
bien vista por los científicos sociales.
Me casé por todas las leyes y bajo el régimen hete-
ronormativo en 2007 con alguien que comparte mi inte-
rés por las relaciones entre hombres y mujeres, desde la
psicología. En 2010, gesté, parí y amamanté a mi único
hijo, varón. Todo esto entre los 30 y 33 años, porque, en
realidad, consideré que “ya era tiempo”, no estoy segura
si “mi tiempo”.
Ya con doctorado, regresé a la Universidad Autóno-
ma de Nayarit, participé como colaboradora en proyec-
tos sobre juventudes e ingresé a la nómina mediante el
programa de Retenciones y Repatriaciones Conacyt, en
2009. Curiosamente, no fue por mis estudios de posgra-
do recién concluidos sino por la especialidad de estudios
de género que había cursado en la institución antes de
salir, que se me solicitó. La institución tenía intención
de fortalecer el programa de género, impulsar la trans-
versalidad de la perspectiva de género en la educación
superior y consolidar la LGAC de estudios de género. De
esta manera, mi trayectoria académica se inclinó hacia
esta área de conocimiento, y la teoría feminista se con-
virtió en mi episteme laboral y personal.
Me incorporé a la UAN justo cuando se comenzó a
ofertar la terminal de comunicación y género en la li-
cenciatura en comunicación y medios. Fui la docente
titular de la terminal hasta su cierre, en 2015, cuando
se incluyó la materia de comunicación y género en la cu-
rrícula básica de la carrera. Puedo decir con orgullo que
la mayoría de periodistas, comunicadores y reporteros
de la entidad están formados en perspectiva de género

148
y apoyé en gran medida para ello. Algunas han gana-
do premios por manejar lenguaje inclusivo en sus notas
periodísticas; otros han comentado que gracias a la for-
mación recibida en la terminal les han surgido ofertas
de trabajo; alguien más ha externado la necesidad de
volver a ofertar la terminal de comunicación y género,
dada la necesidad de que quienes comunican se formen
rigurosamente en género. Al día de hoy continúo como
docente de la Unidad de Aprendizaje de Comunicación
y Género.
Como investigadora, ingresé al Sistema Nacional
de Investigadores en 2010, primero como Candidata y
hasta 2020 en nivel I. He liderado y participado en pro-
yectos referentes a las construcciones y violencias de
género entre la juventud, proyectos con enfoque de gé-
nero y juventudes (universitarias, rurales, indígenas y
violentadas) financiados unos por el Conacyt y otros por
la propia institución; participo, además, en dos progra-
mas de posgrado acreditados en el Programa Nacional
de Posgrados de Calidad: la maestría en desarrollo eco-
nómico local y el doctorado en ciencias sociales, ambos
ofertados por la UAN.
En 2013, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolo-
gía me invitó al grupo coordinador de la evaluación de la
Convocatoria de Violencia de Género y Educación. Des-
pués, fui evaluadora de PNPC por cinco años, principal-
mente de los programas de género, aunque también he
evaluado programas acordes con mi formación docto-
ral. Todo esto me ha convertido en experta en normati-
vidades de investigación y posgrado, que hoy aprovecho
como funcionaria: en la actual administración rectoral
fui invitada a trabajar como secretaria de Investigación
y Posgrado. Consideramos esto más que un logro per-
sonal un reconocimiento al trabajo que hemos venido
haciendo el grupo del programa de género en la insti-
tución.

149
A la par, he trabajado desde 2010 en la consolidación
del Cuerpo Académico Sociedad y Región en la LGAC de
estudios de género. En este grupo de trabajo también
se consolidan vínculos feminizados: amistades, coma-
drazgos, compañerismos y alianzas nos han caracteri-
zado desde hace ya casi 20 años. Aquí aprendí lo que
era, en teoría y práctica, la sororidad; juntas descubri-
mos cómo era no estar en pugna entre nosotras sino
hacer bloque para defender distintos frentes; juntas
experimentamos lo difícil que era romper inercias mas-
culinas y femeninas para construir otras formas de ser
académicas y mujeres. Juntas seguimos construyendo
formas de armonizar y conciliar nuestros ámbitos públi-
cos y privados y con ello afectos, liderazgos y proyectos
de y entre mujeres. Y tenemos más de cinco años con el
CA en grado de consolidado. También aprendimos que
solas podríamos ir rápido, pero juntas podemos llegar
lejos.
Los roles han marcado mi vida y no por el estereoti-
po sino por la relación: soy nieta, hija, hermana, esposa,
madre, amiga, profesionista, académica y compañera, y
todos me han hecho ser quien y como soy, y me agrada
la mujer que soy. Estas relaciones he intentado cons-
truirlas, ya con conciencia, dentro del marco de la soro-
ridad, antes fue de la transgresión y primeramente del
deber ser y hacer que a una mujer de mi edad corres-
pondía. Y participo de la formación de otros y otras (hijo,
sobrinos, jóvenes, adultos), porque decididamente creo
que otra manera de ser es posible. Y aún queda mucho
por hacer.

150
Lourdes Consuelo Pacheco
Ladrón de Guevara

Área Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en género y juventudes rurales

151
D
ecidí ser científica porque me gusta buscar
explicación a lo que ocurre. Nací y estudié en
Tepic, Nayarit, en la escuela primaria Amado
Nervo, donde encontré el mundo de la poesía y
la literatura a través del autor que le daba nombre a la
escuela. Desde luego, yo era la niña que declamaba en
los festivales escolares, pero al mismo tiempo me lle-
naban de enigma las preguntas de las tareas escolares
¿cuándo pesa más el mundo, ¿cuándo los árboles tienen
fruta o cuándo no tienen?
En mi familia se leía periódico todos los días debi-
do a que mi papá era el dueño de la peluquería El Rizo
de Oro. En casa leíamos periódicos locales y naciona-
les, revistas de interés como Jueves de Excélsior, Plural,
Siempre y los suplementos culturales de los periódicos
nacionales. Mi mamá era maestra de escuela secunda-
ria y mis tías contaban con bibliotecas en sus casas, por
lo que los libros circulaban prácticamente sin ninguna
restricción.
Cuando estudié la licenciatura de derecho en la Uni-
versidad Autónoma de Nayarit (1971-1976), me pareció
un reduccionismo acusar a alguien de haber cometido
un delito sólo porque lo había cometido. Me interesaba
más explicar las causas de esa acción. Por ello estudié
una maestría en ciencia política en la Facultad Latinoa-
mericana de Ciencias Sociales (FLACSO 1976-1978)
y posteriormente cursé el doctorado de economía de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM
1978-1980). Como parte del doctorado, realicé una es-
tancia de investigación doctoral en la Universidad Hum-
boldt de Berlín (1981-1982).
Al regreso de Alemania decidí trabajar en la Uni-
versidad Autónoma de Nayarit (UAN), ya que sentía un
compromiso con mi universidad de origen. Sobre todo,
porque generalmente cuando alguien se iba a estudiar
a otro lugar no había posibilidades de regreso; en ese

152
ciclo se configuraba lo que después se llamó descapita-
lización intelectual.
Desde 1983 que ingresé a la Universidad he reali-
zado diversas propuestas derivadas de mi experiencia
tanto en las universidades de México como en las de
Europa que había conocido. Entre ellas, la creación de
la Coordinación de Investigación Científica con un pro-
yecto que pretendía impulsar la ciencia regional. Esa
idea, auspiciada por políticas nacionales de impulso a
la ciencia, propició la creación de cuatro centros de in-
vestigación, uno por área del conocimiento. A partir de
ello, se empezó a contratar personal con posgrado. En
ese período tuvimos una revista de divulgación científi-
ca Convergencia, y un espacio radiofónico Divergencia,
un espacio para la ciencia. A través de la Unidad de la
Ciencia tratábamos de fomentar la investigación en las
diversas áreas del conocimiento como una manera de
avanzar en transformar las realidades locales.
Un proyecto central que he impulsado es la crea-
ción de una biblioteca especializada sobre Nayarit que
contuviera los acervos bibliográficos, fotográficos, he-
merográficos sobre la entidad. Desafortunadamente no
siempre se encuentra respaldo para la infraestructura
de investigación científica; sin embargo, hemos logrado
tener acervos importantes sobre la realidad regional.
Inicié investigaciones sobre las mujeres de los ba-
rrios marginados de Tepic, posteriormente desarrollé
estudios sobre los pueblos indígenas de la región, la ur-
banización regional, estudios de planeación. En particu-
lar enfoqué la mirada sobre la condición de las mujeres
y su incorporación a los cultivos del tabaco y del café.
En los últimos tiempos he desarrollado investigaciones
sobre la juventud rural y la participación de las mujeres
en la democracia. Al lado de ello, he reflexionado sobre
la epistemología de la ciencia como una manera de en-
tender las claves de la producción de conocimiento en la
época contemporánea. He impulsado grupos de inves-

153
tigación tanto locales como nacionales a través de re-
des de colaboración y he participado en las actividades
que como investigadoras debemos realizar: congresos,
tutorías, autorías de libros, artículos científicos y todo
el cúmulo de trabajo que implica dedicarse a la ciencia.
Me ha dado mucho gusto encontrar a otras mujeres en
la carrera científica, mujeres en otras universidades y
centros de investigación, quienes hemos compartido
partes de nuestra biografía.
Me siento parte de una generación de mujeres que
llegamos a las universidades por primera vez, ya que
en muchos casos somos la primera generación familiar
que accede a la educación superior. A partir del encuen-
tro con otras mujeres que no son de la familia hemos
podido reflexionar sobre la condición de las mujeres, lo
que nos ha llevado a plantear acciones para transfor-
marla y sobre todo para auspiciar el ingreso de un ma-
yor número de niñas en la educación y en la ciencia.
Tuve mi primera hija cuando empecé la carrera cien-
tífica y cuatro años después tuve dos hijas más. Para
llevar a cabo mi trabajo como científica y al mismo
tiempo realizar los trabajos de cuidados familiares llevé
a cabo estrategias basadas en redes de mujeres de mi
familia y no familiares, quienes realizaban los trabajos
de crianza, mientras yo me dedicaba a la investigación.
Una vez un rector en la Universidad me dijo: “Cada
vez que te veo pienso en tus hijas, que las dejas aban-
donadas en tu casa para venir a trabajar”. Yo le dije: “Las
amarro a la cama para que no se salgan”. Desde luego,
yo estaba ironizando, pero era una manera de respon-
der a esa mirada que nos encarcela en la maternidad
y los cuidados y nos excluye de las carreras académi-
cas. El problema es que desde esa mirada se generan
las políticas hacia las mujeres académicas. Por eso, es
preciso no solamente el ingreso de mujeres a la ciencia,
sino transformar lo que pensamos que deben ser las
mujeres, los hombres y la propia ciencia.

154
Los estímulos dados a la carrera científica, en parti-
cular contar con el reconocimiento del Sistema Nacional
de Investigadores (SNI), han sido fundamentales para
continuar en el área de ciencia. Ello es así porque tanto
el reconocimiento del SIN, que obtuve en 1985, como
el estímulo que otorga, me ha permitido dedicarme a la
investigación académica aun cuando los salarios en la
Universidad sean insuficientes.
He sido académica, pero sobre todo he tratado de
acompañar las acciones a la reflexión teórica. Por eso he
participado en diversos grupos para impulsar la cultura,
los derechos de los pueblos indígenas, el avance políti-
co de las mujeres, entre otros. Pienso que la reflexión
académica es central para tener claridad sobre lo que
hacemos, pero esas ideas deben traducirse en acciones
prácticas que puedan cambiar la vida de personas con-
cretas.
En algún momento de mi vida adolescente leí la
biografía de Sor Juana Inés de la Cruz en el ensayo que
realizó Amado Nervo y esa historia me influyó porque
pensaba que una mujer tan inteligente reflexionó sobre
su época, sobre la vida, a través de la literatura en una
época donde las mujeres tenían un destino asignado
de acuerdo a la maternidad y la conyugalidad. Después
tuve acceso a las biografías de otras mujeres cuyo ta-
lento e inteligencia sobrepasaban su propia época. To-
davía recuerdo de memoria versos de Sor Juana como:
En perseguirme mundo, ¿qué interesas?/ ¿En qué te
ofendo, cuando sólo intento/poner belleza en mi enten-
dimiento/y no mi entendimiento en las bellezas?...
Aun cuando hemos avanzado en los derechos de
las mujeres, todavía el área de ciencia sigue siendo
restringida para nosotras. Por ello, es preciso cambiar
el modelo de relaciones sociales en que nos encontra-
mos hombres y mujeres, así como cambiar el modelo
de ciencia. Si queremos alentar una mayor incorpora-
ción de las mujeres a las labores científicas, debemos

155
propiciar otra forma de ser mujeres, otra forma de ser
hombres, de organizar la crianza familiar y sobre todo,
transformar lo que llamamos quehacer científico.

156
Ma. del Rocío
Figueroa Varela

Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en evaluación de la calidad de vida con cáncer
de mama

157
LLEGAR TARDE A LA CIENCIA

F
ui una niña de 10. Ésta era la calificación que
siempre se esperaba de mí. No tuve ningún pro-
blema académico en mi tránsito por la escuela.
Mi gusto por leer se despertó desde muy tem-
prana edad. Así que esperaba con avidez el primer día
de clases para leer en la primera tarde TODOS los libros
de texto que me entregaban. Por supuesto que todo
material que pasaba por mis manos era leído, incluso
hasta las etiquetas de los productos era un deleite leer,
por los nombres raros y a veces impronunciables que
encontraba.
Mi madre trabajaba. Por lo tanto, mi abuela, quien
era la que me cuidaba en mi primera infancia, me fo-
mentó esta conducta. Sí, era una buena forma de tener-
me quieta y tranquila.
Era mejor lectora que escritora. El escribir era un se-
rio problema dado que tenía problemas en el desarrollo
de la motricidad fina. Claro que esta dificultad tuvo sus
ventajas. Como no podía hacer los trabajos manuales
que se esperaba yo hiciera en la escuela primaria, me
daba más tiempo libre para leer. Así también, las aburri-
das clases de educación física -la verdad no entendía el
afán de ir botando una pelota o de correr por los patios,
actividades que gustaban a mis compañeros o compa-
ñeras- me eran perdonados, porque lo solventaba con
ejercicios de marchas militares, al pertenecer a las es-
coltas escolares.
A lo que tampoco le daba sentido era al álgebra, tri-
gonometría y cálculo. Hacía y rehacía los ejercicios como
si supiera de qué se trataba, pero eran signos y fórmu-
las enigmáticas de las que yo no podía ver su aplicación
en la vida cotidiana.
En mi núcleo familiar se fomentaba la lectura, así
que para mí era común que, en lugar de hacer tareas
escolares, que ya había hecho en la escuela, leyera algo

158
diferente. El gusto por la lectura me abrió el mundo de
los adultos, podía conversar con amistades de mi padre
y madre sobre el último libro leído. Allí aprendía concep-
tos y nuevas perspectivas sobre aspectos que el mundo
infantil no tenía considerado.
Tenía amigas y amigos, pero no encontraba mucho
en sus opiniones, que me ayudaran a entender otros
mundos, me aburría pronto, pues, la interacción con mis
coetáneos.
Entre el cuidado de mis hermanos y la lectura pasó
mi infancia y adolescencia. No había encontrado eso
llamado ciencia, sólo había desarrollado una curiosidad
enorme por lo que me rodeaba.
Las ciencias sociales y de humanidades era lo más
cercano a mi familia; en mi familia extensa había do-
centes, sobre todo de matemáticas. Así que puedo decir
que la docencia era una parte de mi esquema de vida: si
alguien sabía algo, debería compartirlo en un aula, o mí-
nimo en un grupo. También había un sociólogo, del que
capturaba sentidos y necesidades de los grupos margi-
nados, con los que también trabajaba mi padre.
Estudié psicología y allí encontré que había experi-
mentos, investigaciones y estudios que sustentaban
aquello que yo leía. Empecé a comparar lo que se lee
y a entender que había un nuevo campo en donde se
buscaba dar respuestas a preguntas.
Este campo pronto me fascinó. Se daba sentido a las
estadísticas. Ahora los números tenían una aplicación,
una explicación de aquello que se planteaba como hi-
pótesis. Pero lo que me marcó más fue adentrarme a la
epistemología de la ciencia, algo que no había leído en
ningún lado.
Como estudiaba en la UNAM, mis ciclos escolares
me permitieron cursar la Escuela Normal Superior du-
rante los veranos; era una tradición familiar, siempre la
docencia estaba en mi visión profesional.

159
Mi pareja me acercó a las ciencias naturales. Él se
apasionaba por los experimentos con plantas en labo-
ratorios, en donde se buscaban controlar todas las va-
riables. Entonces entendí que el laboratorio no era para
mí, el control y la sujeción no es para mí. Yo prefería las
investigaciones en campo, en los que se desenvolvía en
forma natural la vida de las personas.
Con esos nuevos saberes mi realidad social se em-
pezó a marcar como el campo de acción profesional. Sin
embargo, mis elecciones me llevaron inicialmente por
otros caminos.
Mi debut como madre antes de terminar mi carrera
me hizo tomar cursos de acción distintos. Me alejé de
la ciencia para insertarme en el campo laboral. En mis
estrategias laborales siempre buscaba integrar alguna
propuesta, realizada a través de diagnósticos de la mis-
ma situación. Era mi forma de seguir en contacto con
mi pasión y desarrollar mis saberes. Sin embargo, eran
ambientes constreñidos, en donde no había fomento a
la innovación.
Durante 20 años estuve laborando en instituciones
gubernamentales. Fueron años en donde combiné la
docencia en tiempo parcial y de proyectos relacionados
con la función pública.
Mi madre inició tardíamente sus estudios profesio-
nales de abogada, cuando yo era ya una joven casada
y con hijas. Ella tenía amigas con las que compartía su
vida. Unas amigas de ella me invitaron a un círculo de
estudios sobre estudios feministas en la Universidad
Autónoma de Nayarit.
Me integré a ese grupo y por las mismas caracterís-
ticas y dinámica del grupo se convirtió en una especia-
lidad, la cual cursé y de la que me hice docente de un
módulo y de manera formal inicié a ser docente univer-
sitaria y acercarme a diversas investigaciones sociales.
Yo no había hecho más que las investigaciones necesa-

160
rias para obtener los títulos de licenciatura, así que esos
estudios me enriquecieron.
Estudié una maestría en psicoterapia Gestalt; me
adentró más en la intervención clínica que en el estudio
sistematizado para documentar el ejercicio profesional.
Esto hizo posible comprender que se necesitan estu-
dios de campo que den evidencia y sustenten las inter-
venciones de la psicología.
También consideré necesario formarme como ta-
natóloga. Las experiencias de pérdidas que revisaba en
clientes en consulta me llevaron por la senda del acom-
pañamiento a dolientes. Aún estoy en eso, además de la
práctica psicoterapéutica facilito procesos de duelo en
una institución privada. Esta práctica me hace valorar
más aquello que vivo en el día a día.
Como se puede apreciar, la vida académica la dejé
de lado en buena parte de mi vida. Mis actividades la-
borales y productivas no lo requerían, así que cuando
me involucraba en ella era a manera de hobby, por un
interés personal. Poco a poco, las actividades laborales
institucionales se convirtieron como una sobrecarga de
estrés y ya no se disfrutaban.
Las redes de apoyo familiar fueron muy fructíferas.
Tenía apoyo para conciliar mi vida familiar y mis múl-
tiples actividades. Mi relación de pareja también había
crecido en ese sentido. Por ello, cuando mis hijas ya
estaban en los estudios profesionales, y ante las situa-
ciones laborales estresantes, y evalué la posibilidad de
perseguir un sueño que se había aplazado, el de seguir
con las investigaciones y la docencia en forma profesio-
nal, ventana de oportunidad que se me abrió como op-
ción para dejar la vida como funcionaria pública. Decidí
retomar ese camino.
Cuando me integro totalmente a la vida de la aca-
demia universitaria me doy cuenta que la juventud de
mis estudiantes transita aparentemente por nuevas
modalidades de vida, pero me sorprende que viejos

161
estereotipos continúan. Me trazo entonces empezar a
hacer investigaciones sobre la identidad y corporalidad
desde una perspectiva de género. Esto me llevó a dar
conferencias, cursos y seminarios al respecto y poco a
poco fui generando una línea de acción y de generación
del conocimiento.
El grupo con el que había iniciado estudios sobre mu-
jeres se había conformado en un cuerpo académico, que
me acogió y en conjunto se plantearon nuevas investi-
gaciones sobre género y salud.
Me di el espacio para cursar el doctorado en psico-
logía, en donde encuentro la psico-oncología. Lo que
inicialmente me había planteado como investigación se
trastoca, las mujeres con cáncer de mama, población
con la que había elegido trabajar, me interesó revisar
aspectos psicosociales asociados al cáncer de mama
que me enfrenta a las realidades que van más allá de la
biomedicina. Y encuentro también la gran necesidad de
hacer promoción de salud.
Entonces mis proyectos de investigación, de ser de
tipo básico en aspectos psicosociales sobre el cáncer de
mama, se empiezan a solidificar en proyectos de inter-
vención. El que me hayan otorgado la Medalla Nayarit a
la Investigación Científica en 2017, en el área de ciencias
sociales, me comprometió más a seguir por esta senda
relacionada a estudios sobre aspectos de salud mental
positiva y de atención a población que padece cáncer.
No me basta con saber ni con explicar, ahora hay que
buscar que se produzcan las acciones. Aquello consi-
derado como aspectos sociales que determinan la sa-
lud me motivan actualmente a trabajar con mujeres de
espacios rurales y con mujeres y hombres de pueblos
originarios en la promoción de la salud mamaria. En to-
das mis investigaciones integro la categoría analítica del
género y aún se encuentra mi interés sobre las identi-
dades y corporalidades.

162
No me había considerado una mujer que hace cien-
cia. Aún no estoy segura si puedo considerarme como
tal. La escritura de documentos académicos se prioriza
en la evaluación y se determina si tenemos el perfil de lo
que en nuestro país se denomina Sistema Nacional de
Investigadores. Sí creo ser una investigadora, pero no
necesariamente porque efectúo estos escritos.
Considero ser una investigadora desde la infancia, y
en ese sentido estoy segura que hay muchos niños y
niñas que tendrían este reconocimiento. Por ello, pienso
que es necesario priorizar en la educación de nuestra
niñez, el acercamiento a contenidos de diversas áreas
del conocimiento, con creatividad y pasión, para poten-
cializar todas las áreas del desarrollo infantil.
Especialmente en las niñas se debe incentivar su
acercamiento a las matemáticas, la física y la química o
a las nuevas tecnologías. En mi infancia, como no se es-
peraba que yo desarrollara esas áreas, por ser niña, no
se me motivó para entender su aplicación; y, como mi
forma de aprendizaje era la asociación de conocimien-
tos con aspectos de la vida cotidiana, las ciencias duras
las sentí ajenas y fuera de mi interés.
Acerca de las dificultades en la vida académica que
comparto con mis pares, puedo comentar que se cen-
tran en la necesidad de integración de la burocracia uni-
versitaria con las dinámicas propias de los proyectos de
investigación.
En específico mi campo de investigación necesita de
enlaces con instituciones de salud y de bienestar social,
así como de organismos no gubernamentales. Son tam-
bién temáticas en donde la transdisciplinariedad debe
campear, pero este último aspecto no es fácilmente im-
pulsado por los mismos modelos académicos en los que
se han traducido los saberes y las disciplinas del cono-
cimiento.
Haber llegado tarde a la formalidad de la investiga-
ción no me hace menos propositiva; por el contrario, mi

163
experiencia ha nutrido mis análisis. Y digo llegar tarde
por la comparación de edad con la pléyade de jóvenes
investigadores con los que afortunadamente cuento en
mis redes de colaboración.
Si por ciencia entendemos la organización sistemá-
tica de saberes obtenidos a través de diversos medios,
como las observaciones, experimentaciones o incluso
del propio razonamiento, que lleva a dar explicaciones,
hipótesis, principios o esquemas de una realidad, qui-
zás sí hago ciencia. Pero desde una posición humilde en
donde reconozco esas cualidades que he desarrollado y
en las que también registro mis debilidades para seguir
abordando las temáticas de investigación, básicamente
quienes saben y conocen más son las propias personas
que me comparten su experiencia y sus vivencias y que
yo recolecto en mis estudios.

164
María del Refugio
Navarro Hernández

Área Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en educación superior y estudios de género

165
S
oy una mujer que me ha tocado estar en la ter-
minación de un siglo y en el comienzo de otro, así
también en un nuevo milenio. Nací en un pueblo
pequeño (Santiago Ixcuintla, Nayarit, 20,000
habitantes) (me permití corregir los 30,000 habitantes,
porque el dato no es correcto, pero queda a considera-
ción) en el seno de una familia cuyo distintivo parental
era el trabajo fructífero y máxima responsabilidad en la
formación integral de una familia de seis hijos.
Mis primeros estudios los realicé en una escuela ex-
clusiva para mujeres, y la educación secundaria en una
escuela mixta; la preparatoria también en mi pueblo na-
tal, fue la última generación de dos años y en esa época
deslumbraban a todo el mundo los grandes desarrollos
tecnológicos tales como los viajes espaciales, la televi-
sión a color, la computación, etcétera. Y, aunado a que
en toda mi vida viví muy cerca de la electrónica, ya que
mi papá era técnico en radiocomunicaciones, me decidí
a estudiar electrónica en comunicaciones en el Centro
Regional de Educación Técnica Industrial, en la ciudad
de Guadalajara, Jalisco, por lo que tuve que dejar el seno
familiar que me cobijaba amorosamente, para empezar
a vivir en una enorme ciudad donde tardaba “casi una
hora” para trasladarme de la casa donde vivía a la es-
cuela. Si bien era una escuela mayoritariamente mas-
culina, recuerdo cuatro o cinco compañeras de un total
de dos mil estudiantes; los maestros nos veían “raro”,
como “pobrecitas, ¿estarán buscando marido?” Mi per-
cepción con el discurrir de los años es que no nos hacían
el menor caso.
Al terminar mi carrera como tecnóloga en electró-
nica y comunicaciones y empezar a buscar trabajo fue
cuando empecé a sufrir la discriminación por ser mujer;
recuerdo que mi ideal era trabajar para lo que era Te-
léfonos de México. Sin embargo, cuando fui a solicitar
empleo, junto con otros cinco compañeros, me encon-
tré que a ellos sí los emplearon como técnicos y, que a

166
mí me daban trabajo como secretaria pero de ninguna
manera como técnica, toda vez que no era confiable por
ser mujer. Seguí buscando trabajo pero no me tomaban
en serio por ser mujer, regresé a mi pueblo y me dijeron
que fuera a buscar trabajo en la escuela preparatoria.
Fui, tampoco me dieron grandes esperanzas. En aquel
entonces la Marina empezaba a contratar mujeres y le
comenté a mi papá que me gustaría solicitar empleo
ahí, y sin decirme nada le habló a un familiar para que
me contactara con el sindicato de maestros de la UAN y
me pudieran apoyar para entrar a trabajar. Una vez es-
tablecida como maestra, olvidé mi iniciativa de incorpo-
rarme a la Marina Nacional.
En el trabajo con los jóvenes preparatorianos descu-
brí que mi vocación era ser maestra, tres años después
me casé y volví a cambiar mi residencia esta vez a Cór-
doba, Veracruz, donde continué como docente por alre-
dedor de 12 años. En 1989 regresé a Nayarit y me vuel-
vo a incorporar a la Escuela Preparatoria de Santiago
Ixcuintla. Es en este período, siguiendo mi preocupación
por ser mejor maestra, me inscribí en la licenciatura en
ciencias de la educación, la cual terminé a mediados de
los noventa. Dos años después me inscribí en la maes-
tría en investigación educativa y docencia en educación
superior, siempre con ese anhelo de ser mejor maestra.
Una vez terminada la maestría y con elementos bá-
sicos de investigación, me incorporé al campus univer-
sitario de Tepic y comencé a trabajar en lo que era la
Coordinación de Educación Abierta y a Distancia. Fue-
ron años de gran aprendizaje y mucho trabajo, conocí
a muchos colegas y personas del ámbito educativo de
todo el estado. En esta época iniciamos los estudios de
género, que me permitieron tener una mirada diferen-
te sobre las contradicciones que vivíamos como hijas,
madres, esposas y trabajadoras de la docencia en un
ámbito universitario.

167
Para entonces había descubierto las virtudes de la
formación permanente y para ratificar mi propósito
por ser “mejor maestra” me incorporé al doctorado en
educación, donde me di cuenta que el doctorado por sí
mismo no me iba hacer mejor maestra como yo espe-
raba, pero sí me permitió observar y analizar mi práctica
docente y empezar a darme explicaciones del porqué
se presentaban ciertos fenómenos en los momentos
áulicos. Aprendí a investigar, pero creo que “ser mejor
maestra” es el ideal de una vida entera dedicada a los
jóvenes y los adultos que, como yo, padecemos del im-
pulso de cada vez ser mejores personas y profesionales.
Por otro lado, al estar cursando el doctorado me in-
vitaron a pertenecer al Cuerpo Académico Sociedad y
Región que me permitió, de nueva cuenta, contar con
un círculo protector, ya que siempre me han apoyado
y, sobre todo, me han estimulado para el trabajo de in-
vestigación. Así también el doctorado establecía la obli-
gatoriedad de dos estancias internacionales, lo que me
permitió hacer una en la Universidad de Hope en Ho-
lland, Michigan, en Estados Unidos, y otra en la Organi-
zación Internacional del Trabajo en Turín, Italia. Ambas
estancias me permitieron conocer, de primera mano, la
organización educativa en otros países y tener una vi-
sión global del fenómeno educativo.
Al culminar los estudios doctorales y para cumplir
lo que se esperaba “de una docente que regresa con
el grado de doctora”, participé en la convocatoria para
pertenecer al Sistema Nacional de Investigadores, y con
gran sorpresa obtuve el reconocimiento (creo que yo era
la primera en no creerlo). Durante cinco años fui candi-
data y voy en el segundo reconocimiento como SNI I,
ello desde luego, por el intenso trabajo que se realiza en
la Universidad.
Así como no queriendo y en mi afán por “ser mejor
maestra” fui desarrollando la investigación, visión del
mundo o lentes sin los que hoy no puedo ver ni vivir.

168
Este caminar entre la ciencia, la docencia y la investi-
gación me ha permitido realizar, creo yo, buenas cosas.
En principio mi incorporación al Cuerpo Académico So-
ciedad y Región que ha sido un apoyo invaluable para
mí, y va en ello mi reconocimiento especial a Lourdes
Pacheco Ladrón de Guevara. Junto con ellas logramos
establecer el Observatorio de Violencia Social y de Gé-
nero-Nayarit, que permitió trabajar sobre la prevención
de la violencia en combinación con instituciones públi-
cas, privadas, ONG’s, entre otras. Me parece que fuimos
parte nodal en esa área en nuestro estado. Otra aporta-
ción del trabajo realizado considero que es la publicación
del libro La guerra civil del género, que realicé junto con
el doctor Salvador Vázquez Sánchez. Pero sigo creyendo
que lo más importante en mis casi 30 años de trabajo
como docente son las generaciones en las que he logra-
do incentivar su amor por el estudio y la disciplina.
Reconozco que, aunque mi padre de alguna manera
forzó mi entrada a la Universidad, creo que no hubie-
ra encontrado un mejor trabajo (gracias, padre, donde
quieras que estés), y, sobre todo, no hubiera logrado
ser lo que soy si no es por los ambientes que se gene-
ra en la Universidad Autónoma de Nayarit, ambientes
generosos, propiciadores del crecimiento no sólo de los
estudiantes sino del personal docente. Gracias a esta
institución pude cursar todos mis estudios y, desde lue-
go, por todos las y los colegas con los que he venido
interactuando.
REALMENTE SER MAESTRA UNIVERSITARIA ES LO
MEJOR QUE ME PUDO HABER PASADO EN LA VIDA Y,
BUENO, SER LA DOCENTE-INVESTIGADORA QUE SOY,
A PESAR DE SEGUIR PERSIGUIENDO EL IDEAL DE CADA
DÍA SER “MEJOR MAESTRA”
GRACIAS, VIDA.

169
María Dolores
Cossío Rivera

Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en el sistema constitucional federal mexicano

171
N
ació el 14 de febrero de 1968, en la ciudad de
Guadalajara, Jalisco, México. Se ha destaca-
do por su amplia trayectoria profesional, su
participación entusiasta en cualquiera de los
proyectos que consideren la dirección, la docencia o la
investigación, mismos que ha desempeñado con rigu-
rosos estándares de dedicación, honradez y honestidad.
Es doctora en derecho con mención honorifica por
el Instituto de Estudios Jurídicos de Jalisco, México. Es
maestra en derecho civil y financiero por la Universidad
de Guadalajara. Y licenciada en derecho por la Facultad
de Derecho de la Universidad Autónoma de Guadala-
jara. Es profesora investigadora de tiempo completo
titular C de la Universidad Autónoma de Nayarit, con
reconocimiento perfil PRODEP, es Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores Nivel I de Conacyt. Así tam-
bién es coordinadora e integrante del Cuerpo Académi-
co Consolidado de Derecho Constitucional Local con
clave UAN-CA-108. Es titular de la línea de aplicación y
generación del conocimiento: Gestión del conocimiento
jurídico.
Su trayectoria docente inicia en la Facultad de Dere-
cho de la Universidad Autónoma de Guadalajara de
1991 a 1995. Se integra posteriormente como profe-
sora del programa académico de la licenciatura en dere-
cho el 1 de agosto de 1996, vigente hasta la fecha, así
como profesora de la maestría en derecho desde el año
2008. Forma parte como profesora del núcleo académi-
co básico de la maestría en derecho desde el año 2010.
(Hay una duda que no resuelve el texto. No precisa si
su integración posterior es a la Universidad de Nayarit.
Deducir con base en el párrafo anterior, me parece que
no es correcto)
Fue coordinadora del programa de la licenciatura en
derecho extensión sur, año 2000 al 2014 y nombrada
como coordinadora general de la Unidad Académica del
Sur, en el año 2014 a enero 2018. Actualmente es di-

172
rectora de la Unidad Académica de Ixtlán del Río y co-
ordina la academia acreditada de derecho constitucio-
nal sur. Ha participado como integrante del Comité de
Evaluación y Acreditación del programa académico de
la licenciatura y de la maestría en derecho de la Unidad
Académica Facultad de Derecho.
Su vocación profesional y su rol de madre han sabido
conjuntarse para poner en alto no sólo su imagen per-
sonal sino también a la institución que le ha dado cobijo
y todas las oportunidades para su desarrollo profesion-
al, la Universidad Autónoma de Nayarit.

173
Pamela Lilí
Fernández Reyes

Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Experta en derecho constitucional y administrativo

175
N
ació en la ciudad de Tepic, Nayarit, el 15 de
agosto de 1982. Se licenció en derecho en la
Universidad Autónoma de Nayarit en 2006.
Continuó sus estudios de posgrado obtenien-
do el diploma de estudios avanzados que la acreditó con
la suficiencia investigadora en el área de la filosofía del
derecho en 2009. En el Departamento de Filosofía del
Derecho, Moral y Política I en la Universidad Complu-
tense de Madrid, entre el 2009 y 2011, realizó diversos
estudios que la especializaron en temas como goberna-
bilidad y reforma del Estado en América Latina: partici-
pación, inclusión social y desarrollo sostenible; el éxito
político en un entorno cambiante; feminismo; migración
y racismo en España; aplicación de la legislación anti-
discriminatoria en España. El 18 de enero de 2013 ob-
tuvo el grado de doctora en derecho por la Universidad
Complutense de Madrid con calificación de sobresalien-
te Cum Laude, con la tesis doctoral titulada Sistemas po-
líticos hacia la unificación del siglo XXI.
En febrero del mismo año regresa a su tierra natal,
donde se dedica a la docencia e investigación, ejercien-
do como profesora en los programas de licenciatura,
maestría y doctorado en derecho, impartiendo clases de
filosofía del derecho, ética, antropología jurídica y meto-
dología de la investigación, en la Universidad Autónoma
de Nayarit, y en el doctorado, además en las universida-
des de Guanajuato, de Colima, Autónoma de Aguasca-
lientes y Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
En 2014 coordinó el proyecto de investigación Con-
solidación de la gobernabilidad democrática en el estado
de Nayarit desde una perspectiva filosófica y antropo-
lógica, que concluyó en junio del siguiente año. En 2016
obtuvo el nombramiento por parte de la Secretaría de
Educación Pública (SEP) como miembro del Programa
para el Desarrollo Profesional Docente, profesor con
perfil Deseable PRODEP, es admitida como miembro
del Sistema Nacional de Investigadores SNI–Conacyt y

176
forma parte del Cuerpo Académico Estado y Derechos
Fundamentales consolidado por la SEP. En 2017 forma
parte como miembro de la Red de Colaboradores de la
Cátedra Nacional de Derecho Dr. Jorge Carpizo, miembro
de la Red Mexicana de Posgrado en Derecho, miembro
de la Red Internacional de Posgrado en Derecho. Fue
nombrada en el mismo año coordinadora de la Acade-
mia Razonamiento Jurídico en el Estado Constitucional,
coordinadora de la maestría en derecho en la Unidad
Académica de Derecho de la Universidad Autónoma de
Nayarit y coordinadora general del I Congreso Nacional
de Posgrado en Derecho.
La doctora Pamela Fernández ha realizado diversas
ponencias y conferencias nacionales e internacionales.
En Río de Janeiro, Brasil, expuso O contraste do social éti-
co e da corrupção como um fenômeno da atual crise nas
democracias latino-americanas, en el II Congresso de Fi-
losofia do Direito para o Mundo Latino. En la Facultad
de Derecho de la Universidad de Salamanca, España,
en el marco del IX Congreso de la Red Internacional de
Posgrado en Derecho presentó la ponencia Los proble-
mas que enfrentan las mujeres investigadoras. En el VIII
Congreso Nacional de Derecho Constitucional organiza-
do por el Instituto Iberoamericano de Derecho Consti-
tucional, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la
UNAM y la Universidad Autónoma de Nayarit, expuso
Retos del derecho constitucional mexicano: régimen
político y Estado de derecho. En el VII Congreso Nacional
de la Red Mexicana de Posgrado en Derecho, realizado
en la Universidad de Guadalajara, presentó Los posgra-
dos en derecho de la Universidad Autónoma de Nayarit:
crisis y fortalezas. En el I Congreso Nacional de Posgra-
do en Derecho, además del conversatorio donde men-
cionó los retos, propuestas, debilidades y fortalezas de
los posgrados en México, expuso la ponencia titulada El
Estado democrático de derecho desde una perspectiva
filosófica. En el V Congreso Internacional de Ciencia Po-

177
lítica, celebrado en Cancún, habló sobre Ética y demo-
cracia desde una perspectiva filosófica. En el Congreso
Nacional de Derecho: el futuro del derecho a la luz de
los nuevos paradigmas, celebrado en Mazatlán, impar-
tió la conferencia La democracia desde una perspectiva
filosófica y antropológica. En el III Congreso de Investi-
gadoras de Iberoamérica en Monterrey habló sobre La
importancia de la filosofía en el lenguaje jurídico. En el VI
Coloquio Internacional de Investigación en Derecho en
Italia impartió la ponencia Una perspectiva lingüística y
filosófica en la ciencia jurídica. En el V Coloquio Interna-
cional de Investigación en Derecho en Segovia, España,
expuso Cultura política democrática desde una pers-
pectiva filosófica con Oscar Landi y Dieter Nohlen. En
el Foro Regional la Participación Ciudadana y políticas
públicas, en Universidad Michoacana de San Nicolás de
Hidalgo, manifestó su ponencia La participación ciuda-
dana en México un nexo inexcusable de la democracia.
En el IV Coloquio Internacional de Investigación en De-
recho celebrado en la ciudad de Santiago de Chile habló
sobre La perspectiva de Robert Dahl en la hermenéutica
del concepto de sistema político y democracia. En el I
Congreso de Investigadoras del SNI, en la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, expuso Los proble-
mas que enfrentan las mujeres como Investigadoras en
México. Asimismo, ha tenido otras participaciones en
diversos eventos académicos.
Entre las publicaciones más destacadas se encuen-
tra la reciente de julio de 2018 La democracia en la era de
la globalización. Acerca de la aproximación entre los distin-
tos sistemas políticos en los umbrales del siglo XXI, dentro
de la Colección Politeia Constitución y Democracia, Vol.
V., del sello Editorial Vlex México.
Algunos capítulos de libros como “La oralidad en la
contingencia del discurso de la filosofía del derecho”,
publicado en una obra colectiva en homenaje al maes-
tro Oscar Saúl Cortés Jauregui: Los derechos universita-

178
rios y su vínculo con los derechos humanos. En coautoría,
en la obra colectiva Problemas y soluciones en el Estado
constitucional democrático, publicada en el sello Editorial
Tirant lo Blanch. “La participación ciudadana en Méxi-
co. Un nexo inexcusable de la democracia”, en coauto-
ría, publicado en obra colectiva Participación ciudadana
y políticas públicas, en Editorial Novum. “Los problemas
que enfrentan las mujeres investigadoras en México”,
capítulo de la obra ¿Legitimidad o reconocimiento? Las in-
vestigadoras del SNI. Retos y propuestas, en Editorial La
Biblioteca, entre otros.
Algunos artículos publicados en revistas indexadas
como “La importancia de la filosofía en el lenguaje ju-
rídico”, en Revista de investigación y análisis De Jure. “Fi-
losofía del Derecho Penal en el Sistema Democrático
mexicano”, publicado en Revista de Ciencias Jurídicas de
la Universidad de Costa Rica. “La participación política
de los ciudadanos en el sistema democrático mexicano”,
en coautoría, publicado en Revista de la realidad mexi-
cana El Cotidiano (REDALYC). “Hacia una gobernabilidad
democrática consolidada en México”, en coautoría, pu-
blicado en Revista Iberoamericana de Producción Acadé-
mica y Gestión Educativa. “Hermenéutica del pensamien-
to filosófico y político de Thomas Hobbes”, publicado en
Latindex, y otros.
Al respeto expresa:
“Desde temprana edad gustaron los libros, me in-
cliné siempre por los clásicos de la filosofía política y
me interrogaba ¿cómo podía yo influir socialmente para
contribuir al mundo que me rodeaba, ¿qué necesitaba
hacer? Quería escribir algo que trascendiera como los
filósofos que leía, y por ello decidí adentrarme en el
mundo de la academia, ahora es mi pasión. Si bien es
cierto, el índice de mujeres investigadoras no sólo en
nuestro país sino en muchos otros, es más bajo en re-
lación con las mujeres; hoy en día tenemos que buscar
empoderarnos en el ámbito que nos rodea, llegar a ser

179
una investigadora reconocida por instituciones nacio-
nales requiere un gran trabajo y esfuerzo, sin embargo,
lo complejo resulta mantenerte. Aun que realizo las ac-
ciones que me gustan como docencia, investigación y
todas las actividades académicas que desprenden, en
algunas ocasiones se entorpecen las acciones que be-
nefician al sector educativo superior al que pertenezco,
por cuestiones políticas, económicas o alguna otra.
“He de señalar que soy una mujer casada y en lo per-
sonal me ha resultado por un lado exitoso compaginar
la academia con lo familiar. Si bien es cierto no tengo
hijos, pero sí un marido que me apoya; y por otro lado
complicado, con una familia (madre- hermanas) que re-
clama por mi ausencia. Las actividades científicas que
realizo me han impulsado a viajar constantemente, para
divulgar los conocimientos adquiridos.
“La carrera científica, académica y de investigación
me ha brindado grandes satisfacciones. Cuando te das
cuenta que dejas huella y que impulsas a otras perso-
nas al gusto por el saber, aprender, conocer, indagar, es
algo realmente motivador y emocionante. Esta bella
carrera me ha dado para vivir satisfactoriamente en to-
dos los sentidos. Por ello, propongo mesas de análisis
en temas de interés según la edad y sector, para des-
pertar el interés y la importancia de la investigación en
cualquier edad, tiempo, lugar y circunstancia, porque el
conocimiento no tiene límites.”

180
Epílogo
El impulso a las carreras científicas de las mujeres

L
os testimonios de las científicas nayaritas muestran la
diversidad de voces con las cuales documentan a quie-
nes eligieron trabajar en ciencia, tecnología, sociedad,
ingeniería, biología y humanidades. Una constante, en
todos los testimonios, es la alegría que les ha producido dedi-
carse a la carrera científica puesto que con ello han culminado
esfuerzos familiares importantes y arribado a logros perso-
nales.
Algunas salieron de pequeñas localidades rurales, otras
son la primera generación de mujeres que ingresa a la Univer-
sidad. Algunas tuvieron como referentes de mujeres “fuertes”
a las propias integrantes de su familia y otras más a figuras
cercanas como maestras de la escuela primaria o de otros ni-
veles educativos. Destacan, también, las científicas jóvenes,
quienes reconocen haberse formado a partir del acompaña-
miento de investigadores e investigadoras a través de ex-
periencias como prácticas profesionales, servicio social o el
Verano Científico de la Academia de Ciencias o el Programa
Delfín.
Un aspecto que debe destacarse en los testimonios de
las científicas es su convicción de que la ciencia debe trans-
formarse en un bien social. De diversas maneras expresan lo
anterior a través de seleccionar problemas del contexto so-
cial que desean resolver, contribuir a la sociedad con sus ha-
llazgos, vincularse a comunidades, identificar poblaciones a
quienes pueden ser dirigidos los conocimientos desarrollados
y otros.
De la misma manera debe relevarse el hecho de que los re-
sultados de las investigaciones de las científicas es socializa-
do en ámbitos diversos: desde revistas de circulación nacional
e internacional hasta periódicos locales, trípticos, entrevistas
en televisoras universitarias o comerciales. Todo ello da cuen-
ta de la convicción de que el conocimiento generado debe ser
conocido y aprovechado por la sociedad.
También se destacan las múltiples formas cómo se han re-
suelto las tensiones referidas a la vida laboral y familiar, so-
bre todo si se toma en cuenta la dedicación casi exclusiva que
demanda la vida científica y académica. Por ello, las solucio-
nes dadas por las participantes muestran una diversidad de
soluciones que se explican en función de la edad, los apoyos
familiares y las ideas compartidas por cada una.
Las historias aquí compartidas constituyen una rique-
za para la Red Mexicana de Ciencia, Tecnología y Género
(Red-MEXCITEG) que permite profundizar en las condiciones
reales de las académicas de diversas regiones del país en el
acceso y permanencia en actividades científicas, y contar con
elementos para proponer programas y acciones que tiendan
a propiciar y fortalecer la incorporación de mujeres a las carre-
ras científicas en contextos específicos.
Las propuestas sobre el incremento de talentos científi-
cos femeninos con base en las mujeres científicas realmente
existentes permitirá promover condiciones de trabajo con una
perspectiva integral que incluya las diversas circunstancias en
que laboran a fin de poder cerrar la brecha de acceso, perma-
nencia y productividad para contar con su mayor participación
y aporte en el campo de la investigación.
Por ellas, por nosotras, por las que están llegando.

Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara
María del Refugio Navarro Hernández
Dalinda Isabel Sandoval Acosta
Coordinadoras
Colofón