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JURISPRUDENCIA

Roj: STS 858/2018 - ECLI: ES:TS:2018:858


Id Cendoj: 28079120012018100109
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Penal
Sede: Madrid
Sección: 1
Fecha: 12/03/2018
Nº de Recurso: 1351/2017
Nº de Resolución: 113/2018
Procedimiento: Recurso de casación
Ponente: MIGUEL COLMENERO MENENDEZ DE LUARCA
Tipo de Resolución: Sentencia

RECURSO CASACION núm.: 1351/2017


Ponente: Excmo. Sr. D. Miguel Colmenero Menendez de Luarca
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. Sonsoles de la Cuesta y de Quero
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Penal
Sentencia núm. 113/2018
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Andres Martinez Arrieta
D. Miguel Colmenero Menendez de Luarca
D. Alberto Jorge Barreiro
D. Antonio del Moral Garcia
Dª. Ana Maria Ferrer Garcia
En Madrid, a 12 de marzo de 2018.
Esta sala ha visto los recursos de Casación nº 1351/2017, por infracción de precepto Constitucional y
quebrantamiento de Forma, interpuestos por el Sr. Fiscal y por el acusado D. Abel , contra sentencia dictada
por la Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección Cuarta, de fecha 31 de enero de 2017 , estando representado
el recurrente D. Abel por la procuradora Dª. Pilar Hidalgo López, bajo la dirección letrada de Dª. Noemí Martínez
González. En calidad de parte recurrida, la acusación particular D. Aureliano , representado por el procurador
D. Oscar Pérez Goris, bajo la dirección Letrada de D. Jorge Álvarez González.
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Miguel Colmenero Menendez de Luarca.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- El Juzgado de Instrucción nº 2 de Villagarcía de Arosa, instruyó diligencias previas de
procedimiento abreviado nº 1407/2014 contra D. Abel , por delito contra la salud pública, de atentado y de
lesiones y, una vez concluso, lo remitió a la Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección Cuarta, que con fecha
31 de enero de 2017 dictó sentencia que contiene los siguientes hechos probados :
«A través de averiguaciones que llevó a cabo la Policía Nacional se tuvo conocimiento de que Abel , mayor de
edad y con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia, se dedicaba a la de sustancias
estupefacientes. Por agentes de la Policía Nacional se estableció un dispositivo de seguridad a los efectos
de averiguar dichos hechos en el domicilio de Abel sito en Rúa DIRECCION000 CALLE000 nº NUM000 ,
Vilagarcía de Arousa, Pontevedra.

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JURISPRUDENCIA

El día 15 de septiembre de 2014, a las 13,30 horas, Abel salió del referido domicilio y subió al vehículo que
también era objeto del dispositivo de vigilancia, disponiéndose a circular con él. Una vez los agentes NUM001
y NUM002 que formaban el operativo de vigilancia interceptan el vehículo y salen del vehículo en que se
encontraban identificándose con sus placas, Abel , ya percatado de su presencia, sale del vehículo llevando
una bolsa en la mano, entra en la finca de su propiedad y tras recorrer unos metros, tira la bolsa a la finca
colindante a través de un muro, muro que salta después él mismo, cayendo al suelo y quedando tumbado
quejándose del golpe sufrido con la caída.
Observada la situación en la que se encontraba Abel por parte del agente NUM001 , decidió saltar el muro
para auxiliarse dejando caer en primer lugar las piernas, momento en que Abel le agarra de un pie, provocando
así que el agente cayera al suelo. Una vez llegó el agente NUM002 , cuando ambos agentes creían poder
inmovilizar y engrilletar a Abel , éste agarró con las rodillas la cabeza del agente NUM001 tirándolo al suelo
teniendo que intervenir el compañero para ayudarle de modo que entre ambos y dada la resistencia ofrecida
únicamente pudieron colocarle uno de los grilletes, no cesando Abel en la agresividad mostrada, a la vez
que profería expresiones contra los agentes como "hijos de puta" , "si os veo os doy un tiro" produciéndose un
forcejeo en que Abel golpeó a los dos agentes intervinientes.
Cuando el agente NUM001 se levantó a fin de efectuar una llamada para pedir refuerzos, Abel logró soltarse
una mano con la procedió a sacar el arma reglamentaria del agente NUM002 de su funda dirigiendo el cañón
hacia él por lo que el agente NUM001 que se hallaba de pie, ante la posibilidad de que el encausado hiciese
uso del arma, procedió a efectuar un disparo que dirigió hacia la pierna de Abel que, en ese momento, golpea
en el pecho al agente NUM002 y sigue empuñando el arma de igual forma, motivo por el que nuevamente
el agente NUM001 realizó un segundo disparo y es entonces cuando Abel suelta el arma, siendo reducido
finalmente por los agentes una vez llegaron los refuerzos solicitados.
La bolsa que llevaba Abel en la mano y que tiró a través del muro cayendo en la finca limítrofe estuvo siempre a
la vista de los agentes, siendo recuperada en el acto una vez llegaron los refuerzos a los que se hizo referencia.
En el interior de dicha bolsa se encontraron: Unas tijeras de tamaño medio, un cuchillo, una báscula digital
de precisión marca DX-50, un trozo de bolsa transparente en la que se aprecian recortes semicirculares, una
bolsa y una caja que contenía tres bolsitas con una sustancia que analizada resultó ser: 99,804 gramos de
heroína de una pureza de 27,97% y un valor en el mercado ilícito de 12954,53 euros. 22,921 gramos de heroína
con con una pureza de 16,61% y un valor en el mercado ilícito de 285,81 euros.
Autorizada la entrada y registro en el domicilio de Abel por Auto de fecha 16.9.2014, y llevado a cabo
en su presencia en la misma fecha, se intervino una bolsa de color transparente con diversos recortes,
un envoltorio de plástico conteniendo en su interior una sustancia color marrón, una bolsa de plástico
transparente conteniendo dos botes medidores, un papel manuscrito con nombres y cantidad de euros así
como un número de teléfono y 257 euros; resultando las sustancias intervenidas una vez analizadas 0,119
gramos de heroína con una pureza de 30,94 euros y un valor en el mercado ilícito de 16,85 euros.
Todas las referidas sustancias eran destinadas por Abel al tráfico y venta a terceros a cambio de dinero.
A consecuencia de los hechos relatados el agente NUM001 sufrió lesiones consistentes en tendinitis en el
hombro izquierdo, erosiones en el codo izquierdo con colocación de férula de escayola antebraquial derecha
y contusión y esguince de muñeca derecha que precisaron para su curación 48 días, de los cuales 17 de
ellos fueron impeditivos; y el agente NUM002 sufrió lesiones consistentes en traumatismo en tórax y
esternón, precisando para su curación una primera asistencia facultativa y 3 días, de los cuales 1 de ellos fue
impeditivo(sic)».
SEGUNDO.- La Audiencia de instancia dictó la siguiente parte dispositiva:
«Que debemos condenar y condenamos a Abel como autor responsable de un delito de atentado previsto
y penado en el artículo 550,1 y 2 del Código Penal , sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la
responsabilidad criminal, a la pena de 20 meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio
pasivo durante el tiempo de la condena y como autor responsable de un delito contra la salud pública en
su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud previsto y penado en el artículo 368 párrafo
2° del Código Penal sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la
pena de 2 años de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la
condena y multa de 8000 euros, así como al abono de 2/3 de las costas procesales causadas incluidas las
de la acusación particular, debiendo indemnizar al agente de la Policía Nacional NUM001 en la suma total
de 2400 euros por los días de curación y al agente de la Policía Nacional NUM002 en la suma total de 130
euros por días de curación.

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JURISPRUDENCIA

Que debemos absolver y absolvemos a Abel del delito de atentado previsto en el artículo 551.1° del Código
Penal , declarando de oficio 1/3 de las costas procesales causadas(sic)».
TERCERO.- Que en fecha 23 de marzo de 2017, se dictó auto aclaratorio, con la siguiente parte dispositiva:
«Se acuerda la aclaración-rectificación del fallo de la sentencia y donde dice:
"Debemos condenar y condenamos a Abel como responsable de un delito de atentado previsto y penado en el
artículo 550,1 y 2 del Código Penal , sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad
criminal, a la pena de 20 meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante
el tiempo de la condena y como autor responsable de un delito contra la salud pública en su modalidad de
sustancias que causan grave daño a la salud previsto y penado en el artículo 368 párrafo 2° del Código Penal sin
la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de 2 años de prisión
e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y multa de 8000
euros, así como al abono de 2/3 de las costas procesales causadas incluidas las de la acusación particular,
debiendo indemnizar al agente de la Policía Nacional NUM001 en la suma total de 2400 euros por los días de
curación y al agente de la Policía Nacional NUM002 en la suma total de 130 euros por días de curación."
Debe decir:
"Que debemos condenar y condenamos a Abel como autor responsable de un delito de atentado previsto y
penado en el artículo 550,1 y 2 del Código Penal , sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la
responsabilidad criminal, a la pena de 20 meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio
pasivo durante el tiempo de la condena y como autor responsable de un delito contra la salud pública en su
modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud previsto y penado en el artículo 368 párrafo 2° del
Código Penal sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de 2
años de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y
multa de 8000 euros con una responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de un día de privación de
libertad por cada cuota de 200 euros impagados, así como al abono de 2/3 de las costas procesales causadas
incluidas las de la acusación particular, absolviéndolo de las dos faltas de lesiones de las que venía siendo
acusado y debiendo indemnizar al agente de la Policía Nacional NUM001 en la suma total de 2400 euros
por los días de curación y al agente de la Policía Nacional NUM002 en la suma total de 130 euros por días
de curación
Se acuerda el comiso y destrucción de la droga intervenida(sic)».
CUARTO.- Notificada la sentencia a las partes, se preparó recurso de casación por infracción de ley, por el
Ministerio Fiscal, y por D. Abel , que se tuvieron por anunciados, remitiéndose a esta Sala Segunda del Tribunal
Supremo las certificaciones necesarias para su sustanciación y resolución, formándose el correspondiente
rollo y formalizándose los correspondientes recursos.
QUINTO.-El Ministerio Fiscal (recurrente) alegó los motivos siguientes:
1.- Al amparo del art. 849.1° de la LECr , se denuncia la indebida inaplicación de los arts. 552.1 (o, actualmente ,
art. 551.1 del CP) en relación con el 550 del CP .
2.- Al amparo del art. 849.1° de la LECr , se denuncia la indebida aplicación del art. 368.2 del CP .
SEXTO.- El recurso interpuesto por la representación del recurrente D. Abel , se basó en los siguientes
motivos de casación:
1.- Por vulneración de precepto constitucional, al amparo del art. 852 LECrim y 5.4 LOPJ en relación con el art.
24 CE , en cuanto a la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva y a no sufrir indefensión así como a
la intangibilidad e invariabilidad de las resoluciones judiciales, habiéndose vulnerado el principio de seguridad
jurídica consagrado en el art. 9.3 CE .
2.- Por infracción de precepto constitucional al amparo del art. 5.4 de la LOPJ y del art. 852 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal , por vulneración del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva contenido el
artículo 24 de la CE .
3.- Por infracción y del art. 852 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , por vulneración del derecho fundamental
a la inviolabilidad del domicilio consagrado en el art. 18 CE , en relación con el art.11 LOPJ .
4.- Por infracción de precepto constitucional al amparo del art. 5.4 de la LOPJ y del art. 852 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal , por lesión del derecho fundamental a la presunción de inocencia, contenido en el art.
24 de la Constitución .

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JURISPRUDENCIA

5.- Por error en la valoración de la prueba, al amparo del número dos del art. 849 LECrim , basado en
documentos que obran en autos, literosuficientes y que demuestran la equivocación del Juzgador designando
a los efectos del art. 855 como particulares el Informe médico-forense de 11 de noviembre de 2016.
6.- Por quebrantamiento de forma, al amparo del número 1 del art. 850 por denegación de diligencias
probatorias propuestas en tiempo y forma designando a los efectos del art. 855, sin ser exhaustivos, los
propuestos en escrito de defensa, en escrito de 17 de noviembre de 2016, así como al inicio de las sesiones
del juicio oral.
SÉPTIMO.- Instruida la parte recurrida de los recursos interpuestos, se adhirió al formulado por el Ministerio
Fiscal y respecto del interpuesto por el acusado, solicita su inadmisión; la Sala admitió el mismo, quedando
conclusos los autos para señalamiento de Fallo, cuando por turno correspondiera.
OCTAVO.- Realizado el señalamiento se celebró la deliberación y votación prevenida el día 6 de Marzo de 2018.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- El recurrente ha sido condenado como autor de un delito de atentado del artículo 550.1 y 2 del
Código Penal (CP ) a la pena de 20 meses de prisión y accesoria de inhabilitación para el derecho de sufragio
pasivo por el tiempo de la condena; y como autor de un delito contra la salud pública del artículo 368.2º CP ,
por tráfico de drogas que causan grave daño a la salud, a la pena de dos años de prisión, con inhabilitación
especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y multa de 8.000 euros, con
responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de un día por cada cuota de 200 euros, así como
a indemnizar a los agentes de policía lesionados. Contra la sentencia interponen recurso de casación el
condenado y el Ministerio Fiscal.
Recurso interpuesto por Abel
En el primer motivo, al amparo del artículo 852 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim ) y del artículo 5.4
de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ ), denuncia la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva
y a no sufrir indefensión, así como a la intangibilidad de las resoluciones judiciales, vulnerando el principio
de seguridad jurídica. Vulneraciones que entiende cometidas al proceder el Tribunal de instancia mediante
Auto de 23 de marzo de 2017 a modificar el fallo inicialmente consignado en la sentencia añadiendo la
responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de la multa, en respuesta a una solicitud del Ministerio
Fiscal que tuvo lugar el 9 de febrero, siendo extemporánea conforme al artículo 161 de la LECrim y al artículo
267.2 de la LOPJ , ya que la sentencia le había sido notificada el día 3.
1. El artículo 161 de la LECrim , en coincidencia con lo dispuesto en el artículo 267 de la LOPJ , prohíbe a los
tribunales variar las resoluciones judiciales después de firmadas. Les autoriza, sin embargo, a aclarar algún
concepto oscuro o a rectificar cualquier error material. Así como respecto de estos últimos la rectificación
puede hacerse en cualquier momento, las aclaraciones pueden hacerse, de oficio dentro de los dos días hábiles
siguientes al de la publicación de la resolución, o bien a petición de parte o del Ministerio Fiscal formulada
dentro de ese plazo, debiendo resolverse dentro de los tres días siguientes al de la presentación de la solicitud.
El Ministerio Fiscal, en su informe ante esta Sala, apoya el motivo, pues entiende que, de acuerdo con esta
regulación, la solicitud del Ministerio Fiscal había sido extemporánea.
2. Efectivamente, desde esa perspectiva, se debería concluir que la solicitud del Ministerio Fiscal no se produjo
dentro del plazo señalado legalmente. Sin embargo, más que una aclaración de un concepto oscuro, con la
modificación del contenido del fallo el Tribunal viene a completar éste supliendo una omisión, posibilidad que
también contempla el citado precepto, aunque con plazos distintos. En este caso, aunque se entendiera que
el Ministerio Fiscal solicitaba implícitamente la imposición de esa responsabilidad, ya que la ley penal obliga a
imponer una responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de la multa, salvo cuando la condena a
pena privativa de libertad por ese mismo delito sea superior a cinco años, ( artículo 53 CP ), lo cierto es que el
Tribunal solo puede completar el fallo, actuando de oficio, dentro de los cinco días a contar desde la fecha en
que se dicta la resolución, y si lo hace a petición de parte, que debe ser formulada en los cinco días siguientes
a la notificación, deberá resolver tras dar traslado por otros cinco días a las demás partes.
En el caso, la sentencia tiene fecha de 31 de enero de 2017 , se notifica al Ministerio Fiscal el día 3 de febrero,
la solicitud de éste tiene lugar el 9 de febrero, y el Auto de rectificación del fallo es de 23 de marzo siguiente.
Ha sido dictado, por lo tanto, fuera del plazo legal, por lo que el motivo debe ser estimado, quedando sin efecto
la fijación de la responsabilidad personal subsidiaria.
SEGUNDO.- En el segundo motivo, al amparo de los artículos 852 de la LECrim y 5.4 de la LOPJ , denuncia
la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva, pues entiende que no se ha tramitado adecuadamente

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la denuncia que presentó por las lesiones sufridas, y que se le han denegado indebidamente diligencias de
investigación solicitadas en la fase de instrucción, por lo que se ha infringido su derecho a utilizar los medios
de prueba pertinentes para su defensa.
1. La denegación de la práctica de diligencias de investigación en la fase de instrucción aparece contemplada
en el artículo 311 de la LECrim , que después de señalar que el Juez practicará las diligencias que le solicitan
el Ministerio Fiscal y las partes personadas si no las considera inútiles o perjudiciales, establece que contra el
Auto denegatorio de las diligencias solicitadas podrá interponerse recurso de apelación que será admitido en
un solo efecto. Cuando se trata de la denegación de diligencias para el acto del juicio oral, la jurisprudencia,
después de destacar el carácter no absoluto del derecho al empleo de las pruebas pertinentes para la
defensa, ha venido exigiendo una serie de requisitos, formales y materiales, para que este motivo pueda
prosperar. Entre los primeros, las pruebas han de ser propuestas en tiempo y forma, de conformidad con
las reglas específicas para cada clase de proceso. En segundo lugar, ante la resolución del Tribunal, que
debe ser fundada, rechazando las que no considere pertinentes, o denegando la suspensión del juicio ante
la imposibilidad de practicar en ese momento las previamente admitidas, quien ha propuesto la prueba debe
hacer constar la oportuna protesta, tras la reproducción de su petición en las condiciones exigidas por los
artículos 785 y 786 LECrim cuando se trate de Procedimiento Abreviado. En tercer lugar, si se trata de prueba
testifical, han de hacerse constar las preguntas que quien la propone pretendía dirigir al testigo, con la finalidad
de que, primero el Tribunal de enjuiciamiento, y después esta Sala, en su caso, puedan valorar la trascendencia
de la prueba propuesta. En cualquier caso, la parte que la propone, debe preocuparse de que conste la eventual
trascendencia de la prueba respecto del fallo de la sentencia. La omisión de este requisito no impedirá, sin
embargo, la estimación del motivo cuando la pertinencia y necesidad de la prueba se desprenda fácilmente
de su propia naturaleza y características.
Como requisitos materiales, la prueba ha de ser pertinente, esto es, relacionada con el objeto del juicio y con
las cuestiones sometidas a debate en el mismo; ha de ser relevante, de forma que tenga potencialidad para
modificar de alguna forma importante el sentido del fallo, a cuyo efecto el Tribunal puede tener en cuenta el
resto de las pruebas de que dispone ( STS nº 1591/2001, de 10 de diciembre y STS nº 976/2002, de 24 de
mayo ); ha de ser necesaria, es decir, que tenga utilidad para los intereses de defensa de quien la propone,
de modo que su omisión le cause indefensión, ( STS nº 1289/1999, de 5 de marzo ); y ha de ser posible, en
atención a las circunstancias que rodean su práctica.
Cuando el examen de la cuestión se efectúa en vía de recurso, el carácter necesario y relevante de la prueba
debe valorarse teniendo en cuenta no solo sus propias características, sino también las demás pruebas ya
practicadas y la decisión del Tribunal respecto de los aspectos relacionados con la prueba cuya práctica fue
denegada. Dicho de otra forma, la queja solo podrá ser estimada cuando en función de las características del
caso concreto según resultan de todo lo ya actuado, su práctica pudiera suponer la adopción de un fallo de
contenido diferente. En otro caso, la anulación del juicio para la celebración de uno nuevo no estaría justificada.
2. En el caso, el recurrente presentó denuncia contra los agentes que intervinieron en la detención, que dio
lugar a unas diligencias previas que fueron archivadas al entender el órgano judicial que, siendo los mismos
hechos investigados en esta causa, no existían indicios de conducta delictiva por parte de los denunciados.
Contra esta resolución, el recurrente interpuso recurso de reforma y de apelación, que fueron desestimados.
Asimismo, en las presentes diligencias insistió en su denuncia, e interesó la práctica de diligencias que fueron
denegadas, confirmando la Audiencia la denegación al resolver el correspondiente recurso de apelación.
Por lo tanto, en la fase de instrucción, las pretensiones del recurrente fueron resueltas motivadamente en el
curso de los recursos de reforma y apelación interpuestos contra las resoluciones denegatorias, por lo que no
se aprecia vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva en ese aspecto.
3. En cuanto a la atención a su pretensión de fondo, relativa a lo injustificado de las lesiones sufridas en el
curso de la detención, el recurrente propuso varias diligencias de prueba en su escrito de defensa, entre ellas,
un informe del Médico Forense, que fue admitida. En ese informe se concluía en la imposibilidad de establecer
de forma exacta la posición del autor de los disparos, al no poder determinar de forma inequívoca cuál es el
orificio de entrada y de salida, ya que el "tatuaje" típico de cada uno de ellos no es apreciable dos años después
de los hechos.
En realidad, la determinación de la posición exacta del recurrente en el momento de recibir el impacto del
proyectil no tiene la relevancia que pretende. De un lado, porque al haberse realizado el disparo durante el
forcejeo y no permaneciendo en una posición estática, las variaciones de la posición de unos y otros relativiza
la importancia del resultado del análisis pericial. Y de otro lado, porque la posición de unos y otros no impide
considerar probado sobre la base de las declaraciones de los policías y de las lesiones sufridas por éstos, que

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JURISPRUDENCIA

el recurrente forcejeó violentamente con los agentes, los golpeó y esgrimió una pistola contra uno de ellos, no
cesando en su actitud violenta hasta que se produjeron los disparos.
Por todo ello, el motivo se desestima.
TERCERO.- En el tercer motivo denuncia la vulneración de su derecho a la inviolabilidad del domicilio, ya que
los agentes actuantes accedieron a la vivienda unifamiliar del recurrente, compuesta por vivienda y un pequeño
patio y delimitada respecto del exterior, sin los presupuestos legales que habilitan para ello.
1. El derecho a la inviolabilidad del domicilio es un derecho fundamental del individuo que, según el artículo
18.2 de la Constitución sólo cede en caso de consentimiento del titular; cuando se trate de un delito flagrante,
o cuando medie resolución judicial. En cuanto a qué deba entenderse por domicilio, no todo espacio cerrado
ni todo lugar que necesite el consentimiento del titular para que terceros puedan entrar en él lícitamente
constituyen domicilio. Según ha declarado el Tribunal Constitucional, resaltando el carácter de base material
de la privacidad ( STC 22/1984 ), el domicilio es un «espacio apto para desarrollar vida privada» ( STC 94/1999,
de 31 de mayo , F. 4), un espacio que «entraña una estrecha vinculación con su ámbito de intimidad», «el
reducto último de su intimidad personal y familiar» ( STC 22/1984 , STC 60/1991 y 50/1995 , STC 69/1999, de
26 de abril y STC núm. 283/2000, de 27 de noviembre ). Esta Sala, entre otras en la STS núm. 1108/1999, de 6
de septiembre , ha afirmado que «el domicilio es el lugar cerrado, legítimamente ocupado, en el que transcurre
la vida privada, individual o familiar, aunque la ocupación sea temporal o accidental» ( SSTS 24-10-1992 ,
19-7-1993 y 11-7-1996 ). Se resalta de esta forma la vinculación del concepto de domicilio con la protección
de esferas de privacidad del individuo, lo que conduce a ampliar el concepto jurídico civil o administrativo de
la morada para construir el de domicilio desde la óptica constitucional, como instrumento de protección de
la privacidad.
Encontrarán la protección dispensada al domicilio aquellos lugares en los que, permanente o transitoriamente,
desarrolle el individuo esferas de su privacidad alejadas de la intromisión de terceros no autorizados. En la STS
núm. 436/2001, de 19 de marzo , hemos afirmado que «el concepto subyacente en el artículo 18.2 de la CE ha
de entenderse de modo amplio y flexible ya que trata de defender los ámbitos en los que se desarrolla la vida
privada de las personas, debiendo interpretarse a la luz de los principios que tienden a extender al máximo la
protección a la dignidad y a la intimidad de la persona, al desarrollo de su privacidad a través de la cual proyecta
su "yo anímico" en múltiples direcciones (cfr. Sentencias del TS de 19 enero , 4 de abril 1995 y 30 abril 1996 ).
Como también se ha dicho en la Sentencia de esta Sala, de 7 de noviembre de 1997 , el derecho fundamental
a la intimidad personal ( art. 18.1 CE ) se concreta en la posibilidad de cada ciudadano de erigir ámbitos
privados, es decir, que excluyen la observación de los demás y de las autoridades del Estado. Tal derecho se
deriva directamente del derecho al libre desarrollo de la personalidad ( art. 10.1 CE ). Consecuentemente, la
protección del domicilio no es sino un aspecto de la protección de la intimidad que sirve al libre desarrollo
de la personalidad.
También, en este sentido, el Tribunal Constitucional afirma en la STC 22/1984 , que el derecho a la inviolabilidad
del domicilio constituye un auténtico derecho fundamental de la persona, establecido, según hemos dicho,
para garantizar el ámbito de privacidad de ésta dentro del espacio que la propia persona elige y que tiene que
caracterizarse precisamente por quedar exento o inmune a las invasiones o agresiones exteriores, de otras
personas o de la autoridad pública. Como se ha dicho acertadamente - continúa la sentencia del Tribunal
Constitucional-, el domicilio inviolable es un espacio en el cual el individuo vive sin estar sujeto necesariamente
a los usos y convenciones sociales y ejerce su libertad más íntima. Por ello -concluye-, a través de este derecho
no sólo es objeto de protección el espacio físico en sí mismo considerado, sino lo que en él hay de emanación
de la persona y de esfera privada de ella.
2. En el caso, se recoge en la sentencia impugnada que el lugar por el que pasaron los agentes en el curso
de la persecución al recurrente, es un patio exterior de la vivienda, en el que existe un cierre formado por una
verja abierta que no tiene altura bastante para impedir la visión desde fuera. El recurrente señala que se trata
de una vivienda unifamiliar compuesta por vivienda y un pequeño patio y delimitada respecto al exterior.
Como se alega en el motivo, esta Sala ha reconocido la protección constitucional propia del domicilio al
jardín de un chalet, que circunda el mismo, aunque la puerta de acceso esté abierta ( STS nº 1803/2002, de
4 de noviembre ). Esta consideración de los espacios anexos a una vivienda, con comunicación directa con
la misma, como parte del domicilio, ha sido reconocida en el Pleno no jurisdiccional de esta sala, de 15 de
diciembre de 2016, en el que se acordó que debía considerarse domicilio a efectos penales las dependencias
que mantengan, con la vivienda propiamente dicha, una relación connotada por la contigüidad, el cerramiento
(que no reclama la existencia de un muro), la comunicabilidad o la constitución de una unidad física, esto es, la
formación de un todo. Acuerdo que fue aplicado en la STS nº 154/2017, de 10 de marzo . Se decía en la misma,
FJ 1º, que "Dada la importancia de los valores merecedores de tutela, el concepto de domicilio ha tenido un

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JURISPRUDENCIA

tratamiento potencialmente expansivo. Pero, en su sentido más estricto, aparece estrechamente vinculado
al carácter doméstico de los posibles usos, que suele traducirse en la creación de un ambiente cerrado, o
incluso parcialmente abierto, pero aislado del ambiente externo de algún modo que haga patente la voluntad
de quienes lo habitan de excluir a las personas no autorizadas a entrar o permanecer dentro de él. Por eso,
cuando se plantea alguna duda acerca de la caracterización de un determinado lugar a tales efectos, suele
acudirse a criterios como la estructura del mismo, su destino, el carácter doméstico de las actividades que se
realizan en él, y la potencial indeterminación de estas, por contraste con otros lugares destinados a actividades
específicas, no domésticas en sentido propio".
Dada la configuración del patio, de uso privado, comunicado directamente por una puerta con la vivienda y
aislado del exterior por una verja, debe ser considerado como parte del domicilio, según la doctrina antes
expuesta, de forma que solamente puede entrarse legítimamente en el mismo en los casos permitidos por el
artículo 18.2 de la Constitución , es decir, consentimiento del titular, resolución judicial o flagrante delito.
En el caso, es claro que no existía consentimiento del titular ni resolución judicial que autorizara la entrada.
Tampoco puede apreciarse la existencia de un delito flagrante, pues, aunque se aceptara como cierto, lo que
niega el recurrente, que se hubiera comunicado a los agentes que aquel había proporcionado droga a un
tercero, en momentos significativamente anteriores, tal cosa habría ocurrido tiempo antes de su localización,
y en el momento en el que ésta se produce, seguida de su persecución, no era apreciable externamente y de
forma evidente, la existencia de ningún delito. Por otro lado, en la sentencia impugnada solo se declara probado
que se tuvo conocimiento de que "se dedicaba a la venta al menudeo de sustancias estupefacientes"; que lo
ven salir del domicilio; que interceptan el vehículo; que se identifican con sus placas; y que el recurrente, "ya
percatado de su presencia, sale del vehículo llevando una bolsa en la mano, entra en la finca de su propiedad y
tras recorrer unos metros, tira la bolsa a la finca colindante a través de un muro..." que después saltó. Hechos
de los que tampoco resulta la percepción evidente de la comisión de un delito, ya que en esos momentos aún se
ignoraba el contenido de la bolsa. Solamente sería posible, como efectivamente ocurrió, formular sospechas
o conjeturas.
En la STC 341/1993 , básica en la materia, el Tribunal Constitucional, reconociendo legitimidad al legislador
para definir el concepto de flagrancia, señaló que no es suficiente la urgencia de la intervención para integrar
el concepto de flagrancia, que las expresiones "conocimiento fundado" y "constancia", en cuanto no integran
necesariamente un conocimiento o percepción evidente van notoriamente más allá de aquello que es esencial
o nuclear a la situación de flagrancia. De manera que, "al utilizar tales términos el precepto permite entradas
y registros domiciliarios basados en conjeturas o en sospechas que nunca, por sí mismas, bastarían para
configurar una situación de flagrancia", en referencia al artículo 21.1 de la Ley de Protección de la Seguridad
Ciudadana entonces vigente, cuya inconstitucionalidad declaró. Asimismo se decía en la sentencia citada que
"A los efectos constitucionales que aquí importan no procede, asumir o reconocer como definitiva ninguna de
las varias formulaciones legales, doctrinales o jurisprudenciales, que de la flagrancia se han dado en nuestro
ordenamiento, pero lo que sí resulta inexcusable -y suficiente, a nuestro propósito- es reconocer la arraigada
imagen de la flagrancia como situación fáctica en la que el delincuente es "sorprendido" -visto directamente
o percibido de otro modo- en el momento de delinquir o en circunstancias inmediatas a la perpetración del
ilícito". De modo que un conocimiento o percepción evidente y la situación de urgencia (exigible para impedir la
consumación del delito, obtener la aprehensión del presunto delincuente o evitar la desaparición de los efectos
o instrumentos del delito), se constituyen en las dos notas esenciales o nucleares a la situación constitucional
de flagrancia delictiva, ( STC nº 94/1996, de 28 de mayo , FJ 4). Concluye esta sentencia afirmando que " que
la entrada y registro policial en un domicilio sin previa autorización judicial y sin que medie el consentimiento
expreso de su titular únicamente es admisible desde el punto de vista constitucional ( art. 18.2 C.E .) cuando
dicha injerencia se produzca ante el conocimiento o percepción evidente de que en dicho domicilio se está
cometiendo un delito, y siempre que la intervención policial resulte urgente para impedir su consumación,
detener a la persona supuestamente responsable del mismo, proteger a la víctima o, por último, para evitar la
desaparición de los efectos o instrumentos del delito".
Elementos que aparecen asimismo en el concepto de flagrancia contenido en la redacción actual del artículo
795.1.1º de la LECrim , y que no concurrían en los hechos en el momento en que los agentes decidieron
perseguir al sospechoso entrando en el patio privado de su vivienda particular.
Finalmente, lo dispuesto en el artículo 553 de la LECrim , no permite ampliar por esta vía los supuestos
constitucionalmente establecidos, lo que impide su aplicación prescindiendo de la concurrencia de flagrancia.
Como ha señalado el Tribunal Constitucional en la sentencia antes citada, la previsión contenida en el artículo
18.2 "tiene un carácter rigurosamente "taxativo" ( STC 160/1991 , fundamento jurídico 8º)".
Por lo tanto, debe entenderse que la ocupación de la droga se produjo con vulneración del derecho del
recurrente a la inviolabilidad de su domicilio, por lo que las pruebas obtenidas de esa diligencia están

7
JURISPRUDENCIA

afectadas por la prohibición de valoración del artículo 11.1 de la LOPJ . Ello supone que, en relación con
el delito contra la salud pública, solamente son valorables los efectos encontrados en la entrada y registro
del domicilio autorizado judicialmente, es decir, una bolsa de color transparente con diversos recortes; un
envoltorio conteniendo en su interior 0,119 gramos de heroína al 30,94% de sustancia pura; una bolsa de
plástico transparente conteniendo dos botes medidores; y un papel manuscrito con nombres y cantidades de
euros.
CUARTO.- En el cuarto motivo denuncia vulneración del derecho a la presunción de inocencia.
1. El derecho a la presunción de inocencia reconocido en el artículo 24 CE implica que toda persona acusada de
un delito o falta debe ser considerada inocente hasta que se demuestre su culpabilidad con arreglo a la Ley, y,
por lo tanto, después de un proceso justo, ( artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ;
artículo 6.2 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, y
artículo 14.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ), lo cual supone que se haya desarrollado
una actividad probatoria de cargo con arreglo a las previsiones constitucionales y legales, y por lo tanto
válida, cuyo contenido incriminatorio, racionalmente valorado de acuerdo con las reglas de la lógica, las
máximas de experiencia y los conocimientos científicos, sea suficiente para desvirtuar aquella presunción
inicial, permitiendo al Tribunal alcanzar una certeza objetiva, en tanto que asumible por la generalidad, sobre
la realidad de los hechos ocurridos y la participación del acusado, de manera que con base en la misma
pueda declararlos probados, excluyendo sobre los mismos la existencia de dudas que puedan calificarse como
razonables. El control casacional se orienta a verificar estos extremos, validez y suficiencia de la prueba y
racionalidad en su valoración, sin que suponga una nueva oportunidad para proceder de nuevo a la valoración
del material probatorio, de manera que no es posible que el Tribunal de casación, que no ha presenciado las
pruebas personales practicadas en el plenario, sustituya la realizada por el Tribunal de instancia ante el cual
se practicaron.
No se trata, por lo tanto, de comparar la valoración probatoria efectuada por el Tribunal y la que sostiene la
parte que recurre o cualquier otra posible, sino, más limitadamente, de comprobar, de un lado, la regularidad
de la prueba utilizada, es decir, su ajuste a la Constitución y a la ley, y, de otro lado, la racionalidad del proceso
argumentativo. Esta forma de proceder en el control de la racionalidad del proceso valorativo no implica que
el Tribunal que resuelve el recurso pueda realizar una nueva valoración de las pruebas cuya práctica no ha
presenciado, especialmente las de carácter personal. Se trata, solamente, de comprobar que el Tribunal de
instancia se ha ajustado a las reglas de la lógica, no ha desconocido injustificadamente las máximas de
experiencia y no ha ignorado los conocimientos científicos, y que, por lo tanto, su valoración de las pruebas
no ha sido manifiestamente errónea, absurda, caprichosa o absolutamente inconsistente.
2. En el caso, en lo que se refiere al delito de atentado, el Tribunal dispuso de la testifical de los agentes
que intervinieron en los hechos, cuya declaración presenció bajo los principios de inmediación, contradicción,
oralidad y publicidad, sin que existan razones para rectificar la credibilidad que les reconoció. Las lesiones
que sufrieron, recogidas en el relato fáctico, operan como elementos de corroboración y refuerzo de sus
manifestaciones. El recurrente expone sus dudas respecto a que cuando los agentes fueron comisionados
para realizar funciones de vigilancia, tuvieran ya información procedente de otra persona en cuanto a las
actividades de tráfico de drogas. Pero, en realidad, a los efectos del delito de atentado, la cuestión no es
relevante. Fueran cuales fueran las razones iniciales, los dos agentes policiales estaban vigilando al recurrente,
y cuando observan su presencia, interceptan su vehículo y se identifican, aquel emprende la huida, lo que
justifica su persecución a efectos de su identificación. Y, cuando lo alcanzan se producen los hechos descritos
en la sentencia, consistentes en forcejeos, intimidación y acometimiento físico contra aquellos, que se valoran
como constitutivos de un delito de atentado. Lo cual, junto con la posesión de los efectos contenidos en la
bolsa que portaba, justificaron en aquel momento su detención.
Y, en cuanto al delito de tráfico de drogas, el Tribunal dispuso de los efectos encontrados en el domicilio,
indicativos de que el recurrente se dedicaba a la venta de pequeñas cantidades de heroína, sustancia que él
mismo no consumía, y, además, contó también con la declaración de una testigo que manifestó que en otras
ocasiones le había comprado droga al recurrente.
Por lo tanto, ha existido prueba de cargo bastante y ha sido valorada por el Tribunal de forma racional, por lo
que el motivo se desestima.
QUINTO.- En el motivo quinto, al amparo del artículo 849.2º de la LECrim , denuncia error en la apreciación de
la prueba, y designa como documento del que resulta el informe médico forense de 11 de noviembre de 2016,
que entiende que entra en contradicción con lo manifestado por los agentes en lo que se refiere a la forma en
que se produjeron las lesiones causadas por los disparos.

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JURISPRUDENCIA

1. Como hemos reiterado, los requisitos que ha exigido la jurisprudencia de esta Sala para que este motivo de
casación pueda prosperar son los siguientes: 1) ha de fundarse, en una verdadera prueba documental, y no de
otra clase, como las pruebas personales aunque estén documentadas en la causa; 2) ha de evidenciar el error
de algún dato o elemento fáctico o material de la Sentencia de instancia, por su propio poder demostrativo
directo, es decir, sin precisar de la adición de ninguna otra prueba ni tener que recurrir a conjeturas o complejas
argumentaciones; 3) que el dato que el documento acredite no se encuentre en contradicción con otros
elementos de prueba, pues en esos casos no se trata de un problema de error sino de valoración, la cual
corresponde al Tribunal; y 4) que el dato contradictorio así acreditado documentalmente sea importante en
cuanto tenga virtualidad para modificar alguno de los pronunciamientos del fallo, pues si afecta a elementos
fácticos carentes de tal virtualidad el motivo no puede prosperar ya que, como reiteradamente tiene dicho esta
Sala, el recurso se da contra el fallo y no contra los argumentos de hecho o de derecho que no tienen aptitud
para modificarlo.
Consecuentemente, este motivo de casación no permite una nueva valoración de la prueba documental en su
conjunto ni hace acogible otra argumentación sobre la misma que pudiera conducir a conclusiones distintas
de las reflejadas en el relato fáctico de la sentencia, sino que exclusivamente autoriza la rectificación del relato
de hechos probados para incluir en él un hecho que el Tribunal omitió erróneamente declarar probado, cuando
su existencia resulte incuestionablemente del particular del documento designado, o bien para excluir de dicho
relato un hecho que el Tribunal declaró probado erróneamente, ya que su inexistencia resulta de la misma
forma incuestionable del particular del documento que el recurrente designa.
En cuanto a la prueba pericial, la Sala Segunda -decíamos en la STS 370/2010, 29 de abril - sin ignorar que en
realidad se trata de una prueba personal documentada, lo que exige ciertas cautelas, solo excepcionalmente
ha admitido su virtualidad como fundamentación de la pretensión de modificación del apartado fáctico de
una sentencia, impugnada en casación, en supuestos como los siguientes: a) existiendo un solo dictamen
o varios absolutamente coincidentes y no disponiendo la Audiencia de otras pruebas sobre los mismos
elementos fácticos, el Tribunal haya estimado el dictamen o dictámenes coincidentes como base única de los
hechos declarados probados, pero incorporándolos a dicha declaración de un modo incompleto, fragmentario,
mutilado o contradictorio, de forma que se altere relevantemente su sentido originario; b) cuando contando
solamente con dicho dictamen o dictámenes coincidentes y no concurriendo otras pruebas sobre el mismo
punto fáctico, el Tribunal de instancia haya llegado a conclusiones divergentes con las de los citados informes,
sin expresar las razones que lo justifiquen o sin una explicación razonable.
2. En el caso, el documento designado, de un lado, es una prueba pericial documentada; y, de otro, no es la
única prueba sobre el aspecto cuestionado, pues el Tribunal pudo contar con las declaraciones de los agentes
policiales e incluso con la del propio recurrente. Aspecto, este último, que conduciría a la desestimación del
motivo.
En cualquier caso, el informe médico designado por el recurrente no afirma que las lesiones, necesariamente
hubieran de haber sido causadas estando el recurrente y el agente policial en una determinada posición,
por lo que no puede concluirse que el Tribunal haya consignado como hecho probado un elemento fáctico
desmentido por el documento por su propio poder demostrativo. Por otro lado, es objetivamente difícil de
precisar la posición del recurrente al recibir los impactos, pues, como ya hemos dicho, ha de tenerse en cuenta
que los disparos no tienen lugar en un momento en el que quien dispara y quien es alcanzado por el proyectil
están en una posición estática, sino que, por el contrario, se efectúan por el agente policial cuando el recurrente,
en el suelo, forcejeaba violentamente con otro agente policial, lo que puede implicar con una alta probabilidad
no descartada, un constante cambio de posición relativa respecto del tirador.
Por todo ello, no puede afirmarse que del documento resulte un error del Tribunal al establecer el hecho
probado.
SEXTO.- En el sexto motivo, al amparo del artículo 850.1º de la LECrim , se queja de la denegación de diligencias
de prueba propuestas en el escrito de defensa y al inicio del juicio oral. Consistían en informe del Médico
Forense sobre la forma en la que se produjeron las lesiones causadas por los disparos; oficio al Sergas a fin
de que aporte el parte de asistencia del 061 identificando a los facultativos; oficio al complejo hospitalario
para que aporte el parte de urgencias; oficio al Hospital Montecelo para que aporten los informes médicos
correspondientes a las lesiones del recurrente; y oficio al CNP para determinar a quien está adscrito el revolver
ASTRA, modelo y número que se mencionan. El Tribunal admitió la prueba consistente en el informe forense
y denegó las demás. Posteriormente, el recurrente solicitó una prueba pericial en biomecánica.
1. Sin perjuicio de lo ya dicho en el fundamento jurídico segundo de esta sentencia de casación, ha de señalarse
ahora que todas las pruebas solicitadas por el recurrente estaban orientadas de determinar la forma en la
que se produjeron las lesiones sufridas a consecuencia de los disparos, por lo que no tenían como finalidad

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JURISPRUDENCIA

el ejercicio del derecho de defensa respecto de los hechos que se le imputaban, sino una posible acusación
contra los agentes que intervinieron en los hechos. Pues la constatación de una eventual desproporción en la
reacción de los agentes no suprimiría las pruebas de la acción violenta del recurrente contra ellos.
2. En cualquier caso, como ya hemos reiterado, ha de tenerse en cuenta que, en el análisis de los hechos,
no puede partirse de una posición estática del tirador y del lesionado, dado que los disparos se produjeron
mientras éste, desde el suelo, forcejeaba violentamente con un agente de policía, lo que implica posibles
cambios en la posición relativa de ambos, por lo que las pruebas orientadas a determinar cuál es el orificio
de entrada del proyectil y cuál el de salida, o la pericial en biomecánica, no resultan útiles ni necesarias para
el establecimiento de los hechos.
En consecuencia, el motivo se desestima.
Recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal
SEPTIMO.- En el primer motivo, al amparo del artículo 849.1º de la LECrim , denuncia la indebida inaplicación
del artículo 552.1 o, actualmente, 551.1 CP , en relación al artículo 550. Sostiene el Ministerio Fiscal que la
agresión se produjo con armas.
1. El artículo 552 CP , en la redacción vigente al tiempo de los hechos, preveía la pena superior en grado a
las previstas en el artículo 551, si la agresión se verificara con armas u otro medio peligroso. La agravación
quedaba, pues, limitada a los casos en los que el atentado consistiera en una agresión, sin que fuera aplicable
cuando estuviera constituido por actos de intimidación grave o de resistencia activa también grave ( STS nº
664/2010, de 4 de junio ). La Ley Orgánica 1/2015, que modifica el Código Penal, ha introducido una nueva
redacción, según la cual, la agravación tiene lugar, imponiendo la pena superior en grado, cuando el atentado
se cometa haciendo uso de armas u otros objetos peligrosos.
En la medida en que no es una redacción más beneficiosa no es aplicable a los hechos enjuiciados en esta
causa.
2. En el caso, se declara probado que el recurrente forcejeó con los agentes (agarró a uno de un pie haciéndolo
caer al suelo, agarró con las rodillas la cabeza de otro agente tirándolo al suelo) y procedió a sacar el arma
reglamentaria de uno de ellos dirigiendo el cañón hacia él. Golpeó en el pecho a uno de los agentes y siguió
empuñando el arma en la forma descrita. La conducta constitutiva de delito de atentado se compone en el
caso de varios actos ejecutados en un mismo marco espacio-temporal por lo que integran un solo delito, y
consisten en forcejeos, intimidación con un arma y agresión. Pero en ningún momento se ejecuta una agresión
con el arma. De manera que el riesgo inherente al acto agresivo no se ve incrementado por el uso de un arma
o medio peligroso, que solamente se utilizó para intimidar al agente.
En consecuencia, el motivo se desestima.
OCTAVO.- En el segundo motivo, también con invocación del artículo 849.1º de la LECrim , sostiene el
recurrente la indebida aplicación del artículo 368.2º CP , pues entiende que declarando probada la posesión
de casi 100 gramos de heroína no puede considerarse que los hechos tienen menor entidad.
1. El Ministerio Fiscal plantea su recurso partiendo de la integridad de los hechos declarados probados en la
sentencia impugnada. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta que la estimación de la alegación relativa a la
vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio conduce a suprimir del relato fáctico las menciones
que se refieren a la posesión de la droga y otros objetos que fueron hallados en la bolsa que portaba en el
momento de su detención.
2. De esta forma, solamente puede tenerse en cuenta la posesión de 0119 gramos de heroína al 30,94% de
sustancia pura, junto con los demás objetos encontrados en el registro efectuado en su domicilio. Con esos
datos fácticos la aplicación del artículo 368.2º CP que ha hecho la Audiencia, considerando que los hechos
revisten menor entidad, es correcta conforme a la doctrina de esta Sala.
El motivo se desestima.

FALLO
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido
1º. Estimar parcialmente el recurso de casación interpuesto por la representación procesal de D. Abel , contra
sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección Cuarta, con fecha treinta y uno de enero
de dos mil diecisiete, en causa seguida contra el mismo, por delito contra la salud pública y otros.

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JURISPRUDENCIA

2º. Desestimar el recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal, contra sentencia dictada por la Audiencia
Provincial de Pontevedra, Sección Cuarta, con fecha treinta y uno de enero de dos mil diecisiete, en causa
seguida contra el mismo, por delito contra la salud pública y otros.
3º. Se declaran de oficio las costas correspondientes a sus respectivos recursos.
Comuníquese esta resolución a la mencionada Audiencia a los efectos legales oportunos, con devolución de
la causa que en su día remitió interesando acuse de recibo.
Notifíquese esta resolución a las partes haciéndoles saber que contra la presente no cabe recurso alguno e
insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.
RECURSO CASACION núm.: 1351/2017
Ponente: Excmo. Sr. D. Miguel Colmenero Menendez de Luarca
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. Sonsoles de la Cuesta y de Quero
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Penal

Segunda Sentencia
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Andres Martinez Arrieta
D. Miguel Colmenero Menendez de Luarca
D. Alberto Jorge Barreiro
D. Antonio del Moral Garcia
Dª. Ana Maria Ferrer Garcia
En Madrid, a 12 de marzo de 2018.
Esta sala ha visto la causa incoada por el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción núm. 2 de Villagarcía de Arosa,
procedimiento Abreviado número 37/2016, y seguida ante la Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección
Cuarta, por delito contra la salud pública y otros, contra D. Abel , nacido en VilargarŽcia de Arousa el NUM003
.1969, hijo de Santos y de Ofelia , con DNI número NUM004 y domicilio en CALLE000 , DIRECCION000
número NUM000 , Vilagarcía de Arousa; se ha dictado sentencia que ha sido casada y anulada parcialmente
por la dictada en el día de la fecha por esta Sala integrada como se expresa.
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Miguel Colmenero Menendez de Luarca.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Se reproducen e integran en esta sentencia todos los de la sentencia de instancia parcialmente
rescindida en cuanto no estén afectados por esta resolución.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- De conformidad con los fundamentos de nuestra sentencia de casación, procede, en primer lugar,
suprimir de los hechos probados las menciones relativas a lo hallado en la bolsa que portaba el recurrente,
aunque teniendo en cuenta lo hallado en su domicilio y las pruebas disponibles, se mantiene la condena como
autor de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas que causan grave daño a la salud del artículo
368.2º CP . Y, en segundo lugar, procede dejar sin efecto la responsabilidad personal subsidiaria acordada en
el auto de aclaración y complemento, para el caso de impago de la multa impuesta.

FALLO
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido

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JURISPRUDENCIA

Se mantienen los pronunciamientos de la sentencia de instancia, salvo la condena a una responsabilidad


personal subsidiaria, en caso de impago de la multa, de un día de privación de libertad por cada cuota de 200
euros, que se deja sin efecto.
Notifíquese esta resolución a las partes haciéndoles saber que contra el presente no cabe recurso alguno e
insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.
Andres Martinez Arrieta Miguel Colmenero Menendez de Luarca Alberto Jorge Barreiro
Antonio del Moral Garcia Ana Maria Ferrer Garcia

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