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ABORDAJE PSICOTERAPEUTICO

Los psicólogos desempeñan un papel vital en el tratamiento exitoso de los trastornos en la


alimentación. Estos son miembros integrales de un equipo multidisciplinario que puede ser
necesario para brindar la atención adecuada al paciente. Como parte de este tratamiento, se
puede consultar a un médico para descartar enfermedades y determinar si el paciente corre
peligro físico inmediato. Se puede solicitar a un nutricionista que ayude a evaluar y mejorar el
consumo nutricional.

Una vez que el psicólogo ha identificado problemas importantes que requieren atención, y
desarrollado un plan de tratamiento, ayuda al paciente a reemplazar pensamientos y conductas
destructivos por otros más positivos. Por ejemplo, el psicólogo y paciente pueden trabajar juntos
para concentrarse en la salud en lugar del peso. El paciente puede llevar un diario de comidas
con el fin de crear más conciencia de los tipos de situaciones que desencadenan el comer
compulsivamente.

Sin embargo, simplemente cambiar los pensamientos y conductas del paciente no es suficiente.
Para garantizar una recuperación duradera, los psicólogos y pacientes deben trabajar juntos para
explorar los problemas psicológicos subyacentes al trastorno de la alimentación. La psicoterapia
puede ser necesaria para concentrarse en mejorar las relaciones personales del paciente y
puede involucrar ayudarlo a ir más allá del hecho o situación que desencadenó el trastorno en
primer lugar. La terapia de grupo también puede resultar útil.

Algunos pacientes, en especial aquellos con bulimia, pueden beneficiarse con la medicación. Sin
embargo es importante recordar que la medicación debe usarse en combinación con
psicoterapia, no para reemplazarla. Los pacientes a quienes se les aconseja tomar medicación
deben conocer los posibles efectos colaterales y la necesidad de una supervisión directa del
médico.

La mayoría de los casos de trastornos en la alimentación pueden ser tratados exitosamente por
profesionales de la atención médica de salud mental y de salud adecuadamente capacitados.
Hay que tener en cuenta, que los tratamientos no dan resultados en un corto plazo. Para muchos
pacientes, el tratamiento puede ser a largo plazo.

Incorporar la terapia familiar o de pareja en la atención del paciente puede ayudar a prevenir
recaídas al resolver los problemas interpersonales relacionados con el trastorno de la
alimentación. Los terapeutas pueden guiar a los familiares para que entiendan el trastorno del
paciente y aprendan nuevas técnicas para sobrellevar los problemas. Los grupos de apoyo
también pueden colaborar.