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G r a m á t ic a

D e sc r ipt iv a
de la L en g u a
E spañola

Las construcciones
sintácticas fundamentales
Relaciones temporales ,
aspectuales y modales
D irigida p o r
Ig n a c io B o s q u e
y
V io leta D e m o n t e

ES PASA
I.a G ram ática D escriptiva île la Lengua Española es la obra de
consulta más detallada publicada hasta la fecha sobre la sintaxis y
la m orfología del español. Esta gram ática, que no es teórica ni
tam poco norm ativa, constituye una descripción m inuciosa de la
estructura de nuestra lengua en la que tienen igualmente cabida los
análisis tradicionales y las aportaciones modernas. La obra se apoya
en una amplia bibliografía, pero a la vez se presenta sin aparato
formal alguno y sus descripciones se formulan con un vocabulario
sencillo, común a la mayor parte de los enfoques existentes. Ha sido
preparada por más de setenta especialistas, coordinados en un único
proyecto editorial por Ignacio Bosque, miembro de la Real Academia
Española y cated rático de Lengua E spañola en la U niversidad
Complutense de M adrid, y Violeta Demonte, catedrática de Lengua
Española en la Universidad A utónom a de M adrid. La gramática se
dirige al numeroso conjunto de profesores, estudiantes e investigadores
que poseen alguna relación profesional con el idioma español en los
m últiples á m b ito s que a b a rc a n su e stu d io y su enseñanza.

COLECCIÓN NEBRIJA Y BELLO

Con esta colección, que se inauguraba en 1994 con la publicación


de la Gramática tic la Lengua Española de Emilio Alarcos, se rinde
hom enaje a dos de los más insignes estudiosos de nuestra lengua:
Elio Antonio de Nebrija, autor de la primera Gramática castellana,
publicada en 1492, y el venezolano Andrés Bello, cuyos estudios
gramaticales sobre el español, realizados en el siglo XIX, han servido
de base e inspiración a los más prestigiosos lingüistas de nuestro
siglo, tanto en España como en América. La Real Academia Española,
fiel a su propósito de publicar en esta colección obras gramaticales
de los primeros especialistas, tanto de la propia Academia como de
la Universidad, acoge ahora en ella la Gramática Descriptiva de la
Lengua Española, dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte.

ES PASA
R eal A c a d e m ia E spa ñ o la
C O L E C C I Ó N NEBRIJA Y BELLO

G r a m á t ic a
D e s c r ip t iv a
de la L engua
E s p a ñ o la

2
Las construcciones
sintácticas fundamentales
Relaciones temporales,
aspectuales y modales
-------------— . Dirigida por —— —
I g n a c io b o s q u e
y
V io l e t a D e m o n t e

ES PASA
© R e a l A c a d e m ia E s p a ñ o l a
C o l e c c ió n N e b r t ja y B e l l o

© Ignacio Bosque Muñoz y Violeta Demonte Barreto, 1999

© Fundación José Ortega y Gasset, 1999

ESPASA

© De esta edición: Espasa Calpe, S. A., Madrid, 1999

Primera edición: octubre, 1999


Tercera reimpresión: marzo, 2000

Diseño: Juan Pablo Rada

Depósito legal: M. 4.611-2000


ISBN: 84-239-7917-2 (Obra completa)
ISBN: 84-239-7919-9 (Tomo 2)

E sta obra ha sido parcialm ente financiada gracias al proyecto D G IC Y T PB 93-0013 y a la acción
especial APC97-0095 de la Dirección General de Investigación Científica y Técnica

R eservados todos los derechos. No se perm ite reproducir, alm acenar en sistem as de recuperación
de la inform ación ni tran sm itir alguna parte de esta publicación, cualquiera que sea el m edio em ­
p le a d o — electrónico, m ecánico, fotocopia, grabación, etc.— , sin el perm iso previo de los titulares
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)
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Im presión: Rotapapel, S. L.

E ditorial E spasa Calpe, S. A.


Carretera de Irún, km 12,200
28049 M adrid
VOLUMEN 2
SEGUNDA PARTE. LAS CONSTRUCCIONES SINTÁCTICAS FUNDAMENTALES
Capítulo 24. Transitividad e intransitividad, por Héctor Campos ........................................... 1519
Capítulo 25. Construcciones inacusativas y pasivas, por A m aya Menclikoetxea ................... 1575
Capítulo 26. Construcciones con se: Medias, pasivas e impersonales, por Amaya Mendi-
koetxea ................................................................................................................................................... 1631
Capítulo 27. Construcciones impersonales no reflejas, por Olga Fernández Soriano y Su­
sana Táboas Baylín ............................................................................................................................ 1723
Capítulo 28. El com plem ento directo preposicional, por Esther Toirego Salcedo .............. 1779
Capítulo 29. Los complementos de régim en verbal, por Rafael Cano Aguilar ................... 1807
Capítulo 30. Los dativos, por Salvador Gutiéirez Ordóñez ....................................................... 1855
Capítulo 31. Relaciones entre las construcciones interrogativas, exclamativas y relativas,
por Heles Contreras ......................................................................................................................... 1931
Capítulo 32. La subordinación sustantiva: Las subordinadas enunciativas en los comple­
m entos verbales, por Nicole Delbecque y Béatrice Lamiroy ................................................... 1965
Capítulo 33. La subordinación sustantiva: Las subordinadas enunciativas en los comple­
m entos nominales, por Manuel Leonetti .................................................................................... 2083
Capítulo 34. La variación en las subordinadas sustantivas: Dequeísmo y queísmo, por
Leonardo Gómez Torrego ................................................................................................................. 2105
Capítulo 35. La subordinación sustantiva: La interrogación indirecta, por Margarita
Suñer ...................................................................................................................................................... 2149
Capítulo 36. El infinitivo, por M. Llutsa Hernanz .................................................... ................ 2197
Capítulo 37. La predicación: Las oraciones copulativas, por M " Jesús Fernández Leborans 2357
Capítulo 38. La predicación: Los com plementos predicativos,por VioletaDemonte y Pas­
cual José Masullo 2461
Capítulo 39. La predicación: La predicación no copulativa. Las construcciones absolutas,
por M. Lluïsa Hernanz y Avel-lina Suñer Gratacos ................................................................... 2525
Capítulo 40. La negación, por Cristina Sánchez López .................................................... 2561
Capítulo 41. La coordinación, por José Camacho ............................................................. 2635
Capítulo 42. La concordancia, por José A ntonio Martínez .............................................. 2695
Capítulo 43. La elipsis, por José M.“ Brucart ...................................................................... 2787

TERCERA PARTE. RELACIONES TEM PORALES, ASPECTUALES Y MODALES


Capítulo 44. El tiem po verbal. Los tiempos simples, por Guillenno Rojo y Alexandre Veiga. 2867
Capítulo 45. Los tiem pos compuestos, por Nelson Cartagena ................................................... 2935
Capítulo 46. El aspecto léxico, por Elena de Miguel .......................................................; .......... 2977
Capítulo 47. El tiem po verbal y la sintaxis oracional. La consecutio tem ponmi, por Ángeles
Carrasco Gutiérrez .............................................................................................................................. 3061
Capítulo 48. Los complementos adverbiales tem porales. La subordinación tem poral, por
Luis García Fernández ..................................................................................................................... 3129
Capítulo 49. M odo y m odalidad. El m odo en las subordinadas sustantivas, por Emilio
Ridruejo ................................................................................................................................................ 3209
Capítulo 50. El m odo en las subordinadas relativas y adverbiales, por Manuel Pérez Sal-
danya ...................................................................................................................................................... 3253
Capítulo 51. Los verbos auxiliares. Las perífrasis verbales de infinitivo, por Leonardo
Gómez Torrego ................................................................................................................................... 3323
Capítulo 52. Las perífrasis verbales de gerundio y participio, por Alicia Yllera ................. 3391
Capítulo 53. Las construcciones de gerundio, por Marina Fernández Lagunilla ................... 3443
Se g u n d a parte

L a s c o n s t r u c c io n e s s in t á c t ic a s f u n d a m e n t a l e s
24
TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD
H éctor C am pos
Georgetown University

ÍN D ICE

24.1. Predicación, complementos y transitividad


24.1.1. La noción ‘transitividad’
24.1.2. Tipos de predicación: complementos y transitividad
24.1.3. La transitividad: ¿propiedad de la construcción o del verbo?

24.2. El complemento directo


24.2.1. Criterios sintácticos para determ inar el complemento directo
24.2.2. Papeles semánticos que puede desem peñar el complemento directo
24.2.3. Complementos directos aum entados por un elemento predicativo
24.2.4. Sujetos acusativos dentro de cláusulas no temporalizadas

24.3. El complemento indirecto


24.3.1. Selección sintáctica del complemento indirecto
24.3.2. Selección semántica del complemento indirecto
24.3.3. Dos superclases de complementos indirectos
24.3.4. Complementos indirectos con a y con para
24.3.5. Complementos indirectos reduplicados y sin reduplicar
24.3.6. Sobre el estatus categoríal de los complementos indirectos
24.3.7. Sobre los verbos de actitud afectiva y su doble condición
24.3.8. Complementos indirectos de sustantivos y adjetivos

24.4. Verbos intransitivos


24.4.1. Tipos de verbos intransitivos
24.4.2. Verbos intransitivos y verbos inacusativos

24.5. Variación dialectal en construcciones con complementos directos e indirectos

R e f e r e n c ia s b ib l io g r á f ic a s
1521 Predicación, complementos y transitividad 24 .1.1

24.1. Predicación, complementos y transitividad

24.1.1. La noción ‘transitividad’

En las gramáticas latinas el término transitivus se oponía al término inmanens. 1


Oraciones transitivas eran aquellas que podían pasar (trans + iré) de activas a pa­
sivas. E sta es la definición que se adopta en gramáticas descriptivas tradicionales
como la de Alonso y Henríquez U reña (1964), así como en los sistemas transfor-
macionales de Babcock (1970) y Gross (1971), en los cuales ‘transitividad’ se en­
tiende como la posible ‘convertibilidad’ o ‘transform abilidad’ desde una construcción
activa a una construcción pasiva o pasiva media. Según esta definición, sin embargo,
verbos como ver o tener serían intransitivos ya que no perm iten tal convertibilidad
de una oración activa a una pasiva.
Por otra parte, en las gramáticas con base escolástica, el término ‘transitivo’ se
aplica al verbo que es capaz de ‘pasar’ su acción al complemento. Esta segunda
definición es la que se adopta en la R A E 1931: § 81c, según la cual «transitivo es
el verbo cuya acción recae o puede recaer en la persona o cosa que es término o
complemento de oración» en tanto que intransitivo es aquel verbo «cuya acción no
pasa de una persona o cosa a otra» (§ 81d). Pero, como observara Jespersen (1975),
este criterio no es adecuado para explicar la transitividad de verbos como temer o
ver, en los cuales no hay tal ‘traspaso’ de ninguna acción.
D entro del marco de la lingüística estructural, aparte del trabajo seminal de
Blinkenberg (1960), ha habido pocos estudios sobre la transitividad. Como bien
apunta Cano A guilar (1981), quizás esto se deba en gran parte al hecho de que
para Saussure (1969: 209) la sintaxis era considerada parte del ‘habla’ y no de la
‘lengua’. Este mismo razonam iento lo aplica Alarcos (1970: 113) al postular que
la transitividad es más bien parte del habla (o de la norm a) que de la lengua.
Coincide con esta opinión M orera (1989: 44), según quien «... resulta más lógico
pensar... que la transitividad o intransitividad de un verbo no depende de su signi­
ficación léxica ni, por supuesto, de su significación categorial, sino de los usos, de
las interpretaciones conceptuales que los hablantes le hayan atribuido a lo largo de
la historia de la lengua. Se trata, por lo tanto, de un hecho de parole». Para Hjelms-
lev (1972), no obstante, la transitividad sigue del hecho sintagmático de que un verbo
tiene la capacidad de ‘regir’ a sus complementos. P ara Hjelmslev, además, «rección
es determinación», es decir, el verbo determ ina el tipo de complemento que rige.
Esta propuesta se elabora en Tesniére 1966: 103, donde se proponen dos planos
lingüísticos: un plano de conexiones estructurales y otro de conexiones semánticas.
En el plano sintáctico, el verbo es el elem ento regente del cual dependen los com ­
plementos subordinados. En el plano semántico, el verbo es el determinado y el
sustantivo-objeto viene a com pletar su significado, de allí el término de ‘comple­
m ento’. Verbo transitivo, entonces, es aquel que tiene la capacidad de aparecer con
un complemento directo, el cual está regido por el verbo y el cual completa el
significado del verbo. Esta idea de rección aparece implícita en la definición de
transitividad de Bello. Para Bello (1847: § 731) «proposición transitiva» es «aquella
en que el verbo está modificado por un acusativo» y «proposición intransitiva» sería

1 P a ra m ay o re s d e ta lle s s o b re la n o c ió n d e ‘tra n s itiv id a d ’ e n d ife re n te s e n fo q u e s g ra m a tic a le s, v é a se C a n o A g u ila r


1981.
24.1.2 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1522

«aquella en la que el verbo carece de complemento acusativo» (§ 736). La R A E


(1931: § 240a) también se hace eco de esta propuesta, al observar que «la división
de los verbos activos en transitivos o intransitivos se funda en la aptitud de los
mismos para poder tener o no [...] un complemento directo». E stá implícito en estas
definiciones el concepto de rección sintáctica, ignorando la rección semántica que
acompaña a dicha rección sintáctica.
D entro del m arco de la gramática generativa, el complemento directo se define
en base a la posición del sintagma nominal y a la relación que tiene con el verbo.
E l ‘dominio’ es un concepto estructural y se dice que un elem ento x ‘dom ina’ a un
elem ento y si x está por sobre y cubriendo a y. En el diagrama de (1), vemos que
SV domina a V y SN2, de la misma form a que O domina a SN y SV. Así, Chomsky
(1965: 71) define al ‘com plem ento directo’ como la relación entre el sintagma no­
minal y el verbo dentro del sintagma verbal, en la cual el complemento directo (SN2)
es el constituyente dom inado por el sintagma verbal (SV) en (1). D e la misma
m anera se podría definir la noción de ‘sujeto’, donde el sujeto (S N J sería el sin­
tagma dominado por el nodulo O.

(1) [0 SNj [sv V SNJ]

Sugiere Chomsky (1965: 93) que «la especificación del rasgo [+ Transitivo]
puede ser considerada como una simple notación que indica aparición en el entorno
_ . S N [sintagma nominal]... Considerarem os verbos transitivos a aquellos que apa­
recen especificados positivamente para el rasgo contextual [ SN]...» E n este sis­
tema, entonces, verbo transitivo sería aquel que aparece con un sintagma nominal
como complemento en una estructura como la de (1). No sólo se especifica en la
entrada léxica si el verbo puede o no llevar un complemento directo; se incluye
además información semántica sobre el sintagma nominal que desem peñará el papel
de complemento directo. Se viene a captar así el plano estructural y el plano se­
mántico que propusiera Tesniére (1966).

24.1.2. Tipos de predicación, complementos y transitividad

Según la naturaleza del predicado, una oración puede ser atributiva o predi­
cativa. Cuando el predicado expresa una cualidad del sujeto hablamos de una ‘ora­
ción atributiva’ [—» Cap. 37]:

(2) a. Maggie es la m am á de Gabrielita.


b. Patty está contenta con su trabajo.

La relación semántica entre el sujeto y el predicado en estos casos puede ser


ecuativa o identificativa, puede indicar una relación de inclusión, pertenencia o cla­
sificación del sujeto, o puede expresar una cualidad del sujeto [—> § 37.2],2
O ració n predicativa’, por otra parte, es aquella que expresa un fenóm eno o
situación en los que participa el su jeto :3

2 V é a s e H e r n á n d e z A lo n so 1986: 73-74.
3 V é a s e G ili G a y a 1943: § 49.
1523 Predicación, complementos y transitividad 24 .1.2

(3) a.Pablo lee historietas de aventuras.


b. Guillermo estudió mucho este año.

El verbo puede ejercer una predicación completa o incom pleta.4 Se tiene una
‘predicación com pleta’ cuando el verbo expresa por sí solo lo que se desea decir del
sujeto. Este caso se ejemplifica en (4):

(4) El árbol floreció.

A veces pueden aparecer otros elementos junto al verbo, los cuales vienen a
com pletar lo que se quiere decir del sujeto. Este es el caso de la ‘predicación in­
com pleta’. En este grupo incluimos también los verbos copulativos de (2 ):5

(5) a. Maggie le compró un vestido a Gabrielita.


b. Roberto trabajó el fin de semana pasado.
c. Maggie es la mam á de Gabrielita.

Las frases que completan la predicación del verbo de (5) se denominan ‘com­
plem entos’. Según la R A E (1973: § 3.4.3), ‘complemento u objeto directo’ es el
sintagma que «precisa la significación del verbo [transitivo], y denota a la vez
el objeto (persona, animal o cosa) en que recae directam ente la acción expresada
por aquel». En (5a), un vestido desempeña el papel de complemento directo. ‘Com ­
plemento indirecto’ es aquel «que expresa la persona, animal o cosa en que se
cumple o term ina la acción del verbo [transitivo] ejercida ya sobre el complemento
directo». En (5a), Gabrielita es el complemento indirecto. ‘Complemento circuns­
tancial’ es el sintagma que «determ ina o modifica la significación del verbo, deno­
tando una circunstancia de lugar, tiempo, modo, materia, contenido, etc.». En (5b),
el fin de semana pasado es un ‘com plem ento circunstancial’. Llamaremos aquí ‘com­
plemento atributivo’ (o ‘atributo’) al complemento de un verbo copulativo. Así en
(5c), la mamá de Gabrielita es el complemento atributivo del verbo copulativo ser.
Obsérvense ahora los ejemplos de (6):

' (6) a. Guillermo hace sus tareas en la biblioteca.


b. *Guillermo hace.
c. Guillermo hace sus tareas.

Según nuestras definiciones anteriores, en (6a), el verbo hacer cuenta con dos
complementos, uno directo (sus tareas) y uno circunstancial (en la biblioteca). En
(6b) no se puede om itir el complemento directo. Sin embargo, como se puede ver
en (6c), el com plem ento circunstancial puede omitirse sin incurrir en agramaticali­
dad. No obstante, no siempre puede estar ausente el complemento circunstancial.
Considérense los ejemplos de (7):

(7) a. Pablo puso los pollos en el corral.


b. *Pablo puso en el corral.

4 V é a se R A E 1973: § 3.4.1.
5 O tr o s v e rb o s co p u la tiv o s son estar, ser, parecer y sem ejar, e n tr e o tro s.
24.1.2 TRANSITIVIDAD E INTRANS ITI VID AD 1524

c. *Pablo puso los pollos.


d. *Pablo puso.

En (7) tenem os el verbo poner, que requiere dos complementos: uno directo
(los pollos) y un complemento locativo (en el conal), que parece circunstancial. A l
igual que en (6), el com plem ento directo no puede omitirse. Se observa en (7c) que
el complemento locativo tam poco puede omitirse sin incurrir en agramaticalidad.
Vemos en (7d) que con el verbo poner tanto el complemento directo como el lo­
cativo son obligatorios. D enom inarem os ‘complementos arguméntales’ a aquellos
complementos que son requeridos por el verbo para completar su predicación. Así,
sus tareas en (6a), al igual que los pollos y en el corral en (7a), son complementos
arguméntales, ya que sin ellos la oración es agramatical. En el caso de en el corral
diremos que se trata de un com plem ento argumentai locativo. D enom inarem os
‘complementos periféricos’ o adjuntos a aquellos complementos que vienen a com­
pletar la predicación del verbo, pero que no son estrictamente requeridos por él.
Por lo tanto, en la biblioteca en (6a) sería un complemento circunstancial periférico.
Habiendo definido ya los diferentes tipos de complementos, podemos pasar a
la noción de ‘transitividad’. Según la R A E (1973: § 3.5.1), ‘verbo transitivo’ es aquel
verbo que tiene un com plem ento directo. ‘Verbo intransitivo’ es aquel que no apa­
rece con un com plem ento directo, aunque aparezca con otros complementos. D e
esta m anera, comprar en (5a), hacer en (6a) y poner en (7a) son verbos transitivos,
en tanto que florecer en (4) y trabajar en (5b) son verbos intransitivos. Con los
conceptos definidos anteriorm ente podem os deducir la transitividad de estos verbos.
¿Cuán general es esta definición? ¿Qué decir del verbo copulativo ser en (2a)?
¿Podemos considerarlo verbo transitivo?
Según la definición de complemento directo que adoptamos anteriorm ente, el
sintagma nominal la m amá de Gabrielita no sería un complemento directo ya que
no recae en él ninguna acción. Pero por esta definición tampoco se considerarían
verbos transitivos los verbos de posesión como tener o incluir, los verbos de percep­
ción sensorial como ver u oír, los verbos de percepción intelectual como saber o
entender, los verbos de voluntad como querer y los verbos de afección como temer
o amar, entre otros, ya que estos verbos no expresan acción. Vemos que esta defi­
nición de la R A E de ‘verbo transitivo’ no acomoda todos los casos de verbos tran ­
sitivos. Para incorporar estos casos, y modificando la definición anterior, podríamos
proponer que complemento u objeto directo es el sintagma que precisa la signifi­
cación del verbo, un verbo transitivo, denotando el objeto (persona, animal o cosa)
en que recae directam ente la acción, proceso o estado expresado por el verbo. Pe­
ro en este caso tam poco es obvio por qué hemos de limitar la noción de comple­
m ento directo a objetos (personas, animales o cosas). Tan complemento directo sería
la película en (8a) como la destmcción en (8b), si bien esta no representa ninguna
persona, animal o cosa:

(8) a. Vimos la película.


b. Vimos la destrucción de la ciudad.

A doptando las posturas de Tesniére (1966) y concordando con los postulados


de la gramática generativa, m antendrem os aquí que verbo transitivo es aquel que
aparece con un sintagma nominal de complemento, al cual rige tanto sintáctica como
1525 Predicación, complementos y transitividad 24 .1.2

semánticamente [Para las oraciones —>· Caps. 32 a 35], En (8) las frases nominales
la película y la destrucción de la ciudad están regidas sintáctica y semánticamente
por el verbo. La rección sintáctica la vemos en el hecho de que es el verbo el que
determ ina que ha de llevar un sintagma nominal como complemento [—>- 29.1].
Este complemento es un complemento nuclear. Semánticamente, es el verbo el que
también determ ina que esta frase nominal tenga que ser algo ‘visible’.
Volvamos ahora al caso del complemento atributivo de (2a), que se repite aquí
como (9a):

(9) a. Maggie es la mam á de Gabrielita.


b. *Maggie está la mamá de Gabrielita.

En (9a) el verbo ser rige sintácticamente a la mamá de Gabrielita. De allí que


el verbo estar no pueda aparecer en el mismo contexto, como se ve en (9b). Esto
se debe a que en tanto el verbo ser requiere de un sintagma nominal como com­
plemento, el verbo estar no lo perm ite [—» §§ 37.2.2 y 37.6.2], Sin embargo, el verbo
copulativo ser no parece regir sem ánticam ente al complemento la mamá de Gabrie­
lita, sino que más bien es el complemento atributivo la mamá de Gabrielita el que
determ ina el posible sujeto en (9a). Esto se dem uestra en (10):

(10) a. # E sta roca es la mamá de Gabrielita.


b. Esta roca es un símbolo de paz.

Una roca no puede ser la m adre de Gabrielita. D e allí la desviación semántica


de (10a), que indicamos con el símbolo Sin embargo, una roca sí puede ser un
símbolo de paz. Se explica así la gramaticalidad de (10b). Si fuera el verbo ser el
que rigiera al sujeto, esperaríamos que esta roca fuera posible tanto en (10a) como
en (10b). En las oraciones copulativas el verbo rige sintácticamente al complemento
atributivo, pero no lo rige semánticamente; más bien, es el complemento atributivo
el que rige sem ánticam ente al sujeto. De allí la observación de las gramáticas tra­
dicionales de que un verbo copulativo es simplemente un ‘nexo’ entre el sujeto y el
predicado.6 Ya que el verbo copulativo no rige sem ánticamente a su complemento
en (9a), el sintagma nominal la mamá de Gabrielita no es un complemento directo
de la cópula ser. Por lo tanto, el verbo ser no es un verbo transitivo.
Tal conclusión puede sorprendernos, ya que los complementos de los verbos
copulativos son pronominalizables por el pronom bre clítico neutro lo:

(11) a. — ¿Maggie es la mamá de Gabrielita?


—Sí, lo es.
b. — ¿Patty está contenta con su trabajo?
—Sí, lo está.

(> G ilí G a y a (1943: § 42) o b serva so b re los v e rb o s co p u lativ o s: «se lla m an copulativos p o rq u e su m isió n [en las o ra c io ­
n es! se re d u c e a se rv ir d e nexo e n lr e el su je to y el p re d ic a d o sin q u e a ñ a d a n n a d a al sig n ificad o d e la o ración». Si bien
el v e rb o ser p u e d e n o a ñ a d ir n a d a al sig n ificad o d e la o rac ió n , o íro s v e rb o s c o p u la tiv o s c o m o estar o parecer sí co n llev an
significado, E n u n a o rac ió n p red ic a tiv a , el v e rb o p red ic a y d e te rm in a a su s a rg u m e n to s. E n u n a o ra c ió n atrib u tiv a , n o es
el v erbo, sino el c o m p le m e n to atrib u tiv o , el q u e rec o n o c e a su s a rg u m e n to s.
24.1.3 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1526

Este pronom bre clítico parece ser acusativo, lo cual podría llevarnos a pensar
que los complementos de (11) son realm ente complementos directos. Estos datos
ponen en duda nuestra definición de ‘transitividad’.
Esta paradoja dem uestra lo escurridiza que es la noción de transitividad. En
los ejemplos de (12), el verbo rige sintácticamente de igual m anera a todas las frases
entre corchetes de (12):

(12) a. Maggie es [la mamá de Gabrielita].


b. Vimos [a Ximena] en el centro.
c. Le escribí [a Choche] ayer.
d. Soñé [con Dénisse] anoche.

Las cuatro frases entre corchetes son igualmente nucleares en su relación con
el verbo. Y sem ánticam ente en (12b), (12c) y (12d), el verbo rige tanto a las frases
a Ximena y a Choche como al sintagma preposicional con Denisse. El sintagma
nominal la mamá de Gabrielita en (12a), si bien está regido sintácticamente por el
verbo copulativo, no lo está semánticamente; más bien, es el complemento atributivo
el que rige sem ánticam ente al sujeto. Si la condición para la transitividad es que el
verbo rija sintáctica y sem ánticam ente a un sintagma nominal, sólo en los casos (12b)
y (12c) tendríam os verbos transitivos.
Para definir ‘transitividad’, la única noción relevante parece ser la de ‘rección’
sintáctica y semántica, entendiendo por la prim era la determinación de una categoría
específica por parte de un núcleo (en nuestro caso un verbo que rige a una frase
nominal) y por la segunda, la determinación de ciertos rasgos semánticos por el
mismo núcleo. Por lo tanto, ni (12a) ni (12d) serán considerados como verbos tran­
sitivos. En estas nociones antes señaladas centrarem os nuestro estudio de los dife­
rentes tipos de complementos.

24.1.3. La transitividad: ¿propiedad de la construcción o del verbo?

Muchos verbos transitivos pueden aparecer sin el complemento directo cuando


este es definido. Obsérvese el par de ejemplos de (13), tomados de la RA E 1973:
§ 3.5.1: 7

(13) a. Elalumno estudia con ahínco las lecciones,


b. El alumno estudia con ahínco.

Se observa en la R A E 1973 que el uso explícito del complemento directo de­


pende de la «intención expresiva del hablante en cada ocasión concreta del habla
real» (§ 3.5.1). Sin embargo, esta intención expresiva parece regulada por el verbo.
En los ejemplos de (14) no es posible usar el verbo sin el complemento directo:

(14) a. El alumno hizo con ahínco lastareas,


b. *E1 alumno hizo con ahínco.

7 E sto s v e rb o s son los q u e en R A E 1973: § 3.5.1 se d e n o m in a n ‘v e rb o s a b s o lu to s ’,


1527 Predicación, complementos y transitividad 24 .1.3

Por otra parte, algunos verbos que norm alm ente se usan intransitivamente pue­
den aparecer con un complemento directo [—> § 25.1.1.1]:8

(15) a. A ntonio murió en el hospital.


b. Antonio murió en el hospital una m uerte piadosa.

E sta propiedad tampoco aplica a cualquier verbo intransitivo, como se m uestra


en (16):

(16) a. Antonio trabajó en la biblioteca.


b. *Antonio trabajó un trabajo en la biblioteca.

La posibilidad de usar un verbo transitiva o intransitivamente con un comple­


m ento definido depende del verbo mismo, como se ha demostrado anteriorm ente.
Sin embargo, cuando el complemento directo es indefinido, siempre es posible usar
intransitivam ente el v e rb o :9

(17) a. — ¿Necesitas dinero?


b. —Sí, necesito, pero me da vergüenza pedir.

Este proceso es mucho más general que el observado en (13). E n tanto que el
uso transitivo o intransitivo de los verbos en los ejemplos (13) a (16) depende del
verbo en cuestión, el uso transitivo o intransitivo del verbo en (17) depende de la
naturaleza específica o no específica del complemento, y, por lo tanto, de la cons­
trucción [ - > §§ 12.1.1.4 y 12.3.2], 10
Se concluye en la R A E 1973: § 3.4.1, que «al hablar de predicación completa
o incompleta nos referimos a cada caso concreto, y no a la naturaleza del verbo en
cuestión, según hemos visto en los ejemplos anteriores, donde un mismo verbo pue­
de llevar complementos o carecer de ellos». Esta misma conclusión encontram os en
Alcina y Blecua 1975: § 7.2.1.2, donde se señala que «...gran parte de verbos se
emplean unas veces con complemento directo y otras sin él, lo cual permite pensar
que los verbos no son, sino que se construyen como transitivos o como intransitivos».
1 Hay dos m aneras de interpretar los datos que se presentan en (13). En un nivel
puram ente oral o fonético, sí parece que el verbo estudiar puede usarse transitiva o
intransitivamente. Sin embargo, en un nivel mental o interpretativo, incluso en (13b)
hay un com plem ento directo que interpretam os, aunque no se encuentre realizado
fonéticam ente. En (13b) entendem os que hay «algo» que el alumno estudia con
ahínco. D esde el punto de vista interpretativo, por lo tanto, el verbo sigue siendo
transitivo, si bien en su apariencia externa es intransitivo. Es una propiedad léxica
de cada verbo específico el que pueda o no aparecer con un complemento directo
a nivel fonético. Pero vemos que, aun cuando en el nivel fonético estos verbos
aparezcan sin complemento, m entalm ente todavía interpretam os un complemento
directo. 11

8 E je m p lo s to m a d o s d e la R A E 1973: § 3.5.1 (v éase ta m b ié n el § 3.5. le). E sto s c o m p le m e n to s son llam ad o s ta m b ié n


‘in te r n o s ’ o ‘tau to ló g ic o s ’. O tro s caso s se ría n vivir la vida, so ñ a r u n sueño, c a m in a r u n ca m in o , ir un ca m in o , etc.
g E n a lg u n o s d iale c to s es p o sib le u sa r el c lítico d e fin id o in clu so en e s to s casos: — ¿ T ien es dinero? — Sí, lo tengo.
111 P a ra m ay o re s d e ta lle s so b re e sta c o n stru c ció n , v é a se C a m p o s 1986 a, b.
11 L os v e rb o s q u e m ás se p re s ta n a e ste tip o d e c o n stru c cio n e s, lla m ad a s d e v e rb o tra n sitiv o a b s o lu to (o uso a b s o lu to
24.1.3 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1528

Los ejemplos de los verbos con complementos internos o tautológicos como


(15) pertenecen a clases léxicas definidas. La caracterización léxica de estos verbos
tendrá que especificar que estos verbos pueden aparecer sólo con un complemento
interno, el cual es optativo. Así, fonéticam ente, estos verbos de transitividad cognada
pueden aparecer como transitivos o intransitivos. Sin embargo, siempre se interpre­
tarán como transitivos, por lo que el complemento tautológico viene a ser casi re ­
dundante en cuanto a la interpretación del mismo verbo.
M ientras que los casos de (13) y (15) los explicamos como propiedad léxica de
los verbos en cuestión, el caso de los verbos de (17) se explica como propiedad
de la construcción. E n el caso de (17), es posible dem ostrar que hay un comple­
m ento directo, aunque este aparezca silente. Considérense los pequeños diálogos de
(18):

(18) a. — ¿Necesitas libros nacionales o importados?


b. —Necesito importados.
c. — ¿Necesitas revistas nacionales o importadas?
d. —Necesito importadas.

Vemos que el género del adjetivo depende del género del complemento directo.
Si el adjetivo ha de concordar con un sustantivo, el sustantivo ha de encontrarse
presente en (17b, d), aunque en una form a silente. 1213

d e v e rb o tra n sitiv o ) son lo s v e rb o s q u e in d ic a n p e rc e p c ió n física o m e n ta l (com prender; mirar, oír, pensar, ver, e tc .), los
v e rb o s a g ru p a d o s en to rn o a co m e r (cenar; com er, desayunar, e tc .), v e rb o s q u e se re la c io n a n c o n a c tiv id a d e s in te le c tu a le s
c o m o leer o escribir y v e rb o s c o m o bailar y cantar. C ie rto s v e rb o s to m a n u n m atiz m ás g e n e ra l d e l q u e to m a ría n c o n un
c o m p le m e n to :

(i) a. J u a n n o ve.
b . J u a n b e b e d e s d e q u e se d ivorció.
c. P ie n so (lu e g o existo).

E n (ia ) d e c im o s q u e « J u a n es c ie g o » , en (ib ) q u e « J u a n es b o rra c h o » y en (ic) q u e « T e n g o la c a p a c id a d d e p e n s a r» .


E s ta p a re c e s e r u n a p ro p ie d a d léxica d e c ie rto s v e rb o s, y c o m o tal, fo rm a rá p a rte d e la esp ec ific a c ió n léxica d e c a d a v e rb o
y n o se rá , p o r lo ta n to , p ro p ie d a d d e la c o n stru c ció n . V é a se C a n o A g u ilar 1981: C ap . IV , p a ra m ay o re s d e ta lle s y e jem p lo s.
12 P a r a m ás a rg u m e n to s d e la ex iste n cia d e u n c o m p le m e n to d ire c to sile n te , v é a se C a m p o s 1986a, b. S e h a d e o b se rv a r,
sin e m b a rg o , q u e c o n stru c c io n e s c o m o las d e (18) se re s trin g e n a c o n stru c c io n e s c o n tra stiv a s q u e a p a re c e n sin d e te r m i­
n a n te :

(i) a. — ¿ Q u ie re s u n libro im p o rta d o o n a c io n a l?


— Q u ie ro * (u n o ) n acio n al.
b. — ¿ Q u ie re s los lib ro s im p o rta d o s o lo s lib ro s n a c io n a les?
— Q u ie ro * (lo s) na c io n a les.
c. — ¿ Q u ie re s a c e ite n a c io n a l o im p o rta d o ?
— Q u ie ro n acio n al.

E n (ia ) y (ib), el a d je tiv o d e b e a p a re c e r c o n el d e te rm in a n te , en ta n to q u e e n (ic), c o m o en los e je m p lo s (1 8 b ) y


(1 8 d), p u e d e a p a re c e r sin a rtícu lo . P a r a u n e s tu d io m ás d e ta lla d o d e c o n stru c c io n e s c o m o las d e (ia ), v é a se B e rn ste in
1993.
13 H a y o tra s c o n stru c c io n e s c on e lip sis d el c o m p le m e n to d ire c to q u e p o d ría m o s cla sific ar c o m o d e p e n d ie n te s d e la
c o n s tru c c ió n y n o del v e rb o e n p a rtic u la r. O b se rv a C a n o A g u ila r (1981: 309) q u e es c o m ú n o m itir el c o m p le m e n to d ire c to
e n c o n s tru c c io n e s im p e rativ as, c u a n d o el c o m p le m e n to d ire c to es re c u p e ra b le del co n te x to :

(i) a. ¡A bre! ( re firié n d o s e a la p u e rta )


b. iC om e! ( re firié n d o s e a a lg o q u e e sta m o s s irv ien d o )

E n el e s p a ñ o l an d in o , es p o sible o m itir u n c o m p le m e n to d ire c to d e fin id o si e s te es re c u p e ra b le d el co n te x to :

(ii) a. — ¿L e dijiste eso a tu p a d re ?


— Sí, ya le dije.
1529 El complemento directo 24 .2.1

Concluimos, pues, que verbo transitivo es aquel que puede aparecer con un
complemento directo, el cual se encuentra regido por el verbo tanto a un nivel
sintáctico como semántico. 14 Si bien en el nivel fonético el complemento directo
puede no aparecer (siendo esta una propiedad específica de cada verbo), a un nivel
m ental de interpretación, dicho complemento sigue siendo interpretable. Daremos
aquí por supuesto este nivel interpretativo para explicar la transitividad.

24.2. El complemento directo

Llamarem os ‘complemento directo’ al sintagma nominal que está regido tanto


sintáctica como semánticamente por el verbo. La rección sintáctica se manifiesta en
el hecho de que el verbo determ ina que tal complemento ha de ser un sintagma
nominal. La rección semántica la vemos en el hecho de que sólo ciertos tipos de
complementos nominales califican como complementos directos. Estos tipos consti­
tuyen el centro de nuestra discusión en este apartado. Para las oraciones subordi­
nadas en función de complemento directo, véanse los §§ 32.3 y 36.3.

24.2.1. Criterios sintácticos para determ inar el com plemento directo

Si se define como verbo transitivo a aquel verbo que puede regir tanto sintáctica
como semánticamente a un complemento directo, sería deseable encontrar criterios
que nos perm itan reconocer un complemento directo. Desafortunadam ente, las
pruebas o criterios sintácticos que se han propuesto para tal efecto carecen de ge­
neralidad. U no de estos criterios es la posibilidad de que la oración se pueda pa­
sivizar [—s- § 25.4]:

(19) a. Erna y Tito pintaron la casa. —» La casa fue pintada por Erna y
Tito.
b. Ellos tienen una casa bonita. —»■*Una casa bonita es tenida por
ellos.

M ientras que la pasivización es posible en (19a) con el verbo pinten; el resultado


de tal operación no es aceptable con el verbo tener en (19b). Según este criterio,
por lo tanto, el verbo tener sería intransitivo.
O tro criterio para determ inar si una categoría es o no el complemento directo
es el de si se puede rem plazar por un clítico pronominal directo [—> § 19.5] (20a),
o si responde el complemento a la pregunta de qué o a quién (20b):

(20) a. ¿Viste a K iko l —> Sí, lo vi.


b. Conozco a su hermana. —^ ¿A quién conoces?

b. — ¿ C u á n d o q u ie re s q u e te m a n d e las ta rje ta s ?
— ¿ P u e d e s m a n d a rm e m a ñ a n a ?

Se o b se rv a q u e en e s to s caso s se in te r p re ta un c o m p le m e n to d ire c to . P o r lo ta n to , el c o m p le m e n to e stá a u s e n te a


nivel fo n ético , p e ro p re s e n te a u n nivel m en ta l d e in te rp re ta c ió n . V é a n se K an y 1945 y S u ñ e r y Y cp ez 1988 p a ra m ay o re s
d e ta lle s s o b re las c o n s tru c c io n e s d e (ii). V é a n s e tam b ién ios §§ 19.4,2 y 24.5.
14 E n c o n c o rd a n c ia c on las g ram á tic a s tra d icio n a le s, p o d ría m o s lim ita r la ‘tra n s itiv id a d ’ a los sin ta g m a s n o m in a les. Sin
e m b a rg o , c o m o h e m o s visto m ás a rrib a , la rec c ió n sin tá c tic a y se m á n tic a e n sí es ig u a lm e n te v álid a p a ra c a te g o ría s no
n o m in a les.
24.2.1 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1530

A unque esta prueba es más general que la prueba de la pasivización,tamb


tiene contraejemplos, como se puede ver en (21):

(21) a. ¿Com praste flores? —»· *Sí, las compré,


b. ¿Dijo que lo conocía? —> Sí, lo dijo.

E n (21a) se tiene un com plem ento directo indefinido, el cual no puede rem-
plazarse por el clítico las. Según la prueba propuesta, por lo tanto, flores no sería
el complem ento directo de comprar. En (21b) se tiene una oración que ha sido
rem plazada por el clítico lo [—> § 32.3], por lo cual se esperaría que esta oración
fuera el com plem ento directo del verbo decir. Si se ha de restringir el concepto de
complemento directo a las frases nominales, la prueba de pronominalización nos da
resultados inesperados en los ejemplos de (21).
R elacionada con la prueba de pronominalización m encionada anteriorm ente
está la prueba de la dislocación izquierda. La dislocación izquierda [—> § 64.2.3]
es el proceso por el cual enfatizamos un elem ento poniéndolo al frente de la ora­
ción. Si dislocamos un com plem ento directo, se requiere un clítico pronom inal di­
recto, como se dem uestra en (22):

(22) a. A Claudito lo vi por prim era vez en diciembre,


b. Esa película la vi hace unos tres años.

Los ejemplos de (22) contienen complementos directos definidos y vemos que


el pronom bre clítico concuerda en género y núm ero con el complemento directo
dislocado. Sin embargo, si el complemento directo es indefinido, no aparece un
clítico pronominal:

(23) a. Unos libros compré ayer.


b. A unos amigos invité a la fiesta del sábado.

Por lo tanto, la prueba de la dislocación izquierda no nos sirve como criterio


para identificar todos los complementos d irecto s.15
Un cuarto criterio es el de si se puede relacionar el complemento directo con
el sintagma <lo + participio> (lo escrito, lo pedido, etc.). En tanto que obtenemos
el resultado deseado en (24a), obsérvese que en (24b) lo soñado se refiere al com­
plem ento del sintagma preposicional: 16

(24) a. Juan compró tres revistas. —> ¿Qué fue lo comprado?


b. Juan soñó con serpientes. —^ ¿Qué fue lo soñado?

Como se puede ver en los ejemplos anteriores, los criterios que secitan ge­
neralm ente en las gramáticas cuentan con numerosos contraejemplos para ser con­
siderados definitorios para determ inar la función de complemento directo de un
sintagma nominal. A doptarem os aquí el criterio de rección sintáctica y semántica
para caracterizar los distintos tipos de complementos. La rección sintáctica se ma-

b V é a n se ta m b ié n los §§ 24.2.3 y 2 4.2.4 [— > §§ 5.2.1.2, 12.1.3 y 42.3.4].


O b sé rv e se q u e ex iste n c o n stru c c io n e s c o m o lo ocurrido, lo llovido, lo salido d e l h o rn o , etc., en las c u a le s el v e rb o es
in tra n sitiv o . V é a s e el § 24.4.2 p a ra e s ta s c o n stru c cio n e s.
1531 El complemento directo 24 .2.2

nifiesta en el hecho de que el verbo determ ina que el complemento (directo) sea
un sintagma nominal. La rección semántica la vemos en que dicho complemento
directo sólo puede desem peñar ciertos papeles semánticos.
Estos papeles semánticos o funciones semánticas son el objeto de la próxima
subsección.

24.2.2. Papeles semánticos que puede desem peñar el complemento directo

En esta sección consideraremos los papeles semánticos que puede desempeñar


el complem ento directo. Según Palmer (1994: 5), hay varios problemas inherentes
al tratar con papeles semánticos:

(a) Los papeles semánticos no pueden definirse claram ente, por lo que no pueden
usarse sin ambigüedad.
(b) Siempre se pueden proponer mayores distinciones, por lo que no habrá un
núm ero definido de papeles temáticos.
(c) Los papeles temáticos están generalm ente basados en distinciones gramaticales,
por lo que no constituyen ‘nociones’, en el sentido propio de la palabra.
(d) Puesto que los papeles gramaticales dependen de la forma gramatical, estos
constituyen un núm ero finito y limitado. Puesto que no hay consenso en cuanto
a los papeles temáticos, estos variarán de investigador a investigador según el
marco que adopten.
(e) R ara vez hay una relación biunívoca entre una noción semántica / nocional y
una noción sintáctica.

Sin embargo, como observa Palmer, no se pueden ignorar tales papeles sem án­
ticos, ya que estos pueden considerarse como m anifestaciones de las funciones gra­
maticales, o bien las funciones gramaticales en sí pueden ser realizaciones de los
papeles semánticos. Observa además que, en tanto que el m arcado gramatical ('gram­
matical marking) puede variar de lengua a lengua, los papeles semánticos se aplican
a todas las lenguas.
Teniendo en cuenta todos estos problemas y a falta de una teoría que relacione
con precisión función sintáctica con función semántica, analizaremos aquí algunos
posibles papeles temáticos que pueden desem peñar los complementos directos en
español. Siguiendo a D em onte (1990), distinguiremos dos papeles temáticos básicos
para la caracterización de los complementos directos y de su relación con el sujeto.
Llamaremos ‘agente’ al argumento que «designa al realizador directo, animado o
inanimado, de la acción que el verbo m enciona o a la causa voluntaria o involuntaria
de la m ism a».17 Por lo tanto, se consideran agentes todos los sujetos de los ejemplos
de (25) [-► § 46.1]:

(25) a. Pablo le pegó a Guillermo.


b. El viento destruyó el puente.
c. Michel corrió en la m aratón nacional.
d. El río da sus aguas al mar.

17 S egún J a c k e n d o íf (1972), u n a p r o p ie d a d f u n d a m e n ta l d c los v e rb o s activos es la d e te n e r im p líc ita la s u b fu n c ió n


d e ‘c a u sa ’. S e g u im o s a q u í a C u lic o v e r (1987: 77) p re s u p o n ie n d o q u e ‘a g e n te ’ es a q u e l e le m e n to «q u e d e s e m p e ñ a u n p a p e l
c a u sa l ‘s o b re s a lie n te ’ e n la rea liz a c ió n del ev en to » . V é a se D e m o n tc 1990 p a ra m ay o res d e ta lle s.
24.2.2 TRAN SITIVID AD E INTRANSITIVIDAD 1532

Por otra parte consideraremos ‘pacientes’ a tres tipos diferentes de comple­


mentos: 18 (a) los complementos ‘afectados’; (b) los complementos ‘efectuados’ y (c)
los complementos ‘desplazados’. Complementos afectados son aquellos argumentos
cuyo estatus, propiedades o localización pueden ser afectados por la acción expre­
sada por el v e rb o .19 Com plemento efectuado es aquel que designa el resultado de
la acción o el proceso del verbo. Complemento desplazado20 es aquel argumento
que designa al objeto que se mueve. Seguiremos aquí la clasificación propuesta por
Cano Aguilar (1981), que es el sistema más comprensivo de clasificación de los
complementos directos en español.
D em onte (1990) dem uestra que las once clases de verbos propuestas por Cano
Aguilar se pueden dividir en dos grandes superclases. La prim era superclase es la
de aquellos verbos donde el sujeto es agente o causa y el complemento directo es
paciente. E n estos casos el com plem ento se interpreta como un complemento efec­
tuado, afectado o desplazado. E sta superclase incluiría los siguientes tipos de verbos:

(A) Verbos de acción resultativa; son verbos de acción, en los cuales el sujeto es
el agente de la acción y el com plem ento directo es el resultado de la misma:

(26) a. Patricia hace camisas y pantalones.


b. Patricia diseñó el jardín de su vecina.

(B) Verbos de carácter causal: son verbos cuya acción tiene como consecuencia
un acontecimiento. E n los verbos de acción resultativa que mencionamos en
(A), el sujeto es el agente de la acción. En contraste, con los verbos de acción
resultativa, el sujeto no es el agente, sino la causa:

(27) a. M arito le causó disgustos a su abuelita.


b. M arito provocó una pelea.

En los verbos de las clases (A) y (B) el complemento es ‘creado’; no existía


previo a la acción misma. Ambas clases de verbos contienen un sujeto agente /
causa y un com plem ento paciente efectuado.

(C) Verbos de modificación o afectación: son verbos cuya acción se ejerce sobre
objetos preexistentes, los cuales sufren una modificación y son, por lo tanto,
afectados. El sujeto de estos verbos se interpreta o bien como agente (espe­
cialmente si el sujeto es animado), o bien como causa; el complemento directo
es un objeto afectado:

(28) a. Kiko ordenó los estantes de los niños.


b. El fuerte viento derrum bó las casas de latón en que vivían.

D entro de esta clase de verbos podem os distinguir las siguientes subclases:

(a) Verbos de afección (causativos) como alegrar o emocionar [—> §§


30.5.2.5], Con estos verbos un sujeto animado es ambiguo entre la interpre­

18 P a r a a lg u n o s a n a lista s, el s u je to d e (2 5 c) es u n ‘te m a ’.
v> V é a se D e m o n te 1990. V é a n se , a d e m á s , A n d e rs o n 1977, Ja eg g li 1986 y R izzi 1986.
20 V é a n s e G r u b e r 1965 y J a c k e n d o ff 1972.
1533 El complemento directo 24 .2.2

tación de agente y la de sujeto de causa, y sus complementos son generalm ente


humanos. E l sujeto no hum ano se interpreta como causa:

(29) a. El pianista emocionó al público.


b. E l discurso emocionó a los asistentes.

(b) Verbos de relaciones humanas como engañar, felicitar y traicionar. En


estos casos, tanto el sujeto como el complemento son generalm ente humanos.
Sin embargo, obsérvese el contraste entre (30b) y (30c):

(30) a. Los generales traicionaron al presidente.


b. El Congreso engañó a los ciudadanos.
c. El letrero engañó a los turistas.

(c) Verbos de objeto afectado, cuyo complemento puede o no ser animado


(31a). Se incluyen aquí también los verbos instrum entales como emplear, m a­
nejar, usar (31b), y verbos que son ambiguos entre activos yestativos (31c)
[—>- § 46.3.2]. En los ejemplos de (31) el sujeto es agente o causa y el com­
plem ento es un complemento afectado.

(31) a. El granjero ataba los pollos mientras Rosam unda ataba la sábana
al balcón.
b. La policía empleó bombas lacrimógenas en contra de los estudian­
tes.
c. La policía cerró las calles. E ntretanto la barricada les cerraba el
paso a los m anifestantes.21

(d) Verbos en los cuales hay un alto grado de interdependencia semántica


entre el verbo y el complemento. Caben aquí muchos verbos, entre ellos los
predicados de alimentación como comer, beber, desayunar, y verbos como lim­
piar, barrer, fregar, entre o tro s :22

(32) a. Pablito barrió la entrada de la casa,


b. Cenicienta ya ha fregado los platos.

(e) Verbos que indican el comienzo, duración o conclusión de una acción.


Estos son verbos de acción, por lo que si el sujeto eshumano o animado, se
interpreta como agente. El complemento es generalm ente un acontecimiento:

(33) a. Hoy iniciaré mis estudios de japonés.


b. El cohete inició el vuelo a las 7 de la mañana.

21 E n e ste e je m p lo la barricada tie n e ei p a p e l se m á n tic o d e 'in s tru m e n to ’. S eg ú n F illm o re (1971: 42), ‘in stru m e n to ’ es
el p a p e l s e m á n tic o q u e d e n o ta «la c a u sa in m e d ia ta d e un e v e n to » . Se d ife re n c ia d e un ‘a g e n te ’ en q u e e ste ú ltim o e s la
« c a u sa prin c ip al» d e 1111 e v e n to . B ajo ‘in stru m e n to ’ c a e ría n ta m b ié n las fu e rz a s d e la n a tu r a le z a ya q u e e sta s son c a u sa y
n o in stig a d o re s d e un ev e n to . V é a n s e F illm o re 1971: 44 y C o o k 1989.
22 La m ay o ría d e e s to s ve rb o s se p re s ta n fác ilm e n te p a ra s e r u sad o s in tra n sitiv a m e n te . V é a n se C a n o A g u ilar 1981:
76-81 y el § 24.1.3 en e s te cap ítu lo .
24 .2.2 TRANSITIVIDAD E INTR AN SITIVID AD 1534

Vemos que en estos verbos de modificación o afectación de (29)-(31), el sujeto


es agente / causa y el com plem ento directo es un paciente afectado (29, 30,
31) o bien efectuado (33).

(f) Verbos de desplazamiento. Estos son verbos en los que el complemento


sufre un desplazamiento o cambio de lugar como consecuencia de una acción.
Muchos de estos verbos exigen además un segundo complemento preposicio­
nal. En estas construcciones el sujeto se interpreta como un agente o causa y
el com plem ento es desplazado y, por lo tanto, afectado.

(34) a. Luis puso la m anzana en la cesta.


b. Cargó sacos en el barco.
c. Izaron la bandera.

(D) Verbos con ‘objeto de lugar’: con estos verbos no es el complemento el que
se desplaza, sino el sujeto. El sujeto de estas construcciones es agente si es
animado, como se ilustra en (35a). Si el sujeto no es animado, como en (35b),
tenem os un estado o situación, una relación entre dos lugares. Se incluyen
aquí tam bién los verbos ‘locativos abstractos’ (35c), en los cuales el sujeto del
verbo está en una determ inada posición de jerarquía con respecto al comple­
m ento, 23 y los verbos que implican influencia en una zona d eterm inada,24 en
loscuales el com plem ento directo indica dónde ocurre tal influencia (35d).
Siguiendo a D em onte (1990) denominaremos ‘localización extensa’ al papel
temático que desem peña el complemento directo en los ejemplos de (3 5 ):25

(35) a. El forastero atravesó el pueblo.


b. La carretera atraviesa el pueblo
c. Tomás presidió la reunión.
d. Le tocó el hombro.

(E) Verbos de posesión: se entenderá por ‘posesión’ no sólo el que algo pertenezca
a otra entidad (36a), sino además el llegar a tener (36b), el dejar de tener
algo (36c), el hacer que otra entidad pase a tener algo (36d) y el hacer que
otra entidad pase a dejar de tener algo (36e) [—»- §§ 15.7.2, 15.8 y 30.4.3-4]:

(36) a. Alfonso tiene muchos amigos.


b. Carm en adoptó una actitud beligerante.
c. Bárbara perdió la paciencia.
d. V erónica le dio un regalo a Tito.
e. El ladrón le robó la com putadora a Ronaldo.

2λ V c a se C a n o A g u ila r 1981: 94.


24 V é a s e M o re ra 1989: 41.
25 O b s é rv e se q u e no sólo se m á n tic a m e n te el c o m p le m e n to d ire c to se aso cia c o n u n s in ta g m a p re p o sic io n a l. A nivel
s in tá c tic o ta m b ié n p u e d e a p a re c e r un s in ta g m a p rep o sic io n a l:

(i) a. E l fo ra s te ro a tra v e só p o r el p u e b lo .
b. L a c a rr e te r a a tra v ie sa p o r el p u e b lo .
c. T o m á s p re s id ió en la re u n ió n .
d. L o to có e n el h o m b ro .
1535 El complemento directo 24.2.2

Con la excepción de (36a), vemos que en estos ejemplos con verbos de po­
sesión el sujeto es agente y el complemento es un objeto desplazado.

(F) Verbos de influencia:26 son verbos que designan la actuación de alguien o


algo para que una acción, en la cual se involucra otro sujeto, pueda o no
pueda ocurrir [—^ §§29.3.1.1, 32.4.2.2, 36.2.2.2 y 47.2.2]. Si el sujeto es ani­
mado, se interpreta como agente o causa; si es inanimado, sólo como c a u sa.27
El complemento directo se interpreta como objeto influido o afectado.

(37)a. El jefe obligó a Alfonso a escribir 20 artículos.


b. La lluvia nos obligó a quedarnos en casa toda la tarde.
c. Maggie invitó a Roberto a un paseo.

Obsérvese que en los ejemplos de (37) la oración o sintagma nominal que


indica la acción o condición que queremos causar aparece precedida de una
preposición, hecho que parece relacionado con la posibilidad de que el com­
plemento influido aparezca como un complemento d irec to .28 Otros verbos de
influencia como impedir, permitir, prohibir, proponer, tolerar, entre otros, tienen
un com portam iento diferente. Considérense los ejemplos de (38):

(38)a. El gobierno le impidió la salida del país a mi padre.


(Se la impidió)
b. La nieve les impidió el paso por la montaña.
(Se lo impidió)

En los ejemplos de (38) la acción que queremos causar no aparece con una
preposición y el complemento influido aparece como un complemento indi­
recto en estos casos. En estos verbos la acción o condición que queremos
causar es el complemento directo. Obsérvese que con estos verbos, al igual
que con los ejemplos de (37), el sujeto puede ser animado o no serlo. Si es
animado, se interpreta como agente o causa; si no lo es, como causa. Tanto
, en (37) como en (38) tenemos un sujeto agente o de causa que es el que
motiva un evento o condición. Tal evento o condición es un objeto efectuado,
el cual se trata de causar sobre un objeto afectado. Este objeto afectado será
un com plem ento indirecto si lo que se quiere causar está regido directamente
por el verbo y será un complemento directo si hay una preposición intermedia
entre el verbo y lo causado.

2(1 C a n o A g u ila r (1981: 136) d e n o m in a a e s to s v e rb o s ‘v e rb o s d e a c titu d ’. E n el s is te m a d e D e m o n te (1990), esto s


v e rb o s c a e n d e n tr o d c los v e rb o s d e a c titu d co g n itiv a. Los in clu im o s a q u í b a jo e sta p r im e ra su p e rc la s e ya q u e el s u je to
p u e d e in te rp re ta rs e c o m o a g e n te o c a u sa , al igual q u e m u ch o s d e los v e rb o s d isc u tid o s a n te rio rm e n te .
27 O tro s v e rb o s d e e s ta c a te g o ría son a n im a r a, autorizar a, con ven cer de, dejar, d isu a d ir de, e x im ir de, im p u lsa r a,
in cita r a, invitar a, m a n d a r a , persuadir a, etc.
2N Se e x c ep tú a el v e rb o dejar. Sin em b a rg o , o b sé rv e se la d ife re n c ia e n tr e (ia) y (ib):

(i) a. L o d e ja ro n e n tra r,
b. L e d e ja ro n e n tra r.

O b se rv a S tro z e r (1976) q u e en (b ) e stá im p lícita p o r p a rte del su je to u n a a u to riz a c ió n p a ra e n tr a r, e n ta n to q u e en


(a) el s u je to n o h a c e n a d a p a ra q u e la a cció n n o o c u rra . E s ta d ife re n c ia la in te r p re ta n los h a b la n te s d e d iale c to s n o leístas.
24.2.2 TRANSITIVIDAD E INTR AN SITIVID AD 1536

(G) Verbos de comunicación verbal o de ‘decir’ [—>· § 32.3]; son aquellos verbos
que sirven para expresar con palabras un pensam iento o una idea:

(39)a. Guillermo siempre dice la verdad.


b. N uestra abuela siempre nos contaba cuentos.

Cuando se usa un sujeto no hum ano con estos verbos, generalm ente se indica
el lugar donde aparece la comunicación (40a) o una personificación de un
organismo (40b):

(40)a. Ese periódico dice mentiras.


b. El gobierno declaró estado de sitio.

Se incluyen aquí todos los verbos que rem iten a un acto verbal [—>· 60.1],
verbos como callar, comentar, contestar, explicar, jurar, negar, prometer, responder,
silenciar, entre otros. E n todos estos verbos del grupo (G) el sujeto es agente y
el complemento directo se interpreta como un complemento efectuado.

En los verbos (A)-(G) descritos anteriorm ente se observa una generalización:


en tanto que el sujeto es agente o causa, el complemento directo es paciente, en
donde el com plem ento se interpreta como complemento efectuado, afectado o des­
plazado. Para incorporar los ejemplos de (36a) y (35) incluiremos aquí bajo ‘pa­
ciente’ los complementos poseídos y los de localización extensa, respectivamente.
Partiendo de la clasificación de Cano Aguilar (1981), se puede establecer una
segunda superclase, la de los verbos de actividad cognitiva. 29 Llamaremos ‘experi­
m entante’ a un actor involucrado y afectado por la acción del verbo. Las siguientes
clases de verbos caerían bajo esta superclase de verbos cognitivos:

(H) Verbos de percepción [—> §§ 32.3.1.3 y 36.2.5.1]: son verbos que expresan
percepción física o mental. D iferentes tipos de verbos caen bajo esta clase de
verbos de percepción:
(a) Verbos de percepción física: son aquellos que designan las sensaciones
que se transm iten por medio de los sentidos. El sujeto de estos verbos, excepto
en licencias poéticas, es generalm ente animado. Se incluyen aquí tam bién los
verbos que indican sensación no física como en (41b):

(41) a. Pablito vio la televisión todo el día de ayer.


b. Cristina siente alegría cuando Alexandre dice «mamá».

(b) Verbos de percepción intelectual: son aquellos que implican «com pren­
der» o «darse cuenta». Con estos verbos el sujeto ha de ser necesariam ente
humano, aunque, nuevam ente, en sentido metafórico, podría aplicarse a suje­
tos animados en general o incluso no anim ados:30

(42) a. Por fin vi la verdad.


b. Pablo sabe muy bien las tablas de multiplicar.

2'J V é a s e D e m o n te 1990.
•,u Se in clu y en a q u í ta m b ié n los v e rb o s q u e in d ican n e g a c ió n d e p e rc e p c ió n in te le c tu a l, c o m o d e sco n o cer o ignorar,
e n tr e o tro s.
1537 El complemento directo 24.2.2

(c) Verbos de actividad para lograr percepción en uno mismo: son aquellos
verbos que designan actividad por parte del sujeto para lograr una percepción:

(43) a. Guillermo aprendió esa canción cuando tenía 2 años,


b. Seguro que mi abuelo va a averiguar la verdad.

(d) Verbos de actitud proposicional [—» § 32.3.1]: son aquellos verbos que
designan la actitud o posición del sujeto frente a lo percibido:

(44) a. Pablito todavía cree las historias de Santa Claus.


b. Denisse imaginó su casa ideal y Ornar la m andó construir.

En todos estos casos vemos que el sujeto es un experimentante. Observa Cano


Aguilar (1981: 151) que el gran problem a es «el de caracterizar semántica­
mente el objeto de estos verbos [de percepción]». No es posible clasificarlos
como objetos afectados, efectuados ni desplazados.31 Uniremos estos casos
bajo el rótulo de ‘objetos percibidos’, y para simplificar, los incluiremos bajo
el concepto general del papel temático de ‘paciente’. 32

(I) Verbos de voluntad y sentimiento [—*· §§ 32.3.1 y 49.5.2.2]: son verbos que
indican una actitud o postura ante alguien. Tenem os las siguientes subclases:
(a) V erbos de voluntad: se incluyen aquí verbos que incluyen deseo o espe­
ranza:

(45) a. Pablito quiere un juego de Super N intendo para la Navidad.


b. Guillermo espera un com putador para la Navidad.
c. El gobierno está intentando la erradicación de las drogas en las
escuelas.

(b) Verbos de sensación: son verbos en los cuales el sujeto recibe o experi­
menta una acción:

(46) a. Felipe sufrió un leve golpe al caerse de la silla.


b. Debbie no soporta a Ronaldo cuando está de mal humor.

(c) Verbos de necesidad o merecimiento: estos verbos no indican voluntad,


sentimiento o sensación, pero al igual que los verbos anteriores, indican un
estado o situación en los que se encuentra el sujeto:

■M D e m o n tc clasifica esto s c o m p le m e n to s d ire c to s c o m o ‘o b jeto s e fe c tu a d o s ’. T al clasificació n es c o rre c ta si c o n s id e ­


ra m o s q u e ‘c re a m o s ’ u n a p e rc e p c ió n d el o b jeto .
12 C a n o A g u ila r (1981) incluye d o s clases d e v e rb o s m ás b a jo los v e rb o s d e p e rc e p c ió n : los v e rb o s d e ac tiv id a d q u e
c re a n p e rc e p c ió n en o tro s c o m o e n (ia ), y los v e rb o s v a lo ra tiv o s c o m o e n (ib):

(i) a. C ristin a m o stró su d ip lo m a d e d o c to ra ,


b. Los m in istro s a p ro b a r á n el p ro y ec to .

A d ife re n c ia d e los v e rb o s d isc u tid o s en (H ), el su je to d e e sto s v e rb o s n o es e x p e rim e n ta n te sin o a g e n te y c a e n b ajo


lo s v e rb o s de la clase (C ).
24.2.2 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1538

(47) a. R oberto necesita un aum ento de sueldo,


b. L aura m erece un aum ento de sueldo.

Con estos verbos el sujeto es experim entante y el complemento directo es un


objeto efectuado.

(J) Verbos de afección (no causativos): son verbos que denotan afecto, sentimien­
to o gusto [ - > §§ 25.2.1.1, 30.5.2.5 y 32.2.1.3]:33

(48) a. Guillermo y Pablito aman a su tío.


b. D e niño, Yoshi detestaba los mariscos. A hora le encantan.

En (48) el sujeto es un experim entante, al igual que los de otros verbos de


actividad cognitiva. Sin embargo, el complemento directo de estos verbos no
es fácil de caracterizar semánticamente. Con respecto a estos verbos, observa
Givón (1984: 100) que el complemento directo «no registra ningún impacto o
cambio discernible. D e hecho, es el sujeto-experimentante el que experimenta
un cambio interno / cognitivo».34 Señala más adelante este autor que el campo
perceptual del sujeto, debido a su naturaleza hum ana y animada, la cual le da
una relativa im portancia en el evento en cuestión, «se extiende al objeto, el
cual, m etafóricam ente, se construye como un objeto afectado» (Givón 1984:
101). E n el sistema de D em onte (1990), sin embargo, estos complementos se
consideran ‘objetos efectuados’. Siguiendo la caracterización de estos verbos
propuesta por Belletti y Rizzi (1987), presupondrem os que el complemento
directo de estos verbos es un ‘tem a’, entendiendo por tema la concepción
abstracta o psicológica de movimiento o localización.35 Es justam ente con los
verbos de la clase (J) donde encontram os mayor variabilidad entre las lenguas
con respecto a las funciones gramaticales que desem peñan los diferentes pa­
peles semánticos. Incluso dentro del mismo español tenemos esta variabilidad:

(49) a. D e niño, Yoshi detestaba los mariscos.


b. D e niño, a Yoshi no le gustaban los mariscos.

Vemos que, en tanto que el experim entante es el sujeto en (49a), en (49b) es


el com plem ento indirecto. Por otra parte, los mariscos es el complemento di­
recto en (49a) y el sujeto en (49b).

Se observa que con los verbos de actividad cognitiva el sujeto es siempre un


experimentante. El com plem ento directo, por otra parte, puede ser un objeto per­
cibido, un objeto efectuado o un tema.
Resum iendo las características observadas en todas las clases anteriorm ente des­
critas, vemos que los verbos transitivos se agrupan en dos grandes clases. En la
prim era superclase el sujeto es un agente o causa en tanto que el complemento
directo es un paciente, o sea, un complemento efectuado, afectado, desplazado, po­
seído o de localización extensa. La segunda incluye los verbos de actividad cognitiva

M A e s to s v e rb o s se les d e n o m in a ‘v e rb o s p sico ló g ico s’ (psychological verbs) e n la b ib lio g ra fía e scrita e n inglés.


M L a o b se rv a c ió n d e G iv ó n (1984) ap lic a ta m b ié n a los v e rb o s d e la clase (1).
35 V é a n s e R a p o s o 1992: 281 y B e lle tti y R izzi 1987, e n tr e o tro s.
1539 El complemento directo 24 .2.3

en los cuales el sujeto es un experim entante y el com plemento directo es un objeto


percibido, efectuado o un tema. Estos papeles semánticos son los papeles que de­
sem peñarán la mayoría de los complementos directos, no sólo en español, sino en
la mayoría de las lenguas.36

24.2.3. Com plem entos directos aum entados por un elem ento predicativo
Hay una serie de verbos que se caracterizan por el hecho de que requieren un complemento
directo que se encuentre en una situación o condición específica. E ste tipo de com plementación
transitiva compleja (a saber, con un ‘com plem ento predicativo seleccionado’) [— > §§ 38.1.2, 38.2.1.4
y 38.3]37 se encuentra con las siguientes clases de verbos:
(A) Verbos designativos:

(50) a. Eligieron a Tomás director del d ep artam e n to .38


b. N om braron a Kiko gerente de esa empresa.

(B) Verbos perform ativos: 39

(51) a. D eclararon al criminal inocente del asalto al b a n c o .40


b. Proclam aron al país independiente de los invasores.

(C) Verbos de actitud proposicional:

(52) a. No creen a Horacio capaz de resolver el p ro b lem a.41


b. No consideraron a Cecilia apta para ese puesto.
c. E n c o n tr a r o n e l p ro b le m a d e m a s ia d o difícil.

(D) Verbos de deseo [— > § 38.2.2.1]:

(53) a. D eseo el whisky con h ielo .42


b. Paco prefiere las chicas morenas.

' V é a n s e D e m o n te 1989: C a p . 3 y G rim sh a w 1990, e n tr e o tro s. E l q u e u n v e rb o se p u e d a clasificar c o m o p e rte n e c ie n te


a u n a de las clases a n te rio re s n o g a ra n tiz a q u e el v e rb o se a n e c e s a ria m e n te tran sitiv o . L o q u e se p r e te n d e a firm a r aq u í
e s q u e los v e rb o s tra n sitiv o s se p u e d e n clasificar c o m o p e rte n e c ie n te s a u n a (o m ás) d e las clases a q u í descritas.
37 T é rm in o d e Q u irk et al. (1985: §§ 16.43-45).
M C u a n d o el p re d ic a d o a p a re c e sin m o d ificació n , g e n e ra lm e n te a p a re c e el c o m p le m e n to a trib u tiv o a n te s del c o m p le ­
m e n to d ire c to :

(i) a. E lig ie ro n d ire c to r a T o m á s,


h. N o m b ra ro n g e re n te a K iko.
c. D e c la ra ro n in o c e n te al crim in al.

U n a p re p o s ic ió n p u e d e p r e c e d e r al c o m p le m e n to a trib u tiv o c u a n d o e s te es u n sin ta g m a n o m in al, ta n to si e ste p r e c e d e


o sigue al c o m p le m e n to dire c to :

(ii) a. E lig ie ro n d e d ire c to r a T o m ás,


b. N o m b ra ro n a K iko d e g e re n te .

•w A d o p ta n d o la clasificación d e Q u irk e t al. (1985: § 16.44), in clu im o s a q u í los v e rb o s p e rfo rm a tiv o s. Se h a de


o b se rv a r, sin em b a rg o , q u e a lg u n o s verb o s d el g ru p o (A ) p u e d e n se r p e rfo rm a tiv o s tam b ié n : L o n o m b ro a Ud. em bajador.
D el m ism o m o d o , a lg u n o s v e rb o s d el g ru p o (C ) tam b ié n se p o d ría n c la sific ar c o m o p e rfo rm a tiv o s: L o ju zg o culpable. E s
p o sib le q u e el g ru p o (B ) se a re d u c ib le a los o tro s , o q u e h ay a s u b y a c e n c e n le a q u í u n a c a ra c te rístic a in clu so m ás g e n e ra l.
40 O b sé rv e se q u e el c o m p le m e n to a trib u tiv o p u e d e p r e c e d e r al c o m p le m e n to d ire c to : Declararon inocente al crim inal;
P roclam aron independiente a l país.
41 O b sé rv e se q u e el c o m p le m e n to a trib u tiv o p u e d e p r e c e d e r al c o m p le m e n to d ire c to : E n c o n tra m o s fá c il el exa m en ;
Creían tonta a S usanita p o rq u e n o p o d ía hablar.
42 T a m b ié n es p o sib le la c o n m u ta c ió n d e los c o m p le m e n to s en e ste caso: D eseo c o n hielo el w hisky; P aco prefiere
m o renas las chicas.
24.2.3 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1540

(E) V erbos de resultado (‘causativos’) [— > § 38.3.2.2]:

(54) a. G uillerm o y Pablo vuelven loca a P atricia.43


b. T antas fiestas pusieron enferm o a Alejandro.

Tom em os un verbo de opinión como considerar. Para el ejem plo de (55a), se podrían proponer
dos estructuras:

(55) a. Consideran a Paul orgulloso.


b. Consideran {a Paul] [orgulloso],
c. C onsideran [a Paul orgulloso].

E n (55b), tanto Paul como orgulloso serían complementos del verbo. E n (55c) Paul y orgulloso
form an una unidad, la cual es un com plem ento del verbo. Hay pruebas que dem uestran que Paul
y orgulloso form an una unidad o constituyente sintáctico en los ejemplos anteriores, tal como se
ilustra en (55c). E ste constituyente se ha denom inado ‘cláusula m ínim a’ en la gram ática generativa
[—a- § 38.3.2], 44 E n estas cláusulas mínimas de los ejemplos anteriores, el sintagma acusativo
desem peña el papel de sujeto de la cláusula. E l adjetivo constituye el predicado. D ado que estas
construcciones cuentan con sujeto y predicado son consideradas ‘cláusulas’. Son cláusulas ‘m ínim as’
o ‘reducidas’ p o r el hecho de que no contienen un verbo. A continuación expondrem os brevem ente
algunos argum entos que dem uestran que la estructura de (55c) es preferible a la de (55b). Veam os
prim ero algunas pruebas que indican que Paul y orgulloso en (55c) form an un constituyente.45
U n pronom bre reflexivo como sí mism o debe tener un antecedente dentro de la cláusula en
que aparece [—>■ §§23.3.1-2]. Se explica así la diferencia entre (56a) y (56b):

(56) a. Paul¡ está orgulloso de [sí mismo]¡.


b. *Pauí¡ dice que [María está orgullosa de [sí mismo],].

E n (56a) sí m ism o y su antecedente aparecen en la misma cláusula. E n (56b) sí m ism o no tiene


un antecedente en la misma cláusula, de allí la agram aticalidad de esta construcción.
Considérese el ejemplo (57):

(57) a. *Juan¡ considera [a Paul orgulloso de sí mismo,].


b. Juan considera [a Paul¡ orgulloso de sí m ism oj.

E n (57) el pronom bre reflexivo sí mism o sólo puede referirse a Paul. La posibilidad o impo­
sibilidad de ia correferencia en (57) se explica fácilm ente si Pau! y orgulloso constituyen una cláusula
(reducida), como se propone en (55c). E n (57a) sí mismo no tiene u n antecedente dentro de la
misma cláusula (reducida), en tanto que en (57b) sí lo tiene. Si Paul y orgulloso fueran dos com­
plem entos que no constituyen una unidad, como se propone en (55b), la agram aticalidad de (57a)
no se podría explicar, ya que, sin la existencia de la cláusula reducida, Juan y el pronom bre anafórico
a sí m ism o estarían dentro de la misma cláusula. E n (57) es la existencia de dicha cláusula reducida
la que evita la correferencia entre Juan y a sí mism o en (57a), a la vez que perm ite la correferencia
entre Paul y el pronom bre reflexivo en (57b).
P or otra parte, a diferencia de u n pronom bre anafórico, un pronom bre no reflexivo no puede
tener un antecedente dentro de la misma cláusula en que aparece:

(58) a. *Paul¡ está orgulloso de él¡.


b. Paul¡ dice que [Choche está orgulloso de él¡].

4:1 N o es c o m ú n el o r d e n < c o m p le m e n to d ire c to + c o m p le m e n to a trib u tiv o > e n e sto s caso s: ?Los n iñ o s vuelven a
Patricia lo ca .
44 V é a n s e D e m o n te 1990: 147-149, Stow ell 1981, 1983 y C o n tre ra s 1987, e n tr e o tro s,
45 V é a n se C o n tr e r a s 1987 y R a d fo rd 1988: 324-330, e n tr e o tro s , d o n d e se p ro p o rcio n a n m á s a r g u m e n to s para la
m o tiv a ció n d e e s ta s clá u su las m ínim as.
1541 EI complemento directo 24.2.3

E n (58a), él y su antecedente Paul aparecen en ia misma cláusula; de allí la agram aticalidad


de (58a). En (58b), el antecedente de él está fuera de la cláusula indicada con los corchetes; de
allí la gram aticalidad de (58b). Considérese ahora el ejemplo (59)·.

(59)a. *Choche considera [a Paul¡ preocupado de élj.


b. Choche, considera [a Paul preocupado de él¡].

E n (59a), al igual que en (58b), él no puede referirse a Paul debido a que se encuentran en
la misma cláusula. E n (59b) él sí puede referirse a Choche, lo cual sugiere que estos dos elem entos
deben encontrarse en cláusulas diferentes. La estructura (55b) no puede explicar el ejem plo (59b),
en tanto que la gramaticalidad de (59) se sigue directam ente de la estructura propuesta en (55c),
según la cual Paul y orgulloso form arían un constituyente.46
Concluimos, pues, que Paul y oipilloso form an una cláusula mínima (CM), como se ilustra en
(60):

(60)a. Consideran a Paul orgulloso.


b. Consideran [CM a Paul orgulloso].

En resum en, los verbos presentados en (A)-(E) llevan como com plem ento una cláusula re d u ­
cida, cuyo sujeto recibe caso acusativo del verbo de la cláusula principal. La estructura de (60b) se
m uestra en (61):

(61) Consideran [CM [a Paul] [orgulloso]].

El papel sem ántico de Paul en (61) depende del adjetivo orgulloso y no del verbo considerar.
E n otras palabras, Paul no es el ‘tem a’ o el ‘paciente’ del verbo considerar. Esto se dem uestra con
el hecho de que Paul en el ejemplo (61) no se puede reem plazar por esa piedra en (62a). Obsérvese,
sin embargo, que con un predicado compatible dentro de la cláusula reducida, esa piedra puede
aparecer como sujeto, como se ilustra en (62b):

(62) a. #C onsideran a esa piedra orgullosa en ese país,


b. Consideran a esa piedra sagrada en ese país.

Si el complemento directo es aquel elem ento que está regido tanto sintáctica
como sem ánticam ente p o r un verbo, el sujeto de la cláusula reducida no constituiría
un posible com plem ento directo, si bien está m arcado con caso acusativo, al igual
que los complementos directos. E l verbo considerar en (61) selecciona sintáctica y
semánticam ente a la cláusula reducida como su com plemento y, como vimos an te­
riormente, el predicado de la cláusula reducida es el que rige semánticamente al

4(1 E sta g e n e ra liz a c ió n se o b se rv a casi sin e x cep ció n c u a n d o el p ro n o m b re n o reflexivo es u n c o m p le m e n to d ire c to o


in d ire cto :

(i) a. *Juan¡ lo vio (a él¡).


b. *Juan¡ le e scrib ió u n a c a rta (a é!¡).

Sin e m b a rg o , c u a n d o el p ro n o m b re es el c o m p le m e n to d e u n a p re p o sic ió n , p a ra a lg u n o s h a b la n te s la c o rre fe re n c ía ííd a d


c o n el s u je to es p o sib le (la c o rre fe re n c ia lid a d c o n o tro e n te m asc u lin o fu e ra d e la o ra c ió n tam b ié n es p o sib le, h e c h o q u e
s e in d ica a q u í c on el su b ín d ic e j):

(ii) a. Juan¡ sie m p re h a b la d e él^.


b. J u a n ; s ie m p re lleva los d o c u m e n to s c o n é lu .
24.2.4 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1542

sujeto de la misma. Concluimos, pues, que, aunque a Paul aparece con caso acu­
sativo en (61), este no es un complemento directo del verbo considerar. 47
El hecho de que el verbo le asigne caso acusativo al sujeto de la cláusula
reducida hace que, para muchos efectos sintácticos, este elem ento actúe como si
fuera un com plem ento del verbo. Así, por ejemplo, considérese el ejemplo de (63a).
Vemos que esta construcción puede ser pasivizada, (63b); a Pablo aparece con un
clítico directo cuando es dislocado, (63c); a Pablo se puede reem plazar por a quién
(63d); etc.:

(63) a. Sus amigos consideran a Pablo un genio.


b. Pablo es considerado un genio por sus amigos.
c. A Pablo lo consideran un genio sus amigos.
d. ¿A quién consideran un genio sus amigos?

Sin embargo, como se ha visto anteriorm ente, Pablo no es seleccionado ni sin­


táctica ni sem ánticam ente por el verbo: no es la entidad considerada. Esto viene a
corroborar que la pronominalización (o la asignación de caso acusativo) no es un
criterio definitivo para identificar un complemento directo, como se dem ostró en el
§ 24.2.1.

24.2.4. Sujetos acusativos dentro de cláusulas no temporalizadas


E n la sección anterior viraos casos de sintagmas nominales acusativos, los cuales no estaban
regidos ni sintáctica ni sem ánticam ente por el verbo. Estos aparecían dentro de una cláusula re­
ducida, dentro de la cual no había verbo. Es posible encontrar sintagmas nom inales acusativos
dentro de cláusulas que incluyen un infinitivo. Estos sintagmas nom inales desem peñan el papel
de sujeto del verbo subordinado. E sta construcción es típica con los verbos de percepción [—>·
§ 36.2.5.1]:

(64) a. Vi a Michel lavar el coche.


b. O í a Paul abrir la puerta a medianoche.

Hay pruebas que indican que la oración de (64a) puede ser analizada como se ilustra en (65),
en donde los elem entos entre corchetes form an un constituyente:

(65) Vi [a Michel lavar el coche].

E n la gram ática generativa estas construcciones se han denom inado ‘cláusulas infinitivas excep­
cionales’. Las cláusulas infinitivas en función de com plem ento norm alm ente aparecen con un sujeto
tácito ‘0 ’, como se dem uestra en (66a). Si aparece un sujeto expreso, la oración se vuelve agra-
matical, como en (66b) y (66c). Contrasta, por lo tanto, (65) con (66b) y (66c), donde la construcción
de (65) puede aparecer con un sujeto expreso. Estas construcciones infinitivas, como la de (65),
son ‘excepcionales’ debido a que el sujeto no aparece con caso nominativo y tam poco recibe caso
dentro de su cláusula. Es im portante observar que no todo verbo puede aparecer con una cláusula
mínima como complemento:

(66) a. Q uiero [ 0 lavar el coche],


b. *Quiero [a Michel lavar el coche],
c. *Sé [a Michel lavar el coche].

Com párense, a continuación, las oraciones de (67), que parecen tener estructuras similares:

47 V éanse D em onic 1990: 147 y Chomsky 1981, entre otros.


1543 El complemento directo 24 .2.4

(67) a. Vi a Michel lavar el coche.


b. Obligué a Michel a lavar el coche.

Sólo con la estructura (67a) podem os construir una oración pseudo-hendida, o perífrasis de
relativo:

(68) a. Lo que vi fue [a Michel lavar el coche].


b. *Lo que obligué fue [a Michel a lavar el coche].

Igualm ente sólo es posible reem plazar la oración por el pronom bre eso en (67a), pero no en
(67b):

(69) a. Vi a Michel lavar el coche. — > Vi eso.


b. Obligué a Michel a lavar el coche. — > *Obligué eso.

Los datos de (68) y (69) se pueden explicar solo si [a M ichel lavar el coche] form a un consti­
tuyente en (67a), pero no en (67b).
Vemos que Michel en (65) aparece precedido de la a personal, m arca que precede norm alm ente
a los complementos directos anim ados o hum anos [— > Cap. 28]. A la vez, Michel puede ser
sustituido por un pronom bre clítico directo:

(70) Vi a Michel lavar el coche. — > Lo vi lavar el coche.

Estos dos hechos parecen sugerir que Michel es un com plem ento directo del verbo de percep­
ción ver [— > § 32.3.1]. Sin embargo, si [a Michel lavar el coche] form a un constituyente, como
hemos dem ostrado más arriba, entonces Michel no puede ser un com plem ento directo ordinario de
ver. Michel en (65), al igual que Paul en el ejem plo de la cláusula reducida en (61), recibe caso
acusativo del verbo principal, aunque no es un com plem ento directo de este verbo. El verbo de
percepción en (65) rige sintáctica y sem ánticam ente a una oración infinitiva, el sujeto de la cual no
puede recibir caso nom inativo dentro de su cláusula. El papel semántico de Michel está determ inado
por el verbo lavar, de allí el contraste que surge en (71):

(71) a. # V i a la roca lavar el coche.


b. Vi (a) la roca rodar desde lo alto del cerro.

Concluimos, pues, que la oración (72a) tiene la estructura que se m uestra en (72b), en la cual
[a Michel lavar el coche] form a un constituyente (una cláusula infinitiva excepcional, CIE), y en la
cual Michel recibe caso acusativo del verbo principal sin ser necesariam ente un complemento directo
del verbo de percepción. Puesto que hemos dem ostrado que [a Michellavar el coche] es un cons­
tituyente, descartam os la estructura que se m uestra en (72c). La estructura de (72c), sin embargo,
es la estructura correcta para la construcción de (67b), como se ilustra en (72d):

(72) a. Vi a Michel lavar el coche.


b. Vi [CIE a Michel lavar el coche],
c. *Vi [a Michel] [ 0 lavar el coche],
d. Obligué [a Michel] [a 0 lavar el coche].

Aunque Michel recibe caso acusativo del verbo en (72a), esta frase nominal no es un com ple­
m ento directo del verbo ver, ya que no está regida ni sintáctica ni semánticamente por el verbo.
Los verbos causativos [— > §§ 32.3.1 y 36.2.5.2] como hacer o dejar tam bién perm iten cons­
trucciones con cláusulas infinitivas excepcionales: *

P ara mayores detalles véase Strozer 1976: Cap. VI.


24.2.4 TRANSITIVIDAD E INTRAN SITI V ID AD 1544

(73) a. Patty hizo a Pablo ver ese p ro g ram a.4<J


b. Patty dejó a Pablo ver ese program a.

Am bas construcciones son ambiguas. Hacer puede significar «forzar» o bien puede significar
«causar». Esta ambigüedad se ve más claram ente en los ejemplos de (74), donde la expresión a la
fuerza es posible sólo en el ejem plo de (74a):

(74) a. Patty hizo estudiar a Pablo (a la fuerza).


b. El perro hizo tropezar a Pablo (*a la fu e rz a ).511

Strozer (1976: 461) acota que en algunos dialectos los dos tipos de hacer son distinguibles por
el caso con el que aparece m arcado Pablo. E n estos dialectos no leístas, cuando hacer significa
«forzar», Pablo recibe caso acusativo, en tanto que cuando hacer significa «causar», Pablo aparece
en caso dativo, como se ilustra en (75) [— > § 21.2.1.2]:

(75) a. Patty {lo / *Ie} hizo estudiar a la fuerza.


b. El perro (* lo / le} hizo tropezar.

Estos dialectos, por lo tanto, m arcan los dos tipos de causativos con hacer, uno que implica
fuerza y el otro que implica causa. Sin embargo, la mayoría de los hablantes no leístas con los que
he consultado no m uestra esta distinción tan clara y prefiere usar el clítico directo lo en ambos
casos. No obstante, todos observan una diferencia entre (76a) y (76b):

(76) a. Hizo estudiar a Pablo. — > Lo hizo que estudiara.


b. Hizo derrum bar la muralla. — > *La hizo que se d e rru m b a ra.51

Esta diferencia se explica ya que es posible forzar a Pablo a hacer algo, pero no se puede
forzar a una muralla. Esto parece sugerir que la ambigüedad de (73a) se puede expresar con dos
estructuras diferentes:

(77) a. Patty hizo [a Pablo] [ 0 ver ese program a] (a la fuerza). Lo hizo que viera ese
program a.
b. Patty hizo [cm a Pablo ver ese programa].

E n (77a) hacer significa «forzar». Obsérvese que la cláusula que incluye el verbo ver puede ser-
tem poralizada o no (76a). En (77b) hacer significa «causar». U na oración como (77a), donde a
Pablo ha sido sustituido por un pronom bre clítico sólo puede interpretarse con la lectura de hacer
como fo iz a r.52 La estructura de (77b) viene a ser otro caso de cláusula infinitiva excepcional, en
el cual a Pablo recibe caso acusativo del verbo hacer sin ser necesariam ente su com plem ento di­
recto. 53
La misma ambigüedad se observa con el verbo dejar [—-> § 36.2.5.4] en (73b). Dejarpuede
significar «permitir» o «no inmutarse, dejar pasar». Esto se ve en los ejemplos de (78):

E s p o sib le in v ertir a P ablo en e s ta s c o n stru c cio n e s: Patty dejó ver ese pro g ra m a a P ablo; Patt)’ h izo ver ese p ro g ra m a
a Pablo.
511 L a c o n s tru c c ió n c on a la fu erza es g ram a tic a l si e ste c o n s titu y e n te m o d ifica al v e rb o p rin c ip al. E n e ste c a so , la
o ra c ió n significaría: «el p e rr o fu e o b lig a d o a h a c e r tro p e z a r a P ab lo » .
51 A lg u n o s h a b la n te s a c e p ta n o ra c io n e s c o m o L a h izo q u e explotara (la b o m b a ); L o h izo q u e cayera m e d io d el río (el
árbol). Sin em b a rg o , e sta s c o n s tru c c io n e s tie n e n u n to n o co lo q u ia l.
*2 U n a o ra c ió n c o m o L o h ice q ue estudiara só lo p u e d e t e n e r u n a le c tu ra d o n d e h a cer significa forzar.
53 E n los d ia le c to s q u e a n a liz a S tro z e r (1976), lo su stitu y e a Pablo e n (77 a), e n ta n to q u e le su stitu y e a P a b lo en
(7 7 b ).
1545 El complemento indirecto 24 .3.1

(78) a. Patty dejó a Pablo ver ese program a. (Le dio permiso expreso.)
b. Patty dejó las malezas crecer por todas p a rte s.54

Según Strozer (1976: 483), hay hablantes no leístas que distinguen estos dos tipos de dejar.
Cuando dejar significa «permitir», aparece el caso dativo, cuando significa «dejar pasar», aparece
un acusativo:

(79) a. Patty {le/*lo} dejó ver ese program a,


b. Patty {*les/Ias} dejó crecer.

Al igual que con el verbo hacer discutido más arriba, la mayoría de los hablantes consultados
no m arcan esta diferencia con acusativo/dativo, como en (79), prefiriendo usar un clítico acusativo
en ambos casos. Sin embargo, se pueden distinguir las dos construcciones:

(80) a. V er ese program a, no deja nunca a Pablo,


b. *Crecer, no deja nunca (a) las malezas.

Vemos que sólo cuando hay un permiso explícito es posible anteponer la frase verbal. Este
com portam iento se explica si las dos lecturas de dejar tienen las siguientes estructuras:

(81) a. Patty dejó [a Pablo] [ 0 ver ese programa],


b. Patty dejó [CiE las malezas crecer].

En (81a), donde hay permiso explícito, [ver ese programaJ forma un constituyente separado de
a Pablo. De allí que se pueda dislocar la frase verbal sin incurrir en agramaticalidad. En (81b), por
otra parte, las malezas y crecer form an un constituyente, por eso no se puede dislocar la frase verbal
sin incluir el sujeto.
Al igual que en la estructura (77b), el sujeto subordinado en (81b) recibe caso acusativo del
verbo principal sin ser un com plem ento directo de este. E sta es otra cláusula infinitiva excepcional,
donde es posible que una frase nominal que no está regida ni sintáctica ni sem ánticamente p o r el
verbo aparezca m arcada con caso acusativo. Esto viene a enfatizar el hecho de que el caso acusativo
o la pronom inalización no son pruebas suficientes para la identificación de un com plem ento di­
recto. 55

24.3. El complemento indirecto

24.3.1. Selección sintáctica del com plem ento indirecto

Según la R A E (1973: § 3.4.3) complemento u objeto indirecto es «el vocablo,


que expresa la persona, animal o cosa en que se cumple o term ina la acción del

54 E s p o sible in v e rtir el s u je to su b o rd in a d o : Pally dejó ver ese program a a Pablo; Patty d e jó crecer las m alezas p o r todas
p iu les.
55 Los su sta n tiv o s, así c o m o ios a d jetiv o s, tam b ié n p u e d e n llevar c o m p le m e n to s a rg u m é n ta le s. D e e sta m a n e ra , del
v e rb o destruir e n (ia ), te n e m o s el s u sta n tiv o d e riv a d o destrucción en (ib) y d el v e rb o tem e r en (iia), te n e m o s el a d je tiv o
tem eroso e n (iib).

(i) a. E l te r r e m o to d e stru y ó la ciu d ad .


b. L a d e s tru c c ió n d e la c iu d a d p o r el te rre m o to .
(ii) a. Se te m e u n nu ev o go lp e d e e sta d o .
b. Los c iu d a d a n o s , tem e ro s o s d e u n n u e v o g o lp e d e estad o .

T a n to el s u sta n tiv o c o m o el a d je tiv o en (i) y (ii) a p a re c e n c o n un c o m p le m e n to a rg u m e n ta i. P a ra u n a d iscu sió n m ás


d e ta lla d a de e s ta s c o n s tru c c io n e s v é a n se los C a p ítu lo s 6 y 33 p a ra los c o m p le m e n to s d e los s u sta n tiv o s y el C a p ítu lo 4
p a ra los d e los adjetivos.
24.3.2 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1546

verbo transitivo ejercida ya sobre el complemento directo». E n (82) a nuestro vecino


y a María son complementos indirectos [—> Cap. 30]:

(82) a. Juan (le) dio una limosna a nuestro vecino ayer,


b. Le duele la cabeza a María.

A unque la mayoría de los verbos transitivos pueden aparecer con algún tipo de
complemento indirecto, no todos los verbos se prestan a ello, como se observa en
(83):

(83) a. Guillermo siente pena cuando se va su tío.


b. *Guillermo le siente pena a su tío.

Esto parece sugerir que la capacidad que tiene un verbo de aparecer con un
complemento indirecto, al igual que la capacidad de aparecer con un complemento
directo, está determ inada léxicamente y depende de cada verbo en particular. A de­
más, como bien se puede observar en (82), el complemento indirecto generalm ente
aparece precedido de la preposición a. 56 Sin embargo, no siempre se requiere un
pronom bre clítico dativo. E n tanto que el clítico es optativo en (82a), este es obli­
gatorio en (82b). Más adelante tratarem os del carácter optativo y obligatorio del
pronom bre clítico dativo.57
La definición de la R A E 1973 restringe los complementos indirectos a los ver­
bos transitivos. No obstante, hay algunos verbos intransitivos que pueden aparecer
con un complemento indirecto, como se observa en (84) [—^ § 30.5.2]:58

(84) a. A Michel le gustan mucho los deportes.


b. Kiko les habló de sus últimas inversiones a sus asociados.
c. El esperanto le será muy útil a Guillermo.

Resumiendo, vemos entonces que la capacidad de un verbo de aparecer con un


complemento indirecto está determ inada léxicamente. Además, un sintagma nominal
en función de complemento indirecto puede aparecer tanto con un verbo transitivo
como con uno intransitivo y generalm ente aparecerá precedido de la preposición
a . 59 En la mayoría de los casos este com plem ento indirecto estará reduplicado por
un pronom bre clítico dativo.

24.3.2. Selección semántica del complemento indirecto

Algunos de los diferentes tipos de dativo que se han propuesto en distintas


gramáticas se ilustran más abajo (véase tam bién el § 30.1.2)6I):

5f’ S o b re la posib ilid a d d e usar para y o irá s p rep o s ic io n e s c o n los c o m p le m e n to s in d ire cto s, v é a se el § 24.3.4.
57 V é a se el § 24.3.3.
** V é a se P o rto D a p e n a 1992: 27.
5'J H a y caso s en los q u e a n o indica u n c o m p le m e n to in d ire c to . Y a o b se rv a b a la R A E (1931: § 2 1 6 e) casos c o m o :

(i) a. V oy a R o m a . — > *L e voy.


b. R e c u rrió a sus am igos. — > *Les re c u rrió .

Wl V é a n s e B u tt y B e n ja m in 1988: § 11.6.4, A lc in a y B le c u a 1975: § 7.2.1.3, S tro z e r 1976: I II.3 y m á s re c ie n te m e n te


D e m o n te 1994a, e n tr e m u ch o s o tro s.
1547 El complemento indirecto 24 .3.2

(A) Dativo de recepción o destino: aquel complemento que recibe algo y que se
interpreta como ‘m eta’ o destino de lo que denota el predicado:

(85) a. Le llevé varios regalos a Guillermo,


b. Les dije la verdad a mis padres.

(B) Dativo de interés o commodi-incommodi [—>- § 30.6.6.2]: representa a aquel


complemento que recibe un beneficio o perjuicio:

(86) a. Le corté el césped a Maggie.


b. Kiko le construyó una mansión a Patty.

(C) Dativo de separación: aquel complemento que experim enta separación de algo:

(87) a. Le robaron la bicicleta a Michel.


b. Le quitaron el pasaporte al Sr. Guevara.

(D) Dativo de suficiencia: aquel complemento que indica suficiencia, insuficiencia,


falta o exceso:

(88) a. A Kiko le falta un millón de pesos para construirse la piscina,


b. A Maggie le sobró pastel.

(E) Dativo de posesión o simpatético [—^ §§ 30.1.3 y 30.6.6.2]: aquel complemento


que se considera inseparable o íntimo:

(89) a. Le besé la mano a María.


b. Le rom pieron la camisa a Pablo.

(F) Dativo ético [—?- § 30.1.3]: complemento que se interesa vivamente en la rea­
lización de la acción expresada por el v e rb o :61

(90)a. Se lo leyó de cabo a rabo.


b. Me suspendieron al niño de la escuela.

(G) Dativo de relación: aquel complemento para el que es válida la experiencia


que enuncia el verbo:

(91)a. A Choche le pareció buenísima la idea de Ximena.


b. A los Morales les será difícil decidir ese asunto.

Podemos considerar complementos indirectos a aquellos sintagmas nominales


que forman parte de la estructura argumentai de un verbo que aparece con un
complemento directo, con el cual se relaciona. Según este criterio, no todos los casos
de dativos vendrían a ser complementos indirectos [—»· § 30.7.1], De las clases an­
teriores, sólo los dativos de (A), (B), (C) y (E) serían complementos indirectos.

M V éase A lcina y Blecua 1975: § 7.2.1.3.


24 .3.3 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1548

Las diferentes funciones que clasificamos anteriorm ente hacen que las oraciones
con complementos indirectos reduplicados con un clítico [—> § 19.4] tengan, en
general, muchas interpretaciones en español. Así, considérese el ejemplo de (92):

(92) Kiko le vendió el coche a Maggie.

E n este ejemplo Maggie pudo haber com prado el coche, en cuyo caso tenemos
un dativo de recepción (A). Si Kiko vendió el coche por Maggie, como un favor,
tenemos un dativo de interés (B). El ejemplo (92) también se puede interpretar
como un dativo de separación (C) y como uno de posesión (E); en el primer caso
puede no ser el coche de Maggie (por ejemplo, puede ser el coche del marido de
Maggie, el cual se lo encargó ella a Kiko para que se lo vendiera) y en el segundo
es el coche de Maggie. Sin embargo, si (92) aparece sin el pronom bre clítico, de­
saparece la ambigüedad y sólo queda la lectura con el dativo de recepción:

(93) Kiko vendió el coche a Maggie.

Vemos entonces que la presencia del pronom bre clítico puede afectar el sig­
nificado de la oración. Observa M orera (1989: 174) que la a de los complementos
indirectos significa invariablemente punto final absoluto de la orientación.

24.3.3. Dos superclases de complementos indirectos

Los siete tipos de dativo ejemplificados en la sección anterior pueden dividirse


en dos superclases de complementos indirectos [—^ § 30.4 a 30.7], Siguiendo la
terminología de Strozer 1976: Cap. III, los dividiremos en CInd1 e CInd2. 62 Hay una
generalización semántica entre los verbos que caen bajo la clasificación de C Ind1:
todos ellos son predicados de transferencia.63 A la vez, los complementos indirectos
CInd2 son complementos ‘involucrados’ en la acción del verbo y los predicados de­
notan ‘creación’, ‘destrucción’ o ‘preparación’. 64 A continuación se ilustran algunas
diferencias entre los dos tipos de complementos indirectos, C Ind1 e CInd2:

(a) El clítico no es obligatorio con los verbos que llevan C Ind1, pero sí lo es con
aquellos que llevan CInd2: 65

(94) a. Lola (le) dio la m anzana a Pablo. (C Ind1)


b. Lola *(le) comió la m anzana a Pablo. (CInd2)

1,2 E je m p lo s y p ro p ie d a d e s s a ca d o s d e S tro z e r 1976 y D e m o n te 1994a.


M A lg u n o s v e rb o s q u e se le c c io n a n C I n d 1 so n : agregar, anunciar, añadir, aportar, comprar, conceder, confiar, confiscar,
dar, decir, donar, enseñar, entregar, enviar, gritar, hablar, llevar, m ostrar, m u rm urar, pasar, pertenecer, preguntar, presentar,
recom endar, regalar, seivir (com ida), sonreír, susurrar, vender, etc.
(’4 A lg u n o s v e rb o s q u e p u e d e n a p a re c e r c o n C In d 2 so n : abrir, administrar, adornar, afeitar, agotar, alegrar, aliviar, anotar,
arreglar, arrepentirse, bajar, cocinar, com er, copiar, coser, destruir, dibujar, escaparse, escribir, festejar, guisar, hacer, lavar,
ocurrirse, olvidarse, p eg a r (un golpe), pintar, po n er, preparar, reparar; romper, etc.
^ Sin e m b a rg o , si el c o m p le m e n to d ire c to a p a re c e c o m o u n p ro n o m b re c lítico , la p re s e n c ia del p r o n o m b re c lítico
in d ire c ta es oblig a to ria :

(i) a. L o la (le ) d io la m a n z a n a a P ab lo .
b. :|!L o la la d io a P ablo.
c. L o la se la d io a P ablo.
1549 El complemento indirecto 24 .3.3

(b) Cuando se usa un pronom bre tónico como com plemento indirecto, el clítico
es optativo si el complemento es C Ind1, pero obligatorio si es CInd2:

(95) a. Tú te (me) recomendaste a mí. (C Ind1)


b. Tú te *(me) lavaste a mí. (CInd2)

(c) U n clítico de C Ind1 no puede aparecer con un clítico que concuerda con el
sujeto, en tanto que un clítico de CInd2 sí puede:

(96) a. *José se le vendió todos los boletos de la rifa a Lola. (C Ind1)


b. Por fin el niño se *(le) arrepintió a Lola. (C Ind2)

M ientras que un clítico C Ind1 es incompatible con un clítico que concuerda


con el sujeto en (96a), el clítico CInd2 es obligatorio en el contexto de (9 6 b ).66

(d) La frase <a + C Ind‘> no presenta generalm ente ambigüedad y se interpreta


como un dativo de recepción. Las oraciones con <a + CInd2> presentan m u­
chas ambigüedades:

(97) a. E ntregaron los libros a Lola. (C Ind1)


b. El niño le comió la m anzana a Lola. (CInd2)

E n tanto que en el ejemplo (97a) el complemento indirecto se interpreta sólo


como el receptor, en (97b) puede ser receptor, malefactivo, o posesivo.67

(e) C Ind1 es generalm ente un com plem ento con el rasgo ‘anim ado’. Los verbos
que llevan CInd2 pueden aparecer con complemento indirecto animado o no:

(98) a. Pablo le dio un litro de gasolina {a Luis / *al coche}. (C Ind1)


b. Pablo le limpió la mancha {a Luis / al coche}. (CInd2)

(f) Sólo los verbos que llevan un complemento indirecto de tipo C Ind1 pueden
tener un sustantivo deverbal que lleva a con el complemento indirecto. Los

S egún e s te c rite rio , se ría n c o m p le m e n to s C In d 2 los c o m p le m e n to s in d ire c to s d e v e rb o s c o m o acercarse, caerse, di­


rigirse, escaparse. C ita la R A E (1973: § 2.5.3c) caso s c o m o acercándosem e, llegándosele, e tc ., d o n d e le p u e d e a p a re c e r con
je. S egún la R A E , e s to s caso s « c o n stitu y e n c o m p le m e n to s d e d ire c c ió n o d e té rm in o d e l m o v im ie n to » , p o r lo q u e nos
e n c o n tra ría m o s a n te c o m p le m e n to s c irc u n sta n c ia le s y n o a n te c o m p le m e n to s in d ire cto s. O b se rv a K any (1945) un in te r e ­
s a n te c o n tra s te c on e s to s v e rb o s seg ú n si el c o m p le m e n to in d ire c to es h u m a n o o no:

(i) a. M e a c e rq u é a M a ría . — > M e le a c erq u é .


b. M e a c e rq u é a la p iz a rra . — > * M e le a c erq u é .

O b sé rv e se q u e e s te c o n tra s te es sim ila r al q u e h a o b s e rv a d o C a n o A g u ila r (1981: 3 29) c o n los v e rb o s d e C I n d 1:

(ii) a. E n v ié el lib ro a M aría. — > Se lo envié.


b. E n v ié el lib ro a la oficin a. — >■ *Se lo envié.

Se explica e s te c o n tra s te si a d o p ta m o s el siste m a q u e p ro p o n e M o re ra (1989: 169), seg ú n el c u a l el c o m p le m e n to


in d ire c to es el « o b jeto d e s ig n a d o p o r el rég im en c o m o in te re s a d o o a fe c ta d o p o r el p ro c e so » . E n (ib ) y (iib) ni la pizarra
ni la o ficina vSe p u e d e n v e r a fe c ta d a s p o r el p ro c e s o e n cu e stió n .
('7 V é a se la discu sió n d e los e je m p lo s (92) y (93).
24.3.4 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1550

sustantivos deverbales de verbos que llevan CInd2 requieren de para con el


complem ento in d irecto :68

(99) a. La {entrega/venta} del libro a Manolo.


b. La preparación del pastel {*a M aría/para María}.

(g) Sólo es posible pasivizar el complemento directo de un verbo que lleva C Ind1: 69

(100) a. La A cademia (le) concedió el Oscar a Almodóvar. (C IndJ)


b. El prem io (le) fue concedido a Almodóvar.
(101) a. Maggie le cocinó el pastel a Gabriela. (CInd2)
b. *E1 pastel le fue cocinado a Gabriela.

Vemos entonces que la clasificación de los complementos indirectos en C Ind1


e CInd2 se encuentra sintáctica y sem ánticam ente motivada. Existe el problema de
si los complementos indirectos CInd2 son realm ente argumentos del verbo con el
que aparecen. Compárense los dos ejemplos de (102):

(102) a. ??Pablo dio su bicicleta. (C Ind1)


b. Guillermo preparó una torta. (CInd2)

Con el verbo dar, así como con los verbos que llevan C Ind1, la ausencia del
complemento indirecto lleva a los límites de la aceptabilidad. Con los verbos de
CInd2, la ausencia del com plem ento indirecto es com pletamente aceptable. En
(102a), a menos que el com plem ento indirecto se encuentre implícito en el contexto,
la oración no es aceptable. En (102b), por otra parte, el complemento indirecto no
se encuentra sem ánticam ente presu p u esto .70 Siguiendo a Branchadell (1992) y a
D em onte (1994a), supondrem os en este capítulo que tanto los complementos C Ind1
e CInd2 son argum entos del verbo, por lo que se encuentran seleccionados tanto
sintáctica como sem ánticamente por el verbo.

24.3.4. Complementos indirectos con a y con para

Observa Gili Gaya (1943: § 52) que «los complementos indirectos se designaban
en latín por el dativo; en español llevan siempre las preposiciones a o para...». En
(103) se ilustran algunos ejemplos tom ados de Gili Gaya donde el sintagma con
para parece funcionar como complemento indirecto:

(103) a. Traía este encargo para ella.


b. Com praría para el niño algunas golosinas.

La preposición para sirve para expresar el beneficiario de una acción [—>- §§


10.12 y 30.3.3], En (103) los sintagmas para ella en (103a) y para el niño en (103b)

M V c a s e D e m o n te 1994a: 465.
(''' V é a s e D e m o n te 1994a: 466.
711 V é a se D e m o n te 1994a: 428-9 p a ra m ay o re s d e ta lle s. V é a s e ta m b ié n B ra n c h a d e ll 1992 p a ra a rg u m e n to s a e fe c to d e
q u e los c o m p le m e n to s C In d 2 d e b e n c o n s id e ra rs e c o m o a rg u m e n to s.
1551 El complemento indirecto 24.3.4

se interpretan como dativos de interés, de allí que Gili Gaya analice estas oraciones
como equivalentes a las oraciones de (104):

(104) a. Le¡ traía este encargo [a ella]¡.


b. Le¡ compraría algunas golosinas [al niño]¡.

Se ha de observar, sin embargo, que a y para no son siempre intercambiables.


En tanto que el pronom bre clítico le puede aparecer y ser correferente con el com ­
plem ento indirecto precedido por a en (104), esto no puede ocurrir si el comple­
m ento indirecto está precedido por la preposición para:

(105) a. *Le¡ traía este encargo [para ella]¡.


b. *Lej compraría algunas golosinas [para elniño]¡.

Para tam bién puede expresar ‘dirección’, con lo que un sintagma nominal p re­
cedido de para podría interpretarse como ‘receptor’ si acaba recibiendo el objeto
que va en su destino. Esto se ejemplifica en (106):

(106) a. Envió un libro {a/para} María.


b. Le envió un libro {a/*para} María.
c. Le envió un libro a José para María.

Al igual que en los ejemplos de (105), vemos en (106b) que el sintagma nom inal
precedido por para es incompatible con el pronom bre clítico indirecto. Se observa
en (106c) que es posible tener sim ultáneam ente un complemento indirecto (C Ind1)
con una frase precedida por para. E n el ejemplo (106) el referente del clítico le es
José y no María. 71 Vemos, entonces, que a y para no son intercambiables cuando
desempeñan el papel de beneficiario o m e ta .72
Hay casos en que es posible tener un beneficiario con para donde no es posible
una construcción con el clítico:73

(107) a. E spert representó a G enet para el público del Festival.


b. *Espert le representó a G enet al público del Festival.

Por otra parte, hay tam bién casos donde es posible la construcción con el p ro ­
nom bre clítico dativo en las cuales no hay una construcción equivalente con para:

(108) a. Le coloqué cortinas al salón.


b. *Coloqué cortinas para el salón.

D em onte (1994b: 78) propone que la construcción con el clítico dativo hace
que el com plem ento indirecto se interprete como ‘afectado’. Para ser ‘afectado’, un
argumento debe considerarse como un poseedor o como una parte intrínseca del
complemento directo. Así, en (107b), el público no podría ser un argumento afec­
tado, de allí la inaceptabilidad de (107b). En (108b), las cortinas se han de inter­

71 V é a s e P o rto D a p e n a 1992: § 4.5.


72 V é a n s e S e c o 1979: 161-2 y C a n o A g u ila r 1981: 327.
73 V é a s e D e m o n te 1994a: 441-2.
24.3.4 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1552

pretar como parte intrínseca o bien como objeto poseído por el salón. Así se expli­
caría también el contraste entre (108a), repetido aquí como (109a), y (109b):

(109) a. Le puse el m antel a la mesa,


b. *Le puse los platos a la mesa.

Los ejemplos de (109) parecen sugerir que el mantel es una parte más inherente
a la mesa que los platos.
D em onte (1994b: 78) sugiere que la presencia del pronom bre clítico dativo
marca «el más alto grado de culminación del evento que describe el predicado». Así
se explicaentonces el contraste entre (110a) y (110b):

(110) a. Kiko compró un com putador para Guillermo,que se lo acabó re ­


galando a Pablo.
b. Kiko le compró un com putador a Guillermo, ??que se lo acabó
regalando a Pablo.

E n (110b), donde se usa el clítico dativo, está implícita la presuposición de la


existencia de un beneficiario, de allí que el cambio de opinión que representa
la segunda parte de la oración no sea una continuación lógica. E n (110a), donde se
usa la preposición para, no está implícita tal presuposición, de allí que el cambio
de opinión no afecte la aceptabilidad de la oración.
D e lo anterior se desprende, entonces, que las construcciones con a y para no
son equivalentes. Concordamos aquí con M artínez García (1986: 39), quien observa:

«Las gramáticas más usuales suelen caracterizar como com plem ento a los sintag­
mas indicados con la preposición para, ya que expresa una relación de «fin», «daño»
o «provecho». Pero ello obedece a que dichas gramáticas confunden a m enudo los
contenidos lingüísticos con las referencias a la realidad extralingüística. E n efecto, si
con frecuencia tienden a identificarse como com plementos los sintagmas a su madre y
para su madre en las secuencias Compré flores a m i madre y Compré flores para m i
madre es porque con ambas podem os designar situaciones extralingüísticas casi «idén­
ticas. Pero, si ambos sintagmas hacen referencia a la misma realidad sustancial, for­
m alm ente son distintos; m antienen distinta relación con el núcleo oracional, según pone
de m anifiesto el hecho de que se pueda introducir un sintagma com plem ento en co­
existencia con el que va encabezado con para: Le compré flores a la señora de la esquina
para m i madre».

Como bien observa M artínez García, un sintagma precedido por para puede
llevar implícita la idea de un beneficiario o de un destino o receptor, noción que
pueden llevar tam bién los complementos indirectos precedidos por a. Sin embargo,
como hemos dem ostrado más arriba, los sintagmas con a y para no son intercam ­
biables en todos los contextos. En particular, hemos visto que un complemento con
a puede ser reduplicado con un pronom bre clítico dativo, en tanto que un sintagma
con para no puede serlo. La reduplicación del clítico tiene el efecto de que el
complemento indirecto se interprete como ‘afectado’. La presencia del clítico marca
también el mayor grado de culminación del evento que describe el predicado.74 D e
los efectos de reduplicación del clítico tratarem os en la siguiente subsección.

74 O b s e rv a n C a n o A g u ila r (1981: 331) y M o re r a (1989: 181) q u e a veces es p o sib le s u s titu ir p o r el p r o n o m b re clítico


d a tiv o fra se s q u e n o a p a re c e n ni c o n a ni c o n para:
1553 El complemento indirecto 24 .3.5

24.3.5. Complementos indirectos reduplicados y sin reduplicar

E n el § 24.3.3 se observó que los verbos con complementos indirectos de tipo


C Ind' pueden optativam ente aparecer reduplicados p o r un pronom bre clítico. Esto
se ilustra en (111) [—> § 30.3.4]:

(111) a. Juan escribió una carta a su novia.


b. Juan le escribió una carta a su novia.

El propósito de esta sección es dem ostrar que estas dos construcciones no son
equivalentes.75 Como vimos en la sección anterior, la presencia del clítico conlleva
la idea de culminación del evento que expresa el predicado. E sta misma observación
explica la diferencia entre las construcciones con complementos indirectos redupli­
cados y las construcciones donde no aparece un clítico dativo. Considérense los
ejemplos de (112):76

(112) a. Juan escribió una carta a su novia (durante cinco horas).


b. Juan le escribió una carta a su novia (??durante cinco horas).

Si la presencia del clítico m arca la culminación del evento, vemos que un ad­
verbio de duración como durante no resultará natural en ese entorno. De allí el
contraste entre (112a) y (112b).
Compárense las oraciones de (113), en las cuales el mozo se encuentra sirviendo
el aperitivo en una sala diferente a la sala en la que se encuentran los invitados:

(113) a. El mozo casi sirve el aperitivo anoche.


b. El mozo casi sirve el aperitivo a los invitados anoche. #L os invi­
tados lo vieron entrar con las copas.
c. El mozo casi les sirve el aperitivo a los invitados anoche. Los invi­
tados lo vieron entrar con las copas.

La oración de (113a) es ambigua. Puede significar que el mozo no puso el licor


en las copas (y por eso no sirvió el aperitivo), o que sí puso el licor en las copas,
pero no alcanzó a servírselas a los invitados. En (113b) el mozo no alcanzó a poner
el licor en las copas, de allí que los invitados no lo puedan haber visto llegar con
las copas. En (113c), sí puso el licor en las copas y los invitados lo vieron entrar;
sólo que no les sirvió él el aperitivo. Vemos entonces que la presencia del clítico

(i) A r r e m e te r c o n tr a a lg u ie n /a rre m e te rle ; e sca p a rse d e a lg u ie n /e sc a p á rse le ; in flu ir e n alg u ie n /in flu irle ; in sistir a n te
afgu ien/insist irle.

A l igual q u e c on los caso s d e p a ra d isc u tid o s en e s ta secció n , n o es p o sib le q u e a p a re z c a el clític o d ativ o c o n el


s in ta g m a p rep o sic io n a l a la vez. C a b e h a c e r 'r e s a lta r a q u í q u e e n el s is te m a q u e p r o p o n e M o re ra (1 9 8 9 ), el p r o n o m b re
c lítico n o ‘e q u iv a le ’ al c o m p le m e n to in d ire c to c o m o p a re c ie ra s u g e rir la s u stitu c ió n d e (i).

75 D e m o n te (1994a) a rguye q u e el c o n tra s te d e (111) e q u iv a le al c o n tr a s te o b se rv a d o e n inglés e n tr e (ia) e (ib ):

(i) a. J o h n s e n t a le tte r to M ary.


‘J u a n en v ió u n a c a rta a M a ría .’
b. J o h n s e n t M a ry a le tte r.
‘J u a n le e n v ió u n a c a rta a M a ría .’

7Í’ E je m p lo s y c o n s tru c c io n e s a d a p ta d o s d e D e m o n te 1994a.


24 .3.5 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1554

marca la culminación del evento indicado por el predicado. Así se explica entonces
que una oración con com plem ento C Ind1 reduplicada por un clítico dativo no tenga
el mismo significado que una donde el clítico se encuentra ausente.
D e lo anterior se desprende que las construcciones con un complemento indi­
recto C Ind1 tienen diferente significado cuando aparecen con un clítico dativo y
cuando aparecen sin él.
Hay más diferencias entre las dos construcciones de (111). Considérense los
ejemplos de (114):

(114) a. Juan dio el libro de inglés a María.


b. ??Juan dio a M aría el libro de inglés.
(115) a. Juan le dio el libro de inglés a María.
b. Juan le dio a M aría el libro de inglés.

Vemos que cuando no está presente el clítico, el orden de los complementos


tiende a ser directo-indirecto, en tanto que cuando el clítico está presente los com ­
plementos pueden aparecer en cualquier orden.
Se observa en la R A E 1973: § 3.4.6 que la a personal puede ser om itida para
evitar confusión con el com plem ento in d irecto .77 Algunos ejemplos aparecen en
(116):78

(116) a. Presentaron la hija a los invitados.


b. D ieron la niña a una m adre adoptiva.

Sin embargo, si aparece el clítico reduplicando al complemento indirecto, las


oraciones de (116) se vuelven inaceptables:

(117) a. *Les presentaron la hija a los invitados.


b. *Le dieron la niña a una m adre adoptiva.79

U na última diferencia entre los complementos indirectos reduplicados y los sin


reduplicar aparece en oraciones subordinadas subjuntivas en las cuales el predicado
principal es negativo:811

(118) a. No quiero que des ese libro a ningún invitado.


b. No quiero que le des ese libro a ningún invitado.

En (119) se ilustran posibles interpretaciones de las oraciones de (118):

77 H ay o tro s fa c to re s q u e re g u la n e s te f e n ó m e n o y q u e m e re c e n m ay o r e stu d io . O b sé rv e se q u e en (i) n o se p u e d e


e lim in a r la a p e rso n a l:

(i) a. P r e s e n ta ro n * (a) J u a n al d ire c to r.


b. R e c o m e n d é * (a) tu a m ig o a m i jefe .

78 V é a se D e m o n te 1994a: 460-1.
Ή E s ta s o ra c io n e s ta m b ié n so n in a c e p ta b le s p a ra m u ch o s h a b ía n le s c u a n d o a p a re c e la a p e rso n a l: *Les presentaron a
la hija a los invitados; *Le dieron a la n iñ a a un a m a d re adoptiva. Los h a b la n te s re c u rrirá n a los e je m p lo s d e (126) p a ra
e x p re s a r e s ta idea.
s" V c a s e D e m o n te 1994a: 458-459.
1555 El complemento indirecto 24 .3.6

(119) a. No existe ningún invitado x tal que yo quiera que des ese libro a x.
b. N o quiero que exista algún invitado x tal que tú le des ese libro a
x.

(118a) es ambigua y se puede interpretar tanto como (119a) y (119b). Sin em­
bargo, (118b) sólo se puede interpretar como (119b).
Resumiendo, vemos que las construcciones donde el clítico aparece reduplicado
no tienen el mismo significado que aquellas en las que el clítico aparece sin redu­
plicar. D e allíque los ejemplos de (111) no sean equivalentes.

24.3.6. Sobre el estatus categorial de los complementos indirectos

No existe consenso en cuanto al estatus categorial del com plem ento indirecto en español. D e­
bido al hecho de que a es una preposición y a que dicho com plem ento aparece precedido de a o
para, muchas gramáticas lo clasifican como un sintagm a preposicional. Sin embargo, en otros es­
tudios se lo considera como un sintagma nominal. A continuación revisamos algunos de los argu­
m entos dados a favor de una y otra posición.
Ramsey (1894: § 3.31) observa que la a del com plem ento indirecto «es una m era m arca gra­
matical que no tiene ningún valor preposicional». E sta es la postura que adopta Strozer (1976: Cap.
2), según la cual los complementos indirectos se diferencian de las frases preposicionales p o r los
siguientes hechos:

(a) El pronom bre clítico dativo puede ser correferencial con el com plem ento indirecto, de la
misma m anera que el pronom bre clítico acusativo lo es con el com plem ento directo:

(120) a. Juan la¡ interesó (a ella,).


b. La película le¡ interesó (a ella¡).
c. *Juan le¡ cantó para ella¡.

Vemos que ella en los ejemplos (120a) y (120b) es correferencial con la y le, respectivam ente.
Sin em bargo, si ella aparece con una preposición como para (la cual también puede tener una
función de dativo, como se dem ostró más arriba), tal correferencia es imposible. El contraste
entre (120b) y (120c) se explica sólo si a ella en (120b) no es un sintagma preposicional, sino
nominal, tal como el com plem ento directo de (120a). Obsérvese que si a constituye un sin­
tagma preposicional, tal correferencia tam bién es imposible:

(121) a. Guillerm o le¡ cortó el césped a Maggie,.


b. *Otto se le, refería a Lucy¡.
c. *Lucy le¡ fue de compras a París¡.81

(b) U n com plem ento indirecto puede ser sustituido por el pronom bre clítico dativo. U n sintagma
preposicional, por otra parte, no puede serlo:

(122) a. Anunciaron la noticia a los estudiantes. — > Se la anunciaron.


b. O tto se refería a Lucy. — > *Se le refería.
c. Lucy se fue de compras a París. — > *Se le fue de compras.

Vemos que un com plem ento indirecto es sustituible por un clítico dativo en tanto que una
frase preposicional con a como núcleo no puede serlo. Si a los estudiantes fuera un sintagma
preposicional como a Lucy o a París, el contraste entre (122a) y (122b, c) escaparía a todo
intento de explicación.

81 V é a s e ia n o ta 74 p a r a alg u n a s e x cep cio n es.


24.3.6 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1556

(c) Cuando se disloca un com plem ento indirecto, la presencia del clítico es generalm ente obliga­
toria. 82 Cuando se disloca un sintagma preposicional tal reduplicación es imposible:

(123) a. A Maggie *(le) cortó el césped Guillermo.


b. A Lucy se (*le) refería Otto.
c. A París (*le) fue Lucy de compras.

Si a Maggie en (123a) fuera un com plem ento preposicional, esperaríam os el mismo com por­
tam iento que en los ejem plos de (123b, c).
(d) E n un com plem ento preposicional de la form a < P + {él/ella}>, los pronom bres él i ella pueden
referirse a un sintagm a nominal hum ano o no humano. Con un com plem ento indirecto, sin
embargo, a {él/ella} solo puede referirse a un com plem ento humano:

(124) a. Pablo le pasó el paño a la mesa. — > *Le pasó el paño a ella,
b. Pablo se refería a la guerra. —> Se refería a ella.

Si el com plem ento indirecto a ella fuera un com plem ento preposicional en (124a), el contraste
entre (124a) y (124b) sería difícil de explicar.
(e) G arcía (1975: 94) observa que un sintagma nominal precedido de a puede interpretarse como
un com plem ento directo o indirecto del verbo, en tanto que esto jam ás sería posible con una
preposición:

(125) a. Me presentó a María.


b. Me presentó {con/para/sin} María.

El ejemplo de (125a) es ambiguo: me puede interpretarse o bien como el com plem ento directo
(en cuyo caso yo sería la persona presentada y María a quien soy presentado), o bien se
interpreta como el com plem ento indirecto (por lo cual María sería la persona presentada).
Cuando en lugar de a María usamos un sintagm a preposicional, me sólo se puede interpretar
como un com plem ento directo. Vemos entonces que a no tiene el com portam iento de una
preposición, ya que aquellas no pueden interpretarse como com plem ento directo o indirecto
del verbo.
(f) E n las construcciones de (126), un pronom bre anafórico como sí misma [— > § 23.3.1] con
función de com plem ento indirecto puede referirse a un com plem ento directo, pero tal corre­
ferencia es imposible cuando el pronom bre anafórico aparece dentro de un sintagm a prep o ­
sicional:

(126) a. El tratam iento psiquiátrico reintegró a María¡ a sí misma¡.


b. *E1 psiquiatra recordó a María¡ de sí misma¡.

Si el com plem ento indirecto fuera un sintagma preposicional, esperaríam os el mismo com por­
tam iento en (126a) y (126b).
(g) D em onte (1987: 151) dem uestra que en construcciones como las de (127a) el adjetivo posesivo
su puede tener como referencia el com plem ento indirecto, pero el com plem ento de un sin­
tagm a preposicional no puede servir de antecedente:

(127) a. El profesor le entregó su¡ dibujo preferido acada niño¡.


b. *E1 profesor pegó su¡ dibujo preferido con cada niño¡.

82 In clu so c on los c o m p le m e n to s d e C I n d 1, lo s cu a le s p e rm ite n la c o n stru c ció n sin el clítico, n o es c o m p le ta m e n te


a c e p ta b le la a n te p o s ic ió n d el c o m p le m e n to in d ire c to sin el clítico:

(i) a. A n u n c ia rá n la n o tic ia a lo s e s tu d ia n te s m a ñ a n a .
b . ? A los e s tu d ia n te s a n u n c ia rá n la n o tic ia m a ñ a n a .
c. A los e s tu d ia n te s les a n u n c ia rá n la n o tic ia m a ñ a n a .
1557 El complemento indirecto 24 .3.6

Si el com plem ento indirecto fuera un sintagm a preposicional, no esperaríam os un contraste


en los ejem plos de (127).

Estos siete argum entos apoyan la hipótesis de que el com plem ento indirecto precedido por a
no es un sintagma preposicional, sino un sintagma nominal. Si fuera un sintagma preposicional, las
diferencias con el resto de las preposiciones tendrían que ser una propiedad específica de esta
preposición, por lo que tendría el estatus de una preposición especial. Si es una frase nominal,
todas las propiedades observadas anteriorm ente se explican fácilmente. Cabe agregar que los pro­
nom bres clíticos de preposición en otras lenguas románicas como en e y del francés, ci y ne del
italiano, etc., no se declinan según la persona. Si los complementos indirectos representaran un
sintagm a preposicional, nuevam ente serían excepcionales, ya que en español sí serían declinables
(me, te, le, etc.).
Veam os ahora qué argumentos se han presentado para argüir que los complementos indirectos
son sintagmas preposicionales en español.
(a) Jaeggli (1982: § 1.3.2) compara los complementos indirectos del francés con los del e sp a ñ o l.83
E n francés los complementos indirectos no tienen el mismo com portam iento que los sintagmas
preposicionales. Com párense los ejemplos en francés de (128a, b):

(128) a. Ils se sont assis sur la table et les chaises.


‘Se sentaron sobre la mesa y las sillas.’
b. *Ils ont acheté cette maison à M arie et le directeur.
‘Com praron esta casa a M aria y el director.’
c. Ils ont acheté cette maison à M arie et au directeur.
‘C om praron esta casa a M aria y al director.’

Vemos en (128a) que la preposición sur «sobre» puede ser om itida en el segundo elem ento
de la coordinación sin incurrir en inaceptabilidad. Sin embargo, no es posible tal omisión
cuando se coordinan complementos indirectos, como se m uestra en (128b). Se dem uestra en
(128c) que se debe repetir à con cada com plem ento indirecto en francés. Puesto que los
complementos indirectos se com portan diferente de los sintagmas preposicionales en esta cons­
trucción, concluye Jaeggli que los com plem entos indirectos en francés son sintagmas nominales
y no sintagmas preposicionales.
Pasando al español, Jaeggli observa que es posible la omisión de a en el segundo elem ento
de una coordinación de com plementos indirectos:

(129) a. Les com praron una casa a M aría y el director.


b. Pidieron permisos especiales a profesores y estudiantes.

Por estos datos y debido al contraste con el ejemplo del francés en (128b) concluye Jaeggli
que los com plem entos indirectos son sintagmas preposicionales en español. E ste argumento,
sin embargo, no viene a dem ostrar lo que Jaeggli pretende dem ostrar. En (130) vemos que es
posible reduplicar la a en los ejemplos de (129):

(130) a. Les com praron una casa a María y al director.


b. Pidieron permisos especiales a profesores y a estudiantes (por igual).

El ejemplo español de (130a) es equivalente al ejemplo de (128c). Y si (128c) es construcción


típica de sintagmas nominales, vemos que los com plem entos indirectos en español podrían ser
sintagmas nom inales o sintagmas preposicionales. Esta prueba no es decisiva, aunque sí podría
dem ostrar el carácter categoría! mixto de los com plem entos indirectos.84

83 Ja eg g li (1982) b a s a su a n álisis e n el d e V e rg n a u d (1974).


84 E l a rg u m e n to d e Ja eg g li h a sid o r e fo rm u la d o e n D e m o n te 1987. V é a s e el a rg u m e n to (c) m ás a d e la n te.
24.3.6 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1558

(b) Una de las pruebas que propone Jaeggli para dem ostrar que los com plem entos indirectos son
sintagmas nom inales en francés podría aplicarse al esp añ o l.85 Como dem uestra V ergnaud
(1974), una conjunción de sintagmas preposicionales [—> § 41.2.3] no puede servir de ante­
cedente a una cláusula de relativo. Obsérvese el contraste entre el ejem plo del francés (131a)
y los del español (131b), (131c):

(131) a. *11 a compté sur l’hom me et sur la femme qui se sont rencontrés hier.
b. ?H a contado con el hom bre y con la m ujer que se encontraron ayer.
c. ?H ablaron del hom bre y de la m ujer que se encontraron ayer.

P or otra parte, una coordinación de com plem entos indirectos sí puede servir de antecedente
de una cláusula de relativo:

(132) a. Il a parlé à l’hom m e et à la fem m e qui se sont rencontrés hier,


b. Les habló al hom bre y a la m ujer que se encontraron ayer.

Vem os un pronunciado contraste entre (131a) y (132a), contraste que, según Jaeggli, de­
m uestra que los com plem entos indirectos no son sintagmas preposicionales en francés. Tal
contraste no es tan pronunciado en español, como se observa en (131b) y (132b), lo cual nos
podría llevar a concluir que los com plem entos indirectos se com portan como sintagmas p re ­
posicionales en español. Sin embargo, restaría por explicar el contraste entre (131a) en francés
y (131b) en español. Quizás el carácter categorial mixto de los complementos indirectos pueda
explicar tal contraste.
(c) Los argum entos más convincentes para el estatus preposicional del com plem ento indirecto
provienen de D em onte (1987). Se asume generalm ente que la a personal no constituye un
sintagma preposicional y que m arca una función o característica particular del sintagma n o ­
m inal (específico y hum ano) en función de com plem ento directo [—> § 28.4]. D e la misma
m anera, se podría proponer que la a personal es una m arca de la función de com plem ento
ind irecto .86 E n (133a, b) se observa una diferencia en el com portam iento de la a personal con
la a de com plem ento indirecto:

(133) a. *Visité a mi herm ana y la tía Enriqueta.


b. Les enviaron dinero a Juana y María.
c. Visité la exposición con mi herm ana y la tía E nriqueta.

Vem os que la a personal no puede ser om itida en la coordinación, en tanto que la a de


com plem ento indirecto, como la preposición con en (133c), sí puede serlo. E sto dem uestra
que la a de com plem ento indirecto se com porta más como una preposición que como una
m arca de función.
(d) Observa tam bién D em onte (1987: 152-3) que un com plem ento del nom bre núcleo de un sin­
tagm a precedido de a personal puede encabezar, aunque con alguna dificultad, una oración
interrogativa, como se ilustra en (134a). C uando lo que tenem os es un com plem ento indirecto
no es posible una construcción similar, como se dem uestra en (134b):

(134) a. ?¿D e qué amigo entregaste [a la h i j a ______ ] a la policía?


b. *¿De qué amiga le regalaste un libro [a la h ija ______ ]?
c. *¿De qué amiga leiste un libro [con la h ija ______ ]?

Los datos de (134a, b) dem uestran que la a de com plem ento no puede ser solam ente una
m arca de función, como lo sería la a personal. Vem os en (134c) que el com plem ento indirecto

M Sin e m b a rg o , Ja eg g li (1982) n o d e s a rro lla e s te a rg u m e n to p a ra el esp añ o l.


E s ta se ría , p o r e je m p lo , la p o s tu r a d e S tro z e r (1 9 7 6 ), d isc u tid a a n te rio rm e n te .
1559 El complemento indirecto 24 .3.7

se com porta como un sintagma preposicional, por lo cual podem os concluir que la a de com ­
plem ento indirecto constituye un sintagm a preposicional.
(e) Las estructuras de predicación secundaria tam bién revelan un contraste entre la a personal y
la a de com plem ento indirecto [—>- § 38.1], D em onte (1987: 148) observa el siguiente con­
traste entre (135a), (135b):

(135) a. Juan encontró a M aría enojada.


b. *Juan le entregó el reloj a M aría enojada.
c. *Juan soñó con M aría enojada.

N uevam ente vemos que la a de com plem ento indirecto no puede ser solam ente una m arca de
función como la a personal. Se observa en (135) que, en tanto que el complemento directo sí
puede llevar un elem ento predicativo, el com plem ento indirecto en (135b), así como el sin­
tagma preposicional en (135c), no pueden llevar un elem ento predicativo. El contraste entre
(135a) y (135b), y el paralelism o entre (135b) y (135c), se explica fácilmente si el complemento
directo es un com plem ento preposicional.

Los ejemplos de (129)-(135) presentados anteriorm ente dem uestran el carácter mixto de los
complementos indirectos en español, los cuales se com portan a veces como sintagmas nom inales y
otras veces como sintagmas preposicionales.

24.3.7. Sobre los verbos de actitud afectiva y su doble condición


Cuando una oración cuenta con un com plem ento directo y otro indirecto, el orden más común
es que el com plem ento directo preceda al indirecto:

(136) a. Juan le envió un regalo a María,


b. ?Juan le envió a M aría un regalo.

Sin embargo, si el complemento directo es estructuralm ente más complejo que el complemento
indirecto, entonces puede aparecer después del com plem ento indirecto, como ya observáram os en
el § 24.3.5:

(137) a. Juan le dio el libro de inglés a María,


b. Juan le dio a M aría el libro de inglés.

Los com plem entos directos e indirectos pueden aparecer al comienzo de la oración cuando
querem os centrar nuestra atención en ellos:

(138) a. UN R E G A L O le envió Juan a María,


b. A M A RIA le envió Juan un regalo.

Decimos que, en (138), un regalo y a María están focalizados [— > § 64.3.2],87 Sin embargo,
hay un grupo de verbos, generalm ente denom inados ‘verbos de actitud afectiva’ o ‘de afección’
(y tam bién verbos psicológicos), en los cuales el com plem ento indirecto suele preceder al verbo
[—> §§ 13.4.1, 27.3.3, 30.5.2.5, 30.5.4.5, 32.2.1.3 y 37.7.1]. E ste fenóm eno se ilustra en (151):88

(139) a. A Michel le gustan los deportes,


b. A Pablo le encantan los idiomas.

87 P a ra m ay o re s d e ta lle s vé a n se R iv e ro 1980, H e rn a n z y B ru c a rt 1987: C ap . 3, C a m p o s y Z a m p in i 1990 y L ic era s,


S o lo a g a y C a rb a llo 1992, e n tr e o tro s.
*s A lg u n o s v e rb o s q u e c a e n d e n tr o d e e s ta c a te g o ría so n desagradar, disgustar, encantar, gustar, e tc . V é a se S u b ira ts-
R ü g g e b e rg 1987 p a ra m ay o re s d e ta lle s so b re e s to s v erb o s.
24 .3.7 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1560

Vemos, en (139), que el orden natural de estas construcciones es < com plem ento indirecto -
verbo - sujeto> . Cuando el sujeto precede al verbo en estas construcciones, el sujeto parece fo­
calizado:

(140) a. LOS D E PO R T E S le gustan a Michel,


b. LOS IDIO M AS le encantan a Pablo.

E s posible dem ostrar que el com plem ento indirecto en (139) no está focalizado, en tanto que
el sujeto en los ejemplos de (140) sí lo está. Cuando se form a una oración interrogativa con poi­
qué, el sujeto puede seguir al pronom bre interrogativo, como se ilustra en (141a).89 U n elem ento
focalizado, por otra parte, no puede seguir a por qué, como se puede ver en (141b).

(141) a. ¿Por qué José le ayudó a su novia?


b. ?¿Por qué a su novia le ayudó José?

Com párense las oraciones de (141) con las de (142):

(142) a. ¿Por qué a Michel le gustan los deportes?


b. ?¿Por qué los deportes le gustan a Michel?

Vem os que a Michel en (142a) puede aparecer después de por qué, en tanto que los deportes
en (142b) no ofrece un resultado natural. D ada la gramaticalidad de (142a), sorprende que (142b)
no tenga el mismo grado de aceptabilidad si los deportes es el sujeto. D e hecho, hay pruebas que
dem uestran que los deportes no es un sujeto ordinario en (142b); aunque concuerde con el verbo.
P or el contrario, el com plem ento indirecto es el elem ento del que se predica el resto de la oración,
como sucede generalm ente con los sujetos.
Hay otro hecho relacionado con esta clase de verbos que resulta extraño en nuestra lengua.
Cuando tenem os una construcción adverbial con un infinitivo, generalm ente el sujeto del infinitivo
se interpreta como si fuera correferencial con el sujeto de la oración principal [—> § 36.2.2], E n
(143) usamos el símbolo « 0 » para referirnos al pronom bre silente que desem peña el papel de
sujeto del infinitivo:

(143) a. Lucy, le escribía a Ronny¡ antes de 0 vj conocer a Otto.


b. A Ronnyj le escribía Lucy¡ antes de 0¡ ,¡ conocer a Otto.

El sujeto del infinitivo en (143) sólo se puede interpretar como Lucy, el sujeto de la oración
principal. Obsérvese que la focalización de Ronny no afecta la interpretación de 0 en (143b).
Veam os ahora qué ocurre cuando tenem os un verbo de actitud afectiva:

(144) A Lucy, le gustaba Ronny¡ antes de 0¡.¡ conocer a Otto.

Vem os que 0 puede referirse a Lucy en (144), a pesar de que Lucy es el com plem ento indi­
recto. Es interesante observar que en (144), aunque Lucy es el com plem ento indirecto, tiene el
com portam iento típico de un sujeto.
Los verbos como gustar o encantar en (140) aparecen generalm ente con un pronom bre clítico
dativo. Hay una segunda clase de verbos de actitud afectiva que pueden aparecer tanto con acusativo
como con dativo:

(145) a. Kiko asusta a Gabrielita.


b. Kiko la asusta.

s'f A rg u m e n to b a s a d o e n B e lle tti y R izzi 1987.


y" O tro s v e rb o s q u e tie n e n e ste m ism o c o m p o rta m ie n to son: asom brar, aterrar, aterrorizar, atorm entar, atraer, avergonzar,
com placer, consolar, convencer, deleitar; divertir, entretener, fascinar, fastidiar, halagar, in com odar, inquietar, interesar, m a ra ­
villar, m olestar, repugnar, sorprender, tranquilizar, etc. V é a s e S tro z e r 1976: C a p . V I p a ra m ay o re s d etalles.
1561 El complemento indirecto 24 .3.7

c. Kiko le asusta.
d. A Gabrielita le asusta Kiko.
e. *Kiko le asusta a Gabrielita.

Obsérvese prim ero que en estas construcciones el sujeto puede aparecer en posición preverbal
sin necesidad de que se interprete como un elem ento focalizado. Esto se dem uestra en (145a). Si
aparecen el com plem ento indirecto y el sujeto a la vez, el orden preferido es C com plem ento in-
directo-verbo-sujeto>, como se ilustra en (145d).El ejemplo (145a) es ambiguo:Kiko puede hacer
algo para asustar a Gabrielita o simplemente Gabrielita puede estar reaccionando sin que Kiko
haga nada. En las oraciones donde Gabrielita ha sido rem plazada por un pronom bre clítico la
am bigüedad desaparece. Los ejemplos de (145b) y (145c) no son equivalentes. Cuando se usa el
acusativo nos concentram os en lo que causa el sujeto sobre el com plem ento directo. En este caso
el com plem ento directo se interpreta como ‘afectado’ y el sujeto claram ente tiene intención de
efectuar la acción del verbo. Cuando se usa el dativo, el com plem ento dativo se interpreta como
un ‘sensor’, o sea, como el argum ento que experimenta lo que enuncia el v e rb o .91 Con el dativo
expresamos la reacción o efecto del com plem ento indirecto al sujeto. Esta diferencia se ve más
claram ente en los siguientes contextos: 91

(146) a. Kiko es tan malvado que asusta a la nena,


b. Kiko es tan malvado que la asusta.
(147) a. Kiko es tan feo que asusta a la nena,
b. Kiko es tan feo que le asusta.

En (146) Kiko tiene la intención de asustar, en tanto que en (147) Kiko no tiene ninguna
intención [— > § 21.2.1],
Dos construcciones más hacen resaltar el aspecto de intencionalidad que diferencia a (145b)
de (145c):

(148) a. Kiko, ¡asusta a la nena!


b. Kiko, {¡asústala ¡/^¡asústale!}
(149) a. Kiko es tan malvado que siempre la anda asustando,
b. *Kiko es tan feo que siempre le anda asustando.

Con un imperativo, el sujeto debe tener intención, de ahí que el uso del pronom bre clítico
dativo no sea aceptable en (148b). Con el verbo andar siempre se requiere un sujeto activo, y por
eso sólo es posible el clítico acusativo e n (149a) y no el clítico dativo en (149b).
Cuando estos verbos aparecen seguidos de una oración que es la causa del estado psicológico
que denota el verbo principal, generalm ente se usa un pronom bre clítico dativo [— > § 30.5.2.5]:

(150) a. Le asombra que esos estudiantes no sepan cuál es la capital de Chile,


b. Le m olesta que no le digan la verdad.

Puesto que un hecho en sí no puede tener intención, se explica ei uso del pronom bre clítico
dativo en (150). Sin embargo, a veces es posible usar un pronom bre clítico acusativo sin que el
sujeto tenga intención de causar un estado psicológico:

(151) a. Xim ena asustó a Choche cuando entró sin llam ar a la puerta,
b. Xim ena lo asustó cuando entró sin llamar a la puerta.
(152) a. El sonido del teléfono asustó a E nrique cuando estaba concentrado pensando en
Jackie.
b. El sonido del teléfono lo asustó cuando estaba concentrado pensando en Jackie.

111 E s to es lo q u e e n el § 24.3.2 lla m am o s u n ‘d a tiv o d e re la c ió n .’


1,2 E je m p lo s a d a p ta d o s d e S tro z e r (1976: C a p . V I).
24.3.8 TRANSITIVIDAD E INTR AN SITIVID AD 1562

D ado el contexto de (151), X im ena no tenía la intención de asustar a Choche. La falta de


intención es más obvia en el caso de el sonido del teléfono en (152). Obsérvese que en ambos casos
se ha usado un pronom bre clítico acusativo. E n estos ejemplos, el uso del pronom bre clítico dativo
le da un resultado m arginal o inaceptable (en los dialectos no leístas). La razón por la que se
requiere el pronom bre clítico directo en estos casos es todavía un m isterio para los investigadores
de estas construcciones. E n algunas construcciones tanto el pronom bre clítico acusativo como el
dativo son posibles y es muy difícil captar la diferencia de significado:

(153) a. La música {la/le} divierte sólo cuando suena fuerte.


b. Cuando X im ena llega del trabajo cansada, siempre pone música porque la música
{la/le} distrae.

No obstante, hay otros verbos en los que el cambio de significado es más obvio según si
aparecen con un com plem ento directo o indirecto: “

(154) Lo alcanza/le alcanza; lo atiende/le a tie n d e;94 lo encanta/le encanta; lo pasa/le pasa; lo
pesa/le pesa; lo rinde/le rinde; lo sigue/le sigue; lo sienta/le sienta; lo sirve/le sirve;
lo sucede/le sucede; lo toca/le toca.

Como observa Strozer (1976: 453), el uso del pronom bre clítico dativo implica m ayor partici­
pación del com plem ento indirecto que cuando se usa un pronom bre clítico acusativo.95 Cuando
aparece el pronom bre acusativo, el com plem ento directo es un com plem ento afectado; cuando apa­
rece el dativo, el com plem ento indirecto es un participante más que un a g en te.96 Vem os que la
presencia de un com plem ento directo o de uno indirecto hace variar el significado del verbo, a
veces drásticam ente, como se observa en (154), por lo que claram ente tendrem os que estar tratando
de verbos diferentes a nivel sintáctico.

24.3.8. Com plem entos indirectos de sustantivos y adjetivos

E n esta sección verem os que algunos sustantivos y adjetivos pueden llevar un com plem ento
indirecto. Muchos sustantivos tienen un origen verbal [— > Cap. 6]:

(155) a. E ntregaron los Óscares a los m ejores actores.


b. La entrega de los Óscares a los m ejores actores.
(156) a. D onaron comida a los desamparados.
b. La donación de comida a los desamparados.

Concentrém onos en los ejemplos de (155). T anto en (155a) como en (155b), los Óscares es el
com plem ento p a cien te .97 Se propuso anteriorm ente que el de que precede alsintagm a nominal en
(155b) es una m arca del caso genitivo con la que m arca el sustantivo entregaa su complemento. El
sintagm a los mejores actores se interpreta como un com plem ento receptor tanto en (155a) como en
(155b).9S Vemos que a precede al com plem ento indirecto tanto con el verbo en (155a) como con
el sustantivo en (155b). Tam bién pueden aparecer con para:

(157) a. La entrega de los Óscares para los m ejores actores


b. La donación de comida para los necesitados.

L ista a d a p ta d a d e S tro z e r 1976: 452-453. V é a se ta m b ié n G a rc ía 1975.


1,4 C o n el se n tid o d e «le p o n e a te n c ió n » .
Ί E n el § 24.2.4 se d isc u tie ro n los v e rb o s ca u sa tiv o s ha cer y dejar, los cu a le s tam b ién s u fre n un c a m b io d e sig n ificad o
seg ú n si a p a re c e n c on u n c o m p le m e n to d ire c to o in d irecto .
E s ta es la fu n c ió n ‘d a tiv o d e re la c ió n ’ a la q u e a lu d im o s e n el § 24.3.2.
w V é a s e el § 24.2.2.

“ V é a s e el § 24.3.2.
1563 Verbos intransitivos 24 .4.1

Vemos, por lo tanto, que los sustantivos pueden aparecer con un com plem ento indirecto.
Lo mismo se observa con algunos adjetivos [— > §§ 4.3 y 30.6.4]:

(158) a. Kiko (le) es fiel a Patty.


b. R oberto (les) es leal a sus amigos.

En estos casos podem os interpretar los complementos indirectos como beneficiarios. Se puede
com probar que el adjetivo y el com plem ento indirecto form an una unidad en (158):

(159) a. — ¿Kiko es fiel a Patty?


— Sí, lo es.
b. — ¿Cómo es Kiko?
—Fiel a Patty.

Vemos en (159) que fiel a Patty puede ser rem plazado por el pronom bre clítico neutro lo. Si
fiel a Patty no fuera un constituyente, esto no sería posible [— > § 4.1.3], De la misma m anera,
vemos en (159b) q u e //e / a Patty puede usarse como un fragm ento, lo cual tam bién dem uestra que
es un constituyente.
Al igual que con los verbos, es posible encontrar para en algunos casos:

(160) a. Las lenguas son fáciles para él.


b. Las lenguas le son fáciles.

Concluimos, pues, que tanto sustantivos como adjetivos pueden aparecer con un complemento
indirecto. En estos casos el com plem ento indirecto tendrá uno o varios de los mismos papeles
semánticos que puede llevar el com plem ento indirecto de un verbo.

24.4. Yerbos intransitivos

24.4.1. Tipos de verbos intransitivos

Adoptam os aquí la definición de la R A E (1973: § 3.5.1a) según la cual «los


verbos que no llevan complemento directo se llaman «intransitivos», aunque
los acompañen otros complementos». Alcina y Blecua (1975: § 7.4.2) clasifican los
verbos intransitivos en los siguientes esquemas:

(A) Verbos existenciales: verbos como abundar, estar, existir, morir, parecer, per­
manecer, quedar, ser, subsistir, vivir, etc. [—» § 27.3.4]. Algunos de estos verbos
perm iten un complemento tautológico, 99 en cuyo caso se construyen como
verbos transitivos:

(161) a. Mi abuelita murió en 1975.


b. Mi abuelita murió una m uerte piadosa.

(B) Verbos de movimiento: verbos como andar, bajar, caer, caminar, circular, des­
filar, entrar, errar, evolucionar, ir, marchar, oscilar, partir, salir, saltar, subir, va­
cilar, venir, viajar, volver, etc. [—»· §§ 25.2.3.2 y 46.2.4.1], Estos verbos pueden
aparecer con predicativos [—^ § 38.2.1.2] (162b), así como con complementos
directos (162c):

m V c a se la discu sió n de l e je m p lo (15) en el § 24.1.3.


24.4.2 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1564

(162) a. Michel entró a la casa.


b. Michel salió prim ero en la competición.
c. G abrielita bajó la escalera sola.

(C) Verbos de acción: verbos como acezar, crujir, debutar, estornudar, fivcasai', ga­
lopar, gesticular, gimotear, gritar, gruñir, jadear, ladrar, llorar, reír, rezongar, rugir,
sobresalir, sudar, susurrar, temblar, toser, trotar, vociferar, volar, zozobrar, etc.
Muchos de estos verbos pueden aparecer con predicativos (163b) y con com­
plementos directos (163c):

(163) a. Pablo estornudó toda la noche.


b. Mi padre sonrió complacido.
c. El enfermo tosió sangre.

(D) Verbos seudo-impersonales: verbos como bastar, caber, convenir, disgustar, di­
vertir, encantar, faltar, gustar, importar, impresionar, interesar, molestar, ocurrir,
ofender, parecer, pasar, sobrar, etc. [—*- §§ 25.3, 27.3.5-7 y 30.5.2], Con estos
verbos el sujeto generalm ente es inanim ado y aparecen con un complemento
indirecto: 100

(164) a. A Paul le gustan los ordenadores.


b. Nos faltó dinero.

24.4.2. Verbos intransitivos y verbos inacusativos

U na de las características de la construcción pasiva, sea con una construcción


pasiva morfológica con < ser + participio pasado> [—* § 25.4] o bien con un se
pasivo [—> § 26.3], es que destransitiviza al verbo; es decir, hace que el comple­
mento directo pierda esta función y se convierta en el sujeto de la oración:

(165) a. Escribieron esos libros en el siglo xv m .


b. Esos libros fueron escritos en el siglo x v m .
c. .
Esos libros se escribieron en el siglo x v i i i

Podem os com probar que ese sintagma ya no es el complemento directo, puesto


que ya no tiene la capacidad de ser rem plazado por un pronom bre clítico acusativo:

(166) a. Los escribieron en el siglo xv m .


b. *Los fueron escritos en el siglo xvm .
c. *Se los escribieron en el siglo xv m .

En construcciones pasivas como las de (165b) y (165c) tenemos un verbo tran­


sitivo que ha perdido la capacidad de m arcar con caso acusativo a su complemento
directo, complemento que se convierte en el sujeto de la oración pasiva.
Pues bien, hay algunas construcciones con verbos intransitivos que tienen un
com portam iento similar a las construcciones pasivas ilustradas en (165b) y (165c).

11,(1 Véase el § 24.3.7.


1565 Verbos intransitivos 24 .4.2

Veamos qué pruebas se han dado para motivar estas diferentes clases de verbos
intransitivos [—> § 25.1.2.1],
Burzio (1986) dem uestra que hay una diferencia en el com portam iento de los verbos intran­
sitivos italianos arrivare «llegar» y telefonare «telefonear». C uando estas construcciones aparecen con
un sujeto posverbal cuantificado, sólo los verbos como arrivare perm iten ser pronom inalizados por
el clítico ne:

(167) a. Arriveranno molti esperti.


‘Llegarán muchos expertos.’
b. Ne arriveranno molti.
‘N E llegarán muchos.’
(168) a. T elefoneranno molti esperti.
‘T elefonearán muchos expertos.’
b. *Ne telefoneranno molti.
‘N E telefonearán muchos.’

Si ambos verbos intransitivos tuvieran la misma estructura, esta diferencia resultaría misteriosa.
Hay otro hecho curioso que se relaciona con ne y es el hecho de que la pronom inalización con
ne sólo es posible con los complementos directos en italiano:

(169) a. Gianni ne invitera molti.


‘Gianni N E invitará a m uchos.’
b. *Gianni ne parlera a molti.
‘Gianni N E hablará a muchos.’
c. Ne saranno invitati molti.
‘N E serán invitados muchos.’

Estos datos dem uestran que hay dos tipos de verbos intransitivos: aquellos en los que el sujeto
actúa como el sujeto de los verbos transitivos y aquellos en los que el sujeto actúa como el com ­
plem ento directo. Burzio (1986) observa además que el sujeto de los verbos que permiten ne se
interpretan como ‘paciente’ o ‘tem a’, papel tem ático que generalm ente llevan los complementos
directos. El mismo com portam iento se observa en las construcciones pasivas de (166b) y (166c),
donde el sujeto es claram ente un ‘paciente’ y donde la pronom inalización con ne tam bién es posible
en italiano. Verbos como arrivare son considerados ‘inacusativos’ debido al hecho de que no tienen
la capacidad de m arcar con caso acusativo [— > § 25.1.3],101
La diferencia observada en (167) y (168) se ve reforzada por otro hecho m orfosintáctico en
italiano. Verbos como arrivare requieren el verbo essere «ser» como verbo auxiliar perfectivo en
tanto que verbos como telefonare requieren del auxiliar avere «haber»:

(170) a. {Sonno/*Hanno} arrivati molti esperti.


{Son/*Han} llegado muchos expertos
‘Han llegado m uchos expertos.’
b. {Hanno/*Sonno} telefonato molti esperti.
{Han/*Son}telefoneado muchos expertos
‘H an telefoneado muchos expertos.’

Vemos, entonces, que estos dos hechos, la pronom inalización de ne con un sujeto posverbal y
el uso del auxiliar essere en los tiempos perfectivos, nos perm iten distinguir dos tipos de verbos
intransitivos en italiano.
E sta diferencia entre verbos inacusativos, por una parte, e intransitivos, por otra, ha sido jus­
tificado en muchas otras lenguas, incluso en lenguas muy alejadas del italiano, como por ejem plo
el ja p o n é s.102 ¿Es posible motivar esta diferencia en español?

101 Véase tam bién P erlm utter 1978.


1112 V éase M iyagawa 1989.
24.4.2 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1566

El español mantuvo hasta el siglo x v i la distinción entre ser y haber como au­
xiliares perfectivos. Lapesa (1968: 256) cita el siguiente ejemplo de Valdés:

(171) Los moços son idos a comer y nos han dexado solos.

E sta construcción tom aría los mismos auxiliares en italiano o francés moderno.
Observa Lapesa (1968: 151):

«Los verbos intransitivos se auxiliaban de ordinario con ser: un strela es nacida, son
idos, exidos somos, son entrados. Pero aparecía ya aver: a Valencia an entrado, arribado
an las naves. Igual ocurría con los verbos reflexivos: de nuestros casamientos, agora
somos vengados, se era alçado...».

Observa Penny (1991: 142), sobre el mismo tema:

«Las form as perfectivas de los verbos intransitivos (p. ej. veni: “he venido”) se rem ­
plazaron en latín hablado por form as con <esse + participio>, proceso que quizás
representa una generalización desde una estructura que era apropiada sólo para los
verbos deponentes (p. ej. mortuus est “ se ha m uerto”) hasta otros (eventualm ente,
todos los otros) verbos intransitivos (p. ej. ventus est “ha venido” ). Ejem plos como
(h)an venido, etc., se encuentran sólo ocasionalm ente en español antiguo, pero en la
mayoría de los casos, ser sigue siendo el auxiliar em pleado en las form as perfectivas
hasta el siglo xvi.»

Tanto Lapesa como Penny proponen que el uso de ser se encuentra con todos
los verbos intransitivos; sin embargo, los ejemplos que citan son siempre de verbos
de movimiento o de verbos que se considerarían como verbos inacusativos en el
sistema propuesto por Burzio (1986).103
El catalán es otra lengua que, como el español, ha perdido la distinción entre
ésser y haver, pero como observa Moll, según aparece citado en Grácia i Solé
1989: 104

«Las funciones del auxiliar para la form ación de los tiempos com puestos las cumple
generalm ente el auxiliar haver. P ero ésser puede hacer de auxiliar en los tiempos com ­
puestos de los verbos intransitivos que denotan movimiento y dirección local y de los
verbos esser, estar, néixer, quedar y romandre. (...) El único caso en que un verbo tran ­
sitivo admite el auxiliar esser es cuando el verbo es reflexivo, o sea, cuando su com ­
plem ento es un pronom bre personal que indica la misma persona o cosa que indica el
sujeto.»

Vemos, por lo tanto, que en un estadio anterior tanto del español como del
catalán, sí se m anifestaba morfosintácticam ente la diferencia entre los verbos ina­
cusativos y los verbos intransitivos en sí. Sin embargo, hay algunos datos sincrónicos
que hacen resaltar esta diferencia.
Con los verbos transitivos es posible usar una construcción absoluta de parti­
cipio [—* § 39.3], como se m uestra en (172):

m E l uso d e ser c o m o au x iliar p e rfe c tiv o to d av ía se re g is tra en P a rag u a y , c o m o o b se rv a Lipski (1994: 312; c ita n d o a
G r a n d a ): S i él fu e ra venido...
1(14 V é a s e G rá c ia i S olé 1989 p a ra m ay o re s d e ta lle s s o b re los v e rb o s in acu sativ o s en c a ta lán .
1567 Verbos intransitivos 24.4.2

(172) a. Term inadas las labores, saldremos a beber una copa.


b. Entregados los premios, se irán todos felices a casa.

Se observa lo mismo con los verbos inacusativos de (173) [—> § 25.2.1.1], pero
no así con los intransitivos de (174):

(173) a. U na vez salido el sol, nos entrarem os a la mar.


b. U na vez partido el autobús, no hay nada que podamos hacer para
detenerlo.
(174) a. *Ladrados los perros,...
b. *Estornudada la nena,...

Por lo tanto, si sólo hubiera una clase de verbos intransitivos, no sería posible
entender el contraste entre (173) y (174). El hecho de que haya concordancia con
el sujeto en (173) y con el complemento directo en (172) dem uestra que elsujeto
de los verbos inacusativos se relaciona con el complemento directo en un nivel más
abstracto de análisis [—*· § 4.4.3],
O tra diferencia entre los verbos intransitivos y los verbos inacusativos tiene que
ver con la morfología derivativa. El sufijo -dor o -tor [—^ § 69.2.13] generalmente
lleva implícita la idea de un agente y se puede usar tanto con verbos transitivos
(175a) como con verbos intransitivos (175b):

(175) a. Escribir-escritor.
b. Trabajar-trabajador; correr-corredor; gesticular-gesticulador.

Sin embargo, con los verbos inacusativos este sufijo no es posible: *ir —*■ idor,
*venir —> venidor, *morir —> moridor, *partir —> partidor, *salir —^ salidor, etc.
Se podría argüir que esto es simplemente un accidente morfológico, pero es extraño
que ningún verbo inacusativo pueda nominalizarse con -dor / -toi; en tanto que m u­
chos otros verbos intransitivos sí pueden tener esta afijación.
Se observa también una diferencia entre los verbos inacusativos (176) y los
intransitivos (177) en construcciones en las que un com plemento del nombre núcleo
del sintagma nominal sujeto encabeza una oración interrogativa [—> § 31.2.2]:

(176) a. V endrán los jugadores de ese equipo.


b. ¿De qué equipo vendrán [los ju g a d o re s_____ ]?
(177) a. C orrerán los jugadores de ese equipo.
b. *¿De qué equipo correrán [los ju g a d o re s_____]?

Vemos que la construcción es mucho m ejor en elcasodel verbo inacusativo.1,15


Cuando lo que encabeza la oración interrogativa es un complemento del nombre
núcleo del sintagma nominal complemento directo, el resultado es también acepta­
ble, como se observa en (178):

11,5 Se r e q u ie re q u e el s u je to del v e rb o in ac u sa tiv o se e n c u e n tre a d y a c e n te al v erb o . C o n s id é re n s e los e jem p lo s d e (i):

(i) a. * ¿ D e q u é e q u ip o v e n d rá n d e P a rís [los j u g a d o r e s _____ ]?


b. ? ¿ D e q u é e q u ip o v e n d rá n [los ju g a d o r e s _______] d e P arís?

D e b e in sislirse en q u e (176b) d e q ué equipo n o c o m p le m e n ta a vendrán. L o m ism o e n E! equipo d e l que vendrán los


jugadores, d o n d e am b as in te rp re ta c io n e s so n posibles.
24.5 TRANSITIVIDAD E INTRANSITIVIDAD 1568

(178) a. Publicarán las reseñas de ese artículo.


b. ¿De qué artículo publicarán [las re s e ñ a s_____ ]?

La semejanza entre (176) y (178) se explica si el sujeto de los verbos inacusa­


tivos es, en un nivel abstracto, un com plem ento directo en español, tal como lo ha
dem ostrado Burzio (1986) para el italiano.
U na últim a diferencia entre los verbos intransitivos y los verbos inacusativos se
relaciona con el uso del se im personal [—> § 26.4]. En el tiempo pretérito, no hay
restricción en el uso del se impersonal con los verbos intransitivos (179a), pero con
los verbos inacusativos no resulta natural usar el pretérito (179b): 11,6

(179) a. Se trabajó todo el día ayer.


b. ?Se llegó tem prano a la oficina ayer.

Este com portam iento asemeja los verbos inacusativos a las construcciones p a­
sivas [—>- § 25.4], Obsérvese en (180) que, en tanto que una construcción con se
impersonal puede aparecer en el presente, esta no puede aparecer en el pretérito:

(180) a. Se es perseguido por la policía en ese país.


b. *Se fue perseguido por la policía en ese país durante la dictadura.

Las diferencias que hemos presentado en esta sección sugieren que hay dos
tipos de verbos intransitivos: los intransitivos en sí y los verbos inacusativos. Estas
pruebas apoyan la existencia de los verbos inacusativos como una clase diferente de
los verbos intransitivos.

24.5. Variación dialectal en construcciones con complementos directos e


indirectos

Existe variación en el uso de los complementos directos e indirectos en dife­


rentes dialectos del español, sobre todo en lo que se relaciona con la coexistencia
del complemento y un pronom bre clítico [—> § 19.4.2 y § 21.3].
Comencemos con los complementos directos. Como hemos visto en los §§ 24.2
y 24.3, es común que el com plem ento indirecto aparezca reduplicado por un pro­
nombre clítico (181a), pero no es común que esto ocurra con el complemento di­
recto, como se m uestra en (181b):

(181) a. Le envié una carta a María,


b. *La leí la carta.

Sin embargo, hay dialectos donde oraciones como las de (181b) son aceptables.
Estas construcciones pueden oírse en A rgentina (Gómez López de T erán y Assis
1977), Chile (Silva-Corvalán 1979), Colombia (Lipski 1994: Cap. 10), y Perú (Es­
cobar 1988). 107

1<K’ P a r a m a y o re s d e ta lle s v é a n se C a m p o s 1989 y S u ñ e r 1990 [— > § 19.4].


107 L os e je m p lo s y re fe re n c ia s d e e s ta se cc ió n e s tá n s a ca d o s d e L ipski 1994. V é a se ta m b ié n C o tto n y S h a rp 1988.
1569 Variación dialectal en construcciones con complementos directos e indirectos 24.5

En muchos países hispanoamericanos es posible encontrar también construccio­


nes reduplicadas si el complemento directo es h u m a n o :108

(182) Lo conozco a Juan.

No es poco común en nuestra lengua el leísmo, es decir, el fenómeno según el


cual los pronom bres clíticos lo(s) o ¡a(s) son reemplazados por el pronom bre clítico
le(s). E n algunos de estos dialectos también es posible encontrar reduplicación:109
[— § 21.3]

(183) a. Le conozco a Juan. Le veo el carro. [Ecuador,Lipski 1994: 2 5 1 ]110


b. Les visité a mis tías. [Paraguay, Lipski 1994: 313]

Es también posible repetir el pronom bre clítico si hay más de un verbo en la


oración:

(184) a. Te estoy hablándote de acá. [Bolivia, Stratford 1989: 120]111


b. Me está castigándome. [Perú, Luján 1987: 117]

También es posible encontrar el complemento directo reduplicado por el pro­


nombre clítico lo, incluso con un complemento no masculino:

(185) a. Lo quiere mucho a su hijita. [Argentina, Rojas 1980: 83]


b. Tú lo tienes la dirección. [Bolivia, Stratford 1989: 119]
c. Lo arreglé la casita. [México, Francis 1960: 94]
d. Lo hay una m ata de lirios. [Nicaragua, Ycaza Tigerino 1980: 6]
e. Se lo llevó una caja. [Perú, Luján 1987: 115]

El pronom bre clítico lo puede también aparecer como un expletivo en cons­


trucciones donde lo no es el complemento directo:

(186) a. Se lo fue de viaje. [Honduras, Van Wijk 1969]


b. No te lo invito a sentarte porque es tarde. [México, Suárez 1980:
180]

m P a ra un a nálisis d e e sta s c o n stru c c io n e s v é a se S u ñ e r 1988 f— > § 19.4].


1IH S e g ú n a lg u n o s in fo rm a n te s d e C h ile , V e n e z u e la y E c u a d o r a n d in o , la d ife re n c ia e n tr e (ia ) y (ib ) es d e fo rm a lid a d .
C o n el p ro n o m b re c lítico le la o ra c ió n es m ás fo rm a l q u e c o n el p ro n o m b re clítico lo:

(i) a. Q u is ié ra m o s in v ita rlo a la c e le b ra c ió n d el colegio,


b. Q u is ié ra m o s inv ita rle a la c e le b ra c ió n del colegio.

11(1 E n S u ñ e r y Y é p e z (1988) se e n c u e n tr a n los s ig u ie n te s eje m p lo s d e re d u p lic a c ió n c o n c o m p le m e n to s d ire c to s no


an im a d o s:

(i) a. Y a le v e o a la c a m io n e ta ,
b. Le c o n tr a ta r é al taxi.

Se o b se rv a q u e e n e s to s caso s a p a re c e a p re c e d ie n d o al c o m p le m e n to d ire c to . Los in fo rm a n te s q u e h e c o n s u lta d o ven


u n a d ife re n c ia e n tr e (iia ) y (iib):

(ii) a. L e v eo al c a rro ,
b. L e v eo el c a rro .

E n (iia), le se re fie re al c a rro , en ta n to q u e en (iib ), le se re fie re a U d . o a u n a te rc e ra p e rs o n a , (iib) tie n e el


sig n ificado d e «le c u id o el c a rro » . P o r lo ta n to , (iia) se ría el e je m p lo d e re d u p lic a c ió n q u e n o s in te resa .
111 E s te fe n ó m e n o ta m b ié n se e n c u e n tra a te s tig u a d o en C h ile. V é a se S ilv a-C o rv alán 1979.
24.5 TRANSITIVIDAD E INTRAN SITI VID AD 1570

G eneralm ente el com plem ento directo definido puede ser reem plazado por un
pronom bre clítico acusativo, como se ilustra en (187a). Sin embargo, hay dialectos
[—> §§ 21.3.2-3] donde el com plemento directo definido puede elidirse sin que sea
reem plazado por el pronom bre clítico, como se dem uestra en los ejemplos de (187b)
hasta (187g):

(187) a. Hizo la tarea. —> La hizo.


b. Llevé los papeles a la farmacia y no sé si perdí. [Argentina, Lipski
1994: 174]
c. —Aquí están los medicamentos.
— ¿Cómo has traído? [Bolivia, Stratford 1989: 116]
d. U stede yevó carne, no me dio. [Colombia, Rodríguez de M ontes
1981: 129]
e. — ¿Cuándo quieres que te m ande las tarjetas?
— ¿Quieres que te m ande m añana? [Ecuador, Suñer y Yépez 1988:
513]
f. — ¿Viste mi reloj?
—No, no vi. [Paraguay, Lipski 1994: 313]
g. A veces en la noche dejo su quácker ya preparado; en la m añana
caliento y toman. [Perú, Escobar 1989: 19]

E n la zona amazónica de Colombia, en la frontera con Brasil, es posible en­


contrar la siguiente construcción:

(188) Cuando él m ira nosotro... [Rodríguez de M ontes 1981: 85]


‘Cuando él nos mira...’

Como observa Lipski (1994: 216), quizás esta construcción se deba a la influen­
cia del portugués brasileño.
Tam bién encontram os variación con los complementos indirectos. En el § 24.3.3
vimos que los complementos indirectos pueden aparecer reduplicados por un pro­
nom bre clítico dativo. Este pronom bre clítico concuerda en núm ero con el comple­
mento indirecto, como se ilustra en (189a). Sin embargo hay casos en los que falla
la concordancia [—> § 42.11]. Así, no es extraño encontrar ejemplos como (189b):

(189) a. Les entregam os el regalo a los niños,


b. Le entregam os el regalo a los niños.

En el § 24.3.2 vimos que el poseedor de un complemento directo puede apa­


recer como un com plem ento indirecto en español, como se m uestra en (190a). La
posesión también se encuentra en ciertas construcciones con verbos pronominales,
donde lo poseído es el sujeto, como en (190b). En Paraguay, sin embargo, Lipski
(1994: 312) observa que es posible oír las construcciones (190c) y (190d), en las que
el pronom bre clítico indirecto parece haber sido reemplazado por <de + pronom ­
b re ^

(190) a. Le corté el pelo a María,


b. Se me murió el perrito.
1571 Variación dialectal en construcciones con complementos directos e indirectos 24.5

c. Se murió de mí mi perrito.
d. La m adre cuida a su hijo para que no se ahogue de ella.

En construcciones como la de (190b), en el español chileno es posible que


aparezca un le expletivo: 112

(191) a. Se me le murió el perrito.


b. Se me le olvidó traer la tarea.

En construcciones con el dativo de posesión [—> §§ 15.7.1 y 30.6.5], a veces


puede aparecer el elemento poseído con un adjetivo posesivo:

(192) Me duele mi cabeza. [México, Cotton y Sharp 1988: 159]

Finalmente, el pronom bre clítico le/les es reem plazado por se cuando este pre­
cede a un complemento directo de tercera persona, como sem uestra en(193a).
Cuando el complemento indirecto es plural yelcomplemento directo essingular,
es posible oír un complemento plural:

(193) a. — ¿Qué hiciste con el libro?


— Se lo entregué a María,
b. — ¿Les devolviste el libro a los M archant?
— Sí, se los devolví la semana pasada.

El plural que se observa en el complemento directo es en realidad el plural del


complemento indirecto, el cual, al aparecer en la form a de se, deja de indicar el
número.

112 Véase O roz 1966.


Referencias bibliográficas 1572

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25
CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS
A m ay a M e n d ik o e t x e a
Universidad A utónom a de M adrid

ÍN D IC E

25.1. La inacusatividad en la tipología verbal del español


25.1.1. Definición y clasificación de los verbos y construcciones verbales en
español
25.1.1.1. Transitividad e intransitividad
25.1.1.2. Dos tipos de verbos intransitivos
25.1.2. Los verbos inacusativos como clase verbal
25.1.2.1. Aspectos sintácticos de la inacusatividad: los diagnósticos
25.1.2.2. Aspectos semánticos de la inacusatividad: dos tipos de verbos
inacusativos
25.1.3. Las construcciones pasivas como construcciones inacusativas

25.2. Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación


25.2.1. Eventos de causa externa: construcciones inacusativas formadas so­
bre verbos transitivos
25.2.1.1. La alternancia causativa: consideraciones semánticas
25.2.1.2. Características moifosintácticas de los verbos de causa exter­
na en construcciones inacusativas
25.2.2. Eventos de causa interna
25.2.2.1. Características .semánticas de los verbos de causa interna: la
conceptualization de la causatividad
25.2.2.2. Características moifosintácticas de los verbos de causa inter­
na: su gramaticalización
25.2.3. O tros verbos intransitivos y su clasificación
25.2.3.1. Los verbos de emisión percibida sensorialmente
25.2.3.2. Los verbos de movimiento
25 índice 1576

25.3. Las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición


25.3.1. Características semánticas y sintácticas
25.3.1.1. Aspectos del significado: el argumento locativo
25.3.1.2. Aspectos sintácticos: la realización sintáctica del argumento
tema
25.3.2. El efecto de inversión locativa con los verbos de existencia y apari­
ción

25.4. Las construcciones de pasiva perifrástica


25.4.1. Restricciones en la formación de pasivas perifrásticas
25.4.1.1. Pasivas y aspecto sintáctico
25.4.1.2. Pasivas y aspecto léxico
25.4.2. Otras formas de pasiva perifrástica en español
25.4.2.1. Pasivas con estar
25.4.2.2. Pasivas con otros verbos
25.4.2.3. Pasivas con formas verbales no personales

25.5. Consideraciones finales

R e f e r e n c ia s b ib l io g r á f ic a s
1577 La inacusatividad en la tipología verbal del español 25 .1.1.1

25.1. La inacusatividad en la tipología verbal del español

El objetivo de este capítulo es ofrecer un análisis descriptivo de la inacusa­


tividad en español partiendo de la suposición general de que los verbos intransi­
tivos se dividen en dos clases sintácticas: inergativos e inacusativos (o ergativos)
[—> § 24.4.2]. Los primeros, como jugar, bailar; tienen sujetos típicamente agentivos.
Los segundos, existir, florecer, tienen sujetos no-agentivos, sujetos que designan al
que padece, o en el que se manifiesta, la eventualidad que denota el verbo, E n este
capítulo, queremos dar cuenta de las propiedades sintácticas y semánticas de esos
verbos en español. N uestro propósito es, pues, responder a la siguiente pregunta:
¿qué es lo que caracteriza a los verbos inacusativos en español frente a los otros
verbos intransitivos, y frente a los verbos transitivos? A ntes de nada, es necesario
em pezar por definir qué es un verbo inacusativo y determ inar los diagnósticos que
sirven para identificar a estos verbos, tarea que acom etemos en esta sección intro­
ductoria.

25.1.1. Definición y clasificación de los verbos y las construcciones verbales en


español

25.1.1.1. Transitividad e intransitividad

Tradicionalm ente se ha ofrecido una clasificación dual de los verbos desde el


punto de vista de su comportam iento sintáctico: verbos transitivos como entregar,
conocer, llevar, etc., y verbos intransitivos como trabajar, sonreír, venir, etc. Los dos
tipos de verbos se distinguen en que los prim eros se construyen típicamente con un
complemento directo (Entregar un paquete, Conocer una ciudad, Llevar un regalo),
m ientras que los segundos carecen de com plem ento directo (véase p. ej. la definición
de la R A E (1931: § 240a)). En el capítulo 24 de esta gramática se ha tratado
ampliamente la cuestión de las dificultades que entraña definir exactamente lo que
es un verbo transitivo y lo que es un verbo intransitivo, así como otras cuestiones
referentes a la (in)transitividad (p. ej. la definición de complemento directo, sobre
la que parece descansar la dicotomía). Por ello nuestras reflexiones en este apartado
se limitan a apuntar aquellos aspectos que consideramos necesarios para poder si­
tuar la noción de inacusatividad y de verbo inacusativo dentro del sistema verbal.
La clasificación de un verbo como transitivo o intransitivo es algo intrínseco a
su significado e independiente del uso concreto de ese verbo con o sin complemento
directo [—*- § 24.1.3], Así, un verbo como atacar es transitivo independientem ente
de que pueda aparecer con un complemento directo expreso (la ) o no (Ib):

(1) a. La guerrilla ha atacado {la ciudad/a la población},


b. La guerrilla ha atacado de nuevo.

E n la oración de (Ib) se entiende que la guerrilla ha atacado algo o a alguien,


aunque el com plem ento que indica el objeto o persona sobre la que recae el ataque
de la guerrilla no esté expresado fonéticamente.

Son muchos los verbos transitivos que, como atacar en (Ib), perm iten la ausencia (o elisión)
del objeto y esto no responde (al m enos únicam ente) a necesidades subjetivas de la expresión o a
25.1.1.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1578

la intención del hablante, como sugieren algunas gramáticas; la ausencia del objeto en ejemplos
como el de (Ib ) tiene lugar cuando el objeto no expreso se interpreta como un objeto prototípico
de un verbo en particular. P or ello el fenóm eno de ausencia del objeto que se observa en (1) se
da con verbos cuyo objeto presenta restricciones semánticas específicas tales como beber, comer,
pescar, estudiar, leer, escribir y similares, sin que estos verbos dejen de ser transitivos en cuanto que
sem ánticam ente requieren la existencia de un objeto sobre el que recae la acción del verbo.

Lo mismo se puede decir de los verbos intransitivos con usos transitivos. Como
señala la R A E (1973: § 3.5.1), hay verbos intransitivos por naturaleza que se pueden
construir con com plementos directos tautológicos en oraciones como Morir una
muerte gloriosa, Dormir un sueño tranquilo, Vivir una vida miserable, sin que por ello
se deban clasificar como transitivos [—*- § 24.1.3],
El que un verbo sea transitivo o intransitivo en virtud de su significado es algo
que ya señalan numerosas gramáticas, pero ¿a qué aspecto del significado nos es­
tamos refiriendo? y ¿cuál es la relación entre el significado del verbo y su sintaxis?
Parece necesario atender a criterios tanto semánticos como sintácticos a la hora de
definir lo que es un verbo transitivo y lo que es un verbo intransitivo. Llamamos
transitivos a los verbos que denotan un estado o evento que requiere la existencia
de dos participantes o argum entos como Juan adora el cine o María ha pintado un
cuadro. En oraciones activas como las anteriores, uno de los participantes se realiza
sintácticamente como sujeto de la predicación (el argum ento sujeto) y el otro como
complemento del verbo (el argum ento objeto). El prim ero es bien un experimen­
tante (Juan) o un agente (María), m ientras que el segundo es paciente o tem a en
las dos o rac io n e s1 [—> § 24.2.2],
Las nociones de ‘estado’ y ‘evento’ se refieren a la clasificación aspectual o A ktionsart de los
verbos [—> § 46.3], Se distinguen principalm ente tres tipos de eventualidades, siguiendo el análisis
de V endler (1967): (i) eventos estativos o estados (saber, amar, ser inteligente), (ii) actividades o
procesos que, siendo dinámicos, no hacen referencia al punto final de la eventualidad (reír, llorar,
nadar) y (iii) actuaciones o transiciones, (que, a su vez se dividen en logros y realizaciones) tam bién
denom inadas en sentido genérico ‘eventos’, que expresan el cumplimiento o finalización de la even­
tualidad (llegar, morir, florecer, pintar, construir, romper). No existe una relación directa entre la
pertenencia de un verbo a una de las tres clases aspectuales y su clasificación como transitivo o
intransitivo. Así, aunque m uchos de los verbos transitivos denotan eventos en sentido genérico,
tam bién los verbos transitivos denotan estados y entre los eventos encontram os verbos típicam ente
intransitivos como los m encionados llegar, m orir y florecer. E ntre los verbos que denotan actividades
o procesos se encuentran principalm ente los verbos intransitivos. Sin embargo hay verbos transitivos
que dependiendo de la determ inación de su objeto se clasifican bien como actividades (com erpizza,
construir casas), bien como eventos o actuaciones (com er(se) una pizza, con stru irla casa) (véase el
§ 25.4.1.2). Remitim os al lector al capítulo 46 de esta gramática donde se tratan am pliam ente estas
y otras cuestiones relacionadas con el aspecto léxico. Lo que nos interesa a nosotros para el tem a
de este capítulo es sim plem ente señalar que una vez distinguidas dos clases de verbos intransitivos
(inacusativos e inergativos) es posible establecer una relación más directa entre significado aspectual
y clase verbal (véase el § 25.1.1.2).

Un verbo intransitivo es un verbo que denota una actividad o evento que re ­


quiere semánticam ente un solo participante o argumento, como en El niño saltó o

1 D e n tro d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a , y d e sd e W illiam s 1981, se d e n o m in a ‘a rg u m e n to e x te rn o ’ al a rg u m e n to s u je to


a g e n te o e x p e rim e n ta n te d e un v e rb o tra n sitiv o , y ‘a rg u m e n to in te rn o ’ al a rg u m e n to o b je to o tem a , a te n d ie n d o a su rela c ió n
m ás leja n a o m ás c e rc a n a c on el v e rb o p a ra la e x p re sió n d e la p red ic a ció n . El a rg u m e n to in te rn o u o b je to e stá reg id o
s e m á n tic a y sin tá c tic a m e n te p o r el v e rb o y p u e d e se r e lid id o e n d e te rm in a d o s c o n te x to s sin q u e ello a fe c te a ía c la sificació n
d el v erbo.
1579 La inacusatividad en la tipología verbal del español 25.1 .1.2

E l rosal floreció. Este argumento se realiza sintácticamente como sujeto de la p re­


dicación. En el caso de que aparezcan objetos, como en Vivir una vida miserable o
Dormir un sueño tranquilo, estos no se pueden considerar participantes en la acción
verbal porque son ‘internos’ a esta, con lo que el verbo sigue considerándose como
intransitivo. El único argum ento de un verbo intransitivo puede ser bien agente
como el niño en E l niño saltó o tem a o paciente como el rosal en E l rosal floreció,
en cuanto que el rosal no se puede considerar como ‘instigador’ del evento que
denota el verbo, sino como el elem ento que sufre o padece la acción expresada por
florecer. Esta distinción va a ser crucial para diferenciar las dos clases de verbos
intransitivos en el siguiente subapartado.

25.1.1.2. Dos tipos de verbos intransitivos

La clase de los verbos intransitivos es una clase heterogénea que incluye formas
con muy distintas propiedades semánticas y sintácticas. Se debe a Perlm utter (1978)
la distinción entre dos clases de verbos intransitivos: los inergativos y los inacusativos
o ergativos [—» § 24.4.2],2 Los dos tipos de verbos tienen en común que requieren
un solo participante o argumento cuya realización sintáctica es la de sujeto, pero se
distinguen en la relación semántica que se establece entre el argumento y el verbo.
Los verbos inergativos, formas como llorar, reír, saltar, toser, denotan actividades o
procesos que dependen de la voluntad de un agente. Los verbos inacusativos son
verbos que denotan bien estados o bien eventos no agentivos (logros), como existir,
aparecer, llegar, florecer, crecer, etc., cuyo único argum ento se interpreta como el
elemento que recibe la acción o en el que se produce o manifiesta la eventualidad
que denota el verbo: i.e. el argumento de este verbo es un tem a o paciente.3
Esta diferencia en cuanto al carácter semántico del único participante en la
acción verbal es crucial para distinguir entre las dos clases de verbos intransitivos.
Los agentes se realizan sintácticamente y de un m odo uniforme como sujetos de la
oración tanto con verbos transitivos (activos) como con verbos inergativos. Los temas
o pacientes se realizan como objetos de los verbos transitivos (activos) y como su­
jetos de algunos verbos intransitivos, los que hemos denom inado ‘inacusativos’. Por
lo tanto, los verbos inacusativos com parten propiedades de los verbos transitivos y
los inergativos: como los inergativos están asociados a un solo argumento, pero ese
único argum ento se interpreta como el objeto lógico o semántico del verbo transi­
tivo: es un objeto nocional, a pesar de ser un sujeto sintáctico, en contraposición
con el único argum ento de un verbo intransitivo inergativo que es a la vez sujeto
nocional y sujeto sintáctico.
Prueba de que el sujeto sintáctico de un verbo inacusativo y el objeto de un
verbo transitivo tienen la misma función semántica es la llamada ‘alternancia cau­
sativa’, que analizamos detenidam ente en el § 25.2.1: Juan rompió el vaso frente a

2 E l tra b a jo d e P e r lm u tte r (1978) se e n m a rc a d e n tro del m o d elo c o n o c id o c o m o G r a m á tic a R e la cio n a ). B u rzio (1981,
1986) in c o rp o ra la lla m a d a ‘H ip ó tesis d e la In a c u s a tiv id a d ’ d e P e rlm u tte r a la T e o ría d e la R ecció n y el L ig a m ie n to , en
la g ra m á tic a g e n e ra tiv a , d o n d e la d istin c ió n e n tr e las d o s ciases d e v e rb o s in tra n sitiv o s e s u n á n im e m e n te ac ep ta d a .
3 E l té rm in o ‘te m a ’ se utiliza h a b ítu a lm e n tc en los tra b a jo s d e g ra m á tic a g e n e ra tiv a c o n re fe re n c ia a lo q u e o tra s
g ram á tic a s d e n o m in a n ‘p a c ie n te ’. P a re c e m ás c o rre c to u tiliz a r ‘te m a ’ en lu g a r d e ‘p a c ie n te ’, y a q u e el térm in o ‘p a c ie n te ’
d e fin e ú n ic a m e n te la clase d e a rg u m e n to s cuya fu n ció n s e m á n tic a es la d e ‘te m a a fe c ta d o ’ y no c u b re lo s a rg u m e n to s cuya
fu n ció n se m á n tic a es la d c ‘te m a n o a fe c ta d o ’. L a d istin c ió n e n tr e te m a a fe c ta d o y te m a n o a fe c ta d o se tra ta e n el §
25.1.2.2 [— > § 24.2.2).
25.1.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1580

E l vaso se rompió. La prim era es una construcción transitiva causativa que se cons­
truye con un agente (Juan) y que expresa un evento que denota un cambio de estado
en su argum ento objeto (el vaso). La segunda, como veremos, es una construcción
inacusativa que se construye con un solo argumento: el elemento que sufre el cambio
de estado que denota la eventualidad del verbo [—*- §§ 23.3.2.2 y 26.2.2]. La relación
semántica entre el verbo romper y el sintagma nominal el vaso es la misma en las
dos construcciones: en ambos casos se trata del paciente o tem a ‘afectado’ (véase
la nota 3); varía su realización sintáctica: objeto en la construcción transitiva y sujeto
en la construcción inacusativa. Las gramáticas se han referido a verbos como romper
en su uso inacusativo como «verbos pronominales» en cuanto que se construyen con
se. Es im portante señalar, sin embargo, que si bien muchos de los verbos que apa­
recen en construcciones inacusativas entran dentro de la clase de los verbos pro­
nominales (romperse, secarse, agrietarse) hay muchos verbos inacusativos que, como
veremos, no son pronominales.

25.1.2. Los verbos inacusativos como clase verbal

Para Perlm utter (1978), la inacusatividad viene determ inada por la semántica
del verbo y aparece codificada en su sintaxis. A unque forma y significado aparecen,
pues, fuertem ente ligados en la formulación inicial de la hipótesis de la inacusati­
vidad, lo cierto es que los diversos estudios sobre estos verbos dentro de las gra­
máticas formales se han centrado bien en la semántica, bien en la sintaxis de los
verbos inacusativos y sólo recientem ente se ha intentado derivar el com portam iento
sintáctico de estos verbos de ciertos com ponentes de su significado.4 En realidad,
existen dos aproximaciones al estudio de los verbos inacusativos: (i) la aproximación
sintáctica, que niega que se pueda determ inar el com portam iento form al de los
verbos inacusativos a partir de ciertas propiedades de su significado, y (ii) la apro­
ximación semántica, que niega que la inacusatividad aparezca de algún modo co­
dificada en la sintaxis.5 E n este capítulo, describiremos tanto las propiedades sin­
tácticas como las propiedades semánticas de las construcciones con verbos inacu­
sativos, siguiendo el espíritu de la propuesta inicial de Perlm utter (1978) y tal y
como hacen Levin y R appaport Hovav (1995) en su estudio sobre los verbos ina­
cusativos en inglés. Para ello, nos centram os prim ero en el tipo de ‘diagnósticos’
que se han utilizado para la identificación de los verbos inacusativos dentro de la
clase de verbos intransitivos. A continuación, veremos que los verbos inacusativos
no form an una clase semántica uniforme, sino que se distinguen dos clases o grupos:
(i) la de los verbos de cambio de estado (o ubicación) y (ii) la de los verbos de
existencia y aparición.

4 V c a s c el e s tu d io d e Lcvin y R a p p a p o r t H o v av (1 995) p a ra los v e rb o s in ac u sa tiv o s en inglés, e n el q u e se b a s a en


g ra n m e d id a n u e s tro p ro p io e s tu d io d e los v e rb o s in ac u sa tiv o s d e c a m b io d e e s ta d o en e sp a ñ o l e n M e n d ik o e tx e a (en
p re p a ra c ió n ).
5 L cvin y R a p p a p o r t H o v av (1995) id en tific an e sta s d o s a p ro x im ac io n e s en el c a p ítu lo in tro d u c to rio a su e stu d io s o b re
la in ac u s a tiv id a d en inglés. E l tra b a jo d e R o s e n (1984, 1988) d e n tr o d el m arc o d e la G ra m á tic a R ela cio n a ! es q u izá s el
e je m p lo m ás c la ro d e la a p ro x im ac ió n sin tá c tic a, m ie n tra s q u e la a p ro x im ac ió n s e m á n tic a tie n e u n o d e sus e x p o n e n te s e n
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1581 La inacusatividad en la tipología verbal del español 25 .1 .2.1

25.1.2.1. Aspectos sintácticos de la inacusatividad: los diagnósticos

Aunque la formulación original de la hipótesis de la inacusatividad en Perl­


m utter 1978 se basa sobre todo en un estudio de los verbos en inglés, se le supone
validez general. Muchos de los trabajos que se centran en el comportamiento sin­
táctico de los verbos inacusativos han tom ado como ejemplo las lenguas romances
y en concreto el italiano. Este es el caso de los trabajos de Burzio (1981, 1986) y
Rosen (1984, 1988). En italiano, existen ciertos diagnósticos de carácter morfosin-
táctico que apuntan a que el estatus del único argumento o participante en la acción
verbal con un verbo inacusativo es más cercano al de un objeto que al de un sujeto,
a pesar de que, como ya hemos dicho, este elemento es el sujeto sintáctico de la
construcción inacusativa. Por el contrario, el único argumento o participante de un
verbo inergativo se com porta uniform emente como sujeto. Por ejemplo, el pronom ­
bre clítico partitivo ne en italiano (y su equivalente en otras lenguas romances) tiene
como función reem plazar a un nom bre como esperti «expertos» en (2a): el objeto
cuantificado de un verbo transitivo, como se ve en la oración de (2 b ):6

(2) a. Giovanni invitera molti esperti.


‘Giovanni invitará a muchos expertos’
b. Giovanni ne inviterà m o lti___
Literalmente: Giovanni de-ellos invitará muchos
‘Giovanni invitará a muchos.’

Como ya se señala en el § 24.4.2 de esta gramática, ne aparece también en relación


con el sujeto posverbal de un verbo inacusativo como arrivare «llegar» (3b), pero es
incompatible con el sujeto de un verbo inergativo como telefoneare «telefonear» (4b):

(3) a. Arriveranno molti esperti.


‘Llegarán muchos expertos.’
b. Ne arriveranno m o lti___
Literalm ente: de-ellos llegarán muchos
‘Llegarán muchos.’
(4) a. Telefoneranno molti esperti.
‘Telefonearán muchos expertos.’
b. *Ne telefoneranno m o lti___
Literalmente: de-ellos telefonearán muchos

El contraste entre (3b) y (4b) apunta a diferencias estructurales entre los dos tipos
de verbos intransitivos y en concreto parece sugerir que el sujeto sintáctico molti
esperti se comporta de forma parecida al objeto de un verbo transitivo. Por el con­
trario, el sujeto sintáctico de un verbo inergativo m uestra un comportamiento típico
de sujeto, al no perm itir su asociación con el pronom bre clítico ne. 7
Los verbos inacusativos y los verbos inergativos se diferencian también en el
tipo de auxiliar que seleccionan en tiempos verbales compuestos. El italiano, como

6 L os e jem p lo s d el ita lia n o e stá n e n su m ay o ría sa ca d o s d e B urzio 1986: cap. 1.


7 E n el m arc o teó rico q u e a d o p ta B u rz io (1986), el s u je to sin táctico d e u n v erb o in acu sativ o o c u p a la p o sic ió n de
o b jeto d e n tro d e l sin ta g m a v e rb a l a u n nivel m ás a b stra cto d e re p re s e n ta c ió n c o n o cid o c o m o e s tru c tu ra -p ro fu n d a.

(i) [sv V SN ] estructura de u n verbo inacusativo


25 .1.2.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1582

otras lenguas romances, tiene dos auxiliares equivalentes al auxiliar haber del es­
pañol: essere «ser» y avere «haber». Los verbos inacusativos se construyen con essere
(5a), m ientras que los inergativos seleccionan avere «haber» (5b):

(5) a. Giovanni è arrivato.


Literalm ente: Giovanni es llegado
‘Giovanni ha llegado.’
b. Giovanni ha telefonato.
‘Giovanni ha telefoneado.’

Asimismo, m ientras que el sujeto sintáctico de un verbo inacusativo concuerda


en género y núm ero con el participio (6a), no existe tal relación concordancia entre
el participio y el sujeto sintáctico de un verbo inergativo (6b).

(6) a. M aria è arrivata-*o.


Literalm ente: M aría es llegada-*o
‘M aría ha llegado.’
b. M aria ha telefonata-*o.
‘M aría ha telefoneado.’

A unque no podemos detenernos aquí en proporcionar un análisis que dé cuenta


de los contrastes que se observan entre los verbos inacusativos e inergativos, los
ejemplos (3)-(6) m uestran claram ente que estos dos tipos de verbos tienen propie­
dades sintácticas distintas en italiano. E l español actual carece de las marcas mor-
fosintácticas equivalentes a aquellas con las que cuenta el italiano para distinguir
entre los dos tipos de verbos, al haberse perdido tanto el pronom bre clítico partitivo
como la distinción entre ser y haber en los tiempos verbales com puestos.s Como
señala Bello (1847: § 1119), formas como Son idos, Es vuelto a casa, E l tiempo es
llegado, Sus padres eran muertos, etc., tienen un valor anticuado o poético. Nótese
que todos los ejemplos citados por Bello incluyen verbos inacusativos, si bien se
trata de casos muy marginales. Hay otros hechos de carácter general que sí que
diferencian los verbos inacusativos de los verbos inergativos en el español actual,
algunos de los cuales ya se han mencionado en el capítulo 24 de esta gramática.
E ntre los datos más citados, están los concernientes a las cláusulas de participio
absoluto y participios adjetivales. Los participios de verbos inacusativos pueden apa­
recer en cláusulas de participio absoluto [—» §§39.3 y 46.4.2.1] como las de (7a),
m ientras que los de los verbos inergativos no aparecen en la construcción (7b) [ejem­
plos de D e Miguel 1992: 73, 126] (véanse también los ejemplos (172)-(174) del
capítulo 2 4 ):9

P o r el c o n tr a rio , el s u je to s in tá c tic o d e u n v e rb o in e rg a tiv o o c u p a s ie m p re la p o sic ió n d e s u je to f u e r a del sin ta g m a


v e rb al:

(ii) SN [sv V ] estructura d e un verbo inergativo.

K V é a n s e las c itas d e L a p e s a (1968) y P e n n y (1991) e n el § 24.4.2 d e e s ta g ra m á tic a , c o n d a to s re le v a n te s e n rela c ió n


a la se le c c ió n d e au x iliares e n e sta d io s a n te rio re s d e la le n g u a e sp añ o la .
9 V é a s e D e M iguel 1992 p a ra un e s tu d io d e ta lla d o d e e s ta s c o n stru c c io n e s e n esp añ o l q u e se r e fie re e x p líc ita m e n te
a los v e rb o s in ac u sa tiv o s y se e n c u a d ra d e n tr o d el m arc o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a .
1583 La inacusatividad en la tipología verbal del español 25.1 .2.2

(7) a. A gotado el ozono de Ja atmósfera, el fin de la vida en la tierra es


inminente.
a. *Trabajado Juan, se dirigió a su casa.

En cuanto a los participios adjetivales [—*- §§ 4.4.1 y 4.4.3], estos pueden actuar
como modificadores de un sintagma nominal con función de sujeto sintáctico de un
verbo inacusativo (8a), pero no como modificadores del sujeto sintáctico de un verbo
inergativo (8b):

(8) a. Un tesoro recientem ente aparecido.


b. *Un perro muy ladrado.

O tra diferencia entre los dos tipos de verbos, m encionada a menudo en los
trabajos sobre los verbos inacusativos, es la posibilidad de que el sujeto sintáctico
de un verbo inacusativo sea un sintagma nominal sin determ inante [—> § 13.4.2]:

(9) a. Siempre vienen mujeres.


b. Todos los años llegan cigüeñas.
c. Existen problemas.

Esta posibilidad está vetada para los verbos inergativos: 1(1

(10) a. ?D uerm en mujeres.


b. ?Juegan niños.
c. ?Trabajan jóvenes.

En las secciones siguientes volveremos sobre los datos correspondientes a las


construcciones de participio y a los sujetos sin determ inante y mostraremos que no
se pueden generalizar a todos los verbos inacusativos. Esto se debe, en parte, a que
los verbos inacusativos no forman una clase semántica homogénea. Para poder aproxi­
marnos a un análisis correcto de los hechos citados es necesario establecer una
conexión entre las propiedades semánticas de los verbos inacusativos y su com por­
tamiento sintáctico. Antes de llevar a cabo esta tarea, distinguimos dos clases am­
plias de verbos inacusativos desde el punto de vista de su significado.

25.1.2.2. Aspectos semánticos de ¡a inacusatividad: dos tipos de verbos inacusativos

En su análisis de la inacusatividad en inglés, Levin y R appaport Hovav (1995)


defienden la existencia de dos grandes clases semánticas de verbos inacusativos. En
primer lugar, están los denom inados de cambio de estado o ubicación, que pueden
o no tener variantes transitivas, como romper(se), abrir(se), hundir(se), secar(se), cre­
cer, hervir, palidecer, florecer, caer, levantar(se) [—*· §30.5.2.3], En segundo lugar,
están los verbos llamados de existencia y aparición como aparecer, llegar, existir,

10 V é a n s e los tra b a jo s d e T o r reg ó (1989) p a ra el esp añ o l y B elletti (1 9 8 8 ) p a ra el ita lia n o . T o r re g o (1989) m u e s tra
q u e c on u n e le m e n to lo ca tiv o en po sició n inicial, tam b ién ios v e rb o s in erg a tiv o s p e rm ite n q u e sus s u je to s sean s in ta g m a s
n o m in a les sin d e te rm in a r: E n este p a rq u e ju eg a n niños; A q u í trabajan jó ven es, etc. V o lv e re m o s so b re e s to s eje m p lo s e n el
§ 25.3.2.
25.1.3 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1584

ocurrir, venir, emerger, suceder [—> § 38.2.1.2], D entro de estos dos grupos amplios
se pueden establecer subclases, como verem os en los §§ 25.2 y 25.3, pero los verbos
pertenecientes a cada uno de los dos grandes grupos comparten aspectos muy im ­
portantes de su significado que determ inan su com portamiento sintáctico en relación
a ciertos hechos lingüísticos (cf. H atcher 1956: cap. 1).
Estos verbos pertenecen todos a la clase de los verbos inacusativos en cuanto
que su sujeto sintáctico es su objeto nocional. Este hecho es más fácil de observar
en relación a verbos como abrir(se), levantar(se), florecer, etc., cuyo único argumento
es el elemento del que se predica un cambio de estado o ubicación; se trata por lo
tanto de un tem a ‘afectado’: lo que se conoce en las gramáticas tradicionales por
‘paciente’ (véase la nota 3). Los verbos de existencia como existir denotan la exis­
tencia de algo en algún lugar; es decir denotan el estado o la ubicación de su único
argumento que desde el punto de vista semántico es un tema ‘no- afectado’. 11
El hecho de que los verbos inacusativos pertenezcan a dos clases semánticas
distintas no invalida la hipótesis inicial de que la inacusatividad aparece codificada
en la sintaxis y se puede predecir atendiendo al significado de los verbos. Como
señalan Levin y R appaport Hovav (1995), no hay ninguna razón para suponer que
todos los verbos inacusativos deban pertenecer a la misma clase semántica, de igual
modo que los verbos transitivos tampoco form an una clase semántica homogénea:
p. ej. hay verbos transitivos que denotan estados y tienen experimentantes como
sujetos (amar; temer, etc.) y hay verbos transitivos que denotan eventos y tienen
agentes como sujetos (construir; pintar, etc.) y su com portam iento sintáctico es bien
distinto, sin que por ello dejen de considerarse verbos transitivos.
En resumen, distinguimos entre los verbos intransitivos dos clases sintácticas:
verbos inergativos y verbos inacusativos. Los verbos inacusativos son aquellos cuyo
sujeto sintáctico es un objeto nocional, i.e. su función semántica es la de tem a
(afectado o no afectado). D entro de los verbos inacusativos distinguimos dos grandes
clases semánticas: los verbos de cambio de estado y ubicación y los verbos de exis­
tencia y aparición; las diferencias semánticas entre estas dos clases de verbos en­
cuentran, como veremos, manifestación en su sintaxis.

25.1.3. Las construcciones pasivas como construcciones inacusativas

El hecho de que el sujeto sintáctico de un verbo inacusativo sea su objeto


nocional ha llevado a num erosos autores a establecer un paralelismo entre las cons­
trucciones con verbos inacusativos y las construcciones pasivas [—> § 24.4.2], Este
paralelismo se observa de form a más clara cuando comparamos una oración tran ­
sitiva activa como la de ( l i a ) con sus construcciones inacusativa y pasiva equivalen­
tes (11b) y (11c), en las que el objeto de la oración transitiva (las puertas) es el

11 O tro s a u to re s h a n div id id o la clase d e v e rb o s in ac u sa tiv o s e n clases s e m á n tic a s m ás esp ecíficas. D e M iguel (1 992)
p re s e n ta u n a clasificación m ás c e rc a n a a la o rig in a l d e P e r lm u tte r (1978) en la q u e se d istin g u e n (i) v e rb o s d e m o v im ie n to
y d ire c c ió n , (ii) d e fin d e p ro ce so , (iii) d e su rg im ie n to o d u ra c ió n d e un su ceso , (iv) d e e s ta d o y e x isten cia, (v) d c c a m b io
d e e s ta d o físico y (vi) d e c a m b io d e e s ta d o psíq u ico . V a ria s d e e sta s clases se p u e d e n a g ru p a r en las d o s clases se m á n tic a s
q u e h e m o s d istin g u id o sig u ie n d o a Levin y R a p p a p o r t H o v a v (1995): a lg u n o s d e los v e rb o s d e (iii) y los v erb o s d e (iv)
p e rte n e c e n a n u e s tra clase d e v e rb o s d e ex isten cia y a p a ric ió n ; y (iv) y (v) so n , o b v ia m e n te , v erb o s d e c a m b io d e e sta d o .
E n c u a n to los v e rb o s d e m o v im ie n to y d ire c c ió n (i) y los v e rb o s d e fin d e p ro c e s o (ii), tam b ié n d e n o m in a d o s v e rb o s
a sp e c tu a le s, la a u se n c ia d e d iag n ó stic o s c la ro s e n e sp a ñ o l h a c e difícil su c la sificació n c o m o v e rb o s in ac u sa tiv o s si n o s
c e ñ im o s a su c o m p o rta m ie n to s in tá c tic o .
1585 La inacusatividad en la tipología verbal del español 25 .1.3

sujeto sintáctico (cf. infra, ejemplo (15), para la interpretación pasiva refleja de
(lib ):

(11) a. Juan cerró las puertas.


b. Las puertas se cerraron. (inacusativa)
c. Las puertas han sido cerradas, (pasiva)

Si la construcción inacusativa se puede definir como aquella en la que el objeto


nocional (tem a o paciente) se realiza sintácticamente como sujeto, las construcciones
pasivas son entonces un ejemplo de construcciones inacusativas, incluso cuando se
form an con verbos que no tienen usos inacusativos (p. ej. el verbo construir: El
puente ha sido construido frente a *Elpuente se construyó (él solo)) [—> § 26.2.1.1].

En lenguas como el italiano, que, como hemos visto en el apartado anterior, tiene marcas
morfológicas de inacusatividad, el paralelism o entre las construcciones pasivas y las construcciones
con verbos inacusativos se m uestra de form a explícita: el sujeto de una oración pasiva adm ite la
pronom inalización con ne, en tiempos com puestos la pasiva requiere el auxiliar essere (equivalente
a ser) y no avere (equivalente a haber) y el participio pasivo concuerda en núm ero y género con su
sujeto. Así, el verbo affondare «hundir» aparece en (12) en su uso inacusativo y no en su uso
transitivo (L ’artigleria affondó due navi nemiche «La artillería hundió dos naves.enemigas»). E n la
configuración de (12a) aparece con el auxiliar essere (en su form a son o), hay concordancia en tre el
sintagma nominal due navi nem iche «dos naves enemigas» y el participio affondate «hundidas», y
aparece el pronom bre clítico ne (12b):

(12) a. D ue navi nemiche sono affondate.


Literalm ente: dos naves enemigas son hundidas
‘Se han hundido dos naves enem igas.’
b. N e affondarono due.
Literalm ente: de-ellas hundieron dos
‘Se hundieron dos.’

Las mismas observaciones son válidas para la construcción pasiva de (13):

(13) a. Saranno invitati molti esperti.


‘Serán invitados m uchos expertos.’
b. N e saranno invitati molti.
Literalm ente: de-ellos serán invitados muchos
‘Serán invitados muchos.’

En español, la prueba más evidente de que las construcciones pasivas tienen


características propias de las construcciones inacusativas es la formación de cláusulas
de participio absoluto. U na oración como la de (14a) se puede parafrasear como
una oración pasiva: «Una vez los terrenos hubieron sidocomprados...» con los te-
rrenos como objeto nocional y sujeto sintáctico. La paráfrasis activa no esposible,
de ahí que la secuencia de (14b), en la que la presencia de la preposición a indica
que a María es el objeto sintáctico del verbo, adem ás de su objeto nocional, sea
agramatical (i.e. este es un verbo transitivo activo):

(14) a. Comprados los terrenos, enseguida em pezaron a edificar.


b. *Conocida a M aría, Juan decidió abandonar la bebida
25.1.3 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1586

Hay ambigüedad cuando en la cláusula de participio absoluto aparece un verbo que puede
com parecer tanto en construcciones transitivas como en construcciones inacusativas (p. ej. cocer en
Juan coció las p a tatas vs. L as patatas (se) cocieron). E n una oración como Cocidas las patatas,
em pezam os a hacer la salsa, es posible una paráfrasis de significado inacusativo («U na vez las patatas
(se) han cocido...») y una paráfrasis de significado pasivo («Una vez las patatas lian sido cocidas...»)
(véase tam bién (97b)). No ocurre lo mismo con otros verbos inacusativos que no aparecen en
construcciones pasivas, pero sí en inacusativas como es el caso de llegar: Llegados los bomberos, se
procedió a la extinción del incendio.

Llama Bello (1847: § 432, 1119) en su gramática ‘deponentes’ a los participios


formados sobre verbos intransitivos que aquí estamos analizando como inacusativos.
Se trata de participios que, siendo pasivos en su forma, tienen sin embargo un
significado activo: deponen la significación pasiva. Bello cita como ejemplos nacida
la niña y muertos los padres con verbos que no se prestan a la construcción pasiva.
A pesar de este paralelismo, existen im portantes diferencias morfosintácticas y
de significación entre las construcciones pasivas y las construcciones con verbos ina­
cusativos. Los verbos que aparecen en las construcciones de pasiva perifrástica se
form an con el auxiliar ser y un participio derivado de un verbo transitivo, m ientras
que los verbos que aparecen en las construcciones inacusativas no tienen en español
marcas morfológicas que los diferencien de otros verbos intransitivos o transitivos,
con la excepción de los que participan en la alternancia causativa que aparecen con
el pronom bre clítico se (§ 25.2.1.1).
En cuanto a su significado, desde una perspectiva discursivo-funcional, las cons­
trucciones pasiva e inacusativa de (11) ofrecen al hablante la posibilidad de que el
objeto nocional sea el punto de partida del resto del enunciado: el objeto cumple
las funciones discursivas de tem a y tópico (punto de partida e información conocida,
respectivam ente) por contraposición a la oración transitiva en la que estas funciones
las cumple el sujeto [—» Cap. 6 4 ].12 Existen, sin embargo, diferencias fundam entales
de significación entre las oraciones pasivas y las oraciones inacusativas en cuanto al
grado de presencia / ausencia del sujeto nocional implícito. U na oración como (11b)
Las puertas se cenaron, en su interpretación inacusativa, expresa en la lengua una
acción que se produce de forma espontánea sin la intervención de un agente o causa ex­
terna, independientem ente de que en el m undo real sea posible atribuir una causa
concreta a la eventualidad que expresa la oración (en parte por la tendencia hum a­
na a atribuir causas a los procesos del m undo real). Por ello, las oraciones inacu­
sativas con se (tam bién denom inadas ‘oraciones incoativas’ en contraposición a la
correspondiente oración transitiva causativa: {El portero/la llave/el viento} cerró las
puertas) son compatibles con adjuntos del tipo {él/ella} solo/a; por sí mismo/a o por
sí solo/a e incompatibles con adjuntos agentivos, como se ve en el ejemplo (15a).
Por el contrario, las oraciones de pasiva perifrástica implican siempre la existencia
de un agente o causa que pueden quedar implícitos o pueden ser expresados por
medio de un sintagma preposicional con por, y son incompatibles con adjuntos que
indiquen que la acción se ha producido de forma espontánea, como se m uestra en
el ejemplo (1 5 b ):13

12 E s ta o b se rv a c ió n es v á lid a p a ra len g u a s c o m o el inglés, c o n u n o rd e n d e c o n stitu y e n te s m uy ríg id o . Sin e m b a rg o ,


s u v a lid e z es c u e stio n a b le p a ra len g u a s c o m o el e sp a ñ o l, q u e d isp o n e d e o tro s re c u rso s p a ra c o n v e rtir al o b je to e n p u n to
d e p a rtid a d el e n u n c ia d o (p. ej. la a n te p o s ic ió n d el o b je to e n o ra c io n e s c o m o L a s p u erta s las cierran a las 3 fre n te a L a s
p u ertas son cerradas a las 5).
1? L as o ra c io n e s in ac u sa tiv a s c on se sí q u e so n c o m p a tib le s c o n a lg u n o s a d ju n to s q u e in d ic a n c a u sa e x te rn a c o m o ¿ a s
1587 La inacusatividad en la tipología verbal del español 25 .1.3

(15) a. Las puertas se cerraron {ellas solas/*por el portero}.


b. Las puertas fueron cerradas {*ellas solas ¡por el portero}.

Hay que diferenciar cuidadosamente las oraciones inacusativas con se de las


oraciones pasivas con se, que se tratan am pliam ente en el capítulo 26 de esta gra­
mática [—> § 26.3]. Form alm ente, no hay diferencia entre estos dos tipos de ora­
ciones. Así una oración como la que estamos usando como ejemplo, Las puertas se
cerraron, es ambigua entre (i) una interpretación inacusativa y (ii) una interpretación
pasiva en la que hay implícito un agente con intencionalidad o una causa exter­
na que no se menciona porque interesa únicam ente destacar la acción verbal, y
no porque su intervención sea irrelevante para lo que expresa el predicado
[—s- § 23.3.2.2]. E sta ambigüedad es muy común en la lengua, ya que todos los
verbos que aparecen en construcciones inacusativas con se pueden aparecer también
en construcciones pasivas con se (pero no al revés) [—*■ § 26.2.1.1], E n los ejemplos
de (16) se m uestran las dos significaciones compatibles con una oración como Se
hundió el barco m ediante el uso de adjuntos como él solo/por sí solo, que hace que
surja el significado inacusativo incoativo (el correspondiente al verbo hundirse), y
un adverbio agentivo (intencionadamente) y una oración final (para cobrar el seguro),
que enfatizan el significado pasivo que requiere un agente implícito:

(16) a. Se hundió el barco {él solo/por sí solo}. [inacusativa]


b. Se hundió el barco {intencionadamente/para cobrar el seguro}.
[pasiva]

El contraste es más claro con verbos que pueden form ar pasivas con se, pero que p o r su
significado no pueden aparecer en construcciones inacusativas, como construir o divulgar, ya que no
pueden expresar eventos que se realizan de form a espontánea sin la intervención volitiva de un
agente. Oraciones como Se construyó un puente y Se divulgaron los rumores sólo pueden tener una
interpretación de pasiva con se y no una interpretación inacusativa incoativa. No existen, pues, los
verbos pronom inales construirse o divulgarse. Estas oraciones son incompatibles con los adjuntos que
aparecen en construcciones inacusativas con se, pero pueden aparecer con adverbios agentivos y
oraciones finales como las de (16b).
Las oraciones de pasiva con se son generalm ente incom patibles con el uso de sintagmas agen­
tivos del tipo de los que se encuentran en las oraciones de pasiva perifrástica, como m uestra la
agramaticalidad de *Se cerraron las puertas p o r el portero y *Se hundió el barco p o r el capitán, en
contra de lo que parece sugerir la R A E 1973 con un ejemplo frecuentem ente citado, Se firm ó la
p a z p o r los em bajadores (R A E 1973: § 3.5.1). Es cierto tam bién que los agentes de las pasivas reflejas
son mucho más naturales cuando contienen cuantificadores universales o se interpretan como ge­
néricos (cf. Se aceptó p o r todos que el acuerdo era papel m ojado). En el § 26.3.3 de esta gramática
se analizan los factores que favorecen o dificultan la expresión del sujeto nocional en un sintagma
introducido por p o r en oraciones de pasiva con se.

En resumen, frente a la dicotomía tradicional verbos transitivos-verbos intran­


sitivos, distinguimos dos tipos de verbos intransitivos: inacusativos e inergativos con
propiedades semánticas y formales propias. Los verbos inacusativos son intransitivos
en cuanto que están asociados a un solo argumento o participante que es el sujeto
sintáctico, pero com parten con los verbos transitivos la naturaleza semántica de ese

puertas se cerraron a causa {del vientolde la explosión}. E n el § 25.2.1.1 o fre c e m o s u n a ex p licació n d e esto s d a to s , que
p a re c e n c o n tra d e c ir n u e s tra a firm a c ió n d e q u e e sta s o ra c io n e s ex p re sa n e v e n tu a lid a d e s q u e se p r o d u c e n d e fo rm a e s p o n ­
tán e a .
25.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1588

argumento, que es un objeto nocional (tem a o paciente). Adem ás de hablar de


‘verbos inacusativos’, hemos de hablar tam bién de ‘construcciones inacusativas’ que
parecen derivarse de construcciones transitivas correspondientes, como es el caso de
las construcciones inacusativas con se y las construcciones de pasiva perifrástica. E n
las siguientes secciones nos centramos en la caracterización de estos verbos y estas
construcciones.

25.2. Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o


ubicación

Muchos de los verbos que se pueden considerar inacusativos expresan un cam ­


bio de estado o ubicación. Se trata de verbos que denotan eventos que se caracte­
rizan como causativos y que incluyen dos clases: aquellos cuyo significado expresa
(i) una causa ‘externa’ o (ii) una causa ‘interna’. Así, La ventana se abrió es una
construcción inacusativa frente a la construcción transitiva {Juan/el viento/la llave}
abrió la ventana, en la que se entiende que hay una causa externa que desencadena
el proceso que denota el verbo, si bien esta causa no aparece expresada en la ora­
ción. En cambio, E l rosal floreció expresa un evento de causatividad interna: el pro­
ceso que denota el verbo se realiza gracias a las propiedades inherentes del sujeto
sintáctico; sólo pueden florecer aquellas entidades que tiene las propiedades rele­
vantes, aunque sean necesarias causas externas que pongan en m archa el proceso
(la primavera, los fertilizantes).
Existen diferencias semánticas y sintácticas entre los verbos de causatividad ex­
terna e interna que aconsejan un análisis independiente de los mismos (como ha­
cemos en los §§ 25.2.1 y 25.2.2, respectivamente). A l hablar de las diferencias entre
los dos tipos de verbos aludiremos a la representación léxico-semántica de su sig­
nificado, es decir a la form a en que el significado de estos verbos (en cuanto al tipo
de evento que denotan) aparece codificado en la lengua. 14 También en esta sección
nos ocupamos brevem ente de otros verbos intransitivos como son los verbos de
emisión percibida sensorialmente y los verbos de movimiento, en lo que se refiere
a su posible clasificación como verbos inacusativos (§ 25.2.3).

25.2.1. Eventos de causa externa: construcciones inacusativas formadas sobre


verbos transitivos

U n predicado se define como un evento de causa externa cuando existe una


causa (agente, instrumento, fuerza de la naturaleza o circunstancia) que actúa di­
rectam ente en la consecución de la eventualidad que denota el verbo. Los verbos
que expresan eventos de causa externa son, por su misma naturaleza, típicamente
transitivos, como es el caso de romper, que se construye con gran variedad de su­
jetos, como los de (17):

14 S o n m u ch o s los e s tu d io s d e d ic a d o s a la id en tific ac ió n d e los e le m e n to s c o n s titu y e n te s d el sig n ific a d o d e u n v e rb o


y a su r e p re s e n ta c ió n léx ic o -se m án tica . E l lib ro d e Levin y P in k e r (ed s.) 1992 rec o g e u n a se rie d e a rtíc u lo s d e d istin to s
a u to re s s o b re e s ta c u e stió n . V é a n s e ta m b ié n J a c k e n d o ff 1990 y H a le y K e y se r 1993 (y las re fe re n c ia s a su s tra b a jo s
a n te rio re s ). E n tre los tra b a jo s m á s re c ie n te s c a b e c ita r el d e P u stejo v k sy (1 9 9 5 ) y a lg u n o s d e lo s a rtíc u lo s rec o g id o s en
M e n d ik o e tx e a y U rib e -E tx e b a rria 1997.
1589 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25 .2.1

(17) a. Juan rompió la mesa. [agente]


b. El hacha rompió la mesa. [instrumento]
c. El huracán rom pió la mesa. [fuerza de la naturaleza]
d. El peso de los libros rompió la mesa. [circunstancia]

Además de tener un uso transitivo, un verbo como romper en (17) puede aparecer
en una estructura inacusativa como La mesa se rompió, en la que no se especifica
la causa externa. D e verbos como romper se dice que participan en la ‘alternancia
causativa’, esto es, tienen una variante transitiva causativa con una serie de sujetos
como (17), y una variante inacusativa incoativa en la que el sujeto sintáctico es el
objeto nocional (tem a afectado). En cuanto a sus características morfosintácticas, la
construcción inacusativa se caracteriza por la presencia del pronom bre clítico se (de
ahí la etiqueta tradicional de ‘verbos pronom inales’) y por su aparición en cons­
trucciones de participio absoluto, como veremos en el § 25.2.1.2 (uno de los diag­
nósticos típicos de la inacusatividad de acuerdo con lo dicho en el § 25.1.2.1). En
(18) ofrecemos una lista de verbos que expresan eventualidades de causa externa y
que aparecen en construcciones transitivas e inacusativas. No se trata, obviamente,
de una lista exhaustiva, pero no es muy distinta del tipo de clasificaciones que se
pueden dar para otras lenguas con construcciones similares, si hacemos abstracción
de diferencias morfológicas como son, por ejemplo, las reglas por las que se derivan
verbos de adjetivos en las distintas lenguas. 15

(18) Verbos de cambio de estado que expresan eventualidades de causa externa.


Clasificación morfológica
i. Verbos derivados de adjetivos, sin prefijos:
estrechar, secar, calentar, vaciar, llenar, oscurecer...
ii. Verbos parasintéticos deadjetivales [—s- Cap. 72], con el prefijo a-:
abaratar, ablandar, acalorar, aclarar, acrecentar, agravar, alargar...
iii. Verbos parasintéticos deadjetivales, con el prefijo en-: 16
empobrecer, embellecer, ennegrecer, enriquecer, ensuciar, ensanchar,
engordar, enflaquecer, enfriar, envilecer...
iV. Verbos denomínales, con prefijos a-/en-:
acostumbrar, abombar, arrodillar...
enrizar, enroscar, enlodar...
V. Verbos que term inan en -ificar:
purificar, solidificar, calcificar, vitrificar...
vi. Verbos que term inan en -izar:
cristalizar, democratizar, fosilizar, armonizar, jerarquizar...

No es sencillo establecer clases semánticas atendiendo a la forma en que se producen cambios


de estado. E n todos ellos se denota el estado resultante de alguna actividad. El cambio de estado
afecta unas veces a la solidez o la rigidez del objeto (romper, fracturar, rasgar, agrietar, resquebrajar,
desgarrar ); otras, a las formas en que se destruye o se deteriora (quemar, estropear, pudrir, derrumbar,
atrofiar, corroer). Tam bién puede afectar a su estructura form al o su consistencia en función de la

15 E n c o n c re to , la lista d e (18) se b a sa e n g ran m ed id a e n la q u e o fre c e n Levin y R a p p a p o r t H o v a v 1995: A p é n d ic e


A p a r a el inglés.
C o m o v e re m o s en el § 25.2.2.1 m u ch o s d e los v erb o s d e (18iii) p u e d e n e x p re sa r ta m b ié n e v e n tu a lid a d e s d e cau sa
in te rn a (p. ej. en sa n ch a r y enrojecer).
25.2 .1.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1590

form a en que es tratado o m anipulado (cocer; fi'eír, mojar, doblar, am igar), a la m anera en que
aparece, desaparece o se restablece su integridad (disipar, disolver, cicatrizar), adem ás de a la forma
en que se presentan otros muchos estados transitorios en los que se puede encontrar (caldear,
adormecer, abrir, cerrar). Estos grupos no cubren, desde luego, todos los casos posibles.

Como se puede observar, un nutrido grupo de los verbos de (18) se derivan de


adjetivos, lo que se sigue del hecho de que los adjetivos expresan estados y la noción
de cambio de estado es una parte esencial del contenido léxico de los verbos que
expresan eventualidades de causa externa. Verbos como secar, enfriar y otros verbos
de causa externa como romper y congelar denotan actuaciones o transiciones en
cuanto a su aspecto léxico [—> §§ 38.2.1.4 y 46.3.2]; en su representación léxico-
semántica forman predicados complejos con un ‘subevento causativo’ y un ‘subeven-
to central’ que denota el estado resultante. Los sujetos Juan, el hacha, el huracán y
el peso de los libros de un verbo como romper en (18) están asociados al subevento
causativo, m ientras que el objeto la mesa está asociada al subevento central o re-
sultativo en cuanto que tiene la función semántica de tema afectado; cada uno de
los argumentos de un verbo transitivo como romper está asociado a uno de los
subeventos que form an este predicado complejo, y el mismo análisis se puede aplicar
a todos los verbos de (18). La correspondiente construcción inacusativa La mesa se
rompió parece hacer referencia únicamente al subevento central resultativo y no al
subevento causativo al no aparecer expreso el argum ento asociado a este subevento.

25.2.1.1. La alternancia causativa: consideraciones semánticas

Los verbos que participan en la alternancia causativa y que aparecen listados


en (18) sufren un proceso de ‘detransitivización’ o ‘decausativización’ por el cual,
en la construcción inacusativa, no aparece expresado el sujeto nocional que es la
causa externa de la consecución del evento que denota el verbo, como ya dijimos
en el § 25.1.3 al com parar las construcciones inacusativas con se con las construc­
ciones pasivas. Puede suponerse, sin embargo, que en una oración como La mesa
se rompió no existe una causa implícita de características similares al agente implícito
de una oración pasiva como Los invitados fueron agasajados (por el embajador).
Adem ás de la relación entre oraciones pasivas e inacusativas, a la que ya hemos
aludido en este capítulo, en este subapartado nos detendrem os también en la rela­
ción entre oraciones inacusativas y oraciones típicamente reflexivas como Juan se
odia (a sí mismo). En las oraciones reflexivas, el sujeto se interpreta a la vez como
agente o experim entante y tema. U na interpretación similar se puede aplicar a las
oraciones inacusativas con el sujeto como causa y tema. 17 El análisis de los distintos
tipos de adjuntos que pueden aparecer en construcciones inacusativas, pasivas y
reflexivas será determ inante a la hora de establecer las propiedades de significación
de las construcciones inacusativas asociadas a los verbos que participan en la alter­
nancia causativa, en el que será fundam ental el concepto de ‘causa’ y su represen­
tación lingüística.
Las funciones semánticas asociadas con el sujeto de romper en (17) se podrían
englobar todas bajo el térm ino ‘causa’. E n su uso restringido, este término se emplea

17 V éanse C hierchia 1989, R einhart 1997 y M endikoetxea (en preparación).


1591 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25 .2 .1.1

a m enudo para designar fuerzas de la naturaleza y circunstancias como el huracán


en (17c) y el peso de los libros en (17d). Los sujetos Juan en (17a) y el hacha en
(17b) también entrarían en este uso restringido si, por ejemplo, Juan se sienta
en la mesa y esta se rom pe al no aguantar el peso de Juan, con lo que Juan no
estaría actuando como un agente con voluntad de rom per la mesa. En el caso de
(17b), si el hacha se cae accidentalmente encima de la m esa y la rompe, tampoco
se podría considerar como un instrum ento usado por un agente con volición.
E n su uso más amplio, existe un cierto solapamiento entre la función semántica
de causa y la de agente; la diferencia entre las dos parece estribar en que la noción
de agente implica volición e intención, mientras que ‘causa’ es una noción de ca­
rácter más bien neutro. U n verbo como romper selecciona como sujeto en su uso
transitivo un argum ento con la función semántica de causa, pero no necesariamente
un agente, como podemos ver en los ejemplos de (1 7 ).18 E ste es un hecho funda­
m ental para distinguir los verbos causativos transitivos que tienen usos inacusativos
de los que no los tienen. Los verbos causativos con usos inacusativos son aquellos
en que la eventualidad que expresa el predicado puede ocurrir de form a espontánea
sin la intervención volitiva de un a g e n te .19 En cuanto a su contenido léxico, se trata
de verbos en cuyo significado, por así decir, el subevento causativo aparece sin
especificar: un verbo como romper expresa el resultado final (algo acaba roto) pero
no cómo se llega a ese resultado final, y lo mismo sucede con los demás verbos de
(18): vaciar, calentar, purificar, hinchar, hundir: algo acaba vacío, caliente, puro, hin­
chado, hundido, etc. El hecho de que el subevento causativo no se especifique en
la estructura léxica del verbo explica por qué estos verbos pueden tener sujetos con
diversas funciones semánticas: causa, agente o instrumento, así como la posibilidad
de que el argum ento asociado con el subevento causativo no aparezca expresado
como ocurre en las oraciones inacusativas de (19), que ejemplifican los tipos de
verbos que aparecen en (18):

El río se secó.
ii. Los precios se abarataron.
iii. La habitación se enfrió.
iv. El niño se arrodilló.
V. El agua se solidificó.
vi. Los huesos se fosilizaron.
vii. a. La pared se agrietó.
b. El pantalón se arrugó.
c. Las patatas se cocieron.
d. El bosque se quemó.

Hay verbos causativos como asesinar y cortar que no entran en la alternancia


causativa y, por lo tanto, no tienen usos inacusativos: (20b) es agramatical con el
adjunto por sí solo (recuérdese (16)) si bien esta oración es gramatical cuando se
interpreta como una oración reflexiva, pero nunca como una inacusativa:

lfi R e in h a rt (1997) h a e s tu d ia d o la d ife re n c ia e n tr e c a u sa y a g e n te e n rela c ió n a lo s v e rb o s in ac u sa tiv o s d e n tro d e la


g ra m á tic a g e n e ra tiv a . P a r a e s ta a u to ra , la a g c n tiv id a d s u p o n e a ñ a d ir el ra s g o d e ‘e s ta d o m e n ta l’ a la fu n ció n s e m á n tic a
d c ca u sa . V é a se ta m b ié n M in k o ff (1997) p a ra q u ie n la a n im a c id a d es u n ra s g o a ñ a d id o a u n a serie d e fu n cio n e s sem á n tic a s.
iy E s ta es la id ea q u e d e fie n d e n Levin y R a p p a p o r t H o v a v (1995) y q u e s e e n c u e n tr a tam b ién e n R e in h a rt (1 9 9 7 ).
25.2 .1.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1592

(20) a. Los terroristas asesinaron al senador,


b. *E1 senador se asesinó (por sí solo).
(21) a. E l panadero cortó el pan.
b. *E1 pan se cortó (por sí solo).

Los verbos asesinar y cortar requieren agentes como sujetos (o en el caso de cortar
tam bién instrumentos, si bien la noción de instrum ento implica la existencia de un
agente que lo m aneje). La explicación de estos hechos radica en que, léxicamente,
un verbo como asesinar tiene un subevento causativo especificado (al contrario que
romper), m ientras que cortar especifica tanto el estado resultante (subevento resul-
tativo) como el modo o la m anera en la que se lleva a cabo la acción y que implica
la existencia de un agente con volición (subevento causativo): cortar implica la se­
paración de m ateriales por medio de un objeto afilado. Al tener subeventos cau­
sativos especificados, estos verbos no pueden tener usos inacusativos ya que no se
pueden utilizar para expresar que algo sucede sin la intervención de un agente:
se trata de verbos que no se pueden ‘detransitivizar’ o ‘decausativizar’.
Conviene que nos detengamos un poco más en lo que expresan las construc­
ciones inacusativas de (19) en contraste con las correspondientes construcciones
transitivas causativas. H em os observado que en la construcción inacusativa sólo se
expresa el argum ento asociado con el subevento resultativo (tem a afectado) y no
aquel asociado con el elem ento causativo (causa, agente). D e ahí la incompatibilidad
de las construcciones inacusativas con adverbios agentivos (22a) y oraciones subor­
dinadas finales (22b), que a m enudo se ha usado para contraponerlas a las oraciones
pasivas que tienen un agente ‘implícito’ (2 3 ):20

(22) a. *La puerta se abrió intencionadam ente (por sí sola).


b. *La puerta se abrió (por sí sola) para airear la habitación.
(23) a. La puerta fue abierta intencionadam ente.
b. La puerta fue abierta para airear la habitación.

D ada la asociación que existe entre los argumentos del verbo y los distintos
subeventos de su representación léxico-semántica, en su uso inacusativo verbos pro­
nominales como secarse, abaratarse, enfriarse, etc., parecen hacer referencia única­
m ente al subevento central resultativo y no al subevento causativo, lo que concuerda
con la significación que a m enudo se atribuye a las construcciones inacusativas de
la alternancia causativa: expresan algo que sucede de forma espontánea, sin la in­
tervención de una causa externa. Sin embargo, hay autores que defienden que en
oraciones como La puerta se abrió o E l barco se hundió, no se predica únicamente
un evento resultativo que afecta al objeto nocional o tema, sino que la puerta y el
barco son a la vez tem a y causa del evento que expresa el predicado.21 D e acuerdo
con esta interpretación, estas construcciones inacusativas se asemejarían en gran
parte a las construcciones reflexivas como Juan se odia y María se plagió en cuan­
to a su significado, además de com partir con ellas características morfosintácticas:
ambos tipos de oraciones se construyen con el pronom bre clítico se (y sus corres­

211 N u e v a m e n te el u so d el a d ju n to p o r s í sola n o s sirve p a ra d istin g u ir la c o n stru c ció n in ac u sa tiv a d e u n a c o n stru c ció n


e q u iv a le n te d e p asiv a c on se. V é a n s e lo s e je m p lo s d e (1 6 ) e n el § 25.1.3.
21 Cf. C h ie rc h ia 1989. V é a s e tam b ié n B ro s s e a u y R i tt e r 1 9 9 1.
1593 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25.2 .1.1

pondientes de 1.a y 2.a persona que se manifiestan sobre todo en las reflexivas)
[—>· § 23.3.2], Si en las inacusativas el sujeto se interpreta como causa y tem a, en
las reflexivas también parecen los sujetos tener una doble función semántica: Juan
como experim entante y tema y María como agente y tema, en las oraciones recién
mencionadas.
Hay, sin embargo, im portantes diferencias de significación entre ambos tipos de
oraciones que se manifiestan en el tipo de sintagmas adjuntos con los que se com­
binan: las construcciones inacusativas aparecen con adjuntos del tipo por sí solo/a,
como ya hemos señalado, mientras que las construcciones reflexivas toman típica­
m ente adjuntos del tipo a sí mismo/a (cf. el § 23.3.2 para un análisis alternativo).
En los ejemplos de (24) y (25) se m uestra que estos adjuntos no son intercambiables.

(24) a. La puerta se abrió {por sí sola/*a sí misma},


b. El barco se hundió {por sí solo/*a sí mismo}.
(25) a. Juan se odia {a sí mismo/*por sí solo}.
b. M aría se plagió {a sí misma/*por sí sola}.

E n las oraciones reflexivas el factor causativo se entiende como una acción que lleva a cabo un
agente (o un experim entante) sobre sí mismo; se trata de una causatividad ‘dinám ica’. Por el con­
trario, en las oraciones inacusativas el factor causativo se entiende com o una propiedad o estado
dei sujeto sintáctico; se trata de una causatividad ‘estativa’, que es incom patible con la existencia
de un agente, es decir, el factor causativo no aparece identificado con una entidad que lleve a cabo
una acción sino que es una propiedad o estado del elem ento que, a su vez, sufre la acción que
denota el v e rb o .22 El adjunto p o r sí solo/a indica que el sujeto sintáctico se debe interpretar como
el único causante (estativo) del evento que denota el predicado. De acuerdo con esta explicación,
y contrariam ente a lo que parece sugerir el contraste entre (22) y (23), en las oraciones inacusativas
que participan en la alternancia causativa se expresa tanto el subevento causativo (estativo) como
el subevento resultativo, con el sujeto sintáctico como tem a y causa a la vez.
Es im portante subrayar la necesidad de establecer una diferencia entre lo que son los eventos
en el m undo real y la form a en la que aparecen codificados en la lengua. En el mundo real, la
apertura de una puerta o el hundim iento de un barco son hechos que no suceden de forma espon­
tánea sino que casi siempre se ¡es puede atribuir una causa externa: el viento, una ola, etc. E n la
lengua, sin embargo, es posible obviar la existencia de esa causa externa utilizando una construcción
inacusativa en la que aparecen identificados el factor causativo y el elem ento que sufre la acción que
denota el predicado. E sta posibilidad se da sólo para ciertos verbos causativos: aquellos en los que
el subevento causativo aparece sin especificar.
D e acuerdo con esta interpretación, la incompatibilidad de las construcciones inacusativas con
adverbios agentivos y oraciones finales (ejemplos de (22)) no indica necesariam ente que en las
construcciones inacusativas el predicado exprese únicam ente el subevento resultativo y no el sub­
evento causativo. Las construcciones inacusativas pueden expresar una causatividad ‘estativa’ y no
dinámica, que es incom patible con la función sem ántica de agente. D e ahí la agram aticalidad de
los ejemplos de (22) y de ejemplos como (26c) con el sintagm a po r de carácter agentivo o instru­
m ental, típico de las las construcciones pasivas:

(26) a. {Los enemigos/los misiles} hundieron el barco.


b. El barco fue hundido {por los enemigos/por los misiles}.
c. *E1 barco se hundió {por los enem igos/por los misiles}.

22 L a idea d e q u e las o ra c io n e s in acu sativ as se d ife re n c ia n d e las reflex iv as en c u a n to q u e im p lican


e sta tiv a se d e b e a C h ie rc h ia (1989), q u e o fre c e u n a n álisis se m á n tic o d e las c o n d ic io n e s d e v e rd a d d e las o ra c io n e s
in acu salivas. P u stejo v sk y y B usa (1995) se b a s a n ta m b ié n en e s ta id ea d e C h ie rc h ia (1 9 8 9 ) d e n tro d e u n m arc o e n el que
se a n a liz a la e s tru c tu ra ev en tiv a d e las o ra c io n e s in acu sativ as.
25 .2.1.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1594

Además, las construcciones inacusativas son incom patibles con adjuntos de lugar, cuando el adjunto
de lugar indica la posición del agente que lleva a cabo la acción. Observamos el mismo contraste
entre pasivas e inacusativas que veíamos en (26) (descártese la interpretación pasiva refleja):

(27) a. Los enemigos hundieron el barco desde el avión.


b. El barco fue hundido desde el avión.
c. *E1 barco se hundió desde el avión.

Por el contrario, las construcciones pasivas, al igual que las reflexivas de (25), no perm iten la
presencia del adjunto p o r s í solo/a que caracteriza a las construcciones inacusativas que participan
en la alternancia causativa:

(28) a. *E1 barco fue hundido p o r sí solo.


b. El barco se hundió p o r s í solo.

Hay, sin em bargo, un hecho que parece contradecir la afirmación de que en las construcciones
inacusativas que nos ocupan en este subapartado el sujeto es tanto tem a afectado como causa
(estativa) del evento que denota el predicado. Las construcciones inacusativas pueden aparecer con
adjuntos del tipo a causa de:

(29) a. La puerta se abrió a causa de un golpe de viento.


b. El barco se hundió a causa de la explosión.

Las oraciones de (29) tienen una interpretación equivalente a las correspondientes oraciones tran ­
sitivas: Un golpe de viento abrió la puerta, L a explosión hundió el barco, en las que un golpe de viento
y la explosión se interpretan como causa externa. E n las oraciones de (29) parecería que el sujeto
tiene la función de tem a afectado únicam ente y que la función sem ántica de causa la realiza el
adjunto. Existe, sin em bargo, una interpretación de las oraciones de (29) que nos lleva a no aban­
donar nuestra idea de que el sujeto de una oración inacusativa con se es a la vez causa y tema. Se
trata de la interpretación en la que la oración de (29b) significa que la explosión (causa ‘dinám ica’)
causó una situación en la que una propiedad o estado del barco (causa ‘estativa’) causó, a su vez,
que este se hundiera, y la misma interpretación se puede dar para (29b). Tenemos, por lo tanto,
dos eventos causativos en oraciones como las de (29): el dinámico, asociado con el golpe de viento
o la explosión y el estativo, asociado con la puerta o el barco; los adjuntos a causa de de (29)
introducen, pues, un segundo evento causativo que se añade al que expresa la oración inacusativa.
El resultado final es que las oraciones de (29) expresan un significado que no se distingue fácilmente
del de las correspondientes oraciones transitivas Un golpe de vienfo abrió la puerta y L a explosión
hundió el barco, en las que los respectivos sujetos cumplen la función sem ántica de causa y los
correspondientes objetos cumplen la función sem ántica de tem a afectado. Las construcciones ina­
cusativas asociadas a verbos que participan en la alternancia causativa nos perm iten una represen­
tación de la causalidad que omite la causa ‘real’. E sta causa ‘real’ puede aparecer expresada, sin
embargo, por m edio de adjuntos como los de (29), sin que eso altere la forma en la que los
predicados inacusativos representan la causalidad en la lengua: con el sujeto como causa y tem a
del evento al que hace referencia el verbo.

Concluimos, pues, este subapartado con la afirmación de que tanto el verbo


transitivo como su correspondiente verbo inacusativo expresan un evento causativo,
que en el caso de los verbos inacusativos se interpreta de form a estativa. E n el
siguiente subapartado, nos centramos en las características morfológicas y sintácticas
de estos verbos.
1595 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25 .2 .1.2

25.2.1.2. Características moifosintácticas de los verbos de causa externa en las


construcciones inacusativas

Y a hemos mencionado que una característica morfológica fundamental de los


verbos que participan en la alternancia causativa en español es que, en su uso ina-
cusativo, se construyen con el pronom bre clítico se, como muestran los ejemplos del
subapartado anterior.
Los verbos inacusativos asociados con verbos transitivos de causa externa m ues­
tran una característica sintáctica que se ha asociado con la inacusatividad y que ya
hemos mencionado aquí: la formación de cláusulas de participio. Esta propiedad se
ha usado como un diagnóstico típico de la inacusatividad (véase el § 25.1.2.1), pero,
como señala D e Miguel (1992: 79), la formación de cláusulas de participio sólo es
posible con verbos inacusativos que expresan estado final o resultado. En el sub­
apartado anterior, analizamos los verbos que expresan eventualidades de causa ex­
terna como predicados complejos con un subevento causativo y un subevento re­
sultativo; por lo tanto, estos verbos están entre los que pueden form ar cláusulas de
participio.23 Son numerosísimos los ejemplos que da esta autora en su Apéndice 1:
§ 5, de los cuales hemos seleccionado los de (30) [De Miguel 1992: 239-244]:

(30) a. A bierta de nuevo la herida, los médicos quitaron a la familia toda


esperanza de curación.
b. U na vez cocido el pan, lo sacamos del horno y esperamos a que se
enfriara.
c. Ensuciado el vestido en la cuerda, hubo que volverlo a lavar.
d. H undido el barco, la tripulación abandonó el lugar del naufragio en
los botes salvavidas.
e. Roto el matrimonio, cada uno rehizo su vida por su parte.

Más interesante es determ inar por qué algunos de los verbos de la lista de
(18) no parecen aceptar tan fácilmente la formación de una cláusula de participio
[—*· §§ 39.3 y § 46.4.2.1]. Es el caso, por ejemplo, de la mayoría de los verbos de
la clase (i): verbos derivados de adjetivos sin prefijación. Así, en las oraciones de
(31) la cláusula de participio es posible con una interpretación pasiva o transitiva
activa, pero no con una interpretación inacusativa:

(31) a. Secado el río, tuvieron que emigrar los habitantes de la zona.


i. U na vez hubieron {secado el río/el río fuera secado}...
ii. # U n a vez se secó el río...
b. Vaciado el embalse, apareció un pueblo sumergido.
i. U na vez {hubieron vaciado el embalse/el embalse fuera va­
ciado}...
ii. # U n a vez se vaciara el embalse...

Lo mismo ocurre con los otros verbos de (18i) (estrechar; calentar, llenar). La razón
por la que las oraciones de (31) no pueden tener una interpretación inacusativa

23 E n tre las e x c ep c io n e s q u e e n c u e n tra D e M ig u el (1 992) e s tá n arder, h eivir y a u m en ta r. E fe ctiv am e n te , e s to s son


v e rb o s d e c a m b io d e e s ta d o , p e ro so n v erb o s d e cam b io d e e s ta d o q u e e x p re sa n e v e n tu a lid a d e s d e c a u sa in te rn a y sus
c a ra c te rístic a s s e m á n tic a s d ifie re n d e las d e lo s v e rb o s q u e e x p re sa n e v e n tu a lid a d e s d e c a u sa e x te rn a , c o m o v e re m o s e n el
§ 25.2.2.
25.2.1.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1596

parece estar en el hecho de que existen en español adjetivos relacionados con verbos
como secar y vaciar que tienen el valor perfectivo resultativo que se atribuye a un
participio en una cláusula de participio absoluto (véase Bosque 1990 y los §§ 4.4.1.2
y 37.6.3 de esta gramática). Los significados de (31aii, bii) se pueden expresar, por
lo tanto, por medio de sintagmas adjetivos como los de (32):

(32) a. Seco el río, tuvieron que emigrar los habitantes de la zona. (=


(31aii))
b. Vacío el embalse, apareció un pueblo sumergido. (= (31bii))

Y lo mismo ocurre con llenar (lleno), calentar (caliente) y estrechar (estrecho).


El caso de oscurecer, que sí parece perm itir la formación de una cláusula de
participio absoluto con valor inacusativo, se explica porque oscurecido y oscuro no
son equivalentes en cuanto a su significado. Lo mismo ocurre con las otras clases
de verbos derivados de adjetivos en (18ii, iii). Así, ablandado no es lo mismo que
blando yensuciado no es lo mismo que sucio. Am bos verbos pueden aparecer en
cláusulas de participio absoluto en su uso inacusativo:

(33) a. A blandado su carácter con la edad, el abuelo se volvió más per­


misivo.
b. Ensuciada su reputación, el juez decidió abandonar el caso.

Todas las demás clases de verbos en (18) perm iten la construcción, si bien es fre­
cuente la ambigüedad ya señalada entre el significado inacusativo y el significado
transitivo pasivo del participio:

(34) a. Arrodillado el niño...


b. Solidificada el agua...
c. Fosilizados los huesos...
d. A grietada la pared....
e. A rrugado el pantalón...
f. Cocidas las patatas...
g. Q uem ado el bosque...

Tal am bigüedad se debe en parte a la ausencia del pronom bre clítico se, que es la m arca
morfológica del uso inacusativo de estos verbos.En italiano, que perm ite la presencia del pronom bre
si en construcciones de participio absoluto no se da tal ambigüedad. Así la oración Rottasi la fuñe,
Moretti rimasi immobilizzato «Rota la cuerda, M oretti se quedó inmovilizado» [ejemplo de Rosen
1988: 74] es claram ente inacusativa.

Si la posibilidad de form ar construcciones de participio absoluto es un diag­


nóstico de inacusatividad, no cabe duda de que los verbos que expresan eventuali­
dades de causa externa en su uso intransitivo son verbos inacusativos, ya que las
excepciones encontradas se deben a otros factores. Además, estos verbos se cons­
truyen con se en su valor inacusativo y participan en la alternancia causativa, que
m uestra claram ente que el sujeto de una construcción inacusativa es su objeto no­
cional, m ientras que en la construcción transitiva hay una correspondencia entre
función semántica y función sintáctica. Estas construcciones se pueden considerar
como prototípicam ente inacusativas dentro del sistema verbal del español. E n el
1597 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25 .2.2

siguiente apartado ofrecemos un análisis de los verbos de cambio de estado de


eventualidad interna, que tienen unas características semánticas y morfosintácticas
que los distinguen de los verbos de eventualidad externa.

25.2.2. Eventos de causa interna

Los predicados intransitivos expresan una eventualidad de causa interna cuando


existe una propiedad inherente al único argum ento del verbo que es responsable de
que se realice el evento que denota el pred icad o .24 Los verbos que expresan eventos
de causa interna se dividen en agentivos y no-agentivos. En los agentivos como jugar,
reír o hablar la propiedad responsable de que se realice el evento es una capacidad
intrínseca del agente, propiedad que este puede controlar voluntariamente. E ntre
los no agentivos, se encuentran (a) los verbos que expresan reacción física o emotiva
como temblar, (b) verbos de emisión perceptible a través de los sentidos, como
brillar, chimar, apestar, emanar, etc., y (c) verbos de cambio de estado de causa
interna como florecer y envejecer. Lo que nos interesa aquí es señalar las diferencias
entre los verbos de cambio de estado de causa externa y los de causa interna y
determ inar la clase verbal a la que pertenecen los últimos.
La lista de (35) recoge algunos de los verbos que expresan cambio de estado
de causa interna en español:

(35) Verbos de cambio de estado que expresan eventualidades de causa interna


i. Verbos deadjetivales sin prefijo:
palidecer, mejorar, oscurecer...
ii. Verbos parasintéticos deadjetivales con el prefijo a:
adelgazar, aclarar...
iii. Verbos parasintéticos deadjetivales con el prefijo en:
ensordecer, enfriar, empobrecer, engordar, envejecer, ensanchar, em ­
peorar, enrojecer, ennegrecer...
iv. Otros:
encoger, crecer, germinar, florecer, heivir, arder, aumentar, enfermar

Aunque, al igual que la de (18), la de (35) no es una lista exhaustiva, se puede


observar que hay muchos menos verbos de causa interna que verbos de causa ex­
terna. Esto se debe a que son mucho más limitados los procesos de cambios de
estado que puede sufrir una entidad sin que intervenga una causa externa. El análisis
de los verbos que expresan eventualidades de causa interna ha de hacer referencia
a dos cuestiones fundam entales como son (i) la complejidad de la conceptualización
de la causatividad en la lengua (hay eventos que se pueden conceptualizar como de
causa externa o causa interna) y (ii) la gramaticalización de la causatividad interna
(un evento de causa interna se puede gramaticalizar bien como un verbo inacusativo,
bien como un verbo inergativo). En lo que sigue nos ocupamos de estas dos cues­
tiones.

:4 La de fin ició n se d e b e a Levin y R a p p a p o r t H ovav (1995: 92).


25.2 .2.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1598

25.2.2.1. Características semánticas de los verbos de causa interna: la


conceptualización de la causatividad

Las oraciones de (36) se asemejan a las oraciones inacusativas del § 25.2.1 con
verbos de causa externa, en cuanto que el sujeto sintáctico es el elem ento que sufre
el cambio de estado que denota el predicado, y, por lo tanto, se puede considerar
como un objeto nocional o semántico: es un tema afectado.

(36) a. M aría palideció.


b. Pedro adelgazó.
c. El rosal floreció.

Estas oraciones denotan eventos de causa interna: los sujetos María, Pedro y el rosal
tienen propiedades inherentes que son responsables de que se lleve a cabo la acción
que denota el verbo, independientem ente de que exista una causa externa que de­
sencadene el proceso o no. Por ello, estos verbos no participan en la alternancia
causativa, que se caracteriza precisam ente por la existencia de una causa externa
responsable del cambio de estado que se predica del objeto nocional en la variante
inacusativa (siendo este elem ento a la vez causa y tema). No son, por tanto, tran ­
sitivos: 25

(37) a. M aría palideció.


b. * {Juan/El susto} palideció a María.
(38) a. Pedro adelgazó.
b. *{Su m adre/El disgusto/Un nuevo medicamento} adelgazó a Pedro.
(39) a. El rosal floreció.
b. * {El jardinero/La prim avera/El abono} floreció el rosal.

La ausencia de variantes causativas transitivas para los verbos de cambio de estado de causa
interna explica tam bién otra diferencia entre estos verbos y los de causa externa: los verbos de (35)
no aparecen con adjuntos del tipo por sí mismo/a o por sí solola, que sí que aparecen con los verbos
de causa externa en su uso inacusativo (cf. ejem plos de (24)):

(40) a. ?? Juan em peoró por sí solo.


b. ?? La leche hirvió por sí sola.
c, ?? El niño creció por sí solo.

Estos ejemplos son significativos porque la presencia de este adjunto es una de las razones que han
esgrimido algunos autores para decir que, en los verbos inacusativos de cambio de estado de causa
externa, el sujeto es a ia vez tem a afectado y causa de la eventualidad que denota el predicado,
entendiendo la causatividad como una causatividad estativa, tal y como vimos en el § 25.2.1.1. Según
esto, parece que debem os distinguir aquí entre los verbos de cambio de estado de causa interna y
los de causa externa. Los ejemplos de (40) junto con los ejemplos de (b) en (37)-(39) parecen
indicar que hay un com ponente de causatividad presente en los verbos de cambio de estado de
causa externa que está ausente en los de causa interna, de form a que estos últimos carecen
de variantes transitivas y causativas en las que las funciones semánticas de causa y tem a las realizan

' L a in te rp re ta c ió n ca u sa tiv a d e los e je m p lo s d e (b ) r e q u ie re la fo rm a c ió n d e c o n stru c c io n e s v e rb a le s c o m p le ja s c o n


el v e rb o hacer: {JuanlEl susto} h izo p a lid ecer a M aría; {Sil m a d re jL o s disgustos/U n n u evo m ed ica m en to } hicieron adelgazar a
Pedro, etc.
1599 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25.2.2.1

argumentos distintos (el sujeto y el objeto) y no pueden aparecer con adjuntos del tipo por sí solo/a
que expresan la identificación de causa y tem a en un único argum ento (sujeto sintáctico y objeto
n ocional).26

Finalm ente, los verbos que expresan cambios de estado de causa interna im­
ponen fuertes restricciones en el tipo de sujetos de los que se predican. Sólo ciertas
entidades florecen, hierven, palidecen, etc. Por el contrario, ya hemos visto que el
argumento que expresa la causa externa con verbos como romper está poco restrin­
gido: puede ser cualquier entidad que se entienda como agente, instrumento, fuerza
de la naturaleza o circunstancia (véase (17)). Esta diferencia se debe una vez más
a la naturaleza de la causatividad interna, contenida en las propiedades inherentes
del argumento del que se predica el verbo y no en una causa externa. Así, hay
verbos que expresan cambios de estado que se pueden considerar bien de causati­
vidad externa, bien de causatividad interna, dependiendo de las propiedades sem án­
ticas del argum ento que seleccionen. V erbos como oscurecer y aclarar se consideran
verbos de causa interna cuando se refieren, por ejemplo, a fenómenos naturales de
carácter meteorológico (41), pero también pueden denotar eventualidades de causa
externa, con una variada gama de sujetos, cuando el tema u objeto nocional carece
de las propiedades necesarias para llevar a cabo la eventualidad que denota el p re ­
dicado (42). Como verbo de causa externa puede participar en la alternancia cau­
sativa (42i) y acepta el adjunto por sí solo/a cuando es posible la identificación de
causa y tem a (42ii):

(41) a. El día ha aclarado.


b. El día ha oscurecido de repente.
(42) i. a. {Juan/La lejía/La lavadora/El sol} ha aclarado el jersey.
b. {Los periodistas/Los escándalos/El paso del tiempo} ha(n) os­
curecido su fama,
ii. a. El jersey se ha aclarado por sísolo,
b. Su fama se ha oscurecido por sí sola.

En cambio, los predicados de (41), cuando se predican de algo como el día, no


perm iten ni variantes causativas transitivas, ni el adjunto por sí solo/a, como es de
esperar:

(43) i. a. ??E1 sol ha aclarado el día.


b. ??Las nubes han oscurecido la tarde,
ii. a. *E1 dia ha aclarado por sí solo,
b. *E1 día ha oscurecido por sí solo.

Son num erosos los verbos de (35) que pueden clasificarse bien como eventos de causa externa,
bien como eventos de causa interna, dependiendo del argum ento que seleccionen. Como generali­
zación, se puede decir que los verbos de causa interna se predican de seres animados o fenómenos
naturales que tienen propiedades para realizar lo que denota el evento. Así, por ejemplo, un verbo
como ensanchar denota un cambio de causa interna en Juan ha ensanchado y un evento de causa
externa en la carretera se ensancha en el Km 5. E n otros casos, cuando el significado del verbo es

26 Levin y R a p p a p o r t H ovav (1995) a rg u m e n ta n q u e e s to s v e rb o s e n inglés c a re c e n d e l p re d ic a d o C A U S A q u e , sin


e m b a rg o , fo rm a p a rte d e la r e p re s e n ta c ió n léx ic o -se m án tica d e los v e rb o s q u e ex p re sa n e v e n tu a lid a d e s d e causa e x te rn a .
L a m ism a id ea , a u n q u e c o n u na fo rm u la c ió n alg o d istin ta , se re c o g e e n M e n d ik o e tx e a ( e n p re p a r a c ió n ) p a ra el e s p a ñ o l.
25.2.2.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1600

compatible con los dos tipos de eventualidades, es más difícil concretar por qué un verbo de cambio
de estado aparece conceptualizado en la lengua como un evento de causa interna o externa. Es en
estos casos en los que esperam os diferencias entre las lenguas, de acuerdo con Levin y R appaport
Hovav (1995). El verbo fundir está entre los m encionados por estas autoras como uno de los que
presenta más variación; en español, este verbo aparece clasificado como un evento de causa externa,
entre otras cosas porque puede participar en la alternancia causativa ({Juan/el calor} fun dió el hielo
vs. E l hielo se fundió ), m ientras que en francés el equivalente fondre se puede considerar como de
causa interna, según Labelle (1990).27 Asimismo, el verbo deteriorar es tam bién un verbo que ex­
presa un evento de causa externa en español (El peso de los cam iones ha deteriorado el fu m e de la
carretera vs. E l fu m e de la carretera se ha deteriorado). Sin embargo, en inglés, el verbo equivalente
deteriorate aparece conceptualizado como un verbo que expresa una eventualidad de causa interna,
según Levin y R appaport Hovav (1995).
Lo mismo ocurre con varios de los verbos que citan estas autoras como de causa interna en
inglés, y que para el español son eventualidades de causa externa: rust vs. oxidar(se); wither vs.
marchitar(se); swell vs. hinchar(se); coirodc vs. conoer(se); rot vs. pudrir(se), etc., si el hecho de que
participen de la alternancia causativa y que se construyan con el pronom bre clítico se en la variante
inacusativa son diagnósticos fiables, tal y como venimos asum iendo aquí. Lo que diferencia a estos
verbos de otros que expresan cambio de estado de causa externa es el hecho de que en su variante
causativa transitiva únicam ente perm iten como sujetos fuerzas de la naturaleza capaces de poner
en funcionam iento el proceso que denota el predicado, y no agentes (o instrum entos), como se ve
en los ejemplos de (44)-(45). Es decir, en su variante causativa estos verbos perm iten la expresión
de la causa directa (fenóm enos naturales externos: la hum edad o el calor) y no de la causa indirecta
o circunstancial (un agente que m anipule el medio: Juan o el jardinero):

(44) a. La hum edad oxidó los hierros de la verja,


b. ??Juan oxidó los hierros de la verja
(45) a. El calor m architó las flores.
b. ??E1 jardinero m architó las flores

Los predicados m architar(se) y oxidar(se), así como los otros que hemos citado denotan procesos
inherentes a ciertas entidades que se ponen en m archa dadas ciertas condiciones externas que se
conciben como la causa directa. Las diferentes conceptualizaciones de estos verbos en inglés y en
español se deberían a qué com ponente de significado se considera central en la representación
léxico-semántica del verbo. Para el inglés, se trata de las propiedades inherentes de entidades del
objeto nocional y, por lo tanto, estos verbos se clasifican como verbos de causa interna. En español,
por el contrario, el significado de estos verbos especifica la existencia de una causa externa (directa),
por lo que la representación del significado de estos verbos es idéntica a la de los verbos del
apartado anterior con un subevento causativo y un subevento central resultativo.
O tro ejemplo interesante para ilustrar la complejidad de la conceptualización de la causatividad
en el significado léxico de los verbos es el de h etvir y cocer, que com parten elem entos de signifi­
cación. Sin embargo, hemos clasificado al prim ero como un verbo de causa interna y al segundo
como un verbo de causa externa. El verbo hervir es un predicado de evento que denota un cambio
de estado en un elem ento líquido cuando alcanza cierta tem peratura. E ste evento se puede con-
ceptualizar como un proceso que inicia la entidad que lo sufre: sólo el agua y otros líquidos hierven
(causa interna) o como un proceso que inicia un agente o un instrum ento (causa externa). Lo que
nos interesa para determ inar la clasificación de estos verbos en español es el contraste entre los
dos ejemplos siguientes:2S

(46) a. Juan ha hervido la leche,


b. *La leche se ha hervido.

27 E n re a lid a d , L a b e lle (1990) n o e s ta b le c e la d istin c ió n e n tr e e v e n to s d e c a u sa e x te rn a y e v e n to s d e c a u sa in te rn a ,


p e ro d e su ex p licació n se d e s p re n d e u n a d istin c ió n e n té rm in o s sim ilares.
2fí L os v e rb o s cocer y h eivir tie n e n ta m b ié n u n sig n ificad o esta tiv o , c o m o se ñ a la m o s m á s a d e la n te .
1601 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25.2.2.1

(47) a. Juan ha cocido las patatas,


b. Las patatas se han cocido.

E n (47), el verbo cocer se com porta típicam ente como un verbo que denota una eventualidad
de causa externa: tiene un uso causativo transitivo (47a) y una variante inacusativa con el pronom bre
clítico se (47b). Adem ás puede tener múltiples sujetos en su uso transitivo: un agente como Juan
en (47a), un instrum ento como el m icroondas o incluso fuerzas de la naturaleza como el calor
extremo. E l verbo hervir, sin embargo, tiene, a prim era vista, un com portam iento mixto. Parece
com portarse como un verbo que denota una eventualidad de causa externa en cuanto que perm ite
un uso transitivo causativo con un agente Juan como sujeto (46a); sin embargo, no perm ite una
variante inacusativa *heivirse con el pronom bre clítico se (46b), al contrario de lo que sucede con
todos los verbos que participan en la alternancia causativa, tal y como definimos este proceso en
el apartado anterior. En su variante inacusativa, este verbo se construye sin se: La leche ha hetvido.
Además, en su uso transitivo perm ite sólo agentes como Juan y de form a marginal instrumentos
(??El m icroondas ha hervido la leche), pero no perm ite otro tipo de sujetos: *{El calor/el fuego) ha
hervido la leche, o lo que es lo mismo, perm ite la expresión de la causatividad indirecta o circuns­
tancial, pero no de la causatividad directa, al contrario de los ejemplos que veíamos anteriorm ente
(oxidar y marchitar).
Todo ello nos lleva a clasificar este verbo en español como un verbo que expresa un cambio
de estado de causa interna, esto es, como un verbo que denota una eventualidad que inicia la
entidad que sufre el proceso de cambio de estado. A hora bien, m ientras esto explica la agram ati­
calidad de (46b) frente a L a leche ha heivido, así como la agram aticalidad de los ejemplos en los
que el sujeto es el calor o el fuego, y la m arginalidad de ejem plos con un instrum ento como sujeto,
no explica, sin embargo, por qué este verbo puede tener un uso causativo transitivo con un agente
como sujeto (46a). Levin y R appaport Hovav (1995) se refieren a ejemplos análogos en inglés con
verbos de movimiento (march «marchar, ir a paso de marcha»; ju m p «saltar», run «correr», etc.)
que nos pueden dar una pista para explicar cómo un verbo que expresa una eventualidad interna
puede tener una variante causativa. E n su uso intransitivo, estos verbos, según Levin y Rappaport
Hovav (1995) son verbos agentivos de m odo de movimiento (y por lo tanto no son inacusativos),
como se ilustra para el verbo jum p:

(48) The horse jumped.


Έ1 caballo saltó.’

Pero este verbo puede aparecer tam bién en oraciones transitivas como la de (49) [Levin y R appaport
Hovav 1995: 111]:

(49) The rider jum ped the horse over the fence.
L iteralm ente: el jinete saltó el caballo sobre la valla
Έ1 jinete le hizo saltar la valla al caballo.’

E n su uso transitivo, estos verbos perm iten agentes: the rider «el jinete» como sujeto, pero no
perm iten instrum entos o fuerzas de la naturaleza: *{The lightning/The whip} ju m p ed the horse over
the fence «{El relám pago/El látigo} hizo saltar la valla al caballo», tal y como observábamos para
el caso de heivir. Para Levin y R appaport Hovav (1995) la oración de (49) no corresponde al tipo
de oraciones causativas que participan en la alternancia causativa. Los verbos que participan en la
alternancia son verbos intrínsicam ente causativos (transitivos) que pueden sufrir un proceso de de-
transitivización o decausativización que da lugar a la variante inacusativa. Los verbos agentivos de
movimiento son, sin embargo, intrínsicamente intransitivos, como en (48). E n su uso transitivo de (49),
estos verbos han sufrido un proceso de ‘transitivización’ o ‘causativización’. E ste proceso de
transitivización o causativización es el que explica ejemplos como el de (46a) para el verbo heivir.
El verbo heivir es en español un verbo que expresa un cambio de estado de causa interna, i.e. que
inicia y sufre la entidad de la que se predica el verbo. Los verbos de causa interna no se pueden
causativizar, a m enos que se pueda m anipular la situación de form a que se den las condiciones
necesarias para poner en funcionam iento el proceso de cambio de estado, que es lo que ocurre con
25.2.2.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1602

el verbo hervir. Lo que no está claro es por qué la posibilidad de causativización que se da con
este verbo, no se puede extender a otros verbos de cambio de estado de causa interna que sólo se
pueden causativizar m ediante perífrasis con hacer (Juan hizo que se oxidaran los hierros de la verja
frente a (44b); E l jardinero hizo que se marchitaran las flores frente a (45b)).
Los verbos hervir y cocer tienen tam bién un significado que no es relevante para la discusión
de este subapartado. A dem ás de su significado de cambio de estado (interno o externo), estos verbos
significan «estar en el estado X»: L a s patatas están {hirviendo/cociendo}, como se señala en la nota
30. El significado estativo de estos verbos se m anifiesta en su compatibilidad con adverbios de
duración: L a s p atatas han {hervido¡cocido} durante tres horas [— > § 46.3.2.5]. E n estos ejemplos
hervir y cocer parecen tener el mismo significado, en cuanto que hervir aquí significa «cocinar en
agua hirviendo». E n lo que respecta a cocer, en su significado estativo, este verbo no se construye
con el pronom bre clítico se que, como hemos visto, es típico del uso inacusativo de los verbos de
cambio de estado de causa externa.

Los ejemplos que hemos tratado en este subapartado ilustran el hecho de que
los eventos reales se pueden conceptualizar de formas distintas, de m anera que hay
verbos de cambio de estado que son intrínsecam ente causativos y tienen represen­
taciones léxico-semánticas que corresponden a eventualidades de causa externa, y
verbos cuya representación léxico-semántica corresponde a eventualidades de causa
interna. Por su significado, hemos analizado estos últimos como verbos inacusativos
en cuanto que su sujeto sintáctico es su objeto nocional. En el siguiente subapartado,
nos centram os en las propiedades morfosintácticas de estos verbos y apuntamos una
serie de problem as referentes a la gramaticalización de los verbos de cambio de
estado de causa interna: ¿son verbos inacusativos, como venimos asumiendo aquí,
o verbos inergativos?

25.2.2.2. Características morfosintácticas de los verbos de causa interna: su


gramaticalización

En el § 25.2.1.2, señalábamos algunos factores morfosintácticos que marcaban


claram ente el uso inacusativo de los verbos de cambio de estado de causa externa,
como eran el uso del pronom bre clítico se en la variante inacusativa de la alternancia
causativa y la formación de cláusulas de participio. Los verbos de cambio de estado
que denotan eventualidades de causa interna no se construyen con el pronom bre
clítico se como venimos observando a lo largo de este apartado, de modo que en
verbos que m uestran am bigüedad entre un significado de causa interna y un signi­
ficado de causa externa la presencia/ausencia de se sirve para distinguir entre los
dos usos: Juan ha ensanchado/La carretera se ha ensanchado; E l día ha oscurecido/
Su fam a se ha oscurecido, etc. La mayoría de los verbos listados en (35) parecen
resisistir tam bién la construcción de participio absoluto (50) [—> §§ 39.3 y 46.4.2.1]
y sólo algunos como los de (51) la permiten:

(50) a. *Ensordecido el abuelo, era imposible comunicarse con él.


b. *Envejecido Juan, sus parientes le arrebataron su fortuna.
c. *Em peorada la situación económica, el núm ero de parados creció.
d. *Ardido el bosque, los animales abandonaron el lugar.
e. '"Crecidos los niños, tuvimos que comprarles ropa nueva.
(51) a. Hervida la leche, pusimos el café a calentar.
b. Florecido el rosal, el jardín parecía más alegre.
1603 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25.2.2.2

La cuestión es si la ausencia de marcas morfosintácticas nos ha de llevar a


rechazar el análisis de los verbos de (35) como verbos inacusativos, a pesar de que
su significado parece colocarlos en esa clase verbal, o si es posible encontrar expli­
caciones para los datos de (50), así como para la ausencia del pronom bre clítico se.
Sin entrar en las diversas cuestiones que conciernen a este elemento, podemos
admitir, sin embargo, que el análisis del § 25.2.1.1 nos ofrece datos relevantes
para determ inar la naturaleza y función de este elem ento en las oraciones inacusa­
tivas con eventos de causa externa como La puerta se abrió o E l barco se. hundió
[—*· §§ 23.3.2 y 26.1]. Hemos dicho que el significado de estas oraciones implica
una causatividad estativa con el sujeto sintáctico como causa y tema del evento que
denota el predicado. E n este sentido, estas construcciones inacusativas se asimilan
a las puram ente reflexivas (cf. (25)) que implican una causatividad dinámica con el
sujeto sintáctico como agente y tema del evento que denota el predicado. Podemos
decir, pues, que el se que encontram os en las oraciones inacusativas con verbos de
causa externa es el mismo que el que se encuentra en las oraciones reflexivas.
Según lo dicho en el apartado anterior, las oraciones con verbos de cambio de
estado de causa interna se interpretan de form a distinta a las de los verbos de causa
externa. El hecho de que no participen en la alternancia causativa y no puedan
construirse con adjuntos del tipo por sí solo/a; por sí mismo/a se ha interpretado
como una indicación de que estos verbos no tienen en su representación léxico-
semántica la noción de causatividad y por lo tanto su sujeto no se puede interpretar
a la vez como causa y tema, sino simplemente como tema. El paralelismo que ob­
servábamos entre las oraciones inacusativas con se y las reflexivas no se da aquí, y
por eso no es de extrañar que el pronom bre clítico se esté ausente en estas oracio-
nes.
En cuanto a la agramaticalidad de (50), nótese que a pesar de indicar cambio
de estado, los verbos de (50) no expresan el estado final que alcanza la entidad de
la que se predican: cuando alguien envejece, se vuelve más viejo, pero no necesa­
riam ente viejo, y lo mismo ocurre cuando alguien ensordece o algo empeora. La
falta de definitud de estado final se observa también con verbos como arder y crecer:
indican un cambio en una dirección determ inada pero no la culminación del pro­
ceso. 30 Los verbos de cambio de estado que denotan eventos de causa interna se
diferencian claram ente en este aspecto de los que denotan eventos de causa externa:
un verbo como secarse implica la consecución del estado final ‘seco’ y verbos como
romper, abrir, agrietar, hundir, etc., son tam bién verbos que indican un estado final
en el que algo aparece roto, abierto, agrietado, hundido, etc. Esta diferencia entre
los dos tipos de verbos de cambio de estado es fundam ental en relación con la
formación de las cláusulas de participio absoluto. Y a hemos dicho que estas cons-

29 C o n ello n o q u e re m o s d e c ir q u e el e le m e n to se a p a re z c a ú n ic a m e n te en o ra c io n e s d e in te rp re ta c ió n reflex iv a o
sem i-reflexiva. D e los lím ite s de e s ta a firm a c ió n d a c u e n ta el c a p ítu lo 26 d e e sta g ra m á tic a . E n M e n d ik o e tx e a (1992; en
p re p a ra c ió n ) a fro n ta m o s la cu e stió n d e la p re s e n c ia / a u se n c ia d e se en se rie d e o ra c io n e s d istin ta s (im p e rso n a le s, m e d ia s,
in acu sativ as y reflexivas) d e n tr o d el m a rc o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a y, en p a rtic u la r, d e l d e n o m in a d o P ro g ra m a M in im ista
(C h o m sk y 1995). P o r o tra p a rte , d e c ir q u e se a p a re c e e n o ra c io n e s in acu sativ as con e v e n to s d e cau sa e x te rn a y en o ra c io n e s
reflexivas (fre n te a o ra c io n e s c on e v e n to s d e c a u sa in te rn a ) n o co n stitu y e u n a e x p licació n si n o se d e te r m in a la n a tu ra le z a
y fu n ció n d e e ste e le m e n to e n las o ra c io n e s en las q u e a p a re c e . L o q u e p o d e m o s in d ic a r a q u í es q u e la p rese n c ia d e este
e le m e n to e stá re la c io n a d a c on la e x p re sió n d e la c a u sa tiv id a d e n la sintaxis d e las o ra c io n e s reflexivas e in acu sativ as con
se.
311 D ow ty (1979) d e n o m in a a e ste tip o d e v e rb o s ‘d e g re e a c h ie v e m e n t v e rb s ’; i.e. v e rb o s q u e d e n o ta n logros e n un
c ie rto g ra d o d e la e scala, v é a n se F e rn á n d e z L a g u n illa y D e M ig u e l (1999) p a r a el e sp añ o l.
25.2 .2.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1604

tracciones se dan sólo con verbos que contienen la noción de estado final como
parte de su contenido léxico-semántico (véase D e Miguel 1992). Como la mayoría
de los verbos de causa interna no contienen ese elem ento de significación, no pue­
den aparecer en la construcción. Sólo aquellos verbos de cambio de estado de causa
interna que expresan estado final, como hervir y florecer, pueden form ar cláusulas
de participio absoluto. E n conclusión, la agramaticalidad de (50) no es, pues, un
argum ento en contra de la clasificación de estos verbos como pertenecientes a la
clase sintáctica de los verbos inacusativos porque las razones de esa agramaticalidad
son de índole semántica y no sintáctica.
Si bien es verdad que los datos que presentam os aquí no se pueden considerar
como argum entos en contra de la clasificación de estos verbos como inacusativos,
tam bién es justo decir que carecemos de diagnósticos concluyentes para determ inar
la clase sintáctica a la que pertenecen los verbos de cambio de estado que denotan
eventos de causa interna. Y a hemos dicho que el concepto de eventualidad de causa
interna subsume al de agentividad: verbos como jugar, reír, llorar, trabajar son even­
tos de causa interna con agentes como sujetos y, por lo tanto, pertenecientes a la
clase de verbos inergativos (sujeto nocional = sujeto sintáctico). Los verbos de cam­
bio de estado de causa interna no son agentivos y dada la función semántica de su
único argum ento, que es objeto nocional y sujeto sintáctico, los hemos venido con­
siderando como inacusativos.

Sin embargo, en lenguas como el francés verbos como cuire «crecer», maigrir «adelgazar», m oisir
«enmollecer», rouiller «oxidar», viellir «envejecer» parecen tener un com portam iento similar al de
los verbos inergativos: seleccionan avoir como auxiliar (52a) y no pueden aparecer en la construcción
impersonal (52b) (ejemplos de Labelle 1990: 306), que según Labelle (1990) es un diagnóstico de
inacusatividad en francés, contrariam ente a lo que ocurre con los verbos de cambio de estado
de causa externa (53) (ejemplos de Labelle 1990: 305):

(52) a. M arie a vieilli.


‘M arie ha envejecido.’
b. *11 a vielli plusieurs personnes.
Literalm ente: ello ha envejecido muchas personas
(53)a. Le vase s’est brisé.
Literalm ente: el jarró n se es roto
Έ1 jarró n se rom pió.’
b. II s’est brisé plusieurs vases.
Literalm ente: ello se es roto m uchos jarrones
‘M uchos jarrones se rom pieron.’

Nótese que, al igual que en español, los verbos de causa interna en francés se construyen sin
se (52) y los de causa externa con se. Existen tam bién una serie de verbos que pueden aparecer
con o sin se durcir «endurecer», élargir «ensanchar», enfler «inflar», noircir «ennegrecer», rougir
«enrojecer», rétrécir «estrechar», etc., dependiendo de si denotan cambios de estado de causa interna
(54a) o cambios de estado de causa externa (54b). En el prim er caso, según Labelle (1990), se
com portan como verbos inergativos y en el segundo como verbos inacusativos (ejemplos de Labelle
(1990: 306)).

(54)a. Jeanne rougit.


‘Jeanne enrojeció.’
b. Il vit le m ouchoir rougirse soudain.
Literalm ente: él vio el pañuelo enrojecerse de repente
‘Vio cómo el pañuelo se ponía rojo de repente.’
1605 Las construcciones inacusativas con verbos de cambio de estado o ubicación 25.2 .3.1

Los datos del francés contrastan con los del italiano, lengua en que el verbo arrossire, al igual que
el español enrojecer, significa literalm ente «ponerse/volverse rojo». En italiano este verbo selecciona
el auxiliar essere, asociado a los verbos inacusativos: Gianni è arrossito «Gianni enrojeció».
Levin y R appaport Hovav (1995: § 4.2.1) tratan m ediante ejemplos como estos el problem a de
la gramaticalización de los verbos de cambio de estado de causa interna en distintas lenguas y llegan
a la conclusión de que la razón por la que un verbo de este tipo puede pertenecer bien a la clase
de inergativos o bien a la de los inacusativos se encuentra en la existencia de dos posibles reglas
de proyección en la sintaxis de los argumentos o participantes en la acción que denota un verbo.
Parafraseando a Levin y R appaport Hovav (1995), estas dos reglas que com piten entre sí p a ra la
gramaticalización del único argum ento de un verbo intransitivo, se podrían expresar del siguiente
modo: (i) el argum ento cuyas propiedades son suficientes p a ra llevar a cabo la acción que denota
el verbo se considera su sujeto nocional; y (ii) el argum ento que corresponde a la entidad que sufre
el cambio de estado que denota el verbo se considera su objeto nocional.31 En relación con los
verbos intransitivos, la regla (i) nos daría un verbo inergativo en el que coinciden el sujeto nocional
y sintáctico y la regla (ii) nos daría un verbo inacusativo en el que el sujeto sintáctico es el objeto
nocional.
La variación entre las lenguas se debería a si prevalece la noción de causa interna (i) o la de
cambio de estado (ii) en la gramaticalización de los verbos de cambio de estado de causa interna.
E n francés, parece prevalecer la noción de causa interna y los verbos de cambio de estado de causa
interna se com portan como los verbos agentivos, tam bién de causa interna: son verbos inergativos.
E n italiano, por el contrario, el factor determ inante de la clase sintáctica es la noción de cambio
de estado, y un verbo intransitivo de cambio de estado, sea de causa interna o externa, pertenecerá
a la clase de los inacusativos. En español, no tenem os datos concluyentes para determ inar a qué
clase verbal pertenecen los verbos de cambio de estado de causa interna. Sin embargo, el hecho de
que sean posibles ciertas construcciones de participio absoluto cuando el verbo denota estado final
(ejemplos de (51)) parecería sugerir que estos verbos son inacusativos, si se puede considerar la
formación de cláusulas de participio absoluto como un diagnóstico sintáctico fiable. Vamos a su­
poner, pues, de form a provisional, que el español se com porta como el italiano en cuanto que la
noción de cambio de estado es fundam ental para determ inar la clase verbal de un predicado y en
que, por lo tanto, los verbos de cambio de estado de causa interna son inacusativos, al igual que
los verbos de cambio de estado de causa externa en su uso intransitivo.

25.2.3. Otros verbos intransitivos y su clasificación

Para finalizar esta sección vamos a considerar muy brevem ente otros dos tipos
de verbos intransitivos cuya clasificación en español se ha de hacer atendiendo sobre
todo a razones de significado, al carecer de diagnósticos de carácter morfosintáctico:
los verbos de emisión percibida sensorialmente y los verbos de movimiento.

25.2.3.1. Los verbos de emisión percibida sensorialmente

Los verbos de emisión [—>- § 38.2.1.2] como brillar, chimar, apestar, emanar,
etc., son verbos no agentivos de causa interna. A unque Perlm utter (1978) considera
a estos verbos como pertenecientes a la clase de inacusativos en inglés, los criterios
semánticos relevantes para su clasificación como tales no están presentes en el sig­
nificado de estas formas verbales: su único argum ento no es un agente, al contrario
de la mayoría de los verbos inergativos, ni una entidad que sufre un cambio de

L as reg la s d e p ro y ec c ió n en Ja sin tax is q u e p o s tu la n Levin y R a p p a p o r t (1995: 136, 146) se d e n o m in a n : ( ή Im m e d ia te


C ause L in k in g R u le « R e g la d e e n la c e d e la c a u sa in m e d ia ta » y (ii) D irected C hange L in k in g Rule « R e g la d e e n la c e del
c a m b io dirigido».
25.2 .3.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1606

estado, al contrario de los verbos inacusativos. Parece, sin embargo, haber cierto
acuerdo de que estos verbos en su uso intransitivo no son inacusativos: en inglés se
com portan claram ente como verbos inergativos (Levin y R appaport 1995: 4.1.1.1),
al igual que en italiano (Rosen 1984) y en otras lenguas como el holandés, entre
los idiomas en los que más se ha explorado la noción de inacusatividad. En español,
no existe ninguna razón para proponer un tratam iento diferente. No hay ninguna
prueba de carácter morfosintáctico que indique que estos verbos son inacusativos.
Además, hemos considerado que la noción de cambio de estado es fundamental
para la clasificación de un verbo como inacusativo y esta noción está ausente en
este tipo de verbos. Vamos, pues, a considerarlos como inergativos.

25.2.3.2. Los verbos de movimiento

Los verbos de movimiento (cf. H atcher 1956: 11 y ss.) [—> §§24.4.1 y 38.2.1.2]
se dividen en aquellos que denotan dirección inherente como ir, venir, descender,
llegar, salir, aterrizar, caer, etc., y aquellos que denotan modo o m anera de moverse
como andar, nadar, correr, botar, rodar, serpentear, etc. E ntre los verbos que denotan
dirección inherente, aquellos que expresan punto final perm iten la formación de
cláusulas de participio absoluto [—*- §§ 39.3 y 46.4.2.1]:

(55) a. Llegados los bomberos, se procedió a la extinción del incendio.


b. Recién salidos de la sala, buscamos un taxi para ir a casa.
c. A terrizado el avión, los pasajeros salieron en estampida.

En principio, estos verbos se clasifican como inacusativos, y la misma clasificación


parece extenderse a los otros verbos de dirección inherente que en lenguas como
el italiano seleccionan essere como auxiliar (Sono salito sulla montagna «Subí a la
montaña»).
El significado de los verbos de movimiento de dirección inherente es consistente
también con su clasificación como verbos inacusativos, ya que denotan un cambio
de ubicación del elemento del que se predican, al igual que los verbos de cambio de
posición como sentar(se), levantar(se), tumbar(se), etc. La diferencia estaba en que
los verbos de cambio de ubicación son verbos que tienen variantes transitivas
que denotan eventualidades de causa externa (Juan sentó al niño vs. E l niño se sentó)
y por ello han de considerarse conjuntam ente con los verbos que se tratan en el §
25.2.1.
En cuanto a los verbos de modo de moverse, se dividen en agentivos (correr,
saltar, navegar, pasear) y los que no son necesariam ente agentivos (botar, rodar, girar).
Los agentivos se com portan como verbos inergativos (p. ej., en italiano seleccionan
avere y no essere). A hora bien, con algunos verbos de modo de moverse es posible
añadir un adjunto preposicional que indica el punto final del movimiento (correr a
casa) y que cambia la función tem ática del elem ento del que se predica el verbo
[—> § 46.2], que pasa de ser agente (Juan corrió para salvar su vida) a ser una
entidad que sufre un cambio de lugar: tem a afectado (Juan conió a casa), como
con los verbos de dirección inherente y los verbos de cambio de ubicación. La cons­
trucción se convierte entonces en inacusativa, como m uestran claramente lenguas
como el italiano, que posee marcas morfosintácticas claras de inacusatividad (*Gian-
1607 . .1.1
Las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición______ 25 3

ni è corso vs. Gianni è corso a casa). Finalm ente, los verbos no agentivos de modo
de moverse parecen com portarse como verbos inacusativos, lo que en español se
puede deducir únicam ente de su significado: la entidad de la que se predican ‘sufre’
o ‘padece’ el movimiento del verbo, en vez de provocarlo.

25.3. Las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición

25.3.1. Características semánticas y sintácticas

Analizamos en este apartado las características de los verbos de existencia y


aparición como verbos inacusativos, algunos de los cuales aparecen listados en (56)
(cf. H atcher 1956: cap. 1):

(56) i. Verbos de existencia:


a. Verbos de existencia
existir, vivir, permanecer, sobrar, constar, prevalecer, residir, pre­
dominar, durar, persistir, seguir, perdurar...
b. Verbos de ausencia y carencia
faltar, escasear...
ii. Verbos de aparición'.
a. Verbos de aparición
(i) no pronominales: aparecer, emerger, resultar, amanecer, bro­
tar...
(ii) pronominales: presentarse, desprenderse, definirse, manifestar­
se, ofrecerse, producirse, originarse, darse...
b. Verbos de desaparición
desaparecer, morir, expirar...
c. Verbos de acaecimiento
ocurrir, pasar, suceder, acaecer, acontecer...

Las dos clases de verbos de (56) están íntim am ente relacionadas en el sentido de
que los verbos de aparición denotan eventos que se pueden describir como ‘cobrar
existencia’, m ientras que los verbos de existencia describen el estado resultante de
la ‘aparición’ de alguna entidad. D entro de los verbos de aparición hemos distin­
guido una clase de verbos de desaparición (56iib), al igual que dentro de la clase
de verbos de existencia hemos distinguido una clase de verbos de no-existencia
(ausencia y carencia) (56ib). A dem ás entre los verbos de aparición, hay una clase
de verbos que describen la sucesión de un evento (56iic) y una serie de verbos a
veces llamados ‘reflexivos de aparición’ (56aii), algunos de los cuales pueden tener
usos transitivos (Presenté una solución / La solución se presentó de repente). Nos cen­
tramos aquí, sobre todo, en los verbos de (56ia, b) y (56iia(i), b), que son los que
presentan características más uniformes, analizando en prim er lugar su significado
y, después, su com portam iento sintáctico.

25.3.1.1. Aspectos del significado: el argumento locativo

Lo que tienen en común los verbos de (56), desde el punto de vista de su


significado léxico, es que todos ellos tienen un significado locativo [—>· §§ 27.3.4-5]:
25.3.1.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1608

es decir, requieren como parte del estado o evento que denota el verbo un argu­
mento locativo —que puede aparecer de forma explícita o perm anecer implícito—
además del argum ento tem a que, al igual que lo que ocurre con otros verbos ina­
cusativos, es el sujeto sintáctico. Así, la existencia de algo implica siempre su exis­
tencia en un lugar, lo mismo que la aparición de algo. Es frecuente, pues, el usar
estos verbos con expresiones adverbiales de lugar como aquí, en este lugar, etc., y
cuando no están, se so breentienden.32 E n este sentido, los verbos de existencia y
aparición son similares a los verbos de movimiento de dirección inherente que tra­
tamos en el § 25.2.3.2 (ir, venir, descender, llegar...), en los que la dirección del
movimiento puede estar implícita o m anifestarse explícitamente m ediante un sintag­
ma preposicional. El paralelismo se da sobre todo entre los verbos de dirección
inherente y los de aparición. A unque expresan nociones distintas, no están muy
alejados sem ánticam ente los predicados «aparecer en un sitio» y «llegar a un sitio»,
por ejemplo. Sin embargo, aparecer y llegar se clasifican como pertenecientes a clases
semánticas distintas. E l prim ero simplemente conlleva aparecer en escena, mientras
que el segundo denota el punto final de la dirección del movimiento y codifica como
parte de su significado un cambio de lugar que afecta al sujeto del que se p red ic a.33
Así, los verbos de dirección inherente aparecen con sintagmas preposicionales que
indican la dirección del movimiento, introducidos por a o de/desde generalmente,
mientras que los verbos de (des)aparición se construyen generalm ente con sintagmas
preposicionales introducidos por en o por de/desde:

(57) a. Llegó un tren (de París/a Barcelona}.


b. Juan salió {del trabajóla la calle).
c. El jarrón cayó al suelo.
d. Los chicos se fueron {de la habitación/al cine}.
(58) a. En el escenario apareció un monstruo.
b. De aquella cueva emergió una cabeza gigante.
c. El accidente ocurrió en la M-40.
d. Todos desaparecieron de aquel lugar.

Los verbos de existencia requieren la preposición en cuando se construyen con sin­


tagmas preposicionales locativos explícitos:

(59)a. En el bosque existen hadas y enanitos.


b. E n esta casa falta alegría.
c. En este país sobran fantasmas.
d. En la universidad perduran los problemas.
Com o ya se señala en el § 27.3.4 de esta gramática en algunas lenguas rom ances el argum ento
locativo aparece en form a de pronom bre clítico con verbos como los que tratam os en este apartado
(p. ej. ci en italiano, y en francés, hi en catalán). El español antiguo tam bién contaba con un clítico
locativo similar; en la actualidad ese clítico aparece integrado con el verbo en laform a hay.

32 E n re a lid a d , se ría m ás c o rre c to d e c ir q u e se tr a ta d e un a rg u m e n to e sp a c io -te m p o ra l, si e n te n d e m o s el tie m p o


c o m o u n lu g ar en la d im e n s ió n te m p o ra l. E n u n a o ra c ió n c o m o O currió u n accidente, el a rg u m e n to s o b re e n te n d id o bien
p o d ría s e r u n a rg u m e n to te m p o ra l (ayer, a las 5.00, e tc .) o u n a rg u m e n to d e lu g ar (en esta curva, en la N -I, etc.).
B L a distin c ió n e n tr e ‘v e rb o s d e m o v im ie n to d e d ire c c ió n in h e r e n te ’ y ‘v e rb o s d e a p a ric ió n ’ n o es, sin e m b a rg o , tan
c la ra . E s to s v e rb o s e s tá n , c o m o v e re m o s, e n tr e los q u e p u e d e n a p a re c e r e n c o n s tru c c io n e s d e in v ersió n lo cativ a j u n to con
lo s v e rb o s d e a p a ric ió n y ex iste n cia en le n g u a s c o m o el inglés, sie m p re q u e in d iq u e n « a p a ric ió n e n la e scen a» . V e rb o s
c o m o venir y llegar p o d r ía n ta m b ié n t e n e r e sta in te rp re ta c ió n en m u ch o s d e su s usos.
1609 Las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición 25 .3 .1.1

O tro aspecto semántico común a todos los verbos de (56), y que los distingue
de los verbos inacusativos que tratábam os en la sección anterior, es que la noción
de causatividad no parece form ar parte de su significado. E n primer lugar, los verbos
de (56) carecen de variantes transitivas causativas (excepto los de (56iia), como ya
hemos apuntado):

(60) i. a. Existían muchos problemas sin resolver.


b. *La dirección de la em presa existía muchos problemas sin re­
solver.
ii a. A pareció un duendecillo vestido de rojo.
b. *Juan apareció un duendecillo vestido de rojo,
iii. a. Ocurrió un hecho espeluznante.
b. *Alguien ocurrió un hecho espeluznante.

Además, estos verbos son incompatibles con el adjunto p o r sí solola, p o r sí m ism ola que, como
vimos en la sección anterior, aparece con verbos con significados causativos (61):

(61) a. *Existían m uchos problem as por sísolos.


b. ’’E m ergieron dudas por sí solas.
c. *Sucedieron todo tipo de incidentes por sí solos.

La expresión éllella solo/a, que con verbos inacusativos de cambio de estado tiene un significado
equivalente al de p o r s í solo/a (i.e. «sin intervención externa») (62ii), sí que puede adjuntarse a
algunos verbos de existencia y aparición, pero nunca con ese significado, sino con el significado de
«solo/a» (sin compañía) (62i) (significado que tam bién se encuentra con verbos inergativos: M aría
juega ella sola):

(62) i. a. Mi m adre vive ella sola. (sin compañía)


b. Juan apareció él solo.
ii. a. La puerta se abrió ella sola. (sin intervención externa)
b. El barco se hundió él solo.

Finalm ente, y en cuanto a su morfología, estos verbos se construyen sin se (excepto los de (56iib)),
al contrario de los verbos inacusativos que tienen variantes causativas.34

D e hechos parecidos concluyen Levin y R appaport Hovav (1995) que los verbos
ingleses equivalentes a los de (56) pertenecen a una clase semántica de verbos ina­
cusativos para la que no son relevantes las nociones de causa interna o externa.
Además, está claro que, por su significado, los verbos de (56) no son verbos iner­
gativos como jugar, reír, dormir, etc., ya que los verbos inergativos son verbos que
describen un evento de causatividad interna (con un agente).
En suma, los verbos de existencia y aparición tienen un argumento locativo
como parte de su significado léxico, además del argum ento tema que forma parte
del significado de los verbos inacusativos del § 25.2. La noción de causatividad,
componente esencial de la representación léxica de los verbos de cambio de estado
y ubicación, no form a parte de la semántica de los verbos que tratamos en esta
sección. Lo que com parten los verbos de existencia y aparición con los verbos de

34 E l v e rb o quedarse, q u e se c o n stru y e c o n se, p o d ría c o n s id e ra rs e u n v e rb o d e e x iste n cia c o n el m ism o sig n ificad o


q u e p erm anecer, c o n lo q u e c o n s titu iría u n a e x cep ció n a la g e n e ra liz a c ió n a rrib a e x p u e sta . T a m b ié n p o d ría c o n s id e ra rs e
c o m o el a n tó n im o d e irse, q u e es u n v e rb o d e d ire c c ió n in h e re n te . E n e se se n tid o , qu ed a rse d e scrib iría u n ev en to c o n una
r ela c ió n d e id e n tid a d e n tr e la p o sic ió n d el s u je to y la d ire c c ió n del m o v im ie n to .
25.3.1.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1610

cambio de estado y ubicación es que en ambos el argumento tem a es el sujeto


sintáctico de la oración.

25.3.1.2. Aspectos sintácticos: ¡a realización sintáctica del argumento tema

En cuanto a sus propiedades sintácticas, los verbos de (56) se com portan como
típicos inacusativos en lenguas como el italiano: seleccionan el auxiliar essere y per­
m iten la pronom inalización con el clítico partitivo ne, cumpliendo así dos de los
diagnósticos clásicos de la inacusatividad. En lenguas como el español, hay varios
hechos que apoyan su clasificación como inacusativos y no como inergativos. En
prim er lugar, no adm iten ningún tipo de objeto sintáctico, y, en concreto, no admiten
objetos de los llamados ‘cognados’ que suelen aparecer con los verbos inergativos
(63i):

(63) i. a. Los niños jugaron a un juego muy divertido.


b. Juan ríe la risa de un niño.
c. Anoche soñé un sueño aterrador.
ii. a. *Esta tribu existe una existencia pacífica,
b. *Pedro apareció una aparición súbita.

Las excepciones a esta generalización las constituyen los verbos vivir y morir en
expresiones como vivir una vida feliz y morir una muerte súbita. 35
En segundo lugar, sólo algunos verbos entre los de (56) adm iten las cláusulas
de participio absoluto, lo que hemos considerado como un diagnóstico de inacusa­
tividad. Para ello, es necesario que el verbo tenga un significado perfectivo. Los
verbos de existencia son verbos estativos: no expresan ningún cambio ni hacen re­
ferencia al principio o final de un proceso y, por lo tanto, no pueden aparecer en
la construcción. En cuanto a los verbos de aparición, aceptan la construcción aque­
llos que hacen referencia al fin del proceso. Los siguientes ejemplos, gramaticales
con verbos de aparición (64) y agramaticales verbos de existencia (65), son de De
Miguel 1992: Apéndice l : 36

(64) a. U na vez aparecida la carta, se deshizo el malentendido.


b. Acaecidos aquellos desagradables sucesos, tuvimos que separarnos
definitivamente.
c. Producida una seria alteración en el equilibrio ecológico de la tierra,
las posibilidades de vida en el planeta han disminuido considerable­
mente.

El v e rb o suceder e n Su c e d ió u n suceso inesperado n o c o n stitu y e u n a e x cep ció n p o rq u e un su ceso inesperado n o es


u n o b je to d el v e rb o su c ed e r sin o su su je to , y p o r lo ta n to , se tr a ta d e u n c a so d istin to a los d e (63).
M> L a clasificación d e D e M iguel (1992) m u e s tra a lg u n a s d ife re n c ia s c o n la q u e o fre c e m o s en (56). E n c o n c re to , D e
M ig u el (1992) d istin g u e u n a clase q u e d e n o m in a ‘v e rb o s d e su rg im ie n to o d u ra c ió n d e un s u c e s o ’ en la q u e incluye a lg u n o s
d e los v e rb o s qutí h e m o s c o n s id e ra d o d e a p a ric ió n c o m o aparecer (re)surgir, acaecer, a contecer, ocurrir, suceder, e tc ., y
tam b ié n a lg u n o s de los v e rb o s q u e h e m o s in clu id o d e n tr o d e la clase d e v e rb o s d e ex isten cia c o m o perdurar, permanecer.,
seguir; e tc . O tr o s v e rb o s d e ex isten cia de (5 6 ) c o m o existir, fa lta r, haber, sobrar, quedar, etc., a p a re c e n lista d o s e n D e M ig u e l
(1 9 9 2), al igual q u e a q u í, c o m o V e rb o s d e e s ta d o y e x iste n c ia ’.
1611 Las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición 25.3 .1.2

(65) a. *Existidas divergencias sobre muchos puntos entre los gobiernos de


¡a C EE acerca de los precios agrarios, fue imposible llegar a un
acuerdo.
b. *Faltado el café en la posguerra, hubo que recurrir a sucedáneos.

Las cláusulas de participio absoluto son posibles con verbos pasivos e inacusativos, es decir con
aquellas construcciones verbales en las que el objeto nocional es el sujeto sintáctico (véase el
§ 25.1.2.1). E ste parece ser el caso de los sujetos de verbos como aparecer, acaecer y producirse en
(64): los sintagmas nominales la carta, aquellos desagradables sucesos y una seria alteración en el
equilibrio ecológico de la tieira son argumentos del verbo cuya función semántica es la que hemos
venido denom inando tema. A diferencia de lo que observábamos p a ra los verbos de cam bio de
estado, que se caracterizan por tener sujetos cuya función es la de ‘tem a afectado’ [— > § 24.2.2],
con los verbos de existencia, sin embargo, el tem a es ‘no afectado’: el verbo indica sim plem ente la
existencia de algo o alguien en un lugar. Con verbos de aparición como los de (64) no está claro
si el tem a es afectado o no afectado. Si consideramos que estos verbos expresan sim plem ente que
algo o alguien aparece en escena, se trataría de un tema no afectado; sin embargo, si estos verbos
se analizan como los de movimiento de dirección inherente en cuanto que implican un cambio de
lugar (véase la nota 36), se trataría de un tem a afectad o .37 En cualquier caso, lo im portante aquí
es señalar que el hecho de que el sujeto sintáctico de estos verbos sea su objeto nocional (tem a
afectado o no afectado) es lo que los convierte en verbos inacusativos, y eso es precisam ente lo
que tienen en com ún con los verbos de cambio de estado (o ubicación) que examinábamos en el
apartado anterior.

El carácter de objeto nocional del sujeto sintáctico de estos verbos se observa


también en una propiedad de este elem ento que a m enudo se ha utilizado como
diagnóstico de inacusatividad en lenguas como el español. El argumento tema como
sujeto sintáctico de los verbos inacusativos (principalmente de existencia y aparición,
aunque tam bién con verbos de movimiento de dirección inherente y en algunos
contextos con algunos verbos de cambio de estado) puede aparecer sin determ inan­
tes (66) [—>- § 13.4.2], al igual que los objetos de los verbos transitivos (67), pero
en contraste con los sujetos de los verbos inergativos (68) y transitivos (69):

(66) a. Vienen mujeres.


b. A parecieron niños.
c. Existen problemas.
(67) a. Juan busca problemas.
b. En algunos países venden niños.
(68) a. ??*Juegan niños.
b. ??*Ladran perros.
(69) a. ?*Criticaron periodistas a los políticos.
b. ?*Temían hombres la guerra.

La interpretación más frecuente de hechos como los de (66)-(69) es que, a pesar


de ser un sujeto sintáctico, el argumento tem a de verbos como los de (66) tiene
características de objeto: nocionalmente es un tem a y, además, como los objetos
sintácticos, puede aparecer realizado como un sintagma nominal sin determinar.

37 N o s in clin am o s m ás p o r la id e a d e q u e los v e rb o s d e a p a ric ió n s e le c c io n a n u n a rg u m e n to te m a n o a fe c ta d o , ya


q u e el c a m b io de p o sic ió n es u n a c o n s e c u e n c ia d e la a p a ric ió n e n e sc e n a d e u n a e n tid a d e n el m u n d o real q u e n o está
n e c e s a ria m e n te c o d ific a d o e n el sig n ific a d o léx ico d el v e rb o .
25.3.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1612

25.3.2. El efecto de inversión locativa con los verbos de existencia y aparición

Las llamadas ‘construcciones de inversión locativa’ [—> §§ 27.2.2.3 y 27.3.7] se


han señalado a m enudo como prueba de la inacusatividad de los verbos de existencia
y aparición. Son construcciones en las que el sintagma preposicional de lugar apa­
rece en posición preverbal y el sintagma nominal tema, que es el sujeto sintáctico
del verbo, aparece en posición posverbal. Las oraciones de (58a) y (58b) (En el
escenario apareció un monstruo; De aquella cueva emergió una cabeza gigante) y (59a),
(59b) y (59c) (En el bosque existen hadas y enanitos; En esta casa falta alegría; En
este país sobran fantasmas) m uestran efecto de inversión locativa en español. Este
orden de palabras es obligatorio en las de (59), de ahí la agramaticalidad de (70)
(siempre y cuando el elem ento preverbal no se interprete como foco) [—»■ § 13.4.2]:

(70) a. *Hadas y enanitos existen en el bosque.


b. *Alegría falta en esta casa.
c. ^Fantasmas sobran en este país.

La anteposición del elem ento locativo en los ejemplos que m uestran efecto de inversión locativa
no parece deberse a razones de focalización contrastiva [— > §§ 13.4.9 y 64.3.2]; es decir, estos
ejemplos tienen una interpretación neutral que contrasta con la interpretación típica contrastiva de
foco, que requiere una entonación particular: E N E L E S C E N A R IO apareció un m onstruo (y no en
el patio de butacas); E N ESTA CASA falta alegría (y no en la casa del vecino), y que es la que
encontram os con otros verbos: .4L C IN E se fueron los chicos (y no al teatro).
La anteposición del sintagma preposicional locativo puede deberse a factores discursivos y/o
semánticos. La función discursiva que se ha asociado más a m enudo con estas construcciones es la
de ‘foco presentacional’ [—> § 37.5.1]: la construcción sirve para introducir el referente del sintag­
ma nominal posverbal en la escena que describe el argum ento locativo, de m anera que el argum ento
tem a se convierte en el foco de atención.38
E n este sentido, cabe com parar la oración de (58a) En el escenario apareció un m onstruo con
una oración como En el escenario fu m aba una m ujer que, aunque tiene el mismo orden de consti­
tuyentes, no es un ejem plo de inversión locativa, al no hallarse el verbo fu m ar entre los que perm iten
esta construcción. En (58a) el sintagma preposicional en el escenario presenta una escena en la que
se introduce el referente del sintagm a nom inal un monstruo, que se convierte en el foco discursivo,
sin que el verbo aporte un alto grado de significación a la oración. Sin embargo, en la oración con
el verbo fum ar lo que estam os expresando es que se da una actividad particular (la que denota el
verbo fum ar, que se predica del sujeto una m ujer) en un lugar (en el escenario): esto es, el sintagm a
preposicional presenta una escena (un lugar) en el que se realiza una actividad. M ientras que en
la construcción de inversión locativa el foco es el sintagma nominal tem a (un m onstruo), en la
oración con el verbo fum ar, el foco sería una actividad (fumaba una m ujer).

En un sentido más general, se podría decir que la función discursiva de la


construcción es la de introducir información menos conocida (la que aporta el sin­
tagma nominal tem a) en un contexto de información conocida (la que aporta el
sintagma preposicional locativo), sin que la información que aporta el argumento

w E n tre los a u to r e s q u e m ás h a n e s tu d ia d o la fu n c ió n d iscu rsiv a d e fo c o p re s e n ta c io n a l d e la c o n s tru c c ió n d e in v ersió n


lo cativ a se p u e d e n c ita r a B re sn a n (1994), R o c h e m o n t (1 9 8 6 ) y R o c h e m o n t y C u lic o v e r (1990). L a fu n ció n d isc u rsiv a d e
la c o n s tru c c ió n fav o re c e el tip o d e sig n ific a d o s q u e e x p re s a n lo s v e rb o s d e e x iste n cia y a p a ric ió n . D e h e c h o , c o m o s e ñ a la n
L ev in y R a p p a p o r t H o v av (1995) h a y tam b ié n v e rb o s in erg a tiv o s q u e p u e d e n a p a re c e r e n c o n stru c c io n e s d e in v ersió n
lo cativ a e n inglés y lo m ism o o c u rre e n e sp a ñ o l (v éase T o r re g o (1 9 8 9 )). E l h e c h o d e q u e c ie rto s v e rb o s in erg a tiv o s p u e d a n
a p a re c e r e n c o n s tru c c io n e s d e in v ersió n lo ca tiv a llev a a L ev in y R a p p a p o r t H o v a v (1 995) a r e c h a z a r la v a lid ez d e e s ta
c o n s tru c c ió n c o m o d ia g n ó stic o d e in ac u s a tiv id a d en inglés. O tro s a u to re s c o m o H o e k s tra y M u ld e r (1 9 9 0 ) y T o r re g o (1 989)
d e fie n d e n q u e e n c o n stru c c io n e s d e inv ersió n lo ca tiv a s e p r o d u c e u n a ‘in ac u sa tiv iza c ió n ’ d e u n v e rb o in erg a tiv o .
1613 Las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición 25 .3.2

tem a tenga que ser necesariam ente nueva en el discurso. El verbo no contribuye
con ningún tipo de información que no se pueda inferir del contexto; i.e. los verbos
que aparecen en estas construcciones han de ser ‘de apoyo’ (semánticamente livia­
nos) desde el punto de vista de la información. P or ello, los verbos típicos de estas
construcciones son verbos de existencia y aparición, ya que estos verbos son más
‘livianos’ que el sintagma preposicional locativo que presenta la escena y del que se
infiere que algo existe o aparece en esa escena.
No se encuentran verbos transitivos entre los verbos que pueden aparecer en
construcciones con efecto de inversión locativa. E n una oración transitiva se esta­
blece una relación de predicación entre el sujeto y el grupo <verbo + objeto> , lo
que hace que el predicado no sea un predicado ‘ligero’ o de apoyo [—> § 67.3.2.2].
Sin embargo, sí que es posible encontrar ejemplos de inversión locativa con verbos
inergativos como los de (72) (véase la nota 10) : 39

(71) a. E n este patio juegan niños.


b. En este banco charlan mujeres.
c. E n este teatro cantan artistas famosos.
(72) a. ??En esta película han matado mujeres al vendedor dentro de una
tienda.
b. ??En esta ciudad han criticado concejales al alcalde.

A unque los verbos inergativos de (72) no se pueden considerar en general ‘li­


geros’ desde el punto de vista de la información, sí lo son en las construcciones de
inversión locativa en las que aparecen. Para que se satisfaga la función discursiva
de la construcción es necesario que el verbo no contribuya al significado de la ora­
ción con más información que un verbo de existencia típico; esto es, las oraciones
de (72) no deben decir mucho más que una oración típicamente existencial como
Hay niños en este parque, Hay mujeres en este banco y Hay artistas famosos en este
teatro. Si bien, lógicamente, el verbo también aporta información sobre las activi­
dades que realizan sus sujetos, estas se perciben, desde el punto de vista del ha­
blante, como actividades típicas de los sujetos de los que se predican: así jugar es
típico de los niños, charlar se percibe como típico de las mujeres y cantar se percibe
como típico de los artistas fam osos.411
En suma, un verbo puede aparecer en una construcción de inversión locativa
siempre y cuando su significado sea el de existencia o aparición. Por ello, los verbos
inacusativos de (56), que son los que inherentem ente tienen tal significado, son los
verbos prototípicos de la construcción, pero también es posible encontrar otros ver­
bos, como los inergativos que denotan actividades, siempre y cuando se consideren
‘ligeros’ en el contexto, es decir, que su aportación al significado de la oración no
sea mucho más que el de la m era existencia de una entidad.

•w C on a lg u n o s v e rb o s tra n sitiv o s q u e p u e d e n te n e r o b je to s elid id o s, Ja c o n stru c ció n es p o sible. C o m p á re se la c o n s ­


tru cció n d e (ia ) c o n la d e (ib) [— > § 13.4.4]:

(i) a. E n e s te co leg io e s tu d ia n niñ as.


b. *E n e s te c o le g io e s tu d ia n m a te m á tic a s ninas.

E n (ia ) el v e rb o e studiar es l ig e r o ’ d e s d e el p u n to d e v ista d c la in fo rm a c ió n : lo q u e la o rac ió n e x p re sa es q u e este


es u n co le g io e n el q u e las a lu m n a s so n niñ as. Sin em b a rg o , e n (ib ) el v e rb o estu d ia r se u s a c o n sig n ificad o p len o y r e q u ie re
u n o b jeto , c on lo q u e n o es p o sib le la c o n s tru c c ió n d e a lte rn a n c ia locativa.
4(1 L a o b se rv a c ió n se d e b e a B o lin g e r (1977).
25.3.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1614

La agramaticalidad de los ejemplos de (70) se debe, como ya hemos dicho, aL


hecho de que la posposición del sintagma nominal es obligatoria. Con verbos como
los de (70) el efecto de inversión locativa obedece a factores semánticos: el argu­
m ento locativo se interpreta como el sujeto semántico o lógico de la oración; se
predica de un lugar la existencia de algo o que algo falta o sobra en un lugar. Ese
‘algo’ es un sintagma nominal sin determ inante. Para que la oración se interprete
como verdadera es necesario que existan en el universo del discurso hadas y ena-
nitos, alegría y fantasmas. Es decir, estos sintagmas nominales han de tener una
lectura existencial, similar a la que obtenem os con artículos o cuantificadores in­
definidos como algunos/as o algo de, muchos/as, pocos/as, írnoslas, tam bién posibles
en estas oraciones.
E ntre los verbos existenciales, verbos como existir o haber no perm iten artículos o determ inantes
definidos como los de (73) [—» § 13.3]:

(73)a. *En el bosque existen {las/estas/aquellos} hadas y enanitos.


b. *En la ciudad hay la corrupción.

Se trata de verbos que exigen una lectura puram ente existencial del argum ento tem a por el signi­
ficado que expresan, de ahí que este argum ento no pueda tener una lectura referencial específica.41
Verbos como sobrar y faltar parecen perm itir tanto la lectura existencial de los sintagmas nominales
sin determ inar (o con cuantifícaeión indefinida), como lecturas referenciales de los sintagmas no­
m inales [— > § 13.4.2]:

(74)a. A quí falta (el) café.


b. A quí sobran (los) fantasmas.

Sin embargo, cabe preguntarse cuál es la diferencia de significación que aporta la presencia / au­
sencia del artículo definido. C uando decimos Falta café lo que estamos diciendo es que «hay poco
café» o «no hay suficiente café» m ientras que Falta el café expresa una ausencia total de café:
tenem os todo menos el café. Es decir, no se trata de una diferencia en el grado de referencialidad
del sintagm a nom inal como podríam os encontrar entre Juan com pró café vs. Juan com pró el café.
Lo mismo ocurre con el verbo sobrar, que es el antónim o de faltar: Sobran fantasm as significa que
«hay demasiados fantasmas», m ientras que Sobran los fantasm as significa que los fantasm as están
de más. Con estos verbos la lectura puram ente existencial del sintagma nominal requiere que este
sea un sintagma nom inal sin determ inar (o con cuantificadores indefinidos).
Con el verbo existir tam bién es posible la presencia de un sintagma nominal con artículo de­
finido en oraciones como L as hadas (no) existen, en la que las hadas tiene una interpretación
genérica o universal. Lo que esta oración denota es la existencia o no existencia de algo, indepen­
dientem ente del lugar en el que ese algo existe o no existe. Por lo tanto, su interpretación es
distinta a la de las oraciones que venimos considerando en este apartado. D e hecho, la oración
resulta extraña si añadim os un sintagma locativo: ?Las h adas existen en el bosque. Los otros verbos
citados en (56i) entre los verbos de existencia denotan procesos aspectuales durativos: prevalecer,
durar, persistir, perdurar, seguir. Estos verbos no parecen perm itir sintagmas nominales sin determ inar
con lectura existencial como en el ejemplo de (59d), repetido como (75a) y en el resto de los
ejemplos en (75) [— > § 13.4.4]:

(75) a. En la universidad perduran {los problemas/*problemas}.


b. En el parlam ento persisten (las dudas/??dudas}.
c. E n círculos financieros prevalecen {los intereses de unos pocos/*intereses de unos
pocos}.

41 U n s in ta g m a n o m in a l c o n a rtíc u lo d e fin id o n o tie n e n e c e s a ria m e n te u n a le c tu ra esp ecífica o re fe re n c ia l. E n o r a ­


cio n e s c o m o L o s n iñ o s so n divertidos o Pedro o d ia a lo s perros, los s in ta g m a s los n iñ o s y los p e r n s tie n e n u n a le c tu ra
g e n é ric a o u n iv ersa l (c o m o con los c u a n tific a d o re s to d o s/a s y cu a lq u ie r(a j) (v éa se L e o n e tti 1990) [— > § 12.3.3).
1615 Las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición________ 25 .3.2
Con los verbos de existencia es posible la aparición de un sintagma locativo adjunto com o en
el salón y en las aulas en las oraciones siguientes: En esta casa faltan m uebles en el salón; E n esta
facu ltad sobran alum nos en las aulas. Estos sintagmas nom inales tienen una función distinta de en
esta casa y en esta facultad, que vienen a ser los sujetos lógicos en el sentido de que de ellos se
predica la oración [—» § 27.3.5],42
Con los verbos de aparición es posible tanto que el tem a esté realizado p o r un sintagma
nominal sin determ inante o con cuantificadores indefinidos con interpretación existencial com o por
sintagmas nom inales con interpretación referencial en construcciones de inversión locativa: D e la
cueva emergieron (los) osos; En el escenario apareció {unid} monstruo. La lectura existencial del
sintagma nom inal tem a exige que la oración se predique del sintagma preposicional locativo, lo que
no es el caso cuando el argum ento tem a es un sintagma introducido por el artículo definido.
Con los verbos inacusativos de existencia y aparición con interpretación existencial del argu­
m ento tema, el sintagm a locativo puede estar explícito o implícito (en cuyo caso se sobreentiende)
y puede aparecer antepuesto o pospuesto: Existen liadas y enanitos en el bosque; Sobran fantasm as
en esta ciudad; Emergieron osos de la cueva, etc. Sin embargo, los verbos inergativos que aparecen
en construcciones con sintagmas nom inales sin determ inar han de llevar siempre un elem ento lo­
cativo explícito, que ha de aparecer preferentem ente en posición inicial (véase Torrego 1989):

(76) a. ?Juegan niños en este patio.


b. ?Charlan m ujeres en este banco.
c. ?C antan artistas famosos en este teatro.

La aparición de un sintagma nominal sin determ inar —con interpretación existencial— con un verbo
inergativo está supeditada a la aparición de un elem ento locativo en posición inicial, del que se
predica el resto de la oración. Con los verbos de existencia y aparición el elem ento locativo es un
argumento dei verbo y, por lo tanto, parte de su significado léxico, así que juega un papel funda­
m ental en la interpretación de lo que denota la oración, independientem ente de su posición en ella
y de que aparezca explícito o se sobreentienda.43

Resum iendo, en esta sección hemos examinado las propiedades semánticas y


sintácticas de los verbos de existencia y aparición como verbos inacusativos. Se trata
de verbos que tienen dos argumentos: un argumento locativo y un argumento tem a
como parte de su significado léxico. El argumento tem a es un objeto nocional, pero
se comporta como un sujeto sintáctico, al igual que con otros verbos inacusativos.
U na de las características más relevantes de estos verbos es que el argumento lo­
cativo se puede interpretar como el sujeto semántico de la oración, como hemos
visto en las construcciones con efecto de inversión locativa en las que el sintagma

42 E sto s d a to s y o tro s d e e s ta secció n se a n a liz a n d e ta lla d a m e n te e n F e rn á n d e z S o ria n o 1998.


4J C o n u n lo ca tiv o e n p o sic ió n p re v e rb a l d el q u e se p re d ic a el re s to d e la o rac ió n , e s to s v e rb o s in erg a tiv o s tie n e n un
c o m p o rta m ie n to sim ila r a los v e rb o s in ac u sa tiv o s d e e x isten cia y a p a ric ió n . P e rm ite n q u e su a rg u m e n to tem a se rea lic e
c o m o u n s in ta g m a n o m in a l sin d e te r m in a r, y e n le n g u a s c o m o el c a ta lá n y el ita lia n o e s p o s ib le la a p a ric ió n dei p ro n o m b re
clítico en/ne ((7 7 a ) vs. (7 7 b )) q u e , c o m o h e m o s v e n id o s e ñ a la n d o , p u e d e c o m b in a rs e c o n v e rb o s in acu sativ o s, p e ro n o con
v e rb o s in erg a tiv o s (v éa se el § 25.1.2.1) [eje m p lo s d e T o rre g o (1989: 2 56)] (v éa n se L o n zi 1985 y S acco n 1992 p a ra e je m p lo s
sim ilares en ita lia n o ):

(i) a. N 'h i c a n te n m olts. C atalán


L ite ra lm e n te : d e -e llo s a q u í c a n ta n m u ch o s
‘( A q u í) c a n ta n m u ch o s (d e e llo s).’
b. *En c a n te n m olts
L ite ra lm e n te : d e -e llo s c a n ta n m u ch o s

L a p re s e n c ia d e sin ta g m a s n o m in a le s sin d e te r m in a r y la p ro n o m in a liz a c ió n c o n el clítico p a rtitiv o en o n e se h a c o n s id e ra d o


un d iag n ó stic o d e in ac u sa tiv id ad . L o s d o s h e c h o s e stá n ín tim a m e n te re la c io n a d o s, y a q u e e sle p r o n o m b re c lític o sólo
a p a re c e c on sin ta g m a s n o m in a le s c o n c u a n tific a ció n in d efin id a , i.e. los q u e se p u e d e n in te r p r e ta r c o n le c tu ra s e x isten ciales,
q u e es la le c tu ra q u e re c ib e u n s in ta g m a n o m in a l sin d e te r m in a r en c o n stru c c io n e s c o m o las q u e e s ta m o s v ien d o e n e ste
a p a rta d o .
25.4 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1616

nominal tem a recibe una interpretación existencial y en las que tam bién es posible
encontrar ciertos verbos inergativos.

25.4. Las construcciones de pasiva perifrástica

Las construcciones de pasiva perifrástica con < ser + participio> y las cons­
trucciones inacusativas con verbos que expresan eventualidades de causa externa del
§ 25.2.1 tienen en común que ambas se construyen típicamente con verbos que
poseen pacientes; en ambas construcciones el sujeto sintáctico es el objeto nocional
del verbo transitivo; en las perifrásticas el sujeto nocional puede expresarse por
medio de un complemento agente [—> §4.4.5.!]:

(77) i. El capitán hundió el barco.


ii. a. El barco se hundió. inacusativa
b. El barco fue hundido por el capitán. pasiva

En el § 25.1.3 apuntam os algunas propiedades morfosintácticas que m uestran que


las construcciones pasivas tienen características similares a las construcciones ina­
cusativas [—> § 24.4.2], En virtud de esas propiedades, y por el tipo de significado
que implican, podem os suponer sin dem asiado riesgo que las pasivas entran dentro
de la clase general de construcciones inacusativas. En esta sección nos ocupamos
principalmente de la perífrasis <ser + participio p asado> (§ 25.4.1) [—> § 52.2.2].44
Lo que nos interesa aquí es determ inar los factores que rigen la formación de p a­
sivas perifrásticas con ser a partir de oraciones transitivas activas ((77iib) frente a
(77i)), para lo que nos centramos en las restricciones que se observan en la for­
mación de pasivas perifrásticas con ser desde el punto de vista del aspecto léxico y
sintáctico. E n el § 25.4.2 mencionamos muy brevemente otras fórmulas de perífrasis
pasivas con el verbo estar y otros verbos y con form as no personales (sin auxiliar).

25.4.1. Restricciones en la formación de pasivas perifrásticas

Las construcciones de pasiva perifrástica se form an con verbos transitivos, pero


no todos los verbos transitivos pueden aparecer en oraciones pasivas [—> § 46.4.4.3].
Según la R A E (1931: § 449), no se pueden form ar oraciones pasivas con verbos de
percepción sensible o intelectual con com plem ento de infinitivo (Veo arder ¡a casai
*La casa es vista arder). Hay tam bién ciertos verbos que en teoría admiten la pasiva,
pero en la práctica no la tienen como por ejemplo obrar y tener (La fe obra milagros
frente a *Milagros son obrados por la fe; Yo tengo pocos libros frente a *Pocos libros
son tenidos por mí). Se desprende de lo que dice la R A E (1931: § 275c), que estas
últimas variaciones son cuestiones de uso. A puntam os aquí que el hecho de que el
sujeto preverbal no lleve determ inante es un factor que influye en la condición del

44 Si b ie n es v e rd a d q u e el e sp añ o l, al igual q u e o tra s len g u a s ro m á n ica s, c a re c e d e m o rfe m a s v e rb a le s p r o p ia m e n te


p asiv os (al c o n tra rio q u e el latín ), sí q u e es p o sib le e x p re s a r e n e s ta len g u a los sig n ificad o s a trib u id o s a la fo rm a p asiv a
la tin a p o r m e d io d e la p e rífra s is q u e n o s o c u p a . V é a s e A la rc o s (1970) e n tr e los q u e d e fie n d e n la p o s tu r a d e q u e n o e x iste
u n a fo rm a p a siv a e n e s p a ñ o l. E n e l § 26.1.1 d e e s ta g r a m á tic a se o fre c e u n a d iscu sió n s o b re el c o n c e p to d e la v o z o
d iáte sis [— > § 4.4.J].
1617 Las construcciones de pasiva perifrástica 25 .4 .1.1

anteúltimo ejemplo. E n R A E 1973: § 3.12. 9, se señala una limitación que han


observado otros autores y que Gili Gaya (1943: § 102) atribuye a Bello (véanse
tam bién Alcina y Blecua 1975: 903-4 y Fernández R am írez 1951: V II), según la cual
los verbos perfectivos (o desinentes, para utilizar el térm ino del Esbozo) no adm iten
la pasiva en tiempos imperfectivos (presente e im perfecto) cuando expresan una
acción mom entánea, como en los ejemplos de (78), que serían correctos sólo si lo
que se expresa es una acción repetida o habitual (R A E 1973: § 3.12.9c):

(78)a. ?La puerta es abierta por el portero. (Descártese la interpretación


habitual,)
b. *La hoja era vuelta con impaciencia por el lector.

Esta restricción [—>■ § 46.4.2.3] no se aplica a los verbos imperfectivos (o perm a­


nentes en la terminología del Esbozo), como se ve en los ejemplos de (79) (RA E
1973: § 3.12.9c):

(79)a. Antonio es (o era) estimado en aquella comarca.


b. La noticia es (o era) muy conocida en todas partes.

En cuanto a los tiempos perfectos, señala la R A E (1973: § 3.12.9) que se pueden


em plear tanto verbos perfectivos como imperfectivos, si bien los ejemplos que apa­
recen en el apartado son todos ellos con verbos perfectivos: E l agresor fue detenido
por la policía; La puerta había sido abierta al amanecer, e tc .45
D e acuerdo con lo que hemos dicho, parecen converger dos factores de carácter
aspectual en la formación de pasivas perifrásticas en español: el aspecto léxico de
los verbos en cuestión (perfectivos o imperfectivos) y el aspecto sintáctico que se
manifiesta en el tiempo verbal del auxiliar (perfecto o imperfecto) [—>■ § 45.1.1].
A continuación nos ocupamos de cada una de estas dos cuestiones.46

25.4.1.1. Pasivas y aspecto sintáctico

Parece existir una tendencia en la lengua a que los verbos aspectualmente per­
fectivos aparezcan con tiempos verbales perfectivos en construcciones de pasiva pe­
rifrástica (La puerta f i e abierta¡?La puerta es abierta) y a que los verbos aspectual­
m ente imperfectivos aparezcan con tiempos verbales imperfectivos (Antonio es esti-
mado/?Antonio fue estimado). Hay, sin embargo, datos que m uestran que la cuestión
es más compleja de lo que parece a prim era vista. En lo que se refiere a los verbos
perfectivos, además de su compatibilidad con tiempos imperfectivos cuando la ora­
ción expresa eventos reiterativos o habituales (La puerta es abierta por el portero
todos los días a las 7 de la mañana), es posible encontrar ejemplos como los de (80)
de Fernández Ram írez 1951: § 79 y los de (81) de D e Miguel 1992: 207, en los que
la pasiva indica una acción puntual [—> § 46.4.2.3]:47

45 A lc in a y B le c u a (19 7 5 ) n o o fre c e n ta m p o c o n in g ú n e je m p lo q u e fu n d a m e n te s u a firm a c ió n d e q u e «los v e rb o s


im p e rfe c tiv o s a d m ite n e s p o n tá n e a m e n te la c o n stru c ció n p asiv a e n to d o s su s tie m p o s» (p ág . 903). G ili G a y a (1943: § 103)
d a e je m p lo s d e c o n te x tu a liz a d o s: lio sido, f u e querido, co n o cid o .
Ab S egún G ili G a y a (1943: § 102-103) el a s p e c to ta m b ié n ju e g a un p a p e l en la s e le c c ió n d e los au x iliares ser o estar.
E s ta c u e stió n se tr a ta e n el § 25.3.2 d e e ste ca p ítu lo .
47 D e M igu el (1992: 207) d a ta m b ié n e je m p lo s con fu tu r o (M a ñ a n o será asesinado u n o de los rehenes) y su b ju n tiv o
25.4.1.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1618

(80) a. Es desarm ado y atiza y luego media y un pinchazo. [Diario de M a­


drid, 22-IV-35]
b. Lo que dice entonces Enriqueta es recogido por Víctor con agrado.
[Azorín, E l Enfermo, VI, 34]
(81) a. En este m om ento es asesinado uno de los rehenes.
b. E n aquel m om ento era asesinado un rehén.

Los ejemplos de (80) de Fernández R am írez (1951: § 79) están en un presente que
denomina ‘analítico’ y que, en palabras de este autor, «implica o bien que el testigo
real (o ficticio) del acto da noticia de él en el mismo m omento que se produce (con
simultaneidad real o ficticia), o bien que el expositor no ha sido testigo de los
hechos, pero se apoya en un relato establecido o que él da por supuesto, de tal
modo que el m om ento de su exposición es de una m anera real, no ficticia, simul­
táneo al m om ento de análisis» (Fernández Ramírez 1951: 424). Por ello, y según
este gramático, esta expresión es común en la narración novelística en presente, en
las noticias de los periódicos, en las actas notariales, académicas, etc. Relacionado
con el presente analítico de Fernández Ramírez, está el presente histórico que, como
este, relata acciones ya concluidas; como señala el Esbozo de la R A E (1973, § 3.1.2.9
d), los verbos perfectivos pueden aparecer en presente histórico en pasiva (La Edad
Media es cerrada p or la crisis intelectual-crítica y escepticismo del Renacimiento).
No parece, pues, que los verbos perfectivos sean incompatibles con el aspecto
imperfectivo, en contra de lo que afirma Gili Gaya (1943: § 102). D e hecho, como
señala G arrido (1987), las restricciones que observa Gili Gaya no se refieren a la
construcción pasiva, sino que afectan igualmente al verbo en la construcción activa:
formas imperfectivas como abre y abría expresan com únmente acciones repetidas o
habituales y sólo expresan acciones puntuales en contextos como los de (81) (En
este momento el portero abre la puerta), así como en contextos del llamado presente
analítico (El portero abre la puerta a las 7.00 de la mañana del miércoles y se encuentra
con el cadáver).
En cuanto a los verbos léxicamente imperfectivos, no parece ser cierto que estos
verbos no presenten ningún tipo de restricción aspectual en la formación de oracio­
nes pasivas. No son muy comunes los ejemplos con tiempos perfectivos como los
que proporciona Gili Gaya de form a aislada: Ha sido o fue querido o conocido (véase
la nota 45), del mismo m odo que no es muy común encontrar estos verbos en
tiempos perfectivos en oraciones activas equivalentes. Es decir, tan extraño es ??La
guerra fue temida por todos, en pasiva, como ??Todos temieron la guerra, en activa,
por lo que, nuevamente, las restricciones que se observan no son exclusivas de las
construcciones pasivas, sino que parecen estar más relacionadas con el evento que
expresa el verbo independientem ente de que esté en activa o en pasiva.
La conclusión de este apartado es que las construcciones pasivas no presentan
restricciones de aspecto sintáctico que no afecten a las construcciones activas equi­
valentes. Es decir, lo que influye en que un verbo pasivo pueda aparecer en tiempos
perfectivos e imperfectivos es el tipo de evento que expresa. E n el siguiente apartado
nos centram os en esta cuestión al hablar del aspecto léxico y mostramos que los
verbos imperfectivos no pueden en realidad form ar pasivas perifrásticas verbales

(S e tem e q ue el rehén sea asesinado m a n a n a ; Si el rehén fu era a sesinado m a n a n a ...) p a r a m o s tr a r q u e los v e rb o s p e rfe c tiv o s
n o so n in c o m p a tib le s c on tie m p o s im p erfectiv o s.
1619 Las construcciones de pasiva perifrástica 25.4 .1.2

como las de los verbos perfectivos, por lo que no se puede decir que la formación
de pasivas con estos verbos m uestre más o menos restricciones que la formación de
pasivas con verbos perfectivos; simplemente verbos imperfectivos y verbos perfecti­
vos form an construcciones pasivas de distinta índole.

25.4.1.2. Pasivas y aspecto léxico

No parece ser una coincidencia el hecho de que el m orfema de participio pasivo


-do es el mismo que el m orfem a de participio pasado de los tiempos verbales com­
puestos (ha comprado, había venido, etc.) en los que este m orfem a indica la perfec-
tividad del evento que expresa el verbo o el predicado. Podemos suponer, como
hace D e Miguel (1992: 211), que en las construcciones pasivas el morfema de p ar­
ticipio -do tiene un significado perfectivo similar al que tiene en los tiempos com­
puestos [—» § 46.4.2.3]. E l significado del m orfem a de participio sería, pues, incom­
patible con lo que expresan los verbos léxicamente imperfectivos, que no podrían
form ar oraciones pasivas del tipo que form an los verbos perfectivos. Esto entra en
contradicción con las afirmaciones de gramáticos como Gili Gaya (1943) y Alcina y
Blecua (1975) de que los verbos perfectivos m uestran más restricciones que los ver­
bos imperfectivos en la formación de pasivas perifrásticas. E n realidad, tendríamos
que afirmar que m ientras los verbos perfectivos pueden aparecer libremente en cons­
trucciones de pasiva perifrástica con ser, los verbos imperfectivos no pueden aparecer
en esas construcciones. Es decir, oraciones como las de (79), que se han dado como
ejemplos de pasivas perifrásticas con verbos imperfectivos (y otras que hemos pre­
sentado en el subapartado anterior), serían en realidad distintas de oraciones como,
por ejemplo, las de (81) que serían las ‘verdaderas’ pasivas perifrásticas con ser.
Además de la hipótesis de que el morfema pasivo es equivalente al del p arti­
cipio pasado, hay otros datos que introducen dudas sobre la naturaleza de las cons­
trucciones de pasiva perifrástica con verbos imperfectivos. Como observa De Miguel
(1992: 208), sólo es posible el uso de verbos imperfectivos cuando el sujeto nocional
implícito o explícito es genérico, independientem ente del aspecto sintáctico; de ahí
la agramaticalidad de ejemplos como *El documento es conocido por Juan frente a
E l documento es conocido por todos. E sta restricción, que no afecta a los verbos
perfectivos (La casa fu e construida {por Juan/por todos}), apunta hacia el distinto
carácter de las oraciones pasivas con verbos perfectivos y verbos imperfectivos, si
bien no está claro cuál es el origen (semántico y/o sintáctico) de la misma. Hay,
además, datos que m uestran que el participio verbal de los verbos imperfectivos
tiene propiedades adjetivales y no verbales, como es el hecho de que, al contrario
del participio pasivo de los verbos perfectivos, pueda ir acompañado del adverbio
de grado muy [—^ § 4.4.5.2]:

(82) a. Juan es muy {conocido/querido/admirado...},


b. *Juan fue muy {arrestado/golpeado/avisado...}.

Las oraciones de (82a) corresponderían a lo que se ha venido a denominar ‘pasivas


adjetivales’, frente a las oraciones pasivas con verbos perfectivos que constituyen
‘pasivas verbales’ [—» §§ 4.4.2 y 70.2.2],48 Las pasivas adjetivales son, en realidad,

La distin c ió n e n tr e p asiv as ad je tiv a le s y pasiv as v e rb a le s es m u y c o m ú n en los e s tu d io s d e g ra m á tic a g e n e ra tiv a .


V é a s e Levin y R a p p a p o r t 1986 y las re fe re n c ia s b ib lio g rá fic a s q u e a p a re c e n c ita d a s e n su tra b a jo .
25.4.1.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1620

oraciones atributivas que tienen como predicado un participio que se com porta
como un adjetivo. Si las oraciones de (82a) son oraciones atributivas y no oraciones
de pasiva perifrástica, podem os m antener nuestra generalización de que el participio
pasivo verbal expresa perfectividad y que sólo es posible con verbos perfectivos en
oraciones de pasiva perifrástica, si bien las pasivas adjetivales tienen también un
cierto significado perfectivo en cuanto que ser conocido/quendo/admirado se inter­
preta como «llegar a ser {conocido/querido/admirado}»; es decir, se expresa la cul­
minación del ev en to .49
E n este y otros capítulos de esta gramática se han distinguido tres tipos de
verbos al hablar de aspecto léxico: estados, actividades y transiciones o actuaciones,
también denom inados ‘eventos’ en sentido genérico y que se dividen en realizaciones
y logros. Los estados son típicam ente imperfectivos y no forman pasivas perifrásticas
verbales. Las actividades corresponden a verbos típicam ente intransitivos (inergati­
vos) (llorar, reír, saltar...) que no form an oraciones pasivas, por lo que sólo los even­
tos perm iten librem ente la formación de pasivas perifrásticas verbales. Sin embargo,
ya dijimos en el § 25.1.1.1 que no hay una relación unívoca entre transitividad y
evento. Adem ás de los verbos transitivos que denotan estados (querer; temer, conocer,
etc.) existen verbos transitivos que denotan actividades e incluso verbos que pueden
denotar bien una actividad, bien un evento dependiendo del tipo de objeto que
tengan. E ste tipo de verbos nos va a servir para determ inar la validez de nuestra
generalización de que sólo los verbos que denotan eventos o transiciones pueden
aparecer librem ente en construcciones de pasiva perifrástica con ser. 50
Algunos verbos transitivos que denotan actividades como empujar, golpear, seguir, buscar y per­
seguir pueden aparecer en construcciones de pasiva perifrástica siempre y cuando tengan un signi­
ficado reiterativo: una acción que se produce o se ha producido una y otra vez; es decir, que denota
un evento que se com pone de una serie de culminaciones: E l ladrón fue perseguido p o r los policías;
E l secuestrado fue buscado p o r todas partes; M i coche fue repetidamente golpeado p o r el camión, e tc .51

Verbos como llorar, reír, cantar, etc., son verbos intransitivos que expresan ac­
tividades sin culminación lógica (no determ inadas) y que se predican de un sujeto
nocional agente: son verbos inergativos. La transitividad es una condición esencial
para la formación de pasivas perifrásticas; de ahí que oraciones como *Fue cantado,
*Fue llorado, etc. (en el sentido de Se cantó, Se lloró, etc.), sean agramaticales en
español, si bien son posibles en otras lenguas.52 Estos verbos pueden aparecer, sin

49 E s ta o b se rv a c ió n se d e b e a D e M ig u el (1992: 127), si b ie n e s ta a u to r a n o d istin g u e e n tr e p asiv as a d je tiv a le s y


p a siv a s ve rb a le s.
50 M u c h o s d e los d a to s q u e se a p o rta n a c o n tin u a c ió n a p a re c e n e x p u e sto s en el § 26.3.1.1, d o n d e se m u e s tra q u e las
o ra c io n e s d e p asiv a p e rifrá s tic a tie n e n u n a se rie d e lim ita c io n e s q u e n o a fe c ta n a las o rac io n e s d e p asiv a c o n se. E n
c o n c re to , se o b se rv a q u e las o ra c io n e s d e pasiv a p e rifrá s tic a n o se p u e d e n f o rm a r c o n v e rb o s cuyo o b je to n o c io n a l es
‘in te r n o ’ a la a c ció n ve rb a l, sig u ie n d o a F e r n á n d e z R a m íre z (1951: § 77). E s ta o b se rv a c ió n se r c in te r p r e ta e n e ste a p a rta d o
e n té rm in o s d e a s p e c to léxico p a r a los v e rb o s c o n o b je to s ‘in te r n o s re la c io n a d o s se m á n tic a m e n te c o n el v e rb o (p . ej.,
c a n ta r ca n cio n es), q u e d e n o ta n a c tiv id a d e s y n o p u e d e n f o rm a r o ra c io n e s d e pasiv a p e rifrá stic a .
51 A g ra d e z c o e s ta o b se rv a c ió n a E le n a d e M iguel.
52 E l a le m á n , p o r e je m p lo , p e rm ite la pasiv izació n d e v e rb o s e q u iv a le n te s a bailar y beber en o ra c io n e s c o m o las
sig u ie n te s, q u e e n e s p a ñ o l se c o n stru y e n c o n se (eje m p lo s d e Ja eg g li 1986: 595):

(i) a. E s w u rd e ge ta n z t.
L ite ra lm e n te : e llo fu e b a ila d o
‘Se b a iló .’
b. E s w u rd e b is s p á t in d ie Ñ a c h i g e tru n k e n .
L ite ra lm e n te : e llo fu e h a s ta ta r d e e n la n o c h e b e b id o
‘Se b e b ió h a s ta ta r d e e n la n o c h e .’
1621 Las construcciones de pasiva perifrástica 25 .4 .1.2

embargo, con objetos cognados [—> § 24.1.3] como los de (83a), lo que convierte
a las oraciones en las que aparecen estas expresiones en transitivas. A pesar de ello,
no perm ite la lengua oraciones de pasiva perifrástica en las que el objeto cognado
sea el sujeto sintáctico de la pasiva como se m uestra en (83b) [—»- § 26.3.1]:

(83) a. Llorar el llanto de un niño. / R eír la risa de un tonto. / Cantar can­


ciones.
b. *E1 llanto de un niño es llorado. / *La risa de un tonto es reída. /
*Canciones son cantadas.

Lo que m uestran los ejemplos de (83b) es que la transitividad, aunque condi­


ción necesaria, no es condición suficiente para la formación de pasivas perifrásticas
como han observado otros autores en relación a verbos como tener. E n realidad el
hecho de que los verbos que aparecen en oraciones pasivas perifrásticas sean tran­
sitivos se sigue de su aspecto léxico: son verbos que expresan eventos o transiciones,
es decir acciones que van de un sujeto nocional a un objeto externo a la acción del
verbo. Por ejemplo, un verbo como construir en Los albañiles construyeron esta casa
expresa una acción del sujeto los albañiles cuya culminación lógica es la casa cons­
truida. El verbo construir expresa un evento (realización) que es perfectivo y sintác­
ticamente transitivo como consecuencia de su significado léxico. Por otro lado, los
verbos de (83) expresan actividades en las que el objeto cognado es simplemente
una continuación semántica del verbo; no es un objeto ‘externo’ y no expresa la
culminación lógica del evento, ya que la perfectividad no form a parte del significado
léxico de estos verbos. D e ahí que no puedan aparecer en construcciones de pasiva
perifrástica [—> § 26.3.1].
El caso del verbo cantar presenta ramificaciones interesantes. Si el objeto cog­
nado es un plural sin determ inar, como canciones en (83), entonces no se puede
form ar la pasiva perifrástica. Sin embargo, con un objeto cognado determ inado sí
que es posible encontrar oraciones como la de (84b):

(84) a. Los invitados cantaron la canción con mucha emoción.


b. La canción fue cantada (por los invitados) con mucha emoción.

En los ejemplos de (84) la canción tiene un contenido referencial específico: nos


estamos refiriendo a una canción en particular. La acción finaliza en el momento
que se acaba de cantar la canción y, por lo tanto, tiene una culminación lógica, lo
que significa que el verbo cantar en oraciones como las de (84) expresa un evento
o transición y por ello puede form ar oraciones de pasiva perifrástica.
Lo que se observa para verbos como cantar se aplica también a verbos transi­
tivos cuyos objetos aparecen sin determ inante. Así un verbo como constmir en la
oración Los albañiles construyeron esta casa, a la que aludíamos anteriorm ente, ex­
presa un evento o transición, pero con un objeto sin determ inar expresa una acti­
vidad sin culminación lógica53 como en (85a) y no perm ite una oración equivalente
de pasiva perifrástica:54

53 S o b re la d ife re n c ia e n tr e c onstruir esa cosa y construir casas, v é a se P u stejo v sk y 1991.


54 N ó te s e q u e , c o m o e n to d o s lo s caso s q u e v e m o s e n e s te a p a rta d o , las p asiv as c o n se n o m u e s tra n e ste tip o de
restric c io n e s; se p u e d e d e c ir ta n to Se construyó esta casa c o m o S e construyen casas (v éa se el § 26.3.1.1 d e esta g ra m á tic a ).
25.4.1.2 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1622

(85) a. Los albañiles contruyen casas.


b. *Son construidas casas por los albañiles.

Los verbos de m ovim iento como coirer y n adar pueden tam bién construirse con y sin objeto.
En solitario, estos verbos expresan una actividad sin culminación lógica. Cuando aparecen con ob­
jetos que expresan distancia como los de (86) no varía el aspecto léxico del predicado:

(86) a. Los atletas corrieron unos cien metros,


b. Juan nadó varios largos.

La expresiones unos cien m etros y vatios largos im ponen una especificación de la actividad en el
espacio [—> §§ 16.7 y 38.3.5], del mismo m odo que las expresiones tem porales durativas (p. ej.,
durante dos horas) imponen una especificación de la actividad en el tiempo; se trata pues de ‘acti­
vidades limitadas en el espacio y/o tiem po’, pero no se puede decir que las expresiones espaciales
y tem porales supongan la culminación lógica del evento y que por lo tanto, estem os ante eventos
o transiciones en oraciones como las de (87). Tal y como esperam os las oraciones de (87) no tienen
oraciones pasivas equivalentes:

(87) a. *Unos cien m etros fueron corridos por los atletas,


b. *Varios largos fueron nadados por Juan.

Sin embargo, es posible la pasiva con expresiones como los cien metros lisos con verbos como correr:
L os cien m etros lisos fueron corridos a gran velocidad [—> § 26.3.1]. En esta oración los cien m etros
lisos tiene como referente una carrera específica y no se trata únicam ente de una expresión que
especifica la limitación espacial de la actividad que denota el verbo. El verbo correr expresa aquí
un evento o transición y por lo tanto puede aparecer en construcciones de pasiva perifrástica.
T erm inam os este apartado sobre el aspecto léxico de los verbos que pueden aparecer en cons­
trucciones de pasiva perifrástica haciendo una breve alusión a verbos como dar, tener y hacer cuando
se utilizan como verbos ‘ligeros’ o ‘de apoyo’ [— > § 67.3.2.2] en expresiones como d a r patadas,
tener cuidado y hacer visitas en las que el objeto tiene una carga sem ántica más fuerte que el verbo.
Con estas expresiones, no es posible la pasiva perifrástica:

(88) a. ??Fueron hechas muchas visitas a los enfermos.


b. ??Fueron dadas patadas a diestro y siniestro.
c. *Cuando es tenido cuidado, las cosas salen bien.

E n las construcciones de (88), los sintagmas nom inales m uchas visitas, p atadas y cuidado, no se
pueden interpretar como la culminación lógica del evento. No se trata de objetos ‘externos’, sino
que son una parte integrante del significado léxico del verbo: hacer visitas significa visitar y aunque
el español no tenga formas léxicas únicas para expresar el significado de d a r patadas y tener cuidado
está claro que la acción viene expresada por la combinación < verbo + o bjeto> en estos casos. E n
consecuencia, estos objetos no pueden ser los sujetos sintácticos de oraciones de pasiva perifrástica.
Las expresiones d ar patadas y hacer visitas se construyen con objetos indirectos como en dar
patadas a un balón y hacer visitas a los enfermos. El español no perm ite, por razones que parecen
ser más bien de origen sintáctico, la form ación de pasivas con objetos indirectos como *Los niños
fueron entregados los prem ios. Lo mismo se aplica a estos ejemplos: *Un balón fue dado patadas;
*Los enfermos fueron hechos visitas. M arcos M arín (1980: 285) detecta este tipo de construcciones
con objeto indirecto en el lenguaje periodístico (Fue llam ado la atención), que considera agrama-
ticales y parecen deberse a la influencia del inglés, lengua en la que son posibles estas construcciones
pasivas.

En resumen, hemos visto que las construcciones pasivas no presentan restric­


ciones aspectuales sintácticas distintas a las que se observan para los mismos verbos
en construcciones activas equivalentes. Sí que muestran, sin embargo, restricciones
1623 Las construcciones de pasiva perifrástica 25 .4 .2.1

aspectuales léxicas: sólo los verbos perfectivos que expresan eventos o transiciones
pueden aparecer libremente en construcciones de pasiva perifrástica en español.

25.4.2. O tras formas de pasiva perifrástica en español

25.4.2.1. Pasivas con estar

Nos centram os aquí en construcciones del tipo <estar + participio> [-—»


§§ 4.4.2, 4.4.5.1, 37.6.5 y 52.2] en oraciones como L a casa está construida. Los gra­
máticos no se han puesto de acuerdo sobre el estatus de estas construcciones como
oraciones pasivas. Algunas gramáticas como las de Bello (1847), Lenz (19353) y la
R A E (1931) hablan de las propiedades de la construcción sin pronunciarse sobre su
carácter pasivo. E n otras gramáticas se rechaza su carácter pasivo por razones se­
mánticas y funcionales: mientras que las pasivas con ser expresan una acción que
recae en el sujeto paciente, las construcciones con estar expresan el resultado de esa
acción (La casa fue construida frente a La casa está constnáda).55 Para el Esbozo
de la RA E (1973: § 3.12.8), por el contrario, las perífrasis verbales con <estar +
participio> form an construcciones de significado pasivo, al igual que las perífrasis
verbales con ser.
El problem a aquí es el de determ inar qué es ‘significado pasivo’— un concepto
que usan los distintos gramáticos para defender posturas contrarias— ; para los que
niegan el carácter pasivo de la construcción con estar, significado pasivo conlleva
‘acción’ (frente a ‘estado’ o ‘resultado’), mientras que para los que defienden su
carácter pasivo, esta diferencia aspectual entre las pasivas con ser y las pasivas con
estar, reconocida casi unánim em ente, no supone negar el estatus pasivo de las pe­
rífrasis <estar + participio>. N uestro objetivo no es pronunciarnos sobre esta cues­
tión, que aparece debatida en otros estudios (véase, por ejemplo, Sepúlveda 1988:
§ 4.2 y las referencias allí citadas), sino centrarnos en las propiedades de las cons­
trucciones con participios pasivos como son las construcciones del tipo estar cons­
truido y contraponerlas a las construcciones de pasiva perifrástica con ser. No nos
pronunciarem os tampoco sobre el carácter adjetival o verbal del participio en estas
construcciones [—> § 4.4], si bien es im portante señalar las similitudes entre las
construcciones <estar + participio> y las oraciones copulativas en las que estar
aparece con adjetivos perfectivos (véase el § 37.6.3.2 de esta gramática).
Hay coincidencia en señalar el aspecto perfectivo de las oraciones <estar +
participio>, a las que algunas gramáticas se refieren como pasiva de ‘resultado’ o
‘resultativa’ (p. ej. Alcina y Blecua 1975: 904).56 Con verbos perfectivos como los
que entran en la alternancia causativa, que desde el punto de vista de su aspecto
léxico tienen un carácter bieventivo con un evento causativo de acción y un evento
resultativo de estado (§ 25.2.1), la construcción con estar expresa el estado resultante
de la acción del verbo, mientras que la construcción con ser expresa tanto la acción
como el resultado. Esa es la diferencia entre, por ejemplo, L a ciudad está destruida

55 V é a n se C ria d o d el V al 1975f': 143 y M a rc o s M arín 1980: 283.


í(’ F e r n á n d e z R a m íre z (1951: § 78), sin e m b a rg o , o p in a q u e en m u c h o s casos la c o n stru c ció n < e sta r + p a rtic ip io >
e x p re sa u na pasiva d in á m ic a c u a n d o el p a rtic ip io c o rre s p o n d e a u n v e rb o a s p e c tu a lm e n te im p e rfe c tiv o . E l c a rá c te r d in á m ic o
d e e sta s pasivas v ien e re fo rz a d o p o r la p re s e n c ia d e u n a g e n te in tro d u c id o p o r por. E n tr e los e je m p lo s q u e p ro p o rc io n a
e s te a u to r e stán : estar dirigido por, estar g u a rd a d o por, estar a co sa d o por, etc.
25.4.2.1 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1624

y La ciudad fue destruida. Por ello, la construcción con estar resiste la expresión del
agente en un sintagma introducido por por, ya que este elem ento se asocia a la
acción que expresa el verbo y no al estado resultante: *La ciudad está destruida pol­
los romanos (vs. La ciudad fu e destnúda por los romanos). La perífrasis estar +
participio en estos contextos tiene un significado equivalente al de las construcciones
copulativas <estar + adjetivo perfectivo> (estar seco, limpio, suelto... etc.) (veánse
los §§ 4.4.1.2, 4.4.5.1 y 37.6.3.2 de esta gramática).
E ntre los verbos inacusativos, además de los verbos que entran en la alternancia
causativa, los que hemos denom inado verbos de causa interna (§ 25.2.2) permiten
algunos de ellos perífrasis con estar (está crecido, está florecido, está envejecido, etc.)
que expresan el estado resultante, a pesar de ser verbos intransitivos. Estos verbos
no pueden aparecer en oraciones pasivas con ser: *fue crecido, *jue florecido, *fue
envejecido (en V uan fu e envejecido por el paso de los años). Las oraciones del tipo
<ser + participio > expresan tanto la acción como el estado resultante, se construyen
con verbos transitivos y, por lo tanto, son incompatibles con estos verbos que ex­
presan sólo el estado resultante y por lo tanto aparecen en perífrasis del tipo <estar
+ participio>.
No es posible esta construcción con verbos imperfectivos del tipo amar, conocer,
admirar, odiar, temer, etc., con sujeto de persona con función semántica de experi­
m entante (*está amado, *está conocido, etc.), lo que se sigue del hecho de que estos
verbos no expresan el estado resultante de una acción, sino un estado perm anente.
Hay, sin embargo, una clase de verbos imperfectivos que aparecen frecuentem ente
en las perífrasis <estar + participio>. Se trata de verbos del tipo rodear, cubrir,
cercar, etc. que describen una relación entre dos entidades contiguas en el espacio
en oraciones como Las montañas rodean la ciudad; La nieve cubre las cumbres; Una
valla cerca la finca. En estas oraciones el sujeto tiene la función semántica de tem a
no afectado (el elem ento del cual se predica un lugar), mientras que el objeto tiene
un significado locativo. En la perífrasis con estar, el elemento locativo es el sujeto
sintáctico y el otro argum ento verbal se expresa por medio de un sintagma prepo­
sicional introducido por de o p or [—>· §§ 4.4.5.1 y 52.2]:57y58

(89) a. La ciudad está rodeada de montañas.


b. Las cumbres están cubiertas de nieve.
c. L a finca está cercada por una valla.

Los verbos de (89) están relacionados con verbos como inundar, abarrotar, pla­
gar, etc., en oraciones como La gente abairota las playas, que indican el estado
resultante de un lugar (las playas) como consecuencia de la presencia del sujeto la
gente en ese lugar. Tam bién con estos verbos el sujeto es el tem a no afectado y el
objeto tiene un significado locativo. En la perífrasis con estar el elem ento locativo
es el sujeto sintáctico y el otro argum ento verbal se expresa por medio de un sin­
tagma preposicional La playa está abairotada de gente, al igual que en las oraciones
de (89).

57 E sto s e je m p lo s c o n tra d ic e n la a firm a c ió n d e A lc in a y B le c u a (1975: 9 04) d e q u e la co n stru c ció n c o n estar n o a d m ite


v e rb o s im p e rfe c tiv o s d e b id o a q u e esto s v e rb o s ex p re sa n u n a ac ció n a la q u e n o se p o n e té rm in o .
ís V é a s e el a nálisis q u e h a c e R o c a P o n s (1 9 5 8 ) d e e s ta s c o n stru c cio n e s, e n su e s tu d io s o b re las p e rífra s is v e rb a le s del
e sp añ o l.
1625 Las construcciones de pasiva perifrástica 25 .4 .2.3

Como señalan num erosas gramáticas (véanse por ejem plo Alcina y Blecua 1975: 904 y Gili
Gaya 1943: § 103) la pasiva con estar no admite los tiem pos perfectos. No se puede decir *Las
casas han estado construidas, sino L as casas han sido construidas, y lo mismo se aplica a otros
tiem pos perfectos como habían estado, habrán estado, etc. E n pasado simple se ha neutralizado en
cierta m edida la diferencia entre ser y estar de m anera que para algunos hablantes son equivalentes
L as casas fueron construidas y L as casas estuvieron construidas.

25.4.2.2. Pasivas con otros verbos

Además de las perífrasis con ser y estar tienen significado pasivo las construc­
ciones de participio [—s- § 52.2] con una serie de verbos que Fernández Ram írez
(1951: § 78) denom ina «verbos de percepción en forma reflexiva»: verse, sentirse,
hallarse, encontrarse... :

(90) a. Los pisos más bajos se vieron alcanzados por las llamas.
b. Los vecinos se sintieron engañados por las autoridades.
c. Toda la comarca se halla afectada por la sequía.
d. Los edificios se encuentran dañados por la sacudida.

Con quedar/quedarse y resultar, la perífrasis de participio enfatiza la condición


o el estado de algo como resultado de una acción: Quedó dañado (como resultado
de...); Una docena de niños resultaron heridos, etc. Además, quedar se emplea con
un significado equivalente a estar en expresiones como queda cenado, queda dicho,
etc., lo mismo que venir en viene dicho, viene dado, etc. Con permanecer, se enfatiza
una condición o estado vigente en oraciones como Permanecen cenados los colegios.

25.4.2.3. Pasivas con form as verbales no personales

Ya hemos hecho referencia en este capítulo a la construcción absoluta de participio en relación


a los diagnósticos de inacusatividad. Con un verbo transitivo, una construcción de participio absoluto
como la de (91a) tiene en español un significado pasivo; cuando el verbo es de los que participan
de la alternancia causativa, como es el caso de hundir en (91b), la construcción, como ya hemos
señalado aquí, puede tener una interpretación pasiva («Una vez fije hundido el barco...») o incoativa
(«Una vez se hundió el barco» (por sí solo)...)

(91) a. Leída el acta, comenzó la reunión.


b. H undido el barco, el capitán abandonó el lugar.

Tam bién entran en este apartado las construcciones en las que el participio modifica a un nom bre
como un proyecto acariciado; un edificio construido, etc.
Sepúlveda (1988: § 7.1.2) cita algunos ejem plos de elipsis de estar y ser en perífrasis pasivas:
Cuando desterrado en París (U nam uno); D ejem os esto para tratado m ás despacio (M achado). Estas
oraciones pertenecen al lenguaje literario y son infrecuentes en el lenguaje común.
Más interesantes son las construcciones de infinitivo con significado pasivo [— > § 4.3.4.3] en
cuanto que carecen de lo que se considera la m arca morfológica de las construcciones pasivas: el
m orfem a de participio. Existen tres construcciones de infinitivo ‘pasivo’ en español: a) complemento
de un verbo causativo con se (dejarse, hacerse) [—> § 36.2.5.4]; b) m odificador de adjetivo ( + de)\
c) modificador de nom bre (+ a). Las construcciones con verbos causativos pueden llevar agente
expreso como en los ejemplos de (92):
25.5 CONSTRUCCIONES INACUSATIVAS Y PASIVAS 1626

(92) a. Pedro se dejó engañar por su amigo.


b. El orador se hizo entender por todo el mundo.

Gram áticas como la de Bello (1847: 1105) y el mismo Esbozo (3.16.4a) señalan el valor pasivo
de construcciones como las de (93) en las que el infinitivo modifica a un restringido grupo de
adjetivos de carácter valorativo como fácil, difícil, digno, bueno, etc. [— > § 4.3.4]

(93) a. El problem a es fácil de resolver.


b. Su com portam iento es digno de notar.

E l agente no aparece de form a explícita en oraciones como las de (93) y se interpreta de form a
genérica.59
Finalm ente, tienen valor pasivo expresiones del tipo una idea a considerar; un proyecto a realizar,
etc., que, según Sepúlveda (1988: § 7.2.4) se van extendiendo con rapidez en los medios de co­
m unicación. Esta fórm ula perm ite la expresión del agente: Una idea a considerar p o r los com pro­
misarios; Un proyecto a realizar p o r un grupo de arquitectos, etc.

En resumen, en esta sección nos hemos fijado en algunas propiedades de la


pasiva perifrástica, centrándonos en el tipo de verbos que se encuentran en estas
construcciones desde el punto de vista del aspecto léxico y de los tiempos verbales
en los que aparecen. La conclusión final es que las construcciones de pasiva peri­
frástica con ser, como prototipo de las pasivas verbales en español, favorecen la
presencia de verbos de naturaleza perfectiva, por el carácter perfectivo del mismo
participio pasivo.

25.5. Consideraciones finales

Este capítulo ha centrado su atención en las propiedades de una serie de verbos


y construcciones del sistema verbal del español que tienen como sujeto sintáctico a
un objeto nocional (tem a afectado o no afectado): los verbos inacusativos. La ca­
racterística fundam ental de estos verbos y construcciones es que tienen por sujeto
sintáctico un objeto nocional. La clase de verbos inacusativos no es, sin embargo,
una clase uniforme desde el punto de vista semántico. Hemos distinguido dos clases
amplias de verbos inacusativos: (i) los verbos de cambio de estado o ubicación y (ii)
los verbos de existencia y aparición que, aunque distintos entre sí, m uestran propie­
dades comunes que los distinguen de otros verbos intransitivos y por las que están
integrados dentro de la misma clase sintáctica.
La introducción de una división en la clase de verbos intransitivos está basada
en una serie de diagnósticos dirigidos a m ostrar la distinta naturaleza del sujeto
sintáctico de las dos clases de verbos intransitivos: inacusativos e inergativos. Hay
lenguas, como el italiano, en las que se observan marcas morfosintácticas claras que
caracterizan a los verbos inacusativos frente a los inergativos. En español, sin em ­
bargo, muchas de esas diferencias están ocultas detrás de una morfología más opaca
(ausencia de concordancia en el participio en voz activa, un solo auxiliar haber en
tiempos compuestos, ausencia de clítico partitivo, etc.). Además, algunos de los diag­
nósticos que se han utilizado para defender la existencia de una clase de verbos

5<) C o n el v e rb o ser s e o m ite el a d je tiv o e n e x p re sio n e s c o m o es de prever, es d e creer, etc., e n las q u e seg ú n B ello
(1847: § 1105) el in finitivo significa «un a c to d e e n te n d im ie n to o u n a a fe c c ió n m o ral» .
1627 Consideraciones finales 25.5

inacusativos son válidos únicamente para ciertos verbos inacusativos que comparten
elementos de significación, y no para toda la clase (las cláusulas de participio ab­
soluto sólo válidas para los verbos aspectualm ente perfectivos, la realización del
sujeto como un sintagma nominal sin determ inar sólo válida para los verbos de
existencia y aparición, etc.). Por ello, a la hora de clasificar ciertos verbos (o clases
de verbos) como inacusativos hemos tenido que atender a cuestiones de significa­
ción, o más bien de relación entre semántica y sintaxis, y en concreto, a la inter­
pretación del sujeto sintáctico de estos verbos como objeto semántico o nocional.
Unas de las dificultades que encuentra este tipo de estudio en el que ciertos
verbos que com parten elementos de significación, pero que se diferencian en otros,
pertenecen a una misma clase verbal es la de aislar los elementos del significado
verbal que son relevantes para la sintaxis. No existe en español un estudio detallado
de los verbos que hemos tratado en este capítulo como el que proporcionan Levin
y R appaport Hovav (1995) para el inglés y en el que nos hemos basado en parte.
Esta es la razón por la que a lo largo de este capítulo nos hemos limitado a m ostrar
algunos ejemplos ilustrativos de los procesos que se mencionan, sin entrar en un
análisis detallado de tal o cual clase verbal. Creemos, sin embargo, que muchos de
los aspectos que se han tratado en este capítulo pueden servir de punto de partida
para análisis más exhaustivos de los verbos en español, y no sólo de los inacusativos,
sino también de los pertenecientes a otras clases verbales. Tal análisis ha de espe­
cificar necesariam ente para esta área de la gramática, como para muchas otras, cuál
es la relación entre la semántica (léxica) de los verbos y sus propiedades morfosin-
tácticas.
Referencias bibliográficas 1628

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26
CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E
IMPERSONALES
A m a y a M e n d ik o e t x e a

Universidad A utónom a de M adrid

ÍN D ICE

26.1. Definición y clasificación de las distintas construcciones con se


26.1.1. Cuestiones semántico-formales relacionadas con la voz o diátesis
26.1.1.1. Voz pasiva y pasivas con se
26.1.1.2. Voz activa e impersonales con se
26.1.1.3. Voz media y medias con se
26.1.2. Cuestiones semánticas y pragmáticas relacionadas con la indeterm i­
nación del sujeto
26.1.2.1. E l grado de presencia/ausencia del sujeto implícito
26.1.2.2. Sujetos inespecíficos y sujetos genéricos
26.1.2.3. Factores pragmáticos en la interpretación del sujeto implícito
26.1.3. La cuestión formal de la función y el estatus del elemento se
26.1.3.1. Consideraciones diacrónicas
26.1.3.2. Función y estatus de se: ¿afijo o pronombre?
26.1.4. Conclusiones

26.2. Construcciones medias con se


26.2.1. El sujeto nocional de las oraciones medias: medias-pasivas vs. pasivas
26.2.1.1. Los verbos que aparecen en oraciones medias
26.2.1.2. La naturaleza del sujeto nocional implícito en oraciones me-
dias-pasivas
26.2.2. El objeto nocional de las oraciones medias y su realización sintáctica:
posición e interpretación
26 índice 1632

26.2.2.1. Anteposición, determinación y función temática del sujeto


gramatical en las oraciones medias-pasivas
26.2.2.2. E l rasgo animado / inanimado del objeto nocional: medias -
pasivas y medias-impersonales
26.2.2.3. La naturaleza del objeto nocional y los verbos en construc­
ciones medias

26.2.3. El aspecto genérico y los ‘activadores de la genericidad’: diferencias


entre oraciones medias y oraciones incoativas

26.2.3.1. Aspecto genérico e interpretación estativa de las oraciones


medias
26.2.3.2. Diferencias aspectuales entre oraciones medias y oraciones
incoativas
26.2.4. Conclusiones

26.3. Construcciones pasivas con se

26.3.1. Características generales de las oraciones pasivas con se: pasivas con
se y pasivas perifrásticas

26.3.1.1. Tipos de verbos en construcciones pasivas con se


26.3.1.2. La intencionalidad en las construcciones pasivas
26.3.1.3. Aspecto y dinamismo en construcciones pasivas
26.3.2. El sujeto gramatical de las oraciones con se: función y posición
26.3.2.1. Posposición y grado de determinación
26.3.2.2. La cuestión de la (falta de) concordancia en las pasivas con se
26.3.2.3. Los verbos con complementos oracionales en las construc­
ciones pasivas con se

26.3.3. La expresión del sujeto nocional


26.3.4. Conclusiones

26.4. Construcciones impersonales con se

26.4.1. Características generales de las oraciones impersonales con se

26.4.1.1. Las constmcciones impersonales con verbos con objetos pre­


posicionales
26.4.1.2. Las constmcciones impersonales con verbos con objetos ora­
cionales: verbos causativos y de percepción
26.4.1.3. Las construcciones impersonales con verbos con cláusulas
reducidas como objetos
26.4.2. Pronom bres clíticos en oraciones impersonales con se

26.4.2.1. La secuencia se {le(s)/lo(s)/la(s)} con referencia de persona


26.4.2.2. La secuencia se {le(s)/lo(s)/la(s)} con referente de cosa
26.4.2.3. Los pronombres dativos con verbos ditransitivos
1633 índice 26

26.4.3. Construcciones impersonales con se en contextos no transitivos: ver­


bos intransitivos, inacusativos, copulativos y pasivos
26.4.3.1. Oraciones impersonales con verbos inacusativos
26.4.3.2. Construcciones impersonales con se con verbos copulativos
26.4.3.3. Constmcciones impersonales con se con pasivas perifrásticas
26.4.4. Conclusiones

26.5. Las construcciones con se en contextos no finitos


26.5.1. Contextos de verbos infinitivos que no admiten construcciones con
se
26.5.2. Construcciones con se con el verbo parecer y verbos modales
26.5.2.1. Oraciones con se con el verbo parecer
26.5.2.2. Oraciones con se con verbos modales
26.5.3. Construcciones adverbiales: oraciones de gerundio e infinitivo
26.5.4. Conclusiones

26.6. Conclusiones generales

R e f e r e n c ia s b ib l io g r á f ic a s
1635 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se 26.1

26.1. Definición y clasificación de las distintas construcciones con se


Abordam os en este capítulo uno de los temas más controvertidos de la gra­
m ática del español y de las lenguas románicas en su conjunto: el análisis de aquellas
construcciones con se a las que se han referido las gramáticas como medias, pasivas
e impersonales y que aparecen ejemplificadas en (1) (para una visión global alter­
nativa, véase, en esta misma obra, el § 23.3.2.3).
(1) a. Se pasaron los trabajos a ordenador.
b. Se agasajó a los invitados.
c. Por aquí se llega antes a Madrid.
d. Estas manchas no se quitan con nada.
Se trata de oraciones de uso muy común tanto en la lengua hablada como en
la escrita, por lo que se impone una descripción exhaustiva y sistemática de sus
características semánticas y formales. Esta descripción es tanto más necesaria al
considerarse este un «terreno movedizo» de la sintaxis del español, lo que da lugar
a ciertas imprecisiones en el uso de estas construcciones, algunas de ellas clasificadas
como ‘anómalas’ o ‘irregulares’ en las gramáticas tradicionales. 1 A lo largo de este
capítulo se observará que es necesario abordar el estudio de oraciones con se como
las de (1) con criterios claros y dentro del marco general de la sintaxis oracional
para que se deje de considerar a estas construcciones como algo idiosincrásico y de
difícil análisis en el sistema gramátical del español.
En líneas generales, las oraciones de las que nos ocupamos se han analizado
desde un punto de vista formal como oraciones pronom inales que se construyen con
el pronom bre clítico o átono se y en las que aparecen todas las clases de verbos:
(di)transitivos, intransitivos e inacusativos (con más o menos restricciones).2 Se­
mánticamente, se interpretan como oraciones con un sujeto implícito indeterminado,
que se desconoce, se sobreeentiende o no interesa mencionar. En atención tanto a
sus características formales, como a sus características semánticas, se encuentran
numerosas referencias a la voz de estas construcciones. Así, aunque, siguiendo un
criterio estrictam ente formal, los morfemas verbales de las oraciones de (1) son
típicamente activos, se ha relacionado a estas oraciones con un ‘sentido’ pasivo (la),
activo (las llamadas propiam ente ‘im personales’ (Ib ) y (le)) o incluso medio (Id).
Tres son, pues, las cuestiones fundamentales a la hora de abordar un estudio
de las construcciones ejemplificadas en (1): (i) la cuestión semántico-formal de la
voz, en relación a la clasificación de las distintas oraciones con se como pasivas,
activas (impersonales) y medias; (ii) la cuestión semántica de la interpretación del
sujeto y (iii) la cuestión formal de la presencia de se y su estatus en la gramática.
En los siguientes apartados nos ocupamos de cada una de estas cuestiones.3

1 L a e x p re sió n « te r r e n o m ovedizo » es d e C a rta g e n a (1972: 147), q u e la u sa c o n rela c ió n a c ie rta s a lte rn a n c ia s de


co n c o rd a n c ia q u e se o b s e rv a n en e sta s o ra c io n e s (Se alquilan cuartos vs. S e alquila cu artos) y d e las q u e n o s o c u p a m o s en
el § 26.3.2.2.
2 E l té rm in o ‘o ra c io n e s p r o n o m in a le s ’ se h a u tiliz a d o e n la tra d ic ió n g ram a tic a l e s p a ñ o la p a ra d e s ig n a r o ra c io n e s en
las q u e el s in ta g m a v erbal a p a re c e in c re m e n ta d o c o n un p ro n o m b re á to n o reflexivo (v é a s e M a rtín Z o r ra q u in o 1979: P a rle
I, cap. 1). Se tra ta d e u n a d e fin ició n d e c a rá c te r fo rm al p u e s to q u e, d e sd e el p u n to d c v ista del sig n ificad o , incluye ta n to
o rac io n e s p ro n o m in a le s c on s e n tid o p u r a m e n te reflexivo (p. cj. c o n lavarse) co m o o tra s d e c a rá c te r p seu d o -reflex iv o
(p. ej. c on desm ayarse) y las o ra c io n e s d e las q u e nos o c u p a m o s en e s te c a p ítu lo (v éa se (1 )), q u e e n ningún m o d o se
p u e d e n in te r p re ta r c o m o reflexivas.
3 L a b ib lio g ra fía e x iste n te s o b re las c o n stru c c io n e s c o n se en esp añ o l e s ex te n sísim a y v ariad a. E n c ad a u n a d e las
se cc io n e s y a p a rta d o s ire m o s m e n c io n a n d o las re fe re n c ia s b ib lio g ráficas r e le v a n te s p a ra c a d a a sp ec to e n cu estión.
26.1.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1636

26.1.1. Cuestiones semántico-formales relacionadas con la voz o diátesis

La clasificación tripartita que seguimos aquí es herencia de las gramáticas grie­


gas, que distinguían tres voces con sus correspondientes flexiones verbales: activa
(asociada con términos como ‘actividad’, ‘fuerza’, ‘energía’), pasiva (‘lo que uno ex­
perim enta o siente’, ‘pasión’, ‘sufrimiento’) y media, como una categoría interm edia
en la que se encuadran aquellas formas verbales con características tanto de la voz
pasiva como de la activa, y por lo tanto, aquellas de difícil clasificación (p. ej. formas
activas con significado pasivo y viceversa).4 En general puede decirse que, desde un
punto de vista nocional o semántico, la medía se halla más cerca de la pasiva que
de la activa; así, si una oración activa se puede interpretar, en sentido amplísimo,
como «alguien (o algo) opera sobre alguien (o algo)», y una oración pasiva como
«alguien (o algo) sufre lo que ha hecho alguien (o algo)», la voz media se interpreta
como la form a de expresar que la acción que denota el verbo ‘afecta’, en mayor o
m enor grado, al sujeto (incide sobre el sujeto, interesa al sujeto, indica un cambio
en el sujeto, etc.). E n otras palabras, las construcciones medias se caracterizan por
tener sujetos ‘afectados’.
La voz (o diátesis, en griego «estado, disposición, función», término preferido
por los autores m odernos) se refiere a la relación semántica que se establece entre
el verbo y los distintos participantes de la acción verbal y se expresa form alm ente
por medio de elementos sintácticos y/o morfológicos. Conviene tener en cuenta, sin
embargo, al tratar la cuestión de la diátesis verbal en relación a las construcciones
con se, que la relación entre forma y significado no es una relación simple ni directa,
como ocurre en muchas otras áreas de la gramática.

26.1.1.1. Voz pasiva y pasivas con se

En sentido estricto, el español, al igual que el resto de las lenguas románicas,


carece de morfemas verbales propiam ente pasivos (al contrario que el latín) o me­
dios (al contrario que el griego), de modo que la voz activa es la única propiam ente
representada en la morfología verbal. Sin embargo, se reconoce para la pasiva una
marca morfológica propia: la del participio pasado, que aparece norm alm ente junto
con el verbo ser en las oraciones denominadas de pasiva perifrástica como Los tra­
bajos fueron pasados a ordenador ayer [—> § 25.4], Sintácticamente, lo que carac­
teriza a las oraciones pasivas es que tienen como sujeto gramatical (o sintáctico) un
sintagma nominal que se interpreta como el objeto nocional (o semántico) de la
acción denotada por el verbo. Es tradicional establecer un paralelismo entre el sujeto
gramatical de una oración pasiva y el objeto gramatical de la correspondiente ora­
ción activa, como se ilustra en (2) [—>- §§ 24.1 y 24.2]:

(2) a. Sandra pasó los trabajos a ordenador.


b. Los trabajos fueron pasados a ordenador (por Sandra).

‘l E n rela c ió n a la d iáte sis, e n g e n e ra l, v é a n se G a rc ía G u a l 1970 y L y o n s 1973: 385 y ss. C e n trá n d o n o s en eJ e sp añ o l,


y m á s c o n c re ta m e n te , las c o n s tru c c io n e s c o n se q u e n o s o c u p a n , v é a n se M a rtín Z o r ra q u in o 1979: P a rte I, § 2.3.1, S ep tílv e d a
1988: P a r te \ y las re fe re n c ia s bib lio g rá fic a s allí c ita d a s, e n tr e las q u e c a b e d e s ta c a r lo s tra b a jo s d e C a rta g e n a (1 972) p a ra
la d istin c ió n e n tr e o ra c io n e s c o n se activas y p asiv as y d e L á z a ro M o ra (1 983) c o n re la c ió n a la voz m ed ia .
1637 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se _____ 26.1.1.2
Las oraciones llamadas ‘pasivas con se’ (o ‘pasivas reflejas’), como (la) Se p a ­
saron los trabajos a ordenador, se corresponderían formal y semánticamente con las
pasivas perifrásticas en términos generales, en cuanto que tienen como sujeto gra­
matical el objeto nocional del verbo. Sem ánticam ente especificarían, al igual que la
pasiva, que «a alguien (o algo) le ha ocurrido algo». A diferencia de la pasiva
perifrástica, sin embargo, en las oraciones con se, el agente no puede, normalmente,
aparecer especificado en un sintagma preposicional con por (3a) (cf. el § 26.3.3), a
pesar de que bien podría considerarse como el sujeto implícito de esta oración, como
dem uestra el enunciado a continuación de la oración pasiva con se en (3b):

(3) a. *Se pasaron los trabajos a ordenador por Sandra.


b. Se pasaron los trabajos a ordenador. Los pasó Sandra.

La pasiva perifrástica se encuentra tam bién con verbos que en la oración activa
tienen un objeto animado introducido por la preposición a [—» Cap. 28] como
m uestran los ejemplos de (4):

(4) a. Un futbolista agredió a una periodista de TVE.


b. Una periodista de TVE fue agredida (por un futbolista).

A pesar de las diferencias entre (2a) y (4a) en cuanto a la manifestación del


objeto gramatical, existe un paralelismo absoluto entre las correspondientes cons­
trucciones de pasiva perifrástica; (2b) y (4b). Sin embargo, no es posible construir
una oración de pasiva con se que corresponda a la oración activa de (4a): la oración
Una periodista de TVE se agi'edió no se puede interpretar en español actual como
una oración pasiva desde el punto de vista sem ántico.5

26.1.1.2. Voz activa e impersonales con se

Para expresar un significado similar al de la construcción de pasiva perifrástica


de (4b) por medio de una oración con se, existen en español oraciones como la de
(5) (véase tam bién (Ib )), que, al igual que las pasivas con se, no pueden aparecer
norm alm ente con un sintagma preposicional agentivo (5a) (cf. el § 26.3.3):

(5) a. *Se agredió a una periodista de T V E por un futbolista


b. Se agredió a una periodista de TVE. Fue un futbolista.

E l térm ino empleado con mayor frecuencia para referirse a construcciones


como las de (5) es el de oraciones ‘impersonales con se’. Form alm ente, las oraciones
impersonales con se se diferencian de las pasivas con se en que, con verbos transi­
tivos [—> Cap. 24], el objeto del verbo aparece introducido por la preposición a, al
igual que en la correspondiente oración activa (véase (4a)) (es decir, no pasa a ser
el sujeto gramatical como en el caso de la pasiva perifrástica y la pasiva con se).
Por lo tanto, el verbo aparece con flexión invariable de tercera persona del singular

5 L a ú n ica in te r p re ta c ió n p o sib le (m u y fo rz a d a d e b id o al sig n ificad o d e l v e rb o ) d e U na perio d ista d e T V E se agredió


se ría d e c a rá c te r reflexivo, c o m o e n Una perio d ista d e T V E s e agredió a s í m ism a .
26.1.1.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1638

al carecer la oración de un sintagma nominal sujeto realizado con el que pueda


concordar el verbo.
El paralelismo formal entre las oraciones impersonales con se y las oraciones
activas con las que se asocian con respecto a la realización del objeto ha llevado a
muchos gramáticos a una interpretación de estas oraciones como construcciones
‘activas’ con sujeto indeterm inado. Según esta afirmación, la interpretación más cer­
cana a la oración de (5b), Se agredió a una periodista, sería «alguien agredió a una
periodista» («alguien operó sobre alguien»), y no la interpretación pasiva que le
hemos atribuido aquí, «una periodista fue agredida» («alguien sufre lo que ha hecho
alguien»). La interpretación activa se ve reforzada por la extensión del término
‘impersonal con se’ a oraciones con verbos no transitivos como Se habió demasiado,
Se llega antes por aquí, etc., que en español no se pueden parafrasear con oraciones
de pasiva perifrástica. Al estar esta construcción limitada a contextos transitivos, la
única paráfrasis posible de estas oraciones es por medio de oraciones con sujeto
indeterm inado (inespecífico o genérico, según la distinción que hacemos en el
§ 26.1.2.2) [—» § 27.2.2]: «{alguien/la gente} habló demasiado», «{alguien/la gente}
llega antes por aquí». Según esto, la distinción entre oraciones pasivas con se y
oraciones impersonales con se que establece la gramática tradicional entrañaría una
distinción formal (concordancia-no concordancia, realización del objeto) y una dis­
tinción semántica correspondiente que lleva a clasificar las primeras como pasivas
(de significado ‘pasivo’) y las segundas como activas de sujeto indeterm inado (de
significado ‘im personal’). Esta clasificación omite, por tanto, toda referencia a las
analogías semánticas (nada casuales) entre estas oraciones con se.
Form alm ente, no cabe duda de que ambos tipos de construcciones m uestran
diferencias sintácticas: las pasivas con se com parten con las pasivas perifrásticas el
hecho de que tienen como sujeto gramatical al objeto de la oración activa, mientras
que las impersonales con se se asemejan más a las oraciones activas asociadas que
a las pasivas perifrásticas en cuanto a la realización sintáctica del objeto nocional
como objeto gramatical. D esde un punto de vista semántico, sin embargo, la distin­
ción entre un significado activo y otro pasivo no es tan clara. Ambas construcciones
pueden aparecer en contextos que se pueden interpretar desde una perspectiva ‘ac­
tiva’, partiendo de un sujeto indeterm inado («alguien que opera sobre algo (o al­
guien)») o desde una perspectiva ‘pasiva’, partiendo de ese algo o alguien que sufre
la acción de algo o alguien sin determ inar. Esta interpretación parece depender más
de factores como el contexto (lingüístico o extralingüístico), el aspecto verbal, etc.,
que de las características formales de estos dos tipos de oraciones. Por ejemplo,
cuando aparecen coordinadas una oración pasiva con se y una oración impersonal
con se, como en (6), la interpretación de las dos oraciones viene a ser la misma, sin
que se aprecien matices más pasivos o activos en una o en la otra: ambas oraciones
perm iten una paráfrasis activa (6a) o una paráfrasis pasiva (6b):

(6) D urante el transcurso de la manifestación se paralizó el tráfico y se


agredió a los periodistas.
a. D urante la manifestación unos personajes desconocidos hicieron dos
cosas: paralizaron el tráfico y agredieron a los periodistas.
b. D urante la manifestación ocurrieron dos cosas que afectaron al trá­
fico y a los periodistas: el prim ero fue paralizado y los segundos
sufrieron agresiones.
1639 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se 26.1 .1.3

Uno de los problemas del análisis tradicional es, a nuestro juicio, la confusión
entre ‘sentido o significado’ y ‘paráfrasis’ desde una perspectiva activa o pasiva. El
hecho de que las dos interpretaciones (o perspectivas) sean posibles se debe a la
indeterminación del sujeto en ambos casos, que es independiente de las diferencias
formales observadas en cuanto a la realización del objeto nocional, al igual que
ocurre en las oraciones pasivas perifrásticas sin agente explícito.
En suma, la distinción entre oraciones pasivas con se y oraciones impersonales
con se que adoptam os en este capítulo es una distinción basada en sus características
formales: sintácticamente, estas oraciones se diferencian en que, con verbos transi­
tivos, el objeto nocional del verbo es el sujeto gramatical en las pasivas con se, al
igual que en las pasivas perifrásticas, m ientras que en las impersonales con se el
objeto nocional es también el objeto gramatical (introducido por a), corno en la
oración activa con sujeto referencial explícito, y no hay un sintagma nominal sujeto
con el que pueda concordar el verbo. Además, en las oraciones impersonales pueden
aparecer también verbos no transitivos. Las diferencias formales no entrañan dife­
rencias semánticas: ambos tipos de oraciones pueden interpretarse desde una pers­
pectiva activa o pasiva (circunstancia que se atribuye a la indeterminación del sujeto
nocional), pero son relevantes en el sentido de que hay procesos sintácticos que
afectan a las pasivas con se y otros que afectan a las impersonales con se, y su
correcta identificación depende de los criterios formales de clasificación de las dis­
tintas oraciones con se.

26.1.1.3. Voz media y medias con se

Mucho más delicada es la cuestión de la voz media con referencia a las ora­
ciones con se. Para que se postule la existencia de la voz m edia en una lengua como
el español, que carece de morfología verbal específica, es necesario identificar tanto
sus propiedades nocionales como sus propiedades formales. Si, desde un punto de
vista nocional, y en un sentido amplio, la voz m edia expresa en español, al igual
que en griego, que la acción o proceso verbal ‘afecta’ al sujeto (véase p. ej. Risselada
1987), dentro de esta definición amplia, se incluirían, por ejemplo, (i) oraciones
reflexivas (El niño se lava) [—s- § 23.3.2.1], (ii) oraciones pseudo-reflexivas (El m u­
chacho se desmayó) [—>- § 23.3.2.2] y (iii) las llamadas oraciones incoativas, con
verbos de cambio de estado físico (El bosque se quemó), cambio psíquico (El perro
se asustó) y verbos de cambio de posición (El jarrón se cayó) (véase el § 26.1.2.1 en
relación al ejemplo (9a)) [—*· § 25.2]. La presencia de un pronom bre de los deno­
minados reflexivos constituiría la característica form al de la voz media en español
(al igual que en otras lenguas rom ances).6

En este sentido conviene señalar que hay oraciones que se enm arcan perfectam ente dentro de
un significado medio en el sentido de que el sujeto se ve afectado, pero que sin embargo carecen
de la m arca form al de la voz media: la presencia del elem ento pronom inal. Esta discrepancia se
ilustra en (7) donde vemos que el significado de los predicados de los verbos arder y morir es muy
próximo al de los predicados de los verbos quemarse y matarse:

" L a c ita d a a u se n c ia d e m o rfe m a s v e rb a le s flexivos p ro p io s d e la voz m e d ia h a lle v a d o a d isc re p an c ia s e n tre los a u to r e s


so b re si existe o n o voz m e d ia e n e s p a ñ o l, y q u é c o n stru c c io n e s se ría n c a ra c te riz a d a s c o m o m ed ias. P o r e jem p lo , L á z a ro
M o ra (1983) excluye las o ra c io n e s p ro p ia m e n te reflexivas c o m o Juan se lava (las m a n o s) d e las c o n stru c cio n e s m ed ia s.
26 .1.1.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1640

(7) a. A rdieron m uchos bosques. a '. Se quem aron m uchos bosques,


b. Juan m urió en accidente. b'. Juan se m ató en accidente.

Según lo que hem os dicho anteriorm ente, las oraciones de (7a, b) son medias nocionalm ente
pero no form alm ente, m ientras que las de (7a', b ') son medias atendiendo tanto a su form a como
a su significado. Esto muestra, una vez más, lo complejo de la relación forma-significado en la
lengua (véase el capítulo 25 en relación a la presencia / ausencia de se en oraciones incoactivas).
La mayoría de los verbos que aparecen en construcciones medias con elem entos pronom inales
pueden aparecer tam bién en oraciones activas transitivas o intransitivas. En este capítulo vamos a
centrarnos exclusivamente en los verbos transitivos, que, adem ás de una diferencia formal, m uestran
una diferencia sem ántica más sistemática que los intransitivos entre la oración activa y la corres­
pondiente oración m edia. E ntre los verbos transitivos que aparecen tanto en construcciones medias
como activas hemos citado verbos como lavar, quem ar y asustar, en los que está claro que el sujeto
se ve afectado por la acción denotada por el predicado, ya por ser a la vez agente y paciente
(lavarse) o por sufrir un cambio físico (quemarse) o psíquico (asustarse). Cumplen, por lo tanto,
estas oraciones las propiedades form ales y nocionales que hemos asociado con la voz media en un
sentido amplio. Más difícil es la clasificación de aquellas oraciones en las que la presencia del
elem ento pronom inal se asocia a un cambio en las características aspectuales de dicho verbo; cuando
el verbo intransitivo es un verbo estativo con aspecto imperfectivo en oraciones activas, la cons­
trucción pronom inal asociada con dicho verbo lo convierte en un verbo perfectivo: dorm ir vs. dor­
mirse, quedar vs. quedarse [—> §§ 46.1.1.2, 46.2.3 y 46.3.2.4-5], Las diferencias son más sutiles con
verbos como m orir vs. morirse, y con verbos de movimiento como: m archar vs. marcharse, venir vs.
venirse, ir vs. irse. E n este últim o caso, con el verbo ir, hay una distinción semántica clara entre la
form a no pronom inal ir, que implica un com plem ento preposicional de dirección, explícito o so­
breentendido (Laura fue al hospital) y la forma pronom inal irse que no requiere un com plem ento
de dirección, sino que más bien implica un com plem ento de origen, incluso cuando se especifica la
dirección; así Daniel se fue, se interpreta como «Daniel dejó un lugar» (p. ej. su casa, el bar, etc.)
y Daniel se fue al hospital se interpreta como «Daniel dejó un lugar para ir al hospital». En cualquier
caso, muchas de las formas pronom inales con verbos intransitivos aparecen totalm ente lexicalizadas,
por lo que es muy difícil delim itar qué es exactam ente lo que aporta la presencia del pronom bre
reflexivo al significado del verbo. N uestra clasificación de las oraciones medias no da cuenta de
este tipo de oraciones, ni de aquellas en las que la presencia del pronom bre clítico se asocia con
el aspecto.

Las gramáticas del español engloban, con frecuencia, las oraciones que aquí
denominamos pasivas con se dentro de las construcciones medias (p. ej. Fernández
Ram írez 1951: cap. VII), en cuanto que en una oración pasiva con se el sujeto se
ve afectado. Al hablar de construcciones medias en relación a las oraciones con se
que nos ocupan en este capítulo, es necesario, sin embargo, distinguir entre medias
y pasivas (y medias e impersonales). Asimismo, es conveniente separar las ‘oraciones
medias con se’ del resto de las oraciones que satisfacen la definición de oración
media en un sentido amplio (oraciones pronom inales en las que el sujeto es ‘afec­
tado’: reflexivas, pseudo-reflexivas, etc.). Existe un tipo de oraciones medias que
com parten una serie de características formales y nocionales con las oraciones p a­
sivas e impersonales con se: sólo se pueden construir con se, quedando excluidos los
pronom bres de prim era y segunda persona, y tienen un sujeto nocional im plícito.7

7 O b sé rv e se u n a d ife re n c ia fu n d a m e n ta l c n lr e las o ra c io n e s q u e h e m o s clasificad o a q u í c o m o m ed ia s e n se n tid o a m p lio


y las pasivas e im p e rso n a le s con se: m ie n tra s q u e e n las o ra c io n e s pasivas c o n se c im p e rso n a le s c o n se, e s le e le m e n to no
p u e d e s e r su s titu id o p o r p ro n o m b re s d e p rim e ra y se g u n d a p e rs o n a , el se d e las o ra c io n e s reflexivas, p se u d o -re fle x iv a s,
etc. a lte rn a c on eso s p ro n o m b re s d e p e n d ie n d o d el rasg o d e p e rs o n a d e l s u je to (M e lavo; Te d esm ayaste; N o s asu sta m o s;
O s quem asteis; M e caí).
1641 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se 26 .1.1.3

Se trata de construcciones como las de (8), en las que se predica una cualidad
inherente del sujeto gramatical (objeto nocional del verbo):

(8) a. E sta camisa se lava muy· bien con lejía.


b. Las luces reflectantes se ven fácilmente.
c. Los trabajos escritos a m áquina se leen más deprisa.

Las ejemplos de (8) m uestran oraciones medias con se, con características si­
milares a las de las pasivas con se: ambas tienen sujetos inanimados de tercera
persona que se corresponden con el objeto de la oración activa con la que se asocian
y ambas implican la intervención de un agente (causa o experimentante). Existen
sin embargo diferencias fundam entales entre las oraciones medias con se y las ora­
ciones pasivas con se. Además de ciertas diferencias en cuanto a la interpretación
del sujeto implícito (véase el § 26.1.2.1), las oraciones medias con se son proposi­
ciones estativas, de aspecto genérico, que necesitan la presencia de algún modifi­
cador adverbial (en (8): muy bien, con lejía, fácilmente, más deprisa). Por lo tanto,
tienen propiedades de carácter más restringido que las pasivas con se y por ello
pueden considerarse como una subclase de ellas. Nos referimos a las oraciones me­
dias con se de (8) como oraciones medias-pasivas.

Obsérvese, por ejemplo, la diferencia entre Este libro se vende m uy bien y Este libro se vende
en todas las esquinas. La prim era es una oración media: el libro se vende bien por sus propiedades,
por ejemplo porque tiene una portada llamativa (aunque sea necesaria la intervención del vende­
dor), m ientras que la segunda es una oración pasiva con se que no implica ninguna propiedad
inherente al libro, sino que expresa el hecho de que vendedores de todas las librerías, quioscos,
etc. venden el libro en particular.

Del mismo modo, es posible distinguir un tipo de oraciones medias que son
una subclase de las oraciones impersonales (medias-impersonales). Nos referimos a
oraciones del tipo A estos niños se les asusta fácilmente, que se pueden interpretar
de m anera similar a las construcciones de (8 ).HPor lo tanto, mientras que bajo una
definición de las oraciones medias en sentido amplio como oraciones pronominales
con sujetos afectados se incluirían oraciones reflexivas, incoativas, etc. (e incluso
oraciones pasivas con se), bajo la definición restringida que adoptamos aquí, al li­
mitarnos a las oraciones medias en construcciones con se, se incluyen únicamente
oraciones como las de (8), que son una subclase de las oraciones pasivas, a las que
denominamos medias-pasivas y oraciones medias-impersonales. El cuadro 1 recoge de
forma gráfica el contenido de este subapartado, distinguiendo entre las oraciones me­
dias que sólo se construyen con se (oraciones medias con se) y otras oraciones
medias que, además de se adm iten me, te, etc. Q uedan fuera de este cuadro otras
oraciones que contienen estos morfemas y a las que no hemos considerado entre
las oraciones medias, por ejemplo las que contienen los llamados dativos éticos (Este
niño me come muy bien) [—> §§ 24.3.2, 30.1.3 y 30.7.1.1] u oraciones en las que la
presencia del m orfem a se asocia con un significado aspectual (El niño se comió la
sopa; El niño se durmió) [—> §§ 23.3.2.3, 46.1.1.2, 46.2.3 y 46.3.2.4-5], que no apa­

8 L a o ra c ió n A estos n iñ o s se les asusta fá c ilm e n te ta m b ié n a d m ite u n a le c tu ra a g e n tiv a e n la q u e lo que se p re d ic a


n o es u n a c u a lid a d in h e re n te de los n iños, sin o u n a p r o p ie d a d del a g e n te : « u n o a s u sta fá c ilm e n te a esto s n iñ o s» y no
« estos n iñ o s tie n e n la p ro p ie d a d d e q u e se les a s u sta c o n facilid ad » .
26.1.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1642

recen relacionadas con los temas que tratam os en este capítulo. En los siguientes
apartados, nos centram os únicam ente en las propiedades de las oraciones medias
con se, si bien harem os referencia también a las oraciones incoativas (o inacusativas,
véase nuestro capítulo 25), por lo que su análisis pueda aportar al esclarecimiento
de las propiedades de las oraciones con se.

C U A D R O 1: LAS O RA CIO N ES MEDIAS

O r a c i o n e s m e d i a s e n s e .·
Medias-pasivas: Esta camisa se lava muy bien
M edias-impersonales: A estos niños se les asusta fácilmente
O t r a s o r a c io n e s m e d ia s :
Incoativas: El bosque se quemó; Tú te quemaste, etc.
E l peno se asustó; Vosotros os asustasteis, etc.
Reflexivas: L os niños se lavan; Nosotros nos lavamos, etc.
Pseudo-reflexivas: Juan se desmayó; Yo me desmayé, etc.

En resumen, en este apartado hemos querido m ostrar lo complejo de la relación


forma-significado con referencia a las oraciones con se que tradicionalm ente se han
denom inado pasivas, medias e impersonales. Oraciones como Se pasaron los trabajos
a ordenador son pasivas de acuerdo a criterios sintácticos que relacionan el sujeto
gramatical de una oración pasiva con el objeto de la correspondiente oración activa:
p. ej. Sandra pasó los trabajos a ordenador. Estas oraciones difieren de las llamadas
impersonales como Se agredió a una periodista, cuyas características formales se ase­
m ejan a las de las oraciones activas. Semánticamente, la interpretación de estas
oraciones es muy similar, como veremos en el § 26.1.2. En cuanto a las oraciones
medias, el uso de este térm ino en sentido amplio cubre una serie de oraciones con
distintas características formales y semánticas pero que se caracterizan por la pre­
sencia de un pronom bre de prim era, segunda o tercera persona y por tener sujetos
‘afectados’. Nos centram os aquí únicamente en aquellas oraciones medias directa­
m ente em parentadas con las oraciones pasivas e impersonales: las oraciones medias
con se, entre las que distinguimos oraciones medias-pasivas y oraciones medias-im­
personales (véase Cuadro 1).

26.1.2. Cuestiones semánticas y pragmáticas relacionadas con la indeterminación


del sujeto

Al referirse a la interpretación de oraciones con se como las que hemos distin­


guido en el apartado anterior, las gramáticas tradicionales hacen hincapié en la
indeterm inación del sujeto nocional con expresiones como: ‘sujeto inespecífico’, ‘au­
sente’, ‘que no interesa m encionar’, ‘que se sobreentiende’, etc. En relación a la
caracterización de ese sujeto ‘implícito’, se observa (i) una ausencia de sistemati­
zación a la hora de determ inar el grado de presencia/ausencia del sujeto nocional,
(ii) no se distingue entre distintos ‘tipos’ de sujetos ausentes: genéricos (o univer­
sales) e inespecíficos (o existenciales), y sobre todo, (iii) se aprecia una confusión
entre criterios puram ente semánticos, de la oración, y criterios pragmáticos (del
contexto lingüístico o extralingüístico) que influyen en la interpretación de las dis­
tintas oraciones con se. Centram os nuestra atención en estos tres aspectos, que son
esenciales para la caracterización del sujeto implícito en las oraciones con se.
1643 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se 26.1.2.2

26.1.2.1. E l grado de presencia!ausencia del sujeto implícito

Las oraciones de (9) tienen en común que no se m enciona el agente (o la


causa) de la acción verbal, al contrario de lo que ocurre en las oraciones activas
como, por ejemplo, Un pirómano quemó el bosque y Un cigairillo m al apagado quemó
el bosque, pero se observan distintos grados de la presencia sentida del sujeto im­
plícito:

(9) a. Se quemó el bosque. incoativa


b. En épocas de sequía, los bosques se queman
fácilmente. media
c. Se quemó el bosque para acabar con la plaga
de orugas. pasiva
d. En los tiempos de la inquisición se quemaba a los
herejes. impersonal

El grado de ausencia/presencia del sujeto implícito está directamente relacio­


nado con la semántica del predicado. La oración de (9a) es una oración incoativa:
describe un proceso [—> § 46.3.2.5 y 46.3.2.8] para el que es irrelevante la mención
del agente o causa, ya que se percibe como algo desencadenado de forma espon­
tánea (véase el capítulo 25). La oración de (9b) es una oración media con se: des­
cribe un estado [—> §§ 46.3.2.1 y 46.3.2.8] para el que es necesaria la intervención
de una causa o agente (no se concibe como algo espontáneo, i.e. el agente o causa
no se suprime), pero esta intervención es mínima en el sentido de que lo que fa­
vorece el estado descrito es una propiedad inherente de los bosques (p. ej. su se­
quedad) y no la acción material de un agente o causa. Las oraciones de (9c) y (9d)
(pasiva con se e impersonal con se, respectivamente) describen una acción o activi­
dad [—> §§ 46.3.2.5 y 46.3.2.8] que implica necesaria y obligatoriamente la inter­
vención de un agente con intencionalidad, que no se menciona porque interesa sólo
destacar la acción verbal, y no porque su intervención sea irrelevante (como en (9a))
o mínima (como en (9b)). Al igual que no observamos diferencias de interpretación
(activa vs. pasiva) entre oraciones como (9c) y (9d) (véase el § 26.1.1.2), no observamos
tampoco diferencias entre estas dos oraciones en cuanto al grado de presencia / ausencia
del agente (diferencias que, sin embargo, aprecian los que asocian a las impersonales
con se con una interpretación activa, lo que conlleva una presencia del agente más
sentida en las oraciones impersonales con se que en las oraciones pasivas con se).
Se percibe, pues, una gradación en cuanto a la presencia sentida del agente (o
causa) en la acción verbal. Esta presencia es nula en el caso de las oraciones in­
coativas, que denotan procesos, mínima en el caso de las oraciones medias, que
denotan estados, y totalm ente necesaria y obligatoria en el caso de las oraciones
pasivas e impersonales, que denotan actividad o acción. Vamos ahora a centrarnos
en la interpretación del sujeto omitido en estas últimas.

26.1.2.2. Sujetos inespecíflcos y sujetos genéricos

La interpretación del sujeto implícito en construcciones impersonales y pasivas


con se se ha relacionado a m enudo con el aspecto sintáctico [—» §§ 44.4, 48.1.2 y
26 .1.2.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1644

Cap. 46] (perfectivo o imperfectivo) de la construcción con s e .9 En oraciones con


aspecto verbal perfectivo, una interpretación frecuente del sujeto nocional de una
oración con se es la de sujeto inespecífico no genérico [—>- §§ 12.3.2 y 12.3.3] (‘al­
guien’, ‘cierta gente’, etc.). Este es el caso de la oración pasiva de (9c) Se quemó el
bosque para acabar con la plaga de orugas y tam bién de oraciones impersonales como
Ya se ha avisado a los bomberos, que tiene la misma interpretación. La noción de
sujeto inespecífico es paralela a la noción de lectura existencial de las oraciones con
se con aspecto verbal perfectivo (si bien, también es posible la lectura genérica o
universal en oraciones con aspecto perfectivo, como veremos). E n térm inos muy
generales, una oración tiene una interpretación existencial cuando existe por lo m e­
nos un individuo que satisface el enunciado de la oración; es decir, para que sean
verdaderos los enunciados de las oraciones Se quemó el bosque para acabar con la
plaga de orugas (9c) y la oración impersonal Ya se ha avisado a los bomberos basta
con que exista un individuo que haya llevado a cabo la acción expresada por el
verbo («existe una persona X tal que esa persona X ha realizado la acción Y»), D e
este modo una oración con interpretación existencial puede ir seguida de una ora­
ción en la que se especifique el individuo que satisface la descripción:

(10) a. Se quemó el bosque para acabar con la plaga de orugas. Lo que­


m aron los guardas forestales.
b. Ya se ha avisado a los bomberos. Los ha llamado la vecina de abajo.

La lectura existencial puede prevalecer cuando el aspecto verbal es imperfectivo,


pero el contexto imperfectivo suele favorecer una lectura universal en la que el
sujeto se interpreta como genérico («todo el mundo», «la gente», «uno»...), espe­
cialmente si existen en la oración elementos, además del aspecto verbal, que activan
la genericidad [—> § 27.2.2]. 10 En su interpretación universal, la oración En verano
se queman los bosques al menor descuido se interpretaría como «en verano uno (la
gente) quem a los bosques al m enor descuido», y no como «en verano alguien, ciertos
individuos quem an los bosques al m enor descuido». Asimismo, una oración como
Cuando se empieza a ver el hum o se avisa a los bomberos tiene únicamente una
lectura universal; es decir, no puede interpretarse con un agente inespecífico implí­
cito al tratarse de un enunciado de carácter universal genérico cuyo sujeto se podría
parafrasear con uno.

Recuérdese que nos estam os centrando aquí en la interpretación del sujeto en oraciones pasivas
e impersonales, por lo tanto nos estamos refiriendo a la interpretación del sujeto en la oración
pasiva En el verano se queman los bosques al m enor descuido. La locución adverbial al menor descuido
indica que esta oración no se puede interpretar como media, ya que denota que la acción verbal
depende de la intervención de un agente, es decir que no es una cualidad inherente del bosque. Sí
que se podría interpretar, sin embargo, como una oración incoativa siempre y cuando la locución
al m enor descuido no esté relacionada directam ente con la quem a del bosque; la oración indicaría
un proceso que tiene lugar espontáneam ente en verano, y que se desarrolla cuando los responsables

'' E s e s te un te n ia q u e ha rec ib id o c o n s id e ra b le a te n c ió n re c ie n te m e n te d e n tr o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a , s o b re to d o


a raíz del tra b a jo d e C in q u e (1988) p a ra el ita lia n o . P a ra el e sp añ o l, v é a se el tra b a jo d e D e M iguel (1992). A m b o s a u to re s
re la c io n a n la in te rp re ta c ió n del s u je to im p líc ito c o n el a s p e c to v e rb a l, te m a s o b re el q u e v o lv ere m o s e n el § 2 6.4.3.1 y q u e
a b o rd a m o s en d e ta lle en M e n d ik o e tx e a (en p re n sa ).
íu E n tre los a c tiv a d o re s o in d u c to re s d e la g e n e ric id a d e s tá n : v e rb o s m o d ale s, a d v e rb io s y lo cu c io n e s a d v e rb ia le s (so b re
to d o d e c a rá c te r te m p o ra l y lo ca tiv o ), o ra c io n e s c o n d ic io n a le s c o n si y e x p re sio n es c u a n tita tiv a s, tal y c o m o esp ec ific a
H e r n a n z (1988) en su in te re s a n tís im o tra b a jo s o b re las o ra c io n e s a rb itra ria s d e se g u n d a p e rs o n a .
1645 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se_________26 .1.2.2
de que el fuego no se propague se descuidan. E n la oración pasiva, sin em bargo, la locución
adverbial al menor descuido se refiere al agente implícito (todo el m undo, uno, etc.).

Sin embargo, aunque en una prim era aproximación el aspecto verbal parece
estar relacionado con la interpretación del sujeto implícito genérico (universal) o
inespecífico (existencial), del que parecen predicarse las construcciones con se, un
estudio más profundo revela que hay otros factores cuya relación con la interpre­
tación de estas oraciones se puede considerar más directa y que cuestionan el tipo
de paráfrasis que hemos ofrecido hasta ahora en la que la construcción con se se
predica de sujetos como ‘alguien’, ‘cierta gente’, ‘u no’, ‘todo el m undo’, etc. A con­
tinuación, ofrecemos una breve panorám ica de las interpretaciones existenciales y
universales de las construcciones con se. 11
Un hecho frecuentem ente observado en el análisis de oraciones equivalentes a
las construcciones con se del español en lenguas románicas como el italiano, u otras
lenguas como el ruso o el polaco, es que estas oraciones necesitan a menudo para
su total aceptabilidad de la presencia de locuciones adverbiales (#Se trabaja vs. Se
trabaja por placer) o bien, han de aparecer insertas en estructuras complejas, p. ej.
oraciones con sentido condicional (Se está cansado vs. Cuando se está cansado sólo
se quiere dormir). E n este tipo de datos se basa Kañsld (1992) para proponer que
las locuciones adverbiales o las estructuras complejas (y probablem ente lo que en
otros análisis se ha denom inado ‘activadores (o inductores) de la genericidad’, véase
la nota 10) son fundam entales para la interpretación semántica de estas construc­
ciones. Oraciones como Se trabaja y Se está cansado serían, según este autor, anó­
malas desde un punto de vista semántico, y no desde un punto de vista sintáctico,
en el sentido de que no expresan por sí mismas proposiciones a las que se pueda
asignar un valor de verdad en semántica lógica. Se trata de construcciones ‘incom­
pletas’ desde el punto de vista semántico: tienen un predicado, pero no un argu­
mento del que se pueda predicar algo, lo que no ocurre en oraciones equivalentes
con sujetos explícitos como Juan trabaja o El niño está cansado. La presencia de
locuciones adverbiales o el hecho de aparecer insertas en estructuras complejas
‘completa’ de alguna m anera su significado. Veamos ahora qué explicación se le
puede dar a este hecho desde el punto de vista semántico.
Las construcciones con se a las que se refiere Kañski (1992) son construcciones
con predicados mínimos (es decir, con verbos y adjetivos de carácter intransitivo,
que carecen de objeto). Cuando se insertan en estructuras complejas o se añaden
locuciones de tipo adverbial, las construcciones con se pasan a ser el argum ento del
que se predica algo. U na oración como Se trabaja con placer no expresa directa­
mente propiedades de individuos, sino que expresa que la propiedad o actividad que
denota trabajar pertenece al conjunto de propiedades o actividades denotadas por
la locución por placer: es decir, desde un punto de vista semántico, que no sintáctico,
lo denotado por la construcción se trabaja es el argum ento (sujeto semántico) del
que se predica por placer (predicado semántico). Asimismo, la oración Cuando se
está cansado, sólo se quiere dormir expresa que la propiedad denotada por estar
cansado pertenece al conjunto de propiedades o actividades que implican lo expre­

“ A u n q u e la ex p licació n e n e ste a p a rla d o se lim ita a d e s c rib ir las d istin ta s in te rp re ta c io n e s, to d a s e llas son tra s la d a b le s
a u n siste m a d e r e p re s e n ta c ió n lógica e n la q u e la le c tu ra u n iv ersa l re s u lta d e la rela c ió n e n tr e un o p e ra d o r y u n a v a ria b le ,
y la le c tu ra existencial d e Ja p o sic ió n q u e o c u p a ei s u je to d e la o rac ió n c o n se e n eJ p re d ic a d o d e la e s tru c tu ra s e m á n tic a ,
co m o p r o p o n e D ie sin g (1992) e n su an á lisis d e los sin ta g m a s n o m in a le s in d e fin id o s (v éa se M e n d ik o e tx e a 1999, en p re n s a ).
26.1.2.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1646

sado por la oración principal sólo se quiere dormir. L a interpretación universal del
sujeto implícito se deriva del hecho de que la relación semántica entre argumento
y predicado en estas oraciones es una relación de carácter perm anente, y por tanto
atemporal, que se puede predicar de todos los individuos que trabajan, están can­
sados, etc.
Por ello, al igual que ocurre con otros procesos de indeterminación del sujeto en
español, estas oraciones con se (con referencia aspectual imperfectiva y sujeto ge­
nérico) tienen la condición de enunciados generales, aforismos, verdades atempo-
rales (cf. H ernanz 1988), o hacen referencia a acciones estereotipadas, típicos de un
grupo o institución (Aquí se odia a los extranjeros) (véase De Miguel 1992: 158,
donde se cita una comunicación personal de Juan Carlos M oreno). Por ello, apa­
recen con frecuencia en refranes, frases hechas o eslóganes (p. ej. No se es de donde
se nace sino de donde se pace), al igual que las oraciones con uno, oraciones de
tercera persona no-referencial (En Japón viven hacinados) [—>■ § 27.2.2.2], oraciones
de segunda persona no-referencial (Si bebes, no conduzcas) [—> § 27.2.2,1] y ora­
ciones de infinitivo (Querer es poder) [—> §§ 27.2.1 y 36.2.3],12
Kañski (1992) no dice nada sobre cuál debe ser la interpretación semántica de
las construcciones con se con predicados no mínimos (es decir con verbos de carácter
transitivo, sea cual sea el tipo de complementación del verbo). Cabe suponer que
la lectura genérica (universal) de las oraciones con se con predicados no mínimos
se produciría de m anera muy similar a la observada para oraciones con se con
predicados mínimos. Al mismo tiempo, las construcciones con se con verbos tran­
sitivos perm iten, como ya hemos dicho, una lectura existencial, que no se da en
oraciones con predicados mínimos. U na oración como En estas reuniones .se habla
siempre de lo mismo puede tener una interpretación universal, en la que «hablar
siempre de lo mismo» se considera como una propiedad (o actividad) perteneciente
al conjunto de propiedades (o actividades) propias de lo que denota el predicado
semántico en estas reuniones, tal y como hemos visto para los predicados mínimos.
Pero además, tam bién es posible una interpretación existencial, cuyo significado se
puede parafrasear como «siempre se da el caso de que en estas reuniones hay cierta
gente que habla de lo mismo». Al contrario de lo que ocurre en la interpretación
universal, parece que la construcción con se con sujeto existencial no es aquí el
argum ento de proposición semántica, sino que es el predicado de la locución ad­
verbial en estas reuniones, que se interpretaría como el argumento de la predicación;
es decir lo que la oración expresa es una propiedad de «este tipo de reuniones».
Estas dos interpretaciones se dan independientem ente del aspecto sintáctico del
enunciado. Con una oración perfectiva como Ayer en la universidad se habló de
política, la interpretación existencial es muy parecida a la del caso anterior: la cons­
trucción con se se interpreta como el predicado del argumento que expresa la lo­
cución adverbial; «ayer en la universidad hubo cierta gente que habló de política»
(p. ej. hubo una conferencia sobre política). La lectura universal de las oraciones
con aspecto perfectivo (que no predicen los análisis de Cinque (1988) y De Miguel
(1992) para los que el aspecto perfectivo va necesariam ente ligado a la lectura exis­
tencial del sujeto implícito) tiene, sin embargo, un carácter muy distinto a la obser­

12 C in q u e (1988) p a r a el ita lia n o y D e M ig u el (1 9 9 2 ) p a ra el e sp a ñ o l h a n s e ñ a la d o q u e h ay u n a se rie d e v e rb o s q u e


ú n ic a m e n te p u e d e n a p a re c e r e n o ra c io n e s c o n a s p e c to im p e rfe c tiv o (co n le c tu ra u n iv ersa l) y c o n s u je to g e n é ric o . Se tra ta
d e v e rb o s n o ac u sa tiv o s c o m o estar, nacer, crecer, envejecer, llegar, etc. V o lv e re m o s so b re e s ta s re stric c io n e s e n el § 26.4.3.1.
1647 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se 26.1.2.3

vada tanto para oraciones con predicados mínimos como para oraciones con pre­
dicados no mínimos y aspecto imperfectivo (véase el ejemplo anterior). En vez de
expresar la idea de que hablar de política pertenece al conjunto de propiedades o
actividades propias de un lugar como la universidad, lo que esta oración expresa en
su lectura universal es una propiedad o actividad de todos aquellos individuos pre­
sentes ayer en la universidad, que se puede parafrasear como «todos los individuos
presentes en la universidad ayer hablaron de política» (véase Mendikoetxea, en prensa).
La discusión en este apartado se ha limitado a una serie de ejemplos concretos.
Sin embargo, creemos que es posible extenderla al conjunto de las construcciones
con se con algunas adaptaciones. La discusión sobre la interpretación de oraciones
con se con predicados no mínimos se ha basado en la presencia de locuciones ad­
verbiales locativas; cuando estas no aparecen de form a expresa en las construcciones
con se, habría que suponer que aparecen de form a implícita. También, parece ne­
cesario establecer distinciones entre distintos tipos de verbos; es posible que no
todos los verbos intransitivos, ni todos los verbos transitivos, admitan todas las in­
terpretaciones que hemos señalado aquí, como veremos al hablar de las construc­
ciones con se con verbos inacusativos en el §26.4.3.1. En cualquier caso, lo im por­
tante, para concluir, es señalar que la interpretación de las construcciones con se
no es distinta de la interpretación de otras oraciones de las llamadas impersonales
en cuanto que es posible describir esta interpretación en términos de lectura uni­
versal o genérica y lectura existencial o inespecífica del sujeto implícito.

26.1.2.3. Factores pragmáticos en la inteipretación del sujeto implícito

Las oraciones con se designan un grupo de personas que puede incluir tanto al
hablante como al oyente, excluir a uno de los dos, o excluir a ambos, lo que distin­
gue a estas oraciones de otros procesos impersonales cuyo ámbito de referencia es
más restringido. Así por ejemplo, los plurales de tercera persona excluyen tanto al
hablante como al oyente (Han venido a poner en funcionamiento la caldera). Por
otra parte, uno se emplea a m enudo como una variación estilística de la prim era
persona al expresar, por medio de un proceso impersonal, un enunciado general
teñido de la experiencia personal del hablante (Uno se confía, y luego recibe palos
por todas partes). 13 Las oraciones con se son más flexibles (de ahí quizás su uso
abundante en la lengua hablada y escrita), al poderse em plear con un ámbito de
referencia tan amplio.
Es interesante examinar algunos ejemplos en los que las oraciones con se se
emplean en substitución de la prim era persona (con referencia al hablante), o de la
segunda persona (con referencia al oyente). El uso de las oraciones con se en lugar
de yo/nosotros o tú/vosotros (usted/ustedes) no parece deberse aquí a razones del
tipo que generalm ente se aduce para estas oraciones, como: el sujeto no interesa,
se desconoce, etc., sino a cuestiones que vienen dictadas por el contexto extralin-
güístico. Así por ejemplo, en la lengua escrita es frecuente encontrar oraciones como
Como ya se ha dicho anteriormente..., que se refiere únicamente al autor, junto a
expresiones como Recuérdese que..., Véase en el capítulo 5 cjue..., que se refieren al

13 E ste c o n c e p to lo to m a m o s d e K a rd e (1943: 133), y a p a re c e ta m b ié n rec o g id o , j u n to c o n o tra s o b se rv a c io n e s, en


M a rtín Z o r ra q u in o 1979: 269, n o ta 100.
26.1.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1648

lector. E n este caso, se trata de una fórm ula de cortesía y distanciamiento. Igual­
mente, en la lengua hablada oraciones como Se agradece, Se le felicita, Se le perdona
son expresiones en las que el yo/nosotros se oculta detrás del anonimato de un
proceso im personal general, con las que el hablante evita ser demasiado directo. La
referencia de segunda persona aparece con frecuencia en regañinas y críticas que
se revisten de un matiz general, y quedan así más difuminadas: La puerta se cierra
a las once (= «tienes que cerrar la puerta a las once»); N o se empieza a comer antes
de que se sienten todos a la mesa (= «no empieces a comer antes de...»); A q u í no
se frima, ¡No se pisa el cesped!14 U n uso similar se observa en este ejemplo en el
que la oración con se tiene un referente de tercera persona al establecerse la com­
paración: Cuando se juega cansada, sin ilusión, como lo hizo ayer Conchita Martínez...
[De Miguel 1992: 178]; en este ejemplo, como en los de referente de segunda per­
sona, la crítica queda suavizada por el empleo de la oración impersonal que le da
un matiz general.
Cuando dos o más verbos acompañados de se aparecen en una oración compleja
no es inusual que sus sujetos implícitos tengan referentes distintos. Así en Se apro­
baría más en los exámenes si se organizaran las clases de forma distinta, está claro
que el sujeto implícito de la prim era oración con se se refiere al grupo de estu­
diantes, mientras que el de la segunda oración se puede referir al grupo de profe­
sores o a la administración; en E n estos restaurantes de la nueva cocina se come poco
y se cobra mucho los sujetos implícitos de las oraciones coordinadas son tam bién
lógicamente distintos. Esta polarización de agentes se da incluso en construcciones
complejas con se y pasivas perifrásticas, como en el siguiente ejemplo de Fernández
Ram írez (1951: 417): E l esfuerzo que se ejerce en un punto del volumen social no es
transmitido...
De la discusión se desprende que a la hora de determ inar la naturaleza del
sujeto implícito en estas oraciones, entran en juego consideraciones semánticas (su­
jetos inespecíficos en oraciones con lectura existencial y sujetos genéricos en ora­
ciones con lectura universal) y consideraciones pragmáticas (especialmente con res­
pecto a oraciones con se con referencia a prim eras y segundas personas). Ni cabe
decir que lo que hemos ofrecido aquí son brevísimas observaciones sobre la inter­
pretación de las oraciones con se; está aún por hacer un estudio profundo de todas
estas cuestiones semánticas y pragmáticas relacionadas con estas oraciones.

26.1.3. La cuestión formal de la función y el estatus del elem ento se 15

La discusión en torno a la función y estatus de se se ha centrado fundam entalm ente en la


dicotomía pronombre-afijo (o partícula), con especial referencia a las oraciones pasivas e impersonales.
Como afijo o partícula, se se analiza como un ‘m arcador’ o signo de pasividad o im personalidad.
En estudios teóricos recientes, el elem ento se se ha analizado como parte de una conjugación
objetiva del español. Ofrecemos, en prim er lugar, unos apuntes sobre la evolución diacrónica de las

14 P ara usos de se en substitución d e la prim era y segunda persona, véanse Seco 1970: 499 y B ein h au er 1973: 141-143.
15 E l c o n te n id o d e e ste a p a rta d o es n e c e s a ria m e n te d e c a rá c te r m ás téc n ic o q u e los a n te rio re s . E n te n d e m o s q u e u n a
g ra m á tic a d e l e sp a ñ o l h a J e p ro n u n c ia rs e s o b re la n a tu r a le z a ílel e le m e n to se, p a ra lo q u e es n e c e s a rio h a c e r u so d e
c ie rto s c o n c e p to s g ram a tic a le s, si b ien , d a d o el p ro p ó sito d e e sta g ram á tic a en p a rtic u la r, liem o s in te n ta d o e v ita r q u e la
e x p o sición se a ex c esiv a m e n te teó rica . E l le c to r n o in te re s a d o en e ste a s p e c to d el tem a p o d rá sa lla rse e s te a p a rta d o , cu y o
c o n te n id o n o a fe c ta al re s to d el c a p ítu lo . A l m ism o tie m p o , re m itim o s al le c to r c o n in te ré s e n los le m a s te ó ric o s q u e se
s u scitan a la b ib lio g ra fía esp ecífica q u e se m e n c io n a aquí.
1649 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se 26.1.3.2

construcciones con se (§ 26.1.3.1), por la influencia que han tenido a la hora de determ inar el estatus
y la función de se, tem a que abordam os propiam ente en el § 26.1.3.2.

26.1.3.1. Consideraciones diacrónicas

El giro pronom inal < se + v erbo> que caracteriza a las construcciones con se existía ya en
latín para expresar nociones de reflexividad, m edia de interés y reciprocidad, pero coinciden todos
los autores en que no adquiere en latín el significado impersonal o pasivo que se observa en las
lenguas románicas. Según algunos autores, la evolución del pronom bre reflexivo latino indicaría un
proceso de ‘gramaticalización’ por el que el pronom bre latino pierde parte de su contenido sem án­
tico original como pronom bre reflexivo de tercera persona, que indica que el sujeto participa de
alguna m anera en la acción que expresa el verbo, y adquiere rasgos similares a los de los afijos
verbales (véanse M onge 1955 y Bobes 1974).
Al parecer, las prim eras construcciones con se que señalan la indeterm inación del sujeto en
español (dejando de lado a las medias, de m om ento) son las que hemos llamado pasivas con se,
que según Lapesa 19819: § 57.3 estaban ya en curso en el siglo x y perm anecieron prácticam ente
invariables hasta el Siglo de O ro (Lapesa 1981’: §97.4) (L o s vinos que en esta ciudad se venden
[Lazarillo]; Cautiváronse quasi dos m il personas [H urtado de Mendoza]). La construcción, original­
m ente pasiva, fue adquiriendo un valor impersonal, favorecido por la omisión del agente, y se
propaga a verbos intransitivos (Sin am or ciego | con quién acá se m uere y se sospira [Garcilaso];
Vívese con trabajo [Diego de Hermosilla]). Al mismo tiem po, si el sujeto de la oración pasiva tenía
como referente una pluralidad de personas surgía la am bigüedad entre la interpretación pasiva y la
reflexiva/refleja (Se pueden ym itar los santos [Santa Teresa]). Según Lapesa (19819: § 97.4) para
evitar dicha ambigüedad y en consonancia con la creciente asociación del elem ento se con el sentido
impersonal, el sujeto paciente pasa a ser objeto directo (introducido por a), como en oraciones
activas, y se se convierte en índice de impersonalidad (Si a la reina se prende, todo es perdido [Pérez
de Hita]), com pletando así el paradigm a de las oraciones con se.
El estudio diacrónico revela que el reflexivo latino, que ya en latín se utiliza tam bién como
signo de participación del sujeto en la acción (es decir, con valor m edio), habría adquirido un valor
pasivo (como signo de pasividad), primero, y luego un valor im personal (como signo de im perso­
nalidad). En su valor últim o impersonal se asocia el se como signo de sujeto anónim o a elem entos
de la misma naturaleza en otras lenguas, como el francés on, o el alem án m an (véase Fernández
Ram írez 1951: § 85), si bien este elem ento no funciona como sujeto gramatical en español, ni en
otras lenguas románicas.
Q ue se no tiene la función de sujeto equivale a decir que no es un pronom bre personal de
sujeto como yo, tú, etc. Las pruebas sintácticas que se pueden ofrecer son numerosísimas: al con­
trario que estos pronom bres en una oración negativa se aparece entre la negación y el verbo, y no
precediendo a la negación (No se leerán estos libros vs. Yo no leeré estos libros); la posición de se
no vuría dependiendo de si la oración en la que aparece es afirmativa o interrogativa, al contrario
que los pronom bres sujetos que pueden sufrir un proceso de inversión en las oraciones interrogativas
(¿Se leerán los libros? vs. ¿Leerás tú los libros?), etc.

26.1.3.2. Función y estatus de se: ¿afijo o pronom bre?

La descripción diacrónica nos es de utilidad a la hora de plantear una serie de interrogantes


a los que deberá responder el análisis sincrónico. T res son las cuestiones que han ocupado recien­
tem ente a los gramáticos: (i) ¿por qué se produce esa extensión del uso del reflexivo latino a otros
valores?; (ii) ¿a qué categoría gramatical pertenece se? y (iii) ¿es posible un análisis unitario sub­
yacente a todos los ‘valores’ de se? E n realidad, estas tres cuestiones tienen com o único objetivo
determ inar la función y estatus de se [— > § 23.3.2.3]; es decir, la única respuesta posible es la que
dilucide la naturaleza del elem ento se. Así, el objetivo de la prim era cuestión planteada es averiguar
cuáles son las propiedades de un elem ento que teniendo originalm ente valor reflexivo pasa a usarse
en oraciones con valor medio, pasivo e impersonal, desarrollo que se da no sólo en español, sino
26.1.3.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1650

en todas las lenguas rom ánicas en mayor o m enor g ra d o .16 La segunda cuestión plantea directa­
m ente el problem a del estatus gramatical de se; si se no es un pronom bre, como parece ser el
consenso actual entre los gramáticos, ¿qué es? ¿cómo encaja en la gramática? ¿qué significa decir,
en térm inos gramaticales, que se es un ‘signo de pasividad’ o ‘un signo de im personalidad’? En
cuanto a la tercera cuestión, se plantea el problem a de la función o los ‘valores’ del se. La respuesta
a esta pregunta dependerá de lo que hayamos contestado a las dos anteriores: la extensión de los
valores de se y su estatus en la gram ática.17
Em pecem os por la afirm ación de que se no es un pronom bre, o por lo menos no es un pro­
nom bre en el sentido clásico, es decir un elem ento que ‘sustituye’ a un nom bre (o, más bien, a un
sintagma nominal). Esta afirmación se encuentra en num erosos autores al referirse a las oraciones
pasivas con se (Se construyeron las casas) y en esa línea se encuentra tam bién la R A E (1973), que
evita cualquier denom inación de este elem ento y se refiere a estas construcciones como ‘pasivas
con se’ o ‘pasivas reflejas’. E ntre los autores que se refieren al elem ento se como un pronom bre,
el uso del térm ino ‘pronom bre’ (o construcción ‘pronom inal’) suele ir acom pañado de ciertas ma-
tizaciones que apuntan al hecho de que este elem ento es un pronom bre que se ha convertido en
signo de pasiva (Lázaro C arreter 1964, Gili Gaya 1943).18
El térm ino ‘pasiva refleja’ que utiliza el Esbozo y siguen muchos autores (p. ej. Gili Gaya) para
referirse a esta construcción es, a nuestro juicio, inadecuado, especialm ente cuando se trata de
negar la categoría de pronom bre al elem ento se. Se utiliza ‘pasiva refleja’ para distinguirla de la
‘pasiva perifrástica’. El adjetivo ‘refleja’ se refiere en este uso claram ente a la ‘form a’ de la cons­
trucción, y no a su significado: es decir se trata de construcciones pasivas que cuentan con un
‘pronom bre reflexivo’, al contrario que lo que se quiere comunicar al evitar el térm ino pronom bre
al referirse a se. Com o verem os a continuación, que el elem ento se aparezca en oraciones reflexivas
no quiere decir que se sea un ‘pronombre reflexivo’, es decir, un pronombre con significado reflexi­
vo, como pueden ser las expresiones pronom inales sí mismo, m í misma, etc. (véase la nota 21)
[ - * § 23.3.1],
A m edida que intentam os extender el análisis no-pronom inal de se a otras construcciones,
adem ás de las pasivas, que contienen este elem ento vamos observando que el consenso desaparece.
El mismo Esbozo, que elude el térm ino pronom bre para referirse a se en oraciones pasivas, afirm a
que este pronom bre «es de uso general con valor de sujeto indeterm inado en oraciones como: Pot­
estas asperezas se camina \ de la inmortalidad al alto asiento (Garcilaso, Elegía /); Vívese con trabajo;
Se vive tranquilo; Se duenne m al allí; A q u í se canta y se baila; Se tratará de un asunto importante»
[Esbozo: § 3.5.6 d)¡. Es decir, según esto, el se de las oraciones impersonales es un pronom bre con
valor de sujeto indeterm inado (signo de impersonalidad), como el alem án man o el francés on.
E l problem a es aún m ás complejo cuando nos referim os a otras construcciones con se en las
que este elem ento alterna con me, te, os y tíos: por ejem plo en construcciones incoativas (El bosque
se quema/(Yo) m e quemo) [— > § 25.2], con verbos de los llamados pronom inales en oraciones
pseudo-reflexivas (Te vas; Se asustaron; Os desmayasteis) [— > § 23.3.2.2] y, por supuesto, en ora­
ciones reflexivas o recíprocas (Se lavan; Os laváis; Nos odiamos) [— > § 23.3.2.1]. ¿Es posible afirm ar
que en estas oraciones se tam poco es un pronom bre? En caso de que la respuesta sea negativa,
¿hemos de distinguir distintos tipos de se dependiendo de la interpretación de las oraciones en las
que aparece este elem ento? Esta parece ser la postura generalizada: distinguir un se que alterna
con me, te, os y nos en construcciones reflejas o pseudo-reflejas como las anteriores y un se que es
signo de pasividad o impersonalidad en oraciones pasivas e impersonales (y medias, como subclase
de las a n te rio re s).19

S e o b se rv a tam b ié n un p ro c e s o sim ila r en las lla m ad a s len g u a s in d o e u ro p e a s o rie n ta le s c o m o el ru so y el p o lac o ,


e n las q u e a p a re c e u n m ism o e le m e n to en o ra c io n e s reflex iv as c im p e rso n a le s.
17 C o m o se ñ a la m o s en la n o ta 14, es difícil a b o rd a r e sta s c u e stio n e s sin h a c e r u so d e p la n te a m ie n to s te ó ric o s m uy
d e fin id o s cuya a d o p c ió n a q u í n o s a le ja ría d e los o b jetiv o s d e l p r e s e n te tra b a jo . D e sd e u n c rite rio p u r a m e n te d e scrip tiv o ,
las s ig u ie n te s o b se rv a c io n e s p o d ría n p a re c e r s u p e rfic ia le s e in ju stific a d a s, p o r lo q u e u rg im o s al le c to r in te re s a d o a d irig irse
a lo s tra b a jo s te ó ric o s q u e c itam os.
18 H ay, sin e m b a rg o , a u to re s a c tu a le s q u e sig u en e m p le a n d o el té rm in o ‘p ro n o m b re reflex iv o ’ p a ra re fe rirs e al e le ­
m e n to q u e a p a re c e e n e s ta s o ra c io n e s, p. ej. P é re z -R io ja (1 9 7 Γ : § 3.7.2), R . S e c o (1 9 7 Γ : 128). A la rc o s (1970: 164) ta m b ié n
p a re c e e s ta r e n la m ism a lín e a c u a n d o d ice q u e el v a lo r reflex iv o d e se se m a n tie n e e n o rac io n e s d e l tip o q u e h e m o s
d e n o m in a d o pasivas c on se. L a m ism a id e a se o b se rv a e n tr e los a u to re s q u e se re fie re n a e sta s c o n s tru c c io n e s c o rn o
‘p ro n o m in a le s ’ (p. ej. S e c o (1972: 103)).
19 E s ta e s la p o s tu r a tra d ic io n a l, q u e se e n c u e n tra ta m b ié n e n tra b a jo s m ás re c ie n te s (v éa n se , p o r e je m p lo , A la rc o s
1970, S c h ro te n 1972, B o b e s 1974, O te r o 1986).
1651 Definición y clasificación de las distintas construcciones con se _____ 26.1.3.2
Trabajos teóricos de publicación muy reciente, sin embargo, han tratado de encontrar el sustrato
común a los distintos usos del elem ento s e . 20 Según esto, el se que aparece en oraciones medias,
pasivas e impersonales es el mismo se que alterna con me, te, nos y os en oraciones como las de
arriba y analizar se como un elemento no-pronominal nos lleva a extender el mismo análisis a ele­
mentos como me, te, os y n o s . 21 El elemento se se analizaría, en línea con consideraciones recientes,
como un afijo verbal de persona que expresa una concordancia objetiva, al igual que me, te, etc. (o
subjetiva, como verem os en (13)).22 E n cuanto a su función este elem ento no es un elemento ‘pasi-
vizante’, ni ‘impersonalizante’ y sólo se podría considerar como ‘signo de pasividad’ o ‘signo de im­
personalidad’ en cuanto que aparece en oraciones que se clasifican como pasivas o impersonales.
Es posible establecer una correspondencia entre las oraciones con se y oraciones transitivas
equivalentes con sujetos explícitos. Veamos, prim ero, aquellas en las que este elem ento alterna con
afijos de prim era y segunda persona ejemplificadas en (11') (reflexivas e incoativas):

(11) a. El abuelo lava al niño. a'. El niño se lava.


b. La vecina asustó al perro. b '. El perro se asustó.
c. L)n píróm ano quemó el bosque. c'. El bosque se quemó.

Lo que se indica en los ejemplos de (11') es una concordancia con el objeto ‘nocional’ (lógico
o sem ántico) de la acción verbal: es decir, lo que nos indica la presencia de se es que el sujeto
gramatical es el objeto nocional del v e rb o .ay24 Lo mismo podríam os decir para las oraciones medias
(12a) y pasivas con se ( 12b), en las que, sin embargo, no se da la alternancia de la que hablamos
con afijos de prim era y segunda persona debido a que el sujeto es siempre de tercera persona:

(12) a. Cualquiera lava bien esta camisa. a'. E sta camisa se lava bien.
b. Los soldados lavaron las camisas. b'. Se lavaron las camisas.

Tam bién en estas oraciones, el sujeto gramatical es elobjeto nocional del verbo, y sólo en ese
sentido se puede entender se como un ‘signo de pasividad’ (en las oraciones pasivas com o Las
cam isas fueron lavadas el sujeto gramatical es tam bién el objeto nocional del verbo). El hecho de
que las oraciones de (12) no puedan interpretarse como reflexivas (o pseudo-reflexivas) podría
deberse a un hecho tan simple como que el sintagma nominal es un sintagm a de cosa (por lo tanto,
no puede ser ‘agente’ y ‘paciente’ a la v e z).25
Se podría decir, basándonos en las alternancias de (11) y (12) entre oraciones transitivas y
oraciones no transitivas, que se es un elem ento ‘intransitivizante’, o una marca de que un verbo
transitivo aparece en una oración intransitiva. E sta propuesta, que no es del todo incompatible con
lo que hemos dicho aquí, tendría que determ inar exactam ente la relación entre la función de se
como elem ento intransitivizante y la categoría a la que pertenece (su naturaleza o estatus). Se
plantea tam bién el problem a de cuál es la función de se en oraciones ya intransitivas, con verbos
como desmayarse, irse, morirse, en las que este elem ento no puede ser ‘intransitivizante’, problem a

2" D c n lro d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a , h a h a b id o v a rio s tra b a jo s ‘u n ific a d o rc s ’ d e los usos d e si e n italian o , e n tr e los
q u e cita m o s los d e M a n zin i (1986) y C in q u e (1988). H ay u n tra b a jo re c ie n te e n la m is m a lín e a s o b re se en p o r tu g u é s de
R a p o s o y U ria g e re k a (1994). P a ra el e s p a ñ o l, cita m o s n u e s tro p ro p io tra b a jo (M e n d ik o e tx e a 1994).
21 E s to e q u iv a le a d e c ir q u e me, te, nos. os y se n o son p ro n o m b re s reflexivos. N ó te s e q u e lo s únicos e le m e n to s
reflexivos p ro p ia m e n te p ro n o m in a le s e n e sp a ñ o l so n los sin ta g m a s n o m in a le s con p ro n o m b re s p e rs o n a le s a c o m p a ñ a d o s del
ad je tiv o m ism o : m í m ism a, tú m ism o, etc.
22 E s ta a firm a c ió n se e n c u a d ra ría d e n tro d e u n c o n te x to q u e p o stu la la ex iste n cia d e u n a ‘c o n ju g a c ió n o b je tiv a ’ en
esp añ o l, c o n s id e ra n d o los p ro n o m b re s clítico s m e, te, se, e tc ., c o m o afijos v e rb a le s (v éase, p o r e je m p lo , L ló re n te y M o n d é ja r
1974). N o so tro s h e m o s d e fe n d id o e s ta id ea d e n tr o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a , e x c lu y e n d o a los lla m a d o s p ro n o m b re s de
te rc e ra p e rs o n a le(s), la (s) y lo (s) (M e n d ik o e tx e a 1994).
11 N o s r e c u e rd a e s to a la d e fin ició n d e voz m ed ia d e B en v e n iste (1966: 168-175) e n q u e el s u je to es ‘in te r io r ’ a la
acció n v e rb a l, d e fin ició n q u e inclu iría , p o r lo ta n to , a las o ra c io n e s d e (11).
24 F u e r a d e e s ta c a ra c te riz a c ió n q u e d a ría n a q u e lla s o ra c io n e s en las q u e se c o e x iste con un o b je to g ram a tic a l co m o
E l n iñ o se lavó las m a n o s |— > § 23.3.2.1] y Ju a n se bebió la botella [— > § 46.2.3], d e las q u e n o n o s o c u p a m o s e n este
ca p ítu lo . D e b o e s ta o b se rv a c ió n a E le n a d e M ig u el.
25 E n ita lia n o , q u e p e rm ite o ra c io n e s p a siv a s c o n si c o n s u je to s d e p e rs o n a , u n a o ra c ió n c o m o S i vedono i b a m b in i
(«se v en los n iñ o s» ) es am b ig u a e n tr e u n a in te rp re ta c ió n reflex iv a o re c íp ro c a y u n a in te rp re ta c ió n d e pasiva c o n si.
26 .1.4 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1652

tam bién presente en el análisis del elem ento se como un afijo de concordancia con el objeto
nocional. Para resolverlo hay que desligar la noción de objeto nocional de la función gram ati­
cal de objeto de un verbo transitivo; el sujeto de verbos como desmayarse, etc., se consideraría como
el objeto nocional de estos verbos (es decir, se trataría de un verbo de los llamados inacusativos
[—^ § 25.1]), aunque estos verbos no alternen su uso intransitivo con un uso transitivo.
Nos queda por determ inar cuál es la función de se como afijo de concordancia de persona en
oraciones de las llam adas impersonales, que se pueden construir con verbos transitivos (13), o con
verbos intransitivos (Se trabaja duro: Se llora por nada).

(13) a. Los políticos critican a los jueces. a'. Se critica a los jueces,
b. La gente trabaja duro. b '. Se trabaja duro.

Vem os en (13a) que el objeto nocional de la oración impersonal es tam bién su objeto gra­
matical, al igual que en la correspondiente oración no impersonal (13a'), por lo tanto la función
de se como afijo no puede ser la misma que la que hemos postulado para los ejemplos anteriores
como un elem ento que indica que el sujeto gramatical es el objeto nocional del verbo. Lo mismo
ocurre en (13b), puesto que este verbo carece de objeto nocional. Estas son las oraciones de las
que se ha dicho que se es un ‘signo de im personalidad’. Esto quiere decir que se es un afijo verbal
de concordancia de tercera persona no-referencial cuando aparece como parte de la conjugación
‘subjetiva’, y no ‘objetiva’ como en los casos anteriores, de ahí que, a m enudo, se haya atribuido a
se la función de sujeto. El estatus de se es el mismo en todas las construcciones: afijo verbal; su
función varía dependiendo de si es p arte de la conjugación objetiva (reflexivas, incoativas, pasivas
con se, etc.) o de la conjugación subjetiva (impersonales con s í ) .
La aparición de las distintas oraciones con se en la lengua parece deberse a un proceso de
gramaticalización de los reflexivos latinos (véase, por ejemplo, Monge 1955), Es decir, elem entos
pronom inales independientes del latín, con sus propiedades morfológicas, sintácticas y semánticas
propias, se convierten en las lenguas rom ánicas en elem entos gramaticales dependientes, como afijos
verbales que pasan a form ar parte de la conjugación. El elem ento se es un afijo verbal que con­
cuerda con el objeto (como me, te, etc.) o un afijo de concordancia subjetiva en oraciones como
las de (13) que carecen de sujeto gramatical explícito. Este análisis no distingue, por ejemplo, un
se pronom inal reflexivo de un se afijo impersonal o pasivo, de ahí que las distintas interpretaciones
de las oraciones en las que aparece se no estén relacionadas con la función (o el valor) de este
elem ento, ni con su naturaleza, que siempre es la m ism a.26

26.1.4. Conclusiones

Tres han sido las cuestiones de las que nos hemos ocupado en los distintos
apartados de esta sección introductoria en relación a las oraciones con se: la voz, la
interpretación del sujeto y la naturaleza y función del elemento se. En el tratam iento
de estas cuestiones, hemos puesto especial cuidado en dejar claros los criterios que
hemos usado en cada caso, tratando así de evitar en lo posible confusiones y m a­
lentendidos, que abundan en muchos análisis de estas construcciones, y que se de­
ben, en parte, a la dificultad de hacer encajar estas oraciones dentro del paradigma
oracional (quizás por tratarse de un ‘terreno movedizo’ de la sintaxis del español).
La cuestión de la voz o diátesis, de la que nos hemos ocupado en el § 26.1.1
es fundam ental para una clasificación y definición de las oraciones con se en español
(y en las lenguas románicas en general). Al hablar de la diátesis, hay que referirse
necesariam ente a nociones semánticas y formales, que m uestran relaciones comple-

2<> C o in c id e n u e s tra a p ro x im ac ió n , e n p a rte , c o n la d e a q u e llo s q u e c o n s id e ra n q u e se es un m o rfe m a , c o m o la d e


B o b c s (1974). E l m ism o té rm in o es e m p le a d o p o r M o n g e (1 955) y R o c a P o n s (19805: § 6.8.2.4) p a ra los u so s no reflexivos
(v éase ta m b ié n B a b c o c k (1970), q u e se e x p re sa en té rm in o s p a re c id o s).
1653 Construcciones medias con se 26.2

jas. Las oraciones pasivas con se (Finalmente se constniyeron las casas) son oraciones
pasivas sintácticamente (aunque no morfológicamente); las oraciones impersonales
con se (Se expulsó a los alborotadores; A q u í se trabaja demasiado) son oraciones
activas sintáctica y morfológicamente; la s.oraciones medias con se son una subclase
de las anteriores: medias-pasivas (Este libro se vende fácilmente) y medias-imperso-
nales (A estos niños se les asusta fácilmente). En cuanto al significado, no se observan
diferencias entre las pasivas y las impersonales (que se interpretan como oraciones
con sujeto implícito o indeterm inado), pero sí que hay diferencias entre éstas y las
oraciones medias, que vienen dadas por la interpretación del sujeto como ‘afectado’
y del que se predica una cualidad inherente.
La interpretación del sujeto nocional implícito de las oraciones con se (§ 26.1.2),
nos ha llevado a distinguir consideraciones semánticas y pragmáticas. Se ha estable­
cido una gradación que va desde la ausencia de sujeto agente o causa en las ora­
ciones incoativas, a una presencia mínima en las oraciones medias y mucho mayor
en las oraciones impersonales y pasivas. En relación a estas últimas, hemos distin­
guido entre sujetos inespecíficos y sujetos genéricos. Desde un punto de vista prag­
mático, se ha pretendido m ostrar que la no mención del sujeto en las oraciones
pasivas e impersonales con se no siempre obedece a razones como ‘el sujeto no
interesa’, ‘es desconocido’, etc.
En cuanto al problem a de la naturaleza y función del elemento se (§26.1.3),
hemos ofrecido un análisis unitario, sin distinguir en el español actual un uso de se
como pronom bre (en oraciones reflexivas, por ejemplo) de un uso de se como par­
tícula o morfema verbal. Al analizar el elem ento se como un afijo de concordancia,
no distinguimos un se ‘reflexivo’, de un se ‘im personal’, etc.; este elemento, como
morfema verbal, carece de contenido léxico y la interpretación de las oraciones en
las que aparece es independiente, por lo tanto, de la presencia de se. Si le atribuimos
a este elem ento ‘valores’ o ‘contenidos’ nos vemos forzados a distinguir distintos se,
lo que convertiría a este elem ento en algo peculiar no sólo dentro de la gramática
del español sino de todas las lenguas románicas y lenguas que m uestran procesos
similares. Con este análisis pretendem os integrar al elem ento se (y las oraciones en
las que aparece) dentro del sistema gramatical del español, evitando así los proble­
mas que plantea un elemento que es a la vez ‘signo de im personalidad’, ‘signo de
pasividad’, ‘signo de reflexividad’, etc.

26.2. Construcciones medias con se

Para poder postular la existencia de la voz media en español es necesario dis­


tinguir, junto con unas características de significación, unos rasgos morfológicos y/o
sintácticos propios. Como señalábamos en el apartado introductorio (§26.1.1), la
voz media sirve de expresión a una acción o proceso verbal que ‘afecta’ al sujeto
gramatical, que, con verbos transitivos, se corresponde con el objeto nocional (se­
mántico) del verbo. En las lenguas románicas, incluyendo el español, que carecen
de elementos flexivos propios para expresar el significado medio, la voz media se
caracteriza por la presencia de lo que hemos considerado como afijos verbales de
persona: en español, me, te, nos, os, se (véase el § 26.1.3.2), elementos a los que las
gramáticas denom inan pronominales.
26.2.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1654

De acuerdo con esta definición general, cabe encuadrar, como decíamos en el


§ 26.1.1.3, dentro de un análisis de la voz media en español, oraciones reflexivas (El
niño se lava), pseudo-reflexivas (El hombre se desmayó), incoativas que denotan un
cambio físico de estado o de posición (La puerta se abrió; La mujer se acercó) o
un cambio psíquico (El público se aburrió) y las oraciones de carácter genérico que
denotan una propiedad inherente del sujeto (Las camisas de algodón se lavan fácil­
mente). D e todas estas, nos centramos aquí en las últimas, a las que hemos llamado
‘oraciones medias con se’ (véase el Cuadro 1), por ser las que propiam ente se cons­
truyen con se (las otras oraciones citadas anteriorm ente aparecen tam bién con m or­
femas de prim era y segunda persona), y por estar estrecham ente em parentadas con
las oraciones pasivas e impersonales con se, de las que consideramos que este tipo
de oraciones medias son una subclase.
Por su significado, y por tener unas características formales propias que esta
sección hace explícitas, preferim os tratar las oraciones medias-pasivas como Las ca­
misas de algodón se lavan fácilmente independientem ente de oraciones pasivas como
Ayer se lavaron todas las camisas. Por la misma razón, las oraciones m edias-im per­
sonales como A los niños se les asusta fácilmente se tratarán independientem ente de
oraciones impersonales como Se asustó a los niños. No es frecuente encontrar en
las gramáticas tradicionales, que generalm ente adoptan una definición amplia de la
voz media, referencias a este tipo de oraciones como construcciones que forman
una clase propia. En prim er lugar (§ 26.2.1), distinguimos las oraciones medias
(-pasivas) de las pasivas, centrándonos principalm ente en el tipo de verbos que pue­
den aparecer en las oraciones medias, cuestión directam ente relacionada con las
características del sujeto nocional implícito (agente, experimentante, etc.). En el
§ 26.2.2, nos centramos en las características formales y semánticas del objeto no­
cional (que es sujeto gramatical de las oraciones medias-pasivas y objeto gramatical
de las oraciones medias-impersonales). Por último, en el § 26.2.3, abordamos el tema
de las características aspectuales de las oraciones medias, cuestión esta última que
contrapone las oraciones medias a las oraciones incoativas.27

26.2.1. El sujeto nocional de las oraciones medias: medias-pasivas vx pasivas

26.2.1.1. Los verbos que aparecen en oraciones medias

Como hemos visto, las oraciones medias-pasivas, pasivas e incoativas tienen en


común que el sujeto gramatical es el objeto nocional del verbo. Un mismo verbo
puede aparecer en los tres tipos de construcciones, como mostramos en el § 26.1.2.1
(ejemplos de (9)) con el verbo quemar en oraciones incoativas (El bosque se quemó),

21 El estudio com parativo de las oraciones m edias y las oraciones incoativas es habitual en el análisis d e las o raciones m edias
en lenguas com o el ingles y ha sido m uy útil a la h o ra d e caracterizar las p ro p ied ad es universales d e las oracio n es m edias. H a
sid o la g ra m á tic a g e n e ra tiv a la q u e h a lla m a d o la a te n c ió n s o b re u n a s e rie d e c o n stru c c io n e s q u e se p u e d e n c a ra c te riz a r
c o m o m e d ia s e n inglés, c o m o p o r e je m p lo W ho lem ea l bread c u ts easily (en e sp a ñ o l E l p a n integral se corta fá cilm en te).
E sta s o ra c io n e s m u e s tra n c a ra c te rístic a s q u e las d istin g u e n d e las o ra c io n e s in co a tiv a s c o m o T he w in d o w o p e n e d (en e sp a ñ o l
L a ventana se abrió), te n ie n d o en c o m ú n el q u e a m b a s e s té n re la c io n a d a s c o n o ra c io n e s tra n sitiv as c o rre s p o n d ie n te s ai
igual q u e e n e sp añ o l. E n tre los e s tu d io s m ás significativos so b re la voz m e d ia en inglés c a b e d e s ta c a r el m u y c ita d o tra b a jo
d e K e y se r y R o e p e r (1984), y o tro s m ás re c ie n te s c o m o H a le y K ey ser 1986, R o b e rts 1986 y F a g a n 1992. T o d o s e s to s
tra b a jo s se ñ a la n alg u n a s d ife re n c ia s im p o rta n te s e n c u a n to a la c o n stru c ció n m e d ia e n las len g u a s ro m á n ic a s y e n ingles,
d ife re n c ia s a las q u e n o s refe rire m o s sie m p re y c u a n d o se an re le v a n te s p a ra el e sc la re c im ie n to d e las c u e stio n e s q u e
p la n te a m o s.
1655 Construcciones medias con se 26.2 .1.1

medias-pasivas (En verano los bosques se queman fácilmente) y pasivas (Se quemaron
los bosques para acabar con la plaga). Existe una tuerte correspondencia entre verbos
que aparecen en construcciones medias-pasivas y los que aparecen en construcciones
pasivas con se (excepto para una serie de verbos que mencionamos en el § 26.2.1.2
(véanse los ejemplos de (16)). Son muchos los verbos que pueden aparecer en ora­
ciones de pasiva con se y en oraciones medias, pero no en oraciones incoativas. Se
trata de verbos que expresan eventos que se clasifican como ‘realizaciones’ (eventos
durativos y delimitados [—^ § 46.3.2.5]), como los que aparecen listados en (14i) y
su com portam iento es idéntico al de verbos como construir en los ejemplos de
(14ii):28

(14) i. construir, comprar, vender, lavar, pintar, leer, limpiar, comer, etc.
ii. a. El año pasado se construyó un puente sobre el río Guadalix.
b. Las casas prefabricadas se construyen con mucha rapidez.
c. #E1 puente se construyó (por sí solo).

La semántica del verbo construir, al igual que los verbos de (14i), exige que
entre sus argumentos se encuentre un agente, que en oraciones activas se realiza
como sujeto, y que queda implícito en oraciones pasivas y medias como las de (14iia,
b). Por eso, no es posible que este verbo aparezca en una oración incoativa, cuya
característica principal, desde el punto de vista nocional o semántico, es que el verbo
denota un cambio físico o psíquico que se entiende como algo espontáneo, sin la
intervención de un agente o una causa. En la oración de (14c) E l puente se construyó,
la acción del verbo no puede denotar un proceso que surge de forma espontánea,
con una causa sin especificar, y que afecta al sujeto el puente (interpretación incoa­
tiva); dicha oración sólo se puede interpretar como una oración pasiva con se. Así
pues, la semántica del verbo restringe el tipo de oraciones que aparecen en cons­
trucciones incoativas; no todos los verbos que aparecen en construcciones medias y
pasivas pueden aparecer tam bién en construcciones incoativas (véase el § 26.2.3).

El que exista una fuerte correspondencia entre verbos que aparecen en construcciones medias-
pasivas y en construcciones pasivas (cf. (16), sin embargo) hace que en determ inados contextos no
sea fácil distinguir una lectura de la otra. La diferencia es clara en oraciones como las de (14iia,
b) en las que la oración pasiva (14iia) tiene aspecto perfectivo, al contrario de la oración m edia-
pasiva (14iib), con aspecto imperfectivo, facilitando la lectura genérica (véase el § 26.2.3). C uando
la diferencia aspectual no existe, es decir cuando el verbo de la oración pasiva es también im per­
fectivo, el significado medio y el pasivo a m enudo se confunden. La oración Estos libros no se
venden tiene dos lecturas: (i) una interpretación m edia en la que se predica una propiedad intrínseca
del sujeto estos libros y (ii) una interpretación pasiva en la que el predicado expresa una situación
que afecta al sujeto estos libros. La diferencia se puede hacer explícita m ediante una oración su­
bordinada causal que indique una u otra interpretación, como en los ejemplos de (15):

2S E l te rm in o ‘re a liz a c io n e s ’ es u n a tra d u c c ió n del in g lés a c c o m p lish m e n ts e n la c la sificació n q u e p ro p o n e V e n d lc r


(1967) p a ra las clases a sp e c tu a le s d e los v erb o s. V e n d lc r d istin g u e a d e m á s ‘e s ta d o s ’ (p . ej. saber), y ‘ac tiv id a d e s’ ( c u e n to s
n o d e lim itad o s, p . ej. llorar, sonreír, e tc .), a d e m á s d e ‘lo g ro s’ o ‘c o n s e c u c io n e s ’ (p. ej. llegar, nacer) (v éa n se F e r n á n d e z
L ag u n illa y D c M iguel 1999) [— > § 46.3.2.5], Se tra ta , p o r lo tan to , d e u n a c la sificació n d e v e rb o s c o n re s p e c to a su
a s p e c to ‘léxico’ o aktionsart, q u e es in d e p e n d ie n te , en p rin c ip io , del a s p e c to sin tá c tic o (p erfe ctiv o o im p e rfe c tiv o ) d e la
o rac ió n : i.e. la m a n e ra e n la q u e se c o n c ib e la ac ció n v e rb a l (co m o te rm in a d a o n o ). T a m b ié n es tra d ic io n a l la d istin c ió n
e n tr e v e rb o s s e m á n tic a m e n te im p e rfe c tiv o s (p . ej. saber) y v e rb o s se m á n tic a m e n te p e rfe c tiv o s (p. ej. construir). D e M ig u el
(1992) sigue la clasificación d e V e n d le r p a ra c a ra c te riz a r a s p e c tu a lm e n te al v e rb o en e sp añ o l.
26.2.1.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1656

(15) a. Estos libros no se venden porque son ejemplares gratuitos.


b. Estos libros no se venden porque no están a la vista.

26.2.1.2. La naturaleza del sujeto nocional implícito en oraciones medias-pasivas

Semánticamente, pasivas y medias-pasivas tienen sujetos implícitos, pero en las


oraciones medias-pasivas, al contrario que las pasivas, el sujeto no sólo no se es­
pecifica sino que no resulta ‘especificable’, como dice M artín Zorraquino (1979:
§ 3.1.4.2). Además, la construcción media-pasiva parece estar restringida a verbos
transitivos cuyo sujeto nocional es un agente, quedando excluidos los verbos cuyo
sujeto es un experim entante como, por ejemplo, los verbos cognitivos (p. ej. saber)
y los verbos de actividad psicológica (p. ej. detestar), que expresan ‘estados’ (véase
la nota 28). En esto tam bién difieren las oraciones medias-pasivas de las oraciones
pasivas que no parecen m ostrar esta restricción semántica con respecto a la natu­
raleza del sujeto implícito. E l contraste entre unas y otras se ilustra a continuación,
correspondiendo los ejemplos agramaticales de (16) a oraciones medias, y los ejem ­
plos de (17) a oraciones pasivas con los mismos verbos:29

(16) a. *La historia de España se sabe de memoria.


b. *Las acelgas se detestan en el mom ento de probarlas por prim era
vez.
(17) a. Si no se sabe la historia de España no se aprueba la selectividad,
b. Cuando se detestan las acelgas, se aborrecen también las espinacas.

La agramaticalidad de las construcciones de (16) podría estar directam ente re­


lacionada, más que con la clase aspectual, con la incompatibilidad entre las carac­
terísticas semánticas de las oraciones medias y lo expresado por la acción del verbo
(o por el predicado): verbos como saber y detestar denotan eventos cuya consecución
no depende tanto de las cualidades inherentes de su objeto nocional (el sujeto gra­
matical de la oración media) como de las cualidades del sujeto nocional, el expe­
rim entante (implícito en la oración media). Parecen, por lo tanto, incompatibles con
un significado en el que se predica una cualidad inherente del objeto nocional.
A unque en el § 26.2.2.3 revisaremos esta cuestión al incluir entre las oraciones m e­
dias construcciones m edias-impersonales como A las personas ruines se las detesta
fácilmente, lo que nos interesa aquí es, sin embargo, establecer diferencias entre la
clase de medias-pasivas, como las de (16), y la clase de pasivas, como las de (17);
las oraciones pasivas se limitan a expresar que se produce una situación denotada
por la acción verbal que es externa al sujeto del que se predica (el objeto nocional
del verbo) y, por lo tanto, verbos como saber y detestar no m uestran ninguna incom­
patibilidad con las oraciones pasivas con se. 30

29 L as re s tric c io n e s q u e h e m o s m e n c io n a d o c o n r e s p e c to a los v e rb o s q u e p u e d e n a p a re c e r en o ra c io n e s m ed ia s n o
so n exclusivas d el e s p a ñ o l, ni s iq u ie ra d e las len g u a s ro m á n ic a s. O ra c io n e s m ed ia s c o n lo s v e rb o s k n o w « sab er» y dislike
« d e te s ta r» , so n ta m b ié n a g ra m a tic a le s en len g u a s c o m o el inglés, c o m o h an h e c h o n o ta r lo s lin g ü istas q u e se h an o c u p a d o
d e e s ta c o n stru c ció n (ef. K e y se r y R o e p e r 1984, R o b e rts 1987 y F a g a n 1988): *This answ er k n o w s easily (« e sta re s p u e s ta
se s a b e fá c ilm e n te » ), *S p inach dislikes easily (« las e sp in a c a s se d e te s ta n fác ilm e n te » ). G e n e ra lm e n te la e x p licació n q u e se
h a d a d o a la a g ra m a tic a lid a d d e e s ta s o ra c io n e s en inglés se h a c e n tra d o e n el c a rá c te r ‘n o a fe c ta d o ’ d el s u je to g ra m a tic a l
(o b je to n o c io n a l), y n o e n la n a tu ra le z a d el s u je to n o c io n a l im p líc ito (v éa se M e n d ik o e tx e a 1998). V o lv e re m o s s o b re e ste
te m a e n el § 26.2.2, d o n d e e x a m in a m o s las c a ra c te rístic a s d el s u je to g ram a tic a l d e las o ra c io n e s m ed ias.
L a falta de u n a d ife re n c ia c ió n c la ra e n tr e las e s tru c tu ra s m ed ia s y las pasiv as c o n se h a lle v a d o a a lg u n o s lin g ü ista s
1657 Construcciones medias con je 26 .2 .2.1

La diacronía tam bién parece apuntar hacia un tratam iento distinto de las oraciones m edias y
las pasivas. Afirma K árde (1943) que, cronológicam ente, las oraciones medias son anteriores a las
pasivas e im personales con je, que surgirían cuando cobra relevancia la idea de ‘acción’ que expresa
el verbo y que necesariam ente supone un agente, de ahí surge el sentido impersonal (en oraciones
activas y pasivas), ausente como tal en las oraciones medias. U n hecho que apoyaría las observa­
ciones de K árde en cuanto a la evolución cronológica de las oraciones con se es que el francés
parece contar con oraciones medias, pero no con oraciones pasivas con se del tipo que se encuentran
en español y en otras lenguas rom ánicas como el italiano y el portugués. Oraciones como Les
p om m es se m angent en autom ne («las m anzanas se comen en otoño») y Cet appareil se m anie dif­
ficilem ent («este aparato se m aneja con dificultad») serían, por lo tanto, oraciones medias y no
pasivas. Prueba de ello es que con aspecto verbal perfectivo no es posible una construcción de este
tipo *Les p o m m es se son t mangées à quatre heures [Guéron 1989: § 2.2.7] («las m anzanas se comieron
a las cuatro») y *Ces lunettes se son t nettoyées hier [Ruwet 1972: 95] («los cristales se lim piaron
ayer»). Por lo tanto, la evolución de las oraciones con se se encuentra menos avanzada en francés
que en otras lenguas rom ánicas.31

26.2.2. E l objeto nocional de las oraciones medias y su realización sintáctica:


posición e interpretación

26.2.2.1. Anteposición, determinación y función temática del sujeto gramatical en las


oraciones medias-pasivas

En oraciones medias-pasivas el objeto nocional del verbo corresponde al suje­


to gramatical de la oración, al igual que en las oraciones pasivas. Al com parar el
sujeto gramatical de las oraciones pasivas con el sujeto gramatical de las oraciones
medias-pasivas en el apartado anterior se observa que m ientras el primero suele
aparecer pospuesto al verbo, el segundo suele aparecer antepuesto. La posposición
del sujeto en oraciones pasivas con se es un hecho con frecuencia constatado en las
gramáticas del español [—^ §§ 25.1.2.1 y 25.1.3], y a m enudo apoyado por datos
empíricos (véase Fernández Ram írez 1951: § 85d; Sepulveda 1988: cap. 4). Sin em­
bargo, al no diferenciar las gramáticas entre oraciones pasivas y oraciones medias-
pasivas, no se hace mención al hecho de que el sujeto de las oraciones medias
aparece norm alm ente antepuesto y muchos de los ejemplos que se utilizan como
‘excepciones’ a la regla general de que el sujeto de la oración pasiva aparece pos­

a s e ñ a la r las d ife re n c ia s e n tr e las e s tru c tu ra s m ed ia s d e las len g u a s ro m á n ic a s y e s tru c tu ra s a n á lo g a s e n inglés e n c u a n to


a los v e rb o s q u e p u e d e n a p a re c e r en e sta s c o n stru c c io n e s (v éa n se , p o r e je m p lo , K e y se r y R o e p c r 1984, R o b e rts 1987 y
Ja eg g li 1986). E sta s d ife re n c ia s a fe c tan , a d e m á s d e a los v e rb o s se ñ ala d o s, a v e rb o s d e p e rc e p c ió n c o m o v e r y oír. R o b e rts
(1986: 193) o fre c e el sig u ie n te c o n tra s te e n tr e la o rac ió n inglesa, q u e es a g ra m a tic al, *These m o u n ta in s see easily y la
c o rre s p o n d ie n te o ra c ió n de l e sp a ñ o l, q u e es g ra m a tic a l, L a s m o n ta ñ a s se ven fá cilm e n te . A n u e s tro ju ic io e sta e s una
o rac ió n pasiva en la q u e , p o r lo ta n to , n o se p re d ic a u n a c u a lid a d in h e re n te al su je to las m o n ta ñ a s, sin o que se t r a t a de
u n a situ a c ió n a je n a al s u je to g ram a tic a l. O c u rre en esp añ o l lo m ism o q u e o b se rv a C in q u e (1988) p a ra el italiano: u n a vez
q u e se d istin g u e n c la ra m e n te las o ra c io n e s m ed ia s d e las o ra c io n e s p asiv as con se, n o h ay g ran d e s d ife ren c ia s e n tr e las
m ed ia s del esp añ o l y las d e len g u a s c o m o el in g lés (v éase M e n d ik o e tx e a 1998). Sin e m b a rg o , hay q u e re s a lta r q u e e n el
m o m e n to e n q u e el s u je to g ram a tic a l e s tá d o la d o d e un c o n te n id o se m á n tic o q u e c o n c u e rd a c o n el sig n ificad o d e la m ed ia ,
es d e c ir, c u a n d o se p re d ic a n d e él c u a lid a d e s in h e re n te s , e s to s v e rb o s con s u je to n o c io n a l e x p e rim e n ta n te p u e d e n a p a re c e r
en e stas c o n stru c cio n e s, c o m o se ve e n la o rac ió n d e (8 b ) L a s luces reflectantes se ven fá cilm en te. V o lv e re m o s s o b re esta
o rac ió n en el § 26.2.2.3, d o n d e v e re m o s q u e son las c a ra c te rístic a s del s u je to g ram a tic a l (o b je to n o c io n a l) y n o las del
s u je to n o c io n a l las q u e p o sib ilitan la a p a ric ió n d e c ie rto s v e rb o s en las c o n stru c c io n e s m ed ia s.
31 P a re c e q u e a q u í n o s e n c o n tra m o s ta m b ié n e n un ‘te r r e n o m o v ed iz o ’ de la sin tax is d el fra n c é s. H ay a u to re s que
a c e p ta n c o m o g ra m a tic a le s o ra c io n e s c o n se c o n a sp ec to p e rfe c tiv o (v éase p. ej. F e llb a u m y Z rib i-H e rtz 1989) c o m o L a
question s'est discutée h ier d a n s la salle d u conseil (« la cu e stió n se d iscu tió a y e r e n la s a la d el co n sejo » ). T o d o s los a u to re s ,
sin em b a rg o , c o in c id e n e n r e c h a z a r e sta s c o n stru c c io n e s c o n s u je to p o s p u e sto *Se m a n g e n t les p o m m e s («se c o m e n las
m an z a n a s» ), q u e se d e b e a ra z o n e s in d e p e n d ie n te s q u e tie n e n q u e v e r c o n la re a liz a c ió n d el su je to e n francés.
26.2 .2.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1658

puesto son, en realidad, ejemplos de oraciones medias-pasivas con sujeto antepuesto,


como corresponde a estas oraciones.

Así, por ejemplo, Fernández R am írez (1951: § 85), que recoge los ejemplos que m ostram os a
continuación, afirma que la form a norm ativa que se emplea en los tratados de cocina en oraciones
pasivas con se es la del sujeto pospuesto: Se escogen los mejores melocotones, Se toman dos libras
de almendra preparadas [1951: 449], Sin embargo, este autor señala una excepción a la regla general:
cuando se m enciona el nom bre del preparado: Las tortas de chicharrones se fabrican tomando... El
carácter explicativo de esta oración se ve tam bién en otras que se refieren al m anejo de utensilios
o máquinas: La pala se maneja aplicando.... N ótese que los ejemplos que recoje Fernández Ram írez
con sujeto antepuesto corresponden más bien a oraciones medias, y no a oraciones pasivas con se,
de acuerdo con lo que hemos señalado anteriorm ente.

Junto a la anteposición, otra característica del sujeto de las oraciones medias-


pasivas es que tiene el rasgo determinado: aparece con artículos definidos, dem os­
trativos, etc. [—> §§5.2.1, 5.3.2 y 12.1.1.3-4], (Las camisas de algodón se lavan
fácilmente; Estos libros no se pueden leer, etc.). En esto también, contrastan las o ra­
ciones medias-pasivas con las oraciones pasivas, cuyo sujeto puede ser indeter­
minado, hecho íntim am ente relacionado con la posposición (Se venden casas de nue­
va construcción; Se escogieron buenos materiales; Se hacen retratos, etc.). Posición del
sujeto y determ inación no son rasgos aislados: en concreto, existe una estrecha re ­
lación entre sujeto indeterm inado y posposición [—>· § 13.4.2], como muestran los
siguientes contrastes32:

(18) a. Llegan mujeres de todas partes, a'. *?Mujeres de todas partes llegan.
b. Existen problemas. b'. *?Problemas existen.
c. Se tom aron fotos. c'. *?Fotos se tomaron.

Según esto, oraciones como Se lavan camisas (fácilmente) no pueden ser inter­
pretadas como medias, sino como pasivas, como dem uestra el hecho de que cuando
se añade a estas construcciones oraciones causales que fuerzan una interpretación
media (al contribuir a explicar la cualidad inherente que se predica del sujeto), la
construcción resultante es anómala desde el punto de vista semántico, como se ve
en (19a), al contrario de lo que ocurre cuando la construcción va seguida de una
oración causal que fuerza la interpretación pasiva (19b) (cf. (15)):

(19) a. # E n esta tintorería, se lavan camisas fácilmente porque son de al­


godón.
b. En esta tintorería, se lavan camisas porque tienen máquinas espe­
ciales para ello.

Así pues, que el sujeto sea determ inado en las oraciones medias parece estar
relacionado con el hecho de que debe aparecer antepuesto, mientras que el sujeto
de la oración pasiva al poder aparecer pospuesto, puede ser indeterminado.
La cuestión que nos interesa resolver ahora es por qué existe esa restricción
en cuanto a la posición del sujeto en las oraciones medias. La respuesta hay que

32 E n tre los a u to re s q u e h a n s e ñ a la d o la re la c ió n e n tr e p o sic ió n d el s u je to y d e te rm in a c ió n , v é a n se , p o r e je m p lo ,


L a p e s a (1976) y L á z a ro C a r re te r (1975). D e n tro d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a , c a b e d e s ta c a r p o r su im p o rta n c ia el tra b a jo
d e D ie sin g (1992).
1659 Construcciones medias con se 26.2 .2.2

buscarla en la función que desem peña el sujeto gramatical (objeto nocional) de


las oraciones medias-pasivas en el discurso: es el ‘tem a’ o ‘tópico’ del enunciado
[—» § 64.2], el elem ento del que se predica algo, en este caso una propiedad; es el
punto de partida de la oración entendida como una unidad de información. Hay
que distinguir cuidadosamente ‘tem a’ de ‘foco’ [—>- § 64.3], ya que se trata de no­
ciones de ámbito y naturaleza distintos: el ‘foco’ es el elem ento de la oración con
mayor fuerza prosódica, el núcleo de información, y por lo tanto es generalmente
información nueva, al contrario que el tem a o tópico, que es información conocida.
La posición ‘norm al’ del tem a o tópico es la posición inicial en la oración, mientras
que el foco aparece norm alm ente en posición final. En la oración media Las camisas
blancas se lavan con lejía, el sujeto Las camisas blancas (determ inado y antepuesto)
es el tema o tópico del que el predicado expresa una cualidad inherente; el sintagma
preposicional con lejía es el foco, el elemento de nueva información. Un elemento
focalizado que ocupa la posición inicial en la oración será a la vez tem a y foco: el
foco aparece en estos casos ‘tem atizado’, situación que se da, por ejemplo, cuando
el elem ento focalizado tiene valor contrastivo, suplantando al sujeto en su posición
inicial, y obligando a éste a aparecer pospuesto al verbo (Juan trabaja en Iberia vs.
E N IBERIA trabaja Juan (¡y no en Renfel)). De este modo, si el foco de la oración
Las camisas blancas se lavan con lejía, que mencionábamos anteriorm ente, aparece
tematizado el sujeto de una oración media aparece en posición final: CON LEJÍA
se lavan las camisas blancas (¡y no con amoníaco!). Estas oraciones no son una
excepción a la regla general de que el sujeto de la oración media aparece ante­
puesto, más bien son reflejo de un proceso que afecta a todas las oraciones en
español y que tiene que ver con la relación entre función discursiva y función sin­
táctica 33.

26.2.2.2. E l rasgo animado ! inanimado del objeto nocional: meclias-pasivas


y medias-impersonales

En las oraciones medias-pasivas, el objeto nocional (sujeto gramatical) es un


ente inanimado, que puede ser plural o singular, como en los ejemplos que hemos
visto hasta ahora. Cuando es plural, denota un conjunto definido, una clase de
elementos que com parten la propiedad que se predica (generalmente por oposición
a otra clase): las camisas blancas, estos libros, las casas prefabricadas, etc. Por ello,
a menudo, las oraciones medias tienen sentido clasifícatorio, que puede encontrarse
incluso cuando el sintagma nominal sujeto es singular y se le presenta como re p re­
sentativo de una clase [—> §§5.2.1.5 y 12.1.1.3]; en ese caso se suele utilizar un
demostrativo, como en el ejemplo de (20a). El ejemplo de (20b) m uestra que con
sintagma nominal singular cabe también la interpretación en la que se predica una
cualidad de un ente concreto (no como representante de una clase):

L o q u e n o se d a , sin e m b a rg o , es q u e el s u je to d c la o rac ió n m ed ia a p a re z c a p o s p u e s to en u n a po sició n in te rm e d ia


e n tr e ei v e rb o y la locución adv e rb ia l q u e s u e le a p a re c e r en e sta s c o n stru c cio n e s; la o ra c ió n Se lavan las cam isas bla n ca s
c o n lejía se in te r p re ta r ía c o m o u n a o rac ió n pasiv a e n la q u e se p re d ic a u n a s itu a c ió n e x te rn a al su je to , c o m o s e ve
c la ra m e n te e n el sig u ie n te c o n te x to q u e e x p re sa u n a su c esió n d e accio n es: Para conseguir u n b lanco perfecto, se la va n las
c a m isas blancas con lejía, luego se aclaran varias veces y se p o n e n a secar a l sol.
26.2 .2.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1660

(20) a. Esta lavadora plana se transporta muy fácilmente.


«Lavadoras planas como esta...»
b. El nuevo premio Planeta se lee muy rápidam ente.
«#Prem ios Planeta como este...»

Es posible encontrar algunos ejemplos de oraciones medias-pasivas con sujetos


animados plurales que denotan un conjunto definido, como las de (21) (M artín
Zorraquino 1979: 236):

(21) a. Los hijos no se escogen.


b. Los m aridos no se encuentran fácilmente.
c. Las mujeres no se conocen nunca bien.

En estos casos, no es posible la predicación de una propiedad de un ente con­


creto con un sintagma nom inal singular, al contrario de lo que ocurre con los que
tienen referente inanim ado (20b). D e este modo de una oración como *?Mi marido
no se encuentra fácilmente, que ya de por sí tiene un carácter bastante marginal, sólo
se podría recibir una interpretación en la que el sujeto m i marido se entiende como
representante de un grupo de maridos «maridos como el mío». En cambio, una
oración como Mi ordenador se transporta fácilmente puede recibir tanto una inter­
pretación del tipo «ordenadores como el mío» (como la oración de (20a)), como
una interpretación en la que la cualidad que se predica es inherente al sujeto con­
creto, y no a una clase (como la oración de (20b)).
Junto a oraciones medias-pasivas como las de (21), tenemos oraciones medias-
impersonales, como las de (22) (véase el § 26.4.2 para el uso de pronom bres clíticos
con se):

(22) a. A los hijos no se les escoge.


b. A los maridos no se les encuentra fácilmente.
c. A las mujeres no se las conoce nunca bien.

La diferencia entre medias-pasivas y medias-impersonales parece ser de índole


exclusivamente formal, como corresponde a la distinción entre pasivas con se e im­
personales con se (de las que son subclases) y afecta a la función sintáctica del
sintagma nominal. Centrándonos, por ejemplo, en (21c) y (22c), en ambos casos las
mujeres es el objeto nocional del verbo, pero mientras las mujeres es el sujeto gra­
matical de la oración media-pasiva de (21c) Las mujeres no se conocen nunca bien,
en la oración media-impersonal de (22c) a las mujeres tiene, sin embargo, la función
de objeto (tanto nocional como sintáctico o gramatical). Prueba explícita de esto es
la concordancia verbal que se observa en (21c) y el hecho de que, al aparecer el
objeto en posición inicial, aparece reem plazado por el pronom bre clítico las. Las
similitudes entre las oraciones medias-pasivas de (21) y las oraciones m edias-imper­
sonales de (22) se derivan, obviamente, de su condición de oraciones medias en el
sentido que venimos considerando en este capítulo (véase el § 26.2.2.1): tanto las
mujeres como a las mujeres son, desde el punto de vista del discurso, tem a o tópico,
tienen el rasgo determ inado y ocupan la posición inicial. Con este elem ento en
posición posverbal (siempre y cuando no exista ningún elem ento focalizado en po­
sición inicial que fuerce la posición posverbal del objeto nocional), la oración de
1661 Construcciones medias con se 26.2 .2.3

(22c) no se interpreta como una media (fuera de contexto, claro está), sino como
una oración im personal con se: No se conoce nunca bien a las mujeres. La posición
de a las mujeres como tem a o tópico en oraciones cono (22c) se ve alterada cuando
hay en la oración un elem ento focalizado que se antepone, pasando a ocupar una
posición pospuesta, sin que por ello cambie el significado ‘m edio’ de la oración:
B IE N no se conoce nunca a las mujeres. Lo mismo ocurre en la oración de (21c),
en la que las mujeres, además de ser sujeto gramatical, es tem a o tópico, y pasa a
una posición de sujeto pospuesto con un elem ento tem atizado en la oración: B IE N
no se conocen nunca las mujeres.
Con las oraciones medias-impersonales se abre la posibilidad a la predicación
de una cualidad inherente a un ente animado concreto (no como representante de
una clase): A Ricardo no se le puede conocer bien, posibilidad que hasta ahora hemos
considerado restringida a las oraciones medias con sujetos inanimados (medias-pa­
sivas) (véase los ejemplos de (20)). Estam os aquí en los límites que separan las
oraciones medias de las oraciones impersonales: el sentido medio prevalece cuando
se trata de una cualidad inherente al sintagma nominal Ricardo; el sentido im per­
sonal surge cuando prevalece el significado de situación externa que afecta al sin­
tagma nominal Ricardo.

26.2.2.3. La naturaleza del objeto nocional y los verbos en construcciones medias

Al considerar dentro de las medias a las oraciones medias-impersonales nos


vemos obligados a revisar lo que postulamos en el § 26.2.1.1 en lo que se refiere al
tipo de verbos que pueden aparecer en construcciones medias. Al diferenciar las
oraciones medias-pasivas de las oraciones pasivas, observamos que las oraciones m e­
dias-pasivas parecen restringidas a verbos transitivos cuyo sujeto nocional tiene el
papel temático de agente, quedando excluidos, por tanto, los verbos que tienen
experimentantes como sujetos nocionales. D e este modo, la agramaticalidad de o ra­
ciones como las de (16) *La historia de España se sabe de memoria, *Las acelgas se
detestan en el m omento de probarlas se atribuyó a la semántica de verbos como saber
y detestar, que es incompatible con el uso de estos verbos en construcciones que
dejen en segundo plano al sujeto experim entante y prediquen una propiedad de la
cosa ‘sabida’ o ‘detestada’ (i.e. construcciones con significado medio). Sin embargo,
la existencia de un tipo de oraciones medias que son una subclase de las im perso­
nales perm ite dotar de significado medio a una serie de predicados cuyo sujeto
nocional es un experim entante y su objeto nocional es animado; así por ejemplo el
verbo detestar, que no puede aparecer en oraciones medias-pasivas como *Las acel­
gas se detestan en el momento de probarlas, sí que puede, sin embargo, aparecer en
oraciones m edias-impersonales con sujeto animado: A los criminales se les detesta
con intensidad. El mismo paradigm a se ilustra para el verbo temer en (23): no es
posible la oración media-pasiva (con sujeto inanimado) (23a'), pero sí la media-
impersonal (con sujeto animado) (23b'):

(23) a. La gente teme las guerras, a'. *Las guerras se tem en con inten­
sidad.
b. La gente teme a los ogros, b'. A los ogros se les tem e con inten­
sidad.
26.2.2.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1662

Paradigm as como el de (23) nos obligan a trasladar el problem a del tipo de


verbos que aparecen en construcciones medias de la naturaleza del sujeto nocional
(agente o experim entante) a la naturaleza del objeto nocional. La cuestión que las
oraciones de (23) plantean es la determ inación de los factores que perm iten que un
verbo aparezca en una oración media-impersonal, pero no en una oración media-
pasiva. Al contrario de lo afirmado en el § 26.2.1.2, la restricción observada no
parece deberse a la naturaleza del sujeto nocional implícito: en ambos casos, se trata
de un experim entante. M ás bien parece que son los rasgos del objeto nocional los
que posibilitan o imposibilitan la formación de una oración media: cuando la acción
expresada por verbos como detestar o temer conlleva un experim entante animado y
un objeto paciente inanim ado la consecución de la acción depende más de las cua­
lidades del ‘ente que detesta’ (el experim entante) que de las del ‘ente detestado’ (el
paciente), de ahí que el prim ero no pueda quedar relegado a un segundo plano en
una construcción m edia (23a); en cambio, cuando la acción expresada por este verbo
conlleva un objeto paciente animado, cabe suponer que las cualidades de este último
participan de una form a activa en la consecución de la acción, por lo que es posible
una construcción media-im personal en la que el sujeto nocional experimentante que­
da implícito y tiene una im portancia mínima (23b).34 Parece, por lo tanto, que las
propiedades semánticas del objeto nocional (animado o inanimado), que participa
en las oraciones medias-pasivas como sujeto gramatical y en las oraciones medias-
impersonales como objeto gramatical, son fundam entales a la hora de determ inar
la posibilidad de que un verbo en particular pueda aparecer o no en construcciones
medias (véase M endikoetxea (1998) para un aproximación diferente al pro b lem a).35

Tam bién se puede dar el caso de que el sujeto, aun siendo inanimado, tenga propiedades
inherentes que faciliten que el verbo pueda interpretarse con sentido medio. Es el caso de la oración
Las luces reflectantes se ven fácilmente, frente a oraciones como Estas montañas se ven fácilmente,
que hemos considerado como pasiva (véase la nota 30).
Algunos verbos con objetos preposicionales como hablar de, pensar en, etc., pueden form ar
oraciones medias en las que el sintagm a nom inal que es térm ino de la preposición es el sujeto
gramatical: Estas cosas ni se hablan, ni se piensan, ya que estos verbos tienen variantes no prep o ­
sicionales [—» § 29.2.2], Para la mayoría de los verbos de objeto preposicional, sin embargo, esta
posibilidad no existe; por ejemplo, el verbo depender de no puede form ar una m edia en la que el
térm ino de la preposición sea el sujeto gramatical: *Las drogas se dependen fácilmente; las oraciones
medias con estos verbos entrañarían la anteposición de todo el sintagma preposicional: De las drogas
se depende fácilmente. U na vez que incluimos en el paradigm a oraciones medias asociadas con las
oraciones im personales con .ve, no hay razón para no incluir este tipo de estructuras com o oraciones
medias.

14 N o es in fre c u e n te en la len g u a h a b la d a e n c o n tr a r o ra c io n e s c o m o A las guerras se las tem e con intensidad, es d e c ir


o ra c io n e s m ed ia s -im p e rs o n a le s c on s in ta g m a s n o m in a le s in an im ad o s. Se tra ta d e u n a ‘a n im iz a c ió n ’ del o b je to n o c io n a l q u e
p e rm ite la c o n stru c ció n m e d ia -im p e rs o n a l, d a d o q u e la m ed ia -p a siv a no es p o sib le . La a p a ric ió n d e e s ta c o n stru c ció n e stá
lig ad a a la ex te n sió n d e la p re p o sic ió n a a o b jeto s in an im ad o s, te n d e n c ia q u e se o b se rv a e n el esp añ o l a c tu a l [— > C ap .
28],
'' L a distin c ió n o b se rv a d a en e sp a ñ o l e n tr e m ed ia s-p a siv a s y m e d ia s -im p e rs o n a le s p a re c e d e s m e n tir tam b ién la c o n ­
c lu sión a la q u e se h a lle g a d o e n tra b a jo s c o m o los c ita d o s en la n o ta 29 (co n re fe re n c ia , so b re to d o , a las o ra c io n e s
m e d ia s e n inglés), se g ú n la cual p a r a q u e u n v e rb o p u e d a u s a rs e e n u n a c o n s tru c c ió n m e d ia su o b je to h a d e se r ‘a fe c ta d o ’.
E n los e je m p lo s d e in e d ia s -im p e rs o n a le s c o n v e rb o s c o m o detestar y tem er el o b je to es ‘n o a fe c ta d o ’; lo q u e p e rm ite la
c o n stru c ció n m e d ia es el rasg o a n im a d o d el o b je to d e la m e d ia -im p e rso n a l. A sí p u e s, c o n v e rb o s q u e re q u ie re n un o b je to
a n im a d o , la o p c ió n d e la m ed ia -im p e rs o n a l e s tá sie m p re d isp o n ib le , se a ese o b je to a fe c ta d o o n o o se a u n e x p e rim e n ta n te
c o m o en las o ra c io n e s A los n iñ o s se les engaña fá cilm e n te ; A estas m u c h a c h a s n o se las asusta con nada.
1663 Construcciones medias con se 26.2 .3.1

En resumen, el objeto nocional de las oraciones medias es un sintagma nominal


determ inado, antepuesto (a no ser que aparezca un elem ento focalizado en posición
inicial) y tem a o tópico de la oración, y su función sintáctica depende de si la oración
en cuestión es u n a media-pasiva (sujeto) o una m edia-impersonal (objeto). El objeto
nocional de la oración media-pasiva es un ente generalm ente inanimado, mientras
que el objeto nocional de las medias-impersonales es un ente generalm ente animado,
lo que perm ite la inclusión en oraciones m edias-impersonales de una serie de verbos
con sujetos nocionales implícitos experimentantes que no pueden aparecer en ora­
ciones medias-pasivas. Cuando en oraciones medias-impersonales tenemos una lec­
tura en la que se predica una cualidad inherente de un individuo concreto (no como
representante de un grupo), nos encontram os en los límites que separan el sentido
medio del sentido impersonal. El Cuadro 2 resume el contenido de este apartado.

C U A D R O 2: O RA CIO N ES M EDIA S CON SE


• M e d i a s - p a s iv a s
(i) El sujeto nocional:
Agente: Las cusas prefabricadas se construyen con m ucha rapidez. (14b)
Experim entante: *La historia de España se sabe de memoria. (16a)
(ii) El sujeto gramatical:
Inanim ado: plural o singular.
Animado: plural: L as mujeres no se conocen nunca bien. (21c)

• M e d i a s -i m p e r s o n a l e s
(i) El sujeto nocional:
Agente: A los hijos no se les escoge. (22a)
Experim entante: A los ogros se los teme con intensidad. (23b')
(ii) El objeto gramatical:
Animado: plural o singular (A Ricardo no se le conoce nunca bien).
Inanim ado: con verbos preposicionales (D e las drogas se depende fácilmente).

26.2.3. El aspecto genérico y los ‘activadores de la genericidad’: diferencias entre


oraciones medias y oraciones incoativas36

26.2.3.1. Aspecto genérico e interpretación estativa de las oraciones medias

La formación de las oraciones medias es un proceso que convierte a un verbo


transitivo perfectivo, generalm ente de realización, en un verbo con valor estativo (o
imperfectivo) (véase la nota 28); una oración estativa o imperfectiva (con verbo
estativo y aspecto verbal imperfectivo) es una oración cuyas características tem po­
rales quedan obviadas (véase M endikoetxea (1998) para la distinción entre oraciones
medias (estativas) y oraciones que expresan eventos genéricos). Estas oraciones ap a­
recen, por consiguiente, en los tiempos presente y pretérito imperfecto [—» §§ 44.3.1
y 44.3.3], Basándonos en la distinción de Fernández Ramírez (1951: cap. V: § 34)

M' E n e sta secció n se p la n te a n u n a se rie d e c o n sid e ra c io n e s re la c io n a d a s c o n el a s p e c to v erb al d e las o rac io n e s m ed ia s,


y q u e las d ife re n c ia n d e las o ra c io n e s in co ativ as. C o m o el te m a del a s p e c to se tra ta e sp e c ia lm e n te en o tro s c a p ítu lo s de
e s ta g ra m á tic a [— > §§ 44.4, 48.1.2 y C a p . 46] n u e s tra s o b se rv a c io n e s so n m u y b reves, e n c o m p a ra c ió n a o tra s se cc io n e s
d e e s te c a p ítu lo , y se a p o y a n e n el tra ta m ie n to d e l a sp ec to e n los c a p ítu lo s citad o s. L a s o rac io n e s in co ativ as se tra ta n
ta m b ié n de fo rm a in d e p e n d ie n te e n los c a p ítu lo s 24 y 25, p o r lo q u e n o s lim ita m o s a c o m p a ra rla s con las o rac io n e s m e d ia s
e n los a sp ec to s rele v a n te s.
26.2 .3.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1664

entre presentes ‘puros’ y presentes ‘generales’, podem os afirmar que el presente de


las oraciones m edias no es un ‘presente p uro’ que indica «la coincidencia entre la
acción descrita y el m om ento en que se enuncia» (Fernández Ram írez 1951: 212,
213), sino un presente de los llamados por este autor ‘generales’, que no describen
hechos sino que aluden a características o propiedades (a menudo clasificatorias)
de los que participan en ellos. Así la oración Estas tejas se colocan rápidamente y se
tratan sólo con un barniz especial indica una propiedad de una clase particular de
tejas en la que la acción expresada por el verbo es ‘atemporaF: ni ocurre ahora, ni
tiene por qué haber ocurrido en el pasado, ni tiene por qué ocurrir en el presente
(puede incluso que las tejas de las que se predica la propiedad no se hayan fabri­
cado, sean sólo un proyecto; cf. la oración pasiva Se colocaron estas tejas que supone
la existencia de las tejas y la acción puntual de su colocación).
En cuanto al pretérito imperfecto en oraciones medias, tiene este tiempo verbal
un valor genérico, valor que, según Fernández Ram írez (1951: § 42), indica que el
tiempo verbal «presenta un hecho representativo, reproductivo o típico» (1951: 272).
En este uso, el pretérito im perfecto se construye con expresiones referentes a épocas
o períodos en los que se daba la propiedad expresada por la oración m ed ia :37Antes
de inventarse los portátiles, los ordenadores se transportaban con dificultad. Al igual
que en el ejemplo anterior, la oración m edia no implica que la acción expresada
por el verbo se haya realizado; sería verdadera incluso si ningún ordenador se hu­
biera transportado en el tiempo mencionado, porque simplemente predica una pro­
piedad de los ordenadores de entonces (‘difícilmente transportables’).
Estas características de las oraciones medias como oraciones estativas (im per­
fectivas) explican la incompatibilidad con tiempos verbales progresivos y con el im­
perativo [—>- §§ 52.1.3 y 60.2.1.1], como se ve en los ejemplos siguientes, en los que
se m uestra el paralelism o entre las oraciones activas con sujeto explícito con verbos
aspectualm ente estativos (25) y las oraciones medias (24):

(24)a. *Juan está conociendo la respuesta a ese problema,


b. *E1 griego se está traduciendo fácilmente.
(25)a. *¡Conoce la respuesta!
b. * ¡Tradúcete fácilmente, griego!

La incompatibilidad de las oraciones medias con los tiempos perfectivos ha sido


ya sobradam ente mencionada; una oración como E l suelo de madera se trató con
cera nunca se puede interpretar como una oración m edia que predica una propiedad,
sino que ha de interpretarse como una oración pasiva: denota una acción ocurrida
en un m om ento puntual y que afecta al sujeto gramatical. También las oraciones
medias, como oraciones estativas, son incompatibles con el uso del presente iterativo
(o cíclico, según la term inología de Fernández R am írez (1951: §34); así la oración
# L a s peras se comen con piel cada día a las tres que, por su significado, no admite
tampoco autom áticam ente una lectura pasiva, tiene carácter anóm alo.38

37 L a e xplicación d e F e r n á n d e z R a m íre z (1951) en el c a p ítu lo d e s tin a d o a los tie m p o s v e rb a le s (ca p . V ) n o es c o n


re fe re n c ia a las o ra c io n e s m ed ia s, sino q u e se t r a t a d e p ro c e s o s g e n e ra le s , d e n tr o d c los cu a le s h e m o s e n m a rc a d o n u e s tra s
o b se rv a c io n e s s o b re las c o n s tru c c io n e s q u e n o s o c u p a n .
-,s Q u e Jas o ra c io n e s m e d ia s s e a n o ra c io n e s e sta tiv a s n o q u ie re d e c ir q u e p re d iq u e n u n a c u a lid a d ‘p e rm a n e n te ’ ‘n o
c a m b ia b le ’, c o m o d e m u e s tra el u so d e la lo cu c ió n < c a d a vez + a d je tiv o /a d v e rb io > : L a s ca m isa s bla n ca s se lavan ca d a vez
m e jo r c on los n u e v o s productos.
1665 Construcciones medias con se 26 .2 .3.2

Parece claro, pues, que las oraciones medias son oraciones estativas y que esto
condiciona su aparición con determ inados tiempos verbales de carácter imperfectivo.
A hora bien, es condición necesaria que aparezca en la oración media, junto con el
aspecto imperfectivo, alguno de los elementos que H ernanz (1988) llama ‘activa­
dores de la genericidad’ (o ‘inductores de la genericidad’) [—> §§ 12.3.3 y 27.2.2]:
verbos modales (26a), adverbios y locuciones adverbiales (generalm ente modales,
pero también locativas y tem porales) (26b) y expresiones cuantitativas (26c), a las
que tendríam os que añadir la negación o su opuesto, la afirmación positiva, para
los casos en los que cabe simplemente negar o afirmar la propiedad expresada por
el verbo sin otros modificadores (26d):

(26) a. Estas frutas se pueden comer.


b. Estas frutas tan duras se comen {con dificultad/mejor hoy en día que
tenemos mejores dentaduras/en países del sur).
c. Estas frutas se comen {a veces/la mayoría de las veces/siempre}.
d. Estas frutas no se comen / Estas frutas (sí que) se comen.

Las oraciones medias son, por lo general, equivalentes a perífrasis con el verbo ser seguido de
un adjetivo en -ble siempre y cuando el adjetivo (deverbal) exista en la lengua: E l flu to de este árbol
no se com e (no es comestible), L os ordenadores portátiles se transportan con facilidad (son fácilm ente
transportables). Este significado se ve resaltado cuando la oración m odal aparece con expresiones
como tiene {la ventajada propiedad/el defecto}: Esta nueva tapicería tiene la ventaja de que se lava
con facilidad, L a vajilla de porcelana tiene la pega de que se rom pe al m en or golpe. Este sentido se
enfatiza cuando se usa el verbo modal poder: L a vajilla de porcelana se pu ede romper al m enor golpe,
L a nueva tapicería se puede lavar con facilidad. E n aquellas oraciones en las que no es posible la
simple negación o afirmación de la propiedad expresada por el verbo sin ningún tipo de m odifi­
cación, los adverbios o locuciones adverbiales son presencia obligada para la interpretación m edia;
por ejemplo, para que las oraciones E l nuevo prem io Planeta se lee, E stos puentes se constniyen
puedan ser interpretadas como medias es necesaria la modificación de la acción expresada p o r el
verbo, ya que es difícil im aginar que haya libros ‘leíbles’ y ‘no leíbles’, en sentido literal, o puentes
‘c o n stru ises’ y ‘no construidles’. La necesidad de modificación parece ser, pues, de naturaleza prag­
mática. y>

26.2.3.2. Diferencias aspectuales entre oraciones medias y oraciones incoativas

Las consideraciones sobre el aspecto nos llevan a la distinción entre oraciones


medias y oraciones incoativas (Los bosques en verano se queman rápidamente, Se
quemó el bosque). Las oraciones incoativas tienen un carácter más restringido que
las oraciones medias en el sentido de que sólo pueden aparecer en estas construc­
ciones verbos causativos, i.e. que denoten un cambio de estado (físico o psíquico)
o un cambio de lugar [—*- § 25.2]: abrir, cortar, derretir, hundir, ahogar, acercar,
acostumbrar, alegrar, asustar, aburrir, etc., y que indiquen un proceso que se da sin
la intervención de un agente o causa. Las principales diferencias entre las oraciones
medias y las oraciones incoativas son, sin embargo, de naturaleza aspectual.

•w L o m ism o d icc n F e llb a u m y Z r ib i-H e rtz (1989) y F a g a n (1992) en su s an álisis d e las o rac io n e s m ed ia s en fra n c é s
y e n inglés, re sp e c tiv a m e n te . O tro s a u to re s h a n tra ta d o d e d e riv a r la p r o p ie d a d d e la n e c e sid a d d e m o d ificació n e n las
o rac io n e s m ed ia s d e fa c to re s sin tá c tic o s (K ey ser y R o e p e r (1 9 8 4 ), R o b e rts (1 9 8 6 )).
26.2.4 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1666

Las oraciones incoativas no son oraciones estativas; es decir, no denotan esta­


dos, sino procesos derivados de verbos que expresan eventos o realizaciones (en lo
que se diferencian tam bién de las oraciones pasivas que expresan acciones, que se
distinguen de los procesos por estar controladas por un agente). Por lo tanto, a
m enudo aparecen en oraciones con aspecto perfectivo o progresivo, para procesos
puntuales en el pasado (27a) y en curso (27b), oraciones imperativas (27c) y en
presente iterativo (27d):

(27) a. El pobre perro se ahogó (ayer a las tres).


b. Las tejas se están agrietando.
c. ¡Acércate, niño!
d. Todas las noches a las 12 se despierta el niño.

Debido a la naturaleza del significado que expresan las oraciones incoativas, no


precisan estas oraciones de ningún ‘activador de la genericidad’, al contrario que las
medias: es suficiente expresar que ha pasado algo, o que está pasando, etc., sin
necesidad de modificación. Todas estas consideraciones apuntan a que es preferible
considerar las oraciones incoativas independientem ente de las oraciones medias que
hemos considerado una subclase de las pasivas (medias-pasivas), y en las que nos
hemos centrado, si bien entran dentro de la definición de oraciones medias en sen­
tido amplio (véase el Cuadro 1).

Por su carácter perfectivo es posible la confusión entre las oraciones incoativas y las pasivas;
la oración Se cen ó la puerta puede referirse a un proceso espontáneo que se produce, por ejemplo,
debido a un golpe de viento, y puede referirse tam bién a una acción ejecutada por un agente. El
significado pasivo es el único posible cuando en la oración aparecen adverbios típicam ente agentivos
o ciertas oraciones causales: Se cetro la puerta deliberadamente; Se cerró la puerta para que tto
entraran los huelguistas.

26.2.4. Conclusiones

Hem os analizado en esta sección las oraciones medias con se, oraciones que no
han recibido habitualm ente en las gramáticas un tratam iento diferenciado, por lo
que no se han distinguido sus características de las de las oraciones pasivas o im ­
personales. H em os creído conveniente distinguir un tipo de oraciones medias, que
m uestran unas características específicas de naturaleza fundam entalm ente semántica,
pero también formal. Si se puede hablar de una oración media estándar, esta sería
una oración con sujeto implícito ‘agente’, sujeto inanimado que se corresponde con
el objeto nocional ‘afectado’ y aspecto genérico: Las camisas de algodón se lavan
fácilmente. Estas son las tres cuestiones en las que nos hemos centrado: la naturaleza
del sujeto nocional implícito (§ 26.2.1), la naturaleza del objeto nocional, que puede
aparecer realizado como sujeto o como objeto (§ 26.2.2), y las cuestiones aspectuales
relacionadas con estas oraciones (§ 26.2.3).
Esta oración m edia estándar corresponde fielmente a las características de las
oraciones medias-pasivas, como subclase de las oraciones pasivas con se. Como h e­
mos visto en el § 26.2.1, se trata de oraciones limitadas a verbos transitivos cuyo
sujeto nocional es un agente, quedando excluidas aquellas en las que el sujeto sea
un experim entante (verbos de estado y de actividad psicológica), restricción que está
1667 Construcciones pasivas con se 26.3

íntim am ente relacionada con el significado que expresa un predicado medio: hay
verbos que por su significado m uestran m enos disposición a aparecer en construc­
ciones que dejan en un segundo plano al sujeto nocional (el experimentante).
El análisis de las propiedades del objeto nocional de las oraciones medias en
el § 26.2.2 como un sintagma nominal determ inado, antepuesto, tem a o tópico de
la oración, que puede ser tanto animado como inanimado, nos ha llevado a incluir
entre las oraciones medias un subtipo de oraciones que form alm ente muestran ca­
racterísticas similares a las de las oraciones impersonales. D e este modo hemos
distinguido dos clases de oraciones medias: las medias-pasivas y las medias-imper­
sonales, dependiendo de si el objeto nocional es sujeto gramatical u objeto gram a­
tical, respectivamente. Estas oraciones no aparecen limitadas, al contrario que las
medias-pasivas, a verbos transitivos que tienen agentes como sujetos, sino que se
pueden construir con verbos que tienen como sujeto nocional experimentantes; lo
que nos ha llevado a concluir que son las características del objeto nocional (ani­
mado o inanimado) las que condicionan, en parte, las posibilidades de que un verbo
aparezca en una construcción media, y no las del sujeto nocional implícito. E s im­
portante señalar, por último, que las oraciones medias-impersonales en las que se
predica una cualidad inherente de un individuo concreto (no como representante
de un grupo) marcan los límites que separan el sentido medio del sentido im per­
sonal.
Todo análisis de las oraciones medias en el español actual ha de hacer refe­
rencia al aspecto verbal, tema que hemos tratado som eram ente en el § 26.2.3, donde
hemos clasificado las oraciones medias como estativas. Esto explica que estas ora­
ciones sólo puedan construirse con aspecto imperfectivo, y que a menudo requieran
la presencia de ‘activadores de la genericidad’. C ontrastan en esto las oraciones
medias que hemos considerado en esta sección con las oraciones incoativas, que
expresan procesos de carácter perfectivo a partir de verbos de cambio de estado
(físico o psíquico) y de posición.

26.3. Construcciones pasivas con se

De la caracterización de las oraciones medias-pasivas realizada en la sección


anterior se deducen dos propiedades fundam entales de las oraciones pasivas: la po­
sición ‘norm al’ del sintagma nominal sujeto es la de sujeto pospuesto al verbo para
las oraciones pasivas (antepuesto, en las oraciones medias-pasivas) y las oraciones
pasivas no m uestran restricciones aspectuales (m ientras que las oraciones medias-
pasivas m uestran únicam ente aspecto verbal imperfectivo). E sta última propiedad
—que las oraciones pasivas con se puedan ser tanto oraciones aspectualmente p e r­
fectivas como oraciones aspectualmente imperfectivas— dota a las pasivas con se de
una distribución mucho más amplia que la de las oraciones medias-pasivas. Además,
y en relación con lo anterior, las construcciones pasivas pueden aparecer con todo
tipo de verbos.
La diacronía y la comparación con otras lenguas románicas que carecen de
oraciones pasivas con se como las que nos ocupan en este capítulo (p. ej. el francés)
parecen indicar que las construcciones pasivas son de desarrollo posterior a las o ra ­
ciones medias (Karde 1943, Monge 1955).40 Se trataría de un proceso de evolución

Véase el §26.2.1.2. sobre las diferencias entre el francés y el español.


26.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1668

m ediante el cual se pasa de oraciones que describen un estado general (oraciones


medias) a oraciones que denotan una acción puntual (oraciones pasivas). Para Fer­
nández R am írez (1951: § 71) este desarrollo se ha dado en español con m enor in­
tensidad que en italiano: en cierta m edida las oraciones pasivas con se y las oracio­
nes pasivas perifrásticas [—^ § 25.4] se reparten las funciones, en el sentido de que
ciertos contextos perfectivos favorecen la presencia de las pasivas perifrásticas, mien­
tras que los contextos imperfectivos favorecen, sin lugar a dudas, las pasivas con se
(véase el § 26.3.1). Con todo ello, las oraciones pasivas con se aparecen constatadas
desde épocas muy tem pranas en la lengua española. Según Lapesa (19819: § 57.3)
se hallaban ya en curso en el siglo x, como dem uestran los ejemplos que cita este
autor de las Glosas Emilianenses, generalm ente con sujeto de cosa, pero también
inicialmente, con sujeto de p erso n a.41 La construcción con sujeto de cosa que con­
cuerda con el verbo ha perm anecido sin cambios prácticam ente hasta nuestros días,
m ientras que la construcción con sujeto de persona ha dado origen a construcciones
de tipo impersonal, que tratam os por separado en la sección 26.4, dada su proble­
m ática particular.
El carácter pasivo de estas construcciones viene dado, desde una perspectiva
formal, por el hecho de que el objeto nocional de un verbo transitivo sea el sujeto
gramatical de la construcción con se, en un proceso análogo al observado en las
pasivas perifrásticas (dejando, de m om ento, de lado la cuestión de la posición del
sintagma nominal sujeto): Se vendieron los chalets con defectos de construcción, Los
chalets fueron vendidos con defectos de construcción. La analogía entre los procesos
de pasiva perifrástica y los procesos de pasiva con se es aun más patente en los
casos en que la pasiva con se perm ite la expresión del sujeto nocional implícito
m ediante un sintagma preposicional con por. El Esbozo (cf. R A E 1973 § 3.5.3) dis­
tingue entre ‘pasivas reflejas’ e ‘impersonales pasivas’, dependiendo, respectivamen­
te, de si el sujeto nocional aparece explícito o no. U n ejemplo de ‘pasiva refleja’ es
la oración Se firm ó la p az por los embajadores, que es equivalente a La p a z fue
firmada por los embajadores. Cuando el interés por el agente desaparece y este no
se menciona (Se firm ó la paz) estamos, según el Esbozo, en los límites que separan
la pasiva refleja de las impersonales; sería este un caso de ‘impersonal pasiva’. La
idea que parece subyacer a las afirmaciones de la Academia es que dentro de las
oraciones de pasiva refleja, las oraciones de ‘impersonal pasiva’ form arían un sub-
grupo cercano a las oraciones ‘impersonales activas’. Del análisis que ofrecemos a
continuación se desprende, sin embargo, que las oraciones pasivas con se con agente
expreso tienen unas características propias muy delimitadas, por lo que preferimos
invertir los térm inos del Esbozo (según nuestra interpretación de lo allí recogido) y
tratar las oraciones con agente expreso como un subgrupo de las oraciones pasivas
con se.
El § 26.3.1 está dedicado a especificar las propiedades fundam entales de las
oraciones pasivas con se, en contraposición a las propiedades de las pasivas peri­
frásticas en relación al aspecto verbal y los tipos de verbos que pueden aparecer en
una u otra construcción. El estudio de las construcciones pasivas, al igual que el

41 C ita L a p e s a (19819: § 57.3) ta m b ié n los s ig u ie n te s e je m p lo s s a ca d o s d e E l C id c o n s u je to d e c o sa y s u je to d e p e rs o n a ,


re s p e c tiv a m e n te : N o n se fa z e a ssí el m ercado; C u m tal c u n esto se vetiçen los m oros d el cam po. D e a c u e rd o c o n lo d ich o
e n la se cc ió n a n te r io r , sin e m b a rg o , p a re c e r ía q u e e s ta s so n o ra c io n e s m ed ia s-p a siv a s y n o p u r a m e n te pasivas, a p e s a r de
q u e el s u je to g ram a tic a l a p a re z c a p o s p u e sto , h e c h o q u e se d e b e a la a n te p o s ic ió n d e la n e g a ció n y la lo cu ció n c u m tal
c u n esto, resp e c tiv a m e n te .
1669 Construcciones pasivas con se 26 .3 .1.1

estudio de las construcciones medias, ha de especificar las propiedades del objeto


nocional (sujeto gramatical) del verbo que aparece en dicha construcción, así como
las propiedades del sujeto nocional implícito y su posible expresión. D e lo primero,
nos ocupamos en el § 26.3.2, donde tam bién tratarem os el problem a de la concor­
dancia. D e lo segundo, nos ocupamos en el § 26.3.3, donde estableceremos las pro­
piedades que favorecen la expresión del agente en las construcciones pasivas con se.

26.3.1. Características generales de las oraciones pasivas con se: pasivas con se y
pasivas perifrásticas

Las gramáticas del español señalan a m enudo la equivalencia semántica entre


oraciones de pasiva con se y oraciones de pasiva perifrástica (Se solucionaron los
problemas y Los problemas fueron solucionados) [—^ § 25.4]. De ser verdad que
existe tal equivalencia entre ambas construcciones estaríamos ante un caso claro de
redundancia en la lengua: p ara expresar los mismos contenidos, se hace uso de dos
construcciones, que, a pesar de tener en común ciertas propiedades, son sintáctica
y morfológicamente distintas. Cuando se da esta circunstancia, es inusual que las
dos construcciones se m antengan de form a paralela con el mismo estatus: bien una
de las construcciones acaba por suplantar a la otra, o bien las construcciones se
‘especializan’ en contextos diferentes. La mayoría de los autores se inclinan p o r la
prim era opción al hablar de la coexistencia de la pasiva perifrástica y la pasiva con
se: el uso extendido de esta últim a está contribuyendo a la desaparición de la pri­
mera, opinión que recoge el Esbozo (cf. R A E 1973 § 3.5.3). La segunda opción es
la que parece subyacer a los estudios de autores como Fernández Ramírez (1951:
cap. VII) y D e Miguel (1992: cap. IV), en los que nos basamos a la hora de esta­
blecer las diferencias entre la pasiva con se y la pasiva perifrástica.
En realidad, estas dos opciones de las que hablamos no son incompatibles entre
sí: la especialización puede ser un paso previo a la desaparición, al limitarse una de
las construcciones a contextos muy restringidos, que son gradualm ente invadidos por
la otra construcción, y esto podría ser lo que está ocurriendo en el español actual.
Nuestro objetivo en esta sección es m ostrar que las oraciones pasivas con se tienen
un carácter mucho menos restringido que las construcciones análogas de pasiva pe­
rifrástica. Nos vamos a centrar en dos cuestiones: (i) el tipo de verbos que aparecen
en las construcciones pasivas con se y las construcciones perifrásticas (transitivos,
fsitivos, etc., con relación a la naturaleza semántica del objeto nocional) y (ii) el
aspecto verbal, centrándonos en el aspecto sintáctico (perfectivo o imperfectivo),
pero sin olvidar cuestiones relacionadas con el aspecto léxico de los verbos (véase
nota 28). U na vez examinadas estas cuestiones veremos que hay matices que indican
que la equivalencia semántica entre las dos construcciones no es total y que la
especialización podría estar relacionada con diferencias sutiles de significado entre
las dos construcciones.

26.3.1.1. Tipos de verbos en construcciones pasivas con se

Condición esencial tanto p ara la pasiva perifrástica como para la pasiva con se
es que el verbo sea de los llamados transitivos (condición que es necesaria, pero no
26.3.1.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1670

suficiente, en relación a la pasiva perifrástica, como veremos) [—> §§ 24.1-2], Todo


verbo transitivo con objeto inanimado puede aparecer en una construcción de pasiva
con se, sin ninguna restricción en cuanto al papel temático del sujeto nocional que
desaparece (queda implícito) en la construcción pasiva. Esto se ilustra en los ejem­
plos de (28) con verbos con sujeto nocional agente (divulgar), destinatario (recibir),
experim entante (temer) y fuente (enviar):

(28) a. Se divulgaron rumores sobre un nuevo encarcelamiento.


b. Se han recibido varias quejas de los propietarios de pisos.
c. Se tem en las nuevas movilizaciones anunciadas.
d. Se están enviando cartas a todos los ayuntamientos.

La construcción se extiende a los verbos llamados ‘ditransitivos’ [—> §§ 24.4.1


y 30.4.1]: verbos que tienen dos complementos. En realidad, los verbos recibir y
enviar en (28b) y (28d) se clasifican como verbos ditransitivos, aunque el término
se aplica más claram ente a verbos cuyos argumentos son, semánticamente, agente-
tema-destinatario, como dar, entregar, prestar, contar (Se dieron ¡os premios a los
niños; Se entregaron los diplomas a los participantes). Todos estos verbos admiten
también pasivas perifrásticas, como veremos, aunque el contexto de aparición de
estas últimas es más restringido.
La construcción de pasiva con se está tam bién abierta a verbos que alternan
usos transitivos con usos intransitivos. E ntre ellos, distinguimos aquellos que pueden
aparecer con un objeto que repite total o parcialm ente el significado del verbo (vivir
la vida; llorar el llanto de..; cantar canciones) [—» § 24.1.3], Con estos verbos, el
sintagma nominal que cumple la función de objeto no tiene un papel semántico
independiente (no se puede considerar como ‘participante’): está relacionado se­
m ánticamente (y con frecuencia, morfológicamente) con el verbo (29a). E ntre los
verbos intransitivos con usos transitivos se encuentran verbos de movimiento con
objetos locativos como andar, correr, nadar, saltar, cruzar, bajar, subir, etc. (29b).

(29) a. Se vive la vida alegremente. / Se ríe la risa de un tonto. / Se llora


el llanto de un niño. / Se cantaron canciones...
b. Ayer se corrieron unos 100 metros. / A m enudo se cruzan las calles
sin mirar. / Se bajan las escaleras demasiado deprisa...

Estos verbos, en su uso transitivo, no adm iten construcciones de pasiva peri­


frástica, como m ostramos en (30):

(30) a. *Fue vivida la vida alegremente. / *Fue llorado el llanto de un


niño...
b. *Fueron corridos unos 100 metros. / ??Fueron cruzadas las calles...

La expresión unos 100 metros im pone una especificación espacial a la actividad


que denota el verbo cotrer en (30b), pero no modifica la perfectividad del evento;
el verbo cotrer sigue denotando una actividad sin culminación lógica. U n caso dis­
tinto es el de la oración Los atletas corrieron los 100 metros lisos, en la que la
expresión los 100 metros lisos se refiere a una carrera específica y por lo tanto el
evento que denota el verbo es delimitado (perfectivo) (es decir, el verbo correr
1671 Construcciones pasivas con se 26.3 .1.1

denota una realización en este contexto). Esta oración sí perm ite la pasiva en ex­
presiones como Los cien metros lisos fueron corridos a continuación (véase el
§ 25.4.1.2 de esta gramática).
Hay tam bién una serie de verbos como dar, tomar, tener, hacer que pueden
aparecer en ciertas construcciones (más o menos idiomáticas) en las que tiene m u­
cha más carga semántica el sintagma nominal objeto que el verbo [—^ § 67.3.2.2]:
dar {una patada ¡un consejo/los buenos días}; tener {hambre/celos/cuidado/ganas};
hacer {la maleta/preguntas/una visita}, etc. Todos estos verbos aparecen en cons­
trucciones de pasiva con se (31a), pero rechazan la construcción de pasiva
perifrástica (31b) (con algunas matizaciones para el verbo hacer como se ilustra
en (32)):

(31) a. Se dan los buenos días al cruzarse con un vecino. / Si se tienen


ganas, se hace cualquier cosa; Se hacen visitas a los enfermos...
b. *Fueron dadas muchas patadas en el partido de la copa. / *Ha sido
tenido cuidado; ??Fueron hechas varias visitas a los hospitales...

Los casos citados no cubren todos los contextos en los que se diferencian la
pasiva perifrástica y la pasiva con se, en cuanto a los tipos de verbos que aparecen
en ambas construcciones, pero sirven el propósito de ilustrar el hecho que apuntá­
bamos anteriorm ente: la mayor distribución de las oraciones pasivas con se. 42 Son
muchos los factores que intervienen favoreciendo la utilización de la pasiva con se,
de los cuales nos iremos ocupando en las secciones que siguen. Las diferencias
observadas en este apartado entre los distintos tipos de verbos parecen estar rela­
cionadas con la naturaleza semántica del objeto nocional del verbo. Lo que parece
caracterizar a los verbos antes citados, que no perm iten la pasiva perifrástica, es que
su objeto es ‘interno’ a la acción verbal al estar relacionado semánticamente con el
verbo o ser una extensión semántica del mismo; o lo que es lo mismo, el objeto de
los verbos citados no es ‘externo’ a la acción verbal, por lo que no se da uno de
los factores que, según señala Fernández Ram írez (1951: § 77), favorecen la utili­
zación de la pasiva perifrástica. E l verbo hacer es bastante claro en este sentido:
con objeto ‘interno’ la construcción gramatical es la pasiva con se (32a), mientras
que con objeto ‘externo’ es posible encontrar con este verbo pasivas perifrásticas
(siempre que se den las otras condiciones necesarias para esta construcción) (32b)
(cf. (31b)):

(32) a. Ayer se hicieron muchas visitas a los hospitales.


b. El año pasado fueron hechas muchas obras de mejora en los hos­
pitales.

La pasiva con se, sin embargo, no m uestra este tipo de restricciones y aparece
tanto con objetos internos como externos (cf. (32b) con la oración de pasiva con se:
E l año pasado se hicieron muchas obras de mejora en los hospitales).

42 P o r e je m p lo , los v e rb o s c o n o b je to s o ra c io n a le s (d e lo s q u e h a b la re m o s e n el § 26 .3 .2 .3 ) [— > § 32.3] n o p a re c e n


ta m p o c o p e rm itir pasivas p e rifrá stic a s: *F u e d ich o que...; *Es creído que..; *Es necesitado que..., etc.
26.3.1.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1672

26.3.1.2. La intencionalidad en las construcciones pasivas

Otro de los aspectos que diferencian la pasiva con se de la pasiva perifrástica


es el marcado carácter intencional de esta última. La ausencia de intencionalidad
explicaría la extrañeza de ??La ventana fue rota p or una piedra, frente a L a ciudad
fue destruida por un bomba. La intencionalidad está relacionada con la presencia
sentida del sujeto implícito. Si añadimos la pasiva perifrástica a la lista de oraciones
para las que hemos establecido una gradación en cuanto a la presencia sentida del
sujeto nocional explícito (véase los ejemplos de (9) en el § 26.1.2.1 con oraciones
incoativas, medias, pasivas e impersonales), las oraciones de pasiva perifrástica mos­
trarían la mayor presencia del agente, que, por supuesto, se hace totalm ente explícito
cuando aparece en un sintagma preposicional introducido por por; es decir, una
pasiva perifrástica sin sujeto nocional explícito es ‘menos im personal’ que una pasiva
con se de las mismas características.
Tanto las oraciones de pasiva con se (p. ej. Se solucionaron los problemas), como
las oraciones de pasiva perifrástica (p. ej. Los problemas fueron solucionados), su­
ponen la presencia de un agente; pero, si afinamos en la interpretación, se puede
observar que, m ientras en la construcción perifrástica se supone la presencia de un
agente concreto que opera sobre un objeto externo los problemas, la construcción
con se enuncia un hecho en el que el agente está mucho más difuminado; por
ejemplo, en la oración En la reunión se solucionaron todos los problemas parece
indicarse que fue la marcha de la reunión, con la participación de varios agentes
anónimos, la que llevó a la solución de los problemas, y cabe la posibilidad de que
la solución de los problem as no haya sido buscada, es decir que la reunión se haya
convocado con otros fines; mientras que la oración En la reunión fueron solucionados
los problemas parece requerir la intervención directa de agentes concretos con la
finalidad de solucionar los problemas que se mencionan, y no parece ser posible
una interpretación en la que la solución de los problemas haya surgido de forma
espontánea, sin buscarla. Se trata, como hemos dicho, de matices de interpretación,
si bien la cuestión queda abierta a falta de un estudio comparativo que ofrezca
datos concluyentes sobre los contextos en los que se utilizan la pasiva perifrástica y
la pasiva con se en el español actual.

Recogemos aquí un ejemplo de Fernández Ram írez (1951: § 76) que señala tam bién el carácter
intencional de la pasiva perifrástica, por oposición a la pasiva con se. El ejem plo en cuestión pre­
senta una coordinación de una oración con se y una oración de pasiva perifrástica: E l esfueno
titánico que se ejerce en un pu n to del volumen social no es transmitido, no tiene repercusión unos
m etros m ás allá y m uere donde nace [Ortega y Gasset, E spaña invertebrada , 75; tom ado de Fernández
R am írez 1951: 417]. Según este autor, el cambio de pasiva con se a pasiva perifrástica se debe al
cambio de sujeto nocional que se señala en las palabras que preceden a este pasaje; en Ideas,
emociones, valores creados dentro de un núcleo profesional o de una clase, no transcienden lo m ás
m ínim o a las restantes hay una gradación en la intencionalidad de los agentes implícitos, un des­
doblam iento que, tras el uso de la pasiva refleja, conduce a apoyarse en los elem entos intencionales
de la pasiva perifrástica (o ‘dinám ica’ en la term inología de Fernández Ram írez (1951: § 77)).

26.3.1.3. Aspecto y dinamismo en constmcciones pasivas

D e la intencionalidad, se desprende el ‘dinamismo’ de la pasiva perifrástica (en


térm inos de Fernández R am írez (1951: § 77)), m ientras que para acciones habituales
1673 Construcciones pasivas con se 26 .3.2

con agentes poco delimitados y enunciados generales (no dinámicos) se utiliza ex­
clusivamente la pasiva con se [—>- § 46.4.2.3], D irectam ente relacionado con esto
está el tem a del aspecto léxico —las construcciones con se aparecen con todas las
clases aspectuales de verbos, ya sean perfectivos (Se vendieron todas las entradas) o
imperfectivos (Se oyeron unos ruidos extraños)— y el tem a del aspecto sintáctico
—las construcciones con se aparecen en oraciones con aspecto sintáctico perfectivo,
como las que acabamos de citar, así como en oraciones de aspecto imperfectivo
(Siempre se venden todas las entradas para la final de la copa, A menudo se oían
ruidos extraños)— , El caso de la pasiva perifrástica es más complejo; la opinión
generalizada es que sólo los verbos aspectualm ente imperfectivos pueden aparecer
en construcciones de pasiva perifrástica sin ningún tipo de limitación aspectual sin­
táctica, m ientras que el uso de verbos perfectivos en cuanto a su aspecto léxico en
construcciones perifrásticas está limitado a contextos que expresan acciones puntua­
les, con tiempos perfectos, de ahí la agram aticalidad de *La puerta es abierta p o r el
portero, a no ser que se entienda como acción repetida o habitual, frente a Antonio
es (o era) estimado en aquella comarca (R A E 1973: § 3.12.9). Esta regla general, que
restringe las pasivas con verbos como abrir a contextos perfectivos (La puerta fue
abierta por el portero) presenta una serie de contraejemplos para ambas clases de
verbos que hacen que el tem a sea mucho más complejo de lo que parece a prim era
vista.43 En cualquier caso, lo que nos interesa constatar aquí es que las construc­
ciones de pasiva con se no m uestran ninguna de las restricciones que se observan
para la pasiva perifrástica.
Resumiendo, lo aquí dicho indica que la pasiva perifrástica se ‘especializa’ en
acciones de carácter puntual, con objetos ‘externos’, y un m arcado carácter inten­
cional que denota la existencia de un sujeto implícito delimitado, por lo que pare­
cería que las oraciones con se se ‘especializan’ en acciones de carácter habitual,
general, con ‘objetos internos’ y sujetos implícitos poco delimitados. Lo cierto es
que, a pesar de que sí que se constata cierta especialización, las oraciones con se
aparecen en todo tipo de contextos: no m uestran restricciones con respecto a la
naturaleza semántica del objeto nocional del verbo, ni con respecto al sujeto nocio­
nal, ni m uestran restricciones aspectuales. De ahí, la mayor frecuencia de uso de la
pasiva con se, construcción más versátil que la perifrástica.
M ientras que las construcciones con se aparecen tanto en la lengua hablada com o en la escrita,
las construcciones de pasiva perifrástica son de mayor uso en la lengua escrita. Se ha notado un
increm ento en el uso de esta construcción en el lenguaje periodístico, sobre todo en el español de
América, que podría deberse a la influencia del inglés. Butt y Benjamin (1988: 229 y 302) recogen
algunos ejemplos de pasivas perifrásticas en el español de A m érica para los que el español penin­
sular favorece la construcción con se: La revolución cubana, cuyas realizaciones form idables para el
pueblo son llevadas a cabo en condiciones verdaderamente heroicas (...se llevan a cabo...); Si el gobierno
mexicano es visto obedeciendo a E stados Unidos... (si se ve que el gobierno mexicano...).

26.3.2. El sujeto gramatical de las oraciones con se: función y posición


Pasivas con se, pasivas perifrásticas y oraciones medias-pasivas se caracterizan
por tener como sujeto gramatical el objeto nocional del verbo, pero, curiosamente,

43 N o nos p o d e m o s d e te n e r a q u í en e x a m in a r los c o n tra e je m p lo s a la re g la d e fo rm a c ió n d e p a siv a s p e rifrá s tic a s ya


q u e n u e s tro in te ré s e n e sta s c o n stru c c io n e s se c e n tra ex c lu siv am e n te e n lo q u e su e s tu d io p u e d e a p o r ta r p a ra el a n álisis
de Jas pasivas c on se. El le c to r in te re s a d o p u e d e c o n s u lta r las o b se rv a c io n e s d e F e r n á n d e z R a m íre z (1951: V I I ) y D e
M iguel (1992: cap. IV ).
26.3.2.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1674

muchas de las diferencias entre ellas se centran precisamente en el sintagma nominal


sujeto: su naturaleza, función y posición. El sujeto de las oraciones pasivas con se
se diferencia del de las oraciones medias fundam entalm ente en que no tiene nece­
sariamente la función discursiva de tema o tópico (aunque eso no significa que
pueda tenerla), lo que está relacionado con su posición (generalmente, aparece pos­
puesto), y con el grado de determinación (puede ser indeterm inado) (cf. el
§ 26.2.2.1). U n sujeto estructural que se asocia con el objeto nocional, que no es
tem a o tópico, que aparece pospuesto y que no está determ inado acaba por pare­
cerse semántica, morfológica y sintácticamente a un objeto, y es ahí donde puede
estar la explicación de la falta de concordancia que a veces se observa en estas
estructuras (además de otros factores), como veremos en el § 26.3.2.2. Finalmente,
nos ocupamos en el § 26.3.2.3 de las oraciones pasivas con se con sujetos oracionales.

26.3.2.1. Posposición y grado de determinación

La condición del sujeto gramatical de las oraciones con se como objeto nocional
o lógico del verbo (además de su carácter a m enudo indeterm inado) parece ser lo
que favorece su posición ‘norm al’ como sujeto pospuesto, aún cuando no hay fac­
tores condicionantes de la inversión (anteposición de otro constituyente, interroga­
ción, etc,), como avalan numerosos estudios.44 Por esa misma razón, la posposición
es también bastante frecuente (aunque no tanto como en las oraciones con se y sin
llegar a superar a la anteposición) en estructuras de pasiva perifrástica (véase Fer­
nández Ram írez 1951: § 85) y una serie de verbos de naturaleza intransitiva (los
que se denom inan inacusativos, véase el capítulo 25). La posición de un constitu­
yente es tam bién indicativa de su función discursiva. Que el sujeto de las oraciones
pasivas con se aparezca norm alm ente pospuesto revela su carácter habitualm ente
no-temático, al contrario de lo que observábamos para las oraciones medias-pasivas
en la sección anterior. D e esto, se desprende que en las construcciones de pasiva
con se en las que el sujeto aparece antepuesto, este elem ento ha pasado a concebirse
bien como tem a o tópico (al igual que el sujeto de las medias) [—» § 64.2] o bien
como foco [—s- § 64.3].

En (33) presentam os un contexto en el que el sujeto de la oración con se: Los pisos se vendieron
m uy rápidamente, aparece antepuesto por ser tem a o tópico:

(33) Pusieron a la venta unos pisos sin construir en la carretera de M adrid a muy bajo
precio; los pisos se vendieron rápidam ente, y luego los prom otores se escaparon con el
dinero sin construirlos.

La anteposición del sujeto en (33) se debe a razones discursivas: el sintagma nominal los pisos
es información conocida, ya m encionada, cuyo referente es el mismo que el del sintagma nominal
indeterm inado unos pisos, que aparece en la oración anterior; por lo tanto, el sujeto de la oración
con se es el tem a o tópico de esta oración. La otra posibilidad que hemos m encionado es que este
elem ento sea un elem ento focalizado: /LOS PISOS se vendieron, y no los chalets! En este caso, el
sintagma nominal los pisos es el elem ento que aparece acentuado en la oración por ser información
nueva, y en posición inicial tiene valor contrastivo.

14 V é a n se , e n tr e o tro s, los tra b a jo s d e M a rtín Z o r ra q u in o 1979: P a rte Π, F e rn á n d e z R a m íre z 1951: § 8 5 y S e p ú lv cd a


1988.
1675 Construcciones pasivas con se 26.3 .2.1

Ya vimos en el § 26.2.2.1, respecto de las oraciones medias-pasivas, que existe


una estrecha relación entre anteposición y determ inación (véanse los ejemplos del
párrafo anterior). En las oraciones pasivas con se es posible encontrar ejemplos de
sujetos antepuestos que carecen de determ inante [—» § 13.4.2]: ¡Cangrejos así de
grandes se cogían en este río! ¡Pisos, y no chalets, se vendieron! En ambos ejemplos
el sintagma nominal antepuesto es un elem ento focalizado: se enfatiza el tamaño
de los cangrejos en la prim era oración, y se contrastan pisos con chalets en la
segunda. D e lo dicho hasta ahora, por lo tanto, se desprende que la posposición es
la posición norm al del sujeto, por ser este el objeto nocional o lógico, y que la
anteposición viene dada por razones discursivas concretas. Existe una relación entre
anteposición, determ inación y tem a o tópico; cuando el elemento antepuesto es foco,
puede ser indeterminado. Como sujeto pospuesto, el sujeto de las oraciones con se
puede aparecer con o sin determinantes.

E ste parece ser un rasgo que diferencia las oraciones de pasiva con se de las oraciones de
pasiva perifrástica, que m uestran cierta resistencia a los sujetos sin determ inante, a pesar de que
en esta construcción la posposición es relativam ente frecuente: *?En el barco fueron encontradas
am ias (en el barco se encontraron armas); *?Fueron divulgados m inores sobre la futura boda (se
divulgaron rumores sobre la futura boda). Estos datos se explicarían por la tendencia del sujeto de
las oraciones pasivas a ser tem a o tópico, apareciendo como sujeto pospuesto cuando es foco (no
contrastivo) (la información más im portante) y por razones rítmicas (véase Fernández Ramírez 1951:
§ 86). La resistencia a los sujetos sin determ inante de las oraciones de pasiva perifrástica explica
tam bién la agram aticalidad de la siguiente oración coordinada: *?Se frieron sardinas y fueron repar­
tidas entre el público.

E ntre los sujetos sin determ inante destacan los que tienen el rasgo animado o
de persona, tan comunes, por ejemplo, en los anuncios de ofertas de trabajos: Se
buscan camareros; Se necesitan vendedores. También se dan estas construcciones con
determ inantes de carácter indefinido y numerales: ciertos, varios, muchos, tres, etc.
Con determ inantes definidos, no es posible la construcción pasiva, tal y como la
hemos definido aquí, con sujetos animados (*5e buscan estas personas; *Se cuidan
los niños), siendo únicamente viable la construcción impersonal, con el sintagma
nominal animado introducido por la preposición a (Se busca a estas personas; Se
cuida a los niños) [—^ Cap. 28], como veremos en el § 26.4. En este sentido, existe
un paralelismo absoluto entre las oraciones con se y las correspondientes oraciones
sin se: sólo es posible la pasiva con se en aquellas construcciones en que en la
oración transitiva con sujeto explícito correspondiente, el complemento directo de
persona (animado) no va introducido por a (es decir cuando o bien no lleva deter­
m inante o lleva un determ inante de carácter indefinido) (34); cuando en la oración
transitiva con sujeto explícito el complemento directo va introducido por a, la única
opción posible es la oración impersonal (35):

(34) a. El departam ento necesita (unos, varios, ciertos, muchos...) ayudan­


tes.
b. Se necesitan (unos, varios, ciertos, muchos...) ayudantes.
(35) a. E l departam ento necesita a ese ayudante,
b. Se necesita a ese ayudante.

Del paralelismo que se observa en los ejemplos de (34) y (35), se desprende


que aquellos verbos cuyo objeto vaya siempre introducido por a no pueden form ar
26.3.2.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1676

oraciones de pasiva con se (p. ej. avisar, llamar, ayudar, amenazar, azotar, saludar,
impresionar, asustar, etc.), sea cual sea el grado de determinación del objeto de
persona (véase el § 26.4.1.1). La oración Se avisaron unos estudiantes sólo se puede
interpretar con sentido recíproco y nunca como pasiva con se; la interpretación im­
personal sólo es posible con una oración im personal como Se avisó a unos estudian­
tes.
Se da la situación de que un mismo verbo puede tener más de un significado
dependiendo de la presencia o ausencia de la preposición a. Es el caso de verbos
como querer, distinguir, despreciar, etc. (véase Fernández Ram írez 1951: §26); por
ejemplo querer (una) esposa vs. querer a (:una Ha} esposa. La diferencia entre uno
y otro significado se hace manifiesta en la m anera que se expresa la impersonalidad
en ambos casos: con una oración pasiva, para el prim er significado («desear», «pro­
curar»): Si se quiere (una) esposa, hay que salir a buscarla, y con una oración im­
personal para el segundo («amar»): Si se quiere a una esposa se hace cualquier cosa
por ella.

26.3.2.2. L a cuestión de la (falta de) concordancia en las pasivas con se

Las observaciones sobre el grado de determinación del objeto nos llevan a lo


que es seguram ente el aspecto más polémico con relación al tema de las oraciones
pasivas (e impersonales) con se: la concordancia verbal [—» § 42.10.1.4-5], o mejor
dicho, la falta de concordancia verbal, cuyo estudio se ha abordado frecuentem ente
desde un punto de vista prescríptivista entre los que denuncian la incorrección de
oraciones no concertadas como Se vende libros (que contrasta con la oración con­
certada Se venden libros). Junto a estos, están los que defienden la legitimidad del
giro no concertado, pero, como bien dice M artín Zorraquino (1979: Parte II, § 1),
los estudios de estas construcciones raras veces dan cuenta de su frecuencia relativa
y de los factores que favorecen su u s o .45
La idea general, que recoge el Esbozo (R A E 1973: § 3.5.6), es que el giro no
concertado es una evolución posterior de la oración pasiva concertada, que se ex­
plica por su paralelismo con las oraciones que hemos llamado impersonales con se:
Se cuida a los niños. Es decir, generalizada la construcción impersonal con el verbo
en singular para complementos de persona, la misma fórmula, con el verbo en sin­
gular, se aplica a los complementos de cosa. D e la explicación del Esbozo (§ 3.5,6.d)
(véase tam bién Gili Gaya 1943: § 61) se desprende que el paralelismo entre las
oraciones que hemos llamado impersonales y las construcciones pasivas no concer­
tadas es tam bién de naturaleza semántica, prevaleciendo en la oración concertada

Jí E n tre los q u e re c rim in a n m ás d u r a m e n te el u so d e e sta s c o n s tru c c io n e s p o d e m o s c ita r a C a s a re s (1941: 227-228),


R A E (1931: § 2 7 9 ) y B ello (1847; § 7 9 2 ) . L a p o s tu r a d e la R A E 1973 (§ 3.5.6c) e s m ás m o d e ra d a , re c o m e n d a n d o el u so
d el g iro c o n c e rta d o c o m o el m ás c u lto y lite ra rio . E s ta es la p o s tu ra q u e d e fie n d e n tam b ién G ili G a y a (1943: § 105) y
C é s a r H e rn á n d e z (1966: 58-62). L os e s tu d io s d e n tr o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a se h a n lim ita d o a c o n s ta ta r la ex isten cia
e n la len g u a d el giro n o c o n c e r ta d o y a in te n ta r e x p lic a rlo d e s d e el p u n to d e v ista del siste m a , y n o d el u so (p. ej. S c h ro te n
1972; C o n tre ra s 1973; O te ro 1972, 1973). E n e ste c o n te x to es e s p e c ia lm e n te in te re s a n te la p o sic ió n d e O te ro , q u e , ya a
p rin c ip io s d e los a ñ o s 70, d e fie n d e q u e el g iro n o c o n c e r ta d o es el g iro ‘g ra m a tic a l’ e n e sp añ o l, m ie n tra s q u e el giro
c o n c e r ta d o es c a lific a d o c o m o ‘a g ra m a tic a l’, e n el s e n tid o d e q u e n o p o d ía s e r g e n e ra d o p o r la g ra m á tic a . P o s tu ra s sim ilares
a la d e O te r o h a n sid o a d o p ta d a s m ás ta r d e p o r B u rz io (1 9 8 6 ) y C in q u c (1988) en su an álisis d e c o n s tru c c io n e s p a ra le la s
e n ita lia n o , d e n tr o ta m b ié n d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a , o b s e rv á n d o s e así u n a d ife re n c ia c ru c ia l en la n o c ió n d e
‘(a )g ra m a tic a lid a d ’: d e s d e la p e rs p e c tiv a d e l u so e n las g ra m á tic a s tra d ic io n a le s y d e s d e la p e rs p e c tiv a d e l s is te m a e n la
g r a m á tic a g e n e ra tiv a .
1677 Construcciones pasivas con se 26.3 .2.2

Se venden botellas el sentido pasivo de que «las botellas son vendidas», y en la


oración no concertada Se vende botellas el sentido im personal activo con sujeto in­
determinado. A las prim eras las llama el Esbozo im personales pasivas y a las se­
gundas impersonales activas, atendiendo a la form a (concordancia o no) y al signi­
ficado.
La clasificación tradicional entre oraciones pasivas y oraciones impersonales,
que pasa por alto la analogía semántica entre las oraciones pasivas con se y las
oraciones impersonales con se (véase el § 26.1), resulta aún más inadecuada a la
hora de clasificar el giro concertado como pasivo y el no concertado como im per­
sonal. A lo largo de este capítulo hemos seguido una clasificación de carácter formal,
reservándose el térm ino ‘im personal’ a aquellas oraciones en las que el objeto no­
cional de un verbo transitivo va introducido por la preposición a. Seguimos aquí
m anteniendo esta definición (que se ampliará en el § 26.4 para cubrir verbos de
naturaleza intransitiva), considerando así el giro no concertado (Se vende botellas),
no como una oración impersonal, sino como una ‘variante’ de las oraciones pasivas
con se (Se venden botellas) . 46 La variante en cuestión no es de aparición reciente,
sino que aparece constatada en la lengua desde antiguo, aunque sí es cierto que su
uso parece haberse extendido en los últimos tiempos, especialmente en el español
de América, aunque sin llegar nunca a generalizarse.47

El uso del giro no concertado, que tradicionalm ente se ha considerado como ‘anóm alo’ o
‘desviado’, a m enudo se asocia con la lengua hablada de hablantes no cultos; sin embargo hay
gramáticos que observan una preferencia por el giro no concertado en las obras de algunos escri­
tores, como U nam uno, así como entre los hablantes cultos de algunas zonas de América. Este
fenóm eno se ha atribuido a un proceso de ‘hipercorrección’, al asociar la construcción del español
con la estructura francesa con on que m uestra concordancia singular.48

El giro no concertado tampoco tiene un carácter general en cuanto que no


afecta por igual a todos los casos posibles de oraciones pasivas con se; de los ejem ­
plos que se presentan norm alm ente para ilustrar el giro anómalo, se pueden deducir
los factores que favorecen su utilización. U no de estos factores es el grado de de­
terminación del sintagma nominal; es común encontrar ejemplos no concertados con
sintagmas nominales plurales sin determ inante en oraciones como (36a), pero no es
usual la construcción con sintagmas nominales determ inados con artículos definidos
o demostrativos, como se observa en los ejemplos de (36b):

(36) a. Se necesita aprendices. / Se alquila cuartos. / Se cultiva plátanos, etc.


b. ?*Se cultiva estos plátanos. / ?*Se vende los mejores coches, etc.

4t’ N o tie n e s e n tid o d e n tr o d e e s te m a rc o c o n c ep tu a l la s u p u e sta a m b ig ü e d a d a la q u e alu d e el E sb o zo ( R A E 1973:


§ 3.5.6) p a ra o ra c io n e s c on v e rb o sin g u la r c o m o Se ha divulgado la noticia. E l m o rfe m a d e n ú m e ro d e l v e rb o h ace im p o sib le
d e te rm in a r si existe o n o c o n c o rd a n c ia , ya q u e el v e rb o n o c o n c e rta d o a p a re c e en te r c e ra p e rs o n a d el singular; p o r ello
d ice el E sbozo q u e existen d o s in te rp re ta c io n e s: «la n o tic ia h a sid o d iv u lg ad a» (im p e rso n a l p asiv a), o « alg u ien h a d iv u lg ad o
la n o ticia» (im p e rs o n a l activa). C o m o h e m o s visto, e sta s n o so n in te rp re ta c io n e s sin o p a rá frasis cu y o significado n o es
fu n d a m e n ta lm e n te d istin to . U n a vez los té rm in o s ‘p a s iv a ’ e ‘im p e rso n a l’ se utilizan d c a c u e rd o a c rite rio s fo rm a le s está
c la ro q u e e s ta o ra c ió n es u n a o ra c ió n pasiva c o n se ( in d e p e n d ie n te m e n te d e q u e c o n c u e rd e o n o ) (v é a s e el § 2 6 .1 .1 ).
47 E n c u a n to a la d ia c ro n ía del g iro n o c o n c e rta d o , v é a se , e n tr e o tro s, C u e rv o n. 106, K ard e 1943 y M onge 1955. Los
d a to s d o c u m e n ta d o s re la tiv o s a su uso y e x te n sió n en la a c tu a lid a d los re c o g e M a rtín Z o r ra q u in o (1979: P a rte 11, § 1.1.1),
b a sán d o se en n u m e ro s o s tra b a jo s allí citad o s.
4fi V c a n se C a s a re s 1941: 234 e n re la c ió n a los e scrito re s d el sig lo x ix , A g ü e ro 1962 en c u a n to al esp añ o l d e C o sta
R ica y V id al d e B a llin i 1949 e n c u a n to al e sp a ñ o l d e A rg e n tin a . M a rtín Z o r ra q u in o (1979: 161-163) d isc u te el c a s o y cita
m ás a u to re s q u e tra ta n el tem a.
26.3.2.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1678

O tro factor relacionado con el anterior, que parece influir en la relajación de


la concordancia, es la posición; la falta de concordancia resulta inaceptable cuando
se antepone el sintagma nominal al verbo: *Aprendices se necesita aquí; *Los mejores
coches se vende aquí.
Existen, además, otros factores de más difícil clasificación. La no concordancia
parece verse favorecida por el aspecto verbal imperfectivo; la oración Se vende libros
contrasta con ?Se vendió libros con aspecto perfectivo. Cuando el objeto lógico lo
componen dos sintagmas nominales coordinados, se favorece la concordancia si el
primero de los sintagmas nominales es singular, como en el siguiente ejemplo que
cita Kárde (1943: 109): Sólo se oía el blando batir de las olas y el canto monótono
de un grillo [Los Centauros, 58.18]. O tro factor a tener en cuenta es la ‘distancia’
entre el elem ento verbal que lleva la concordancia (verbo o auxiliar) y el sintagma
nom inal.49 Los ejemplos de (37) m uestran oraciones en las que estos dos constitu­
yentes (en cursiva) no son adyacentes, apareciendo subrayados los elementos que se
interponen entre el verbo y el sintagma nominal, lo que favorece la relajación de la
concordancia incluso cuando los sintagmas nominales llevan determ inantes defini­
dos:

(37) a. Se veía a un lado y a otro del camino las mansiones señoriales de


familias venidas a menos.
b. Se conoce en la mayoría de los casos los nombres de los culpables.
c. Se le da a cada niño caramelos de menta y piruletas de fresa.
d. Se ha empezado a construir las vías férreas para llevar el A V E a la
frontera.
e. Se puede pagar los envíos por medio de un cheque.
f. Los artículos que se vende en esta tienda no tienen desperdicio.

Ejemplos similares a los de (37) aparecen en los trabajos de los autores que
han estudiado en más profundidad la falta de concordancia (véanse p. ej. Kárde
1943: 108 y ss.; Monge 1955; Cartagena 1972: 121 y ss.; M artín Zorraquino: Parte
II: § 2). En realidad, no es fácil determ inar si nos encontramos ante oraciones pa­
sivas de giro no concertado o ante oraciones impersonales. En (37a) y (37b) inter­
vienen sendas locuciones adverbiales entre el verbo y el sintagma nominal; el hecho
de que sin la intervención de estos elementos se dé la concordancia indicaría que
estas son oraciones pasivas de giro no concertado. La oración de (37c) contiene un
verbo ditransitivo, con el objeto indirecto interpuesto entre el verbo y el sintagma
nominal con el que concuerda norm alm ente; en (37d) y (37e), es el verbo infinitivo
el elem ento que interviene entre el elem ento concordante y el sintagma nominal,
en construcciones con una perífrasis aspectual en (37d) y un verbo modal en (37e).
E n estos casos veremos en los apartados siguientes que se puede considerar que la
construcción im personal alterna con la pasiva (en vez de una alternancia entre giro
concertado y giro no concertado en oraciones pasivas). Finalmente, en (37f), el verbo
es parte de una oración de relativo cuyo antecedente es el sintagma nominal con­
cordante, que a pesar de preceder al verbo no fuerza la concordancia. Cuando se
dan dos o más factores de distancia las posibilidades de que no exista la concor­
dancia son mayores, como en las oraciones de (38):

E n e s te s e n tid o es in te re s a n te v e r las o b se rv a c io n e s d e M o n g e (1955).


1679 Construcciones pasivas con se 26.3 .2.2

(38) a. Se ha vuelto a escuchar últim am ente en los pasillos del congreso


declaraciones sorprendentes sobre los nuevos casos de corrupción,
b. Se les suele seguir atribuyendo a estos políticos declaraciones que
nunca han efectuado.

Cabe preguntarse si en todos los ejemplos de (37) la falta de concordancia se


debe a una m era distancia física entre el verbo y el elem ento concordado o si in­
tervienen otros factores. U n estudio detallado de los ejemplos de (37) revela que
los únicos casos claros de distancia física son los de (37a, b), en los que intervienen
locuciones adverbiales; sin embargo, incluso en estos casos, muchos de los ejemplos
que se dan contienen verbos de percepción que, por sí mismos, parecen favorecer
la falta de concordancia al estar asociados a esquemas sintácticos paralelos, como
veremos en el § 26.4.1.2, incluso cuando no interviene ningún elemento, sin que el
giro concertado se pueda clasificar como anómalo en ciertos contextos; obsérvese la
diferencia en el grado de aceptabilidad entre estas dos construcciones: Desde aquí
se ve las montañas de Gredos, con un verbo de percepción, y A quí se compra los
productos artesanos de Gredos, con otro verbo, si no intervienen locuciones adver­
biales como en Se compra en una tienda que hace esquina los productos artesanos de
Gredos. 511
La falta de concordancia es también bastante frecuente entre las construcciones
con verbos ditransitivos incluso cuando no interviene el objeto indirecto como en
Se les da caramelos a los niños (cf. (37c)), por lo que parecería que son otros los
factores que favorecen la falta de concordancia, y no simplemente la distancia física
entre verbo y sintagma nominal, como veremos en el § 26.4.2.3 cuando volvamos
sobre estas estructuras. El siguiente ejemplo citado p o r Sepúlveda (1988: 131) m ues­
tra la coexistencia del giro concertado y el no concertado con un verbo ditransitivo
en una misma noticia (lo que apoya, dicho sea de paso, la hipótesis de que el giro
no concertado es una variante del giro concertado, sin que se observen diferencias
semánticas entre las dos construcciones):

(39) a. Caruana lam enta que no se hayan entregado a los cuarteles más
banderas constitucionales.
b. El capitán general de la V región militar, Luis Caruana... mantuvo
un encuentro con los medios informativos, en el que se lamentó que
en Zaragoza no se haya entregado a los cuarteles más banderas
constitucionales.

Lo dicho para los verbos de percepción y verbos ditransitivos se aplica a las


oraciones con perífrasis aspectuales (37d) y verbos modales (37e): existen factores
que favorecen el giro no concertado que no se pueden atribuir a la m era distancia
física entre el elem ento verbal y el sintagma nominal y en algunos casos, como
veremos en el § 26.5.2.2, la falta de concordancia no es una ‘desviación’, sino que
la lengua perm ite tanto la concordancia como la no concordancia, al igual que en
ciertos contextos con verbos de percepción. En cuanto a la oración de relativo (37f),
se trata de una oración bastante marginal en la que la falta de concordancia parece

50 Véanse los ejem plos de Sepúlveda (1988: §6.4.1) con verbos de percepción.
26 .3.2.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1680

relacionada, más que con la ‘distancia’, con la estructura de una oración de relativo
en sí, tem a en el que no podem os detenernos aquí.
Los factores que favorecen la falta de concordancia son, por lo tanto, de índole
diversa, y en cualquier caso no pueden ser reducidos a la noción general de ‘dis­
tancia’ entre el elem ento verbal concordante y el sintagma nominal que concuerda
con el primero, si bien es verdad que la intervención de locuciones adverbiales y
adverbios puede en algunos casos llevar a la no concordancia.

A m enudo se ha relacionado la vacilación existente entre el giro concertado y el giro no


concertado en las oraciones pasivas con se con la alternancia que se observa en ciertas hablas locales
de España y Am érica para otros procesos de carácter impersonal: p. ej. con expresiones referentes
al tiem po atm osférico ({Hizo/Hicieron} terribles calores; (Llovió/Llovieron} piedras del cielo) y con
oraciones existenciales con el verbo haber ({Había/Habían} celebraciones de todo tipo). La vacilación
aquí, al igual que en las oraciones con se, se basa en que el sintagma nominal que sigue al verbo,
siendo el objeto lógico o nocional del verbo, se considera bien como objeto gramatical o bien como
sujeto gramatical. Sin embargo, m ientras en las oraciones con se se considera que la construcción
‘no desviada’ es la que m uestra concordancia, en el caso de estos verbos impersonales la acepta­
bilidad de cada uno de los giros varía dependiendo de la zona; p. ej., en la Península la construcción
concordante es la predom inante entre los hablantes de Levante, m ientras que la no concordante es
la única aceptable para los hablantes de Castilla y norte de España.

26.3.2.3. Los verbos con complementos oracionales en las construcciones pasivas


con se

Las expresiones como se cree que...; no se sabe si...; se afirma que... etc., con ver­
bos transitivos cuyo complemento es oracional [—> § 32.3] son de uso muy corrien­
te en la lengua y son especialmente habituales en el lenguaje periodístico. La falta
de concordancia verbal podría hacer pensar que estos son casos de oraciones im­
personales con se y no de oraciones pasivas: i.e. que el elem ento oracional no es el
sujeto gramatical, sino el objeto gramatical: Se cree que se suspenderán las negocia­
ciones y que habrá nuevas elecciones. Sin embargo, la falta de concordancia no es
exclusiva de las oraciones con se sino que se da a menudo con sujetos oracionales,
incluso cuando estos aparecen antepuestos, como m uestran los ejemplos de (40a)
con el verbo sorprender y (40b) en una construcción de pasiva perifrástica:51

(50) a. Q ue se suspendiera el claustro y que empezaran las movilizaciones


no sorprendió a nadie,
b. Que iban a expulsar a los cabecillas y que se tom arían todo tipo de
represalias era sabido por todos.

Un criterio que se puede aplicar para determ inar el carácter de sujeto gram a­
tical del elem ento oracional en construcciones pasivas como estas (aunque sólo sirve
para aquellos verbos que no pueden tener objetos omitidos), es el hecho de que al
contrario de lo que ocurre en las oraciones transitivas correspondientes con sujeto
explícito, es posible omitir el elem ento oracional sin incurrir en agramaticalidad,
como m uestra el contraste entre (41a) y (41b):

51 P a r te d e las id ea s d e e s te a p a rta d o y a lg u n o s d c su s e je m p lo s h a n su rg id o d e los c o m e n ta rio s d e Ig n acio B a sq u e


a la p rim e ra v e rsió n d e e ste c a p ítu lo , q u e c o n trib u y e ro n d e fo rm a sig n ificativ a a a c la ra r v a rio s c o n c e p to s , p o r lo q u e le
esto y a g ra d e c id a .
1681 Construcciones pasivas con se 26 .3 .2.3

(41) a. Se presentía que el rector suspendería el claustro pero no se desea­


ba.
b. *La gente presentía que el rector suspendería el claustro pero no
deseaba.

Los juicios de gramaticalidad se invierten cuando aparece un pronom bre clítico


en substitución del elem ento oracional, subrayando el carácter de objeto de este
elemento en la oración transitiva con sujeto explícito (42b), pero no en la oración
pasiva con se (42a), si bien, como veremos en el § 26.4.2, esto podría estar relacio­
nado con la escasa presencia de la secuencia *se lo (al m enos en el español penin­
sular):

(42) a. *Se presentía que el rector suspendería el claustro pero no se lo


deseaba.
b. La gente presentía que el rector suspendería el claustro pero no lo
deseaba.

Son también posibles las construcciones pasivas con sujetos oracionales infini­
tivos [—>- § 36.3.2.1]: Se desea venir, Se quiere trabajar, Se prohíbe fumar, etc. La
construcción pasiva reproduce el mismo esquema de complementación verbal que
la correspondiente oración transitiva con sujeto nocional explícito. Tomemos, por
ejemplo, un verbo como querer, cuyo objeto oracional puede verse realizado por una
oración de infinitivo o una oración finita: cuando el sujeto de querer y el sujeto de
la oración subordinada de objeto tienen el mismo referente, el objeto de querer es
una oración de infinitivo, como en E l rector quiere [mejorar los salarios de los pro­
fesores] (con la oración subordinada entre corchetes, para mayor claridad); cuando,
por el contrario, el sujeto de querer y el sujeto de la oración subordinada de objeto
tienen distintos referentes, esta es una oración subordinada finita (en subjuntivo):
E l rector quiere [que el ministerio mejore los salarios de los profesores], A estas ora­
ciones con sujeto explícito (el rector), corresponden las siguientes oraciones con se,
dependiendo, como en las oraciones con sujeto explícito, de si el referente de la
oración subordinada es el mismo (43a) o distinto (43b) del de la oración principal:52

(43) a. Se quiere [mejorar los salarios de los profesores],


b. Se quiere [que se m ejoren los salarios de los profesores].

De los verbos mencionados anteriorm ente que pueden tener como objetos ora­
ciones de infinitivo, desear se com porta como querer, y como estos: necesitar, buscar,
odiar, creer, saber, etc. El verbo prohibir tiene, sin embargo, un comportamiento
distinto, al igual que otros verbos relacionados sem ánticam ente con este verbo como
permitir, mandar, pedir, recomendar, etc. [—»· § 36.2.5.4]; en la oración Se prohíbe
fum ar la interpretación más común es aquella en la que el sujeto implícito de pro­
hibir y el sujeto implícito de fum ar tienen distintos referentes. La interpretación del
sujeto implícito de la oración infinitiva en este ejemplo no es distinta de la que se
observa en Juan prohibió fum ar en la que, al igual que en la oración con se, no

52 P o r s u p u e sto , ta m b ié n es p o sib le q u e la o rac ió n s u b o rd in a d a te n g a u n s u je to ex p líc ito en c o n stru c cio n e s im p e rs o ­


n a le s c o m o las q u e e s ta m o s v ien d o : S e quiere q u e el m in isterio m ejore los salarios d e lo s profesores.
26 .3.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1682

coinciden el sujeto de prohibir y el sujeto de fumar. Verbos como prohibir son en


realidad verbos de doble objeto (ditransitivos): {prohibir/pemiitir/mandar...} algo a
alguien, en los que es el objeto, y no el sujeto, el que se interpreta como (o tiene
el mismo referente que) el sujeto de la oración de infinitivo. El objeto indirecto no
aparece expreso cuando tiene carácter genérico como en la oración de arriba, al
contrario que en Juan le prohibió a su hijo fumar. Las oraciones con se de (44)
m uestran el mismo esquema:

(44) a. Se prohíbe fumar.


b. Se le prohíbe fum ar (al hijo de Juan).

Se dan casos ‘anóm alos’ de concordancia cuando el verbo infinitivo es un verbo transitivo con
un objeto de cosa plural; frente a oraciones regulares como Se necesita com prar tom ates para la
cena; Se prohíbe consum ir bebidas del exterior no es poco frecuente encontrar oraciones como las
de (45) en las que el verbo principal concuerda con el objeto del verbo infinitivo (en cursiva):

(45) a. *Se necesita;! com prar tom ates para la cena


b.*Se prohíben consumir bebidas del exterior.

La concordancia anómala de estos casos podría deberse a la analogía con construcciones apa­
rentem ente similares, con verbos m odales (Se puede traer alim entos de casa y Se pueden traer ali­
m entos de casa) (§26.5.2.2) y con verbos causativos y de percepción (§ 26.4.1.2) [— >§§36.2.5.1-
3], En el caso de los verbos modales, como veremos en el § 26.5las dos estructuras, con y sin
concordancia, pueden considerarse regulares, ya que son construcciones que perm iten que el objeto
del verbo infinitivo pueda ser tam bién sujeto del verbo m odal (de ahí la concordancia). Este no es,
sin embargo, el caso de verbos como los de (45) y, por lo tanto, la construcción concordante es
una construcción anómala.

Hemos analizado en este apartado las características del sintagma nominal su­
jeto en las oraciones pasivas con se, elem ento en el que se centran muchas de las
diferencias entre esta construcción y las construcciones medias-pasivas y de pasiva
perifrástica. Este elem ento aparece norm alm ente pospuesto (sólo se antepone por
razones discursivas, es decir, por ser tem a o foco) y puede aparecer tanto deter­
minado como indeterm inado. Un sintagma nominal que aparece pospuesto, que es
indeterm inado y que es el objeto nocional del verbo acaba pareciéndose a un objeto
sintáctico, factor que hemos visto favorece la falta de concordancia del giro no
concertado, una variante de las oraciones pasivas con se. Finalm ente se han apun­
tado algunas propiedades de las oraciones pasivas con sujetos oracionales.

26.3.3. La expresión del sujeto nocional

No existe acuerdo entre los gramáticos en cuanto a la posibilidad de que apa­


rezca expresado el sujeto nocional en las oraciones pasivas con se. El Esbozo (R A E
1973: § 3.5.1) recoge el ya famoso ejemplo Se firm ó la p az por los embajadores, sin
m encionar tan siquiera el hecho de que no es demasiado frecuente la expresión del
agente en estas construcciones, ni en la lengua hablada ni en la escrita (ver también
Gili Gaya 1943: § 61). Bien es verdad que se pueden encontrar ejemplos de este
tipo en la lengua literaria y, muy en particular, en la prensa, como m uestran los
siguientes ejemplos recogidos por M artín Z orraquino (1979: 248) entre distintos
trabajos que han tratado este tema:
1683 Construcciones pasivas con se 26 .3.3

(46) a. (El) correcto análisis y enjuiciamiento se quiere impedir —aquí en


Chile— por quienes han convertido a la URSS en oráculo infalible.
[Punto Final, pág. 3; en C artagena 1972: 115]
b. La historia ... se había publicado por un abad. [La España del Cid,
I, 14, 19; en Kárde 1943: 91]
c. El gran arcaísmo de la epopeya castellana se va ya aceptando por
todos. [Menéndez Pidal, Idea Imperial de Carlos V, 39; en Cartagena
1972: 115]

La poca frecuencia relativa de la expresión del sujeto nocional no es exclusiva


de las construcciones de pasiva con se, sino que también se documenta para las
construcciones de pasiva perifrástica, en las que la expresión del sujeto implícito se
da fundam entalm ente en textos escritos de carácter periodístico. La ausencia del
agente se ha atribuido a consideraciones pragmáticas relacionadas con el uso de
estas oraciones: cuando se quiere callar u ocultar el sujeto nocional. Sin negar el
papel que juegan los factores pragmáticos, parece que existen ciertas restricciones
de tipo gramatical en cuanto a la posibilidad de aparición del sujeto nocional. H e­
mos dicho anteriorm ente que el sujeto nocional de una oración pasiva (con se o
perifrástica) puede estar asociado con una variedad de papeles semánticos (véanse
los ejemplos de (28)) (lo que a menudo se pasa por alto cuando los gramáticos se
refieren a este elemento como ‘agente’ implícito y a su expresión como ‘sintagma agen-
tivo’) [—^ §§ 4.4.5.1 y 25.4.1], Con pasivas perifrásticas parece ser siempre gramatical­
mente posible la expresión del sujeto nocional, independientemente de su papel se­
mántico: agente (47a), destinatario (47b), experimentante (47c) o fuente (47d):

(47) a. Los rum ores sobre el nuevo encarcelamiento fueron divulgados por
un periodista ajeno a TVE.
b. Fueron recibidas por los constructores varias quejas de los propie­
tarios de los nuevos pisos.
c. Las nuevas movilizaciones anunciadas son temidas por toda la so­
ciedad.
d. Están siendo enviadas por los vecinos cartas a todos los ayunta­
mientos.

En cuanto a las pasivas con se, la expresión del sujeto nocional es más común
con sujetos agentes y experim entantes (48), siendo difícil decidir la aceptabilidad de
las construcciones en las que el sujeto explícito es fuente o destinatario (49):

(48) a. Los rum ores sobre el nuevo encarcelam iento se divulgaron p o r un


periodista ajeno a TVE.
b. Las nuevas movilizaciones anunciadas se tem en por toda la sociedad.
(49) a. ?Se han recibido por los constructores varias quejas de los propie­
tarios de los nuevos pisos.
b. ?Se están enviando por los vecinos cartas a todos los ayuntamientos.

Entre oraciones como las de (48), que parecen perm itir más fácilmente la ex­
presión del sujeto nocional, hay que establecer una distinción fundamental entre la
expresión del sujeto agente (48a) y la expresión del sujeto experimentante (48b),
26 .3.3 C O N S T R U C C I O N E S C O N SE : M E D I A S , P A S I V A S E I M P E R S O N A L E S 1684

distinción que afecta por igual a las pasivas con se y a las pasivas perifrásticas. Los
verbos cuyos sujetos son experim entantes son generalm ente verbos imperfectivos en
cuanto a su clase aspectual, que form an pasivas de aspecto (sintáctico) también
imperfectivo que requieren sujetos genéricos (o universales, como decíamos en el
§ 26.1.2.2), como en (47c) y (48b); cuando el sujeto nocional es específico (o exis­
tencial) no es posible su expresión en un sintagma preposicional, tanto en oraciones
de pasiva perifrástica (*Las nuevas movilizaciones anunciadas son temidas por mis
padres) como en oraciones de pasiva con se ('*Las nuevas movilizaciones anunciadas
se temen por mis padres) [—?■ § 25.4.1.1].S3 Los verbos que tienen agentes por sujetos
no m uestran esta restricción, como ponen de manifiesto los ejemplos de (47a) y
(48a), en los que la presencia de un sujeto específico (no genérico) viene favorecida
por el aspecto verbal perfectivo. Sí que parece, sin embargo, que incluso con estos
verbos que tienen agentes como sujetos nocionales, parece haber una preferencia
por los sujetos genéricos, como señala el estudio de DeM ello (1978): E l edificio
se constmyó p or carpinteros; *?El cuadro se pintó por Goya [DeMello 1978: 325]
(cf. también DeM ello 1997). E sta preferencia se ve favorecida por el carácter más
imperfectivo y menos intencional de la pasiva con se, a diferencia de la pasiva pe­
rifrástica (véase el § 26.3.1.2).
La diacronía parece sugerir que las oraciones de pasiva con se con sujeto no­
cional expreso constituirían el último eslabón en la evolución de las construcciones
pronominales del latín a las lenguas románicas, después de (o conjuntamente con)
las oraciones impersonales activas que veremos en la sección siguiente.54 Cuando el
sujeto nocional aparece expreso no estamos ya dentro de la impersonalidad; hemos
pasado, pues, de procesos ‘incoativos’ (sin agente o causa) a procesos ‘m edios’ (agen­
te, causa o experim entante en segundo plano), y de ahí a procesos ‘impersonales’
(donde por im personales entendem os simplemente que el sujeto nocional está im­
plícito), para pasar de ahí a construcciones que conservan la forma de las pasivas e
impersonales pero perm iten la realización del sujeto nocional de forma expresa. Es
interesante en este sentido constatar que la realización expresa del sujeto nocional
no aparece únicam ente con oraciones pasivas con se, sino también con oraciones
impersonales con se, lo que pone de manifiesto el proceso descrito, como en los
siguientes ejemplos recogidos por M artín Z orraquino (1979: nota 87, 252) (50a) y
Sepúlveda (1988: § 6.4.3) (5 0 b ):55

(50) a.Los niños españoles que siguen la Escuela Com plem entaria y aprue­
ban los cursos paralelos franceses y españoles se les convalida au­
tom áticam ente los estudios por esta Inspección. [Carta de la Agre-
gaduría Cultural A djunta de la Em bajada de España en París, JS /
JG 582]
b. Cuando no hace muchos siglos comenzó a escribirse — sobre todo
p o r protestantes— en vascuence, se adoptó la ortografía latina. [U na­
m uno, apud Gómez M olina 1981]

53 P a r a u n a nálisis d e la e x p re sió n d e l s u je to e n las p asiv as p e rifrá s tic a s en té rm in o s a sp ec tu a le s, v é a se D e M ig u el


1992: c a p . IV , 2.4.
54 V é a n s e K a rd e 1943 y M a rtín Z o r ra q u in o 1979: P a r te II, § 3 .1 .4 .4 .
55 A p e s a r d e su c a rá c te r c la ra m e n te m a rg in al, e je m p lo s sim ila res a lo s d c (50) a p a re c e n in clu so c ita d o s en las
g ra m á tic a s (Se enseña a los n iñ o s p o r e l m a estro [B e n o t 19212: 160-161] y S e prem ia a l ju sto p o r D io s [P u ig 1911: 332]).
1685 Construcciones pasivas con se 26 .3.4

Señala igualm ente M artín Zorraquino que se dan casos curiosos de ‘contam inación’ en tre las
construcciones pasivas con se y las pasivas perifrásticas, ya denunciados por Cuervo (19559: § 339):
Suplicaron por conclusión que se les mandase reintegrar en los atrasos que se les eran debidos [Jove­
llanos, Memorias del Castillo de Bellver, tom ado de M artín Z orraquino 1979: 252], La construcción
correcta debería contener bien una oración pasiva perifrástica (... los atrasos que les eran debidos),
bien una oración pasiva con se (... que se les debía(n)), pero no las dos construcciones que se
les eran debidos). Existen casos, sin embargo, de oraciones con se con verbos pasivos que son
gramaticales (entre ellos algunos de los que cita M artín Z orraquino como anómalos), y que trata­
remos en el § 26.4.3.3.

En suma, no son muchos los ejemplos de oraciones con se que aparecen con
un sujeto nocional expreso, pero suficientes para que deba dar cuenta de ellos la
gramática del español. La expresión del sujeto nocional, que acerca las pasivas con
se a las pasivas perifrásticas, se da en contextos determ inados (lengua literaria), y
m uestra restricciones parecidas a las que se aplican a las pasivas perifrásticas en
cuanto al carácter (específico o genérico) del sintagma nominal, si bien predom inan
las expresiones de sujeto genérico.

26.3.4. Conclusiones

La coexistencia de dos formas pasivas en el español actual (pasiva con se y


pasiva perifrástica), así como el uso mucho más extendido de la pasiva con se en
comparación a la pasiva perifrástica, se han explicado en el § 26.3.1 por una cierta
tendencia a la ‘especialización’ de la pasiva perifrástica en acciones de carácter pun­
tual con un sujeto implícito delimitado. La pasiva con se es una construcción mucho
menos restringida tanto en lo que se refiere a la naturaleza del sujeto y objeto
nocionales, así como en cuanto al aspecto verbal.
Las características específicas del objeto nocional, que se realiza como sujeto
gramatical en las oraciones pasivas con se, se han analizado en el § 26.3.2, donde
hemos visto que este elem ento aparece norm alm ente pospuesto al verbo, y que
puede ser tanto determ inado (de cosa) como indeterm inado (de cosa o de persona).
Además, existen construcciones pasivas con se con sujetos oracionales. El análisis
del sintagma nominal sujeto nos ha llevado a abordar el problem a de la alternancia
de giros concertados y giros no concertados en las oraciones pasivas con se, que, a
nuestro juicio, se trata de una alternancia que no entraña diferencias semánticas
fundamentales, al contrario de lo que sugieren las clasificaciones tradicionales. El
giro no concertado se da generalm ente cuando las propiedades formales del objeto
nocional se asemejan a las de los objetos gramaticales y se ve favorecido en ciertos
contextos, entre los que cabe destacar la coordinación de dos sintagmas nominales
y la interposición de locuciones adverbiales y adverbios entre el verbo y el sintagma
nominal concordante. La falta de concordancia se observa también con más fre­
cuencia con predicados con verbos de percepción, verbos ditransitivos, verbos m o­
d a le s y perífrasis aspectuales.
Por último, hemos tratado brevem ente en el § 26.3.3 lo que consideramos una
evolución posterior de las oraciones pasivas con se: aquellas oraciones con se en las
que aparece expreso el sujeto nocional en un sintagma preposicional introducido
por la preposición por. A unque escasamente documentadas, no cabe dudar de la
presencia de estas expresiones en la lengua, que aparecen por lo general limitadas
26.4 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1686

a ia lengua escrita, y más concretam ente, al lenguaje periodístico, característica que


com parten con las pasivas perifrásticas con sujeto nocional expreso. E n las cons­
trucciones con se, se m uestra un predominio acusado de los sujetos de tipo genérico
(obligatorio con sujetos experim entantes), en consonancia con lo que decíamos an­
teriorm ente en relación con la ‘especialización’ de la pasiva perifrástica para con­
textos puntuales con sujeto específico y la pasiva con se para contextos genéricos
con sujetos poco delimitados.

26.4. Construcciones im personales con se


El estudio de las oraciones impersonales con se com pleta el paradigma de la
expresión de la im personalidad en lo que concierne a las oraciones con se en es­
pañol. D e acuerdo con nuestra clasificación en la sección introductoria de este ca­
pítulo, las oraciones im personales con se se distinguen de las oraciones pasivas (y
medias-pasivas) en que el objeto nocional o lógico del verbo es tam bién su objeto
gramatical, y no su sujeto gramatical (véase el § 26.1.1.2). Son también construccio­
nes impersonales con se aquellas con verbos no transitivos como Se trabaja mucho
aquí, Se está triste, etc.
Las construcciones impersonales con verbos transitivos cuyo objeto de persona
va introducido por la preposición a (p. ej. Se ve a los niños desde aquí) son carac­
terísticas del español frente a otras lenguas románicas, que no diferencian sintácti­
cam ente entre objetos de cosa y objetos de persona. Así, por ejemplo, en italiano
la oración Si vedono i bambini es una oración pasiva con se con sujeto nocional
implícito; m ientras que, en español actual, la oración correspondiente (literalm ente,
Se ven los niños) sólo puede ser interpretada como reflexiva o recíproca. Los estudios
diacrónicos m uestran que las oraciones impersonales con objetos de persona intro­
ducidos por a suponen una evolución posterior a las oraciones pasivas. La opinión
mas extendida, que es la que recoge el Esbozo (R A E 1973: § 3.5.6), es que las
oraciones impersonales surgen en español pafa deshacer la ambigüedad que se pro­
duce cuando el sujeto de la oración pasiva es de persona, pudiendo interpretarse la
oración bien como reflexiva (o recíproca) o bien como una oración con sujeto no­
cional no expreso, como en el muy citado ejemplo del Quijote (I, 3): que el señor
del castillo era un follón y mal nacido caballero, pues de tal manera consentía que se
tratassen los andantes caballeros. El uso de la preposición a, alrededor del siglo x v ,
es reflejo de una tendencia que empieza a generalizarse para los objetos de persona
y que marca al sintagma nominal como objeto de form a inequívoca [—?- § 28.7].
El hecho de que el objeto nocional del verbo sea tam bién su objeto gramatical,
como en una oración transitiva con sujeto explícito, ha llevado a muchos autores a
considerar estas oraciones como ‘activas’ con el elem ento se como un sujeto inde­
term inado o como un ‘signo de im personalidad’ (‘impersonales activas’ las llama el
Esbozo (R A E 1973: § 3.5.6)). Para muchos autores, así pues, las diferencias formales
entre oraciones pasivas e impersonales entrañan diferencias de interpretación (R A E
(1973: § 3.5.6c); Gili Gaya (1943: § 61) ) . 56 La ‘interpretación activa’ de estas ora-

56 N o to d o s los g ra m á tic o s p o s tu la n d ife re n c ia s d e sig n ific a d o e n tre o ra c io n e s im p e rso n a le s y o ra c io n e s p asivas. B e llo


(1847: § 767, § 787), q u e se re fie re a las o ra c io n e s c o n c e rta d a s c o m o ‘c u a si-re flc ja s re g u la re s ’ y a las n o c o n c e rta d a s c o m o
‘c u a si-re fle ja s irre g u la re s ’, d e fie n d e la sig n ificació n p asiv a d e to d a s ellas, al ig u al q u e C u e rv o (n. 106) y F e r n á n d e z R a m íre z
(1964). O tro s a u to re s c o m o A lo n so C o rté s (1939) in siste n , p o r el c o n tra rio e n el c a rá c te r d e im p e rso n a l a ctiv a d e to d a s
ellas. E n tre los a u to re s q u e n o p o s tu la n d ife re n c ia s d e sig n ific a d o , p o d e m o s c ita r a A la rc o s (1994: § 2 7 1 ) y a M o lin a
R e d o n d o (1974).
1687 Construcciones impersonales con se 26.4

cíones viene asimismo forzada por la existencia de oraciones impersonales con se


con verbos intransitivos (Se vive bien aquí, Ayer se trabajó hasta muy tarde); estas
oraciones no pueden aparecer en español asociadas con glosas pasivas, ya que en el
español la pasiva está restringida a los verbos transitivos. D e ahí se concluye que
el significado es ‘activo’: «{alguien/la gente} vive bien aquí»; «{alguien/la gente}
trabajó hasta muy tarde ayer».
En este debate, como ya hemos dicho (véase el § 26.1.1.2), la determinación de
los significados activo y pasivo se basa en paráfrasis de estas oraciones. Las oraciones
impersonales como Se avisó a los bomberos y las oraciones pasivas como Se enviaron
los equipos de refuerzo pueden parafrasearse indistintam ente como activas («alguien
avisó a los bomberos», «alguien envió equipos de refuerzo») o como pasivas («los
bomberos fueron avisados», «los equipos de refuerzo fueron enviados»), sin que ello
indique diferencias de significado entre una u otra paráfrasis, ya que una pasiva sin
sujeto nocional expreso implica un sujeto indeterminado. La diferencia significativa
entre una oración activa y su correspondiente oración pasiva reside en el contenido
comunicativo, que tiene como punto de partida el sujeto nocional en las oraciones
activas y el objeto nocional en las oraciones pasivas, siendo opcional en estas últimas
la expresión del sujeto nocional. Distinguir entre oraciones pasivas con se y oraciones
impersonales con se en este sentido, no parece tener fundam ento semántico.
Los térm inos pasiva e impersonal se han utilizado aquí para aludir a diferencias
formales entre las distintas oraciones con se; en concreto, distinguimos entre ora­
ciones con se con objeto nocional de cosa, que aparece como sujeto gramatical y
que, excepto en los casos de giro no concertado (§ 26.3.2.2), concuerda con el verbo,
y oraciones con se en las que el objeto nocional es también el objeto gramatical.
Sólo en ese sentido se puede decir que las prim eras son oraciones ‘pasivas’, y las
segundas, las impersonales, son oraciones ‘activas.’ 57 Las diferencias formales no
son, ni mucho menos, irrelevantes, en cuanto que los dos tipos de construcciones
aparecen asociados a procesos sintácticos distintos, como veremos.
Según esto, el elem ento se es tan ‘signo de im personalidad’ en las oraciones
impersonales como en las pasivas. En el § 26.1.3.2, hemos analizado el elemento se
en las oraciones impersonales como un afijo de concordancia subjetiva de tercera
persona no-referencial. Sólo en ese sentido se puede decir que se es un ‘signo de
impersonalidad’. Disentimos así de los que equiparan esta última evolución del ele­
m ento se al on francés, ya que a pesar de que es posible que el uso de se como
afijo subjetivo sea posterior al uso de se como afijo objetivo (en medias y pasivas),
este elemento sigue teniendo el carácter de m orfem a verbal, al contrario que on,
que es un elem ento pronominal que ocupa la posición del sujeto gramatical.
El contenido de esta sección subraya el carácter inestable de los esquemas gra­
maticales asociados con las oraciones impersonales con se. En primer lugar
(§ 26.1.4), examinamos las características generales de las oraciones con se, centrán­
donos en el análisis del tipo de verbos (di)transitivos que aparecen en estas oracio­
nes. En el § 26.4.2, abordamos uno de los temas más conflictivos en relación a estas
construcciones y que m ejor ilustra la inestabilidad gramatical a la que nos referimos:

57 D e n tro d c las pasivas, h e m o s d istin g u id o ‘g ra d o s d e p a siv id a d ’, c o n s id e ra n d o m ás c e rc a n a s a las pasivas p e rifrá stic a s


a q u e lla s o ra c io n e s c on se c o n s u je to ex p lícito p o r m ed io d e u n sin ta g m a p re p o s ic io n a l c o n por, ta n to a nivel fo rm a l co m o
a nivel sintáctico. U n a p r u e b a d e la a m b iv a le n c ia d e ias o ra c io n e s c o n se e s q u e , a u n q u e c o n po ca fre c u e n c ia , se e c u e n tra n
e je m p lo s de o ra c io n e s im p e rso n a le s c o n se c o n su je to s ex plícitos, co m o v im o s e n el § 26,3.3.2.
26 .4.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1688

la presencia de pronom bres clíticos en sustitución del sintagma nominal objeto. F i­


nalmente, en el § 26.4.3, nos centramos en aquellas oraciones impersonales con ver­
bos intransitivos, que m uestran restricciones aspectuales y léxicas que aconsejan un
tratam iento independiente del que ofrecemos para las oraciones impersonales con
verbos transitivos.

26.4.1. Características generales de las oraciones impersonales con se

Junto a los verbos transitivos cuyo objeto va introducido por la preposición a,


form an oraciones impersonales con se los verbos (transitivos y ditransitivos) con
objetos preposicionales, en general, y algunos verbos con complementos oracionales.
Estos últimos han recibido una escasa atención en las gramáticas y, sin embargo,
tienen unas propiedades muy particulares que aconsejan un estudio detallado. Nos
estamos refiriendo, especialmente, a los verbos causativos y de percepción, con los
que la construcción impersonal alterna con la construcción pasiva concertada, y a
los verbos cuyo complem ento es una cláusula reducida. En los subapartados que
siguen mostramos ejemplos de alternancia de la concordancia bien anómala, o bien
debida a esquemas gramaticales paralelos.

26.4.1.1. Las construcciones impersonales con verbos con objetos preposicionales

E l uso de las oraciones impersonales con se se extiende a todo verbo transitivo


cuyo objeto nocional vaya introducido por la preposición a [—> Cap. 28]; es decir,
objetos animados, generalm ente de persona, y determinados. La construcción
es obligatoria, como única expresión de la im personalidad con se, para aquellos
verbos que siempre se construyen con la preposición a (independientem ente de la
naturaleza del objeto) como avisar, amenazar, convencer, proteger, etc. (véase (51))
[—» § 28.2.2]. Con verbos cuyo objeto es siempre de persona, pero que se diferen­
cian de los anteriores en que los objetos sin determ inante no requieren la presencia
de a [—> § 28.2.1], la construcción impersonal alterna con la pasiva; se trata de
verbos como nombrar, elegir, reclutar, sobornar, etc. (véase (52)):

(51) a. Se avisó a los bomberos. a'. *Se avisaron los bomberos.


b. Se avisó a bomberos y guardas, b'. *Se avisaron bomberos y guardas.
(52) a. Se reclutó a los soldados. a'. *Se reclutaron los soldados,
b. Se reclutó (a) soldados. b'. Se reclutaron soldados.

La diferencia entre verbos como los de (51) y verbos como los de (52) estriba
en la obligatoriedad o no obligatoriedad de la preposición a cuando el sintagma
nominal no lleva determ inante (ejemplos de (b)) [—»- §§ 12.3.2.3 y 28.2.1]. Cuando
la preposición a es obligatoria, como en el caso de avisar (51b), la única construcción
posible es la impersonal, a diferencia de lo que ocurrre con reclutar, que no requiere
la presencia de a con objeto sin determ inante, y, por lo tanto, perm ite la construc­
ción pasiva con o sin concordancia ((51b') vs. (5 1 b )).58

•'s N o n o s c o rre s p o n d e a q u í a n a liz a r las c o n d ic io n e s q u e rig e n la p re s e n c ia o a u sen c ia d e la p re p o sic ió n a c o n v e rb o s


tra n sitiv o s, c o n d ic io n e s q u e d e p e n d e n n o só lo d e las p ro p ie d a d e s d el v e rb o e n c u e stió n sin o , c ru c ia lm e n te , del s in ta g m a
1689 Construcciones impersonales con se 26 .4 .1.1

Con nom bres propios y nom bres con referente único como objeto [— > Cap. 2 y § 28.4.1], los
verbos transitivos requieren obligatoriam ente la presencia de a (La policía busca al gerente de la
empresa en quiebra), por lo que las correspondientes oraciones con se son impersonales (Se busca
al gerente de la empresa en quiebra). Lo mismo ocurre con nom bres colectivos que designan a un
grupo de personas (5s juzga a la juventud, Se desobedece a la fam ilia) [— > § 1.4], Cuando se trata
de nom bres personificados, la construcción con se correspondiente es tam bién la impersonal (Se
adora al sol, Se tem e al fracaso). Con ciertos verbos es frecuente que un objeto inanim ado vaya
precedido por a: p. ej. afectar, comparar, reemplazar, proteger. En esos casos es también com ún el
uso de las oraciones impersonales con a, que coexisten con las pasivas con se (Se reemplazó a los
ordenadores antiguos por..., Se reemplazaron los ordenadores antiguos por...).
Un caso especial es el de los verbos de afección (o de cambio de estado psíquico) que tienen
objetos experim entantes introducidos por a: preocupar, aburrir, alegrar, asustar, etc. [—> §§ 24.3.7
y 30.5.2.5]. Estos verbos pueden tener como sujetos elem entos que reciben el papel semántico de
tem a (o paciente): La guerra de Yugoslavia preocupa a todo el país, La película aburrió al público,
pero tam bién pueden tener sujetos agentivos (en mayor o m enor grado); así en la oración Los
profesores asustan a los alum nos junto a una interpretación imperfectiva en la que los profesores es
tem a (o paciente), hay una interpretación perfectiva más agentiva en la que el sujeto los profesores
participa activamente (y de forma más o menos intencionada) en la acción verbal. Este significado
más intencional, perfectivo, es el que se observa en las oraciones con se: Se preocupa a todo el país
con problem as que sólo los políticos pueden solucionar, Se asustó a los alum nos con una nueva am e­
naza de expulsiones. Para el significado imperfectivo, es frecuente la expresión de la im personalidad
con uno: Si uno preocupa a sus padres, o Si los padres se preocupan p o r uno. Los verbos que, por
su significado, no pueden tener esta lectura intencional perfectiva, no pueden aparecer en oraciones
impersonales con se: *Se gusta al público (cf. Uno gusta al público).

No es la preposición a la única que fuerza la construcción impersonal; todos


los verbos preposicionales [—> Cap. 29] —los que tienen como complemento un
sintagma preposicional (hablar (de), soñar (con), creer (en), etc.)— forman oraciones
impersonales con se: Se habló de los nuevos escándalos en la reunión, Se soñaba con
los nuevos adelantos de la ciencia, Se cree en milagros. En casos en los que el verbo
perm ite como complemento tanto un sintagma preposicional como un sintagma no­
minal, la oración impersonal con se alterna con la oración pasiva con se, como era
de esperar: Se discutió sobre varios asuntos vs. Se discutieron varios asuntos. Esta
distinción es im portante cuando el verbo tiene significados distintos dependiendo de
si se usa con un sintagma preposicional o no (véanse los ejemplos con verbos como
querer, despreciar, etc., al final del § 26.3.2.1). Un ejemplo clásico es el del verbo
pensar que, según Cano Aguilar (1981: 362) denota una acción ‘resultativa’ y tiene
un objeto ‘efectuado’ cuando se usa con un sintagma nominal objeto (Se pensaron
m uy bien todas las ventajas y desventajas), mientras que con preposición el objeto es
‘afectado’ (Sólo se piensa en los problemas cuando surgen, Se pensó en Juan para
reemplazar al presidente) [—»· § 29.2.2.3],
La presencia del sintagma preposicional en la construcción impersonal es in­
compatible con la concordancia. Las gramáticas del español deploran de forma uná­
nime oraciones como la muy citada Se azotaron a los delincuentes. A unque la cons­
trucción no es muy común y aparece más extendida en el español de América que
en el español peninsular, no faltan ejemplos que ilustren este caso; Sepúlveda (1988:
6.4.2) cita varios ejemplos de la prensa española peninsular:

n o m in a l q u e a c tú a c o m o o b je to d el v e rb o . N u e s tro ú n ico p r o p ó s ito es s e ñ a la r q u e s ie m p re q u e la co n stru c ció n tra n sitiv a


c o n su je to e x p lícito r e q u ie ra la p re s e n c ia d e la p rep o sic ió n a en el o b je to , la c o n s tru c c ió n im p e rso n a l c o rre s p o n d ie n te
r e q u e rirá ta m b ié n la p re s e n c ia d e a, q u e d a n d o ex clu id a la co n stru c ció n pasiv a. La c o n s tru c c ió n im p e rso n a l con se r e p ro d u c e
fie lm e n te el e s q u e m a d e c o m p le m e n ta c ió n d e l v e rb o tran sitiv o .
26.4.1.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1690

(53) a. M ientras que en otros países, como Estados Unidos, todos los años
se expulsan a centenares de agentes por la comisión de delitos...
[Cambio 16, n.° 597, mayo 1983; citado en Sepúlveda 1988: 133]
b. Se han invitado asimismo a representantes de las centrales sindicales,
y las organizaciones empresariales. [El País, 25-11-83; citado en Se­
púlveda 1988: 133]

Nos limitamos aquí a constatar la presencia del giro anómalo, a todas luces
agramatical en cuanto que la preposición a indica que el sintagma nominal es objeto
gramatical; sin embargo, es difícil cuantificar su presencia en la lengua y determ inar
si se debe a procesos más g enerales.59

26.4.1.2. Las construcciones impersonales con verbos con objetos oracionales: verbos
causativos y de percepción

La construcción im personal con se aparece con un tipo de verbos que tienen


oraciones de infinitivo como objetos y cuyas propiedades son muy distintas de las
observadas en el § 26.3.2.3 en relación a las construcciones pasivas con verbos con
complementos oracionales. Se trata de verbos de percepción y verbos causativos
(como hacer y dejar) [—» § 36.2.5], que tienen en común, en casos como los que
mostramos, el hecho de que la construcción impersonal puede alternar con la cons­
trucción pasiva.
Los verbos de percepción se caracterizan por tener una oración de infinitivo
como objeto cuyo sujeto parece ser a la vez el objeto del verbo de percepción. Es
decir, en una oración como He visto a los ancianos sufrir (o He visto sufrir a los
ancianos) el sintagma nominal los ancianos parecer ser a la vez el objeto (gramatical)
del verbo ver y el sujeto (nocional, al menos) del verbo sufrir. 60 No está claro si el
sintagma nominal los ancianos y el verbo sufrir son unidades sintácticas distintas
(54i) o si sintagma nominal y verbo form an una unidad oracional (54ii) (como p a­
rece sugerir la analogía con He visto que sufrían ¡os ancianos). Las dos posibilidades
se representan en (54), aunque no es este el lugar de debatirlas (‘SN’ se refiere al
sintagma nominal, Ό ’ se refiere a la oración y ‘Vinf’ al verbo infinitivo):

(54) H e visto [a los ancianos] sufrir.


i. ver [a SN] [Vinf]
ii. ver [o [a SN] [Vinf]]

La oracion impersonal Se (les) ve a los ancianos sufrir se puede derivar, indis­


tintam ente, bien a partir del esquem a de (54i), o bien a partir del esquema de (54ii).
Si los ancianos es el objeto del verbo ver (54i), la oración con se es una oración
impersonal, como en Se ve a los ancianos; si los ancianos es el sujeto de una ora­

5<) L a te n d e n c ia a q u e el v e rb o m u e s tre m o rfe m a s d e c o n c o rd a n c ia en las o rac io n e s c o n se es m uy a c u sa d a en esp añ o l;


es p o sib le e n c o n tr a r e je m p lo s e n los q u e el v e rb o c o n c u e rd a in clu so con lo cu c io n e s a d v e rb ia le s te m p o ra le s , c o m o el q u e
rec o g im o s e n u n local c o m e rc ia l d e V a lla d o lid : Se abren dom ingos.
(’" T a n to e n los v e rb o s d e p e rc e p c ió n c o m o los ca u sa tiv o s, el o rd e n d e c o n s titu y e n te s q u e p a re c e fav o re c e r el esp añ o l
im p lic a la a d y a ce n c ia e n tr e el v e rb o p rin c ip al y el v e rb o in fin itiv o . E n los e s q u e m a s g ra m a tic a le s q u e m o stra m o s h e m o s
p r e f e r id o m a n te n e r el o rd e n : v e rb o p rin c ip a l - s in ta g m a n o m in a l - v e rb o in fin itiv o (e x c e p to e n lo s caso s e n lo s q u e e s te
o rd e n n o se d a ) p o rq u e m u e s tra m e jo r los h e c h o s q u e q u e re m o s ilu stra r.
1691 Construcciones impersonales con se 26.4 .1.2

ción infinitiva (54ii), la construcción con se podría considerarse bien impersonal o


bien pasiva, como en los ejemplos del § 26.3.2.3 de verbos con oraciones de infinitivo
como objeto (con verbos como querer y prohibir). El hecho de que no se pueda
om itir el elem ento oracional podría indicar que este es un objeto y por lo tanto la
construcción sería impersonal — *Aunque se sabía que los ancianos sufrían, no se veía
[a los ancianos sufrir] —, pero la cuestión queda abierta a falta de pruebas más
concluyentes.
La alternancia en la concordancia surge cuando el sintagma nominal en cuestión
es inanimado, y por lo tanto no va introducido por la preposición a, como en la
oración de (55), donde esperamos el mismo esquem a sintáctico que para la oración
de (54) (dejando de lado el problem a de la posición relativa del Vinf y el SN (véase
la nota 60)):

(55) D esde mi ventana veía las gotas de agua caer.


i. ver [SN] [Vinf]
ii. ver [0 [SN] [Vinf]]

La correspondiente oración con se m uestra las dos posibilidades que se dan en


(56), con y sin concordancia, de ahí la vacilación que se observa con los verbos de
percepción a la que hacíamos referencia en el § 26.3.2.2:

(56) a. D esde mi ventana se ven caer las gotas de agua.


b. D esde mi ventana se ve caer las gotas de agua.

Las dos posibilidades dependen de que se siga el esquema de (55i), en el que el


sintagma nominal las gotas de agua se interpreta como el objeto del verbo ver, dando
lugar a una oración pasiva (al convertirse este sintagma nominal en sujeto de la co­
rrespondiente oración pasiva con .ve), o de que se siga el esquema de (55ii) en el que
las gotas de agita se interpreta como el sujeto de la oración de infinitivo; es decir el
verbo ver es aquí un verbo que selecciona como complemento una oración de infinitivo
y, según lo dicho anteriormente, sería posible considerar esta oración como una cons­
trucción impersonal con se (o como una oración pasiva con sujeto oracional).61
’ Las dos posibilidades son gramaticales debido a la existencia de esquemas sin­
tácticos paralelos. Sin embargo, parece que la lengua favorece la concordancia en
estos ejemplos, al percibirse que el sintagma nominal las gotas de agua actúa como
el objeto gramatical de la oración con sujeto explícito (Juan vio caer las gotas de
agua; Juan L A S vio caer) y por lo tanto como sujeto gramatical de la oración (pasiva)
con se. Es decir, frente a la oración impersonal con objeto de persona Se veía llegar
a los turistas, tenem os la oración pasiva con objeto inanimado Se veían llegar cara­
vanas de turistas, si bien se observa cierta vacilación en el uso que está relacionada
con los dos posibles esquemas gramaticales asociados a los verbos de percepción, a
los que aludimos.
Pasamos ahora a las construcciones causativas con verbos como hacer y dejar
en las que se observa, a prim era vista, un proceso muy similar al de los verbos de

61 T a m b ié n e x iste lina te r c e ra posib ilid a d : q u e (56b) se a u n a o ra c ió n im p e rso n a l e n la q u e las gotas de a g u a se


in te r p re ta c o m o o b je to g ram a tic a l del v e rb o caer; d e a h í q u e se a p o sib le s u b s titu ir este e le m e n to p o r u n p ro n o m b re clítico:
D esde m i ventana se L A S ve caer.
26.4.1.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1692

percepción; el sujeto nocional de la oración de infinitivo parece com portarse gra­


m aticalmente como el objeto del verbo causativo, como mostramos en (57):

(57) R aúl hizo a Begoña esperar.


i. hacer [a SN] [Vinf]
ii. hacer [0 [a SN] [Vinf]]

La oración Se hizo a Begoña esperar (o Se hizo esperar a Begoña, véase la nota


60) es claram ente una oración im personal si seguimos el esquema de (57i). La falta
de concordancia con elem entos oracionales hace más difícil la clasificación de (57ii),
si bien es posible que se trate de una construcción impersonal con objeto oracional,
como hemos dicho para las construcciones con verbos de percepción.
Las oraciones causativas muestran, sin embargo, características peculiares cuan­
do el verbo infinitivo es un verbo transitivo; en esos casos todo parece indicar que
el objeto de ese verbo podría ser tam bién el objeto gramatical de la combinación,
en un predicado complejo, del verbo causativo y el verbo infinitivo. Este sería el
análisis de una oración como Raúl hizo destruir los documentos, donde el sujeto
nocional de la oración subordinada no aparece expreso en aras de la claridad, y sí
el objeto del verbo destruir, cuya naturaleza debemos dilucidar:

(58) Raúl hizo destruir los documentos.


i. hacer [0 [Vinf] [SN]]
ii. [hacer + Vinf] [SN]

De la alternancia gramatical se siguen las dos oraciones siguientes con objeto


pronominalizado: Raúl hizo destruirLOS, en la que el sintagma nominal es el objeto del
verbo infinitivo (58i) y R aúl L O S hizo destruir; en la que el sintagma nominal es
objeto del predicado complejo form ado por el verbo hacer y el verbo infinitivo (58ii).
La alternancia de esquemas gramaticales en (58), que es de distinta naturaleza
a la observada para los verbos de percepción (cf. (54) y (55)), provoca también,
como es de esperar, la existencia de las dos oraciones con se, que se m uestran en
(59):

(59) a. Se hizo destruir los documentos.


b. Se hicieron destruir los documentos.

La oración (supuestam ente) impersonal en (59a) está directam ente relacionada


con la estructura de (58i) en la que el verbo hacer tiene como complemento una
oración infinitiva, mientras que la oración pasiva en (59b) está directam ente rela­
cionada con la estructura de (58ii) en la que los documentos es el objeto gramatical
del predicado complejo form ado por <hacer + destruir > y> por lo tanto, se convierte
en el sujeto gramatical de la oración pasiva.

26.4.1.3. Las construcciones impersonales con verbos con cláusulas reducidas como
objetos

Hay una serie de verbos como llamar, nombrar, considerar, etc., en los que el
sintagma nominal objeto aparece acom pañado de un atributo (El juez considera in-
1693 Construcciones impersonales con se 26 .4 .1.3

válidas las pruebas, E l alcalde cree inocentes a los inculpados), pudiéndose decir que
estos dos elem entos form an una cláusula reducida (sin verbo) [—»- §§ 24.2.3 y
38.3.2]. El tipo de construcciones con se que aparecen con estos verbos apunta, como
en los verbos del subapartado anterior, hacia la existencia de esquemas sintácticos
paralelos: bien se puede considerar que sintagma nominal y sintagma adjetival atri­
buto forman un constituyente (una cláusula reducida), o bien se entiende que el
sintagma nominal es el objeto del verbo, independientem ente del atributo, como se
m uestra en (6 0 ):62

(60) Se cree inocentes a los inculpados.


i. se cree [[SA] [a SN(pl)]]
ii. se cree [SA] [a SN(pl)]

Como en los casos anteriores, la alternancia en la concordancia se observa con


sintagmas nominales inanimados, como en (61), dependiendo de si las pruebas forma
una cláusula reducida con el adjetivo inválidas (61a), en cuyo caso no hay concor­
dancia, pudiéndose clasificar la oración tal vez como impersonal, o de si las pruebas
se analiza como objeto del verbo y sujeto de la oración (pasiva) con se (61b).

(61) a. Se considera inválidas las pruebas.


i. considerar [[SA] [SN]]
b. Se consideran inválidas las pruebas.
ii. considerar [SA] [SN]

Con sintagmas nominales animados es de esperar la falta de concordancia que


se observa en (60), tanto si se considera que el sintagma nominal objeto form a un
constituyente con el sintagma adjetival atributo, como si se trata de constituyentes
separados, en cuyo caso la construcción impersonal se seguiría del hecho de que el
objeto del verbo va introducido por la preposición a. Sin embargo, es frecuente
escuchar oraciones como Se creen inocentes a los inculpados, y Se consideran m iem ­
bros del claustro a los profesores con contrato a tiempo completo, etc., que son casos
de concordancia anómala, que no se sigue de los esquemas sintácticos de (60). La
concordancia anómala viene en estos casos facilitada por la adyacencia entre el
verbo y el sintagma (nominal o adjetival) que cumple la función de atributo (ino­
centes en (60)).
Nos hemos centrado en este apartado en el tipo de verbos que aparecen en
construcciones impersonales con se, distinguiendo dos casos amplios: verbos transi­
tivos cuyo objeto va introducido por la preposición a, o por cualquier otra prepo­
sición, y verbos causativos y de percepción con objetos oracionales. E ntre estos úl­
timos se observan casos de alternancia entre la construcción impersonal y la cons­
trucción pasiva, debido a la presencia de esquemas sintácticos paralelos, caso que
también se observa en verbos cuyo complemento son cláusulas reducidas. También

r>2 N o se tr a ta a q u í d e ia m ism a a lte rn a n c ia q u e o b se rv á b a m o s e n el § 2 6 .3 .2 .2 e n tr e Se vende botellas y Se venden


botellas, q u e h e m o s c o n s id e ra d o c o m o v a ria n te s d iale c ta les. E n el caso d e lo s e je m p lo s d e (60) y (6 1 ), com o e n las del
s u b a p a rta d o a n te rio r, la g ra m á tic a h a c e d isp o n ib le s las d o s o p c io n e s d e n tr o d e la m is m a v a ria n te d iale c ta l. D e a h í q u e
h ay a h a b la n te s q u e re c h a c e n el g iro n o c o n c e rta d o en S e ven d e botellas, p e ro n o e n las c o n s tru c c io n e s q u e e x a m in a m o s
aq u í.
26 .4.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1694

hemos recogido algunos casos de concordancia ‘anóm ala’ en contextos en los que
se esperaría la falta de concordancia que caracteriza a las oraciones impersonales.

26.4.2. Pronom bres clíticos en oraciones impersonales con se

D ado el carácter de objeto (directo o indirecto) gramatical del sintagma no­


minal en las oraciones impersonales con se con verbos (di)transitivos, es de esperar
que sea posible reem plazar ese sintagma nominal por un pronom bre clítico con la
misma función (acusativo o dativo). La presencia de pronom bres clíticos de 1.a y 2.a
persona, para los que el paradigm a no distingue entre pronombres dativos y acu­
sativos, no plantea ningún tipo de problema; oraciones como Se te avisará, Se nos
odia sin razón, etc., reproducen la estructura transitiva con sujeto explícito. En cuan­
to a la 3.a persona, la fórm ula se {le(s)/la(s)/io(s)} ha atraído la atención de las
gramáticas, desde Bello hasta nuestros días. No esnuestra intención debatir el con­
tenido de las num erosas propuestas que se han hecho y, mucho menos, condenar
ciertas fórmulas de uso; nuestro estudio se limita únicamente a la descripción del
uso de pronom bres clíticos en oraciones con se, que dem ostrará una vez más que
nos encontram os ante un proceso gramatical en evolución con estructuras de uso
poco fijadas. Se observa, sin embargo, que la tendencia es hacia la ‘normalización’
del paradigma, equiparando las construcciones impersonales con se a las construc­
ciones transitivas con sujeto explícito.

26.4.2.1. La secuencia se (le(s)/lo(s)/la(s)} con referencia de persona

Con pronom bres clíticos de 3.a persona es muy frecuente la fórmula se le(s),
con un clítico dativo, en aquellas construcciones en las que la estructura transitiva
con sujeto explícito utiliza un clítico acusativo (la(s) o lo(s)) [—> §21.2.1.6], Así,
para una oración como Se adora a los niños es de uso muy frecuente, especialmente
en el habla peninsular, el empleo del dativo les en la oración con se, como en (62a)
(en vez del correspondiente acusativo los), incluso entre hablantes no leístas; m ien­
tras que la correspondiente oración con sujeto explícito lleva un pronom bre acusa­
tivo (excepto entre hablantes leístas) (62b):

(62) a. Se les adora (a los niños)


b. Carlos los adora (a los niños).

La diacronía m uestra que la fórmula histórica original para oraciones transitivas


con se es la estructura con le(s), independientem ente del género gramatical del ob­
jeto, como en (62a), fórm ula que se m antiene invariable hasta el siglo x v m . Es en
el siglo x v m cuando empieza a extenderse el uso de se la(s) para los sintagmas
nominales femeninos y, con menos frecuencia, se los para los masculinos, aunque
no se docum entan ejemplos con se lo, como indica Santiago (1975) basándose en
los ejemplos de Cuervo (n. 106) y Monge (1955) (si bien estos autores señalan que
es posible encontrar de form a esporádica construcciones con pronom bres clíticos
acusativos desde el siglo x v i). El Cuadro 3 m uestra la situación que, desde el si­
glo x v m , ha perm anecido más o menos estable hasta muy recientemente:
1695 Construcciones impersonales con se 26 .4 .2.1

CU A D RO 3: SE +
PRO N O M BRES CLÍTICOS
D E 3.a PER SO N A

F e m e n in o M a s c u l in o

sg· pl. sg· pl.

se la se las *se lo ?se los

se le se les se le se les

El Cuadro 3 es representativo del habla peninsular, en el que se la(s) se usa


muy frecuentem ente para acusativos femeninos de persona, en lugar de la fórmula
originaria con Ie(s), mientras que es menos común el uso de los pronombres acu­
sativos masculinos, especialmente en el caso de lo, que, hasta muy recientem ente,
ha estado excluido de la fórmula. Las oraciones de (63) reflejan el paradigma del
Cuadro 3 para referentes femeninos y las de (64) para referentes masculinos:

(63) a. Después de su m uerte, a la directora se {lalie} recordaba con cariño,


b. A las madres se {las/les} quiere por encima de todo.
(64) a. A l culpable se {*lo/le} buscó por varios países.
b. A los políticos se {?los/les} critica por su hipocresía.

Num erosos autores han intentado explicar la razón de la ausencia inicial de la secuencia se lo
en español. D entro de la gramática generativa, Fernández Lagunilla (1975) apunta acertadam ente
que las restricciones superficiales (no sintácticas) sobre secuencias de clíticos en español que plantea
Perlm utter (1971) no cubren casos como el que nos ocupa; lo mismo ocurre en el sistema de Bonet
(1991), que actualiza la propuesta de Perlm utter. E n M endikoetxea (1992: cap. 4) proponem os una
aproximación sintáctica al problem a que tiene que ver con la asociación de se con el caso acusativo,
encuadrando en un m arco teórico los análisis iniciales de Bello (1847: § 791 d) y Cuervo (n. 106)
(aunque no estemos de acuerdo en algunas de las afirmaciones de estos autores). Dos son las
propuestas que se desprenden de los trabajos de los gramáticos españoles desde un enfoque más
tradicional (véase p. ej. Santiago 1975 y Fernández Ram írez 1964): la ausencia de lo está relacionada
con la extensión del fenóm eno del leísmo, y con la am bigüedad que esta construcción podría plan­
tear: Se lo compró podría interpretarse como una oración con sujeto explícito (Él se ¡o compró) o
como una oración con se (Alguien lo compró).

El Cuadro 3, reflejado en los ejemplos de (63) y (64), equipara las construc­


ciones con se a las correspondientes oraciones transitivas con sujeto explícito; en la
Península, y principalm ente en el español de Castilla, se reproduce en el sistema
pronominal el esquema de los demostrativos: la(s) p ara los acusativos femeninos, al
igual que esta(s); le(s) para los acusativos masculinos de persona (al igual que este);
y lo(s) como form a neutra y para los acusativos masculinos de cosa (al igual que
esto(s); véase Fernández O rdóñez 1994). La ausencia de lo(s) se explicaría, por lo
tanto, porque la fórm ula <se + clítico > aparece en construcciones impersonales
con se con verbos cuyo objeto gramatical va introducido por a, lo que implica que
es, principalm ente, de persona, y de ahí que la fórmula extendida sea la que destina
le(s) para los acusativos de persona.
26.4.2.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1696

Dicho esto, se esperan diferencias notables entre el español peninsular y el


español de América en las construcciones con se, equivalentes a las diferencias en
el paradigma pronom inal entre la península y el continente. Así, algunos autores,
por ejemplo Sepúlveda (1988: 125), califican de ‘am ericanismo’ el empleo de le(s)
en vez de la(s) para acusativos femeninos de persona que se observa en ejemplos
como el siguiente de García M árquez, citado por Sepúlveda (1988: 124) (65a) y el
que le atribuye Fernández R am írez (1964) al chileno E duardo Barrios (65b):

(65) a. Las más bellas del pueblo y las más diestras en los bailes nuevos no
consiguieron que se les tuviera en cuenta para la fiesta.
b. Se le mira a una.

Sin embargo, Bello (1847: § 791 d), defensor de la fórmula originaria se le(s),
considera el uso de se la(s) como representativo del habla de la Península.63
M enos claro es el caso del empleo de lo(s) por le(s) en la fórmula impersonal,
que autores como Sepúlveda (1988: 125) han tachado también de ‘americanismo’.
Son numerosos los ejemplos de escritores americanos en los que lo(s) reem plaza a
le(s), incluso en el singular, pero también coinciden los autores en señalar la faci­
lidad de encontrar hoy en día ejemplos del uso de lo(s) en el español de la Penín­
sula, en contraste con el paradigma representado el Cuadro 3. De los ejemplos con
se lo ofrecemos una m uestra en (6 6 ):64

(66) a. D urante quince años nada se sabe de él. H asta que por fin se lo
halla en misiones. [Del uruguayo Horacio Quiroga, citado por F er­
nández R am írez (1964)]
b. Muerto y entenado, todavía se lo m entaba en voz baja. [Ayala, MPe-
>ro, pág 49, citado por M artín Zorraquino (1979: 172)]
c. E l médico dice ahora que no se lo puede mover. [Del peruano V ar­
gas Llosa, citado por Sepúlveda (1988: 124)]
d. ¿Se es Caín por haber m atado al hermano, o se lo m ata por ser
Caín? [Unam uno, citado por Sepúlveda (1988: 124)]

Del trabajo de los autores mencionados se desprenden ciertas observaciones


que recogemos de modo cautelar. No parece demasiado arriesgado afirmar que cada
vez es más frecuente el uso de los pronom bres acusativos masculinos de persona en
las construcciones con se, si bien la fórm ula generalizada para referentes masculinos
de persona es se le(s), con clíticos dativos. También parece lógico que el uso de se
lo(s) esté más extendido en el español de América, en consonancia con la situación

w B ello (1847: § 7 9 1 d ), al igual q u e C u e rv o (n. 106), d e fie n d e n el u so d e clítico s q u e so n d a tiv o s ta n to en la fo rm a


c o m o e n la fu n ció n en e s ta s c o n stru c cio n e s, q u e re la c io n a n c o n la a so ciació n del e le m e n to se c o n el c a so acu sativ o . La
m ay o ría d e los g ram á tic o s, sin e m b a rg o , d e fie n d e n la p o sic ió n d e q u e , a u n q u e d a tiv o d e fo rm a , le(s) e n las c o n stru c c io n e s
c o n se es u n p r o n o m b re a c u sa tiv o en su fu n ció n , ta n to c u a n d o tie n e re f e r e n te fem e n in o c o m o c u a n d o tie n e re f e r e n te
m asc u lin o (v éa n se R A E 1931, S a n tia g o 1975, F e rn á n d e z L a g u n illa 1975 y G ili G a y a 1943).
M C o m o v e n im o s h a c ie n d o , el p r o n o m b re c lítico y su re f e r e n te a p a re c e n e n b a sta rd illa ; en el e je m p lo d e V a rg a s L lo sa
(63c), n o in d ic a S e p ú lv ed a (1988: 124) si el re f e r e n te d e lo es el m é d ic o u o tro q u e no se m en c io n a . A m b a s p o sib ilid a d e s
se p u e d e n d a r. E n tre los e je m p lo s q u e h e m o s e n c o n tra d o n o s o tro s d e se lo e n a u to re s p e n in s u la re s , d e s ta c a m o s el s ig u ie n te
d e Ja v ie r M a ría s, cuya p ro sa a b u n d a e n c o n stru c c io n e s s im ila res (v éa n se los e je m p lo s d e (69)):

(i) A c a so R a n z e n c a rn a b a a h o ra la p e n a y el m ie d o ... se lo v eía c ó m o d o a h í se n ta d o , c o m o si f u e r a el d u e ñ o d el


C a sin o d e M a d rid . [Ja v ie r M arías, C orazón ta n blanco, p ág . 100]
1697 Construcciones impersonales con se 26 .4 .2.2

que se da en ese continente para las oraciones transitivas con sujetos explícitos,
aunque, al igual que en España, sea se le(s) la fórm ula comúnmente empleada. En
cuanto a los pronom bres acusativos femeninos de persona, la fórmula más extendida
en España parece ser se la(s), que, sin embargo, alterna con la original se le(s); en
el español de A mérica la fórmula se le(s) aparece frecuentem ente para designar
referentes femeninos. En general, el proceso que afecta a la fórmula <se + pro­
nom bre clítico> podría deberse a la tendencia hacia la adecuación del paradigma
pronom inal en las construcciones impersonales al paradigma que se observa en las
correspondientes oraciones transitivas con sujeto explícito. Si esto es así, no debieran
sorprender las vacilaciones que se observan en cuanto al uso de le(s), lo(s) y la(s).
La explicación a lo que ocurre en las oraciones con se pasa, pues, por un estudio
detallado del fenóm eno del ‘laísmo’, ‘loísmo’ y ‘leísmo’ en el español [—* § Cap.
2 1 ].65

26.4.2.2. La secuencia se {le(s)/lo(s)/la(s)} con referente de cosa

Este intento de adecuación del paradigm a pronom inal en las oraciones con se
al paradigm a pronom inal en las oraciones con sujeto explícito parece estar también
en la base de la extensión de la fórm ula se lo(s) y se la(s) para referentes de cosa
[—»- § 21.2.1.6]. En los ejemplos más antiguos, del siglo x v m , se usa les para refe­
rentes no personales tanto masculinos como femeninos de cosa, como en (67) (ejem ­
plos citados en Santiago 1975: 87):

(67) a. Perturbada y ofuscada la razón, desconoce la verdad..., y la esti­


mación varia de los objetos según a la luz a la que se les pone.
[Saavedra, Empresa VII, Rivadeneira, t. XXV]
b. Se le pellizcó y m urm uró (a la declamación). [Vargas y Ponce, De­
clamación contra los abusos introducidos en el castellano]

Santiago (1975) ofrece numerosos ejemplos del siglo x v m en los que !e(s) tiene
como referente bien objetos inanimados (además de los objetos y la declamación en
(67), la propiedad, las iglesias, etc.) o bien animales (el rucio, las abejas, la bestia);
en todos los ejemplos citados por este autor, puede (o debe, según el caso) aparecer
la preposición a, ya sea por que se trate de verbos preposicionales con a (p. ej.
proveer (a las iglesias)), o por tratarse de personificaciones, como en el ejemplo
(67b). Por lo tanto, estos ejemplos encajan perfectam ente en el paradigma que pre­
sentamos en el apartado anterior para las oraciones impersonales con se, que apa­
recen cuando el objeto va introducido por a. Ese parece ser también el caso de los
ejemplos que cita Fernández Ram írez (1964); así la oración Los cipreses, si se les
riega abundantemente, crecen mucho más aprisa, podría corresponder a una oración
con a: Se riega a los cipreses, dada la extensión de la preposición a, originalmente
una marca de persona, que ha pasado a ser simplemente marca de objeto gramatical
con algunos verbos.
La construcción original con se le(s) se m antiene sobre todo para los referentes
m asculinos.66 R ecientem ente, sin embargo, y en consonancia con la situación que

f’5 V é a se el a rtíc u lo d e F e rn á n d e z - O r d ó ñ e z (1994) q u e p r e s e n ta un v a lio so e stu d io d e l e s ta d o d e la cu e stió n e n re la c ió n


al leísm o, laísm o y loísm o.
M‘ V é a n se los n u m e ro s o s e je m p lo s q u e d a S a n tia g o (1975: § 2 .3 ).
26.4.2.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1698

se da para los pronom bres con referente de persona, se ha empezado a usar se


la(s) t lo(s) en construcciones como las de (68) y las que acabamos de citar. Los
ejemplos con lo(s) aparecen recogidos por M artín Zorraquino (1979: 173-175) y los
de la(s) son de Santiago (1975: 90-91):

(68) a. L os actos humanos, tú los ves, no pueden juzgarse, ni son nada, si


se los separa de sus motivos y circunstancias. [Ayala, M Pern, pág.
162]
b. ... en cuanto al dinero... si se lo m aneja con prudencia... [Ayala,
MPetro, pág. 220]
c. Cuando no se acaba con la pobreza y se la envía al extrarradio...
[YA, «H um or y Política», 13-VII-73, pag. 8]
d. En ocasiones se las considera (a las comunidades de base) peligrosos
centros de progresismo. [Abel Hernández, Infonnaciones, ll-X -74,
pág. 8]

Que la secuencia se lo se va introduciendo con fuerza en la lengua, incluso con


referentes de cosa, com pletando y ‘norm alizando’ así el paradigma de la cliticización
en español se ve en los siguientes ejemplos que hemos recogido de una novela
reciente del escritor Javier M arías (véase la nota 64):

(69) a.qué es lo bastante grave para constituir un secreto y qué no si se lo


silencia. [Javier Marías, Corazón tan blanco, pág. 145]
b. Seguí caminando y fue pasando el tiempo, el tiempo tan perceptible
cuando se lo está m atando, [o. cit., pág. 213]
c. A l lenguaje de la niñez se lo da de baja, se lo retira por demasiado
esquem ático y simple, [o. cit, pág. 221]

A nte la ausencia de datos fiables de la lengua hablada y escrita, es imposible


saber hasta qué punto la incursión de se lo corresponde a un hecho generalizado o
si se trata de un hecho aislado. E n principio, y por los ejemplos citados hasta ahora,
parecería que la presencia de pronom bres clíticos acusativos con referente de cosa
se vefavorecida en contextos en los que el verbo tiene la posibilidad de aparecer
con la preposición a. Tam bién parece observarse una ligera tendencia a que el p ro ­
nombre, especialmente en el caso de se lo, sustituya a nombres de cosa abstractos,
no contables y de m asa [—> §§ 1.2 y 1.5].67 Sin embargo, los datos que aporta
Fernández Ram írez (1964), que recogemos en (70), parecen indicar que podría tra ­
tarse de un proceso más general, quizás promovido por la ‘normalización’ del p a ­
radigma, para que se produzca la equivalencia entre el sistema pronominal en las
oraciones transitivas con sujeto explícito y las oraciones con se:

(70) a. E l pescado se lo fríe m ejor en los freidores públicos.


b. Se lo usa solo o en mezcla.
c. E l güisqui se lo bebía lo mesmo que agua (= se bebía).

Como señala Fernández Ramírez, estos no son verbos preposicionales, por lo


que la oración Se lo usa no está relacionada con *Se usa al vino, sino con Se usa

67 D e b o a E le n a d e M iguel la o b se rv a c ió n d e q u e m u c h o s d e e s to s o b je to s a los q u e s u b stitu y e (o (s ) s o n n o c o n ta b le s.


1699 Construcciones impersonales con se 26.4 .2.3

el vino: oración originalmente pasiva, con el vino como sujeto gramatical, que sin
embargo pasa a analizarse como impersonal, con el vino como objeto gramatical, a
pesar de no m ediar la presencia de a. Ejemplos como éstos son todavía poco fre­
cuentes en español. La asociación entre pronom bre átono con referencia de cosa y
preposición a implica que cuando el verbo con objeto de cosa no acepte la prep o ­
sición a no sea frecuente la construcción impersonal con pronom bre átono, de ahí
que los hablantes rechacen mayorm ente oraciones como Se les alquila (o Se los
alquila), donde les / los se refiere a los apartamentos, por ejemplo.

Es frecuente en el español de Am érica encontrar se le(s) con referencia a u n objeto de cosa


femenino, como en el siguiente ejem plo de Fernández Ram írez (1964): Esa noción n o será aclarada
com pletam ente m ientras no se le estudie en estos dos aspectos. La presencia de se le(s) tendría su
explicación en este tipo de leísmo que m uestran las oraciones transitivas con sujeto explícito (y que
se observa tam bién con objeto de persona). En España, donde la sustitución de les por las en este
tipo de oraciones transitivas es muy poco frecuente, se usa la(s) tam bién en la oración impersonal.

Parece, pues, cierto que nos encontram os ante un proceso en marcha, que sub­
sanaría los huecos en el paradigm a pronom inal que mostrábamos al inicio de esta
sección en el Cuadro 3, estableciendo un paralelismo total entre las oraciones tran ­
sitivas con sujeto explícito y las oraciones im personales con se, tanto para los objetos
de persona como para los objetos de cosa. M ientras que para los objetos de persona
el proceso se halla bastante avanzado, p ara los de cosa podem os afirmar, sin tem or
a equivocarnos, que la construcción pasiva sigue prim ando sobre la impersonal; sigue
siendo mucho más frecuente E l pescado se fríe que E l pescado se lo fríe, al igual que
es mucho más frecuente Los problemas se descubren siempre, que (A) los problemas
se los descubre siempre. En todo caso, los datos están ahí, y cabe suponer que es­
tamos asistiendo a un proceso de extensión de la construcción impersonal con p ro ­
nombres clíticos, proceso que aparece de form a mucho más avanzado en otras len­
guas románicas como el italiano.

26.4.2.3. Los pronombres dativos con verbos ditransitivos

Antes de concluir este apartado, hay que m encionar brevemente un hecho cu-
riosó relacionado con la presencia de pronom bres clíticos dativos en oraciones con
se. Nos estamos refiriendo a construcciones con verbos ditransitivos [—>■ §§ 24.4.1
y 30.4] como Se (les) entregan los premios a los ganadores, oración en la que la
concordancia verbal indica que estamos ante una oración pasiva con los premios
como sujeto gramatical (como corresponde cuando el objeto del verbo no va intro­
ducido por la preposición a). El pronom bre dativo puede aparecer conjuntamente
con el sintagma nominal al que hace referencia. Cuando se da el caso de que el
pronom bre está presente, se observa una preferencia por la construcción impersonal
(71a), frente a la construcción pasiva, justo al revés de lo que ocurre cuando no
aparece el pronom bre (71b):68

í,s P o d ría p e n s a rs e q u e las o ra c io n e s d e (7 1 a) so n r e a lm e n te o ra c io n e s p asivas d e g iro no c o n c e rta d o , en v e z de


o rac io n e s im p e rso n a le s ( E le n a de M iguel, co m u n ic a ció n p e rs o n a l). Sin e m b a rg o , en to d a s las o ra c io n e s d e giro n o c o n ­
c e rta d o q u e a n a liz am o s e n el § 2 6 .3 .2 .2 en las q u e se p ro d u c ía u n a a lte rn a n c ia e n tre lo s d o s tip o s d e c o n stru c c io n e s con
y sin c o n c o rd a n c ia , la c o n stru c ció n sin c o n c o rd a n c ia e ra la c o n s id e ra d a a n ó m a la en la len g u a culta. A q u í, sin e m b a rg o ,
n o s p a re c e q u e es al revés. In clu so , c u a n d o se d a la c o n c o rd a n c ia p a re c e r ía m ás b ie n q u e esta m o s a n te un p ro c e s o de
a n a lo g ía y/o h ip e rc o rre c c ió n . A d e m á s el h e c h o d e q u e h a b la n te s q u e re c h a z a n el g iro n o c o n c e rta d o e n o rac io n e s c o m o
26.4.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1700

(71) i. a. Se les {entrega/?entregan} los premios a los ganadores.


b. Se {entregan/?entrega} los prem ios a los ganadores,
ii. a. Se les {da/?dan} caramelos a los niños.
b. Se {dan/?da} caramelos a los niños.

La preferencia p o r la construcción impersonal con el pronom bre clítico se da


incluso entre hablantes que no aceptan el giro no concertado en contextos transitivos
con objetos inanimados, de ahí que entre los ejemplos de no concordancia que dan
los gramáticos figuren muchas construcciones con verbos ditransitivos (véase el
§ 26.3.2.2). La presencia del clítico dativo podría contribuir a la ‘impersonalización’
de esta construcción, es decir a que se perciba el objeto nocional como objeto gra­
matical acusativo.69
Lo que no es aceptable es la presencia de un pronom bre clítico acusativo con­
juntam ente con un clítico dativo en una oración con se: *Los premios a m í se me
los dio, aunque quizás aquí habría que establecer una nueva diferencia entre el
español peninsular y el español de América, si se constata que construcciones como
A m í se me lo permitió, que Perlm utter (1971) da como gramaticales, se encuentran
de form a generalizada en el español de América. En cualquier caso, estas construc­
ciones <se + clítico dativo + clítico acusativo > estarían restringidas a contextos en
los que el clítico dativo es de prim era o segunda persona, ya que las construcciones
con tercera persona son totalm ente inaceptables en el español actual: *A Pedro se
le lo permitió.
Como se ha observado, el paradigm a pronom inal en las oraciones impersonales
con se se encuentra en un período de evolución que lo va acercando al paradigma
de las oraciones transitivas con sujetos explícitos. Nuestras conclusiones, por lo tan­
to, han de tom arse de form a cautelar, dadas las num erosas vacilaciones en el uso
de los pronom bres, por lo que simplemente nos hemos limitado a constatar ciertas
tendencias que se observan. Esta afirmación es cierta, sobre todo, para las cons­
trucciones impersonales con pronom bres con referentes de cosa, cuya inclusión en
el habla refleja una tendencia muy reciente.

26.4.3. Construcciones impersonales con se en contextos no transitivos: verbos


intransitivos, inacusativos, copulativos y pasivos

El térm ino oraciones impersonales con se cubre no sólo las oraciones con ver­
bos transitivos, sino también aquellas en las que el verbo carece de objeto gram a­
tical. Es el caso de los verbos intransitivos como se canta, se baila, se trabaja, etc.
Como dijimos en el § 26.1.1.2, al igual que al inicio de esta sección, las oraciones
con se con verbos intransitivos se denom inan impersonales en las gramáticas tradi­
cionales, al carecer el español de construcciones de pasiva perifrástica con verbos

Se vende libros m u e s tre n su p re fe re n c ia p o r la ía lta d e c o n c o rd a n c ia en e sta s c o n stru c c io n e s in d ic a q u e e s ta m o s a n te


o ra c io n e s im p e rso n a le s e n las q u e el o b je to n o c io n a l es el o b je to g ra m a tic a l. E n M e n d ik o e tx e a 1992 se o fre c e u n a ex p li­
ca ció n sin tá c tic a a e s te h e c h o d e n tr o d el m arc o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a .
<,,J E n M e n d ik o e tx e a 1992: § 4.3.1 tra ta m o s e s te te m a d e s d e el p u n to d e vista d e re stric c io n e s d e c o o c u rre n c ia sin tá c tic a
d e n tr o d el m a rc o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a . M a rtín Z o r ra q u in o (1979: 246, n o ta 83) ta m b ié n o b se rv a la p re fe re n c ia p o r
la n o c o n c o rd a n c ia e n c o n s tru c c io n e s d itra n sitiv a s, y a u n q u e n o las re la c io n a d ire c ta m e n te con la p re s e n c ia d e p ro n o m b re s
d a tiv os, to d o s los e je m p lo s q u e d a e s ta a u to r a c o n tie n e n u n p r o n o m b r e d a tiv o . E s ta b le c e e sta a u to r a u n a re la c ió n e n tr e
el g iro q u e n o s o c u p a y el g iro c on c o m p le m e n to o ra c io n a l: S e n o s ruega que...
1701 Construcciones impersonales con se 26 .4 .3.1

intransitivos. Son muchas las lenguas, sin embargo, que tienen construcciones pasivas
equivalentes a las oraciones con se del español: la oración pasiva alemana Es wird
getanzt equivale a la oración Se baila; su significado se puede parafrasear como «se
ejecuta el bailar»; del mismo modo la oración pasiva francesa II a été fum é dans
cette cuisine equivale a Se ha fum ado en esta cocina. N uestro empleo del térm ino
impersonal al referirnos a oraciones como Se canta se debe a razones distintas a las
aducidas por las gramáticas tradicionales; se aplica aquí a estas oraciones p o r sus
características formales: la ausencia de un sintagma nominal (u oración) con función
de sujeto que se pueda interpretar como objeto nocional del verbo, sin entrar en la
discusión de si estas oraciones tienen ‘significado activo’ o ‘significado pasivo’.

26.4.3.1. Oraciones impersonales con verbos inacusativos

Las gramáticas tradicionales, al no distinguir entre distintas clases de verbos


intransitivos, no han reparado en las características específicas de las construcciones
impersonales con verbos inacusativos [—> §§ 25.1-3], que, sin embargo, han recibido
una atención particular en estudios recientes en el campo de la gramática genera­
tiva. 70 E n concreto, Cinque (1988) señala que en italiano las construcciones con si
con verbos inacusativos m uestran restricciones de tipo aspectual: únicamente pueden
aparecer con aspecto genérico [—?- § 46.4.2.2], análisis que D e Miguel (1992) ha
extendido al español. El contraste entre (72a) y (72b) parece corrobar esta afirm a­
ción (ejemplos de De Miguel 1992: 135):

(72) a. Se crece más si se desayunan cereales.


b. *Se creció más en E E U U y por eso hay allí mejores baloncestistas.

La cuestión es mucho más compleja de lo que parece a prim era vista porque
entran en juego consideraciones semánticas que no está claro cómo aparecen refle­
jadas en la sintaxis. P or ejemplo, entre los verbos inacusativos se incluyen los ‘verbos
de movimiento’, como descender, bajar, salir, llegar, etc. [—*■ § 25.2.3.2], Estos ver­
bos· parecen com portarse como crecer en el sentido de que aparecen en construc­
ciones impersonales con se con aspecto genérico (Siempre se llega tarde) y su pre­
sencia en construcciones impersonales con referencia aspectual específica o puntual
es discutible (?*Ayer se llegó tarde). Sin embargo, parece que el aspecto puntual
perfectivo es posible cuando estos verbos expresan dirección, y más concretamente,
el punto final o inicial del trayecto. E n (73) ilustramos los dos usos (movimiento y
dirección) para m ostrar la diferencia aspectual que, aunque sutil, se puede observar:

(73) i. a. ?*Se llegó tarde p o r la nueva carretera.


b. A causa del atasco, se llegó tarde al Bernabéu.

70 N i el a le m á n , n i el fra n c é s p u e d e n t e n e r o ra c io n e s pasiv as con v e rb o s n o a cu sativ o s, c o m o d e m u e s tra la a g ra m a -


tic a lid a d de las sig u ie n te s c o n stru c cio n e s: *Es w ird a n g e k o m m en y *11 a été arrivé, q u e e n e sp a ñ o l c o rre s p o n d e ría n a
o ra c io n e s c o n el v e rb o llegar. C o m o v e re m o s, e n esp añ o l Jas o ra c io n e s c o n se c o n v e rb o s n o a c u sa tiv o s e stá n s o m e tid a s a
n u m e ro sa s re stric c io n e s y n o so n p o sib le s c o n to d o s los v e rb o s d e tip o n o acu sativ o . Se o b se rv a , p u e s , e n el m o m e n to q u e
n o s p o n e m o s a e x a m in a r lo q u e o c u rre e n o tra s len g u a s, c ie r to p a ra le lism o e n tr e la p asiv izació n p e rifrá s tic a y la s c o n s­
tru c c io n e s c o n se e n las len g u a s ro m á n ica s.
26 .4.3.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1702

ii. a. ?*Se salió sin molestar.


b. Se salió de la sala después del concierto.
c. Se salió a la calle después del concierto.

Pertenecen tam bién a la clase de verbos inacusativos los llamados ‘verbos de


existencia y aparición’ [—> § 25.3], entre los que se encuentran algunos de los verbos
de movimiento cuando se usan sin ningún tipo de modificador adverbial de lugar·,
su significado expresa que el sujeto ‘aparece en escena’ (Llega el tren, Vino Juan,
etc.). En estos casos, no es posible la oración impersonal con se: *Se viene, *Se llega,
*Se aparece. Lo mismo ocurre con otros verbos que pertenecen a esta clase sem án­
tica como quedar, faltar, vivir, existir, etc., que no pueden aparecer en oraciones
impersonales con se, a pesar de que se puedan interpretar como construcciones que
implican un sujeto humano: *Se queda, *Se falta, *Se existe, *Se hay, etc. Algunos
de estos verbos se utilizan también con el significado de «habitar» o «residir», y con
ese significado pueden aparecer en construcciones con se que contienen modifica­
ción adverbial de lugar y con aspecto genérico o imperfectivo: Si se viveen una zona
céntrica.., Cuando se está en casa... Lo mismo ocurre con algunos de los verbos de
estado y existencia en oraciones con elementos predicativos como Se vive feliz, Se
vive con ilusión, Se llega cansado, etc. En este tipo de oraciones tam bién aparecen
verbos copulativos Se está triste, Se es buen amigo, etc., en los que el sentido de
existencia del verbo inacusativo aparece modificado por un adjetivo predicativo, sin­
tagma nominal o sintagma preposicional; así Se vive feliz se puede parafrasear como
Se tiene una vida feliz. 71

Cuando el elem ento predicativo es un adjetivo, aparece generalm ente en masculino singular,
pero tam bién puede aparecer en plural (Se ¡lega cansados), o incluso en femenino, dependiendo de
qué grupo de personas se entiende como sujeto implícito de la oración con se: Cuando se está
embarazada...

El verbo crecer, que aparece en los ejemplos recogidos por D e Miguel (véase
(72)) es un ‘verbo de cambio de estado físico’ [—» § 25.2], como envejecer, crecer,
descansar, adelgazar, etc.; estos verbos, que son los que analiza De Miguel (1992)
principalmente, sí parecen m ostrar las restricciones aspectuales de las que habla esta
autora, y a las que se refiere tam bién Cinque (1988) para el italiano. La restricción
aspectual está relacionada con el hecho de que el sujeto implícito de estos verbos
debe tener referencia genérica universal en construcciones con se (‘la gente’, ‘todo
el m undo’...), y no referencia específica existencial por el proceso que estos verbos
denotan (véase el § 26.1.2.2). No es este el caso de los verbos de emisiones invo­
luntarias, como estornudar, toser, etc., que también se clasifican como inacusativos;
estos verbos pueden aparecer tanto en contextos imperfectivos como perfectivos: En
los locales con hum o se tose mucho; Ayer durante el concierto se tosió mucho.
N uestra descripción no cubre al completo las propiedades semánticas de los
verbos inacusativos, pero sí que siive para ofrecer una visión más compleja de la
situación: es verdad que hay verbos inacusativos que m uestran restricciones aspec­
tuales en construcciones con se, pero estas restricciones no afectan por igual a todos

71 A lg u n o s g ram á tic o s han. c o n d e n a d o e l u so d e e s ta s o ra c io n e s p a r c o n s id e ra rla s g alicism o s (v é a s e C u e rv o : 19559·.


§ 3.4.1) y la R A E 1931. Sin e m b a rg o , e ste tip o d e o ra c io n e s a p a re c e p re s e n te e n la len g u a d e sd e el siglo x v n (v éase M o n g e
1955) y so n d e u so m u y fre c u e n te en la a c tu a lid a d ; d e h e c h o el E sb o zo ( R A E 1973: § 3.5.6) y a n o re c h a z a esto s usos.
1703 Construcciones impersonales con se 26.4 .3.2

los verbos inacusativos; el origen de la restricción parece m ás bien de naturaleza


semántica, en cuanto que afecta a ciertas clases semánticas de verbos inacusativos.
Para poder determ inar exactamente qué es lo que ocurre en las oraciones con se es
necesario disponer de un análisis semántico completo y preciso de los verbos que
pertenecen a la clase de los inacusativos.72
Pero además existen consideraciones semánticas como las que apuntábam os al
inicio de este capítulo en el § 26.1.2.2. E n su mayor parte, los verbos inacusativos
son predicados mínimos, que, como vimos, requieren bien la presencia de locuciones
adverbiales o bien estar insertos en construcciones complejas para poder aparecer
en construcciones con se a las que se pueda asignar un significado. Así mientras
# S e crece más es una oración anómala desde el punto de vista semántico, la oración
de (72a) Se crece más si se desayunan cereales, en la que la oración con se está
inserta en una oración condicional, es del todo aceptable. La oración de (72a) es­
tablece una relación entre la propiedad de crecer más y la propiedad o actividad de
desayunar cereales. A l ser esta una propiedad perm anente, atemporal, la única lec­
tura posible de la oración es una lectura universal que exige aspecto imperfectivo,
al igual que ocurre con los otros predicados mínimos del § 26.1.2.2. P or esta misma
razón, no parecen posibles las construcciones con se con verbos existenciales, que
exigirían una lectura existencial o inespecífica del sujeto implícito, lectura no dis­
ponible para predicados mínimos, como vimos anteriorm ente (dada la complejidad
del tema, remitimos al lector a las referencias citadas en la nota 11).
Por último, parecen también existir razones de tipo sintáctico o morfológico que
restringen el uso de oraciones con se con verbos inacusativos. Muchos de los verbos
llamados inacusativos son verbos pronominales, entre ellos la mayoría de los verbos de
cambio de estado: ablandarse, ahogarse, congelarse, derrumbarse, amigarse..., etc. Con
estos verbos, al igual que con todos los verbos pronominales, sean del tipo que sean
(romperse una pierna, alegrarse de algo, comerse un pollo, etc.) no es posible la cons­
trucción con se en español: *Se se ahoga. No se trata aquí de una restricción se­
mántica, al parecer, sino de tipo morfológico o sintáctico, con dos elementos se en
competición para ocupar la misma posición en la morfología o en la sintaxis, de­
pendiendo del análisis.73 Los procesos impersonales con estos verbos se expresan
con el pronom bre uno, y m uestran también restricciones aspectuales (Uno se congela
con este frío; A menudo uno se arrepiente de lo dicho).

26.4.3.2. Construcciones impersonales con se con verbos copulativos

Los verbos copulativos [—> Cap. 37] se com portan de form a similar a los verbos
inacusativos con elementos predicativos. Como estos, sólo pueden aparecer en con­
textos de aspecto imperfectivo, de ahí la agramaticalidad de *Se fue un buen amigo;
*Se estuvo aburrido, etc. Tam bién pueden aparecer sin complementos predicativos,
o con complementos implícitos; Se es o no se es; Se está o no se está. No es posible

72 E s n e c esa rio , e n c u a lq u ie r c a so , d e te r m in a r aq u e llo s a sp ec to s d e la se m á n tic a d e los v e rb o s q u e in cid en e n sus


p r o p ie d a d e s sin tá c tic as. U n e s tu d io re c ie n te e n e s te se n tid o es el d e Levin y R a p p a p o r t (1995) q u e a n a liz an los d istin to s
tip o s d e v e rb o s n o ac u sa tiv o s e n inglés d e sd e u n p e rs p e c tiv a sin tá c tic a y s e m á n tic a , cuyos p la n te a m ie n to s teó rico s se p u e d e n
tra s la d a r a] an á lisis d e e sto s v e rb o s e n o tra s len g u as.
73 P e rlm u lte r (1971) y B o n e t (1991) d a n u n a ex p licació n a e s ta r e s tric c ió n q u e se p u e d e tra d u c ir c o m o m o rfo ló g ic a ;
n o s o tro s n o s in clin am o s m ás b ie n p o r u n a ex p licació n s in tá c tic a (M e n d ik o e tx e a 1992: § 4 .2). M a rtín Z o rra q u in o (1979:
119, n o ta 21) p ro p o n e , sin e m b a rg o , u n a ex p licació n se m á n tic a .
26.4.3.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1704

sin embargo la presencia del clítico lo sustituyendo al complemento predicativo: *0


se es listo o no se lo es (de la oración La gente es lista o no ¡o es).

26.4.3.3. Construcciones impersonales con se con pasivas perifrásticas

Nos queda por último referirnos a las construcciones de pasiva perifrástica


[—> § 25.4] con se. Oraciones con verbos pasivos como Se ha sido invitado a la
fiesta, Se es agasajado, Se es querido no son muy frecuentes y parecen limitadas al
tiempo presente (simple o perfecto) (*Se fue invitado, *Se era agasajado). Estas
construcciones tienen un significado doblem ente impersonal, en cuanto que en Se
es invitado no se menciona ni al agente (el que invita) ni al paciente (el invitado),
si bien el agente puede aparecer expreso en un sintagma preposicional Se es ad­
mirado por todos. Hay que distinguir estas oraciones de construcciones anómalas en
las que se produce una ‘contam inación’ entre la construcción pasiva y la impersonal
con se, ya denunciada p o r Cuervo (19559: § 339), como en el siguiente ejemplo de
Cervantes: Si p or ventura traéis alguna doncella que vender, se os será muy bien pagada
[Cervantes, Persiles, lib. I, cap. III, tom ado de M artín Zorraquino 1979: 252], en la
que se mezcla la construcción pasiva (Os será muy bien pagada) y la impersonal (Se
os pagará m uy bien).
Los verbos pasivos, como los copulativos, pueden aparecer, por lo tanto,
en construcciones impersonales con se, m ostrando restricciones aspectuales como
las que se observan para los verbos inacusativos. En relación con estos últimos, las
interferencias entre las distintas clases semánticas, y sobre todo la ausencia de una
caracterización sistemática de sus propiedades, dificultan enorm em ente el análisis
de las oraciones con se en estas construcciones.

26.4.4. Conclusiones

Los procesos descritos en esta sección sobre las construcciones impersonales


con se han puesto de relieve la inestabilidad de los esquemas sintácticos relacionados
con estas oraciones, que se m uestra principalmente en la alternancia de la concor­
dancia (§ 26.4.1) y en la evolución que se observa en las secuencias de pronom bres
clíticos acusativos que pueden aparecer en estas construcciones (§ 26.4.2). También
el análisis de los contextos no transitivos (§ 26.4.3) ha m ostrado que existen restric­
ciones de difícil explicación que afectan a estas oraciones, sobre las que es muy
difícil obtener juicios válidos de los hablantes.
En el § 26.4.1 nos centramos en los verbos transitivos: aquellos cuyo objeto va
introducido por la preposición a, o p o r cualquier otra preposición, verbos con com ­
plem entos oracionales como los verbos causativos y de percepción y verbos cuyo
complemento se puede analizar como una cláusula reducida. Las construcciones con
estos dos tipos últimos de verbos m uestran alternancia en la concordancia, basada
en la existencia de esquemas sintácticos paralelos asociados con estas construcciones.
En este apartado, se han m encionado tam bién casos de concordancia ‘anóm ala’, en
determ inados contextos en los que se esperaría la falta de concordancia que carac­
teriza a las oraciones impersonales. La descripción de los contextos transitivos se ha
extendido en el § 26.4.2 a las oraciones im personales con pronom bres átonos o clí-
1705 Las construcciones con se en contextos no finitos 26.5

ticos. D e un esquema inicial del que parecen excluidos los pronom bres clíticos acu­
sativos, estamos asistiendo a un proceso de extensión de la construcción impersonal
con pronom bres clíticos, eliminando las restricciones originales, cuya explicación ha
dividido a los gramáticos.
Los contextos no transitivos, de los que nos ocupamos en el § 26.4.3, muestran,
sin embargo, ciertas peculiaridades de difícil explicación desde un punto de vista
estrictamente gramatical en lo que respecta a las oraciones con se. O peran restric­
ciones de carácter aspectual que afectan a ciertas clases semánticas de verbos ina­
cusativos (verbos de movimiento y verbos de cambio de estado, por ejemplo). Tam ­
bién hemos visto que son numerosos los verbos inacusativos que no pueden aparecer
en construcciones con se, bien por razones de naturaleza semántica (verbos de es­
tado y existencia) o por razones de naturaleza morfo-sintáctica (verbos pronominales
de cambio de estado). La combinación de todos estos factores, algunos de ellos muy
poco estudiados o ignorados por las gramáticas tradicionales, hace muy difícil un
análisis a fondo de las oraciones con se con estos verbos. E n cuanto a los verbos
copulativos y pasivos, su comportam iento es muy similar a ciertos verbos inacusativos
en lo que se refiere a las restricciones aspectuales que muestran.

26.5. Las construcciones con se en contextos no finitos

El análisis de las oraciones medias, pasivas e impersonales que hemos ofrecido


en las secciones anteriores de este capítulo se ha centrado principalmente en la
aparición del elem ento se con las formas personales de los verbos. N uestra descrip­
ción de las construcciones con se no quedaría completa sin un estudio de la exis­
tencia de estas construcciones con formas no personales del verbo: es decir, en
contextos no finitos. Nos referimos a construcciones con se (medias, pasivas o im­
personales) en oraciones con gerundios (Habiéndose convocado la rueda de prensa,
nadie quiso hacer más declaraciones) e infinitivos (Hoy puede convocarse la mecía de
prensa). Las oraciones con participio [—>- §§39.3 y 46.4.2.1] quedan excluidas, al
no admitir los participios en español la enclisis o proclisis pronom inal (*Convocádase
la rueda de prensa...), al contrario de lo que ocurre en otras lenguas como el italiano.
En los contextos mencionados se observan ciertas restricciones que afectan a las
oraciones con se, cuya explicación ha de hacer referencia a procesos sintácticos ge­
nerales de la gramática del español.
El tem a del que nos ocupamos aquí ha recibido una atención prácticamente
nula por parte de las gramáticas tradicionales, que, a lo sumo, se limitan a m encio­
nar datos referentes a la posición relativa del elem ento se y el verbo o bien señalan
la alternancia de la concordancia con verbos m odales en oraciones como Puede (n)
convocarse elecciones, como apuntábam os en el § 26.3.2.2 (véase el § 26.5.2). En
cuanto a la posición relativa de se y el verbo, señalan las gramáticas que la norm a
para el español es proclisis p ara las formas finitas del verbo (se baila) y enclisis para
las formas no personales (ver los ejemplos de arriba) y el imperativo (supóngase
que...; recuérdese que...), esquema común a todos los elementos pronom inales del
español [—*■ § 19.5.4]. E n el caso de las construcciones con se, se conserva en al­
gunas expresiones esporádicas el uso arcaico de la enclisis en oraciones finitas con
formas personales del verbo (Véndese casa grande con terraza). En estos casos de
enclisis con oraciones finitas, es frecuente la falta de concordancia, criticada por
26.5 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1706

Bello (1847: § 792, nota**) en el ejemplo Supondráse flacos fundam entos a las más
hidalgas resoluciones, donde, según este autor, la lengua pide concordancia plural
supondránse.74 La enclisis con las formas personales del verbo es más corriente en
el lenguaje literario (y periodístico) que en la lengua hablada, aunque no hay que
desdeñar su uso en el habla corriente de algunas zonas del norte de la península
(Galicia, Asturias y León) y determ inadas zonas de América Latina (Antillas, V e­
nezuela andina, etc.), que Kany (1945: 154-159) asocia al estilo narrativo. En cuanto
a las formas no personales, se puede encontrar proclisis en las hablas leonesas, en
vez de la enclisis que exige la norma, aunque se trata de un uso esporádico. Más
extendido, desde el punto de vista geográfico, es el uso de la proclisis con verbos
imperativos Se observe que... (en vez de Obsérvese que...), uso que se considera un
vulgarismo.
La teoría gramatical reciente, y en especial la gramática generativa, se ha ocu­
pado de cuestiones sintácticas relacionadas con la presencia de construcciones con
se en contextos no finitos, sobre todo a raíz del trabajo de Cinque (1988) para el
italiano, que hemos mencionado ya en numerosas ocasiones a lo largo de este ca­
pítulo por los valiosísimos datos que co n tien e.75 Este autor recoge la observación
original de Belletti (1982) de que, en determ inados contextos no finitos, no es po­
sible encontrar una construcción con si en italiano (p. ej. cuando la oración no-finita
es complem ento de un verbo como odiar), y, además de proporcionar un análisis
que da cuenta de estos datos, examina tam bién otros contextos no finitos en los que
se observa que la posibilidad de que aparezcan oraciones con se depende de la clase
sintáctica (transitivo, etc.) del verbo infinitivo (p. ej. cuando la oración no-finita es
complemento de un verbo como parecer) [—> §§ 27.3.3, 36.2.4 y 37.7],76
E n el § 26.5.1 nos centramos en los contextos no finitos (en concreto, de infi­
nitivo) en los que no es posible encontrar oraciones con se. A continuación, en el
§ 26.5.2, nos ocupamos de las construcciones de infinitivo con se con verbos semi-
modales como parecer y verbos modales como deber y poder, que presentan alter­
nancias en la concordancia relacionadas con esquemas gramaticales paralelos (como
observábamos para los verbos causativos y de percepción en el § 26.4.1.2). Los ver­
bos modales, además, presentan tam bién alternancia en cuanto a la posición del
elem ento se: como elem ento enclítico al verbo infinitivo, como en la oración m en­
cionada anteriorm ente (Puede(n) convocarse elecciones), o como elem ento proclítico
al verbo modal (Se puede(n) convocar elecciones), sin que por ello se altere el sig­
nificado de estas oraciones. En el último apartado (§ 26.5.3), nos ocupamos breve­
m ente de las construcciones con se en oraciones adverbiales (de gerundio y de in­
finitivo). Este es un tem a que, en lo que alcanzamos a conocer, no ha sido tratado
ni por los gramáticos tradicionales ni por la teoría gramatical reciente. Los datos
que ofrecemos son tentativos, a falta de estudios que corroboren o disputen las

74 Se c o n sid e ra un v u lg arism o la in te rp o sic ió n d e se e n tr e el v e rb o y la c o n c o rd a n c ia d e n ú m ero : sup o n d rá -se-n ; siente-


se-n. E je m p lo s c o m o e ste son in te re s a n te s en el s e n tid o d e q u e m u e s tra n el g ra d o d e g ram a tic a liz ac ió n d el e le m e n to se
c o m o m o rfe m a in te g ra n te d e h flexión d e l v erbo.
75 V é a n s e ta m b ié n B e lle tli 1982 p a ra el ita lia n o , R a p o s o y U ria g e re k a 1992, 1994 p a ra el p o rtu g u é s y O te ro 1986 y
M e n d ik o e tx e a 1992: cap. 5 p a ra el esp añ o l.
7,1 L as c o n s tru c c io n e s q u e n o a d m ite n o ra c io n e s c o n se so n las q u e en la g ra m á tic a g e n e ra tiv a se c o n o c e n p o r el
n o m b re d e e s tru c tu ra s d e ‘c o n tr o l’. A q u e lla s q u e, p o r el c o n tra rio , a d m ite n la p re s e n c ia d e se, c o n v e rb o s c o m o p a rece
v e rb o s m o d ale s, son e s tru c tu ra s d e ‘a s c e n s o ’. E n lín e a c o n los o b jetiv o s d e e s ta o b ra , p resc in d im o s a q u í d e las ex p licacio n es
d e c a rá c te r téc n ic o . E l le c to r in te re s a d o e n el a n álisis d e la g ram á tic a g e n e ra tiv a p a ra e s ta s c o n s tru c c io n e s del e sp a ñ o l
p u e d e c o n s u lta r el tra b a jo d e M e n d ik o e tx e a 1992: cap . 5.
1707 Las construcciones con se en contextos no finitos 26 .5.1

explicaciones y los juicios que aventuramos (en realidad, esta afirmación es válida
para toda la sección). Esperem os que estudios futuros lleguen a aclarar muchas de
las cuestiones que aquí simplemente dejamos esbozadas.

26.5.1. Contextos de verbos infinitivos que no admiten construcciones con se

Los contextos que no perm iten la aparición de una oración no-finita con se son
los siguientes: (i) oraciones extrapuestas de infinitivo con expresiones como es p o ­
sible..., sería mejor... [—> §§ 27.2.1 y 36.2.3], y oraciones que son complementos de
(ii) verbos transitivos desear, odiar, saber, etc., que requieren identidad entre el su­
jeto implícito de la oración infinitiva y el sujeto de la oración principal [—> § 36.2.2];
(iii) verbos ditransitivos como impedir, prohibir, mandar, etc. [—>· § 36.2.5.4], en los
que el sujeto implícito de la oración infinitiva tiene la misma referencia que el objeto
del verbo principal; (iv) verbos de percepción [—> § 36.2.5.1] y (v) verbos causativos
[— § 36.2.5.2], Ilustramos los distintos casos en (74), con la oración subordinada
entre corchetes para mayor claridad:

i. a. Sería m ejor [convocar elecciones].


b. *Sería m ejor [convocarse elecciones].
c. Sería mejor [que se convocasen elecciones].
ii. a. La gente desea [trabajar menos].
b. *La gente desea [trabajarse menos].
c. La gente desea [que se trabaje menos].
iii. a. La policía prohibió (a la gente) [entrar al juzgado].
b. *La policía prohibió [entrarse al juzgado].
c. La policía prohibió [que se entrase en el juzgado].
iv. a. Vimos (a la gente) [aclamar a los vencedores].
b. *Vimos [aclamarse a los vencedores].
c. Vimos [que se aclamaba a los vencedores].
V. a. El gobierno hizo (a los ayuntamientos) [construir embalses].
b. *E1 gobierno hizo [construirse embalses].
c. El gobierno hizo [que se construyeran embalses].

Las oraciones con se de (b), que expresan el significado de que el verbo infi­
nitivo tiene un sujeto sin determ inar (genérico o inespecífico), son todas agramati-
cales. Para expresar ese mismo significado es necesario em plear una oración finita
(con el verbo en subjuntivo, excepto para los verbos de percepción, cuyo objeto
oracional puede aparecer en indicativo), como se m uestra en los ejemplos de (c).
E n el caso de las oraciones que son sujetos extrapuestos también se puede expresar el
significado impersonal con una oración de infinitivo como en (74ia); esto no es posible
en los otros ejemplos de (74) en los que el sujeto implícito de la oración de infinitivo
tiene como referente el sujeto o el objeto gramatical de la oración principal.
Con verbos como los de (ii), la oración de subjuntivo se usa cuando el sujeto
de la oración principal y el de la oración subordinada tienen referentes distintos
(Deseo venir vs. Deseo que Juan venga); de acuerdo con esto cabría suponer que la
razón de la agramaticalidad de (iib) es el hecho de que la oración principal tiene
26.S.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1708

como sujeto la gente, m ientras que el sujeto de la oración con se es un sujeto no­
cional implícito. Sin embargo, incluso en el caso de que la oración principal se
construya con se tam bién, la construcción sigue resultando agramatical: *Se desea
trabajarse, pudiendo únicam ente expresar el significado que se quiere transimitir con
la oración con se con una oración de subjuntivo Se desea [que se trabaje[ o una
oración de infinitivo (sin se): Se desea [trabajar]. Igualmente, en las construcciones
(iii)-(v), en las que el sujeto de la oración de infinitivo es co-referente con el objeto
del verbo principal, la agramaticalidad se da incluso cuando el objeto del verbo
principal está implícito (por ser de carácter genérico), coincidiendo así semántica­
m ente con el sujeto implícito de la oración con se, como se ve en los ejemplos de
(b), si prescindimos del sintagma nominal la gente, al igual que ilustran las oraciones
de (75), sin que en ello influya la naturaleza (sintáctica) del verbo infinitivo (verbo
preposicional en (75a) y (75b) y verbo intransitivo en (75c), lo que caracteriza a
estas oraciones como impersonales):

(75) a. *Prohibieron torturarse a los detenidos. (Descártense las interpreta­


ciones reflexiva y recíproca)
b. *Oímos hablarse de cosas muy interesantes.
c. ^Hicieron cantarse y bailarse.

Como generalización que cubre todos los ejemplos de (74), se puede decir que
en español sólo es posible la presencia de se en aquellos contextos en los que tam ­
bién puede aparecer un sujeto explícito, es decir, (casi todos) los contextos finitos
y algunos contextos no-finitos, como los que tratarem os en los siguientes apartados.
Es decir, la agramaticalidad de una oración como (74ib) (*Sería mejor convocarse
elecciones) está relacionada con la agramaticalidad de (76a), en la que la oración
de infinitivo tiene un sujeto explícito (el parlamento); del mismo modo que la gra-
maticalidad de (74ic) (Sería mejor que se convocasen elecciones) está directamente
relacionada con la gram aticaüdad tam bién de (76b), oración finita, con una forma
personal del verbo, que perm ite un sujeto explícito.77

(76) a. “'Seria m ejor [convocar el parlamento elecciones]


b. Sería mejor [que el parlamento convocase elecciones]

Lo que querem os decir aquí es que los factores que favorecen la presencia de sujetos explícitos
y los factores que favorecen la presencia del elem ento se son los mismos; en la mayoría de los
casos, es la flexión finita la que favorece la presencia de un sujeto explícito en español, y en todas
las lenguas románicas. E n lenguas como el portugués, que tiene infinitivos flexionados con m orfemas
de concordancia personal, es posible encontrar oraciones con se en algunos de los contextos que
hemos señalado (Seria melhor descobrir-se o culpado [Cinque (1988: 533)], equivalente en español
a *Sería mejor descubrirse al culpable, y que únicam ente se puede construir en español con una
oración finita: Sería mejor que se descubriera al culpable). E n los contextos de (74), en los que no
es posible un infinitivo con flexión de concordancia personal tampoco en portugués, la presencia
de se en la oración finita no es posible, como observamos para el español (* 0 Manuel desejava ter­

77 E n la g ra m á tic a g e n e ra tiv a la re la c ió n flexión fin ita -s u je to ex p lícito / se se e x p re sa e n té rm in o s d e c a so g ram a tic a l


(v er B e llc tti 1982 y M e n d ik o e tx e a 1992: cap . 5). P a ra O te r o (1986), la in c o m p a tib ilid ad e n tr e se y los c o n te x to s d e in fin itiv o
q u e h e m o s visto se d e b e a q u e la fu n ció n d e l e le m e n to se es a b s o rb e r el rasg o d e d e fin itu d d e la flexión fin ita , a sim ilá n d o la
p a rc ia lm e n te a la fle x ió n d e in finitivo. D e a h í q u e las c o n s tru c c io n e s d e in fin itiv o y las c o n stru c c io n e s c o n se e je m p lific a d a s
en O te ro 1986: 91 e s té n e n d istrib u c ió n c o m p le m e n ta ria . E s to se p o d r ía e x p lic a r p o r el p rin c ip io q u e p ro h íb e la p re s e n c ia
d e m o rfo lo g ía re d u n d a n te p r o p u e s to en Z u b iz a r r e ta 1985 (v éase O te ro 1986: n o ta 27).
1709 Las construcciones con se en contextos no finitos 26 .5 .2.1

se ¡evado o ¡ivro, que equivale en español a *Manuel deseaba haberse llevado el libro, que es agra-
m atical si la oración con se se interpreta como impersonal, es decir con el significado que equivaldría
a «Manuel deseaba que (alguien/la gente} hubiera llevado el libro»).

26.5.2. Construcciones con se con el verbo parecer y verbos modales

Los verbos de los que nos ocupamos a continuación plantean una serie de
problemas de índole diferente a los del apartado anterior. Con ellos, es posible
encontrar oraciones con se (medias, pasivas e impersonales), pero únicamente cuan­
do el verbo infinitivo es un verbo transitivo, quedando excluidos muchos de los
verbos de los que nos ocupábamos en el § 26.4.3 (verbos intransitivos, inacusativos,
copulativos y pasivos). Esta restricción afecta tanto al complemento del verbo parecer
(verbo de carácter semi-modal) como al de deber, poder, etc. (verbos modales). A m ­
bos tipos de verbos plantean el problem a de la alternancia de la concordancia.

26.5.2.1. Oraciones con se con el verbo parecer

Los ejemplos de (77) con el verbo parecer [—> §§ 27.33, 36.2.4 y 37.7] m uestran
que cuando el complemento de este verbo es una oración no finita, la presencia de
se se ve restringida a verbos transitivos:

(77) a. Parece verse el m ar desde aquí.


b. *Parece trabajarse mucho aquí.
c. ’"Parece llegarse temprano.
d. *Parece estarse cansado.

La construcción es incompatible con verbos intransitivos (b), inacusativos (c) y


copulativos (d). Para el significado que se quiere expresar en (77b-d), existe la po­
sibilidad de que el verbo parecer seleccione una oración finita como complemento
(como veíamos también en los ejemplos de (77c)): Parece que se trabaja mucho
aquí..., Parece que se llega temprano..., Parece que se está cansado, etc. En la cons­
trucción gramatical, el verbo es transitivo; la oración de infinitivo en (77a), con un
sintagma inanimado, podría corresponder a una oración finita pasiva con se (Se ve
el mar), con el objeto nocional del verbo ver como sujeto gramatical, aunque el
verbo infinitivo no muestre morfemas de concordancia, como corresponde a una
forma no personal del verbo. Sin embargo, la ausencia de morfemas de concordancia
hace que tam bién sea posible que se trate de una oración im personal con el mar
como objeto gramatical del verbo. Este problem a aparece recurrentem ente a lo largo
de esta sección.
Además, es característico de las oraciones con el verbo parecer con comple­
mentos de infinitivo que el sujeto gramatical de la oración de infinitivo sea, a su
vez, el sujeto del verbo parecer. Los ejemplos de (78) ponen de manifiesto el con­
traste entre una oración con parecer con complemento finito (78a) y la oración
equivalente con com plem ento de infinitivo (78b), en la que la concordancia verbal
m uestra que los trenes es el sujeto gramatical de parecer:

(78) a. Parece que los trenes llegan tarde.


b. Los trenes parecen llegar tarde.
26.5.2.1 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1710

Cuando el com plem ento de parecer es una oración pasiva con se, se reproduce
el esquema de (78); las montañas es el sujeto gramatical de la oración con se cuando
el complemento de parecer es una oración finita (79a) y el sujeto gramatical de
parecer cuando el com plem ento de este verbo es una oración no finita (79b):78

(79) a. Parece que se ven las montañas desde aquí,


b. Parecen verse las montañas desde aquí.

Centrándonos en las oraciones con se, que son las que nos ocupan, es posible
un análisis de (79b) en el que el verbo parecer y el verbo ver formen un predicado
complejo con las montañas como sujeto, manifestándose la concordancia en la form a
personal del predicado complejo (el verbo parecer): Ή

(80) i. Paree en verse las montañas.


ii. [parece + Vinf] [SN]

Junto a oraciones como (79b), es posible también encontrar oraciones en las


que parecer no manifiesta concordancia con el sujeto del verbo infinitivo: Parece
verse las montañas desde aquí. Cuando no hay concordancia, cabe suponer que p a ­
recer no forma parte de un predicado complejo, sino que es un verbo que carece
de sujeto explícito y selecciona un complemento oracional (como en (79a)). D e este
modo, el esquem a de (80) alternaría con el de (81), y es nuevamente la alternancia
de esquemas sintácticos lo que provoca la consiguiente alternancia en la concordan­
cia (véase el § 26.4.1.2):

(81) i. Parece verse las montañas desde aquí,


ii. parecer [0[Vinf] [SN]]

La falta de morfemas de concordancia en el verbo infinitivo en (81) hace, nue­


vamente, imposible determ inar si el sintagma nominal las montañas es el sujeto
gramatical de la oración de infinitivo (como correspondería a una oración pasiva
con se), o si, por el contrario, es el objeto gramatical del verbo infinitivo, como
correspondería a una oración impersonal.
Cuando la oración de infinitivo es una oración impersonal (o media-impersonal)
como Parece verse a Julia desde aquí, no está claro si el sintagma nominal (a) Julia
es el objeto gramatical de un predicado complejo formado por parecer y el verbo
infinitivo (80ii) o si (a) Julia es el objeto gramatical del verbo transitivo únicamente
(81ii). En cualquier caso, este elem ento se puede sustituir por un pronom bre clítico
(según el paradigm a expuesto en el Cuadro 3): Parece vérsela desde aquí. En cuanto
a las oraciones medias, al ir el sintagma nominal obligatoriamente antepuesto for-

7X Q u e la o rac ió n d e (78b) len g a s u je to p rev e rb a l y la d e (7 9 b ) len g a s u je to p o sv erb al es irre le v a n te p a ra el te m a


q u e n o s o cupa.
7" V é a s e n u e s tro aná lisis d e los v e rb o s ca u sa tiv o s e n el § 2 6 .4 .1 .2 (eje m p lo s d e (5 8 )), c o n un p re d ic a d o c o m p le jo e n
o rac io n e s c o m o Se hicieron destruir los d o cu m en to s. La a lte rn a n c ia d e e s q u e m a s o b se rv a d a p a ra los v e rb o s ca u sa tiv o s se
d a tam b ién c on el v e rb o parecer. Sin e m b a rg o , u n a d ife re n c ia fu n d a m e n ta l e n lr e e sto s d o s lip o s d e v e rb o s es la p o sic ió n
d el e le m e n to se, q u e es p ro clític o al v e rb o h a c e r y e n c lític o al v e rb o infinitivo en la o ra c ió n q u e sirve d e c o m p le m e n to al
v e rb o parecer. L a po sició n d el clític o es im p o rta n te p av a d istin g u ir e! c o m p a rta m ie n to d e p a recer y d e lo s v e rb o s m o d a le s
(§ 26.5.2.2).
1711 Las construcciones con se en contextos no finitos 26 .5 .2.2

zando la concordancia, el esquema que se sigue es claramente el de (80): Estas


camisas parecen lavarse muy bien con lejía.
La presencia del auxiliar aspectual haber m ejora la aceptabilidad de esta construcción con
verbos no transitivos: cf. (77b) *Parece trabajarse m ucho aqu í con la oración Parece haberse trabajado
m ucho aquí. E sta m ejoría no se da con los demás verbos (*Parece haberse crecido, *Parece haberse
estado cansado), lo que se debe, a nuestro juicio, a las restricciones aspectuales que comentamos
en el § 26.4.3.1 Con verbos inacusativos que no m anifiestan restricciones aspectuales (p. ej. los
verbos de dirección), la presencia de haber m ejora tam bién la aceptabilidad: Parece haberse llegado
tarde a! Bemabéu w .

26.5.2.2. Oraciones con se con verbos modales

Restricciones del mismo tipo afectan a los verbos modales [—> § 51.2], como
deber, poder, soler y querer (cuando se usa como verbo modal), en cuanto al tipo de
verbos que pueden aparecer en la oración infinitiva. Cuando la oración de infinitivo
lleva un verbo transitivo es posible la presencia de se, como en los ejemplos de (82):

(82) a. D ebe barrerse la facultad todos los días.


b. Puede desmentirse la noticia en cualquier momento.
c. Suele festejarse mucho esa fiesta.
d. Q uiere estudiarse la propuesta.

Con verbos intransitivos, inacusativos, y copulativos, se presenta la misma si­


tuación que observábamos para parecer en el apartado anterior, como vemos en
(8 3 ):81

(83) a. * {Debe/Puede/Suele/Quiere} trabajarse mucho aquí.


b. * {Debe/Puede/Suele/Quiere} llegarse temprano.
c. * {Debe/Puede/Suele/Quiere} estarse muy cansado.

El paradigm a de la concordancia es tam bién idéntico al observado para el verbo


parecer: cuando el objeto nocional del verbo infinitivo en una oración de pasiva con
se es plural, el verbo modal generalm ente concuerda con este elemento, aunque
también se puede dar la no concordancia: Puede(n) desmentirse noticias, Quiere(n)
estudiarse las propuestas, etc. Proponemos para los verbos modales, pues, una doble
estructura sintáctica, idéntica a la que proponíam os para parecer (y para los verbos
causativos en el § 26.4.1.2)

(84) a. i. Pueden desmentirse las noticias.


ii. [Vmodal + Vinf] [SN]
b. i. Puede desmentirse las noticias.
ii. Vmodal [0[Vinf] [SN]]

811 L os d a to s q u e o fre c e m o s e s tá n b a s a d o s e n la in tro sp ec c ió n ; el h e c h o d e q u e las g ra m á tic a s j a m á s se hayan o c u p a d o


d e e sta s c o n s tru c c io n e s nos h ace c a re c e r d e o tro s d a to s q u e p o d a m o s c o n tr a s ta r c o n lo s a q u í o fre c id o s. La e x p e rie n c ia
n os d e m u e s tra , asim ism o, q u e los h a b la n te s se m u e s tra n m u y in se g u ro s a la h o ra d e e m itir ju ic io s s o b re las o ra c io n e s q u e
p re s e n ta m o s e n e s te s u b a p a rta d o .
m T a m b ié n , c o m o o b s e rv á b a m o s e n el c a so d e parecer, las o ra c io n e s c o n v erb o s in tra n sitiv o s (8 3 a ) m e jo ra n su a c e p ­
tab ilid a d c on el a u x iliar haber, al m e n o s p a ra los v e rb o s d eb er y poder: {Debe/Puede} h aberse trabajado m u c h o aquí, p e ro
e sto m ism o n o s u c ed e c o n los o tro s v e rb o s (*D ebe haberse crecido m u ch o , *D ebe haberse estado m u y cansado), lo q u e , sin
d u d a , e s tá re la c io n a d o c on las re stric c io n e s a sp e c tu a le s q u e m u e s tra n e s to s v e rb o s c u a n d o a p a re c e n c o n el e le m e n to se.
26 .5.2.2 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1712

A juzgar por lo dicho hasta el momento, daría la impresión de que el verbo


parecer y los verbos modales se com portan de m anera idéntica en cuanto a la po­
sibilidad de aparecer con oraciones de infinitivo con se. Hay, sin embargo, una
diferencia im portante entre ellos. Junto a oraciones como las de (82), en las que el
elem ento se aparece en posición de enclisis con el infinitivo, son muy frecuentes las
oraciones en las que dicho elem ento aparece en posición de proclisis con el verbo
modal, que se m uestran en (85):

(85) a. Se debe barrer la facultad todos los días.


b. Se puede desm entir la noticia en cualquier momento.
c. Se suele festejar mucho esa fiesta.
d. Se quiere estudiar la propuesta.

E sta posibilidad no existe para el verbo parecer (*Se parece barrer la facultad,
*Se parece desmentir la noticia) que sólo perm ite la enclisis al verbo infinitivo. Lo
interesante de la construcción de (85), con se como elemento proclítico al verbo
modal, es que no aparece restringida a verbos transitivos, si no que se da tam bién
con los verbos de (83): Se debe llegar temprano, Se puede trabajar mejor aquí, etc.
La alternancia en la posición de se no es exclusiva de los verbos modales, sino
que es posible con múltiples expresiones de tipo aspectual/modal [—> §§51.3.1-2]
(Va a hacerse una propuesta y S& va a hacer una propuesta; Ha de encontrarse una
solución y Se ha de encontrar una solución; Llegó a planearse la escapada y Se llegó
a planear la escapada; Acaba de iniciarse el encuentro y Se acaba de iniciar el en­
cuentro, etc.) y con perífrasis aspectuales con gerundios [—> § 52.1] (Se está obser­
vando un cambio de situación y Está obseivándose un cambio de situación; Se viene
desarrollando una acción positiva y Viene desairollándose una acción positiva, e tc .).82
E n cuanto a la concordancia, la situación para las oraciones de (85) es la que
ya observábamos: se dan las dos construcciones que hemos visto con verbos tran­
sitivos, con o sin concordancia: Se puede(n) sacar las entradas otro día; Se debe(n)
considerar todas las opciones. Es decir, independientem ente de la posición de se,
como elem ento proclítico o como elem ento enclítico, los verbos modales tienen aso­
ciados dos esquemas sintácticos paralelos como los que se representan en (84), al
igual que el verbo parecer. El esquema de (84a) es el que fuerza la concordancia
en oraciones pasivas con se, al ser el sintagma nominal el sujeto del predicado
complejo.
En lo que se refiere al resto de las oraciones con se que pueden aparecer con
verbos modales, ya dijimos al hablar de parecer, que cuando la oración de infinitivo
es una oración impersonal con se, el sintagma nominal es claram ente un objeto, y
no está claro si se sigue el esquema de (84a) o el de (84b) (Desde aquí debe verse
a las niñas, Podría odiarse a Juan). El carácter de objeto de este elemento se m uestra
muy claram ente al reem plazarlo por un pronom bre clítico: Desde aquí debe vérse las
(o Se las debe ver); A Juan podría odiársele (o Se le podría odiar). Nótese en los

,s2 E xiste u n a te r c e ra p o sib ilid a d , q u e a p a re c e d o c u m e n ta d a p a ra los v e rb o s m o d a le s (v éase p. ej. S e p u lv ed a 1988:


337): c on el e le m e n to se en p o sic ió n d e e n c lític o con el v e rb o m o d al. Los s ig u ie n te s e je m p lo s son d e l siglo x v ü , p e r o es
p o sib le e n c o n tr a r e je m p lo s sim ila res en el e sp a ñ o l a c tu a l, si b ien , c o m o y a h e m o s a p u n ta d o , p a ra la e n clisis c o n fo rm a s
v e rb a le s finitas, tie n e n c ie rto v a lo r a rc a iza n te : D ébese en la p o sterio rid a d agradecer en los sucessores el m érito d e los q u e lo
ilustraron [1670, N ú ñ e z d e V e la sc o , Q u e s tio n I, pág. 2]; L o s e m p leo s ha n se d e h a ze r co n fo rm e a las g a n a n cia s [1604, A le m á n ,
C a p . V , p ág. 48] (a m b o s e je m p lo s e n S e p ú lv ed a 1988: 338).
1713 Las construcciones con se en contextos no finitos 26 .5 .2.2

ejemplos anteriores que cuando el elem ento se es proclítico los demás elementos
pronominales han de ser proclíticos también; es decir, en español es agramatical la
aparición de un pronom bre átono de acusativo o dativo como enclítico a un verbo
infinitivo cuando el elem ento se aparece en posición de proclisis con el verbo modal
[·—*■ § 19.5.4]: *A las niñas se puede verlas, *A Juan se puede odiarle, y al revés: *A
las niñas las puede verse, A Juan le puede odiarse.
Como observábamos para parecer, la ausencia de morfemas de concordancia en
el verbo infinitivo hace difícil determ inar la función sintáctica de un sintagma no­
minal inanimado en construcciones que siguen el esquema de (84b). No es poco
frecuente encontrar oraciones como las de (86), en las que la sustitución de los
sintagmas nominales la propuesta y el problema por los pronom bres clíticos de objeto
las y los respectivamente sugiere que estos sintagmas nominales son objetos, y por
lo tanto la oración es impersonal.

(86) a. D ebe estudiárse/ff con calma (la propuesta).


(también: se la debe estudiar...)
b. Puede solucionárse/o rápidam ente (el problema).
(también: se lo puede solucionar rápidam ente)

La existencia de oraciones como las de (86) está directamente relacionada con


los procesos que observábamos en el § 26.4.2.2 en relación al uso de pronombres
clíticos con referentes de cosas; es decir, los hablantes que acepten la oración Se la
estudia con calma (la propuesta) aceptarán también (86a) y los hablantes que acepten
la oración Se lo soluciona rápidamente (el problema) aceptarán tam bién (86b).83

E n el caso de deber y po der se trata de verbos que pueden tener tanto un valor epistémico
(probabilidad, posibilidad, etc.) como deóntico (deber, obligación, etc.). Centrándonos en deber, la
oración de (85a) puede concebirse bien en un contexto en el que deber tenga valor deóntico como
en la oración D ebe barrerse la facu ltad todos los días, porque si no se p o n e hecha un asco, o bien en
un contexto en el que se ponga de relieve el significado epistémico: A juzgar p o r lo limpia que está,
debe de barrerse la facu ltad todos los días. Sin embargo, cuando la oración de infinitivo contiene el
auxiliar haber el único significado posible es el epistémico como en D ebe de haberse encontrado la
solución, donde no es posible un valor de obligación o deber. Lo mismo se observa para el verbo
poder.

Hemos, pues, visto que el español admite oraciones de infinitivo con se con
verbos modales y semi-modales (parecer), que se diferencian principalmente en la
posición que puede tener el elem ento se (y otros pronom bres clíticos, si los hubiera);
este, en el caso de los verbos modales, puede aparecer como enclítico al verbo
infinitivo o como proclítico al verbo modal. Tanto los modales como parecer, sin
embargo, m uestran restricciones en cuanto a la clase sintáctica de verbos infinitivos
que pueden aparecer en estas construcciones: sólo los verbos transitivos pueden
aparecer en estas oraciones impersonales con se.

M E n re la c ió n a la c o n c o rd a n c ia , n o s q u e d a ú n ic a m e n te v o lv er s o b re el caso d e los v e rb o s d itra n sitiv o s q u e tam b ié n


p u e d e n a p a re c e r en o ra c io n e s c o n v e rb o s m o d ale s, y q u e se c o m p o rta n ig u al q u e c u a n d o a p a re c e n e n o rac io n e s fin itas
in d e p e n d ie n te s . A sí, la f a lta d e c o n c o rd a n c ia q u e s e o b s e rv a c u a n d o a p a re c e p re s e n te u n p ro n o m b re d ativ o , c o m o e n Se
les d a caram elos a los n iñ o s (v éa se el § 26.4.2.3), se o b se rv a ta m b ié n c u a n d o e s ta o ra c ió n a p a re c e c o n u n v erb o m o d a l: Se
les p u e d e d a r caram elos a los niños.
26.5.3 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1714

26.5.3. Construcciones adverbiales: oraciones de gerundio e infinitivo

Nos queda por último referirnos brevemente a las oraciones adverbiales con
formas no personales del verbo, entre las que incluimos tanto oraciones de infinitivo
[—*· § 36.3.4] como oraciones de gerundio [—^ § 53.4], Las oraciones adverbiales
de infinitivo con preposición permiten, casi todas, infinitivos con se con verbos tran­
sitivos (87) (especialm ente cuando la oración tiene significado temporal, como en
(87a, b)), pero, al igual que vimos p ara las construcciones del apartado anterior, los
verbos no transitivos (intransitivos, inacusativos, copulativos y pasivos) quedan ex­
cluidos (8 8 ):84

(87) a. [Después de convocarse la reunión], se comunicó la noticia a la


prensa.
b. [Al saberse los resultados], la gente empezó a celebrar la victoria.
c. [Con encarcelar (se) al drogadicto], parece que ya se soluciona el
problema.
d. [De tomar(se) medidas más severas], no se conseguiría más que agu­
dizar el problema.
(88) a. *[Después de gritarse y protestarse], se acabó aceptando la propuesta.
b. *[Con serse bueno], no se consigue nada.
c. *[Por llegarse antes], no m erece la pena correr al volante.

Como hemos observado en las construcciones del apartado anterior, con infi­
nitivos perfectos m ejora la aceptabilidad de las oraciones con verbos intransitivos:
Después de haberse gritado y protestado..., A l haberse trabajado tanto..., etc. Lo mismo
ocurre con los verbos transitivos en oraciones no tem porales (87c, d): el aspecto
perfectivo del infinitivo perfecto m ejora la aceptabilidad: De haberse tomado medidas
más severas, no se habría consegiddo más que agudizar el problema (cf. (87d)).
El caso de los gerundios es algo más complejo, pero, a la vez, muy significativo
porque se observa de form a muy clara la relación entre este tipo de oraciones y el
aspecto perfectivo. U na oración de gerundio puede ser, con respecto a la oración
principal, anterior, sim ultánea o futura [—> §§ 48.1 y 53.4], Únicam ente encontra­
mos oraciones con se en construcciones de gerundio (siempre con verbos transitivos)
cuando la oración de gerundio es perfectiva, es decir indica una acción anterior a
la del verbo principal (aunque aparezca sin el auxiliar habiendo);85 cuando lo que
se indica es una acción simultánea o futura, la aceptabilidad de la oración de ge­
rundio simple con se es mucho menor. Este contraste se ilustra en (89):

(89) a. Convocándose elecciones generales, se logró calmar el clima del


país.
b. *?Convocándose elecciones generales, no se consigue nada.

La oración de (89a) tiene un valor perfectivo que se puede parafrasear como


«Una vez convocadas...»; «Habiéndose convocado...», etc. La oración de (89b), por

M E s ta s so n c o n stru c c io n e s c on v e rb o s n o fin ito s q u e p e rm ite n la p re s e n c ia d e su je to s explícitos (D espués d e c o n v o ca r


el p re sid e n te la reunión , etc .) y q u e h a a n a liz a d o R ig a u (1992) d e n tr o d e la g ra m á tic a g e n e ra tiv a .
^ C o n v e rb o s n o tra n sitiv o s, n o es p o sib le e ste tip o d e o ra c io n e s, in d e p e n d ie n te m e n te d e si tie n e n v a lo r p e rfe c tiv o o
n o (* T rabajándose tanto, n o se consiguió el ascenso; *S a lién d o se d e la sala...; *E stá n d ose o cu p a d o ...), c o m o h e m o s o b se rv a d o
p a ra n u m e ro s a s c o n s tru c c io n e s a lo la rg o d e e s ta sección.
1715 Conclusiones generales 26.6

el contrario, tiene un valor imperfectivo y se puede parafrasear con una oración


condicional: «Si se convocan...», o concesivo: «Aunque se convoquen...».
Como ya hemos observado para los infinitivos, la presencia de oraciones
de gerundio con se se ve favorecida en contextos con el auxiliar habiendo: Habién­
dose decretado el estado de excepción, la gente decidió permanecer en sus casas;
Habiéndose jugado la primera vuelta, la liga estaba decidida; Habiéndose descubierto
al culpable, la justicia comenzó a actuar, etc. Tam bién en este caso mejora la acep­
tabilidad de las oraciones con verbos intransitivos (véase la nota 80), aunque siguen
excluidas las oraciones con verbos inacusativos (sobre todo aquellos que tienen siem­
pre valor imperfectivo):

(90) a. H abiéndose protestado tanto, es una pena que no se haya conse­


guido nada.
b. *Habiéndose envejecido tanto en este país, ...
c. *Habiéndose estado cansado, ...

Observamos, pues, para las oraciones adverbiales, que se repite lo que hemos
visto para las construcciones con verbos modales y semi-modales: quedan excluidos
los verbos no transitivos y el aspecto verbal parece jugar un papel im portante, fa­
voreciendo estas construcciones el aspecto perfectivo, con la presencia del auxiliar
haber o habiendo.

26.5.4. Conclusiones

En esta sección, de carácter breve y esquemático, hemos apuntado algunos de


los aspectos más notables de las construcciones con se en contextos no finitos, es
decir con formas no personales del verbo, tema del que no hacen mención las gra­
máticas tradicionales, pero que ha recibido atención en la gramática generativa re­
cientemente. N uestro objetivo principal era m ostrar a grandes rasgos qué construc­
ciones no finitas perm iten oraciones con se y cuáles no. E n el § 26.5.1, hemos visto
que no pueden aparecer oraciones con se en aquellos contextos en los que no puede
aparecer tampoco un sujeto gramatical explícito, lo que se aplica a la mayoría de
los ,contextos no finitos, a excepción de los verbos modales y semi-modales, al per­
mitir estos oraciones con se, como hemos visto en el § 26.5.2.
La aparición de las oraciones con se en los contextos aludidos está, sin embargo,
limitada a verbos transitivos, por lo que quedan excluidas las oraciones impersonales
con verbos intransitivos, inacusativos, copulativos y pasivas (§ 26.4.3). Las razones
de esta restricción no están claras, pero los datos indican que toda explicación ha
de pasar por un estudio del papel del aspecto en estas construcciones, hecho que
se ve aún más claram ente al examinar las condiciones de aparición de las oraciones
con se en oraciones adverbiales con gerundios e infinitivos (§ 26.5.3). Todas estas
construcciones, al igual que las de los verbos modales y semi-modales, favorecen el
aspecto perfectivo.

26.6. Conclusiones generales

Comenzábamos este capítulo refiriéndonos a las construcciones con se como


«terreno movedizo» dentro de la sintaxis del español (en palabras del gramático
26.6 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1716

Nelson Cartagena (1970) (véase la nota 1)). E sta expresión recoge la percepción
general sobre las características aparentem ente ‘inestables’ de los esquemas grama­
ticales asociados a estas construcciones, de difícil clasificación en el marco de la
sintaxis del español: ni las construcciones con se parecen encajar fácilmente en el
paradigm a oracional del español, ni es posible, aparentem ente, determ inar la natu­
raleza y función del elem ento se dentro del paradigm a pronom inal del español.
Examinamos ahora el alcance de estas observaciones a la luz del análisis que se ha
presentado a lo largo de las secciones de este capítulo.
E n realidad, el que se haya considerado a estas construcciones como «terreno
movedizo» se debe a factores de diversa índole, en parte externos a las construccio­
nes en sí (la m anera en la que se ha abordado su análisis) y en parte relacionados
con sus características propias. E ntre los primeros, cabe señalar la ausencia de cri­
terios claros y definidos en las gramáticas a la hora de analizar estas construcciones,
afirmación que se extiende al análisis del elem ento se. Entre los segundos, destacan
el problem a de la concordancia en oraciones pasivas con se y el análisis de los
pronom bres clíticos que aparecen en construcciones impersonales con se. Sin em ­
bargo, y en contra de la percepción general, lo que en determ inadas ocasiones se
ha presentado como ejemplo de la inestabilidad de los esquemas gramaticales de
las oraciones con se (p. ej. con relación a la concordancia) deja de concebirse como
tal cuando el estudio de las construcciones con se se lleva a cabo en el contexto
general de la sintaxis oracional del español, que, en algunos casos, presenta esque­
mas sintácticos paralelos en ciertas construcciones (p. ej. verbos causativos, de per­
cepción y modales). D e este modo, los casos verdaderos de inestabilidad son de fácil
explicación con atención tanto a procesos sintácticos más generales como a la propia
evolución de las construcciones con se. A continuación, y como recapitulación final
de lo que se ha dicho en este capítulo, examinamos brevemente cada uno de los
factores que acabamos de mencionar: los criterios a la hora de abordar el análisis
de estas construcciones, el problem a de la concordancia y la presencia de los p ro ­
nombres clíticos en las oraciones con se, factores todos que han contribuido a la
confusión que se observa en el análisis de estas estructuras.
La confusión de criterios se hace evidente a la hora de clasificar las distintas
oraciones con se dentro del paradigm a oracional del español, como ya señalábamos
en la sección introductoria (§ 26.1). La clasificación de las oraciones en una lengua
se puede hacer de acuerdo a una diversidad de factores (de tipo discursivo, signi­
ficado, función sintáctica, voz, etc.). En lo que respecta a las oraciones con se, son
los factores relacionados con la voz los que a m enudo se han tenido en cuenta,
distinguiendo principalm ente entre pasivas con se (‘pasiva refleja’) y activas (‘im­
personales’). Un repaso a los estudios sobre estas oraciones revela la diversidad de
opiniones en relación al carácter activo o pasivo de estas oraciones. La clasificación
comúnmente más aceptada es quizás la del Esbozo (R A E 1973), que distingue entre
oraciones pasivas (Se vendieron los boletos) e impersonales activas (Se vigila a los
sospechosos). De acuerdo con esta clasificación, las oraciones pasivas con se aparecen
como construcciones un tanto idiosincrásicas dentro del paradigma de la voz en el
sentido de que tienen verbos con morfemas verbales ‘activos’ y significación ‘pasiva’;
en cuanto a las impersonales ‘activas’, su idiosincrasia radica en la ausencia de un
sujeto sintáctico en concordancia con el verbo.
Esta clasificación se basa principalm ente en supuestas diferencias de significado
entre los dos tipos de oraciones, diferencias que se expresan a través de paráfrasis
1717 Conclusiones generales 26.6

con oraciones pasivas sin agente para las pasivas con se («los boletos fueron ven­
didos») o con sujetos indeterm inados para las impersonales («{alguien / la gente}
vigila a los sospechosos»). Tales diferencias de significado se basan en diferencias
formales que aconsejan el tratam iento separado de estas oraciones, sin tener en
cuenta las analogías semánticas (nada casuales) entre los dos tipos de oraciones. El
objeto de esta clasificación es hacer encajar a las oraciones con se dentro del pa­
radigma de la voz en español, pero, como m ostramos en la sección introductoria,
se trata de un análisis excesivamente simplificado, sobre todo en lo que se refiere
a las características semánticas de estas oraciones, que revela una profunda confu­
sión de criterios.
La distinción que hemos seguido aquí entre oraciones pasivas e impersonales
ha obedecido a criterios exclusivamente formales, y en concreto a la función sintác­
tica del objeto nocional del verbo como sujeto gramatical —pasivas— o como objeto
gramatical —impersonales— (hemos considerado impersonales tam bién las oracio­
nes con se con verbos no transitivos). En cuanto al significado, hemos mantenido
que no existen diferencias entre los dos tipos de oraciones: semánticamente son
oraciones con sujeto indeterm inado (genérico o inespecífico (véase el § 26.1.2)), y
por ello su significado es muy próximo al de las pasivas sin agente expreso, al ser
estas también oraciones de sujeto indeterminado. D e ahí que existan, aunque infre­
cuentes, construcciones impersonales ‘anómalas’ con sujeto nocional realizado con
por (del tipo Se enseña a los niños por el maestro (véase el § 26.3.3)), lo que de­
muestra no que nos hallamos en un «terreno movedizo», sino que las interrelacjones
entre semántica y sintaxis son mucho más complejas que lo que sugiere el análisis
tradicional (p. ej. R A E 1973).
Además de oraciones pasivas e impersonales, hemos distinguido una clase de
oraciones medias con se, que, sintácticamente, se pueden considerar una subclase
de las anteriores, pero que tienen características nocionales y formales propias
(§ 26.2). Semánticamente, denotan una cualidad inherente al elem ento que es ‘tem a’
o ‘tópico’ (el sujeto gramatical en el caso de las medias-pasivas y el objeto gramatical
en el caso de las medias-impersonales). Form alm ente, las distingue la posición del
elemento ‘tem a’ o ‘tópico’, el grado de determ inación de este elemento y el aspecto
verbal de la oración, factores todos ellos estrecham ente relacionados. El tratamiento
de estas oraciones independientem ente de las pasivas y las impersonales, quizás lo
más novedoso del análisis que presenta este capítulo, nos perm ite realizar una des­
cripción más hom ogénea de la que a m enudo se encuentra en las gramáticas de las
oraciones pasivas e impersonales propiam ente dichas, sin que interfieran otros fac­
tores que corresponden al análisis de las medias. Conviene subrayar que nos hemos
limitado a analizar las oraciones medias que se pueden considerar una subclase de
las pasivas (medias-pasivas) y de las impersonales (medias-impersonales). U na de­
finición más amplia de las oraciones medias incluiría todas aquellas que tienen su­
jetos afectados como las incoativas (que hemos definido en relación a las medias-
pasivas), reflexivas, pseudo-reflexivas, etc. (véase Cuadro 1).
U na clara diferenciación de las características pasivas, impersonales y medias
es esencial a la hora de abordar un análisis descriptivo de las construcciones con
se; diferenciación que sólo es posible cuando se establece una separación de criterios
semánticos y formales y se reconoce que la relación entre forma y significado es
una relación compleja. D esde el punto de vista de la clasificación de oraciones, las
26.6 CONSTRUCCIONES CON SE: MEDIAS, PASIVAS E IMPERSONALES 1718

construcciones con se, lejos de constituir un «terreno movedizo» de la sintaxis, re ­


flejan características típicas del sistema oracional del español. Veamos ahora si esta
expresión es aplicable a procesos sintácticos concretos que afectan a este tipo de
construcciones.
La descripción de las distintas oraciones con se enfatiza a m enudo la inesta­
bilidad de los sistemas sintácticos asociados a estas oraciones, que conduce a una
serie de construcciones ‘anóm alas’ resultado del ‘cruce’ o ‘contaminación’ entre ora­
ciones impersonales y oraciones pasivas; este sería el caso ya mencionado de las
oraciones impersonales con sintagmas agentivos propios de las oraciones pasivas (Se
enseña a los niños por el maestro). La misma explicación se da para concordancias
‘anómalas’ como Se vende botellas y Se azotaron a los delincuentes; la prim era sería
originalmente una oración pasiva que, por analogía con las oraciones impersonales,
manifiesta falta de concordancia y la segunda es una oración impersonal que, por
analogía con las oraciones pasivas, manifiesta concordancia entre el verbo y el objeto
gramatical (véase el § 26.3.2.2). Los cruces se dan también entre construcciones con
se y oraciones de pasiva refleja (Se os será muy bien pagada) (véase el §26.4.3.3).
Asimismo, la aparición ‘anóm ala’ de elem entos pronom inales en algunas construc­
ciones con se (El pescado se lo fríe) se podría interpretar por analogía a la corres­
pondiente construcción transitiva con sujeto explícito (El pescado lo fríe Juan). La
larga lista de construcciones ‘anóm alas’ o ‘irregulares’ asociadas a las construcciones
con se parece, pues, confirmar, a prim era vista, el carácter inestable de estas cons­
trucciones.
U n análisis más profundo revela, sin embargo, que lo que son verdaderam ente
construcciones de carácter anómalo que se pueden atribuir a cruces entre distintos
tipos de oraciones constituyen un núcleo reducido, cuya frecuencia de uso es mínima
(véase M artín Zorraquino 1979: P arte II). El resto, de carácter más o menos irre­
gular, se puede atribuir bien a la existencia de esquemas sintácticos paralelos aso­
ciados a algunos de los verbos que aparecen en construcciones con se o bien a
procesos sintácticos de carácter más general que afectan a estas construcciones. A
m odo de ilustración, nos vamos a centrar brevem ente en dos de los aspectos más
controvertidos de los que hemos tratado en este capítulo: el problem a de la con­
cordancia y la aparición de pronom bres clíticos.
E ntre las construcciones de giro no concertado abundan las del tipo Se vende
botellas, de las que nos hemos ocupado en el § 26.3.2.2. La explicación clásica que
asocia estas oraciones con las impersonales es, a nuestro juicio, errónea, ya
que atribuye la falta de concordancia a un proceso general de analogía con la falta
de concordancia en las oraciones impersonales, ignorando el hecho de que el giro
no concertado aparece en contextos muy específicos, es decir, no afecta por igual a
todas las oraciones pasivas con se. En concreto, la no concordancia se ve favorecida
en oraciones en las que el sintagma nominal aparece sin determ inante, pospuesto
al verbo y no es ‘tem a’ o ‘tópico’ de la oración. Como hemos dicho, un sintagma
nominal con esas características, y que además es objeto nocional del verbo tran­
sitivo, acaba pareciéndose mucho más a un objeto gramatical que a un sujeto
gramatical, de ahí la ausencia de concordancia verbal. Por lo tanto, el caso más
común del giro no concertado en español no es el resultado de ‘cruce’ o ‘contam i­
nación’ de estructuras; su explicación hay que buscarla en procesos generales de la
sintaxis del español, y en particular, en aquellos que afectan a las características
formales de los sintagmas nominales sujeto y objeto.
1719 Conclusiones generales 26.6

Otras construcciones a m enudo citadas como ejemplo de inestabilidad son aque­


llas en las que se observa una alternancia en la concordancia, sin que esté muy claro
cuál es la construcción regular y cuál la anómala; nos referimos a oraciones con
verbos causativos y de percepción (Se (hizo/hicieron} destruir los documentos; Desde
m i ventana se ve(n) caer las gotas de agua) (véase el § 26.4.1.2) y oraciones con verbos
modales (Puede(n) distingidrse varios factores) (véase el § 26.5.2.2). La explicación de
la coexistencia de los dos giros obedece aquí a razones distintas a las aducidas para
Se vende botellas; no se trata de factores generales de la sintaxis del español, sino
de propiedades específicas de los verbos causativos, los verbos de percepción y los
verbos modales: estos verbos aparecen asociados a esquemas gramaticales dobles
que posibilitan los dos giros (concertado y no concertado) cuando se construyen con
oraciones con se. La alternancia en la concordancia en estas oraciones no se debe,
pues, a la inestabilidad de las construcciones con se, sino que su explicación hay que
buscarla en la sintaxis de estos verbos.
En cuanto a los pronom bres clíticos en construcciones con se, la inestabilidad
que se observa en cuanto al tipo de pronom bres que pueden aparecer en oraciones
impersonales (y en concreto la aparición de los y lo) parece indicar que se tra ta de
un «proceso en marcha», en palabras de Fernández Ram írez (1964), con estructuras
de uso poco fijadas. Lo que se observa en este caso es un proceso de ‘normalización’
del paradigma, es decir de adecuación del sistema pronominal en oraciones con se
al sistema pronom inal general del español. Se trata, pues, de un proceso de carácter
general, en consonancia con los procesos normales de evolución de las lenguas, tal
y como vimos en el § 26.4.2.
De lo dicho aquí, y en las distintas secciones de este capítulo, se deduce que
la descripción de las oraciones con se ha de acometerse dentro del marco general
de la sintaxis oracional del español; en ese contexto, estas construcciones dejan de
considerarse como construcciones idiosincrásicas de difícil clasificación y análisis,
consideración que, por otra parte, choca frontalm ente con el hecho de que cons­
trucciones como las que hemos analizado para el español aparezcan con caracterís­
ticas muy similares en todas las lenguas románicas. Sin embargo, a lo largo de este
capítulo hemos dejado algunas cuestiones sin resolver que, contrariam ente a lo que
acabamos de decir, sí que parecen señalar el carácter particular de las oraciones con
se. Nos estamos refiriendo, sobre todo, a ciertas restricciones de carácter aspectual
que se observan con verbos de naturaleza no acusativa (§ 26.4.3) y en contextos no
finitos (§ 26.5). D entro de la línea general que hemos adoptado creemos que, aun­
que parece que las construcciones con se m uestran ciertas restricciones que, a pri­
mera vista, se nos antojan como ‘caprichosas’, este análisis de la situación se debe
a la falta de entendim iento profundo de algunas áreas de la sintaxis del español,
como son las clases aspectuales verbales y el aspecto sintáctico, en general (a pesar
de algunas valiosísimas contribuciones que hemos m encionado a lo largo del capí­
tulo). Una vez más, el análisis de las construcciones con se depende de que se
aborden con buen criterio muchos de los «terrenos movedizos» de la descripción
sintáctica del español.
Referencias bibliográficas 1720

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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27
CONSTRUCCIONES IMPERSONALES
NO REFLEJAS (*)
O l g a F e r n á n d e z S o r ia n o y S u s a n a T á b o a s B a y l ín
Universidad A utónom a de Madrid, Instituto U niversitario Ortega y Gasset

ÍN D IC E

27.1. Introducción: im personalidad sintáctica e im personalidad semántica

27.2. Oraciones impersonales de sujeto indeterm inado


27.2.1. Oraciones impersonales de infinitivo
27.2.2. Oraciones con sujetos de referencia inespecífica o genérica
27.2.2.1. De segunda persona del singular
27.2.2.2. De tercera persona del plural
27.2.2.3. Otros casos de interpretación genérica del sujeto. Los loca­
tivos

27.3. Oraciones impersonales por la naturaleza del predicado


27.3.1. Predicados que significan fenómenos naturales
27.3.2. Las construcciones tem porales con hacer
27.3.3. Los verbos parecer y resultar
27.3.4. Los verbos existenciales: haber
27.3.5.