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Las reuniones

de lo

Actas de la Sociedad Psicoanalítica de Viena

miércoles

Tomo 1: 1906-1908

Herman Nunberg y Ernst Federn (compiladores)

3)

2

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/

Ediciones Nueva Visión

Herman Nunberg y Ernst Federn (compiladores) : Las reuniones de los miércoles. Actas de la Sociedad Psicoanalítica de Viena Tomo l: 1906-1908

Colección Psicología Contemporánea Dirigida por Jorge Rodríguez

Las reuniones de los miércoles Actas de la Sociedad Psicoanalítica de Viena Tomo I: 1906 -1908

Herman Nunberg y Ernst Federn {compiladores)

Ediciones Nueva Visión

Ilucnos Aires

Título

Protokolle

V ereinigung

Intemational Universities Press, lnc., 1974

Traducción de Inés Pardal

del

original

en

alemán:

der Wiener

Psychoanalytischen

1

1

© 1979 por Ediciones Nueva Visión SAIC Tucumán 3748, Buenos Aires, República Argentina Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en la Argentina/Printed in Argentina Prohibida toda reproducción total o parcial

AGRADECIMIENTOS

Los compiladores desean agradecer a aquellas personas que han hecho posible esta publicación:

El señor William Rosenweld, que concedió un préstamo para llevar a cabo la labor de preparación. Las familias de algunos participantes de las reuniones, que nos proporcionaron datos biográficos; Walter Federn, Ph. D., que contribuyó a brindar mayor precisión a nuestras referencias me- diante la investigación en bibliotecas y en los archivos personales de Paul Federn; Leo Kane, M. A., que fue nuestra fuente de in• formación sobre las personalidades literarias de la época. Vaya nuestro agradecimiento especial a la señora Lottie M. Newman por su cuidadosa supervisión de la edición.

REFERENCIAS

Clai;e de las abreviaturas

C.P. Sigmund Freud, Collected Papers, Hogarth Press, Londres,

1924-1950, 5 volúmenes. G.S. Sigmund Freud, Gesammelte Schriften, Internationaler psy- cho~nalytischer Verlag, Viena, 1924-1934, 13 volúmenes. G.W. Sigmund Freud, Gesammelte Werke, Imago Publishing Company, Londres, 1940-1952, 17 volúmenes. J. International Journal of Psycho-Analusis. Jb. Jahrbuch für Psychoanalyse. O.C. 'Sigmund Freud, Obras completas, Biblioteca Nueva, Ma- drid, 1973, 3 volúmenes. S.E. The Standard Edition of the Complete Psychological W orks of Sigmund Freud, Hogarth Press, Londres, 1953, 24 volúmenes. Yb. The Yearbook of Psychoanalysis, Intcrnational Universities Press, Nueva York, 1945-1954, 10 volúmenes.

Z. Internationale Z eitschrift fiir

Zb. Zentralblatt für Psychoanalyse.

Psychoanalyse.

INTRODUCCION

Cuando Freud dejó Viena en 1938, confió los manuscritos origi- nales de las Actas de la Sociedad Psicoanalítica de Viena al doctor Paul Federn, quien, desde que Freud cayera enfermo, se había desempeñado como presidente intBrino de la asociación que presidiera aquél. Muy pronto Federn seguiría a Freud en el exilio y se llevaría las actas con él; de esa manera evitó que los manuscritos fueran destruidos por los nazis, y aseguró su pu- blicación ulterior. El hecho de estar en posesión de las actas creó en Fedem un profundo sentido de responsabilidad, tanto hacia Freud como hacia el psicoanálisis. Hablaba de ellas a menudo, y se tenía la impresión de que, a su entender, era su dnber publicarlas tan pronto como fuese posible. La mala salud, empero, así c"<:.mo la falta de tiempo y de fondos, impidieron la concreción de sus planes, y solo pudo publicar uno de los protocolos en Samiksa, una revista psicoanalítica hindú. El deseo de asegurarse de que

el mundo entero tomara conocimiento de las actas llevó a Federn

a estipular como último deseo, en su testamento, la publicación

de los manuscritos tras su muerte; a tal efecto me encomendó b compilación del material y dispuso que yo tomara, junto con su hijo Ernst, las disposiciones pertinentes para su publicación.

Las actas se extienden desde 1906 hasta 1915, período du- rante el cual Otto Rank ejerció funciones de secretario oficial

(rentado)

de la Sociedad.

En calidad de

tal,

se

le

asignó

la

tarea de trascribir lo dicho durante las reuniones. Las actas co- rrespondientes a ese período incluyen trascripciones del material científico discutido durante las sesiones, así como listas de asis- tencia a todas ellas. 1 En 1915 Rank debió dejar Viena para curn-

1

El manuscrito original consiste en dos

partes:

1)

los

protocolos de las

una

reuniones c ien tíficas trascriptos a mano en gra neles hojas el e papd; 2)

¡>t' (j11(·iia libreta negra con las listas d o asistencia y

comunicaciones.

10

Introducción

plir su servicio militar durante la Primera Guerra Mundial. Hay algunos informes sobre las discusiones que tuvieron lugar durante las reuniones efectuadas entre 1915 y 1918; no obstante, salvo el protocolo de una reunión celebrada en noviembre de 1918, son tan fragmentarios que resultan casi ininteligibles. Contamos asi- mismo con actas de las reuniones efectuadas entre 1918 y fines de 1933, las cuales, empero, no ofrecen un interés sustancial; solo incluyen registros muy resumidos de los asuntos financieros, listas de asistencia de miembros e invitados, y títulos abreviados de los trabajos científicos presentados; no se trascriben las discusio- nes científicas que tuvieron lugar en ellas. Aunque el tono de las discusiones era muy dispar (a veces se caracterizaban por el orden y la lógica, otras por el acalora- miento y la confusión), Rank llevó a cabo su tarea con profunda comprensión de la materia, y haciendo gala de gran habilidad. No tomaba notas taquigráficas sino que, más que intentar una trascripción literal de todo lo que se decía, parece haber tomado apuntes detallados de las discusiones que luego compilaría. En su mayor parte, expresan con notable lucidez lo que se decía en el curso de fas discusiones. No obstante, algunas de las actas no son fáciles de com- prender; ciertos trabajos se trascriben en forma demasiado resu- mida, en tanto que otros solo se mencionan por su título. Algu- nos oradores comentan parte de un trabajo del que no se ha tomado nota, otros una parte distinta: de ahí que, a veces, las actas sean difíciles de leer. Después de 1910 se hicieron más breves; por fin, las abreviaturas y omisiones se tornaron tan abun- dantes que el lector solo puede adivinar gran parte de lo que se dijo en el curso de las discusiones. Hasta cierto punto, en nuestras notas hemos tratado de explicar esas partes poco claras:

pero dichas notas se limitan al mínimo considerado indispensa- ble para la comprensión del texto, ya que preferimos abstenernos de influir en el juicio que pueda formarse el lector de estas actas. A pesar de los obstáculos planteados, el lector cuidadoso se verá recompensado al adquirir mayor conocimiento y comprensión de los problemas que por ese entonces ocupaban al analista. Las reuniones se iniciaron en 1902 con las llamadas Reunio- nes Psicológicas de los miércoles en el propio departamento de Freud; posteriormente se las conoció como Reuniones de los miér- coles. El día miércoles quedó como tradicional día de reunión cuando posteriormente, al trasformarse el difuso círculo origina-

El

li!,(<'ramc•nl<' condensada.

consignado

material

en

la

libreta

negra

se

reproduce

aq11I

1•11

In, 11111

Introducción

11

rio en la Sociedad Psicoanalítica de Viena, sus miembros si- guieron reuniéndose con regularidad todos los miércoles a la noche. No hay ningún registro de las reuniones efectuadas entre 1902 y 1906. En 1908, cuando se creó la Sociedad Psicoana- lítica de Viena, las reunio~es se convirtieron en regla para la sociedad. En 1910, el lugar de reunión fue trasladado del domi- cilio privado de Freud al Doktoren Collegium (Colegio de Mé-

dicos). Hasta 1908, todo aquel que asistiera a las reuniones tenía obligación de pmticipar en las discusiones; desde entonces, la

participación fue voluntaria. 2

Los hombres reunidos en torno de Freud se interesaban por

Insatisfe-

chos con lo que podía ofrecerles la psicología contemporánea, buscaban nuevas ideas, nuevos principios rectores que les ayu- daran a alcanzar una mayor comprensión del ser humano. Las doctrinas de Freud parecían prometer dicha ayuda.

Es bien sabido que, desde un comienzo, las novedosas ideas de Freud no tuvieron buena acogida en los círculos médicos:

fuertemente criticado por sus colegas, fue odiado y condenado

al ostracismo. Incluso algunos de sus viejos amigos lo abando-

naron. 3

Pero, a la vez, era un hombre sociable, capaz de ser un gran amigo, un amigo fiel. (Las memorias de Ludwig Binswanger 4 constituyen un valioso testimonio en este sentido.) Le encantaba rodearse de gente con quien pudiera comunicarse e intercambiar ideas. La soledad a la que se veía impulsado ( como ocurre con todos los grandes hombres que se anticipan a su época) le resul- taba opresiva; frecuentemente diría que el analista no debe man- tenerse aislado sino, por el contrario, asociarse con otros e inter- cambiar ideas y experiencias con ellos. En una carta a su amigo

Wilhelm Fliess decía que éste era su "Publicum", su público. 5 Freud necesitaba una caja de resoriancia; cuando se dio cuenta de que Fliess había dejado de compartir sus ideas, sufrió inten- samente, y la amistad terminó por quebrarse.

la psicología en el sentido más amplio de la palabra.

De

esa

manera,

se convirtió

en un

hombre

solitario.

2

Véase

Freud,

"Historia

del

movimiento

psicoanalítico"

(1914)

[O.C.,

t.

II, pp.

1895-1930].

 

3 En años posteriores, diría en broma que la gente solía tratarlo como una

(Información de Ludwig

Jekels.) 4 Erinnerungen an Sigmuncl Freud. Francke Verlag, Berna, 1956. ¡; Aus den Anfiingen der Psychoanalyse; Briefe an Wilhelm Fl;ess, Abhand- lungen imd Notizen aus den Jahren 1887-1902. !mago Publishing Co., Ltd.; Londres, 1950. S, Fischer Verlag, Francfort, 1962; edición corregida, 1975. [1'he Origitis of Psychoanalysis. Letters, Drafts and Nol'es to W ·ilhelm Fliess (1887-1902), Hasic Hooks, Nueva York, 1954.]

pared recién pintada:

nadie se atrevía a tocarlo.

12

Introducción

Su gran necesidad de reconocimiento y amistad fue expre- sada en un discurso pronunciado ante la B'nai B'rith, una con- gregación filantrópica judía, en ocasión de su septuagésimo ani- versario. 6 Freud recordó cuánto había significado para él la cálida recepción que le brindaron y la oportunidad que allí se le ofreció para entablar nuevos contactos humanos, en un mo- mento en que colegas y amigos lo habían abandonado en razón de sus descubrimientos. Pocos años después de que concluyera su relación con Fliess, Freud halló su nueva caja de resonancia en el Grupo de los miér- coles. Asistió con regularidad a esas reuniones y, hasta caer en- fermo, rara vez faltó a una sesión. ¿,Quiénes eran los hombres que integraban el Grupo de las Reuniones de los miércoles, y por qué se convirtieron en psico- analistas? Por un lado, vemos un grupo de hombres en busca de ideas nuevas y de un líder; por el otro, un hombre solitario que había realizado importantes descubrimientos y deseaba compartirlos con otros. De tal manera, y a sugerencia del doctor Wilhelm Stekel, a quien Freud había tratado exitosamente, Freud convino

en realizar las reuniones semanales con el citado grupo.

El ob-

jetivo

de

dichas

reuniones

era

discutir problemas

psicológicos.

Así se iniciaron las Reuniones de los miércoles.

El grupo era heterogéneo; se componía de médicos, educa- dores, escritores, etc. Para decirlo en pocas palabras, sus miem- bros eran una muestra representativa de la intelectualidad de comienzos de siglo. Por diferentes que fuesen sus personalidades

y el medio del que provenían, se hallaban unidos, sin embargo, en un común descontento por las condiciones que prevalecían en la esfera de la psiquiatría, la educación y otros campos de estudio de la mente humana. Durante este período, todo un cúmulo de ideas se hallaba en proceso de fermentación en muchas partes de Europa. Era

la época en que, en el campo de la psiquiatría, las ideas de la

Escuela de Nancy sobre el hipnotismo y las enseñanzas de Char- cot se difundían desde Francia a toda Europa; en que Kraepelin, desde Alemania, trataba de instaurar cierto orden en el terreno de la psiquiatría, mientras que el suizo Eugen Bleuler se conver- tía en líder de los psiquiatras, y Wundt ejercía su influencia omnipresente en la psicología contemporánea. Era la época, asi- mismo, en que la obra de Darwin dejaba su sello en el pensa- miento científico, aunque en lo que respecta a la psiquiatría y

n

t.

"Discurso a

III , pp.

los

3229-3230.J

miembros

de

la

Sociedad

B'nai

B'rith"

(1926)

ro .e.,

Introducció11

n

la psicología, Freud era -por lo que sé- el único que aplicaba las teorías darwinianas. Por ese entonces, la filosofía de Schopenhauer y Nietzsche

dejaba su sello en la mente

novelas de Dostoievsky eran vastamente leídas; Strindberg había escrito sus Confesiones de un loco; acababa de aparecer el Des- pertar de primavera, de vVedekind; y se producían muchos otros acontecimientos de importancia en la vida intelectual europea. Así como el mundo en que vivían los hombres del Grupo de los miércoles se hallaba desgarrado por una serie de conflictos, otro tanto ocurría con ellos mismos. Hemos aprendido de nues- tros análisis, que para superar los conflictos internos es necesario, primero, descubrir sus raíces para así comprenderlos. Hemos aprendido también que con frecuencia proyectamos nuestros pro- pios conflictos en el mundo exterior. No sería arriesgado suponer que la necesidad que sentían esos hombres de comprender y cu- rar a sus congéneres era en gran medida reflejo de su propia necesidad de recibir ayuda. Y por cierto, en las reuniones de la Sociedad no solo discutieron los problemas de los demás sino también sus propias dificultades; revelaron sus conflictos inter- nos, confesaron sus actos masturbatorios, sus fantasías y sus re- miniscencias sobre padres, amigos, esposas e hijos. Es cierto que parecen haber sido neuróticos, pero no más que muchos otros a quienes no se considera enfermos. Recuerdo los chistes que circulaban entre nosotros, psiquiatras jóvenes, con respecto a que los psiquiatras son esquizofrénicos que han elegido su pro- fesión para curarse ellos mismos. En realidad, algunos de los primeros psicoanalistas se habían sometido a tratamiento psico- analítico por razones terapéuticas; otros emprendieron un auto- análisis, si no se consideraban lo bastante enfermos como para solicitar la ayuda de otro. Desde la fecha de publicación de las cartas de Freud a Fliess, 7 ha dejado de ser un secreto que Freud mismo tuvo una neurosis que logró superar mediante el auto- a nálisis, hazaña hercúlea si consideramos las circunstancias en q ue este análisis fue llevado a cabo. En cierta oportunidad, cuando se discutían las aptitudes re- queridas para aplicar un tratamiento psicoanalítico, Freud ob- servó que, curiosamente, los neuróticos resultaban ser buenos psicólogos en la práctica. Cabe señalar, entre paréntesis, que el hombre que tiene un verdadero interés por la psicología proyecta su preocupación inconsciente o preconsciente por su propia psi- quis en la psicología de los demás. No obstante, los puntos cie- gos determinados por sus propios conflictos interfieren la capa-

de los intelectuales alemanes; las

1 Los orí g enes del 1>s í c oa11álisís (loe.

cit . )

14

I ntroducció 11

ciclad de ese hombre para comprender cabalmente a otro. A fin de eliminar tales puntos débiles en la comprensión que el ana- lista alcanza del paciente, Freud sugirió desde un comienzo, y tal como lo demuestran estas actas, que los propios analistas se sometieran a análisis. Ello demuestra con claridad que, poco después de iniciada su labor, Freud ya se había dado cuenta de que no solo el médico puede influir en el paciente, sino éste en aquél. Cuando los conflictos del paciente coinciden con los del médico, éste puede no verlos, interpretarlos erróneamente, o iden- tificarse con el paciente. Este fenómeno, perteneciente a la es- fera de lo que luego se denominaría contratrasferencia, constituyó uno de los primeros temas de discusión de la Sociedad. 8 Vemos, por consiguiente, que los miembros del Grupo de los miércoles, a fin de satisfacer su necesidad de ayudar a sus congéneres, debían, por sobre todo, entenderse a sí mismos. Al analizar sus problemas íntimos entre sí, esperaban poder ayudar

a sus pacientes, así ~orno ayudarse a mismos. Dicha esperanza,

que surgía de su fe en el análisis, los unía en su devoción hacia Freud; al identificarse con él como líder, se convirtieron en pio- neros del análisis. Desde un comienzo integraron un grupo casi armonioso. Cada miembro demostraba profundo interés por el tema discu- tido: un caso clínico, la vida y obra de un poeta o artista, el problema de un maestro, un alumno, un criminal. Se leían tra- bajos, se hacían reseñas de libros y artículos de revistas, se dis- cutían los temas más variados: biología, psicología animal, psi-

quiatría, sociología, mitología, religión, arte y literatura, educación

y criminología; incluso los experimentos psicogalvánicos y de aso- ciación. Cabe mencionar que los miembros tomaban en préstamo los protocolos de las reuniones, los estudiaban, y luego los de- volvían. El secretario consignaba escrupulosamente esos prés- tamos. El lector debe recordar que las discusiones de los primeros años tomaban como base, en gran medida, los primeros trabajos de Freud, y que los participantes todavía no habían adquirido experiencia analítica. En consecuencia, hallamos muchas conje- turas, muchas declaraciones prematuras, etc. Además, no debe olvidarse que gran parte de las discusiones tenían un carácter espontáneo, como respuesta no elaborada a los trabajos que habían sido leídos esa misma noche. Por consiguiente, no todos

8

En el Congreso de Budapest de 1918 presenté una moc10n a los efec-

La

opusieron enérgicamenlr.

tos de que los futuros psicoanalistas tuvieran que someterse a análisis.

moción fue

rechazada porque Rank

y

Tausk se

Recién en 1926, en el Congreso d e Bad Homburg, se adoptó esa r<·~¡l11.

Introducci6n

15

los comentarios que se escuchan se caracterizan por su lógica y coherencia. A través de las discusiones los participantes no solo se esti- mulaban entre sí, sino que estimulaban al mismo Freud. Adler, por ejemplo, acentuó desde un comienzo la importancia de la agresión en la esfera psíquica. Freud aceptó la idea, y a partir de entonces le prestó mayor atención; no obstante, solo muy pos- teriormente incluyó la pulsión agresiva en su teoría de las pul- siones, en el trabajo titulado "Las pulsiones y sus destinos" (1915). Su teoría de las pulsiones cobró su forma final en Más allá del principio de placer (1920). En el curso de esas discusiones tuvo lugar un proceso de toma y daca. Naturalmente, Freud daba más de lo que los otros podían recibir. Por supuesto, existía una tremenda brecha entre la comprensión del psicoanálisis alcanzada por los discípulos y

la del propio maestro. Cuando aquéllos eran meros principian-

t es, Freud ya había sentado las bases de su monumental edificio.

Los convidados se reunían en torno de una rica mesa, pero no todos podían digerir lo que se les ofrecía. No obstante, si bien

era todavía poco lo que sabían del psicoanálisis, estaban ansiosos por aprender. Y aprendían rápidamente: escuchaban trasporta- dos siempre que Freud hablaba, trataban de absorber cada pa- labra que decía, y hacían causa común con él. Sin duda, tal devoción por Freud y sus ideas exigía gran valor en esa époc:i, ya que el psicoanalista era objeto de pullas y duras críticas que

a menudo lo condenaban al ostracismo. Algunos miembros se

mostraban reacios a publicar artículos psicoanalíticos; otros lo

hacían con un seudónimo. A pesar de todas las dificultades, esos primeros seguidores d e Freud no vacilaban en considerarse sus discípulos y, por un tiempo, trabajaron en armonía con él. Pero esa armonía no du- raría mucho. Como en todo grupo humano, también aquí la am- bivalencia comenzó a ejercer una influencia negativa. Tal vez ello explique el hecho de que algunos de esos hombres, a pesar de la atracción que en ellos ejercía la psicología profunda y su devoción por Freud, todavía tenían resistencias, precisamente en relación con lo que, en forma consciente, estaban tratando de aprender (situación que, por otra parte, aún hoy ocurre con al- gunos analistas y grupos de análisis) .

no podían por cierto

enfrentar el Inconsciente tal como lo revelaba el psicoanálisis. Como observó Freud en cie1ta oportunidad, tras la lectura de un trabajo de Paul Schildcr, no podían respirar la atmósfera so- rocanlc <l e las oscuras profundidades , d e las "alcantarillas", por decirlo asi, sino que anhelaban lomar un baño de sol en la lumi-

Algunos

miembros

de

la

Sociedad

16

Introducci6n

nosa superficie. Por supuesto, todos preferiríamos respirar aire puro, si al psicoanalista le fuera posible entregarse a una psico- logía de superficie. Como era de esperar, los que preferían este tipo de psicología pronto abandonaron totalmente el psicoanálisis. Dentro de la Sociedad misma, por otra parte, se formaron fac- ciones y se desarrollaron rivalidades, acompañadas por disputas sobre la prioridad de ideas y por una actitud competitiva que incluso llegó a manifestarse en relación con el propio Freud. Algunos, por ejemplo, procuraban introducir en el curso de las discusiones ideas extrañas que chocaban con los conceptos bisi- cos del psicoanálisis. Las razones para introducir dichos elemen- tos eran múltiples, aunque la principal de ellas, no obstante, era la resistencia al psicoanálisis, apoyada en predilecciones perso- nales de índole filosófica, y en la ambición. Estos miembros pro- curaron imponer al grupo sus propias ideas y, al hacerlo, obs- taculizaron el progreso de la labor realizada por la Sociedad. Finalmente, debieron presentar su renuncia. La eliminación de algunos miembros no debilitó la Socie- dad. Por el contrario, día a día contaba con mayor número de integrantes, y las discusiones se hicieron más sustanciosas y me- jor organizadas: era fácil seguir el desarrollo de ciertas ideas y ver de qué manera, lentamente, cobraban forma definida. Evi- dentemente, la renuncia de los miembros disidentes dio mayor coherencia al grupo. Por otra parte, en esa atmósfera de mayor armonía comenzaba a crecer paulatinamente la estatura de cier- tas personalidades. Como dijimos antes, la variedad de temas enfocados en las reuniones era muy amplia. Las discusiones, en ciertas oportuni- dades, se tornaron apasionadas, confusas y difíciles de controlar. Empero, Freud nunca perdió el control del grupo en su conjunto, y resultó ser un conductor magistral. Supo tratar a estos hombres inteligentes pero exaltados con incomparable superioridad. Lo- gró siempre instaurar orden en medio del caos, y calmar a los espíritus excitados. Muchas veces, con una simple observación, una mera palabra, lograba señalar el aspecto esencial de un pro- blema y aclararlo completamente. Aun brindando a todo el mun- do plena libertad para expresar sus opiniones, no permitía que la discusión se saliera de sus cauces. Guiaba a los participantes con admirable destreza, y siempre se mantenía objetivo; elogiaba cuando el elogio era merecido, desaprobaba cuando la crítica era necesaria. Fue así como criticó severamente a Rank por la ma- nera en que presentaba su material, pero alabó su contenido; elogió a Adler por sus contribuciones a la psicología del yo, pero lo criticó señalando que la psicología adleriana era más una psi- cología de lo consciente que de lo inconsciente. Es cierto q uc

I ntroclucci6n

17

en determinados casos Freud demostró ser un crítico muy acerbo, pero en términos generales era tolerante y generoso, paciente y comprensivo. Trataba de actuar como mediador en los conflic- tos de ideas y personalidades, y se mostraba extremadamente to- lerante para con las convicciones e ideas de los demás. Su pa- ciencia y tolerancia, sin embargo, tenían ciertos límites. Mientras no estuvo totalmente seguro de que las ideas divergentes ame- nazaban sus doctrinas básicas, no interfirió ni se opuso a ellas; se volvió inexorable solo cuando le resultó evidente que el edi- ficio de su análisis estaba siendo amenazado. El mejor ejemplo de su paciencia y tolerancia se dio en el caso de Alfred Adler. Como miembro del grupo, Adler comenzó, lenta pero sistemáticamente, a promoc;onar sus propias ideas, que, por fin, demostraron contradecir los conceptos freudianos básicos. No obstante, durante largo tiempo Freud dio a Adler un trato muy deferente, e incluso lo nombró presidente de la Sociedad (cargo que Adler mantendría hasta la ruptura final) . Por un lado, Adler subrayó en demasía las bases biológicas de la neuros is al sostener que dicha enfermedad es resultado de un intento por superar psíquicamente la inferioridad de algún órgano. Por otro lado, también acentuó exageradamente el signi- ficado de lo social, es decir, del factor externo como causa de la neurosis. Como era socialdemócrata, parece que intentó conciliar la doctrina marxista de la lucha de clases con sus propias ideas sobre el conflicto psíquico. Sostiene Adler que el conflicto psí- quico, interno, es análogo al conflicto social, externo, entre los desposeídos y la clase dirigente. Según él, lo inferior, lo débil, es el factor femenino, en tanto que lo superior, lo fuerte, es el factor masculino. Según postula, la neurosis tiene lugar cuando un individuo protesta contra la inferioridad de un órgano me- diante una superación psíquica del funcionamiento deficiente de dicho órgano. "Quiero ser hombre", es el leitmotiv de toda neu- rosis: Adler lo denomina protesta masculina. Por un lado, de esa manera sexualiza el proceso de represión sustituyendo el conflicto psíquico por el concepto de protesta masculina, que implica, por supuesto, que todo el conflicto es una lucha entre la parte homo- sexual de la personalidad y la parte heterosexual. Por otro lado, desexualiza la pulsión sexual porque no ve en la protesta mascu- lina el intento de ayudar al hombre a safüfacer sus ansias de satisfacción sexual, sino sus ansias de poder. La doctrina adleriana siguió desarrollándose con muchas ra- mificaciones, pero no podemos proporcionar aquí información detallada sobre ella. No obstante, esta breve descripción con- densada debería bastar para demostrar su incompatibilidad con la psicología frcudian ::t. Los discípulos de Frcud esperaban qu e

18

lntroducci6n

éste tomara una posición sobre dichas cuestiones; sin embargo, durante largo tiempo Freud se mantuvo en silencio mientras la mayoría de los miembros del grupo denunciaban las innovacio- nes de Adler. Por fin, Adler y sus continuadores presentaron su renuncia. En épocas posteriores, cuando los discípulos de Freud le señalaron las desviaciones de Jung y Rank, Freud se comportó de manera similar; evidentemente, para él era muy difícil dejar de lado a alguien que alguna vez había elegido como amigo.

Las cartas a Fliess nos revelan lo que la ruptura con éste signi-

ficó para él.

bió pasar antes de que Freud se decidiera a romper con Adler, aun cuando este último no tenía con él una relac:ón tan estrecha como Fliess. Las ideas desviacionistas de Jung no se discutían mayor- mente en el seno del grupo, dado que aquél no se contaba entre sus miembros y solo iba a Viena en raras oportunidades. Por con- siguiente, en las actas hay pocos indicios de la reacción persona1 de Freud ante la defección de Jung. Empero, el hecho de que hubiera elegido a Jung como su sucesor, lo nombrara presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional y director del Jahr- buch, nos daría la pauta de lo que Freud debe haber sentido cuando Jung lo abandonó, aun cuando no supiéramos por otras fuentes cuánto sufrió. Sin lugar a dudas, Freud favoreció a Jun~ y el grupo suizo, con lo cual provocó los celos del grupo de Viena, que se sintió herido. Pero sería erróneo atribuir ese resentimiento (como lo hace Jones en la biografía de Freud) 0 al sentimiento de inferioridad del judío que ve antisemitismo por doquier. La separación de Rank, que tuvo lugar mucho despu{s <le 1915, fue tal vez la más difícil de soportar para Freud, quien sen- tía gran simpatía por él y tenía en muy alta estima su capacidad. Freud lo había nombrado director de !mago y de la Interrwtio-

nale Zeitschrift für Psychoanalyse y, por la correspondench que

Jessie

Freud veía en él al sucesor que continuaría desarrollanJo ideas. En todos los casos mencionados Freud rompió la relación existente, a pesar de la amistad personal, cuando llegó a con- vencerse de que los postulados básicos del psicoanáfüi:; estaban en juego. Aparentemente, Freud entendía que era su deber pro- teger el psicoanálisis, tal como un padre protegería a su hijo, y difundir la verdad tal como él la veía.

Las actas, asimismo, demuestran cuánto tiempo de-

Taft

publicó

en

su

biografía

de

Rank, 1 º sabemos

que

sus

o

1957.

Vida y obra de Sigmund Freud, 3 vol., Basic Books, Nueva York, 1953-

1 0

Jessie Taft, Otto Rank, Julian Press, Nueva York, 1958.

1ntroducci6n

19

Adviértase que digo "tal como él la veía", es decir, tal como veía lo que estaba sucediendo en la mente humana. Durante mu- chos años tuve ocasión de observar a Freud en el curso de las discusiones desarrolladas en el seno de la Sociedad. Cuando las observaciones de determinado orador despertaban en él un inte- rés especial, o cuando procuraba dejar bien en claro sus puntos de vista, levantaba la cabeza y miraba un punto del espacio con una intensidad y una concentración extremas, como si viera allí algo en particular. 11 Esa tendencia a ver lo que estaba pensando se refleja en sus escritos, que contienen numerosos elementos pic- tóricos, aun cuando tratan conceptos altamente teóricos. Si sus doctrinas fueron consideradas especulaciones fantásticas por al- gunos, puede decirse en su descargo que primero miraba y luego creía, y no lo inverso. Solo un hombre dotado de una visión se- mejante podía descubrir y ver las leyes que rigen el ir,trincado laberinto de la mente humana. Creo que subestimó en gran me- dida su propio talento cuando, en una carta a Fliess, dijo que poseía una "deplorable percepción espacial". 12 Sus adeptos no podían ver todo lo que él v;:iía: no estaban dotados de su visión. Además, no lograban seguirh completamen- te. Para la época en que se inició la redacción de estas actas, en ] 906, Freud ya había escrito muchos artículos importantes y la mayoría de sus obras fundamentales, como Estudios sobre la his-

teria (en colaboración con Breuer [1895]), La interpretación ele los sueños (1900), seguida al poco tiempo por la Psiropatologia

de la vida cotidiana

xual ( 1905) y El chiste y su relación con lo inconsciente ( 1905).

No todos los participantes de las discusiones, empero, estaban totalmente familiarizados con estas obras, lo que puede explicar muchos malentendidos. Por otra parte, algunos de ellos, corno ya se señaló, se debían a resistencias, como las que todos tene- mos contra nuestro inconsciente reprimido. Por cierto, el insight psicoanalítico solo podía asimilarse mediante una constante lucha psíquica, tal como la que observamos diariamente en nuestra labor con los pacientes. Como lo revela el estudio de las actas, los miembros del grupo veían en el psicoanálisis mucho más que una psicopatolo- gía y un método para tratar a los enfermos. Sabían que el hom- bre es tanto un ser social como una entidad biológica, y recono- cían que las relaciones del hombre con su ambiente se expresan

( 1901), Tres ensayos sobre una teoría se-

1 1

Expresión que

refleja intensamente

el

grabado de

Pollack,

en

el

cual

Jo'reud está se ntado detrás de su escritorio, rodeado de su colección de ohjrtos de arle anti¡.,ri1os. 1 ~ De Los orígcne.1 del pslcoanálisís, Alianza Editorial, Madrid, 1975.

20

Introduccí6n

tanto en su conducta como en las obras artísticas y literarias, en la religión y las instituciones sociales. Por consiguiente, pensa- ban que era necesario ocuparse, no solo del ser humano enfermo, sino también de literatura, religión, filosofía, antropología, socio- logía, etc. De hecho, se realizaron muchos debates sobre la inter- acción de los factores biológicos, sociales e históricos en el desarrollo del individuo y de la humanidad.

En esos primeros años era difícil obtener material clínico adecuado para un estudio ps;coanalítico; pero ese material podía obtenerse con facilidad en fuentes no clínicas, lo cual p osible- mente explique el hecho sorprendente de que en un comienzo, e incluso posteriormente, se discutieron más bien problemas de arte, literatura, mitología, religión y educación que problemas psiquiátricos propiamente dichos.

Entre las numerosas discusiones llevadas a cabo, muchas también versaron, por supuesto, sobre la teoría psicoanalítica. No obstante, en ese entonces los participantes se preocupaban más por el significado de lo inconsciente que por su interpreta- ción teórica. Aunque a veces Freud se entregaba a especulacio- nes teóricas -siempre, por supuesto, verificadas sobre la base del material clínico disponible-, no alentaba a sus discípulos a que hicieran lo mismo que él. Por ejemplo, una vez que yo dis- cutía con Tausk la naturaleza de la atención, Freud nos inte- rrumpió, observando que esos problemas eran demasiado "difí- ciles". Cuando hoy leemos su Proyecto (1895) en Los orígenes del psicoanálisis, donde encara el mismo problema, comprende- mos por qué aconsejaba cautela.

Y, sin embargo, en diversas ocasiones, y por diferentes crí- ticos, Freud fue criticado por entregarse en demasía a las especu- laciones y pasar por alto la experiencia clínica, del mismo modo que fue criticado por exagerar la importancia de la sexualidad, no prestar atención a las pulsiones agresivas, ignorar que el hom- bre posee un yo y que en él influyen factores sociológicos: en

suma, por no reconocer más que los factores b ;ológicos que in-

tervienen en la mente humana, soslayando los ideológicos, et- cétera. Estas actas presentan un cuadro muy diferente. Si bien es cierto que durante el período que cubren, el análisis parece ha- berse basado exclusivamente en la teoría de la libido, el lector atento se dará cuenta de que esa impresión es errónea; ya por ese entonces no solo se discutían las pulsiones sexuales o de vida, sino también las pulsiones ag.resivas o de muerte. Además, Freud acentuó reiteradamente el contraste entre pulsiones libidinales y pulsiones del yo, y destacó el hecho de que la represión <'S

Introducción

21

una función del yo, como la subl'mación y el sentimiento de culpa. Freud señaló en muchas ocasiones que no le gustaba verse obligado a formular nuevos conceptos hasta tanto no hubieran madurado en su mente. Los conceptos en cuestión eran tan im- portantes que debía verlos con claridad en su propia mente an- tes de poder trasmitirlos in extenso a terceros.

Tal vez con mayor claridad que sus libros y ensayos, las dis- cusiones desarrolladas en el seno de la Sociedad revelan el mé- todo de trabajo intelectual de Freud. Lo que primeramente salta

a la vista es la observación científica meticulosa, tal como cua-

dra al hombre que durante años enteros escudriña en busca de datos a través de la lente del microscopio; la observación .com- binada con una fantasía sin límites pero controlada, a la vez, por

el espíritu crítico, y con la necesidad de sistematizar, de integrar

las cosas y de verlas en sus relaciones de causalidad. Freud no era un pensador que se dejara llevar por sus deseos: por el con- trario, investigaba cuidadosamente el complejo material que le sometían sus discípulos, hasta poder ver qué había de real tras

la fachada. Una vez que había vislumbrado la verdad, no acep-

taba componendas.

Naturalmente, con el curso de los años Freud desarrolló y modificó sus conceptos, mientras seguía trabajando constante- mente en sus descubrimientos. Por tal razón, se lo acusó de ser inconsecuente y confuso. Esas modificaciones, no obstante, fue- ron resultado legítimo de la creciente experiencia y el conoci- miento cada vez más profundo de la actividad de la mente humana. En las trascripciones de las actas puede verse con cla- ridad en qué momentos Freud introducía problemas nuevos. Con rnuy pocas excepciones, nadie captó por ese entonces toda su significaci{m. Dichos problemas se cristalizaron gradualmente en las muchas obras que publicó en el período 1911-1923, entre las cuales pueden citarse: "Introducción al narcisismo" ( 1914), los trabajos sobre "Metapsicología" (1911-1917), "Más allá del prin- ci pio de placer" ( 1920), "Psicología de las masas y análisis del yo" ( 1921), "El 'yo' y el 'ello"' ( 1923). La discusión de estos tra- bajos tuvo lugar en las reuniones de la Sociedad; no obstante, no hay registro de dichas discusiones después de 1915. Las actas demuestran que la Sociedad atravesó una etapa

A partir del oscuro grupo originario se

cl e sarrolló la conocida e influyente Sociedad Vienesa y la Aso-

de dicha evo-

ciación Psicoanalítica Internacional.

1nción algunos miembros renunciaron, pero la mayoría de ellos permanecieron leales a la Sociedad hasta su disolución en 1938,

e: uando Hitl e r ocupó Austria. Sin embargo, de los miembros orí-

ele reiterados cambios.

En el curso

22

Introducci6n

ginarios de las Reuniones de los miércoles, solo Federo, Hitsch- mann y Sadger permanecieron hasta el final. Todos ellos evolu- cionaron gradualmente y, cada uno a su manera, contribuyeron al desarrollo del psicoanálisis. Con la muerte de Federo en 1952 y la de Hitschmann en 1957, desaparecieron todos los pioneros del movimiento. No consideramos apropiado explayarnos sobre los miembros de la Sociedad. Las actas hablan por sí solas y creemos que el lector podrá formarse su propia opinión. Consideraciones aná- logas nos guiaron en nuestra tarea de publicar las actas. Tenía- mos dos opciones al respecto: seleccionar, en el material exis- tente, lo que nos parecía más importante, o publicar todo el material tal como fue conservado, sin discriminar entre las inter- venciones importantes y las que parecían desprovistas de interés. Por las razones que expondremos a continuación, decidimos publicar todo el material. 13 En primer lugar, queríamos que el lector viera por sí mismo de qué manera esos hombres se in- fluían mutuamente, cómo aceptaban o rechazaban las sugeren- cias que se les formulaban, y en qué medida, en ciertas oportu- nidades, se dejaban dominar por influencias, emociones y pre- juicios ajenos al psicoanálisis. Deseábamos que el lector fuera testigo de las luchas que se desarrollaron en el seno de la Socie- dad de Viena y que ayudaron a sus miembros a superar resis- tencias y a preparar el terreno para alcanzar su madurez como psicoanalistas. En segundo término, creemos imposible propor- cionar un pan::irarna exacto de la relación existente entre Freud y sus discípulos sin presentar el material en su integridad. La

1 3

Como

mencionamos

antes,

Federn

publicó

un

protocolo

en

Samiksa

título de

dd análisis

omi-

tiendo las intervenciones ele otros. Su transcripción del protocolo, por lo tanto, es incompleta. En la presente obra ofrecemos una reproducción com- pleta de cada protocolo. Los únicos cambios que hemos introducido son los

citando

selectivo,

comienzos

( 1947,

1,

pp.

305-311), con el

algunos

"Profesor Freud:

Federn

de

se

la

Los

de un caso".

a

En esa publicación,

de

los

mostró

discusión,

solamente

participantes

y

siguientes:

 

l. Uniformamos

el

título de "Presentación", aunque había diferencias en

el

original

(por

ejemplo,

Conferencia,

Veladas

de

conferencias,

etc.).

2.

Hemos insertado en forma uniforme el título de "Comunicaciones", aun-

que en algunos casos no aparecía en el manuscrito original.

la

"Presentes", aun cuando en el manuscrito original había ligeras variaciones en las palabras empleadas.

mención

3. Hemos

hecho

preceder

siempre

lista

de

asistencia

de

la

4. No seguimos siempre la división por párrafos del manuscrito original.

5. Siempre que agregamos algo que no aparecía en el manuscrito original,

se indica claramente en el texto mediante el uso de corchetes.

6. Hemos

forma

cada año con el número l.

en vez ele comenzar

numerado

las

actas

en

consecutiva,

lntroducci6n

23

figura de Freud se destaca de sus discípulos como encarnación de un ideal inasequible, conduciéndolos a través del laberinto de la teoría y la técnica psicoanalíticas. Sin duda, intentan se- guirlo e identificarse con él; sin embargo, esa identificación solo fue posible hasta cierto punto, ya que el maestro estaba tan por encima de sus discípulos que a veces era difícil seguirlo.

Las actas también poseen importancia histórica, ya que arro- jan luz sobre la evolución del psicoanálisis y nos permiten vis- lumbrar cómo y en qué momento Freud comenzó a emerger de su aislamiento y volvió a tomar contacto con el mundo exterior. Por ende, es nuestra esperanza que la publicación de los proto- colos contribuya a aclarar de qué manera el psicoanálisis alcanzó su madurez, se difundió y evolucionó. Por otra parte, las actas tienen valor por una razón adicional, tal vez más importante:

incluso hoy, y fundamentalmente por las observaciones de Freud, es mucho lo que se puede aprender sobre la teoría y la técnica cJd psicoanálisis.

Para concluir, creernos que no hay mejor manera de ilustrar lo que esas reuniones significaron para sus participantes, que citar las palabras de dos de esos miembros: el primero de ellos es Lou Andreas-Salomé, amiga de Nietzsche y de Rilke, escritora y filósofa que, en sus años de madurez, se convirtió en devota adepta de Freud. Invitada a las reuniones de la Sociedad de Viena durante el año académico 1912-1913, después de la última sesión a la que asistió escribió en su diario la siguiente anotación:

"Poco faltó para que levantara la mano y pidiera per- miso para hablar, porque quería decir lo siguiente: Señores:

nunca tuve el deseo de participar en las discusiones; dejo a ustedes la tarea de discutir por mí; no obstante, lo que yo misma quiero es dar las gracias. Dar las gracias al psico- análisis, especialmente por exigir algo más que el trabajo solitario ante una mesa de trabajo y, por lo tanto, por ha- berme traído aquí, a esta especie de hermandad. En efecto, lo que hace del psicoanálisis una fuerza tan plena de vida no es una vaga combinación de ciencia y sectarismo, sino el hecho de que haya erigido en principio vital el principio su- premo de todo esfuerzo científico: la honestidad. Este es el principio que aplica constantemente, incluso en la realidad más individual; de esta manera, somete la vida al conoci- miento, así como, por otra parte, el psicoanálisis ha vitali- zado los conocimientos estrechos y marchitos de la psicología académica, sentando así las bases de sus importantes reali- zaciones científicas. Por esta misma razón, dentro de este círculo y más allá de él, se producen divisiones y disputas, más difíciles de solucionar que cualesquiera otras, sin poner

24

lntrod11cclo11

No

obstante, es hermoso a la vez ver enfrentados a los hombres en una honesta contienda. Y lo es cumplir mi parte como

mujer expresándoles mi gratitud. Quisiera agradecer todas estas veladas, incluso las que fueron tediosas, agradecer a quien las presidió y les brindó su tiempo." 14

en peligro la continuidad de resultados y métodos

El segundo participante es Max Graf, eximio musicólogo y

profesor en la Academia Vienesa de Música, que era miembro

permanente

im "Fliegenden Holliinder": Ein Beitrag zur Psychologie künstle- rischen Schaffens [Richard Wagner en "El holandés errante".

de la Sociedad. En su prefacio a Richard W agner

Una contribución a la psicología de la creación mtística], 15 de- cía lo siguiente:

"Con este pequeño libro, desearía mantener vivo el es- píritu de las discusiones sobre problemas psicológicos lleva- das a cabo dentro de una pequeña sociedad que, durante varios años, se reunía todas las semanas en el cálido y hos- pitalario hogar del profesor Freud. Ante ese grupo de ami- gos que se impusieron la tarea de verificar, en muchos con- textos diferentes, las ideas y conceptos freudianos, di una conferencia sobre El holandés errante, de Richard Wagner. El presente trabajo surgió de dicha conferencia. Las ideas que desarrollo aquí son el resultado del ininterrumpido in- tercambio de ideas con el profesor Freud, y de las numero- sas sugerencias recogidas en el curso de las conversaciones que mantuvimos en su casa, sugerenc;as que, con el correr de los años, fueron madurando poco a poco. Este artículo es, pues, el fruto de un largo intercambio de ideas y pensa- mientos; y me sería imposible distinguir entre las que sur- gieron gracias a la orientación del profesor Freud, y las que deben atribuirse a la crítica de mis colegas. Por consiguiente, dedico este estudio a la memoria de esas horas estimulantes y llenas de interés que consagramos al esfuerzo intelectual en nuestro círculo de amigos."

Nueva York, mayo de 1959

Herman Nunberg

14

In

diando

der

Schule

con Freud.

bei

Diario de

Frettd.

Tagebuch

eines

]ahres,

1912/1913.

un

año,

1912/1913],

Max

Niehans

Zurich, 1958.

15

Schriften zur angewondten Seelenkunde,

9,

1911.

[Estu-

Verlag,

NOTAS SOBRE LOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD PSICOLOGICA DE LOS MIERCOLES POR LA NOCHE

ALFRED AnLER, doctor en Medicina ( 1870-1937), se unió a Freud <' n 1902. Desempeñó un papel destacado en el Grupo de los mié rcoles, y en 1910 llegó a ser presidente de la Sociedad Psico- analítica de Viena. Los hechos relativos a su desavenencia con Frcud son bien conocidos en la actualidad, pero la lectura de las actas permite, como ningún otro testimonio, observar clara y objetivamente el desarrollo gradual de las diferencias entre ambos y el drama que desencadenarían. En las actas quedan registradas para siempre las contribuciones de Adler, al igual que sus deficiencias y la unilatcral;dad de su pensamiento. Adler era socialista y miembro del Partido Socialdemócrata austríaco; en

a íi os

d id a en su enfoque científico. En relación con una selección re-

posteriores, sus opin;ones políticas influyeron en gran me-

presentativa de los trabajos de Adlcr, véase The Individual Psy- f' /i ology of Alfred Adler, compilación de Heinz y Rowina Ansba- <' h c r , Basic Books, Nueva York, 1956.

D AVID BACH, Ph. D. (1874-1947), era críticc> musical del Arbeiter 1/,('itung [El diario de los trabajadores], de Viena, periódico so- ciald emócrata. Organizó los primeros conciertos para obreros en

Vi ena, y fue present a do

AcrnED BAss, doctor en Mcd'cina, era médico clínico en Viena.

<~orno BRECHER, doctor en Medicina, ejercía su profesión en Me- ran, Tirol del Sur (por ese entonces perteneciente a Austria, aun- 11 c e n la actualidad es territorio italiano), y, si bien asistía en 1orma periódica a las reuniones, no efectuó contribución alguna.

'\noLF DEuTSCH, doctor en Medicina, especializado en fisiotera- l>ia. Era íntimo amigo de Federn y miembro destacado de la

Desapareció durante la Segunda Guc-

Francmásonería de Viena. 1 ra Mundial.

a Freud por Adler.

26

Notas sobre los miembros

PAUL FEDERN, doctor en Medicina (1871-1950), fue presentado a Freud en 1902 por Hermann Nothnagel, profesor de medicina interna eri la Universidad de Viena y uno de los contados miem- bros de la Facultad de Medicina que apoyaba a Freud. Fedem fue leal a Freud durante toda su vida. Cuando éste cayó en- fermo, designó a Federn como representante suyo en la Socie- dad; en 1924, Federn fue nombrado vicepresidente de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, cargo que ocupó hasta que los nazis disolviero? la Sociedad en 1938. Además de su labor original sobre temas estrictamente psicoanalíticos, escribió numerosos tra- bajos donde aplicó los conocimientos psicoanalíticos a la medi- cina, la psiquiatría, las ciencias sociales y la educación. Para una selección de sus escritos, véase Ego Psychology and the Psy- choses, compilación de P. Federn y E. Weiss, Basic Books, Nueva York, 1950.

PHILIPP FREY, maestro de escuela, autor de un libro titulado Der

Kampf der Geschlechter [La lucha de los sexos], que fue publi-

dado por Wiener Verlag en 1904.

Revue;

"Selbstmord und Gewohnheit"

En 1905 efectuó una reseña

Freud, para

en 1907 publicó un trabajo titulado

en el oscuro

de El chiste y su relación con lo inconsciente, de

la Oesterreichische

[Suicidio y hábito]

"Jahrbuch des modernen Menschen

[Anuario

del

hombre mo-

derno], 3, pp. 170-177.

MAx GRAF, Ph. D. (1875-1958), eminente musicólogo y escritor, era amigo personal de Freud.

AooLF HAUTLER era un erudito interesado en la aplicación del psicoanálisis a problemas filosóficos y, en especial, estéticos.

Huco HELLER (1870-1923), editor y dueño de una librería, fue

el primer editor de Imago y la Internationale Zeitschrift für Psy-

choanalyse. Su establecimiento era lugar de reunión de los inte- lectuales y artistas liberales de Viena. Dio su apoyo a muchos poetas y escritores jóvenes.

EouARD H1TSCHMANN, doctor en Medicina (1871-1958), había

practicado con éxito la medicina interna; presentado por Fetlern,

se unió al grupo en 1905.

[Teoría

Su

Freuds

Neurosenlehre

freudiana

de las neurosis]

(Deuticke, Leipzig y Viena, 1911)

constituye la primera presentación sistemática de las doctrinas psicoanalíticas. De una inquebrantable lealtad hacia Freud, Hitschmann desempeñó un importante papel en el movimiento psicoanalítico. En 1923 fue nombrado director de la clínica psi- coanalítica que acababa de instalarse en Viena, cargo que ocupó hasta que la Sociedad fue disuelta por los nazis. Emigró a los

Notas solJre los miembros

Zl

Estados Unidos y se estableció en Boston, Mass. Hitschmann realizó muchas contribuciones clínicas al psicoanálisis, pero tam- bién dedicó buena parte de su talento en la aplicación del psico- análisis al estudio biográfico de hombres célebres. Para una se- lección de sus escritos, véase Great Men [Grandes hombres] International Universities Press, Nueva York, 1957. Era un hombre extraordinariamente espiritual e ingenioso.

EowIN HoLLERUNG, doctor en Medicina, era cirujano en el anti- guo ejército austrohúngaro.

era director de un sana-

torio en Rekawinkel, por aquel entonces una de las mejores ins- tituciones privadas para enfermos mentales, situado en las cerca-

ALBERT JoACHIM, doctor en Medicina,

nías de Viena.

!\ lAx KAHANE,

doctor en M edicina,

era un médico joven que se

contaba entre los cuatro primeros miembros del grupo. Junto con Alfred Adler, Alfred Bass y Julius Baum, compiló el Medi-

zinisches Handlexikon für

praktische A.rzte

rDiccionario médico

para el médico clínico]

(Urban & Schwarzenberg, Viena, 1908).

T uvo a su cargo la reedición de la traducción de Freud del libro

de Bernheim titulado Hypnotisme, suggestion, psychothérapie.

[Hipnotismo, sugestión, psicotera-

Etudes nouvelles, París, 1892

pia. Nuevos estudios].

ALFRED MEISL, doctor en Medicina, era médico clínico en Gum- pendorf, un suburbio de Viena. Publicó una serie de trabajos en los que exponía las teorías de Freud.

Orro RANK ( 1884-1939) fue, hasta su defección, el discípulo fa- vorito de Freud. Su desacuerdo con Freud no se refleja en estas actas porque su defección fue posterior a la Primera Guerra Mundial. Algunos trabajos de Rank, corno Der Mythos der Ge-

1, urt des Helden [El mito

1nzestmotiv, in Dichtung und Sage; Grandzüge einer Psychologie des dichterischen Schaffens [El motivo del incesto en la poesía !/ la leyenda; f undarnentos de una psicología de la creación poé-

tica ] (1912), son clásicos del psicoanálisis. En relación con la biografía de Rank, véase Otto Rank, de Jessie Taft, Julian Press, Nueva York, 1958.

HuooLF REITLER, doctor en Medicina (1865-1917), era un desta- cado médico de Viena cuando se unió a Freud en 1902. En un artículo necrológico sin firma (probablemente producto de la pluma de Freud) , publicado en el Internationale Zeitschrift, se lo d escribe como uno de los primeros y más importantes pioneros

del nacimiento del héroe], (1909) o Das

28

Notas sobre los miembros

del psicoanálisis, que merece ocupar un sitio de honor en la his- toria del movimiento psicoanalítico. Reitler era un terapeuta muy exitoso, así como un hombre refinado, artísticamente dotado, a quien le encantaba dibujar y componer canciones. A los 49 años fue atacado por una enfermedad que provocó su muerte tres años después.

IsmoR SADGER, doctor en Medicina, pertenece al grupo de los pioneros más dotados del psicoanálisis. Es poco lo que se conoce acerca de su vida privada. Debido a dificultades personales, se aisló cada vez más con el paso de los años, y finalmente desapa- reció durante la Segunda Guerra Mundial. Sus contribuciones al estudio de las perversiones, en particular la homosexualidad,

Escribió un número considerable de pato-

son muy destacadas. grafías.

MAXIMILIAN STEINER,

Su libro Die

(1874-1942), era es-

pecialista en enfermedades venéreas y de la piel.

doctor en Medicina

psí-

quicos de la potencia sexual masculina] ( Deuticke, Viena, 1913)

Practicó

emigrar a

Inglaterra en 1938.

\VrLI-IELM STEKEL, doctor

los cuatro primeros miembros del grupo. Poseía un notable don para la comprensión de símbolos, don que se reflejó especial-

se cuenta entre las pocas obras prologadas por Freud.

psychischen Storungen der mannlíchen Potenz

fTrastornos

y

enseñó

el psicoanálisis y

continuó haciéndolo tras

en Medicina ( 1868-1940), fue uno de

mente en su libro Die Sprache des Traumes.

der Symbolik und Deutung des Traumes in ihren Beziehungen

Eine Darstellung

::::ur

Kranken

und

gesunden

Seele

für

Aertze und Ps1¡chologen

f El

lenguaje

de los sueños]. ( Bergmann, Munich, Wiesbaden,

Jm1). Escritor fecundo, contribuyó a la difusión del psicoanálisis.

Freud prologó su libro N ervose Angstzustande und ihre Behard-

[Los estados de angustia neuróticos y su tratamiento l, 1908

lung

(Paul, Trench, Trubner, Londres, 1923), lo cual, corno dijimos anteriormente, significaba ser merecedor de una rara distinción. Stekel también se alejó de Freud poco después de Adler, pero

por razones totalmente diferentes, corno se revela en los siguien- tes volúmenes de las actas. Aunque nunca llegó a fundar una nueva escuela psicoanalítica, contaba (y todavía cuenta) con

cierto número de adeptos.

The Autobiography of Wilhelm Stekel

fue publicada en 1950 (Liveright, Nueva York).

RuooLF VON URBANTSCHITSCH, doctor en Medicina ( 1879-?), hijo de un eminente profesor de otorrinolaringología en la Uni- V<'rsidad de Viena, era médico y a la vez propietario y clir<'clor del Collagc Sanitariurn, muy ele moda <'11 esa é'pcwl. li:11 IDOD se'

Notas sobre los miembros

29

unió a la Sociedad de los miércoles. No obstante según el relato que el propio Urbantschitsch hizo a los compiladores, el hecho de que fuera adepto de Freud y lo apoyara en sus publicaciones llegó a amenazar la existencia financiera del sanatorio que diri- gía; en consecuencia, se sintió obligado a separarse oficialmente de la Sociedad. Freud se mostró muy comprensivo y siguió man- teniendo buenas relaciones personales con él. En fecha posterior, Urbantschitsch volvió a adherirse a la Sociedad.

FruTZ WITTELS, doctor en Medicina ( 1880-1950), hombre de gran talento y escritor fecundo, ingenioso y dotatlo, se unió a la So- ciedad de los miércoles en 1907. Uno de sus libros, Die sexuelle Not [La penuria sexual] ( C. W. Stern, Viena, 1907), provocó grandes controversias. Escribió también una novela a clef que involucraba al famoso ensayista y autor satírico Karl Kraus; esta novela contribuyó a su separación transitoria de Freud. Renunció a la Sociedad en 1910. En 1925, a pesar de la oposición de algu- nos miembros, volvió a ser admitido. Lamentablemente, había es- crito una biografía de Freud que provocó grandes críticas, justi- ficadas por cierto. No obstante, Freud le dio su apoyo y recomendó que fuese admitido nuevamente; sentía afecto por Wittels, y valoraba la riqueza de sus ideas.

HEUNION CIENTIFICA DEL 10 DE OCTUBRE DE 1906

Sodcdad

profesor Freud. Quinto año: 1906/1907. La primera reunión tuvo lugar el 3 de octubre de 1906. En p1 imer término se discutieron algunos asuntos formales. Número de miembros presentes: 17

casa del

Psicológica

de los

miércoles;

reunión

en

la

l'rof. Dr. Sigmund Freud 1 >1 Alfred Adler U, , D. J. Bach

n,

Alfred Bass

1Ji

Adolf Deutsch

1 >1 . Paul Federn

l'lidipp Frey

 

1 >,

Mnx Graf

1111~(0 Ilcller

 

\dnlf THiutler

1),

l•:dnard

Hitschmann

l 11

l•:dwin Hollerung

111

1'vlax Kahane

i 11

Alfrcd Meisl

i lfln Hank

 

( l >1

Maximilian)

Steiner

1h

H11dolf Rcitlcr

l '1,

Wilhelm Stekel

1), .

llugo)

Schwcrdtner

IX. Berggasse 19

II. Czerningasse 7

VII. Wimbergergasse 7 XIII. 5 Hüttelbergstr. 61 [tachado]

VI. Mariahilferstrasse 105

I. Spiegelgasse 4

I. Riemergasse 1

I. Schottenring 32

III.

2 Untere Viaduktg. 35 [tachado]

IX.

2 Fuchsthallerg. 8

I. Bauernmarkt 3

XVIII.

Herbeckstrasse 98

XVIII.

Wallriessstr. 43 [tachado]

I. Gonzagagasse 16

VIII. Josefstadterstr. 24

IV.

Favoritenstr. 70

I.

Bauernmarkt 9

VI.

Gumpendorferstr. 77

IX.

Simondenkg. 6

[insertado en lápiz]

I. Dorotheerg. 6

II. Kastellerg. 2 linsertado en lápiz]

32

21-11-1906 Dr. Isidor Sadger 13- 3-1907 Dr. Guido Brecher 27- 3-1907 Dr. Fritz Wittels

Acta l

IX. Lichtensteinstr. 15 Isin dirección] IX. Garnisong. 13 XVIII. Hofstattgasse 19 [tachado]

El profesor Dr. Freud preside las reuniones; Otto Hank se dc- st.:mpeña como secretario rentado. Por regla general, las reunio- nc:, ticr,en lugar todos los miérc0les po, la noche, a las vcint·c:

y tremta, en la casa del profesor !:<'rcud. La presentación de tra- bajos comienza a las veintiuna horas. El orden de los oradores en la discusión se establece por sorteo. La primera reunión científica tuvo lugar el 10 de octubre. Presentes: Prof. Dr. Freud, Dr. Adler, Dr. [Adolf] Deutsch, 1 Dr. Federn, Frey, Dr. Hitschmann, Dr. Kahane, Rank, Dr. Reitla-.

COMUNICACIONES

El profesor FREun lamenta no poder leer en esta reunión su pre- facio a la serie proyectada con el título de Contribucione,; a la psicología aplicada, 2 ya que se halla ausente el señor Heller, en cuyo poder se encuentra el manuscrito: Freud invita a los pre- sentes a colaborar en esa empresa, pero aclara que, a desl!echo de su anterior decisión, no puede concederles ningún ascendien- te en la compilación de la serie ni en la aceptación o rechazo de las colaboraciones. El doctor ADLER propone que a dos o tres miembros que estén adecuadamente versados en la bibliografía especializada se

1 Hemos agregado el nombre de pila, Adolf, a fin de evitar confusiones

con

terior. Hiiutler, cuyas palabras se citan posteriormente, fue omitido en la lista de participantes. Según la propia presentación que Freud efectuó en "Historia del movi - miento psicoanalítico" ( 1914) [O.C., t. II, pp. 1895-1930], la primera de esta serie de monografías, cuyo título en alemán era Schri~en zur ange-

wandten Seelenkunde, fue "Der Wahn und die Triiume in W. Jensens 'Gra-

diva'" ( Heller, Viena, 1907) ["El delirio y los sueños en la 'Gradiva' de Jensen", O.C., t. 11, pp. 1285-1336]. Posteriormente, Deuticke [Leipzig y

Viena]

hace referencia Freud apareció en su "Anuncio" [Anzeige], al final de

la primera

ción

el doctor Felix Deutsch,

que integró la Sociedad en fecha

muy

pos-

se

hizo

cargo de

de

la

publicación

No

de

esa

serie.

El

en

prefacio

la

al

que

edi-

edición

por

su "Gradiva".

ni

fue

incluido

en

los

Viena]

segunda

publicada

Deuticke,

psychoanalytischer

reimpreso

Verlag,

Gesammelte

o

Gesammelte

Schri~en

Werke

[Internationaler

por primera vez, nuevamente,

en una traducción de Henry A. Bunker, en el Bull. Amer. Psychoanal. Assn., 18.52, 8 , pp. 214-215.

[Imago Pub!.

Co., Londres].

Fue pubücado

10 de octubre ele 1906

33

les asigne la tarea permanente de efectuar las recensiones de las publicaciones recientes referentes al trabajo de la Sociedad. Se rechaza la moción, argumentándose que en realidad cada miem- bro debe hacerse cargo de dichas recensiones.

A continuación comienza la conferencia.

PRESENTACIÓN

El drama del incesto y sus complicaciones (manuscrito)

ÜRADOR:

ÜITO RANK .

No se transcribe el trabajo, ya que será publicado próximamente en forma de libro. 3

DISCUSIÓN

FREY critica el carácter indefinido y fragmentario del trabajo de Rank, que, más que un ensayo, es un mero extracto de su ma- nuscrito. Además considera que el tema no se desarrolla de acuerdo con un esquema lógico: Rank se limita a presentar de- talles aislados. Por otra parte, Frey observa que el trabajo tiende a inter- pretar todo según el método de Freud, y que, en consecuencia, el material presentado ha dado lugar a excesos en sus interpreta- ciones. E~ opinión de Frey, algunos de los hechos que Rank in- terpreta simbólicamente pueden comprenderse mejor en un nivel puramente fáctico; por ejemplo, no alcanza a entender por qué en el poema de Hartmann 4 las cadenas que impiden huir a Gre- gorius se interpretan como una proyección psíquica de la inhi- bición provocada por tendenc'as exhibicionistas (Freud), o por qué el hecho de que Edipo se apoderara del c'nturón y la espada de Layo ha de interpretarse como símbolo de castración del pa- dre y de posesión de la madre, especialmente teniendo en cuen- ta que Edipo no sabía que el hombre a quien le quitó la espada

::

El libro

fue

publicado

con

el

título

de

Das Inzestmotiv in dichtung

1111d Sage; Gnmdziige einer Psuchologie deg dichterischen Sclwffens [El 1110/ivo del incesto en la poesía y la leyenda: fundamentos de una psico-

log ía de la creación noética], D euticke, Viena, 1912, 2'-' edición aumen- tada y corregida, 1926. En el prefacio, Rank menciona que ya en 1906 li.1hía presentado las icleaE- fundamentales y los principales puntos de vista d( su concepción antP ese círculo íntimo que posteriormente se convertí- , ía en la Sm.:iC'dacl Psicoanalítica de Viena. Añade que, más que las dificultacks externas, sus inhibiciones internas causaron la demora en su

p11hlicaciú11.

llartmann

von

ckr

Auc

( 1170-1210),

poeta

alC'm:111.

10 <i<' oct11IJ/'c d<• 1906

35

34

Acta 1

(castrándolo)

era su progenitor. Rank tendría que darse por sa-

tisfecho haciendo

plausible lo que es probable. 5

Por último, Frey critica el uso incorrecto del concepto de represión: buen'l parte de lo que Rank denomina "represión" es, en realidad, una forma de refinamiento [Verfeinerung]: no obs- tante, no toda forma de refinamiento es represión. REITLER aduce que el trabajo no era lo bastante exhaustivo

como para brindar una clara idea de su alcance; entiende que ha-

del

papel que cumple la penitencia en las leyendas de los santos, ya que aquélla guarda estrecha relación con la histeria. Debería in- vertirse la gradación postulada por Rank, según la cual la repre- sión es muy poco intensa en el sueño, lo es algo más en el mito, y alcanza su intensidad máxima en el drama (el arte) . Como ejemplo de odio paterno menciona a Dios Padre, que mató a Su Hijo Jesús (aunque indirectamente), a ese Hijo que, junto con Dios Padre, forma parte de la Trinidad. Finalmente, Reitler hace referencia a las alusiones incestuosas contenidas en las can- ciones de estudiantes. (A.) DEUTSCH cede la palabra al siguiente participante, ya que Reitler se ha anticipado a expresar cuanto él tenía que dec;r. HAUTLER efectúa también un comentario crítico del trab a- jo presentado: a su entender, los aspectos esenciales no han sido subrayados suficientemente; además, el trabajo carece de una es- tructura unificada. Aunque el trabajo de Rank no se proponía hacer una compilación de todos los c1sos de incesto literarios, Hautler, no obstante, ha recibido esa impresión. A su modo de ver, sólo puede hablarse de represión cuando se trata de indivi- duos, pero no de la vida psíquica de una nación, sobre la cuai todavía es muy poco lo que sabemos. Otro punto con el que 110 está de acuerdo es la tesis según la cual siempre existe una rela- ción entre la vida privada del creador (poetas, etc.) y su mate- rial: el incesto siempre es eficaz como material, y puede conver- tirse gradualmente en un requisito meramente extrínseco. Final- mente, observa que hubo un exceso de "interpretación". 6

bría sido interesante efectuar una inves tigación más profunda

5 Interesa advertir que algunos de los primeros discípulos de Freud no lograron captar la naturaleza del inconsciente, y que confundían los conte- nidos conscientes e inconscientes. 6 En esa primera época, se repite constantemente la misma situación:

los participantes se quejan de que hay un exceso de interpretación y de que

el complejo de Edipo no es una realidad para ellos; en otras palabras, tienen fuertes resistencias. La negativa a aceptar la i:ealidad del com• plejo de Edipo lleva, por un lado, a la posición de Jung, quien consideraba qne el complejo ele Eclipo era irreal, un mero símbolo; y, por el otro, a Adler, 11uien sostenía que tocios los conflictos son ficciones q1,c• <·mnascaran

la

prol!'sla

111a1·(·11li11a

y

todo lo qu<'

<'·sta

implica.

ll1TSCllMANN considera que el trabajo de Rank no es m :is que una prolongación bastante superflua del descubrimiento dei complejo de Edipo por parte de Freud. El amor entre pariente,, no siempr~ tiene raíces incestuosas; puede ser simplemente fami- 1iar ( por ejemplo, el amor paterno). El incesto es algo patoló- gico; de ahí que ejerza tal fas cinación sobre los poetas. 7 No obs- tante, Hitschmann admite que el inconsc;ente influye tanto en la elección del material, como en el interés del público. Para con- cluir, advierte contra el riesgo de enfocar temas tan amplios des- de un ángulo rebuscado, y prevé un triste fin para el orador si éste sigue excluyendo otros puntos de vista. FEDERN dice qúe, en primer lugar, la argumentación de Uitschmann le merece objeciones. Considera que el trabajo de Hank es una contribución importante, y la ubicuidad de las ten- dencias incestuosas 8 mencionadas lo dejó atónito. Lo que haría falta es Bosquejar el desarrollo histórico (filogenético) del in- cesto, tanto en la familia primitiva como en la individual. Supone ciuc la prohibición del incesto fue consecuencia de la evolución de la célula familiar. n Observa, asimismo, que el incesto entr0 padre e hija no estaba prohibido en forma tan estricta como el incesto entre madre e hijo; por consiguiente, aparece con menor frecuencia como tema literario. Desde un punto de vista médico, Fcdern considera a las Euménides como alucinaciones, no como p1oyecciones "paranoicas" de pulsiones inconscientes. También "h¡eta la interpretación que ve en el negro y el blanco el incons- C'iente y lo consciente. No es posible considerar que los deseos de castración se dirigen exclusivamente contra el padre: en tiem- pos primitivos se dirigían contra cualquier hombre odiado. La t'Onquista del poder supremo fue el motivo principal de la cas-

no admite que la escena de

la "nariz" en el sótano de Auerbach (Fausto) represente la re-

i ración de Cronos por Zeus.

Federn

presión de una escena más antigua y más grosera. 10

1 En esa primera etapa aun Hitschmann no alcanza a comprender cabal- 111(•nte la sexualidad. Por otra parte, aparentemente se encuentra todavía l>ajo la influencia de la tesis de Lombroso, para quien el genio y el Joco M' clan la mano.

En el curso de la discusión

(con la sola excepción de Freucl), Reitler,

en

11pariencia, toman en serio el complejo de Edipo y el incesto.

11 Por ese entonces, es decir, incluso antes de la publicación de

111hú, ele Freud [1912-1913], Federn ya veía en la prohibición del incesto

1111 producto

Goethe, Fau.sto, Parte l. Al final de la escena, Mefistófeles, como por , 11 to de magia, h ec hiza a un grupo de bebedores, quienes se toman de las nnriccs y levantan sus cuchillos, imaginando aferrarse a un parral.

F, ·dern y Adler son los únicos que juzgan favorablemente

el trabajo y,

Totem y

ele la

evolución

histórica.

10

36

/\<'I//

I

FREUD comienza criticando las fallas del orador: dice que Rank no logra mantenerse dentro de los límites del terna, ni sabe

delinearlo con claridad; por ejemplo, era innecesario rastrear la existencia de tendencias exhibicionistas en algunos aspectos Je

la obra de Hartmann, ya que ello no guarda relación con el tema

principal que se está tratando. De manera análoga, los mitos de Orestes y Clitemnestra podrían haberse omitido, si bien la rela- ción que guardan con el tema central de la discusión fue esta-

blecida con gran habilidad. La segunda falla del orador estriba, según Freud, en su inca- pacidad para presentar con claridad sus ideas y resultados: se <la por satisfecho cuando él mismo entiende el problema. Debería esbozar brevemente los resultados más importantes de sus inves- tigaciones y utilizar algunos ejemplos para demostrarlos. Freud piensa en el siguiente esquema: Edipo debería ser presentac1o como núcleo y modelo; así, el método de presentación ensayado

y verificado consistiría, por un lado, en agrupar el material en

torno de ese núcleo, y, por el otro, en desarrollar progresivamen- te el tema desde ese núcleo hasta sus últimas ramificaciones. Es

cierto que cuanto más nos alejamos del núcleo, más inciertas se tornan las interpretaciones, y detenerse en el momento oportuno es cuestión de habilidad y gusto personal. Tampoco puede enfo- carse todo desde un punto de vista único, ya que el material se relaciona también con otros temas que deben tenerse en cuenta. Freud propugna también el empleo correcto del vocablo re- presión; en algunos casos Rank utiliza ese término para d esignar lo que en realidad es un desplazamiento o una atenuación [Mil- derung]. Freud subraya la frecuencia del incesto entre los "dio- ses", y añade que todo lo que sería prohibido después, para ter- minar siendo santificado, originariamente era permitido, y luego ~e renunció a ello. De ahí el doble significado de la palabra

sacer. 11

Es demasiado generoso, afirma, equiparar la recuperación de Orestes a una cura psicológica; 12 seguramente también inter-

vinieron otros factores, como la introducción del culto de Apok.

debería modificarse el

título del artículo, el cual tendría que indicar que el trab :i jo hace referencia al descubrimiento de un núcleo; y manifiesta que Rank debería darse por satisfecho con descubrir dicho núcleo, abste-

A.DLER sostiene,

para

comenzar, que

11 Sac-er significa sagrado y maldito a la vez. Varios años después, en 1910, Freud trató el tema más detalladamente en su trabajo "über den Gcgensinn der Urworte" ["El sentido antitético de las palabras primiti- vas", O.C., t. II, pp. 1620-1624], donde hace la recensión de un opúsculo

con el mismo título

de Karl Abel.

12

Véase

Las

Euménides,

de

Esquilo.

JO de oct111Jre de 1906

37

niéndose de proporcionar interpretaciones detalladas. Según Adler, el trabajo es importante en la medida en que confirma experiencias obtenidas a partir de las psiconeurosis; los princi- piantes podrían aprender mucho de su lectura. Asimismo, da al- gunos ejemplos tomados de su propia práctica profesional que confirman los descubrimientos de Rank; para apoyar la interpre- tación según la cual el acto de apoderarse del cinturón es un símbolo sexual, menciona a una paciente suya que, durante un

ataque de histeria, se desprendió del cinturón. La interpretación arrojó luz sobre el significado sexual de dicho acto. Con respecto al paroxismo en medio del cual Orestes se arranca el dedo de un mordisco, 13 y a la interpretación sexual del síntoma, Adler relata un caso análogo de histeria, en el que una paciente suya, al despertar una noche a causa de un sueño, descubrió que se había mordido el dedo hasta hacerlo sangrar. El análisis reveló

que el dedo significaba el pene ( como en el

y la parapraxia sugiere que se trata de una defensa contra la perversión oral. Para corroborar el simbolismo sexual de la ser- piente, Adler cita un ejemplo tornado de la psicología de las neurosis: una de sus pacientes le dijo que entre ella y su padre existía un lazo que tenía en parte la forma de una serpiente, y c•n parte la de un ave. A pedido de Adler hizo un croquis de c•sa imagen, el cual reveló en forma inequívoca que se trataba ele un pene. Añade Adler que los niños suelen llamar "serpiente" al órgano genital, expresión empleada muy comúnmente en ese s<'ntido. ( Al respecto, FREUD observa que en las pinturas medie- vales los diablos suelen ser representados con un miembro en

caso de Orestes),

forma de serpiente.) En cuanto a la interpretación de Rank so- bre las enfermedades de la piel (lepra) corno defensa contra las

exhibicionistas ( Hartmann von der Aue: Der arme

Adler sostiene que las erupciones son frecuentes en

de

11 na ex hibicionista del sexo femenino (histérica), en el que una :1111iga o prima suya se desnuda; la mujer tenía un absceso en el rwc·ho. Luego menc:ona el significado simbólico de la nariz como or~ano sexual, tanto en el sueño como en la neurosis, añadiendo

q11<' dicho simbolismo todavía no le resulta claro. (Respecto de 111 afirmación de Adler sobre las "erupciones", FREUD comenta que , ll as ofrecen al niño la mejor oportuni'dad para desnudarse.)

1,1 l<'~O, Adlcr procede a criticar el intento superficial de explicar 1 1 <'rimen: decir que todo ado criminal tiene raíces sexuales no

, , pi ica absolutam ente nada. En los mitos y leyendas sucede frc-

1C'ndcncias

/J ('Ínric h),

los sueños, así como en los casos de histeria, y cita el sueño

1 1

El

¡x1saje se refiere

citada por

< '11·1·ia, ohra

a

la

Rank.

Periegesis

de Pausanias,

una

descripción

de

38

Acta 1

cuentemente que los padres tengan conciencia de las tendencias criminales del hijo, pero eso debe atribuirse a los instintos del poeta, que pone en el mito aquello de lo cual él mismo tiene conciencia. Para concluir, dice Adler que el uso frecuente de ma- terial incestuoso es prueba del interés especial que reviste, tanto para el poeta como para el público. KAHANE menciona como ejemplo de incesto la obra de Sha- 11.espeare, Pericles, príncipe de Tiro. En su opinión, Rank va de- masiado lejos en algunas de sus interpretaciones; Kahane tiene la impresión de hallarse ante una banda elástica estirada en de- masía. En particular, hace referencia al afecto de los padres por sus hijos, y llama la atención sobre la envidia sexual de los pro- genitores y su hostilidad hacia la sexualidad de los hijos. Cier- tamente, la prohibición de masturbarse y tener relaciones sexua- les normales, impuesta por los padres tanto a los niños como a las nifias, no tiene su origen en una cuestión de moral sino en la envidia sexual. A Kahane solo le parece importante la relación entre madre e hijo. Finalmente, hace referencia a una de las ob- servaciones de Federn, en el sentido de que, en las regiones meri- dionales, las madres pierden más pronto su juventud y dejan de ser deseables para sus hijos: Kahane cree que esto obliga a los poetas a hacer más viejos a los hijos y más jóvenes a las madres.14 A continuación, FREUD relata un caso que ejemplifica la con- moción que produce el trauma sexual: durante una semana y me- dia había estado tratando a una mujer histérica; en la primera ~·esión, la paciente le relató una escena exhibicionista que había tenido lugar cuando contaba 4 afios, momento en que se había desvestido frente a su hermano, quien se indignó mucho. Poste- riormente había mantenido una relación casi incestuosa con ese mismo hermano. Cuando ella cumplió 11 años, tomaron la cos- tumbre de mostrarse el cuerpo mutuamente, observando así los progresos alcanzados en su desarrollo. Entre los 11 y los 14 años, la jovencita tuvo relaciones físicas íntimas con el hermano, exclu- yendo el empleo de las manos: se acostaban uno sobre otro, in- tentando realizar el acto sexual. Todos éstos son recuerdos cons- cientes de la paciente. Durante una sesión en la cual no hacía muchos progresos, comenzó a hablar de hechos cotidianos. Co- mentó que descollaba en el arte de extirpar granitos, y que le gustaba con pasión cultivar fruta, en especial manzanas. Entre otras cosas, habló de una experiencia que había tenido con su

11

~lalentendido digno de mencwn: la madre no es deseable a causa

de sn juven tud y belleza reales; para el inconsciente, la madre siempre es lw1rnosa y deseable. El hi jo d esea esa imago inconsciente e infanlil d e su

10 de octubre de 1906

39

padre; éste se había referido a los senos de ·cierta dama alemana tildándolos de "piadosos" [fromm] y había criticado su vestido, que los dejaba al descubierto. La paciente le hizo señalar al pa- dre que a él no le hubiera importado ver los pechos de la mujer, si hubieran sido menos piadosos (pechos piadosos: en forma de

"Piadosos porque de

noche caen de rodillas".

pera:

pomme au

poire). KAHANE agrega:

l'i de oct11/Jrc de 1906

41

2

REUNION CIENTIFICA DEL 17 DE OCTUBRE DE 1906

Presentes: Freud, Adler, Bass, [A.] Deutsch, Federo, Heller, Ho- llerung, Hiiutler, Meisl, Stekel (más tarde), Bach, Graf, Rank.

COMUNICACIONES

FREUD informa que se publicó una recensión detallada de la Se-

xualtheorie

el Jahrbuch fiir sexuelle Zwischenstufen, volumen VIII; 1 y que

[Havelock] Ellis, en el quinto volumen de sus Studies in the psy-

chology of sex

[Estudios sobre la psicología del sexo], que aca-

baba de publicarse, expresa puntos de vista que en muchos casos se asemejan a los nuestros, en particular con respecto al simbo- lismo. Freud anuncia a los miembros que el 12 de noviembre dará una disertación sobre la abstinencia sexual ante la Sozialwissen- schaftlicher Bildungsverein (Sociedad para la educación en cien- cias sociales ) . Freud da lectura a la introducción a su colección Contribu-

[Tres

ensayos sobre

una teoría

sexual]

(1905)

en

ciones a la psicología aplicada. 2

ADLER anuncia que en breve presentará un trabajo sobre el tema: "Esquema de una teoría de bs neurosis". H;\UTLER anuncia para fines de noviembre un trabajo sobre "Los poseídos, de Dostoievski". Con anterioridad ya se habían programado una recensión de Hitschmann sobre el libro de Bleu-

ler titulado Afectividad, sugestionabilidad y paranoia 3 y una de

Hollerung sobre el Mneme de Semon. 4

1 [Yearbook of Sexual Anomalies - Anuario de anomalías sexuales] (lite-

ralmente:

1ms Ilirschfeld;

Mag-

ele

las fases

sexuales

intermedias);

compilador:

doctor

publicado en \,Viesbaden.

:i

4

Véase nota 2, acta l. Affcklioiliit, .'i 11ggcs tibililiil 1111d I'aranoia, IIall e, Marhol<l , 1906. Vfosr rl acta G, H'tmibn <'Í<'cluada el l 4 de novi('mhrr dt ' H>06.

f 1 1tESENTACIÓN

El drama del incesto y sus complicaciones (manuscrito) Parte 11: La relación incestuosa entre hermanos

OnADOR: Orro RANK

No se transcribe el trabajo, ya que pronto será publicado en for- ma de libro. RANK comienza por responder a la discusión de la sesión anterior. Según él, la mayoría de las objeciones planteadas no l<·nían relación con el contenido sino con la forma de su diser- tación; empero, fallas tales son inherentes a la naturaleza de su lrabajo. Su objetivo fundamental era demostrar la corresponden- <'ia de ciertos fenómenos propios del mito y el arte con fenóme- nos desencadenados en las psiconeurosis. No obstante, no hay qne abrumar al lector con esos nuevos descubrimientos sino par- ! ir de la base generalmente aceptada hoy en día ( en este caso, 1:i investigación en el campo de la historia literaria) y, desde 11 lií, conducirlo hasta la frontera misma del psicoanálisis, sin per- dc•r de vista que cruzar esa frontera es una empresa arriesgada. I•:n consecuencia, el trabajo mencionado es, por un lado, una com- pilación de la mayoría de los casos de incesto registrados en la lit C'ratura; y, por el otro, contiene tentativas audaces de interprc- lación. Ya tuvo bastantes dificultades para conectar ambos extre- 111os en el libro, y era evidente que no podía hacerlo dentro de los límites impuestos por la concisión de un artículo. Ese dua- li smo, sin embargo, ha sido el blanco principal de las objecio- 11<'S. A continuación, Rank examina sucintamente algunas de esas objeciones, y afirma que las reiteradas protestas contra el uso 1•1Tóneo del término "represión" se debían a un malentendido; ,·1 no se refería a la represión voluntaria sino a lo que, en su /'sicología de la sexualidad, denominó represión "involuntaria", lndor esencial en el desarrollo normal del individuo. 5 Rank pro- l'ura refutar la objeción de Federn -según la cual la lucha entre 1·1 padre y el hijo en los mitos e historias de las familias reales 1·on suma frecuencia solo tiene por objeto el poder- trayendo a t't>lación sus propios argumentos, según los cuales el motivo de c•sa pugna por el poder solo encubre el motivo sexual más pro-

111nclo.

• Por ese entonces, Rank no distinguía entre represión y supresión. La 11•1u·t•si6n es un proceso inconsciente, en tanto que la supresión es un pio¡·eso consciente o, más bien, preconscienle.

42

En

respuesta

a

la

observación

de

Adler

sobre

el

Acta 2

crimen,

Rank añade su propia explicación del infanticidio, el asesinato

del cónyuge y el doble suicidio. 6 A continuación da lectura a la segunda parte de su diser- tación.

DISCUSIÓN

GRAF considera que la interpretación del material, en la me- dida en que lo conoce, le parece correcta, pero entiende que no puede formarse una opinión sobre la parte del material con la cual no está familiarizado. Menciona su propio intento de ras- trear, en el Tasso de Goethe, el velado amor del poeta por su hermana Cornelia, y explica que se basó en el hecho de que la hermana bienamada de Tasso también se llamaba Cornelia, y que el héroe de Goethe rechazó a Eleonora como objeto sexual. Lue- go habla del amor de Wagner por su hermana menor; de niño, el músico había tenido sueños de angustia: por la noche, de pron- to se despertaba dando gritos y clamando por su hermana. Graf no logró esclarecer la misteriosa oscuridad que envolvía las fi- guras de Erda 7 y Kundry, 8 pero supone que detrás de la crea- ción de esos personajes hay impulsos inconscientes reprimidos.

AoLER comienza por elogiar la manera cuidadosa en que Rank compiló el material y el desarrollo lógico de la idea cen- tral, que tendía a revelar la presencia de todos los impulsos infantiles y sexuales que aparecen en el material. En términos generales, el trabajo no le merece reparo alguno y considera in- justificadas las críticas de que Rank ha ido demasiado lejos. Vuel- ve una vez más al tema del crimen, observando que tiene la impresión de que el orador deseaba situar el crimen en todas sus formas, dentro del ámbito del incesto (con lo cual, por su- puesto, él no está de acuerdo). Advierte luego que los descubri- mientos de Rank deberían estimular a los miembros de la Socie- dad a persistir en sus posiciones. La impresión general que le produce el libro lo lleva a pen- sar dos cosas: primero, que hasta el momento se ha sobrevalo-

(cultural y espi-

ritual) de un pueblo. Ciertas investigaciones, como las llevadas a cabo por Rank, no estimulan el 'desarrollo del arte; y, de pro-

seguirse con ellas, incluso podrían resultar peligrosas para la mentalidad del pueblo (Volksgei.st). Si aflorara demasiado ma-

rado la importancia del arte para el desarrollo

6

La explicación no se registra en las actas.

7

En El anillo de los Nibelungos.

H

En Parsifal.

17 de octubre de 1906

43

lcrial al nivel consciente, la creatividad de los artistas resultaría inhibida. El artista sería incapaz de crear, lo cual, por supuesto, entrañaría la destrucción del arte. Por otra parte, la pérdida sufrida en ese terreno podría tener su compensación en los pro- gresos realizados en otros campos, como posible resultado de la expansión de la esfera de la conciencia. 9 El segundo pensamiento expresado por Adler atañe a su aprensión por la estabilidad de la familia. La toma de concien- cia ética del ser humano no es suficiente para proteger a los lújos de las tendencias incestuosas; trátase de determinar si la educación lograría salvar a la familia de la desintegración (en d dualismo existente entre la conciencia de los padres y las ten- dencias inconscientes de los hijos), de modo que pueda preser- varse la unidad familiar como una especie de célula pedagógica. En relación con estas ideas, Adler cita un intento suyo, reali- zado muchos años atrás, por estudiar la psicología del hombre político: había tratado de demostrar que la postura que sustenta el político ( especialmente en cuestiones de reforma y asuntos similares) se encuentra arraigada en motivaciones personales. Adler cree, por ejemplo, que los políticos que tienen ideas socia- les y propugnan la disolución de la familia tienen una vaga intuición de la existencia de tendencias incestuosas. 10 Para concluir, Adler lamenta no haber podido seguir el curso de su idea favorita y demostrar que las tendencias incestuosas tienen raíces orgánicas; por el momento se limitará a establecer que el examen médico de los poetas ha revelado, en cada caso individual, la existencia de una precocidad anormal. La causa, no obstante, no se ha revelado claramente en forma inmediata. Como ejemplo, refiere que ha logrado demostrar que Jean Paul 11 era enurético. 12

o Algunos pacientes, artistas creadores, expresan con frecuencia ideas se- mejantes en las fases ele resistencia. Por ser un socialdemócrata activo, Adler se interesaba en la psicología dd político y el reformador.

(1763-1825),

destacado escritor y satírico alemán de la época romántica.

iVemos aquí el preanuncio do la troría de la inferioridad orgánica de

111

1 1

1 2

Jean Paul,

seudónimo de Johann-Paul Friedrich Richter

Adler,

base de

su Psicología Indivicl11nl , c¡11c <ksarrollaría en años poslC'·

,,ores.

3

REUNION CIENTIFICA DEL 24 DE OCTUBRE DE 1006

Presentes: Freud, Bach, [A.] Deutsch, Federn, Graf, Heller, Hit- schmann, Hautler, Kahane, Meisl, Rank, Stekel, Adler (sólo al co- mienzo, hasta las 9,15 horas aproximadamente).

COMUNICACIONES

STEKEL informa que, por sugerencia de Hirschfeld, 1 también en Viena se proyecta crear una comisión científico-humanitaria con el fin de combatir el párrafo sobre "homosexualidad" incluido

en el Código Penal.

jeto de un ataque a raíz del asunto Fliess 2 en el último número

Se informa además que Freud ha sido ob-

del Waage.

que Prévost 4 hace una delicada observación

de tipo psicológico en una de sus novelas, L'autre [ El otro] : el médico le dice a una paciente que la mejor manera de curar una enfermedad como la suya es hablar con ella de las intimi- dades de su vida conyugal. 5 MEISL anuncia una conferencia so- bre el "Significado de las fantasías sexuales", STEKEL, otra sobre "La psicología de la discusión", y GRAF, sobre "El arte y la vida".

AnLER señala

'!-1

de

octubre de

1906

45

D1 sc u s16N

Trabajo de Rank: El drama del incesto (segunda parte)

F111mn comienza expresando la satisfacción que en general le ha pro ducido la conferencia y menciona los puntos en que la inter-

1>rd ación le parece especialmente lograda. Al respecto, elogia ,·s pccíficamente el análisis de Grillparzer 6 y cita un caso similar

, , traído de la práctica profesional: cierta vez, Stekel había tra-

1.tdo a un joven inteligente, profesor de colegio secundario, que ,•,Jaba poseído de una singular pasión por uno de sus alumnos; 1·,111Linuamente se preocupaba por él, temía perderlo, etc. El pro- 1,·sor había tenido un hermano menor que murió a los catorce .i 11 os, el cual, favorito de los padr e s, se había interpuesto en el , .t rnino del hermano mayor, desarrollándose así un típico odio 1r.t lC'rnal. Al morir el muchacho se produjo un cambio en el her- 11111 110 mayor: trasfirió sus s e ntimientos apasion a dos [hostiles] por

, 1 hermano menor hacia un joven alumno, a la manera de una

, 1, ·f<·ns a . Amaba al alumno y, en cierto modo, compensaba así t 1 :t mor que había negado a su hermano. El diagnóstico de Stekel r.i· vio confirmado de manera curiosa: como mencionarnos antes,

, 1 hermano muerto había sido el favorito de la madre; y, en

la

, i, ·rta op ortunidad , cuando el joven alumno visitó la famffa,

11111d rc

A continuación, Freud menciona que en su colaboración al l II,ro de Lowenfeld 7 él mismo había distinguido la represión cons- ' 1c•11tc de la represión orgánica (inconsciente), distinción que

Freud

IL111k había presentado corno un descubrimiento nuevo.

obse rvó:

"¡Qué extraño, se parece tanto a mi Carlos!"

li. d,ía

denominado "defensa" a la represión consciente, y "repre-

1,11i" a la inconsciente. 8 En el terreno literario Freud menciona una novela corta de F. Meyer, Die Richterin, 9 cuyo terna central es el amor entre

! 11 1111 a n o y hermana; al final de la historia se descubre que los

, I, •~ 1>cr so n a je s principales no son, e n realidad, hermanos; enton-

e_'

.~<' casan . Este mecanismo, cuyo propósito es anular las con- ' 11, 10 11C's p e nosas que imperan en la propia generación, resulta

,.,,

1 El doctor Magnus Hirschfeld ( 1868-1935), renombrado sexólogo y psicólogo alemán, luchó en favor de la abolición de la p ers ecución legal de los perversos. (Véanse también las actas 47 y 48. )

!l

I',

l•,anz Grillparzer

(1791-1872),

gran

dramaturgo

austríaco.

Stekel hace referencia a la rencilla literaria que describe Ernst Kris en

'l\ lt-in c

An sichten

über

die

Rolle

d er

Sexualitat

in der Atiologie d er

su Introducción a la correspondencia de Freud y Fliess (véase Los orígenes

ll\,i,·1 11 os<•",

e n

S e xttall e b e n

und

Nervenleiden ,

comp.

L. Ll:iw e nfeld, Berg-

del psicoanálisis).

Véase también E. Jones, Vida y obra de Sigmund Freud,

Nova, Buenos Aires, 1960.

3 Waage [Balanza] , revista mensual publicada en Viena.

4 Marce] Prévost ( 1862-1941), autor francés de novelas sobre la burguesía. 5 Por aquel entonces, quienes rodeaban a Freud se sentían muy satisfe-

chos cu ando hall aban corroboradas las id eas de aquél en el mundo exterior

a

s u

r (' 11 lo .

111.11111, Wi t•shaclen, 1906, 4~ edición ["Mis opiniones acerca del papel de la

,

11.r l11l :1 d

1, l ,•, l ,1 111 <',

l •: 11

la

<' n

la

e tiolo g í a d e l a s n e urosis " , O.C.,

t.

II ,

pp .

12 3 8-1241] . No

<·l

trab a jo el e Fr c ud fu e e s c rito

con ant e rimidad, e n 1905 .

a c tu a lidad

utilizamo s

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"supr e sión"

y

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1

'

li

¡,,·, 1ivnmr·ntP .

1 :o m nd

,/ 11

L a

Fcrclinand

ju ez.

muj !' r

Mcyer

( 1825 -1898) , famo so

po eta suizo . Die

Rich-

46

Acta 3

con frecuencia eficaz en las novelas familiares de los neuróticos. 10 Las fantasías de infidelidad de la madre, por ejemplo, tienen por

En la vid a

de Meyer, el amor por una hermana desempeñó un papel impor- tante y fue la causa principal de su infelicidad conyugal; muchos de sus poemas irle amor más hermosos están dirigidos a su her- mana. Freud corrobora la afirmación de Rank en el sentido de que los celos ( de tipo paranoide) tienen su raíz en las enemistades infantiles. Cierta vez tuvo oportunidad de examinar a una mujer que padecía celos paranoides, cuyo marido era histérico. En el curso 'de la entrevista, la mujer se reprochó su destructiva pasión; pero así era su carácter, dijo. Aun de niña había experimentado esos sentimientos cada vez que su padre besaba a una de sus hermanas (posteriormente, su matrimonio terminó en divorcio). 11 Respecto de las relaciones incestuosas entre los dioses grie- gos (Urano, Cronos, etc.), Freud señala que en realid ad no se puede tomar como ejemplo a esos ilustres personajes, ya que po- dría muy bien objetarse que ningún otro tipo de relación [sexual] les hubiera sido posible.

objeto aflojar los vínculos entre hermano y hermana.

Respecto de la creencia de que los hechos pueden ocurrir co- mo conseéuencia de un deseo (el hermano de Grillparzer, etc.), Freud trae a colación una novela corta de Alfred Berger, 12 El doctor Max Gaspari, en la cual aparece retratado un personaje que representa en cierto modo la anulación del inconsc:ente: un hombre que lo entiende todo y es incapaz de forjarse ilusiones. Finalmente contrae matrimonio. Un día, su esposa hace una ex- cursión al Rax 13 con su consentimiento, y perece accidental- mente. El marido cree ser culpable de su muerte, porque en el momento preciso del accidente él estaba pensando en ella y en su muerte. Al final de la novela el hombre sube al Rax, donde halla el cuerpo de la mujer y termina arrojándose al abismo. Freud señala que en este caso la idea obsesiva se proyecta, por

10 La expres1on "novela familiar", mencionada al pasar, aparece por primera vez en estas actas. Freud se explayó sobre el tema en la obra de Hank Der Mythus von der Geburt des Helden [El mito del nacimiento del héroe], Leipzig y Viena, Deuticke, 1909. 11 Posteriormente, Freud reconoció en los celos paranoides una proyec-

ción de la homosexualidad del sujeto. Véase "über einige neurotische Me- chanismen bei Eifersucht, Paranoia und Homosexualitat", z., 1922, 8, pp. 249-258 ["Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad" O.C., t. III, pp. 2611-2618].

1

~

Alfred

Freiherr von

Berg e r

( 1853-1912),

autor austríaco;

nndo momento fue

director del Burgtheatcr de Viena.

en

determ 1-

2 I de

oct111Jrc de

1906

47

nsí decirlo, en la conciencia. 14 En cuanto a la relación existente l'nlrc la elección del tema y la propia vida del poeta, Freud ob- Sl'rva (tal como ya le ha dicho a Rank en privado) que cuando t 'll la obra de un poeta aparece el odio por un hermano y el amor por una hermana sin que existan circunstancias análogas en su , ida, debe investigarse si en esa familia hubo algún niño que 11 mrió cuando tenía corta edad. La supresión [ de los propios smtimientos del futuro poeta vinculados a la muerte de un her- 111ano menor] en una etapa temprana de su existencia podría llevar a la trasformación de sus sentimientos en poesía. La lucha de dos hermanos por el amor de una hermana es un tema que también encontramos en los astros. Esta coinciden- cia abre una interesante perspectiva para la astronomía. Las cons- 1elaciones de "Los gemelos" y "La virgen" están una al lado de ol ra en el cielo. Sus nombres son de origen babilonio, pero la 111itología griega también representó una relación similar en Cás- lor, Pollux y Helena. Winkler, 111 interesado en la interpretación d(' las constelaciones, cree que representan una fijación de las r<'laciones humanas (entre hermanos y hermana) en el cielo. Al r<·specto, Winkler también hace referencia a la relación existente 1·11tre Absalón, Amón y Thamar. La aparición relativamente rara del tema del incesto en las obras de Shakespeare se vincula, según Freud, al hecho de que l.t mayoría de ellas son adaptaciones de textos antiguos, los cua- l1·s, por consiguiente, no son en realidad producto de su propia

111ventiva.

Por último, Freud cita un caso tomado de su propia práctica

de la relación existente entre hermano

\

1r('nte a su hermano; posteriormente, siempre se dirigían uno a ni ro e mpleando el formal "Sie", 16 y, cosa rara, se llamaban "Mon- \ it•ur" y "Madame". Mientras el hermano estudiaba en una uni-

11·rsidad extranjera, enviaba las cartas a su hermana a la oficina d1· correos, no a su casa. Habían comenzado a emplear el Sie

concluyeron sus relaciones físicas.

IIrrscHMANN, ausente en la reunión anterior, pregunta si llnnk tomó en cuenta los casos de incesto que aparecen en los dramas de Ibsen. En relación con la observación de Adler, tam- 1,1t'·n expresa el temor de que un mayor conocimiento de los pro- 1 1·sos psíquicos pueda inhibir la creatividad.

de niña, una joven paciente suya se había exhibido

¡,rofesional,

hermana:

característico

1ormal

cuando

1 1

Actualmente diríamos, tal vez, que la idea obsesiva se volvió consciente

, 11 la proyección.

tn

111

llugo Winkler

Sle es el apelativo formal, por contraste con el familiar Du.

( 1853-1913), orientalista alemán.

48

Acta 3

Hitschmann observa luego que no debería sobrestimarse la importancia del incesto en sí; debería considerárselo simplemente como un fenómeno que forma parte de la totalidad de las nece- sidades sexuales. La libido trata de hallar satisfacción por el ca- mino de la menor resistencia: el hijo, por ejemplo, desea a la madre porque su vagina está a su alcance, o porque es la pri- mera mujer que ha conocido, etc. Lo mismo sucede con las re- laciones sexuales con la sirvienta, cuya vagina está a su alcance. (HELLER pregunta entonces por qué se considera que el incesto es contrario a las leyes de la naturaleza.) 17 HAUTLER comienza por elogiar el cuidadoso trabajo de Rank, diciendo que aplicar las teorías freudianas a otros campos y des- cubrir las ramificaciones de la sexualidad en la literatura y la mitología es una empresa que merece el mayor estímulo. No obs- tante, se opone en forma categórica al pesimismo de Rank, quien ve en esas tendencias incestuosas un peligro, por un lado como fuente de graves enfermedades y, por el otro (cuando llegan al plano consciente), como un obstáculo para la productividad in- telectual. En las primeras etapas de la sexualidad las tendencias inces- tuosas tienen, según Freud, gran importancia porque señalan el camino a la elección del objeto sexual. Ellas son, por paradójico que parezca, normales: solo producen enfermedad si llegan a fijarse. Hautler dice tener la impresión de que las tendencias inces- tuosas están en la base de toda sublimación; a través de estas tendencias, por así decirlo, se adquiere el mecanismo de subli- mación. En apoyo de su tesis menciona que en aquellas naciones donde los niños son separados de sus padres a temprana edad (por ejemplo, en Esparta), las pulsiones psíquicas y la vida afec- tiva están muy atrasadas con relación a otras naciones. En mu- chas personas, toda la moral se funda en la sublimación de sus tendencias incestuosas; al respecto, menciona como ejemplo la moral basada en la veneración de los padres. 18

la

creatividad artística puede debilitarse: jamás el campo de la con- ciencia llegará a ser tan vasto como para menoscabar el poder

de imaginación de un individuo normal. Muchas cosas seguirán siendo siempre oscuras para la mente humana, razón por la cual nunca dejará de existir una de las fuerzas motoras de la creación literaria. La producción literaria solo podría cesar si se extin-

Hautler

rechaza categóricamente la tesis

según la

cual

'' I

<I<'

oct11fn·e de

1906

49

(lli<'ran todas las energías sexuales. (Si ello ocurriera, no solo \1gnificaría la muerte del arte, sino el fin de muchas otras em- pn·sas humanas.) Mientras la humanidad sea capaz de emitir un j11kio, seguirá habiendo poetas. FEDERN cita varias obras literarias adicionales que tienen te- 111,ts incestuosos: una novela de Anzengruber titulada Der Schand- //1·,·k, 10 cuyo tema es el amor entre hermano y hermana. E. T. A. 1loffrnann trata el tema del incesto en muchas de sus obras,

1·111110,

por ejemplo, el Elixieren des Teufels. 20 También recuerda

111l>C'r

hallado material análogo en la obra de Korner. 21 Federn

1 11 ;1 l ncgo la historia 22 de una madre que mantenía relaciones ,1,11alcs con su hijo para protegerlo contra las influencias noci-

(Varios miembros mencionan una novela

1111 In de Lynkeus 23 y Mutter, 24 de Bahr.) En la novela de

de incesto

conside-

1 d1;1 <'Sa novela su mejor obra. Por sus conversaciones personales 11111 David, Federn supo que, siendo muy pequeño, aquél tenía , 111i111icntos eróticos hacia su hermana, e incluso había dormido 1 11 In misma cama con ella. No tenía deseos de contraer matri- 111111iio, probablemente debido a esa relación. Respecto a la ob- , 1, ,l<'iún de Freud sobre Urano, Cronos y otros dioses, Federn 111 1cl1· que otro tanto podría decirse de Caín y Abel: no tenían li11, 1·<'t11C'dio que casarse con la hermana.

, 111 ,~ciente entre hermano y hermana; el mismo David

,~ de la vida sexual.

1

j . David titulada Im Frühschein 2 "

se

d::t

un caso

1 ' 1 l.111lwig Anzengruber

La mancha.

, /,,,11d/l<'ck:

(1839-1889), autor y dramaturgo austríaco.

Der

' 1 Jo:. T. A. Hoffmann (1776-1822), famoso escritor romántico alemán. Eli-

11 11 ,fos Teufels:

Los elixires del diablo.

1lll'odor Korner (1791-1813), poeta alemán. Nl,•l.1· Tttfverson y su madre, del escritor danés Gustav af Geijerstam

;h l'>O!l).

111•.1 f Popper-Lynkeus (1838-1921), destacado ingeniero electricista m!111io1, f11<' además un escritor que se dedicó a la filosofía social. Sus i 111N ll1i1~ importantes son Phantasien eines Realísten [Fantasías de un w1l1,1 •I y Allgerneine Niihrpflicht [donde preconiza la obligación, para el i .1111111. d,· hrinclar alimento a todo el pueblo como solución a los proble- 11111~ ,1,,.,,il1•s 1. Frcucl refiere en un breve artículo titulado "Josef Popper- ¡ ,,,,¡-, '" 1111d clie Theorie des Traumes" (1923) ["Josef Popper-Lynkeus 1,t l111d11 onírica", O.C., t. III, pp. 2628-2629), que Popper-Lynkeus des- 111 ,, 1o' 1 ' 111 censura onírica" sin conocer La interpretación de los sueños. l 1111,I l1·1111i11a su ensayo con las siguientes palabras: "Lo que me permitió 11 N• 111 ,, 11 la C'ausa de la deformación onírica, fue, según creo, mi coraje

el amor a la verdad y la

lli11i!iol1:

,11111ol,

1·11 l'oppc•r,

en cambio, fueron

la pureza,

,•tím que lo animaban".

17

Freud responde a este interrogante en Totem

y

Tabú

( 1912-1913),

i ii't 111111111

Bahr

(1863-1934), periodista, escritor y

dramaturgo austría-

o.e., t.

n, pp.

1745-1850.

~11111,·r:

madre.

 

I S

Véase S. Freud, Totem y tabú, publicado en fecha muy posterior, C'll

1

1>11vid ( 1859-1906), poeta austríaco, autor

de muchas novelas

1912-1913.

1111, .

1111

F11il1sc/,ein:

Al amanecer.

50

Acta 3

En opinión de Federn, es arbitraria la tesis de Rank según

la cual el motivo del matricidio (especialmente en la mitología griega) se encuentra en las tendencias incestuosas; también se opone a explicar todo fratricidio por el amor incestuoso a una

hermana.

el fratricidio pueden tener otras causas. A su juicio, el hecho de que las Erinias solo castigaran el asesinato "incestuoso", y no el incesto en sí, parece demostrar que éste no se consideraba nefas 26 en esa época. Federn cree que en nuestros días el incesto con la madre no ocurre casi nunca y que el incesto con la hermana es muy raro. En general, las tendencias incestuosas ya no son actual- mente objeto de represión; o bien no se forman en absoluto, o bien han sido abortadas, por así decirlo. 21 La pintura de tales inclinaciones ha sido reemplazada en gran parte por la de los celos. Federn agrega que posiblemente el incesto era un hecho raro en el comienzo de la evolución cultural del hombre, y es muy probable que solo apareciera con el nacimiento del indivi- dualismo. El incesto no existe ni en el mundo vegetal ni en el mundo animal (con excepción de los animales domésticos) . ( Esta observación de Federn es enérgicamente objetada por FREUD, STEKEL, HELLER y otros.) No hay por qué temer efectos perjudi- ciales si estas tendencias se vuelven conscientes: al artista le queda todavía un abundante caudal de emociones inconscientes de distinta índole. Por último, Federn objeta la afirmación de Rank en el sen- tido de que todas las virtudes no son sino vicios "reprimidos"; sin duda, existen también virtudes positivas. HELLER expone sus dudas sobre la permanencia, la "necesi- dad teleológica (como él la denomina) de la actual actitud hacia el incesto. En términos generales, la actitud moral hacia cuestiones sexuales se tornará menos severa; la idea de "paraíso e infierno", actualmente asociada a las cuestiones sexuales, no tiene razón de existir, y la apreciación moral del incesto está sujeta a cambio. Heller comparte la opinión de que, al revelarse esas tenden- cias, el poeta se ve despojado del uso de ese motivo; como ya no se halla implícito el sentido de culpa trágica, el motivo pierde su carácter trágico. Sin embargo, la desaparición de un motivo no significa la muerte del arte.

Además de las tendencias incestuosas el matricidio )

26 Nefas: crimen. 27 Fedem desea expresar evidentemente que, en el curso del desarrolJo nonnal, las tendencias incestuosas son asimiladas ,po r el yo y sublimadas.

•>. ( ele oltubre de 1906

51

El incesto entre hermanos y hermanas es muy común en las

distritos

l.11nilias que viven en ambientes promiscuos

111incros.

y

en los

STEKEL estima que el libro examinado es un trabajo dili- •,1•11lc, pero pueril: en él todo se observa con los lentes de la teo- 11.i frcudiana, pero sin ir más allá de Freud. Además, objeta la 1111·scntación de la conferencia: le resulta muy difícil tener que wgnir los . extractos del manuscrito y le parece más estimulante 1111a conferencia pronunciada libremente.

En contraposición con Federn, Stekel subraya la frecuencia , I, 1 incesto ( especialmente entre hermanos). Como ejemplos,

pi ll'clc citar dos casos tomados de su propia práctica profesional.

es el de un hombre que sufría d e insomnio

11, rvioso": siguiendo a Freud, Stekel rastreó su erigen en las 1111Tsidades sexuales insatisfechas. El hombre compartía un de- l' 11 lamcnto con su hermana, que manejaba la casa. Frecuente-

1,;1 primero de ellos

"' 111(' soñaba con ella. Fracasaron sus intentos por consumar el

que abandonara

, ••.c ' l l<'p:trtamento compartido. 28

, lo sexual con prostitutas.

Stekcl le aconsejó

En el segun d, caso, el hermano se aprovechó del cariño que

Una

logrado su objetivo, dirigió su afecto hacia otras mujeres; la l11·1111ana volcó entonces sus sentimientos incestuosos en el padre , \ igualito a papá") . Stekel considera que en las neurosis la

111 piraba

a

la hermana

para obtener ventajas

materiales.

11 pn •s i{m" no es consciente, como lo cree Rank de acuerdo con 11, 1ul, sino inconsciente. 2 n

lll'l'iriéndose al análisis de Grillparzer, cuyo punto de par-

111 c•s el hermano Straubinger, 30 Stekel observa que Karl posi-

1111 1111·11Lc haya querido ver a su hermano, el poeta, reducido a 1¡ 1·1111dición de obrero. Stekel relata uno de sus propios sueños, 1¡,¡ 1 l11vo cuando contaba 16 o 17 años, y cuyo contenido era el 11tn~lo cc>n la madre; el sueño lo deprimió mucho por aquel en-

1,¡¡11·1•,\.

H.ccucrd:1 también dos

sueños de conten ;d o homosexual.

sino sencillamente de

es

incorrec-

11, 111iano Strauhinger es el nombre de un joven artesano ambulante. 1 1 11'' 1111,1110 ele Crillparzer, Karl, era un homhr e pertmbaelo y asocial que

1·sl<·

11 . 1 1, " l 11'11([

,111·,1 i1•11t,•.

l •: 11

caso

no

se

había

trata

de

un

incesto

que

en

Stekel fue

real,

las

incestuosas.

siempre

afirmado

neurosis

la

represión

O la observación

ele

bien

a Freuel.

transcripta en forma

"

1111 1•11tC'nclió

1;,

y preocupaciones. Durante la permanen-

ol, <:rillpar7<'r ,•n Londres ( 18.36), Karl se acusó falsamente ele haber

111, llolo 1111 as!'sinalo; ello nurn('ntó las dific11ltacles d!' Grillpnrzcr, el más

PI r(•gi-

1

·1, 1 "1 po<'I« sPrios problemas

11111,·

, IHsi('o

a11sl1íaco,

q11i('11

<'staha

<'n

('011flicto constnntc

con

11

i,

1t ·1·io11a 1io d<·

l\lC'lt1•rnich.

52

Acta 3

KAHANE cree que no debe pasarse por alto el punto de vista socioeconómico cuando se consideran las causas del incesto. Es posible que el incesto haya sufrido un cambio en la etapa de transición de la vida nómade a la vida rural. En la vida nómade el deseo de mantener intacto el rebaño puede haber llevado al casamiento entre hermanos y hermanas; en la vida rural, por el contrario, ello no acrecentaría los bienes. MEisL no está de acuerdo con el argumento de Rank según el cual las obras literarias parecen corroborar la existencia gene- ral de los impulsos sexuales infantiles. Los postulados de Rank tienen bases demasiado frágiles; Rank elimina o modifica todo aquello que no se ajusta a sus pro- pósitos. Por ejemplo, si un poeta en cuya obra el odio fraterno desempeña un papel importante no tenía hermanos, Rank su- pone que se forjó un hermano imaginario. 31 O si alguien no dio muerte a su hermano, Rank supone que la represión tuvo éxito. Estas son fallas que merecen criticarse. En una publicación de

es te tipo, Meisl ve un peligro 1) para la psicología como ciencia;

2) para las teorías de Freud. La gente aprovecharía las falencias de la obra de Rank para repudiar también las teorías de Freud. Meisl manifiesta, además, su desacuerdo con la interpreta- ción "incestuosa" del hecho de que la hermana "manejara la casa" del hermano: sin duda eso se debe a otros motivos. Y cuando

un poeta canta a su amada en un poema de amor llamándola su madre o su hermana, sencillamente quiere expresar el deseo de que todo el amor de que la mujer es capaz se concentre en él.

Interpretar que las cartas de Schiller a su hermana revelan ten- dencias incestuosas es, según Meisl, más que audaz. 32

creación

artística.

cha precisión y se repiten frecuentemente es posible vincularlos

a la vida sexual. La interpretación de la obra de Goethe sería

tarea fácil, en vista de la enorme cantidad de material autobio-

gráfico disponible. En cuanto a Schiller, Graf señala que en su obra hay un motivo particularmente marcado: el del odio al pa- dre, que se manifiesta como odio a los tiranos. En su opinión, la tentativa de Rank de demostrar que casi toda la gama de las tendencias incestuosas está presente en Schiller, no es muy con- vincente.

GRAF

aconseja

cautela en la

interpretación de la

Solo cuando ciertos motivos están elaborados con mu-

3 1 Rank tenía presente probablemente que cuando no se produce una ex- periencia de satis.facción adecuada aparece una típica fantasía de sati ,faC' ción, hecho que el psicoanálisis confirmó en una etapa posterior d e su evolución.

un hom-

br e'

32 ¡Otro ejemplo que clC'mueslra la resistencia al psicoanúlisis en

c111<' :tC'l'ptaba las

doctrina s ¡)sic•oana líti cas!

l-1 <fl' octubre de

1906

53

1A. ¡ DEUTSCH considera significativo que los poetas utilicen 1 1111 lanla frecuencia el tema del incesto en sus obras de juventud l11Tho ya destacado por Rank en su trabajo). Ese tema abarca l11dil 1a gama que va desde las formas más simples de las ten- ' 1, 1l<'ias incestuosas hasta el incesto real; debemos incluir, por , J• 111plo, e l caso de un hermano que espía a la hermana mien-

1, 11 \ <'·sla se desviste. En cuanto a la 11, IJ., de Rank, Deutsch dice preferir,

1 11111ol6gico, un esfuerzo por cristalizar ciertas fórmulas y agrupar 1 111:tl('rial en consonancia con ellas.

técnica aplicada en el tra- en vez de un tratamiento

IIAcn menciona un cuento de Grimm, Allerleirauh, que co- 111i, 11za con un acto incestuoso, y también hace referencia a la 11,,,·,· la corta de Keller, 33 Frau Regel Amrein und ihr ]üngster,34 11\· t> l('ma es la relación entre madre e hijo. Se encontró el re- t ,,ti,· j)('riodístico que impulsó a Keller a escribir dicha novela

Berlín:

1111, 11lras

1, tl,1 , 1 atacado al amante de su madre con una barra de hierro. 11:!1' 11 también ve en Der grüne Heinrich 35 una pintura encubierta

era

estudiante

en

un

muchacho de 14 años

111 111 relación madre-hijo; con toda seguridad, Agnes y Judith

111 ll('rmanas. El amor de madre e hija por el mismo hombre , 11 11 I 1111yc uno de los tem a s del fragmento dramático Therese,

i, 1 1,:, ,il1·r. Según Bach, solo los artistas que han t e nido una re- 1,; i,'111 s(' rnejante crean este tipo de relatos; 3 c tales relatos no tie-

11 por qué emana r directamente de experiencias incestuosas

111

Al respecto, haciendo referencia al odio fraterno en

i11

111lor.

i /11,11,t von Messína, 37 Bach subraya que Schiller no tenía her- 111o11111•,, y comenta que mantuvo una relación muy peculiar con

111 li P1111ana de su esposa; el hecho de que contrajera matrimonio

111 l.1 q11c sería su esposa dejó atónitos a todos.

1 1 , 11 los músicos, la cuestión es más compleja aún; en Cosí 11 f11fl1 • de Mozart hay un int e rcambio de esposas, lo cual, una

Heinrich que tiene

bailarines

r, 11111,ian su pareja. 1( 1N"' declara que solo puede dar una respuesta muy sucinta ,,11 1111a de las observaciones. En principio, no renuncia a su !i1\ 1, 1 1ú11 de que el arte perecería si el inconsciente se volviera ,11\1 i, 1111•. I>or contraposición a Hiiutler, afirma que, de sus

111.'1s,

recuerda un episodio

de Der grüne

11 1· 11 Munich, en el cual, durante una cuadrilla, los

,

,111111 i1 •d

Kcller

(1819-1890), famoso escritor suizo.

! r,,

I k1

,,· 1111m 1/egel Amrein !J su hiio menor.

w 1111<' lfieínrich, novela de Gottfried Keller.

! 'r,11:,, 111<·0111prensible, a menos que supongamos que Bach dijo "ningu- "

l.11 11111

~1·11H'jante

lr,M \ , t1111/111is].

en

vez de

"una relación semejante"

[ausgespro-

I

11

,1111 /11

de

/\fcssina , el<'

Schilkr.

54

Acta 3

contemporáneos, son los artistas quienes alcanzan el grado má- ximo cte conciencia en su obra, y que, por consiguiente, es en ellos donde se produce esa transición. A la observación de Federn en el sentido de que las relaciones incestuosas son ineludibles en el caso de Caín y Abel, Rank replica que sin duda esos mitos fueron creación de períodos culturales muy posteriores, que pro- yectaron en ellos los sentimientos incestuosos propios de estos últimos. (Aparentemente, esta opinión también refutaría la obje- ción de Freud sobre Urano y Cronos.) A la observación de Hitschmann sobre las tendencias inces- tuosas, Rank añade que él mismo tuvo ideas análogas: así como en sus investigaciones había descubierto que no existe la homo- sexualidad, tampoco hay tendencias "incestuosas"; todo esto debe considerarse en relación con el sujeto, no como hecho objetivo 38 En los niños neuróticos de lo que da en llamarse las buenas fa-

milias, las · personas

par el lugar de !os padres: nodriza, aya, doncella, cocinera, go- bernanta, maestra o maestro, valet, cochero, preceptor. No es cierto que la pasión sexual del niño recaiga en la madre por ser la madre, sino porque es la primera persona ligada con las pri- meras y más poderos:is experiencias "sexuales" (mamar, etc.); este es el punto del cual debería partir una investigación sobre

la etiología del incesto. Rerrnenctose a Ia observación "económica" de Kahane, Rank da ejemplos tomados de leyendas, en los que el incesto entre hermano y hermana es motivado a veces por el deseo de conser- var el patrimonio. (No obstante, a mi entender, y al igual que todos los "motivos económicos", se trata de un motivo disfrazado, destinado a encubrir las raíces sexuales. Rank. 39 ) En respuesta a h observac:ón de Federn, en el sentido ele que el fratricidio podría tener otros motivos que los de carácter incestuoso, Rank dice que en casi todas las cosas pueden recons- truirse los rudimentos de las tendencias incestuosas. Al final de la reunión, FREun menciona una forma larvada del sueño del incesto con la madre. El soñante cuenta que él y su familia (padre, hermanos y hermanas) se encuentran frente a la entrada de una casa. El padre y los demás entran y suben por un estrecho corredor. Finalmente, también entra él. R<'-

que se hacen cargo de los niños suelen ocu-

cuerda vagamente haber estado antes allí.

38 Declaraciones muy audaces, por cierto. Resulta interesante ver tan l('lll prano los signos de la posterior defección de Rank. Véase Jessie Taft, Otto nank. - A Bio{!,ra¡¡hical Study, Julian Press, N11C'va York, 1958. :i¡¡ Hank ¡x1rrcc haber agrC'gado esta ohseivaciún d('Sp11i·s d<· la ni 1(•visar el ncll1.

1 /

d<· octubre de

1906

55

Cabe señalar que el soñante menciona a toda la familia, ,•xc·<·plo a la madre; si se invierte la frase "todos los demás en- l 1i111", de modo que signifique que él es el único que entra, el relato

•obra sentido:

doude ya había estado una vez.

se trata entonces de la vagina materna, el lugar

11 <f,, octubre de 1906

57

4

REUNION CIENTIFICA DEL 31 DE OCTUBRE DE 1906

Presentes: Freud, Adler, [A.] Deutsch, Fedem, Frey, Stekel, Hitschmann, Kahane, Hollerung, Rank.

COMUNICACIONES

FREUD informa que se ha publicado el tratado de Jung sobre la histeria, los sueños y las asociaciones. 1 HoLLERUNG menciona una conferencia sobre la memoria pro- nunciada por Urbantschitsch ante la Sociedad de Filosofía? Urbantschitsch demostró en un experimento que los sonidos de un diapasón (según que sean altos o bajos) ejercen una influen- cia en la memoria (la capacidad de reproducir) de los sujetos. FREY anuncia un trabajo sobre la poesía neurasténica e idí- lica y un breve artículo ( que se presentará como suplemento a otro artículo) sobre la megalomanía de las personas normales.

PRESENTACIÓN

Recensión

y paranoia 3

ÜRADOR:

deJ. libro

de

HITSCHMANN

Bleuler:

Afectividad,

sugestionabilidad

HITSCHMANN:

Bleuler comienza por subrayar el hecho, recono-

cido incluso

por la

"psiquiatría",

de que la mente humana

s11

1 Assoziation, Traum und hysterisches Symptom

toma

[Estudios

[Asociación, sueño y sín•

del

mismo

autrn

1906,

vol.

JI

histérico]

en

los

Diagnostische

Assoziationsstudien

Barth,

diagnósticos de

las asociaciones],

Leipzig,

2 El doctor Victor Urbantschitsch, otólogo vienés, era el padre del docto,

Rudolf Urbantschitsch,

El

und Gedachtnisbilder"

mnémicas"),

que fue uno de los primeros

sea

el ensayo "über

discípulos

de Fre11d,

Sinnesempfindunf.(t'll

irnágcnt·•

trabajo citado probablemente

publicado

["Sobre las

en

percepciones sensoriales y las

1905.

Pliigers Archiv,

3

E ugen Bleuler

( 1857-1939), gran psiquiatra suizo.

El

título original

ti,

b

obra es Affectivitat, SuggestibiliWt und Paranoia, Marhold, Halle,

1900

, 111<-rrna según formas

1111·11te humana tiene una estructura

En su libro, Bleuler procura echar luz sobre la paranoia, esa , ,dt·rmcdad tan misteriosa. De acuerdo con Kraepelin, 4 la pa- 1.i 11oia se desarrolla bajo la forma de un delirio perman~nte e 111t•o11movfule; en la paranoia combinatoria, la enfermedad se 1,.,q en una interpretación errónea de impresiones falsas; la pa- , 111oia fantástica está basada, simplemente, en ilusiones senso- ,11dt·s. Según Bleuler, no obstante, su base es un afecto crónico

, 11, o origen se remonta

a una experiencia realmente vivida; ese

d, do se convierte en punto de partida del delirio. Además, 1 1 ~i~t1· una predisposición de la que nada sabemos todavía, y cier- 1,,s 1·xpenencías que también predisponen al individuo, las cua- l, ,, 1·n opinión de Bleuler, y en conformidad con Freud, tienen

típicas, lo que

da

pie

a

suponer que la

simple.

, l.1dón con la vida sexual de aquél. Biculer reemplaza los indefinidos conceptos de sentimiento,

, 11 <; 11ción, etc., por el concepto de afectividad; e incluye dentro

ti,

Por otra parte, subraya la imp ortancia del afecto para

l.1 , ida psíquica: el afecto inhibe o estimula las asociaciones. En

1 11t·íio de deseo y la histeria de deseo, afirma, es solo la emo-

i 1/,11, l'l afec to, lo que permite realizar el

1d,, lo deriva de toda la constelación psíquica del individuo. 111, 1il1·r distingue diferentes tipos de represión, según las reac- , 1,1111·s de los individuos ante los afectos. Además, el hecho de ¡i11 so lo centremos nuestra atención en asuntos que revisten in- 11 1, , para nosotros también se debe a la afectividad. Al exami- 11 · 11 l,1 relac ión entre afectos e instintos, Bleuler llega a la con-

deseo. No obstante, el

placer y dis-

i'·sle todo lo relacionado con los sentimientos de

pl II t·r.

l

111

, , 1,

11111

mis, los afectos alcanzan un grado anormal de intensidad.

más cerca de la volición y de las pulsiones;

[Strebung]

hay un único instinto, el instinto sexual. En las

de

que

,11 11l1·ctivi dad

está

, , ,,11da, afecto e ünpulso

son una misma cosa.

1 1 :11 opinión de Bleuler, la sugestionabilidad es una de las '" 11iil,·slaciones de la afectividad. En la hipnosis predomina el 11, 111 que consiste en "someterse a una fuerte impresión"." En 1, 1, ,¡ 111i11aclas circunstancias, no obstante, puede también darse ill !I. 1, 11dcncia primaria a rechazar las influencias externas ( em- 1•; ·1i11,1111icnto) . Bkuler considera, por otra parte, que los sueños 1, , 11 •11 li zac ión de deseos son producto de la autosugestión.

1·,,,11

1'.ra1•¡wlin

( 1856-1926),

¡111.11, 1;1

1•11

l\l1111ich,

a utor de

cminC'nle

psiquiatra

alemán,

un

traiado whre

psir¡11iatría.

profesor

de

11,

o·\lll

lllan cra

la

sugcslionahiliclacl parc·t·t· ha sa cla <'11 pulsioncs pasi-

111.i,oc111ist;1s,

y

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11

111

:uiloriclad .

11 <I<· octubre de 1906

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58

Acta 4

En el capítulo "Paranoia", Bleuler da varios ejemplos, cada uno de los cuales demuestra el vínculo existente entre el afecto "vivido" y un complejo definido de ideas. La tendencia a asimi- lar nuevas experiencias es inherente a todo complejo de repre- sentaciones. Bleuler postula algunos de esos complejos, como, por ejemplo, el afán de progresar, que puede transformarse en delirio persecutorio en caso de existir otras personas que obstru- yen el camino; la confianza en sí mismo, que puede conducir a la megalomanía; el deseo de ser amado, que puede conve1tirse

Sin embargo, no puede explicar la natura-

[el concepto

en paranoia erótica.

leza de la paranoia, ni definir con mayor exactitud

de] "predisposición".

DISCUSIÓN

ADLER destaca en primer lugar que el libro de Bleuler no per- mite al psiquiatra alcanzar una mayor comprensión de la mate- ria. Un estudio de la paranoia debe comenzar en el punto en que se originan la idea fija y las alucinaciones. Freud ha demos- trado en sus trabajos que los hechos psíquicos deben investigarse desde un punto de vista psíquico y con los medios de la psico- logía. Bleuler combina los puntos de vista fisiológico y psico- lógico. FREUD dice estar de acuerdo con los argumentos de Adler, excepto en un aspecto. Si bien es cierto que el libro de Bleuler es flojo, contiene una idea sumamente original, a saber, que el origen de la enfermedad reside en un afecto; en vano se busca- ría esta idea en toda la bibliografía sobre la paranoia. La "afec- tividad" es un mero término que nada explica, como lo dijo Hitschmann en su recensión. En general Bleuler tiene excesivo respeto por las palabras; el modo en que emplea el término "com- plejo" es un ejemplo. Freud señala que Bleuler acepta solo a medias sus ideas [las de Freud]; por ejemplo, no comprende nada de cuestiones sexuales. Es cierto que Bleuler hace hincapié en el afecto de "dejarse impresionar", pero no ve que se trata de un "afecto sexual", cuyas raíces son el componente sadomaso- quista de la pulsión sexual. 0 Al examinar el mecanismo de la paranoia, Bleuler no men- ciona la represión. La deformación de los recuerdos en la para- noia es selectiva (por lo tanto, también es producto de la repre- sión). Freud supone que la paranoia es esencialmente el resul-

n

s1•