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La geografía humana constituye la segunda gran división de la geografía general.

Como disciplina se
encarga de estudiar las sociedades humanas desde una perspectiva espacial, la relación entre estas
sociedades y el medio físico en el que habitan, así como los paisajes culturales y las regiones humanas
que éstas construyen. Según esta idea, la Geografía humana podría considerarse como una geografía
regional de las sociedades humanas, un estudio de las actividades humanas desde un punto de vista
espacial, una ecología humana y una ciencia de los paisajes culturales. Analiza la desigual distribución de
la población sobre la superficie terrestre, las causas de dicha distribución y sus consecuencias políticas,
sociales, económicas, demográficas y culturales en relación a los recursos existentes o potenciales del
medio geográfico a distintas escalas. Parte de la premisa de que el ser humano siempre forma parte de
agrupaciones sociales amplias. Estas sociedades crean un entorno social y físico mediante procesos de
transformación de sus propias estructuras sociales y de la superficie terrestre en la que se asientan. Su
accionar modifica ambos aspectos en función de las necesidades e intereses que los agentes sociales
que las forman, especialmente de los agentes sociales dominantes. Estas transformaciones se deben a
procesos económicos, políticos, culturales, demográficos, etc.

El conocimiento de estos sistemas geográficos formados por la sociedad y su medio físico (regiones
humanas, paisajes culturales, territorios etc), es el objeto de estudio de la geografía humana. Podemos
considerar como iniciador de la geografía humana a Elisée Reclus en Francia, teniendo como
antecedente la obra de Karl Ritter en Alemania.

ENFOQUE DE LA GEOGRAFÍA HUMANA

Aunque el objetivo de la geografía humana no se centra en el conocimiento del medio físico, estudiado
por la geografía física, es necesario cierto conocimiento del paisaje natural para adentrarnos en la
geografía ambiental, un campo de estudio emergente dentro de la geografía humana.

Los métodos de la geografía humana, lo mismo que sucede con la geografía física, son sumamente
diversos, y podemos citar procedimientos tanto cuantitativos como cualitativos, incluyendo entre los
primeros, los estudios de casos, las encuestas, el análisis estadístico, y la formulación de modelos, todo
lo cual se ha venido agrupando como la geografía cuantitativa, desarrollada en la década de los 60 del
siglo XX, con los trabajos iniciales de David Harvey y otros. Y entre los procedimientos de investigación
cualitativos podemos señalar todos aquellos utilizados por las ciencias sociales en general, como los que
se emplean en demografía, antropología, historia, sociología y muchas otras ciencias.

En resumen, la metodología empleada en geografía humana es aproximadamente la misma que la que


se emplea en la geografía general y en muchas otras ciencias (aunque con énfasis distinto en cuanto al
empleo de dichos métodos), tal vez con la excepción del método regional aunque, en sentido estricto,
este método siempre ha sido empleado por numerosas ciencias sistemáticas: no hay muchas
limitaciones en el empleo de diferentes metodologías en cualquier ciencia. Y al referirnos a la
metodología en las ciencias sociales no podemos olvidar las críticas de Paul Karl Feyerabend en su obra
Contra el método (1975, edic. española), donde critica la simplicidad metodológica con que se venía
abordando los estudios de historia y de otras ciencias sociales.

CAMPOS DE ESTUDIO

Aunque en un principio, el objeto de la geografía humana era el estudio de las regiones humanas y de las
relaciones mutuas entre el hombre y el medio natural, el desarrollo progresivo del conocimiento de los
procesos sociales obligó a la sucesiva aparición de diversas ramas que enfatizaban algunos de ellos
considerándolas como ciencias o ramas relativamente autónomas. Todo ello vino a sustituir el concepto
original de la geografía humana por una integración de una serie de conocimientos sistemáticos
estudiados con más detalle por ciencias como:

Geografía de la población, que estudia los patrones de distribución de los seres humanos sobre la
superficie terrestre y los procesos temporales o históricos que los han originado o modificado.

La geografía de la población es una rama de la geografía humana que estudia los patrones o estructuras
espaciales de los fenómenos demográficos de la población humana y los procesos de variación de los
mismos a través del tiempo.

Entre estos fenómenos demográficos se pueden señalar:

Distribución espacial (geográfica) de los seres humanos.

Crecimiento de la población tanto a escala mundial como regional o local.

Estructuras de la población (Composición según edad y sexo, composición socio-profesional de la


población, estructura educativa, etc.)

Movilidad de la población (Migraciones) en el espacio y a través del tiempo.

Población y recursos, temas que sirven de base inicial a la Geografía del desarrollo.

DEMOGRAFÍA Y GEOGRAFÍA DE LA POBLACIÓN

La geografía de la población se encuentra estrechamente relacionada con la demografía en cuanto a los


contenidos, métodos y objetivos, pero con una diferencia importante en cuanto al enfoque, ya que la
demografía estudia la población desde el punto de vista cuantitativo y estadístico mientras que la
Geografía de la población, también llamada algunas veces Demogeografía,[1] la estudia desde el punto
de vista espacial o geográfico. La concepción de la demografía como una ciencia estadística está recogida
en la clasificación decimal Dewey de las bibliotecas, en la que la demografía aparece como una parte de
las obras de estadística; en cambio, la geografía de la población está entre los temas geográficos. Se
podría considerar a la demografía como una ciencia auxiliar de la geografía de la población, tomando en
cuenta que los conceptos demográficos más importantes como sucede con los censos, registro civil,
crecimiento demográfico, tasa de natalidad (y también de mortalidad, mortalidad infantil, analfabetismo,
entre otros,), se emplean con el fin de analizarlos geográficamente para determinar semejanzas y
diferencias entre las distintas áreas o regiones geográficas.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN

La población humana jamás ha estado uniformemente repartida sobre la superficie terrestre, en primer
lugar, porque el medio natural no ofrece las mismas cantidades de recursos naturales y por lo tanto, son
distintas las condiciones de habitabilidad en todas partes, y en segundo porque el progreso tecnológico,
que tampoco se distribuye por igual sobre la superficie terrestre, tiende a originar una creciente
concentración de la población en las áreas urbanas. Es por ello que la población de las sociedades
primitivas, con un nivel tecnológico más bajo, se distribuye mucho más equitativamente sobre el
territorio donde viven, que en las sociedades más avanzadas. Y lo mismo se puede decir con respecto a
las sociedades primitivas del pasado: los grupos de cazadores y recolectores de la antigüedad, por
ejemplo, necesitaban un espacio determinado donde conseguir alimento, por lo que tenían una
necesidad de repartirse mucho mejor en el territorio y controlar el número de habitantes y su
crecimiento. De hecho, en muchas especies animales y en algunas sociedades primitivas, la lucha por el
territorio constituye una forma de control de la población. Es la tesis de algunos demógrafos que ha sido
planteada en el libro de Robert Ardrey The Territorial Imperative y que se refiere a la necesidad que
tenían los animales y, por extensión, los habitantes de las sociedades primitivas para repartirse el
territorio y obtener los recursos que necesitaban para su subsistencia. Este proceso de dispersión de la
población, cada vez más raro con la creciente escasez de áreas poco pobladas, se viene repitiendo en la
ocupación de nuevas tierras con fines agrícolas, ya que los ocupantes tienen que repartirse el terreno
para cultivar sus parcelas. El proceso de ocupación del territorio brasileño con los bandeirantes,
especialmente durante los siglos XIX y XX, fue un movimiento progresivo de ocupación de nuevas tierras
que podría señalarse como ejemplo.

DENSIDAD DE LA POBLACIÓN

La densidad de población indica la relación estadística entre el número de personas o habitantes que
constituyen la población de una zona y la superficie territorial de dicha zona, expresada en el número de
habitantes por cada unidad de superficie (km², millas², ha, etc.) y medida generalmente en habitantes
por km² (hab./km²).
Las densidades de población según países suelen dar una falsa imagen de como está repartida la
población en la superficie terrestre, ya que algunos países muy grandes (como China, Brasil, Estados
Unidos, Canadá y otros) presentan, junto a regiones densamente pobladas, otras con una densidad muy
baja, como se puede ver al comparar los dos mapas incluidos en el artículo. Se podría decir que de una
comparación entre los dos mapas puede surgir una visión más acertada de la forma como se distribuye
la población mundial. Y si vemos esa distribución en mapas a gran escala de países pequeños podremos
afinar todavía más el concepto de densidad de población, concepto que depende, como casi todos los
conceptos en geografía, de la escala geográfica o cartográfica del mapa. En el primer mapa se tiene una
visión de la distribución de la población más acertada, ya que esas densidades están referidas a
pequeñas áreas o provincias de cada país. En cambio en el segundo mapa, las densidades de población
se refieren a todo el país, lo que suele enmascarar las verdaderas concentraciones de población. Así se
observa que la densidad en la India es bastante elevada en conjunto pero si se la ve representada en el
primer mapa, la mayor parte de la población se encuentra ubicada al norte del país, en lo que constituye
el amplio valle del Ganges. Lo mismo se puede decir de China, cuya proporción más elevada de
habitantes se encuentra en las cuencas bajas del río YangTse y del río Amarillo o Hoang Ho, es decir, en la
parte oriental del país, mientras que el oeste (Mongolia Interior, Tibet) se encuentra muy poco poblado.

Población dispersa

Población concentrada

Consecuencias de la desigual distribución de la población


Numerosos estudios sobre la concentración de la población vienen a señalar que esta concentración está
aumentando en casi todo el mundo. Es cierto que lo que se conoce como el casco central, zona central o
núcleo original de muchas ciudades se encuentra disminuyendo de población en la actualidad, pero ello
se hace siempre a cambio del crecimiento en el área de influencia de dichas ciudades, lo que muchas
veces se conoce como su área metropolitana. Entre las principales consecuencias de la desigual
distribución de la población se pueden citar las siguientes:

Desequilibrio en la inversión, lo cual viene a acelerar, a su vez, la concentración, dando lugar a un círculo
vicioso: una mayor población requiere de mayores inversiones y éstas, a su vez, logran atraer a nuevos
inmigrantes.

Mayor crecimiento, en términos absolutos, de las áreas que ya están densamente pobladas, lo cual
acarrea problemas respecto a la dotación de los servicios requeridos, que son mucho mayores en las
áreas que ya están más pobladas. Por ejemplo, construir una escuela en una ciudad muy poblada
representaría una inversión mucho mayor que en el medio rural, por el elevado costo de los terrenos
urbanos, entre muchos otros factores.

El hacinamiento, con sus consecuencias: promiscuidad, delincuencia, marginalidad, crecimiento de los


barrios de viviendas informales, etc.

Aumento considerable de la contaminación por unidad de superficie en las áreas donde se concentra la
población en forma creciente.[9]

Alteración de la relación población - recursos. Esta alteración se produce por una creciente desigualdad
social entre los que más y los que menos tienen, entre la ciudad y el campo, entre los barrios marginales
y las urbanizaciones. Sin embargo, todos los problemas de tipo urbano tendrían solución con el tiempo,
si se desarrollaran políticas urbanas, rurales, culturales y económicas coherentes y apropiadas.

Crecimiento de la población

Características del crecimiento demográfico Editar

El crecimiento demográfico ha sido siempre un proceso continuo, con algunas interrupciones (La época
de la Peste Negra, períodos de guerra generalizada, etc.). Como resulta lógico, el lento crecimiento de la
población hasta el siglo XX se debía a que la mortalidad era muy elevada, ya que siempre estaba
presente la amenaza de los cuatro jinetes del Apocalipsis (el hambre, la guerra, la peste y la muerte),
como se cuenta en la novela de Vicente Blasco Ibáñez.[11] Aunque la trama de la novela se centra en el
período de la primera guerra mundial, cuando millones de personas murieron y el número de personas
en el mundo descendió durante unos años, la película de Vincente Minnelli se ambientó en la segunda
guerra mundial, cuando casi 70 millones de personas murieron principalmente en Europa y Asia.

Pero fue en la segunda mitad del siglo XX, es decir, después de la segunda guerra mundial, cuando el
crecimiento demográfico alcanzó unas proporciones enormes, debido al proceso conocido como control
de la mortalidad por el desarrollo de los antibióticos, los avances de la medicina, el tratamiento de
muchas enfermedades infecciosas y otros muchos desarrollos. A este proceso de rápido crecimiento de
la población se le denominó explosión demográfica. Sin embargo, ha sido ese mismo desarrollo
tecnológico lo que ha venido a ocasionar una declinación incipiente de la natalidad aunque cada vez
mayor que se conoce como la fase de transición demográfica, término empleado y definido por Warren
S. Thompson en 1929 y recogido en una traducción española editada por La Prensa Médica Mexicana en
1969.[12] La mortalidad descendió drásticamente mientras que la natalidad siguió siendo alta. Pero
como se ha visto, este proceso de transición demográfica se vio contrarrestado en el tiempo por un
descenso de la natalidad que ha vuelto a equilibrar el proceso de crecimiento demográfico a un nivel
más bajo.

Composición de la población
La composición de la población según ciertas características demográficas tiene una importancia
fundamental en el campo de la Geografía de la población ya que la información en este sentido resulta
crucial para la planificación y organización política y administrativa de cualquier país. Entre estas
características se pueden señalar las siguientes:

Composición de la población según edad y sexo. Esta composición se representa por un gráfico de barras
horizontales que representan, en el eje de las abscisas, datos absolutos o porcentajes de la población
total, de hombres (a la izquierda) y de mujeres (a la derecha). El eje de las ordenadas representan los
distintos grupos de edades, generalmente, de 5 en 5 años (0 a 4; 5 a 9, 10 a 14, etc). Este gráfico, en una
situación normal, tiene forma de pirámide, por lo que recibe el nombre de pirámide de población, y
tiene la base más ancha (hay más niños) y con barras cada vez más angostas a medida que se asciende
hacia la cúspide (edades más avanzadas). En la base siempre hay más niños que niñas por el hecho de
que en la especie humana nacen más varones (aproximadamente, 102 o 103 niños por cada 100 niñas).
Pero esta situación se invierte a partir de los 60 a 65 años, en que hay muchas más mujeres que hombres
por la mayor esperanza de vida de la población femenina.

Composición socioprofesional de la población activa

Composición educativa

En demografía y en geografía de la población, se denomina migración al movimiento o desplazamiento


de los seres humanos sobre la superficie terrestre.

MIGRACIÓN

El término migración tiene en este ámbito dos acepciones: una amplia, que incluye a todos los tipos de
desplazamientos de los seres humanos, y otra, más restringida, que sólo toma en cuenta aquellos
desplazamientos que involucran un cambio de residencia de quienes los realizan. Así, en su significado
más amplio se incluirían también los movimientos pendulares de la población entre la vivienda y el lugar
de trabajo. En geografía de la población, se le da más importancia al concepto restringido del término,
mientras que los movimientos pendulares constituyen un tema estudiado en la Geografía urbana.

Cualquier proceso migratorio implica dos conceptos:

Emigración, que es la salida de personas de un país, lugar o región, para establecerse en otro país, lugar
o región. La emigración implica una estimación negativa del nivel de vida de una persona y de su entorno
familiar y una percepción de que al establecerse en otra parte aumentarán sus perspectivas económicas,
sociales o de otro tipo o, por lo menos, de que sus esperanzas de una vida mejor se harán efectivas en el
futuro. Los emigrantes son los que dejan el país en el proceso migratorio, tanto individual como
colectivamente.

Inmigración es la llegada a un país de personas procedentes de otro país o lugar. Se denominan


inmigrantes a las personas que llegan a un país procedentes de otras partes.

La forma de migración más importante desde el siglo XIX hasta la época actual es la que se conoce como
éxodo rural, que es el desplazamiento masivo de habitantes desde el medio rural al urbano: millones de
personas se trasladan anualmente del campo a la ciudad en todos los países del mundo (sobre todo, en
los países subdesarrollados) en busca de mejores condiciones de vida y, sobre todo, de mayores
oportunidades de empleo.