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¿SE PUEDE MORIR DE AMOR?

¿Qué es el amor?

Antes de empezar con el tema ¿Se puede morir de amor?, debemos saber sobre
el amor en palabras simples y con cuestiones fáciles que es una ola de
sentimientos que nos mantienen conectados a otra persona.

Desde un punto de vista científico el amor es un estado sentimental producido por


la interacción de diferentes elementos producidos por estímulos sensoriales. Los
elementos involucrados en el amor son variados, pero a nosotros no nos importa
todo esto.

El amor es la sensación más hermosa y bella, te hace sentir feliz, dolor, tristeza,
etcétera. Te hace extrañar a la persona, te paraliza el mundo y hace que te
concentres en esa persona especial y te quedes viendo admirando todo lo que
tiene y que para ti es perfecto en tu corazón. Eso es el amor.

“El amor es la intensidad y por esto es una distención del tiempo; estira los
minutos y los alarga como siglos” – Octavio Paz, p.7

Seguramente no recordaras lo que amaste por primera vez, a lo mejor que u


juguete, una cosa material, una mascota o animal en general, una comida o un
alimento, etcétera; pero lo sentiste y lo has sentido a lo largo de tu vida y no se
compara con sentirla con una persona en especial.

El amor te hace sentir cosas que nunca imaginaste hacer, serias lo más cursi que
se pueda por amor, llorarías por amor, gastarías todo el dinero del mundo por
amor, pero ¿MORIRIAS POR AMOR?

Para continuar la muerte, según científicos, es un efecto terminal que resulta de la


extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello el fin de la vida.

Uno puede morir de amor

La muerte está en todos lados, nadie puede escapar de ella, la muerte te puede
llegar de cualquier forma, te puede destruir poco a poco, puede que te destruye
psicológicamente, y para la muerte como en el amor, no hay edad y te llega en
cualquier momento.

Ahora que definimos la muerte y el amor en pocas palabras, podemos estar en


condiciones de entender si una persona se puede morir de amor.
Antes de desglosar todo este concepto tenemos que reflexionar que una muerte
por amor si existe y es muy difícil ver un caso así; es la circunstancia que lleva a
hacerlo.

Seguramente has escuchado el caso de que una persona se murió y poco


después vuelves a escuchar que se murió su esposa o esposo, o has visto el caso
de un animal que muere y posteriormente algo cercano a ese animal desaparece o
muere.

A lo mejor te harás ciertas preguntas sobre la muerte por amor tales como ¿si esa
persona sufrió daño interno a causa de la pérdida de su persona amada?, o ¿si
esa persona murió por el simple hecho de ya no querer vivir o ya no encontrarle
sentido a la vida si esa cosa que te motivaba a vivir?

Muchas cosas se dicen sobre que la tristeza lleva a deprimirse y después a la


desesperación total y consecutivamente a un sufrimiento profundo que te destruye
y te lleva directamente a una tranquilidad llamada

Se puede decir que un error en el amor lleva a la depresión, después a la


desesperación y luego por querer salir de ese hoyo te conduce a la penumbra
total.

Volviendo a retomar el amor existen varias características que sientes cuando


estás enamorado(a)

 La idealización de las características de la otra persona (ya sean positivas o


negativas).
 Existen pensamientos incontrolables e intrusivos sobre la persona amada.
 Se experimenta una timidez extrema, tartamudeo, nerviosismo y confusión
sobre la otra persona.
 Se genera miedo al rechazo y la desesperación o ideas de suicidio si existe
un rechazo.
 Aumenta la euforia cuando existe algún interés en la otra persona.
 Surgen las fantasías para buscar el interés del individuo amado.
 Se recuerda a la persona en todo lo que rodea al enfermo de amor.
 Se reproduce en la mente cada encuentro con la otra persona.
 Organizar el calendario para generar encuentros con el otro individuo.
 Experimentar temblores, enrojecimiento facial, debilidad, palpitaciones
cuando se acerca la persona amada

“Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio
muertos.” —Bertrand Russell. 1987 p. 13