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El Caballero Carmelo

Valdelomar emplea un lenguaje refinado. Muestra una sabia utilización de la retórica cervantina de
libros de caballerías. El Carmelo se convierte en un eficaz símbolo evocador de la Edad de Oro.

La estructura del relato, aparentemente sencilla, logra la difícil hazaña de conjugar los múltiples
materiales, memorias, narración, argumento y descripción del ambiente al hilo de una secuencia
argumental que se ve cortada por una amplia descripción de la aldea de San Andrés.

Argumento
La narración se inicia con el retorno de Roberto, el hermano mayor, a su hogar. Este regresa después
de algún tiempo y trae regalos para sus seres queridos; entre estos regalos está el “Carmelo” (un
gallo), como obsequio para su padre.

En la siguiente secuencia, luego de un breve período de ambientación del héroe, se interpola la


rápida descripción de los personajes, la descripción del ambiente hogareño y el paisaje espiritual,
moral y físico de Pisco incluyendo el puerto de San Andrés de los pescadores.

Las acciones son retomadas a partir de la descripción del Carmelo, quién es presentado como todo
un paladín medieval; más la apuesta aceptada por el padre del narrador - personaje para que el viejo
guerrero participe en una pelea de gallos motivo de Fiestas Patrias. Se realiza el costumbrista duelo
a muerte y el “Carmelo” vence a su contendor, el “Ajiseco”, en un arranque de valentía; pero queda
en muy mal estado. Días después, a consecuencia de sus heridas muere el gallo dejando un
indeleble recuerdo en el narrador y sus hermanos.
Característica:

- Rescata el valor de las cosas cotidianas del hogar, la significación de la provincia y las
características de la costa.
- El uso predominante de un tono nostálgico, tierno e íntimo.
- Su contenido o fondo fue ruralista y provinciano, manifestando un sentido amoroso, añorante y
familiar.
- En la forma tuvo un estilo elegante, modernista.
- Tuvo influencia cosmopolita de Gabriel D’ Annuzio (Italia), Oscar Wilde (Inglaterra) y Ramón María
del Valle Inclán (España)
Nació en pisco, ICA el 16 de de abril de 1888 y falleció en ayacucho a las
2 de la tarde del mes de noviembre de 1919.

A pesar de su breve existencia, VALDELOMAR, logro plasmar una obra de


innegables meritos con la que a decir de los críticos especializados,
comienza la narración moderna en el Perú, es pues este suntuoso y
exquisito artista, un precursor de nuestras letras.
El inolvidable autor de “EL CABALLERO CARMELO” fue el mentor del
revolucionario grupo “COLONIDA” que instaurara en nuestros limitados
ambientes intelectuales de aquel entonces, nuevas corrientes estéticas.

El reconocimiento, celebridad y su egolatría, le valieron el sobrenombre


de “CONDE DE LEMOS”.

Su exuberante existencia, tuvo un trágico final, siendo representante por


ICA al congreso regional del centro; viaja a escribir a la cuidad de
ayacucho, sede de una reunión de congreso.

Durante una comida de gala en el hotel, el celebrado autor abandona el


recinto para dirigirse a una diligencia y resbala por la escalera cayendo
pesadamente a un silo.

Su agonía fue atroz, falleció luego de dos días de espantosos dolores.


El Movimiento Colónida
Se originó a partir de la revista fundada por Abraham Valdelomar en 1916.

Tuvo la particularidad de oponerse al Modernismo, al que lo calificó como aristocrático, academicista,


alienante y limeño.

Fue una escuela que buscó la renovación literaria, rechazando todo rezago colonialista.

Representó una insurrección contra la oligarquía conservadora.

Pretendió reinvidicar lo provinciano y deseaba tratar y presentar las costumbres y vivencias de


nuestros pueblos

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