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UNIVERSIDAD PRIVADA CÉSAR VALLEJO - FILIAL LIMA

CONSTITUCIÓN Y DERECHOS HUMANOS

DERECHO AL TRABAJO

Sesión 8

EQUIPO DE CONSTITUCIÓN Y DERECHOS HUMANOS


2018 - II
UNIVERSIDAD PRIVADA CÉSAR VALLEJO - FILIAL LIMA
CONSTITUCIÓN Y DERECHOS HUMANOS

I. DERECHO AL TRABAJO
El derecho al trabajo hace referencia a la posibilidad de participar libremente en las actividades de
producción y de prestación de servicios a la sociedad y al disfrute de los beneficios obtenidos
mediante estas actividades. Estos beneficios deben garantizar un nivel de vida adecuado. El
derecho al trabajo es el primero de los derechos reconocidos de forma específica en el Pacto por los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales que, en su artículo 6 establece que el derecho a trabajar
comprende: “el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un
trabajo libremente escogido”.

El trabajo es una condición de existencia del hombre que tiene como objeto crear satisfactores y
resulta tutelado por el Estado, cuando existe relación jurídica de subordinación. Es una actividad
humana dirigida a la producción de cosas, materiales o espirituales, o al cumplimiento de un servicio
público o privado. Para Cabanellas (1998); establece que el derecho del trabajo tiene por contenido
principal la regulación de las relaciones jurídicas entre empresarios y trabajadores y de unos y otros
con el Estado, en lo referente a trabajo subordinado y también en lo relativo a las consecuencias
jurídicas mediatas e inmediatas, derivadas de la actividad laboral dependiente.

2.1. CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO AL TRABAJO


a) Voluntariedad: El trabajador debe ser libre durante el desarrollo de toda la relación laboral.
b) Por cuenta ajena: Se trabaja para otra persona a la cual se cede el fruto del trabajo cobrando a
cambio un salario.
c) Dependencia: El empresario es el que ordena cuándo, dónde y cómo ha de realizarse el trabajo.
La subordinación no ha de ser absoluta, puesto que entonces el trabajo no sería libre.
d) Retribución: Toda actividad laboral ha de ser remunerada.

2.2. PRINCIPIOS DEL DERECHO AL TRABAJO


Según PLÁ (1998), los principios son “líneas directrices que informan algunas normas e inspiran
directa e indirectamente una serie de soluciones, por lo que pueden servir para promover y
encauzar la aprobación de nuevas normas, orientar la interpretación de las existentes y resolver
casos no previstos”
A. PRINCIPIO DE ESTABILIDAD LABORAL
Otorga el carácter permanente a la relación de trabajo
haciendo depender su disolución únicamente a la
voluntad del trabajador y solo excepcionalmente de la
del empleador: Estabilidad Absoluta: El empleador
niega de manera total la atribución de disolver
unilateralmente una relación de trabajo. Estabilidad
relativa: permite al empleador en distintos grados la
resolución unilateral y voluntaria de la relación laboral
mediante el pago de una indemnización.

B. PRINCIPIO DE IGUALDAD DE TRATO


Impide la discriminación de iure (establecida por la normatividad) o de facto (establecida por
el empleador). En este sentido, si este último otorga a un trabajador un derecho debería
otorgárselo a todos los demás, exceptuando que dicho beneficio esté amparado por alguna
situación particular del trabajador
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C. PRINCIPIO DE IRRENUNCIABILIDAD
Se trata de un mecanismo de autodefensa normativa frente a actos realizados por las partes.
Es así que aunque el trabajador renuncié por escrito a algunos derechos, tal renuncia es inválida
por cuanto los derechos laborales son irrenunciables.
D. PRINCIPIO DE LA SUPREMACÍA DE LA REALIDAD
Se define como en el caso de discordancia entre lo que ocurre en la práctica y lo que surge de
documentos o acuerdos, debe darse preferencia a lo primero, es decir a lo que sucede en el
terreno de los hechos (subordinación).

E. PRINCIPIO DE CONTINUIDAD DE LA RELACIÓN LABORAL


Atribuirle la más larga duración a la relación laboral desde todos los puntos de vista y en todos
los aspectos. Se trata de establecer la continuidad del contrato de trabajo, pues no solo basta
la culminación de algunos actos sino que continúa en el tiempo.
F. PRINCIPIO DE RAZONABILIDAD
Se entiende como razonabilidad al criterio a partir del cual se determina la remuneración de
un trabajador en los casos que no pudiera establecerse plenamente a pesar de haber quedado
claro la existencia de una relación laboral.
G. PRINCIPIO DEL IN DUBIO PRO OPERARIO
Es recogido por el Art.26º de la Constitución y por el Art. II del T.P. de la Ley Procesal del Trabajo,
dispone que ante la duda sobre el sentido de una norma de naturaleza laboral debe adoptarse
por la interpretación que resulte más favorable o beneficiosa al trabajador. Solo se aplica
respecto de interpretaciones normativas y no cuando existan dudas sobre los hechos o pruebas
aportadas.

2.3. EL TRABAJO COMO DERECHO Y COMO DEBER


El derecho a acceder al trabajo es una norma de
principio de política social. Basados en el principio de
continuidad laboral, el trabajador tiene un derecho que
se deriva de su contrato de trabajo que no puede ser
afectado por el empleador, salvo medie causa justa
basada en su capacidad, o conducta, o necesidades de
funcionamiento de la empresa, establecimiento o
servicio (Convenio 158 OIT). Toyama (2007) precisa: “el
artículo 27 de la Constitución contiene una fórmula de
protección a favor del trabajador pero delegada al legislador, quien dispuso la indemnización como
fórmula protectora. De este modo, el derecho a la reposición ante un despido no es un derecho
constitucional sino legal y, como tal, no puede ser materia de una acción de amparo”.

Aunque no existe una obligación jurídica de trabajar, la gran mayoría de personas tiene la necesidad
de hacerlo para poder subsistir por lo que las circunstancias de la vida misma les señala una cierta
coerción. Además el sistema jurídico otorga algunas ventajas a los que trabajan, es decir, a quienes
aportan su esfuerzo para crear riqueza en la sociedad.
En conclusión, el trabajo no es un deber jurídico que permita su coercibilidad sino que se trata de
un deber moral u obligación social por cuanto, en caso contrario, se estaría afectando otros
derechos fundamentales, tales como la libertad. Sin embargo, si bien no existe una obligación
jurídica de trabajar, el sistema jurídico y la vida misma presentan ciertas tendencias que favorecen
al ciudadano que trabaja.
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2.4. PROTECCIÓN AL TRABAJO


Las razones de la necesidad de esta protección estatal se derivan de razones distintas para cada
grupo por lo cual los trataremos, a continuación por separado. La existencia de una legislación
protectora a favor de la mujer, tiene su origen histórico, paralelo al surgimiento del Derecho del
Trabajo. Fue “(...) la máquina la que facilitó y produjo el acceso ocupacional de la mujer (...) por los
abusos iniciales (...) fue surgiendo una legislación protectora (...) con cuatro manifestaciones:
 la duración máxima de la jornada de trabajo;
 los trabajos nocturnos, peligrosos o insalubres;
 el descanso semanal;
 su situación, en caso de ser madres”.
Sin embargo, con la evolución de la legislación social, en general, la mayoría de estos derechos
fueron recogidos como mejores condiciones de trabajo sin distinción de sexo; es decir, se extendió
a todos, dado que derechos como la duración máxima de la jornada, descansos, condiciones,
protección y seguridad en trabajos penosos, son aplicables a todo trabajador.

A. INTERPRETACION CONSTITUCIONAL PERUANO


Los derechos fundamentales de la persona
humana, el Capítulo I del Título I de la
Constitución Política del Estado, denominado
“Derechos Fundamentales de la Persona”,
además de reconocer al principio-derecho de
dignidad humana como el presupuesto jurídico
de los demás derechos fundamentales (artículo
1) y de enumerar buena parte de ellos en su
artículo 2, prevé en su artículo 3 que dicha enumeración no excluye los demás derechos
reconocidos en el texto constitucional ( los derechos fundamentales de carácter social y
económico reconocidos en el Capítulo II y los políticos contenidos en el Capítulo III), “ni otros
de naturaleza análoga o que se fundan en la dignidad del hombre, o en los principios de
soberanía del pueblo, del Estado Democrático de Derecho y de la forma republicana de
gobierno”.
De esta manera, podemos señalar que es la propia Constitución la que incorpora en el orden
constitucional, no sólo a los derechos expresamente contemplados en su texto, sino a todos
aquellos que, de manera implícita, se deriven de los mismos principios y valores que sirvieron
de base histórica y dogmática para el reconocimiento de los derechos fundamentales.
Consecuentemente, el catálogo de los derechos fundamentales incorporados en la
Constitución, se complementa con aquel constituido por los derechos innominados, cuyo
reconocimiento corre por cuenta de los jueces y, en especial, en su calidad de supremo
intérprete de la Constitución, por este Colegiado. Por otra parte, es necesario tener en cuenta
que, según la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución, los derechos
fundamentales reconocidos en ella, deben ser interpretados de conformidad con los tratados
sobre derechos humanos ratificados por el Perú. El derecho a la protección adecuada contra el
despido arbitrario.
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Por su parte, la Declaración Universal de los


Derechos Humanos, en el inciso 1 del artículo 23
señala que: “Toda persona tiene derecho al
trabajo, a la libre elección de su trabajo, a
condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo
y a la protección contra el desempleo”.
En igual sentido tenemos que el numeral 1 del
artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales señala que:
“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho a trabajar, que comprende el
derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo
libremente escogido o aceptado, y tomarán medidas adecuadas para garantizar este derecho”.
El contenido esencial del derecho al trabajo implica dos aspectos: Por un lado, el derecho a
acceder a un puesto de trabajo, y por otro lado, el derecho a no ser despedido sino por causa
justa. En el primer caso, el derecho al trabajo supone la adopción por parte del Estado de una
política orientada a que la población acceda a un puesto de trabajo; precisando que la
satisfacción de este derecho constitucional implica un desarrollo progresivo según las
posibilidades del Estado. El segundo aspecto se trata del derecho al trabajo entendido como
proscripción de ser despedido salvo por causa justa. Pla (1978), con respecto a la extinción del
contrato de trabajo “…la exigencia de un “motivo justificado” como elemento legitimador del
despido”

En el Perú a partir del Decreto Ley N° 18471 se


consagró legislativamente la denominación
“estabilidad laboral”, constituyendo su máxima
expresión lo dispuesto en el artículo 48º de la
Constitución de 1979, que establecía que “El Estado
reconoce el derecho de estabilidad en el trabajo. El
trabajador sólo puede ser despedido por causa justa,
señalada en la Ley y debidamente comprobada”. Por
su parte, la Constitución vigente de 1993 en su
artículo 27 precisa que “La ley otorga al trabajador
adecuada protección contra el despido arbitrario”. Sin embargo, cuando se precisa que el
desarrollo legislativo debe ser “adecuado”, se está resaltando –aunque innecesariamente- que
dicho desarrollo no puede ser cualquiera, sino uno que justamente brinde la protección que
requiere el derecho a no ser despedido sino por causa justa. Y ello es así, pues todo desarrollo
legislativo que se lleve a cabo sobre el ámbito constitucional de un derecho fundamental no
sólo no debe afectar el núcleo o contenido esencial de dicho derecho, sino que debe tender a
su adecuada protección y vigencia, con proscripción del desarrollo que sea insuficiente o pueda
dejar en estado de indefensión al referido derecho, es decir, existe el deber por parte del
legislador de efectuar una concreción legislativa que no se desnaturalice el derecho objeto de
desarrollo.

Por este motivo, cuando el artículo 27 de la Constitución establece que la ley otorgará
“adecuada protección frente al despido arbitrario”, debe considerarse que este mandato
constitucional al legislador no puede interpretarse en absoluto como un encargo abierto ni que
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habilite al legislador una regulación legal que llegue al extremo de vaciar de contenido el núcleo
del citado derecho constitucional. Si bien es cierto que el legislador tiene en sus manos la
potestad de libre configuración de los mandatos constitucionales, también lo es que dicha
potestad se debe ejercer en armonía con el contenido constitucional del derecho fundamental.
Una opción interpretativa diferente sólo conduciría a vaciar de sentido el mencionado derecho
fundamental, haciendo perder el carácter normativo que ostenta el Texto Constitucional.

ACTIVIDAD DE CLASE

EL ESTUDIANTE DEBE RESPONDER SU FORO EN SU CAMPUS TRILCE, DENTRO DEL PROCESO DEL
TIEMPO DE LA CLASE. A LA VEZ DE OPINAR LA RESPUESTA DE OTROS COMPAÑEROS.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

1. Blancas, C. (2007). Derechos fundamentales de la persona y relación de trabajo. Lima. Fondo


editorial de la PUCP.

2. BLANCAS, Carlos. Derechos fundamentales de la persona y relación de trabajo. Lima: Fondo


editorial de la PUCP; 2007, 271 pp. ISBN 9972-42-809-8.