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RESTABLECER EL ORDEN 1919 – 1929

El escenario dejado por la primera guerra mundial nos mostraba una nueva configuración del mundo: se acabaron
muchos imperios (otomano, ruso, austro húngaro), nacieron nuevas naciones, se delimitaron nuevas fronteras y EEUU
ascendía a potencia dominante. En todo el mundo se vivían las secuelas tanto económicas como sociales de la gran
guerra. Crisis parecía ser la palabra de entonces.

LA DECADENCIA DE EUROPA

Vencedores y vencidos salieron arruinados de la guerra, a excepción de EEUU que por la venta de armas había
acumulado la mayor reserva de oro del mundo, lo que logró que el dólar sea la moneda referencial en lugar de la libra
esterlina. Para salir de la crisis económica se adoptaron medidas como el aumento de impuestos (del 5% al 38%) y el
endeudamiento externo. Las esperanzas también fueron depositadas en las reparaciones que tenía que pagar Alemania,
exigidos especialmente por Francia para reconstruir las zonas devastadas. Sin embargo, lo exigido (20 mil millones de
marcos de oro) era 10 veces más del dinero disponible de Alemania (2 400 millones)

En 1919 se publica el libro de Keynes: Las consecuencias económicas de la paz, donde sostenía que Alemania no podía
pagar esa reparación y proponía la renegociación en base a las posibilidades de Alemania, así como prestamos
internacionales para paliar la situación. Una propuesta sensata que nadie escucharía. En 1921 se da el acuerdo de pagos
de Londres, que fija una cifra (33 mil millones dólares) más realista para Alemania pero bastante alejada de la cifra
inicial. Al final los alemanes terminaron pagando como reparación 12 mil 500 millones, que no fue suficiente para
resolver los problemas de los países afectados y agravo una crisis que parecía estar superándose, lo que generó que la
producción se paralice y genere mayor malestar social.

En este contexto muchos países como Gran Bretaña y Francia pretendieron revalorizar sus monedas y así guardasen la
misma relación con el dólar americano, respaldados por sus reservas de oro pero esto solo sirvió para tranquilizar
momentáneamente a los ciudadanos que habían comprado bonos de guerra para apoyar a sus gobiernos y esperaban
que el valor de sus ahorros se mantuviese.

GRAN BRETAÑA

Cuando los británicos salieron de la guerra se creyeron vencedores a pesar de estar destrozados económicamente y en
este ambiente Lloyd George “el hombre que había ganado la guerra” fue electo presidente. Presento un gobierno de
conservadores, liberales y laboristas, emprendió un programa de mejoras sociales que incluyó la construcción de 200
mil viviendas con el discurso de que los alemanes pagarían la factura. La sensación de que todo marchaba bien solo duró
un año. La realidad era que se habían perdido mercados y el valor de la libra esterlina bajaba considerablemente. Las
medidas tomadas por el gobierno solo hicieron que se desencadene una crisis. El paro llegó hasta 2 000 millones (1921)
y se mantuvo así hasta 1930.

Lloyd George preocupado ante todo por los asuntos internacionales, fracasaba en todos su intentos por poner orden a
la economía de su país. Los conservadores lo abandonaron, fue derrotado y desapareció de la escena política.

La inestabilidad hizo que los laboralistas formaran un gobierno. Ramsay MacDonald, uno de ellos, estaba al frente pero
fue derrotado en el parlamento por su propuesta de un tratado de libre comercio con la Unión Soviética. En octubre de
1924 se tuvo que convocar a nuevas elecciones. Los conservadores obtuvieron una gran mayoría y adoptaron en abril
de 1925 el patrón de oro (revisar que es en la pág. 102) con Winston Churchill como ministro de hacienda. Las medidas
adoptadas afectaron a la industria del algodón, hierro y carbón. Los empresarios redujeron los salarios y aumentaron las
horas laborales para compensar el descenso de sus precios de exportación. Sin estar preparados y sin tener precedentes
de este tipo, el 1 de mayo de 1926 los mineros inician una huelga con el apoyo de los transportistas. Dos días después
había 2 mil millones y medio de trabajadores en huelga en apoyo de los mineros. Estudiantes universitarios y señoritas
de buena sociedad también se movilizaron pero estaban en contra. La huelga general duró 9 días pero los mineros
siguieron 6 meses más hasta que al final no les quedó más remedio que volver a trabajar bajo las condiciones fijadas por
los patrones. Los campesinos también fueron afectados por el descenso del precio de sus productos.
Las divisiones sociales aumentaron: muchos vivían en condiciones infrahumanas mientras que los ricos parecían cada
vez más ricos. En este contexto el autor indica que cuesta entender porque no se produjo una explosión social. Quizás
se debe a la cultura del movimiento sindical basado en una red de sociabilidad (cooperativas de crédito, bibliotecas
obreras, coros, etc.) que integraba a la población en apuros.

Cambios importantes en la vida y en la sociedad:

 Las mujeres ganaron por completo – 1928


 Formación de una nueva cultura de élite llamada grupo Bloomsbury: Virginia Woolf, Keynes, Foster, Lytton
Strachey, quienes tuvieron privilegios, como la publicación de sus libros, por encima de otros escritores
avanzados.

La década de pos guerra fue dura pero logró que los políticos británicos aprendieran de sus errores e hicieran frente de
mejor manera a la crisis de los treinta.

FRANCIA

Al igual que en Gran Bretaña, los gobernantes se mantuvieron en el poder gracias al prestigio formado por ganar la
guerra pero no previeron los cambios radicales que se dieron.

El caso de Francia fue diferente y más difícil. Había tenidos 1 400 000 muertos, un millón de inválidos y las perdidas
materiales eran terribles. En 4 años de ocupación Alemania había destrozado el país por completo: destrozaron 1 500
km de vía ferrea, 350 000 casas, 6000 fábricas, se robaron medio millón de ovejas y vacas, entre otros. Los franceses
tuvieron la esperanza de que los alemanes pagaran todo lo ocasionado pero esto no sucedió y la euforia del triunfo se
agotó pronto.

En el plano político el miedo al bolchevismo ganó las elecciones y dejo como presidente a Georges Clemenceau. En el
plano social se dio una oleada de huelgas y los trabajadores consiguieron la jornada de 8 horas y una ley de contratos
colectivos. Sin embargo, Millerand, ex socialista convertido al centrismo y sucesor de Clemenceau, no estuvo dispuesto
a hacer más concesiones. La respuesta respondió a una larga tradición de lucha: los ferrocarriles. En mayo de 1920 se
inició la huelga de los ferrocarriles que consolidó el cinturón rojo en las localidades del entorno parisino. Pero el
gobierno estaba preparado y acabo con la huelga con el apoyo de burgueses, estudiantes, veteranos y miembros de
derecha. Finalmente el sindicato ferroviario perdió un 80 % de su filiación.

Francia se estaba financiando con una deuda interior y con la esperanza de pago de parte de Alemania, como esto no
sucedió los franceses invadieron en enero de 1923 la cuenca alemana de Ruhr y ocuparon fábricas y minas para tomar
con sus propias manos lo que los alemanes debían pagar. Al final el Plan Dawes logró que abandonaran en julio de 1925
la ocupación.

Entre enero de 1925 y julio de 1926 hubo 7 gobiernos y los ministros de hacienda no pudieron medidas de restauración
a causa del control que ejercía el Banco de Francia sobre el dinero (mur d`argent). En julio de 1926 se formó un gobierno
de unidad nacional con Poincaré al frente, que tuvieron como misión salvar al franco. En junio de 1928 se estabiliza a un
tipo de 125 francos la libra. Se consigue así una etapa de recuperación en que la industria progresa y se logra una
moneda sólida y respetable. Pero solo duró hasta 1929.

Cambios importantes en la vida y en la sociedad:

 Ascenso del modo de vida pequeño burgués: señoras con sombrero, vestidas por los modelos de Coco Chanel.
 Emancipación femenina: con escándalos como en la novela La Garconne (amantes, drogas, hijo fuera del
matrimonio)
 Arte burgués: art déco
 Productos de masa remplazaban la vieja cultura popular autóctona y campesina: Fueron los años locos del jazz
y del tango, del nuevo music- hall, periódicos de consumo popular, folletines policiacos, ascenso del cine, entre
otros que contribuyeron a completa una
 Nueva cultura urbana

ALEMANIA: COLAPSO Y RECUPERACIÓN

La república de Weimar nació como un intento de evitar el proceso revolucionario, de acuerdo al pacto entre el ejército
y los socialistas. Ebert, que odiaba la revolución como al pecado, fue apoyado por Noske y por los francos paramilitares
que aplastaron los movimientos revolucionarios.

En febrero de 1919 se redacta una singular constitución que declara al Reich como una estructura federal en Prusia con
una posición especial: solo se tenía una cámara, el Reichstag, elegida por voto universal pero el presidente podía
someter a referéndum las leyes aprobadas con las que no estuviera de acuerdo y podía dictar ordenanzas de hacer falta.
También podía disolver el Reichstag y convocar a elecciones tantas veces le plazca.

Los primeros años fueron difíciles: un intento de revolución soviética en Munich, formación de una Republica remana,
presión de la derecha. El 12 de marzo de 1920 se produjo un putsh dirigido por Wolfgang Kapp, que se apoderó de los
ministerios pero en 4 días el golpe se vino abajo. El autentico vencedor de este intento de golpe fue el ejercito ya que
obtuvo la amnistía de lo sublevados a cambio de aplastar a los levantamientos obreros.

En junio de 1920 las elecciones celebradas mostraban un desplazamiento hacia la derecha. En marzo de 1921 fracasaba
un nuevo intento revolucionario mientras el terrorismo de extrema derecha continuaba. 1923 fue un año terrible para
Weimar por la ocupación de Ruhr, el intento de golpe de estado de Hitler que lo llevo a la cárcel unos meses y la
hiperinflación.

La inflación comenzó con el aumento de billetes en circulación para sustentar la guerra y después para pagar las
reparaciones. Esto produjo el aumento de 4.21 de marcos por dólar en 1914 a 4 mil 200 millones por dólar en 1923. El
gobierno sacó provecho de ello: demostraba su incapacidad de pago de la deuda externa Un proceso de hiperinflación
nunca antes visto agravado por la insuficiencia de ingresos del Estado y por la facilidad con que se concedían créditos al
sector privado. La desconfianza en la estabilidad del dinero se traslado al plano social y se convirtió en un estimulo para
el aumento de delincuencia.

Las medidas impuestas por Gustav Stresemann, ministro de Asuntos exteriores, logró acabar con la inflación. Se creó
una moneda provisional, el Rentenmark como paso al Reichsmark que remplazaría al viejo marco. El Plan Dawes logró
ayudar a Alemania con un empréstito internacional y la retirada de los ocupantes de Ruhr. Streseman contribuyó a la
aceptación de la nueva Alemania en la política internacional y a su entrada en la sociedad de Naciones (lugar
permanente en el consejo)

En febrero de 1925, a la muerte de Ebert, se tenía que elegir un nuevo presidente. El escenario era de fragmentación
partidaria. El SPD apoyaba a Wilhelm Marx pero el Partido comunista presentó a su propio candidato, Ernst Thaelman,
dividiendo los votos de izquierda lo que causó que Hindenburg accediera al poder. La ruina de la moneda favoreció a la
recuperación de la economía alemana que vivió sus años dorados desde 1924 hasta la crisis de 1929, año en el que se
acabaron los créditos norteamericanos. En esta época los trabajadores colaboraban y pensaban que se estaba
avanzando armónicamente hacia fórmulas de transición social en vías de igualdad. Los industriales cumplían su parte
pagando salarios elevados, seguros sociales y medidas de bienestar. Por todo esto la victoria de los socialistas en 1928
no fue entendida como un estimulo a la transformación social sino como indicio de que la política debía seguir así,
mientras tanto los sindicatos se despolitizaban. Cuando la crisis mundial se hizo sentir las primeras dificultades
surgieron. La crisis de Wall Street de 1929 acabó con los créditos norteamericanos y la economía cayó en depresión, fue
la mayor de toda Europa. Los burgueses acabaron la convivencia con los socialistas, los trabajadores notaban que no
controlaban las estructuras ni los organismos oficiales.

En avance electoral de los nazis en 1930 no solo estaban relacionadas a la crisis mundial sino con los problemas que la
burguesía no había podido resolver. “Mientras la derecha apoyaba a los empresarios industriales y la izquierda a los
obreros, la clase media no se sentía representada por los partidos tradicionales. La república de Weimar no había
conseguido establecer un sistema parlamentario que representase efectivamente a la sociedad alemana”