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Revista Chilena de Derecho, vol. 35 N 0 3, pp.

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Ensayos y Crónicas

¿DERECHO A PRIORI VS. DERECHO NATURAL? LA CONTRIBUCIÓN


DE ADOLF REINACH

A PRIORI LAW (UNDERLYING JURIDICAL ELEMENTS) VS. NATURAL


LAW? THE ADOLF REINACH´S CONTRIBUTION

MARIANO CRESPO*

No es difícil constatar cómo el derecho ralismo la única respuesta a la pregunta que


positivo se halla en cambio y desarrollo per- nos había suscitado la constatación del cambio
manentes. Leyes que no se adaptan a las nue- y desarrollo permanentes del derecho positivo?
vas circunstancias sociales son abolidas mien- Expresado de otra forma, ¿no habría otro
tras que otras son promulgadas a fin, modo de poner de manifiesto la objetividad de
precisamente, de dar respuesta a esas nuevas ciertos elementos subyacentes al derecho posi-
circunstancias. La constatación de este cambio tivo? En este orden de cosas, parecería que la
lleva a plantearse la cuestión de si esto es todo. idea de la doctrina apriorística del Derecho
Dicho con otras palabras: ¿significa la diversi- formulada por Adolf Reinach en su obra Los
dad del derecho positivo que las formaciones fundamentos apriorísticos del Derecho civil
específicamente jurídicas (piénsese, por ejem- (Trad. De J.L. Álvarez, Librería Bosch, Barce-
plo, en la propiedad, la pretensión, la obliga- lona 1934) constituiría una respuesta positiva
ción, la representación, etc.,) no tienen un ser a esta pregunta. La tesis de Reinach en este
independiente del acto del legislador, en parti- libro es que frente a la variabilidad del Dere-
cular, y de los hombres que las comprenden, cho positivo, las formaciones jurídicas como,
en general? Dicho con otras palabras, ¿son es- por ejemplo, las promesas que están en la base
tas formaciones, en última instancia, creacio- de los contratos, poseen un ser independiente
nes del derecho positivo como lo son las diver- de este derecho “igual que los números poseen
sas leyes emanadas del correspondiente poder un ser independiente de la ciencia matemáti-
legislativo? ca” (op. cit., p. 27). Así, que una pretensión
Una respuesta negativa a esta pregunta surgida de una promesa se extingue por el
es la representada por las diversas teorías ius- cumplimiento es tan evidente como un axio-
naturalistas en cuanto que ponen de relieve la ma lógico o matemático.
idea de un derecho de validez incondicionada De este modo, se abre aquí un nuevo
el cual debe dar, bajo todas las circunstancias, campo a filosofía. En cuanto ontología o teo-
un punto de dirección para el legislador. Las ría a priori del objeto esta se encuentra con
normas que contravengan este derecho serían una especie completamente nueva de objetos,
injustas y carecerían de carácter vinculante, “objetos que no pertenecen a la Naturaleza en
aun cuando hayan sido promulgadas por la au- el sentido propio, que no son físicos ni psíqui-
toridad competente cumpliendo los diversos cos, y que a su vez difieren también de todos
requisitos formales. los objetos ideales: por su temporalidad”
Ahora bien, llegados a este punto, se (ibid.). Dos son las notas fundamentales que
nos plantea una nueva cuestión: ¿es el iusnatu- según Reinach caracterizan a estos objetos, a
saber, su “ser-así”-y-no-poder-ser-de-otro-
modo o, lo que es lo mismo, su necesidad, y
* Licenciado en Filosofía, Doctor en Filosofía por la su carácter a priori. Expliquemos brevemente
Universidad Complutense de Madrid, profesor ad- en qué consisten estas notas.
junto Ordinario de la Facultad de Filosofía de la
En primer lugar, la necesidad a la que
Pontificia Universidad Católica de Chile, mail de
Reinach se refiere no es una necesidad psicoló-
contacto: mcrespos@uc.cl
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gica. No se trata, pues, de una consecuencia Si profundizamos en estos dos sentidos


del “tener que pensar así” y del “no poder pen- de experiencia, nos encontramos con una se-
sar de otra manera” enraizada, en última ins- mejanza y con una diferencia entre ambos.
tancia, en nuestra peculiar constitución psico- Por lo que se refiere a la similitud, nos damos
lógica, sino de una necesidad de lo pensado. cuenta de que en ambos casos la percepción
Tampoco es una necesidad de la naturaleza constituye el punto de partida. Sin embargo,
como la que observamos en las leyes de las ello no nos debe hacer pasar por alto la dife-
ciencias naturales, obtenidas estas últimas a rencia que existe entre ambos modos de con-
través de la constatación real y de la induc- tacto cognoscitivo. Es cierto que cuando un
ción, la cual a lo sumo arroja alta probabili- objeto se nos da a sí mismo, tenemos un co-
dad, pero no certeza absoluta. nocimiento de su “ser-así” y también de su
Por otra parte, la necesidad esencial a la existencia real. No obstante, estos dos tipos
que Reinach se refiere no se restringe a la rela- de experiencia son radicalmente distintos.
ción entre el universal y el particular, sino que Mientras que una observación puede ser in-
se trata de una necesidad interna, estructural, validada porque se trate de una alucinación,
que está presente tanto en el estado de cosas la experiencia del “ser-así” no se ve afectada
general como en el individual. Esta necesidad por ello.
es mucho más primaria de modo que podemos Por consiguiente, la experiencia del
decir que la necesidad formal del dominio de “ser-así” abre un amplio campo de posibilida-
la naturaleza universal sobre el caso individual des. En este sentido, yo puedo tener experien-
se funda en ella. cia de un acto de bondad sin haber entrado en
En segundo lugar, los objetos o entida- contacto real con un acto bueno existente. De
des de los que venimos hablando son caracte- esta manera, a través de la lectura de una no-
rizados por Reinach como a priori o aprióricos. vela o de la consideración de un acto bueno
Así se habla, por ejemplo, de una teoría a prio- puedo “experimentar” el “ser-así” de la bondad
ri o apriorística de los objetos. En la jerga filo- moral. Incluso podría tener experiencia de la
sófica a priori y a posteriori son términos que bondad a través del conocimiento de su opues-
suelen utilizarse para referirnos al modo en to, a saber, la maldad.
que algo es conocido. Así, en términos genera- Si tenemos en cuenta los dos sentidos
les, una proposición es a priori cuando es co- del término “experiencia” que acabamos de
nocida con independencia de la experiencia analizar (constatación real de las cosas y expe-
mientras que una proposición a posteriori es riencia del “ser-así”), la proposición “lo a prio-
aquella cuyo conocimiento está basado en la ri es independiente de la experiencia” puede
misma. Por consiguiente, un esclarecimiento tener dos sentidos:
del sentido de estos dos términos requiere la a) Puede indicar independencia de la
aclaración previa de qué se entiende por “ex- experiencia en el sentido de independencia de
periencia”. Para ello me serviré de las investi- la constatación real de la existencia de algo. La
gaciones de uno de discípulos de Reinach, cuestión que aquí se nos plantearía es si pode-
Dietrich von Hildebrand. mos conocer un estado de cosas absolutamente
Con el término “experiencia” se puede cierto y esencialmente necesario con indepen-
mentar, por un lado, el contacto real con el dencia de la experiencia en este sentido. Cuan-
ente aquí y ahora existente y, por otro, la ex- do aquí hablamos de conocimiento a priori no
periencia del “ser así” de aquello que nos es nos estamos refiriendo a la posibilidad, consi-
dado. La tradición habría utilizado el término derada en sí misma, de un conocimiento abso-
“experiencia” para referirse indistintamente a lutamente cierto de estados de cosas altamente
estos dos elementos. De lo que se trata es de inteligibles y esencialmente necesarios. Lo que
darse cuenta de que la experiencia, en el senti- aquí es importante notar es que la indepen-
do de constatación real, me permite el acceso dencia de la constatación real no garantiza au-
solo a la universalidad empírica, pero no a la tomáticamente la inteligibilidad de los estados
universalidad absoluta. de cosas.
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b) En segundo lugar, “lo a priori es in- ciona en su estudio de la interpretación kan-


dependiente de la experiencia” puede significar tiana de Hume, lo que merece el nombre de a
independencia de la experiencia del “ser-así”. priori en primer y auténtico sentido son deter-
Formulado de otra manera, lo que aquí se de- minados estados de cosas, “aquellas entidades
bate es la posibilidad del conocimiento de peculiares que hemos de diferenciar cuidado-
ciertos contenidos con independencia de toda samente de toda objetividad que en ellas entre
experiencia. Hildebrand aborda este problema como elemento y de todo juzgar y conocer que
de un modo, en mi opinión, muy breve en se refiera intencionalmente a ellos”.
¿Qué es filosofía? Allí se atiende a dos casos Ello determina que todo aquello que
diferentes. Por un lado, se estudia lo que suce- vale para la esencia de estos vale también a
de, por ejemplo, con los colores. En este caso priori para todos los objetos de esa esencia.
parece evidente que estamos tratando con con- Por consiguiente, la esfera de lo a priori no se
tenidos que tienen que haberse presentado a la reduce a lo formal, sino que también hay un a
mente humana al menos una vez en su “ser- priori material que encontramos, por ejemplo,
así”. En este sentido, un ciego de nacimiento en la teoría de los números, la teoría de las
no podría asentir a la proposición que afirma cantidades, la teoría de grupos, la geometría,
que el naranja es un color que en la escala la mecánica, la física, la química, la biología,
cromática está entre el rojo y el amarillo. Aho- la psicología, el derecho, etc. De este modo,
ra bien, ¿sucede lo mismo con contenidos en todas estas ciencias nos encontramos con
como “unidad” o con valores morales básicos todo un sistema de proposiciones material-
como “bueno” o “malo”? mente apriorísticas basadas sobre la intuición
A mi modo de ver, resulta evidente que de la esencia de los objetos de cada una de
podemos conocer con certeza absoluta ciertos ellas.
estados de cosas esencialmente necesarios con Resumiendo, cuando Reinach habla de
independencia de la constatación real. Sin em- juicios y conocimientos aprióricos la palabra a
bargo, resulta más difícil pensar en la capta- priori se usa en un sentido derivado. Son a
ción de este tipo de estados de cosas si el obje- priori los juicios que se refieren a estados de
to en el que estos tienen su raíz no se ha cosas a priori. De hecho, la tarea fundamental
“desplegado” de algún modo ante nuestra de la filosofía consiste en el estudio de estas
mente. ¿Cómo podría yo, por ejemplo, cono- objetividades aprióricas. Por consiguiente,
cer que el correlato objetivo de la proposición aquello que realmente distingue el conoci-
“los valores morales se encarnan en personas” miento a priori del conocimiento empírico es
es esencialmente necesario si no he tenido un la profunda diferencia en los objetos mismos,
cierto acceso, más o menos tematizado, al “ser- entre objetos que poseen una unidad necesaria
así” que es un valor moral? Precisamente si inteligible y otros que poseen una unidad con-
calificamos a este estado de cosas como esen- tingente. Por su parte, los estados de cosas em-
cialmente necesario es justamente porque lo píricos (sean correlatos de juicios universales
percibimos como fundado en la esencia de un inductivos como, por ejemplo, “el calor dilata
determinado tipo de “ser-así”. Por otra parte, los cuerpos”, sean correlatos de juicios particu-
la experiencia del “ser-así” constituye un re- lares de observación como “hoy hace un calor
curso cognoscitivo absolutamente decisivo en asfixiante”) se nos dan como dependientes de
la filosofía. que hay de hecho seres reales concretos. En
Dicho lo dicho, se comprende que Rei- cambio, los estados de cosas esencialmente ne-
nach no aplique el término a priori en sentido cesarios se dan como subsistentes con inde-
primario a una determinada clase de conoci- pendencia de que existan objetos para los que
mientos o a la forma de ciertas proposiciones valgan. Este hecho, a saber, el que estos esta-
sino a “lo dado”, a la esfera de los hechos, y dos de cosas valgan con independencia de que
una proposición es solo verdadera a priori (o exista lo real concreto lo expresamos diciendo
falsa) en cuanto que se cumple en tales hechos que les corresponde aprioridad con respecto al
Por consiguiente y tal como Reinach lo men- mundo de lo fáctico. Por consiguiente, la
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aprioridad no es una propiedad de los juicios, es, las proposiciones que expresan lo que debe
sino de ciertos estados de cosas. Derivativa- ser, son susceptibles de ser “traducidas” en
mente, denominamos a priori al conocimiento proposiciones teoréticas desprovistas ya del
de estos estados de cosas. giro normativo en cuanto que expresan pura y
El esclarecimiento de las entidades a simplemente lo que es. Así la proposición “un
priori en cuanto categoría a la que pertenecen guerrero debe ser valiente” significa en última
los objetos de una doctrina apriorística del de- instancia que solo un guerrero valiente es un
recho, tal y como es concebida por Reinach, buen guerrero y que un guerrero que no sea
nos permite ofrecer una respuesta positiva a la valiente será un mal guerrero. Como señala
cuestión que nos planteábamos al inicio de Husserl, porque este juicio de valor (el cual ya
esta intervención. Por lo que se ve, el iusnatu- no es normativo) es válido, tiene razón todo
ralismo no sería, pues, la única respuesta a la aquel que exija de un guerrero que sea valien-
pregunta que nos había suscitado la constata- te. En general, podemos considerar como
ción del cambio y desarrollo permanentes del iguales, o al menos como equivalentes estas
derecho positivo. La teoría a priori del derecho fórmulas: “un A debe ser B” y “un A que no es
desarrollada por Reinach constituiría otro B es un mal A” o “solo un A que es B es un
modo de poner de manifiesto la objetividad de buen A”.
ciertos elementos subyacentes al derecho posi- Parecería, por tanto, que, a juicio de
tivo. Aquí ambas teorías convergerían como el Reinach, las teorías del Derecho natural ten-
propio Reinach reconoce claramente: drían un interés predominantemente normati-
“Con harta razón suponían los iusnatu- vo en cuanto que este Derecho constituiría
ralistas que para la fuerza vinculante de los bajo todas las circunstancias, un punto de di-
contratos no se necesita una posición determi- rección para el legislador. Este punto de vista
nante de los factores estatales o de otra espe- viene avalado por una cita que hace Reinach
cie. Con sobrada razón hablan de conexiones de la Holtzendorffs Enzyklopädie der Rechtswis-
jurídicas que existen y pueden investigarse in- senschaft en la que el Derecho natural es des-
dependientemente de la existencia y de la in- crito como “un derecho independiente de las
vestigación del Estado y de sus determinacio- formulaciones humanas y que en ellas solo
nes positivas”. aparece imperfecto; que tiene su base en una
A estas alturas de nuestra exposición más alta ordenación moral del mundo y de la
podría realizarse una más que justificada pre- vida y que está destinada a servir como línea
gunta. ¿Existen diferencias sustanciales entre directriz para la crítica y el desarrollo existen-
las teorías iusnaturalistas y la doctrina a priori te”. Esta orientación predominantemente nor-
del derecho defendida por Adolf Reinach? La mativa se reflejaría asimismo en el hecho de
respuesta del propio Reinach es claramente que –siempre según Reinach– no ha sido opi-
afirmativa. En una, a mi juicio, apresurada y nión de todos los iusnaturalistas que el Dere-
confusa, crítica al iusnaturalismo nuestro au- cho natural tenga que dar también instruccio-
tor hace una serie de reproches a las teorías del nes al juez y no solo al legislador. Por su parte,
derecho natural que parecen girar en torno a la doctrina apriorística del derecho no hablaría
una supuesta excesiva orientación de este al de un “derecho más elevado” sino, cito a Rei-
Derecho positivo. Así el Derecho natural nach, de “simples leyes del ser” o de leyes fun-
–siempre según Reinach– “rellenaría” los hue- dadas en la esencia de los actos y en la esencia
cos del derecho positivo con el “derecho ideal” de las formaciones jurídicas.
o “derecho racional” pero, sobre todo, parece- Los límites de esta ponencia y de este
ría perder de vista algo a lo que el maestro de ponente me impiden profundizar en esta cues-
Reinach, Edmund Husserl, se había referido tión. No obstante, déjenme esbozar tan solo
en el parágrafo 14 de sus Investigaciones lógi- un par de críticas a lo que acabo de exponer.
cas, a saber, que todas las disciplinas normati- 1. En primer lugar, y aun corriendo el
vas tienen por fundamento disciplinas teoréti- riesgo de caer en el mismo defecto que creo
cas. Así las proposiciones de las primeras, esto ver en la crítica de Reinach, creo que su crítica
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a las teorías del Derecho natural es un tanto general habría que hacer algunas distinciones
superficial. Ciertamente, hablar de “derecho” más en lo que se refiere a la necesidad de los
natural significa moverse en el ámbito de una mismos. Así ciertos derechos a priori –basados
disciplina normativa. Sin embargo, la otra cara por tanto en determinadas formaciones jurídi-
del Derecho natural es una clara “teoría” acer- cas a priori– no parecen tener el mismo grado
ca, por ejemplo, de la naturaleza humana. Por de necesidad que algunos derechos naturales.
eso, y en cuanto que la doctrina apriorística Así la pretensión que tiene el destinatario de
del Derecho, busca una serie de contenidos una promesa de que esta se le cumpla por parte
objetivos que han de subyacer al derecho posi- del que la ha efectuado puede ser suprimida por
tivo, pienso que esta está más cerca de las teo- el legislador o por un juez cuando esta es reali-
rías del Derecho natural de lo que el mismo zada, por ejemplo, por un menor de edad o
Reinach piensa. cuando atenta contra ciertos valores morales
2. En segundo lugar, creo que dentro de objetivos. Sin embargo, un derecho natural
esos objetos a priori de los que se ocupa la filo- como el derecho a la vida no puede ser suprimi-
sofía en cuanto teoría a priori de los objetos en do o anulado por legislador o juez alguno.