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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL

Facultad de Humanidades y Ciencias


Seminario de Comunidades Semióticas en Argentina y América Latina - 2018
Profesorado y Licenciatura en Letras
Coordinadores: Hernán Hirshfield - Daniel Gastaldello
Estudiantes: Guillermo Voos - Maria Alejandra Vargas - Vera Larker

Biografía
Luis Jorge Prieto (1926-1996) fue un lingüista y semiólogo
argentino. Su desempeño como docente e investigador de
las disciplinas mencionadas lo llevó a cabo tanto en
Argentina como en diversos países del mundo, entre ellos,
Francia, Suiza y Argelia.
Prieto cursó sus estudios de grado y posgrado en la
Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Allí estudió
Filología Comparada y se graduó en Humanidades. En
1955, año del Golpe de Estado de la dictadura cívico-
militar en el país, se doctora con una tesis sobre fonología
del español. Al año siguiente, se ve beneficiado con una
beca para estudiar en París. Durante el período de 1956 a
1960 investiga junto a su gran maestro, André Martinet.
En los sesenta, de nuevo en Argentina, es nombrado profesor de lingüística general en la
UNC y en 1961 es elegido para ocupar el cargo de director del CONICET, en ese entonces
CNICT. Todas estas actividades se ven truncadas por el golpe de estado de 1966, debido a
que la orientación comunista y la militancia de Prieto generan su despido de ambos cargos.
Sin embargo, junto a su esposa permanecen en el país hasta mediados del año 1967 cuando la
Universidad de Argelia le ofrece la cátedra de lingüística general.
Prieto se desempeña en el país africano por un período de dos años luego de los cuales
regresará a Francia donde se hospedará con los Martinet. En 1969, gracias a la influencia de
su amigo Jean Claude Passeron, Prieto obtiene el puesto de profesor de semiología en la
Universidad de Vincennes. Simultáneamente, debido a la recomendación de su maestro,
André Martinet, la Universidad de Ginebra nombra a Luis Prieto profesor de lingüística
general en la histórica cátedra de Ferdinand de Saussure. Por un largo período, el lingüista
viajó casi a diario de París a Ginebra para desempeñarse en ambas universidades hasta que en
1972 decide establecerse en Ginebra.
Tras la restitución de la democracia en 1973, el semiólogo regresa a la Argentina y dicta
clases en la Universidad Nacional de Buenos Aires donde tiene planes de establecerse. La
situación del país se desmorona y Prieto se ve obligado a exiliarse nuevamente. En 1986, el
lingüista visita su país natal y es condecorado con el título de Profesor Honorario en la UNC.
Prieto transcurre sus últimos años en Ginebra, dictando clases en la Cátedra Saussure. Tras su
muerte, el 31 de marzo de 1996, su biblioteca fue repatriada y hoy forma parte del Instituto
de Lingüística de la UBA.
Luis Prieto, dice María Teresa Dalmasso, académica que estudia la obra del lingüista y
semiólogo, “es la encarnación de nuestra implacable paradoja de “no ser” para “ser”, de ese
despojo de la identidad como precio de la existencia, de ese no poder ser sino a costa de no
estar.” (Dalmasso, 1987)
Condiciones de producción
El proyecto semiológico de la obra teórica de Luis Prieto debe entenderse como un
entrecruzamiento de disciplinas diferentes. Los estudios lingüísticos de los que parte,
mediante su especialización en fonología, se articulan con la semiología y ambas disciplinas
están atravesadas por la epistemología. Al analizar las condiciones de producción de su obra
teórica, observamos que parten de escuelas y enfoques teóricos específicos. En este sentido,
su proyecto semiológico aúna los estudios en lingüística que parten del curso (texto
fundacional) de Ferdinand de Saussure y el materialismo histórico de los postulados de Karl
Marx.
Luis Prieto se forma con los lineamientos teóricos de Ferdinand De Saussure, con la
continuación por parte de los estudios de Eric Buyssens y con su maestro André Martinet. En
relación a la filiación teórica de Prieto con la Escuela de Praga, María Teresa Dalmasso
(2008) afirma que el teórico parte de sus estudios centrados en fonología desde la lingüística
funcional y luego la semántica. Debido a estos estudios, se pregunta sobre cómo opera la
comunicación en general para observar tanto el funcionamiento de las lenguas naturales como
la existencia de diversas semióticas que contribuyen al conocimiento del mundo. En este
punto, debe entenderse que Prieto continuará los estudios sobre la Semiología de la
Comunicación que define Buyssens desde los escritos de Ferdinand De Saussure,
considerándola como una continuación de la lingüística que estudia la comunicación en
general.
En sus condiciones de producción no sólo observamos la lingüística saussereana, sino
también el materialismo histórico de los postulados marxistas. Cuando la preocupación
teórica vira al conocimiento del mundo desde los estudios de la comunicación, Luis Prieto
afirma que la semiología tiene que incorporar una Teoría de las Ideologías. Es en este punto
donde Prieto considera productiva la dimensión de un contexto histórico-social en la relación
del conocimiento con el objeto y del conocimiento con el sujeto. La Teoría de las Ideologías
tiene que dar lugar a la creación de una Teoría del Sujeto, que vuelva significativo el papel
decisivo de la dimensión biológica del hombre.

Su propuesta teórica
Para introducirnos de lleno en la producción teórica del semiólogo Luis Prieto es pertinente
comenzar con la definición de semiología que él mismo propone:

Si debiese resumir en una frase en qué consiste la semiología que me propongo presentar (...)
diría que esta no es una teoría del conocimiento, de la cual ya se han ocupado los filósofos,
sino más bien una teoría de la raison d’etre del conocimiento y, más exactamente, de la
raison d’etre de la realidad material. Esta semiología se constituye en torno al principio
según el cual la validez de tal conocimiento no sólo depende, como suele admitirse, de su
verdad sino también de su pertinencia. (Prieto, 1993:22)

En el apartado siguiente desmontaremos este fragmento con el objetivo de identificar las


categorías según las cuales Luis Prieto no sólo define su semiología sino que también
articulan su sistema teórico en su totalidad.

Categorías que componen la definición


A partir de la cita anterior, podemos identificar que la validez del conocimiento depende de la
verdad y la pertinencia, componentes necesarios dentro de la definición de Prieto. La
pertinencia aparece como un componente lógico anterior dentro de la constitución del
conocimiento respecto de la verdad. ¿Por qué? Porque la cuestión de la verdad se plantea
frente a un conocimiento ya considerado como pertinente. La verdad, entonces, es la relación
entre conocimiento y objeto. Por otra parte, la pertinencia se configura como la relación entre
conocimiento y sujeto. Ambas categorías se definen inscriptas en un contexto histórico-social
particular. 1
La semiología entonces, al enfocarse en la verdad y la pertinencia que contribuyen a la
validez de determinado conocimiento se caracteriza “(...) como el estudio de los
conocimientos de la realidad material que toma en cuenta al sujeto y que los consideran en la
implicancia de los mismos desde una perspectiva histórico-social” (1993: 22).
En consonancia con esto, el problema de las epistemologías, dice Prieto, que consideran sólo
a la verdad como único criterio de la validez del conocimiento es el de conciliar la existencia
de la realidad material independiente del conocimiento con el carácter histórico-social de este
último.
El principio de contradicción demuestra la incompletitud de este criterio debiendo incluir las
consideraciones de conocimiento parcial o total sobre los objetos para poder funcionar.
Ahora, la relación del conocimiento con el contexto histórico-social sería pertinente, no
porque el conocimiento que se tiene de un objeto verdadero en un determinado contexto
podría ser falso en otro, sino porque el conocimiento que se tiene de un objeto en un
determinado contexto histórico-social podría ser diferente en otro y, a pesar de ello, ser
igualmente verdadero. Esto significaría que el carácter histórico social de los conocimientos
presupondría la posibilidad de construir a partir de un mismo objeto distintos conocimientos
y todos verdaderos. Entonces, como criterio para la constitución del conocimiento no sería
necesario diferenciar entre conocimiento parcial y total ya que el único conocimiento debería
ser total y verdadero . Los conocimientos de un mismo objeto no podrían ser ambos ni totales
ni verdaderos. Entonces el conocimiento se situaría más allá de la realidad histórico-social,
sería un ideal inalcanzable, el hombre sólo arribaría a conocimientos parciales. Usado de esta
manera el componente histórico-social es puramente negativo.
La perspectiva, ahora bien, se modifica si se admite que la validez de un conocimiento
depende de la pertinencia. Un conocimiento es histórico y social porque, así como es
necesariamente verdadero o falso es también necesariamente pertinente o no pertinente. Esa
pertenencia depende de los intereses histórica y socialmente condicionados por el sujeto. En
ese sentido, el sujeto, es decir, el hombre, no puede construir conocimientos que no sean
histórico y sociales. El carácter de parcialidad del conocimiento no tiene que ser visto de
modo negativo, sino que debe entenderse al conocimiento como aquello que considera la
parte del objeto que es pertinente para la realización o no de un nuevo concepto. Es ese el
fundamento mismo del conocimiento. Si se tomara la totalidad de las características de un
objeto es sólo porque ellas son pertinentes para los intereses del sujeto. En este punto,
1
Es aquí donde podríamos hacer un envio a la definición que da Magariños de Morentín de semiótica
en la cual el contexto socio-histórico juega un rol fundamental. (Magariños de Morentín, 1996:1)
tenemos que destacar la noción de utilidad que se desprende de la característica de
pertinencia descrita por Prieto, así como también la facultad de decisión que el sujeto posee a
partir de sus intereses. El semiólogo piensa un sujeto cognoscente que conoce a partir de su
interés y decisión.
Luego de haber indagado exhaustivamente en las categorías pertinencia y verdad, podemos
decir que el sujeto se configura con un rol activo para la construcción del conocimiento y la
razón de ser de este. Siguiendo a Dalmasso, podemos plantear que Prieto entiende al sujeto
como inmerso en un determinado grupo social que impondrá condiciones sobre este. Nuestro
semiólogo entiende que debido a las condiciones del contexto socio-histórico que pesan sobre
el sujeto, este no podrá realizar una construcción neutra del objeto de estudio. Por lo tanto,
podemos decir que no existe conocimiento de la realidad material que no esté condicionado
2
por el contexto en el que está inscripto el sujeto.
Como bien dijimos más arriba, Prieto plantea un sujeto cognoscente con una capacidad de
decisión que le permite, en el sentido más marxista del término, crear una historia distinta a la
naturalmente establecida. Esta capacidad de decidir no sólo le posibilita construir
conocimientos sino también tener una ética que guíe sus comportamientos. Como plantea
Dalmasso, la semiología de Luis Prieto deviene en una teoría del sujeto. Para este autor, sólo
se es sujeto siempre y cuando se ejerza una práctica, esta práctica está posibilitada por la
facultad de decisión que posee dicho sujeto. Es en esta práctica que reside la razón de ser del
conocimiento. La decisión de un sujeto de conocer, condicionada por el contexto socio-
histórico, es la que regirá el conocimiento que se produzca.

Mensajes y señales.
En 1966, pleno golpe de estado argentino, Prieto publica en París Messages et Signaux, libro
que demoraría un año en circular en español. En “Hombre y señal”, la introducción de dicho
libro, Prieto plantea que el objeto de estudio de la semiología deben ser las señales,
instrumentos poseedores de significado mediante los cuales el hombre concibe el mundo
exterior.
En este apartado, el semiólogo -en un tono muy marxista- plantea que el hombre es hombre
gracias a los instrumentos que utiliza y que, simultáneamente, son su creación 3. Estos
instrumentos se definen por su utilidad, es decir, por las operaciones que pueden realizar. De
todos los instrumentos, naturales o artificiales, a nuestro autor le interesan un grupo en
particular que está íntimamente relacionado con la vida social. Este tipo particular de
instrumento son las señales y su función es la de transmitir mensajes, es decir, permiten al
hombre comunicarse con otros miembros de un grupo. La utilidad de los mensajes, dirá
Prieto, radica en su significado, “como cualquier otro instrumento una señal suministra (...)
un concepto4 a la inteligencia del hombre, constituido por su significado” (Prieto, 1967:12)
Como producto del desarrollo del hombre, las señales se agruparon en sistemas y actualmente
nada en el universo que signifique algo para el hombre escapa de ser codificado en una señal.
Como dijimos más arriba, este tipo particular de instrumento permite al hombre, por medio
de sus significados, comprender el mundo exterior. Pero no hay que pasar por alto el hecho
de que los significados de las señales son impuestos por el hombre, existen en la medida que
tengan una utilidad para este. Dicha noción de utilidad se corresponderá en cierta manera,

2
Creemos necesario hacer un envio a la categoría marxista de ideología. Según Kohan, para las
corrientes marxistas la ideología es la “concepción del mundo que implica una determinada
perspectiva de vida ligada a los intereses de las clases sociales, una escala de valores, junto con
normas de conducta práctica” (2014:8) Si la teoría de Prieto se inscribe dentro de esta corriente
podemos plantear que un conocimiento es indisoluble de la ideología del sujeto que lo formuló.
3
De la misma manera que el hombre genera la historia y a su vez esta lo condiciona.
4
Concepto aquí debe entenderse como instrumento o herramienta
años más tarde, con la categoría de pertinencia. Años después, en su texto del 93, Prieto dirá
que la señal, como objeto material, es el medio de la práctica comunicativa. El fin de esta
práctica no es material sino que se configura como un objeto del pensamiento, el sentido.

Estudio de casos
Para dar cuenta de la utilidad de las categorías de Luis Prieto, tomaremos en primera
instancia las que se desprenden del escrito Mensajes y Señales. Antes bien, es necesario
destacar que tal como nosotros entendemos a la categoría de señal bien podría reemplazarse
por la categoría de texto. De esta manera, al plantearnos un problema sobre un conjunto de
textos dicho problema podría pensarse como la habilitación de una sospecha en cuanto a las
señales que circulan hoy en día. Es así que en este estudio de caso nos centraremos en
imágenes de constante circulación y reactualización en las redes sociales. Al operativizar la
categoría de señal repensaremos la utilidad de este instrumento/medio por parte del sujeto
que le da un sentido a partir de su práctica.
Parte de aquellos textos que se reconocen como memes en las redes sociales son
reactualizados constantemente, es decir, los usuarios reeditan sobre una imagen, cuyo fin es
determinado sentido, a través de la transformación de este objeto material en otro con la
incorporación de textos lingüísticos. De esta manera, el sentido de la señal original será la
base sobre la que se construirá otro sentido a partir de la transformación del objeto material. 5
En el power point adjuntado a este escrito (diapositivas 13 a 16), seleccionamos dos ejemplos
de imágenes que se reeditan en las redes sociales. Estas son el “Disloyal man meme” y el
meme de la gaviota que inhala. Proponemos que los usuarios hacen uso de las imágenes
utilizandolas como soporte para actualizar otros discursos que se vean modificados por el
sentido original de la señal.
En otro orden de ideas, pensamos la categoría de pertinencia de Luis Prieto a partir de dos
artículos periodísticos. En primer lugar, un artículo de Clarín (X) que plantea la disputa de
poder entre distintas disciplinas que poseen como objeto de estudio a la subjetividad humana.
La categoría pertinencia nos permite pensar cómo los sujetos se relacionan con el
conocimiento de los objetos, en este caso particular podemos leer un entramado de intereses
relacionados con la promoción o legitimación de determinadas disciplinas por sobre otras.
Por un lado, se encuentran las teorías psicoanalíticas y por el otro, las terapias cognitivas. En
términos de utilidad, podemos pensar como estas últimas favorecen los intereses no sólo de
los grupos de científicos dedicados a este área sino también de aquellos sectores de poder que
los financian para sus propios intereses. De la misma manera, podemos pensar como estas
terapias son funcionales a las lógicas mercantilistas que priorizan los resultados en menor
período de tiempo. En este sentido, los intereses apuntarían a una regulación y control de los
cuerpos a través de “corregir” la subjetividad humana para una mayor eficiencia laboral.
En segundo lugar, podemos pensar al nuevo sistema de becas del Gobierno Nacional que
beneficia prioritariamente a las “carreras estratégicas” (X) también a partir de la categoría de
pertinencia. Proponemos pensar, como lo hizo Prieto, a la facultad de decisión del sujeto
sobre sus prácticas desde una dimensión política, esto es la relación del conocimiento con el
objeto. De esta manera, podemos leer como hay carreras que, para los sectores de poder,
serían más pertinentes que otras. A partir de la comprensión de esta categoría pretoniana
pensamos dudamos de todo diseño de políticas científicas nacionales, provinciales o
universitarias, ya que estas siempre están obedeciendo a los intereses de determinados
grupos, en este caso, el Gobierno Nacional. Toda política científica entonces inviste una
determinada ideología.

5
Esto podría pensarse como la concatenación de signos en Peirce, es decir la semiosis.
Justificación metodológica
Al modo de Peirce, creímos didácticamente pertinente introducir a este autor por el final de
su trayecto teórico. Consideramos que en la definición de semiología que Prieto da en 1993
se encuentran todas las cuestiones que atraviesan su obra, o lo que conocemos de ella. La
noción de pertinencia y la concepción de sujeto nos permiten pensar todo el sistema
pretoniano, hasta las obras más lejanas como Mensajes y señales. Hacer el camino inverso
nos permitió no sólo identificar las regularidades que articulan el aparato teórico de este autor
sino también reconocer las ideas que se mantuvieron a lo largo de los años.

A modo de conclusión: el lugar de Luis Prieto en la cartografía de Semiótica General

¿Por qué Prieto se ubica dentro de la cartografía de la semiótica general dónde está?
Para finalizar, proponemos reflexionar acerca de la posición que ocupa la producción teórica
de Luis Prieto en la cartografía de Semiótica General. La cartografía se divide, como
sabemos, en tres grandes bloques por un criterio de lineamientos teóricos y geográficos. En el
centro se encuentra el área europeo-continental que parte de la semiología de Saussure (de ahí
que Prieto adhiera a la nominalización de semiología como disciplina y no semiótica). De
Saussure parten dos líneas teóricas que difieren de su concepción de semiología y objeto de
estudio. A la derecha se encuentra la Semiología de la Significación cuyo objeto de estudio
todos los sistemas de signos, en la cual participan Hjelmslev y Barthes. En el centro de las
dos semiologías, se posicionan las producciones de Jakobson, Benveniste y la Teoría de la
Enunciación. Y a la izquierda, por último, se encuentra la Semiología de la Comunicación
cuyo objeto de estudio son los procedimientos de la comunicación (los medios utilizados para
influenciar a otros y reconocidos como tales por aquellos que quieren influenciar), en la cual
encontramos a Buyssens y, seguido a éste, al semiólogo Luis Prieto.
En los años cincuenta, las ciencias del hombre, como dice Dalmasso, canonizan al Curso de
Lingüística General como texto fundacional y paradigma de las demás ciencias. En ese
momento se inscribe la producción de Prieto y su producción se define como una lectura
desde la comunicación de la propuesta saussureana. La lectura que hace de Saussure es crítica
y se construye como una Teoría de las Ideologías. Desde este lugar, estudiará las ciencias del
hombre, en especial, la semiología, como capaces de conocer objetivamente el mundo y sus
razones. Como contrapunto de su propuesta, se encuentra la producción de Barthes que se
desprende como una Semiología de la Significación.
Entre Barthes y Prieto se genera un procesos de disenso y polémica productiva. Por ejemplo,
el papel que otorgan a la lengua natural es diferente. Mientras que Barthes invierte la
Semiología y la trans-lingüísticas, Prieto considera improbable darle todo el monopolio de
productores de sentido a los signos lingüísticos. Además, Barthes es crítico de los estudios de
la comunicación que han ocupado un papel central luego de Saussure y Prieto, por su parte,
defiende que la Semiología de la Comunicación permite estudiar los fenómenos de la
comunicación en general, en su libro Pertinence et practique (1978) lo defiende. De hecho, si
bien ambos piensan en una semiología amplia que extienda el estudio de diferentes enfoques
desde esta disciplina, es Prieto quien arriesga a decir que existiría un tercer dominio entre la
significación y la comunicación que se llamaría Semiología de la Comunicación Artística;
según él, este estudio tendría una dimensión crítica para observar la ideología investida en los
objetos y develar los mitos heredados y por heredar en la sociedad. Cabe resaltar que para
Prieto el fenómeno artístico es un fenómeno comunicacional. Desde este lugar, diferencia las
artes literarias de las arquitecturales y musicales.
De este modo, al reflexionar sobre la posición que ocupa la producción de Luis Prieto en la
cartografía la reafirmamos, sin embargo, consideramos productivo articular de mejor forma
los debates y filiaciones teóricos que van a tener las obras de quienes participan en el área
europeo-continental desprendida de Saussure. Desde ahora en más, creemos pertinente -y
esto podría pensarse desde la categoría pretoniana- articular la producción de Luis Prieto con
la de Roland Barthes, poniendo al semiólogo argentino en un lugar cartográfico intermedio
entre la semiología de la comunicación y la de la significación. Sólo de este modo estaremos
dando cuenta en la cartografía de la preguntas y razonamientos de este autor de una manera
más fiel.

Bibliografía:
- Dalmasso, M. (2008): Del conocimiento y sus razones
- Dalmasso, M. (1993): Hablar de Luis Prieto
- Prieto, L. (1966): Hombre y señal
- Prieto, L. (1993): Una semiología: problemas y resultados