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MEDIDAS CAUTELARES

Comentario
La actividad de la jurisdicción para dirimir un conflicto y brindar tutela efectiva, pasa por una etapa
previa de conocer los hechos alegados y acreditados por las parles, para luego definir el derecho en
discusión, esto es, declara la existencia o no del derecho afectado; sin embargo, a pesar de
haberse establecido la certeza del derecho reclamado, puede darse el caso que se mantenga la
renuencia a satisfacerlo, circunstancias que obligan a la parte beneficiada a recurrir a la ejecución
forzada de este. En tanto sucede ello, la situación de hecho que justificaba la tutela del derecho
reclamado puede alterarse, a tal punto que puede llegar a desaparecer, tornando en ilusión la
satisfacción del derecho declarado. Bajo ese contexto, aparece en el escenario el proceso
cautelar, para cumplir una función diferente al proceso de conocimiento y de ejecución, dirigida a
garantizar el eficaz desenvolvimiento de los procesos ya citados; pero, la tutela cautelar no solo
tiene como finalidad asegurar el resultado del proceso, sino que, como señala Reimundín,
tiende principalmente, mediante medidas adecuadas, a la conservación del orden y de la
tranquilidad pública, impidiendo cualquier acto de violencia o que las partes quieran hacerse justicia
por sí mismas durante la sustanciación del proceso, prescindiendo del órgano jurisdiccional.

En el tiempo que transcurre mientras espera poder iniciar o mientras se desarrolla un proceso, puede
suceder que los medios que le son necesarios (pruebas y bienes) se encuentren expuestos al peligro
de desaparecer o, en general, de ser sustraídos a la disponibilidad de la justicia; o, más genéricamente,
puede suceder que el derecho cuyo reconocimiento se pide, resulte amenazado por un perjuicio
inminente e irreparable. La acción cautelar está siempre vinculada por una relación de
instrumentalidad, respecto de la pretensión principal ya propuesta o por proponerse. Tiene como
fin garantizar el resultado de la pretensión principal; no obstante ello, la acción cautelar es autónoma
y puede ser aceptada o rechazada según su contenido y urgencia alegada.

2. El proceso no se agota en un instante. El tiempo que tome desde que se inicia el proceso
hasta que se logre una sentencia en definitiva, que dirima el conflicto, podría llevar a buscar tutela
para conservar o para innovar la situación de hecho existente, prohibiendo su transformación o
imponiendo la mutación de ese estado; pero también la tutela puede orientarse a asegurar a futuro
la ejecución forzada de una sentencia, como sería el caso del embargo, que busca inmovilizar los
bienes de propiedad del obligado. Ello se explica por qué para evitar poner en cuestionamiento
la efectiva tutela de la jurisdicción.
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