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EL FEMINICIDIO REPRESENTA EL NUEVO OBJETO DE ESTUDIO

DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL; SILVIA VALENCIA ABUNDIS


Debe abordarse con compromiso, ética, humanismo, profesionalismo y enfoque científico

En el mundo una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual a pesar de que en dos
terceras partes de los países del orbe tienen prohibida la violencia doméstica en su legislación,
reveló la profesora investigadora del Departamento de Psicología Aplicada del Centro
Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Dra. Silvia Valencia Abundis al dictar la
conferencia “Factores Psicosociales para el estudio del Feminicidio” en el marco del Seminario
Ignacio Martín Baró.

“52 países penalizan la violencia en el matrimonio. 14 de 25 países con mayor tasa de


feminicidios se encuentran en América Latina y el 98 por ciento de los feminicidios en América
Latina siguen impunes. Esto creo que sí es una tragedia. En la medida en que el agresor no
tiene castigo, nuestro sistema es terrible”.

La doctora en Psicología Social egresada de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de


París, señaló que el tema de feminicidio es un fenómeno no exclusivo de las mujeres, puesto
que asesinar a otro por razón de su sexo o edad, igual le ocurre a niños, jóvenes, ancianos, etc.

La especialista del CUCS expuso los 11 tipos de feminicidio de los cuales, el más común es el
íntimo, sin pasar por alto el no íntimo, el familiar, el infantil, por conexión, sexual sistémico
desorganizado, sexual sistémico organizado, por prostitución u ocupación estigmatizada, por
tráfico de migrantes, por lesbofobia y por transfobia.

“La tasa de feminicidio íntimo sigue siendo la mayor y es donde sí encontramos el verdadero
fenómeno del feminicidio”.

Además, expuso que dicha violencia ejercida contra las mujeres por su sexo se ve agravada por
ser recurrente, intencional, por poder o sentimientos y por la tendencia a incrementarse.

La también estudiosa de la sociogénesis de la violencia detalló que feminicidio se estudia


desde la violencia sexual, las lesiones degradantes, antecedes de amenaza y acoso, las
relaciones de parentesco, las relaciones de confianza, las relaciones de subordinación,
incomunicación de las víctimas, exposición del cuerpo en un lugar público y el estado de
indefensión.

“De hecho esta es la parte: la del cuerpo expuesto, que ha dado mucho más que pensar a los
criminólogos y criminalistas, porque es un mensaje, porque es un lenguaje que, según sea el
tipo y la forma como la agrede, si la desviste, la tortura, la ahorca, si la desmembra, le deja
expuesta sus partes íntimas o las cubre, le cubre la cara, le dio una puñalada, son mensajes,
todo está diciendo algo de la relación y el efecto en la que se presentó el feminicidio”.

Además, alertó sobre la actitud de silencio que caracteriza a las víctimas de violencia, toda vez
que, por cultura y educación, dijo “nuestras niñas, adolescentes, varones no están en
condiciones defenderse porque nuestra cultura no lo propone, porque nuestra educación nos
dice que nos callemos ante la autoridad, porque nuestro manejo de emociones es muy frágil y
tendemos a que el otro compense esa fragilidad y nuestro vacío emocional”. Es por ello que
propuso crear estrategias sociales y culturales reales para prevenir el feminicidio.
Tras precisar que también la segregación social es una condición que marca el riesgo de sufrir
violencia, la profesora investigadora destacó la importancia que sobre este fenómeno tiene la
influencia social.

Puntualizó que este tema representa un nuevo objeto de estudio para los psicólogos en la
medida que los estudiantes se preparen y se comprometan con lo que estudian. Con ello se
podría generar el cambio de condición social necesario para que se transforme un fenómeno
tan grave como es el feminicidio, actuando con principios éticos, profesionales y científicos.

“Ahí están las mujeres muriendo, son nuestros nuevos objetos sociales y debemos
humanizarlas al estudiarlas, queremos conocer a detalle porqué vivió una tragedia, por qué no
la protegió la familia, no la protegió su propio sentido de seguridad y no la protegió el Estado.
Contribuir a eso va a ser un cambio histórico de ustedes en este país. Comprométanse a
hacerlo”.

Con esta conferencia se cierra el ciclo 2018 A del Seminario Ignacio Martín Baró: Las mujeres al
centro, aproximaciones desde la psicología social que organiza el Departamento de Psicología
Aplicada. Se anunció que se tiene prevista la tercera edición de este Seminario para el ciclo
2018-B.

La violencia contra las mujeres como práctica cotidiana

Este es un modo que da, en muchos casos, paso al feminicidio, ya que el afán de poder se
moviliza a raíz de los problemas conyugales, celos por la creencia o constatación de que la
víctima mantenía relaciones con otro hombre, rechazo al pedido de establecer o mantener una
relación; y los inculpados alegan como defensa la emoción violenta, momentos de descontrol.
Es preciso señalar que estas agresiones se dan en los espacios de la casa, queda claro que es
una práctica que se ejerce dentro de la vida doméstica. La idea es que el homicidio y la
violencia no significan una ruptura de significación, cada modalidad de violencia emplea
formas de lenguaje; de este modo el homicidio es un lenguaje radical, que su mera
enunciación implica el exterminio de uno de los interlocutores.

Los usos "legítimos de la violencia"

Significa un campo de la práctica de la violencia que es posible de ser ejercido en la vida


cotidiana y donde el estado y sus formas de control y punición no tienen siempre el interés o
posibilidad de intervenir, es decir, el estado no siempre logra penetrar el espacio de la familia,
la casa, la pareja; campos que escapan a su control formalizado; y que son denominadas zonas
liberadas. Por ejemplo, en la familia, hay padres que golpean a sus hijos, pero que son
problemas que se resuelven en casa y donde el estado no es capaz de llegar; por ello se dice
que no tiene el monopolio del uso legítimo de la violencia, solo mantiene un control
normativo, pero ya se dijo que esto va más allá de una ley o norma; y ésta se desenvuelve en
zonas liberadas, entonces existen otras reglas del juego.

Micropolíticas de la vida cotidiana

Existen campos de estructura política donde se muestra un sistema de legitimación del uso de
la violencia contra la mujer, como por ejemplo la policía en las comisarías, los médicos legistas,
los espacios judiciales. Esta estructura de la intervención de denuncias sobre violencia de
género y entre otras, maneja el discurso sobre la falta de pruebas, pero que en el fondo es
por la reproducción de una estructura política y de un sistema de ejercicio de violencia. Si bien
la ley existe como un dispositivo formal que penetra toda la estructura, en la práctica no es así;
no sólo es complicidad masculina, machismo, sino también el reconocimiento de este uso
legítimo, de esa zona privada - pública.

La corrupción desde una perspectiva psicológica


Artículo escrito por el Dr. Alberto Soler Montagud

La corrupción es un fenómeno lamentablemente en boga y frecuente en ciertos sectores de la


política y el mundo empresarial y financiero. Podríamos definirla como una transgresión de las
normas llevada a cabo de modo voluntario y con la con la intención de obtener beneficios
personales.

Es una práctica sistemática en la que pervertir, depravar y sobornar se convierten en el modus


operandi del corrupto en perjuicio de terceros y del interés colectivo de la ciudadanía

Sociología de la corrupción

Hay una serie de factores que son inherentes a la corrupción tales como:

La tendencia a identificar el éxito con el dinero.

La prevalencia de la moral heterónoma sobre la moral autónoma. Consideramos moral


autónoma la que incentiva a cumplir las leyes independientemente de premios o castigos,
mientras que moral heterónoma es la que impele a cumplir las leyes sólo por miedo al castigo
y no por un respeto interiorizado a las mismas.

La falta de conciencia por parte de la población de que los bienes públicos, que aseguran el
bienestar social, se consiguen a través del esfuerzo de todos y deben ser respetados.

El acostumbramiento a la corrupción por parte de la población y a aceptar la misma como algo


normal ante la aparente impunidad que exhiben quienes ostentan el poder y delinquen,
circunstancia que les predispone a delinquir tal cual hacen los poderosos.

Todo ello contribuye a que los miembros de la sociedad interioricen una percepción
subconsciente de que defraudar es algo lícito y aceptable.

Surge de este modo una tolerancia y benevolencia ante la corrupción así como una falta de
conciencia y una desmotivación social para cumplir las leyes así como una predisposición a
defraudar siempre que sea posible y se minimice el riesgo de ser descubierto

Perfil psicológico del corrupto

Desde una perspectiva psicopatológica, el corrupto es un individuo que sistemáticamente


ignora al “otro” y prescinde de los valores éticos, morales y cívicos que garantizan la equidad
en la convivencia.

Su modus operandi responde a la satisfacción de ciertas pulsiones en beneficio de su ego.

Carecen de una moral autónoma y solo respetan la ley por el miedo a las sanciones, de tal
modo que su ética sería similar a la de un niño de cinco años.
Otra singularidad del corrupto es su irresponsable sensación de invulnerabilidad. Creen que
sus fechorías nunca serán descubiertas ni se juzgarán y, por tanto, nunca serán condenados.

Se sienten inmunes y descartan las consecuencias negativas inherentes a sus actuaciones, lo


que les incentiva a ser temerarios, a jactarse de sus actividades ilícitas y a no dimitir de sus
puestos cuando son descubiertos en sus delitos, por la obstinada y patológica negativa a
reconocerlos.

El corrupto transgrede intencionadamente las normas movido por la ambición y por


su obsesiva identificación del éxito con el dinero así como por su necesidad de un
reconocimiento social que satisfaga a su ego.

Tipos de corruptos

Psicopatológicamente, podemos englobar a los corruptos en dos grandes grupos:

Corrupto narcisista. Están convencidos de que son superiores, se caracterizan por un patrón de
grandiosidad, necesitan ser admirados y carecen de empatía para conectar emocionalmente
con los demás.

Corrupto antisocial. Sienten necesidad de mostrar su superioridad, son manipuladores y


explotadores, violan sistemáticamente los derechos del otro y son propensos a cometer actos
delictivos. No aceptan la culpa de los delitos que cometen y, aunque quizás lleguen a sentir
vergüenza al verse expuestos al escarnio público, nunca dan muestras de arrepentimiento.

Tratamiento del corrupto

Difícilmente podemos hablar de un tratamiento psicológico del corrupto ya que la corrupción


no es una entidad patológica contemplada como tal por los manuales diagnósticos, sino una
práctica delictiva llevada a cabo por ciertos individuos que suelen presentar unos trastornos
psicológicos y de personalidad sobre los que sí que se podría intervenir
psicoterapéuticamente.

La corrupción, en cierto modo, podría ser considerada como un síntoma o un rasgo mas de
verdaderas patologías tales como el trastorno narcisista de la personalidad o el trastorno
antisocial de personalidad, no obstante las particularidades varían significativamente de unos
caso a otros.

Os invito a escuchar este interesante podcast donde el Dr. Alberto Soler Montagud habla
acerca de la psicopatología de la corrupción en un programa radiofónico de Onda Cero
entrevistado por la periodista Isabel Gemio.

PSICOLOGÍA SOCIAL CONTRA LA POBREZA


Joaquina Palomar Lever es hoy una destacada académica e investigadora de la Universidad
Iberoamericana Ciudad de México. Pero años atrás recorrió también los pasillos y las aulas del
ITESO mientras estudiaba la licenciatura en Psicología, y los de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM) al cursar la maestría en Psicología Clínica y el doctorado en
Psicología.
¿Cómo se apoya, desde la psicología, a la gente más desfavorecida, a los millones de
personas en extrema pobreza del país?

La pobreza expone a las personas a numerosos factores de riesgo que comprometen la calidad
de vida y el funcionamiento psicológico. Esto ocurre porque la exposición a una mayor
cantidad de factores de riesgo, particularmente en la infancia, debilita el desarrollo
socioemocional y aumenta la probabilidad de un desajuste psicológico […] Desde la psicología,
pueden diseñarse programas dirigidos que tengan el propósito de maximizar las
potencialidades de la gente con menos recursos económicos, reconociendo que la situación en
la que viven no es resultado de una actitud individual o de la falta de interés por mejorar su
condición. El objetivo de estos programas es favorecer que la gente con escasos recursos
conozca sus recursos personales y comunitarios y saque el mayor provecho de ellos para que,
a pesar de sus limitaciones, puedan mejorar su situación.

¿Qué aportes ofrece la investigación psicosocial a la gente común, la de a pie?

La investigación psicosocial busca desmitificar ideas erróneas. Por ejemplo, la creencia de que
los pobres son pobres porque quieren, o que todos viven en situación de promiscuidad. A
través de la investigación se pretende comprobar o refutar hipótesis, teorías y creencias como
ésta, conociendo la población y tratando de entender las condiciones en las cuales se
presentan algunos comportamientos. Sin embargo, muchas veces las investigaciones quedan
sólo plasmadas en papel y nada más se discuten en ámbitos académicos.
Desafortunadamente, no siempre es fácil que las iniciativas que podrían tener repercusiones
positivas en poblaciones vulnerables puedan trascender.

En ese sentido, ¿qué se requiere para que las investigaciones en estos rubros realmente
impacten?

Me parece que es necesario que se difundan los resultados de investigación en estos rubros y
que las recomendaciones de política social derivadas de ellos puedan llegar a los diseñadores
de políticas públicas para que tengan un impacto y logren cambios sustantivos en la población
beneficiaria. Es necesario el trabajo conjunto del gobierno, investigadores, agencias
internacionales e instituciones que tengan como prioridad el mejoramiento de la calidad de
vida de estos grupos de la población que son vulnerables.