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Honorable magistrada del JUZGADO ESPECIALIZADO EN LO CIVIL DE LA

CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE AREQUIPA a quienes asisten hoy a


la audiencia pública, tengan muy buenos días, mi nombre es Ruth Lisandra
Marroquin Salinas y junto con mi co-agente Milagros de María Jiménez
Polar, ejerceremos la defensa de Ana Romero Saldarriaga. Comparecemos
ante esta sala, a fin de que su despacho autorice el cambio de nombre y
sexo en los documentos de identificación, a efecto de que se le reconozca
como ANA y con sexo femenino y no como RODOLFO y sexo masculino
como actualmente figura en el Registro, por ser una mujer transexual.

Con la venia, de esta honorable sala, cedo el uso de la palabra a JIMÉNEZ


POLAR.

Citando a la magistrada Ledesma Narváez:

“Las personas transexuales existen y también tienen derecho a una igual


dignidad, a una igual libertad y a una igual justicia que cualquier otra
persona”

Conozcamos un poco a Ana Romero Saldarriaga. En primer lugar se ha


recabado su acta de nacimiento en la Municipalidad de Tarapoto, en donde se
indica que, nació el 1 de enero del año 1990, con sexo masculino, hijo de Manuel
Romero y Juana Saldarriaga, naturales de la ciudad de Tarapoto, el cual obra en
el anexo 1.B.

Del acta de nacimiento se reafirma su nombre, basado en su género biológico


masculino, siendo el caso que a la actualidad es una persona de 28 años, inscrita
en el Registro Civil bajo el sexo masculino, criada por sus padres bajo una
mentalidad cerrada y poco comprensiva.

Desde su infancia, siempre se ha identificado como una mujer; toda su vida ha


transcurrido con el nombre de su sexo biológico: Rodolfo Enrique; lo que no ha
impedido que se identifique con el sexo femenino.

Además, su vida siempre ha estado marcada por la discriminación; así durante


su infancia, fue objeto de burlas por sus compañeros de clases, mientras que
sus maestros, lejos de reprimirlas, las permitían y alentaban, siendo acreditado
con el anexo 1.C.

Sus padres rechazaban su comportamiento, con maltrato físico y psicológico,


con el propósito de forzarle un comportamiento de varón, acreditando tales
hechos con el anexo 1.D.

Llegada su adolescencia, los cambios en su cuerpo eran contrarios a los que


quería y las ofensas eran cada vez peores, por lo que, cayó en un estado de
depresión, soledad e incomprensión, en el que incluso, consideró la posibilidad
de suicidarse, con lo que se corrobora con el anexo 1.E.

Luego de culminar el colegio, decidió tomar una fisionomía más femenina, para
lo cual dejó crecer su cabello, comenzó a maquillarse y a vestirse como una
mujer y decidió adoptar, finalmente, el nombre de Ana, lo cual se acredita con el
anexo 1.E.

Años después, viajó a España, donde se sometió a una cirugía de cambio de


sexo, consistente en digesta de hormonas, implantes de siliconas y
vaginoplastía; proceso acompañado de tratamiento psicológico como soporte
emocional, siendo acreditado con los anexos 1.F. , 1.G. , 1. H.

De regreso a Lima, a pesar de tener una apariencia femenina, el nombre y sexo


consignados en sus documentos de identidad, le han venido generando más
episodios de discriminación.

Así ocurrió, cuando hizo una denuncia policial, por el robo de su celular y, al
observar sus datos registrados, los policías le sometieron a una investigación y
a revisar sus antecedentes penales, acreditando con el anexo 1.I.

También, cuando solicitó un préstamo en una entidad bancaria, y al observar la


diferencia entre lo consignado en el DNI y su apariencia física, dicha institución
le exigió realizar un examen ginecológico y debido a la premura de dicho crédito
es que accedió a realizarse tal examen, consignado en anexos 1.J. y 1.K.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

B) Sobre el diagnóstico del Transgenerismo.

Organización Mundial de la Salud

En lo que respecta a la identidad de género, cabe precisar que actualmente


incluye dentro del rubro “Trastornos de la identidad sexual” (F64) de su Manual
de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) al transexualismo y al
transvestismo no fetichista, con la siguiente especificación:

“Transexualismo: Consiste en el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro


del sexo opuesto, que suele acompañarse por sentimientos de malestar o
desacuerdo con el sexo anatómico propio y de deseos de someterse a
tratamiento quirúrgico u hormonal para hacer que el propio cuerpo concuerde lo
más posible con el sexo preferido.

Transvestismo no fetichista: Consiste en llevar ropas del sexo opuesto durante


una parte de la propia existencia a fin de disfrutar de la experiencia transitoria de
pertenecer al sexo opuesto, pero sin ningún deseo de llevar a cabo un cambio
de sexo permanente y menos aún de ser sometido a una intervención quirúrgica
para ello”.

Asociación Psiquiátrica Americana (APA)

No obstante, desde el 2012, no considera al transgenerismo y transexualismo


per se como patologías o trastornos mentales.

“Un estado psicológico solo se considera un trastorno mental si causa angustia


o discapacidad. Muchas personas trans no experimentan su género como algo
angustiante ni como una discapacidad, lo cual implica que identificarse como
transgénero no constituye un trastorno mental. Para estas personas, el problema
fundamental radica en hallar recursos asequibles, como asesoramiento, terapia
hormonal, procedimientos médicos y el respaldo social necesarios para expresar
libremente su identidad de género y minimizar la discriminación. Muchos otros
obstáculos pueden conducir a la angustia, incluso a la falta de aceptación dentro
de la sociedad, experiencias directas o indirectas con la discriminación o la
agresión sexual. Estas experiencias pueden provocar ansiedad, depresión o
trastornos relacionados, más frecuentemente, en personas trans que en
personas que no lo son”.
No toda incoherencia entre el sexo biológico de una persona y su identidad
sexual psicológica puede considerarse una patología, sino que la presencia de
los elementos objetivos determinará tal condición. Por otro lado, actualmente, al
no considerarse una patología per se, tampoco existe un tratamiento
consensuado para cuando esta incoherencia llega a considerarse un trastorno,
sin embargo, existen documentos técnicos que señalan que en lo respecto al
trastorno de la identidad de género las acciones deben orientarse a procurar la
aceptación de la persona del género con el que se siente más identificada.

En el caso en concreto las opciones de respuesta por parte del Estado a través
de su ordenamiento vigente pueden ser identificadas en un número cerrado,
pues en primer lugar se encuentra la actual posibilidad de que una persona que
se sienta identificada con el sexo opuesto con el que biológicamente nació,
desarrolle su proyecto de vida y ejercicio de su derecho a la identidad a través
de un procedimiento de cambio de nombre, que sí es aceptado por nuestro
ordenamiento jurídico. Sin embargo, este ejercicio de derechos se vería limitado
a continuar con el sexo biológico en el Documento Nacional de Identidad dado a
que formalmente, la legislación vigente no permite tales cambios.

Por otro lado, existe la posibilidad de que las personas trans puedan realizar el
cambio tanto de nombre como de sexo en los documentos que la identifican ante
la sociedad. Este cambio permitiría brindar las condiciones adecuadas de
desarrollo de su proyecto de vida pues si bien desde un punto de vista
cromosómico no podrá concretar la similitud con el sexo con el que se identifica,
sí se habrá agotado las condiciones para garantizar los derechos en mención.

Finalmente es necesario señalar que, bajo el respeto de la dignidad de las


personas trans, el Estado no puede definir, bajo criterios perfeccionistas, cuál
debe ser el modo de sobrellevar esta discordancia entre la identidad de género
y el sexo biológico, en este sentido, el tribunal Constitucional ha señalado que:

[el] moralismo legal o perfeccionismo, coacciona a la persona para que esta,


supuestamente por su propio bien, se adecúe a un concreto ideal de vida o
patrón de excelencia humana, que la mayoría social considera moralmente
virtuoso. Así, tal como refiere Carlos S. Nino, “el perfeccionismo debe ser
cuidadosamente distinguido del paternalismo estatal, que no consiste en
imponer ideales personales o planes de vida, que los individuos no han elegido,
sino en imponer a los individuos conductas o cursos de acción que son aptos
para que satisfagan sus preferencias subjetivas y los planes de vida que han
adoptado libremente”

Así expuesto, independientemente de esta clasificación, lo cierto es que las


diversas manifestaciones de la identidad de género han sido motivo de diversas
violaciones a los derechos humanos de las personas transgeneristas, situación
prohibida tanto por el Derecho internacional de los derechos humanos, así como
por el orden Constitucional peruano.

Negar el cambio de género en el DNI de una persona trans implica obligarla a un


modo de vida que desarrollará con múltiples dificultades, las cuales terminarán
objetivando a la persona en un ideal de vida la cual no comparte.

SIN MÁS, ESTA REPRESENTACIÓN PASA AL DESCANSO. CEDO EL USO


DE LA PALABRA A LA ABOGADA MARROQUIN SALINAS:

Para que tome en consideración el cambio de nombre y sexo, daré a conocer las
consideraciones de facto y jure siguientes:
Artículo 1 de la Constitución Política del Perú:

Mediante este artículo nos deja claro que, ningún sector poblacional en el
Perú, debe quedar desprotegido por solo presentar características
diferentes a un grupo humano numeroso.
¿A qué me refiero con “CARACTERÍSTICAS DIFERENTES”? Esto va
en concordancia con …

Artículo 2, inciso 1 de la Constitución Política del Perú:

Entendido como el derecho que tiene todo individuo a ser reconocido


estrictamente por lo que es y por el modo cómo es, tal y como debe ser
reconocida Ana Romero Saldarriaga. Vale decir, el derecho a ser
individualizado conforme a determinados rasgos distintivos,
esencialmente de carácter objetivo (nombres, seudónimos, registros,
herencia genética, características corporales, etc.) y aquellos otros que se
derivan del propio desarrollo y comportamiento personal, más bien de
carácter subjetivo (ideología, identidad cultural, valores, reputación, etc.).
Es por ello que, Ana debe cumplir con ambas situaciones, tales como:
Carácter objetivo, ya que su nombre es Ana, no es Rodolfo Enrique;
Carácter subjetivo, es una mujer, no es un varón.

Artículo 2, inciso 2 de la Constitución Política del Perú:

Mi patrocinada se encuentra en un cuadro de exclusión, ya que no permite


que tal se pueda desenvolver con sus derechos y obligaciones como una
mujer, se le priva de varios derechos, por lo que el Estado debería
abstenerse de realizar acciones que de cualquier manera vayan dirigidas,
directa o indirectamente, a crear situaciones de discriminación de jure o
de facto, existiendo un vínculo indisoluble entre la obligación de respetar
y garantizar los derechos humanos y el principio de igualdad y no
discriminación. Es por ello que, está obligados a adoptar medidas
positivas para revertir o cambiar situaciones discriminatorias existentes en
sus sociedades, en perjuicio de determinado grupo de personas, tales
como la STC 0139-2013-PA/TC.

Ana fue objeto de actos de discriminación por su orientación sexual no


normativa, por parte de los operadores de justicia que descalificaron su
denuncia y declaración como la víctima, revisando sus antecedentes sin
tener una pronta justicia. Existieron múltiples percepciones negativas por
parte de los agentes estatales en relación con la orientación sexual no
heterosexual de la víctima, que conllevaron a que el caso no fuera visto
como prioritario, los hechos fueron minimizados por “no ser la vía idónea”,
vulnerándose así la prohibición de no discriminación y el derecho a
igualdad ante la ley consagrados en el artículo 24 en conexión con el
artículo 1.1 de la CADH.

Artículo V del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional:


“Interpretación de los Derechos Constitucionales”

El contenido y alcances de los derechos constitucionales protegidos por


los procesos regulados en el presente Código deben interpretarse de
conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos, los
tratados sobre derechos humanos, así como de las decisiones adoptadas
por los tribunales internacionales sobre derechos humanos constituidos
según tratados de los que el Perú es parte, es por ello que tiene la
obligación de interpretar la legislación interna según la Opinión Consultiva
24.

Además que, los tratados son instrumentos que deberán ser interpretados
y cumplidos bajo el principio de buena fe, por ende, los pronunciamientos
de los organismos internacionales también debe asimilarse del mismo
modo, con lo cual su existencia es relevante en la interpretación de los
derechos fundamentales.

Artículo VI del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional:


“Control Difuso e Interpretación Constitucional”

Cuando exista alguna incompatibilidad entre una norma constitucional y


otra de inferior jerarquía, el Juez debe preferir la primera, siempre que ello
sea relevante para resolver la controversia y no sea posible obtener una
interpretación conforme a la Constitución, es por ello que, reiteramos,
existió una deficiente interpretación respecto al derecho a la identidad de
Ana Romero Saldarriaga.

Artículo 2 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos: “Deber


de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno”

El Estado Peruano al haber ratificado con todos los tratados


internacionales existentes, en el cual se compromete a adoptar, con
arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de
esta Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren
necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.

Tomando como referencia la STC 0139-2013-PA/TC considera que


cualquier alteración de la identidad en función de ese criterio debía ser
entendido como un “trastorno” o una “patología”, situación que no se está
adaptando a la labor jurisdiccional de una constante evolución, además
de adoptar la Opinión Consultiva 24.

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,


Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

Ha expresado su preocupación por cómo la falta de reconocimiento legal


de la real identidad de género de las personas impacta en el ejercicio de
otros derechos, encontrando numerosas dificultades prácticas como
pueden ser el acceso al empleo, la vivienda, crédito o prestaciones
sociales del Estado o cuando viajan al extranjero, entre otras; llegando,
en sus recomendaciones a los Estados miembros, a exhortar que:

“h) Faciliten el reconocimiento legal del género preferido por las


personas trans y dispongan lo necesario para que se vuelvan a
expedir los documentos de identidad pertinentes con el género y el
nombre preferidos, sin conculcar otros derechos humanos” .

Organización de los Estados Americanos

Las sentencias e interpretaciones de la Corte Interamericana de Derechos


Humanos vinculan al Estado peruano, determinó que la orientación sexual
y la identidad de género son categorías protegidas por la prohibición de
discriminación establecida en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos bajo el término “otra condición social” previsto en el artículo 1.1
del mismo instrumento.

Principio Pro Persona


Al momento de interpretar algún término que resulte ambiguo o de escaso
conocimiento, corresponde escoger la alternativa hermenéutica más
favorable a la tutela de los derechos de la persona humana.
Es por ello que damos a conocer términos de necesario entendimiento:

 Identidad de Género: La identidad de género es la vivencia interna


e individual del género tal como cada persona la siente, la cual
podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del
nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría
involucrar –o no– la modificación de la apariencia o la función
corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole,
siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones
de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los
modales. La identidad de género es un concepto amplio que crea
espacio para la auto‐identificación, y que hace referencia a la
vivencia que una persona tiene de su propio género. Así, la identidad
de género y su expresión también toman muchas formas, algunas
personas no se identifican ni como hombres ni como mujeres, o se
identifican como ambos.

 Tránsgenero o persona trans: Cuando la identidad o la expresión


de género de una persona es diferente de aquella que típicamente
se encuentran asociadas con el sexo asignado al nacer. Las
personas trans construyen su identidad independientemente de un
tratamiento médico o intervenciones quirúrgicas. El término trans, es
un término sombrilla utilizado para describir las diferentes variantes
de la identidad de género, cuyo común denominador es la no
conformidad entre el sexo asignado al nacer de la persona y la
identidad de género que ha sido tradicionalmente asignada a este.
Una persona transgénero o trans puede identificarse con los
conceptos de hombre, mujer, hombre trans, mujer trans y persona
no binaria, o bien con otros términos como hijra, tercer género,
biespiritual, travesti, fa’afafine, queer, transpinoy, muxé, waria y meti.
La identidad de género es un concepto diferente de la orientación
sexual.

Srita. Magistrada, por todo lo expuesto, solicitamos se declare fundada la


demanda en todos sus extremos.