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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA

MÁSTER UNIVERSITARIO OFICIAL


ARQUEOLOGÍA DEL MEDITERRÁNEO EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA

TRABAJO DE LA ASGINATURA:
“ARQUEOLOGÍA DE ROMA Y EL LACIO”

EL TEMPLO DE JUNO MONETA. UN ESTUDIO HISTÓRICO Y


ARQUEOLÓGICO

María Martín Pérez

Madrid, 2016
El templo de Juno Moneta

ÍNDICE

1. Introducción............................................................................................................................2
2. Descripción del entorno del templo: el Arx............................................................................3
3. Las razones y el lugar de su construcción...............................................................................5
4. Historiografía de las investigaciones y teorías reconstructivas realizadas a partir de los
restos arqueológicos....................................................................................................................7
5. Funciones del templo............................................................................................................13
6. Rededicación y construcciones posteriores realizadas en el lugar del templo......................17
7. Conclusiones.........................................................................................................................19
8. Referencias Bibliográficas....................................................................................................21
8.1. Bibliografía actual.........................................................................................................21
8.2. Fuentes clásicas.............................................................................................................22
8.3. Recursos web.................................................................................................................22

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El templo de Juno Moneta

1. INTRODUCCIÓN

El objetivo de este trabajo era hacer un estudio exhaustivo de todo lo que rodea al templo
de Juno Moneta. De este modo se ha pretendido estudiar tanto los restos arqueológicos que
nos han quedado hoy en día como las fuentes literarias que nos informan sobre su posible
ubicación, los motivos de su construcción y su consagración, así como las funciones que tenía
este templo.

Los motivos principales por los que se ha elegido hacer una investigación sobre este
edificio religioso han sido, por un lado, el juego que podían dar los pocos restos arqueológicos
que tenemos; y por otro lado, pretender mostrar la importancia que tienen las fuentes
literarias, muchas veces infravaloradas, para ayudarnos a entender aspectos del pasado que sin
ellas no podríamos llegar a imaginar. Con ello el objetivo era mostrar un edificio del que aún
hoy hay muchos aspectos inciertos y que podemos llegar a conocer mejor gracias a la unión
de los restos arqueológicos y los testimonios de los autores clásicos.

La metodología seguida para completar este trabajo se ha realizado por dos vías. Para el
análisis objetivo de los restos arqueológicos del templo y de otros aspectos del mismo se ha
llevado a cabo un barrido bibliográfico de aquellas obras que estudiaban el templo en
cuestión. Aparte, se ha realizado una lectura analítica de las fuentes latinas que nos han dejado
testimonios acerca del templo de Juno Moneta. Así se pretendía hacer uso tanto de los
recursos actuales como de los escritos antiguos para que este trabajo sea el resultado de la
unión de los dos tipos de fuentes, siempre teniendo en cuenta la naturaleza de las fuentes
clásicas y tomando éstas con sumo cuidado.

Para terminar, la estructura de este trabajo se compone de una exposición breve sobre la
ubicación del templo haciendo referencia a los edificios que se situaban junto a éste y sus
funciones; aparte hemos analizado las causas de su construcción y el lugar en el que se erigió;
a continuación hemos realizado un estudio sobre los restos arqueológicos que parecen ser del
templo y las teorías reconstructivas que hay al respecto; el siguiente apartado versa sobre las
funciones que tendría el templo, así como su importancia; y para terminar hemos considerado
oportuno realizar un breve apunte sobre la reconstrucción de este templo en época imperial y
sobre los edificios que se construirían a lo largo del tiempo sobre él. Con todo ello queríamos
conseguir que ningún aspecto que rodease al templo quedara sin estudio.

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El templo de Juno Moneta

2. DESCRIPCIÓN DEL ENTORNO DEL TEMPLO: EL ARX

El Arx era una de las cumbres de la colina capitolina que se encontraba separada del
Capitolio por una depresión conocida como Asylum. A esta ciudadela se podía llegar mediante
tres accesos: uno de ellos era conocido como el centum gradus situado al sur del Arx, otro de
ellos recibía el nombre de scalae Gemoniae que ascendía hasta el templo de la Concordia, y
una prolongación de éste desembocaría en el templo de Juno Moneta, situado en la parte más
alta del Arx, la cual era conocida como gradus Monetae (Coarelli, 1983).

En la ciudadela del Arx se encontraban varios edificios públicos, algunos con funciones
civiles y otros con funciones religiosas, y todos ellos guardaban una relación entre sí. Como
edificios de funciones civiles estaban la sede de los tribunos de la plebe, el tribunal de los
pretorios y la sede de los triunviros capitales. En cuanto a edificios religiosos se encontraban
en el Arx, en un principio, el templo de Juno Moneta y el Auguraculum. Este último, hoy
perdido, fue inaugurado por Numa y tuvo una orientación oeste-este (Coarelli, 1983). Si esta
orientación es correcta, el Auguraculum se encontraría al sudeste del templo de Juno Moneta.
Su función, como su propio nombre indica, al ser un edificio oracular sería la de augurar
hechos futuros, para lo cual se leía el cielo y el vuelo de las aves, por lo que autores actuales
dan la hipótesis de que tuvo que tener una ventana en el techo, lo que es propio de los templos
oraculres (Coarelli, 1988).

En último lugar los edificios con funciones civiles y el templo de Juno Moneta estarían
relacionados en época imperial, como luego veremos, con el edificio del Tabularium. Este
edificio no se encontraría en el propio Arx, sino que estaría próximo a él, pero cumpliría una
de las funciones civiles más importantes: la custodia de los archivos de la ciudad.

Figura 1. Mapa que muestra el Arx y los


accesos existentes.
Imagen facilitada por José Jacobo Storch de
Gracia.

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El templo de Juno Moneta

Figura 2. Plano del Capitolio en el que figuran los monumentos de la Roma actual en azul y la Roma antigua
en negro. Imagen facilitada por José Jacobo Storch de Gracia.

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El templo de Juno Moneta

3. LAS RAZONES Y EL LUGAR DE SU CONSTRUCCIÓN

El templo dedicado a Juno Moneta se erigió en el monte capitolino sobre el Arx en el año
344 a.C. (Coarelli, 1974). Para conocer los motivos de su fundación debemos remontarnos al
siglo VI a.C. Los galos se habían ido extendiendo desde finales del siglo VI a.C. hasta el siglo
IV a.C. por toda la zona norte de la península Itálica. En el año 390 a.C. aproximadamente
una banda de galos senones dirigida por Brenno se aproximó a Roma y junto al río Alia las
fuerzas romanas que les salieron al paso fueron derrotadas (Roldán, 1995). A consecuencia
directa de esto los galos tomaron toda la ciudad de Roma a excepción del Capitolio que
resistió, pues en una noche que se disponían a trepar el Capitolio, los gansos sagrados de la
diosa Juno que ahí se encontraban empezaron a graznar despertando a los romanos que
guiados por Marco Manlio Capitolino impidieron la toma del Capitolio. Este hecho,
seguramente magnificado, lo conocemos gracias a las fuentes:

A media noche muchos escalaron a la vez la roca, subiendo en silencio pegados a aquellos lugares
que eran escabrosos y difíciles pero que resultaron, de todos modos, asequibles y les permitieron
pasarlos con más facilidad de lo que esperaban. Así pues, los primeros habían alcanzado la cima y
estaban dispuestos como para de un momento a otro asaltar el muro y sorprender a los centinelas
(...). Sin embargo, había unos gansos sagrados en el templo de Juno, que en otro tiempo se
alimentaban muy bien, pero entonces, cuando ya con dificultades los víveres apenas les bastaban a
ellos. (...) Sintieron enseguida el ataque de los galos y dirigiéndose hacia ellos a la carrera y con
graznidos, los despertaron a todos.

Plut. Cam. 27.

Esta declaración de Plutarco da a entender que el templo de Juno Moneta se dedicó en el


lugar del asedio gálico (Coarelli, 1983). Pero además de eso también parece poner de
manifiesto que había un templo previo, muy arcaico, donde se encontraban los gansos
sagrados. El lugar exacto de su emplazamiento lo sabemos gracias a las fuentes clásicas que
alegan que este templo se erigió junto a la casa que tuvo en el Capitolio Marco Manlio. En
efecto, veremos ahora algunos ejemplos de este hecho:

Marco Manlio fue arrojado a un precipicio desde el mismo lugar desde donde él había rechazado a
los galos. El motivo fue el intentar oprimir criminalmente esa misma libertad que antes había
defendido con valor. (...) A ese suplicio se le dio un carácter de validez eterna, ya que, después de
ese caso, se estipuló por ley que ningún patricio habitase en la ciudadela o en el Capitolio, por el

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El templo de Juno Moneta

hecho de que Manlio tuvo su hogar allí, precisamente donde ahora vemos el templo de Juno Moneta.

Val. Max. VI, 3, 1.

El dictador Lucio Furio, no obstante, como habían iniciado la guerra por iniciativa propia y se
entregaban sin reservas a la lucha, pensó que debía recurrir también al poder de los dioses y en el
transcurso mismo de la pelea prometió con voto un templo a Juno Moneta; regresó a Roma
comprometido con este voto y dejó la dictadura. El senado dispuso el nombramiento de duúnviros
para que se construyese aquel templo en consonancia con la grandeza del pueblo romano; se destinó,
para ello, en la ciudadela un espacio que había sido el emplazamiento de la casa de Marco Manlio
Capitolino.

Liv. VII, 28, 4-6.

Como podemos observar en estos testimonios muchos de los autores clásicos coinciden en
el lugar donde se erigió el templo. Sin embargo, hay un autor, Ovidio Nasón, que va más allá
ya que es el único autor clásico que dejó constancia, aparte de que el templo estuviera junto a
la casa de M. Manlio, de la cercanía del templo de Juno Moneta al templo de Júpiter Tarpeyo,
llamado así por la roca Tarpeya.

Si hay que estimar en lo que vale el lecho nupcial, me llaman la consorte de Júpiter y mi templo está
pegado al de Júpiter Tarpeyo.

Ovid. Fast. VI, 34.

En definitiva, las fuentes literarias nos muestran que el templo dedicado a Juno Moneta se
erigió en el año 344 a.C. junto a la casa del cónsul Marco Manlio Capitolino en la ciudadela
del Arx por ser el lugar de asedio del pueblo galo, así como por ser el animal consagrado a
Juno el que los salvó de un derrota atroz. Gracias a este aviso, como luego veremos, la diosa
recibió el epíteto de Moneta: la que advierte, por lo que se decidiría erigir su templo en el
lugar donde ésta avisó a los romanos del asedio galo.

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El templo de Juno Moneta

4. HISTORIOGRAFÍA DE LAS INVESTIGACIONES Y TEORÍAS


RECONSTRUCTIVAS REALIZADAS A PARTIR DE LOS RESTOS
ARQUEOLÓGICOS

Los restos del templo de Juno Moneta se encuentran actualmente bajo la iglesia de Santa
María de Aracoeli. En el jardín de esta iglesia salió a la luz en 1876, por un lado, una pequeña
construcción formada por dos sectores de un muro realizado en opus quadratum, formando un
ángulo de 90º, estando uno de los lados orientado en sentido noroeste-sureste, y el otro lado
orientado en sentido suroeste-nordeste (Coarelli, 1983). Están construidos con bloques de
0.25 cm. x 0.28 cm. dispuestos en hiladas a soga y a tizón, conservándose únicamente nueve
hiladas.

Figura 3. Estado actual del muro realizado en opus quadratum excavado en 1876.
Fotografía: www.mefra.revues.org

Por otro lado también aparecieron dos cimientos de hormigón que aún conservaban las
huellas de los encofrados de madera. Los agregados usados en el hormigón fueron
básicamente trozos de travertino, mármol blanco, algunos fragmentos de diferentes tipos de
toba y mármoles de colores (Tucci, 2005). Estas construcciones de hormigón, que miden de
espesor 1.54 m. una y 1.84 m. otra, no son exactamente paralelas entre sí ni tampoco
perpendiculares al muro de sillares que se encontraría posteriormente.

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El templo de Juno Moneta

Figura 4. Estado actual de los cimientos de hormigón excavados en 1876.


Fotografía: www.mefra.revues.org

Por último, en 1931 apareció al norte del muro de sillares una prolongación hecha de opus
quadratum que tenía una parte fabricada en cappellaccio y una segunda en toba de Fidene
(Tucci, 2005). Este hallazgo fue el que dio lugar a las distintas teorías que se han formulado
acerca de los restos, ya que con los vestigios arqueológicos aparecidos en 1876 no había datos
suficientes para formular teoría alguna.

Figura 5. Estado actual del muro hecho en cappellaccio y toba de Fidene.


Fotografía: www.mefra.revues.org

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El templo de Juno Moneta

Figura 6. Representación en planta de los restos hallados en 1876 y en 1931.


Imagen: www.mefra.revues.org

Uno de los primeros estudios realizados sobre cómo se podían interpretar los restos
hallados en el jardín de la iglesia fue llevado a cabo por G. Lugli a principio de los años 30,
quien decía que el muro de sillares databa del siglo VI a.C. y no formaba parte de un templo o
espacio religioso sino que más bien era parte de una primitiva fortificación del Arx, siendo
reconstruido con toba en el siglo IV a.C. y considerando las dos construcciones de hormigón
como parte de un pórtico de época Flavia.

Sin embargo, G. Giannelli, al poco de que se descubriera el muro en 1931, identificó estas
estructuras como el templo de Juno, aunque los cimientos datasen del siglo VI a.C. Su
hipótesis reconstructiva era, en primer lugar, que el templo estaba orientado hacia el suroeste,
siendo su lado derecho ocupado por el Auguraculum (Tucci, 2005). Éste delimitaría en su
parte posterior con el templo y en los otros tres lados con tres paredes de sillares. Una de ellas

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El templo de Juno Moneta

sigue siendo visible hoy en día, la pared paralela fue demolida en los años 20 y la tercera está
muy mal conservada. En segundo lugar, G. Giannelli consideraba que sería un templo
hexástilo y peripteros sine postico. El edificio estaría formado por un podio alargado y
cuadrado y una cella que mediría 14.6 m. de largo x 18 m. de ancho. Por consiguiente la pared
de la derecha descansaría sobre uno de los cimientos de hormigón y la columnata lateral
descansaría sobre una pared paralela, fijada a 90º del muro principal de sillería (Tucci, 2005).

En lo referido a los cimientos de hormigón, G. Giannelli dijo que habría un bloque bajo
éstos dando a entender que estas cimentaciones no eran originales, sino una reconstrucción
(Tucci, 2005). Sin embargo, esto se contrapone a las evidencias arqueológicas, pues el
cimiento norte estaba totalmente entero cuando se descubrió y no había otra cimentación más
antigua debajo.

Figura 7. Reconstrucción morfológica y orientativa de los restos arqueológicos según G. Giannelli (izquierda).
Reconstrucción del templo según G. Giannelli (derecha). Imágenes: Tucci, 2005, fig.6 y 7.

H. von Hesberg hizo otro estudio sobre este templo en la década de los 90. Con este
estudio giró el eje del templo 90º orientándolo hacia el foro. Este investigador fue más allá e
identificó este templo no como el de Juno Moneta sino como el templo de Honor y Virtud
erigido en el siglo II a.C. (Tucci, 2005) y el templo de Juno estaría, en cambio, justo debajo de
la iglesia de Aracoeli. Independientemente de a quién perteneciera este templo, para este

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El templo de Juno Moneta

investigador los restos también serían de un templo hexástilo y peripteros sine postico,
aunque con otra orientación.

Figura 8. Planta reconstruida según H. von Hesberg. Imagen: Tucci, 2005, fig.11.

Para terminar, un estudio reciente fue realizado por P. L. Tucci en 2005. Según éste, el
muro de sillares formaría parte del podio del templo, al igual que pensaba G. Giannelli. En
cambio, para este investigador el muro de cappelaccio es el único resto que queda del templo
republicano y su composición a base de sillar y toba muestra una construcción hecha a toda
prisa (Tucci, 2005). El templo tendría la misma orientación que el templo de H. von Hesberg,
que miraría hacia el foro. Sin embargo, este investigador difiere en la morfología, ya que para
él sería muy parecido al templo de Juno Curitis en Faleri, tanto en la cronología, ya que
ambos serían erigidos en el siglo IV a.C., como en la morfología, orientación y proporciones.
Así pues, el templo de Juno Moneta sería un templo hexástilo de tipo etrusco-itálico.

En cuanto a los cimientos, éstos no formarían parte del templo ni de la restauración que se
realizaría posteriormente, sino que debieron haber pertenecido a otra construcción. Nadie,
excepto G. Giannelli, ha identificado estos cimientos como parte del templo. P.L. Tucci
(2005) va más allá y considera que los cimientos confirmarían lo que dicen las fuente

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El templo de Juno Moneta

literarias acerca de la localización del templo sobre una casa, es decir, podrían ser los
cimientos de una antigua casa demolida para construir el templo, aunque nada nos puede
confirmar que se tratase de la casa de M. Manlio.

Figura 9. Reconstrucción del templo según P.L. Tucci (izquierda). Reconstrucción del templo de Juno Curitis en
Faleri (derecha). Imagen: Tucci, 2005, fig.8.

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El templo de Juno Moneta

5. FUNCIONES DEL TEMPLO

El templo, como venimos diciendo a lo largo del trabajo, estaba dedicado a la diosa Juno
con uno de sus epítetos de especial interés para el estudio, Moneta. A raíz del episodio de los
gansos los antiguos relacionaban su epíteto con el verbo monere, advertir, ya que valiéndose
de la facultad de presentir el olor humano que tenían los gansos habían avisado a los romanos
de la presencia enemiga (Montero, 1994).

Según la investigación actual la palabra moneta deriva, para algunos filólogos, del verbo
latino monere, como bien decían los clásicos, que significa “advertir” o “presagiar”.
Testimonio de ello nos dejaron autores latinos como Cicerón y Tito Livio. En efecto, Cicerón
le asemeja más con el epíteto de “la que advierte”:

También han escrito muchos que, una vez, se produjo un terremoto, y que salió desde la fortaleza la
orden -procedente del santuario de Juno- de que se realizase el conjuro mediante la ofrenda de una
cerda preñada; por eso se llamó Moneta a aquella Juno.

Cic. De Div. I, 45, 101.

Tito Livio también dejó constancia de las dotes que tenía la divinidad para presagiar lo que
ocurriría y su transmisión a la Humaniadad:

La guerra recomenzó en Hispania cuatro años después de haber finalizado a la vez que la guerra
púnica. (…) Antes de que los cónsules mismos salieran de la ciudad, se dieron instrucciones de
proceder, como de costumbre, a la expiación de los prodigios de que se tenía noticia. Publio Vilio, un
jinete romano que se dirigía a la Sabina, había sido fulminado por un rayo él y su caballo; en
territorio capenate, el templo de Feronia había sido alcanzado por un rayo; junto al templo de
Moneta habían ardido las puntas de hierro de dos lanzas.

Liv. XXXIII, 26, 8.

Sin embargo, para otros investigadores como R.E.A Palmer la etimología de moneta está
relacionada con mons, e-mineo, monile en referencia a la colina o colinas sobre las que se
encontraba el templo de Juno (Montero, 1994).

Teniendo en cuanta el significado de su epíteto más aceptado actualmente (la que advierte)
comentaremos en primer lugar la función religiosa que tuvo este templo. En efecto, como no

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El templo de Juno Moneta

es difícil suponer, una de las funciones de este edificio fue religiosa. Este templo fue erigido
en honor a la diosa Juno Moneta gracias a sus advertencias. Por ello, F. Coarelli (1988), que
estudió un relieve ostiense en el que se identifica la escena de los gansos del Capitolio y
donde se puede ver en la parte alta la representación del templo de Juno con una ventana en la
zona del techo, asoció este templo con un culto estrictamente oracular. Si esto fuese
totalmente cierto se trataría del cuarto caso de templo provisto de una ventana en el techo,
siendo los otros: el templo de Albunea, el templo de Hércules y el templo de Fortuna, estos
dos últimos en el foro Boario (Montero, 1994). Vemos con ello que esta función estaría
relacionada por un lado con su propio epíteto, y por otro con el Auguraculum.1

No obstante esta función no fue la única que tuvo el templo de Juno Moneta. Aparte de
ésta, este templo también tuvo funciones civiles. Actualmente se afirma que debido a la
seguridad y protección que daba la diosa se erigió junto al templo la primera ceca de Roma a
cuyo material salido de dentro, la moneda, se le dio el nombre de moneta, por la diosa.
Pensaban a causa de su atributo que se le podía encargar la custodia de determinados objetos y
ella, a cambio, garantizaba la autenticidad de las piezas monetales y de los mensajes que se
legaban a la posteridad impresos en ellas (Gentile, 1966).

Las evidencias arqueológicas dan la posibilidad de que fuese cierto que en este lugar
hubiese una ceca. En efecto, en frente de los restos del posible templo de Juno se han
encontrado objetos relacionados con la fabricación de monedas (Tucci, 2005). Tito Livio, una
vez más, también deja constancia de esto:

Como su casa había estado donde está ahora el templo y el taller de Moneta, se le propuso al pueblo
la prohibición de que ningún patricio habitase en la ciudadela o el Capitolio.

Liv. VI, 20, 13.

Sin embargo, también es cierto que algunos investigadores niegan la construcción de una
ceca en el Arx, ya que defienden que la ceca monetal se encontraría en el interior del propio
templo, y que era ahí donde se custodiaban las arcas del primitivo emisor monetal (García,
1990). Otros investigadores como C. Harrauer y H. Hunger (2008) van más allá y ponen

1 Para la información referida al Auguraculum remitimos al punto 2: “Descripción del entorno del templo: el
Arx”.

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El templo de Juno Moneta

como fecha de la construcción de la ceca estatal el año 280 a.C., que se instaló dentro del
templo de la diosa. Así, también F. Castagnoli (1978) pensaba que la ceca se encontraba
dentro del templo.

En cambio, es una amplia mayoría de investigadores quienes afirman la construcción de la


primera ceca junto al templo, no en el propio templo. Según M. García y C. Vera (1992) se
instala la primera ceca romana muy próxima al templo en el año 269 a.C., unos años después
de la cronología dada por los investigadores anteriormente citados.

Estudiosos del tema como R. Nicolai sitúan el taller en una zona dispuesta detrás del
templo de Juno, entre la iglesia de Aracoeli y los restos del templo, debido a que en 1888 se
llevaron a cabo unas excavaciones en la zona que dieron indicios de que hubo un incendio,
nivel en el que aparecieron pesas y objetos domésticos (Torres, 2009).

Para terminar, otros autores como F. Coarelli dan la hipótesis de que, debido al escaso
espacio que hay entre la iglesia y los restos el taller, la ceca debió encontrarse donde
posteriormente se edificaría el Tabularium que tiene su fachada en la plaza del Capitolio y la
parte trasera en el foro (Torres, 2009).

Figura 10. Denario acuñado en el año 46 a.C. Anverso: cabeza femenina mirando a la derecha con la leyenda
MONETA. Reverso: representación de útiles de acuñación y una decoración laureada con la leyenda: T.
CARISIUS. En este denario vemos la relación existente entre la diosa Moneta y la ceca.
Fotografía: www.todomonedas.jimdo.com

La función de custodiar y asegurar algo tan importante como era la moneda es una
afirmación a la que prácticamente no le cabe duda alguna. No obstante, ésta no era la única
función e importancia que tuvo el templo. En efecto, sabemos gracias a Tito Livio que se

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El templo de Juno Moneta

guardaban aquí los libri lintei magistratuum, libros de tela en los que costaban tanto las listas
de los magistrados como los anales (Chiara, 2011).

Si hay en esta cuestión un error debido a que los anales, tan antiguos, y los libros de magistrados, de
tela, depositados en el templo de Juno Moneta (…), sitúan el consulado de Aulo Cornelio Coso
únicamente seis años más tarde junto con el de Tito Quincio Peno.

Liv. IV, 20, 8.

Vemos con todo ello que las funciones del templo de Juno estaban relacionadas con los
demás edificios de la ciudadela. En efecto, por un lado el templo de Juno tenía una función
religiosa, como sería lo lógico. Gracias al relieve ostiense estudiado por F. Coarelli se ha
puesto de manifiesto la función oracular del templo, al igual que la función del Auguraculum.
Éste tendría una función oracular por su propia consagración y aquél debido a la diosa a la
que estaba dedicado, ya que era una divinidad avisadora. Por otro lado, el templo de Juno
cumplía dos funciones civiles, ya que era sede de la ceca monetal de la ciudad de Roma y
sede de los libri lintei magistratuum. Así pues, estaría relacionado tanto con los demás
edificios del Arx, ya que éstos eran, como se mencionó más arriba, sede de los tribunos de la
plebe, de los triunviros capitales y del tribunal de los pretorio; como posteriormente con el
Tabularium, sede de los archivos públicos de la ciudad.

El templo de Juno Moneta sería, en definitiva, un lugar de suma importancia para Roma y
un lugar seguro para guardar los datos más importantes de la vida de una ciudad, como son
los nombres de las personas que han pasado por el poder de la misma y los hechos que crean
la historia de una ciudad, y el taller monetal que era la fuente de la economía. En cuanto a la
diosa misma, ésta sería, a fin de cuentas, la transmisora de la memoria histórica, a través de
las imágenes mediante las monedas y a través de los escritos mediante los anales y los libri
lintei magistratuum (Torres, 2009).

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El templo de Juno Moneta

6. REDEDICACIÓN Y CONSTRUCCIONES POSTERIORES REALIZADAS EN EL


LUGAR DEL TEMPLO

Antes de que se abandonara el templo éste sería rededicado y trasladado a raíz de la


construcción del Tabularium y del incendio que hubo en el Capitolio en el año 83 a.C. como
afirmaron las excavaciones arqueológicas del siglo XIX. De este modo el templo pasó a
formar parte de un complejo mayor en el que se incluiría la ceca monetal. Asimismo, debido a
la nueva construcción del templo, éste pasaría a ser, según P.L. Tucci (2005) un templo
octástilo y peripteros sine postico, teoría respaldada por el hallazgo de dos cimientos de
hormigón de época imperial junto al Tabularium en la década de 1930. La teoría que dio lugar
a la disposición del templo se basó en la estructura del templo de Hércules Víctor, ya que se
construyó en la misma época.

Figura 11. Nueva posible estructura del templo de Juno Moneta tras su rededicación en el 83 a.C.
Imagen: Tucci, 2005, fig.12.

El templo de Juno Moneta seguiría en pie al menos hasta el siglo III o IV d.C. 2 En este

2 Este error de siglos viene dado por el propio autor que nos facilita el último testimonio que hace referencia
al templo. Cayo Julio Solino fue un gramático latino y compilador de obras que según unos investigadores
vivió en la primera mitad del siglo III d.C. y según otros a mediados del siglo IV d.C.

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El templo de Juno Moneta

momento sería escrito el último testimonio que menciona el templo de Juno Moneta y que
vendría de la mano de Cayo Julio Solino:

Tito Tacio estaba en el Arx, donde ahora se encuentra el templo de Juno Moneta.

Sol. I, 21.

Poco después de ser escrito este último testimonio se produjo el expolio del Capitolio. Éste
comenzó a finales del siglo IV, momento en el que sucederá un abandono de los lugares de
cultos paganos y en el que se llevará a cabo la destrucción del templo de Juno Moneta
(Chiara, 2011). Aparte de esto, en el siglo V tendría lugar un terremoto que acabaría con
muchos de los edificios clásicos de Roma. Entre el expolio y el terremoto era muy improbable
que los edificios, al menos los del Capitolio, quedaran en pie en la Edad Media.

Por último, en lo que a diferentes edificios que se sucedieron en el lugar del templo de
Juno Moneta se refiere, ya en el siglo VI se construiría una abadía bizantina. Esta abadía
duraría en pie hasta el siglo IX, momento en el que sería tomada por el papa León IV y
entregada a la Iglesia. La tuvieron en su poder primero los benedictinos hasta que en el siglo
XIII pasó a manos de los franciscanos, con quienes se construiría el edificio que podemos
visitar actualmente (Chiara, 2011). Este edificio pasaría a ser llamado como la “Basílica de
Santa María de Aracoeli”.

Figura 12. Fotografía actual de los restos arqueológicos del templo que se conservan en el jardín de la iglesia de
Santa María de Aracoeli. Fotografía: www.google.es/maps

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El templo de Juno Moneta

7. CONCLUSIONES

Para el resultado de este trabajo podemos sacar dos conclusiones. En lo que al trabajo
técnico se refiere podemos concluir que los objetivos del mismo han sido alcanzados de
manera positiva, ya que hemos podido mostrar todo lo que concierne al templo de Juno
Moneta, desde las razones de su fundación hasta sus funciones. Así pues, esto ha sido gracias
a la metodología que hemos llevado a cabo, pues la mezcla de bibliografía actual con fuentes
clásicas ha facilitado mostrar al lector todos los aspectos que envuelven a este templo.
Asimismo, la estructura del trabajo ha permitido enlazar unos aspectos con otros de un modo
claro y en consonancia con la lectura del trabajo.

En cuanto al estudio del propio templo podemos decir, por un lado, que aún hoy no
sabemos con certeza dónde se encontraría este templo, pues si bien las fuentes clásicas sí que
nos lo dicen, no es del todo seguro que los restos arqueológicos que tenemos actualmente sean
del templo de Juno Moneta. En efecto, muchos autores defienden que los restos son de este
templo, pero otros ponen de manifiesto que éste podría haber estado todo él bajo la actual
iglesia de Santa María de Aracoeli.

Por otro lado, lo que se ha podido ver a lo largo de todo el trabajo es que la importancia
que versa sobre este templo, más que su morfología, tiene relación con sus funciones, sobre
todo las civiles, pues sería éste la sede de la primera ceca y de los libri lintei magistratuum.
Insistimos a lo largo del trabajo sobre la relevancia de estas funciones porque este templo que
estudiamos fue la primera sede de dos aspectos fundamentales para la historia de la
Humanidad, como es la ceca, ya que la invención de la moneda fue una revolución que trajo
consigo un gran avance económico. Que este templo sea sede del primer taller monetal de
Roma nos dice, pues, la gran importancia que tuvo que tener la diosa, pues no a cualquier
divinidad se le otorgaría esta responsabilidad. Además, también fue sede de los libros de lino
que integraban la lista de las personas que habían tenido poder en Roma así como los hechos
político-históricos más importantes de cada año. Esto es, en definitiva, la historia misma de
una ciudad que deja ver la preocupación que tenían ya los romanos en dejar estos datos por
escritos. Como podemos leer en estas líneas, el templo de Juno Moneta tuvo una importancia
para Roma mayor de la que nos podríamos imaginar, ya que en él se depositarían los
elementos que definen y hacen diferente a una sociedad.

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El templo de Juno Moneta

Para terminar, es cierto que este templo no duraría en pie hasta nuestros días y que,
lamentablemente, no podemos hoy deleitarnos con su majestuosidad. Sin embargo, aunque
sobre él se construyesen otros edificios religiosos acordes con la época de su construcción
esto no ha hecho posible que la importancia de la diosa Juno Moneta y su morada sean
olvidadas, sino que gracias a los autores que hicieron un esfuerzo por dejar constancia de este
significativo edificio actualmente podemos hoy conocerlo quedando pues para la posteridad.

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El templo de Juno Moneta

8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

8.1. Bibliografía actual

CASTAGNOLI, F. (1978): Guide allo studio della civiltà romana, vol. I, 3, Roma Antica.
Profilo urbanistico, Società Editoriale Jouvence, S.L., Roma.

CHIARA, L. (2011): Giunone Moneta: il posizionamiento del tempio sull'Arx capitolina


(Tesis Doctoral), Universidad de la Sapienza, Roma.

COARELLI, F. (1974): Guida Archeologica di Roma, Amoldo Mondadori Editores, Verona.

COARELLI, F. (1983): Il foro romano, vol. I, Periodo arcaico, Edizioni Quasar, Roma.

COARELLI, F. (1983): Roma, Guide Archeologiche, 6, Laterza, Roma.

COARELLI, F. (1988): Il Foro Boario. Dalle origini alla finde della repubblica, Edizioni
Quasar, Roma.

GARCÍA, C. (1990): “En busca de los orígenes: algunas etimologías de términos


económicos”, Revista de economía (Madrid), 5, pp. 113-116.

GARCÍA, M. y VERA, C. (1992): “Aproximación al estudio de la Triada Capitolina en la


moneda imperial romana”, Memorias de Historia Antigua, 13-14, pp. 295-323.

GENTILE, F. (1966): Il Campidoglio, Sadea, Florencia.

HARRUER, C. y HUNGER, H. (2008): Diccionario de mitología griega y romana, Herder


Editorial, S.L., Barcelona.

MONTERO, S. (1994): Diosas y adivinas. Mujer y adivinación en la Roma antigua, Editorial


Trotta, S.A., Madrid.

ROLDÁN, J.M. (1995): Historia de Roma, Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca.

TORRES, J. (2009): “Moneta Caesaris”. La Ceca Imperial de Roma, Museo Casa de la


Moneda, pp. 89-103.

TUCCI, P.L. (2005): “Where high Moneta leads her steps sublime”. The Tabularium and the
Temple of Juno Moneta”, Journal of Roman Archaeology, 18, pp. 6-33.

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El templo de Juno Moneta

8.2. Fuentes clásicas

CAYO JULIO SOLINO, Colección de hechos memorables o el Erudito, Biblioteca Clásica de


Gredos, Madrid, 2001. Trad. J. Fernández Nieto.

CICERÓN, Sobre la adivinación, Biblioteca Clásica de Gredos, Madrid, 1999. Trad. A.


Escobar.

OVIDIO NASÓN, Fastos, Biblioteca Clásica de Gredos, Madrid, 1988. Trad. B. Segura
Ramos.

PLUTARCO, Vidas paralelas, Biblioteca Clásica de Gredos, Madrid, 1985. Trad. A. Pérez
Jiménez.

TITO LIVIO, Historia de Roma desde su fundación, Biblioteca Clásica de Gredos, Madrid,
1982. Trad. J.A. Villar Vidal.

VALERIO MÁXIMO, Hechos y dichos memorables, Biblioteca Clásica de Gredos, Madrid,


2003. Trad. S. López Moreda, Mª L. Harto Trujillo y J. Villalba Álvarez.

8.3. Recursos web

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Mefra.revues.org, Roma. Recuperado de: www.mefra.revues.org [27-12-2016]

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www.todomonedas.jimdo.com/historia-de-la-moneda [27-12-2016]

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