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Néstor García Canclini. (2014). El mundo como lugar extraño.

Gedisa

Esta oscilación cotidiana entre pertenecer a una continuidad mundial o retraernos en el universo
más controlado de los amigos se va desvaneciendo. Nuestro creciente poder de elección gracias a
internet se pone en dura cuando advertimos que interactuamos no solo como navegantes de la red
sino como espiados. (p. 46-47)

Necesitamos volver a pensar (…) todo lo que la filosofía y las ciencias sociales y las constituciones
de los países creían que era lo público y lo privado, la soberanía nacional y la soberanía de los sujetos
modernos. (p. 47)

¿Qué significa habitar un mundo interconectado digitalmente donde cada vez es más difícil ser
extranjero? Para responder es necesario tomar en cuenta, al menos, tres nociones desplegadas en
la modernidad y la posmodernidad: a) la extranjería como perdida de territorio propio; b) la
experiencia de ser extranjero-nativo, o sea sentirse extraño en la propia sociedad; c) la experiencia
de salirse de una ciudad o una nación que asfixia elegir ser distinto o minoría en una sociedad o una
lengua que nunca vamos a sentir enteramente propia. (P.47)

La interculturalidad y las comunicaciones globalizadas nos vuelven extranjeros no sólo de los países
que eran propios para nosotros o nuestros padres. Somos invitados o presionados a vivir en otras
“patrias” (p.49)

2.1

Importan por eso las extranjerías no territoriales. Extranjero no es sólo el excluido de la l/lógica
social predominante. Es también el que tiene un secreto: sabe que existe otro modo de vida, o
existió, o podría existir.

La extranjería como conciencia de un desajuste, pérdida de la identidad en la que antes nos


reconocíamos.

Buscamos que los desajustes y las diferencias sean reconvertidas en tácticas y estrategias para estar
de otro modo. A través de actos creativos, el orden establecido se altera. Estos choques y
discordancias, como otras decisiones del sentido siempre estimularon el trabajo artístico,
especializado en los rodeos ocultos y los desplazamientos, Las poéticas podrían pensarse como
actos que transmutan las distancias culturales, geográficas o tecnológicas en fuerza innovadora.
(P.50)

Esta perspectiva se volvió un cosmopolitismo abstracto cuando idealizo el poder liberador de


cualquier deslocalización. (p.51)

Las fronteras y los dislocamientos migratorios son procesos económicos y socioculturales, como los
estudian los demógrafos, los antropólogos y sociólogos, y también procesos simbólicos que se
expresan como metáforas y no solo con conceptos. (P.54)
4

Descubrimos que podemos ser extranjeros en nuestra propia sociedad cuando, ante un
connacional, nos preguntamos: ¿qué quiso decir? Al relativizar las extranjerías territoriales y
transnacionales, no quiero disminuir su importancia dramática. Busco destacar otros modos
de ser migrante y extranjero, dispositivos que desestabilizan lo propio y lo extraño, la
inclusión y la exclusión, que ocurren tanto en el entorno inmediato como en redes
mundializadas. (p. 57)

La novedad contemporánea es no poder ser extranjero. Al menos en el sentido en que fue


practicado por las mayorías encontrando algún tipo de equilibrio entre no pertenecer totalmente y
construirse el propio lugar. Para ser extranjero se necesita, además de las diferencias, intimidad.
(p.58)