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Maestría en Creación Musical, Nuevas Tecnologías y Artes Tradicionales

PRESENTACIÓN ESCRITA

TITULO DE LA OBRA: El Poder del Mito: Joseph Campbell en diálogo con Bill
Moyers

NOMBRE Y APELLIDO del ALUMNO: Manuel Camilo Niño Sicard

AUTOR: Betty Sue Flowers

FECHA DE ENTREGA: Agosto 17 de 2010

EDITORIAL: Emecé Editores

Fecha de Edición: Barcelona, 1991

CUATRIMESTRE: I

SÍNTESIS ANALÍTICA

Palabras clave:

Mitología, metáfora, ritual, bienaventuranza, transformación interior.

Introducción:

Durante una serie de entrevistas, Bill Moyers y Joseph Campbell hablan sobre
historias mitológicas de distintas culturas, tratando aspectos referentes a las
similitudes y diferencias en las historias de creación y de modelación del mundo, a
las concepciones de dios y a las connotaciones de símbolos usados por distintas
culturas para referirse a personajes míticos y fabulosos. Hablan sobre los caminos
que recorren los héroes de estas historias y sobre su relación con los caminos que
nosotros mismos debemos recorrer en el curso de nuestras vidas.

Desarrollo: Síntesis analítica del libro, exposición de las ideas principales que
plantea el autor:

Durante las entrevistas y a lo largo de toda su vida, Campbell ha hablado de la idea


de seguir el camino del héroe para así encontrar el sentido de nuestra propia
existencia. El héroe se sacrifica dando su vida por algo más grande que él. En un
sentido simbólico, el hombre debe morir y luego renacer transformado,
convirtiéndose en el héroe que, gracias a haber pasado exitosamente las pruebas de
iniciación, puede emprender un viaje en el que su adecuado entrenamiento le servirá
para enfrentar y vencer más pruebas importantes, como por ejemplo derrotar a los
monstruos o demonios que condicionan su propia existencia. En un sentido más
literal, dramático o si se quiere, “espectacular”, la idea del camino del héroe se puede
entender a través de la historia de los personajes principales de la saga "Star Wars",
en la que George Lucas ilustra casi al pie de la letra los caminos de iniciación,
transformación, lucha y redención de dos personajes: Anakin y Luke Skywalker.
Anakin, luego de ser un simpático y talentoso jovencito, al ser vencido por la prueba
de ver morir a su madre, se deja llevar por "el lado oscuro de la fuerza" y se convierte
en el malvado Darth Vader, que luego es vencido y redimido por su propio hijo Luke,
quien sí fue lo suficientemente fuerte para no caer en la tentación del "lado oscuro".
Las pruebas de que habla Campbell se pueden apreciar en mitología por ejemplo
con los 40 días en el desierto, la crucifixión de Jesús, el retiro que Buda tuvo en el
bosque, o la lucha de Sigfrido contra el dragón. Como Jonás, uno debe "entrar al
estómago de la ballena" bajando al fondo de sí para encontrar la luz. Escuchándose
y siguiendo la propia voz interior, uno puede al mismo tiempo escuchar la voz de La
Tierra y del mismo Universo.

En la cotidianidad se puede apreciar que el primer acto heroico es el de la madre que


pasando por una prueba de enorme dolor da a luz a su hijo. Más tarde su propio hijo
será protagonista de una nueva historia de heroísmo, al alcanzar la independencia
emocional y convertirse en adulto. Este proceso también se entiende como un
"camino del héroe", ya que hay una especie de muerte y resurrección a través de la
transformación (muere el niño y nace el hombre). Campbell también se refiere a su
propio camino de transformación, en el cual, al concluir su vida de profesor y
retirarse, pasa de un estadio de búsqueda de conocimientos y consecución de
logros, a un estadio de disfrute, en el que él mismo es su propia luz, en vez de ser el
vehículo que buscaba esa luz.

Campbell habla de la propiedad que tienen los mitos de reflejar aspectos internos
comunes a la psique de todos los hombres, como búsquedas espirituales,
problemas, preocupaciones y misterios, y nos recuerda que a través de los sueños
también tenemos acceso a las "pistas" que proporcionan los mitos, y que nos
muestran cómo entender nuestro papel en el mundo y cómo vivir en él. Por eso el
papel de los artistas es tan importante: porque son los encargados de revivir y
mantener vivo el ritual y así enseñarnos a vivir en el mundo. Son los "hacedores de
mitos", y son los encargados de “mitificar” el mundo y nuestras sociedades. Hay que
armonizar el cuerpo con la mente y con el ambiente, y para esto también nos sirven
la mitología y el ritual. Precisamente la ausencia de rituales que garanticen el
cumplimiento de todos protocolos que hacen posible llevar a cabo exitosamente
procesos como los de la crianza, derivan en el hecho de que hoy en día los jóvenes
no saben cómo vivir en sociedad.

Campbell también habla de los errores que conlleva la interpretación demasiado


literal de cosas que deben ser entendidas metafóricamente, y que inclusive
desembocan en cruentas guerras sangrientas y sagradas. Hace referencia a la
interpretación tradicional de la simbología cristiana, que tiende a hacer parecer que
en esta religión se plantea una dualidad (el bien contra el mal) que nos impide
acceder a la trascendentalidad y a ponernos en armonía con el universo, pero
recuerda que todas las religiones son verdaderas y que depende de uno si logra
encontrar el sentido de su propia vida a pesar de la religión que profese. Comprara
esta idea de dualidad con la "máscara de la eternidad" que representa a Buda con
sus tres caras y que hace alusión a la complementariedad de los opuestos a través
de la eternidad. Comprara también las connotaciones de animales simbólicos como
el dragón o la serpiente. Esta última es tomada como un ser maligno según la
iconografía cristiana. La serpiente comparte sin embargo el paraíso con Dios en ese
estadio primordial y atemporal, pero una vez expulsados del paraíso, los hombres la
recordarán como malvada. En otras culturas la serpiente representa la vida y la
transformación, aunque aquí se ve como la “culpable”, junto con Eva, de hacer que
Adán probara la manzana del árbol del conocimiento, provocando así la expulsión de
los dos humanos del paraíso. Por eso también en esta religión se entiende a la mujer
como un ser inferior al hombre, contraponiéndose a otras culturas, en las que se
entiende que la mujer es la primera y última dadora de vida y hacedora de las
formas.

Refiriéndose de nuevo al budismo, Campbell recuerda la importancia de tener en


cuenta que todos somos manifestaciones de la conciencia de Buda. Que cielo e
infierno, dioses y demonios están dentro de nosotros, que las mitologías son
representaciones metafóricas de las fuerzas en conflicto que hay dentro de cada ser,
y que todas las historias mitológicas son ecos de las primeras historias. También
explica que los tiempos cambian, y que las religiones antiguas son precisamente
expresiones de las ideas y preocupaciones de hombres de sociedades antiguas. Por
eso Star Wars representa tan adecuadamente las preocupaciones de nuestra
sociedad moderna: plantea nuestra obsesión y miedo por las "máquinas
destructoras". Gracias al éxito comercial de George Lucas (y a la colaboración no
menos efectiva de John Williams), el mito ha incorporado a la máquina.

Campbell insiste en la necesidad de seguir el camino del héroe para lograr la


transformación y la iluminación interior. Hay que ser consciente de la circularidad de
los ciclos del universo que son nuestros mismos ciclos. Se refiere a las experiencias
de lo sublime, que ocurren al presenciar la "epifanía" de que hablaba James Joyce, o
al encontrarse con lo monstruoso, que también es una expresión de lo sublime,
porque supera y contradice nuestros paradigmas. Recuerda que lo "eterno" está más
allá del tiempo y que Dios es un pensamiento, pero que su esencia trasciende todo
pensamiento, y que para unirse a él uno debe aprender a vivir la vida espiritual, que
es el "bouquet" de la vida natural. Vivir es sufrir y el mito enseña a vivir. A través del
sufrimiento y el sacrificio se alcanza la bienaventuranza. Siguiendo la
bienaventuranza se transita el camino del héroe, y transitando el camino del héroe se
llega a ser uno con Dios y con el Universo.

Conclusiones: Reflexión final del autor sobre los propósitos de la obra:

Supongo que en últimas lo que Campbell siempre quiso decir es que dios está en
nosotros mismos, y por eso, para alcanzarlo, debemos seguir nuestra
bienaventuranza. Como siempre decía: you have to follow your bliss.

Comentario personal: Apreciación, reflexión y crítica personal del libro, su relación


con la materia y/o con la Maestría en general:

Algunas de las ideas que más me llamaron la atención:

Seguir el camino del héroe: reconocer las propias muertes


Es interesante cómo Campbell nos invita a “seguir el camino del héroe” reconociendo
las propias muertes. Esta idea no es necesariamente muy abstracta: como se sabe,
nuestras propias células tienen un ciclo de vida al cabo del cual son renovadas; y de
hecho, cuando las células no mueren a su debido tiempo, se producen problemas de
salud muy graves. Con relación a nuestro papel como músicos que se nutren de las
“artes tradicionales” y de las “nuevas tecnologías”, la idea de reconocer nuestras
propias muertes puede tener que ver por ejemplo, con la idea de prestar especial
atención a la naturaleza y a las propiedades de los procesos académicos y musicales
que adelantamos: no sólo con miras a la composición, nuestra formación y nuestra
producción musical deben caracterizarse por el reconocimiento de las distintas fases
de nuestros propios procesos de iniciación, transformación y muerte, y no sólo
porque poder saber hasta qué momento se debe permitir que un evento sonoro se
mantenga resolvería todos nuestros problemas compositivos debemos ser siempre
muy atentos, conscientes y autocríticos de las características de nuestras propuestas
musicales. Aunque ellas de un modo u otro sean producto de una serie casi infinita
de factores determinantes, comparto la idea de que sólo estando realmente atentos a
nuestra propia “voz interior” seremos conscientes por lo menos de algunos de los
elementos que condicionan nuestra naturaleza, y podremos apreciar mejor los
momentos decisivos que experimentamos a cada segundo y a lo largo de nuestras
vidas. Así mismo entenderemos mejor las propiedades, las potencialidades y las
predisposiciones de nuestras propias creaciones (musicales y extra-musicales).

Los mitos y los sueños vienen del mismo lugar

La idea de que los mitos y los sueños vienen del mismo lugar no sólo explica las
relaciones que se pueden ver entre las distintas mitologías del mundo, y la cercanía
que podemos tener con elementos antes considerados como “inconmensurables”,
confirmando que “hay una sola mitología en el mundo”, sino que nos reconcilia con
nuestros propios pensamientos e ideas personales más profundas (ya que como
explicaba el autor, todos los símbolos en mitología se refieren a uno mismo),
promoviendo una “vuelta al origen” que tiende a revalorar aspectos de nuestro ser y
que nos muestra preguntas y respuestas fundamentales respecto de la propia
existencia y de nuestro enorme potencial creativo, muchas veces vulnerado por las
dinámicas de los sistemas educativos dominantes. Además la idea de que los mitos
son pistas que reflejan aspectos internos de nosotros mismos hace pensar en la
necesidad de entender cómo nuestras propias inclinaciones religiosas determinan
nuestra forma de pensar y entender el mundo. Así mismo, auscultando nuestras
creencias y nuestros sueños podríamos entender por qué nos interesan las cosas
que nos interesan, y podríamos determinar cuál es nuestra relación con ellas y en
qué medida somos producto de ellas y ellas son producto de nosotros.

La eternidad está más allá del tiempo

Cuando Campbell habla de la eternidad, hace referencia a una propiedad de algo


que está más allá del tiempo, pero no sé si después de superar a dios, que sería
“nuestra última barrera” también superaríamos el condicionamiento que nos impone
el tiempo. Musicalmente podemos crear la ilusión de atemporalidad haciendo uso de
recursos propositivos como el de “utilizar el tiempo como espacio” como diría Cergio
Prudencio; pero este recurso, componiéndose en su génesis de una serie de meros
trucos musicales, no escapa de una tendencia racionalizadora y determinista de la
concepción del mundo. Un conjunto de acciones controladas y determinadas para
conseguir algún fin jamás logrará acercarse realmente a una postura des-
obstaculizadora que propicie la liberación (así sea temporal), de conceptos pre-
condicionantes que nos atan a delimitar las cosas y a comprenderlas como la
negación de todo lo que no son. Tal vez llegando a entender holísticamente la
realidad y la ficción podamos como compositores lograr despertar a la eternidad.

Conocimiento a través del sufrimiento

Siguiendo con las representaciones literales de las ideas propuestas por Campbell, la
idea de la obtención de conocimiento a través del sufrimiento me remite
inmediatamente al film Duna, basado en la novela de Frank Herbert, con música de
Toto y de Brian Eno y dirigido por David Lynch. En esta historia el protagonista debe
conquistar al monstruo (unos gusanos gigantes) y transformarse en el “ser supremo”
tomando el “agua de la vida” para poder guiar a su ejército y entrenarlo en el uso de
un tipo de arma que funciona transformando los sonidos en rayos de vibraciones
mortales, y así llevar a su pueblo no sólo a la libertad, sino a tomar su puesto como
el dueño y controlador de la “especie”, un líquido necesario para “plegar el espacio” y
viajar rápidamente a través de él. Esta idea también me recuerda el ritual de la
“Pelazón” de los indígenas Ticuna de la amazonia, en el que la niña debe emprender
un viaje místico y ser despojada de su cabello para convertirse en mujer al llegar su
primera menstruación. Por otro lado, se puede entender que el conocimiento también
genera sufrimiento, y entonces tal vez se pueda comprender por qué algunas
personas realmente inteligentes optan conscientemente por desentenderse de la
realidad y siguen “el camino del héroe” así pretendan negar rotundamente seguirlo.

Cambiar el mundo es aprender a vivir en él

Esta es probablemente la idea de Campbell que más me cuesta aplicar en la


cotidianidad a mis propios principios éticos: aunque tal vez nunca llegue a saber si
realmente sé de qué estoy hablando, y así sea cierto que debemos dejar la vida que
nos hemos forjado para aceptar la que nos está esperando, en este momento creo
con determinación en la necesidad de cambiar ciertas cosas que, como diría el
maestro Yoda, “perturban el equilibrio de la Fuerza”. Son cosas que desde ya sé que
no sólo atañen a mi propia y única percepción del mundo, y que de hecho
condicionan desafortunadamente no sólo mi realidad sino la de otros; y si eso es “ir
en contra de la voluntad de dios”, voluntariamente me arriesgo a causar yo mismo
este desequilibrio. Supongo que tal vez no quiero ser un héroe.

Dios tiene muchas máscaras, y las máscaras esconden y revelan el misterio

Precisamente, casi negando pero más bien complementando la idea de conocer a


dios siguiendo el camino del héroe, que involucra la obtención del conocimiento y el
sufrimiento, en el libro El Loco, del autor libanés-norteamericano Gibran Khalil
Gibran, se habla de conocer a dios “volviéndose loco” y desprendiéndose no sólo de
las máscaras que hemos confeccionado para nosotros mismos a través de la vida,
sino del sufrimiento que causaría ser aislado de la sociedad por dueño de un título
semejante.

Dios es una esfera cuya circunferencia está en todas partes y su centro donde estoy
yo
No necesariamente por modestia, personalmente prefiero seguir a Borges pensando
que “Dios es una esfera cuya circunferencia está en todas partes y su centro en
ninguna” Teniendo en mente esta imagen tal vez me puedo acercar más a la idea de
que “mi dios es mi última barrera”.

La obra maestra refleja el origen del universo y de nosotros mismos

Aunque una obra que refleje el origen del universo y de nosotros mismos tal vez
pueda ser considerada una “obra maestra”, pienso que también puede haber obras
maestras que no necesariamente busquen esto. Más bien, me inclino a pensar que
desde que todos somos granos de arena en la infinita playa del universo, todas y
cada una de nuestras manifestaciones reflejan la esencia de dios. Tal vez debido a
que el artista integral está versado en la utilización de los códigos que desencadenan
nuestros propios procesos de asimilación y obtención de conocimiento, sus
productos artísticos tienen la virtud de estar constituidos de elementos altamente
sugestivos.

Experiencia de lo sublime a través de lo monstruoso

Inclusive al ser amante del terror y del gore en casi todas sus facetas, no dejo de
pensar en lo difícil que podría llegar a ser tener una experiencia de este tipo, pues
aunque creo que Campbell hubiera podido decir que uno podría llegar a tener una
“epifanía” al contemplar algo monstruoso aunque el momento de la ruptura fuera
horrible, estoy convencido de que una verdadera experiencia sublime a través de lo
monstruoso nos afectaría de tal modo que al haberla tenido ya no querríamos
conocer al dios que hay en nosotros. De todas formas personalmente comparto esta
visión de lo oscuro como algo necesario y bello, y por eso comparto también la idea
de que es yendo al abismo que recobramos los tesoros de la vida.

La mitología es la musa de la creación

Este punto hace alusión a la naturaleza de mi propio interés por las labores de la
Orquesta y por los acercamientos a la creación que se proponen en la maestría. De
hecho, desde hace un tiempo, tal vez en parte debido a la influencia de mi padre, mis
intereses han venido girando en torno a la interpretación de instrumentos aborígenes.
Esto no tiene que ver solamente con el estudio de sus técnicas de ejecución en
contextos originales y con sus “técnicas extendidas” al ser empleados en creaciones
contemporáneas, sino que tiene que ver con ciertos procesos de reapropiación que
el uso y la re-contextualización de estos elementos generan, tanto en los creadores
como en los intérpretes y en los escuchas. Siguiendo a Campbell y rechazando al
mismo tiempo la errónea aplicación del concepto de inconmensurabilidad que tanto
ha minado posibles caminos para el intercambio y la obtención de conocimientos,
creo en la pertinencia de acertados procesos de asimilación mediados por la
investigación participativa y el análisis concienzudo, que pueden ayudarnos a
entender mejor nuestros orígenes y nuestro porvenir. Como explicaba el antropólogo
colombiano Benjamín Yépez refiriéndose al primero de los rituales que debe seguir el
Nëmairama, o chamán uitoto para acceder al conocimiento: “Quien fue elegido
heredero de una tradición, cuando va a materializar sus conocimientos, cuando
decide ponerlos en práctica y SER Buinaima, toma en cuenta sus estados oníricos
como forma de verificar sus experiencias cotidianas y como señales premonitorias de
lo que está sucediendo, a las cuales debe estar atento si quiere mantener el rango
adquirido. Bajo el estado alucinatorio del ambil, él debe bajar al fondo de sí mismo y
desde allá mirar el espíritu […] al bajar al fondo de sí irá donde todos esos Buinaima,
y ellos le dirán que ya él es el mismo y no otro distinto.” (Benjamín Yépez. La
Estatuaria Múrui-Muinane. Simbolismo de la gente “Huitoto” de la amazonía
colombiana. Bogotá: Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales y
Banco de la República, 1982).