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ENERO, 1989

100
meA.R." GUA:: 5 Córdoba¡;
EXTRANJERO: 1.50 Dólar
t!.eviJia

C"JtJe t va j,,,'Ca

VOL. XX - No 100 ENERO, 1969

"'-""""..........._--...."""'._"""""""''"'''''......-=............"""""'_-.,........_-~z~--""""
SEGUNDA EPOCA
. . . . . ---.. .
DIRECTOR
""-l4

JOAOUlN ZAVALA URTECHn


SUMARIO ASESORES

ARTURO CRUZ
ECONOMICO
Página

CHARLES PIERSON
REDACTOR
Edit01'ial

3 Entrevista con Pablo Antonio Cuadra


COLABORADORES
DE ESTE NUMERO
5 Escorzo histórico de nuestra Biblioteca Nacional

Charles Pierson
7 La Academia Nicaragüense de la Lengua
Eduardo Zepeda-Henrlquex
Indice General de Revista Conservadora del Enrique Peña Herri4ndex
Pensamiento Centroamel'icano por materias y autores.
Números 1 al 100.
CREDITOS FOTOGRAFICC
Reconocimiento de Revista Conservadora del
Pensamiento Centroamericano a sus anunciantes.
ARCHIVO DE

REVISTA CONSERVADORA

PROHIBIDA LA REPRODUCClON
TOTAL o PARCIAL. SIN AUTORIZA(
LIBRO DEL MES: DEL DIRECTOR

INCIDENTES D~ VIAJE EDITADA


EN POR

. <ENIROAMERICA, CHIAPAS y YUCAIAN PUBLICIDAD DE NICARAGUA

APTDO 2108 - TEL 250-49

JOHN L. STEPHENS EN

TOMO 11
I IMPRENTA NOVEDADES
LA REFINERIA NICARAGUENSE
DEL AZUCAR, POR MEDIO DE UN
PROCESO HIGIENICO y MODER-
NO, DECOLORA lAS SOl.UCIO·
NES, REDUCE LA CENIZA QUE
CONTIENE Y ELIMINANDO LA
OPACIDAD DE SUS IMPUREZAS,
HA LLEGADO A PRODUCIR EN
NICARAGUA, EN ESCALA COMER·
CIAL, EL AZUCAR REFINADA SAN
ANTONIO,'UN AZUCAR TAN SU-
PERIOR COMO LA MAYOR DEL
MUNDO, ORGULLO DE LA INDUS-
TRIA CENTROAMERICANA.

NICARAGUA SUGAR SIATE LTDAa


MODELO ESPA CIOS O

CAMBIO DE MARCHA

J.35 :UP

COMODIDAD Y ECO NOM IA


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CHASIS ROBUSTO

FACILIDAD DE CAMBIOS

135 HP

PARA CARGA Y PASAJEROS CArOTA DE LONA

C A S A PELLAS
Revista
Conservadora.
del Pensamiento Centroamericano
c:J'{¡ f'f'Olltll -eo,l.JewfldOlfl LÍlticflllteltfll en el deltlido de qtle IlO e.1 mtfillefif/.iOJo, lti ax-
ticopilofidlo. OIJa eJl lIlt71c!l(/ !lacia I!f.I UJllefjZacióll de €ellhof.llHbicf.I !I (JJa}lf.llltd,
¡j(JI eltdJlt(( de !(lJ dü)i.¡i()lte.1 llflllidi.JtaJ.

EDITORIAL
El N9 100... Es con íntima satisfacción personal que presentamos a nues-
tro. fectores el nÚmero cien de nuestra publicación. Lo que en otros medios
liería un hecho sin importancia, eso de ~Icanzar la meta centenaria en la pro-
ducción, en el nuestro significa un verdadero acontecimiento. Porque RE-
VISTA CONSERVADORA nació en una época de mutaciones, agitaciones y
contratiempos, no precisamente como órgano de Un partido político al que por
su nombre ha sido erradamente Iígada, sino en un momento en que necesi~
taba ~"anetener, esto es, conservar, el acervo histórico, politico, económico '1
social de Nicaragua, el que a través de los tiempos, Se ha ido enriqueciendo
por la persistencia de la tradición Conservadora en considerar como valoreo
espirituales y culturales, dígnos de mantener..~, -conservarse,- y que están
expresados con las palabras: Dios, Orden, Libertad, Justicia.
En esa primera etapa de su vida, REVISTA CONSERVADORA fue objeto
de variadas criticas a la par que recibía el respetuoso reconocimiento de su va-
lios" labor. Se le criticaba su acentuado afán de presentar los valores preté-
ritos que fueron antaño el triunfo de las ideas conservadoNs, pero a la vez se
le reconocía su amplitud de criterio al convertirse a veces, en mesa redonda,
-o bien pentagonal.- en la que se discutían ideas políticas de disímiles ten-
dencias.
Aquella fue la época en que REVISTA CONSERVADORA publicó la Auto-
biografía del General Emiliano Chamorro, salvando para fa posteridad los re-
cuerdos del último Caudillo de América; el Diario Intimo de Don Enrique
Guzmán, lleno de datos sobre hechos y persones que han pasado por el escena-
rio, las más de las veces trágico, de la vida polilíca de Nicaragua; La Voz Sos.--
tenida, Antología del Pensamiento Nicaragiiense, de Orlando Cuadra Downíng,
rico material para el estudio de la literatura e historia patrias; Folklore Médico
Nicaragilense, del Doctor Ernesto Miranda, valíosa aportación al folklore cien-
tífico del país; y como culminación de una vida dedicada a la dirección cultu-
ral y filosófica de la juventud de Ni caragua, "desde la tribuna vacilante de
su ancianidad", como él mismo dijera en frase y ocasión memorable, el Doctor
Carlos Cuadra Pasos, nos dejó el testamento de las actitudes y de los pensa-
mientos fundamentales de su larga vida política en los Cabos Sueftos de mi Me--
moria que fueron rotos por la muerte.
Con estas publicaciones y otras que le dieron prestIgio, REVISTA CON-
SERVADORA se convirtió en una verdadera biblioteca sin la cual no será po-
sible escribir en el futuro la verdadera historia de Nicaragua.
Con el NQ 46, REVISTA CONSERVADORA se convirtió en Revista Conser-
vadora del Pensamiento Centroamericano, ampliando con ello sus horizontes
nicaragHenses a los confines de Centro América.
En esta etapa, así como en la primera, la Revista fue ganando prestigio
internacional. La Alianza para El Progreso, el Mercado Común, la Integ"ación
Económíca, la Organización de Estados Centroamericanos, entre otros, fueron
temas a los que la Revista dedicó su atención al punto que un estudio sobre el
desarrollo de las actividades ele esos organismos en el área centroamericana no
puede ser completo sin ella.
La historia y la literatura, así como los movimientos politicos y sociales de
Centro América, han llenado brillantes páginas de la Revista Conservadora del
Pensamiento Centroamericano, que cree haber cumplido con el deber que le im-
ponia la ampliación de su nombre.
La Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, al alcanzar la
madurez que implica el llegar al N9 100, mira hacia el futuro con el mismo entu-
sia.mo del principio, con la satisfacción de los logros alcanzados en el pasado V
COn el deseo siempre ferviente de servir a nuestros lectores Jo mejor de nues-
tros colaboradores, sin cuya ayuda nuestra labor no hubiera sido posible.

Al publicarse la centésima edición de esta revista cabe hacer un análisis de


la función orientadora que ha ejercido.

Ante todo, quisiéramos señalar el hecho de que "Revista Conservadora" ha sa-


bido adaptarse al momento histórico de la década.
Posiblemente el acontecimiento de mayor trascendencia en la vida de los paí-
ses de Centroamérica ha sido el proceso, que se ha venido produciendo en
estos últimos años, de su integración politica, cultural, económica y social.
"Revista Conservadora" respondiendo a los dictados de ese movimiento inte-·
gracionista aumenta el radio de su campo de acción, se proyecta a todo el ám-
hito regional y se convierte en "Revista Conservadora del PENSAMIENTO
CENTROAMERICANO".
Por otra parte, siendo nuestra Patria Centroamericana una agrupación de paí-
ses en vías de desarrollo, lo económico adquiere carácter de primacia en el
interés nacional. Por tal razón "Revista Conservadora del Pensamiento Cen-
troamericano" ha prestado principal atención a los temas de orden económico,
ya sea editorializando su propio. criterio o bien recogiendo las opiniones de per-
sonas versadas en los diferentes tópicos que se relacionan con el desarrollo eco--
némico de nuestros pueblos.
Nuestras páginas han recibido con entusiasmo articulas o entrevistas y encues-
tas de Jos dirigentes de nuestra economia, empresarios, técnicos y funciona-
rios, en un afán de orientar a nuestros lectores.

En el enfoque de nuestra orientación hemos procurado tomar un rumbo de


objetividad, y sobre todo hemos mantenido, y continuaremos manteniendo, la
tesis de que en la solución de los problemas socio-económicos que afronta
nuestro pueblo deben inclinarse los colores politicos ante el azul y blanco de
la patria. .

2
ENT~EVISTA
CON PABLO ANTONIO CUA:DRA
Sinopsis de sus pubHc@ciones ~
POR CHARLES PIEIlSON

P -Pablo Antonio Cuadra, consideramos que eres ronel Urtecho. Yo tenía a mi cargo la página artesa-
el escritor nic31agüense que ha tenido mayores vincu~ nal que trataba sobre temas socIaTes "La Rección" fue
los con los (¡iferentes medios de divulgación que han un periódico político Que no duró más de tres meses
existido en Nicaragua. QUlsiéramos que nos hablaras La mató el Gobierno Entonces comenzamos a buscar
de las diferentes revistas y 'Publicaciones que has diri- cómo publicábamos nuestras cosas. Nuestra eterna bús-
gido O con las que has colaborado esbechamente. Pero queda. E hicimos una publicación que se llamó ((Trin-
antes; nna pregunta: ¿Cuál es, en tu opinión, la re- chera" que dirigía yo. Era muy parecida a la aPágina
vista literaria o histórica que ha tenido mayor trascen- de Vanguardia" Después en León nuestro grupo, ya
dencia con anterioridad a aquellas aue tú personal~ más amplio, publicó un órgano que Se llamaba ((Gris".
:mente dirigiste? Tenemos entendido que hace muchos Esta publicación salió cuando comenzaba el movi-
años hubo en León una revista llamada "Patria", de miento político; fue un órgano de lucha puramente po-
8lucha influencia entre los intelectuales de ]a época. lttica, que apoyó a Somoza En Chinandega había otra
publicación llamada ((Jornal" En Managua salía otra.
R.-Puede ser que "Patria'· haya sido la más impol- Todo ese movimiento Intolectual fue acabado por 80-
taute y la qua dUlÓ más. Publicó más de 200 nÚmelos. moza apenas subió al poder.
Ahora que uno regresa a buscar cosas de las genera-
ciones anteriores, las que tienen mayor riqueza de co- P:-¿Por qné?
Jabol aeiones son UPatria" y u Ateneo Nicaragüeuse"
Hubo otra que tuvo mucha fama, llamada HToae de R:-Porque no le gustaba la doctrina social que pro.....
Marfil" dirigida por Santiago ArgüelJo, que por des- clamábamos. Además. nuestro gl upo era extremista y
gl'aeia no duró mucho; nunca la he podido conocer. ya comenzaba a enfilar muchachos que estaban Ol ga-
otra, donde publicaban los modernistas y dil'igidapor uizando el sindicalismo. En Managua ya comenzaba a
Juan FeUIIG 'l'oruño, fue la revista HAzul", P01'O er60 sentirse el movimiento. En Chinandega y en Granada
que la de mayor importancia, desde Rubén hasta la existían movimientos similares, yeso no le gustó al
generación de Vanguardia, fue uPatlia" Dictallor

Luego, inmediatamente antes de nosobas, existió P:-Siempre en esa búsqueda de medios de divulga-
«Los Domingos", que dirigía Salvador Ruiz Morales; ción, ¿qué publicaciones brotaron deslmés de ese pri-
publicaba a los modernistas de Managua. Fue una le- mer golpe dictatol'ial contra sus levjstas juveniles?
vista muy heterogénea y floja en la calidad de sus co-
raboraciones. R:-Bajo mi dirección puubUcamos {¡Los Lunes de la
Prensa", que existió hasta los inicios de la segunda gue-
P:-Quieres ahora historiarnos sobre tus publicacio- rra europea. Al estallar la guerra sacábamos una co-
nes? Comenzando, desde luego. con los ((Cuadernos del lumna fumada por Luis Alberto Cabrales comentando
~allcr San Lucas", pues creemos f!ue fue el prime~ la guerra desde el punto de vIsta del Eje; y otra fir-
lI~tento de dar .~ conocer ~I pueblo nicaragüense no mada por Alejandro Cuadra contentando la guelra des_
solo la producclOn de' sus mtelectuaJes. sino también de el punto de vista de los Aliados Pero la Embajada
el primer intento de divulgar nuestras fuentes y laíees Inglesa, muy recelosa, amenazó al Doctor Pedro Joa-
h~s~óricas, nues~ro pasado in~ígena y las obras de los ~uín Chamorro Zelaya con poner a uLa Prensa" en la
VJ3lelOS extranjeros que deJaron tantos testimonios bsta negra si continuaba esa balanza de opiniones
sobre Nicaragua. Entonces el Dr Chamorro nos despachó instantánea_
mente a nuestras casas. En los ((Lunes" colaboraba
R:-Para negar a ((Cuadernos" debemos como ante. también Joaquin Pasos. Publicamos bastante literatura
cedente necesario, colocarnos en 1931 con lá UPágina (le c~eador~ Y:. ~rabajamos mucho en investigación folkló-
V~guardia", dirigida por Octavio ~ocba y yo. Esta rIca e htstorlca por medio de encuestas.
pflg~a tuvo dos etapas: UDa puramente literaria y po-
lemlca, con encuestas sobre temas literarios manifies- P:-¿Fueron esas publicaciones 9ue has mencionado
tos, producciones y críticaS; y luego una serunda eta- !Demos de divulgación para los mtelectuales de es~
epoca?
pa que no se puede llamar política, pero donde co-
menzamos a meternos con la ffistorla a descubrir
nuestra Hi~toria q~e siempre t~ene politl~a, ¿no?, y en R:-Tanto en ''Vanguardia'' como en "Los Lunes"
I~ c,!al atacábamos muy rabi()samente a los dos partidos
colaboraban todos los jóvenes de valer de Nicaragua:
hlStOrfcos y a la democraciá criolla. Podríamos decir Muchos han abandonado las letras otros no Recuerdo
qut:' fue un preludio al periódico ((La Re~ccI6n" Des- perfectamente, pOli ejemplo. a Edgárdo Prado, al mayor
pues de las dos etapas de la "Página de Vanguardia" de !os Ortega Chamorro" a Luis Downing, al mismo Oc-
pubJicaD),os ((La Reacci6n", cuyo Direotor fue José Co.. taVlo Rocha que fue co-direetor de "Vanguardia" a
Aníbal Torres Nacimiento, a m:irchachas como Car~en
3
Sobalvarro que se decía novia de Sandina y se cartea- recibimos como herencia en el aspecto cultural. Cada
ba con el guerrillero, a Al~iandro Burtado y. a muchos vez que pienso en Rubén Darío y en el ambiente en
más Oho aspecto que debe subrayarse respecto a nueS_ que nació y creció y en cómo pudo tomar pie en ese
tras iniciales publicaciones -comenzando por "Van- ambiente para proyectarse hacia fuera y negar a ser,
guardiall
- es el aspecto decididamente revolucionalio con tanto dominio, todo un Señor de la literatura his-
de nuestro pensamiento y acción paradojalmente lla- pana, lo admiro cien veces más. El poble Rubén en
mado "reaccinario" porque descansaba en los princi- León, cuando joven fue acusado en juzgado por vago
pios del evangelio cristiano Nuestra generación fue, y p1ocesado. En el vergonzoso proceso. Rubén se defen.
creo yo, la primera que irrwnpió en Nical'agua procla- tlió dici~ndo que él era poeta y además maestro que
mando LA NECESIDAD DE UN CAMBIO TOTAL. En daba clases a varias peIsonas para sostenerse Un tes-
nuesb a filosofía cristiana, seguramente inspErados en tigo de alto copete en León, dijo que pala él poeta sig-
ese gran precursor quo fue Azarias H Pallais, nosoh os nificaba vago y qne por tanto Rubén estaba bien pro-
buscábamos lo que hasta ahOla, después del Concilie cesado por vago, Ese era el ambiente para la Uteratu1'a
y Juan XXID, ha encontrado el hombre cristiano: de- en Nicaragua que Rubén rompió personalmente yéndo-
volvel al Evangelio su fuerza de fermento social y su se, pero que nosotros heredamos cuando comcJUamos a
preocupación primOl dial por el prójimo Naturalmente, escribir literatura. En mI misma familia, a excepción
esta filosofía, que nos salvó de caer ¡llenamente en bl a- de mi padl'e que siempre fue de una comprensión ex-
zos del fascismo, o del comunismo, estaba mezclada con ti aordinaria y que además había sido una víctima,
influencias muy poderosas del mismo fas{lismo -que creían que escribir poesía "podía ser bueno" como
era entonces la docb'ina más apasionante para la ju. ejercicio para tener buena prosa y, quizás, para sel'
ventu", como el castrismo hoy día- y pOl )a influen- buen oladOl. Pero ser literato era considerado (creo
cia de l\-Iaurrás, cuya filosofía política anti-demoCláti- que todavía lo es bastante) como una aberración o co.
ca hizo pleno impacto en nosotros, testigos (le gUe!'H1S mo una enfe1medad vergonzosa. Nosotros reaccionamos
civiles f1'atricidas y de un pleito eterno y deplimente contra tal ambiente. atacando; bu!lándonos del bUr-
de nuestros partidos llamados democráticos gués. Fuimos también en esto, los primeros anti-bur-
gueses con todo y que casi totalmente nuestro gl1!pO
P:-Pero la primera verdadera revista que ustedes estaba formado por hijos de burgueses
publicalon fue c 4Cuadernos del Taller San Lucas", ¿no
es cierto? ¿Qué trascendencia crees tú que tuvo? Pues bien, cuando D09 volvimos a encontrar sin
un sólo lugar donde publicar nuestras cosas, sin ór-
R:-Fue en 1940. La primera verdadela cualidad que ganos para seguir nuestra hIcha -lucha para cambiar a
tuvo esta revista fue el hecho de que trabajáramos en Nicaragua- comenzamos a buscar posada de nuevo,
equipo y de que alrededor de ella se reunirán dos o tres El doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, siempre
genclaciones de escritores en un mismo espíritu, Está_ bondadoso con los jó-venes escritOlcs, me dijo que hi-
bamos los de la Generación de Vanguardia. est~ba la ciera una página literaria para "La Prensa", Así co_
siguiente generación q.ue fue la de Mejía Sállchez, Mal'- meu3Ió aLa Prensa Literaria" en su primera etapa Sa-
tínez Rivas, Ernesto Cardenal, Federico ArgiieIlo, Ra- lía entonces los jueves Después publiqué por unos
fael Paniagua Rivas. Carlos Molina, Rodrlgo Pcñalba cuantos meses la revista 4'Semana", pero vino una cri-
recién llegado de Europa, Mario Cajina Vega y tantos sis de papel y tuve que sucumbir. Acababa de pasar
otros; después se añadió todavía otra "eneracióll: la ese luctuoso suceso cuando el mismo Don Pelh o me
de Fernando Silva, El'nesto Gutiérrez, eI'j>intor Ramen, llamó para que acompañara a Pedro Joaquín hijo co-
etc Este me parece ser uno de los aspectos interesan_ co co-Director de HLa Prensa". Abandoné entonces la
tes: nuestro pequeño grupo extendió a las siguientes agricultura -no sin pesar_ y comenc-3 a ser definiti-
generaciones su modalidad de trabajar en equipo vemente periodista Ya en la dirección de "La Prensa"
y plenamente apoyado por Pedro Joaquín comencé a
P:-¿Coál foe el elemento aue los unió? ¿Podríamos sacar el suplemento dominical literario que todos co-
pensar que el elemento católico? nocen y que poco a poco fue desarrollándose y mejo.
1 ando hasta adquirir el prestigio que hoy goza
R:-No creo El movimiento do Vanguardia no te-
nía, como grupo, la preocupación religiosa. Ló que nos P:-Haciendo un paralelo entre "Cuadernos del Ta-
unió fue la amistad y la literatura, Sin embargo, nues.- lle San Lucas" y "El Pez y la Serpiente", vemos qu~
tro grupo en su mayor parte había recibido una edu- en Cuadernos hay mayor diversidad mientras que en
cación cristiana, y al buscar, primero literariamente, el Pez exaltas más los valores puramente literal ios
después, en el estudio de la historia y luego en todos ¿Es ese tu propósito?
los demás órdenes de la vida y del pensamiento. una
filosofía orientadora y revolucionaria, suave y decidi- R:-Sí Resulta qoe cuando sacamos los Cuader.nos
damente -como por ley de gravedad- nos encontra- 110 existía uada y teníamos que dar cabida a los di-
mos afhmados en el cristianismo En este aspecto, ferentes valores que lormaban el amplio grupo nues-
tanto por cristianos, como por indudable influencia de tro, que eran muy variados. Hay que tomar en cuenta
Rubéu, es interesante cómo nuestro hispanismo no fue que en esa época formamos también la Casa de la Cul-
exnlnyente sino incorporador amoroso de lo indio. Fui- tura. Nosotros queríamos hacer uPoa especie de Univer-
mos indigenistas hispanos o hispanistas indlgenas. Creo sIdad, porque no había nada. Cuando organicé "EI Pez
que nuestro grupo fue el primero de América en pro- ya la Serpiente" ya existían Universidades, ya existía
clamar este equilibrio ante su pasado y ante su des- Mariano Flanos Gil como Rector de la UNAN que fue
tino Cuando casi nadie lo proclamaba, nosotros afil- el que le dió la nueva visión a la Universidad. En ma-
mamos nuestro umestizaje", nos enorgullecimos dc sel te1'ia cultural la universidad anterior era desolad0l3
mestizos, y quisimos crear, o prosegu..ü· la creación d~ Lo único que interesaba ela la profesión y la profe~
una cultura mestiza sionalización Al formar ttEl Pez y .la Serpiente", DI1
idea era tener nn órgano de calidad editado COn arte
P:----Con anterioridad a tu liItjma revista HEl pez Y la tipográfico y l:!ue este órgano pudiera presentarse bien
Serpiente organizaste las ediciones literarias domini-
ll
ante el extranjero El Pez ba tenido en el extranjero
cales de uLa Prensa ¿Podrías valorizar la influencia
ll
, una acogida superior a la que yo esperaba, y pudiera
que ha tenido en la última generación? circular más si tuviéramos una buena. distribuidora,
pero sucede que soy yo quien hace todo, El Pez cubre
R:-Cuando nos dimos cuenta de que no podíamos un área geográfica muy rrande. Tiene suscripciones
mantener los Cuadernos, nos vino la misma angustia incluso en muchos paí~s detrás de la' cortina de hierr~.
que tuvimos al iniciar el movimiento de VanKuardia:
la falta de medios de divulgación En el tiempo actual, P:-¿Cuáles de tus public~clones, ~onsideras tú q'CIe
con todo y qué hemos avanzado muy poco, nos es di- han teilido mayor innu~ncla en la fórmación y orienta.-
ficil imaginar la desolación ,ambiental que nosotros ción de los jóvenes intelectuales de Nicaragua?
4
R:-Creo que ha sido 4't La Prensa Literaria" "La P:-Los nicaragüenses son en general poco aficiona-
PI ensa Lacraria" ha hecho' posible' IIluchas cosas: ha dos a la lectura y particularmente a la de revistas cul...
creado un ambiente.. ha impuesto un respeto, ha revo- turales especializadas, ¿cuál es tu opinión sobre las di-
lucionado el concepto que el nicaragüense tenía sobre ficultades que han tenido y tendrán en el futuro las
la cultura Naturalmente aún falta mucho, pero esta- revistas especializadas?
mos en la brecha. Por otra parte. nos ha vinculado con
las nuevas generaciones, n~s ha hecho comulgar en R:-Una de las labores que hemos realizado es la de
muchos puntos de vista, nos ha pelmitido criticarnos ablir brecha El simple hecho de que "El Pez y la Ser-
mutuamente; esto emiquece la cultura. Si hay algo piente" tenga patrocinadoles es muy significativo¡
que dé cierta ventaja a los nicaragüenses, es el poder cuando publicamos CtCuadernos" eso hubiera sitIo im-
tenel' diálogos y eontactos grulJales Y generacionales posible. Esa es una labor nuestra, dando cualificación
Los jóvenes enriquecen a los viejos y los viejos enri- a la cultura. Se dice que en Nicaragua se lee poco Yo
quecen de igual manera a los jóvenes En casi todos siempre me be preguntado: si excluimos a los que no
los países del mundo, las páginas literal ias de los dia- saben leer, aouellos que leen ¿lo hacen en leandad?
rioS están reservadas para los consagrados. Nosotros, Creo que en Nicaragua ha aumentado la cuota de los
al contrario, le hemos abierto las páginas de "La Pren_ que saben leer y Icen, pero lo aue no ha aumentado
Sa Literaria" a todos, y a veces hasta he sido eliUcado Son los Ól ganos para hacer llegar la lectura a los que
por publicar poemas que- en reali(lad no merecían ser saben leer Hacen falta buenas distribuidoras Si los
publicados. Yo siempre he preferido pasarme ]a raya industriales distribuyeran sus pl'O(luetos como noso_
ayUdando o alentando valores, que eeUarme demasiado tros distlibuimos nuestlas pubUcnciones, quebralíau¡
y con ello impedir que se expresen, abortándolos viceversa, si nosotros (llstribuyél'amos como ellos, se
aumentaría considerablemente el número [le lectores
P:-Para volver a nn tema que comentábamos haee Ese es el proceso al que tenemos que llegar No a co-
lato: en Francia una revista como ((Les Tempes Mo. mel cializar al escritor, sino a que existan los distri-
del.ues", por ejemplo. reúne a un grupo de intelectuales buidores que comercializen nuestras obras Yo enviaba.
afines ideológicamente, mientras que la uNouvelle HEl Pez y la Serpiente" únicamente a las librerías
Reme Francaise" recibe colaboraciones muy variadas Cuando apal cció iCEI Nicaragüense" me 10 pidielon los
desde todo punto de vista ideológico ¿Cuál sería el ca- supermercados. Entonces vi '!ue en los «super" se ven-
so en Nicaragua? den más libros que en las librerías. Hay que buscar al
lector y no sólo esperarlo
R:-En los Cuadernos podemos decir que existió un
caso parecido. al de ((Les TeInpes Modernes". Reunió P:-¿Tienes en proyecto alguna nueva revista?
a IDI grupo de pelsanas afines ~Ue estaban unidas en
la filosofía cristiana de la vida i en la visión cristiana R:-No. Debo mantener la asiduidad del uPez y ]a
del mundo. En ]a HPrensa Literaria", en cambio, ha Serpiente" y e(]itar por lo menos un libro al año Ade~
lnedominado la diversidad y la libertad Sólo se exige más tengo varias obras sin terminar. Con ((La Prensa
la mínima calidad de decencia o de "dicencia" Literaria", (CEl Pez y la Serpiente" y ia Universidad,
¡con esa basta!

ESCORZO HISTORI,C,O DE
NUESTRA BIBLIOTEC~ NACIO'NAL
Por Eduardo ZEPEDA HENRIQUEZ,
Director de la Biblioteca Nacional de Nicaragua.

Nuestra B'iblioteca nació con el año 1882, como la ta el 24 del mismo mes, ante el PI esidente Zavala y
mejor de América Central, d~stiDándase quince mil pe_ los miembros del Congl'eso Nacional, COD motivo de
sos para su instalación Fue inaugurada por el Prc~i­ la apertUl a de sesiones de éste
dente don Joaquin Zavala en el costado noreste, pri.
mer piso, del antiguo Palacio Nacional, destI uido pOl Se hizo cargo de la Dirección de la Biblioteca el
la catásbofe de 1931, sin que nuestro tesoro bibliográ- Abogado y Genelal Don I\-figuel Brioso Iglesias, de na-
fico sufllera pérdidas Los cinco mil volúmenes fun_ cionalidad salvadoreña. En un bello ejemplar de la
dadores -encuadernados en pasta española y con el ~dición pal'Ísiense de 1873 .....,...propieda4 del Doctor An-
Escudo de Nicaragua grabado en oro en la portada- drés Vega Bolaños- de las ((Notas Geográficas y Eco~
fueron seleccionados en España por Emilio Castelar, a nómicas sobre la República de NicaraguaUi por l'ablo
petición del Gobierno del General Zavala. Con ocasión Levy, aparece manuscrito lo siguiente: nA a=Baronesa
del acto inaugural, Rubén Darío -que apenas contaba de Wilson / Managua Sete. 4 de 1882 / El Director de
15 años de edad- escribió las cien décimas de su poe- la Biblioteca Naoional / M. Brioso" La anterior dedi-
ma HEl Librou , precisamente fechado el 1'9 de enero; catoria, de puño y tetra del primer Director de nuestra
poema que su autor DO pudo recitar entonces, sino has- Biblioteca, es el único autógrafo que conocemos de es-

5
te personaje, a quien hicieron casi legendario nuestros ciones Exteriores, Justicia y Negocios Eclesiásticos, in-
historiadores que""en él se ocuparon en los últimos vein- terviniendo entonces en un serio problema de relacio-
te años, Unos lo desconocen, creyendo que la Biblio- nes entre la Iglesia y el Estado, durante la Presidencia
teca Nacional fue inaugurada bajo la Dirección de Mo- del General Santiago González; Gobernador y Coman-
desto Barrios, y hasta de Antonino Aragón; otros di- dante General de San Miguel; Inspector Militar Divi-
cen ignorar su país de origen; pero todos ellos coinci. sionario del mismo DepartaJ;1lento y de los de Usulután
den en la escaSez de datos al respecto. Si es cierto que y La Unión; General de División, por Decreto Legisla-
nuestra historia escrita estál como nuestra geografía, tivo del año 1876; y, en fin, Jefe militar de los Depar-
sembrada de lagunas, a causa de la pérdida de nuestros tamentos orientales En la personalidad del General
archivos o quizá porque nuestro genio tiende más a la Brioso, no cedieron las armas a la toga, sino que ambas
pre.visión que a la re-visión, a la poesía que a la histo- se hermanaron con lazo amorosísimo; y, de segulO, Don
ria; no se menos cierto que para informarse acerca de
I Miguel tenía muy presente aquel célebre DiscUISO de
la vida de Brioso, bastaba leer el HDiccionario Histó- Don Quijote, en el cual se dice "que las al'mas requie-
rico Enciclopédico de la República de El Salvador", de 1 en espíritu como las letras"
lUiguel Angel García, publicado en 1941 Esta obra,
aunque sus al'ticulos sean breves, está bien documenta- Poco más queda lJOr espigar en la vida del pI ime)'
da y es de sobra conocida por los estudiosos Bibliotecalio Nacional de Nical'agua, Se había casa-
do con Doña Vu'ginia Bardos el 30 de septiembre de
Cuando el Oenelal Miguel Brioso se hizo cargo de 1869, siendo padrino de la boda el Presidente Dueñas.
lluesÍla Biblioteca, llevaba ya seis años residiendo en Cuando Brioso fue designado pala dirigir nuestra Bi-
Managua, donde ocupó, con su familia, una casa si- bliote~a, ya contaba cincuenta años de edad, No sólo
tuada frente al ala norte del Club Internacional. Ha. el a un típico hombre de la l1ush ación, COll mayúscula,
bía llegado expahiado a nuestra Patl'ia. después de la sino profundamente ilustrado; y. a demás, un hombre
derrota que sufrieran sus tropas en Pasaquina, el mis- de cuerpo entero, que luego mu1'Íó valerosamente en
mo año en que subió a la Presidencia de El Salvador. el campo de batalla, en aquel combate de Cerro Parti-
por vez primeral el Dr, Rafael Zaldívar. Sin embargo, al do, en el Departamento salvadoreño de Cuscatlán
cabo de nueve años, Brioso decidió l'egresar a su País l
cuando allí se l1aba, precisamente, la última y fugaz El 16 de mayo de 1883 sucedió a Blioso en la Di-
exaltación al pol1er de su viejo advelSario político el lección de la Biblioteca -ya durante el GobielJlO de
Doctor Zaldívar; y su vuelta a El Salvador era un ges- Cárdenas- el Doctor Modesto Barlios, "veldad210
to de nobleza, porque significaba su adhesión a la cau- fundador" de la misma, como le llamó el académico
sa centroamericanista del Presidente Valdívar. Esa don Alfonso Ayón Un mes antes se había sancionado
honrosa actitud de su vida estaría, sin duda, en conso- el leglamento del Archivo. Ela BauÍos hombre de
nancia con su heroica muel te. ) muchos saberes, de ánimo desinteresado y de aguda vi-
sión. El fue, en compañía de Gámez, quien trajo a
Don Miguel era natural de la ciudad salvadoreña Rubén Darío a Managua, hospedándole en su propia
de Jucuapa, y el mayor y único val ón de loS' tres vás- ~asa, según nos cuenta el Poeta en su Autobiogl afía;
tagos del matrimonio de Don Inocente Brioso y Doña y fue quien hizo a Rubén colaborador suyo en la Biblio.
Dolores Iglesias Cursó sus primeros estullios, hasta teca Nacional, iniciándole en la Litelatura francesa, de
el bachillerato, en la ciudad de su nacimiento, en Te~ la que era adelantado en Centro AméIica. Las úIthnas
capa y en el Colegio de la Asunción de San Salvador, publicaciones de PalÍs elan a la sazón remitidas dil'ee-
Pasó luego a la UnivelSidad Nacionat donl1e siguió la tamente a nuestra Biblioteca por el escritol francés De-
canera l1e Derecho, licenciándose en 1853 El joven siderio Pectol', Cónsul de Nicaragua
abogado alcanzó pronto el reconocimiento de sus com-
patriotas, gracias a su don de gentes, a su brillante in- Reclamado Barrios por Don Adán Cárdenas para el
teligencia y a su imaginación brillante Colaboraba desempeño de otros altos cargosl dejó la Biblioteca en
en la prensa libel'al. y sus artículos polémicos lograron mayo de 1885, siendo su sustituto el humanista y peda-
gran resonancia Su pl'osa hacía honor a su apellido, gogo Don Antonino Aragón, director de un colegio
y el autor no cedía ni un palmo en la doctrina En llal ticular en la ciudad de Masaya Con motivo del
cambio, los versos que también salieron de la pluma nombl amiento del señor Aragóu se derogó el Artículo
de Brioso no tienen las calidades de su literatura pe- 14 del Reglamento del Archivo Nacional el cual esta-
riodística. blecía que para ser Director de la Biblioteca era ne-
cesario ser Abogado y Escribano Público, Vale recor-
Apenas habían pasado cuatro años desde que el li- dar, como dato curioso, que el sueldo del Biblioteca~
cenciado Brioso saliera de las aulas universitarias, rio y Archivero nacional era entonces de sesenta pesos
cuando ya era Diputado por Chinameca. Su carrera mensuales; y que, conforme estadística publicada en
política fue realmente vertiginosa. Poco tiempo des~ "El Porvenir de Nicaragua" -el periódico oue dhigie.. .
pnés, el Gobierno del General Gerardo Barrios le man- ron Fabio Carnevalini y Jesús Hernández Somoza- el
dó a estudiar a Europa; y en 1864 se encontraba de número de lectores que en un mes visitaban la Biblio-
nuevo en El Salvador trabajando en la reforma de los teca era de ochenta y tres.
Código~, A la sazón, recibía un nombramiento de Juez
de San Miguel y de La Unión Pero su prestigio jurí- Darío siguió algunos meses más empleado en este
dico no le impidió que siguera cultivando sus muchos Centro, bajo la Dilección de Don Antonino Aragón,
talentos. Las humanidades de don Miguel eran vastas, quien también contribuyó muchísimo a su cultivo li-
y ellas le llevaron a ocupar la cátedra de Lógica y Psi- terario, como reconoce el Poeta con ancho agradeci-
cología de la Universidad Nacional. Así el antiguo miento, El Señor Ar¡::t.gón mUlió siendo Bibliotecario
alunmo regresaba, como maestro, a su punto de parti- y Archivero Nacional. Después se sticedieron nombres
da. como los de Isidro Sotomayor, el General Luis M Gó-
mez, natural de Cololllbia, Manuel_Antonio Zepeda y
Entre 1869 Y 1876, fue sucesivamente Enviado Es. el comediógrafo Manuel Rosales. Lo demás es histo.
peclal ante el Gobierno de Honduras; Ministro de Rela- ria de hoy.

6
La Academia NiClaragüense
de la Lengua
Por ENRIQUE PEÑA HERNANDEZ
D~ la Academia Nic;-nagüense de la Lengua
Para velar por la pureza de la lengua español!!, ejerecer voz y voto en todo lo ateniente a la lengua co--
procurar su enriquecimiento y propugnar llor su UDI.. . . mún y lengua materna, 4 años después, el propio Pa-
dad en el ancho ámbito del mundo hispanohablante, se lacio de la Corporación de Madrid, sirvió de sede al
fundó eu la Madre Patria la REAL ACADEMIA ES- Segundo Congleso La luminosa idea del Lic. Ale-
PA"ÑOLA el ailo de 1713, merced a feliz iniciativa del mán se vió colmada y satisfecha. Se han vel'ificado
Excmo Sr D. JUAN MANUEL FERNANDEZ PACHE- tres Congresos más, el Tercero en BOGOTA} Colom-
CO Marqués de Villena. Posteriormente. el 3 de oc- bia, el Cuarto en BUENOS AIRES, Argontma. y el
tubre de 1714, S. M. el REY FELIPE V expidió la Real Quinto en QUITO, Ecuador. Como se celebra.n cada
Cédula de aprobación. En ella se autOlizó a la Aca- cuatro años, y el último se realizó en 1968, ha sido
demia para que emitiese sus propios Esta~utosJ y se señalado el Sexto para 1972. y Se ha indicado como
concedieron varios privilegios a los AcadémIcos .y a la asiento la ciudad de SAN SALVADOR, El Salvador.
Corporación. La divIsa adoptada por esta consIstente En el Congreso de Bogotá se constituyó la ASO- (f

en un crisol puesto al fuego, con la siguiente leyenda: CIACION DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPA-
LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR ÑOLAn. mediante la suscripción de un Convenio MultL
La Academia se fundó con ocho miembros En- lateral, respaldado con la firma de los rellresentantes
seguida se señaló en vientiocho el límite de individuos di}llomáticos de los respectivos países. Este convenio
de número; luego fueron aumentadas las plazas a trein- entró en vigor en 1965, una vez que fue ratificado por
ta y seis. Además de numerarios tiene miemblos co- todos los gobiernos de loS' países sig.natalios y deposi-
rrespondientes y de honor tados todos los instrumentos de ratificación en Madi id
Para que colab~raran con la Real Española, se es- La Asociación trabaja arduamente en la capital
tablecieron AcademIaS de la Lengua en los paIses de española, que es su sede a través de una Comisión
la América Hispana y en las Islas Filipinas. Los aca- Permanente. Entre Sus nÍuchas atribuciones, las pl'in-
démicoS' de número de estas Corporaciones, al tomar cipaIes son:
posesión. pasan a ser Correspondientes de la Real de "Estimular, fomentar y facilitar el intercambio de
Madrid. consultas entre las Academias y la coordinación de sus
Las Academias de la Lengua, Correspondientes ~e trabajos".
la Real Española, por su orden de antigüendad, segun "Velar por el cumplimiento de las resoluciones que
el Anuario de 1968 de la R.A.E, son las siguientes: 1) se tomen en los Congresos y efectuar las gestiones ne-
Academia Colombiana; 2) Academia Ecuatoriana; 3) csarias para ejecutarlas".
Academia Mexicana; 4) Academia Salvadoreña; 5) Aca- "Funcionar como Cuerpo Consultivo y asesor de
demia Venezolana; 6) Academia Chilena; 7) Academia la Real Academia Española en la tarea de prellalar Y
Peruana; 8) Academia Guatemalteca; 9) Academia Cos- corregir el Diccionario común, el Diccionario Ilistó-
tarricense; 10) Academia Filipina; 11) Academia Pana- rico y cualquier otro diccionario que se proyecte"
meña; 12 ACádemia Cubana; 13) Academia Paraguaya; "Estudiar, lo más rápidamente posible, los neolo-
14) Academia Boliviana; 15) ACADEMIA NICARA- gismos que aparezcan o se prevean como necesarios
GUENSE; 16) Academia Argentina de Letras; y 20) en lo sucesivo, especialmente los científicos, técnicos
Academia Uruguaya Nacional de Letras. Las dos úl- y deportivos; informar sobre eUos a las Academias y.
timas Academias. la Argentina y la Uruguaya, si bien en su caso, proponerles los que se consideren adecuados
.son excelentes colaboradoras de la Real Española, no antes de que arrai&1len en el uso popular de los que
figuran como correspondientes de ellas en el Anuario no lo sean".
ni en el Diccionario de la Corpnración madrileña
Desde su fundación, por más de dos siglos y medio, La Academia Nicaragüense de la Lengua se fundó
todos los quehaceres del idioma, sus reformas gramati- a principios del año 1928. Fue aprobada su fundación
cales o lexicogláficas. los asuntos concernientes a su por Decreto Ejecutivo de 8 de agosto del mismo mlo,
unidad y defensa, enseñanza y difusión, estuvieron 1 e- suscrito por el Sr. Presidente de la República, D ADOL_
servados o confiados de modo exclusivo a la Real Aca- F'O DIAZ y su Ministro de Instrucción Pública, D J. J.
demia Española. El papel de las Academias Corres- Ruiz (publicado en LA GACETA N" 179 del martes 14
pondientes y Colaboradoras era de simples ejecutoras de agosto de 1928). Su llersoneria jurídica le fue otor-
de las normas y disposiciones de aquella. y de enviar gada pOl Ley de 22 de febrero de 1929 Fueron sus fWl-
-de vez en cuanto- listas de voces regionales (regio- dadores siete (7) ilustres personalidades de las letras
nalismos o provincialismos) para su inclusión en el patIias: Su Exclencia Reverendísima, MONSEÑOR JO~
Diccionario común (labor de enriquecimiento del cau- JE ANTONIO LEZCANO Y ORTEGA, Arzobispo de
dal idiomático). Managua, folklorista y narrador de temas vernáculos;
En vista de ello, en 1951, el Lic. D. MIGUEL ALE- DOCTOR CARLOS CUADRA PASOS, eminente jUlis-
MAN, miembro numerario de la Academia Mexicana ta e historiador, gran tribnno; DOCTOR MANUEL
y a la sazón Presidente de México, tuvo la idea de que MALDONADO, inspirado poeta y orador grandilocuen-
se realizara en México, D. F•• el Primer Congreso de te: DOCTOR PEDRO JOAQUIN CHAMORRO ZELA-
Academias de la Lengua Española, para que se tI ata- YA. abogado, historiador de recia ellvergadura. perio-
ran, discutieran y resolvieran, con la Academia Espa- dista vibrante; DOCTOR ALFONSO AYON, gran filó.
ñola, en un plano de igualdad, todos los asuntos del logo; DOCTOR LUIS H DEBAYLE, poeta y escritor
idioma, alas cosas concernientes a su pureza y enri- castizo, sabio médico; y DOCTOR FRANCISCO P ANIA-
quecimiento".. Se hizo la convocatoria por nON ALE. GUA PRADO, brillante escritor. Todos gozan de la
JANDRO Q¡UIJANO, Director de la Aeademia Mexi- Paz del SEl'lOR.
cana. y en el año 1952 se llevó a feliz término la magna La Academia está regida por un Directiva de seis
asamblea, con delegaciones de todas las Academias miembros, a saber: Director, Vive-Director, Secretario
hispanohablantes, excepción hecho de la Real Española, P{lrpetuo, Oensor, Tesorero y Bibliotecario. Su período
que quizá sospechando -aunque infundadamente- una es de tres años, con excepción del Secretario que, como
rebelió contra ella, se abstuvo de e~viar delegados lo dice su calificativo, es de función vitalicia. Los miem..
Pero como las COSasS8 desarrollaron .en un plano de bros directivos pueden ser reelectos.
altura. Con gran D1lldurez Intelectual}_y reconociéndose Las plazas o sillas de individuos de número son
la lecitimidad del derocho do lIS' GUIS Aeademias de dleclocho (18), marcadas con Una letra del alfabeto es-
7
pañol, de la A a la P Tiene miembros COl respondientes Nicaragtiense de la Lengua realizó en Managua en los
y puede tener miembros honorarios día 16, 17 Y 18 de enero de 1967, el Primer Congreso
Como la Real Española, la Academia Nicaragüen_ Regional de Academias de la Lengua de Centl"oamérica
se tiene las funciones de velar por la pureza y propie- y Panamá, al que asistieron delegados de cada una de
dad del idioma español, defender su unidad, aumenta¡ las indicadas Academias, de la Real Academia ESDa-
el léxico oficial mediante la 1 ecomendación de voces y ñola y de la Comisión Permanente de la Asociación de
giros vernáculos para su incorpal'ación al DicciollaI'io Academias Los' temas abordados fueron tres: 19) uRu_
común, enviar ponencias a los Congresos de Aca(le- bén Darío y el Habla Centroamericana"; 29) "Rubén
mías suble cualesquiera temas léxicogramaticales, en- Darío y Centroamérica"j y 3'9) "Función de las Aca-
señanza y difusión de la lengua, etc. demias en la integlación cultural de Centroamérica"
Tiene sesiones ordinarias o de trabajo dos veces Fue todo un éxito. En un volumen de 234 páginns
al mes, y ext1'aolClinarias cuando lo disponga la Di- se publicó su Memoria.
rectiva
Su sede es el Salón principal de la Biblioteca Na~ La Directiva actual de la Academia Nicaragüense
cianal de Nicaragua, en la planta alta del edificio de la Lengua es la siguiente: Director, D. PABLO AN-
En las sesiones de trabajo se ti atan y discuten 'rONIO CUADRA: Vice-Director, D. ADOLFO CALE_
los €liversos temas que son objeto de consulta enttc las RO OROZCO: Secretario Perpetuo, DR. JULIO YCA-
Academias asociadas, a través de la Secretaría de la ZA TIGERlNO; Censor, DR, ENRIQUE PEl\íA llIEJt.-
Comisión Permanente; se evacúan dictámenes, se Ie~ NANDEZ; TesorelO, DR FERNANDO BUITRAGO MO-
dactan proyectos, memoriales y sugerencias, se estu- RALES: Bibliotecario, D EDUARDO ZEPEDA HENRI-
dial./. fichas lexicográficas sobre neologismos y regiona- QUEZ
lismos, se recomiendan nuevas o diferentes acepciones Se transcribe a continuación el texto íllteglo de la
de voces ya incOlporadas, se catalogan arcaismos y Ley por la que se confirió personería jurídica a nuestra
otros vicios de dicción, se estudian metaplasmos o fi- Academia, y que fue publicada en LA GACETA Diario
guras de dicción que se intercambian las Academias Se Oficial, bajo el N'l? 2, pág 9, el viernes 3 de e':"Clo de
provee al enriquecimiento del habla se observa el ~so 1930.
dI idioma en el país a fin de dispoiter lo conveniente "EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
para la conservación de su pureza, etc, etc a sus habitantes, '
~a labor de unidad y !lefensa del idioma. la vigi- SABED:
lauCla de su pureza y propIedad, se I ealiza en pal te a Que el Congreso ha ordenedo lo siguiente:
través del rotativo capitalino aLA PRENSA" en una "EL SENADO Y CAMARA DE DIPUTADOS DE I.A
sección titulada "Columna Lexicográfica" a ~al'gO de REPUBLICA DE NICARAGUA.
Un académico especializado. Los temas d~ las príme- DECRETAN:
l"as publicaciones, recogidos en orden alfabétic9 han Aprobar en los siguientes tél'1llinos el Decreto Eje-
sido editados en un libro bajo el mismo título ' cuyo cntivo de 8 de agosto de 1928.
¡)limer volumen, apareció el año ppdo. Las co~cultas Art. 1 - La Academia Nicaragüense que va a es.
de los lectOles del país son evacuadas en la Columna tablecerse como Correspondiente de la Real Española
mencion?da Ese trabajo ha dado muy buenos resulta.;... es persona jurídica y tendrá el carácter de Cuerp~
dosj ha Interesado a elementos de todas las esferas El Consultivo del Gobierno para todo lo 1 elativo a la con-
Secretario .P~l'petuo,. Dr. Julio Y~aza Tigerino, en su servación y perfeccionamiento de la lengua nacional
lnforme OfICIal rendIdo en el QUInto Congreso verifi- que es la castellana o española, así como para el fo":
cado en Quito. dió a conocer esta importante actividad mento de la literatura.
La Academia ha tenido como órgano su Boletúl Art. 2 - La Academia abrirá y premiará por lo
((LENGUA", que contiene detalles de sus Iaboles, dis- menos cada dos años, uno o varios concursos 'confm'-
ClUSOS de lecepción y de contestación, artículos de aca_ me a sus Estatutos Es también a su cargo I~ forma-
démicos y de otros ilustres escritOl'es, etc. Ultimamente ción de un Diccionalio de Provincialismos de las diver-
se ha descontinu.ado .la publicación del Boletín, pala sas regiones de Nicaragua El Estado cubrirá las co-
dar lugar a pubbcaClones de obras de los académicos rrespondientes erogaciones
y otras que se juzguen de interés Art. 3 - Por los nexos internacionales de la Aca.
Las ediciones han estado a cal go del académico d~mia, esta funcionará en inteligencia con el Ministe-
D Pablo Antonio Cuadl a, actual DirectOl de lluestra riO de Rela~ione.s Exteriores de la República, el cual
Corporación. He aquí la lista de ellas: se entendera con ella en todo lo que se relacione con
1) FOLI{LORE: ((Los Cuentos de Tío Coyote y Tío sus tareas. El Presupeusto de la Academia cOlrespon-
Conejo, con introducción de P A C.j 2) LETRAS: dera también a dicho despacho.
'(Cuentos Nicaragüenses" y "Cuentos de Aquí No Más" Arto. 4 - La Academia tendrá los siguientes emo-
:101' D Adolfo Calero Orozco; ("Génesis del Azul de lumentos mensuales que se sacarán del Tesoro Públi-
Rubén Darío~', por Raúl Castro Silva; "La Poesía y 10:-; co y figulalán en el PIesupuesto: Para un SecIetario
Poetas de Nlcaragua", por Julio Ycaza Tigerillo· "La Perpetuo C$ 100.00; para un Esclibiente C$ 30.G!); pala
lucha entre lo finito y lo infinito en Rubén Dario'~, 11m. un pOi tero C$ 15 00: para ga.tos C$ 6500
Santos Flores López; uRubén Darío Bajo el divino im~ Al t. 5 - Se concede a la Academia Nicaragüense
perio de la ,música:', por Erika Lorenz; "Los Noctur- el. f1~recho de. vigilar la administración interna de la
nos ,le Ruben Dallo", por J. Ycaza Tigedno' uRubén Blb~IOtec.a.Na(llonal; para lo cual dictará el Reglamento
Darío en Oxford", por Ernesto Mejía Sánche~ y otlos y dlSpO.slcfones que a bien tenga en orden al cuido,
obl_a polém!ca; "Columna Lexicográfica", por Enrique mantennnlento 'Y fomento del establecimiento.
Pena Helnandez; 3) HISTORIA: "La obra de España Art. ~ - Mientras la Academia carezca de un lo-
en la Indipendencia de Américai i por Rafael Pania- ca~ apropiado y. adecuado a sus altas funciones tendrá

gua R.lvas; "c uan d
o osI· •
dioses ordenaron partir", re- aSIento en el mIsmo edificio de la Biblioteca Nacional
sumen de las culturas indígenas precolll1binas por Sa- separando las habitaciones necesarias con el fin desti":
muel Kirklalld Lothropj ((Dos hombres dos historias" nado.
por Teodol'o Picado y Carlos Cuadra P~sos' ((La Inter~ Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara del
vención", por Felipe Rodríguez Serrano; 4) TEATRO: S~llado Managua, 29 de diciembre de 1928. J Deme.;.
3 obras de Teatro Nuevo «((La Chinfonía Burguesa" trIO Cua!lra, S: P - Vicente F. Altamirano, S. S. _
((Por .Ios caminos van los campesinos" y ((Judit")- si J. Agushn TreJos, S S. (Aquí un seno). '
Al Poder Ejecutivo. C~mara de D.iputados. Mana-
CIENCIAS: ('Zonas Geográficas y Fauna NicaragÜen_
ses", por el P. Bernardo Ponsol, S.J. gua, 13..de febrero de 1929. Ant Cruz Hurtado, D P _
Es posible que se me haya escapado algUlla obra H Arguello Cerda, D S. - José D. Florez D. S. (Aquí
Pido excusas si así fuere - otro seIlo) . "
Como homenaje a la memoria de Rubén Darío con POR TANTO: EJECUTESE Casa Presidencial. Mal
u~gna, 22 de febrero de 1929•. J. M. MONCADA, El Mi-
motivo del Centenario de su Nacimiento, la Academia Ulstro de Instrucción púl:J1ica· J. ,R. SEVJLLA."

8
Indic,e, IG,e1neral de Revista Co,nse rva,doro
del P,e,nso!mi,ento Ce'l1,troG'mericano
Núm,e:ros, 1 al 100
Por Materias y Autores
ADMINlSTRACION Vol. N~ Pg.
Vol. N9 Pg. Illcer Barquero, Roberto
El algodón: pasado, presente, futuro 15
Bacn Muñoz, Mauricio
La pallUca y la administración fiscal 10 48 23 López Cisne, Víctor
Recursos financieros del IAN 12 66
Esapac
Nuestra situación administrativa 10 48 14 Mejia Ubilla, Rodolfo
Problemática de la Reforma Agraria 12 59 30
Jiménez Castro, WiIburg
Las corporaciones públicas 10 48 74 l\'Ioutes O , Osear
Desalrollo económico y Reforma
Seanell Butler, Edwal'd Agraria 12 59
Los conflictos, nuevo negocio
administrativo 13 63 15 Muller, Albert
La Escuela Agrfcola Panamericana 11 52 36
Varios
Nuestra situación administrativa bajo Revista Conservadora
el ojo de expertos nacionales 10 48 67 Política agraria 12 1
Revista Conservadora del
AGRICULTURA Y GANADERIA pensamiento Centroamelicano
Una obra al alcance hemisférico 11 52 33
Vol. N9 Pg.
Román. Adolfo
Anónimo La restauración del cacao
Nicaragua y su fisonomia agraria 3 12 2 "Nical agua" 14
Anónimo Sequeira Arellano, Adán
Resumen del Proyecto de Ley El abigeato 13 3 33
Agraria 3 12
Schick, René
Arana Montalván, Raúl El Gobierno y la Reforma Ag18ria 12 28
ObserVaciones sobre la Ley de
Reforma Agraria 3 12 14 Somoza D, Luis
01 igen, aplicación y problemas de
Balcázar Monzón, Gustavo la Reforma Agraria 12 59
Un eiército presto a librar las batanas
del desal rollo 11 52 42 WalIace, Henry A.
Algo único, gozoso y bello 11 52 38
Blandón Zeledón, Alfonso
Desarrollo integral 12 59 39
ALIANZA PARA EL PROGRESO
Cabrales, Luis Alberto
Antecedentes históricos (de la Vol. NP Pg.
ganaderfa nacional) 13 3 30
Alvarez Montalván, Emilio
Carlvle Beyer, Robert Inh oducción a la Alianza 6 30 1
Distribución y tenencia de la tierra
en Colombia 3 12 10 Altamirano, Pilar
Vivienda (Carlos Santos, comentarista) 7 35
Cole, Alfredo
Situación del cnltivo del algodón en AID Y ONP
Nicaragua 14 69 13 La Alianza en Nicaragua: contribución
de Estados Unidos y ole Nicaragua 6 30
Coronel Kautz, Ricardo
Sitnación actual de la ganaderla Anónimo
en Nicaragua 13 3 :11 La obra de Kennedy: ¿Ha tenido
éxito la Alianza? 10 50 8
Guandique. Félix E. Arana Montalván, Raúl
Deficiencias de la Reforma Agraria 3 12 7 Apuntes ganaderos 6 30 35
Hidal&,o Jacn, Ricardo Avilés, Orontes
El problema jurídico agrario Salnbridad (comentarista: Roberto
de Nicaragua 12 59 57 Calderón) 7
Vol. Nq PIr. Vol. NQ Pg.

Barreto, Ol'Jando Silva, Julio C.


Integración 7 35 ').1 Los recursos nacionales para el
éxito de la Alianza 31
Brown, Aarou S Steam, R<tbert
Una Alianza del Espú ilu 6 30 J3
La educación y la Alianza en
Cabot Lodge, Gcorto
Nicaragua 6 30 18
Empresa Pl ivadu 7 35 35 Tetel, Reynnldo Antonio
Madle y Maestra y la Alianza para
Cisneros ~lva, Sofoni.as el Progre!o 6 :io 15
Fomento (comentarista: Julio Vivas
Bena.rdl 7 35 8 Trejo! SOlllallibR, Orlando
Esh'ada, Rall'h C Reforma Agrada 7 2S
Contribución de Estn.do8 Unidos (3 30 22
ValioD
GabU31'oi, Carlos Objetivos de la Alianza parl\ el
La empre!';a pl ivada y la Alianza Pl agreso Carta de Punta del Este 6 3U 1J
para el Progl.eso (3 30
Varios
La Prensa Nacional (comentatios cIt'
Guandique. FéJi. E. Jos principales peti6dicos sobre las
A~l1ntes a la lnvelsión ~xhanjel"a 6 30 23 JOllladas del Segundo Anivelsmio
de la Alianza para el Progleso) 7 :.m
Ha'bcll LÓI1CB, NZlsore
Educaci6n 7 35 JI Varios
Declnración de los pueblos de
Lklas Camal'So, Alberto América 16 77
La Alianza después de Kennedy 9 45 5

Maltin, Ed\yin M ANECDüTAS


¡Qué eS la Alianza para el Vol. N'l P~.
Plogleso? G JO ~ 5
OnsteIlón, J03é l\larín
Montes, Oseall' Sobre una frase del Gral José SantoB
Ucfolma Agraria (comentarista: Zelaya 3 21
Orlando 'flejos S) 7 35
Darío, R~bón
Navatro Dcshon, Angel Rubén Darío y los gobernantes
La política fiscal de la Alianza pala cense1 vadores 2 7 '10
el P10gl eso 4 18 17
Jitevb:tn Conservadora
01 tega Ul iJilUt, Alfonso . Cómo entiende la libertad Emiliano
Tnüoducción (segundo aniveuímio Chamono t 1 35
de la Alianza)' 7 35
llevI!sta. Consel'vadora
Porras, Enrique Anécdota del Plesidente Guzmán 1 2 10
Ohjetivos 7 35 20
Remta Conservndora
Propietarios a la fue1 za (Anécdota del
Porras, Enrique Presidente GI al Tomás Mal. tlnez) 1 2 13
El Embajador Brown y la Alianza 16 77 5
Rcmta Comervadora
Revista Canse! vadorn El Presidente multado (Anécdota del
Ante la Alianza 7 35 54 Pl esidente Gral Joaquín Zava1a) 1 13

Revista Conservadora del Revil'ta Conservadora


Pensamiento Centt"oamel'icano Rubén Darlo fuo Coronel del Ejél'cito 1 3 16
Ideas afines de la Alianza para el
Progreso con la Enclclica Revista Conservadora
El Desarrollo de los Pueblos 16 77 31 Anécdota del Presidente l¡'elnando
Guzmán 2 7
Ruiz Palacios, And1és
Educación (comentarista; Julio C Revista Conservadora
Hernández) 7 35 12 El Presi.dente Quadlu 2 9 36
ltevista Consel vadora
Saeasa Sarria, Antíoco La casa solariega de los Chamorro
TI ibutaci6n 7 J5 22 en Guatemala 7 32 9
Sacasa Sarria, Antíoco Vigil, Francisco
Planificaci6n (comentarist~: Edua! do Doña Elena Al'ellano y Santa Teresa
Monteal.egl~ 7 35 3 de Jesús 3 13 25
Scbio"- Ronó Vl~il, Joaquín
Intloducci6n (segundo aniversario El· Pl esidente Cárdenas y don
de la Alianza) 7 35 1 Alfredo Pellas 1 1 18
2
ANTROPOLOGlA y ARQUEOLOGlA BmLIOGRAl!'IA
Vol Pg.
Vol Pg. A~ilar Leiva, Antonio
AdaW5, Richard N. Diccionario Geográfico de Nicaragua 20 97 30
El indio y el crecimiento nacional en
Amélica Central 4 19 DurÓll, Jorge Fillel
Las Repúblicas de Centroam6rica
BlolU, Frauss, Grosgean. (reseña de libro) 11 53 47
S. S. y Cumins, Harold
Un cráneo Maya descubierto en Revista Co-nservadora del
Hondura. 13 90 3 Pensamiento CentronmClieano
Calólogo bibliográfico de Revista
Brito, .Javier Bayardo Conservadol"a 13 (i3 2
Semblanza de lo~ jicaques. 11 52 32
Revista Conservadora iJ.ol
Cartln, Lonla Pcnsamionto Conh oamericnne
Lincoln y una colonia de negros Libros lecibidos: uDon Joaquín Rivera
en Centroamérica 17 81 53 l' su Tiempo", don Rómulo E; Durón
uDe Díaz Milón a Rubén Dalia", por
Del CasUllo, Florencia Roberto Meza Fuentes 17 75 2G
El primitivo negro hispaJloamel icano ~ep.u¿),tí1
dignificado en Cent10amélica 71 81 54 Revista Consel,Vallola rIel
Pensamiento Centroamericano
Haberland, Wolfgang Nuestra poble hibliografía
Conferencia y exposición Cenuoamericana 18 90
~rqueológici.\ 7 32 15
Revista Conservadora lIel
Lomnx, Louis E. l~cnsam.iento Centroamelicallo
Un negro habla de la tribu }'uentes de la bibliogl aría de
que surge 71 81 50 América lB 20
Revista Conservadora Reyjsta Consel'vador2 del
Lo. miskito. Trasfondo histórico 4 19 Pens:uniento Controamericano
Revista Conservadora del Libros recibidos (varios autores) 20 97 .ll
Pensamiento Centroamericano
El sulda, médico saceldote aborigen 16 77 90 BlOGRAFIA
Vol N9 Pg
ReYista Consl!rvadol'ZI. del
Pel~sall1icnto Centl'Oalllel'icano
Adivinos, magos, cwas, sacerdotes Alvalez de ID'calla, Jmm FrZUlCl!co
del diablo 16 77 . 91 Una posible Santa: Elena Arella.no 17 31 13

Revista Conservadora ¡."u·el1ano~ Jorge Eduardo


Lo. sumos 4 18 34 Don Horado (Guzmán), el novell.ta 18 86 69

Richardson, Flancis B. Earbclenn Pérez, Alejandl'o


La más antigua huella del hombre Miguel Ramirez Goyena 8 36 36
nicaragüense 18 90 4:
Bal'berena Pérez, AlejandrQ
Stone, Doris (FusUamiento de) Matiano SalazaL 11 53 41
El papel de los tula-tolteeas en
hondlllas precolombina 11 52 54 Bal'bereua Pétez, Alojandro
El fusilamiento del Gener:ll
ARTI': (Ponciano) Corral 3 39 31
Vol. N~ Pr;.
Cuadra Downillg', Orl:il.ndo Hal berena Pérez, Alejandro
Exposición en Washington de Asilia La sacrificada vida de Mateo
Gull1én 5 23 22 Mayorga 8 37 53
Hno. Hndeberto María
El arte rupestre 11 51 2 Bolaños, Pío
Don HOlacio (Gu'l.mán), el periodista
Cardenal, Ernesto y diplomático 18 67
Esculturas 6 6 19 BolnÍlOS, Pío
Don Isidro Ultecho (Incluido en
Claps, Gerardo el UbIO de Mes) 18 14
Películas de vaqueros 10 49 45
88
Bolaños, Pío
Revista Conservadora del Carlos Selva le 80 8
Pensamiento Centroamericano
Muesttas de nuestra artesanJa 20 99 20 Calero Orozco, Adolfo
Don Pablo Hurtado, Maestro 6 23 32
Revista Conservadora del
Pensamiento Centroamericano Cobas Batres, Manuel
Arte cenboamericano: pintura Canera ' 13 63
fotogl'afía, escultura 10 49 4& Separata
3
Vol. N" Pg. Vol. N" Pg.
Coronado Aguilar, Manuel Tijel'ino, Toribio
Rafael Can era 17 83 Reminiscencias históricas 8 ~O 6
separata 100
Cuadra, Pablo Antonio
Flay Antonio Malgil de Jesús, el Tijerino Toribio
Divino Impaciente 18 86 22 Autorretrato 5 22 23
Cuadra Cea, Luis Palacios, Enrique
Méritos y servicios del Lcdo Miguel Apuntamientos biográficos de
de Larreynaga 17 84 39 Justo Rufino Barrios 15 73 37
85
Rivas, Anselmo H.
Cuadra DO\ming, Orlando Don Emilio Benard 17 82 50
Juan Ignacio Urtecho, doctor
del pueblo 6 21 39 Rodl íguez Retetn., Vir:i1io
Adrián Recinos (Una pequeña
Cuadra Pasos, Carlos: biografia) 16 78
Elena Arellano: sus huellas sobre
el polvo 5 13 21 Roja:J, Al'mando
Simón Bolivar. Del Avila al
Cuadra Pasos, Carlos: Monte Sacro 18 88 22
Don Enrique Guzmán 4 27 26
Urtecho, Isidro
Cuadra Pasos, Carlos Galería de Rivenses notables
(Anselmo H Rivas) El primer (Ledo Laul cano Pineda, el Padre
pe1iodista de Nicaragua 16 76 70 Pedro Avendaño, Don Pedro
Chamarra, Don Rafael Lebrón)
Chamarra, Emiliano (Incluido en el Libro del Mes) 8 40 4
Adolfo Dfaz y Emiliana Chamarra 8 41 4
Urtecho. Isidro
Chamorra, Emiliano Gente de su tiempo (Luis H Debayle y
Autobiografia 14 67 Juan José Martínez, Manuel COlonel
Matus, Enrique Guzmán) (Incluido
Elizondo, Arturo en el Libro del Mes) 18 88 40
Semblanza de Diego Manuel
Chamarra 18 92 12 Urtecho, Juan Ignacio
Pedro 01 tiz, Adán Vivas, Teodoro E
Fajardo Ortiz, Desiderio Hocke, Diego Manuel Chamol'lo
Don Gabriel Morales 12 59 77 (en "Páginas Literarias", Liblo del
fties) 18 88
Guzmán B. Enrique
Don Fernando (Guzmán), el Vivas, Adán
Presidente y su esposa 18 86 60 Anselmo H Rivas 14 33
G1l2mán B., Enrique Viv"". Adán
Los Urtecho (incluído en el Libro Carlos Selva 7 32 31
del Mes) 18 88 9
Vivas, Adán
Herzl, Teodoro José DolO! es Gámez 7 33 22
Autobiografla 15 71 33
y caza Tigerino, Julio
Lee, Bruce Fl ay Ramón Roxas de Jesús
Kennedy: su vida 3 38 4 Malía 18 86 22
Lezcano y Ortega, José Antonio
Memorias y anécdotas 18 86 33 CARTAS
Lorant, Stefan Vol. NQ Pg.
Abraham Lincoln (cronología
de su vida) 10 55 5 Argüello, Gustavo A
Caita al Dr Felipe Rodrlguez
Martínez, Juan José Selrano 2 6 36
Autobiog,afla de Un cirujano Cannon y Cl'oce
nicaragüense 18 77 14
Cartas (En Diciembre, hace 51 años) 1 4 10
Miranda, Francisco G. Chamorro, EmUiano
Un médico inolvidable (Juan Carias al Dr Molina Mallorquin 2 10 30
Ignacio Urtecho) 18 88 6
Mena Solól'ZaIlo, Luis Figueres, José
Toribio Tijerino, Maestro de Declaración a Revista Conservadora 4 17 6
patriotismo 8 40 4 González-Rojas, Publio
Carta al Director de Revista
Revista Conservadora del Conservadora 17 81 m
Pensamiento Centroaméricano
Isidro Urtecho: Militar, Estadista l Hurtado, Pablo
Orador, Diplomático (incluido en Carta al DI', José Bárcenas
el Libro del Mes) 18 88 11 Meneses 1 3 8
4
Vol. NO Pg. Vol. NO Pg.
Hurtado, llabIo Valios
Cal ta al DI José Bálcenas 4 4 18 Managua vista POI viajelos del sigln
Meneses 1 4 18 pasado (Roberts, Balc;her, Stephens,
Squier, Stout, Sherzel, Belly, Levy.
IItIrtado, Pablo Pimm, Simmons) (Trad y notas do
Carta al Dr José Bárcenas Luciano Cuadra) ~ 7 22
Meneses 1 5 29
WelIs V., William
Montealegre, Eduardo Exploraciones y aventuras en
Cm ta al Dr León Debayle 3 15 45 Honduras 11 50
separata
RodlÍguez Beteta, Virgilio Zapata, Fiay Nemesio de la ConcellCÍón
Trascendentales concep-tos de una Vida del Guellelo Btnbmo
carta 12 60 63 Nicaroguan 10 5r¡ 411
Zavala, Juan de
'!'igelino, TOl'ibio \¡ 811 as
noticias del Río San Juan,
Cal ta al Dil ector de Revista yslas adyacentes de la costa de los
Conservadol a 5 22 20 mosquitos 10 57 35
Zambl aua, Antonio CULTURA
Calta a José Mmtí 1 3 21 Vol No Pg.
Rradbrook, 1\1. C.
Zelaya, Josó Santos T S Eliot, el tradicionalista
Cal tu al D1' Luciano Gómez 1 3 36 sorprendente 7 ~2 40
Capdevila. ALtIllo
Los selafdfes y nuestra Madle
üRONIS1'AS y VIAJEROS ~~ W n W
Vol. N" Pg. Elisedn, Marqués de la
Anónimo {Rubls. Artburl Ramh'o de Maeztu, el defensor de la
]o;] Rey del Azúcar {don Adolfo
Benald, visto pOI un viajero hispanidad y su sentido de mjsión 5 25 33
nOl'tearoericano 17 82 48 Jacovella, Bruno J.
La intoxicación cultural del hombre 7 31 16
Bolaños Chamarro, Agustín
Andanzas de un emigrado por La Orden Mil'acle, Ernesto
Centroamérica 15 n 63 Fum to Rica, hermano hispánico 20 97 5
Coronel Urtecho, José y Lewin, BolesJao
~tejía Sánchez, Ernesto Los mal ranos en las Indias 15 fll Zg
La mujer nicaragüense en los OPllenlleimol', Roban
elonistas y viajeros (Traducción Reflexiones sobre la ciencia
selección y Utulós) 15 72 2 y la cultUl a 6 26 36
CurUs, Wllliam Eleroy Peña Hel'nández, Emiqufb
Peleglina milada de un yanIree a ].. a Academia Nicaragüense
nuestra "republiquita de la de la Lengua' 20 100
bancarlotal l 18 89 31
Revista Conservadora
Escala, Víctor H. Embajadas de Cultma (Alemania,
Filosofía de los viajes 18 89 40 Colombia) 5 25 30
Espino, Fray Fernando Revista Conservadora
Estado de los indios de la Taguzgalpa 18 87 19 Notas de Cultura: Flancia y El Pelú 6 26 34
Revista Conservadora
Fernando de Oviedo, Gonzalo Centro de Cultma: el Colegio
El infierno de Masaya 4 28 33 Francés de Granada 6 26 35
Robel'ts, Edmundoo Romero de Valle, Emilio.
Episodio de un comeI ciante inglés Vida y muerte del Ateneo
en la Costa Atlántica (Trad de Americano en Washington 12 60 .5
Luciano Cuadra) 4 16 44 Trujeda, LuiJJ
Sherzel', Cad ¿Deshielo cultural en la URSS? 7 32 21
Don Miguel, el hidalgo de San Juan UsIro' Pietri, Arturo
del Norte 3 14 14 La e8th pe y la cultura
hispanoamel icana 17 81 59
Squier, Epbraim George Vigil Tardón, camUo
Masaya 4 28 35 El imperativo de la autenticidad
cultural 18 90 30
Squier, Epbraim George Weaver, Richard M.
¡Al mal, al mar! ('rIad. de La importancia de la libertad
Luciano Cuadra) 4 18 30 cultural 5 23 39
Tel'mer, Frans Zepeda Henríquel', Edttar40
Carlos Sapper, explorador de ESCOlZO Histórico de nuestra
Centl oamérica 14 69 32 Biblioteca Nacional 20 100 5
5
DERECHO Vol Pg
Vol. N9 Pg
Alvarcz Lejarza. Emilio Icaza Icaza, Alejo
El tratado anglo-guatemalteco El principio de no intelvención debe
Aycynena Wyke 18 90 ser revisado 8 37 16

Alvul'ez :Montalván, EmHio Lerner, Natáu


No intervención velSUS democracia El Deleeho Israeli 15 71 19
representativa 4 lB 9
LÓ1'ez VllIamil, Humberto
Al'glielIo Bolaños, HOJ aeio El individuo y el Derecho
Medicina Forense 12 53 77 Internacional 10 48 47
}\l'güeUo Bnlaños, Horaoio Mendleta, Francisco A.
SObl e nncstl o salario mínimo G 37 2 Evoluci6n hist6rica de los derechos
humanos il
ArgüeI10 Bolaños, lIol'aolo
Séptimo día '1 ~2 'lO Mcndieta G., Uriel
La justJcia menor 15 ~7
Barcia Tl'elIes, Camilo
La disputa anglo-española 14 Mosqnel'a Url'utia, Tito
¡Existe un Delecho Internacional
Bardos, Modesto americano? 14 70
ener en desuso 10 50 53
Pasos Arg'Üel1o, Luis
Buitrago. Edt"ro.'do El río San Juan es rlo
Las I eformas constitucionales, njcaragUense 8 .17 111
prohlema ele la democracia 4 18 22
Pasos Argü~llo, Ln!s
Cuadra Pasos, Cm'los y La pClsnrialidad legal del Pat tido
ROflrígllez Senano, Felipo Conservador 5 'H
Tntervención, disCl taciones sable el
concepto 4 20 • 9 Pasos At'1riiell0, Luis
La Comisión IhterameJ icana d~
Chamarra, Diego Manuel Delechos Humanos 5 25
El Bstado de Delecho V el delito
polltico 4 19 5 'Pasos Al'lriiello. Lnis
Bl fallo de la Cnrte de La Hova
Facio, GC'llzalo J. contra Nicaragua 1 1
Los golpes de estado 8 37 4
Pasos Argiiel1o. l~l1js
FOUl'uiCl, Fernando J ,a Reforma Constitucional 4 16
Soble el futmo del 1 iD San Juan 9 41 86
Pél·e7. Cadalso, Eliseo
Gl"ingoire, Pedro Aporte de Centroamérica al desaflollo
No intervención 8 31 15 elel Sistema Interamel feano 11 53 1

Grullegald, Donald Palma Ibarra. Mario


La disputa anglo_guatemalteca RefOl mas al CódIgo del Trabajo 11 54
SObl e Belice 14 66 6
Rojas, Arm::md9
GumHlique, Félix- E. La disn\1tD anglo-venezolana
Disciplina. integlidad y dignidad del sobre La Guayana 14 13
Poder Judicial 2 9 25
Rooning, C. NeaJe
Gnmltlique, Félix E TnteJ venci6n Derecho Internacional
La administraci6n de justicia en y el SIstema Interamericano 2 9 16
Nicaragua dmante los últimos
veinticinco años 1 2 25 Rosales Cabezas, Horacio
La Ley del Jurado de RevIsión 3 1{ 45
Gunndique, Félix E
El imperio de la Ley 4 17 21 Revista Conservadora
La libertad e independencia del
Guandique, Félix E. Poder Judielal 2 6 9
La justicia en Nicaragua 4 19 11
Guillot CéS3l" Joaquín Revista Conservadora
l

La disputa argentina-británica Comentario a la promulgación de la


sobre las Malvínas 14 66 22 Ley de Radio y Televisión 1 1 29
Henríqnez Ul eña. l\lax Revista Conservadora
Realidad de la unidad Análisis "Comparativo, la libertad
centroamericafia 10 49 17 y el libre comercio 1 5 53
HC1l1Qcia, Leonte Revista Conservadora
Exposición documental 5 25 9 Brújula pal'a leer (reseña critica del
libro "La Consulta hemisférica de
IX Conferencia Intemacion,al Americana Santiago de Chile y la gl'ave crisis de
Declaración americana de los det'echos la solidaridad americana", por José
y deberes del hombre .5 25 16 Sansón '¡eráu) 6 27 15
6
Vol Pg Vol Pg
SandillO Al'gi1.eIlo, Ro!lolio Chamútl'o, Djego Mauuel
Jndenminización labOla] por despido f'~Jog¡o fÚl1ehl e en los ftmel ales de
en Centroamérica 12 57 jO don Adán CM denas '1 52
Seqneil'a Al'ellallO, Ernesio llaiz Castillo, Rical'(10
Un problema de derecho Día de la Raza 1 3 4
intemporal 2 10 40
Pasos AIgiielIo, Luis
Smith, LOllis Voz oficial del Pal tido Consel vadol
El control civil del poder militm 19 40 en los funel ales de don Adolfo Díaz 9 9
Tilel'ino lVIedl'uno, José A. y Sacasa Guerrero, Ramito
Palma Ibarra, Mario Voz oficial a la juventud estudiantil 20 9'1 2
RefollllaS al Código del 'Tl'abaio 11 '14
Sacasa Gnel'1elO, Ramiro
TijelÍllo IVlem'uno, José A, La semana de la Patria 1'1
Antecedentes de unificación laboral en
Ceutroamérica 10 413 42
Tijedl10 Medrano, José 11. ECONOMIA
La Segl11idad Social
Centroamericana 13 62 27 Vol. ~Tf) Pg
Anónimo
)'jielino Medrano, José A. Granada en cifl as 9 4~~ 56
Consideraciones sable el 79 dÜl '1 33 10
Al'giiello Cardenal, Sil vio
Urrutia lfl[olgUÍll, Francisco Problemas que saltan a la vi'3ta 14 63
El fallo de La Haya, voto l'a~onad() 2 B 24
Bal'l'cto lb giiello, Orlando
Valgas, Gustavo Adolfo Desanol1o financielo de
Significado del pI imel o de Mayo 1'- 55 1 Nicaragua 15 7:1 91
Varios Bcll, Davhl E.
Las gestiones de ayer del Pm tido El desarrollo 1 ural intelllacional 11 :i3 33
Libel al (RecOl tes de periódicos) 5 25 22
Bellgoechea, Adolfo
Zelc(lón de Sáncllez, Gloria La explOl ación ele los recursos
Uniformidad en la Legislación J2 5'7 G5 minelales en el litOlal Atlántico 14 68 3
Zepe(la, Máximo n. Cámara ele Industrias (le Nicaragua
Convención centl'oamelicnna sobre Exposición al señor Presidente de
leyes protecto13S de obrerog y la República 20 99 24
habajadOles 4 20 7
Cárdenas, Alejandro
La Costa Atlántica en la Economía
DIPLOMACIA Nacional :3 13 25
Vol. N"
CIavcJ'o Alval'C?:, Francisco
Bowles, Chestel' Una llamada de atención: la
Hacia una nueva diplomacia 4 16 30 al tesanía
nieal agüense 20 99 13
J.luna Silva, Armando CODllCA
La lepJ esentación diplomática lVlonograf!fa y proyectos a organizarse
eentloamel icana JO 48 44 en el Depal tamento de Zelaya 14 !lS 7
Neale Roolling, e C01;ouel Ul'techo, José
Asilo Diplomático 16 77 35 Nuesha economía rUlal y su
contenido espiritual 17 82 19
Pérez Cadalso, Eliseo
Nuestro Servicio Extelior 16 77 17 Cruz, Aduro J.
Política socio-económica del Partido
Revista Conservadora del Consel vador de Nicaragua 4
Pensamiento Centroamericano 18 27
RePlesentantes diplomáticos de los Delgado. Santiago
Estados Unidos en Nicaragua 16 77 42 El café en la Economía Nacional 3 13 38
Valios Dilloll, Douglas
Condolencia del Cuerpo Diplomático Desarrollo de Latinoamérica 11
en Nicaragua (ante la muerte de 51 37
Kennedy) 8 38 93 Grand, William S
Vitalidad del Istmo 10 47 5
DISCURSOS Gabuardi, Carlos
Vol. Pg. La industria en la economía
Cuadra Pasos, Carlos nacional 3 13 42
La elocuencia en conmemoración del Gna, C. R.
terremoto 16 78 17 Desarrollo económico de Hondui'as 11 52 10
'll
Vol NO PI:' Vol NO Pe

Guandlque, ,Félix E. Revista Conservadora


La minería en la Economía Nacional 3 13 34 Inagm ación de la planta elécb lea
CICentroamérica" 11 54 I
Horvilleur I Gabriel
&1 algodón en la Economía Nacional 3 13 46 Revista Conservadora
La electl'ificacíán de Nicaragua 11 54 3
Horvilleur, Valentin
Nuestra bal ata mano de obra Sáenz, Raúl
es cara 8 39 20 Integración y cooperaci6n
internacional 10 49 20
Iglesias, Eduar(1o
Problemas del desarroJJ.o Sánche.z Román, Adolfo
jndustrial 14 66 47 Cooperativas pesqueras 19 92 5
Jurcidiui, Jorge Ulate, Otlllo
Los leCUl'SOS humanos en la Costa Capitalismo popular 10 48 2
Atlántica 14 68 32
Upton, Gl'aydon T
Klenner, Fritz El hombre: lélzón y causa del
La libertad en un mundo planificado 12 58 60 proceso de desan olla 10 46 45

Lacayo Argiiello, Eddy Varios


El tlroyalty" en la industria 20 99 10 Un nuevo ferlccarril para Nicaragua
(Carlos Santos B, Boulney Poulson
Linares, Julio Sergio Malio Montealegre, Alejandr~
El desatrollo del capitalismo y la Baca Mufioz, Samuel Barreta A"
moderna tecnocracia nicaragüense 20 97 24 Dayton Caldera) 7 32 10
López Villamll, Humberto Valios
VisIón de Hondmas 11 52 2 Balance de cuatro grandes
banqueros de Estados Unidos y
Montealegre, Eduardo Europa (David Rockefeller, George
Des3n-ollo económico. educación S Moore, JOlge del Canto Gervasio
superior y la comunidad 17 81 63 Collar LUis) , 10 50 32
MonUel, Fernando J. Varios
Un catastro fiscal e inventario de El Nor-Este de Nicaragua con bases
XCCUlSOS naturales de Nicaragua 14 70 34 especificas para su desarrollo
(Carlos TvIolina, Edmundo Astorga e
Na'Val'ro Deshon, Angel Anlbal Ramirez F) '14 68 20
Objetivos de una nueva polltica
econ6mlca 2 10 31 Varios
Simposium de hambl es de empresa 19 94 25
Ramirez Eva, Amoldo
Serios pi oblemas de nuestra EDUCACION
eco:r:;lomía 19 92 2
Vol. N9 Pg.
Rockefeller, David Anónimo
Cinco creencias erróneas 13 63 10 Cuadros Eslad!sticos (población
estudiantil de Nicaragua) 8 26 14
Rostow, W. '\Y.
EstructUlando nuestro futuro 11 54 7 Anónimo
Millones de libas para uso gratuito en
Rostow, W W. las Escuelas Públicas de Centroamérica
DesauoUa económico por etapas 7 31 10 Y Panamá 14 69 26

Revista Conservadora del Bultrago, Edgardo


pensamiento Centroamericano Voz y promesa de la UniversIdad en la
EXpl esi6n de nuestro subdesarrollo crisis actual de la Cultura 1 1 12
económico-social 17 83 2
Buitrago, Edgardo
Revista Conservadora Pasado. presente y futuro de nuestra
Nicaragua. pals que no progresa 1 2 28 Escuela de Derecho 13 61 47
Barret, Ward y Cotton, ftlather
Revista Conservadora Pal8 nuestros universitarios:
Introducción al desarrollo b6sico puertas abiertas en los Estados
de Nic81agua 7 31 1
Unidos 14 M 50
Revista Conservadora Barrientos, Iván
Entrevista con el Licenciado La formacIón del estudiante
Roberto Ramfrez 11 52 6 universitario 18 89 18
Revista Conservadora Cabrales, Luis A.
Un año de labores: 1964 (Honduras) 11 52 18 Nuestros ploblemas educacionales 6 28 2
~e~sta cowwrYa~ Comisión del planeamlento
01 ama en la tierra de los pinares 11 52 20 Autonomía y Autarquía Universitarias 13 61 D

8
Vol N9 Pg Vol No !'g
Castellón, Guillermo Meneses Oeón. Gonzalo
Cómo nació nuestra Escuela de La integl ación educativa de
Periodismo 13 61 43 Centloamérica lO 47 16
Coronel Urtecho, José Marroquín, Alejandro D.
Discurso de Inauguración de la Algunas metas sociales en el
Urtivclsidad Centroamericana 2 9 I proceso educativo 13 64 25
Cerezo Dardón, Hugo Mata Gavidia, José
La escuela secundaria y los La docencia en forma de investigación
estudios generales 13 64 35 en los estudios genel ales 13 64 J7
CSUCA Monge Alfaro, Carlos
Las Universidades Centroamericanas La cultura conforme el espíritu
buscan la integración educativa universitario 13 64 17
¿Qué es el CSUCA? 13 64 2
Ortiz Monasterios, Xavier
CSUCA .Jaime CastielJo, maestro y guia de
La población estudiantil universitaria juventudes Métodos y cIiterio de Jaime
Algunos aspectos socio-econ6micos 13 64 Casliello 6 26 27
Darío y Basualdo, Rubén Pallais Godoy. León
La Univelsidad Centroamericana Misión de la Universidad 6 26 18
nueva expl esión de Cultura 6 26 21
Pallais Godoy, León
Díaz. Daniel Alfredo La Universidad Centroamericana 13 62 1
La íOl mación de un hombre libre 18 86 2
Pallais, Mauricío
DÍez Calabuig, Lorenzo Unificación educativa en
Cinco años de labor 13 62 6 Centloamédca 10 47 18
návUa Boza, René Pallais, Manlieio
Ciencia y técnica al servicio La HistOl ia de Nicaragua a través
de Nicaragua 13 61 30 de la Educación 18 90 12
Espinoza T., Hernán Pérez Masís, Roberto
La enseñanza de Medicina en La Departamentalizaci6n 13 61
Nicaragua 13 61 56
26
Fiallos Gil, Mariano Quezada, Arturo
J ,tl Universidad como institución Expansión de la educación superior 13 64 20
dinámica 6 26 10 Ramírez, Sergio
FialIos Gil* Mariano Universidad Cenhoamericana 13 64 9
Los pI ¡meros pasos de la Reforma
Univelsitaria en Nicaragua 13 64 22 Romero, Matías
Hacia una filosofía de la educación
Flores, María Haydée centroamericana 19 95 2
El bienestar estudiantil 13 61 27
Sevilla Idiáquez, Edgardo
Faeio B, Rodrigo La integración educativa en
Los estudios generales: la Universidad Centroamérica y sus problemas
de Costa Rica y su Facultad de de la educación superior 13 64 4
Ciencias y Letras 13 641 33
Shvts, l. T.
Gutiérrcz, Claudio Autonomfa universitaria, su
ComentalÍos al movimiento de la significado actual 13 62 13
RefOlma Universitaria actualmente en
curso en el área Centroamericana 13 64 41 Tünnermann, Carlos y Mendoza, Alberto
Exégesis de los Estudios genel ales 13 61 3
lIabed I~ópez, Nássere
La Escuela de Ciencias de la Tünnerman, Carlos
Educación: sus proyecciones 13 61 37 La Universidad y la iniciativa
privada 13 61 16
Rarral", J' George
Un mundo cambiante 10 47 13 Tünnerman, Carlos
El mensaje de Mariano Fiallos Gil
James, Cyril F. a los univel siatrios nicaragüenses 13 61 56
El propósito de la Universidad 13 62 9
Urteeho. Agustina Martínez vda. de
Jara. José de la La enseñanza laica 1 3 17
La Universidad Católica y el
subdesarrollo 13 62 22 UNAM
Cronología Universitaria 13 13
Lepoutre, Gerard
La creación de Universidades UNAM
Católicas en los pafses en La Universidad Nacional y sus
desarrollo 13 62 16 problemas económicos 13 61 22
Martínez Cabezas, Denta Vigil Mena, Héctor
Perspectivas de estudio en la La facultad de Odontologla:situación
Universidad Nacional de Nicaragua 13 61 24 actual y proyecciones 13 6l. 34

9
ENTREVISTAS Y REPORTAJES Vol N" Pg
Vol. N" Pg.
De l\'I81'ía y Campos, Armando Del AguiJa, Enrique
Nuevas formas de vida en Israel 15 71 45 Un ploceso de hechicería en 1777 19 941 5

Lewinsky, Salomón Guzmán B J Enrique


Departamento de Estudios La Semana Santa en Granada hace
Latinoamel icanos en Israel 15 71 22 medio siglo 4 19 21

l\Ierril, John e Guzmán n. Enl'ique


F$tados Unidos visto pOl México 7 33 '! Tladiciones glanadinas Su venelada
imagen de Concepción 1 4 24
Ortega Gómez, Luis
Una dama nicaragüense ante los I,ópez Pérez, Manuel
toros de México 12 60 49 Baile de las "Inditas" 6 28 24

Fatues, M. fi'Iejía SállChez, Ernesto


Visita al Rey David 15 71 60 Homances y couidos nicaragüenses 15 74 29

I'iel'son, Charles peña Hel'nández, Enrique


Enh evista COI! Pa·)10 Antonio Baile de los llChinegros" 6 ~6 22
Cuadra 20 100 3
Pérez I!:strada, Flancisco
Revida Conservadora del El pensamiento mágico en Nicaragua 19 94 2
pensamiento Ccntroamelicano
Tres viejos con más de un siglo
de vida 17 81 45 GllNEALOGlA

Revista Conservadora Vol N" Pg.


Sobre capacitación social (Entrevista
con hes jóvenes guatemaltecos) 9 4~ 63 Alvalez Lejal za, Emilio
ReCOfl ido histólico de las prJncipales
Revista Conservallora del figm as de la familia ChamOll o 19 91 2
Pensamiento Centl oalnel icano
Albino Román y Vega en la ODECA 10 46 13 Anónimo
Discmso de ligar de un joven
Revls..ta Conselvadora del glanadino (sobre don Adolio Benald) 17 82 49
pensamiento Cenh oamericano
Los eventos ccntIoamerlcanos del Anónimo
mes en Antigua, Guatemala 10 47 2 Una cuchara con monograma
de familIa 17 82 46
Revista Conservadora del
pensamiento Cellti'oamericano Aparicio y Aparicio, Edgard Juan
INCAE y las agencias de Genealogía de la familia Vflchez
publicidad del Istmo 10 49 50 Y Cabrera 19 93 41
Revista Conservadora del Apm icio y Apalicio, Edganl Juan
pensamiento Centroamericano Familia ChamOl ro de Sotomayor 19 91
Don David Vela en Nicaragua 11 51 40 separata
(1)
Revista Consel vadora
pensamiento Cenhoamelieano Alellano, JOlge Eduardo
Nuesb o Presidente en Israel 15 71 2 Pala un lcbato heleditario de los
Villegas. Octavío M'ellano 17 81 12
Tlompetas y luceros 15 71 61
Renal d de Chamorro, Amalia
ZavaJa UrtecllO, Joaquín Pal a un retrato heredítal fa de los
Entrevista a don Francisco J Benard 17 82 45
O,Jich 4 17 4
Tigelino Rojas, José María
Zavala UrteclIo, Joaquín Semblanza de una genealogía:
Entrevista eon el Ing Consantino el ape lUdo Tigerino 8 40 2
Lacayo Fiallas 7 34 22
Varios
Los intelectuales de la época y
FOLKLORE don Emilio Benard. (Modesto Barrios,
Vol. N" Pg Fabio Camevalini, Luciano Gómez
Anónimo Salvador Castillo, Nicolás QuinUn
Las fiestas de Agosto 3 11 36 Ubago, Manuel Cuadra, Manuel
Anónimo Mejla) 17 82 67
Las oraciones mágicas de venta en
nuestros inercados 19 94 7 Varios
Los poetas de la época y don
Serríos l\Iayorga, Maria Emilio Benarcl (Antonino Aragón
La adivinanza en Nicaragua 15 74 44 Félix Medina, Agustín Alfaro, '
Cesáreo Salinas) 17 82 71
Buitrago, Berta
La Semana Santa en León en el Vivas Benard, Pedro Pablo
siglo X1X 4 19 17 Genealogía de la familia Arellano 17 81 3

I~
Vol N~ Pg Vol N~ p¡¡
Meek, Eugene
Vivas Benard, Pedro pablo Peces de los gl andes lagos de
Genealogía de la familia Benard 17 82 36 Nicaragua 16 79 50
Vivas Benard. Pedro Pablo Millor, Robert R.
Genealogía de la familia Cuadra 17 83 1 peliglos con la introducción de
peces extranjeros 16 79 78
Vivas Benard, Pedro Pablo
Genealogía de la familia. Guzmán 18 86 43 Rotschi, Henri
La glan aventma continúa 16 79 27
Vivas Benard, Pedro pablo
Genealogía de la familia Avilés 13 87 47 Revista Conservadora del
Pensamiento Centroamericano
Vivas Benard, Pedro Pablo La fantástica hidlologia de Nical agua 16 79 41
Genealogía de la familia Urtecho 18 88 14
Revista Conservadora del
Vivas Benard, Pedro Pablo pensamiento Centroamelicano
Ascendencia de José Dolores :81 camarón en la industria
Estrada 18 84 77 nicaragüense 16 79 79
85
Vivas Benard, Pedro pablo Revista Consel vadora del
Genealogía de la familia Chamarra Pensamiento Centroamericano
("Los Chamarra Nicho") 19 92 El desauollo pesquelD en Nicaragua 16 79 85
separata
(I) Revista Consel vadora del
Vivas BenardJ Pedro Pablo Pensamiento Centroamericano
Genealogía de la familia Chamono 19 92 El desauollo pesquero en
sepmata Centroamélica 16 79 89
(II)
Spilhaus. Athelstan
El IabOl atario del Universo La
GEOLOGIA. CLIMATOLOGIA E ICTIOLOGIA conquista de un mundo fabuloso
Nuevos vigías del mundo submalÍno
Vol NO Pg Tomándole el pulso al mar Los
Astorqui, Ignacio océanos, pradelas fértiles Enelgia
Investigaciones de un jesuita en animal y energía líquida 16 79 2
aguas de Nicaragua (Paleografía
origen de los peces de los lagos, Zavala Ul'techo, Joaquín
bistoria de la ictiología, nuestro Nical agua, tierl a de volcanes 16 78 25
tibm ón, nuestl o pez-sierra, nuestl o
gaspar) 16 79 Zavala Ul'techo, Joaquín
65 La pesca en Nicaragua 16 79 45
Bal berena Pérez, Alejandro
Los peces de las isletas 9 Zenlrevich, L. y LaktionovJ A.
43 42 Témpanos y trópicos 16 79 25
Barberena PérezJ Alejandro
El lago (de Nicaragua) Zoppis ele Sena, Renato
9 43 34 El volcán Masaya 9 43 42
Bl'un, Anton IF.
En lo más hondo de la noche HISTORIA DE AMERICA
líquida 16 79 13
CalderJ Ritche Vol. NO Pg
Las olas misteriosas bailarinas del Al güeIlo Bolaños, Horacio
mar Las mujeles en la Conferencia de
16 79 22 La Habana 18 90 58
Carr, Archie Castillo Ramírez, Salvador
Origen del Lago de Nicaragua 16 79 43 Las quimeras de los conquistadores 18 90 12
Collins, Peter B. Colón, CrIstóbal
El tiempo y el mar 16 79 33 (La) Carta (de) 17 84 97
CosteauJ Jacques-Ives 85
Dal'Ío CarIes, Rubén
Conquista del anti-Everest 16 79 19 Panamá, tierl a de paeo 10 49 58
Finn, D B Gandia, Enrique de
Más pescado en la mesa del mundo 16 79 35 Los precursores del separatismo
americano 20 96 53
IncerJ Jaime
Nuestro guapote 16 79 77 Hyman, Sidney
La presidencia de los Estados
Latil. Pierre de Unidos 10 49 51
En el reino de los peces trípodes 16 79 16 Hurley. Neil
Lessmann, HeImut Abraham Lincoln 10 49 54
Influencias climatológicas en la LorantJ Stefan
Economía de Centroamérica 6 28 30 Cronologla de la vida de Lincoln 11 55 5
11
Vol N9 Pg Vol. N. Pg
Núñez, Francisco María Pechio, Conde de
La Independencia en la prensa de Bosquejo de la República de
AmérIca y de España 20 96 50 CentroaméIica en 1829 20 96 61
Paniagua Rivas, Rafael Rodríguez Beteta, Virgilio
La obra de España en ]a La primera gobelnadora que hubo
Independencia de América 20 97 10 en América (doña Beatriz de
Con!l eras) 18 86 lO
Rivel'a, José Santos RodlÍguez Betet3J Virgilio
Perennidad de España 17 84 120 La política inglesa en Centroamérica
85 dm aníe el siglo XIX 14 66 24
Revista Conservadora del
Pensamiento Centloalllel'icano RodIíguez Reteta, Virgilio
Fuentes de la bibliografía de Lincoln y Centl oamérica 10 49 65
América 18 90 2
Rossell y AleIlano, Mariano
Revista Consel'vadol'a del Tácticas y Ohl as de comunismo
Pensamiento Centroamericano en Guatemala 18 87 10
Descubrimiento de América 17 84 96
85 Revista Conservadora del
Sauz, Carlos Pensamiento Cenboamel'icano
Influencia de la cm ta de Colón Descubrimienío de Centraamél ica 17 84 105
en la Historia Universal 17 840 102 85
85
Schoenrich, Otto Revista ConSel'Vad0l3
Pleitos de la familia Colón 17 84 109 Monumenta Centraamel icae
85 Historica 7 32 25
Valios
Cómo repercutió en América Latina, Stansifer, Charles L.
Europa y el mundo, hace un siglo, E GeOlge Squier: yankee versátil en
la muerte de Lincoln 11 55 Centroamérica 10 73 13
Vega Bolaños, Mal'iatlO Valle, José Cecilio del
Las pi ¡meras banderas del nuevo Acta de la Independencia de
mundo 20 96 59 Centroamérica 20 96 2

Zepeda HeIuÍquez, Eduardo Valle, Rafael Heliodoro


Al hilo del descubr ¡miento 17 84 107 Cartas de Bentham a José Cecilio
85 del Valle 12 60 31
HISTORIA DE CENTROAMERICA Vela, David
Antonio José de IIisalri 10 49 33
A) Artículos Generales
Vol. N9 Pg. HISTORIA DE CENTROAMERICA
Alellano, JOlge Eduardo
Consecuencias de la Guerra Nacional B) Independencia
en el futuro histórico de
Centroamérica 17 84 62 Vol. NI? Pg.
Cal'tín G , Luis
Bonilla, Sixto Abelardo Un monálquico republicano conciliador
La Inquisición en Centroamérica 10 BB 10 de la Independencia 17 84' 31
85
DiredOles de Archivos de Centroamérica Castilla, José Maria
Opel ación Archivo lB 87 2 Sermón (a pIopósio de la
Facio, Rodrigo Independencia) 20 96 37
Estudio histórico-social sobre el Constitución :Federal de Centroamérica
01 igen y disolución de la federación
centroamericana 19 95 Abolición de la esclavitud en
Centl oamérica 20 96 28
sepalata
Felnández Guardia, Ricardo Coronel Urtecho, José
La Bella del Guanacaste 18 89 48 Alrededor de la Independencia 17 84 8
85
Lascaris eonmeno, Constantino Larreynaga, Miguel de
La Encomienda en Centroamérica 18 87 15 Evocación de la Independencia 20 96 38
Lardé, Jorge Ortiz, Pedro
Acepción liberal de la palabra Una celebridad nicaragüense de
cachureco 18 90 28 la Independencia: Gabino Gaínza 17 64 35
Meléndez;, Carlos 85
Seis documentos fundamentales Rivas, Anselmo B.
para la historia centroamericana 10 73 :11 La independencia de los Estados
Centroamericanos en relación con
Molina Argiiello, Carlos la de los Estados Unidos de América y
Gobelnaciones, alcaldías mayores y la de los Estados Unidos
corregimientos en el reino de Mexicanas 17 84 24
Guatemala 19 94 19 85
12
Vol l'g Vol Pg
"aadas
Homenaje a la Independencia (DI' Coronel Ul'techo, Jmít~
de,u Jesús de la Rocha, Glal don Isidro Elogio de la cocina nicaragüense 4 20 30
V l techo , don Pelfecto Tigerino, DI'
Francisco Bm berena y atlas) 8 36 7 Guzmán, Joseplt
Testimonio 17 \8
Varios
El Acta de los Nublados 20 96 10 Malina ArgüelIo, Carlos
Gesta y vida heroicas de
Varios Rafaela Helrera B ~.2 31
El Acta de la Independencia 20 3
Malina Arg'ÜelIo, Carlos
Varios Poblaciones fundadas en Nicaragua
La Independencia y los esclitores durante el siglo XVIII 6 27 31
guatemaltecos 20 9" Molina Algíiello, Cal'1os
Varios Los escudos de armas de las
Los tres plimeros meses de nuestra antiguas villas y ciudades de
vida independiente en Costa Rica Nicaragua 8 37 29
(Al tUl o Robles Al ias, Manuel Segura
Castro y Hobelto Sainz Cuesta) 20 96 43 Molina Al g iicUo" Carlos
La Pólvora de Glanada 9 ~3 17
ViJIacOl ta, José Antonio
Bihlioglafia e iconog1afía de la Molina Argüello, Cal'los
Independencia 20 96 La Iglesia de Subtiaba obra del
arte hispanoamericano 17 10
ZeJaya Goodmal1, C1tester
Las ti es etapas de la Independencia Pasos Arana, Manuel y
cenhoamelicana y el Bachiller Oseja 17 84 16 Guzmán B, Elll'ique
85 Los antiguos muros de Xalteba O 43 9
Pasos, Joaquín
HISTORIA DE NICARAGUA Origen e interpretación de la
mujel nicalagüense 18 90 57
A) ElIDen Precolombina
Posada" Fl'ancisco de
Vol Relación geográfica del Partido
de Chontales y Sébaco 20 98 24
Castellón, HUdebl'ando
Plimeros ind'Ígenas nimuagüenses Revista Consel vadol'a
vistos por Colón 17 84 116 Los cuatro gl andes piratas 4 17 30
85
Cuadra Pablo Antonio Villegas, Juan Félix
Enigma de los perlas pre-colombinos 20 98 5 Heducción de los indios caribes de
las montañas de Matagalpa 20 98 25
'Pél'ez Estrada, Francisco
Los nahoas de Nicaragua 20 98 2
BIS'fORJA DE NICARAGUA
m:;;TORIA DE NICARAGllA C) - El Canal por Nicaragua
B) EllOca Colonial Vol N9 Pg.
Vol NQ Pg A1giiello Bolaños, Horacio
Alellano, Jorge Eduardo Tratado Chamorro-Bl'yan 1 1 19
Gl anada, la llave de Centroamértca CuadIa ChamOl'lo, Pedro Joaquín
y Jos piratas 16 77 50 Los consel vadores del Tratado
Rarberena Pérez, Alejandro Chamorro-Bryan 9 42 34
El pOl tal de los leones 9 43 32 COlonel Urtecho, José
Función del Desaguadero en la
Bemlaña, Alberto historia colonial de Centl oamérica 3 12 13
Ciclo de poblamiento de
Nical agua por Francisco Chamorra, EmUiano
Hernández de Córdoba 12 fi6 45 El TIatado ChamOlro-Bryan ¿es
venta, cesión u opción'? 9 42 37
BOl gen, José Francisco
El desaguadero de la Mar Dulce ChamOl'ro Zelaya, Pedro Joaquín
(reseña sobre el libIO de Pérez-Valle) 1 2 35 El TI atado ChamOl ro-Frelinghuysen
un negocio muy importante hecho '
Cobarrubias, Andrés de con poca formalidad 9 42 18
U na calta so bl e Rodrigo de
Conheras 7 33 18 Debayle, León
El Tratado Chamorro...Bryau l su
Coronel Urtecho, José pasado y porvenir 9 45 11
Los Reyes y los Indios 20 98
Pasos Argiiello, Luis
Coronel Urtecho, José Ni venta ni enejenación del
Perfil de una cultura 5 22 6 territorio 9 45 14
13
Vol NQ Pg Vol NQ Pg
Perltins, Dexter Cácel es Lara, Víctor
El Canal, América Latina y la La aventura postrera de
segUlidad de los Estados Unidos 11 53 5 William Walker 11 52 44
Rippy, Fred J. CaldeIón Ramírez, Salvador
La Unión de Centroamérica, el Canal La sensualidad del poder 15 72 13
por Nicaragua y Justo Rufino
Barrios 9 45 16 Cal tín González~ Luis
Un noble amigo 17 84 69
Revista Conservadora 85
Dn hazo nUevo sobre la ruta del Estrada, José Dolores
Canal por Nicaragua 9 42 78 Llamado a las armas 15 72 10
Revista Conservadora Frost, Meigs O
Aplicación pacftica de los El gran amor de William Walkel 17 8~ 83
explosivos nucleares 9 42 79 85
Gámez, José Dolores
Revista Conservadora Ultimas aventmas de Walker 15 72 15
Métodos convencionales en la
apel tura de canales 9 42 85 Gual dia, Víctor
Los jóvenes de las principales
Revista Conse1'vadora del familias de Costa Rica en la
Pensamiento Centroamericano Batalla de Rivas 17 84 52
Nuevo enfoque sobre el Canal 85
(entlevista a Leo Salazar) 9 44 50 Hernández de Leóol Federico
El D' Al tagnan centroamericano 15 72 14
Sval verud, Carl
La crisis canalera 9 ~4 54 llIal'tínez, Tomás
Llamado a la unidad 15 72 10
Thompsoll, Wallace
Los viejos amigos de los Estados Rothschuh, GuilIenno
Unidos y el Canal 9 42 36 Un soldado de fuego:
Varios Emmanuel Mongalo 17 84 75
Los cuatro b atados canaleros 85
Reclús, Eliseo
1884 Zavala-Fl elinhusen / 1901 La derrota de la esclavitud
Sánchez-Mell'Y / 1913 Chamorro- en Centroamél ica 15 72 4
Weitzey / 1914 Chamorro-Bryan 9 42 21
Varios Revista Conservadora
Respuestas de los Presidentes de Ploceso contra el filibustero
Centroamélica a la encuesta sobre 'Villiam Wallter 8 37 65
el Canal por Nicaragua 9 42 41
Revista Conservadora
Varios Saldo de la Batalla de Rivas 1 2 31
Contestaciones de nicaragüenses
prominentes a la encuesta sobre el canal Revista Conservadora del
por Nical agua (Luis A Somoza Pensamiento Centroamericano
Debayle, Horacio Algüello Bolaños, Proclama del bello sexo hondm eño 15 72 12
Alejandro Montiel Argüello, Luis
Pasos Al güeHo. Hernán Zelava Rosale$, Revista Conservadora del
Diego Manuel ChamOlro, Mariano Pensamiento CenÍloamericano
FiaBas Gil, Emilio Gutiérrez G, Nuesitos miserable recUlSOS al
Félix E Guandique, Enrique sel vicio áe la patlia Contribución
POll as G, Edgardo Buitrago, de un segoviano 15 72 11
Leopoldo Navarro, Rafael Paniagua
Rivas, Rugo Astasio Cabrera, Revista Consel vadora del
Pedro Joaquín Chamol'lo, Alejandro Pensamiento Centroamericano
Barberena Pél ez, Roberto Gutiérrez Cómo Se celebraban los días patrios 15 72 4
Silva, Buenaventura Selva, Emilio
Alvarez Montalván. Reinaldo Antonio RevIsta Conservadora del
Tefel, Julio Ycaza Tigelino, Pensamiento Centroamericano
Mario Cajina Vega, Angel Navarro D, La Paz EditOlial de ayer para
José Angel Rodríguez, Uriel Mendieta reflexionarse hoy 15 72 3
Gutiérrez, José María Tigerino
Rojas" Ramón Gurdián CasteUón, Revista Conservadora del
Felipe Rodríguez Serrano, Alejandro Pensamiento Centroamericano
Canión Montoya, Joaquín Cuadra Los costanicenses en la Guerra
Zavala) 9 42 43 Nacional '"
u 84 50
85
HISTORIA DE NICARAGUA Revista Conservadora del
Pensamiento Centroamericano
D) Guerra Nacional y William Walker Los guatemaltecos en la Guerra
Nacioinal 17 84 67
Vol N9 Pg. 85
Astacio, Alejandro Unos cien nicaragiienses
El espíritu centroamericano ante la El pueblo de Nicaragua al pueblo
Invasión filibustera 5 24 28 de los Estados Unidos 15 72 8

14
Vol NV Pg Vol. NV Pg
Varios
En el centenario de la ejecuclOn de Cuadra Pasos, CarIo:!!
WilUam Walker (flagmentos de fl\Vith Posibilidades del comunismo
Walkel' in Nicaragua" de Joaquín MiUer, en Nicaragua 18 87
de "Filibusters and Financiels"
de William O Scroggs y de "The Cuadra Pasos, Carlos
FUibuster" de Lawrence Green Nacimiento, agonía y muerte de la
Traducciones de Luciano Cuadra) 1 1 24 segunda República Conservadora 9 41 16

Zepeda, Hel'menGgildo CUadl'A Pasos, Carla.


La Constitución del año 1858 15 72 6 Una página espilitual de su
Diario 9 41 34

HISTORIA DE NICARAGUA Cuadra Pasos, Carlos


Las dos significacionei de
E) - Epoca independiente un escudo 9 43 5

Vol N9 Pg Cuadra 'Pasos, Carlos


A1V31'Cz Lejarza, Emilio Introducción a ]a historia de la
Vega Bolaños, Andrés y Guardia Nacional 3 11 4
Alemán Bolaños, Gustavo
Gómo leincOlporó Nicaragua su ChanlOll'O, Diego Manuel
Costa Oliental 16 68 Pensamiento político 19 92 14
separata
Amador Uliza, José Chamarra, Pedro Joaquín
El di ama de doña Damiana y P\oclama de Masaya 19 92 22
otros sucedidos en Nicaragua 12 56 55
Chamarra, Diego l\lanuel y
Anónimo Gámez. José Dolores
Tratado de Independencia de Nicaragua Quién trajo ]a intervención a
con España / 1850 14 70 Nicaragua (Lo que dicen los
separata consel vado res, lo que dicen los
liberales) 16 78 34
Anónimo
Presupuesto de la Guardia Nacional Chamarra, EmiUano
/ 1927-1961 3 11 10 Adolfo Dlaz y Carlos Cuadra
Pasos 9 41 4
Anónimo
'El tra.nspOl te pl'imitívo de Chamon-o, Diego Manuel
Nicaragua 3 11 17 Vindicación del presidente
Adolfo Dlaz 9 41 28
ArgücUo Bolaños, Horacia
Los vende-patria 1 3 24 Elizondo, Joaquín
La infraesb uctura en Nicaragua 12 57 55
Argiiello Bolaños1 Horaclo
Supervigilancia electOlal 1 5 34 Gámez, José Dolores
JuicJo sobre 6 presidentes
Bál cenas n.leneses t José y de los 30 afias 1 3 20
Guzmán B. Enl'ique
La iglesia de San Francisco 9 43 29 GuzlUán B., Enrique
De cómo el au escogidos nuestros
:Bravo, Carlos A. presidentes de antaño 16 77 46
Los glanadinos de antes 9 43 53
Guzmán B., Enrique
Bolaños. Pío Cómo perdió Glanada su primer
Napoleón III y el diplomático Obispo 8 39 25
Francisco Castellón 16 77 42
Guzmán B., Enrique
Bendaña, Alberto Granada, una ciudad de 440
Datos históricos sobre doña años de edad 9 43 3
Damiana Palacios 12 57 57
Levy, Pablo
8uih ago, Berta Usos y costumbres 2 22
29 de Abril de 1863 vivIdo ,episodio 7 31 23
Malus, Pedro "
Cajina Vega, Mario Himno, bandera y escudo de armas
Mascarilla del Caudillo H 67 32 de Nicaragua 11 55 3
Cárdenas, Adolfo Moncada, José María
Bíografla del vapor Vi~toria 9 43 48 Monografía histórica 16 76 31
. ',1
Coronel 'Urtecho, José Navas Zepeda, l\-'1áximó
Libros y documentos para la Pel sonalldad del doctor Máximo
historia de Nicaragua 15 73 2 H Zepeda 9 45 26
Coronel Uriecho, José Ortega de Huezo. Josefa
Observaciones sobre ;dos ~asa8 La mujer de ayer y la mujer
antiguas 9 21 de ,hoy 18 86 75
15
Vol NQ Pg IDEOLOGIA

Pasos Al'ana, Manuel Vol N9 Pg.


Los arroyos de Granada 9 43 11
Alvarez Lejarza, Emilio
El libelalismo en los 30 años 11 51 23
Pasos Arana, Manuel
La cruz del siglo 9 43 33 Argüello Bolaños, Horacio
Posición del Partido Conservador de
Pérez, Jerónimo Nicaragua: Personalidad, Personerfa
La situación de Masaya en 1858 12 57 53 Principalidad 3 12 24
Pérez Alons(), Manuel Ignacio Argiiello Bolaños, Horaelo
La contribución de Nicaragua a la Fracaso jurídico de la Doctrina
independencia de Estados Unidos 5 22 Comunista 5 24 20

Rodríguez Urbina, Mercedes Al istóteles


Los últimos tres años del MielObl.eviario político 1 4 4
'~'l
General Chamarra 14 67 0d
AUl'bach, Morton
La ilusión conservadora
Revista Conservadora del (Brújula para leer) 2 7 21
Pensamiento Centroamericano
El General Leónidas Plaza en Bravo Silva, Indalecio
Nicalagua 19 95 8
Democl aeia y Comunismo 2 9 27
Revista Conservadora del Breen M., John
Pensamiento Centroamericano Los católicos en la política de los
Cómo se viajaba en Nicaragra Estados Unidos 1 ~ 13
hace medio siglo 2 10 11
Benton, lVilJiam
Revista Conservadora del Nuestros territorios, campo~
Pensamiento Centroamericano propicios pal a la simiente comunista 9 ~~ 20
Len lenguaje de los números /
Elecciones supervigiladas / 1928 1 1 38 Bowles, Chester
La ideología comunista es
Revista Conservadora del inaplicable 5 2~ 17
Pensamiento Centroamericano
El lenguaje de los números: Buck1ey Jr, Wl1liam T.
Decretos de la Gaceta, Diario Desde el liberalismo (Brújula
Oficial 1 2 36 pala leer) 2 7 27
Burke. Edmuud
Revista Conservadora del Microblevimio político 2 9 12
Pensamiento Centroamericano
Don Adolfo Diaz 9 41 2
Cabrales, Luis Alberto
Consel vatismo auténtico 3 14' 5
Revista Conservadora del
Pensamiento Centroamericano Cajina Vega, Mario
Doctor Carlos Cuadl a Pasos 9 41 3 Nuestro conservatismo agrarista 2 10 44
Revista Conservadora del Carlión Montoya, Alejandro
Pensamiento Centroamericano El por qué de mi conservatJsmo 8 27 7
Recuerdos de Don Adolfo Diaz 9 41 32
Confucio
Revista Conservadora del Analeeta 1 2 2
Pensamiento Centroamericano
Elogio del General Emiliano Cuadra Pasos Carlos
l

Chamarra 4 20 44 Renovación y permanencia 1 1 2 3

Selva, Carlos Cuadra Pasos, Carlos


Renovación y permanencia JI 1 2 11
Articulas (El modo de ser polltico en
Nicaragua La Prensa ministerial. La Cuadra Pasos, Carlos
prensa de Partido El derecho de Renovación y permanencia In 2 7 11
insurrección Necesidad de la
revolución, etc,) 16 80 14 Cuadra Pasos, Carlos
La derrota del Comunismo 5 24 22
Tigerino, Toribio
Mi pelea 5 22 23 Cuadra Pasos, Carlos
Filosofia del Internacionalismo
Varios centroamericano 10 47 30
Cuál fue la cualidad más descollante
del General Chamorro (Félix E. Cuadra Pasos, Carlos
Guandique, Roberto Gutiérrez G., Tlntes de pollUca religios" 11 54 48
Ricardo Paiz Castillo. Eduardo
Conrado Vado, Uriel Mendieta Chamorro, Diego Manuel
Gutiérrez, Adolfo Calero Cqn.serv~tJsmo. Democra.cia. Cdstiana
Orozco) 14 67 18 Y Justicia Social Cristiana 1 4 1

16
Vol N9 Pg Vol !lO rg
CltamOll.'O, Diego IVlannel MohlCl', Thonl.1S
Rede,finición integl al del Partido Et pensamiento conservadol
ítancés 4 20 25
Conservador Y la dimensión
social-clistiana de su ploglama 3 11 21
Niora, José A.
Una filosofía politica 6 27 1
Chamoll'o, Diego Manuel
Contw el Comunismo y la Mm ton, Wal'll
DíctadUla 4 1'1 7 El 81 te y la ciencia de la
polltica ~ 20 25
Chamarro. Diego Manuel
La poUtica social del Pal Udo Olivel, Revino P.
Consel vador 4 20 1 Consel vatismo y realidad 1 17 24

Chamoll'o. Diego Manuel Pasos Al'giicll0. Lnls


Conservatismo o Comunismo El PaI tido Cansel vador de Nicaragua
el vel dadero dilema 5 24 6 y sus afinidades y discrepancias
con ohos pal tidos 14 70 11
Cllamol'l'o. Diego 1\1anuol
El cansel vatismo en los 30 años 11 51 35 Pauiagua Rivas, Rafael
Seis plincil1ios cansel v:tdores 1 1 5
Chamullo. Diego nianuel
El Fal tido Consel vador NicaragUense PaniaglIa Rivas, Rafael
y sus afinidades y disCI epancias con Hipel hofia de nuestra
tl os pal tidos H 70 H Constitución Polltlca 1 3 13
Cltamono, Enl'iqne Palliagua Rivas, Rafael
POI qué me hice liberal 19 91 11 La levolución incl.uenla del nuevo
consel vatismo 2 10
ChamOlro l\lma, RO<11ig'o
La Poíitiea de Platón 2 9 37 Paniagua IUvas, Rafael
Hacia una demoClacia institucional 14 66 41
Chamorro Mora, Rodtigo
La atracción del mal xismo 5 24 26 Picper, Josejlh
La tl adición en un mundo que ae
Chamhel'lain, \V¡Uünn llet1l'Y tl'ansfolma 2 10 5
1\1ensaiQ conSel.'VadOl de nuestro
tiempo 3 14 10 Ramil'ez, Alfonso Francisco
Meditaciones poUticas 2 8 :~7
E1iot, T. S.
El conservatismo en el siglo XX Rivas, Anselmo R.
(del pensamiento de T S Eliot) 2 7 13 Los pal Udos polltieos en
Nicaragua 14 'lO 2
Gal'cia CasUllo, Noel Ant ania
El movimiento Ohl elO en Nicau.lgua y ROlll'Ígucz (le- l\tagis, lWalia Elena
la penetL ación del comunismo 5 23 2 ~1:éxico
y las conientes nacionalistas
en América Latina U 53 3'1,
Goh\water, Ral'l'Y y
Roofhe Luce, Ciare Uossiter, Cliuton
El consel vatismo en los Estados El genuino y el espúreo
Unidos 2 9· 34 causel vatisma nal teamel'icano 3 11 34
Goldwater, Bal1'Y Rossiter, cHut
Conciencia del canselvatismo 7 34< 3 Intl aducción al consel vatismo
en Estados Unidos 7 34 9
GuUél'.. ez, Juan Manuel
El Partido Liberal Independiente R p R.
V sus afinidades y discl epancias Lo vivo y lo mueIto en ]a idea
con otros partidos 14 70 27 libelal (Blújula pala leer) 2 6 5
fTub11el' Gano, Jorge Iváll R P. R.
Un;velsalidad del conselvatismo 1 3 1 Hispanomnélica y el marxismo 3 12 26
La Re(lacción Revista Cousel'Vft(lOl'a
El Consel vatismo (nota intl'oductotia al Plincipios (de Cansel vatismo) 7 34 15
l)€.nsamiento y la poesía de
T S EHot) 2 '1 15 Bandino Al'giiallo, Rodolfo
1.ce, Challes E. ¿La Justicia Social es Liberal? 19 93 23
DiscOl dancia entre conservadOl'es 6 27 3 Sl1es Salinas, Jorge
Tradición y ética 4 19 14
T\lenrlieta Alf81'O, Rogel'
l~l pensamiento social del nuevo Smith, William Raymouii
movimiento consel vador :1 6 11 El 3lgumento conselvadol' en
!\'[cyel', F1'ank S Norteamélica 8 39 12
Libel tad, ti adición, consel vatismo 2 8 9 SolólZano Ramil'ez Gonzalo
rZoHna Al giiel1o, Callos l\'llnucias y ell 01 es, caída del
Invitación al consN vatismo 3 11 25 cansel vatismo 3 14 43

i11
Vol NO Pg Vol NO Pg
SOmoza Debayle, Luis A Delgado Entique
El Partido Liberal Nacionalista Y Un "Clima plopicio" para nuestro
sus afinidades y discrepancias desarlollo industrial 20 99 6
con otros partidos 14 70 21
Delgado, Pedro Abelardo
Tefel, Reynaldo Antonio Evolución, estado actual y
El nuevo consel vatismo y la pelspectiva del Mercado Común
Revolución Social Cristiana 1 2 16 Centroamericano 10 49 2

Tefel, Reynaldo Antonio De Sola. Francisco


Las tres nuevas dimensiones del Ployecciones pal a el Mercado
Partido Conservador de Nicaragua 3 13 13 Común Centroamericano 9 U 1

Tefel, Reynaldo Antonio De Sola, Francisco


Izquierdas y Derechas en Cal acteristicas presentes del
Latinoamérica y el movimiento Mm cado Común Centroamericano
Social Cristiano 5 23 18 Y configm aciones pasadas que
lo explican 14 69 8
Tefel, Reynaldo Antonio Esteves, Vel'non R.
El Partido Social Cristiano y Política de industlialización 12 57 8
¡;;US afinidades y discrepancias
con otros partidos 14 70 30 Fisher, Fredelic R.
El cOInercio interl egional de
Tefel, Reynaldo Antonio Centroamérica 12 60 18
La dinastía de los Somoza,
lberoamélica y la Revolución Fishel', Fredelic R.
Social Cristiana 2 9 28 Desarrollos monetarios en
Centroamérica 13 63 15
Terril, Dean
El conservatismo, su proceso Font Castro, José
critico 6 27 4 ¿Cuándo se mentó por primera vez
Ja frase "Mercado Común
Tower, John G Centloamericano?" 14 70 42
Nuestro conservatismo 7 34 6
G~andjque, Félix E.
Vigil, Camilo NICaragua y la Integl aci6n
Socialismo y consel vatismo 7 34 19 Cenil oamericana vistas por
un profano 11 53 12
Ycaza Tigerino, Julio Guier Sáenz, Enrique
En desagravio a España 8 39 39 Un nuevo enfoque de la Integración
Centloamelicana 10 50 49
Zambrana, Antonio
Carta a MarU 14 70 34 Incer lllalquero, Roberto
La política del desarrollo
Zepeda, Máximo H industrial de Centroamérica 7 32 7
Pensamiento político 9 45 28
Laínez, Francisco
Ploblemas de la Integ13ci6n 12 56 ¡;
INTEGRACION CENTROAMERICANA / MERCADO Le Pan de Ligny, G.
COMUN CENTROAMERICANO La AméIica Cenil al de hoy y
Vol NQ Pg. el Mercado Común 9 45 20
Armijo Mejía, Jorge Ma1Ín Jiménez, J Nicolás
Nicaragua ante la Integración 12 56 19 Desal'lollo e integlación económica
Centroamel icana 8 36 26
Baca Muñoz, Mauricfo
Desarrollo industrial de Rivas Vargas. Pedro E
Centroamérica 10 47 24 Posiclón de nuestras industrias
de transformación y su futuro 20 99 12
Baca Muñoz, Mauricfo
Sobre la cláusula de "Tax Sparing" 13 63 28 Ramírez Alias, Mariano
La Universidad ante la Integración 12 56 22
Bryee. Murray D.
Realidades del Mercado Común 12 57 23 Revista Conservadora
Nicaragua en la Integl ación
Delgado Enriqne Económica Centroamericana 2 7 8
Integración económica Revista Conservadora
Centroamericana 10 46 3 Balance del TI atado sobre
Delgado Enrique Mercado Común e Integración 2 8 8
El primer seminario nacional Revista Conservadora
sobre integración económica 12 56 1 Un programa pala enfrentarse al
Delgado Enrique pIoblema del área 9 44 7
El Banco Centroamericano en Revista Conservadora del
la Integración 12 56 12 Pensamiento Centroamericano
Qelgado EnriqUe Los Olganismos regionales en
Plomoción industrial 12 57 3 l\lIel cado Común 10 46 38

18
Vol l'g VOl N9 Pg
Revista Conserva(}ora del Vorlos
Pensamiento Centroamericano Encuesta entre empresarios
El Melcado Común nicm agüenses sobre la industria
Centl oameJicano 10 48 57 nacional y su proyección en el
Mercomún (Claudia Rosales Tiffer,
Revista Conservadora del Edrulfo Largaespada, Paullno
Pensamiento Centroamericano Ingelmo, Miguel Gómez, Enrique
El BID en Centroamélica 12 58 68 Lichtenstein, Benjamín Gallo, Michel
Piel son, Fred 8ung, Terencio Garcfa l
Revista Conservadora del Renato Argüello J Enrique Dreyfus,
Pensamiento Centroamelicauo Alejandlo Cortez, Carmen J Pérez,
Trato preferencial (considel aciones Luis Hasbani) 20 99 27
y reflexiones) 15 73 7'¡
Vinelll, Panl
Revista Conservadora del La Banca Privada en la Unión
Pensamiento Centl oamel'icano Económica Centroamericana 12 60 11
Glado de integración obtenido
por el Mel cado Común Vinelli, Panl
Ccntloamelicano (según el Chase Creación de un mercado de
Manhattan Bank) 15 73 79 capitales y valores en Centroamérica 10 50 46
Revista Conservadora del Vyasulu K.
Pensamienio Centroamericano Posibilidades indllStriales 12 57 15
El adeudamiento en el exteriOl 15 73 81
Revista Conservadora del I,ENGUAJE
Pensamiento Centloamel'icano
Parque Industrial Las Mercedes Vol NQ Pg.
(EntI evista con el Lic Iván
Alvarez) 15 73 85 Anónimo
Nuestra lengua y los judlos 15 71 18
Revista Conservadora del
Pensamiento Centl'oameric3uo Buitrago, Edgardo
TI:l hombre de Empresa y el burócrata Pelspectivas de la lengua espafíola
frente a la integración ante las exigencias de afirmación
Centl oamericana 15 74 90 original y universal de hispanidad 5 24 37
Revista Consel vadora del Cajina Vega, Mario
Pensamiento Centroamericano Lengua Mágica 14 66 56
Mercado extranielo: mercado de
sac} if1cio para el aceite de algodón Cuadra, Pablo A.
de- Centroamérica 15 70 fV1 Las dos tentaciones del
Castellano en América 7 34 34
Revista Conservarlora (lel
Pensamiento Centroamericano Dávila Bolaños, Alejandro
Nuestl o pequeño Mercado Común 16 77 fl? Semántica NahuaU de las
montañas, cerros y volcanes de
Revista Conservadora del Nicaragua 17 81 71
r('rmsamiento Cent1'oamericano
JVIayOl es seguridades en las Dávila Bolaños, Alejandro
1 utas aél eas 16 77 63 Semántica Nahutl de lagos
y lagunas 18 86 10
ReviBta Cnnsel'vadora del
Pensamiento Centroamericano Kiene, Guillermo
La industl ia nicaragüense y su Glamática Sumu 4 18 41
proyección a Centloamérica 20 99 1
Lazar, Moshe
Revista Conservadora del Hacia la conservación del
Pensamiento Centroamericano judea-español 15 71 20
Consideraciones para una politica
indush ial 20 99 3 Silva, Fernando
El habla nicaragüense 19 93 2
Sacasa Guerrero, Alfredo
OpOl tunidades de inversión 12 57 5 Urtecho Sáenz, Rafael
Ralees Nahuatl en el Idioma
Sacas a SalTia, Antíoco nicaragüense 14 66 60
Intento de 1 ecapitulaci6n ante
un seminario 12 56 26
LITERATURA
Schick, René
Pos;ción del Gobierno de
Nical agua 12 56 4 Vol N9 Pg
Schick, René Avila, Julio Enrique
Invelsiones extranjeras 12 57 Nuesha mUier, prodigio de
hispanoamérica 15 75 41
Segundo Congreso Jurídico de
Integl'ación Centroamericana Cáceres Lara, Víctor
Resoluciones y Recomendaciones 10 50 51 Conejo Blanco (cuento) 14 70 44
19
Vol N9 P8' Vol N9 Pg
Varios
Cice-l ón, Marco Tulio .Poemal io patriótico centroamericano
La vejez en los clásicos 17 81 35 (Salomón de la Selva, Miguel
Angel AstUl ¡as, Alfonso Morales.
eOlonel Urtecho, .José Osear Acosta, Pompeyo del Valle,
Anotaciones soble Literatura Ricatdo Miló, Fabián Dobles) 10 49 6'/
NOl teamericana 10 46 70
Val'ios
Cuadra, Luiz Isabel El pino en la poesía hondureña 11 52 27
Retablo de España (anto\ogla
epistolar) 141 70 46 Varios
Cuentos hondureños (Eliseo Pérez
Cuadl a Do\ming, Orlando Cadalso, Alejandro Castro b' J Juan
Danb Alighieri, el poeta Ramón Malina, Rafael Páez
del amor 13 63 31 Paredes) 11 52 56

Lazar, l\loshe Vados


Dos aspectos de la poesía Luto en las letras
contempOl ánea en Israel 15 71 54 centl oamericanas (por la muerte de
Vhgilio Rodríguez Beteta)
Mejía Sánchez, Ernesto Robelto Blan Azmitia, José A
Una cal ta de Bello al doctor Mier 12 60 69 Mi.Landa, Mmiano López. MaYOlical
y Antonio Du 'l'eH) 18 88 8
Pound, Ezra
Tarjeta de visita 2 8 15 Varios
Florilegio (SObl e Toña Salazar) 10 46 55
Soiól'zano, Carlos
Algunas ideas sobresnlientes de Valios
Amél ¡ca Hispánica en el Teatro Los autDIes cenuoamericanos y
del siglo XX 12 60 58 sus Obl as (1 eseií.as edUcas por J
Antonio VillacOl ta, Héctor
Twain. Marlt HumbeLto Samayoa y Manuel
El lago 1 5 32 Chavauia FloleS) 19 92 10
Zepecla Renl'íquez, Eduardo Valle, Rafael Heliodoro
C'aracteres de la litel atura El poeta de las pastOl elas (soble
hispanoamericana 7 34 27 J os& TI inidad Reyes) 18 88 8

Vela, David
LITERATURA CENTROAlvmRICAN 11. Rafael Landívar y Caballero,
plimer poeta lírico de AméLica 19 93 25
Vol N9 Pg.
Banientos, Alfonso Emique
L. poesía de Miguel Angel LITERII.TURA NICARAGUENSE
Asturias 18 89 14
Al - Poesía
Call Ión, Benjamín
Mi~uel Angel AstUl ¡as, Plemio Vol N9 Pg
NobcJ centro3lnelicano 18 89 1
Alfaro, Agustín
CU3{1Ia. Pablo Antonio Al CatO! ce de Septiembre 5 24 32
Ihevís;ma Introducción a la
L!telutula Cenboamelicana 10 46 67 Anónimo
CuatL o poemas miskitos 14 68 28
ne Cóuloba, Ramiro
NeUlosis en la Litelatura Baldos, Gilberto
Cenh camCl icana 18 9 37 llan Runnels 14 66 58
Estrada, Ricar{lo Cabl ales, Luis Alberto
La pI osa de Miguel Angel Asturias 18 89 7 PI imelOs niños del maíz y del
barro 20 98 18
FClllálldez, Julio Fausto
Don Chico Gavidia y Toño Salazar 10 46 53 Cajina Vega, Mario
Ciudad Masaya - La India y la
lAudo, Ungo tierl a _ Así es el pueblo 6 28 20
Nauativa de El Salvador 10 48 79
Cardenal. EI'nesto
Revel te Comas, José Manuel Las e udades pel didas 2 6 20
El Qu'jote visto por un panameño 5 47 41
Cai{lenal. Ernesto
Salazar, Toño Gleytown 9 41.! 86
Bxb avagancia y grandeza del
d!sparate 10 46 53 Cardenal, Ernesto
Vatios Lempira 11 53 38
Seis cuentos del Istmo (de AlfIedo C31dcnal. EInesto
Balsells Rivela, Salarrué, Altmo Mayapán 17 83 H?
]\,Tejfa Nieto, Adolfo Calero OIOZCO, Oaic1enal, Ernesto
Manlle] de la Cruz González y Ccn Vlalkel en Nicaragua 17 84 81
Mario Augusto Rodríguez) 10 47 54 85

20
Pg Vol. N9 P¡r
Cardenal, Ernesto
Nele de Kantule 19 93 5 Pasos. Joaquín y Coronel UI'techo, José
Chinfonía brnguesa 15 74 78
Cal'denal. Ernesto
Kayanel enhkowa 20 98 19 Péyez Esb'atla, F1:ancisco
Alfonso Ñminda - Foronga
Castlo, Edwin Arbol seco 6 20
Mañana J hijo mio, todo será
distinto - ¿Y si no reglesara? 5 25 20 Pél ez Estrada, Francisco
La Mal ía Martinez 15 75 52
Coronel Urtecho, José
Oda al Mombacho o 43 50 Pérez Estrada, Francisco
India - Poronga -
Coronel Urtecl1o, José La Vil gen Quiché 20 98
Oda a la Ton e de La Merced 69 28
Ktojo, El Duende (Fernando Gal'cia)
Coronel Ul'tecllO, José Poemas 15 74 73
Pequeña biografia de mi mujer 15 '15 54
Selva, Salomón de In
Cuadra J Pablo Antonio Evocación de Píndalo (fragmento) 3 14 22
Cantar de Glanada y el mar 9 43 51
Selva, Salomón de la
Cuadra J Pablo Antonio La Patria J antes que todo,
Juana Fonseca 15 75 53 es madre 5 21 141
Cua(1ra, Pablo Antonio Selva, Salomón de la
Meditación ante un poema antiguo Ama a su Patria 5 23 17
Esclito en una piedIa del camino [jl"llva, Salomón de la
cuando la pI imera erupción 20 98 15 ¡Rosa de la Sabidm'ia! El 26 24
Cuacha, Pablo Antonio Selv1'l., Salomón de la
Abuelo, en la noche 17 81 43 Qnilaztlj, la AlumbradOla
Coatlicue, la selpiente
Cua(1ra, Pablo Antonio HuixtocihuaU madle de la
Mis cariátides 17 83 37 miseria ' 20 98 10
DÍazJ Carmen 8ilva, Fernando
Adiós a mi tío Domingo Díaz 9 41 15 Yo que soy un indio
Indio de corazón 20 98 1'1
Felnández M., Enrique Solís, Endol'o
El veng-ador de la Concha 17 84 81 Tmagen del Indio antes de la
85 Conquista 20 98 15
GE ERRE ENE DrÍa1 te, Jrván
(Gonzalo Rivas Novoa) Siete poemas Atlánticos 13 89 38
Poemas 15 74 70
Varios
Gntié1'l'ez, El'uesto N oehe de Nicaragua J Poemarlo.
Tahuantinsuyo o crónica de (Anónimo - Azalias H Pallalo) 5 22 13
los Incas 20 98 17 Varios
Gutiéll'ez, Juan Francisco En los albores de los 30 años
La ciudad y el sollozo Poesía 1858-1860 (María de Jesús
7 32 38 Maliínez, Josefa O de Lezcano,
l\'Ial'tínez Rivas. Cal'1os GregOlio JUálCZ, J A Q J G. S,
COlO de los hijos y las hijas 18 86 PbIO H V, Anónimo, Justo Pastor
72 de la Rocha, Cal men Día , El
Cuelpo Militar) 12 3'1
01 clóñez Al'giiello J Alberto
Sueño de retorno hacia el Vivas, Adán
Gran Lago 7 33 20 A ~ratildc Guzmán 13 86 71
Ordóñe? Al'giielIo, Albel'to
Oda al Vapor VictOlia 9 43 49 B) - Ensayo y edtica
Ordóñez Arg-iielIo, Albel'to Vol. NI' P¡r
Pregón cuando la luna está
saliendo 9 43 52 Alellano, Jorge Eduardo
Poesía y esbozo biográfico de
Pallais, Azal'ías H. Joaquín Pasos 13 90 59
Granada y León 1 1 10 Al enano. Jorge Edual'llo
Pasos, Joaquín Poesía y Testamento de Juan
ElegIa del pez Iribarren (Introducción, selección
16 79 92 y notas) 14 69
Pasos, .Joaquín separata
C2-.bl ales J Luis Alberto
Los indios ciegos ---' Los indios Políeca de Estados Unidos y
viejos - El indio echado 20 98 16 Poesía Hi.spanoamericana 11 54 21
Vol. NQ Pg Chamorro, Diego Manuel
Coronel Matus, Manuel DalÍo y la política 15 73 51
FIOl es nicaragüenses para una
tumba guatemalteca 11 51 39 Chavauía Flores, Manuel
Canfel encia poética en homenaje
COlonel Urtecho. José a Dario 18 87 36
El amelicanismo en la casa de
mi abuelo 5 23 25 Daría, Rubén
Shakespea, e y la polltica
Cuadra, Pablo Antonio hispanoamelicana (sobre el
:SI Güegüence, el plimer pelsanaje General Bernaldo Reyes) 7 31 21
de la litelatma nicaragüense 15 74 2
DaI'Ío, Rubén
Cuadra, Pablo Antonio Estética de los plimitivos
La Loba y el Cordero 19 94 12 nicalagüenses 17 84 117
85
González Rojas, Publio
C) - Narración Y Teatlo Rubén Dalío, Eduardo Valiente
Domingo S Bolívar • 17 81 67
Vol. NI' Pg
Gutiérrez, Ernesto
Anónimo Rubén Dario y Shakespeare 18 87 21
El Gücgüence comedia-bailete de la
época colonial' (1, 01 iginal n, vel sión Herrera Mayor, Avelino
del Dr Btinton UI, paráfl asís del DI' DalÍo, Gl amática y Misterio 15 73 56
Emilio Alval€z Lejalza IV,
glosado de Pablo Antonio Cuadra Huezo, Francisco
y Notas del Dl. Emilio Alvarez Sus últimos días (de Rubén Dario) 13 65 15
Leja,za) 15 74 5
Lalldarech. Alfonso María
Ailónimo Rubén Dalio, cenhoamelicanista 10 50 52
Los cuentos de tío coyote y tío
conejo (iuh aducción y transcripción P,lm'tínez, Juan José
de Pablo Antonio Cuama) 15 74 51
Consideluciones sobre el cerebro y
la personalidad de Rubén Darlo 12 57 60
lbellano, Jorge Eduardo
12 escenas desconocidas 20 98 29 Me,iía Sánchez, Ernesto
Hubén Dalío y los Reyes 7 31 18
Buitrago MOl'aIes, Fernando
Pasadas 2 19
Romero, Emilio
Y
3 24 Rubén Daría pelÍodista 16 76 65
Coronel Ul'techo, José Seqlleil'a, Diego Manuel
Viaj eros en el 1'10 9 45 22
Encuentro de otra carta de Unamuno
para DarÍo 5 24 34
Coronel Ul'techo. José
El lago 1 5 33
Terán, Fl ancisco
Le~cauo y Ortega, José Antonio La tiell a de Rubén vista
Cuentos (recopilación de) 15 74 62 pOI Rubén 15 75 45
VI techo, José Andrés
D) - Rubén Darío Dm ío en un poético discurso
de ayer 15 73 48
Vol. NI' Pg
Anónimo Varios
Homenaje a Rubén Dalio Sus contemporáneos de León (de
en Parls 10 50 54 Rubén DalÍo) (Nicolás Tigerino y
Loáisiga, Simeón Pereira y Castellón
Anónimo AzalÍas H Pallais, Felipe Ibana, '
Cronologia de Rubén Darlo 13 65 2 Modesto Banlos, Santiago Argüello
Alejandro Bermúdez, Mariano '
Balseiro, José Andrés Balleto, Juan de Dios Vanegas
Daría "no hay escuelas, hay Fl ancisco Paniagua Prado FéÜx
poetas" 15 73 61
Quiñ6nez, Antonio l\iledra~ot
Bran Azmitia. Rigoberto Rildebl ando H Caste1l6n, Luis
La huella de Rubén Darlo H Debayle) 13 65 31
en Guatemala 18 87 37
Varios
Buitrago, Edgardo Sus contemporáneos de Granada
Pl esencia de Hispanoamérica en (do Rubén Daría) (Pedro Joaquín
Rubén Darlo 2 7 35 CUadl<l eh, Enrique Guzmán
Cabrales, Luis Alberto "t1elmúdez, Joaquín Gómez Rohand
B,eve biografía (de Rubén Darlo) 13 65 3 Anselmo Fletes Bolaños) , 13 65 49
Cuadl a Downing, Orlando Varios
Seudónimos uical agüenses y chilenos DalÍo y los actuales escritores
en la vida y opla de Rubéll Daría 3 14 nicmagüenses (Salomón de la Selva
15 ,José Sansón Terán, Mariano Fiallos'
separata Gil. Edgardo Buitrago, Luis Alberto

22
Vol N9 Pg Vol. N. Pg
Cabrales, Ernesto Mejfa Sánchez, Morgan, Murray
Pablo Antonio Cuadra¡ Carlos El hombre de los murciélagos 11 54 37
Mal tínez RivllS, Edgardo Prado,
Julio Ycaza Tigerino, Nicolás Morgan, MurJ;ay
Buitrago Matus, Gilberto :Barrios, El caso de los aulladores
José Coronel Urtecho, Catlos A. silenciosos 11 55 16
Bravo, Diego Manuel Sequeira,
Alejandro Reyes Huete y Alejandro Pfeiffer, John
Hurtado Chamorro) 13 65 65 El cerebro en nuestros últimos afíos 17 81 44
Vela, David Rapaille, Gilbert
Vibl ante humanidad y universalidad Un estudio sobre la vejez 17 81 28
de la personali dad y obra del
poeta (Rubén Darlo) 18 87 43 SoIórzano, Porfirio
Ocho dlogas naturales en
y caza Tigerino, Julio Nicaragua 18 90 30
Rubén Dalio en el concepto: vital
de la hispanidad 5 25 38 Terán, José María y
Rod1ignez L.! Mauricio
La parasitoslS intestinal 5 21 23
MEDICINA Y SALUD
Tijerina Medrano, José A.
Vol. NI' Pg. El SegmD Social Nicaragüense 16 78 69
Alvarado Sarria, Rafael Vargas López, Re:q.é
Nuestra asistencia hospitalaria La tuberculosis 5 21 29
hasta hoy 16 77 87
Alval'ez Montalván, Emilio MUSICA
Salubridad y Economla 5 21 12
Vol. NI' Pg
Alvarez Montalván. Emilio Anónimo
Requerimientos y deficiencias de la Alegres sones del Güegüence o
dieta popular nicaragüense 1 2 19 macho ratón caribe 16 74 4
Anónimo Cardenal, Salvador
Tabla de la vejez nicaragüense 17 81 46 Breves apuntes sobre la ;música
nicaragüense 4 20 35
Areia, ,Ramiro
La desllUtrici6n 5 21 16 Fajardo, Santiago
Pablo Vega y Raudez 6 28 26
Argiiello Peñalba, Ramiro
La salud púhIlca en Nicaragua, Flores, René Augusto
Un verdadero dilema 5 21 9 El músico de la Independencia 17 84 41
85
Bm rantes, María Argentina
Exigencias y costos de la dieta Herrera Castillo, Pablo
popular 2 8 28 La conquista musical de
América por España 9 45 38
Bevier, George A.
La Malaria (entrevista con) 5 21 20 Ortega de Huezo, Josefa
La orquesta de antaño 18 86 73
Gutiérrez, Rafael
La frenologfa en la actualidad 12 57 64' Pérez Ortega, Raúl
Alejandro Vega Matus 6 28 26
Gutiérrez. Rafael Saldlvar, Gabriel
El alcoholismo 5 21 26 Nuestra música popular, albores
de los cantos vernáculos , 9 45 45
Huete Armijo, Alfredo
La angustia 5 21 32 Urtecho, Dr. Luis
José de la Cruz Mena (incluido
Huete Armijo, Alfredo en "páginas literarias", Libro
Consideraciones sobre la vejez 17 81 26 del Mes) 18 88 104
Huete Armijo, Alfredo
La cultura del indigente 20 97 22 OEA
, " Vol. NI' Pg
Levy, Pablo
La ~l;mentación nicaragüense hace Pasos Argüello, Luis
medio siglo ' 2 8 28 Acción colectiva de la üEA 12 58 1
Morgan, Murray Plaza, Galo
Enfermeras a pie y a caballo Ideas (de) 19 95 12
12 56 32
Revista Conservadora del
Morgan, Murray Pensamiento Centroamericano
Kwashiorkor 11 53 25 AplausoS a la üEA 12 60 2
23
Vol. NO Pg Vol N9 Pi

Revista Conser vadora del Revista Conser vadora ' del


Pensam iento Centro americ ano Pensam iento Centro amerlc ano
Homen aje a Galo Plaza, Seclcta rio Clonolo g!a del periodi smo
centroamericano 16 76 :1
Genera l de la OEA y expresi dente 95 5
de El Ecuado r 19
Rodrig ue. Beteta, Vlrgllio
Idea periodí stica magníf ica l' 70 41
Revista Conser vadora del
pensam iento Centra amellc ano
A propósi to de la OEA y su 95 1 POE SIA
nuevo Secletario Genera l 19
VoL N'O Pc
Revista Conser vadora del
Pensam iento Centroa mel'ica no Anónim o
El Plaza Que nos visita ahora: un 95 10 Talmud (fragme ntos) 15 71 72
estadis ta ·de leUeve contine ntal 19
Benet, Stephe n VIncen t
Varios Letanla 1 S 11
Opinio nes de ilustrad os
interna cionali stas centroa merica nos Claude l. Panl
a propósi to de la OEA y su nuevo Cristób al Colón y los marino s 3 13 11
Secreta rio Genera l (Alejan dlo
Montie l ArgOeUo, Leandr e Marln
Abaunz a, Luis Pasos Al gOello.
Diego Manue l ChamorlO, Luis
Claude l J Panl
El camino de la Cruz
, 19 23
Manue l Debayl e. Horacio ArgUello Diego, Gerard o
Bolaño~ 1 Jorge FJdel Durón, La Vhgen, esperan do la navida d 3 15 29
PedlO Pineda Madrid , Fernan do
Fomnie r, Fabio C31ballo l\tIontero, 95 16 Ellot, T. S.
David Vela, Carlos Grocla Bauer) 19 2 7 16
Dificui tades de Un estadis ta
Ellot, T S.
PERIO DISMO Marcha Triunfa l :1 7 17
Vol. NO Pg
Ellot, T. S.
Los hombre s huecos 18 86 :1
Cuadra , Pablo Antoni o
Hada un periodi smo socrátic o 55 9 Ernman uel, Plena
en Centro améric a 11 Hymne de la Liberté 1 2 14

Cuadra Pasos, Carlos Emman uel, Pierre


El primer periodi sta de Himno de la Liberta d 1 2 15
Nicarag ua, Anselm o H Rlvas 16 76 70
FoIlere au. Raonl
Ruezo, Fl'ancis co y 01 ación para todos los pobres
del mundo 7 31 15
n.lontalván, Gustav o A.
HistOI ia del periodi smo en
Nicarag ua 16 76 54 Guillén , Nicolás
Poemas 3 11 12
HU9Z0, FrancIs co
El primer diario de Nicara gua 16 76 67 Resiado
Los tI abajos agrlcol as 17 82 27
Lacavo Ocamp o. Leonar do
Periodi smo, llama de la eterna
juventu d 13 61 45
Jarnme s. Francia
El asno del Doming o de Ramos
, 16 29
Krevmb org, Altred
Landre ch. Alfonso J\faría Campe sino 3 12 17
Histor; a del periodi smo de
Guatem ala 16 76 14
Markha m, Edwln
El hombl e de la azada 2 10 16
Lóvez VaIlecillos, Italo
Histori a del periodi smo en El MCl'ton, Thoma s
Salvad or 16 76 25 Que hable el pobre 4 16 33
I\facha<1o Valle, Vicente Miller, JoaqllÚl
Monog rafía del periodi smo Con Walker en Nicarag ua 1 1 24
hondur eño 16 76 48
Najman Biellk, Jahn
Montat ván, GiIstav o A Yo sé que en una noche 15 71 5:J
Periodi smo colonia l en
Centro améric a 16" 76 7 Oppenh elm, James
El esclavo 1 4 16
Núfiez, Franc's co
Monngrl'lfia del periodi smo en Oppenb elrn, J~mes
Costa Rica 16 76 51 UiI puñado de polvo 1 4 17

24
Vol N" Pg Vol NO Pg

ottolllli Gatti, Reg'hm De Gaullo, Charles


AhOl a - Absorbe 20 97 30 Sentido del prestigio 9 45 8
Pound, Ezra Durón. JOl'ge Fidel
Canto LXV 2 8 Kennedy está en la cumbre y ya
nunca la podrá exceder 10 50 12
Rizal, José }l~igueres, José
Ultimo adiós 4 16 SO Cal ta a Revista Conservadora 17 6
Salomón Giles, William E.
Cantar de los Cantrocs (fragmento) 15 71 62 SOll1ozas vistos por un
nOl tcamel icano .1 tl 32
Saudburg, Cai'l Gómez, R. A.
¿Quién? 2 9 15 El Poder Ejecutivo Latinoamericano:
Torl es Rioseco, Al'turo sus escncias y variaciones 3 11 3U
Rubén Darlo 14 66 54 Gonzátez 1\1., A. J.
La 1 ealidad cubana expuesta
Varios POI un español 13
Lincoln y los poetas (Walt 62
'~'hi.tmatl. Carl Sandhurg, StephCll
Gl'ublJc, retcr
Villcent Benet. Edwin Markham, Nical agua vista pot un alemán 2
Edgatd Lee Mastels, RosemalY 10 23
Benet) 1l 55 fi4 Rwnllhl'CYI lIubelt H
Vega, I.opp. (le La politica norteamericana en la
A..m érica Latina 10 48 36
Pastores de Belén - Villancicos 6 27 24
Jane, Cecil
'Whihnau. Walt Dei gobierno de república
¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! 8 38 democrática al gobierno autocrático
de las dictaduras en
Hispanoamérica 9 16
POLITICA INTERNACIONAL
Johnson, LYlldon B.
Vol Su primer mensaje al Congreso
Anónimo Desclat ación sobre la Alianza 8 38 98
r.c:l Instituto de Educación J{ennedy, John
noJitica con sede en San Jos Su pensamiento 8
de Costa Rica 1 2 34 38 28

A(lenanel', 1\:0nra(1
Kennedy, Jo1m
Declal ación ante el Bundestag 3 11 44 (SU) PlatafOlma para América
Latina 2 o 31
AvtOlkbanov, A. 1\1 mm, 'l'llomas C.
"Factores de la paUUca El ideal democrático 9
exterior soviética 5 24 10 45 t

Bailey, NOl'mall A Mal tíncz lVlol'cno, Alfrcll0


Estados Unidos como caudillo 8 31 Balance critico de la obra de la
ONU en dos décadas de su
Barrer. Mal'Y B. existencia 10 49 26
Los refugiados cubanos en Miami 11 55 12 Manlcl', 1Vlagnus
Caudillos y militares en la evolución
Beaulac, WiUard L hispanoamericana 2 10 1'1
Uu lapso en la vida pallUca
de Centro américa 9 44 28 Portes Gil, Emilio
Sandino visto por un presidente
Boothe Luce, Clal'e mejicano 5 22 12
Estactos Unidos: su imagen
en el exterior 5 25 26 Rosales. José Natlvl,ll\,l
La Nical agua de los Somoza 3 12 8
BOllt, Albel't W.
El sistema interamericano y la Scllelesinger Jr., Al'thm.·
actualidad dominicana 12 60 4 El legado de Kennedy 10 50 3

Colliel's, David S Shermal1 1 Georgc


Latinoamérica vista por los Los dictadores pleocupan a
Estados Unidos 26 Kennedy 6 28 3
2 10
Washington Post
Coquet, James E. Cancerbero (Editorial) 6 28 4
Somozas vistos por un francés 3 11 33
Washington S, \Valtcr
Dallin. David L. Las estudiantes en la pallUca
Métodos de la diplomacia sovlétlca 4 17 36 latinoamericana 2 9 6
POLITIOA NlCARAGUENSE Vol NQ Pg

Vol. N9 Pg Revista Conservadora


La helel}cía neg18, lenguaje
Anónimo de los numeres 40 17 1
La toma de los cuarteles de
Jinotepe y Diriamba 3 15 18 Revista Conservadora
Gráficas de las manifestaciones del
Cardenal, Luis G. doctor Agüero 4 16 3
Cómo me escapé de ]a cárcel 3 15 19
Revista Conservadora
Conrado Vado. Eduardo Reflexiones sobre el Ejército 3 11
La lebelión de Carazo 3 15 15
Revista Conservadora
Chamorro, Diego Manuel El Plebiscito Liberal y las
Los libel ales y el crimen votaciones pasadas 4 16
de lesa patria 3 13 15
Somoza Debayle, Luis
Chamorro, Diego Manuel Respuesta al expresidente
Balance del Partido ConservadOl Ulate 2 7 1
y complejo de culpa de algunos
jóvenes conservadoles 5 23 Terán hijo, Roberto
Sistema técnico de cedulación 7 33 43
Chamarro, Emiliano
Discmso 2 9 Ulate, Otilio
Respuesta al presidente Sornoza 2 6 12
Chamarro, Emiliano
Declaración 6 28 1 Varios
Encuesta sable la abstención del
Díaz, Adolfo Partido Conservador en las
Sobre la íntel venci6n americana elecciones de 1963 6 29 3
último mensaje 3 11 13
Varios
Gutiérrez G, Emilio Opiniones sobre la Política a seguir
La Ley Fuga 2 9 11 por el Partido Conselvador en los
plóximos cuat! o años (Emiliano
Gutiérrez Silva, Roberto Chamorro, Carlos Cuadra Pasos,
Revelaciones intimas de la mediación Horacio Argüello Bolaños) 7.32 3
política de 1950 cut! e Chamorlo
y Somoza 8 36 13 Vados
Revista ConservadOla enfoca la
Pasos Argüello, IlUís cedulaci6n (Emilio Gutiénez, Alejo
Algunos aspectos de la actual Icaza Icaza, Félix E Guandique,
situación pilftica de Nicalagua 1 1 1 28 Eduardo Rivas Gasteaz01 o, Horacio
Argüello Bolaños, Alvaro Ramírez
Pasos Argiiello, Luis González, Adán Sequeira Arellano,
Algunos aspectos de la actual Mario Palma Ibana, José Pallais
sitiuación política de Nicaragua n 3 12 19 Godoy, Juan Manuel Gutiérrez,
Carlos Molina Th-Iayorqufn, Felipe
Pasos Argiiello, Luis Rodríguez Serrano, Manuel J Morales
Misión cumplida o suicidio del Cruz, Ildefonso Palma Martfnez,
Partido Conservador 3 14 Guillermo Pasos Montie1) 7 33 29

Pasos Al'güello, Luis Zavala Urtecho, Joaquín


La Unión Nacional 4 17 17 Entrevista con el DI' Fernando
Agüero 5 23 12
Revista Conservadora
Análisis campal ativo: la libre
emisión del pensamiento bajo RELIGION
constituciones conservadoras y
liberales 1 3 11 Vol l'g.

Revista Conservadora Al'glielIo SoIórzano, Federico


Análisis comparativo: la libertad Diagnóstico de nuestro tiempo 2 7 28
individual bajo constituciones
conservadoras y liberales 1 4 21 Arrupe, Pedro, S.J.
Su famosa carta 16 78 65
Revista Conservadora
Homenaj e al General Emiliano Bastos, Alfredo
Chamarra 2 8 41 Riquezas, lujo y cristianismo 2 7 33
Revista Conservadora Cabrini, Francisca
Efemérides del General Emiliano 75 años de labor misionera:
Chamorro 2 8 42 Madre Cabrini en Nicaragua 15 41
Revista Conservadora Hakim, George
Actividades cbnservadoras Por la verdadera concordia de todos
durante el año 1961 3 15 1 los hombres y todos los pueblos 15 71 9

26'
Vol Pg Vol NI' Pg

Hobúing, Euno Garaigorta ArUsell, Juan Ramón


La Iglesia y la opinión ¿Quién conquistará a Latinoamélica? 3 15 36
pública 13 flZ 54
JAN
nussar, Bruno El <mico ployecto de vivienda
Nuesti a Iglesia y los judíos 15 71 10 1 ural en Nical agua 17 ¡j2 16

Paulo VI Herzl, 'Xeodoro


Primera alocución 7 33 24 El Estado Judío t5 71 35
'rime Juan xxm
Dios y el Homble en Notre Dame Pacem in terris 7 31 27
(Artículo de fondo del "Time"
Traducción de Carlos Chamorro Liewen, Edwin
Coronel) 14 17 42 El militarismo de la Am'élica
Latina 16 :15
Varios
¿Vamos a canonizar a Lutero? McGrath. l\Ionseñor Marcos
(Luis Alberto Cabrales y Mario La docttlina del progreso 10 47 3
Jván BUlgOS 7 33 24
Marlls, Leonard H
rAbel tad de comunicación 15 73 29
SOCIOLOGIA
Vol. N'I Pg l\iagnet, Alejandro
Oligen de la inquietu¡i, de
Alvar~ Montalván, Emilio nuestras masas 10 48 5
Realidades nicaragüenses
económico-sociales 1 5 23 Magnet, Alejandro
Tres revoluciones latinoamericanas 10 50 17
Alval'8Z Montalván, Emili.o
Estl uctm a demográfica en Mendieta, Edmundo
Centroamérica 10 47 35 La mujer nicaragüense 15 75 24

Alvarez Montalván, Emilio Maurois, Andre


Reflexiones soble nuestra Los Estados Unidos en los
sociología económica 20 99 7 últimos años 16 77 7

Anónimo Mendieta y Núñez, LUCio


Qué pasa con el negro en los La propiedad de la tierra 2 B 32
Estados Unidos 17 81 47
Me. Alister, L. N
Barahona, Luis Relaciones cívico-militares
Visión interna del campesino en América Latina :í 13 17
costan-icense 18 86 4
Paulo VI
Bttitrón, Aníbal Enciclica "El desarrollo de los
La mujer latinoamericanll 15 75 27 pueblos" Ir. 77 65
Cajina Vega, Mario Pérez Estrada, Francisco
Ensayo nicaragüense 2 8 30 Breve historia de la tenencia de
la tielTa en Nicaragua 11 51 15
Coronel Urtecho, José
Universalidad del nicaragüense 14 69 2 Rapaille,Gilbert
Coronel Urteeho, ;José Encuesta a los estudiantes de las
El hombre americano y sus Universidades de Texas, México y
Nicaragua ~O 9'7 J4
problemas El hombre
hispanoamericano 3 13
Ravines, Eudocio
Coronel Urtecho, José América Latina un continente
El hombre americano y sus en el upción 1 1 4 32
problemas. El hombres
norteamericano 3 14 16' Ravines, Eudocio
América Latina, un contonente
Cuadra, Pablo Antonio en erupción II 1 5 57
Apuntes sobre el nicaragüense 3 14 23
Cuadl'a Cltamol'l'o, Joaquín Rodrigue.,; Serr¡\IlO, FeUpe
Reforma agraria, conceptos Una sociología nicaragüense 8 37 24
fundamentales 3 13 48
Freeman Smith, Robert Sauvy, Alfred
Los Estados Unidos y las En erupción la América Latina 6 27 13
Revoluciones latinoamericanas 4 18 11
Teicbter, Pedro C. M.
Fischlowitz, Estanislaus La América Latina y el impacto
Revolución social en la América socio-económico de la
Latina 6 27 9 Revolución Cubana 4 18 3

27' '
Vol. N" Pg VARIOS
Vol. N9 Pg
Terlller, Franz
Habitación rural en Anónimo
Centroamérica 17 82 2 El conspirador del silencio 2 10 39
Von PrelIwitz, Jurgen Anónimo
Un coloso con pies de arcilla 6 27 16 I!'H aeI, un vistazo 15 71 4
Yeaza Tigerino, Julio Clark, L. G.
Estructuras sociales y étnicas Nicaragua y la Univelsidad
iberoamericanas 2 10 36 de Pennsilvania 11 53 17
Ycaza Tygerino, Julio CoeHo, Jorge A.
Teoría económica y teoría El "catlacho" y el "nica" 9 45 31
sociológica del desallollo 8 39 20
Eshltol, Levi
Zavala Cuadra, Xavier La ciencia y la investigación
El subdesarrollo de los pueblos, en el desarrollo de Israel 15 71 43
las enfermedades .Y el hambre 3 15 30
Gutiérrez Silva, Roberto
Zavala Cuadra, Xavier El "nica" y el "tico", según z
El subdesarrollo de los pueblos, un nica 9 44 45
las comunidades de base y la
educación 4 16 21 Gutiérrez~ Emilio
El güirís ha colgado sus aperos 2 6 3
Zavala Cuadia, Xavier
La nacionalización de las empresas Hasseutein, Bernhard
y el caso de 1 cobre chileno 13 64 El miedo y la huída de los
separata animales 16 77 2
Zavala Cuadra, Xavier Lerner~ Max
TI:sh uctulaci6n cristiana de la La mujer flancesa 15 75 35
Economía 7 33 ,11 I\iachiex, Clanda
Zavala Cuadra. Xavier La mujer 1l0l teamericana 15 75 30
Problemas socio-económicos y el
espÍl itu de la solución 8 39 16 Oficina Nacional de Urbanismo
DesauoUo urbano de Managua 16 78 2
Zavala Cuadra, Xavier
Ploblemas sociales y económicos Ortuño, Dora María
de Centroamérica 10 46 21 Los Moller de Matagalpa, últimos
sobrevivientes de la inmigración
danesa 3 13 8
'rURISMO Palacios, Apolonio
El terremoto que destruyó
Vol. NO Pg. Managua 16 78 11
Alemán~ Miguel Porl as, Enrique
Conciencia turística 12 59 5 Kennedy 3 39 38

Arespacochaga y Felipe, Juan de Pasos Arana, Manuel


El alcance del fenómeno Granada, sus edificios y
turístico 12 59 10 alrededores 9 43 25

Aróstegui~ Hernán Revista Conservadora


La Secretaría de Integración Homenaje a 1 Director de Revista
Turística Centroamericana 12 59 3 Conservadora Comental ios de la
Prensa Nacional Lista de los
asistentes a la· recepción Gráficas 8 39 1
Bal'berena Pérez, Alejandro
Las isletas 9 43 35 Revista Conservadora
El montañismo, una afición
Cass-ey, Charles T. deportiva cultnral 10 48 50
El desarrollo del turismo
visto por un banquero 12 59 23 Revista Conservadora del
Pensamiento Centroamericano
Gallard Prío, Alejandro Nuesh a despedila al Embajador
Turismo internacional como Brown 16 77 5
Industria 20 99 23
Revista Conservadora del
Hernández, Francisco J. Pensamiento Centroamericano
La América Central, la carretera Masaya, un departamento con
sus alforj as al hombro 6 28 6
ínteramericana y el turismo 12 59 20
Revista Time
Schick, René Fin de Una capital (el terremoto
El Gobierno y el turismo 12 59 2 de Managua) 16 78 14

28
Vol Pr, Vol
Ribudeneira, Edmundo Gamboa. Fcdedco
Los beaUes y el desnudismo 18 89 53 Las páginas celltloamelicanas
del Diaüo de Federico Gamoba 11
!tuiz Hel'rel'o, Miguel
Nicaragua, paraíso de cazadoles 3 J¡¡ lU01 el do San Cruz, Pedro Al: listín
Visita apostólica, tOpOgl áfica,
Ruiz JIel'l'el'O, Miguel histórica y estadística de todos Jos
El "tico" y el "!liea", según pueblos de Nical agua y Costa
un tico 44 47 Hica 17 82

¡~Gcll'Í!,;ue:¡;
Beteta, Virgilio Pataky, La~slo
Una estatua para Ellliquc Nical agua desconocida 15 75
Mar Unez Sobral 12 (iD (JO
ltobel.'ts, Ol'1au(lO
'.B:'erán, Francisco Nmracíón dc los viajes y
Geog¡affa de las Islas Galápagos 15 73 31 exclU siones en la Costa 01 iOl1tal
)' en el intelior de Centtoamél iC:l 14 68
Van \Ton Ruge, Wolb
En busca de nuestlo quetzal 19 93 10 Sfallsifer, Charles Lee
Eplll aim George Sqlúcr Diversos
Varios ¡¡,pectos de su carrera en
Revista Consel vadOl a en su telcCl Centt oamél ica 20 98
anivelsalio (CalloS Cuadra Pasos,
Felipe Rodl'iguez Serrano, Alejo ~!ellhells, JOhll L
{caza Icuza, Emilio AlvUlCZ Incidentes de viaje en
Montalván, Enrique Guzmán B, José CetlOamélica, Chiapas y
Coronel Urtecho, Pablo Antonio Yucatán 20 99--100
Cuadra, Diego Manuel Chamorro;
Edgul'do Buihngo, Luis Alberto 'fhompSOll, G. A.
Cabrales) 3 36 Nall ación de una visita oficlial
a la República de
Varios Centroamérica en 1825 UJ 93
Nuevas voces de aliento pala
Revista Conservadora (Emilio Yanng, Tllomas
Gutiérrez G y Horacio AlgUello Una estadla en la Costa
Bolafios) 8 37 1 Mosquitia ... 13
Vario9
Oraciones fúnebres en la muerte :tr.IBRO DEL MES
de Kennedy (Mike Mansfield, Earl
Wallen, John McCormack) a 33 HO Genealogía
'Varios Vol, N'I
En pro y en contra de nuestra Cuadra Pasos, Ondos
publicación (Humberto López
Vil1arnil, Virgilio Rodliguez Los Cuadra: una hebra en el
Beteta y otros) j eiido de la Historia de Nicaragua 1'7 83
11 53 43
Verbisky. Gregorio
Visi6n y realidad en el sueño I,TBRO DEL MES
<le HCl'zl 15 71 31 Geología y CliIl!1atologia
Vivas Henal d, Pedro P Vol, N9
El "nien" y el "entracho" 9 45 1~1'antzius,
Alejandro
Warrcn, Earl Condiciones climnto16gicllll
Nuestro destino radica en la de Centroamélica 16 79
unidad 10 19 53 Sapller, CarIos
Volcanes de la AmériclI Central 16 73
Wal'l'en, Comisión
Sus 12 conclusiones 10 50 13
LlBRO DEL MES

unRO DEL MES Historia de Cent?oa\U6ricl!!

Vol. NI1
Cuullra Chamorro, Pédro Joaquín
Vol. NI' La nacionalildad centroamericana
y_ la guerra del 63 lO
Cibdad Real, Antonio
Relación de las cosas que le Fuente, Fny Jutiñn
sucediclon a Fray Alonso Ponee Los heraldos de la civilización
en las provincias de la Nueva Espafia 10 53 c!,!ptroamericana 19
Chawon'o de Solórzano, Cecilia Irisarri, Antonio Jo~ do
Diario de un viaje a Europa 15 75 Carta al Observador de Loodrell 18 07
Vol. N~

Rodriguez Beleta, Virgllio Escobar, Esteban


Ideologías de la IndependencIa 12 Biografia del General PedIo
Joaquin Chamon'o 19 92
Varios
Documentación original de la Huezo, Francisco
Independencia 20 96 La caída de un Presidente.
(Juan José Estrada) 18 86
Wel1s. William V.
Exploraciones y aventwas en Levy. Pablo
Honduras 10 51-53 Notas geográficas y económicas
sobre Nicaragua 12-13 59_63

I.IBRO DEL MES Rivas, Anselmo H.


Ojeada rebospectiva 18 76
Historia de América ltosales. Nicalás
)~l hospital San Juan de Dios
de Granada 16 77
Vol. NI?
Selva, Callos
1\'Ial cou, Julés Un poco de histOlia De cuando
Nuevas investigaciones sobre el se luchaba conba Zelaya 16 80
Ol ¡gen del nombre América 18 90
Varios
Antología de flores y frutos
umto DEI. MES dc los DI techo 18 88
Historia de Nical'agua Zelaya Goodman, Chester
Nicaragua en sus primeros años
a) _ Guerra Nacional y \Villiam Walker de vida independiente 11

Vol. N' LIBRO DEL MES


Alvare., Miguel Angel Integración Centroamel"1cann
Los filibusteros en Nicaragua 15 73
Vol. N9
Barbcl'ena Pórez, Alejandro García Amador, F V.
José Dolores Esuada El Héloe y Tolosa, Alberto
Nacional 17 84-85 El programa de Integración
Económica Ccnb oamel lcana 19 95
Carr, Albert Z.
El mundo y Willlnm Walker
(dos tomos) 10 50_51 LIBRO DEL MES
Rodl'Ígnez Beteta, Virgilio Lenguaje
GUCHa de Centtoamérica contra
Walkel 10 49 Vol N9
Val1e, Alfonso
Walker. Wllliam lntel pretación de nombres
La GUCl ra de Nical agua 15 72 geogl áficos indígenas de
Centroamérica 12 56
LIBRO DEL 1I1ES
LIBRO DEL IIIES

Historia de Nicaragua Literatura Centroamericana


b) _ Epoca Independiente Vol. N9

I\Ii1la, José
Vol. N9 Aventuras en Centroamélica
(Dos novelas humorísticas: "El
Bolaños, Pío r:sclavo de don Dinero" y "Tío
Memorias 14 69 Clima. en la feria'') 11 55
Córdoba, Cástula
Dolorosos recuerdos de In
Revolución de 1854 y de la LIBRO DEL MES
Guerra Nacional 14 70
Literatura Nlcaragiieuse
Chamorro Zelaya. Pedro JoaquÍll
Fruto Chamarra 19 91 Vol. N9
Arellano, Jorge Eduardo
Chamarra Zelaya, Pedro Joaquín Panorama de la Litel atura
Enrique Guzmán y su tiempo z Nicaragüense Epoca anterior a
(dos tomos) 10 47-48 Darlo (1502-1881) 20 97

30
Vol. Nll Vol N9

BaciÍl, Stefan CnalllU, Guillermo E


168 hOlas de poesía en Nicaragua 17 81 MemOlias de uo ex-oficial de la
Guardia Nacional 4 16-18
Fletes Bolaños, Anselmo
La última calaverada Cuentos Cuadra Pasos, Carlos
y cuentas La tifa 18 87 Cabos sueltos de mi memolla 5-8 21-28
Y 3U- 39
Silva, Felnallllo Chamorro, EmiUano
De tiena yagua 15 74 Autohioglafía 1-4 1-18
Challlorro, Pedro Joaqnin
SUPLEMENTOS Diario de uo preso 2-3 9-12
Vol NQ
Bolaños, Pío Dirección de la Comalldanclll
Granada. la ciudad ttágica 3-4 13-20 Genetal del Cuerpo de Marinon de
Estados Unidos de Amélica
Bovaluis, Cad Reseiía de la organización y
Viaie por Cenh oamél ica 7 35-37 opelaciones de la Gual'dia
Y 39 Nadonal en Nicaragua 5-'1 25-34

Buitrago MatllS, Nicolás Doubleday, C. W.


León: la sombla de PedIarius 5-9 22--45 Reminiscencia de la guerra
filibustera en Nicaragua 9 41
BlIitrago Mm ales, Fel'oalldo
Pasadas 4-5 19-24, Guzmán, Emique
Diario íntimo 1-9 1-45
Cardenal, Enlesto
Vida en el Amor 2 6-8 Matus, Ramón Ignacio
Revoluciones contra Zelaya 4-5 18-21
Cuadra DowIÚng, Ollando
La vo:!; sostenida Antología del Miranda, Ernesto
pensamiento nicalagiiense 1-3 1-13 FolklOle médico nicalagüen8C 1 1-1

1Jt~~O'fm,@g:¡mi@nihj) de R:e¡vB~'i"@' COlli1lS,e;[fVQ;c§@fi"@


de~ Pe:Ii'n$()J'm ¡,e1fm to Cie'n tr@!a'm,~Hrif~:@¡WlJ @
@ ~y,~ .J~MnHtg¡n~i@Hrnfh~~
A Gadala María y Ca. Ltda. Sucesores Al fonso Cardenal & Cía Ltda
Faustino AreBano L. Compañía de SegUlOS "La Protectola"
Agencias Nicaragüenses, S. A. Club Terraza
J Adán Aguerri Casa Morales
Miguel Alval ez Lacayo (Farmacia Moderna) romel cial Agrícola, S A.
Aceitelll Corona, S. A Canada Dry
Alianza para el Progreso Casa Sampsou
Al tes Gráficas Caldera Industrial, S. A
Aviateca Compañía Licorel'a de Nicaragua S. A
Acumuladores Centroamericanos, S A Cerámica Chiltepe .
Air France Casa NajUs
Banco de América Cash o Gulke & Cía Ltda
Banco NicaragUense Centro Cultural Nicaragüense-Americano
Banco Centroamericano de Integración Económica Compañía Cervecera de Nicaragua, S A
Banco Nacional de Nicaragua Compañía Almacenadora del Pacifico
Banco de Guatemala Compañía Automotriz
Banco Atlántida Compañía Dishibuidora, S. A
Banco de Ahorro Hondmeño Casa Cross
Banco Obl'ero y Campesino CYNAMID
B;enes Raices, S. A. (BIRSA) Compañía Nacional de Cemento, S. A
Pedro Bel1i & Cía Ltda. Corporación NicaragUense de Inversiones
Bayel' Químicas Unidas, S A Compañia Mexicana de AvIación
Booth de Nicaragua, S A. Comisión Nacional del Algodón
Bank of Amerlea Arturo Cuadra G.
Casa Pellas Cardenal Lacayo Fiallos
Comercial Internacional, S. A. Cerveceda El Agull.8
Café Soiuble, S. A Carlos Cardenal
Compañía Azucarera Nacional, S A. (CANSA) E Chamorra & Cía. Ltda.
Cotton States Chemícal, S. A Emilio Chamorro Benard
Centro Médico A. S Daetz
Caldera & Cia. Ltda. Dlscolandla
Casa McGregor Distribuidora Charro

31
Distribuidora de Vehfculos tI ulio y Lorenzo Lacayo 8r. Cía. Ltda
Distribuidora Comercial, S. A. Loterfa Nacional de Asistencia Social
DistlibuidOla de Repuestos, S A, (DIRESA) Lacmie1 de la 15
Distribuidora DatgUD, S. A. Federico E Lang & Cía. Ltda
Diario La PIensa LACSA
Diario La Noticia Ulises MOlales & Cía Ltcln
Dial io Novedades Enrique Mántica
Callos Duque Estrada F A Mendieta
Dinner Club El nesto Mántica S.
Deltona Gilbcrio MOl ales Bolaños
Desmotadora de Ploductos, S A tJ ulio Mal tíncz
DISTEXSA Max FactOl Hollywood
Editorial Alemana METASA
Editorial Novedades Muebles ModClnos. S A
EmbotelladOla San José Mexicana de Aviación
Embotelladora Milca Mamenic Line
Embotelladora Nacional, S A. MejOles Trajea Gómez
Exclusivas Europeas ManuiactUlera Centroamericana, S A
El Chic Parisien Nicmagua Sugar Estates Ltd.
Empl esa Nacional de Luz y Fueiza Nogue¡a & Cia. Ltda.
Empresa Aguadora de Managua Nicalagua MachinelY Co
El 113 Nabisco Cristal
Embajada Americana Opüca Santa Lucia
Esso Standard Oil, S. A. 01 ganización Rank
ELPESA ODJWA
Financiera de la Vivienda E Palazio & Cia Ltda
Financiadora Nacional, S. A. Daniel Plego & Cla
Ferretería Lugo E Pereirs, S A
li'otoglabados Calmen J Pérez. Panificación "Pan Fino Vitaminado"
FeIl QCail il del Pacífico de Nicaragua ProveedOla Falmacéutica
Grace & Ca. Centroamérica Publicidad Wilmor
Griffith & Co. Ltd. Plywood de Nicaragua, S. A.
GEMINA Publicidad Clladl'a Chambet Jaiu
GINSA Pan American World Airwayf.l
Gobiel no de Guatemala POl tales de la Suerte
J. Adán Gueua Pintm as Glidden
Gallo y Villa PROMINSA
Gambrinus Productos N estlée
Gran Hotel Costa Rica Plásticos Record
Hotel Reisel Palacio de Modas
Hotel Balmoral Productos de Concreto, S A
Holmann y Holmann 'l'h Cia. Llda Pasos, S. A.
Artm o Hurtado y Ramón López Rappaccioli Sabanas, Cia. Ltd"
Carlos Halder Sucesores Ron FIOl de Caña
Industrias Químicas Atlas de Centloamérica, S A Octavio Rocha
Industrias OCAL Ramón Rocha Cruz
Insecticidas Stauffer Reencauchadora Santa Ana
InmobHialia de AhollO y Préstamo, S A Refinería Nicaragüense
Industl ias Qulmico Agrlcolas ('J'OWICO) José Rodllguez Bien Sucesores (Sta. Cecilia)
IndustIia~ Dacal Alfredo Roque
lndustrias Gemilla Calzado Rolter
Industrias Quezalsa. S A. Rodiomll
INA Radio Centauro
INFONAC Unión Radio
INSS Radio Atenas
INVI Radio Católica de Nlcars/l1ll1
mCEI Rheem Centroamericana, S. A
INDESA Solól zano Villa Pereira
INFISA Sucesores de Rafael Cabrera
IBM World 'Trade Corporation Supelmercados Central y La Colonia
Instituto Guatemalteco de Seguridad Social Sala de Artes
Impl enta Novedades Solólzano y Saborlo Co Ltda
INCESA Suministros y Festejos, S. A
Rodolfo Jere. S> (Venus y McGregor) SIECA
Servicio AglÍcola Gurdlán
Kativo de Nicaragua, S. A David Stadthagen Cm'denal
Emesto López O. & Cla Ltda. Reynaldo Tefel
Librel fa Cultural. NicaragÜEmse 'featl o Salazar
Libl ería En Marcha Toxapheno-DDT
Librería Universal Roberto Terán h.
LiblelÍa Cardenal Televisión de Nicaragua, S A.
César Augu.to Lacayo Tl'Opigás
'Tina Lugo 'rransportes Palmieri
Armando Llanes Hnos. & Cia. LId. Texaco Caribbean Ine.
Laboratorios RARPE Tabacalera de Nicaragua
Laboratorios Cherossi Tienda ¡'Los Gemelos"
LaboratOlios Solka Universidad Centroamericana
Ramil o Lacayo Montealegre (Ron Zanatino) Julio Vivas Benard
LANICA J. Alfonso Zúniga P.
La Salud Zacarlas Bendek & Cia.
32
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CAPITULO 1

VISITA AL VOL CAN DE lUASAYA - EL PUEBLO DE MASAYA - EL LAGO DE MASAYA - NINDI-


RI _ ASCENClON AL VOLCAN - REFERENCIAS DE EL - EL CRATER - DESCENSO AL CRATER
EL VOLeAN DE NINDIRI - IGNORANCIA DEL PUEBLO CON RESPECTO A LOS OBJETOS DE IN.
TERES _ REGRESO A MASAYA _ OTRO PAISANO. - MANAGUA ~ EL LAGO DE MANAGUA. -
PESCANDO _ HERMOSO PAISAJE - MATEARES - LA QJUESTA DEL RELOX - NAGAROTE -
CRUCES - UN GUARDA DE COTO - PUEBLO NUEVO

Mal zo 1Q No obstante mi anhelo de aplesuraune, con un muchacho que actuaba como guía y que llevaba
1esolví declicar un día al volcán de Masaya Con este un par de alforjas con plovisiones En media hora
pI apósito envié un con ea pOl delante para conseguil· llegué a Nindirí, habiendo encontrado más gente que
me un guía p21a subir al volcán, y no emplendí la mal- en todo el camino desde San José hasta Nicaragua
cha sino hasta las once A cOl ta distancia de la ciudad El alcalde ya f!staba listo, y en compaííía de un asis-
nos encontramos con un negl ita a caballo, vestido con tente que llevaha un par de alforjas con provisiones
el traje neglo que le hizo la NatUlaleza, con dos glan..; y una calabaza con agua, todos montados, nos pusi.
des hojas de plátano unidas con una costura como som- mas en marcha A media legua de distancia abando-
brelo, y hojas de la misma clase como silla A la dis.,. namos el camino leal y tomamos una estleeha veleda
tancia de dos leguas llegamos a la vista del volcán, y en el bosque hacia la izquierda Al salir de aní en~
a las cuatl o de la tal de, después de una calurosa ca- tramos a un campo libre cubier to de lava, que se ex..
minata, entramos al pueblo, uno de los más antiguos tendía hasta la base del volcán euíl ente y a ambos la-
y gi~andes d~ Nical agua, y aunque completamente tie- dos, tan lejos como pude distinguir, negra, de varios
11 a adentro conten'tcndo, incluso los arrabales; una pies de espesor, y en ciertos lugares fOlmando eleva·
población de veinte mil almas Nos dirigimos a la casa dos s€llijones Una indistinta huella estaba trillada
de don Sabino Sab oon, quien estaba 1 ecostado en una por el ganado ~obre esta llanura de lava Al fl ente
hamaca roncando con la boca abierta, pela su esposa, quedaban dof.: volcanes, de los cuales habían blotado
una biJllita ioven de media sangre, me t ecibió cordial.: corlÍentes de lava que fluyel'on por sus faldas hasta
mente, y con el debido,miramiento hacia los achaques el llano El que estaba directamente al frente dijo mi
de un marido anciano y hacia mí, no 10 despertó De guía que era el volcán de Masaya En el de la dele-
repente él cenó la boca y abrió los ojos, y me dió una eha, y a la mayor distancia de nosohos, el cláter es-
afectuosa bienvenida Don Sabino ela un colombiano taba lato, y E:l inmenso hueco del interior era visible
que había sielo desterrado desde hacía diez años, como Este dijo él que se llamaba Ventelo, un nombre que
él díjo, por los servicios prestados a su patria; y ha_ yo nunca había oído antes, y que era inaccesible Ca-
biéndose conducido a Masaya, se había casado con la minando hacia el del flente, y cluzando el campo de
bonita jOVf'll mestiza, y establedóse como doctor A- lava, llegamos al pie del volcán. Aquí la yerba era
dentl o de la puerta,' detrás de un pequeño depósito alta, pero el terreno era escabroso y desigual, y estaba
de azúcar al roz, salchichas y chocolate, estaba un for w
cubiel to de lava descompuesta Subimos a caballo
midable &parato de tarros y botellas, exhibiendo tan- hasta que se hizo demasiado empi.nado para que las
tos colores y tan enigmáticas etiquetas como una bo_ bestias nos llevaran, y entonces nos apeamos, las ama·
tica en mi p3ís tramos a un al busto y seguimos a pie Yo ya estaba
Tuve tiempo pala dar un corto paseo alrededor desconfiando de que mis guias conocieran los lugal es,
del 'pueblo, y doblando el camino, a una distancia de y pronto me encontré con que ellos no quelÍan seguir
medm milla llegué al borde de un precipicio, de más adelante o que eran incapaces de resistir mucha fati-
de cien pies de elevación, a cuyo pie, y a poca distan· ga Antes de llegar a media cuesta se desembaraza-
cia más allá estaba el Lago de Masaya El descenso l'on del jano de agua y de, las provisiones y aun así
era casi pelpenrliculal, en un lugar }Jor una tosca es- se quedaron attás. El alcalde era un hombre como de
cale1 a y después por medio de gradas cortadas en la CUal enta años, que montaba su propio caballo, y como
roca 'Me ví obl-'gado a detenellne mienhas que pa- el a una pel sana de importancia en el pueblo, yo no
saban quince o veinte mujeres, la mayor parte de ellas podía orden31Ie que anduviera más de plÍsa; su com-
jóvenes Sus cántaros estaban hechos de la cáscal a pañero ela como diez años más viejo, y fÍSicamente in·
de unas grandes calabazas redondas, con caprichosas capaz; y viendo que ellos no conocían ningún sendelo
figm as rayadas en la superficie, y pintadas o lustra- definido, los dejé y seguí solo
das; sostenidos a la tspalda por medio de una tira de A las once del día, o a tres horas del pueblo de
cuelO cruzada ~obre la frente y asegUlados con una Nilldilí, llegué al punto elevado que nos habíamos plO-
fina malla Abajo venían ellas charlando alegremen- puestoj y desde este lugar yo esperaba mitar hacia
t.e pero al momento de negar al punto donde me ha- abajo 'el cláter del volcán; pero alli no habla cláter,
n&ba, ya iban sUenciosas, con movimientos muy pau- y toda la supel fleie se hallaba cubiel ta de gigantescas
sados, 1esph ando fuel temente y con el rostro cubier_ masas de lava, y nena de matan ales y de árboles a-
to de abundant(' sudor Esta era una glan Pal te del chaparrados Agualdé hasta que mis guías subielon,
trabajo diario de las muieres del lugal, y sólo de este quienes me infOlmaron que este ela el volcán de Masa-
modo podían plocurarse el agua suficiente para las ya, y que allí no había más que vel El alcalde insis·
necesidades domésticas; pero todos los caballos, mu- tió en que dos años antes él había ascendido con el
las o vacas estaban obligados a ir por un camino tor- cura, quien había fallecido después, y con un gl upo de
tuoso de más de una legua, para conseguirla POl qué aldeanos, y que todos ellos se detuvielon en este lu·
esta gran población se había desarrollado y pelmane_ gar Yo quedé chasqueado y descontento En direc-
cido tan leios de este vital elemento, no lo sé Los ción al fl ente se elevaba un alto pico, el cual pensé,
espaÍloles la hallalon como un gran pueblo índígena, por su posición, que dehelÍa dominar una vista del crá-
y como ellos inm~diatamente hicieron de los dueños ter del oh o volcán Intenté llegar a él eh eundando
de la tieHa sus acall'eadores da agua, no sintieron la la montaña, pero me lo impidió una inmensa grieta,
lalga, ni tampoco sus descendientes en la actualidad y leglesando, avancé dilectamente de havés Yo no
Mienh as taflto llegó mi guía; quien, para mi ma· tenia idea de lo que intentaba Todo se encontraba
yor satisfacción, era nada menos que el mismo alcal- cubierto de Java convel tida en sellijones y masas hre-
de en persona Pronto se hicieron los art eglos, y yo guIares, cuya superfide variaba a cada paso, y cubier~
tendda que juntallne con él a la mañana siguiente en ta con ál boles y malezas Después de una hOl a del
su casa en Nindh í Dí a mis mulas y a Ni.colás un más duro trabajo que jamás tuve en mi vida, llegué al
día de descanso, y partí en el caballo de don Sabino, punto que me había fijado, y, con asomblO noté que

11
en vez de mhar el cláter del lejano volcán, me hallaba delante Me ví aun obligado a proseguir hasta el la
al borde de otro. do de arliba del árbol, y aquí estaba yo mas ansioso
Entre las maravillas consignadas de los descubri- que nunca de alcanzar el fondo; pero de nada me sir-
mientos en América, esta montafi.a era una de ellas; y vió. Suspendido a media bajada, impresionado con
los españoles. que en aquellos días jamás se quedaban la soledad y con el extraordinario aspecto de la esce-
a medio camino en cualquier asunto que hiriese la na sobre las que tan pocos ojos humanos habian des_
imaginación, k llamaban El Infierno de Masaya El cansado, y con el poder del Gran Arquitecto que ha
histoliador al hablar de Nicaragua, dice HHay mon- diseminado sus maravillosas obras sobre toda la super
tañas ardiontes en esta provincia, la principal de ellas ficie del globo, no pude menos de pensar cuán gran
eS Masaya, donde los nativos en ciertos tiempos sacri~ derroche de bendiciones ha derramado la Providen-
ficaban doncellas, arrojándolas dentro de ella, creyen- cia sobre esta favorecida pero desdichada tierra! En
do ?paciguar el fuego con sus vidas, para que no des- mi patria este volcán seria una fOltuna; con un buen
tI uyera el país y ellas iban muy alegremente hacia hDtel en la cima, una baranda ah ededor par a prote-
allí", y en otro lugar dice: "A tres leguas de la ciu_ ger a los niños de una caída, una escalera en zig-zag
dad de Masa, a, hay un pequeño monte, plano y redondo hacia abajo en las faldas y un vaso de limonada con
llamado Masaya, que es una montaña ardiente, cuya hielo en el fondo Las cataratas son buenas p1opieda_
Boca tiene media Legua de Circunferencia, y una plO· des con gente que sabe cómo sac31les plovecho Las
fundidad dentro de ella de doscientas y cincuenta bra- cataratas del Niágar~ y de Trenton pagan bien - y los
zas Allí no hay Arboles ni Yerbas, pero las Aves ani- dueños de los volcanes de Centro Amélica podrfan sa-
dan sin ninguna Molestia por el Fuego. Hay allí otra car dinelo de ellos proveyendo facilidades para los via-
Boca como la de un Pozo a un Tiro de flecha pala jeros Este probablemente podria complarse para los
arriba, cuya distancia hasta el Fuego es alrededor de viajelos Este probablemente podría comprmse pOl
ciento cincuenta Brazas, siempre hirviente, y esa masa diez dólares, y yo habría dado el doble de esa suma
de Fuego, a menudo se levanta y produce una gran por una cuerda y un hombre para sostenerla Mientras
Luz, de manera que ...-puede ser vista a considelable tanto, aunque anhelando estar en el fondo, yo levan-
distancia Ella se mueve de un lado para oho, y a ve.. taba mis ojos ansiosamente para arriba La torcedu_
ces ruge tan fuerte que es espantoso, sin embmgo nun- la de un tobillo, la lotura de una rama, la caída de
ca atroja nada más que hwno y llamas. El Liquor una piedra o la falta de vigor, podrian colocarme don-
nUnca descansa en el fondo, ni su hervor, imaginándo- de habría sido tan dificil que me hallaran como al go-
se que este fuera ORO, F BIas del Castillo, de la Or- bierno de Centro América. Comencé a subir, despa-
den de Santo Domingo, y otros dos Españoles, fueron cio y con cuidado, y a su debido tiempo me arrastré
bajados a la primera Boca en dos Cestas con un Cubo hasta un lugar seguro
hecho de un Pedazo de Hierro, y una larga Cadena pa- A mi derecha tenia una plena vista del destrozado
ra elevar un poco de aquella ardiente Materia, y sa- cráter del volcán de Nindirí El lado frente a mi es~
ber si era Metal. La Cadena COITi6 ciento cin~uenta taba loto y oecaido, de modo que todo el intmior del
Brazas, y tan pl anta como llegó al Fuego, el Cubo se cráter quedaba a plena vista A éste, el alcalde lo ha-
fundió con algunos Eslabones de la Cadena, en muy bia declmado inaccesible; y en palte solo por Ilevarle
corto Tiempo, y de ahí que ellos no pudieron saber lo la contrada, me abrí paso hasta él con extremado tla_
que había abajo. Permanecieron allí aquella Noche bajo y dificultad Al fin, después de cinco hOlas de
sin ninguna Necesidad de Fuego ni de Candelas, y sa- la más 1 uda faena entre los ásperos montones de lava,
lieron otra vez en sus Cestas suficientemente asusta- descendí al lurar donde habíamos dejado nuestras
dos" provisiones Aquí agalré la calabaza de agua, y per-
O el monje, chasqueado en su busca de oro, había manecí durante varios minutos con la cara vuelta ha-
mentido, o la Naturaleza había efectuado uno de sus cia los cielos y enseguida me dirigí al alcalde y a los
más extraordinarios cambios El cráter el a como de comestibles Tanto él como sus compañeros manifes_
milla y media de circunferencia, de quinientos a seis.. taron su completo asomblo de lo que les desclibi, y
cientos pies de profundidad, con sus lados ligeramen- pelsistielon en decir que ellos no sabían de la exis_
te inclinados y tan regular en sus proporciones que tencia de tal lugar
palecía una excavación artificial El fondo era plano, Insisto sobre este asunto en beneficio de cualquier
tanto los lados romo el suelo cubiertos de yerba, y se- futuro viajelo, para que pueda ir apto y preparado pa_
mejaba un inmenso tazón cónico verde Allí no ha- ra explorar las interesantes regiones volcánicas de
bía ninguna de las tremendas señales de una erupcióñ Centro América Durante todo mi viaje, mis trabajos
volcánica; nada aterrador. o que sugiriese una idea fueron aumentados glandemente por la ignorancia y
de el infierno; sino, al contralio, era un paisaje de tran- la indiferencia del pueblo en lo concerniente a los ob-
quila y singular belleza Yo descendí a un lado del crá- jetos de interés en su inmediata vecindad Uf1.0S po-
ter y anduve a lo lalgo de la orilla mirando el área de cos hombres inteligentes y educados sabían de su
abajo Hacia el otro extremo había una vegetación existencia como parte de la historia del pafs, pero
de al bolitas, y en un lugar no crecía la yerba, y el sue_ nunca encontré alguno que hubiese visitado el volcán
lo estaba negro y terroso, parecido al fango seco. Esta de lVlasaya; y en el pueblo que está a sus pies, el via-
era quizás la boca del pozo misterioso que atrojaba jero no obtendrá ni aUn la escasa infOlmaci6n ofreci_
llamas, que lanzaba su luz a "considerable distancia", da en estas páginas El alcalde había nacido cerca de
dentlo del cual las doncellas indígenas eran arrojadas, este volcán; Qesde su niñez había pelseguido al gana-
yel que fundió el cúbo de hierro del fraile Lo mismo do extraviado por sus faldas, y me contó que conocia
que él, yo séntía curiosidad por "saber lo que había el terreno palmo a palmo; sin embargo me dejó en ayu-
abajo"; pero los lados del cráter elan perpendicula- nas con 1especto al único objeto de interés, estando
res Entelamente solo y con una hora de penosa fa- ignorante, como él dijo, aun de su existencia. AhOla
tiga entre mis guías y YO, vacilé en el intento de bajar, bien, o el alcalde mintió y era demqsiado haragán pa-
pela me disgustaba el regresar sin hacerlo En cierto la acometer el ~labajo que yo habia anostrado, o me
lugar Y cerca de la tiel'la negra, la orilla estaba rota, estaba imponiendo un trabajo superior a mis fuerzas.
y habia algur..os arbustos y árboles achaparrados Plan_ En cualquiera de estos dos casos merece una chico-
té mi escopeta junto a una piedra, até mi pañuelo al_ teada, y yo le luego al plóximo viajero, como un fa-
rededor de ella como una señal de mi paradero, y muy vor particularmente para mí, que se la dé
pronto me hallé dehajo del nivel del suelo Dejándo- Yo estaba demasiado indignado canoa el alcalde
me bajar con la ayuda de las raíces, arbustos y pie- para tener algo más que hacer con él; y resuelto a ha_
dl as salientes, descendí hasta un ál bol achaparrado cer otro intento, a mi regreso al pueblo me encaminé
que creció sobre el flanco como a media subida desde a la casa del cura, para obtener su auxilio en conse-
el fondo, y debajo de él ya no había más que un mu- guir hombreg y hacer otros preparativos indispensa-
l'o desnudo v perper..dicular Era imposible seguir a- bles Sobre las gradas del COl redor de atrás vi a un

12
joven neglo, con negla sotana y gallo, sentado junto 1 calzada pOl el pensamiento de que ella no SUfl ía nin_
a una mujel blanca, bien pmecida y bien vestida, Y, gún cambio Aquí Cla un pelpetuo verano, jamás el
si no me equivoco, platicando con ella de otras cosas invierno llegaba a empujar a sus habitantes a que bus-
y no de las relacionadas con sus debel es sacel dotales caran sus fuegos tiritando pela todavía selÍa discuti-
Su negl a 1 evel encia de ninguna manel a quedó conten- hle el sabel si bajo el mismo clima y el mismo escena_
to al velme Le plcgunté si podría conseguir posada lio, con las pocas necesidades fácilmente satisfechas,
en su casa, la que, aunque pal ezca algo ah evida, es desarrollando con lozanía al aire libre y a la Ol illa de
la frase que el viajelo acostumbla; y, sin levantarse este deleitoso lago, aun los descendientes de la laZa
de su asiento me iespondió que su casa ela pequeña anglosaiona no perdieran su industria y su enelgia
e incómoda, Y que el alcalde tenía una a propósito Este lago desagua en el lago de Nicaragua por me_
El a el plÍmel cm a negro que yo había visto, y el (mi~ dio del lío Tipitapa, y se ha hablado de oba comuni_
ca en el país qUf~ faltó a los debelcs de la hospitalidad cación ent! e los dos mares 1)01' medio de un canal des-
Debo confesar que sentí un fuerte impulso de dalle de él hasta el Pacífico en el puel to de Realejo El
en la cabeza con el mango de una pistola, y espolean_ telleno está pelfectamente a nivel, y el puerto es qui-
do mi caballo para que casi saltala sobre él, di media zás el mej01 en Hispano Amélica; pelO la distancia es
vuelta y galopé fuel a del patio Con el alcalde y el de sesenta millas, y hay oh as dificultades que a mí
CUla ambos en mi contra, yo no tenía espelanzas en me palCce que son iusupel ables~ El río Tipítapa ha
el ptteblo Ya era casi de noche ~ leglesé a Masaya sido lnesentado como navegable pOl los más glandes
Mi enojo desapaleció con la sensacIón de una abruma- barcos en toda su extensión; pelO jamás se ha efec_
dora fatiga Habría sido imposible 1 epeth la ruda la- tuado ninguna medición hasta la de Mi Bailev, según
bor del día sin un intel valo de descanso, y había tan- la cual tiene treinta millas de 1~lgO Comenzando
ta dificultad en hacer los alleglos, que determiné mon_ en el lago de Nicaragua, por veinticuatro millas el
tar mi macho y seguir adelante agua tiene de una a ti es bl azas de profundidad A_
A la mar.ana siguiente leanudé mi viaje Mis mu_ u1.ba de esto hay unos raudales, y a una distancia de
las no habían bebido agua Pala que fuelan al lago y cuatl o y media millas una cascada de trece pies La
leglesaran tendrían que hacer un viaje de dos leguas; pendiente total en las seis hizo ladear .por la Questa
y pala ahorráselos yo complé agua, que la medían en del Relox, así llamada por un venerable 1 eloj de sol
una calabaza que contenía como Un cUal to de galón que se encuentl a a un lado del camino, de una pie_
Como a una legua de distancia comenzamos a ver el d1a gris obsclU'o, con una inscripción en castellano,
Lago de Managua, y Íl ente a nosotros todo el terre- pero con los calacteles tan gastados e indistintos que
no era un lecho de lava desde la base del volcán has- no pude descifrarlos C31ece de histOlia, salvo que
ta el lago Me encontré con un gl upo de viajeros en- fué erigido por los conquistadores, y pelmanece co-
tre quienes, al principal de ellos, reconocí como a un mo una indicación de las obras con que los españoles
extr anjel o Nosotros ya nos habíamos encontrado comenzaron a colonizar el pais.
cuando di media vuelta y lo saludé en inglés; y des_ A las once y media dejamos el lago por última vez
pués de mirarme pOI unos instantes, con gran sorpi e_ y entramos a un llano abielto Cabalgamos una hOla
sa mía me llamó por mi nombre Era un americano más, y llegamos a Nagarote, una aldea miserable, con
llamado Higeins, a quien yo había visto la última vez sus casas construidas en parte de lodo, con patios al
en mi plopia oficina en Nueva York Venia de Rea- frente, trillados por las mulas y desecados por el sol
lejo y se hallaba en mi camino para San Juan, con Yo entré a una de las casas para gualecerme y hallé
la i~tención de embarcarse para los Estados Unidos. en ella a un joven sacerdote neglo en viaje para Cal_
1\i[andamos nuesbo equipaje por delante y nos apea- tagena, ordenado por la Iglesia en León La casa es_
mos, y además del placer de encontrarlo, estoy muy taba ocupada por un viejo solitalÍo Tenía un ratre
agradecido h,cia él, porque yo viajaba entonces en un con un petate encima, sobre el cual me acosté, 'fA..iz de
alvardo, o silla común del país, muy molesta pala el reposar unos instantes y de escapmffie del ardoroso
que no está acostumbrado a ella Mi pr opia silla las_ calor Frente a la cama estaba una tosca armaZón co-
timaba a mi mac:ho, y como su viaje estaba próximo a mo de seis pies de alto, sobre la que había una especie
su fin me dió la suya en cambio, en la cual monté de de casita de muñeca con la imagen de la Vhgen sen-
allí en adelante hasta que la dejé en las playas de Yu_ tada en una silla, y ataviada con adel ezos de poco va~
catán Me dió, además, unas líneas a lápiz para una 101'
señala en León, y yo le encargué recados para mis A las tres de la tarde nos pusimos de nuevo en
amigos en mi tierra Cuando siguió su camino casi malcha El sol habia perdido algo de su fuerza, el
lo envidié, él dei aba tras de sí tumultos y convulsiones camino ela albolado, y observé más del acostumbrado
y se dirigía a su tranquilo hogar, mientras que yo te- número de cruces Se dice que la gente de Nical a_
nia hente a mí todavía Un largo y penoso viaje gua es la peor de la Republica Los habitantes de los
Más o menos hes horas después de una cabalga- atlas Estados siempre previenen a los extranjelos en
ta desespel adamente calurosa llegamos a Managua, conha de ellos, y éstos son proporcionalmente devo_
bellamente sUuada en las riberas del lago Entrando tos Por todas pal tes, en las ciudades y en el cam-
en medio de una colección de chozas pajizas, pasamos po, sable la cumble de las montañas, y a la O1i11a de
a una amplia y alÍstocrática 1esidencia, con un patio los 1 íos, esto" monumentos me saltaban a los ojos l\1e
que ocupaba toda una manzana; la mansión de una fa- fijé en un clalo la lado del camino, pintado de negro,
milia expatliada en decadencia y malchando hacia la con una tabh negra suspendida en él, conteniendo una
ruina inscripción en letlas blancas descolOlidas; lo habían
Ya avanzad... la talde bajé a dar un paseo por el eligido en memalÍa de un padre que había sido asesi_
1ago Este no era tan grande como el Lago de Nica- nado y sepultado al pie l\!Ie detuve pala copiar la
ragua, lJelO era una magnífica sábana de agua, y a insclÍpción, y mientras me ocupaba en ello divisé un
plena vista quedaba el Volcán de Momontanbo (Mo- glUpO de vÍl1jelos que se aproximaba, y conociendo
motombo) La playa vresentaba el mismo animado es~ la suspicacia de la gente, ceu é mi libro de notas y
pectáculo de las mujeles llenando sus cántalos, hom- seguí adelante El gl upo se componía de dos hombles,
bles bañándose, caballos y mulas bebiendo, y en cier- con sus cliados, y una muier El más joven de los
to lugar una fila de chozas de pescadolcs, sable la olÍ_ hombles me saludó, y dijo que me había visto en Gra_
lla del agua había estacas sembl adas en forma b iau_ nada, sintiendo el no haber sabido de mi proyectado
guIar, y mujues con pequeñas ledes de mano estaban viaje Por e1 estilo de su haie y equipos supuse que
cogiendo pescados, los que metían denho de lug31es sería un caballero, y quedé segUIo de ello pOI la cir~
huecos o cavados, o por mejor decir, 1 aseados en la cunstancia de llevar un gallo de pelea bajo el brazo
al ena A los pescados les llamaban sardinitos, y a la Conforme caminábamos, la convelsaCÍón lCcayó sobre
puel ta de las chozas los hombles estaban prepa1ando estas inteleS?ntes aves, y supe que mi nuevo conocido
fuegos pal a cocinarlos La belleza de esta escena el a iba 1Jal a León a una riña, de la cual Ofl eció dal me no~

13
ticia El ave que él llevaba había ganado tl es peleas mi tierra, plÍncípalmenle porque todo se espelaba que
en Glanada, su fama había llegado a León, y le ha.,. lo pagásemos Tuvimos para la cena huevos pasados
bían lanzado un desafío desde aquel lugar Esta iba POl: agua y frijoles, sin plato, ni cuchillo, tenedOl, ni
envuelta tan cuidadosamente como una pierna fractu_ cuchara Mis compañelos usaban sus tOl tillas para
rada, sin nada más visible que la cabeza y la cola; y levantar un huevo, y también, doblándoles la orilla,
suspendida por una cuel da, era tan: fácil de llevar co- pala sacal una cuchalada de frijoles del plato; por lo
mo una canasta El joven susphaba por las desdi- demás ellos eran corteses y caballelosos Tuvimos
chas del país, por la angustia y la ruina causada por una especie de chocolate, hecho de cacao molido y en_
las guerras, y hablaba del patio de gallos de Grana- dulzado, y servido en jícaras, las que, teniendo el a-
da diciendo que se hallaba en una deplOlable condi_ sienio parecido a las puntas de un gran huevo, no se
ción; pero en León, decía, este era flOl eciente, por mo_ podf'ln paral sobre la mesa Mis compañeros retOl-
tivo de ser el cual tel general de la milicia El edificio, cieron sus pañuelos de bolsillo y enrollándolos sobre
además, hacía honor a la ciudad; se abría únicamen- la mesa en forma circular, colocalon las jícaras en
te los domingos, pero él conocía al propietalio, y po- medio del hoyo, y uno de ellos hizo lo mismo pal a mí
día en cualquier momento hacer los an eglos para una con mi pañuelo Después le la cena, el más joven de
pelea. Me hizo muchas preguntas acerca del estado los dos vistió a las aves con sus mantos de noche una
de la ciencia en mi país, me contó que él había impol_ tela de algodón bien envuelta ahededor del cuerpo,
tado dos gallos de Inglaterra, que habían jugado bas- comprimiéndole las alas, y enseguida, con una cuerda
tante, pela no 10 suficientemente grandes para en- amarrada en el revés del lienzo, para que el cuerpo
frentalse con los suyos; y me dió además, muchas va- se balanceara, enganchó a cada una de ellas en la ha.,.
liosas informaciones sobre este asunto, de las cuales maca Mientras que él estaba preparándolas, la mu_
descuidé de tomar ninguna nota jer mostraba peines de cuerno, cuentas, aretes y rosa-
Antes de anochecer llegamos a Pueblo Nuevo y to- dos; y enredaba a la hija del posadero para que le
dos nos fuimos a la misma posada Su compañero no comprara un peine La casa tenía una inusitada a-
tenía mucho de dep01 tista, aunque conoela las cualida- fluencia de huéspedes El joven, la comercianta, y
des de una buena ave, y mostraba familiaridad en ma- yo no sé cuantos de la familia, durmieron en una pie_
nejarlas Esta era la primera vez que yo me había za interiOl El viajelo de más edad me ofreció la
juntado con viajeros por la noche He evitado los de- hamaca, pero yo prefelí la caja larga, hecha del tlon-
talles en todos los lugares donde he pal ticipado de la co d~ un árbol, la que en todas las casas de Nical agua
hospitalidad plivada, pela esta el a como un hotel en sit ve como una especie de armario

CAPITULO 2

HERMOSA LLANURA - LEON - PASEO POR LA CIUDAD - PERNICtOSOS EFECTOS DEL ESPIRI.
TU PARTIDARISTA - HORROROSAS ESCENAS - NOTICIAS DESAGRADABLES _ CONTINUA-
CION DEL VIAJE - UN MENDIGO FASTIDIOSO - ClUNANDEGA - EL GOLFO DE CONCHAGUA _
VISITA A REALEJO - FABRICA DE ALGODON - EL PUERTO DE REALEJO - EL VIEJO - EL
PUERTO DF NAGOSCOLO - LA IMPORTANCIA DE UN PASI\PORTE - EMBARCANDO MULAS _
UN BONGO - EL VOLCAN DE COSAGUINA (COSIGUlNA - LA ERUPCION DE 1835 - LA UNION. -

A las dos de la mañana fuimos despertados por el vió Se la traduje palabra por palabra, pues era una
canto de los gallos, y a las tl es ya estaban Cal gadas súplica para que me proporcional a alojamiento Arlu-
las mulas y emprendimos la marcha El camino ela gó al punto el entrecejo de fastidio; y dijo que no te-
plano y arbolado. pero desespeladamente lleno de pol_ nía más que un cuarto disponible, y que estaba resel-
vo Durante dos horas después de clalear tuvimos vado para el vice-cónsul inglés de Realejo Yo le les_
sombla hasta que salimos a un llano abierto, limitado pondí que el vice-cómml no intentaba al presente aban-
por el iado del Pacífico por un bajo arrecife, y hacia donar Realejo Me PI eguntó cuánto tiempo permane-
la derecha por una elevada fila de montañas, que for_ cería allí, y cuando le contesté que solo una noche me
maban parte de la gran cadena de las Cordillelas dijo que si tal era el caso podía quedarme El l~ctor
Frente a nosotros, a una gran distancia, elevándose acaso se extr añará de mi fa.lta de ánimo, pero el hecho
sobre el nivel del llano, divisamos las agujas de la ca_ el a que me hallaba poco dIspuesto a tamal en cuenta
tectl al de León La espléndida llanura, en la riqueza toda desatención personal Mi única altelnativa era
de su suelo no sobrepasada por tierra alguna en el salh en busca del joven cuya invitación había decli_
mundo, yacía tan desolada como cuando los españo- nado, y cuyo nombre ignoraba, o rOgal'· de puerta eli
les la atl avesal an por primera vez La estación seca es- puel ta para que admitiesen
taba para t81minar; durante cuatro meses no había Se ha díf'ho que las mujeres se gobiernan por las
llovido allí, y densas nubes de polvo nos rodeaban, al_ apal iencias, y la mía no era muy seductora Mi ves_
diente y fino como las arenas de Egipto A las nue- tido era el mismo con el que había salido de Granada,
ve de la mañana llegamos a León, y yo me separé de ensuciado por el ascenso al volcán de Masaya, y aho-
mis compañelos, pero no sin una cortés invitación del ra cubierto de polvo Aprovechando lo mejor que pu-
más joven para tomar un descanso en casa de su her- de mi limitado guardan opa, en mi reaparición fuí más
mano Los arrabales eran más miserables que ningu_ favorablemente recibido Por lo menos tuve un ex-
no de los que hasta aquí había visto Subiendo por celente desayuno; y como hacía mucho calor y nece-
una larga calle, a través de la cual rondaba un cen_ sitaba descansar, me quedé en casa jugando con los
tinela, mhé frente al cual tel un gl upo de soldados va~ niños En la comida ya tuve el puesto de honor a la
gabundos, iguales a los de Carlera, que gritaron inso- cabecelu de la mesa, y había hecho tales ploglesos,
lentemente: "Quittez el somblelo" Tuve que atra- que, si lo hubiera deseado, me habría aventmado a in_
vesar toda la extensión de la ciudad antes de llegar a sinuar el asunto de quedarme oho día; y debo dech
la casa adonde había sido recomendado Desmonté que la señora, habiendo accedido a que me quedala,
y entré en ella con la confianza de una afectuosa re_ me trató con gran cOltesía y atención, y p31ticulal-
cepción, pero la señQlu, con mucha celeridad, me dijo mente usó de gran diligencia en conseguir un guía pa_
que su marido no estaba en casa Le dí una esquela ra ponerme en aptitud de proseguir mi viaje al siguienM
con la que se ))le había provisto, dhigida a ella misma; te dia
pero me dijo que no sabía leer inglés, y me la devol.. Después de la comida Nicolás llegó a mi CUal to, y

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con las manos levantadas gritaban contra el pueblo de ser insultado o de ser metido en alguna dificultad que
León: "Gente indecente, sin vergüenza" (literalmen- pudiese detenerme, legl'esé a la casa
te) Lo habían gritado por las caHes, y había oído ta- Por medio de los cliados, Nicolás había hallado
les historias del estado del país frente a nosotros, que dos hombres que querían acompañarme, pelO no me
queIía regresar a su casa. Yo me encontraba con agradó su aspecto, ni aun el que supieran cuándo in-
muy pocos deseos de tener que hacer otro cambio, y tentaba yo paltir Apenas acababa de desembarazar-
particularmente por alguno de los bribones con aspecto me de ellos cuando llegó mi guía a avisalme que no
de asesinos nue había visto en mi entrada; pero no me saliera al día siguiente, porque quinientos soldados,
gustaba tener la responsabilidad de llevármelo contra que habían pstado haciendo sus pleparativos dUlante
su voluntad y le manifesté, que si me conseguía dos varios días, estaban para marchar a la mañana siguien_
hombres hornadas, que podría dejmme. Ya le había te sobre San Salvador Esta fué una noticia de lo más
adelantado más de lo debido, pm o tenía la seguridad desagradable Yo no deseaba viajar en su compañía, ni
que no me abandonaría por miedo a que se 10 llevaran lnenos enconh arme con ellos en el camino; y calcu-
para el servicio militar. . . lando que su marcha sería más lenta que la mía, le
Terminado esto salí a dar un vIstazo a la cIudad encargué al guía que se indagara del tiempo en que
Esta tenia una apariencia de antigua y aüstocrática saldrian, y le dije que nosohos emprendelíamos el
respetabilidad, que ninguna otra ciudad en Centro A- viaje dos hOlas antes que ellos. Nicolás se fué con él
mérica poseía Las casas eran gl andes, y muchos de para darle agua a las mulas; pero legresaron con gran
los frentes se hallaban llenos de ornamentos de estu~ precipitación con la noticia de que unos piquetes de
ca la plaza era espaciosa, y los patios de las iglesias soldados estaban recorriendo la .ciudad en busca de
y ias mismas iglesias magníficos Este era el asiento hombres y de mulas, y que habían penetrado al patio
de una diócesis y se distinguía por lo valioso de sus de un, padre en la vecindad y tomado ttes de sus an.i·
iglesias y conventos, por sus centros de erudición, y males La señora de la casa mandó cerrar todas las
por sus hombres de ciencia. hasta la época de su revo:, puel tas y que le llevaran las llaves, y una hora antes
lución contra España; pero al andar por sus calles VI de obscurecer ya estábamos todos encerrados, y mis
palacios desmantelados y sin techo, en donde los no- pobres mulas se quedaron sin agua
bles habían habitado. ocupados pOl infelices mal nu- Como a las ocho de la noche oímos el tropel de la
tridos símbolos de la miselia y de la necesidad; y caballería en las calles, y reuniéndose en el interior
hacia' un lado un inmenso campo de 1 uinas que cu- del pOl tal vi como seiscientos hombres alineándose
bría la mitad de la ciudad para mal chal'. Allí no había música, ni aclamaciones,
Casi a raíz del. establecimiento de la independen- ni ondeal de pañuelos, para animarlos como a defen_
cia y de la aparición de las grandes líneas divisorias sores de la patria o como aventureros en' el camino de
entre los centralistas y federalistas, el Estado de Ni- la glOlia; sino que en la obscuridad y deScalzos. sus
caragua llegó a ser el teatro de una furiosa lucha En pisadas parecían furtivas; el pueblo los miraba con te-
una hora infortunada, el pueblo eligió un gobernador mor; y más bien parecía la salida de una banda de
centralista Y un vice-gobernador liberal Una admi- conspiradores que la marcha de los soldados de una
nistración dividida los llevó al derramamiento de san- república.
gre y al más sanguinario· conflicto conocido en las gue- rvIi aniero no volvió sino hasta el amanecer al día
rras civiles. Se disputaron el campo pulgada por pul- siguiente Por fortuna para nosotros, él había sabido
gada, hasta que toda la fuerza :fí~ica e impla~able ani- que las tropas estaban destinadas a otra, pero aún
mosidad del Estado se concentró en la capItal Los más ignominiosa, expedición. -Habían ocurrido gastos
partidos contendientes llevaron la lucha hasta el mis_ para el envio de tropas a Honduras, de los cuales Gra-
mo corazón de la ciudad; se alzaron bardcadas en nada rehusaba pagar su pal te, basada en que, según
las calles,. y durante tres meses nadie podía ttaspasar la constitución. ella no era responsable, salvo por los
la línea sin que le dispararan una bala Escenas de gastos ocasionados en defensa de los límites de su
horror que sobrepasap a 10 que de la humanidad pue_ propio Estado Se admitió esto; pero los gastos se
de creerse, permanecen frescas en la memoria de los habían hecho; León había peleado la batalla y poSeía
habitantes Los liberales prevalecieron; el jefe cen- los mismos materiales con que la había ganado para
tralista fué matado, sus fuerzas asesinadas, y en el fre_ obtener por la fuerza la contribución A fin de que
nesi del momento, la pal te de la ciudad ocupada POl' Granada pudiese ser tomada inopinadamente, se di_
los centralü:::tas fué quemada y arrasada hasta vulgó que las tropas estaban destinadas para San Sal-
los cimientos; además de la sangre de los ciudadanos vador, y ellas estaban realmente saliendo por el ca-
asesinados, de las lágrimas e imprecaciones de las viu~ mino de San Salvador;. pero a media noche dieron la
das y de los huérfanos, los victoriosos tuvielon el gra.. vuelta y tomaron la ruta de Granada La guerl a en-
to placer de ver un territorio desolado y una capital tre los diferentes Estados era bastante mala, pelO aquí
convertida en ruinas El mismo espÍlitu de crueldad la llama que habla antes convertido en ruinas la capi~
caracteriza, todavía a los ñabitantes de León Los hé.. tal, estaba de nuevo encendida dentro de sus propios
roes de Tegucigalpa, sin un solo p1Ísionero como mo~ confines Nunca supe cuál fué el resultado de esta
numento de niisericordia~ habian sido recibidos con re_ expedición; pero probablemente, tomada de implovi-
piques de camp2nas y disparos de cañón, y con otras so y sin almas, Granada sería compelida por las ba-
demostraciones de alegria, y aun permanecían en la yonetas a pagar lo que, según la constitución, no es-
ciudad, engreídos con su brutal victoria, y ansiosos taba en la obligación de pagar
de ser conducidos a más triunfos por el estilo Ya fuela de León y una vez más sobre el lomo de
mi macho, 1 espil é más libremente Nicolás fué indu-
Debo confesar que, paseando por las calles de León, cido a continuar por haber oído que había un buque
sentía cierto grado de inquietud, como jamás lo sentí en Realejo para Costa Rica, y yo esperaba hallar uno
igual en ninguna ciudad de Oriente Mi cambio de para Zonzonate La gran llanura de León era aún
traje no hizo mi presencia más aceptable, y el águila más hermosa que antes; demasiado bella pala el des~
en mi sombrero atraía particularmente la atención graciado pueblo a quien la generosidad de la Provi_
En cada esquina habia un grupo de bribones. que me déncia la había dado Hacia la izquierda estaba el
clavaban la vista como dispuestos a armar una penden- mismo bajo arrecife :,?eparándola del Océano Pacífico,
cia Para algunos, mi carácter oficial me hacía obje_ y a la derecha la gran fila de Cordilleras, tel minada
to de sospecha; porque en sus vergonzosas luchas pen_ por el volcán de El Viejo
saban Que las miradas de todo el mundo estaban dirigi- Ya había yo pasado por el pueblo de Chichuapa
das hacia ellos, y que Inglaterra. Francia y los Estados cuando oí el grIto de "caballero" dehás de mi. y vol-
Unidos, estaban contendiendo secretamente por la po_ viendo la cal1eza, vi varias gentes moviendo las manos.
sesión de su interesante país Tuve la intención de y una mujer corriendo casi sin aliento. con un pañuelo
hacer una visita al jefe del Estado; pero, temeroso de de bolsillo que yo habia dejado ~n la casa donde me

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desayuné Iha yo a continuar, cuando un caballero los habitantes se movieron tien a adentt o y fundaron
de aspecto respetable me detuvo, con muchas apolo_ a León.
gías por la libertad, y me pidió un medio real Le dí . Al anochecer regresamos a la fábrica, y don Fran-
uno, el cual examinó y me lo devolvió dicendo: "No CISCO y yo llegamos a Chinandega, donde se me recibió
corle" EIa siempIe matetia corriente, al pagar dine_ con la nueva que el propietario del bote había manda_
la, el tener que recibir dos o hes piezas devueltas, ya do a decir que suporna que yo tendda permiso del jefe
esto yo algunas veces me resistía; mas como en esta d.el Estaqo pala embarcarme, pues, por wm mden re_
tietra todas las cosas eran al revés, parecía reguJal' el CIente, mnguna persona podlfa embarcalse sin dicho
que los mendigos fuesen los escogedores y le dí otra pelmiso E13 esta una de las más enojosas suposicio-
Jles Yo había penetrado al Estado por una frontera
Mi h;gar de pal ada en casa de MI Bridges, un inglés desiel ta, y ni una sola vez se me babía pedido pasa-
de una isla de las Anillas, quien había residido en porte El le:.. tal' puede recordar cómo evité el hacer
di do en el país por muchos años, y era casado con una una visita al jefe del Estado; y, además, cuando estaba
señOl a de León, pero que, con motivo de las convulsio- en León, no sabía si seguiría por tiena o si cruzaría
nes del país, vivía en su hacienda El terreno era fél til el golfo, y suponía que en el puelto de embmque po-
para algodón y az.úcat V MI B decía que aquí cincuenta dI ia conseguh todo lo que fuera llecesalÍo l\lfe halla_
hombles podían elabOlar el azúcar más balata que dos- ha excesivamente pelturbado, pero don Francisco man_
cientos en las islas; pelO la difcultad era que no se dó llamar al comandante del pueblo, quien dijo que
podia depositar confianza en el tIabajo de los indios la orden aún no había sido enviada al puerto, sino que
Aquí también, gl acias a la benevolencia de Mr B y estaba en su manos, y que él la retendlía
de su señOla, y a la magnífica rusticidad de la vida en Temprano a la mañana siguiente adelanté una
la hacienda, yo podia haber pasado varios días con caneta de bueyes con el equipaje y una provisión de
mucha satisfacción; pero me detuve solamente para mafz y zacate para las mulas durante el viaje, y, des-
comer, después de lo cual Mr B me acompañó hasta pués de una agradable cabalgata de una legua, llegué a
Chinandega. El Viejo, uno de los pueblos de apariencia más respe_
Como siempre, mi primera ocupaciónfué hacer los table en Nicaragua La casa del dueño del bongo eIa
a11 eglos pala continuar mi viaje Todo mi camino se una de las más grandes del lugar, y amueblada con dos
extendía a lo largo de la costa del Pacífico, pero más sofás de caoba fabricados por un ebanista yanqui en
allá de éste l el golfo de Conchagua hacía una gran Lima, dos espejos con marcos dorados, un reloj fran-
cortadura dentada en la tíe1 1'a, la cual el a costumbre cés, sillas doradas con asientos de junco, y dos mece_
cruzarla en un bongo enviando las mulas alrededor doras de Bastan que habían hecho la travesía del Ca-
de la cabeza del golfo' Se me advirtió que lo último bo de HOl nos Don Francisco pasó adonde el coman-
e13 al'liesgado, pues las tropas de Honduras estaban dante El desgraciadamente, había recibido sus Ól_
en marcha sobre San Salvador y podlían apod~ralse denes directamente del gobierno, y no se atrevía a
de ellas Yo podía salvarlas yendo peIsonalmente, dejaIme pasar Fuí yo mismo con Mr Foster La
pm o este era un viaje de seis días, a través de un te- 01 den era positiva y yo estaba en agonía Aquí hice
l'litOlio tan desolado ,que ela necesalio llevar pastilla presión con mi carácter oficial, y después de una hora
para las mulas; y como aún tenía un largo camino por de tal mento, con la cálida ayuda de Mr Foster, y bajo
delante, creí necesario economizar mis fuerzas Me su galantia de librar al comandante de responsabili-
sentIa poco inclinado a coner el riesgo de perder mis dad, y de enviar inmediatamente un expreso a León
mulas y mandé un mensajero a El Viejo, donde vivían por un pasaporte del ;efe del Estado, Se convino en
los d~eños de los bongos, para alquilar el más gran_ que mientras tanto yo podía proseguir
de. determinado a soportar el peligro de llevarlas con_
mfgo. A la mañana siguiente regresó el mensajero No espeIé más, sino que, despidiéqdome de MI'
que había conseguido un bongo, para estar listo en la Foster y de don Francisco, salí para el puerto Este
talde del día siguiente, con un recado del propietario quedaba a siete leguas a través de una no interrumpida
diciendo que la embarcación cOlría por mi cuenta y selva Por el camino alcancé a los hombres de mi
riesgo. bongo, casi desnud~s moviéndose en una sola fila, con
Obligado a esperar un día, después del desayuno el piloto a la cabeza, y llevando cada uno una malla a_
salí para Realejo En el camino me encontlé con bierta conteniendo tortillas y provisiones para el via_
Mr Foster, vice_cónsul inglés, que venia a verme Re- je A las dos y media llegamos al puerto de Nagosco-
glesó v me llevó primero a la máquina o fábrica de lo AlU había una sola choza, junto a la cual una mu-
algodón de ~a que yo babia oido mucho por el canú- jer estaba lavando maíz, con un niño desnudo cerca
no Esta era la única en el país, y debía su existen- de ella en el suelo, con la cara, brazos y euel po llaga-
cia al empuje de un paisano, habiendo sido fundada dos y fluyendo materia, imagen de la escuálida PObl e_
por Mt Higgins, quien, frustradas sus esperanzas, o za Al frente había un fangoso I1ano, por cuyo centro
disgustado del país por airas causas, las vendió a don corlía un cOlte recto, llamado canal, con un terraplén
F1 ancisco y a Mr Foster Ellos estaban llenos de es_ seco hacia un lado, con el lodo endm ecido y blan-
peranzas de obtener ganancias; pues suponían que, queado por el sol . En esta zanja yacían varios bon-
proveyéndole un mercado, el pueblo seda inducido a gos en seco, aumentando la fealdad de la escena Yo
trabajar y a levantar algodón suficiente para la expor- tuve un sentimiento de gran satisfacción por no ver_
tación a Europa LoS recursos de este trastOlllado me obligado a permanecer allí más tiempo; pero la in-
pais son incalculables La paz y la industlia abrirían feliz mujer, con un tono de voz que pa1ecía legocijar_
las fuentes que ~o inundarían de riqueza; y no me cabe se con la esperanza de hacer a Ot10S tan desdichados
duda que la inlluencia de esta sola fábrica se hal á como ella mi<>ma, desistió de lavar su maíz, y chilló en
sentir en la tranquilidad y enriquecimiento de todo el mis oídos que un guarda había sido mandado directa_
distrito que esté bajo su alcance mente de la capital, con la orden <le no permitir el
embaIque de ninguno sin pasaporte El guarda se ha-
Acompañé a MI' Foster hasta Realeío, que estaba bía ido río abajo en una canoa, en busca de un bongo
solo a media hOla a caballo El puerto, dice Huarros, que había intentado salir sin pasaporte, y yo anduve
es capaz de contenel mil barcos; pero hallándose a una hacia abajo por la orilla del canal con la espel anza
distancia de dos o !tes leguas, me fué imposible visi- de coget 10 solo a su regreso El sol estaba abrasador,
tallo El pueblo que se compone de dos o tres calles, y cuando pasé los bongos, los balqueros me pregunta.
con casas pequeñas y dispersas, circulado por una tu_ ron si tenia pasapo~te Al extLemo del canal, bajo la
pida selva, fué fundado por unos cuantos de los com- sombra de un árbol COl pulento, estaban dos mujeres;
pañeros de Alv31 ado, que se detuvieron a1H en su ex_ y eUas habian 1:'el'ID8necido tres días en aquel lugar
pedición al Perú; pero, hallándose tan inmediato al agua1 dando a uno de los de su compañía que se habí~
mar y expuesto 8. las inculsiones de los bucaneros, ido a. León para conseguir un pasapol te

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Tlanscurrió más de una hora antes que el guarda l'lió que sería algún guerrillero que podría comprome_
apal'eciese El quedó impresionado por el águila en va dificultad, y, además, pensé que quizá sería algún
mi sombrero. y mientras. yo le refería mi historia, de_ pobre hombre que se escapaba por salvar la vida, y
cía a todo: "Sí, Señoril, pero cuando le hablé de em_ era lo mejor que yo no supiera nada de él. En medio
barcalme, dijo: "Señor, usted no tiene pasaporte" de mis dudas, un hombre en la ribera gritó que cin-
No castigaré al lector con los detalles de todas mis cuenta soldados habían llegado de León Estaba su-
vejaciones y ansiedades aquella talde Yo estaba lo mamente obscuro; no podíamos ver nada y mis hom-
más deseoso de apresurarme Mandar un correo a bres respondieron con un grito de desafío
León me habría tenido en una espera insoportable Mientras tanto íbamos descendiendo rápidamente,
Alguna dificultad podría sobrevenir, y el único me- dando vueltas a al redonda y chocando contra las ra_
dio de sosegar mi espíritu era el regresar yo mismo mas de los árboles; las mulas se habían caído, el tol_
Ya había hecho el viaje más largo que jamás se hizo do estaba descompuesto, y en medio de la obscuridad
en el país sin un intervalo de descanso El camino y confusión chocamos con violento estallido contra
que tenía por ddante me llevaba a tt avés del sitio de otto bongo, que nos hizo a todos un montón y pensé
la guerra, y una demora de cuatro días me podía a11'O- que nos habría arrojado a la zanja Los hombres se
jar en medio de ella. (En efecto, los resultados pro- levantaron con griterías y risadas Este era un mal
baron que un día podía hacerlo así) Me fui con el principio. Sin embargo estaba yo nena de alegria
guarda para la ('hoza, y en la mayor ansiedad que yo por haber salido del puerto, y había una salvaje exci-
había sentido desde mi salida del hogar, le enseñé mis tación en la propia escena Por fin los hombres sen_
papeles -el mayor envoltorio, quizá, que él jamás ha_ táronse a los remos y remaron por algunos minutos
bía visto antes, y con los más grandes sellos, particu_ como si quisieran sacar fuera del agua al viejo bongo,
larmente mi pasaporte original de mi propio gobier- gritando todo el tiempo como espíritus de las tinieblas
no-', mezclando uno con otro a su gobierno y a mi go- desencadenados. El piloto se mantenía tranquilamen-
bierno, las amigables relaciones existentes entre ellos, te en el timón, sin hablar, y obscuro como estaba, de
y tratando de darle una abl umadora idea de mi im- vez en cuando veía yo una furtiva sonrisa en su cara,
pOI tancia; pero él no entendió más de su significado a los insensatos despropósitos de los balqueros. De
que si yo le hubiese repetido en inglés el quinto pro_ nuevo comenzaron a remar furiosamente como antes,
blema en Euclides El pobre hombre se hallaba casi y de repente uno de los remos se quebró y el remero
tan perplejo como yo Varias veces asintió y se re_ cayó para atrás El_bongo se metió enrte los árboles,
tractó; y por fin, al darle una carta prometiéndole la y los hombres treparon por sus lamas a la playa. Los
protección de MI'. Foster y la del comandante de El golpes de machete, mezclados con los gritos y las risas,
Viejo, convino en dejar salir el bongo. repercutían en la selva; ellos eran el más turbulento
Faltaba como una hora para anochecer cuando ba- grupo que hallé en Centro América. En la obscuridad
jamos para embarcar las mulas. Mi bongo estaba en derribaron una docena de renuevos antes de encon-
el último extremo del canal, y la marea había subido trar los que necesitaban, como a la hora regresaron,
de tal modo que estaba a flote Empezamos con la y el destrozado toldo quedó reparado. Ahora ya esta-
parda, echándole un nudo corredizo alrededor de las ban más calmados; y tomando sus remos, nos movimos
patas, juntándoselas y derribándola al suelo En se- silenciosamente descendiendo por el ObSCUl o río hasta
guida los hombres intentaron levantarla en peso sobre la una de la mañana, en que echamos el ancla
el costado del bongo; pero fallando en el intento, qui- El bongo era como de cuarenta pies de largo,
taron el timón y apoyándolo junto al costado, jalaron construido de un tronco de árbol de guanacaste) como
la mula para arriba, después levantaron el timón, y la de cinco pies de ancho y casi del mismo hondo, con el
dejar on caer en el bote Mientras tanto el macho es_ asiento redondo y con un toldo redondo parecido a la
taba bajo un árbol, mirando muy sospechosamente y cubierta de un vagón de mercado, hecho de petates y
con. terribles presentimientos Se le puso el nudo co- cueros de res, cubierto a diez pies de lq popa. Más
rredizo alrededor de las patas, con un lazo adelante y allá habían <::eis asientos a través de los costados del
otro atrás para levantarlo, y luchando. desesperada- bongo, para los remeros. Todo el frente ela necesa-
mente, fué derribado, pero antes que hubiese tocado lio para los tlipulantes, y en realidad yo tenía sola_
el suelo, con un esfuerzo desesperado, rompió las mente la patte ocupada por el toldo, donde, con las
cuerdas y se paró Una segunda tentativa tuvo me_ mulas como arrendatarias en común, ya éramos de-
jor éxito; pero con los dos quedó el espacio lleno, y me masiados Ellas estaban de frente, con sus cabestros
ví obligado a dejar atrás la mula del equipaje. Le pa- atados al primer banco. El fondo era cóncavo, y no les
gué al guarda para que se la llevara a Mr. Foster, pe_ daba un lugar seguro para pararse; y cuando el bote
ro nunca supe si le llegó o no. viraba tenían que esfOIzarse para mantener su centro
Fuimos auxiliados por los barqueros de otro bon_ de gravedad. El espacio entre sus cascos y el extre_
go, y mandé que les dieran cena y aguardiente a to- mo de la corredora o popa del bongo er a mi dormito_
dos Esta fué proporcionada en la choza por el guar- rio Nicolás tenía miedo de pasar entre las mulas pa-
da, y cuando se terminó, los hombres, todos de buen ra conseguir un lugar entre los hombres, y no podía
humo!', comenzalon a poner el equipaje a bordo. Aho- trepar sobre el toldo Yo tenía sus cabezas trabadas
ra algunos de los que estaban detenidos refunfuña_ y arrimadas enteramente al banco, y poniéndolo a él
ban, y un nuevo personaje entró a la choza, como él entre mí y las mulas para que recibiera la primera pa-
dijo, directamente del pueblo, quien graznó a mis oí_ tada, me tumbé junto a la popa del bongo y me dormí.
dos la odiosa orden, y el guarda otra vez hizo obje- A las siete y media de la mañana levamos el an-
cionES Yo estaba excesivamente molestC) por esta lU- cla, o levantamos una gran: piedra, y salimos con los'
tima interrupción y, echando en horamala al nuevo l'emos Mis bal queras tenían su modo peculiar para
visitante, le dije al guarda que el asunto estaba arre- usar los pantalones Primeros se los quitaban, los do-
glado y que de mí no se burlarían, y agarrando mi es- blaban como a un pie de ancho y dos pies de largo, y
capeta· dije a los hombres que m.e siguieran Yo no- enseguida se los colgaban del cinturón de sus mache_
té de antemano que ellos estaban exaltados con el su- tes como pequeños delantales A las nueve llegamos
culento banquete y que podía contar con ellos. El a la desembocadura del río. Aquí izamos la vela, y
guarda y todos los obligados a es.perar, me siguieron; mientras el viento nos fué favorable estuvo muy bien.
pero nosotros nos fuimos a bordo, y mi tripulación se El sol estaba ardiente, y bajo el toldo el calor ela in-
hallaba tan borracha que desafiaba toda oposición. Un sufrible. Siguiendo la costa, a las once nos hallába_
impulso sacó al bongo del canal, y mientras pasaba mos frente al volcán de Cosaguina (Cosigüina), una
para afuera, un desconocido inesperadamente puso el lalga y obscura cadena de montañas, con aba fila co-
pie a bordo y en la obscuridad se dejó caer bajo el toldo rriendo abajo de ella, y enseguida una extensa plani_
con las mulas Yo estaba sorprendido y algo indig.. cie cubierta de lava hasta el mar. El viento nos ha-
nado de que no hubiera pedido permiso, y se me OCU- cia adelantar, y con el fin de pasar más allá del lugar

17
del plomontodo, desde el cual pudiésemos fijar nues- ble el suelo era de cuatro pulgadas de espesor; las ra_
tro CUlSO, los balquelos se metieIon entre el agua pa- mas de los áJ boles se quebrm on con su peso, y la gen-
ra lemolcar el bongo Yo los seguí" y con un sombre- te estaba tan desfigutada por él que no podía ser re_
ro de paja de ala ancha para plotegerme del sol, me conocida.
encontré con que el agua estaba deliciosa DUlante Por entonces Mr S. marchó pal a su hacienda en
este tiempo uno de los tripulantes tlajo arena de la Zonzonate Durmió en la primel a aldea, y a las dos o
playa para aplaliar la concavidad del fondo del bote, las tres de la mañana fué despel tado por un estallido
y proporcionar a las mulas donde hacer pie firme In_ semejante al 1 amper del más tellífico trueno o al dis-
capaces de pasar más allá del lugar, a la una y media pala de millar es de cañones Este fué el estallido que
echamos el ancla, y muy pronto todos los hombres de asustó al pueblo de Guatemala, cuando el comandante
a bOl do estaban dm'miendo salió afuer a, suponiendo que atacaban el cualtel, y el
Yo desperté con las piel nas del piloto descansan_ que fué oído en Kingston, en Jamaica Fué acompaña_
do sobre mi hombro Esta ~ra una posición un poco do de un temblor tan violento que por poco lanza a MI'
üdícula, pero ninguno la vió Flente a mí se encon- S fueIa de su hamaca
traba el volcán de Cosagüina, con su campo de lava y rOl' la tarde todos mis hombres se despeltaron,
su playa desolada, y ningún ser viviente estaba a la el viento era faVOlable, pero ellos tomaron las cosas
vista, salvo mis dormidos bar queras Cinco años an- tranquilamente, y después de cenar izamos la vela
tes, en las' playas del Mediterráneo y al pie del monte Como a las doce de la noche, por un convenio amiga_
Etna, leí en un periódico un relato de la el upción de ble, me tendí sobre el banco del piloto bajo la calla
este volcán Poca era entonces mi esperanza de verlo del timón, y cuando desperté ya habíamos pasado el
jamás: la más tr emenda en la historia de las erupciones volcán de Tigri~, y nos hallábamos en un archipiélago
volcánicas, cuyo estruendo sobrecogió al pueblo de de islas más bello que las islas de Grecia El viento
Guatemala, cuatrocientas millas más allá, y en Kings- calmó. y los barqueros, después de juguetear por Un
ton, Jamaica. a ochgcientas millas de distancia, se su- mo};nento con los rémos. dejaron caer otra vez la enor-
puso que serían los cañonazos en señal de peliglo de me piedla y se durmieron Fuera del toldo el calor
algún buque en el mar Cambió el aspecto de la Na_ del sol ela agotador, debajo de él la estrechez ela so-
turaleza; desapareció el cono del volcán; una montaña focante, y mis pobres mulas no habían tenido agua des~
y un campo de lava lodaron hacia el mar; una selva de su emba1Cme En la confusión de la salida yo la ha-
antigua como la cleación había desaparecido entela_ bía olvidado hasta el momento de la partida, y enton_
mente, y dos islas se formaron en el mar; se descubrie_ ces no hubo vasija para llevarla Después de darles
Ion bajíos, en uno de los cuales un cOlpulento árbol un ligelo sueño désperté a los hombres, y con la pro-
se había fijado de arriba abajo, un lío quedó completa- mesa de una recompensa los induje a tomar sus remos
mente tapadr, y se formó otro que couía en opuesta AfOltunadamente, antes que se hubielan cansado tuvi_
dirección; siete hombres empleados del plopietario de mos una brisa, y como a las cuatro de la tarde la grue-
mi bongo bajalon COl riendo hasta el agua, se aleja_ sa piedra fué dejada caer en el puerto de La Unión,
Ion en un bongo. y nunca más se supo de ellos; las frente a la ciudad Un barco estaba anclado, un ba-
bestias salvaies, aullando, abandonaron sus cuevas en llenero de Chile, que había entrado de arribada y ha_
las montañas, y los jagual es, los leopardos y las ser_ bía sido condenado.
pientes huyeron a refugiarse en las moradas de los El comandante era don Manuel Romero, uno de
hombres los veteranos de Morazán, que estaba ansioso de reti-
Esta erupción ocurrió el 20 de EnelO de 1835 MI' rarse entelamente de la vida pública, pela que pelma_
Savage estaba ese día en. las faldas del volcán de San necia en el puesto porque, en sus actuales peligros él
Miguel, a una distancia de ciento veinte millas, bus- podía ser útil a su benefactOl' y amigo Ya tenía no-
cando ganado. A las ocho de la mañana vio una den_ ticias de mi, y sus atenciones me hicieron recordar,
sa nube elevándose hacia el Sur en forma piramidal, lo que a veces olvidaba, pero lo que otros muy lara vez
y oyó un estruendo que repercutió como el blamido olvidan: mi carácter oficial; me invitó a su casa mien_
del mar Muy planto las espesas nubes fueron alum- tras yo permaneciera en La Unión, pela me dió in_
bradas por vívidos lelámpagos, de color de rosa y bi_ formes que me hicielon sentir más que nunca el an-
furcados, desc31gando y desap31eci€ndo, lo cual supu_ sia de aplesurarme. El Genelal Morazán hacía sólo
so que sería algún fenómeno eléctrico Estas ap31ien- pocos días que había salido del puerto después de a~
cias aumentaran tan 1 ápidamente que sus hombres se compaííar hasta ese lugar a su familia en viaje para
amedrentaloH, y dijeron que er a una l uina, y que el Chile. A su regreso a San Salvador intentaba mar~
fin del mundo se aploximaba Muy pronto él mismo chal' directamente contI a Guatemala A marchas for_
se convenció que ésta €la la erupción de un volcán; y zadas yo podía alcanzarlo y seguir baio la guardia de
como el Cosaguina el a en ese tiempo una tranquila sus ü'opas, confiando en la esperanza de escaparme de
montaña, no sospechaba que contuviCla fuegos subte_ estar en el acto en caso de una batalla, o, por mi co-
rráneos, y supuso que procedería del volcán de Tigris nocimiento con Carrera, loglal el paso a través de las
Regresó a la ciudad de San Miguel, y al caminar tI es líneas Afortunadamente el capitán del barco conde-
cuadras sintió hes sevelas sacudidas de tel'lcmoto Los nado deseaba ir a San Salvador y convino en acompa_
habitantes se hallaban angustiados por el tenor Los ñal me al siguiente día.
páiaros volahan locamente por las calles, y, cegados
pOl el polvo, caian muer tos en el suelo A las cuatro Había dos fOl asteros en el lugar: el capitán R de
de la tarde ya estaba tan obscuro que, como dice MI' Hondmas, y don Pedlo, un mulato, y ambos se mostra-
S se puso la mano fl ente a los ojos, y no pudo vérse- ron pal ticulllrmene afables para conmigo Por la no-
la' Nadie se movía sin nna candela, la que daba una che, mi propuesto compañero de viaie y yo los fuimos
opaca y nublada luz, que Se extendía sólo a pocos pies a visitar, y muy pronto se concel tó una jugada de ba-
En esos momentos la iglesia estaba llena y no po- raja Celláronse las pueltas, púsose vino sobre la me~
día contener ni la mitad de los que deseaban entrar sa y plincipió el monte con doblones El capitán R y
La imagen de la Virgen fué conducida a la plaza y pa- don PedlO hicieron todo lo posible para me uniese a
seada por las calles, seguida por los habitantes, con ellos. y cuando me levanté para despedhme, el capitán
candelas y antorchas, en procesión penitencial, cla~ R, como si pensma que no podlía haber sino un moti_
mando al Señor POI el peldón de sus pecados Tañe_ vo para mi resistencia, me tomó aparte, y me dijO que
Jan las campañas, y durante la procesión hubo otro si yo necesitaba dinelo que él era mi amigo: mientras
temblor, tan violento y tan lalgo que anojó por los que don Pedro dec131ó que él no ela dco. pela que te-
suelos a muchas gentes que iban en la procesión. La nía un glan corazón; que se aleglaba de habelme co-
obscmidad continuó basta las once del día siguiente, nocido; que había tenido la honra de conocer una vez
hOla en que'el sol fué parcialmente visible, pela opa- antes a un cónsl:1 en Panamá, y que contara con él pa~
co y nebuloso, y sin ninguna bdllantez El polvo so_ la 10 que se me ofleciera El juego es uno de los glanw

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des VICIOS del país y en el que los exhanjelos están 110 tan bien como cualquiera, le aplicó unos bastona-
más propensos a caer El capitán se había encontra- zos en los homblos al que había tenido el honor de
do con una cuadtilla en San l\1iguel, y estos dos ha- conocer a un cónsul una vez antes, e inten umpió la
bían bajado al puerto expresamente para despojarlo partida Existe un antiguo sentimiento de respeto ha_
Durante la noche los descublió trampeando, y dicién_ cia el hombre que pOI ta espada, pelO tal sentimiento
doles que él había aplendido en Chile a uSa! el cuchi- ha desapalecido en Cenho Amédca

CAPITULO 3

VIAJE A SAN SALVADOR - UN NUEVO COMPAÑERO - SAN ALETO - SAN MIGUEL - ALARMAS
DE GUERRA - OTRO PAISANO - EL ESTADO DE SAN SALVADOR - EL RIO LEMPA - SAN VI-
CENTE _ EL VOLCAN DE SAN VICENTE - FUENTES TERMALES -- COJUTEPEQUE - ARRIBO A
SAN SALVADOR - PREJUICIOS EN CONTRA DE LO" EX'rRANJEROS - CONTRIBUCIONES - RE.
CLlJTANDO GENTE - EL VICE.PRESIDENTE VIGlL - TOMA DE SAN MIGUEL Y SAN VICENTE -
RUniORES DE UNA MARCHA SOBRE SAN SALVADOR - SALIDA DF SAN SALVADOR.

A las cinco de la tarde salimos pala San Salvador A las ocho de la mañana divisamos el volcán de San
Don IVlanuel RomClO me proveyó de cartas de reco_ Miguel y a las dos de la tarde entramos a la ciudad
mendación para todos los Jefes Políticos y el nombre Caminando calle arriba, pasamos frente a una iglesia
del capitán fué agregado a mi pasaporte grande, cuya fachada se enconhaba caída, dejando al
Yo debo plesentar mi nuevo amigo al lectOl' El descubielto las pinturas de las paredes y el altar de
Capitán Antonio V F. de algo más de treinta años de cuar enta pies de altura, con columnas e imágenes es-
edad había emprendido un viaie de seis meses par a la culpidas y doradas Por todo el camino sólo se oía
pesc~ de ballenas; pero habiendo hecho agua la em- hablar de guerra y al llega¡ a la ciudad la encontramos
barcación y con una tripulación sublevada, llegó al en gran movimiento Las tl opas hondm eñas estaban
puerto de La Unión con siete ti ocho pies de agua en ya sólo a doce leguas de distancia y no había soldados
las bodegas y con la mitad de su tripulación en prisio- pm a defenderla; todos habían salido con la expedición
neS El no sabía nada de Centro América sino hasta de Morazán Muchos de los habitantes ya habían huí-
que la necesidad lo arrojó a sus costas, y, mientras do y los dewás se preparaban para hacer lo mismo, o
se seguía la averiguación oficial conespondiente y ob~ trataban de E'sconderse, de modo que la ciudad se ha_
tenía la licencia para poder vender su baI co, llegó al llaba casi despoblada Paramos en casa de don Juan
puerto el General Morazán, acompañado de algunos Denning, un americano de Connecticut, que había ven_
oficiales de su Estado lVlayor, para embarcar a su es- dido un bergantin armado al gobierno federal, coman-
posa y demás familiares rumbo a Chile El capitán dándolo él mismo durante el bloqueo de Omoa y quien,
F se relacionó . .· on ellos y, por su medio, con sus opiw habiendo contraído !!latrimonio en el país, vivía reti_
niones respecto a la política del país; y por la tarde, rado en su hacienda desde hacía varios años La casa
mientras caminábamos a caballo por la cumbre de una estaba deshabitada y desprovista de todo; los muebles
montaña, me contó que le habían ofrecido el grado de y objetos de valor escondidos y sólo quedaba allí una
teniente cOlonel y que estaba en camino para unitse anciana señora que ela la suegra de don Juan Nadie
con Morazán en su malcha contra Guatemala Ya se lJensaba en hacer resistencia El capitán compró una
había anunciado la venta de su barco y él ya había espada con incrustaciones de plata a uno de los más
escrito a sus dueños y a su esposa un relato de todos 1 espetables ciudadanos, quien trataba de convertir en
sus infortunios; estaba ya cansado de permanecer en dinelo todos sus adornos inútiles y quien, llevando un
el puerto y creía que una campaña al lado de Morazán pequeño cofre que contenía la plata, señaló un caba-
era lo único que por de pronto podría hacer Le a- llo de raza que estaba en el patio y, sin sonrojalse,
gradaba el General Morazán, le gustaba el país y su- dijo que alli estaba su segUlidad
ponía que a su esposa le gustaría el vivir allí; si Mow El capit4n tropezó con glandes dificultades para
lazán triunfaba, hablía muchos cargos públicos vacan- conseguil mulas él tenía dos enOlmes baúles que con_
tes y haciendas sin dueño que valdría la pena poseer tenían, entre otlas coSas de valor, cadenas del Perú y
Pasaría de pescador de ballenas a soldado de campaw joyas de oro de gran precio; en una palabra, todo lo
ña, tan serenamente, como un yanqui pasa de leñadOl que poseía En la tarde salimos a dar un paseo por
a redactor de periódicos Aunque yo nada tenía que la plaza Grupos de hombres embozados en sus pon_
ver en todo eso, le d'\.je que ninguna honra ganaría en chos discutían er_ voz baja los movimientos del enemi-
tales campañas; que lo único seguro eran los peliglOs go, cuánto habría caminado durante el día, cuánto
a que se expondría de ser herido o muer to; que dado tiempo necesitar ia para su descanso y cuál sería el mo~
el caso que lVIorazán triunfara, tendlía que lucha!' por mento opor tuno pala huír Regresamos a la casa, jun_
conseguir su parte en los despojos, y que si fracasaban tamos dos tarimas de madera pala nuestla cama y,
en la empresa, sin duda alguna que sería fusilado Ya calculando que no selÍamos molestados dmante la no_
había él pensado en todo esto y me respondió que an- che, olvidamos las penas de los alarmados habitantes
tes de comprometerse pensaba hacer sus obsel vacíones y nos dOlmimos profundamente
en San Salvador Por habérsenos dificultado el conseguir las mu_
Como a las (liez de la noche llegamos al pueblo de las no pudimos salir sino hasta las diez de la mañana
San Alejo, alojándonos en una casa muy confol table, El clima es el más caluroso de Centro América y muy
donde todo ela excitación por las noticias de una in- malsano baio los ardientes rayos del sol A cada ins-
vasión procedente de Honduras tante nos negaban nuevos rumores de la aproximación
A la mañana siguiente, muy de madrugada, sali_ de las bopas hondmeñas y a nosotros nos convenía pa_
mos acompañados de un nuevo guía quien, pasada la sar adelante pala no encontrarlas No voy a entrar
población, nos señaló el lUgal donde un año antes ha~ en detalles con respecto a nuestro precipitado viaje
bían robado v asesinado a un su tío Fuelon captu w
por tenitOlio salvadOleño, el más !ico de Centlo Amé-
radas cuatro de los lamones y enviados por el alcalde liea, que se eXliende por ciento ochenta millas a lo
a San Miguel, bajo la custodia de los palientes del largo de las costas del Pacífico Produce tabaco, el
tnuel to y con instrucciones de fusilarlos si se les opo_ mejor índigo y el más lico bálsamo del mundo Te_
nían Al pasal por el sitio del crimen) los' de la es- níamos a la vista montañas y ríos, valles e inmensos
colta los fusilaron diciendo que se les querían oponer banancos, y los tres glandes volcanes de San Miguel,

19
San Vicente y San Salvador, uno u abo de ellos siem_ mas con muy poca espel anza de volvernos a ver pI an_
pre al frente de nosotros Toda la supelficie del tene- ta otra vez y en tan inglatas cilcunstancias pala él
no es volcánica. por millas y millas el camino pasa Alcancé al capitán en un pueblo donde él ya tenía
soble lava en descomposición, induciéndonos a creer preparado el desayuno, y por la tarde llegamos a Co-
que toda la rosta del Pacífico es una inmensa aleada jutepcque, que desde hacía dos días ela la capital im_
sobre fuegos subterráneos Desde la independencia, prov}sada, bellamente situada al pie de un pequeIÍo
este Estado ha sido el baluarte principal de los prin_ volcan apagado, cuyo verdor lo inteu umpían sólo las
cipios libelales, por todo él se respira progreso, au- curvas del camino, V sobre cuya cima estaba una for_
sencIa de hipocresía y de fanatismo 1 eligioso, V un taleza que MOl azán había construido como su último
desarrollo de enf-rgia física y moral que no se encuen_ balu31 te }>m a morir al pie de la bandera de la Repú-
tia en ningún otro Son los salvadOleños los únicos blica.
que consideran punto de honor nacional el sosteni- Como a la una de la tarde del día siguiente llega_
miento de la integLidad de la República de Centro A- mos a San Salvador Entrando por una hermosa puel-
mélica ta y con los suburbios llenos de ál boles frutales y de
Por la tm de del segundo día de viaje tuvimos a Ilolf..s, era difícil datse cuenta del estado miseIable en
la vista del Lempa, ahora un gigantesco río que se mue_ que se encontraba la ciudad A medida que avanzába_
ve hacia el Pacífico Tles meses antes yo 10 había vis- mos veíamos montones de escombros y grandes casas
to como un pequeño arroyo entre las montañas de Es_ con el frente caído o agrietado, señales de los terre_
quipulas Aquí nos encontramos con don Carlos Rivas, motos que ,habían arruinado la ciudad, que era el asien-
un Uder del partido liberal de Hondm as, huyendo de to del gobIerno y que ahora se encontraba casi despo_
los soldados del partido contrario de su propio Esta- blada Esta serie temblores había empezado el tres
do Descendimos a las márgenes del río y proseguimos de Octubre anterior (el mismo día que me embarqué
por enmedio de un frondoso bosque que había sido para el país) y durante veinte días seguidos tembló la
arrasado por un huracán que derribó muchos árboles tierra, en ocasiones hasta quince o veinte veces en
El valle por daD de se atraviesa el río tiene como me_ veinticuatro horas y, una vez tan seriamente que se-
dia milla de ancho, pero como entonces era la estación gún me dijo MI' Chatfield, una botella que tení~ en
seca en el lado POI donde entramos había una ancha su dOlmitOlio cayó al suelo. La mayor pal te de los
play~ de arena y piedras Llegamos hasta la orilla habitantes abandona10n la ciudad y los que se que_
y gritamos al barquero que se enconh aba del ouo la- dalon dormían bajo manteados en los patios de sus ca-
do Otros gl upos de gentes fueron llegando, todos sas Todas é'itas se encontraban más o menos dañadas
fugitivos, entre ellos la esposa y demás familia de don algunas de ellas inhabitables y otras enteramente caí~
Carlos, formando todos juntos un gl upo en la orilla das Dos días antes, el Vice_PI esídente y los funcio-
POI fin llegó la barca y tomó a su bOl do diez y seis nal ios del gobierno fedel al y del Estado, impelidos
mulas, sillas y equipa;es, y tantos hombl es, mujeres y pOI' la crisis de los tiempos habían regresado a su
nifíos como cupieron, dejando a muchos en espela Por arruinada capital Era corno' la una de la tarde con
último, casi al anochecer, llegó nuestro turno y, al intenso calOl y sin Iunguna sombra; las calles s~ en-
desembarcar, nos encontramos con todos los ranchos contraban solital ias y cenadas las puel tas y ventanas
llenos de fugitivos; familias enteras estaban bajo los de las mujeles del m~rcado, y los habitantes, olvidán_
árboles y los amigos felicitándose mutuamente por dose de los temblores y que el ejél cito enemigo mar-
haber logrado poner al Lempa de por medio Nosobos chaba contra ellos, dOl mían la siesta del medio día
nos acostamos en la playa sobre nuestro equipaje y En una esquina de la plaza estaba una barricada cons-
antes de que amaneciera ya estábamos nuevamente a huida con honcos de árboles, luda como una fortale_
caballo za india y almada con cañones, con !a intención de
Esa noche dOlmimos en San Vicente y a la maña_ que allí fueta la última escena en defensa de la ciudad
na siguiente el capitán, en compailía de un oficial in- Unos pocos soldados dormían en el cOll'edor del cuar-
válido de Morazán, a quien por enfermedad no se le tel y un centinela se paseaba frente a la puerta Pre~
había permitido acompañar al general en su marcha guntándole por nuesuo camino, doblamos la esquina
conna Guatemala, pasó adelante con el equipaje, de la plaza y paramos fl ente a la l esidencia de don Pe-
mientras que yo, con el coronel Hoyas, di un ladeo dro Neglete, quien por aquel tiempo actuaba como vi-
para visitar El "Infierno" del volcán de San Vicente ce-cónsul de Inglaterra y Francia, único 1epI esentante
el uzamos una hermosa planicie rodeando las faldas por entonces d~ poderes extranjeros en la capital
del volcán dejamos nuestras bestias en una choza y Uno de los rasgos de esta infOltunada revolución
seguimos a pie una distancia regulal, hasta Ilegal' a un el a que, el p81 !ido libel al que antes era amigo y apo-
arlOYO en un profundo balranco, cuyO CUlSO seguimos yo de los extranjeros, ahOl a manifestaba un violento
hacia arriba hasta que llegamos a la base del volcán enojo en contra de eUos, especialmente hacia los in_
El agua ela caliente y con sabor de vlhlolo y las ori- gleses, sin duda por la ocupación de la pequeña y mi-
llas estaban iDCI ustadas con vitriolo blanco y flor de serable isla de Roatán en la Bahía de Honduras La
azufre A una distancia como de cien o doscientas yar- prensa, es decir, un pequeño periódico semanal de San
das. fOlmaba una especie de poza donde la temperatu- Salvadol, estaba lleno de altículos incendiarios en con-
ra del agua pasaba del grado más alto de mi telmó_ Í) a de los ingleses por la usurpación, por su ambición
metro Reaumur En varios lugares percibimos 1 ui- desmedida y por sus injustos propósitos de aglegar a
dos subtenáneos y, hacia el fin del balTanco, a un sus extensos dominios la República de Centro A~
lado sobre la orilla, había un orificio como de treinta mélica No era más que un desesperado esfuelzo pa-
pies de diálP..etro por el cual, con espantoso ruido, sa- la sostenel a un paltido amenazado de la destlucción,
Ha una columna de agua hirviendo Este se llama El levantando el espÍl itu nacional en contra de los extran-
Infiernillo o sea las "pequeñas legiones infernales" jeros Un desall'ollo de ese mismo esfuelzo se vió en
Los habitantes cuentan que la más leve agitación del el ti atado de alianza entre San Salvador y Quezalte-
ah e o aun el sonido de la voz humana hace aumentar el nango, únicos dos Estados que sostenían al gobierno
1 uido Aploxim~ndonos lo más que pudimos, grita_ fedetal, en cuyo pacto, en Agosto anterior, quedó con~
mos varias veces y, escuchando y rohando pOI la ho- vencido que sus delegados a la Convención Nacional,
rrible cavidad, me imaginaba que el ruido ela más serían instruido') para tratar, de preferencia a cuaL
fuelte y más curioso y que a nuesno llamado el agua quier otro asunto, sobre las medidas que deberfan adop_
hil vicnte brotaba con más fuerza El coronel Hoyas t81se para recuperar la Isla tle Roatán, y que ningún
me llevó a una veleda desde la cual se divisaba el ca_ producto del suelo o de la industLia inglesa, aunque
mino como una Unea blanca sobre el verdor de la mon- llegm a bajo bandel a de otra nación, y ninguna merca_
taña :Me di~o que ia mayor parte de los habitantes derfa de alguna otra nación, aunque fuel a amiga, si
de San Migue]' habían huído a San Vicente y que allí llegaba en buque inglés, sería admitida en el tClrito-
las hopas hondmeñas serían repelidas Nos despedi- 1 io, hasta que Inglaterra devolviel a a Centro América

20
la poseSlOn de aquella Isla Yo no quielo dech que Le enviaron soldados a su casa y él dijo que enal bolada
ellos estuvieran en un CllOl' al reclama! la dicha isla, la bandera flancesa El Jefe del Estado declaró que
-la handel ti. iUÉ:lesa fué plantada en ella de una ma- la mandalÍa bajar y Oldenó que don Pedio quedala
nela muy sumada- ni que estuviesen equivocados al preso en su plopia casa, se le sepal Ó de su familia y
hacel uso de los únicos mediQs a su alcance para co- sus alimentos se le pasaban por medio de un soldado,
llespondcl 10 que creían una injulia, pelo como In_ hasta que un amigo pagó pOI él Don Pedlo sostenía
glatella todavía no le había declarado la gue11'a a la que la majestad de Francia había sido violada en su
China, podía ser temelalio para los Estados de San pelsona; el gobkrno le lespondió que el procedimiento
Salvador y de los Altos el velse envueltos en hostilida_ había sido en contla de él pelsona1mentc como agente
des con aquel podel siempre creciente; pelo ningún de Metcer y no en su calácter de cónsul francés; pelO
fOl mal 1 cclamo se hizo nunca, ni negociación alguna lo ciel to del caso fué qne, cónsul o agente, el pobre don
iué Plopuesta, y al publicalse dicho üatado, Mr Chat- Pedro fué quien soportó el golpe, y como todo esto ha-
ficId, Cónsul Genclal Bütánico, considelándolo hres_ bia sucedido dos días antes de nuestl a llegada, don
PCtUOS0 e iniurioso pala su gobierno, diligió una no- Pedlo todavía estaba en cama a consecuencia de los
ta al Vice-pI csídentc, pidiéndole que le contestara ca_ disgustos qUE' le habían dado Todo esto nos lo 1 efi_
tególicamenic "si existía o no el gobierno fedcla!" rió, con muchos detalles más, un hijo de don Ped1'o
(plccisamente lo que yo estaba ansioso de saber), de para eXCUSal la ausencia de su padle y como una ex-
cuya nota no obtuvo contestación Más tal de Ml plicación de los desvaríos que oíamos en el cual to ve-
Chatfield visitó Nicalagua, y el gobielno de aquel Es_ cino
tado le envió una comunicación pidiéndole que intel_ Por la tarde fuí a visital al Vice_Pwsidente Gl an_
viniera en el a11 eglo de las dificultades ent! e los Es- des cambios habían tenido lugal desde que le vi en
tados de San Salvadol y Honduras, entonces en gue_ Zonzonate: las tropas del gobielno fedelal habían sido
11'a Y que por mediación de la 1 cina de Inglatell a se derlotadas en Hondmas, Callela había tomado la plaza
gar'antizase el cumplimiento de cualquiei' hatada que de Quezaltenango, gualneciéndola con sus plopios sol-
dichos Estados lleval an a cabo 1)/l1' Chatfield, en su dados; destl uyendo s-e. existencia como un Estado sepa_
lespuesta se lefhió a la calta que había dhigido al rado y anexándolo a Guatemala San Salvador queda-
Vice-Plesidcnte, y hl:lbló del gobierno como d~1 "as! ha solo en a'Joyo del gobierno federal Pero el señOl
llamado gohielno fedelal" La cOlrespondencla fue Vigil estaba prepalado pala cualquier emelgencia Le
publicada:>y aCl ecentó la exaspel ación en conb a de Mr acompañaban el Jefe del Estado, un mulato de ague-
Cha\.field y de todos los extranjelos en general; fue_ llida lJresencia, y ohos oficiales del gobielno Ellos
Ion denunciados como instigadores y apOyadOl es de la sabían que las tl opas de Hondm as marchaban contl a
levolución sus del echos y plivilegios como residentes la ciudad, tenían razones para suponer que se unilían
fue] on dis~utiuos y por último se habló de la injusti_ a las de Nicc'.lagua, pero no desmayaban, al contralio,
cia con que gozaban de la plotección del gobierno, todos manifestaban una lesolución y enelgía que yo
puesto que no cúntlibuían a su sostenimientol El :.:e- no había visto al1tes El General Mm azán, decían, es-
sultado fué que al velificarse un nuevo empl ésbto taba en marcha SObl e Guatemala Cansado como es-
fOlZOSO fuerc.n incluidos todos ellos con la Olden pe_ taba de la guella el pueblo de San Salvador, decía el
1entoli~ de que, si al ser requelÍdos rehusaban el pa- señor Vigil, sin embargo, se había levantado con nue_
go deberían salir del país en el télmino de ocho días vo entusiasmo Los voluntarios aparecían POl todas
Lo's extlanjelos estaban violentamente exaspelados partes con la firme 1esolución de sostener a toda costa
Dos o tres de ellos, que necesitaban licencia antes de la fedel ación o morir bajo las 1uinas de San Sal_
salir y que se llamaban a sí mismos "máltires", ame_ vador Esta fué la vez plimera que me sentí conta-
nazaban con la venganza de sus gobiernos y hablaban giado de entusi:o'smo En todas las revueltas anterio_
de la llegada dp un barco de guelra inglés Mr ~i1_ 1 es presenciadas por mí, no había notado ningún ras-
gOUl, súbdito blitánico, se negó a pagat; las autorIda- go de heloísmo ni amor ardiente 1101 la patria Cada
des tenían la orden de dalle su pasapolte para que sa- uno luchaba en su provecho y pala su plopio bienes_
liela del país Don Pedlo Neglete, como vice-cónsul tar; y muchas veces, mientras viajaba pOI tan hermo-
de Flancia y Encmgado del de Inglatelra protestó so país y veía todo lo que la Providencia había hecho
La l($pUesta del Vice_Presidente (en pm te demasiado por sus habitantes, y cuán ingratos eran ellos, pensaba
velÍdica), fué la que hansclibo enseguida con sus pro- que lo mejol que podía suceder era que les pasala lo
pias palabl as pOl contener los fundamentos de la ley de los gatos de Kilkenny Eran las palablas más alti-
y manifestm los sentimientos que pI evalecían en la vas l.1ue yo había escuchado hasta entonces, cuando los
época: "Los exhanjelos en estos países bálbmos, co- Jefes de un solo Estado, teniendo a sus puel tas un ejér-
mo ellos los llaman, no deben esperar la protección de cito invasor y con sus pI opios soldados ausentes dellu_
sus propiedades si no ayudan al gobierno pal a ello gal, manifestalon sin embargo, la inflexible lesolución
Nosobos somos pobres y si en alguna de las convulsio- de defender la federación o mOlir bajo las lltinas de
lles tan fl ecuentes en países que hasta ahora comien- la capital Pero no perdían la esperanza en la Repú_
zan su carlera política, los extranjelos suflen példi_ blica las hopas hondureñas serían lepelidas en San
das inmediatamente recunen a sus gobielnos para Vicente y el Genelal MOlazán tomalía Guatemala Se
qU~ la nación en que vienen a especular, no sin cono- hablaba de todos los pelsonajes de la levolución con
cimiento de tales riesgos, les pague el doble o triple de palabl as que el an de sumo intel és Pal a mí, pues su-
lo que han peldido Esto es injusto desde todo punto ponía que en ellas se tl atalÍa de asuntos de vida o
de vísta, puesto que ellos no quieren ayudar en lo más muetíe pala ellos Yo no quise complOmeter a ningu-
mínimo al gobielno en SUs más urgentes necesidades no de ellos diciendo 10 que hubiera podido decir, por-
¿Qué debe éste hacer entonces? Decirles "Márchense que todos SE' cncuenhan expatliados y bajo pena de
de aquÍ, que yo no puedo asegurar sus plopiedades; o muede si leglesan No oí que se explesaran en el fe~
pléstenme cierta suma de dinero pala que yo sea ca- lOZ y sanguinalio espÍliiu que más talde supe en Gua-
paz de asegmarlas" PQl oha pmte, si acontece que temala que ]('s imputaban, pel u sí manifestaron gran
un pal Lido poderoso, o facción como se le llama, ple_ 1 encor hacia algunos caballeros a quienes cousidelo
valece y cae solJl e sus plopiedades, lo mismo que sobre mis amigos reIr onales y quienes, según decían ellos,
las de los hijos del país y sobre las lentas públicas, habían sido perdonados por pUla lenidad, aglegando,
ellos se quejan a su nación, esta bloquea nuestlOs puer- en un tono que no dejaba lugar a dudas, que no volve-
tos, y hace que nuesh o pobre país les pague el mil por lían aÍla vez a cael en el mismo erlor
ciento" PelO en me~io de esta confusión ¿dónde estaba mi
MI' Mercel comelciante fumcés, estaba ausente gobielno? Ya había yo viajado por todo el país, guia-
cuando el empléstito, y don Pedlo Negrete ela su apo- do por Ulla vac'lante luz que aparecía y desapm ecía
del ado y encalgado de sus negocios y se negó a pagal y no se me ocultaba que la clisis de mi fOl tuna estaba
El gobielno insistió pero don Ped10 se mantuvo filme celca, que todo dependía del éxito de la expedición

21
de J\!lorazán Si ésta fracasaba, mi t1 abajo quedal ia roso de quedalme y paltimos pala leunilnos en Gua-
perdido; sin embargo~, en esta hora trágica de la Re_ temala; nunca más nos volvimos a vei Pocos días
pública yo no deseperaba En diez años de guerras después él hlúa para salvar su vida y ahora se encuen-
MOlazán nunca hahía sido dellotado; Can era no osaba ha Expatriado y bajo pena de muerte si regresa El
enflentársele; la toma de la capital era segma y el partido que hoy gobierno Guatemala amol1tona OplO-
efecto moral de todo esto repercutiría en toda la na- bias sobre su nombre¡ pero yo, en los recueldos de mi
ción; Quezalten:mgo rompería sus cadenas, la potente lJlecipiíado viaje, jamás olvidalé a quien tuvo la infor_
minoría de los demás Estados se levantalfa. la bande_ tunada distinción de haber sido Vice_Presidente de la
,a de la república ondealía una vez más con todo su República
esphmdor Y. salido de este caos. el gobierno que yo No lecibí m. pasaporte sino hasta muy POI la tar-
buscaba sin duda SUl giría. de y, aunque yo había indicado lo contrario, agrega-
Sin embargo 110 estaba tan segUlO de ello como ton cl nombre del capitán en él Nosotros ya había-
para esperar tl anquilamente que llegara hasta mí a mos tenido algunas difelenclas de opinión con respec-
San SalvadOl El resultado eIa muy incielto y si la to a nuestros movimientos El no se mostraha tan in_
guena se prolongaba, yo quedaría sepat ado de Guate- clinado como :vo a que nos fuéramos para Guatemala,
mala, sin ninguha OPOl tunidad de servir a mi país por y además, no me palecía conecto que en un pasapOl te
la vía diplomática y plivado de llevar adelante otros oficial apmeciese el nomble de un paltidalio o gue-
asuntos más intel esantes que la incierta persecución uillero En consecuencia¡, al día siguiente por la ma-
en que me rallaba empeñado El propósito con que ñana fuf a la casa del go lerno para que me lo cam-
el capitán había llegado a San Salvador flacasó; no oi.11 an Los pasaportes ya separados se me entrega-
pudo aglegarse a la expedición de Morazán, pelO no te- ban cuando oí un hopel en la calle y quince o veinte
niendo nada que hacer en el puerto, estaba ansioso de de a caballo entlalon al patio precipitadamente. cu-
conocer Guatemala; poseía un lote de joyas y otros biertos de sudor y de polvo, eno e quienes pude reco_
objetos de qué disponer allá y estaba tan segmo del nocer al corone! Hoyas, con su noble caballo, pero tan
buen éxito de Morazán, que decidió seguir adelante pa_ queblantado que casi no le conocía.,Habían caminado
ra hacerle ulla visita y gozar de los bailes y regocijos toda la noche Las hopas hondtueñas habían tomado
que teniliían lugar con motivo de su niunfo San Miguel y San Vicente y ahora marchaban SObl e
La g¡ an dificultad consistía en conseguir mulas, a San SalvadOl Si no eran repelidas en Cojutepeque,
consecuencia del estado de al81 ma en la ciudad Con_ ese día esíalÍan sobre la capitaL Durante cuatro días
seguirlas directamente para Guatemala ela imposible habia yo estado esquivando el encontrarme con tales
Nadie se movelÍa en esa dirección hasta no saber el tlopas y ahora, rOl' un extraño capricho y bajo la pClS-
resultado de la campaña de Morazán; y aun pal a conse- pectlya de la actual colisión me lamentaba de tener
guirlas sólo pD.rn ZOI1zonate había que esperar un día mis 811 eglos ya tan avanzados y de DO tener la necesi-
Ese día yo pensaba substraerme al tumulto dé la ciu- dad de quedarme Tenía un gran deseo de ver una
dad y ascender al volcán de San Salvador; pero a la ciudad tornada por asalto, pero desgraciadamente no
mañana sigu~ente vino una mujer a decirnos que uno encontlaba la. más mínima excusa para evitar el viaje
de nuestros hombres había sido capturado por una pa- Ya tenia en mano mi pasapOl te y las mulas estaban
bulla y que estaba en la cárcel La seguimos hasta el preparadas Sin embal go, antes de Ilegal' a casa de
lugar y habiendo sido invitados por el oficial para que don Pedlo me decidl a quedalme El capitán ya es-
le indicáramos quién era él, nos encontramos ladeados taba listo ~on su espada al cinto y calzadas las espue_
por cientos de los voluntalios .de :Vigil, de toda;s ,las las sólo espelándome Le referí las últimas noticias
condiciones en cal ácter y apariencIa, desde el tlmldo y entonces lanzó una exclamación. de gratitud porque
sirviente aH ebatado de la puerta de su amo, hasta el ya todos estuviél amoS plepalados y montó inmediata-
peor de los 1 ufianes, unos recostados en el suelo, otros mente Le hic~ ver mi intento de quedarme, pela él
fumando cabos de cigarro, algunos taciturnos y ohos no quiso hacer lo mismo diciéndome, que él conocia
entelamente desenfrenados Dos de los peores me hi_ nícjor que yo el calácter sanguinario del pueblo y que
etelon el honOl de decirme que les gustaba mi apa- no quelÍa ]uesencial" un combate sin tomar par te en
1 iencia me llamaron capitán y me pidielon que los lle- él Tuvimos un pequeño altercado pero, en 1 esumen,
vala e!J. mi compañía Nuesbo homhle no era am_ ell'esultado fué L'omo siempre que se tIata de dos hom-
bicioso y podría haber hecho algo mejor que ser ma- hles obstinados, que ni yo me iba ni tampocC;l é~ se
tado por un ch~lian al día, pero no podíamos sacarlo quedaba Le recomendé mis mulas con el eqUlpaJe ':l
sin una 01 den del Jefe del Estado. y fuI inmediata_ mis criados y partió con el propósito de espel arme en
mente a las oficinas del gobierno donde sentí mucho una hacienda del camino Yo desensillé mi caballo y
encontralme con el señor Vigil, pues el objeto de mi le puse oba ración de maíz
visita y los secretos de la plisión el an un infortunado Mientras tanto habían volado las noticias y en la
comentario de sus jactancias por el entusiasmo del ciudad reinaba gran excitación y alalma Nadie pen-
pueblo para tomar las armaS Con su acostumbrada saba en huir el espíritu de lesistencla era general A
cortesía. sin embargo, él mismo redactó la orden para todos los sol'dados forzados que estaban en la plisión
que se le pusiera en libertad, enviando también la lis- los .sacaron y les dieron al mas y hubo redoble de t~m­
ta de todos los que me acompañaban, a los capitanes bOl es pOl toda la ciudad en demanda de vol\lntarlOs
de las difelentes escoltas, pata que ninguno de ellos Cuando regresé de la casa del gobierno habia visto a un
fuera molestado Todo el día estuvieron lcclutando sast\. e ocupado en la meSa de su tallel; al pasar de
gente y dándole instrucci6n milita~' por medi.o. de al- nue~o ya le ví roon su caballo Usto en la puelta y cal-
gunos oficiales Por ]a tarde se reciblelon notiCIas que zándose las ~spu.elas. mientras que su sollozante espo_
una avanzada del General 1\1101 azán había denotado a sa le ponía las pistolas en las pistolelas Más talde
un destacamento de tropas de Can era, y que aquél con lo encontré montado frente al cuartel recibiendo una
sus fuerzas aumentadas marchaba sable Guatemala lanza con banderola roja y galopando en seguida l1ara
Se encendieron fogatas en la plaza en señal de regoci_ ocupar su puesto en las filas En dos horas todo lo
jo y se celel'ró la victoria con repiques de campanas que la empobrecida ciudad podIa hacer estaba hecho
en todas las j gle~ias Vigil, el Jefe del Estado. los empleados y toda: la S~l­
Por la talde volvf a ver al señor Vigil Estaba so- vidumble, estaban ya preparados para la rcslstencla
lo Tenía plena confianza en los tesultados Las tro_ A medio día la dudad se enconÍlaba tan silenciosa que
pas hondmeñas sedan lechazadas en San Vicente y parecía mueIta Dí un paseo por el lado sombreado
MOlazán torrar ia Guatemala El me inducía a espe- de la plaza y la Quietud era espantosa Como a las dos
1 al" tenía Y';l todos sus preparativos, sus caballos lis- de la taule tuvi~lon~e noticias que las hopas de San
tos' y tan pI opto como tuviese noticias de la entlada Vicente se habían letirado hacia Cojutepeque y que
de MOlazán, pensaba dirigÍlsc a Guatemala y estable- las tlopas hondlU'eñas aún no habían negado Inme-
cel aBa una vez más la capital Pela yo estaba íeme_ diatamente se rlió la orden de hacer allí el punto de

22
lcunión dc todas las fuelzas y enviar también las de lope El motivo el a que por el camino pensó que me
la ciudad <:omo doscientos lanceros fuelon apaltados había abandonado en el peliglo y que, Coluo compañe-
en la lllaza con una débil glitcría, bajo el mdiente sol, lO de viaje, su obligación ela permanecer en mi com-
y yo 1 Cgl esé a la ca~a La comnoción se apaciguó, se paiiÍ~ yo no pensaba de la misma manela, pero me
calmó mi excitación y ya me lamentaba de no habel' sentl felIz de su regreso y montando, dejé a mi capital
palOdo con E'l capitán cuando, para mi mayor sorp1 e_ sujeta él 10 que pudiel a sucedel1e sin saber todavía si
sa, le vi 1egl esar y entl al' al patio en 1)1 ecipitado ga- pUl fin encontr~uía al gobielno q'ue buscaha

CAPITUl.O 4

CONTRIBUCIONES - EL BARRANCO DE GUARAnIAr~ _ EL VOI,CAN DE IZALCO - DEPREDACIO_


NES DE RASCON - ZONZONATE - NOTICIAS DE GUA'I'EMALA - CONTINUACION DEL VIAJE
AGUlSALCO ~ APANECA - MONTAÑA DE AGUACHAPA - FUEGOS SUBTERRANEOS_
AGUACHAPA - DERROTA DE nrORAZAN - CONFUSION JI" TERROR

El capitán me había sugelido una idea con un ca- preguntal' si no contenían las cartas alguna infolma-
ballo que tería de lemuda, y yo había camInado uno ción tocante a la politica, no aceptándolas mientras no
a un oficial del General Motazán, quien lo vendió se me asegmara que no tlataban de tales asuntos Mu_
pOlque no enbaha al combate, recomendándolo como ~has de ést~s ihan dil'igidas a MI' Chatfield y a altos
más a propó!:1ito para alejar a su dueño de las balas mgleses reSIdentes en Guatemala Bastante odio ha-
A dos leguas de distancia llegamos a la hacienda don_ bia en contra de 1\11' Cha1.field. y la insolencia de es_
de nuestros hombtes nos espclaban con el equipaje te hombre de apatiencia 1 ealn~ente 1 espetable nos da-
Estaba habitada por lU1 miserable viejo solitalio, que ba una ligera idea de la e~asperación que 1 einaba en
tenia un enonne bocio, enfclmedad muy común en to- contI a de los extlanjeros en general, y como ellos es-
do el país, lo mismo que en las montaíías de Suiza taban identificados con la revolución hasta la dilec-
MienttM que nuestros hombles calgaban de nuevo las ción misma podria exponernos a peUios con c1.t.alquiC't
UlulaS. OíUlOS el hopel de caballelía, ploducido por el banda de {miosos partidarios que nos enconnasen
galope de quince o yeinte lancelos que se detuvielon por el camino Si hubiera tenido OpOl tunidad las ha_
[rente al }lOl tón de la hacienda, y el jefe de ellos, un hria legtCSa(1.o a San Salvador No podíamos confiál.-
moreno de a:;:pecto lt'spetable V sevclo, como de cua_ scla~; al viejo y nos pusimos a delibelal' si no selÍa me-
l enta años, ('on J anca voz llamó al viejo para que se jOl leglesar y esperar la crisis en la capital; pelO no~
alistara v montala inmediatamente, diciéndole que ha. sottos pelseguíamos un objeto: enconirarnos lo más
hia negado 1:1 hora en que cada uno tenia la obligación celca posible de la costa y quizá al alcance de algún
de luchar por su paíria, que si antes 10 hubieran he~ b31 ca, de modo que decidimos continuat Como a la
cho así, sus propios ba! cos flof.aLÍnn sobre el Atlánti- hOla divisamos a los del mismo gl upo, todos desmon_
co v el Pacir'co y que abola no estarían a melced de tados, a alguna distancia del camino v f1ente a la puer-
los extranjel os y de los enemigos Todo e1 discut'SO
v ta de una haciendo. gtande, con algünos de ellos deu-
Cla magnífico y muy adecuado para una 1 eunión pa- ti o, pelo por fOJ tuna tan lejos, que aunque oímos que
triótica dc un cnatlo de Julio, O pala una sesión polí. nos hablaban, no pudimos entender lo que decían En
tica de bUllio; pela en boca de un hombre POclClOSO, seguida y muy planto uescendimos pOi un paso mon-
bien montado, bien mmado y acompañado de lance_ tañoso y desolado y entramos a El Bauanco de Guma_
lOS, no era un sonido muy grato pala los oídos "exhan~ n~al. estlecllo ~esfiladel'o con lados altísimos y perpen-
jelos tl a los cuales sin duda iba dirigido En veldad, c1lcula l es, CUblC1 tos con arbustos, floles si1vesb'es y
la enelgía del hombre ela para mi digna de lespcto, musgo; ceuado por encima con grandes ramas de ál-
pelO su expresión y maUelas excluían tada cOltcsfa, boles que se el uzaban entre sí POl' ambos lados alriba
de modo que aunque nos mil aba como espel ando la de nuestlas cabezas Una glan cOl'liente intel'lumpida
lespuesta. nc le contestamos El anciano lespondió por tIoneos ele ál boles y enormes piedras. forzaba su
que él ela demasiado viejo para pelear, y entonces el camino 'Por el bm ranco Más o menos media legua
oficial le contestó: que ayndal8 pues a otlOS para que del camino debla hacclse soble el lecho del anoyo
fueran al combate contlibuyendo por lo menos con sus con el agua a las lodillas de las mulas En cierto lugar
bestias Como esto también 1ezaba con nosoh'os. pro y hacia la dc!echa se precipitaba una helmosa cascada
cm amos apartar las r;uestras, quedando a la vista so~ desde arlÍba y casi atIavesaba la barl'llc Un poco ntes
lamente una infeliz mula, tan miselable como su due. del anochece1' encontramos a un vendedor de puel COS
ño, el anciano Este manifestó que esa el a todo lo que que habia acampado en un lecodo del bananco p81a pa-
poseía, y el (lUcial, buscando algún pletexto pala apo. sar la noche allí Tenia sus animales amarl ados a un ár_
delalse de las. nuestras, le dijo que Se la entlegal3, a bol y su muiel.' estaba preparando la Cena Cuando le
lo que el vicio, lentamente y sin profelh una palab13, contamos que por ahf andaba una escolta huscando ví-
la desató y In ll(~VÓ a la puelta dándosela a uno de los vel es, tembló por sus marranos Un poco después de a~
lancclos niÉ'nrlose ellos al recibir todo lo que el vic- nochecer negamos a la hacienda de Gual amal Había
jo poseía, piralon la mula con sus lanzas y siguieron allí mucho zacate, pero no teníamos quien lo fuel a a
galopaudo en busca de más conh ibuciones COl tal' El maYOl domo era un viejo V los mozos tenían:
Desgraciadamente siguielon pOi nuesllo camino miedo a las culpbLas Por lo demás nos encontrába_
y nosotros temíamos encontral nos con g¡ upos POl el mos bien; teníamos camas de ruadel a PUl a dOllnÍl en
estilo hast.a llegar a Zonzonatc Esto nos hajo a la una pieza dividida por un tabique para el mayordomo y
mente un aSl.mtu que nos daba mucha inquietud Como su mujer
el sel vicio de Colleos estaba POlO completo intenumpi_ Autes de amanecer ya estábamos a caballo, cami-
do y nadie viajaha, a mí me hicielon portador de Cal- namos hasta las once, 1101'a en que llegamos a un pe_
tas POI todo el camino, desde Nicaragua Había yo s1I- queJio pueblo pal a que pacieran nuesh as mulas y pa-
frido tanto por no recibh las cartas pala mí, que sen_ ra evitaln05 del calor del mediodía A las hes de la
tía mucho gusto en sel vil' a todo aquel que me lo so~ 1:ardC;' montamos nuevamente y ya entrando la noche
licitaba. pela como habia sido u-atado con tanta since_ oí aba vez los retumbos del volcán de Izaleo, que pare-
Lidad pOl.' el "partido" en San SalvadOl , tenía el pro· cían tl uenos lej3l1os. pasamos por su base y paramos en
pósito de no sel un medio de comunicación para sus la misma casa donde yo había estado cuando visité el
enemigos, de modo que siernl>l e tenía el cuidado <le volcán El lugar se encontraba en completa anarqufa

23
y desorden Desde mi pal tida, Rascón, que se había de tendlíamos que pasar Un funesto presagio había
vuelto más atrevido por la escasa vigilancia del go- en este asunto que en un pueblo del Estado de San
bierno, habt1 entrado a Zonzonate y lobado oba vez Salvador un homble osala amenazar públicamente con
en la aduana, imponiendo contribuciones sobre algu- matar a otro por ser pmtidario de Morazán, era indi-
nos de los ciudadanos, marchándose después pal a 1zal- cio de un desafecto en aquel Estado que me smpren_
ca y acuartelando a toda su banda en la ciudad 1nes_ día mucho más que todo lo sucedido. NuesÍlos cria-
pet'adamente había sido Sal prendido una noche por un dos tenían miedo de ir a darle agua a las mulas y es_
grnpo de soldados de. Morazán, lOgl ando escapar en to era indispensable A nosotros se nos previno que
paños menOles, pelo dIez y nueve de sus hOlnbres fue- no fuél amos con ellos Por último, mientt as nos que-
ron mueltos en la 1efliega y su banda quedó deshecha damos en la puel ta listos para acudir en su auxilio,
Más tal de cuando se llamó de nuevo a los soldados ellos se fuel:m armados con sus pistolas Cuando pa_
pala aglegarse a la expedición de Morazán, los disper_ sé pOI Izaleo la primela vez era éste un lugar muy
sos de la banda salieron de sus escondites Algunos hanquilo
de ellos vivían en la ciudad públicamente, sin ley y A la m;¡.ñana siguiente, muy de madI ugada, sali-
amenazando al alcalde con matarlo si se atrevía a mo- mos de allí y llegando a Zonzonate antes de almueJ_
lestarlos, manteniendo a la población en completo es- 20, nos fuimos düectamente a casa de mi amigo MI
tado de terror Entre los que apalecieron se me dijo De Nouvelle Dos meses cabales haCÍa que yo lo ha-
que estaba también un joven americano del NOl te, a bía dejado y, salvo durante mi travesía en el Pacífico
quien pude leconocer, por la desclipción, como Jem- V mi enfermedad en Costa Rica l yo no había disfruta-
:my al que yo h;) bía puesto a bordo de su barco en A_ do ni un solo día de leposo
caj{.¡tla El y otro americano se habían desel tado e AbOla me encontraba solamente a cuatro días de
intentaban llegar a pie hasta el Atlántico Por e~ ca- Guatemala, pero las dificultades para seguir adelante
mino se habja encontrado con la banda de Rascon y el an mayOl eE que antes El capitán no pudo conse-
unídosc a ella El otro americano había muerto en la guir mulas Nada se sabía de los movimientos de Mo-
escalamUZa logrando escapar Jemmy Tuve el gusto Iazán; las comunicaciones estaban interlumpidas, los
de saber que éste, pOI sus buenos modales y con~ucta negecios paralhados y el pueblo espelando ansiosa-
había hecho una favorable impresión entI e las Se!10raS mente noticias de Guatemala Nadie quería aventu-
de !zaleo Se quedó allí por tres días desapal ec1endo Ialse pOI los caminos. Yo estaba muy disgustado Mí
en seguida sin que nadie supiera adónde había ido complomiso con MI' Catherwood el a por tiempo limi-
tado, la estación de lluvias se aproximaba y un mes
Mientlas se nos refería todo esto, oímos un gran de pél dida me impediría visitar las 1 uinas de Palen-
alboroto en la calle. y, al mirar por la ventana, vimos que Considel aba más pI udente pI aseguir el viaje en
a un hombre tendido en el suelo y a otro que con un tanto que las cosas estuvieran en suspenso, que más
garrote blanco le pegaba, el que a la luz de la lUl}a pa; tal de cnando ya la guerra estuviera en todo su calOl
recía una ancha espada o machete Pronto se formo La cuadlilla de Rascón me había impedido antes el
un grupo de mujeres que trataban de retirarlo, pelo él viaje y nada difíciÍ el a que otros "Rascones" I esulta-
le lanzaba los golpes por enb e ellas con tal fuerza que ran después E1 capitán no tenía la misma urgencia
si alguno le hubiera alcanzado al pobre hombre de se- que yo de seguir adelante No ela mi idea compro-
guro que 10 mat~ El ?-gresor era uno de los de. la meterme en riesgos innecesarios y por el camino no
cuarlrilla de Rascan, nativo del pueblo y muy conOCIdo vacilalÍa en poner espuelas a mi cabalgadura POI
desde su infancia como pícaro Todas le llamaban por fin, después de c:onsiderar el plaY el conh a del asun-
su nombre y más por las súplicas que por la fuerza, to, decidí conseguir un guia a cualquier pI ecio y em-
lo hicielon desistir Cuando se fué con algunos de prender el viaje solo
sus compañeros, dijo que aquel hombre e18 un espía En medio de mis perpleiidades negó a vel me un
d{~ MOlazán y que la plóxima vez que lo encontrara lo hombre, alto, flaco, español, cuyo nombre era don Sa-
mataría El poble hombre se hallaba sin sentido y turnino Tinoeha (Tinoco) El era comel ciante de Cos-
cuando las mujeres le levantaron la cabeza, vi holro- ta Rica en viaje para Guatemala, y, por consejo de sus
1 izado que tenía los cabellos blancos como la nieve y amigos se habia detenido ya una semana en Zonzona-
que sería como de setenta años de edad Estaba ves- te Tenía los mismos deseos que yo de llegar planto
tido de andrajos y se nos dijo que era un pobre loco a Guatemala y sus puntos de vista y opiniones eran
mendigo que ningún motivo había dado, pero que aquel exactamente iguales a los míos El capitán se mosha_
belitre, al pasar, fijando la mirada soble él j dijo que ba mdifel ente, pues en todo caso no podria salir a
era espía de Morazán y le pegó con el garrote hasta menos que cons~guiera mulas Yo le dije a don Satur-
botarlo por el suelo Pronto se deshizo el grupo de nino que de cualquier modo me ilÍa y él se encalgó
mujeles quedando sólo algunas al cuidado del anciano de conseguir bestias para el capitán POI la tarde re-
Eran esos tiempos en que se necesitaba la natUlal ca- gI esó con la nueva de que, después de 1ecal! el' toda
ridad de la mujer fortalecida por un poder soblenatu- la población no le había sido posible conseguir ni una
lal Cada una d~ ellas temía que su esposo, hijo o mula, pela ofreció que dalía dos de las suyas de caIga
helmano, tuvieran que atravesar la calle de noche, pOI para que llevaran los baúles del capitán, o que le ven-
temor a las liñas y a peales armas que garlotes; y delía dos de su,:> mulas Yo le ofrecí prestarle mi ca_
nosotros pudimos ver a cinco mujeles, una de ellas con ballo o macho y todo se arregló
una candela y sin un solo homble o muchacho que las En medio de los 1 umores de gueITa, el día siguien-
:.\Yudala levantando de la calle al infeliz golpeado pa- te, l1ue ela domingo, fué uno de los más tranquilos
1a ir a ~ent31lo con la espalda reclinada junto al mu- que pasé en Centro América. Fué en la hacienda del
lO de una casa Más tal de llegó otra mujer, quien hi_ DI' DI ivin, como a una legua de Zonzonante El a esta
zo ver a la de nuestr a casa que si el muchacho pasaba una de las mejOl es haciendas del país El doctor ha_
otra vez lo mataría, y se fueron de nuevo con una can- bía importado una glan maquinaria de vapor, que to-
dela lo metielan al patio de al casa y cenaron la puer_ davía no hahía sido instalada, y se estaba plepalando
ta El lectOl 'podría echalnos en cara nuestra actitud pala la elabOlación de azúcar en mayor escala que
en semejante caso, pela salimos una vez y se nos obli- cualquier otra de la nación El había llegado de la is_
gó a letiralnos mientras dos hombles pelmanecielon la de St !CiUs, y antes de establecerse en este escon-
parados al pie de la ventana dUl ante todo ese tiempo dido lÍncón había vjajado extensamente por Europa
Muy natural ela sentir el impulso de romperle la ca_ y por todas las islas del Mar Caribe Conocía la A-
beza al muchacho; pela también lo era el tratar de evi- mérica desde Halifax hasta el Cabo de HOlnos; pelO
tar que cayel a sobre nosotros el odio de una cuadl illa me SOl prendió al dechme que su mayor aspiración ela
que, aunque destrozada, todavía ela lo suficientemente el poseel una ,:asa de campo en Morristown, Nueva
fuerte pUla reítse de las autOlidactes del pueblo, y que Jelsey, con lo cual quedalÍan colmados todos sus de_
podlía atalayarnos en los silenciosos caminos por don_ seos Por él supe que Jemmy, después de su desapari-

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clOn de Izaleo, había llegado a la hacienda en misela- una profanación de la hel mosUl a de la escena Aquí
ble condición y enfel mo de la campaña, y que actuaL terminalon nuestlas dificultades; el resto del camino
mente se enronh aba en el puelto a bOl do de La Cos- el a para abnjo El camino uos conducía Pel' el filo
mopolita, con rumbo al Perú de la montaña A nuesha derecha veíamos el borde
Al 1 egl esar a Zonzonate nos cnconb amos de nue- COl tado a tajo, y en el fondo del llano, como a dos mil
vo en medio del tumulto Dos de los pasajelos que pies de profundidad, mirábamos el lago y el pueblo
había dejado el capitán D'Yrial te, 1 umbo a Guayaquil, de Aguachapa al frente En vez de diliglt nos en lí-
Uegalon 'aquella tarde, directamente de Guatemala, con nea recta haria la población, lodeamos la montaña y
la noticia de que Canela, con dos mil honlbles, ha- llegamos a un campo donde humeaban unas fuentes
bía salido de la ciudad al mismo tiempo que ellos, en tClmales El suelo estaba incI ustado con azufle, seco
malcha conha San Salvador Que Callera no sabía y requemado pOl' los fuegos subterráneos En algunos
nada de la ploxhnidad de MOlazán; que sus tropas eran lugares habh grandes Olificios por donde el vapor sal_
una desOl denada y tumultuosa JTIasa, y que al hacer taba violentamente COll mucho ruido. y en atlas, glan-
alto a treS legu.ls de la ciudad ya sus caballos estaban des pozas o lagunas, una de eUas como de ciento cin-
cansados Que alU nuestros lnfolmantes se escabul1e- cuenta pies de circunferencia, de agua color pardo obs-
Ion y que conlO hes horas más Larde encontlalon ~l curo, hirviendo con monsu uosas bUl bujas de tres a
ejélcito de MOlazán, en buen orden, marchando en fi_ cuatlO pies de altula, con las que Homelo podría ha-
la V con el mismo MOl azán a la cabeza, él y toda su ber fOlmado los manantiales de Achelón Por todo el
caballelía desmontados, llevando del diestro a sus ca· contolllO, en Ulla inmensa área, la tiella se encontla-
ballos {tescos y listos pala una acción inmediata Que ha en estado de comlJustióu, quemando nuestras botas
MOlazán los paró haciendo que le ptesentaran sus pa- y asustando a los caballos; y hubimos de tener sumo
sapottes y cartas, y que ellos le habían infol mado de cuidado con ellos para evitar que cayelan en las grie-
la safida de las tlopas de Carrera y de su condición tas A ciel ta distancia se encontIaba un manantial de
De todo lo dicho llegamos nosotros a la conclusión de agua sulfurosa l y siguiendo nosotros hacia aniba en-
que MOlazán los hablia atacado el mismo día, derro- cont18.mos UIla glan poza, le fOlmamos un dique con
tándolos y que ya debería estar en posesión de Gua- piedras y con ramas y disfl utamos del más lefrescan-
temala 'Desde luego consideramos estas noticias fa_ te baÍlo de. agua caliente
vorables pala nosobos, pues cOJúiábamos en que ya Casi anochecía cuando entlamos a la poblaci6n
los caminos estarían más seguros fronteliza del Estado y punto avanzado de peliglo To-
A las ti es de la mañana del dia siguiente estáhamos dos esperab~n ansiosamente noticias de Guatemala
a caballo Un ton ente de fuego bajaba del volcán Cabalgando hacia la plaza nos encontJ. amos con un
de Izalco, blillante pela empalidecido pOI la luz de nuevo cuerpo como de doscientos ¡¡soldados patriotas"
la luna Anduv!mos dos leguas de buen camino V lle_ uniformados y equipados. recibiendo la insb ucción de
gamos al pueblo indígena de AguJsalco Nuestlas bes- la talde, lo cual era una garantia contIa Ja tmbulel1-
tias venían soblecalgadas y una de las de don Satur- cla que habíamos obser vado en Izalco Su comandan-
nino ya no podfa más Tlatamos de conseguir otras, o te, el cmonel Angoula (Angula), era el mismo que ha-
algunos indios cargadOles, pero nos fué imposible: na- bía deshozado a la cuadlilla de Rascón Todos se a_
die quelÍa moverse de.: su hogar Don Saturnino cargó sombraban de nuestlo plop6sito de ir a Guatemala,
su 1110pia mula de silla y anduvo a pie, y si no hubiera y era muy enfadoso y desalentador oír a cada paso los
sido pOl su infatigable persevel ancia, todos babl íamos malos pronósticos para nuestlo viaje Nos encami-
tenido que pararnos namos a la casa de la viuda de Padilla, amiga de don
A la una dé la ta1.de llegamos a Apaneca y nos a- Saturnino, y la encontramos en grande aflicción Su
peamos en una de las mejOl es casas, donde un viejO y .hijo mayor, que habíA tenido que hacel un viaje de ne-
su mujer se entargalon de preparalnos el almuerzo gocios a Guatemala, con su pasapOlte couespondiente,
uestras mulas pI esentaban un aspecto lastimoso La había sido aplesado por canela y hacía un mes que se
mía, que había conducido mi liviano equipaje como encontraba detenido; y a más de eso había sabido -lo
una pluma desde La Unión, caminando con admilable que se uataba de ocultársele_ que su otro hijo, un
1 csistencia por todas partes, ahora temblaba toda ella joven como de veintitm años, estaba agregado a la ex-
y antes de qultel]e la caIga esperaba yo vella cae!. pedición de MOlazán Nuestl"Q plopósito de Íl a Gua-
Nicolás y el aniero aseguraban que moriría, y el fiel temala ablió la fuente de sus pesal"es Se afligía por
bruto me mÍlaba lastimeramente como replochándome sus hijos, pe¡'o su mayor pena era por el más joven
el haber PUf'sto tan pesada carga Sobl e sus lomos Lamentaba el que se hubiese alistado como soldado
Traté de con'pral o de alquilar otla, pelo todas se las pOlque sabía de los hOllOles de la guena y, como si se
habían llevado a una o dos leguas de distancia del ca_ tratala de un niño capeador, nos rogaba que le supli_
mino por dor.de pasaban las tropas cálamos a lVIolazán que lo mandara a su casa. Toda-
Se convino en que yo seguitía pala Aguachapa y vía vestía ella luto por su padle, quien había sido ami-
quo Pl"OCU13Iía tener otras mulas listas pala ]a maña- go personal del General MOl"a'l.án, y tenía además, tres
na biguiente, pero mientras tanto el capitán concibió hijas. todas jóvenes, la mayor de no más de veintitrés
algunas sospechas del viejo y de su mujer y I esolvió años casada con el coronel Molina, segundo jefe de las
no pel manecel aquella noche en el pueblo Por for- tlopás; todas e1las gozaban de fama en el país pOl su
tuna mi mula levivi6 y comenzó a comer Don Satur- belleza y, am:.que las circunstancias de la noche me im-
nino repitió su "stá bueno" con que nos animaba en pedían vellas detenidamente, pude darme cuenta que
todas nueshas pelplejidades del día, y detelminamos este era uno de los más elegantes e intel esantes gru-
seguir adelante Ninguno de noson os tenia algún e- pos familiares que yo habia visto en el país
quipaje que quisiera dejar, porque seguramente ya no La plimero que hicimos fué aVCligual si habían
lo volvelía a ver jamás Cal gamos en consecuencia mulas El coronel Malina, yerno de la viuda, después
nuestras bestias de silla y proseguimos a pie Tan de plocural disüadilnos de emplendel nuestlo viaje,
planto como salimos del pueblo empezamos a ascen- mandó a averiguar si habrfa algunas, resultando que
del. a la montaila de Aguachapa, la parte más 131 ga y no encontralon ninguna de alquiler, pelo supimos que
peor del camino, quP. en ]a estación lluviosa requiere un homble tenía dos de venta y que había prometido
dos dlas pala atravesaria Una pendiente muy empi- Ueválselas por la mañana muy temprano Ya había-
nada qne encontramos al pi inclpio me hizo temblar mos suflido !.nuchas molesUas sin que de nuesha paIte
por el lcsultado La subida ela como de hes millas, hubiésemos agl~gado ninguna, pero desgraciadamente.
y en la propia cima, metida entre los 8,1 boles, estaba con motivo del mal estado de las bestias, se suscitó una
una henería d"'sde donde se dominaba todo el pano- agria disput9 entl e don SatUl ni no y el capitán Fué
1ama atrás del pueblo, y por el otl o lado, hacia el de_ solici.tada mi intelvención por ambos lados V, al tratal
clive de la. mom:aña, el valle de Aguachapa El golpe de poner paz entre eUos, estuve a punto de que los dos
del mal tillo y la tiznada cara del hell"eIO, P31 ecían se volviesen contt a mí. La disputa era tan violenta
que ninguna de las mujeres de la casa se dejó vel por Entlé a la casa en donde la viuda y sus hijas esta-
la sala, y estaba todavía pendiente cuando el coronel ban empacando todos los objetos de valor y en segui_
Malina fué Hamado por un mensaje del comandante da salí a la ('ane Las campanas de las iglesias sona_
Al cabo de media hOla legresó diciéndollos que acaba_ ban espantosamente, y un hombre a caballo y con ban_
ban de llegar a la población dos soldados, y que infor- derola roja en la punta de su lanza, COIl ía por las ca-
maban que el General M01azán había sido denotado lles previniendo a todos los habitantes que hUYelan
en su ataque a Guatemala, y que todo su ejélcito ha~ POl todas pal tes se veían caballos ensillados fl ente a
bía sido destrozado Que acompañado de quince dra- las puertas y hombl es con bultos a la espalda salien-
gones había huido con dirección a la .costa y que todo do de sus casas, mujeres con Uos y paquetes llevando
el ejé1cito de C;.lnera iba en su pelsecución Al prin_ de la mano a Jos niños precipitadamente La luna
cipio se pensó que tales soldados seIían desertOles; brillaba con Rin igual esplendor; ni las muieres ni los
pero fuelon I:econocidos por algunos vecinos de la po- niños lImaban; el terror más profundo se 1eflejaba en
blación, y después de una cuidadosa investigación y, todos los rostros Me dhigí a la iglesia: el cura es_
calculando el tiempo transcUlrido desde el recibo de las taba en el altal recibiendo urgentes confesiones y ad-
últimas noticias, se dió crédito a 10 que decían La mimsil ando los sacramentos a los desvelltm ados ha_
consternacíón que trajo la noticia a todos los de casa bitantes eme en seguida huían de la población Vi a
no es pal a describirla La denota de Morazán signi N
una poble- mndle que había peldido a su hijo y que an-
ficaba la lllllerte pala hijos y helmanos No Na el daba buscándolo; pero sus amigos le decían apleSU1a~
momento propicio para el frío cunsuelo que pudieran damente "¡la gp.nte viene!" y la empujaban para que
ofrecer los extranjeros y salimos saliel a Una enorme fila de fugitivos, con sus bestias
Nm~stl os planes quedaban deshechos; lo que yo más cargadas con grandes hultos, se movía desde la puerta
temía ela lo que habla sucedido, los soldados, que has_ de la iglesia y desaparecía POl detr ás de la cresta de la
ta entonces habían estado en una masa compacta, se loma Fué la primera vez que vi el tenor operando
desbandarían por los caminos, arrasándolo y barrién- sobre las multitudes y abrigo la espelanza de no vol-
dolo todo con la felocidad de la guerra de pal tidos vello a ver jamás Regresé a 1& casa La familia Padi_
Pero siendo ele noche nada podíamos hacer Nuestros lla aunno había salido y la poble viuda ,estaba toda-
hombres ya estaban durmiE:ndo y, no sin aprensiones, vía aneglanclo sus paquetes Le dijimos al coronel
el capitán y yo nos retiramos a una habitación con Malina que se apresUlala, que como comandante él
puerta al patio Don Saturnino se envolvió en su pon- selÍa la plimeIa víctima El sabía el peliglO; pelO en
cho y se tenC!ió en el corredor un tono de voz. que ponía de ma,nifiesto los hollares
Nadie se desvistió; pero la fatiga del día había sido de una guelra de paltidos, nos diio que no podía de-
tan grande que yo pronto caí en un plofundo sueño jar allí a las jóvenes Pocos momentos después ya to-
A la una de la mañana nos despel tó la voz del coro_ do estaba listo La viuda nos entregó la llave de la ca~
nel Malina que gritaba en la puel ta: 'ILa gentf;t vie- sa, nos despC'dimos encomendándonos mutuamente a
ne!'~ Oímos el luido de sus espuelas y, a la luz de la Dios, y muy triste y silenciosamente salieron de la po-
luna, vimos el brillo de su espada y a varios hombres blación El coronel Molina permaneció todavía un
ensillando bestias en el patio Saltamos al momento momento con nosotros, aconsejándonos que huyéramos,
y él nos dije que procuráramos salvarnos; la "gente" diciendo que los enemigos eran asesinos y ladiones,
llegalÍa dentro de dos horas a la población. Mi pri- que no lespetarían ni a nuestras pClsonas ni nuestros
mera pregunta fué: ¿qué se hicielon los soldados? Ya títulos y que, furiosos al encontrar la población desier.,.
se habían marchado Cada uno se pI eparaba para huír; ta, se tOlnaria gU ira en contra nuestra Espoleó su
él pensaba acompañar a las damas hasta algún lugar caballo y no le volvimos a ver jamás En el atrio de
escondido y en seguida procuraría reunirlos Yo de- la iglesia quedaban sólo los ancianos, los enfermos y
bo confesal ~quí que mi primer pensamiento fué: "que los inválidos La casa del cura también estaba llena
cargue el di~blo con el último" y ordené a Nicolás, de niños y de ,gente desamparada Por lo demás, no-
que gimoteaba de miedo, ensillar las bestias para salir. sotros él amos los únicos que quedábamos en posesión
~l capitán, sin emb31go, objetó que el huír en tales del pueblo
momentos era identificalnos con los fugitivos y que si
nos encontI aban con ellos sin duda nos rnat31 ían Don Apenas hacía una hora que estábamos en pie . No
Saturnino propuso que mar chásemos dil ectamente has- habíamos tenido tiempo de aveliguar algo con: lespec-
ta una hacienda dos leguas más adelante; si los en- to a las ti opas que llegaban. El gtito de alal ma era
conb amos pOI ~l camino, decía él, creel án que somos "la gente viene"; pelO nadie sabía más, ninguno se fi_
viajeros; en su confusión nos dejarán pasar y de to- jaba en nosc,Ílos e ignOlábamos si el ejélcito de Ca-
dos modos evitmemos los peliglOs de un saqueo ge~ lTela estaba para llegar o si era sólo una banda de
neral y de los pillajes en el pueblo Yo aprobé la idea, merodeadol es En el primer caso abtigaba yo la es_
pues mi pro:Jósito ela que nos pusiéramos en marcha, pel allza de (lue Canera IlegalÍa con sus tropas y que
pero el capit5.n se opuso de nuevo violentamente POi no se hablÍa olvidado de mi levita de diplomático; me
desglacia él tenía cuatro glandes baúles llenos de jo- sentía satisfecho de que los soldados se hubiesen mal-
yería y de 0""10S objetos de valor y carecía de mulas cllado y de que los habitantes huyeran, pues así, no en-
para llevarlos Le hice vel la enmme difelenci~ que contrando r~sistencia ni habiendo dell'amamiento de
existe entie el precio de la vida y el de la plopledad, sangre, no habl ía motivo alguno para excitar la fm ia
a lo que leo:;:pondió: que en esos baúles llevaba todo de la indisciplinada soldadesca Nos dirigimos de nue_
lo que para él el a de más valor en esta vida; que por vo a la iglesia Viejas y niños nos ladeaban admÍla_
nada del mundo lo dejaIía y que 10 defendélía hasta dos de que no hubiélamos huido Llegamos a la puer_
la muerte, y tomándolos uno por uno del corledOl los ta de la casa del cura; la habitación era pequeña y es-
llevó al intclior de nuestro pequeño dormitoIio, cenó taba repleto de mujeres ancianas. Tlatamos de ani-
la puerta y imó que alli nadie entIalía sin pasal au_ malIas, pela la vejez había peldid6 su locuacidad y
tes sobre su C'adáver Yo pOI mi p31te lo veía todo con esperaban su suerte en silencio Regl esamos a la casa
más calma y de ningún modo aprobaba el desesperado entt eteniéndono~ en fumar y en ansiosa espectación
pI apósito del capitán; pero la vel dad era que yo me El enemigo no llegaba., la campana cesó en su horrible
hallaba en muy distintas condiciones Mi lÍqueza con~ tañido y, pOl fin, ya sentíamos deseos de que lIegman
sistía en caballos y mulas, siendo esta J por de pronto, pI anta y de que cuanto antes la situación se definie_
la mejor inversión que se le podía dar al dinero; y con ra Salimos a observ31 escuchando atentamente; pe_
dos holas dE' de1antera yo habría desafiado a todos los ro no se oía ni ruido ni movimiento alguno En ver_
cachulecos de Guatemala a que me agarraran; pero dad ya estállamas cansados de espel al; faltaban to-
la detel minfl.ción del capitán me impedía poner a davía como dos hOl as para que amaneciera Nos 1 e-
pI ueba la solidé'(, de mis razonamientos, y quizá, de to- costamos y, cosa extlaña, todavía pudimos conciliar el
das maneras 10 mejor selía esperar sueño.

26
CAPITULO 5

P).tOXIMIDAD DE LAS FVE).tZAS DE CARRERA - TERROR DE LOS HABITANTES - SV HUIDA-


ltENDlClON DEL PUEBLO _ FEROCIDAD DE LOS SOLDADOS - VN BOLETIN _ DIPLOMACIA -
UN PASAPORTE -UN DESAYUNO - UNA ALARMA - LA VIUDA DE PADILLA - UN ATAQUE -
DERROTA DE .LAS FUERZAS DE CARRERA ~ TOMA DE 1"11, POBLACION I'OR EL GENERAL MORA·
ZAN _ SU ENTRADA -llL HIJO DE LA VIUDA - VISITA AL GENERAL MORAZAN - SU APARIEN.
CIA, CARACTER' ETC - PLANES FRUSTRADOS.

El a ya muy entrado el día cuando despertamos, mente, y así antes que nosotros estuviéramos preveni~
sin hélida alguna de machete y estando todavía en dos de nuestla situación, cada lancero que pasaba, en
tr anquila posesión del pueblo En' lo primero que pen_ un tono de voz regulado por el estado de su ánimo y
sé fué en las ruulas; ya se habían acabado su zacate a veces con amenazante ceño exclamaba ferozmente:
quedándoles pocas esperanzas ~e algo más para des_ ¡"Viva Carrela!"
pués, pero las f'nvié inmediatamente al '1 ío para que La in.fantería era de peor ap¿uiencia que los lan~
bebielan agua. Acababan de irse cuando un muchaw ceros, pues en su mayor pal te eran indios anfu ajosos,
eho que salió de. la iglesia corriendo noS dijo que ya medio desnudos. con sombreros viejos de: petate y des-
se 3ptoximabala gente. "Nos apresmamos a regresar calzos, ,armados con mosquetes, ,IUachetes, y muchos
con él, y los de,sdichados que enconhábamos en las con anticuados trabucos españoles~ Ellos competían
gradas, 'con nuevOs terIores, creyendo que nosotros unó a otro en aspel eza y ferocidad y a veces hasta a-
él amos amigos de los invasores, nos rogaban que los puntándonos cpn sus aunas nos gritaban: "¡Viva Ca_
salvásemOS .. Seguidos de ti'es o cuatl o muchachos lrera!" Nosotlos estábamos completamente deSpre_
amedrentados, ;subimos al campanalio de la iglesia y venidos, no habia escape y creo qúe nos habrían ma-
desde allí vimos a los cachurecos a distancia, descen- tado al punto si hubiésemos rehusado contestar a sus
diendo por el 'borde de la 10m-a en una fila, con sus gritos Yo plocuré corresponder a mi dignidad, no res_
mosquetes brIllando a los rayos del sol .Notamos que pondiendo en tono tan' alto como la urgencia del caso
estos no formaban él grueso del ejército de Carrera lo le.qu~J;'ía; pero de seguro que nunca había yo pasa_
sino aparentemente una compafifa explotadora; pero dO. VOl una experiencia tan dura Don Saturnino ha-
en todo' caso, ellos eran muchos para nosotros, y lo re- bía .tenido. la prudencia de mantenerse fuera del al_
ducido de su húmei'o les daba. toda la apariencia de cance de la vista de estos energúmenos; mas el capi~
una banda de fOlajidos Todavía, tenían que atravesar tán, que había 'intentado luchar· contra estos hombres,
una llanura 'para ascender a la colina 'en que estaba nunca titubeó y cuando pasó el, último soldado todavía
ediflcado el pueblo El badajo de la campana seencon- agregó Uh. exha "¡Viva Carrera!". Otra vez me sentí
traba al alcancé de mi mano; le di un fuerte tirón y, satisfecho de que los soldados hubieran salldo .de la
diciendo a los muchachos que tocaran alarma, bajé población y que no hubiera habido lucha Terrible
rápidamente, Al salir de la Iglesia 'oímos los destem- hubiera sido caer en manos de ,tales hombres, sedien~
plados gritos de las ancianas en ,la casa del cura" y los tos de sangl~ y enfurecidos por la res~stencia ÁI lle..
viejos y niños que estaban en las gradas nos pregunta_ ga,r a la plaza, lanz¡}l'on un ~rito general de "¡Viva
ban si ellos también serian asesinados <:jarrera!" y apliaron sus armas Pocos minutos des_
Las mulas no habían regresado y, temeroso de que pués, unos cuantos de ellos vinieron ~n busca de desa-
hubieran sido interceptadas por la calle, corrí haCÍa el yuno, mas como no pudimos dárselo nos pedían medio
i.'Ío y las encontré .que ya venían para la casa Mien", o seis peniaues Poco 'a poco fueron llegando otros
tras tanto, al final de la calle, un soldado se movía cau_ más hasta' 'que la habitación quedó repleta Ellos no
telosamente y, atisbando con cuidado en cada casa co- habían tenido una gran ganancia con tomar el pueblo;
mo si s'ospechase de alguJlá traición, avanzó con una no se habían desayunado, y allí no se conseguían víve~
carta dhigidn al coronel, Angoula (Angulo) El capi~ leS Les pedimos noticias de Guatemala y les compra-
tán le dHo, que podía buscar a ,Angoula en las monta'" mos varios ejemplares del "Ptüte Oficial", del Supre~
ñas Le preeuntamos el nombre de su jefe, que cuán_ mo Gobierno, encabezado así: "¡Viva 'la Patria!11
tos hombles le .?compañaban, y le dijimos que no en- ¡Viva el General Carrera! El enemigo ha sido cortl..
conharía oposición pues que la población se rendida ¡Hetamente 'extermimldo en su ataque a la ciudad, la
inmediatamente. Costó mucho que creyera lo que le cual intentaba devastar El tirano Morazán huye ate_
deciamo!; del abimdono de la', población El General lroriz,ado, dejando la plaza y las' calles llenas de cadá~
GUoroa (Figueroa) no sabía nada. había hecho alto a veres de hombres sacrificados a sus criminales' ambi·
corta distancia, temeroso de hacer el ataque de noche ciones Los· lJriucipales oficia.1es de su estado mayor
y esperaba una inmediata lJatalla Seguramente que hán perecido, etC Gloria eterna al invencible Jefe
a él no le agradaría tanto el evitarla como' a nosotros. GENERAL CARRERA y a las valIentes tropas de su
El enviado legresó y al poco tiempo vimos aparecer, 'a triando" Ellos noS dijeron que Carrera, con tres mil
lo lejos, la nuca de un caballo que salía de la calle hOD:).bres, esblba en plena persecución En poco ti.em~
transversal hacia la izquierda Un gl upo de soldados po la solicitud de medios o sixpences fué tan fl ecuentc
de caballería, turnados con lanzas, venían' en seguida que nO$otros, temerosos de que se creyese que tenía_
avanzando por la calle y mirando a su alrededor como mos mucha plata, nos dirigimos a la plaza pala presen_
si todavía temieran una emboscada A los pocos mo_ tarnos al genelal Fi~oroa y establecer las condiciones
mentos el. Gp.nel al Figoroa; montado en un pequeño y de nuestra 1 endición o, de todos modos l a "definir
fogoso caballo, sin uniforme, pero con silla militar de nuesha posición" LQ encontramos en el cabildo, muy
paño neglo; pistolas y espada de gumnición dOlada, a su gusto con un grupo de oficiales, blancos, mestizos
que le daban. una apariencia muy guerrel a, apareció y .l1mlavos, fumando B interlogando a algunos ancianos
encabezando la vanguardia Al aproxim31se a nuestül de 1'a iglesia acerca de los movimientos del COl onel An~
puerta lo saludamos quitándonos el sombrero, C01res- goula y de sus soldados, la hora de su salida y la di-
pondiendo él a nuestro saludo Como 'cien lanceros lección qUe habían tomado. El era un joven -todos
te seguían, de a dos en fondo, con banderolas rojas en los hombres en aquel país elan jóvenes- como de
la punta de sus lanzas y pistolas en sus pistoleras Al treinta y dos a tj einta y tres años, vestía una levita co~
pasar, un individuo de cara patibularia, mirándonos 101' de tabaco y pantalón del mismo color; apeado de
fieramente y empuñando su lanza exclamó: "¡Viva su aguellido corcel y sepalado de su banda de hom~
Carrela!" No habiéndole contestado nosotros inme'- bl es con ap~,riencia de asesinos, se le veía todo el as~
diatamente, repitió su grito de tal manel a que nos vi_ pecto de un hombr e honrado.
mos precisados a responder más fucrte y satisfactOlia_ Una de las peores cosas de esta guel'la civil, era

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que ningún respeto se tenia a los pasapOl tes del pal- mi caso, debo decir que resulté agradablemente chas_
tido contralio El capitán tenía su pasaporte de San queado Si YO hubiera sido el invitado los habría sor_
Salvador, que aquí era peor que si no lo tuviese. Don prendido tanto como sus voraces antecesores asombra_
Saturnino era poseedor de un sm tido de pasaportes de ron a los indios El desayuno resultó satisfactorio' na-
comandantes de dif~rentes partidos, y en esta ocasión da sobró y creo que tampoco faltó. '
hizo uso de uno firmado por un coronel de Ferrera El Una circunstancia desagradable vino en seguida:
capitán me presentó bajo el titulo de "El Señor Minis.. el. General Figo~'oa nos suplicó esperar una hora más,
tIa de Norte América", y yo procuré hacerme acepta_ mIentras preparaba noticias para Carrera, informán-
ble diciendo que había estado en San Salvador en bus.. dole de haber ocupado Aguachapa Yo estaba extre_
ca de un gob:erno y que no me había sido posible en.o madamente ansioso de que saliéramos mientras que
contlarlo El hecho era que, aunque yo no podía, por todo permanecía tranquilo; de Figoroa y de su secre-
de pronto, entrar en negociaciones regulares, siempre tario teníamos buen concepto; pela habíamos observa_
que tenía la oportunidad de ejercer la diplomacia por do que él no tenía completo control sobre sus solda-
propia cuenta, lo hacía; y con objeto de definir y de dos y, mientras permaneciéramos en el pueblo, esta-
de aclarar de una vez nuestras respectivas posiciones, ríamos sujetos a sus visitas, preguntas e impertinen_
tomé a mi cargo el hacer los honores de la ciudad, in- cias, lo cual podría dar lugar a alguna dificultad Por
vitando al general FigOloa y a todos sus oficiales a un otra parte, el ser nosotros conductores de despachos
desayuno Era este un golpe atrevido; pero Talley.. para Carrera nos daba gran seguridad en el camino
rand no podría haber tocado cuerda más sensible Afortunadamente don Saturnino dispuso adelantarse
Ellos desde el medio día anterior, no habían comido con la carga, y yo, deseoso de verme libre de todo em_
nada' y hasta creo que gustosos habrían abandonado su barazo, le recomendé que se adelantara cuanto fuela
fácil conquista por un buen desayuno Aceptaron mi posible, que nosotros pronto le alcanzaríamos
invitación inmediatamente, poniendo así punto final a A la hora convenida nos dirigimos a la plaza para
mis escasas provisiones preparadas para el camino El 1 ecoger los despachG.$ sólo para encontrarnos con una
general Figoroa nos c?J}firmó la derrota y h~da d.e nueva confusión: Figoroa ya montado, sus lanceros
Morazán. y su persecuclOn por Carrera, y el "InvencI- haciendo lo mismo y todos tomando sus armas Un
ble jefe" qujzá se hubiera sorplendido por el placer espía había traído la noticia que el coronel Angoula,
que yo me prometía de encontrarme con él con sus soldados estaba por las faldas de la montaña,
En pocos momentos nos pusimos de acumdo en a- y nuestros amigos se aprestaban a atacarlo Al mo-
bandonar este pueblo fronterizo tan pronto corno fue- mento los lanceros partieron a galope, y los andrajosos
ra posible y seguir adelante Yo casi abandonaba u~­ soldados los siguieron con sus armas, al mismo paso
teriores proyectos para atender sólo a nuestra segUll- de los caballos La carta para Carrera estaba a me-
dad personal Regresar, pensábamos, sería m/eternos dias y un ayudante de campo nos dijo que nos espe-
en la hoca del loho El pueblo de San Salvado estaba 1 áramos un poco, que pronto estaría todo terminado
furioso contra los extranjeros, y las tropas de Hondu- Quedaba, él al mando de setenta u ochenta hombres
1 as lo invadían por un lado mientras las hordas de y nosobos nos sentamos en su compañía en el corre-
Carrela por el otro Permanecer donde estábam~s dor del cuartel Era algunos años más joven que Fi~
nos ponía en peligro de ataque por ambos lados; SI- goroa, más inteligente y parecía muy amable, menos
guiendo adelante encontraríamos las tropas de Carre- al tratarse de política, porque entonces se mostraba
ra y si lográbamos pasar dejaríamos la guerra por de- furibundo contra Morazán y contra sus partidarios.
trás' no teníamos más que un riesgo y este sería pues~ Era caballeroso en sus maneras; pero con la levita y
to r:. prueba en un día Bajo esta creencia le dije al el pantalón rotos Nós dijo que tenía una levita nue_
general que habíamos determinado seguir con rumbo va que le había costado diez y seis dólares; pero que
a Guatemala Y que sería una ayuda para nuestra; se- como no le venía preferiría venderla Más tarde, ha-
guridad el ohtener su pasaporte Era esta su pnme_ blando yo de este joven con uno de los oficiales de Mo_
ra campaña y hacía pocos días que estaba en servicio, razán, quien en todo me merecía entero crédito, menos
habiendo sido enviado con presteza a tomar posesión en lo que se 1 efiriera a sus enemigos políticos, me con_
de este pueblo para cortar la retirada de Morazán Se tó que este mismo secl etario le había robado un par
sintió halagado con que le solicitáramos nuestro pasa- de pantalones y que indudablemente la levita serIa
porte y nos dijo que ciertamente lo creía indispensa- también robada a alguna otra persona
ble Su secretario y ayudante había sido dependiente No había orden ni disciplina entre los soldados;
de una botica en Guatemala y, por consiguiente, sabía cada uno hacía lo que quería. Por fortuna, los habi_
el respeto que se le debía a un Ministro, y. él mismo tantes del pueblo, en su huida se habían llevado todo
nos dijo que haría el pasaporte Yo estaba ansioso de 10 que pudieron, dos o tres veces algunos de ellos, que
obtenerlo El capitán manifestó que no teníamos pri_ andaban en busca de forraje, regresaron con un caba-
sa pero yo abandonando toda cortesía, le dije que nos llo o una mula, y en una de tantas, llegaron con la no-
urgía pOlq~e teníamos que partir inmediatamente des_ ticia de que Angoula volvía al pueblo pero por otro
pués 'del desayuno.. Yo estaba temeroso de tar.danza~, rumbo. Inmediatamente todos tomaron las armas, y
de dilaciones Y aCCIdentes y, a pesar de los ImpedI_ muchos de ellos, por lo menos la mitad, sin precaucio_
mentos y trabas, no descansé hasta que vi sentado al nes de ninguna clase salieron corriendo. De nuevo
secretario en la mesa escribiéndolo, quien, de una plu- tuvimos la oportunidad de tener la población en nUes~
mada me ascendió a todo un "Ministro Plenipotencia- tras manos, peLO la alarma. resultó infundada. Pen-
rio" El nombre del capitán fué agregado al pasapor~ samos en el peligro que cOlríamos por la facilidad con
te 10 firmó el genelal Figoroa y hasta que lo puse en que nuestros amigos nos abandonaban y, sobre todo,
mi bolsillo pude respirar tranquilamente POI lo peligroso que sería el ser identificados con ellos
Regresamos a la casa y a los pocos minutos el ge- Había allí tres hermanos, los únicos lanceros que no
neral su secretario y dos oficiales mulatos, lleg310n a se habían ido con Figoroa, blancos, jóvenes y atléticos,
desayunarse siendo una fortuna que no llegaran otros, los mejor trajeados y mejor almados de la compaIÍÍa,
porque ellos se preocupaban más de la cantidad que que se la daban de valientes y que parecían deseosos
de la calidad y {'·n este particular era en lo que estába_ de trabar relaciones con nosotros Nos dijeron que
mos más eseasos. Teníamos bastante chocolate, algo tenían el propósito de Í1 a Guatemala; pero como me
de pan y algunos huevos que habíamos encontrado en inspIraban desconfianza, procuré evitar su conversa-
la casa Pusimos en ]a mesa todas nuestras plovisio- ción, pues prf'tendían saber qué día sería nuestro viaje
nes y le dimos al general el puesto de honor a la ca- Después oí decir que estos eran nativos de la población
becel a Uno de los oficiales prefirió sentarse aparte y que se les obligaba a salir de allí por ser muy conocL
comiendo loo;¡ -huevos con los dedos Es, en veldad, dos como aSf;>sinos Uno de ellos, por puro espíritu
muy poco grato para el invitante, el verse obligado a de contienda provocó una disputa con el ayudante, pa-
medll la cantidad de comida a sus huéspedes; pela en voneándose frente al cuartel y diciendo que a él nadie

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lo mandaba, que ellos se habían agregado al general subir al campanario, cuando un nutlido fuego de fu_
Flg01. oa voluntaliamente, y que eran libres de hacet siletía envolvi6 la calle po¡ aquel lado y, antes de que
lo que les diC'l a la gana Mientl as tanto,algunos de los pudiéramos reg~esar a cas!lJ el combate se había pro-
del pueblo, que no tenían nada que pelder, notando pagado pOl toda la vía. l'lOsotros sabiamos que una
que no había peligro -entre ellos un alguacU-, ha- bala peIdlda podría alcanzarnos y, en consecuencia,
bían regl esado o salido de sus escondites; entonces a- batamos de 3segurar nuesbas puel tas y ventanas¡ pe-
provechamos la oportunidad para escoger un guía que 10 como a cada momento la lucha se hacía más encar_
eSluviCla listo pala cuando regresara el Genelal Figo- nizada y las balas pasaban muy cerc de nosobos al_
1 ola Después volvimos a la casa y allí tuvimos la 801- canzando hasta lvs casas del fl ente, nas reth amos basta
plesa de encontralnos con la viuda de Padilla Ella un pequeÍlo cuarto situado en el patio, junto con la an-
!Jahb estado ese ondida en la vecindad, y por medio de ciana sirvienta, (no sabíamos qué fin había tenido la
lina anciana sil vienta había sabido que el general se viudad), CUYrl pieza tenía buenos mIDas y puerta de
ha!Jía desayunado con nosob os y que teníamos intimi- tres pulgadas de grueso, a prueba de balas; la cenamos
dad cúr él Le preguntamos si sus hijas se encontra- y en la obscUl idad estuvimos escuchando con más va-
]lan en lugeu segUIO, pero sin ave.liguar en dónde, POl- lor Ya allí nos cOllsideIábamos libres de todo peli-
'fUl' tl'niamos la (>}~peJ iencia que se contestan mejor las glO, pela siempre teníamos serios temores por los 1 e_
111 e~:.1lltas cuanÜ\J no se sabe nada sultados de la batalla El espíritu de ambos bandos
Esperamos hasta las cuatro de la talde y, no te- ela matar, de dar cuartel, ni pol pienso; Los palti_
niendo noticias del General Fígoroa, pensamos que noS darios de Morazán sin duda eran pocos pero dispues_
sería imposible pal tir antes de enhada la noche. Por tos a luchar desesperadamente, y por lo nutrido de las
consIguiente nos dirigimos al extremo de la calle por descalgas y la duradón del combate, suponíamos que
donde Figoroa había entrado y en donde se encontra- habrían habido muchos muel tos Nuestl os antiguos
ban las ruin3s de una antigua iglesia Nos sentamos amigos, enfwecidos por la matanza, helidos, habiendo
sobre los muros y a través de la larga calle miramos perdido a muchos de sus compañeros y sin control de
hacia la plaz~ donde habian algunos pabellones de mos- ninguna clase, no taldarian en conectar a "esos píca-
quetes y varios soldados Alrededor todo era monta- ros" con el auibo de Morazán Yo no diré que ilues-
ñas, ent! e las que se destacaba el hermoso volcán de tro deseo fuera que a todos ellos los hubieran matado,
Chingo Mientras tanto dos mujeres pasaron corrien- pero sí que 'es quitaran toda la mala sangte que te~
do y nos dijeron qu_c los soldados regresaban por a- nían, lo que daba casi lo mismo La veldad es que no
quelia dirección, escondiéndose entre las ruinas Al deseábamos volver a verlos nunca Yo preferiría en_
Cl tizar el camino, fuimos interceptados por ellos 50- contrarme con una banda de ladrones en despoblado
ble una pequeña eminencia, donde nos vimos precisa~ que con ellos; y jamás me senU más consolado cuando
dos a paral mi.entras pasaban por la parte baja.. Pu- escuché el sonido de la corneta; era el anuncio de la
dimos notar que parecían irritados por el mal éxito victoria de Morazán y aunque resonaban fieramente
de su fatiga y que habla encontrado aguardiente pues las bien conocidas notas de "¡degol1ar¡", H¡degollarl"
muchos regresaban bOl rachas Un tambor de acaba.,. eso era música a nuestros oidos Pronto recibimos el
110, tan ebrio que apenas podía sostenerse en la silla, se tropel de la caballería y salimos de nuestro escondite,
pasó para glorificar al General Carrera. Pronto si- volvimos a la sala y oímos el grito de ce j Viva la Fede_
guieron todos con el grito de "¡Vica Carrera!" y uno ración!'~ Es~e era un sonido grato Ya estaba obscu-
oe eilos con la coITea de su mochi1a cruzada sobre sus la; abrimos la puerta una o dos pulgadas y un lance-
dC'snudos hombros se paró y volviéndose hacia noso- ro que pasaba metió su lanza para abrirla más y nos
tros, con furiosa expresión nos dijo: "Uds están vien- pidió un poco de agua; le dimos una calabaza grande
do cuántos somos, ¿verdad?" que atto tomó de sus manos; abrimos más la puerta y
poniendo otras dos calabazas grandes en el umbral,
Nosotros desaparecimos regresando a casa por otla cada soldado que pasaba tomaba un poco apresurada_
calle, esperamos un momento y por último determina- mente Haciéndoles algunas preguntas, nos enteramos
mos salir de la población y dormir en la primera ha- que con ellos venia el mismo General Morazán, con los
cienda que encontrásemos, dejando la casa para ir otl'a sobrevivientes de su expedición contra Guatemala
vez adonde Figoroa por los despachos; pero antes de Nuestra casa era muy conocida; muchos de los oficia-
llegar vimos que de nuevo había confusión y desorden les preguntaban por la familia y un ayudante di6 la.
en la plaza, todos montando y tomando sus arlnas. Tan noticia a la drvienta que Morazán pensaba hospedar_
pronto como Figoroa nos divisó, espoleó su caballo pa- se al11 Los soldados marcharon hacia la plaza, apila-
ra encontl arnos y con gran prisa nos dijo que Mora_ ron sus armas y gritaron ((¡Viva Morazán!" Por la
zán se encontraba ya casi a las orillas de la población; mañana el grito era "¡Viva Canera!" Nadie gritaba
que acababa de recibir la noticia y que se preparaba "¡Viva la Patria!".
para atacarle Que no tenía tiempo para firmar los
despachos; y mientras él nos hablaba, sus lanceros pa- Pela nuestras molestias no tenían fin: por la ma-
saban galopando; nos dió la mano, nos dijo IChasta lue_ ilana nos habíamos rendido a un partido y por la tarde
go" recomendándonos que si no le volvíamos a ver que nos veiamos atrebatados de sus manos por el otro Pro_
visitáramos a Cauera, y en seguida se puso a la cabe- bablemente antes de amanecer Catrera volvería a caer
za de sus lanceros Los soldados de a pie seguían en sobre nosottos S6lo un consuelo nos quedaba y era
una sola fila llevando sus al mas cada uno como le pa- que los hombres que habían impedido nuestro descan~
recía más conveniente En medio de tanta pI isa y ex_ so la noche anterior y ahuyentado a los habitantes de
citación nos olvidamos de nosob os mismos hasta que, sus hogares, andarían ahora por las montañas en bus_
oyendo algunas palabras lisonjeras, vimos a dos de ca de alojamiento para si mismos Yo sentía pesar pOl
ellos que con expresión diabólica nos apuntaban con FigOloa y su ayudante y en general por todos los muer-
sus mosquetes; pero empujados por los de atrás grita- tOSj con lespecto a los demás poco me importaba su
ron furiosamente: "¡estos pícalos alta vez!!" Ape- suel te
nas acababa de desaparecer el último de ellos, cuando A los pocos momentos un grupo de oficiales llegó
oimos UDa descarga de fusilería y al momento los cin- a nuestra casa Durante seis días habían estado én
cuenta o sesenta hombres que habían quedado en la constante huida a tl avés de un pafs lleno de enemigos,
plaza, arrebatando sus armas corrieron hacia abajo cambiando cada poco de dirección pal a despistar a sus
Plonto vimos venir, a todo correr, un caballo sin ji- perseguidores y palando solamente para dar descanso
nete, otlos tres le seguían, y en cinco minutos pudi_ a sus cabalgaduras Llegando al final de una victorio-
mos ver hasta treinta o cuarenta de a caballo a quie~ sa escaramuza, me pareció el mejor grupo de hombles
nes encabezaba nuestro amigo FigOloa, tratando de que había visto en el pais Figaroa había caído soble
salvar la vida; pero a los pocos instantes, 1 eanimados ellos tan 1 epentinamente, que al General Morazán, al
volvleron Nos encaminábamos hacia la iglesia pala frente de sus tropas, le habían pasado dos balas muy

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celca de la cabeza antes que hubiera tenido tiempo de nalmente; tuve 1 elaciones particulal mente con el ca,.
desenfundal su pistola, habiéndose visto entonces en lonel Zerabia (Saravia), joven como de veintiocho años
mayor peligro que en toda su sangrienta batalla de de edad, bien parecido, valiente, de modales elegan_
Guatemala El coronel Cabanes (Cabañas), bajo de tes y de inteligencia nada vulgal i muy allegado al ge_
cuerpo, tranquilo, caballeroso, que el a el comandante neral Morazán, de quien dijo, al referirse al ataque de
de las tropas destrozadas en Hondmas, fué quien ini- Guatemala, casi con lágrimas en los ojos, que la Pro-
ció el combate rompiendo su espada soble un lancero videncia lo había salvado milagrosamente A menudo
y arrebatándole su lanza lo atravesó con ella hiriéndo- había oído hablar de este caballero en Guatemala, y
se la mano Un ioven alto, alegre y campechano, que su caso evidencia los tlistes resultados de la 1 uptura
estaba limpiando su espada ensangl.entada y secándola de los lazos !::ociales, producida por las guerras civiles
con su pañuelo, Se lamentaba de no haberles cortado Su padre había sido expatriado por el partido liberal
la retirada, y otro de mediana edad, de aspecto tran_ ocho años antes y entonces habia sido general al ser-
quilo, que se limpiaba el sudor de la frente murmura- vicio del partido carlista en España Su madre y 3 hel_
ba que, si st1S caballos no hubieran estado tan canfia- manas vivían en Guatemala y yo visitaba su casa asi-
dos habrían matado a todos sus enemigos Aún ellos duamente, quizá más que ninguna otra en aquella ciu_
hablaban solamente de mata!_; de tomar prisioneros ni mente, quizá más que ninguna otra en aquella ciu-
pensarlo El verbo matar en todas sus inflexiones ha_ dad, vivían a inmediaciones de la playa y mientras 1\10_
bía sonado tan repetidas veces a mis oídos que yo me razán estuvo en posesión de ella, el COl onel había 3-
encontraba sumamente nel vioso A los. pocos instan_ presUl ádose a verlas X en el calor de su entusiasta en-
tes, la viuda de Padilla, quien supongo que habría es_ cuentro, mucho más acel bo por las circunstancias de
tado escondida en la vecindad, teniendo noticias de la haberse reunido en ocasión de un ataque a su ciudad
aploximación d~l General Morazán, entró violenta_ natal fué llamado para entrar en acción; en el comba-
mente gritando como loca y preguntando por sus hi- te le matalO!1 su caballo, él mismo salió herido y 10glÓ
jos Todos respondieron que el mayor estaba con escapar con los restos del ejército El me dijo, lo que
ellos; todos la conocían y uno en pos de oilo pusieron yo estaba seguro que era la pura verdad, que sin duda
la mano sobre su hombro abrazándola lespetuosamen_ ellas tendrían muy siniestras aprensiones con respecto
te, pero el joven que limpiaba su espada, envainándo- a él; y me pidió que en cuanto llegara Guatemala, las
la, tomó a la señora en sus brazos, la levantó y la_pa;. visitala y les dijera que se encontraba sin ninguna
seó alrededo:'.' de toda la habitación La pobre senara novedad
entre risas y lágrimas le dijo ?.l joven que era tan ma.. Mienhas tanto, ~l General Morazánj temeroso de
lo como siempre y siguió pleguntando por sus hijos un ataque de C2lrera durante la noche, nos mandó a
En este momento un hombre como de cuarenta años, decir que se quedarían en la plaza. Entonces yo, a_
el único que no llevaba armas, con larga barba, pálido compañado por el coronel Zerabia fuí a presentarle
y demacrado entró al patio La señora lanzó \In gri..:. mis-respetos all~ Desde su llegada yo me sentía com.;,
to -y echándole los brazos al cuello; durante algunos pletamente seguro y ya no tenia temor de soldados in~
momentos dE'scans6 la cabeza sobre su homblo Este disciplinados Por primera vez ví algo que podía lla~
era uno de ios prisioneros de eauera El General fiarse disciplina entre las tropas~ En la calle que con-
Morazán se había abierto paso hasta la plaza, y rom_ ducía a la plaza se paseaba un centinela, con objeto de
piendo las puertas de las cárceles, había puesto en: li- evitar que los soldados se desviar'an por la población;
bertad a los presos y. al ser lechazado, este hijo apro_ pero los pobres hombres era en lo que menos pensa.,.
vechó la OpOl tunidad de huir también Pero ¿dónde ban La población estaba completamente escasa de
se encontraba el hijo predilecto? El joven contestó víveres y de todo; ni siquiera se conseguía pastma pa...
que también había escapado y que estaba lible La se- ra las bestia::, Algunos de ellos estaban frente a la
ñora le miró con desconfianza y, llamándole por su ventana del cabildo recibiendo en la copa del sombrero
nombre de pila le dijo' que la estaba engañando, mas su escasa radón de pan duro de maíz; otro alrededor
él cvnfhmó y juró que sí habia escapado, que él mismo de fogatas comiendo de este miserable alimel1to, y la
le había proporcionado un cabano de remuda, que le mayor parte acostados en el suelo, dl,ll mien-do ya Esta
había visto al oho lado de la barrera, que probable- era la primel a noche que podían reposar, ' salvo' en
mente estaría escondido en alguna parte y que pronto campo enemigo
aparecería. Los otros oficiales no sabían nada de cier_
to: uno le había visto en tal parte y atto en tal otra El: Genelal Morazán, acompañado de varios ofi~
durante la batalla y todos convenían en que el joven ciales, estaba patada en el corredor del cabildo; una
era el que mejor sabría todo esto, porque sus puestos gl an fogata había enfrente de la puerta y sobre una
estaban muy inmediatos uno a otro, y él, joven ar- mesa que estaba julito a la pared, una candela encen~
diente y temer31io, el más querido amigo de su hijo dida y valias tazas de chocolte. Era como de cuaren~
y que amaba a la señora como a una madre, me dijo ta y cinco años de edad, de cinco piez y diez pulga~
después que ahora ella tendría una noche de sosiego das de estatura, delgado, con bigote neglo y barba de
pues que muy pronto sabría la verdad; pero el herma;. una semana con levita militar abotonada hasta el cue~
no que milagrosamente se había salvado de la muei- 110 y espada al cinto Estaba sin sombrero y su fiso~
te y en quien se veía que la sonrisa había desapareci- nomía era dulce e inteligente Aunque todavía joven,
do de su rostro para siempre,' me dijo que él no duda_ durante diez años había sido el primer hombre del
ba que al hijo predilecto de su madre lo habían ma- país y ocho años Pl esidente de la República _ Se ha~
tado bía levantade' y sostenido por su pelÍcia militar y su
valor personal, siempre conducía él inísmo sus tropas
Durante estas escenas el capitán y yo no fuimos y había estado en muchos combates, siendo muchas ve-
pasados pol' alto El capitán encontró entre los oficia_ ces herido pero nunca derrotado Un año 3ntes, ambos
les a varios con quienes se habia relacionado en el pal tidos de Guatemala le habían pedido que acudiese
puerto y supo que ohos ya habían hecho su última en su ayuda, como el único homble que podía salvarlos
campaña Lo primero que pensó al encontlalse con de la destrucción .'Y de Cauera. En aquellos momen_
ellos fué volvel y acompañarlos en su suelte, pero a- tos él se convencería una Vez más de la volubilidad e
fortunadamente pal a mí, los baúles ya iban pOI delan- inconstancia de los pueblos Después de terminado
te El comprendió que no podlía escapalse Entre su período plesidencial fué electo Jefe del Estado de
los que acompañaban al General MOlazán estaba el San Salvadol, cargo que había renunciado, actuando
ex_sf.:cretario de Estado y de Guerra y todos los prin_ entonces como comandante en jefe de las fuerzas del
cipales funcionarios civiles y militares del destrozado gobierno federal Acusado pelsonalmente y descono_
gobierno general Ellos ya tenían noticia de mi nega_ cida la autOlidad del gobierno fedel al, había marcha~
da al país; era.esperado en San Salvador, me conocían do contra Guatemala con mil cuatrocientos hombl es
por mi reputacién y muy pronto selÍa conocido pelSo- abriéndose paso hasta la plaza, cuarenta de sus me~

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jOles oficiales y su hijo mayor caYClon a su lado y, asuntos pend'entes de mayor importancia, plocuré ha-
atl avesando una mm aUa de carne hurnana qlle se le cer mi visita lo más colta posible y lcglesé a casa
oponía, con cuatiocientos cincuenta hombres que le Ya habín salido la luna y YO' me enconhaba an-
quedaban, lOglÓ escapar El cOlonel ZClabia me l)le~ sioso de partir cuanto antes; pero nueshos planes fla_
sentó a él Por lo que yo habia oído decir del Gene- casalon ot1'a vez, el guía que teníamos hablado pala
1 al Mm azán y pOl el entusiasmo con que sus oficiales conduchnos al Río Paz, no apaleció y nos fué imposi~
se expIesaban de su pelsona l se me había fOlmado un ble conseguh otro; nadie se atievía a salir del pueblo
sentImiento casi de admiracIón pOI este homble, aU- aqUella noche po! temor de caer en manos de los cle_
mentando mi intelés por él a causa de sus dcsglacias Hotados No valían ni promesas ni amenazas Va..
En verdad yo no sabía cómo iniciar la convelsación, lÍos de los ofidales llegaron a toniar chocolate con
y mientras mi mente estaba llena con la idea de su iu- nosotros y a la cabeza de la mesa se sentó un sacerdo-
fOl tunada eX"'pcdición, la primera plegunta que me hizo te con su espada a un lado Yo me había desayuna-
fué si su familia hablía llegado a Costa Rica o si te- do con hombles que se sentirían felices de COl tarles
nía yo alguna noticia de ella No me atrcví a decÍl- la cabeza y que ahOla se enconhaban escondidos en la
le lo que entonces pensaba que las penas afligían a to~ montaña huyendo pata salvar la vida Si Carrela llc_
dos los que estaban ligados a él y que plobablemente gata, mis nuevos amigos tendrían que huir pIecipi-
a su esposa e hijas no se les dalÍa asilo en aquel Es- tadamente Todos ellos se I etiraron en seguida pal a
tado Pela en vel'dad era muy significativo el que, dOlmir sable las armas en la plaza. y nosotros nos que-
en tales momentos y ante el cuadro de sus desttoza- damos solos con la viuda y con su hijo Vino en segui-
dos seguidores, fresca en su memoria todavía la muel- da una angustiosa escena de preguntas y de tlistes pIe_
te de sus compañeros. 'en medio de la ruina y del de- sentimientos de la viuda por su hijo mellO!, de las cua_
sash'e, su corazón se· tornase hacia sus afectos fami_ les el mayor pudo salir con gran trabajo V logándolé
liares lV[e rranifestó su pesal por las condiciones en que le permitiera ir a dormir Cosa singular: a nin_
que yo enconhaba a su desgraciado país; lamentaba guno se le había ocurrido preguntarle pOl los muel'tos
el que mi vi~ita tüviera lugal en tan iníOl tunados mo- y heridos de la última escaramuza Helidos no había
mentos, me habló de MI De Witt y de las relaciones ninguno, pues todos los que caían el an 1ematados a
de su pah ia con la nuestra diciendo que: sentía mu-
J
lanzadas, y los muel tos abandonados en el campo El
cho que nueshos tratados no hubiesen sido renovados, venía a la reta~ual(lia de las ttopas de MOlazán. El
mucho más que por entonces él riada podlía hacer en fuego no había sido muy nuttido y sin embalgo, 13m
tal sentido; pero yo no estaba pensando en nada de la calle por donde entraron al pueblo, había contado
esto. Enteúdicndo que por el momento él tendIía hasta diez y ocho cadáveres

CAPITULO 6

VISITA DEL GENERAL MORAZAN - FIN DE SU CARRERA - BUSCANDO UN GUIA - SALIDA PA-
RA GUATEIIIAI.A - TEMOR DE LOS HABITANTES ~ EL RIO PAZ - HACIENDA DE PALMITA-
UN ESCAPF, AF'ORTUNADO - HACIENDA DE SAN JOSE - UNA SITUACION EMBARAZOSA - UN
BONDADOSO HOSPEDADOR - EL RANCHO DE HOCOTILLA - ORATORIO Y LEON - EL RIO DE
LOS ESCLAVOS - ' EL PUEBLO - APROXIMACION A GUATEMALA - LLEGADA A GUATEMALA
UN BOSQUEJO DE LAS GUERRAS - DERROTA DE MORAZAN _ ESCENA DE MATANZAS

En la mañar.a siguiente, pai'a nuestra sOlplesa, nos iodo el país Dilo de los oficiales acompañó la histolia
enconti amos con varias tiendas, abiertas y gentes POl' con los detalles del ulüaje y estoy muy seguro que si
la calle, que habían estado escondidas en las vecinda- alguna vez Callera llegara a caer en sus manos, lo ma~
des y que reglesaban al t~ner noticias de la cnitada tm ía en el acto
de Morazán El alcalde leapareció y también nuestlo No obstnnte que él estaba segulo de entretenet
guía, pelO manifestando que no nos acompañaría aun~ POl algunos días a Can era y a sus soldados, creía un
que lo mataran, diciéndole al alcalde que prefería mo~ poco peligr oso para nosotros que emprendiésemos nues-
lit allí y no en manos de los cachtuecos. ti'o viaje a Guatemala; pero yo cstaba muy ansioso de
Estaba YQ tomando chocolate CUándo el General salir, y pasado el momento de excitación, como los
l\'1Olazán llegó a visitalme Nuestra conversación fué baúles del capitán ya iban adelante, éste manifestaba
lalga y versó sobre diferentes asuntos No quise pre_ igual de;seo Carl era podía Ilegal' en cualquier mo-
guntarle de SUS planes y proyectos futt1l0S, no obstan~ mento y nosotros volveríamos a cambim de amos, o de
te que ni él ni sus ofi.ciales mosh aban desconfianza todos modos nos veríamos obligados a ser testigos de
Al hacer lefelencia a la ocupación de Santa Ana por Una sangrienta batalla, pues Morazán defendería has-
el Genelal Cáscara, con un espíritu que me recOldó ta la muer te las fl anteras de su propio Estado
el de Clavelhouse en "Old Mortality" me dijo: "Muy Le hice vel a MOlazán nUestlo propósito y la difi_
plonto visital emos a ese caballero" Habló sin mali- cultad de c0\1seguir un guía Nos dijo que una escol_
cia ni odio de los lídeles del partido central, y de Ca_ ta de soldados nos expondlÍa a un peliglO segUIo, aun-
u el a como un indio ignorante y sin ley de quien, el que fueIa un simple soldado sin mosquete ni Cal tuche-
partido que ahora le usaba, más tal de tendría que scn_ ra (única señal con que se distillgulan los soldados)
titse feliz de que lo defendielan Con una somisa me podlÍa ser r~collocido; pela que ordenaría al alcalde
refitió el cargo que le hacían los cachmecos de habe:!.' que nos l)lOporcionata algún hombte de confianza Me
pretendido asesinar a Canela, del cual se había hecho despedí de él con un interés mayO! del que yo había
mucha ostentación, pretendiendo cital detalles y luga_ sentido por ~lingún hombre en el país lVIuy poco nos
les y apateciendo genelahnente creído. Suponía que dábamos cuenta de las calamidades qUe aún le espe_
todo ela una ficción; pela que, casualmente al retirm- laban: que tarde de la noche muchos de sus soldados
se de Guatemala, estuvo en la casa en que se decía que deseltatían, pues habían pelmanecido unidos sólo POi
se había plelnuado el atentado y qu~ quien la habita- el temor del peliglo que conÍan en un país cnemigo
ba le dijo: que como Can era había ultrajado a un Con el resto marchó a Zonzonate, se apodel ó de un
miemblo de su 1amilia, él mismo le había dado de pu_ buque en el ::!,uerto y hipulándolo con sus propios hom~
ñaladas, según se suponía, mOl tales; y que pala ex_ bles. lo envió a La Libertad, el puel io de San Salva_
plicar sus heridas y evitar comentalÍos del suceso, se dor Marchó en seguida para la capital, dopde el pue-
echaba la culpa a lVfolazán, cOlliendo así la noticia POl blo que por años le había hecho su ídolo cuando esta~

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ba en el podel, ahOla le vuelve las espaldas en la des_ sabían si algunos. soldados fugitivos habían pasado
glacia y 10 lecibe con claros insultos por las calles L,o .único que conocían era el camino del Río Paz Muy
Con algunos de sus oficiales que se consideraban su- facll ela comprender que ellos no pensaban en otra co-
mamente complometidos con él pala quedalse, se em_ sa, pero declan que eran gentes PObl es que estaban
barcó pal a Chile Mortificado por su confinamiento en el trabajo todo el tiempo y que ignoraban lo que su-
a bordo de lln pequeño buque, paró en Costa Rica y cedía En media hora encontramos a tres indios con
solicitó pelmiso para desembarcar a algunos de sus cargas de vasijas de ball'o sable sus espaldas Los po-
compañelos No pidi.ó pelmiso para sí mismo pOlque bres, temblando, se quitaron el sombrero cuando les
sabia que le selÍa negado. Dejando a algunos de ellos preguntamos si no habían visto algunos soldados hu-
allí continuó rumbo a las costas de Chile pala leunir- yendo pOI ahí Esto nos hizo pensar que bien podían
se con su familia Muy difícil ela pala un extranjero creel que él amos oficiales de MOl azán en pel secución
formarse un concepto cabal de un hombre público, en del enemigo y que 10 mejor sería no hacer más pregun_
medio de las fieras pasiones de partido Al General tas de esta clase Más adelante encontramos varios ca-
lVIorazán se le acusaba de hostilidad hacia la iglesia y llUllOS; el muchacho nos dijo que todos conducían al
de levantar empl éstitos forzosos Su hostilidad hacia Rio Paz; pelo que como él nunca había caminado por
la iglesia se justificaba por ser ella en ese tiempo un ahí no sabía cuál era el verdadero Tomamos uno que
paño funerar~o ::'obre todas las instituciones libres, de- nos condujo a un bosque y en seguida comenzamos a
gradando y destruyendo el espíritu cristiano en vez de descender El camino era escabroso, muy lleno de pie_
levantarlo, y con lespecto a los empréstitos forzosos, dras y de muy fuerte desnivel Descendimos apl esu-
110 podía predci!ldirse de ellos con motivo de las cons- radamente y pronto notamos que ninguna bestia habia
tantes guen as. Sus peores enemigos confiesan que pasado por él durante mucho tiempo Habían árboles
Morazán era un modelo en sus relaciones privadas y, tan bajos quP nos vimos en la necesidad de apearnos
lo que ellos consideran una no pequeña alabanza, que y de quitar las monturas a las bestias pata poder pa-
no era sanguinario Ahora él se encuentra caído y ex- sar Evidentemente este habría sido un camino anti_
patIiado, probablemente para siempre y bajo pena de guo pala ganado y sin duda hacia muchísimo tiempo
muel te si regresa Todos los postrados ador adores de que no estaba en uso. Descendimos algo más y en se_
un sol naciente infaman ahora su nomble y su memo_ guida les propuse que regresáramos Mi único argu_
1 ia' pero yo verdaderamente creo, y sé que por mi a- mento era que yo creía esto más seguro, porque po-
ser~ión me acarrearé la indignación de todo el partido díamos llegar a tal profundidad que después nos fue-
central: digo qne veldaderamente creo que ellos han ra difícil subir. El capitán me dijo que yo era quien
arroJado de sus playas al mejor hombre de Centro A- había escogido {'ste camino, que si hubiéramos segui_
mérica. do su consejo habríamos tomado otro y no que ahora
Los habitantes del pueblo elan adictos al Genel al era ya muy difícil el regreso Tuvimos un serio alter_
lVlorazán, y un anciano nos trajo a su hijo, joveq como cado, pero afortunadamente, considerando que yo era
de veinte y dos años, para que fuera nuestro guía; pe_ el culpable, cedí y seguimos caminando hacia abajo
ro cuando supo que 10 necesitábamos para que fuel a hasta que tuvimos el placer de oír el rLÚdo del rio muy
con nosotros hasta el Río Paz, nos dejó diciendo que pi 6ximo Después de un penoso descenso llegamos a
iba a conseguir un caballo Esperamos una hOla has_ la orilla, enconti'andc que allí no había vado nÍ' señal
ta que el anciano reapareció trayendo un muchacho de paso alguno para el otro lado
como de diez años, vestido con camisa y sombrero de El 1'10 era helffioE1slmo El lado por donde noso-
paja y monhdo en un caballo en pelo El joven ya tros descendimos era una montaña casi perpendicular,
no apareCió porque temía hacer el viaje y se creyó que y de ambos lados corpulentos árboles extendían sus
este muchacho correría menos riesgo Yo no me preo_ ramas sobre el agua. Se llamaba el Río Paz, sólo que
cupaba mucho por las noticias de robos y asesinatos; por hoyes el límite entre dos Estados que se hacen la
pero seguramente habría gran peligro de encontrarse más sangrienta guerra: Guatemala y San Salvador
con las tropas denotadas; desesperados por la derrota, Los habitantrs del otro lado estaban en país enemigo
de instintos sanguinarios, no muy amables con noso- y las derrotadas tropas de Morazán y de Figoroa ha-
tl0S antes y mucho menos ahora que nos habían visto bían huído hacia allí en busca de refugio Caniinando
londando PO': el pueblo en tan Clíticos momentos, nada alguna distancia río arriba encontramos un punto va-
difícil era que nos relacionaran con los movimientos deable, lo atJ aw samas y en esa orilla encontramos un
de Morazán, y creo que al caer en sus manos nos ha- guacal que indudablemente había sido olvidado por
brían matado en el acto. Por otra par te, nos consolaba alguno de los soldados derrotados . Bebimos en él un
la idea de que se habrían alejado bastante durante la poco de agua, como si hubiera estado ahí para nuestro
noche temeroso<=: de ser perseguidos y que, evitando el uso, y después lo dejamos en el mismo lugar para be-
camin~ real, probablemente ya habrían cruzado el Río neficio de algún otro que llegara más tarde
Paz y ya en teuitorio guatemalteco, cada uno se ha-
blía Úlo a su propio pueblo Además, como la derlota Ahora ya nos encontrábamos en el Estado de Gua-
fué total, tal vez se habían juntado en pequeños gru_ temala, a la orilla de un impetuoso río y sin señales de
pos de tres o cuatro y temelian tanto de nosotros co- camino por ninguna parte, y nuestra situación se ha-
mo nosotros de ellos En todo caso lo mejor era par- bía tornado más precaria que antes, porque aquí los
tir pronto y no espelar a que Carrera cayera sable la solde.dos derrotados, considerándose más seguros, mu~
chos de ellos después de un día y una noche de fatiga,
población se echarían a descansar Fuimos al fin muy afortuna-
En medio de estos pensamientos poco gratos, nos dos, pues caminando a corta distancia entre los mato-
despedimos de algunos de los oficiales que estaban pre_ 1 rales, dimos con una vereda que volvía hacia la iz-
sentes pata velnos partir y emprendimos el viaje a qui€lda y terminaba en el camino real que subía del
las nueve dt~ la mañana. Descendiendo de la meset_a vado conocido Aquí ya dejamos a nuestro pequeño
en que estaba edificada la población, llegamos a un guía y seguimos en el camino real Cambió por com-
etxenso llano a través del cual podíamos mirar a gran pleto el aspécto del país: quebrado y pedregoso, no
distancia, Y el que nos proporcionalÍa, en caso nece- encontrando alma viviente hasta llegar a la Hacienda
sario, un buen campo para las evoluciones de nuestra de Palmita También ésta palecía desolada; penetra-
caballería Pasamos el lago de Aguachapa, cuya be- mos en al patio sin encontr al a nadie hasta que empu-
lleza hubiera llamado nuestra atención al encontrarnos jamos la puer ta de la casa El propietario era un an-
en otras ch cunstancias, y como nuestro pequeño guia ciano, contrli'tÍo a MOl azán; estaba sentado en la sala,
pareciera vacilar. paramos en una choza preguntando donde habían dos sillas de montar, una de él y otra de
por el camino Todos temían contestar a nuestras pre. su esposa, con dos bultos de ropa de cama, ya plepara_
guntas Los spldados de Figol'oa y de Morazán habían dos para salir Pmecía lamentarse de que fuera de-
pasado por ahí, pero ellos no sabían nada Tampoco masiado tar de, y con aire de sumisión respondía a

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nuestras preguntas, inquiriendo en seguida cuántos noche Lleno de embal azo el mayor de ellos accedió
hombres nos acompañaban. Curioso era que, estando pelO manifestando en sus modales el estado de alarm~
nosohos medio mueltos de miedo, nuestra presencia y suspicacia que pLevalecía en el país. Los dueños
infundiera terror en todas partes Lo tranquilizamos vestían tI aje de campo y el interior de la hacienda era
preguntándole por don Saturnino y por nuestl·o equi~ miserablemente pobre; pero había una hamaca y dos
paj~, montamos nuevamente y nos despedimos. Una catres par a dormir En una pieza inmediata estaba la
hora más tarde llegamos a ]a Hacienda del Cacao don- esposa de uno de ellos con un niño Los propietarios
de SatUl nino ib~ a dormir Debido a la configm ación eran hombres educados e inteligentes bien al con ien_
del te! 1 eno aparecimos repentinamente frente a la ca- te de las co.ndiciones del país; les refélimos lo que ha_
sa y vimos que en el corledor estaban tres soldados bía aconteCIdo en Aguachapa, agregando que nos diri-
cachut ecos comiendo tortillas Estos, al vernos, to- gíamos apresuradamente a Guatemala Nos dieron la
malon sus almas saliendo en precipitada fuga; pero cenú en una pequeña mesa colocada entre la hamaca
repentiname!tte uno de ellos Se paró y, levantando su y un catre. ponit'-ndonos huevos fritos, frijoles y torti_
ti abuco, nos iba a disparar La boca del arma me pa- Has. como de costumbre, sin cuchl1lo. tenedot ni cucha.
I eeió tan gt ;lnde como la puerta de una iglesia, calcu- ra
lando que nos apuntaba al capitán y a mí; nos encon-
tt Abamos en grave peligro de ser muertos por equivo- De~pués de la cena, el hermano mayor fué llama_
cación, cuando uno de ellos, volviéndose tápidamente do, haCIa afuera y, re~resando a los pocos minutos, ce-
y desviando el trabuco gritó: "¡amigos, los ingleses!", 110 la puerta y nos dIJO: que entre los trabajadores ha-
dándonos así tiempo para llegar hasta ellos Este a- bía.gtan al,arma con motivo de nuestla llegada. No
mable y juicioso joven cachureco vagabundo era uno crel~n que lbamos a Guatemala, porque una mujer nos
de los que habian llegado a nosotros pidiendo medio habla VIsto llegar por ,el camino ~e esa ciudad. y más
leal o un desayuno Seguramente nunca ha sido pues_ bien sospechaban que eramos ofiCiales de Morazán que
to un medio real a mejor interés. El nos conocta co- después de la derrota tratábamos de ganar la fl antera
mo amigos de Figoroa, y enseñado por sus superiOl es de San Salv!1dor Aqu~ había un campo de sospechas
a creer que Mor'azán era un asesino y degollador, nos que no habl::tmos preVIsto El duefio se manifestaba
considel aba participantes del mismo peligro que ellos muy agitado lame-otando el verSe obligado a violar
y nos preguntó {"ómo habíamos logrado escapar. Cuan- las íeyes de la hospitalidad; pero nos dijo que ya sa-
do se fueron nos sentimos felices de habernos encon_ bíamos 10 tr~s~ornad(¡ qu~ estaba todo el país y la lo~
trado con tales sujetos, porque cualquier otro grupo cura; del espu'ltu de parbdo. Que él mismo era con~
nos habría tratado de manera muy distinta También trarIo a Morazán, y todos sus mozos furiosos cachUle-
nos aclarat on un punto importante, haciéndonos saber cos, y por el momento, capaces de cometer cualquier
que la mayor parte de los derrotados habían tomado atrocidad Que corría gran peligro por habernos dado
el camino de Santa Ana Don Saturnino pasó la noche alber~ue bajo su techo y que nos suplicaba, por uues"
en esta haciendo saliendo de ella muy de madrugada tro bten y por el suyo que partiésemos inmediatamen~
En seguida Jos ~oldados regresaron a tetminar su me_ te, añadiendo que aunque fuéramos de aquellos infor_
lieoda y, dando las gracias en pago, emprendieron el tunados hombres, nos darían nuestras bestias prome_
camino en nuestra compañía Tenían un buen caba_ ti~ndo que ~o Se nos haría daño alguno, y agregó que
llo que habían robado por el camino y nos dijeron mas no podIa prometer Ahora bien si nosotros hu.
que con esto quedaban bien pagados de la expedición: biéra1?os sido tealmente .los fugitivos que suponían,
10 montaban pOI turno y en pelo Pasada la Hacienda tendrIamos bastantes mobvos para estar, agradecidos
del Cacao, ql.ienes los veían se daban cuenta por pri- de la bondad de nuestro hospitalario patr(jn' pero ha~
mera vez de la derrota de Figoroa Esta era una fatal cernas regresar por equivocación en noch¿ obscura
noticia para los que creían a Morazán completamente por terreno desconocido y sin guía: era casi tanto com~
destl ozado d~spués de su retirada de Guatemala. En dispararnos un tiro con trabuco. Por fOl tuna él no
<u huida él evitó pasar por los pueblos y asi no tuvie- era muy suspic:'!z; si hubiera sido otro don Gregario
Ion conocimiento que aún le acompañaba una fuerza habIíamos tenido que liar el. petate, pero todavía fué
considerable Tratamos de conseguir un guia, pero una gran fortuna el que, debIdo a mi obstinación ante
nos rué imposible pOlque nadie quería aventuralse a Fígoroa hubiéramos conseguido su pasaporte' éste era
salir del pueblo. de manera que seguimos adelante Al el único que en tales circunstancias podía ~videnciar
1 ato comenzó a llover. el camino era muy pedregoso y nuestro carácter. Yo se ]0 mostré llamándole la aten_
teníamos qUE' atravesar una montaña volcánica bas_ CÍ.ón par~ic~tl?rmente hacia el pomposo titulo de <lple~
tante desabrigada Por la tarde el capitán ya tuvo mpotenCla1'1~, qt}e m~ ~ué dado por el secretario, y creo
sospecha de los soldados y apresuramos el paso para que no quedo mas. atc-mto de que le hubiésemos honra_
dejarlos atrás Como a las cinco, abandonando el ca~ do tomando pos!"-sIón de su casa, como contento de que
mino que conduce al pueblo, tomamos el "Camino de no fuéramos aficiales de Morazán Aunque era un boro"
los Pat tidos', que era muy malo y pedregoso, llegan_ b~e inteligente, toda su vida la había pasado en la ha-
do a un lugar en que hay varios pasos y no sabíamos clenda~ y. a, pesar de ha~er .oído decir Il minisb o pleni_
cuál de ellos tomar, .,pero seguimos uno que conducía potencIarlO' nunca habla VIsto uno. Como mis atavíos
a un ancho '.'aIle circundando por dos filas de monta- y el águila de mi sombrero justificaban mi carácter
ñas. Asegurándonos que nuestro camino no pasaba llamó al mayordomo y a dos de los principales mozos
por ninguna de ellas, tomamos a éstas como única guia. de la hacienda, les leyó el pasaporte expllcándoles el
significado de "ministl o plenipotenciario", mientras
Poco antes de anochecer ya habíamos pasado la mon~ que YO, sentado sobre un catre, con la levita quitada y
taña, viendo a nuestra derecha una senda que condu_ el so~b,rero en la ~a~eza para mostrar el águila, oía
cia a un bosque, en seguida oímos el sonido de una al capItan, que suprmnendo todo lo concerniente a Mo_
campana y divis~mos por entre los ál boles una hacien_ razán, sólo hablaba de nuestra jntimidad con Carrera
da, Pal a llegar a la cual todavía teníamos que caminar La gente del pueblo es de naturaleza tan desconfiada
alguna distancia y después tomar el camino pai tieulat que una vez se ".a formado un concepto de algwlO di~
Estaba situada ('n un cIato del bosque, con val'ios co~ fícilmente cambia de parecer, y yo estaba dudoso de si
bertizos, cucinela y un gran trapiche. Veinte o trein- con todas estas demostraciones cJuedarían satisfechos'
ta jOlnaleroCJ casi todos indios, estaban allí pata dar pero nuestro amigo tomó tanto interés en el asunto'
cuenta de su trabajo del día y 1 ecibiendo órdenes pa- y el mayordomo se sentía tan halagado de ser el inter~
ra el siguiente Gran sensación les causó nuesu'o re_ mediarío entre ellos y nosotros, que por fin parecieron
pentino aparecimiento. Los dueños de la hacienda, tlanquilizalse Dice una máxima de Talleyrand que
que el an dos hermanos, estaban en la puel ta mientras "nunca hay que hacer hoy lo que se puede dejar pa-
nosotros hablábamos con los trabajadoles En seguida la mañana" En esta ocasión, a lo menos de mi carre_
nos acercamos pidiéndoles pelmiso para pasal allí la ra diplomática, yo sentí los beneficios del antiguo ada_

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gio contrmio a esta máxima Por de planto mi tena~ do de una casa nos saludó en voz alta un oficial ca-
cidad por obtener el pasapOlte de Figoroa nos había ChUl~CO, tan ebrio que apenas podía tenelsc sobre el
salvado; si hubiéramos esperado hasta tenerlo junto caballo Acelcándose empezó a contmnos cunntos sol_
con las cartas para Carrera, ah01a nos encontralÍa- dados de Morazán había matado; Poco antes de ano-
mos en una triste situación Podríamos haber escapa- checel y caminando por el p"osque, creyendo que nos
do de. alguna violencia, pero neis hubiel an encetrado en habíamos peldido, s~limos al fin y contemplamos flen-
el cabildo, donde hablíamos estado expuel?í.os a la fu- te a nosotros los majestuosos volcanes de Agua y Fue_
ria del populacho ignorante y fanático, excitado en a_ go, oyendo a l mismo tiempo los saluelos y gritos de go_
quellos momentos por las noticias de la victOlia de Mo.., zo que nos enviaban don SatUlnino y nuestlos hombres
lazán Y la denota de FigOloa Al preparar nuesho Habían acampado en un~ pequeña choza a la milla de
viaje pensamos que si nos tomaban prisionelos los ca- una glan planicie, dand9 tiempo a las bestias P4la que
churecos¡ seliamos llevados a Guatemala; pela ahola pacieran Don Satmnino tenía mucha pena por naso
nos dábamos cuenta que por el momento no había allí tros, pelO no obstante había seguido su camino pensan-
responsabilidad ninguna: el populacho obtaba enton- do que, en c.aso de algún accidente, podría selllos más
ces impulsivamente y nadie quería, en tales citcuns- útil estando en Guatemala. Ellos po habían encontla-
tancias, salir dhectamente para aquella ciudad; lo más do a MOlazáll y a sus tI opas po;rque, cuando pasman
que hacían era viajar de pueblo a pueblo Terminada f)staban en la hacienda a .un ládo del camino, y tam~
esta dificultad; el mayordomo noS prometió un guía poco sabían nada de la del1.'ota ,de Figoroa
para el pueblo inmediato, antes d~ aman.ecer A ..las . El ~'~ncho sólo; tenía una pe'queña habitación ape_
tres de la mañana' fuimos despertaaos por el Cl uJldo nas SUfICIente :mua el hombre y la mujer que la ocu-
del tlapiche Ec;peramos hasta la madrugada por el p&pan, pero afue).a había ancho campo. Después de
guía pero éste al fin no llegó; entondes nos despedi_ Ul~ pesado viaj e de más _de cincuenta millas y pensan-
mos de nuesh o bondadoso hospedador emprendiendo do que no estábamos más que a un día de Guatemala,
la marcha selos El nombre de la hacienda es "San P1 onto me dormí
José", pelo con 'los apuros del viaje no supe el de su A la mafíana sigu~erite una de las mulas se extra-
propietario . En' las constantes revoluciones de Centro vió " no ,la encontramos sino hasta las ocho POl la
America puede suceder que algún día él tenga que tnlde,. descendiendo de una eminencia, nos encontra_
huír pala sa..v ar la vida, y quiera Dios que en sus mo_ hlOS_ en el vane de Guatemala.. Me pareció helmosí_
mentos de angustia encuentre un cOlazón tan noble sima y nunc.a Cl eí que. tendría la dich& de volVerlo a
como el suyo! . , vel Había terminado un viaje de mil doscientas mi-
Como cinco leguas más adelante llegamos al Ran- llas y aunque tn~ dieran todo el oro dlfl Pel Ú, no lo
cho de Hocotilla donde don Saturnino y nuestros hom- volvería. a haGer E:p. llegando, la ptimerq persona a
bre5 habían pel noctado. El camino nos condujo por quien encontré, fué a mi amigo don Manuel' Pavón
una magnífica hondonada con un heunoso valle ~en el Yo pensaba que &i Morazán hubiera tomado la ciudad
fondo y majestuosas montañas a los lados Pasamos ¿dónde esta1Ja este mi amigo? Can era no se encontra~
por los t emotos caseríOs de Oratorio y León, pequeñas ba en GU,atemaJa; habia salido en pelseéución de Mo-
rancherías donde varias veces vimosmujeles con sus l azán, pelO en el camino. tuvo algunas noticias que le
hijos que al vernos se escondían entre los matorrales hicieron marchar sobre Quezaltenango Con bastan-
Si pudiél amos desterrar las gúerras para siempre, es- te satisfacción me entelé de que ninguno de mis con_
te valle sería igual a los más helmosos de Suiza A CQllOcidos había muelto y más tarde supe que tampoco
las doce del día llegamos a una galela de cuatro' pos... habían estado en el combate
tes con techó de pajón, ocupada por una avanzada de Yo dí a Pavón las plimer:is noticias de Morazán
soldados CaChUleCOS Mucho nos habría gustado no Nad~ sabían de él desde su salida de la Antigua pues
encontrarnos con tales gentes, pero ellos no 10 supie_ nadie había llegado, ~ún _dé por aquellds lugares, to_
ron pues'al verlos tuvlmos'buen cuidado de gritarles da la gente estaba demasiado atefi101izada para em-
"aI~igosi" Les preguntamos por Carrera diciéndo~
les: que esperábamos encontt"arle en el camino, que Fi- prender un viaje y ]a chIdad aÚIi. no se 1 ecobrba del
goroa nos había dicho qUé él v~ndría;. que. éste ~labía ten.or _A cada paso encontrábamos amigos que me
enttado ya· en Aguachapa y, temendo especIal cUldado felicitaban pOl mi regreso~ Se daban cuenta de que
de no inform-át ¡es de su derrota, nos despedimos de mi vida había .corrido peligro y el haber escapado mi-
ellos y seguimos adelant:e lagrosamente cleó un lazo de afecto entlel1osotros
Se me hacia duro pensar que,pelsonas tan amables y
A las doee nos acercamos al Río de ,los Esclavos, que me'reci~ían con tanto cariño, y ;;1 quienes yo mis_
turbulento y noble ríQ, cuyo puente eS la estructm a hlO me _sentm feliz de volver a ver, hubiesen estado
más grande de Cenho _Amélica y un recuerdo de la expuestas a ser expulsadas por Morazán Si tal hubie-
dominación española Lo el uzamos y entramos al la sido, ninguna de ellas estaría dándome 'la' bienve_
pueblo, simple colección de chozas situadas en la lÍ- nida Muchas veces me vi obligado a detelierme pal a
bel a fl ente á. una; cadena de montañas cubiel tas hasta refetirles los acontecimientos de Aguachapa; cuántos
la cima de helmosos pinos Sus miserables habitantes hombres acompañaban a MOlazán, qué oficiales, si le
eran insensibles a tanta belleza y con sobrada lazón, había yo hablado" qué apatiencia ten,ía y qué era lo
cada expedición hostil entre Guatemala y El Salvador que decía Les presenté al capitán y cada uno de no-
pasaba por el pueblo. Dos veces en una semana las sotros tuvo su Brupo de 'oyeiltes El capitán, enton-
hopas de Morazán habhm pasado por allí, los habitan_ ces, pala indemnizarse de sus involuntaiios "vivas a
tes llevando consigo todo lo que podían cenaban sus Can el a n en el camino, sintiéndose ya con libel tad de
pu~¡tas huyendo a la montaña La última vez, las tro_ hablar entte ger!te bien ve!3tida Y ciyilizada, dijo que
pas de Mora7án ib~n tan escasas de plovisiones y te- "si los caballos de MOlazán no hubieran estado tan
melosas de la pClsecución, que las chozas fuelon des- cansados, todos Jos soldados de Figorba habrían muel to
ti uidas y usadas para hacer fuego y los bueyes matados en el combate ll Desglaciadamente yo noté que nues~
para comerlos en la calle a medio cocer sin pan ni tor- has noticias hubieran sido mejOI lecibidas si se ttata~
tillas la de leferir una derrota de Morazán, o de que estuvie_
A las dos de la tarde emprendimos de nuevo la mar- 1 a hetido o mue 1 to A medida que avanzábamos pudi-
cha y saliendo del pueblo nos enconttamos en un te_ mos notar que las pmedes de las casas estaban matca-
rreno cubierto de lava. A las cuatto llegamos a la Ha- das con titos de fusil y las del flente de la plaza seve_
cienda Conal dE- Piedla situada en la clesta de una ramente dañadas Mi casa se encontt aba inmediata a
colina pedlegosa, con toda la apaliencia de un casti- la plaza y se me enseñaron tt es balas que habían qui-
llo muy grande, con iglesia y pueblo A pe!3ar de que tado del maderamen para mostrármelas como señal de
estaba lloviendo no quisimos quedalnos aHí pOlque la batalla. Una hOl a después de mi negada ya había yo
todos sus habitantes parecían estar bonachos Al la_ visto por mi9 propias penas, no me había imaginado

34
toda la extensión de las de ellos No puedo desClibir POI este- tiempo la ciudad permanecía en una cal.
la gran satisfacción que sentí al encono aune de nue- ma volcán ira, temiendo de un momento a oh o un ata-
vo en su compañia y de poder descansar, a lo menos que del G::meral MOl azán, un levantamiento de los in_
por el mome~to Yo todavía tenía mis ansiedades POI dios y ulla guetra de castas, 50bl esaltada P01 los ru_
la falta de noticias de- mi hogar y porque Mr Cathel- mOl ~s de que Cau el a quelÍa sacar a Guzmán y a los
\Vaod aun no 1Jeg~lba; pero mi inquietud por él no ela atlas prisionelor y fusilallos El catorce de Malla se
tan glande, porque no se encontr~ba en la zona ~el 1 ecibieron noticias de Figor03, informando que el Ge_
peliglo Al acostarme sentime satIsfecho y tranquIlo nel al MOl azbn roabía el uzado el Río Paz y que mar-
de no tener necesidad ~e l~vantarme para emplende~ chaba sobre Guatemala La noticia absorbió todas
de nuevo el viaje al dla sIguiente El capl~án tomo las preocupaciones Callera era el único hombre que
una habitación conmigo Este fué el ralO, fm de su podía salv31 la ciudad El quince marchó con nove-
expedición contra Guatemala, pero t despues de todo, cientos homhres hacia Alazola dejando la plaza ocu~
esto eJa mejor que haber permaneCido en el puelto pada POi quinientos Gran soblesalto cundió POI to_
Glandes c1mbios habian ocunido en Guatema- da la ciudad El mismo dia Morazán llegó a "Con al
la desde mi partida, y no puedo pi ~sc:indir de dar aquí de Piedra" ¡} once leguas de Guatemala El diez y
una bleve relación de los acontecImIentos que tuvle: seis princiDialon los soldados a levantal parapetos en
Ion lugar durante mi ausencia El lector lecordara las esquinas de la plaza, llegando muchos indios de
sin duda el ti atado entre Carrel a y Guzmán., el Gene- los pueblos circunvecinos para ayudarles y Can era
1al del Estado de Los Altos, por el cual el pllmero en_ OCUlJÓ sus posic!ones en Aceytuna, a legua y media
(Legó al segundo cuahocient05 mo~quetes viejos Des_ d~ distancia de la capital El diez y siete llegó ea_
de entonces Guatemala había adopta.do a Cauera (o Uela acompañado del Jefe del Estado y de otras auto-
Calrcla a Guatt1mala, no lo sé) ,Y hacIendo ver que ya 1idades; fué a visitar las fortificaciones y levantó al
no tendrian razón para desconflar de él, pidió que se "pueblo en 3lmat1 A medio día reglesó a Aceytuna y,
le devolvieran los mosquetes El Estado de Los AI~os a las cuatro de Ja tal de, se recibieron noticias que el
rehusó Esh: Estado el a entonces el foco ,de 105 pr~n~ ejército de MOl nzán estaba descendiendo la ~uesta de
cipales liberales, y Quezaltennngo, su capital, el aSIlo Pi nula, última eminencia antes de llegar al llano de
de los libel ales expulsados de Guatemala Recelando Guatemaln La:; campanas tocaron alalma y hubo gran
o pi etendiendo IeeeIar una invasión de aquel Estado, consternación entre sus habitantes Las hopas de
y tomando como pr~t~xto la restitución.de los ~uatro­ MOlazán pClnoctalOll esa noche en el llano
cientos mosquetes VieJOS, Canera marcho con mil h0D;\- Poco antes de amanecer marchó Morazán sobre la
bres soble Quezaltenango; y los indios, en la creenCia ciudad entró por la garita de Buena Vista y, dejando
de que venían a destruir a los blancos, le ayudalon toda s~ caballerfa y parte de su infantería en la plaza
Habiendo desertado las tropas de Guzmán, Carrera con de toros y eobre las alturas del Calvario. al mando
sus plOpias manos le tomó prisionero, enfermo y abru- del Coronel Cahanes, para vigilar los movimientos de
mado por el {leso de un gran sobretodo, en el momento Carrera, ~on setecientos hombres ocupó la plaza de
en que precipitaba su caballo haci~, un profundo ba_ Guadalupe, dejando su pal que, su equipaje, como cien
rranco pala escapar Carrera envIo a Guatemala la mujeres (más o menos son las que acompailan a toda
levita militar de Guz'!1lán, con los nombres de j~O;noa':, expedición en aquel país) y todo su bagaje, en el Hos~
"T't ujillo" y de otros lugares donde se había dlstIn~Ul­ pital San Juan de Dios Desde allí envió a Pérez y
do al sel vicio de la República, puestos sobre ella, Jun- a Rivas con CUBtro o quinientos hombres pal a atacar
tamente .con una carta para el gobierno diciéndole que la plaza Atravesaron la calle que desciende del cen_
1& remitía como una prueba de su captura. Una per- ha de la ciudad y, defendidos por el filo de la loma,
sona me lefhió que había visto esta levita cuan,do la escalaron los muros del patio de la iglesia "Escuela
llevaban, colgada de un palo y rodeada de una msu~ de cristo" pasando por allí hasta la calle opuesta a
tante muchedumbre, alrededor de la plaza de la Anti- la Casa do Moneda, por detrás y a un lado de la plaza
gua Después dE:! la batalla, Carrera marchó a, la ca- Veintisiete indios estaban trabajando en ese lugar, le_
pitul, depuso al Jefe del Estado y a las a~torldades, vantando un re~ucto al lado de la puerta y veintiséis
gual neciéndoJa (,'on sus propios ~oldados y, SIn r~paral cuerpos fueron encontrados en el suelo, nueve muer_
en distinciones técnicas de Umites enne los Estados, los y diez y siete heridos Cuando yo lo vi, el suelo es-
lo anexó a Guatemala, o mejor dicho lo puso bajo su taba todavía manchado con sangl e Al ent! al a la Ca-
propio dominio sa Moneda, Jos invasores fuelon lecibidos Con un fue_
En honm' a sus importantes servicios, se di6 la no_ go mortal a lo lalgo de los conedores, pero forzando
ticia que el lUDls diez y siete haria su entrada triun- la vía, se abrieron paso frente al pQl tal y Se abalan.
fal a Guatemala y, el día señalado, entró bajo arcos zalon a la plaza Esta estaba defendida por los qui.
levantados en la~ calles, en medio de las salvas de ar- nientos hombles hombres dejados POI Can era Y por
tilleLÍa ondE'ar de banderas y con música, con el Ge- dos o bescientoR indios que se retbalon hacia el atrio
neral Guzmán, personalmente conocido de todo') su... de la catedrlll, huyendo a los pocos momentos y d'!_
p\ jndpales habitantes, po~que llO año atl;tes había ~c~­ jando la plaza y las municiones en poder de los asal-
dldo en su auxilio atendiendo a sus relterndas supli- tantes Rivera Paz y don Luis Batres, Jefe y Secle_
cas pata salvarlos de las manos de este mismo Carre- tarta del Estado respectivamente, con otros cuantos
la' Llevaba a Guzmán sentado en una mula, con los blancos se encontraban en la plaza Call era no ne_
pies atado'\ y la cara completamente desfigurada pOI cesitabá de los soldados blancos y tampoco permitía
los golpes de piedras y heridas de machete, de tal ma- que ellos fuelau oficiales MucllOS jóvenes se le ha-
nera que apena~ se le podía conocer Los demás pri- bian pi esentado y se les contestó que no habían ar·
Sionelos ibalt atados con cuerdas, y el jefe del Esta- mas
do, su secretario y el de la Asamblea Constituyente, Mientras tanto, Carrel a, fortalecido con masas de
c<lbalgando i unto a Carrera en este desgraciado triun_ indios de los pueblos de los alIededoles, atacó la di_
fl, visión sobre las (lUmas del CalvaIio Morazán con la
El gCl1e1al Guzmán ela uno de los que MOlazán ha- pequeña fuena que haMa quedado en San Juan de
lIja lH.n ado ele la prisión, y habia logrado escapa.r de Dios, acudió en auxilio de Caba!!es La batalla dUl Ó
la Jllaza con el resto de las tropas, mas no pudiendo hOla y media, feloz y sanglienta, luchándose cuelpo
1·~s¡stiI las fatigas del viaje, fué dejado atrás oculto a CI¡elpO MOlazán peldió algunos de sus mejOles o-
cn el camin\). y el mismo l\'Iorazán me leUrió que, a ficiales Sánchez fué muelto por Sotelo eallela,
consecuencia del trato cruel que había recibido y del hermano del general Calrela y Morazán se enfren_
horrible e3t<tdo de al1~iedad en que se le mantuvo, per_ taraD, y Call era dijo que habia pal tido la silla de Mo-
dió por completo la razón y su vigoroso entendimiento razán casi en dlS Morazán fué derlotado y persegui-
desapareció do tan estrechamente, que no pudo lleval' consigo su

35
equipaje, siendo lcpelido hacia la plaza con példida lias hOl as A'as dos de la mañana MOl azán hizo
de hescientos mosquetes, cuatrocientos hombles en_ un desespclado <:sfueLZo por ablÍlse paso y salh de la
he muertos, heridos y prisioneros, y todo su bagaje plaza, pelo fué ! echazado hasta más allá de sus para-
A las diez dE' la mañana toda su fueLZa estaba acona- petos La p!aza estaba sembrada de cadáveres Cua-
Iafla en la plaza, rodeada por una inmensa masa de l enta de sus mns antiguos oficiales y su hijo mayOl
soldddos indios Que hacían fuego sable ella desde todas fuclon mueltos, a las tres de la mañana colocó tles-
las esquinas MOlazán, mientras tanto, defendiéndose cientos hombles en hes de las esquinas de la plaza les
con los parapetos y haciendo fuego desde los techos ordenó hacer un vivo fuego concentró todas sus Úl€l-
de las casas, hostigó al enemigo cuanto pudo zas sable la pila y, mientra~ la atención estaba dirigi-
En tan rUfÍcil situación, Morazán tuvo tiempo pal a da hacia este punto, salió lepentinamente por el otro
leflexionar Un año antes se le había lecibido con lado abandonándolos a su suel te Así lo dijo el Pal-
repiques de campanas, salvas de artillería, VítOlCS y te Oficial de Guatemala al dar cuenta de la batalla -
díputaciones de agl adecidos ciudadanos, que lo consi_ POl supuesto nada de esto oí yo decir en Aguachapa-
deraban como el único hombre capaz; de defcndel10s y de ser cierto, sería un borrón en el caráctel de 1V10-
de Canela y de la destrucción Entre los pocos ciu- 1 azán como sold1Xdo y como hombre Escapó de la ciu-
daddnos blancos que había en la plaza cuando entraloll dad con quinientos hombres, y scmblando el camino
los soldados, estaba un joven que fué tomado prisio- con he! idos y C0n muertos, a l~s doce del día llegó a
nero y traíc1.o a Morazán Este le conocía pelsonal_ l~ Antigua Allí se le impelía a declarar la ley mal-
mente y le 'preguntó por valios de sus antiguos palO_ clUl.y hacer un nuevo ataque a la ciudad, pelO él res_
dalÍos, citando sus nombres e inquiriendo por qué no pondió "No, ya se ha dell'amado mucha sangle" Se
acudían a leunírsele ahora El joven respondió que dirigió al cabildo y se dice que escribió una cal ta a
ninguno había llegado, por lo que Morazán y sus ofi_ Canela lecomelldándole misericoldia para los plisio-
ciales palecie-ron contrariados No hay duda que nelOS. El Barón Mahelin, cónsul genelal de Francia,
ellos esperaban un levantamiento de todos los eíucta- me iefirió una anécdota, que sin embargo, parece im-
dadanos y otra vez ser saludados como sus libel tado- probable que Morazán, poniendo su guante sable la
1 es de Can el a En San Salvador yo oí decir que él mesa, le encargó al alcalde que lo presentara a Cane_
había lecibido urgentes solicitudes pidiéndole que lle_ 1 a en señal de 1esafío. explicándole su significado De
gara, pelO ahOla no había ninguna manifes~acíón de allí continuó su retirada por la costa hasta nuesbo en-
tal deseo, al contrario, por todas paltes se Ola ellon_ cuentro en Aguachapa
ca grito de "¡MUela el tirano!", "¡Muera el General Enhe tanto.> las tlopas de Canera se 8IlojalOll a
Morazán!" Los sentimientos populales habían SUfli~ la plaza con Uha tremenda descarga de mosquetería
do una completa hansfOlmación, o quizá estalÍan apa- en señal de iúbilo, disparando sus almas al aire has~
gados por h8 mmensas masas de indios que habían ta el amanecer Entonces plincipió la busca de fugi_
llegado de tedos los pueblos circunvecinos en' defensa tivos y los asestnatos El coronel Alias, que Se en-
de la ciudad contraba herido y con un ojo fuela de la órbita, fué
Poco a poco el combate se fué debilitando y a las matado a bayonetazos A Pérez lo mataron de un ti! o
doce del día terminó pOI completo, quedando la plaza .Mallscal, qüe estaba escondido en catedral, fué extrai_
sembrada de cadáveles, las calles obstluidas por den- do y fusilado en seglJ-ida Padilla, e hijo de la viuda
sas masas Y en las esquinas de la plaza, los soldados de Aguachapa fué m&tado a bayonetazos, mienhas su-
j

haciendo escarnio y befa de l\10razán y de sus tropas plicaba a un su conpcido centralista que lo salvala
El fuego te-rminó por falta de municiones, pues los al- Los infelices fugitivos fuelon llevados a ]a plaza en
macenes de Can el a habían quedado en podel de Mo- gl upos de dos, de tres, de cinco o diez al mismo tiem_
razán, y Canela, en su afán de lenovar el ataque, se po y Carlera señalaba con su dedo a éste o aquél pa-
dedicó a hacer cartuchos con sus propi,as man~s, . la que fueran fusilagos, 10 cual hacían inmediatamen-
La lesid(2nóa de Mr Hall, el vice_consul brItam- te, apartándolos a unos pocos pasos El Mayor José
co quedaba a un lado de la plaza. Mr chatfield, el Viela y varios de los soldados que se encontraban so-
có~sul geneial, estaba en Escuintla, c~~o a doc~ le- bre el techo de la casa de Mr Hall, baialon al patio y
guas de distancia, cuando lecibió la noüc~a. d.e, la Inva_ Cauela los mandó sacar Viela estaba tomando cho-
sión de 1\101 azán Montó su caballo, se dluglO y ~mar­ colate con su familia y le entregó a la señola de MI
baló la bandela inglesa en casa de Mr Hall, slendo Hall una bolsa con doblones y una pistola pala que se
para las tropas de lVIorazán el objeto más v:isible en los guardala Todos fueron enttegados, pidiendo pa-
la plaza Cf.ll'lel'a mismo no era tan aborreclble para la ellos miselic01dia, muy particularmente con les_
ellos como Mi Chatfield Un piquete de soldados fué pedo a VieIa; pelO a los pocos momentos llegó lVI1
colocado SObl e el techo de la casa, dominando la pla- Skinner a la casa y dijo que él había visto el cadáver
za 1J01' un lado y el patio por el oh o Orellana, .el an- de Viela en la plaza. Mr Hall se resistía a darle cré-
tiguo Ministro de la Guerla, estaba soble el teJado y dito y dió la vuelta a la esquina, encontl ándole a po-
dió un tajo para cortm el asta con su espada, pero d~­ cos pasos de SI!. propia puerta tendido boca abajo,
sistió de su emueño cuando le dijelon desde el patIO mUCl to En estD terrible escena de asesinatos, el Pa-
que ela la casa' del .vic~_cónsul A la caída. del sol, dlé Zezeña, un pobre y humilde saceldote, expuso su
la inmensa masa de mdlos que llenaban la cmdad, .a- plopla vida POl,' salvar a sus plójimos. Cayó de lodi_
rrodillándose, entonaron la Salve o himno de la Vu- nas ante Canela implOlando peldón para los infe1i~
gen Olellana, con otlos .de los oficiales de l\1ora zán, ces plisionelos C'xc1amando "son ctistianos como no~
había bajado ha~ta el patIo y estaban en eSe momen_ sohos"; y fuelon tantos sus luegos que al fin induje_
to tomando chocolate en casa de 1\11' Hall. La esposa lon a Can era a desi':'til de sus asesinatos, enviando a
de éste que elR una dama española de la ciudad, pre- los desventmados cautivos a la plisión
guntó ~ Ore11a11a por qué él no se anodillaba; a lo que Can era y sus indios soportalOn todos los peliglos
contestó en blorna, que por temor a sus pi opios sol_ y tuvieron toda la glO1ia de la c{efellsa de la ciudad
dados que estahan en el techo; quienes le podían ta- Los ciudadanos, que COl rían el mayor peligro, no to-
mal por un cachul'eco y matalle; pelo se dijo que a maron Pal te en la lucha Los miembros del gobielno
MOluzán el estl nendo de este inmenso COlO de voces le más complometidos huyelon o permanecielon escon-
atelló haciéndole complender la enOlffie fuerza leU- didos en sus casas SelÍa muy. difícil analizar los pen-
nida pala destruirlo, y que por primera vez manifestó samientos de estas pelsonas al salir a la calle y con-
que se daba cuenta del inmenso peliglO en que se en_ templar las escenas de honor, viendo por el suelo los
contlaba El re2'O fué seguido de un fOlmidable gri- bien conocidos rosbos y mutilados cuerpos de los prin_
to de H¡Viva la Religión! ¡Viva Carrela! y ¡l\1uela el cipales líderes oel partido libelal Selltíanse liblados
Genelal MO!lazán!" y el fuego comenzó más nutLido de un inmenso daño, manifestándolo así el gobielno
que antes, cont~nuando sin intell'upción dmante va- centtal en su boletín oficial encabezado "¡Eterna glo-

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da al invencible Jefe Genelal Callela y a las valien- lecielau todos los eremigos de Guatemala El capi-
tes h opas de su mando" tán recibió una prevención OPOI tuna Su histOlia
En la maíla~la, lo mismo que cuando llegamos, es- aquella de que I'si los caballos de MOlazán no bubie~
te ela el tema principal de las convelsaciones; nadie 1an estado tan (aosados, todos los soldados de Figo-
hablaba de otl a cosa y cada uno tenía nuevas noticias loa habl ían perecido" ya había circulado. se le consi~
que comunicar En nuesha l)limer salida a la calle del aba parcial y se tIataba de aceligual quién ela
pudimos notar que por todas pal tes había señales del él Se veía obligado a oír y aplobal o a no decit na-
combate Soldados vagabundos se nos acercaban lli- da En el camiho él hablaba siempre en voz alta, se
diéndonos medios y apuntándonos con sus fusiles pa- explesaba pelfe<:tamente. y con sus lucientes allnas y
la moshalnos cómo habían matado al enemigo, hacien- su blioso colcel haciendo cabriolas al enhat a los pue;
do a:1al de de cubntos había ultimado cada uno Estos bIas, el a consid:':l ado como Hmuy valiente"; PCI"O aquí
homlnes me tenían muy molesto y yo no ela el (mico, ahma ela un PQ»Je diablo que attaía las mitadas de
pues también el capitán se enconh aba en gran aprie- todo el mundo, pela no por los mismos motivos que
to El €la PUl t1dario de MOlazán. había salido de La en el camino, sino pOI que inspil aba desconfianzá Pe~
Union pala unhse a la expedición. y dejado San Sal- 10 él tenía un consuelo que nadie le podía quital: que
vadOl con el objeto de hacelle una visita en GUate~ no había est'1do en la batalla, porque de habel estado
mala y pal tlcipar de las festividades de su hiunfo. en ella -usando sus propias palabras- a110la se en-
saliendo de Aguachapa pOl que sus baúles ya iban POl conttal'Ía tendido en el suelo, con la cara para arriba
delante Desde su llegada al país se hab1a acostum- PO! la t21de, inespeladamente, neg6 Mr Cather_
blaclo a oír habl:n de Ca11ela como de un ladlón y un wood Había pasado un mes en la Antigua, y acababa
asesino. y tidiclJlizar a la nobleza de Guatemala, de de r-egtesar de su segunda visita a Copán, habiendo eX~
modo que se enronbaba metido en un avispelo Ahola pIOlado tamhién oh-as luinas. de las cuales se hatlt
oía a MOlazán denunciado como titano, a sus oficia- mención de aquí en adelante En nuestl o gran gozo
les como banda de degoUadOlo..<> 1eUDidos para asesi- de volvernos a vel I nos dimos un estrecho aln azo y al
nar a sus enemigos que habían suÍ) ido el castigo que momento resolvimos na sepal al nos más mientt as nos
merecían, y que el sentimiento univelsal ela que pe- enconbáramos en tf1n pettulbado país

CAPITUlé) "j

LAS RUINAS DE QUIRIGUA - VISITA A ESTAS RUINAS - LOS AMANTES - ESTRUCTURA PI-
RAMIDAL - UNA CABEZA COLOSAL - UN ALTAR - UNA COLECCION DE MONUMENTOS - ÉS_
TATUAS _ CARACTER DE LAS RUINAS - UNA (!lUDAD PERDIDA - COMPRANDO UNA CIUDAD
EN RUINAS

Volvamos por un momento a MI' Catherw.o0d, oído hablar de f'§,tas 1 uinas. No ha mucho. el espíritu
quien durante mi ausencia, no había estado OCIOSO. de especulación habí;:s llegado a ese país' y por su fer_
Al n~gar a Guatemala la primera vez desde Copán,
tomé a mi caIgo el hacer preguntas, particulalmente
tilidad y posici6n en las márgenes de un tia navega~
ble inmediato al océano, la legión había sido el obje_
con tespecto a las ruinas No hallé a una sola perso- to de un plOSpecto, ~al'a ser vendida por acciones en
na que hubif'se jamás visitado las de Copán. y solo Inglatelra El prospecto ensalzaba las glandes ven~
unos cuantos que se tomalan algún poco de interés tajas naturales ~e la localidad, y los alicientes que o~
PO) las antigüedades del país, pero, afOl tunadamente, fteda a los emIgrantes estaban redactados en tél mi_
pocos días d€'spués de mi ,\l'1 iba, don Cados Meiney, nos y fl ases que podrían haber salido de un labOl ato-
un inglés de Jamaica. por lalgo tiempo residente en lio en Nueva York antes de la crisis Los Señores
el país, plopietatio de una gIan hacienda y extensa~ Payes estaban en el primer período de anticipada ti.
mente empeñado en opelacíones mínelas, hizo una queLa, y hablaban en el tono familiar de los construc~
de sus periódicas visitas de negocios a la capital A~ tales de ciudades en mi tielra El refelido plospecto
demás de su pleno conocimiento de todo lo concer- les hizo concebir la esperanza de algún aumento indi.
niente a sus plopjas e inmediatas ocupaciones, este recto al valOl de sus bienes; me dijelon que dos de
caballelo poseía mucha información geneIal, con les~ eUos estaban a ~a sazón haciendo los al reglas para vi_
pecto al país, y una cUliosidad que las circunstancias sitar el tcu eno, e inmediatamente les pI opuse que yo
nunca le habían peunitido satisfacer, lelativa a las los acompañm ía Mr: Cathel wood. en su camino desde
antigUüeuades; y él me habló de las 1uinas de Quh i~ Copán, se había encnnhado con una pelSona en Chi-
guá, sobre el Río Motagua. cerca de Encuenhos, el quimula que le hablO de tales luinas. con el aglegado
lugar donde dormí la segunda noche después de Cl tt- de que el Coronel Galindo se hallaba entonces ha.
zat la Montaña del Mico El nunca las habia visto. bajando en medio de ellas. Como estaba en las celca-
y apenas cref posible que pudieran existíl, pOlque en nfas, tuvo alguna idea de ir a visitarlas, pela. como
aquel lugar .lJ.abiamQs hecho preguntas especiales por $e enconh aba muy cansado por sus tL;ahajos en Copán
las 1uinas dE' Copáu. y no se nos dieron infolmes de y sabía que la histOl ia el a falsa con 1cspecto al Coro~
ningunas atLas Quedé convencido, sin embalgo, que nel Galindo. pues tenía noticia que se hallaba a una
don Callos era un hombre que no hablaba a la ven- sección difelente del pais, CleyÓ que todo elU mentira
ttna Tales ruinas estaban en la finca del Señor Pa- Nosotros abligábamos algunas dudas de que ellas com_
yes, un caballelo de Guatemala, ) ecién fallecido El pensalan el ttabajo. mas como no había motivo pala
había sabido ele ellas por el Señor Payes, y había to~ que él me acompañm a a San Salvador, convinimos en
lIlado tal intelés en el asunto, que plegnntó y obtuvo que dmante mi ausencia, él. con los Señores Payes,
los detalles de exhaoldinalÍos monumentos Ttes hi~ se itía a \o¿uhiguá, lo que en efecto hizo
jos del Señal Payes habían heledado esta plopiedad, El lector debe 1egl esar a Encuentt os. lugar donde
y, a petición mía, don Callos los visitó en mi compañía. nosotros dOlmimos la segunda noche de nuestio a111-
Jamás ninguno de los hijos había visto las luinas, ni bo al país Er.. este lugar se embalcalon en una canoa
siqu...el3 visitado la finca Esta era una inmensa ex- como de veintic:nco pies de largo por cuaba de ancho
tenSión de tf'li eno inculto, que había llegado a manos consh uidª, del tt anca de un árbol de caoha, y descen~
de su padl e hacía muchos años pOl una bagatela El (Hendo dmanle dos holas elesembmc~uon en Los A-
la hahía visitado una vez. y ellos tam~¡én le habian mat€s, cerca de El Pozo, sobre el camino 1eal de YZ3_

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ba] a Guatemala, lugal donde nos desayunamos la se_ nos del mismo tamaño, está can el l osh o vuelto hacia
gunda mañana de nuesh a llegada al país, y donde los arriba
SeñOles Payes tllvielOn necesidad de espelat dos o hes Hav otras cuatro en piel como de doce pies de a1-
ellas El paraje era .una miserable colección de cho- tm3, pelona en muy buen estado de preservaciónl y
zas, escaso de provisiones, y las gentes bebían una varios altales, tan cubieltos de yelba, que ela dificil
agua tUl bia en sus puel tas antes que tomal se el ti a- aveliguar su veldadcla forma Uno de ellos es redon_
baio de ir por ella al río do, y está situa 'io SObl e una pequeña elevación dentro
Una helmosa mañana, después de un aguacelo, de un cÍlculo fOlmado por un mUlo de piedlas En el
SallE:IOn para lns 1 uinas Después de cabalgar por es- centro del cilCU 10, adonde se llega bajando por unas
pacio de media h013¡ sobre un execlable camino, lle_ angostas gl adas, s~ halla una gran piedl a redonda,
garon otra vez;} Los Amates El pueblo estaba agla- con sus lados esculpidos con jeloglíficos, cubiel ta de
dablemente situado sobt e la mal gen del 110, Y elevado vegetación, y soportada POI lo que parecen set dos
como heinta pies El lÍo aquí tenía más O menos dos- cabezas colosales
cientos pies de :mchUla, y ela vadeable por todas pal_ 'rodas éstos Se encuentlan al pie de la romalla pi-
tes exceptuando unos pocos hoyos profundos Por 10 1 amidal, cel ca unos de oH os, y en la vecindad de una
general no excec1ía de tres pies de hondo, y en muchos COII iente que desaguc. en el Motagua Además de és_
lugales no era tan plofundo; pela abajo se deda que tos, contalon ellos trece fragmentos, y sin duda mu_
Cra navegable hasta el mar por botes que no calal an cho"i oh os pueden ser descubiertos todavía
más de tres pies de agua Se embal cm on en dos ca- A alguna distancia de ellos se encuenh a otro mo-
noas construidas de álboles de cedro, y prosiguieron numento con nueve pies fuera ,del suelo, y plobable_
110 abajo por un par de millas, donde tomaloll a bOl_ mente con dos o hes debajo, con la figura de UDa
do a un neglo llamado Juan Lima, y a sus dos muie- mujer al flente y por detlás, y con los dos costados
res Este picaro neglo, como lo designa Mr e en ricamente Olnamentados, pero sin jel.oglíficos.
su libio de notas, iba a ser su guia En seguida, pro- Al siguiente día, el negro plometió mostrar a Mr.
siguielon dos o tres millas más adelante, y palalon e once columnas cuadrangulares más altas que nin-
en un rancho al lado izquierdo del lío, y atravesando guna de las qm. había visto, que estaban en fila al
dos milperfas, penetraron a un bosque de corpule1?-tos pie cie la mO!1taña, pela después de auastrarlo por tres
álboles de cedlo y de caoba La senda ela exceSIva- hOlas enhe el fango, MI e descubtió, por medio de
mente blanda V húmeda, y cubiel ta de hojas marchi- la bllíjula que él estaba cambiando de dilección cons-
tas, y el calor era muy grande Siguiendo a ttavés tantemente, y como el hombre iba almado con pi~~_
del bosque rumto al nordeste, en bes cual tos de hOla las Cla notOliamente un mal sujeto, e indignaba a los
llegaron al pie de una estr uctUla piramidal, semejan- du~üos del telreno con bajar a investigar sus cam-
te a las de Copán, con gradas pel fectas en alg~.1l~os pos usurpados, MI' C- desconfió de él, e insistió en
lugares Subieron a la pal te alta, como de vftnÍlcln- que 1 egl esasen Los Payes ~staban o.cupados en sus
ca pies, y bajaron por las gradas del otro lado, lle- proptos negocios, y no teniendo qUIen le ayudala,
gando a COI ta distancia más allá hasta una cabeza co- 1\11' Cathel wood se vió imposibilitado de hacer una
losal de dos yardas de diámetro, casi escondida POI un cabal exploración o algunos dibujos completos
enorme árbol y cubierta de musgo Inmediato a ella El caláctcr genelal de estas ruinas es el mismo
habia un altar grande, tan cubierto de musgo que era de las de Copán Los monumentos son mu~ho ~ás
imposible descubrir algo de él Los dos se hallan gl'andes pero se hallan esculpidos en más baJO relIe~
dentro de un cercado ve, son 'menos licos en diseños, y están más descoloü,
Repasando ~or sus gl adas a través dc la estruc- dos y gastados, plobablcmente por ser de fecha mucho
tUla piranúdal, y prosiguiendo hacia el nOlte hes o más antigua. . . tOó
cuahocientas yardas más o menos, llegaron a un con- De una cosa no cabe duda: en otro tIempo eXls J
junto de monumentos del mismo carácter genel al de allí una glan ciudad; su nomhle se.perdiól su historia
los de Copán, pero dos o tre.s vec~s más elevados: es desconocida; y, excepto por un mfo~me tomad~. de
El plimelo es como de vemte pies de al~o, de Cin- las notas de MI' e, e insertado despues d~ la VISIta,
co \lies y seis pulgadas en dos lados, y dos PH!S y och.o que se intlo(!ujo a este país y a Emopa, nmgu~a le~
pulgadas en los otlos dos El flente leplesenta la fi- lación de su existencia ha sido nunca antes publicada
gura de un hombre; bien prese~ vada, la parte poste- Ha 'lermanecido por siglos tan completamente oculta
liar la de una mujer, muy desfIgurada Los costados com~ si estuviera cubierta COn la lava del Vesubio
se l;allan cubiertos de jeloglíficos bien c<?nsel vad?s, Todo Via:jP.IO de YzaJ::¡al a Guatemala ha. pasado a ~e:s
pela en bajo relieve, y exactamente del mismo estilo hOlas de distancia de ella; nosotros mlsmos~ lo hiCI_
que los de Copán (Fig NO 1) " mos así y sin emb31 go allí estaba, como la CIUdad de
Otro tiene veintitrés pies fueta del suelo, con {l- piedra de Edom, sin ser visitada ni buscada y entel a-
gUlas de' hombres al {rente y por detrás. y jeroglífi_ mente descor.oc-ida
cos en bajo relieve en los costados, y rodeado por una
base que se proyecta a quince o. diez y seis pies de l'} La mañana ~iguiente al legleso de MI C visité al
A una corta distancia, ergUIdo en la mIsma POSI- SeÍlor Payos el único de los hermanos que entonces
ción con l elación a los puntos de la brújula, se halla se hallaba e{-¡ Guatemala, y abl! una negociación pala
un obelisco o pit'dra csculpida, con veintiséis pies fue- la compra de estas 1 ulnas Además de su entel a no_
la del suelo y probablemente con seis 'lt ocho ente_ vedad e jnmensc interés como campo inexplOl ado en
11 .dos (Fig NQ 2) las investigaciones anticual ias, los monumentos se en-
Está desviarlo de la pelpendiculm doce pies y dos conhaban sólo como a una Inilla del lío, el terreno
pulgadas, Y parece propenso a caer, lo que plobabl~­ el a plano hasta la orilla, y el lio ela navegable des_
mente ha sido impedido sólo por un ál bol que CI ecló de ese Jug31. la ciudad podla ser transpOl tada en peso
junto a él y pOl las grandes piedlas ahededol de y erigida en Nueva York Yo declaré explesamente
cleció junto a él y pOI las glandes piedlas alzededOl de (y mi razón pala hacerlo así será obvia) que hataba
la base El lado inclinado hacia el suelo 1 epresenta este asunto por mi propia cuenta, y que este era ente_
la figura de un hombre. muy perfecta y primOl osa!l1en- lamente un negocio pelsonal, pero el Sei'1or Payes
te esculpida El lado de arrIba parece que lo mIsmo, cree..'fa que yo actuaba en replesentación de mi go-
pelO estaba tan cubierto de vegetación que lo hacían bierno, y dijo, lo que estoy segUlo quc pensaba, que
algo incierto Los otlos dos contienen jClogHficos si su familia estuviel a como habia estarlo en otro
en bajo relieve En el tamaño y la escultm a éste es tlempo, ellos teIldrían el orgullo de ofrecer el todo a
el meiOl de todos. los Estados Unidos, que en aquel país no se apleciaban
Una esbtua de diez pies de altura yace por el esas l'uinas, y que él se sentu ja dichoso de conb ihuir
suelo, cubierta Je musgo y hel bajel y oh a más o m~- a la causa de la ciencia en el nuestro; pela que ellos

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se habían empobrecido por las convulsiones del país, bilidad de su 1e1110ClOn, pela tuve miedo de aumentar
y que, de todas maneIaS, no me podría dar una res_ la exü avagancia de sus ideas Sus hel manos no lle-
puesta silla hasta que SUs hermanos 1egresaran, a galon, y uno di" ellos desgraciadamente murió en el
quienes espel aba denho de dos o hes días Ploba- camino Yo no tenía al gobielllO como pagadol, ha-
blcmentc antes de la 1cfelida treta especulativa, los blÍa sido necesario elevar el pI eeio por motivo de los
ducílos hablÍall sido felices de vender todo el tell'e~ gastos de ilaslado; y les dejé una ofelia por medio
no, l:onsistente en más de cincuenta mil acr es, con t.odo ele Mr Sava¿e, cuyo lesultado todavía estaba dudoso;
lo que hay e1:'. ét, conocido y pOl' conocer, llar unos po- pelO confío en que, cuando estas lJáginas lleguen a
cos miles de dólar es Yo estaba ansioso de visitarlas manos del lectol, dos de los más glandes monumen-
peI sonalmel1te, y de estudiar con más cel tez a la posi- íos se hallarbr en camino pala esta ciudad

CAPITU!.© 3

RECEPCION EN LA CASA DEL GOBIERNO. - El, CAPITAN EN AFLICCIONES - CAMBIO DE CA-


RACTER. - ARREGLOS PARA EL VIA.TE A PALENQUE. - ARRESTO DEL CAPJ¡rAN. - SU LI-
BERTAD. - LA VISITA DE UN PAISANO. - PELiGROS EN PERSPECTIVA. - ULTIMO PASEO POR
LOS ARRABALES. - EL HOSPITAL Y EL CEMENTERIO DE SAN JUAN DE DIOS. - HORROROSA
CONDICION DEL PAIS - ULTmIA ENTREVISTA CON CARRERA. _ PARTIDA DE GUATEMALA.
- UN DON QUIXOTE _ CIUDAD VIEJA - LLANO DE EL VIEJO. - VOLCANES, LLANURAS Y
PUEBLOS. - SAN ANDRES ISAPA. - CAMINO PELIGROSO. - UN MOLINO

Al día siguiente hice una vistta al Jefe del Es- mente que ahora él complendfa mejor el abo lado
tado Esta vez no era cuestión de presentar creden- de la cuestión y que yo respondía de su q.uietud
ciales, y fui recibido por él y por todos los caballe~ Don Rivera Paz ...,-de eso me sentía yo bien seguro,
lOS de su compañía sin ninguna desconfianza o Ie- estaba, más deseoso de calmar que de crear cualquie)
celo, y más como a uno identificado con ellos en agU,ación en la ciudad~ recibió mi conversación en
sentimientos e intereses que como un agente extran- el mejor espíritu posible, y dijo que el capitán ha-
jero. Yo habfa conocido más de su país que nin- lía bien presentándose pe1sonalmente al gobieIno, Re~
guno de los presentes, y hablé de su extraordinalia glesé a mi casa y encontré al capitán solo, ya de
belleza y fertilidad, de sus volcanes y montañas, ningún modo satisfecho con su cambio de fortuna
del gran canal que podlÍa hacel'lo conocido de todo Mi comunicación no le consoló, pelO ine acompañó
el mundo civilizado y de sus inmensos recursos, si a la Casa del Gobielno Difícilme'nte podía pe:¡;:sua....
ellos dejaran descansal la espada y se mantuvielan dhme que él fuera el mismo hombre cuya resuelta
en paz unos con ob os . apariencia en el camino, a menudo había hecho CU~
Algunas de las observaciones en estas páginas tal chichear a las mujeles "muy valiente"; y cuya reS-
vez se considelen ásperas y una pobre recompensa puesta a todas las insinuaciones de peliglo era, que
por la benevolencia que se me manifestó Mis pre-' el hombre no podía mOlir más que una vez De se-
dilecciones estaban en favor del partido libelal, no gUla, los soldados en el corredor se daban aires de
sólo porque ellos sostenían la fede18ción sino porque insinuar que ellos le habían descubierto; los seño-
me daban la espelanza de un gobierno; pero yo siento res en la habitación le examinaba'n de pies a cabeza,
un tierno afecto hacia, ITIuchos de los plincipales como si tomaran notas pala dar aviso al público de
miembros del partido central Si hablo con dureza su pelsona, y sus miradas palecÍan indicar que 10
es de su actuación pública y política solamente; ~' reconoce1ían cuando 10 encontraran otra vez Mon~
si los he ofendido; lo siento mucho tado a caballo y con un campo favorable. el capitán
Al salir de ]a Casa del Gobierno, un caballelo hablÍa desafiado a toda la nobleza de Guatemala, pe-
me siguió, y preguntóme quién era eSe capitán que lO se enconüaba con?-pletamente acobardado, habla~
me ha.bía acompañado, añadiendo, lo que me sor~ ba solamente cuando .le dirigían la palabra y salió
prendió no poco, que el gobierno tenía in(Ol mes oc con menos descaro del que yo meía pOSible.
su viaje conmigo desde La Unión, de su intención y ahOla de buenE!. gána dejaría yo al lector sen-
de junt31se- a la expedición de MOlazán, y de su cam~ tado, divirtiéndose tranquilamente en Guatemala; pe...
bio de mÍla a consecuencia de encontrarlo d~ll'otado ro no me es posible El lugar no lo pelmiJía No
en el camino; que aún no había sido molestado so~ podía ~cu1tálGeme que el gobierno federal estaba des-
lamente porque habia estado en mi casa Yo me hecho, no había ni el más leve indicio de su reS_
inquieté por esta comunicación Me enconhaba ex.. . tauración, ni esperanza. a lo lnenos por largo tiempo,
puesto a la imputación de aprovecharme de mi ca~ de que algún otro fuela olganizado en su lugar Ba-
ráctcr ofícíal pala abrigar a un guerrillero Yo ela jo estas circunstancias no considelaba justificada mi
el único amigo que tenía el capitán, y, por supuesto, pelmanencía por más tiempo én el país. Yo ela per-
estaba lcsuelto a defenderlo; pero él no era única""" fectamente inútil pal a todos los propósitos de mi mi-
mente objeto de sospechas, sino que ya tenían prue~ sión, e hice un inrOlme oficial para las autOlidades
bas en su conh a; pOl causas mucho menores se de Washington que decía. "Después de diligentes pes-
encalce1aba a los hombles y se les fusilaba; en caSO quisR's ningún gobiel1lO hallado"
de un tumtüto, mi casa no sería una protección, el a Yá ela yo una vez más mi propio amo, con li-
mejor evitar cualquier agitación y tener tUl enten... bel iad de ir a donde quisiera, a mis pIopias expen-
elido al momento Con este plopósito regresé a don~ sas, e inmediatamente empezamos a hacer los ar1e-
de el Jefe del Estado, y mencioné las circunstancias glos para nuestro viaje a PaJenque No t.eníamos
bajo l~s cuales habíamos viajado juntos, con el agle~ ti0mpo que pelder; se :encontraba a mil millas de
gado de que, con resJ?~cto a mí, yo hahría tomado distancia, y la estación lluviosa Se aploximaba, du-
a un mucho más dudosp compañero antes que viajar 1ante la cual, parte del camino era intransitable No
solo, y en cuanto al capitán, que si la suerte le había en la ciudad nadie que hubiese hecho el viaje
hubieta al'l Diado a tierra sobre sus costas, sin duda nunca El alzobispo. en su salida de Guatemala ocho
habría entrado a la campaña al lado de ellos; que él años antes. había huido por ese camino, y desde esa
110 estaba en camino de tmirse a la expedición cuan- época no había sido transitado por ningún 1esidente
do enconhamos a Morazán, y le aseguré muy seria~ de Guatemala: pero nosotros supimos lo bastante pa~

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la quedar entendidos que selía menos difícil llegar Al siguiente día continuó el examen El capi~
a Pa1allque desde Nueva York que desde donde nos tán no se hizo, por cierto, de ningún delito en sus
encontrábamos Teníamos muchos preparativos que decla1aciones; lealmente, el cambio en sus sentimien-
hacer, y, dada la imposibilidad de conseguir criados tos era €XhaOldinario. El aire de Guatemala e1a
en quienes pudiésemos confiar, estábamos obligados fatal pala los p31 tida.rios de MOlazán El examen,
a atender a todos los detalles nosotros mismos El glacias al corregidor, fue satisfacto1io, pero se le
capitán estaba indeciso de lo que él mismo debería advirtió al capitán que abandona1 a la ciudad En ca-
hacer, y hablaba de irse con nosotros La tarde si- so de alguna agitación él correría pelig10 Carrera
guiente, caando legresábamos a la casa, observamos reglesaría a Quezaltenango dentro de pocos días, y
una fila de soldados en la esquina de la calle Como si él se interesaba en el asunto, lo que no era impro---
de costumbre, les dimos la acera, y al atravesar ad- bable, le podlÍa resultar un mal negocio El capi-
vert! al capitán que nos observaban sevelamente Y tán no 'necesitaba que lo empuja1an Enbamos en
se hablaban uno a oh o La fila se extendía pasan- consejo para determinar qué camino debería tomar,
do por mi puerta y hacia aniba hasta la esquina de y quedamos en que el que conducía al puerto el a el
la calle inmediata Suponiendo que estarían bus- único libre Tenía él un caballo y una mula de
cando al general Guzmán o a algunos oficiales de carga, y necesitaba otra para aquellos baúles Yo
Morazán, quienes se pensaba que estuvíe1an ocultos tenía siete en mi patio y le dije que tomara una En
en la ciudad, y que no perdon31ían mi casa, determi- una b1 iHante mañana se quitó la levita, se puso su
né no ponerles dificultad y dejarlos que registlaran baje d~ camino, montó y emprendió la marcha para
Entramos nosotros~ y el p01 tero, con glan agitación, Belice Lo observé cuando cabalgaba calle abajo
hasta que se perdió de vista Pobre capitán, ¿dónde
nos dijo que los soldados iban en busca del capitán esta1á ahOla? La próxima vez que lo vi fue en mi
Apenas había terminado cuando entró un oficial a propia casa en Nueva York Cayó enfermo en Belice
citar al capitán para que se presentara ante el co- y, habiendo 10glado pasaje en un bergantín con des-
11egidor El capitán se puso tan pálido como un tino a Boston, estaba ya allí cuando llegué y pasó
muerto No lo digo como una cenSUl'a a su valor; a verme; y lo último que supe de él fue que, teme-
cualquier otro homb1e habría hecho lo mismo Yo lOSO de regresar y de atravesar el país para conseguir
me encontl aba tan alarmado con él, y le dije que si las cuentas de venta de su ba1co, estaba a punto de
quería que yo aseguraría las puertas; pero me con- embarcarse pala el istmo de Panamá para cruzarlo
testó que selÍa inútil, que las derribarían; y que era y subir por el Pacífico Yo también había llevado
preferible para él irse con los oficiales Le acom- mis golpes en ese país, pero pienso que el capitán
pañé hasta la pue1 ta diciéndole que no hiciera nin- no olvidará planto su campaña con MOlazán
gunas confesiones, que no se comprometiera a sí
mismo, y que yo estaría con él a los pocos minutos. En esta ocasión recibí la visita de un paisano
Al instante noté que el asunto se eqcontraba fuera al que lamento no haber visto antes El a el DI'
de las manos del Jefe del Estado y que había pasado Weems, de Marilandia, 9,uien había residido varios
a un tribunaJ. inferior Mr Catherwood y Mr Savage años en la Antigua y últImamente leg1esaba de una
entraron a tiempo para ver al capitán caminando visita a los Estados Unidos, Con un nombramiento
calle abajo con su escolta. Mr. S, quien se había de cónsul Llegaba a consultarme con °lespeeto al
encargado de mi casa durante mi ausencia, y había 1 esultado de mis averiguaciones para hallar un go-
enatbolado la bande1a americana cuando el ataque bierno, pues él estaba sobre la huella con sus pro-
a la ciudad, había vivido tan largo tiempo en aquel pias credenciales El doctor me aconsejó no em~
país, y contemplado tantas escenas de horror, que orender el viaje a Palenque En mi can era desde
no fácilmente se atormentaba., Y sabía exactamente Nicaragua yo me había alentado a mí mismo con la
10 que debería hacerse. Me acompañó al cabildo, -idea de que, al llegar a Guatemala, toda dificultad
donde encontramos al capitán sentado. derecho como terminaría, y que nuestro viaje a Palenque estaría
un huso, en el interior de la batandilla, y al corre- acompañado únicamente con las molestias de viajar
gidor y su amanuense, con pluma, tinta y papel, Y en un país destituido de comodidades; pero, deSg1a-
con ominosa fOl malidad, examinándole. Su cara res- ciadamente, el hOl izonte en esa dirección estaba som-
plandeció a la vista del único hombre en Guatemala hl io Toda la masa de población indígena c.~ Los
que tuvie1a el más mínimo: inte1és en su suelte AfO!- Altos se encontraba en un estado de efervescencia,
tunadamente el COl regidor era un conocido, quien ha- y se susuuaba de un levantamiento general y de
bía quedado satisfecho por el interés que tomé en una matanza de blancos IEl General Prem, a quien
la espada de Alvarado, una inte1esante 1eliquia que antes me he referido, y su -esposa, cuando viajaban
estaba bajo su custodia, y era uno de los muchos que 1umbo a México, habían sido atacados por una ban-
hallé en ese país orgullosos de mostlar atenciones da de asesinos' él mismo fue dejado en el campo
a un agente extlanjero. Reclamé al capitán como como muerto, Y su esposa asesinada, cortándole los
mi compañe1o de viaje, diciendo que juntos había- dedos para allancarle los anillos El teniente Ni-
moS velificado una difícil jornada, y que no me chols, ~yudante del cm onel M'Donald, arribó de Be-
agl adaría el perderlo de' vista El me dio la bien- lice con un informe que el capitán Craddy y MI'
venida por mi 1egreso a Guatemala, y dijo que COD_ Walker, quienes habían salido rumbo a Palenque por
side1 aba el peligro en que yo debía haberme encon- el Río Belice, habían sido alanceados por los indios,
trado al juntarme en el cc:mino con el tirano Mo_ y circulaba el rumor de alguna espantosa atrocidad
razán IEl capitán aprovechó la Op01 tunidad pata cometida. por Call'era en Quezaltenango, y que, en~
apm tarse, sin remo1 dimientos, de tan peligrosa com- furecido, regresaba p1 ecipitadamente de aquel lu-
pañía y nosotros conversamos hasta que ya estaba gar, con la intención de sacar a todos los prisioneros
dema~iado obscuro para escribir, y entonces le hice a la plaza y fusilmlos Todos los amigos en Guate~
ver que, como era arriesgadp esta1 fueIa por la no- mala, y lVf1 Chatfield particulal mente, insistían en
che yo deseaba llevarme al capitán a la casa, Y que no emprendiéramos el viaje Nosotros sentía~
que' sería responsable de Su presentación. El con- mas que el a el momento menos propicio, y casi de-
descendió con suma cortesía, y dijo al capitán que sistimos No vacilo en decir que este fue un asun-
volviera al día siguiente a las nueve de la mañana to de la más selia consideración, el decidir si lo
El capitán estaba inmensamente aliviado; pero ya abandonalíamos por completo pala dirigirnos a nues-
habia fOlmado el p10pósito de que, como había ne~ ha hogar: pela habíamos salido con el propósito de
gado a Guatemala en una expedición rne1 cantil, de~ ir a Palanque, y no podíamos reg1esar sin haberlo
belÍa sacar el' mejor provecho de sus cadenas de visto
010
Entre las pequeñas dificultades de acomodo para

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nosoh os, puedo mencionar que necesitábamos cuatro habia una fila de fosas lccién abieltas en espela de
cadenas de hieHo para los baúles, peno solamente ocupantes Elan cavadas por enhe los esqueletos, y
pudirnos conseguir dos, pOlque todos los heuetos del c:alavelas y huesos yacÍlm amontonados juntos a ellas
lugal estaban haciendo cadenas pala los plisionelos Yo hice lodar hes cláneos juntos éon mi pie JEta
Una semana después de mi 311ibo se encontLaba. todo una 11 iste despedida de Guatemala La tieHa se des
listo pala nuestla paltida Nos ploveÍmos de todas !izó bajo mis pies y cc:.í hacia ahás, pero me liblé pa-
las facilidades y salvagumdias que pudimos obtener sando sobre una fosa lecién abiclla Sincelamentc
Además de los pasaportes, el gobiel no nos pI 0POl cio- cleo que si hubiela caído denho, habtia sido supelS-
nó caltas especiales de lecomendación para todos los ticioso y hubiela tenido miedo de emplendcr mi plO-
couegidOles; una halagadOla noticia apareció en "El yectado viaje
Tiempo", pcliódico del gobiel no, mencionando mis via..... Ya llevo dicho que couían lllmores en la ciudad
ies por todas las pLOvincias y mi p~oycctada 1 uta, de alguna horlible violencia cometida por Ca!'l el a en
comendánc1ome pala una buena acogida; y, por el po- Queraltenango El había salido de Guatemala en pel se~
del de la cal ta del Alzobispo de Baltimore, el vene- cución de MOlazán, Celca de la Antigua encontló a
table Plovisor me dio una cro.;.ta de lecomendación uno de sus propios soldados de Quezal1..enango; quien
pal a todos los Clnas bajo su mando Pela estas no le infollnó que había habido un levantamiento en esa
eHut suficientes, el nornble de Canela valía más que ciudad y que la gualnlción había sido compelida a
todas ellas, y espelamos dos días para su legleso de rendir las almas, Enfmecido con esta noticia, aban~
Quezaltenango El seis de Ablil, templ Elno por la donó la pelsecución de MOlazán, y, sil1j ni siquiela dar
mañana, enb6 a la ciudad Como a eso de las nueve aviso al gobieulo de su cambio ele plan, malchó a
llegué a su casa y se me infOlmó que estaba en la Quezaltenango, y entre otras menores tropelías cogió
cama, que había cabalgado toda la noche y que no a diez y ocho miemblos de la municipalidad, los prill'"
se levantalÍa sino hasta por la tmde El rumor de cipales hombles del Estado, y sin la más leve follna
la atrocidad cometida en aquel lugal fue canfil- de juicio los fusiló en la plaza; y, pala Lealzar la tl'is~
mado teza de est~ noticia, espalc:ió sobre la ciudad, la pl'e~
Después de comer, en compañía de NI' Savage. cedió el 1 urnor de que, inmediatamente después de su
hice m~ último paseo por los suburbios d~ la ciudad llegada, intentaba manda\' saca\' a todos los presos pala
Jamás sentí, como en aquel momento, su excesiva fusilallos también Por este tiempo la leplimida con
belleza de posición, y por ]a tercera vez visité el moción en la ciudad era ti emenda Un inmenso con·
hospital y cementelio de San "Juan de Dios Enflen- suelo se expelimentó con la lepulsa de MOlazán, pela
te quedaba el hospital, una magnífica estl.'uctura, e·u ho había legoclioj y todavía la espada parecía sus-
tiempos pasados un convento, sostenido principalmen- pendida de un sólo cabello
te por la activa Calidad de don Mariano Aycinena y aquí yo, aunque quisiela señalar, como un lu~
En el cenh o del patio había una hermosa fnente, y gar donde ello no tiene lelación inmediata con lo que
en la pal te de afuera el cementerio, que habia sido precede o lo que sigue,-y, en consecuencia, donde nin-
establecido dUlante la época del cólela La entrada guna aplicación de ello puede hacelse, algunos asun·
sé hacía por un ancho pasadizo, con un alto mm o tos de profundo interés ¡Jersonal, que ilustra1an, más
a cada lado, destinado para el entiel1'o de los flhelC..... que los volúmenes, la horrorosa condición del país,
jes" Ahi había solo una tumba, y la lápida tenía me veo obligado a apartarlas del todo, no sea que es-
la iuscl ¡pción: tas páginas por casualidad Hegal an a Guatemala Y
complometielan a algunas pelsonas Dmante mi lar~
Teodolo Ashadl, go viaje yo habia tenido comunicación con hombl es de
de la Religione Reformada todos los pmtidos, y Se me habló sin leselvas, y al-
July 19 de 1837 gunas veces confidencialmente En tiempos pasados,
en todas las guerras y levoluciones, los blancos tenían
Al final de este pasadizo había llna sala pata la influencia c;ontrolaqora; pero ahOla los indios cons-
muertos, en la cual estaban, en lechos sepalados, los tituían el poder dominante Levantados de la ineicia
cueLpos de dos hombres, ambos pobres, uno ente- de los' siglos, y con mosquetes en sus manos, su Dlan·
I amente desnudo, con las piel nas encogidas, como si sedumbre se había trocado en ferocidad, y aún enhe
ningún amigo hubiela estado ahí para enderezálse- los adherentes al paLtido de Carrela, había tellibles
las, y el oh o envuelto en un petate A la del echa temol es de una guell él de cast.?.s. y un vehemente de-
del pasadizo había una puelta abieIta hacia el ín~ seo, de pal te de quienes podían salir, de abandonal
teLÍor de un cercado cuadrangular, en donde había el país Fuí consultado por algunos que poseian ca~
bóvedas consu uidas encima del suelo, con los nom~ sas V grandes tellenos, pero no contaban con más de
bl'es de los habitantes l icos de la ciudad A la iz- dos o tres mil dálal es en efectivo, SObl e la posibilidad
quiel.da, una puerta que daba a un celcado Cl.ue co- de vivir con esa suma en los E.stados Unidos; e indi-
rlÍa detlás de la sala de los ll1ueltos, como de sete- viduos que ocupaban altos puestos bajo el palUdo
cientos cincuenta pies de largo y trescientos de an- cenhal dijéronme que ellos ya tenían sus pasapOltes
cho, ,Los muros eran ~ltos y gl uesos, y las tumbas pal'a Mq.xico, y que estaban listos pala huh en cual.
eran' nichos cuadlados a lo largo en el muro, en bes quiel' momento Palecfan fundados los temores en
1 ingIeras, cada uno cenado con una lápida, sobi:e la que la hOla de la JUSticia dishibutiva estaba próxima,
cnal se insclibía el nombre del ocupante Estos, tam- y que enhe los indios se despertab~ el ánimo de ha-
bién, etan pala los ricos El álea estaba llena con cer un sal1gdento saclUicio a los espíritus de sus an-
las sepl.Iltmas de la gente del pueblo, y en un lugal tepasados, y lecobrar su herencia, Canela era el
estaba un cuach ado de tiena I ecién l eloovida, bajo eie ti cuyo ahededor ghaban estas cosas Se habla-
la cual yacían los cuelpos como de cualtocientos hom- ba de él como de El Rey de los Indios Los había
1u es muellos en el ataque a la ciudad La meseta lelevado de todos los tributos, Y. como ellos decían,
GO\'l.1inaha Ulla vista del velde llano ele Guatemala Y sostenía su elército imponiendo conb ibuciones a los
de los volcanes de la Antigua Bellas tIOles se os- blancos Con su autoridad, por medio de una pala-
tentllban sob) e las tumbas, y una voz parecía dech: bla podríq. causal' la matanza ele todos los blancos, sin
duda alguna La segulidad de éstos se basaba, según.
"Oh {lo no! pluck these flowel's, YO entendí, en que, en medio de la constante activi~
They'le sact'ed to the {lea{lll. (1) dad de su COl ta carlera, él no había tenido tiempo pa-
la fOJ:mar ningún plan para extender su dominio, y
Un iéleh o se aploximó con el CUel})O de una nada sabía del inmenso t~h:itolio desde Tejas hasta
lllujel, que rué sepultado sin ningún ataúd Cerca el Cabo' de Hornos, ocupado por una laza que simpa-

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tizaba en su hostilidad hacia los blancos El era un un peligloso VIaJe, y que estimaba indispensable fOl-
fanático, y, hasta cielto punto, estaba bajo el dominio talecerme con todas las seguridades que pudiera ob-
de los sacel dotes; y su plOpia sutileza le indicaba que tener Cuando Carrera regresó le dije mi intención;
él era más poderoso con los indios mismos mientras que yo había esperado únicalnente su regleso; le mos~
estuviese apoyado por los sacerdotes y la aristoclacia, tré el pasapOlte del gQJ2ielno, y le rogué que pusiela
que a la cabeza de los indios solamente, pero todos su firma en él. Can era no tuvo esclúpulos en la
sabian que, en los momentos de ha olvidaba entera- matelia; y alebatándome el pasaporte de la mano lo
mente el poco método y sagacidad que siemple le go~ arrojó sobre la mesa diciendo que me daría uno! nue-
bernaba: y cuando regresó de Quezaltenango, con las Vo y fiunado por él mismo Esto era más de lo que
manos tintas en sangre, y precedido por el espantoso Yo espela.ba; y enseguida, con toda tranquilidad y di-
rumor de que intentaba sacar a dos o trescientos pri~ ciéndome. "siéntese", envió a Su esposa a otra pieza
sioneros y fusilal1os, 10& habitantes de Guatemala sen~ POl el secretado, y le dijo que hiciera un pasaporte
tíanse parados al borde de un horroroso abismo Un para el "Cónsul del Norte" El tenía uná vaga idea
miembro prominente del gobierno, a quien yo deseaba de que yo ela un giran personaje en mi plopia} tierra,
que fuera conmigo a visitarle para pedirle mi pasa· y una noción no muy clara del lugar en que estaba
porte, declinó el hacel1o, por temor de que, como él mi país Yo no era exigente can respecto a mi título,
dijo, Carrera pudiera imagjnarse que el gobierno tra· de modo que fuela muy letumbante, pero El Norte era
taba de dominallo Otros le hacían formales visitas más bien una vasta extensión, y pala evitar equivoca-
de ceremonia y conglatulación con motivo de su re· ciones le di al secletario el otro pasaporte· Se lo llevó
greso, y comparaban sus observaciones uno con ob o a otro cuarto y Carrera se sentó a mi lado junto a! la
de la manera en. que habían sido lecibidos Carlela mesa El había tenido noticia de mi encuentro con
no dió informe alguno, oficial o verba~, de lo que Morazán en su retirada, e inquirió acerca de él, aun-
había hecho: y aunque todos lo sabían muy bien, nin- que menos ansiosamente que ohos, pero habló más
guno de ellos se atrevió a hacerle alguna pregunta de la cuestión; dijo que estaba haciendo sus plepara-
o referencia a dichos actos. Quizá ellos digan que tivos, y que dentro de una semana pensaba marchar
soy un calumniador, pero aun a riesgo de herir sus sobre San Salvador con tres mil hombres, añadiendo
sentimientos, no puedo retener lo que creo sel un re- que si hubiera tenido un cañón habrfa arrojaqp a Mo-
trato fiel del estado deL país, tal como se enconh aba razán muy pronto de la plaza. Le pregunté si era
en aquel tiempo ciel to que él y Morazán se habían encontrado perso-
Incapaz de inducir a alguna de las personas que nalmente en las altulas del Calvario, y contestó que
deseaba me acompañalan para visitar a Carrera; te- sí; que eso. fué al final de la batalla, cuando aquél se
meroso, después de ta~ largo intervalo y de las exéi~ rethaba Que uno de los soldados de caballería de
tantes escenas en que él había estado comprometido, Morazán, desmontado, le anancó sus pistoleras, que
que no pudiese reconocerme, y palpando la suinh im~ Morazán le disPaló a él con su pistola, y que él aco-
pOI tancía de no fallar en mi petición a él, me acordé metió a lVIorazán con SU espada y la cortó la silla,
que e~ nuestra plímera ent"revista, me haJ¡ía hablado MOIazán, dijo él, tenía muy hermosas pistolas; y lo
con entusiasmo de un doctor que le había extraído que más me impresionó fué que él pensaba que si hu-
una bala del cuerpo. Yo no conocía a este doctor, biel a matado a Morazán habría logrado las pistolas
pero fuí a visitarle, y le rogué que me acompañara, Yo no podía menos que reflexionar en la extraña po~
a lo cual accedió inmediatamente con mucha cor~ sición a la que yo había sido impelido: estrechando las
tesla. Inanos y sentándome al lado de hombres que estaban
Fué bajo estas circunstancias que hice mi última sedientos de sus respectivas sangles, bien recibido por
visita a Carrela Se había trasladado a una casa mu~ todos, sabiendo lo que cada uno decía del contrario,
cho más grande y su gual día era más ordenada y y en muchos casos sus planes y propósitos, tan sín re·
fOlmal Cuando entré estaba parado detrás 'de una sel va como si yo fuera un miembro viajelo de ambos
mesa a un lado de la habitación, con su esposa· y Ri- gabinetes A los pocos minutos el secretar:io lo llamó,
vera Paz, y uno o dos más, examinando unas largas y fué y reglesó él mismo con el pasaporte, firmado
cadenas de Costa Rica, y en ese momento él tenía de su propia mano, y con la tinta todavía fresca. Le
una en. sus manos, Ji!. que había formado parte del había lleva.do más tiempo del que hubiera necesitado
contenido de aquellos baúles de mi amigo el capitán, pala cortar una cabeza, y parecía más orgulloso de
y que a menudo adornaban su cuello Yo pienso que ello, En -verdad, esta fué la única vez que yo noté
al capitán le habría dado un ataque si hubiera sabido en él la más ligera elevación de sentímí~nto Hice
que algo que otras veces había te'nido alrededor del un comentalio sobre la excelencia de la letra, y con
cuello estaba enh e los dedos de Carrera Su esposa sus buenos deseos por mi feliz llegada a El Narte y
era una bonita mestiza, de fino aspecto, no mayor de pronto regreso a Guatemala, me despedí de él Ac·
veinte años, y palecía tener la pasión femenina por tualmente yo Cleo que no me dadª, una muy cordit~.l
las cadenas y el oro. Carrel a las miraba con indife- bienvenida si supiela lo que digo de él; pero 10 conSl-
lencia Mi idea en aquel tiempo era, que estas joyas delo homado, y que si.§upiera cómo Y pudiera re~e':"
le fueron enviadas por el gobierno como un presente nar sus pasiones, haría más bien a Centro AmérIca
para su esposa, para aplacarlo por medio de ella, pero que ningiún otro hombre de allí.
tal vez yo estaba equivocado La cara de Rivéra Paz AhOI a ya me encontraba fortalecido con la mejor
parecía inquieta Carrera había pasado !l través de seguridad que podía obtener para nuestro viaje. Pa-
tantas terribles escenas desde que lo vi, que yo temía Samos la tarde -escribiendo cartas y empacando <:osa~
que me hubiera olvidado; pero me reconoció al ins~ para remitirlas al hogar (entre las cuales iba mi levl-
tante, e hizo lugai~ pala mí detrás de la mesa junto a ta de diplomático), y el día siete de Abril nos levan-
él Su levita militar estaba soble la mesa, y usaba tamos para emprender la marcha El primer movi-
la misma chaqueta redonda, su cara mostraba la mis~ miento fué plegar nuestlas gamas Cada individuo
ma juventud vivacidad e inteligencia, su voz y sus en ese país tiene una pequeña cama llamada catre,
modales, la misma suavidad y seriedad, y había sido preparada para doblaIse con un gozne, que puede ser
herido otra vez Sentí el encontrarme COn Rivera plegado y envuelto, con almohadas y lopa de cama,
Paz allí porque pensé que sería mortificante para él, en un cuero de buey, para llevarlo en viaje Nuestro
como cabeza del gobierno, ver que su pasapOl te no principal objeto ela el viajar con desahogo Cada mu-
fuel a considerado como una protección sin el visto la y criado adicional ocasionaba una molestia más,
bueno de Carrel a; pela YU no podía pararme en cel e~ pela nosotros no podíamos con menos de u.na mula de
monias y aproveché la ocasión en que Carrela dejaba carga por persona Cada uno teníamos dos petacas,
la mesa pal a decirle que estaba a punto de emprender baúles de cuero de res fOIl aclos con delgados petates,

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con una iapade13 como la de una caja, asegUlada pOl lía el ejmclClO, y por última vez le dijimos adiós a
una tosca cadena de hieuo con guuldes candados, nuestl o calÍñoso hospedador
conteniendo además de ot1 as cosas, una haluaca, una Don Pepe nos aCQmpañó, y ab avesando el llano
hazaela un' par de sábanas, una almohada, lo cual, de El Viejo en la misma dilección en que Alvalado
con las' alfOljas de plovisiones, hacía una caIga pOl enh ó en él, subimos una elevada colina, y rodeando
cada uno Llevábamos Ullj cabe pala un .caso de en~ la cumble, a t1avés de una angosta ab~ltula, rnilamos
fellnedad Teníamos de lepuesto una mula de calga, hacia abajo sable una heunosa planicie, cultivada co-
la mula palda con la que hapía yo ascendido al vol- mo un jaldín, que se dilataba hacia a la izquierda a
cán de Caliago y mi macho, pala MI'. Catherwood y medida que avanzábamos y Se pr ecipitaba con direc-
yo y un _caballo dc relevo, e)l total seis animales, y ción a la laguna de Duenos, en medio de los dos glan-
do~ mozoS o clÍados pma todo trabajo, aún no ploba- des volcanes de Agua y de Fuego Descendiendo has-
dos lVIientras montábamOs, don SatUlnino Tinaco, ta el llano entlamos al pueblo "de San Antonio, ocu-
mi compañero desde Zonzonate, entró al patio a caba- pado entel amente por indios iLa casa del cura estaba
llo pala acompañ31nos dUlante dos días en nuestlo situada en una plaza abiel ta, COll una bonita pila al
vi~je Diiimos adiós a MI' Savage, nü primero, últi· fI ente, y las chozas de los indios estaban constl uídas
1110 Y mejor amigo, y ~ los pocos mi~utos,. ~on u~, sen- COll tallos de caña de azúcal A la,íz de l~ ocupación
timiento mezcla de tusteza y de sahsfacclOn, deJe pOl de Guatemala, las tieuas alrededor de la capItal fue-
última veZ las hall eHis de Guatemala. lon lcpartidas enhe cieltos canónigos y cedidas a los
Don Satlllnino fué de lo más bienvenido a nues- ind~os para que las cultivalan Cada pueblo era co-
tra compañía Su intención era la de visitar a dos nOCIdo pOl el nomble del pI opio canónigo Se edifi-
cmas, heunanos de su esposa, a quienes él jamás ha- caba una iglesia y una buena casa pala él, y pala la
bía visto, que vivían en Santiago Atitán, a una distan- l;nudente administlación (os indios elan colonos y los
cia de dos o tI es días de camino Su padl e .fué el al tesanos destinados a la capital En medio de la
último gobernadOl de ÑicalagUa bajo la monalquía, t~ anquilidad ? quietud de este pueblo, palCcía como
dueño de un glan caudal que le fué confiscado en la SI las montanas y volcanes alrededor lo hubiesen es-
época de la levolución; él todavía consel vaba una cudado de la devastación y alalmas de guella Des-
g1311 hacienda aJlí, había haído un hato de mulas pala pués de ahavesarlo, hacia el atto lado del llano co-
vendeIlas en San Salvadol y pensaba invel tir el pro- menzamos a subh lUla montaña Como a media cues-
dueto de melcadelÍas en Guatemala El/a como de t~, .milando hacia at~ás sobre el pueblo y la planicie,
cuarenta años de -edad, alto, y tan delgado como pu- diVisamos una sola lmea blanca sable la montaña que
diera sedo un hombre que tuviera actividad y vigor, habíamos cruzado pal a Ciudad Vieja y el alcance de
vestía una chaqueta ledonda y pantalones de paño la vista abarcaba el llano y la lagtuna a nuestros pies
olivo obscuro, con gl andes pistolas en sus pistoleras, la glan llanUla de EscuinUa y los dos volcanes de A~
y una lal ga espada con vaina de cuela, gastada de la gua y de Fuego, extendiéndose hasta el Océano Pací-
punta, dejando con10 una pulgada del a.cero desnudo fico El camino ela muy escalpado y nuestras mulas
Se sentaba en su mula tan tieso como si se hubiel a trabajaban Sable el abo lado de la montaña el ca-
tr agado su propia espada, sosteniendo las liendas con :mino se extendía por alguna distancia entre arbustos
la mano delecha, con el brazo izquierdo encOlvado JI' árboles enanos, y emelgiendo de entre eiJos divisa-
desde el codo, destacándose como el mango de una mos una inmensa planicie intell'umpida por el rastro
bomba, la mano caída desde la muñeca y sacudién- del camino dil eeto de Guatemala, y muy distante las
dose Con el movimiento de la mula Montaba en una torl edIlas de la villa de Chimaltenango Al pie de
silla mexicana con planchas de plata, y llevaba ab ás la montaña llegamos al pueblo de Páramos. Había-
un par de alfOljas con pan y queso, y atole, una com- mos empleado bes hOlas y media pala caminar seis
posición de maíz tostado y molido, cacao y azúcar, lo millas Don Pepe mandó llamar al alcalde, le mostró
cual mezclado con agua, era casi su subsisten"cia Su el pasaporte de Carrela, y le pidió un guía para el
inozo era tan gOldo cama flaco ela él, y usaba un pueblo inmediato El alcalde llamó a sus alguaciles
somblelo de petate en fOlma de campana, camisa de yen muy pocos minutos el guía estaba pleparado Don
algodón, y calzoncillos que le llegaban abajo de las Pepe nos dijo que nos dejaba en Emopa, y con mu-
rodillas Exceptuando que en vez de Rocinante y el chos agl ad-ecimientos nOS despedimos de él
asno el amo cabalgaba en una mula y el clÍado iba a Estábamos ahOla entrando en uria legión del país
pie, ellos elan un genuido Don Quijote y Sancho Pan- que, en la época de la conquista, era la más populosa,
za, cuyo plimer nomble, muy a raíz de nueshas lela- la más civilizada y la mejol' cultivada en Guatemala
ciones, le dimos a don 8attunino Los habitantes que la ocupaban elan los descendien-
Nosohos íb31nos pala Quezaltenango, pela pen- tes de aquellos encontrados al11 por Alvarado, y qui~
sábamos desvial nos y visitar las ruinas, y ese día nos zás cuaba quintos elan indios ere sangre inmaculada
apal tamos tres leguas de nuesb a ruta para decir adiós Dmante hes centurias se habían sometido pacífica-
a nuesbo amigo el Padre AlcánJ:ara en Ciudad Vieja mente al dominio de los blancos, pero' el levantamien-
to de Calrela les había despeltado el lecuerdo de
A las cinco de la l.aldQ:l llegamos al convento, don- sus antepz.sados, y Se 1umoraba que sus ojos Se mo-
de tuve el gusto de juntaune de nuevo con el Padre vían de lnodo extraño sobre los hombl es blancos co-
Alcántara, el señor VidaulY y don Pepe, los mismos ma los enemigos de su laZa. Por la prín'lela vez vi-
compañelos con quienes había pasado el día con tan- mos campos de, bigo y duraznelos La región era
ta satisfacción anteriOlmente. Mi Catherwood ha- poéticamente denominada Emopa, y aunque el volcán
bía pel manecido mientras tanto un mes en el conven- de Agua todavía alzaba a plena vista su eSÍlopenda
to El Padl e Alcántal a había huido a la aPl oxima· cima, se asemejaba a la más bella parte de Inglate-
ciól1 del «tirano" MOlazán, al don Pepe le habían dis- 11a sable una espléndida balanza.
palado un balazo cuando se letüaba de la Antigua, y Pela ello no ela como viajar en Inglatelra. El
el padle tenía un mosquete de;ado pOl la noche junto m070 can cuyo gaznate se había mostrado tan con-
al mm o del convento por un soldado que huía fianzudo MI' Cathel wood, hal aganeaba pOl detl ás con
La mañana principió can molestias La mula la mula enfeuna y una escopeta Había salido de Ciu-
palda estaba enfellua Don Satuinino le sangró de dad Vieja con un cuchillo desenvainado en la mano,
ambos lados el pescuezo, pela el PObl e animal no es- cuya hoja ela como de pie y medio de lalgo, y nO$O-
taba en condiciones de montarse. Momentos después has ya habíamos pensado en deshacelnos de él, pelO
MI' Cathel wood tenía a uno de los mozos por el gaz- temíamos que se nos hubiela a.nticipado l31gándose
nate, pela el P;¿che Alcántma hizo la reconciliación con la lnula y la escopeta Lo esperamos hasta que
Don Satulnino di;o que a la mula pmda le aprovecha- llegó, lo aliviamos del auna y lo hicimos pasar por

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delante, en tanto que nosotros al'reábamos la mulé! A SatUlllino se volvió h~eia mí con una explesión de Un-
dos leguas de distancia llegamos al pueblo de San An ele Toby en el lastro, aquél thó al suelo el cabesbo
drés Isapa Don Saturnino, blandiendo el pasaporte saltó sable un cerco y corrió con dirección al pueblo'
de Carrela, me presentó como El Ministro de Nueva Don SatUlnino, sin desconceltalse, levantó el loznal,
York, exigiendo un guía, y a los pocos minutos un al- y espoleando su mula, siguió adelante El camino se
guacil trotaba delante de nosobos para el pueblo in~ extcndfa sob~c Ilna espléndida meseta, teniendo en al-
mediato En esta población, b~jo igual lequerimien- gunos lugare::. fu. boles a cada lado pOl una gl an dis-
to, el alcalde salió corriendo en busca de W1. alguacil, tancia Mí'> ac'eJante tuvimos un tempestuoso agua-
pelo no pudiendo hallarlo pronto, se atrevió a supli- cela, y ya avanzada la tarde llegamos al borde de un
car a don Saturnino que aguardase un momento Don inmenso ple~ipio, der.de el cual, a una glan distancia,
Saturnino le dijo que debería ir él mismo, que Carre- vimos el molino, pal ecido a una fáblica de Nueva
la le COl taría la cabeza si no lo hacía; que el HMi_ Tnglatena El descenso era muy escarpado y lodoso,
nist1'o de Nueva YOlk" no podía estar ésperando Don sel penteando en algunos lugm es muy estrechos a lo
Saturnino, lo mismo que muchos otros de mis amigos largo de la pl ecipitada falda del ball'anco Había que
en aquel país, no tenia n01iones muy definidas con tener mucho cuidado con las mulas; su tendencia ela
lespecto a titulas ni lugares Pasaba un hombre por hajar de lado, 10 que era muy riesgoso, pero en los
casualidad, a quien el alcalde obligó al sel vicio y tI ató lugares más empinados, manteniendo la cabeza dere-
para aa.elante con el cabestro del caballo delantero cha, podían rlesJiZ81 se en el Jodo varios pasos juntando
Don 5atmnino lo hacia andar a prisa; cuando nos acel- las patas y sin caer
cábamos al pue:":lo inmediato, divisamos soldados de Ya enbada la noche, mojados y enlodados, y en
nanera que reglesa1'an por el camino directo a Gua- medio de un fuel te aguacero Ileg~mos al molino El
temala recién pasada la atroz matanza de Quezalte- mayordomo el a ID) costarricense. paisano de don Sa-
nango' Don Saturnino le dijo al guía que no pasara turnmo, y afortunadamente. tuvimos un cuarto para
por la plaza sino q'ue marchara directamente t;tl pue- nosabos, aunquf' estaba húmedo y fria Aquí supimos
blo inmediato El guía suplicó, y don Saturnlllo co- que Tecpan Guatemala, una de las ciudades en ruinas
lliendo, desenvainó su espada y lo amenazó con cor- que deseábamos visitar, quedaba a sólo tres leguas de
tarle la cabIna El pobre hombre siguió trotando con distancia, y el mayordomo se ofreció a ir con noso-
los oios fijos en la espada levantada; y cuando don itas por la mafízna

CAPITULO 9

COI\TINUACION DEL VIAJE. - BARRANc'AS. -.TECPAN GUATEMALA - UNA IGLESIA MAJES_


LUOSA - UNA PIEDRA SAGRADA. - LA ANTIGUA CIUDAD - DESCRIPCION DE LAS RUINAS
_ UN MOI~INO. - OTRO TEMBLOR. - PATZUM. UNA BAFRAl\CA - FORTIFICACIONES. _ LOS
ALTOS _ GODINES - PERDIENDO UN BUEN AMIGO. - ESPLENDIDO PAISAJE _ SAN ANTONIO.
- LA LAGUN4. DE ATITAN

POl la n'ai1.~na el mayordomo nos proveyó de ele_ veinte o tteinta indios alguaciles en el cOlredOl con
gantes caballos y partimos temprano Casi inme_ val as de auhlidad en las manos, silenciosos, en 'ti aje
diatamente r.omí'nzamos a subir del otro lado del ba- de gala de paño azul, pantalones abiertos en la lodtlla,
J"J 311(;0 quc habíamos descendido la ~oche antes, y y eaiJa con una capucha pal eelda a un albornoz árabe
en 1d cumble entramos en una conhnuación de la Inmediato a ést3. se encontraba el espacioso atrio de
misma hel masa y extensa meseta Hacia un lado, la iglesia, pavimentado con piedla, y la iglesia misma
por alguna dist.mcia , había altos cercos de resguardo, el a una de las más ~untuosas en el país Fue la se-
donde CI ecían áloes, y en un sitio estaban cuab o gunda que s('- edificó después de la conquista La fa_
en olena florescencia En una hOl a llegamos a Pat- chada era de dos doscientos pies, muy elevada, con
zúni, un pue-blo glande indfg~na Aquí toma!D~s otro ton c::s y tOll <'ciHas plÍmOl osamente tOlnamentadas con
camino a la derecha del caminO 1 cal para Mexlco por figuras en estucü, y con una alta plataforma, sable la
una especie ele vereda, pela el ca~po ela h~mo~o cual había indios, los plimeros que vimos en traje
y en pal tes bicn cultivado La manana el a VIgori- pintoresco; y con el amplio panorama del campo en
zante y el rlima como el nuesho en el mes de Oc- delledOl, ela esta una escena de salvaje magnifi_
tubre' La ip.me-nsa altiplanicie era como de cinco a cencia en natUlaleza y en al te Nos detuvimos invo-
seis mil pies de elevación, pero ninguna de estas a1- luntm'jamente, v mienbas los indios, en mudo asom_
1m3;'; se ha detC'lminado nunca Pasamos a la de- :Jro nos contemplaban, nosotros nos encontl ábamos
l ('clla dos mDntículos tal como Se ven por todas par_ pel'¡'H'ljlos de solplesa y admiración Como siempre
i.es en nuesh o país, ~r a la izquireda una inmensa ?a- don SatUlnino era el que iba adelante, y nos dhigi-':
; 1 anca La !lleseta era plana hasta la misma ouIla, mos a la ca,';;a del padte, donde nos introdujeron a
donde la tiefla parecfa habelse desgajado y hundido, Ilna pequeña hahitación, con la ventana cell'ada y con
V nosotros mil amos para abajo hacia un espantoso un 1 ayo de luZ que peneh aba pOl la puerta, en la
abismo de dos o tres mil pies de pl'ofundldad Los cual el padlc se encontraba dOlmitando en un sillón
gigantescos :'ti boles que se. encontraban en el fondo AntE.:s que hubiel a aolel to por completo los ojos don
de la inmensa cavidacl se rnnaban como arbustos AL SatOl nino le dijo que habiamos llegado para vel las
guna distancia más adelante pasamos una segunda de ruinas de la antigua ciudad, y que necesitábamos un
estas enOlmes batrancas, y en una hora y media lle_ guía, y le metió en las manos el pasapOl te de Ca_
gamos al pu~blo indígena de T_e~án Guatemala; Por ilela y la calta elel plovisor El padre era viejo,
alguna dista!lcia antes de llegar a él, el cammo se o:nrdo, 1 ¡ca y aehacoso, habfa sido cUla de Tecpán
encontlaba sombreado por álboles y arbustos, enhe Guatemala dUlante heinta y cinco años, y no acos-
Jos cuales había áloes de treinta pies de altura La tumbraba hacer las cesas aplesuladamente, pela nues....
larga calle 001' donde entlamos estaba pavimentada ha amigo, sabiendo el obieto especial de nuesha vi-
con piedl3s de las ruinas de la antigua ciudad, Y sita, con giBn fOlmaUdad y plesteza le dijo al padle
llena de indios bOll Bellos; y atravesando la calle pre_ que el Mmi..tl'O de Nueva YOlk había tenido noticia
cipitadamentp. iLa uno de ellos con los brazos ahe- en su país dp una notable piedl a, y que el provisOl y
dedal del cuello de una mujer Al extremo de esta Can el a estanan ansiosos de que la viera El padre
calle había Hna hermosa plaza, con un gian cabildo, y 1 espondió que ésta se encontl aba en la iglesia, y que
eSlaba colocada sobre ella, que se mantenía cubiel ta cieltamente tan vieja como los heinta y cinco años que
y que era mu\, saglada; él jamás la había visto y babía estado a cargo del cura, y probablemente era la
el a evidente que no quelía que nosotros \a viésemos, misma cubierta en que fue envuelta cuando por pri.-
no obstante nm. dijo que haría 10 posible por mos_ mela vez la pusielon encima del altar Una o dos
trárnosla cu::tndi.> 1 egresáramos de las ruinas Mandó puntadas se le cortaron por en medio, y esto quizá
a buscar un guia y nosotros salimos al atl io de la habría sino todo lo que viéramos, pero don Saturnino,
iglesla, y en tanto que Mr Catherwood procura.ba ha_ con una contusa jerigonza de Uextraño, Cul ioso, sa-
cer un diseño, yo subí las gradas El interlOr. era glado, incomprensible, la carta del provisor. el roL
elevado espacioso, ricamente ornamentado con lma_ nistro de Nueva YOlk". &c. dejó ir su navaja, y el
genes estucadas y pinturas, tétrico y solemne, y a buen anciano padre, dominado por la agitación y por
lo lejos estaba el aHar mayor, alumbrado con gran_ su plopio pe~o, se hundl6 en su siBa, todavía soste_
des cirios encendidos y con indios ~rrodil1ados frente niendo la pipdra en alto con ambas manos. Don Sa-
a él En la puel ta un hombre me detuvo, diciéndome tUlnino descClsió basta casi cortarle los dedos al buen
que yo no debía entrar con espada ni con espuelas, y viejo, sacó la sagrada taoleta, y dejó el saco en las
aún más' que debería quitarme las botas Yo lo hu_ manos del padle El padre era el vivo retrato del
hiel a he~hp así, pero observé que a los ~ndios no l~s abandono de sí mismo, de la impotencia, de la angus-
agladaba que un extlanjero entrara a su 19lesia ~V1­ tia y del arrepentimiento Nos movimos hacia la luz,
dentemente p.l1os no estaban acostumbrados a la VIsta v don Saturnino guiñando los ojos y con una cárnica
de los exn anjet os, y Mr Catherwood se encontraba formaUdad, col[rl.ó el miedo y el horror del padre ras_
tan disgustado con el gl upo que babL-'ln for.mado. ellos pando la sagrada piedra con su navaja Esta plancha
a' su ahededor que abal1~onó sU dibujo, y temlen~o oráculo es un p'!dazo de pizarra común. de catorce por
que todo esto fuela peor a nuestro regIeso. le diJe diez pulgadas V aproximadamente tan gruesa como las
a don 8aturninn que debeliamos hacer un esfue~zo que usan los muchachos de escuela, sin caracteres de
pal a ver la piedra en ese momento Don Saturnmo ninguna clase scbre ella Con una fuerte predilección
guardaba un gra!i respeto !Jacia los sacerdotes y a la por ]0 mara\·illoso. y 1aspándola de la manera más
iglesia No era el un fanátICO, pelo creía que una po_ h reverente no pudimos sacar nada más de ella Don
derosa influencia religiosa era provechosa para los Saturnino se la devolvió al padre, y le dijo que haria
indios Sin embargo dijo que debíamos verla, y mejor en ('o<;erJa y devolverla; y probablemente está
1egresamos todos juntos a casa del padre, y ~on Sa- ahora en su iUJ:Hu entima del altar mayor, con la copa
tUlnmo le dIjo que nosobos estábamos anSlOSOS de sacramental SObl e ella. como un objeto de veneración
ver la piedra al momento, para evitar demoras a nues_ para los fanáticos indios
tro regreso El pesado cuerpo del buen padre se sintió Pelo la agi1 ación del padre destl UYÓ todo 10 que
molesto Pidió otra vez la cal ta del provisor, la leyó había de cómico en la escena Repuesto de la emo_
hasta el fin salió al cor1edor y consultó con un, her_ ción, nos dijo cl,l!e no regresáramos por el pueblo; que
mano casi tan viejo y lcdondo como él, Y por ultimo había un camino directo pora la antigua ciudad, y
nOS dijo que aguarrlásemos en aquel cuarto y que ocultando la tableta bajo la sotana, salió con paso fir_
él la traería Al salir. mandó a todos los Indios que me, y con una fuerte y segura voz, rápidamente, en
estaban en el. patio, Unos cuarenta o cincuenta, que su pl'opio ininteligible dialecto, llamó a los indios para
fueran al cabildo y diieran al alcalde que enviara que llevaran nuestros caballos, y ordenó al guía que
el guía A los pocos minutos volvió, y abriendo col} nos pusiera en el camino que conducía directamente
algo de miedo los pliegues de su larga sotana saco hacia el molino' El temía que los indios llegaran a
a luz la piedra descubrir nucst~ o he<'ho sacrflego; y cuando miramos
sus estúpidas caras, quedamos muv satisfechos de ir_
Fuentes, hablando de la antigua ciudad dice: 'lHa_ f.OS antes que tal descubrimiento se hiciese, regoci_
cia el occidente de la ciudad hay un pequefto cerro iados más ql1e el padre de poder regresar al molino
<me la domina, sobre el cual existe un pequeño edi_ sin pasar por In población
ficio redondü como de seis pies de altura. en medio No tuvimos más (lue montar y ponernos en camino
del cual hay un pedestal formado de una substancia A milla y media de distancia llegamos al borde de
hl U1ante oarecicla al vidrio, Pe! o cuya exacta calidad l1n inmp:nsCl ~ar"(anco Descendimos a él, yendo ade-
no ha sido :tve!'iguada. Sentados alrededor de esta lante don Saturnino' y al pie, en el otro lado. él se
estructura los jueces oían y juzgaban las causas lle_ detuvo en un angosto pasadizo, apenas del ancho su_
vadas ante ellos, V sus sentencias se ejecutaban en fi",;p:'lte oal:t dar paso a una mllla Esta era la en_
el mismo lugar Antes de ejecutarlas, sin embargo, trada para la antigua ciudad Era un sinuoso camino
era necesario que fuesen confirmadas por el oráculo, a cortado en la falda de un barranco, de veinte o treinta
cuyo fin tres de los iueces dejaban sus asientos y se nies de Pl ofundidad, y no de bastante ancho para dos
di,.i~ían hacia un profundo barranco, donde estaba un ~inetes apareados, y esto continuó hasta la elevada
arlnratorio que contenía una piedra negra transparente, meseta donde estuvo la antigua ciudad de Patinamit
sobe cuya superficie se suponía que la deidad indL
r.aha la suerte del criminal Si la decisión era apro- Esta ciudad floreció con el en un tiempo poderoso
h~da, la sentf'ncia se eiecutaba inmediatamente, si so- reino de los indios kachiqueles Su nombre en su len_
hle la niedra nada analecía. el acusado era nuesto en gua, signüic:J .lla ciudad" También se le llamaba
Fbertad Ec;te orár.ulo también se consultaba en los Tecpán Guatem~la. que, según Vásques, quiere decir
r.R.SOS de ~uell a El obispo Francisco Marroquín, ba- Clla Casa Real ce Guatemala", Y él infiere que esta
biendo tenid<' noticias de esta plancha, mandó C01_ era ia capital dE los reyes kachiqueles; pero Fuentes
t:ula a escuadra, y la consagró para ser colocada en- supone que Tec}Ján Guatemala era el al senal del reino,
cima del altar mayor en la iglesia 'de Tecpán Guate_ y no la 1 esidencia real, cuya honra nertenecía a Gua_
m:tlJ=l Es un:.l piedra de sinl!Ular bp.Hp.za corno dp. IlnJ=l temala, y que la primera se llamaba así por su si_
yarda V media de caca lado" El "l\'¡odern TraveUer'J tuación sobre una eminencia con respecto a la olra.
se refiere a ella como aun ejemplar intelesante del signIficando "aniba" la palabra Tecpán
arte antie:uo": v en 1825 termina, C1podemos espelal, ~pr!líll Fuentes, Patlnamit estaba situada sobre
antes de mucho. recibir alguna más clara infol ma_ una eminc!1cia, ~r !."odeada por un profundo desfila-
ción ne esta niE~dra oráculo" d~ro o foso lIatnral. cuya altura \)erpendicu1ar. desde
El mundo -es decir, las dos clases en que un el nivel de la ciudad, era de más de cien brazas. La
al1tol' 10 dividió una vez, de SUbSCliptOl eS y no subs_ ímica entrada era por una an~osta calzada terminada
Cl intores dp. su obra- el mundo que lea estas págL l)or nos nuel tas com:truidas de piedra chav, una en
nns es deudor a don Saturnino de alguna infOlmaci6n la muralla pxterior y otra en la interior de la ciudad
nñ'r.;ona1 La piedra e.c;taba envuelta v cosida en un El plano de esl8 eminencia se extiende como a tres
pedazo de tela de algodón bien estirada, que parecía milias de lal'go de norte a SUf, y como a dos de an_
~~·~.:e·-ol"·

4S
chul'a de este n oeste El tel1"eno está cubiel to con huen tiempo p31 a paseal con él 80bl e la falda de la
una capa de dura arcilla como de tres cU81los de yal da Joma hacia ~n 11:'a babia un amplio edificio pal a rc_
de espesOl Hada un lado del área se encuentran los cibh el glanc, y abajo de él un inmenso depósito para
1 estos de un magnífico edificio, pelfectamente cua_ agua dmante la estación seca, pelO que no daba el
dI acto que mirle por cada lado cien pasos, constl uido lesultado apetecido El molino tenía siete juegos de
de pi~dlas labradas extremadamente bien unidas; en_ mueias y babaj,mdo noche y día, molía de setenta a
íl ente del edificio hay una espaciosa plaza, en uno de noventa negases (fanegas) de biga en veinticuatro
cuyos lados se encuentran las 1 uinas de un suntuoso 0018S, siendn c1da negas (fanega) de seis auobas de
palacio, e inmediatos a él están los cimientos de va- veinticinco Fbras Los indios acall ean el t¡jgo, cada
: ias casas Un foso de tres yardas de hondo COlre de uno t011Ja !!lm piedl a y hace su plopia molida, pagando
nOl te a Sur a través de la ciudad, teniendo un p8la- un real, docf> y medio centavos, pOl negas por el uso
peto de albañilel in que se levanta como a una ymda del molino La halina vale ahededor de tres y medio
de alto E-Tacia el lado oriental de este foso estaban a cuatro dó~ales'por ballil
situadas las ('asar. de los nobles, y del lado o'Puesto las Don Rah'rnino era uno de los mejOl es 110mbl es
viviendas de los maseguales o plebeyos Las calles que jamás hayan existido, pero en paños menores er a
eran, corno todavía pueden verse, dClechas y espa_ tan flnco Ijar todos lados que daba 1 isa POl la no-
ciosas, cruzándo~e unas a otras en ángulos 1 ectos che, cuando se sentaba en la cama con sus delgados
Cuando subimos a la meseta, por alguna distancia blazas emolladoS" en sus delgadas pielnas, y nosotros
no había señ31es. de haber habido allf nunca una ChI_ le leploLmmos el hECho sacrílego de cortal y ablil
dad Muy l)ronto Ufgamos a donde estaba un indio el llapo de algodón, guiñaba sus pequeños ojos, y Mr
que;uando árboles y preparando un pedazo de tClfeno e y yo nos leí":.mos como no nos habíamos leído an_
PSI a sembrar maíz Don Satul nino le rogó que fuel a tel iOl'mellte ('n Cent!."o América
con nosoUos y nos mostrara las ruinas, pela él no Pero en aquella tierra un extlemo seguía inme-
quiso Luego d?spués llegamos a una choza, fuela de diatamente al otro A. mecUa noche fuimos despel_
la cual una niUjer estaba lavando. Le suplicamos que tados de nuesho sueño por ese movimiento que, una
nos acompañase. pero se entró corriendo a la choza vez &entido, jamás puede uno confundido El edificio
Más allá de esto llegamos a un mUlo de piedras, pela se bamboleaba, nuesh ps cr iados en el COIl edor gri_
311 ulnado v ,confusv Amarramos nuestros caballos taban IItemblOl" y )\1"1' C Y yo al mismo tiempo ex_
bala la sombr" de los árboles, y comenzamos a pie la clamamos "¡un terrp.moto!" Nuestros catres estaban
exploración El suelo estaba cubierto con montones de colo<..ados h :'Insversalmellte Por el movimiento on-
1 uinas En tm ~ugar vimos los cimientos de dos casas, dulante de 1« Licua él IOelÓ de un lado para otro y
una de ellas como de cüen pies de lal go por cincuenta yo me fui ciPo cabeza Esta caída me produjo un hondo
de ancho Hacia ciento cuarenta años que Fuentes abatJmiento al cm az6n Di un salto y me lancé a la
había publicado el informe q,e su visita; durante ese puerta Al molnentp. la tielI'a se aquietó Nos sen_
tiempo los indios se habían nevado sobre sus espal_ tamos en la milla de nuestras camas, campal amos
das las piedras para edificar el moderno pueblo de los movimientos y sensaciones, nos acostamos otra vez
'fecpán Guatemala, :" la mano de la ruina no había V dOlmimos hasta la mañana
descansado, PI ~guntamos especialmente por figuras . i\Iuy temprano leanndamos nuestro viaje. Desgla-
esculpidas; nueló!tro guia sabía de dos, V después de cladacentc h mula parda no estaba mejorada QUizás
buscar niucho nos condujo a ellas Yacían en el suelo, se restablecería en unos pocos días, pero nosob os nos
corno de trp.s ui€'s de largo, tan gastadas que no pudi. teníamos tiempo de espel al' Mi primel a mula tam_
mas llegar a c-omprende"rlas. aunque en una se distin_ bién. complada al lnecio de Ulla mirada a la hélmana
guían los ojos ;¡ la nariz d~ un an~mal La posición (le Don Clementina, V que hasta allí había sido el más
dom;'naba una v:sta casi ilimitada, y se encuentra ro- fiel animal, ,,-a iba en decadencia Doti Satmnino me
deada por un inmenso ball'arico, que. confirma la des.- \)freció la suya 'un animal fuel te y osado, a cambio
ctipción que de ella da Fuentes En algunos lugares de la segunda, y la primera la deje atlás, pala que
e-ra e.spantoso· mu'al hacia sus profundidades POl la echaran a loe; potl el os del Padl e· Alcántara Pocas
torIos lados ~ra inaccesible, y lfl única vía para llegar aflicciones hay más grandes en aquel país que la de
a ella era por el estr echo paso por donde nosotl os vel se obligado a abandonar en el camino a estas ex_
enhamos, v su desolación y¡ tuina añadía afIa página pel ¡mentadas y fieles compañeras
a la pe~ada historia de hiS contienoas' humanas, pro_
bando qüe así como en el mundo cuya histolia cono- Hasta Patzúm nuesh o camino siguió lo mismo que
cernos, ta.mbién en éste cuya historia nos es desco_ el día :.IntetiOl Antes de llegar allí, tuvimos dificul_
nocida, la mnno del hombre se ha levantado en conh él. tades COll el equipaje, y dejamos en una choza del ca_
de ~u helmano La solitaria choza indígena es todo mino nuestro único cahe Saliendo de Patzúm hacia
10 olle ahora ocupa el sitio de la antigua ciudad: pela la izquielda nuesho camino se extiende sohre una
el Viernes S:.;nt'J de cada año se verifica una solemne elevada y p'J.IW meseta, y a las diez de la mañana
mocesión de toda la población indígena desde el pue_ llegamos al balde de :un barranco de hes mil pies
blo de Tecpán Guatemala hasta allf' v. según nos de plofundidad, vimos un inmenso abismo a nuestIos
contó nue<;tro ~tIÍR. se oyen en ese dia las campanas Dies y del lado opuesto el alto y plecipitado mUro del
sonando bajo tit~na: . ball'anco Nuesh o camino Se extendía a través de
él Muy al Pli! cipio el descenso era escarpado A
Descendiendo POl el mismo angQsto paso, atrave_ medida que avanzábamos ]a vereda sClpenteaba ho_
samos el ball'ancc v subimos por el oho Jada Nuestro 1) iblemente a lo largo de la orilla del lHecipio, y nos
guía itas pw:~ en el camit~o que esquivaba la pobla- enconflamos con una lecua de mulas en un estrecho
ción. V pal timos al galope Jugm, donde no había espacio para hacerse a un lado
Don Saturnino poseía 105 exhcmos del buen ca- v nos vimos pn Jo. necesidad de legIeSal'. teniendo cUL
ráctel: llane2a, sinceridad, inteligencia V pelseveran_ dado de dmlt's el lado de] balranco Por toda la ba_
da Desde que me enconné con él nos había sido de jada las fuimos encontlando; quizás más de quinientas
la mayor utilidad, pela en este día se soblepuió a sí nos pasman, Cal rada!. con tligo para los molinos, y de
mismo, y estflba tan satisfecho con nosotros que declaró telas para Guatemala Al encuentl o de tantas mu_
que si no fuela por su esposa en Costa Rica, él nos las eal'gadns ron mercancías, peldimos Jos vagos e inde
acoffipaíialía hasta Palenque Tenía él un complO_ finidos temores con que habíamos emplendido el viajé
miso en Guatem·.lla pala un día señalado; cada día que }lar este camino Nos vimos detenidos por ellas más
pas;;aha con nCJsoh'os tl ndlía que deduci1'Jo de su visita a de media hOla y con glan trabajo llegamos al fon~o
sus parientes:, y por sus insistentes 1 uegos habíamos del bananco Un 81'J ayo conía por en medio de él
consentido en. pasar un día eón ellos, aunque un poco y por alguna distancia nuestro camino seguia la co-':
desviados dE' r..uestl'a 1 uta Llegarnos al molino a 11 iente y la ahavesamos treinta o cuarenta veces Los

46
lado~ del hatl'ar~co el a11 de una inmensa elevación de la escalpada Olilla de la laguna, dejando a nuestla
En un lugar raminamos a lo largo de una muralla per_ delecha el camino leal y el pueblo de San AndIés,
pendicular de piedra caliza que humeaba con espon_ llegando súbitamente al balde de la meseta, a dos
tánea combustión mil pies de elcvé),ci6n En la base habia un fé!tU lla_
no que se extendía hasta el agua; y al lado opuesto
A las dote del día comenzamos la ascención del ono inmenso y perpendicular lado de la montaña, ele_
lado opuesto Como a media cuesta nos encontramos vándose a b. misma altura que aquella en que nos
con otra lecua de mulas, con glandes cajas soble sus encontrábamos En medio del llano, escondido entle
lomos lHecipitándose en la bajada de la t;mpinada el follaje, con la tone de la iglesia apenas vIsible,
cuesta Lleaalon hasta nosobos tan repentmamente estaba el puebio de Panachahel Nuestra plimC;Ia
que nuestra~ mulas de cal ga se conflUldieron entre visión de la laguna fp..e de ]0 más hermosa que habla-
ellas, regresaron y se precipitaron hacia abajo de la mos visto jamás. pelo esta la sobrepujaba Todos los
montaña NuestLos mozos loglarOn desenredallas y leq"isitos de lo glande y de lo bello se e.nconuaban
nosobos seguimos subiendo pegados al muro A me- allí, montañas gigantescas, un valle de poética dulzura,
dida que ascenéUamas, y~ celca de la .c.tnn~re y muy laguna y volcanE's, y desde la altura en que nosotros
artiba de nosahos, habla 1 udas fOl hflcaClOnes que estábamos \lna cascada marcando una línea de plata
dominaban el c:lmino por donde subíamos habajosa_ hacia abai~ ele :::us faldas Un gl upo de indios, hom_
mente Este era el puesto fronterizo de' Los Altos, bies ~' mujetes, se:: movían en· fila d~fide .el pie de la
y la posición adóptada por el General Guzmán pal a montanQ. con dirección al pueblo. y se .~I,rab.an como
lechazar la invasión de Carrera Parecía segUla la niños El dpscenso era esc31pado y perpendicular, y,
muelte de cualquier gLUpO de hombres que avanzase al llegar a la llar.ura, la vist~ de los mUlOS de la. mon_
contL'a él; pero Can era envió un destacaméllto de in_ taña era .sublime A. medIda que av~pzáb3;mos el
dios, que treparon el barranco por otro lugar, y lo nano formaba un triángulo con su base sobre la la_
atacalon per l'etagua\ dia Las fOl tificaciones fueron de- gima, las dos fiJas de montañas conver&ían en U11 pun-
tri badas y quemadas demolidas las vallas divisorias tó, y comunicaban pOI un es!J-:eeho desflladClo más allá
V Los A Itas :mexados'a Guatemala Aquí encontramos
a un indio quien confirmó 10 que los a~'IÍeros nos ha_ con el pueblo de San .J\ndres
.....aminandó a traves de una espesa f~~)lest~ dl
bían dich¿, que - el ramina pala Santiago Atitán, el áL boles fl utAles Y de flores, cntramos a la pobla_
lugar de lesidencia de los familiares de don S.atur..... ción y a las tres de la tarde nos dirigimos al conv~~to,
nino era dE' cir co leguas, y exc~sivamente malo, y, El padte era un hombre jove.n, cura de c~aho O CIPo..,.
pala Jiblar del peliglo a nuestras mulas de equipaje, ca pueblos, lieo formal y de 1..nos modal.es.. pero en to.
lesolvimos dpjallas en l~ aldea de Godines, como a das pal tes del mundo las mUjeres son meJ~r~s que los
una milla m6.s 3rt iba La aldea se componia de sólo hombles' su mame y su helmana .nQs l~e.t,blelon C~)l_
tres o cuaba chozas enteramente d~soladas, allí no se dialment'e Ellas estaban angustiadísimas con motIvo
veía a nadie Tuvimos miedo de confiar en nuestros del ultlaje a Quezaltenango Las tropas d~ Cauera h3: w
mozos solamenb'; podían ser asaltados, o robarnos ellos bían pasado por allí en su segreso a Guat\3.mala, y ell9-s
mismos. además no tenían nada para comer Nos en_ temían que las mismas sangrientas escenas se efectUa-
conh ábamos ca~i al fI ente de la laguna de Atitán Era ran en toda la nación Pal te de estas afIentas fue en
imposible, con las mulas !le carga, Ilegal a Santiago conha- de la pelsona de un cura, .Y esto par,eci{l. rom,
Atitán en ese dia, estaba situado sobre el borde íz"... per la única cadena que se supoma q':le los ,guatdab~
quierdo del lago. nuestro cami:no iba a la delecp.a, en sujeción Desgraciadamen~e,~~ nos mform<:? q\le al~l
y convenimo'5 en que don Saturnino seguiría solo, y había- poca o ninguna COmUnICaCIÓn con Santiago Att-
nosotros continuariamos nuestLo camino "directamente tán, y' que no había canoa de este lado p'e la. laguna
a Panachahel (PanaiacheJ), un pueplo a la orilla de_ Nuestla única espelanza de ver, a, don 8atur!lIno aba
recna opuesta " AUtlln, y que atravesaríamos la la- vez era que él sablia .es~o en Atttlan, y que SI ~l1á lJ,a-
gun.a pal a h"cel1e una visita. Se nos informó que allá bia una canoa, la ~nvIarla por nosotros Despues de la
había canoas con ese prop6sito, y nos despedimos de comida con un cuado deJa oasa como guia, ~os epca-
don SatUlnino con la confiada. esperanza de vClle minam~s hacia la laguna. La',~enda se e~tendía a tra_
oira vez al siguiente día en casa de sus parientes; pero vés de un jardín tropical E~ clima ela completamente
ya nunca no~ volvimos a, encontrar distinto del de auíba en la,. meseta, y p~a.n.tas que no
elecelÍan allá flOlecian aqm Zapotes, JQcotes, ~guaw
A las doo; ete la tai de salimos sobre la elevada me_ cates. manzanas, piñas, naranja.s, Y' limones, la~, meJOles
seta que limita ~a·laguna de Atitán En genelal me he frutas de Centro América, se daban :n plofuSl~n,.y. los
abstenido de' intento de dar una idea del espléndido árboles cleeían a una altura de tremta:a tI em~lcmco
paisaje en medio del cual estábamos viajando, pela pies, y de doce a catorce pulgad~s de gl ueso, cl:lltlvados
aquí el omitirlo selfa un pecado ·Desde una eleva- en filas para uscnlos en los techos de las mIselables
ción de tres o cuano mil pies miramos hacia abajo chozas de los indios Bajamos a la laguna hasta unas
sobre una supe' ficie reluciente como una sábana de fuentes termales, tan celca de la aFina que las on~as se
plata fundida, c:!"cundada de rocas y montañas de to_ veltían sable ellas, siendo las pumelas muy caltentes
da íOl ma, algunas estériles, y oh as cubiertas de vel_ y las segundas sumamente frías . '
dar, levantán-dose desde quinientos a cinco 'mil pies de
e.1evación Del lago opuesto, tendido sable la orilla Según HUA,RROS (Juárros), "la laguna de Atitlln
de la la,;una. y 3-parentemente. innacc.esible -por tíell'3, es una de las mas interesantes en el lema Es co~o de
estaba el pueblo de Santiago Atitán, hacia el cual nues_ veiJlticuab o millas de Oliente a Poniente, y de diez de
tro amigo continuaba su camino, situado enhe dos in_ NOlte a SUl enteu¡lmente ladeada de locas y monta-
mensos volc:me!; de ocho a; diez· mil pies de elevaci6n ñas N o hay gl aduación de las profundidades de sus
Más lejos quedaba oho volcán, y todavía más allá oho, bOl des, y su fondo no ha si~o haUa:do cpn una cue~da
más elevarlo qw" todos, con su cima escondida enne de tlescientas blazadas ReCIbe VarlOS nos, y todas las
las nubes No hay hechos histÓlicos enlazados con aguas que descienden de las montañas, pelO no se le
esta laguna; hasta últimamente nosouos no la cono--:- conoce un canal por donde salga esta inmensa cantidad
ciamos ni aun rle nomble, pero ambos estuvimos de de agua Los únicos pescados COSidos en ella son los
acueldo en que aste el a el más espléndido espectáculo cangl ejos y unas especies de pequeños peces casi como
que habíamo5' vlc;to j~más Nos detuvimos y obsel va_ del tamaño del dedo meñique. De estos abundan en
mos las nubes de vapor que cual vellones de lana se tan incontables miríadas que los habitantes de los diez
levantaban de la superficie, moviéndose hacla las mon_ pueblos ahededor se ocupan de la pesca en glan esea-
taiías y haci~ las faldas de los volcanes Descendimos ia".
al principio por un rápido declive, y en seguida poco A esa hala del día, según entendimos que sucede
a poco una clistancia como de tres millas a lo lalgo siempre en esa época del año. densas nubes se cenúan

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sobre las montañas y volcanes, y la laguna se encon- tI o guía, en todo tiempo a violentas ráfagas de viento,
traba violentamente agitada por un fuelte viento del sentíamos muy poco deseo de cruzarla en canoa Ha.
Sudoeste- y como dijo nuestro guía, la laguna está mu~ bría sido espléndido ver allí una tormenta tropical, oÍl
cha brav~. 'Santiago Atitán quedaba casi al lado opues~ el bueno retumbando enhe las montañas, y ver los
to, a una distancia de seis 9 si.ete leguas, y siguiendo rayos relampagueando en la laguna Nos sentamos en
por el irregulal y rnontañoso_ borde de la laguna, desde la playa hasta que el sol desapareció deh ás de las mon-
el punto donde don Saturnino nos dejó, dudábamos que tañas al exh emo del lago. Confundidos con nuestras
él pudiela haber llegado aquella noche Quedaba mu~ contemplaciones había pensamientos de otras y muy
cho más lejos de lo que suponíamos, y con la laguna en distantes escenas, y al obsculecer legresamos al con-
tan estado de agitación, y sujeta, según nos dijo nues_ vento

CAPITULO 10

LA LAGUNA DE ATITAN - CONJETURAS RESPECTO A SU ORIGEN. ETC. - UN PASEO POR, LA


LAGUNA. - UNA PELIGROSA SITUACION. - UNA E'LEVADA FILA DE MONTA>íAS. - ASCENSO A
LAS MONTA:;¡AS - UNA VISTA DOMINANTE - HERMOSA LIJANURA. - UN PUEBLO ELEVADO.-
CABALGANDO A LO LARGO DE LA LAGUNA. - SOLOLA - VISITA A SANTA CRUZ DEL QUICHE.-
PAISAJE EN EL CAMINO. - BARRANCAS. - SAN'!10 TOMAS - LA PICaTA, - LLANURA DEL
QUINCHE. - EL PUEBLO. - LAS RUINAS DEL QUICHE. - SU HISTORIA. - PAISAJE DESOIJADO'. -
UN CURA RISUE&O - DESCRIPCION DE LAS RUINAS. - PIIANO. EL PALACIO REAL - EL LUGAR
DEL SACRIFICIO - UNA. IMAGEN. - DOS CABEZAS. ETC. DESTRUCCION RECIENTE DEL
PALACIO. - UN ARCO.

POl la mañana temprano bajamos otra vez: a la la- ción de MI e hacia runa cascada que se veía sobre n05_
guna No había vapOles sobre el agua y la cima de oh os desde una gran altura de quizá tres o cuatro mil
los volcanes estaba limpia de nubes Miramos con di. pies, cuando nos sentimos sacudidos por una ráfaga que
rección a Santiago Atitán, pero no se divisaba canoa hizo dar vuelta a la canoa y nos arrojó lago adentI o
alguna que viniera por nosotros Nos divertíamos ca_ La canoa estaba sobrecargada y Juan era un remero
zando patos silvestres, pelo sólo pudimos lograr dos en inexperto DUlnte varios minutos lemó con todas sus
tierra, los que después ~contramos de excelentr sabor fuerzas, ejel ciendo todo el poder de sus músculos, pero
De acuerdo con el relato dado por Huarros. las aguas de aún así apenas pudo mantener la proa en línea Mr e
esta laguna son tan frías que en pocos minutos dejan estaba en la popa y yo arrodillado en el fondo de la
yertos e hinchados los miembros d.e todos los qu~ se canoa La falta de runa remada, o un movimiento vaci~
bañan en ella Mas era tan atractIva que determma.. lante al cambiar de lugar, podía hacerla zozobrar; y si
mos arrIes:;al nos y 111 nos quedamos yertos de fria ni la dejábamos ir seriamos arrojados a media laguna y
nuestros miembros se hincharon. Se nos dijo que los echados a la milla. si aca~o, a veinte o treinta millas
habitantes Se bañan allí constantemente; y MI' e per- de distancia, desde donde tendríamos que legresar tre-
maneció largo tiempo en el agua, con ayuda de su sal~ pando por las montañas; y había un peligro peor que
vavidas y sin hacer ejercicio, y no sintió ningún frío éste, pues por la tarde el viento sopla siempr e del otro
extremado Por la total ignorancia que existe con res- lado, y podría lanzarnos otra vez a media laguna Nos-
pecto a la geoglafía y geología de aq1.lel país, puede otros veíamos a las gentes que nos mÍ! aban desde la
ser que el relato de su insondable profundidad, y la playa y que se hacían a cada instante más pequeñas,
ausencia de un desaguadelo visible, sea tan infundado pero ellas no podían auxiliarnos En todas nuestras
como el de la frialdad de s.u~ aguas. dificultades, no habíamos tenido ninguna que llegara
<lEl Viajero Moderno", lefiriéndose a la necesidad tan repentina e inesperadamente, o que pareciera más
de información específica con respecto a su elevación, amenazante Apenas halía diez minutos que nos en_
y atlas circunstancias con las cuales forjar una conje- contrábamos parados ttanquilamente en la playa. y si
tura relativa a su origen, y a la probable comunica. el viento hubiera persistido cinco minutos más, ignoro
ción de sus aguas con algÚn oh o depósito, establece lo qUe habría sido de nosotros; pero afo! tunadamente
que "los peces que contiene son los mismos que se en~ calmó Juan lecobró su enelgía y haciendo un gran
cuentran en la laguna de Amatitán", y plegunta: "¿No esfuelzo nos condujo al abrigo de un elevado promon~
podlá haber allí alguna comunicación entre estas lagu~ torio, más allá de donde el viento nos arrojó primero,
nas, a lo menos entre la insondable y el Volcán de A- y a los pocos minutos llegamos a tierra
gua? Se nos dijo que la mohara (mojalla), el pez pOl Ya habíamos tenido lo suficiente de laguna, el tiern
R

el cual tiene fama la laguna de Amatitán en aquel país, po era precioso y dispusimos emprender la m31cha des-
ho se encontraba, por cierto, en la laguna de Atitán; pués de a]mt1elzo y cabalgar cuatro leguas hasta So-
así que por ]0 menos, sobre esta base, no hay razón pa- lolá Tomamos otro mozo a quien e] padre lecomendó
la suponer una comunicación entre las dos lagunas como un bobón, O gran bobo Los dos primeros esta-
Con respecto a alguna conexión con el Volcán de Agua, ban de punta, y con tal trío no habría mucho peliglO
si el relato de TOlquemada es cíer to, la inundación de que hicielan alguna combinación Al cargar las mulas
agua del volcán no fue causada por una el upción, sino empezaron a pelem, Bobón en cuenta Desde que sa-
por una acumulación de agua en una cavidad de la cima, limos, don SatUlnino había vigilado esta operación, y
y por consiguiente, el volcitn no tiene potencia de agua sin él todo se hacía mal Una mula dejó ir par te 'de su
subtell ánea La elevación de esta laguna nunca ha caIga en el patio, y nosotros no fOlmábamos más que
sido tomada, y la totalidad de esta legión del país in- l1n desconsolado gl upo al consider ar la larga jornada
vita la atención del viajero científico que teníamos por delante Desde el pueblo nuestr o ca.
Mienh as qUe nos vestíamos, Juan, uno de nuestros mino se extendía alrededor del lago, hasta el lugar de
mozos, encontró una canoa pOI la playa Era una oblon- la montaña opuesta que se cierra en el llano de Pana.
ga "pÍlagua" tosca y desvencijada, hecha para solo chahel Aquí comenzamos la ascención DUl ante aL
una pelsona; pelO la laguna estaba tan mansa que un gún tiempo la vereda dominaba runa vista de la pobla-
tablón pmecía suficiente Nos metimos en ella, y Juan ción y el llano; pero poco a poco nos apartamos de ella,
la empujó y remó A medida que avanzábamos las y después de una hOla de ascenso llegamos arriba del
montañosas orillas del lago Se elevaban majestuosa~ lago, caminando una cm ta distancia sobre el balde, Con
mente ante nosotros; y yo acababa de llamar la aten~ oha inmensa fila de montañas a nuestro frente, intel~

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ceptando en la cima el salto de agua que habíamos vis- guiente muy deseoso de lespetal su pasapOl te, quien
to desde la canoa Muy pronto comenzamos a ascen- me dijo que allí había menos excitación que en algUnos
del' la senda iba fOlmando zigzags y dominaba alter_ ohos pueblos, me plometió envial el equipaje con una
nativamente una pelspectiva del llano y de la laguna segma custodia al cOllegidor de Totonicapán, y nos dio
El ascenso era teuible para las mulas con carga, pues una carta para su colega en Santa CIUZ del Quiché
había algunos lugares con gladas coItadas en la piedla A nuestro legreso tuvimos noticia que una señora
como de una escalela. Cada vez que mirábamos la la_ había mandado a buscarnos Su casa quedaba en la es~
guna era con una vista difelente A las cuaba de la quina de la plaza Era ella una chapetona de la vieja
tarde, mirando hacia atrás sobre las elevadas filas de España, de donde había salido con su esposo desde hacía
montañas que habíamos cruzado, vimos los glandes voL treinta años, con motivo de las gueuBs En tiempo de
canes de Agua y de Fuego Seis volcanes teníamos a la última invasión de Can era, su hijo, que ela alcalde
la vista al mismo tiempo, cuaba de ellos aHíba de diez mayor, huyó Si lo hubieran captulado lo fusilan La
mil, y dos de casi quince mil pies de elevación l\'1il an_ esposa de su hijo estaba con ella Ellas no tenían no w

do hacia el lago divisamos una canoa, tan pequeña que ticias de él, pero como había huído con dirección a Mé~
parecía un simple punto sobre el agua, y, según supu- xico, suponían que estalÍa en alguna pobladón flonte-
simos, quizá la enviada para nosotros pOl nuestto ami- liza, y quelÍan que nosobos lleválamos cartas pala él
go don Saturnino Cuatl o días más tarde, después de y que le infOlmáramos de la condición en que ellas se
desviarnos y leglesando al camino leal, encontré una encontraban Su casa había sido saqueada y ellas esta w

carta de él dirigida a ~IEl Ministro de Nueva York en ll


, ban muy afligidas. Este ela abo ejemplo de los que
la que decía que había enconbado el camino tan dificil constantemente nos salían a} paso, de los efectos de la
que le había SOlpleridido la noche viéndose en la nece- gueua civil Insistían en que permaneeiésep10s en su
sidad de paral tres leguas más acá de Atitán Al lle_ casa toda la noche, lo que, además del intelés que ellas
gar a ese lugar supo que la canoa estaba de su lado en tenían, a nosotros no nos d}sgutaba hacerlo por nuestra
la laguna, pela que los balqueros no quisielon Cl uzalla plopia conveniencia El paraje estaba a Valías miles
hasta que el viento de la tarde se levantal a La cal ta de pies más elevado que donde habíamos dOl mido la
había sido esclita después dellegreso de la canoa, y :te~ noche anterior, y la temperatura fría e invelnal en le_
mitida por coneo con dos días de viaje, suplicándonos lación Las hamacas, nueshas únicas camas, elan inú~
que regresáramos y ofreciéndome como SObOlI10 una tiles por oiel to Ni siquiera había SOpOI tes en el cabiL
magnífica mula, la cual, en nueshas zumbas pOI el ca_ do pala colgadas. A la mañana siguiente las mulas
mino, afitmaba él que ela mejor que mi macho POI estaban todas encogidas por el frío, con el pelo elÍzado,
dos veces el rastro de las mulas casi nos condujo a la y mi pobre caballo estaba tan friolento qu~ apenas po-
caída de las cataratas, y la última vez que llegamos día mOvelse Al llegar había llamado la atención y el
arriba de la laguna miramos hacia abajo un llano aún alcalde quelÍa comprármelo Por la mañana me dijo
más hermoso que el du Panachahel Dhectamente abajo que, como estaba acostumbrado a un clima cálido, el
de nosotlos, a una inmensa distancia pero elevándose caballo no podlía sopOltar el viaje a través de las COl-
el mismo a mil quinientos o dos mil pies, estaba un pue- dillelas, lo que fue confirmado POI varias personas des-
blo, con su iglesia a la vista, y parecía como si nosob os interesadas a quienes apeló. Xo casi so.speché de él
pudiéramos arrojarle una piedra hacia abajo sobre el que le hubiera hecho algún daño al caballo pala obli-
techo IDesde el momento que esta laguna apaleció ante garme a dejarlo Sin embargo, al moverlo en el sol,
nosobos hasta que la dejamos de ver, nuestro viaje pOI sus miemblos Se ablandmon, y lo echamos por delante
sus cercanías presentó la más admirable combinación Con los mozos y el equipaje, y la prometida escolta, pa-
de bellez'as que ninguna otra legión vista por mi jaw ra Totonicapán, recomendado al corregidor
más La última subida nos llevó una hOla y hes cuar-
tos Como viejos caminanjes, la habríamos evitado si A las nueve menos cual to nas despedimos de las
hubiera habido oho camino; pero una vez emplendida señoras que nos hospedalon tan bondadosamente, y, con
no la hubiéramos dejado por nada del mundo Muy el encalgo de las cartas y mensajes para su hijo y es_
planto divisamos Solalá En los arrabales había indios poso l espectivamente, salimos con Bobón para Santa
bOlrachos palados en línea, y se quitaban sus viejos CI uz del Quiché A poca distancia de la población nos
peiates (sombrelos de paja) con ambas manos Ela día enconhamos de nuevo soble una cumble que domina
domingo, y las campanas de la iglesia tocaban a víspe- una vista del lago y de l? 5i11a; la última, y, según
ras, se disparaban cohetes, y una plocesión, encabezada pensamos, la más h§ mosa de todas. A una legua de
con violines, ostentaba alrededor de la plazal a imagen distancia cambiamos el camino leal por un estrecho ca~
de un santo a caballo, vestido como un arlequín Al mino de henadula, y plonto entramos a un llano bien
lado opuesto del cabildo el alcalde, con una tUl ba de cultivado, pasamos un bosque lible de al bustos y ma-
mestizos, jugaba a los gallos. leza, como un bosque en nuestra tierl a, y seguimos el
CU1SO de una helmosa corriente De nuevo salimos a
La población está situada SObl e los elevados bOl des una féltíl11anula, y en valios lugares vimos glUpOS de
de la laguna de Amatitán, (léase Atitán), y como a cien árboles en nlen<l florescencia La atmósfela estaba
yardas de ella toda el agua ela visible Amallé mi ca- transpalente, y, ('amo en un día de otoño en nuestra pa-
ballo al poste donde ataban a los leos para azotarlos, y, tlia, el sol ~c m'Jstlaba ale.gle y vigOlizante
glacias al pasapOl te de Canela, el alcalde mandó pOI A las doce del día encontramos algunos indios, quie-
saca te, hubo un cual to bania en el cabildo, y Ofl eció nes nos dijelon que Santo Tomás estaba a hes leguas
mandarnos cena de su propia casa Hacía como diez de distancia, y cinco minutos después divisamos la po-
días que él estaba en funciones y había sido nombrado blación aparentemente retirada a lo más una milla;
desde la última invasión de Cauela Antiguamente es_ pero nos vimos intellumpidos POI otra inmensa ba-
te lugar el a la l esidencia de la más joven l ama del lina~ I I anca El rlescenso se hacía por una sinuosa vereda
je de los indios kachiqueles en zigzag, pal te de la vía con elevados muros de amw
El a nuestro propósito en este lugar adelantar nues- bes ladoti, 19.11 escalpada que tuvimos necesidad de
ha equipaje pOI el camino leal a Totonicapán, una jOl~ apearnos y andal a pie toda al senda, empujados pOl
nada de un día más allá, mienh as nosoh os lo COl tá- nuesbo pI opio impulso y por el tropel de las mulas de_
bamos en ángulo y visitábamos las ruinas de Santa er uz tI ás de nosotros En el fondo de la barranca había
... del Quiché Los indios de aquel lugal, aún en los tiem- una hel masa corriente, en la que, sofocados por el poL
pos de más quietud, tienen muy mala fama, y nOBoh os va y el sudor, nos paramos a beber Montamos par a
estábq.mos temelosos de oír tales referencias de ellos vadear el arlOYO, y casi inmediatamente nos apeamus
que nos imposibilitaran ir al1á Canela había dejado de nuevo para subir del lado opuesto de la ballanCa
una gualnición de soldados en Solalá, y nosohos visi_ Esto era aún más difícil que el descenso y cuando lle-
tamos al comandante, un hombre muy COl tés, al que se gamos a la cumbre parecía tener Íles buenas leguas
suponía desafecto al gobielno de Canela, y de con~i. Pasamos a la derecha por otra espantosa ball anca, COl'-

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tada por una altiplanicie, y cabalgando muy celca a lo cOlledor hasta una espaciosa habitación, e hicimos ba-
lalgo de sus bOl des mhamos para abajo haüia un abis- jar las mulas POl aba gladelÍa a una patio cÍlculado
mo de dos o hes mil pies, y pronto llegamos a Santv pOl un alto muro de piedla Este convento fue el plÍ-
Tomás Una multitud de indios se enconhaba leunida mela eligido en el país POI los frailes Dominicos y da-
en la plaza, bien vestidos con tlaje pardo, y con largos taba desde el tiempo de Alvalaclo Fue construido en·
y negros cabellos, sin sombrero Todos los habitantes teramente de piedra, con macizos mUlOS, y cOlledores,
eran indios No había ni un solo homble blanco en el pavimentos y patio, suficientemenie sólidos par a una
lugm, ni alguno que pudiese hablar en español, salvo fOltaleza,pclo la mayOl parte de sus habitaciones se en
un viejo mestizo que ela el secretalio del alcalde Lle- contraban desoladas o llenas con desperdicios, una ser_
gamos a caballo hasta el cabildo y amallamos nuestras vía pala saeate, aba para el maíZ', y oha preparada co-
mulas flente a la puerta de la cálcel Grupos de catas rno gallinero para las aves de coHal El padle se había
villanes e;,¡tahan fijas en las ball as de las ventanas ido a oho pueblo, sus habitaciones estaban cenadas, y
Preguntamos por el alcalde, le plesentamos el pasapOI_ a nosotros se nos mosÍló uoa contigua, como de treinta
te de Carrera, y pedimos sacaie. huevos y frijoles pala pies en cuadro, y casi de la misma altura, con pisos y
nosohos, y un guía para el Quiché Mientras se conse~ paIedes de piedla, y completamente vacía a excepción
guían éstos, el alcalde y cuantos alguaciles pudielon en_ de un quebrantado y curtido militar en un lincón, que
conhar lugm, sentáronse silenciosamente en un banco reglesaba de las campañas en México Como nosotros
ocupado por nosohos Al frente se encontraba una nue- no habíamos traído oha cosa más que nuestros ponchos,
va picota (whipping-posi). No se habló ni una palabla; y las noches en aquella región son sumamente frías, no
pero llevaron a un hombre junto a ella, con los pies y estábamos muy dispuestos a dormir sobre el piso de
las muñecas bien amarrados, y lo elevar on con una piedla, y con el sirviente indio del padle nos fuimos a
cuelda que pasaba por una ;ranUla en la punta del pos- donde el alcalde, quien, debido al poder del pasapor te
te Le desnudaron las espaldas y un alguacil, con un de Canera, nos proporcionó la sala de audiencia del
fuelte látigo de cnero en mano, se paló a su izquierdo cabildo, la cual tenía en un extremo Una elevada pla-
Cada golpe dejaba una lista azul que levantaba un taforma con una balanda, una mesa y dos largos bancos
veldugón, del cual brotaba la sangre que le eSCUllía Con lespaldo alto Contigua quedaba la cárcel, que ela
por la espalda El poble homble lanzaba gritos de solamente un espacio cenado pOl cuatro paredes altas
agonía En seguida y en la misma forma esth aran a de piedra, sin techo, y lleno con más del acostumbrado
un. muchacho Al primer latigazo, .con un espantoso númelo de criminales, algunos de ellos, según vimos a
alarido sacudió violentamente los pies para sacallos de través de la reja, estaban tendidos en el suelo, con unoS
las cuerdas, y parecía que volaba haüia la punta del pocos trapos para cublirse, tiritando de flÍo El alcal-
poste Lo asegUl310n nuevamente y lo azotaron hasta de nos proporcionó la cena y prometió conseguirnos un
que el alcalde se dio por satisfechQ Esta era una de guía para las ruinas I
las leformas instituidas pOl el gobierno cenhal de Gua- Po la mañana temprano, con un mestizo almado
temala El pal tido liberal había abolido este 1 esíduo con una lalga espada guacaluda, quien nos aconsejó
de la baibarie; pela durante el último mes a solicitud que l1eválamos nuestras armas, pues dijo que no debía-
de los propios indios, y en consecución del plan general mos confiar de los habitantes, salirnos pala las luinas
pala lestaular los antiguos usos y _costumbres, nuevas A corta distancia pasamos otra inmensa bananca, en
picotas se habían levantado en todos los pueblos Ni la cual, pocas noches antes, un indio, perseguido POl los
uno solo de los seles brutales que estaban alIede.dOl pa- alguacHes, o cayó o se a11 ajó al abismo de mil qui~
recía tener la más leve compasión por las víctimas En~ nientos pies de profundidad haciéndose pedazos Co~
tre lOS af:C'ioTlact...:s había varios criminales, a quienes mo a una milla distante de la población llegamos a una
habíamos observado paseando por la plaza encadena_ hilera de elevaciones, que se extendía a gran distancia
dos, y entre ellos un hombre y una mujer harapientos, unida por un Jaso, que hablÍa evidentemente fOlmado
con la eabeza descubielta, con lalgos cabellos cayéll- la línea de fortificaciones de la ciudad en r uinas Es~
dales sobre los ojos, encadenados junios de una mano taban formadas por los lestos de los edificios de pie-
y un pie, con fuertes barras entle sí para mantenerlos dÜl, plobablemente tOlres, estando las piedras bien cor-
a distancia uno del abo Eran malido y mujer, quie~ tadas y caídas en conjunto, y la masa de escomblos al-
nes, por vivir separados, habían ofendido el sentimien- rededor abundante en pedernales pala puntas de fle-
to mOlal de' la comunidad. El castigo parecía un ver- chas Enil e ; sta línea había una elevación, que surgía
dadero refinamiento de la clueldad, pero mientras du- más imponente a medida que nos acercábamos, cuadra_
lara sería un medio efectivo de prevenÍl una lepetición da con terraplenes, y que tenía en el centro una tone,
de tal ofensa co~ una altUI a total de ciento veinte pies. Ascendimos
por gradas a tres espacios de terraplenes, y al llegar
A las tres y media del a tal de, con un alguacil co_ a la pal te alta entrarnos a una superficie limitada pOI
rriendo por delante de nosotros y con Bobón trotando -muros de piedra, y cubierta con cemento endurecido, en
por detrás, emprendimos la malcha de nuevo, y cru_ muchos lugales todavía pelfecto. De ahí subimos por
zando una planicie suavemente ondulada, con la falúa gladas de piedra hasta encima de la tone, toda ella
de una loma a lo Jejos y hada la izqui€lda helmosa- cubier ia con estuco, y levantada como una fOl taleza
mente cubiel ta de bosques, y que nos traía a la memo~ a la entrada de la gl.an ciudad de Utatlán, la capital del
lia los paisajes de nuestra tierra, excepto que a la iz- Ieino de los indios quichés
quierda había oha inmensa bananca, COn glandes árbo-
les, cuyas copas se encontraban a dos mil pies abajo de De acuerdo con Fuentes, el cronista del leino de
nosotros. Dejando un pueblo a la derecha, pasamos Guatemala, los leyes del Quiché y Kachiquéles eran
una pequeña laguna, Crll:?1amoS un bauanco y subimos descendientes de los indios toltecas, quienes, cuando lIe_
a la llanma del Quiché. A alguna distancia hacia la galon a este país, lo enconhalOn ya habitado por gen_
izquierda se encuentran las 1 uinas de la antigua ciudad, tes de diferentes naciones Según el manuscrito de don
la en oho tiempo grande y opulenta capital de Utatlán, Juan Tones, nieto del último rey del Quiché, qUe esta-
COl te de los nativos leyes del Quiché, y la más suntuo~ ha en podel del teniente-general designado pOI Pedro
sa descubiel ia pOl los españoles en esta sección de AH de Alvmado, y que Fuentes dice habedo obtenido pOI
mélica Era un sitio digno de sel la lesidencia de un medio del Padle Francisco V~squez, historiado}, de la
linaje de reyes Pasamos por en medio de dos lagu_ orden de San Francisco, los mismos toltecas descendían
netas, cabalgamos hasta la población, pasando, como del linaje de Israel, quienes fuelon libertados pOI Moisés
de costumbl e, al convento, situado al costado de la igle~ de la tiranía de Féuaón, y después de ah aVCSflr el Mar
sia, palando al pie de una elevada escalera de gradas Rojo, cayeron en la idolahía Pala evitar la reploba-
de piedra Un indio viejo que estaba en el abio nos dón de Mni:::{.s, o por temor de que se les impusieIa al-
dijo que pasmamos adelante, y nosotros espoleando gún castigo, separálonse de él y de sus heunanos, y bao
nuesh as mulas subimos pOl las gr adas, pasamos por el jo la dirección de Tanub, su jefe, pasal on de un conti u

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nente al atto hasta un lugar que denominaron las siete Matalon a Balam Acan y catOlce mil indios quedaron
cavernas, un~ parte del "reino de México, donde funda_ muertos en el campo
lon la célebre ciudad de Tula De Tanub dependen la5 La guena fue proseguida P01' el sucesor de Balam,
familias de los 1 eyes de Tala y del Quiché, y el primer y Zutugilebpop sufrió tan SeVelQS reveses que cayó en
monarca de los toltecas Nimaquiché, el quinto 1 ey de desaliento y murió. La guerra se prolongó hasta la
ese linaje, y más amado q!Je ninguno d~ sus anteceso- época de Kicah Tanub, quien, después de Una sangrien-
les, fue dirigido por un oraculo para sal~r de ~la,. con ta lucha, ledujo a los zutugiles y kachiqueles al yugo
su pueblo que POl.' este tiempo ya. se habla mulhpl~cado de los reyes del Quiché Por .este tiempo el reino de los
glandemeilte, Y lo c0!1dui? del reino dE! ~éxico al de quichés había alcanzado su más grande esplendor, sien-
Guatemala .En la eJecucl0n d~ este VlaJe emplealon do esto c0rUemporáneo de aqueI¡a era exlraOldinalÍa en
muchos años suflieron penalidades extlaOl'di.naüas, dis· la historia americana: el ~einado de Moutc'l.uma y la
curriendo sobre una inmensa región del país) hasta que invasión de los españoles Los reyes de México y del
descubrieron la l<tguna de Atitán, y resolvieron esta- Quiché reconocían los lazos de parentesco y, en un ma_
blecelse en sus celcanías en un país que denominaron nuscrito de diez y seis hojas en cuarto, conservado POl
Quiché los indios de San Andrés Xecul, se relata que cuando
Montezuma fue hecho prisionero, envió un embajador
Nimaquiché estaba .a~o~pañado pOI sus hes herm!1- secreto a Kicah Tanub, iníOlmándole que algunos hom..
nos y convinieron en dlvldrrse entre ellos el nuevo p.31S bIes blancos habían atribndo a Su'i dominios y héchole
N~aquiché murió; su hijo Axcopil ,llegó a ser el Jefe la guena con tal impetuosidad que todo el poder de su
de los quichés, kachiqueles y zutugl1e~, y estaba a l~ gente fue jncap~z de resistirlas; que él Se encontraba
cabeza de su nación cuando se establecIeron en el QU1. prisionero, l'odeado de guardias; y habiendo oído que ern
ché siendo el plimer mona1"ca que reinó en Utatlán la intención de sus invasOl':es,. pasar hasta el reino del
Baj~ su dominio la monarquía se elevó a un alto gt a.. Quiché, le enviaba noticias de tal designio, pa~a que
do 'de esplendol Para relevarse a sí mismo de algu.. Kicah Tanub pudiera estar preparad\) para oponelseles
nas de las fatigas de la -administraoión, designó a trece Al recibir este aviso, el rey del Quiché hizo llegar a cua~
cap~tanes o gobernadores, y ~ una edad muy av:an~ada tu> jóvenes adivinos, a quienes O1'denó que le dijeran
dividió su imperio en tres remos, a sabeI: el QUlche, el cuál sería el resultado de esta invasión Ellos pidieron
Kachiquel, y el Zutugil, reteniendo..el primelo ,para si tiempo iJara dar sus respuestas; y, tomando sus arcos,
mismo y dando el segundo a su hiJO mayor Jmtemal, dispalalon algunas flechas contra una foca, pela, ob-
y el tercelo al más joven Acxigual Esta división se ve.. servando que ninguna impresión habían hecho sobre
rificó en un día en que tres soles fueron visibles al mis· ella, regresaron muy apenados, y dijeron al rey que no
mo tiempo, cuya extraordinaria circunstancia, dice el había medio de evitar el desastre; los hombres blancos
manuscrito, ha inducido a alIDmas pe1'sonas a creer que ciertamente !05 conquistanan Kicah, no satisfecho, en
fue hecha el dia del nacimiento de nuestro Salvador vió pOI los sacerdotesJ deseoso de obtener su ?l?inión
Hubo diez y siete reyes toltecas que reinaron en Uta. SObl e este in portante asunto; y ellos, por la slll1e.s tra
tlán la capital del Quiché, cuyos nombres han llegado condÍcióll Ofl cierta !)iedra traída por SUS antecesaroes
a la' postelidad, pero son tan difkiles de transetibir que de Egipto, quP repentinamente se habia partido en .dos,
yo daré por concedido que el lector está fa,miliazilado predijeron la ruina inevitable del reino Por este bem-
con ellos. po él recibjQ ip,forme del arribo d~ los espa.ñol~s a los
confines de Soconusco para invadll' su terrItorro; pero
Su historia, 10 mismo que la del hombte en otras sin desmayar' por los augurios de los adivinos o sacer..
pel tes del mundo, es de guerras y derramamiento de dotes, se prepaIó' para 1á. guerra. Envi';l mensajes a. ~03
sangre. Antes de la muer~e de Axcopil sUs hijos estu- reyes' conquistados y jefes bflj9 su dommio" compelien_
vielon en guerla, la que, SIn embargo, fue sosegada por doles a cooperar para la comun defensa; pero" gozoso
su mediación, y durante dos 1 einados prevaleció la paz de lUna OpOl tunidad para rebe~e, &in~cam, el ~ey de
Durante el reinado de Balam Acan,_ el siguiente rey del Guatema~, de<ilaró abiertam~D:te q.ue el era anugo de
Quiché, mientras vivía en gran intimidad y amigable. los teules o dioses, como los espano1es eran ll~mad~s
mente con $lJ. primo Zutugilebpop, rey de los 2:utugiles, por los indios' y el rey de los .utugiles respond16 altl..
éste, abusando de su generosidad, huyó con su hija vamente 9ue él era capaz de ~efender~u lein~, so.lo con-
IxconsQCil; y al mism~ tiempo Iloacab, su pro iente y tra un mas numeroso y menos hambnento ejercIto que
favorito, anebató a Ecselixpua, la sobrina del rey El aquél que estaba pró~mo al Quich~ La irr~tación, el
rapto de Helena n.o produjo má.s guerras y efusión de OlgullO herido, la ~nsle,~ad y la fahga, prodUJeron una
sangre que la llevada de estas dos señorit~s de impro. emermedad que llev6 a la tumba a Tanub en pocos
nunciables nombres. Ba1am Acan era por naturaleza días
un hombre apacible, pero ~l rapto de su hija era unQ
rol enta que no tenía perdón Con ochenta mil vetera- Su hijo Tecum Untan le sucedió en los honores e
nos, y él mismo en el escuadrón central, ataviado con inquietudes Al poco tiempo se recibió aviso que el Ca·
tres diademas y otros reales ornamentos, conducido pilán (Alvarado) y sus teul... bablan marchado a poner
en un opulento sitial, espléndidamente decorado con sitio a XeJabuh (ahora Quezaltenango), después de la
oro, esmeraldas y otras piedras preciosas, en hombros de capital la ciudad inás grande del Quiché .En ,aquella
los nobles de su corte, marchó contra Zutugilebpop, en~ época tenía dentro de sus murOs ~enta mil hombres;
contrándole Con sesenta mil hombres, comandados por pero tal era la fama de los españoles que Tecum Ull?-an
lloacab, su general el). jefe y cómplice La más san· determinó aetldir en su au~lio, A))andonó la capItal
glienta batalla jamás reñida en el país tuvo lugar; el por la entrada en que nos hallábamos, conducido en su
campo quedó tan completamente legado con sangre que litela en hombros de los principales varones de su reino,
ni una hoja de yerba se podia ver. Por largo tiempo la y precedido por la música de flautas, cornetas y tambo-
victoria pareció indecisa, hasta que por fin lloacab ca~ 1 es y de setenta mil hombres, comandados por su gene:..
y6 muerto y Balam Acan quedó dueño del campó Pe- HÜ' Ahzob, su teniente Ahzumanché, el gran escudelo
ro la campaña no ter,minó aquf. Balam Acan, con trein. Ahpocob, otlos dignatarios con nombres todavía más
ta mil veteranos bajo su mando pelsonal y otlos dm¡ difíciles, y nUlÍlelosos cortesanos que pOlta,ban palasoles
cuerpos de tlf~inta mil cada uno, encontró de nuevo a y abanicos de plumas para la comodidad de la real per_
Zutugilebpop con cuarenta mil de sus propios guelre.. sona. Un inmenso número de indios cargadores le se..
lOS y cualenta mil auxiliares Este fue denotado y es. guian con el bágaje y plovisiones En la populasa ciu...
capó de noche. Balam Acan le pelsiguió y logró alcan.. dad de Totonlcapán el ejército fue aumentado a noven-
zalle; pero mientras sus conductores se apresuraban ta mil hómbl es de guerra En Quezaltenango se le unie·
con él a lo más recio del combate, resbalaron y lo p1'C- Ion diez jefes más, bien armados y sU! tidos de provi..
cipitaron en tierra En estos momentos ZutugilebQO]J sioneS, ostentando todas las vistosas insignias de su 1 an-
avanzaba con un escogido cue1po de diez mil lancelos go, y asistidos por veinticuatro mil soldados En el mis.

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me lugar fue lefOlzado POl cumenta y seis mil más. habitaciones pata las mañanas, tal des y noches En
adOlnados con plumas de difelentes colores, y con almas linO de los salones se elevaba el tIono, bajo cuatro dose-
de toda clase, los jefes atavi~do& con pieles de leones. les de plumas; y en esta porción del palacio Se encon-
de tigres y de OSOl!. co~o senales de ~t! bl~VUla y de haba la tesOlelÍa, bibunales de justicia, aunerÍa pa-
aguetridas ploezas. Tecun Umán leumo baJo sus ban~ jalelas y jaldines zoológicos La cualta y quinta ldivi_
del as en el llano de Tzaccapa doscientos tIeinta mil sión elan ocupadas por la leina y las concubinas leales
gueuelos, y fortificó su campo con ,una m~.llalla de pie_ con jardines, baños y lugares para la cIÍa de gansos lo~
dlas sueltas incluyendo en su cilcudo vanas montanas cuales se teman pala la producción de plumas pala OI
En el campo habia. varias máquinas militales, fOlma- namentes La sexta y última división ela la lesidenciá
das de maderos sobre ridos, ·proa ser movidos de un lu- de las hijas y otlas mujeles de sang¡e real
gal a abo. Después de una serie de desespelada,s y san- _ Tal es la lelación d~ducida pOI los histOliadOles es~
grientas batallas, los espaÍÍ:0les denotaron este mmen~o panoles d~ !c~ manuscutos compuestos POl algunos de
ejército y entraron a la CiUdad de Xelahuh Los f'l;lgl- los caci9ues que alcanzalon plimelo el ade de escribit
Uvas s~ desplegaron afuera, e hicieron..el último e,sfuel- y. se reflel e que desde Tanub, quien los condujo del an~
zo para rodear y aplastar a los espanoles Tecun U_ nguo al nuevo continente, hasta Tecún Umán hubo un
mán comandaba en p~rs(Jna; tomó por su cuenta .a, ~L linaje de veinte monaIcas. '
varado, le atacó por trE¡s veces brazo a brazo e hl;lO a Alvalado, en viltud de la invitación del ley entló
su caballo¡ pero la últilJla vez Alvalado te tt aspa~o c,on a esta ciudad con su ejélCitoj pero obsel vando l~ fOl ta~
una lanza, matándole en el act.o La fUlla de los mdlOs leza del luga1; que estaba bien ammallado, y lodeado
aumentó hasta la locura; en enormes masas se abalan- por un, plofundo bananco, no teniendo sino dos enba-
zaron sobre los españoles; y, ag81rando las colas ~e los das a el, la -una por una subida de veinticinco gladas y
caballos, plocUlabal\ por m~d.io de la fU~I.za atroJal al la oha por una calzoada, y ambas extremadamente ~n­
suelo a caballos Y jinetes; pero, en un CrItIco mom~nto. gostas, que las calles elan de insignificante anchula, y
los españoles atacaron en columna cellada, lomplelon las Lasas muy elevadas; que alH no se veían ni a las
las sólidas masas de los quichés, d.errotalon a todo el mujeres ni a los niños, y q]le los indios parecían exci_
ejército, Y mataron, un inmenso n~mero, quedando pOI ~ados, los soldados empezaron a sospechar algún enga
completo dueños del campo. Muy poco,s de lo~ setenta n~. S,:,s temores fueron pronto confirmados por los
dIOS alIado~ de Quezaltenango. quienes descubrielon que
in:
mil que salieron de la capital con .T~cun ,U":lan regle-
salon; y, sin esperanza de pod~r, !eSlstIr mas 4 em p? POI el p,:,eblo mtentaba aquella -noche incendiar su capital,
la fuelza, recuuieron a la b.alclOll En un ~ons7Jo de y m~enbas las llamas se elevaran, aIlojalse soble los
guerla congtegado en Utatlán por el l~Y, q:nnal:uvalut, espanoJes con grandes masas de hombles escondidós en
hijo y sucesor de Tecún Umán, de~ermmose enVlal una las inmediaciones, matándolos a todos Estas nuevas se
embajada a Alvalado, con un vallqso Ples7nte. de o~o~ encontraron confOlmes con los movimientos de los uta-
solicitando su peldón, prometiél1:dole obedIencIa, e ~n­ Uecos; y al examinar las casas los españoles descubrie-
vitando a los españoles a la caplt~l. A los pocos dlas lon 9.ue allí no había pleparadas provisiones para ob-
Alvarado, con su ejército, envanec1dC?s ante la perspec- sequIarles, como se les h,abfa prometido, sinQ 'que por
tiva de una terminaci6n de esta sangllenta gue118, acamo todas pSI tes habia una cantidad de leña seca y liviana
:5:' otro~ ,combustib~es Alvalado convo¡;ó en seguida a
palon sobre el llano sus ~,hclales, manIfestando ante ellos su peliglOsa si-
Esta fue la prim~la apaFiCi~n ,de extranjeros. en tuaclOn l y la ulgente necesidad de letiralse del lugal,
Utatlán, la ·capital del gran lemO mdlge,na, cuyas lumas y pletextando ante el rey y sus caciques qúé sus caba_
temamos a la vista, en ~n tiempo }a ~as populosa y ~­ Uos estarían mejor en. campo abiel;to reuniéronse las
pulenta ciudad, no S919 del Q.1.;iche, sm.o de tod.o. e,lleI.. hopas, y sin ninguna apariencia de al~rma, marchalon
no de Guatemala Según ~~ntes, q~llen la Y~Slto con en buen orden hasta el llano El ley, con fingida cor
el objeto de recoger inforroaclOn, Y qUlen leumO sus, da- tesia.. los acompañó, y Alvalado, aplovechando la opor:
tos en pro te por las ruinas y en p31 te por manusclltos, tunidad l le hizo prision€lo, y después del exarhE!'ll y
estaba lodeada por \in plofundo bauanco que: formaba pI ucba dé 5'U traición: le ahorcó en el mismo lugar (1)
un foso natural) dejando solaIllente dos cam.mos muy PelO ni la muerte de Tecún, ni la ignominiosa ejecu-
angostos como entladas, estando ambos tan bl~n d,efen- ción de su hijo pudielon subyugar el feroz ·espÍlitu de
didos por la fOI taleza de Resgu,ardo, que la hac18n mex- lqs quichés Brotó una nueva ebullición de animosidad
pugnable El centro de la ciu~d estaba ocupado por y de 1 abia. Se velificó un ataque general' sobre los
el palacio leal el cual se encontraba lodeado por las espaúoles; pelo léb braYUla y. disciplina españolas au-
lesidencias de·'la nobl~z~, l.as iuillas las habitaban los mentalon con el peligro; y ~espués de una espantosa
plebeyos; y alguna idea pueae fo~ mal se de su vasta po; ~es~l ucción causada poi la. artillería y los caballos, los
blación por el hecho, antes menclOn.ado, que el ley saco mdlOS abandonIDon un campo cubiel to con sus muel tos
de ella no menos de setenta y <!os mIl hombres p~n~ opo- y Utatliu:t, la'capital, con todos los dominios del QuiChé'
nelse a los españoles. Contenta rp.uchos y muy sun~uo_ cayó en las manos de Alvarado y de los' españoles "
sos edificios, siendo ,el má~ sob.el bl.c!' de todos un semma~
lio donde de cinco ,a s,els mIl muos se educaban por Mientlas nosotros nos enconhábamos sobre las lui-
cu¿nta del tesoro tea1 , ~l casti119 de,¡a Atalaya era unA nas de la fortaleza de Resgualdo, el inmenso llanb con-
notable estructura, de cuatIo pisos de <;lUO, y capaz d.~ saglado por la última resistencia de un valeroso" pue
proporcionaralojamie:nto a una muy, podelosa gttalm- blo, se extendía a nuestra vista glande y helmoso, la:
ción La fortaleza de Resgua~ do el a de una altuI a de vadas ya sus manchas de sangre, y sonriente de fel ti-
c,inco pisos. extendié.ndose <;iento ochenta pasos 'Por E?l li~ad, pelO entelamente desolad~. Nuest¡;o guía, apo-
fl ente, y doscientos treinta en el f~nd9 El gran a1ca~ yandose SOble- su espada en el area de abajo, ela la
Z31" o palacio de los leyes del QUlcl}.e, soblepasaba a única pelsona a la vista. Pero muy pronto Bobón i11-
cualquier otro edificio; y en la opinión de TOlquemada, tI odujo a un extraño, que llegaba dando traspiés bajo
podia competir en opulencia con el de Montezuma en un quitasol de seda roja. hablando a Bobón y mhándo~
México o el de los Incas en Cuzco. El flente se exten- nos a nosotros Conoci~os que era. el cura y bajamos
día a trescientos setenta y seis .pasos geoJ?é~icos de a enconnade, Se rió al vernos buscando a tientas el
01 iente a Poniente, y era de seteclent!'s y vemtIocho pa.. camino para bajar; poco.a, poc~ su risa s~ hizo contagio.
sos de fondo Estaba constI uido con pieclras cantea~ sa, y al encontrarnos nos· leinios todos Juntos De le_
das de varios colores Tenía seis divisiones püncipales pente se paró, pareciendo muy circunspecto, quitóse la
La plimera contenía habitaciones para un numeroso bufanda y limpiándose el sudor del rostro sacó un pa-
cuerpo de lanceros, alqQe¡os y ouas tlopas, que constL quete de cigaITOs, sonrió, los volvió a meter, sacó otro
tuían la leal guardia dé honor El segundo estaba des~ como él dIjo. de habaneras y pi cguntó qué noticias ha~
tinado a los prlnclpes y familiares del rey; y el tercero bía de España.
pala el mismo monarca, contenienclo distintas series de El tI aje de nuestro amigo estaba, tan lejos de lo cle-

52
ücal como sus modales, es decü: un sombIeIo negIo y mente desh uído. y los mateliales han sido llevados
lushoso de ala ancha, una viejja levita negla que le para ccUfü:ar la población actual En p3l te, sin em-
llegaba a los talones, lushosa de tanto uso, y pantalo~ bargo, 'el pi:o.o rtel manece entel o, con fragmentos de
Hes pOI el estilo; una <;:haqueta listada! un c.h~leco, ca_ las paledes div i s01ias, así que el plano de las habita-
luisa de franela y debaJO una de aJgodoD,_ qUlzas lavada Ciones, puede -distinguÍ1se clalr..mente Este piso eS
cuando se afeitó la última vez, algunas semanas antes de un dUlO C'enu'nto, cl cual, aunqne año has aÍlo ha
Se lió de núestla llegada a ver las luinas, y dijo que él sido lavado pOl las Íl. undaciones de la estación lluvio-
se habia leido enounemente cuando las viq pm vez plL sa, está fuel te y durable como piedra Las pal edes
meila Ela de la vieja España, había visto la batalla de íntfjlioH~S estaban cubiertas con yeso de la más fina
'rIafalgar, mirándola desde las cumbIes en la playa y calidad, y en las esquinas c1~nde habíarr estado mé-
se leia siemple que la haía a la memoüa'; la escuadlu nos expuestas, roe veían los lestos de los colores, sin
ü;ancesa había sido volada hasta los ciclos y la espa- duela, todo el intcliOl había sido Olnamentado con pin-
ñola eOIl i6 la misma suel te; mat.aron a Lord Nelson tUlas Ploducia una extraña sensaci6n andar sable el
-todo pOl la gloria- él no podía menos que leÍlse Ha~ piso dc aquel d~stechado palacio, y pensar en aquel
bía salido de España pala liblalse de las gueuas y le- rey que salié de alli a la cabeza de setenta mil hom-
voluciones: aquí todos nos, leímos a un tiempo; se hizo }JleS pala repele:r a los invasOles de su imperio Maíz
a la vela con veinte frailes Dominicos; un Clucelo fran- estal)a cleciendo enhe las luinas El campo Cla uti-
cés le hizo fuego obligándole a desembalcat en Jamai_ li~a:do 'por una. hmilia indígena que pl ctendia ser des-
ca: aquí nos leímos ona vez, consiguió un convoy in- cendiente rle la ('asa lcaL En un lugar cstaba una de-
glés pala Ofüoa a donde llegó cuando estallaba una le_ solada choza, ocupada por ellos dUl ante la épQca de Ja
volución; y habiéndose encontrado toda su vida en llle- siembra y cosecha del maíz: Oontiguo al palacio que-
dio de levoluciones estaba ahOla mejOl que nunca A~ daba unaglail plaza, también cubierta con cemento
quí todos nos leímos sin podeuios contenel Su propia endurecido en cuyb cenbo estaban los restos de una
risa ela tan jocosa y explesiva que se hacía completa- fuente
mente iuesistibJe En veldad, nosobos no estábamos La pal te m~s lmpol ta1lÍe que pel inanece de estas
dispuestos a lesisthla, y a' la meclia hOla ya élamos tan 1 uinas es la que aparece en el grabado, la cual es
íntimos como si nos hubiésemos conocido de rnuc1los llamada El Sac\ificatotLo. o lugar de los saclificios
años allás El mundo ela nuestlo blanco y nos leía. (Fig NQ 4) Es una estructUla de piedl'a~cuadlangular,
mos de él ahozmente. Salvo de la iglesia, había pocas de 66 pies a c~da lado de la base, y elevándose en for-
cosas de las que el CUla no se rieHlj pelo la política era ma phamidal a una altma, en sus actuales cond~ciones,
su tema favolito El estaba a favOl de MOIa2:án, o de de lt einta y tl es pies En tres de sUS costados hay
Cauela, o del Demonio: "vamos adelante", ela su divi. una hilera de gl'adas en medio, cada glada de diez y
sa; se reía de bJdos Si nos hubiélamos sepalado de siete puIgad:'.s ;le alto y de no más de ocho pulgadas
él entonces, siemple le habríamos lecordado como el en la paIt~ de au¡ba lo qu~ les d<:t un~ il~clinac!ón ta,o
CUla lisueño; pela en ulteliOles lelaciOlles enconhamos ! ápida que al d<'lscender se hace necesaIlO algun CUI-
en él tal vena de sano entelldimiento y eludición, y, dado En las esquinas tiene cuatro sostenes de piedra
aislado como vivía, estaba tan íntimamente, infolmado canteada disminuyendo de tamaño según las ctimensio~
de la situación del país y de todos los hombI e¡:; pú.bli- nes del éuadlo, 'y al parecer destinadC!§ a soportar Ja
cos, y como:melO obselvador, sus puntos de vista el,an estructura SoL' e el costado que mha al Occidente no
tan conectas y su sátila tan aguda, aunque sin malicia, tiene gladas, pero la superficie es lisa y c~bielta con
que nosotros le mejolamos el titJ,.t1o y le llamamos, el estuco, gtis a consecuencia d.e la larga eXPOSIción Ro~­
filósofo risueño. piendo un poquito las esquinas notamos que tenia dl-
Habiendo teJ rnin~do nuestras obsel vaciones en es- fCl entes cap2.S de estuco, indudablemente puestas en
te lugar, f'.e~ando de reír de alguna nueva grandeza o ifistintas épocas; y que todas habían sido ol'nam~nta­
€:xtravaganc.ia 'drl m\mdo, pasada, presente o por ve- das con fieeras pint"das En un lugar descubnmos
Jlir, ocuuida a nosotros, descendimos por una t:stre- pal te del cuelpo de un leopal do, bien dibujado y en
cha senda, atravesamos un bflrIanCO y enttamos a una colOles
meseta donde estuvo el palacio y la parte principal dE: El 1 emate de El SaCI ¡[ieatorío está destruido y
ja ciudad 1\1'1' Cathel'wood y yo plincipiamos e;"am.F arruinado, pCIO no cabe duda que en un tiempo so·
nando y midiendo las l'uinas, y. el padre nos seguIa, }l.~­ portó un altar ¡para aquellos sacrificios de víctimas
blando y déndcse todo el tiempo; y cua.t;1(lo ,n.os en,:, humanas que hOll'olizaball aún a los españoles, Ape-
contLábamos sobre algún lugar elevado, fuera de su nas había lugar en él para le altar y los saCel dotes
rllCance, sent~ba a Bob6n a sus pic~, habláridole de AI- oficiantes y pala ·el ídolo ti quien se hacían las oflen-
vaLsdo y de Moctezuma, y de la hija del ley de Tec- das Todo quedaba a plena vista del pueblo que se
pán Guatemala, y de libros y manuscritos en el con~ encontraba al pie.
vento; todo Jo cual Bobón escuchaba sin co~prE:nclel Los bárharo~ minist10s subían a la víctima ente-
nna palabla ni mov('r un músculo, mirándole dil'ec.ta- l amente desnuda, señalando al idolo al cual se dedi~
mente al lostrv y lespondiendo a su prolongada y caba el sacrificio, para que el pueblo le pudiese bibu-
suave lisa con 1111 rer petuosn HSi, Señor" tal' su adoración y en seguida extendíanla sobre el al-
El plano en la división del último grabado mar- tall Tenía éstE' una superficie convexa, y el cuerpo
caclo A, lepresenta h fotografía del terreno, en el ca- de la víctJma peI mapecía arqueado, con el tl onco ha-
lazón de Ja ciudad, que estaba ocupado por el palacio cia aniba y ]a cabeza y los pies pma abaio Cuatro
y oh os edificios de la 1 eal casa del Quiché (Fig NQ 3) sacerdotes sujp.t!Jbanle las piel nas y Jos brazos, y ob'o
Está ladeado por una inmensa lJarranca, y la única en- ' -le inantenia fh me la cabeza con un instI umento de
ti acta se hace POl aquella pai te del ban anco por donde madela que ten!a la forma de llna S~l piente enroscada.
naBab os llegamos, y la cual está defendida por la fOl ta_ ,p{lraj,evitar ..tue hiciese. el. más leve moyimiento El
Ieza ya menciona:da, mal cada B en el gl abado (Fig NO 'mincípal sact~ld:,te se aproximaba entonces, y con un
3) El cUla nos señaló una parte del barranco, la cual, cuchillo de t)ed(~rnal le hacia una abertUl a en el ue-
diio, según un antiguo manus~rito que antes existía en cho, V. íe ariancaba ~l corRlón. el cual. tódav[a palpi-
el convento, pero ahora llevado a otra pal te, era arti- 'tante, lo j~unola"'a al sol. Elnoiándolo en seguida a los
ficial, y para hacerla se haMan emple;ldo cualenta mil "ies del ídolo !,i el ídoTo era gigantesco Y hueco, se
hombl es a un mismo tiempo acostumbl aba in1roducirle el corazón de la vlctima en
Toda la supel fieie estaba ~ntiguamente ocupada la boca c.on una CUCral a de ofO Sí la víctima' era un
por el palacio, el seminalio, y otros edificios de la leal "i-¡síonero de guen-a. tan pronto como se le sacrifica·
casa del Quiché, que ah al a yacen en su mayor pal te ba le cDItaban ~a cabeza para preservar el cráneo, y
en confusa €' informes masas de ruinas El palacio, al rojaban el CUPl'pO por las gadas hasta abajo, de don-
como el cOfa nos: dijo, con sus patios y conedores, que de lo recQgía e. oficial o el soldado a quien peltenecia
en un tiempo cLbríar'! todo el diámeho, está completa- el prisionero, y 10 llevaba a su casa para ves~

53
tillo y que shviela de divelsión a sus amigos Si no to hasta el j(udin ~l estaba entonces lecién llegado
era un prisionero de guerra, sino un esclavo comprado de los palacios de España, y dijo que le parecía como
para el sacrificio. el dueño se llevaba el cuerpo con si se encontrase otra vez en ellos. Poco después de su
igual propósito Al traer a la memoria las bárbaras anibo, fué h~llada una pequeña imagen de oro y remi-
escenas de que el lugar había sido teatro, parece justa tida a Zerabia, presidente de Guatemala, quien man-
la sentencia que el sangriento altar hubiera sido de- dó de la capita1 en busca del tesoro escondido. En
rribado y la raza de sus ministros aniquilada. este registro destruyeron el palacio; los indios, excita-
Era una fortuna para nosotros, en la agitada situa- dos por la destrucción de su antigua capital, se levan~
ción del paí~" que no fuese necesario dedicar mucho taran, y ampnazaron con matar a los trabajadores a
tiempo al ex?men de las ruinas En 1834 se había Ve- menos que salieI an de la región; yana ser por esto,
rificado una perfecta exploración por encargo del go~ dijo el cura todas las piedras habrian sido arrasadas
bierno de Guatemala Don Miguel Rivera y Maestre, hasta el suelo. Los indios del Quiché tienen en todo
un caballero distinguido por sus aficiones científicas y tiempo mala reputación; en Guatemala siemple se ha-
anticuarías, fué El comisionado, y bondadosamente me blaba de ellos como de un peligroso lugar para ser
proporcionó una copia de su informe manuscrito para visitado; y el p9:dre nos dijo que ellos miraban cQn
el gobierno, trar.scrito por él mismo Este informe es desconfianza a éualquier extranjero que llegara a las
completo y esmerado, y no dudo que es el resultado ruinas En esos momentos estaban ellos en estado de
de un cuidadoso examen; pero no se refiere a ningún general agitación; y acercándose a nosotros nos dijo
objeto de intf'réc; salvo aquellos que ya he mencionado que en el pueblo estaban de punta con los mestizos,
Ellogr6, sin embargo, la efigie de la cual aparece una dispuestos a degollados, y que a pesar de todos sus es-
vista de frente y otra de lado en el grabado opuesto, fuerzos apenas había podido detener un levantamien·
y que sin haberme atrevido a expresar mi deseo de to y matanza general Aun esta información nos la
obte¡l~rla él bondadosamente me la dió Está becha dió con una risotada Le preguntamos si abrigaba te-
de barro 'calcinado, muy duro, y con la superficie tan mores por si mic;mo Dijo que no; que él era quelÍdo
bruñida como si fuera esmaltada. Tiene doce pulga· por los indios; Que h .. bía pasado la mayor parte de su
das de alto y el interior es hueco, inclusive los brazos vida entre ellos: y que todavía los padres estaban se-
y 1M piernas En su informe al gobierno, don Mi- guros: los inoios los consideraban casi como santos Y
guel lo llamaba Cabuahuil. o sea una de las deidades aquí Se rió Carrera estaba de parte de ellos; pero
de los antiguos habitantes del Quiché Ignoro bajo que si se les ponia en contra habría tiempo para huír
qué autoridad !p ha dado él este nombr.~, pero a. ~i Esto fué dicho y recibido con estrepitosas risotadas; y
no me parece improbable que su sUposiclOn es vendi- mientras más serio era el asunto, más ruidosas eran
S3, y que a esta vasijc. ~~ barro víctimas humanas han nuestras carcajadas Durante todo ese tiempo, el pa·
sido ofrecidas en sacrifICIO dre hizo continuas referencias a libros y manuscritos,
Las cabezas que están en el gla~ado me las d~6 el dando a conocet estudios anticuarios V profunda eru~
cura. (Fig N9 5) Sop de ~arro COCIdo; la de ~b~JO es dición
hueca y la de arriba es sólIda, con una superflcle pu- Debajo de uno de los edificios había una entrada
lida Son duras como la piedra y en manufactura comM que los indios llamaban una cueva, y por la cual de-
parabIes con figuras del mismo material fabricadas por cían ellos que se podía llegar a México en una hora
artistas de nuestros días Yo me arragtré por debajo. y encontré un techo de
arco ovijal formado por piedras saledizas colocadfl<:;
En nuestra investigación de antigüedades, noso~ unas sable otras, pero me impidieron su exploración
tras consideramos este lugar importante, por el hecho por la falta de luz y el padre gritándome que era la
de que su historia es conocida y su fecha está deterw época de los tentblores; y él se rió más de 10 acostum~
minada Est~.ba en su máximo esplendor cuando Al,. braáo al ver la precipitación con que salí; pero de 1 e·
varado lo conquistó Demuestra el carácter de los edi- pente se paró y agarrándose los pantalones brincaba
ficios que construían los indios en aquella época, y en por todos .lados gritando, "una culebra, una culebra"
sus ruinas se confirman los brillantes relatos dados El guia y Bobón corrieron en su auxilio, y por un sim-
por Cortés y sus compañeros del esplendor y ostento ple procedimiento, pero con gran respeto, trabajando
en los edilicios de México. El punto hacia el cual diM uno de cada lado, se pusieron en buen camino de ase-
rigiamos nuestra atención era a descubrir alguna se- gurar a la intru'5a; pero el padre no podía estarse quie-
mejanza con la13 ruinas de Copán y Quíriguá; pero to, y con su' agitación y desosíego se desabrochó los
nosotros no hallamos estatuas, o imágenes esculpidas, pantalones y salió a luz un abultado saltamontes Mien_
d jeroglíficos. nI pudimos tener noticia que alguno se tras Bobón y ·el guía. sin una sola sonrisa, lo restable-
hubiese encontrado alll jamás. Si hubiera habido alll cían poniendo c3da botón en sU lugar, nosotros termi-
tales evidelll'ias habríamos considerado estas reliquias nábamos con ur:a desenfrenada risotada a la memoria
la obra de algún pueblo de la misma raza, pero en au- de los desapazeddos habitantes y para todo sentimien M

sencia de talps testimonios Cl"eemOS que Copán y Qui- to relacionado con las ruinas de una gran ciudad
liguá fueron ciudades de otra raza y de una época mu- e uando regresamos a la población, el padre señaló
cho más remota sobre la llanura la dirección de cuatro caminos, que
El padre nos refirió que treinta años antes. cuan- conducen, y que según él todavía están abiertos, a Mé-
do él lo vió por vez primera, el palacio estaba comple- xico, Tecpán Gvatemala, Los Altos y Vera Paz

CAPITULO 11
EL !N'fERIOR DE UN CONVENTO - EL AVE REAL DEL QUlCRE - LENGUAS INDlGENAS. - EL
PADRE NUESTRO EN LENGUA QUlCRE. - GUARISMOS EN L,~ l\lISMA LENGUA - IGLESIA DEL
QUlCRE - SUPERSTICIONES INDlGENAS. - OTRA CIUDAD EN RUINAS. - TIERRA DE GUERRA.
_ LOS ABOIUGENES. - SU CONVERSION AL CRISTIANIbl\IO - ELLOS JAMAS FUERON CONQUlS·
TADO,;, - UNA CIUDAD HABITADA _ TRADICION INDIGF.NA CON RESPETO A ESTA CIUDAD. -
PROBABLEl\lENTE NUNCA HA SIDO VISITADA POR LOS BLANCOS - PRESENTA UN MAGNIFICO
CAMPO PARA FUTURAS EMPRESAS. - NUESTRA PARTIDA - SAN PEDRO. - LA VIRTUD DE UN
PASAPORTE. - UN ASCENSO DIFICIL. - PAISAJE EN LA MON'fA"<A. - TOTONICAPAN. - UNA EX.
CELENTE COMIDA - UN CAMPO DE ARBOLES. - LLEGADA A QUEZAL· TENANGO.
Ya €la tarde cuando regresamos al convento El to, para evitar que las mujeres echalan dentro las co-
buen padre !ie lnmentaba de no haber estado en casa sas en confusión Cuando entramos se hallaba en al'.
cuando llegamos. y dijo que él siempre cerraba su cual' den. como él lo llamaba; pero este orden era de una

54
ciase que no hay palabl3S pala desclibirlo La habita~
r
Hcolahuh, Quince.
clón contenía una mesa sillas y dos canapes, pero ahí Uaelaht1h, Diez y seis.
no había un hlgf.T desoc~pado ni aún sobre la mesa pa- Velahuh, Diez y siete.
ra sentarse ;J prl a poner el sombrero. Cada lugar se Uapxaeluhub, Diez y ocho.
encotluaba estorbado por distintas cosas, de las cua- Belehnlahuh, Diez y nueve
les cuatro botel1as, una ampolleta de mostaza y otra Huuinat, Veinte.
de aceite, p('dazcs de. carne, tazas, platos, una ,salsel a, Huuinachun, Veintiúno.
un gran terrón c.e azucaro un paquete de sal, mmerales Huuillaehlahuh, Treinta.
y grandes piedras, cáscaras, arte!actos de .~lfareria, ca-
laveras, queso, libros y manuscrItos tamblen formaban Caninac, Cuarenta.
part€:. En un estante sobre su cam~ eS,taban ~os que. Lahuh Raxcal, Cincuenta
zales disecados, el ave real del QUlche, la mas bella Oxcal. Sesenta
entre las que vuelal1, tan Olgullosa de su cola que con~­ Lahuh Uhumuoh. Selenl•.
h'uyc su nicl.o con dos aberturas, para el1:~ar y salir Humuoh, Ochenta.
sin volverse y cuyas plumas no ela permItldo que se Lahuh Rocal, Noventa.
U3aran salvó por la familia real OeaJ, Cien.
En medio de esta confusión, una esquina d~ la me_ Otoe Rox Ocob, Un Mil.
sa fue desocupacla para comer La conVelSaClÓl1 COl:>--
tinuó en la Plisma no interrumpida corriente de sabI- ::;i hay alguna al.alogía enhe esta lengua y la de
duría investigación, sagacidad y sátira de su parte De alguna de nuestras tlibus indígenas, no lo sabré decir.
los a~untos poHticos se hablaba en cuchicheos cuando Para el hombre que no haya llegado al período en
algún criado estaba en las habitaciones. 11na risotad: que unos pocos años se adivinan por sus dientes y ca.
era el comentarlo so'bre cada cosa, y al, anochecer. no.• bellos, no sé de otro lugar donde, si el país se tran..
e~tcontrábamos nbismados en los misterIOs de la lusto. quiliza, pued:m rasarse algunos años con mayor pro.
1 ia indígena v0cho que en Santa Cruz del Quiché, estudiando, por
Además de Ja lengua mexicana o azteca habl~da medio de su lengua., el carácter y la historia tradicio·
por los indio:::: pipiles v. lo largo de la costa del PacíflCo, nal de los indios; porque aquí todavía existe,_ en mu_
existen veinticuatro dialectos peculiares de Gu~te~ala chos respectos, un pueblo primitivo no cambiado por
Aunque al?,unas vece~, llevando tan J!lar,cada slmllitu.d el tiempo y apes:ado a los USos y costumbres de sus
en algunos de sps modismos; que los ludIOS de una tri- antepasados, y aunqup el esplendor y magnificencia de
bu pueden entender a los de las otras, en general los los templos, la ostentación y pompa de las ceremonias
padres, despu.és de afias de residencia, pueden h~blal leligiosas, afecta su ruda imaginación, nos dijo ~l pa-
únicamente la lenguá de la tribu entre .Ia cual. Vlven dre que:, sus corazones estaban llenos de supersticiones
Esta diversidad de lenguas me ha pareCld~ un !nsuP~ y touavía idólatras; que tenían sus ídolos en las mon-
rabIe impeditnento en el camino de cualqt.pera, InvestI- taílas y barrancas, y que en silencio y secretamente
gación completa y para el estudio de la hIstorIa Y tra_ practicaban los ritos recibidos de sus antepasados El
dICiones indígentis; pero el cura, profundo en todo lo Se vda cOllsheúido a tolerados, y allí estaba una prue_
relativo a lo~ indios, nos dijo que el quiché era la len- ba que müaba todos los días La iglesia.del Quiché
gua madre v que familiarizándose con ella, las otras está edificada de Oriente a Occidente. Al entrar a
fácilmente' ':iP ;apl~ndcn Si esto es verídico, que.da a- cUa para ví~rert1s los indios siempre se inclinan hacia
bierto un nuevo y el más interesante campo de tnves· el poniente t>n reverencia al ocaso del sol Nos refirió,
tigadón Durante tu.do mi viaje" 8;ún en Guat~mala, atiemás, lo cuall'equíere confirmación y que fuéramos
no pude conseguir nInguna gramabca. de un. dUllecto bastante curiosos para juzgar por nosotros mismos, Que
indígena, ni ningún manuscrito Yo hICe varios voca- en una cu~va inmediata a un pueblo circunvecino había
bularios, los cuales no he pensado que yalgan la 'Pena calaveras mucho más grandes que el tamaño natural
de publicarse: pero el padre tenia un lIbro prepa,r~do y que eran ven€! adas con supersticiosa reverencia por
por alguno de lus primeros padres para el culto. dIVInO los indios. El las había visto y atestiguaba sus gigan-
en la iglesia del cual prometió hacer una copla paI a tescas ctitn('nsiones Que una vez puso una moneda en
mí y remWrla a un amigo en Guatemala y del que yo la entrada de la cueva, y un año después encontró que
cop~é el Pad-e Nuestro en lengua quiché Este es co_ todavía eswaha en el mismo lugar, mientras que, dijo
mo sigue: . . él, si la hub~era dejado sobre su mesa, habría desapa.
Caeaban cmeah lae coni vtzah. Vcahaxbzaxle 111a· 1 ecido con el primer indio que. entrara
yih Bila Chipa fa .pa Cam ahauremla Chibantall. A: 'Todos lo~ modalep del padre eran ahora diferentes;
huamla Uaxate Chlyala Chlqueeh hauta Vleus qUeheXl Su aguda scitira "J su. risa habían desaparecido Allí ha-
Caban Chieah. Uaeamic Chiyala. Chiqueeh . bauta bía hastante int{>~··és acerca de los indios para ocupar la
Eihil Caua. Zachnla Cámae quehexi Cacazachbep ou;, mente y excitar la imaginación de quien se reía de
Mee Xemocum Cbicrueeh: moho Estac:hcula maxa Ca. cualquier ot1'a c!:'sa en el mundo; y su entusiasmo, 10
pabic Chupamtah Chibal mac xanare Cohcolta la ha mismo que su risa, era contagioso. No obstante nues.
Vonohel itgel quehe Chucoe. Amén. tI a prisa por llegar a Palenque, sentíamos un vehemen·
te deseo de seguirle.; la huena en la soledad de sus
Añadiré los siguientes números tomados 'del mis~ montañas y plofundos barrancos, V espiarlos en el cum-
mo libro: plhT!Iento de sus idolotricos ritos; pero el padre no nos
dio ningún t'3tíreulo En efecto, él se opuso a que nos
Hun, Uno. demoraramo~ otro dia, aún para visitar la cueva de las
Quieb, Dos, calaveras No se exc-usó por hacernos salir precipita_
DJdb. Tles. damente El vivia en una no interl umpida soledad, en
QnieheIJ. Cuatro. la monótona 1 utina de sus ocupaciones, y la visita de
800&, (,-ineo un €xhaño era ';Jara él un evento de los más placen-
Uacacguil, Seis. t~ros; pero había peli.gro en nuestra permanencia Los
V~uib, Siete indios se encontraban en un estado de efervescencia:
Uahxalqnib, Ocho. estaban ya ir.quidendo par~ qué habíamos llegado y él
Beleheb, Nueve. no podlÍa rt>sponder por nuestra seguridad Dentro de
Lahuh, Diez. pocos meses, quh'ás, podría haber pasado la excitación,
Hulahuh. Onoe y entonces pod"íamos regresar, Amaba las materias
Cahlahuh. Doce. en que estábamos interesados, y se unÍlÍa a nosobos
Dxlahnh, Treee en todas· nuestras expediciones y nos ayudaría con to
Cahlahuh, Catoree da su influencia -

55
y los conocimientos del padre no estaban confin~­ E3tado de CWapas) está ocupada por Candones Oacan_
dos a su iI.mcdiéLta vE'cindad Su plimer curato había dones) o indios rin bautismo, que viven Como sus an-
sido en Cob¿n, en la provincia de Vela Paz, y nos re.. tepasados, sin lcndir vasallaje a los españoles; y el go-
filió que a cuatro leguas de aquc1lugar existia oba an· bIerno de Centro América no pretende ejelcer autOlL
tigua ciudad tan grande como Santa Cruz del Quiché, dad alguna sobre elos Pero el asunto que nos exci-
dcsi12rta y deso!~da, y casi tan pelfecta como cuando t6 fue la aserción del padre que, a cuatl o días de ca_
fue ('.vacuadrl por sus habitantes El había vagado por mino para México, del otro lado de la gran sierl ai exis-
sus silenciosas c:!.lles y sobre' sus gigantescos edliicios, tia una cbd~d habitada) grande y populosa, ocupada
y su palacio se cncontlaba tan completo como el del por mdios, preci!o':am€:nte en la misma condición .en que
Quiché cuando lo vio por vez plimera Se encuentra és- se hallaban antes del descubrImiento de -América. El
ta a doscientés millas de Guatemala, y en un distrito había tenido noticias de ella muchos años antes en el
del país no dístm bade por la guerra; sin embargo, con pueblo de ehajul; y le fue dicho por los aldeanos que
todas nuestras indagaciones, no habíamos oído nada con d~sde la -m:1s alta cima de la sierra, esta ciudad podía
l.eSp0cto a ella y ah0l3, la infounaci6n realmente distlngul1'se cla1 ~mei1te I En aquella época él el a jo~
nos afligía La ida 2. ese lugar ailadiría ochocientll;s ven, y con mucho trabajo trepó hasta la desnuda cum~
millas a nuestto viaj~~ Nuestros planes ya estaban fl- bl e de ja . :iiel'ra, desGe la cual, a una elevación de diez
iados y l1uesh o tiempo limitado; y en aquel país sal- o do~e mil pies, examinó una inmensa planicie que se
vaje y en :m incicI ta condición, teníamos sU'p~lsticiq~os extiende hasta Yucatán y el Golfo de México, y vio a
temores que nos selÍa fatal ellegresar MI ~mpreslOn, una gran distancia una gran; ciudad tendida SObl e un
sirl embalgO de la E::xistencia de tal ciudad, es de lo v'~sto espado. y con torrecillas blancas que relucian al
más vigorcs~ AQrigo la ,más 8ldiente esperanza que sol La ¡elación tradicional de los indios de _Chajul
algún- futúl'o viajclo la visitmá El no oirá hablar de es: que niugím hombre blanco ha, llegado jamás a esta
ella ni aún. en t1uatnmala, y _quizá se le diga que no ciudad; que los habitantes hablan la lengua maya. que
existe A - p~$al' de (¡SO, no le impidan que lB: busque; saben que una ü za de extl anjer.os ha conquistado, todo
y si la encuentra, axperimenta,rá sensaciones que rala el país alrededor y qu.e matan a cualquiel hombre bla,n-
vez caen e-n- r;uel te a un hombre afo¡;tunado ca que fI:1i.ente penetrar a su' territorio Que no tie_
Pela ellJ;.:dl€' noe¡ dijo más: algo que a~mentó nues~ nen moneda ti airo medio circulante; no tienen caba-
ha excitación al más alto glado Haci;¡ el abo lado de lles, ganado, mulas ni otros animales; domésticos ex_
la gl-an fila t1'an~welsal de cOldiUelas se extiende la co- cepto aves, y que a Jos' gallos] los guardan cn sótanos
marca de Vera Paz, en un tiempo J]aInacta Tieua de para evitar que su canto sea oído; - ._
Guell a pOl el belico~o calácter de sus habitantes abo_ Habla una extraña novedad -algo que hería la
rígenes Tre~ veces los esp!1ñoles fuelon rechazad.os ~n imaginación~ en cada paso,de'nuestro viaje por aquel
sus tentativas oora conqmstada Las Casas, vICarIO país el vicjo padre, en el profundo silencio de su semi-
del convento de-la O1.den de los dominicos en la dudad obscmo convento, con su larga levita. negra como Ul1a
de áuatemala lamentando la efusión de sangre causa- toga, y su relampagueante mirada, evocaba la imag~n
da pOl lo que' llamaban la conversión de los indios ~l dl';! los atrevi.1os y resueltos sacerdotes que acompaña_
clistianismo, escribi6 un hatada para probar que la DI- ron a los ej¡;'rcitos; de los conquistadores; Y mientras ex-
vina Providencia hahía instituido la predicación del tendin un mnpa sobre la mesa, y sefialaba en la sierra
Evangelio como el único medio de convC:lsi6n a la fe el lugar a dcr_de habla subido,!y la posición de 1a mis-
Clisttana, que la guel'~a no podría ser hech~. con justi- teriosa ciudRd¡ el interés que despertó en. nosob os fue
cia conba aquf'Hos ,que nunca habían cometIdo nmgu- de lo más vivo que jamás he experimentado Una mi~
na agresión contla los clistianos; )' que hostigar y des. rada a aquelJa ciudad valdría diez años' de una; vida
truir a los indio~ era estorbar el cumplimiento d~ este cotidiana Si él está en lo ciel to, queda un lugat donde
deseado objeto PI edicó esta doctrina desde el púlpi<;" los indios Jl una eiudéld indigena, existen como Cortés v
to y la lefOlzó En asambleas privadas. Mofáronse de Alvarado los eneontraron; hay hombres vivos que pue-
él, lo lidiculiz310n y desdeñosamente le aconsejaban den lesolv~r el misterio que se cierne sobre las ciuda_
que pusiera f'n rráctica su teoría Sin tUl balse por es. des arruinadas de América; quizá quien pueda ir a
ta burla, aceptó la propuesta, escogiendo como campo Copán y leer las inscripciones de sus monumentos Nin-
de sus operaciones la inconquistable comarca denomi- gún asunto más excitante y atractivo preséntasc a mi
nada Tierra de Guelfa, e hizo un arreglo pal a que a p~nsamiento, y le, profunda imp"esi6n de aquella noche
ningün espaf'ol Je fuera permitido residir en aquel te- jamás la olvidaré
HitolÍo clm ante cinco. años Una ve~ convenido ésto, ¿PuedE;. psto ser verdad? Estan90: aho] a selena mi
los dominicos comDu~ierori algunos himnos en lengua razón, yo creo verdacerametite que l1ay al!í mucho cam_
Quiché, descr~hj(ndo la creación del mundo, la caída po para supóñ.er,que 10 que -el padre nos contó es autén-
de· Adán, la redención de la humanidad y los princi- tico De que:la regiCn referida no reconoce al gobier-
pales miste¡ tes qe la vida, pasión y muerte de Nues- no de Guat~mala. que nunca, ha sido explorada y' que
tro Salvador Estos himnos fueron ap~'endldos pOI al_ ningún hornhe blanco na pretendido entrar en ella, yo
gurlOs indios qtm traficaban con los quichés, y un ca- e5toy convf':ncido Por ,otras" vías supimos qUe desde
c'que Pl incip~l de In región, más tarde llamado Don aquella sierra e' a visible una gran ciudad 'en ruinas
JUan. habie-nc1o oídolos cantar, pidió a quienes los re_ y se nos l'f.lfh ió de otra persona que había subido a la
petlan que le explical ail detalladamente el significado cum bre de la sierra, pero que, con motivo de la densa
d~ esa3 tan nUf'vas para él. ,Los indios se excusaron nube que descansaba sobre ~lla, no había podido ver
diciendo que eUros solsmente podrian ser aclarados por nada De todas manelas, la creencla de los aldeanos
los padres que ')1'> las habían enseñado El cacique en- de ChajuI es general y levanta una; curiosidad que
vió a uno de QUS hermanos con muchos presentes, para aide pm velse satisfecha Nosotros ,teníamos un vehe-
rogarles que ,Uet!aran y que le hicieran conocer lo que mente deseo de llegar a la misterio~a ciudad' Ningún
contentan los cantos de los indios comerciantes Un hombre) aÚn qUe!iendo exponer su vida, podria comen-
solo fraile dominico regresó con el embaiador, y el ca- zar la empresa con ~lguna esperanza de triunfo, sin
cÍqUF.:. habienrio ("omprendido IQs mister 10s de la nueva rondar por uro o dos afios por los confines de la región,
fe, quemó sns !dolos y predicó el cristianismo a sus estudiando la le:-gua y el carácter de los indios inme~
propios vasallos Las Casas y otro compafiero se fue_ diat IS, y r~lacionándose can algunos de los nativos
]on en seguida, y, como los ap6stoles de la antigüedad, QuirlÍentos homhres podrían probablemente marchar en
sin alforja ni bárulo. nevaron a cabo lo que no pudie- seg:.tida a la ciudad, y-la invasión sería más iustifica-
ron ¡as armas e!'ipaf'íolas, convirtiendo a la fe cristia. ble que n1nguna de las llevadas a cabo jamás por los
na hna parte de la Tierra de Guerra El resto de esta españoles, p\:yo el -gobierno se encuentra demasiado o_
1 egión nUfOca fQC conquistado, v por estos días la sec- cupado con sus propias' guerra~. y el conocimiento no
ci6n nordeste 11mltMa por la fila de cordilleras y el podría l!lgl'arse c::alvo a precio de sangre Dos jóvenes

56
de buena ¡:onstiiución, que pudielan dispo~le.r de d,neo aún asi se moshalOl, inflexib1es; y sintiéndome más
años liblemente pomían alcanzar buen ~xlto SI el bien dudoso con lespecto al lesultado de las cosas, ha~
objeto ue la f~xp]oración lesultaba una quuncla, e,n l~s blé lal gamerüe de la venganza de Call era, diciéndoles
aglestes escenas de un nuevo e inexplOlado telll,tollo que yo no quedalÍa satisfecho con que los allojma del
existen ohos obietos de interés; pelO si fuese lealldad, puesto, sino que pedilía que les quitala la cabeza de
a más del '51o! ioso estimulo de semejante novedad, ten- una vez D 'SPlié-S de algunos momentos de consu1ta
dlían alguna COba pala lecordal1a: dmante todo ell?S- todos se levantalon pacíficamente: uno de ellos se des-
to de su v:da. En cuanto a los l1esgos, es~os han sIdo pojó de sn umg0 y de su üaje los lestantes emolla-
siempre exagerados, y, en general, el peltglo, se des- Ion la caIga y chándosela sable la deslluda espalda,
cubre con tiempo suficiente para escapar de el ~I~s, cclo!3álOnle el mecapal sable la f1ente y lo hicielon mal
con toda probabilidad, si algún descublirJliento se hlcle - ch.al' a l(;'\ Canela Nosotros 10 seguimos, y el secletaiio
la algún día. éste sería l1ev~do a cabo por l.os padles me lago que le rsclÍhiera a eau el a diciéndole que él
Por lo que toca a n050tros, Intentarlo solos, 19nal antes no ela culpahle de que yo hubiela tenido que eSlJe] al'
de la lengua y con mozos que nos elan un constante y que él mismo halnía sido mi guia si Va no ltubjel~
fasttdio ni síauicra pensar en ello Lo más en que po~ hallaclo otl o A cm ta distancia oh. o a1guacil, por un
ddamo~ pt>nsar seria en una ascención a la cumhlc de camino más cOlto, infclceptó y lelevó al ptimelo y COR
la siena 'ilRra desde allí lanzal~ una mitada sable la llÍan eilos tan ligelo que, sable el áSPCIO camin~ 1l0S-
misteliosa ·cindad- pela teníamos bastantes dificultades atlas no pod¡ UU0S caminar al paso de ellos '
que arrastrar en ~l camino; esto aumentaría diez días a El camino el a ('n vel dad escabroso y áSPCl o más
un viaje que a1n sin ellos, en pelspectiva parecía ya allá ue toda pondreación; y muy plonto llegamos a otlo
casi atel'laclol' durante días la siena podlÍa estar cu- inmenso bau anco, descendiéndolo, y comenzamos un
bielta de nub~s. por aventurar demasiado pC?dl~amos aJeenso dellfl.do opuesto qUe nos ocupó tI es hOI as Por
perderlo todo; Palenque ela nuestro objeto pllnc~pal ~ entIe los claJ'os del bosque miramos hacia abaio pre-
lesoivimos no apartmnos de la luta que nos hablamos CIpicios de mil o c10s mil pies de plofundidad, mientIas
tIazado que la falda de :'a montaña se elevaba aún más sable
A la maiíana siguiente tuvimos un momento dolo_ nosabos Toda ella se cncontIaba 'levestida de lllju~
lOSO con el CUla y éste fue en el instante de la par~ riante veg('t:wión, y aunque escasa de peñascos, ·-la
tida El estaba' entonces tI anquilo y bondadoso" su salvaje grandeza de lus paisajes alpinos_ en cada vuel-
illesistlble r:sa y su entusiasmo habíali desapaleCl(lo ta la pcrspeetiva el a sublime lVIientl'as que suhíamos
Teníamos que pas!':n por un pueblo en ~londe n~s dijo cuconh amos une s pocos inclios que no podían hahlar
que los indios el an malos, pOI cuya lazan nos dIO Ul!a otra lengua que la Illopia, y llegando a la cumbre mi.
calta pma el justicia, y con todo el afecto de su cmazon 1 amus un la~timclo espectáculo de los sel es hechos a
insistió en (me fa acepta! él uno de sus bellos quezales la Íl•.lagen df" Djos: un indio borI3cho Se encontraba
Como es~a ,~la la SemaJ;la Santa, t.uvimos gran di- tendido en el su:?lo, con una hetida de machete en la
ficultad para conseguir un guía Ninguno de los indios cala y lcvolf'&ndose en su sangle; V una mujer eblia
quena salir de Ja población, y el alcalde le dijo a up 1101 anclo SOhl e é! Nuesh os indios se pal al on y les ha-'
alguacil qUf' ~'acala un hombre de la Cálcel pala sel VIl' lJJal on pero nasohos no pudimos entender lo que de_
de O'uía DC,':>llUés de una plática con los huéspedes a dan Como ~ las tres de lá tarde salimos de las sc1vas
tl R\~éS de la Jeja. selecciori31on uno, pero quedó gual~ y muy plonto di.visamos Totonicapán. a una glan c1is M
dado en la p'í"isién hasta el momento de la paltida; en- tanda y mueho más ahajo de nosotl os, sobre una es-
tonces el alguacil ablió la p,uelta y lo dejó salil, pu~ pléndida llanma con una alta meseta por dehás, una
siéronle nUE'stlo rollo de equipaje soble las espaJdas y fila ele montaña.:; elevándose ele la meseta, e irguién_
emlJlendió la marcha El soldado "'cmtido'" nos acom- dose sobre eUas el volcán de Quezaltenango La ciu-
pañe. por una CM ta distancia, y Bobón pasó más ade~ dad estaba extendida sobre un amplio espacio, y los
lunte llevando sable un palo al ave leal del Quiché a~hatados techos de 1as caSas pa1ec{an una enOlme cu_
Atlavcsando el Vano y el ball'anco sobre los cuales es- biCI La intell'Umpida únicamente por el cámpanario de
tuvo edificnda la ciudad, ascendimos una montaña en el la iglesia Descendimos la montaña hasta las lihelas
fondo, dominando una espléndida vista del llano del de una heUllosa C'ouiente, a lo largo de la cual estaban
Quiché. y (~('~cclldiendo por el ohoJado, a una distan- unas indias hwar..do, y siguiéndola, entramos a la ciu-'
~¡a de dos 1('gUHs ll€gamos al puehlo de San Pedlo eled. y nos (ltlÍ~jmos a caSa del conegidor, don José
Una iglesia techada con paja, con una Cl uz al frente, AZtnltia NuesÍ!o equipaje había llegado felizmente, y
~,ta1Ja celcn del camino, y las chozas del pueblo se enM a los pocos minutos. se plesentaron nuestros cliados a
~ontlaban nn peco atrás El padle nos había dicho lccibirnos
'=lue los indio!:: de estC' lugar eraü "n:my malos"; V como Mucho podrta dedrse de Totonicapán como cabece
nuestlo guía a ~u regres9; ten:ÍD que sel enceJ l'ado en la de un delJatt'lmeltto, y lodeada de montañas visi:
la ptislon, pala r"vitarnos la necesidad de parar, hata- bIes por todos lados desde la plaza, pela me detengo
nJOs de incuclllo a que siguiera con nosohos; pela él, solamente para 1 ecordar un evento Desde un princi..;
~lejanc1o caer su earga alpie de la C1UZ IcglesÓ con tal PlO, con las ('alias para los cOll'egidOl es, el pasapOlte
velocidad '1ue df'ié atlás su hmapienta chamatra El de Callela, y la taIta del arzobispo, lluestta camino ha-
justtcia €la un n:estizo, quien mandó llamal al alcalde, bía sido una especie de mmcha triunfal; pero en este
y al punto ('se benemérito botaba hacia abajo con seis lugar nosah os comimos, es decir, tuvimos un banquete
alguaciles, inalchandCl en una 'sola fila, todos con "ata El JectOl d('b~ 1eCOldar que en Costa Rica prometí ya
~n mano. Y a1aviados c0}1 hermosas capas de paño, y el no molestar su atención sino una vez más lefhiéndome
~taie de fiesta pala, la Semana 8ant11 Les dijimos que a tal incidente El n:omento ha llegado, y me conside-
necésitabamos un guía, y los seis pUl tieron pata conse_ lia yo un ingrato si omitiera el menciollilrlo Nos ha
guirjo Como a los diez minutos 1egl esm on en fila, bian tenido E'Spel ando tal vez dos hOl as y no habíamos
{?¿metamente en pI mismo ti ate c;1e antes, diciendo que comido nada en más de doce Habíamos subido pavo-
no habian l1f\dido hallar ninguno, que toda la semana losas monts.ñas, y a las seis de la tarde, plevia invita_
el a tle fiesta y que nadíe quelÍa salir de su casa Les ción con manos y Calas limpias y vestidos de flac nos
hice vol' el l:)asaporte de Cal1<;!l a, y le dije al justicia sentamos con el corregidor Los platos llegaban con l'e M
que debería !l' él mismo, o enviar a uno de sus alguaci- gulalidad y pn correcta sucesión Los criados estaban
1es, y ellos marchm on oh a vez pal'a conseguirlo. Des~ bien ejE-lcitaQos, y nuesho anfitrión hacia los honores
lmés de Ull tr,omento de espera, me dhigí a la cumble como si estuYicfI,e habituado a la misma cosa todos los
de una loma inmediata y los vi sentados abajo, sin du~ días Pero para 11os0i1'os no era así Como Rittmas-
da I?sperando que me fuera Tan pronto como me di- ter Dugald Dalgetty, comíamos muy de prisa y duran-
vismoh lcglesaron todos juntos para repetir que no po~ te un largo tiempo. según su plÍllcipio, juzgándolo co~
dían enCoT~trar 1m guía Les Ofl eeí doble paga, pero mo cJ debel de todo comandante de una fOl taleza, en
toda:; las OCa~lOti(:S que Se le oficzcan, el asegUlaL tan. cultivada tIe maizales ypunteada con numerosos lcba-
tas municiones y ViVf'lCS como sus almacenes puedan ños de c.al nel os, los primelos que veíamos en el país
posiblemente COlltener en ambos lados del camino habfa setos de gigantcsco~
N05 encontr~bamCJs de nuevo sable la linea de ope- áloes. En un paraje contamos arriba de doscientos
raciones dl.: CartEla: el lugar estaba lleno de temOles, en p~ena flOl esccncin En medio de la llanUl al a una
los blancos tembJabal~ POI sus vidas, y yo aconscié a distancia de dos y media leguas, atlavesamos, sobre un
lluestlo anfitdón que saliera del pais y que Se viniera 1 udo puente de troncos, un ancho río, memorable }>ot
a lo:.> Estados Unidos 103 mueltos y heridos aLrojados en él en la batalla
dz Alv8lnóo con los indios quichés, y denominado itRio
A la mañana siguiente nos desayunamos can él, y a de Sangle" Dos leguas más delante llegamos a la
las once del día, mientras se formaba una plocesióJl en vista de Quezaltenango. edificada al pie de una glan fi_
la plaza, salimos para Quezaltenango, descendimos un ha la de montañas s1.1peladas pOi un despedazado volcán
ll'anCO dominanC'o a cada momento una bella perspe_c~ que al aja launa constantemente, y frente a él una pe-
tiva, subimos una montaña, desde la cual mil amos hacia l1ascosa montaña de lava, que, si hubiera tomado su
atrás sobre el lbmo v el pueblo de Totonicaplm, J' al cmso con dirc-ccÍón a la ciudad la halnía sepultado ca
llegal a la cumbre entramos a una espléndida llanura mo a Hercul:mo y Pompeya ' -

CAPITULO 12

QUEZALTENANGO.-SU HISTORIA.-CONVERSION DE SUS HABITANTES AL CRISTIAJi¡IS~IO-AS­


PRCTO DE LA CIUDAD -EL CONVENTO.-LA I"'SURRECCION.~LA~1ARCHA DE CARRERA SOBRE
QUEZALTENANOO.-SU !llANERA DE TRATARA LOS HABITANTES.-PREPARATlVOS PARA LA
SEMANA. SANTA.-LA IGLESIA.-UNA PROCESION. - EL VIERNES SANTO. - CELEBRACION DE LA
RESURRECCION.-LA CEREMONIA DE APERTURA -LA CRUClFICCION. - UN SERMON -EL DES-
CENSO DE LA CRUZ.-LA GRAN PROCESION.-LA IGLESIA DEL CALVARIO-EL CASO DEL CURA
LAS FUENTES TERMALES DE ALMOLONGA.

Nos encontrábamos nuevamente sobre terreno su lugar mabacas de madera A medida que nos a-
clásico Quizá el lector necesita recordar que la ciu- proxhnábamos armados hasta los dientes, la multitud
<lad descansa en el lugar de la antigua Xel'lhuh, la abria paso silenciosamente. Pasamos frente a la
ciudad más grande después de Utatlán en el Quiché puerta de la iglesia y entramos por la puerta grande
La palabra Xelahuh significa "bajo el gobierno de del convento El cura estaab ausente por el mo-
diez", es decir, que la gobernaban diez caciques prin..- mento, pero una señora sirvienta, de aspecto respeta-
cipales l teniendo autoridad cada uno de ellos sobre ble, nos recibió de tal modo que auguraba una buena
ocho mil viviendas, en total ochenta mil, las que con~ lecepcí6n de parte de su amo Se notaba, sin em-
tenian l según Fuentes, más de trescientos mil habitan- bargo, cierto aire de excitaci6n y trepidación ~n toda
tes, quienes, al ser derrotado Tecún Umán por Alva~ la casa y la buena mujer parecIa deseosa de comuni,;.
1 ado, abandonaron la ciudad, huyendo a sus antiguas car aI{;lUnas cosas que le tenían el ánimo inquieto y
fortalezas el volcán Excansel y Cekxak, otra montaña amedrentado
vecina; que los espafioles entraron a la ciudad desier- Después del chocolate pasamos a casa del cone-
ta y que, segUn manuscrito encontrado en el pueblo de gidor, a quien presentamos puestras credenciales y el
San Andrés Xecul, sus videttes capturalon a cuatro pasaporte de Cartera Era él uno de los expulsados
célebres caciques, cuyos nombres, que stn duda re- por Morazán, de muy buena apostura militar, pero,
cuerda el lector, eran Calel Kalek, Ahpopgueham, Ce· según nos dijo, no soldado de profesión; estaba en
lelahan y Celelaboy Cuentan los manuscritos espa- servicio por acidente y muy ansioso de dejar el man-
ñoles que estos caciques se arrodillaron ante Pedro de do; seguramente que SU!; breves servicios no elan una
Alvarado mientras que un sacerdote les expliGaba la ganga para él Nos presentó a don Juan Lavanigna
naturaleza de la fe cristiana, declarando ellos mismos (LavagnJno), un italiano de Génova, expatriado por
estar ya listos para abrazar la leUgión. Dos de ellos la 1 evolución encabezada por el rey actual, entonces
fueron retenidos como rehenes y los otros en"viados a presunto heredero, ]a· cual intentaba colocarlo en el
sus fortalezas, de donde regresaron con multitud de bono: pero quien una vez fuera de esto dejó vilmente
indios dispuestos a ser bautizados, que los sacerdotes, a sus seguidores abandonados a su suerte De qué
rendidos de cansancio, ya no pudieron alzar los brazos modo el signor vino a este lugar, lo ignoro; pero lo
por más tiempo pala seguir la ceremonia elerto es que él no encontró paz, y, si no me equivo..
A medida que nos acercábamos a la chidad, siete co, estaba tan ansioso de salir de allí como cuando
tOll'es de iglesIa hac(an ver que la religIón adoptada salió de Génova.
con tanta precipitación aún no habia muerto A los A nuestro regreso al convento encontramos al
pocos minutos nos encontrábamos dentro de la ciudad cura, tIttien nos di6 personalmente la bienvenida que
Las calles estaban hermosamente pavimentadas y las 110S habia prometido su ama - Con él estaba un in-
casas eran de una arqtlitectura pintoresca, el cabildo dio de aspecto respetable, que tenía el título de go-
tenía. dos pisos y un corredor La catedt:q~l con su bernador y que era el alcalde indfgena; y fué algo
fachada ricamente decorada era grande e Imponente. singular el que una hora después de nuestro arribo a
La plaza estaba pavimentada con piedra y tenía en el Quezaltenango, hubiéramos conocítio a las cuatro víc-
centro una preciosa fuente, con una magnifica vista timas sobrevivientes de la ira de Carrera, que hablan
del volcán V de las montañas alrededor Era la vís- escapada milagrosamente de la muerte y cuyas noti-
pera del Viernes Santo las calles y la plaza Se en- cias teníamos desde Guatemala. Todavía la gente
contraban llenas de gente con sus mejOles atavíos; temblaba ante el espantoso recuel.do de tales hechos
los indios llevaban largas capas negras, can sombre- Ya h~biamos oído mucho sobre el particular por el
ros de fieltro de anchas alas, y las indias, un vestido camino, y en QuezaItenango, exceptuando a los del
blanco que les cubria la cabeza, exceptuando una a- partido ¡ntel esado, nadie hablaba más que de estos
bertura oblonga para la cara. Algunas llevaban ade. acontecimientos·
más una especie de turbante rojo trenzado con el ca~ Cuando los soldados de Morazán entraron por vez
bello Las campanas estaban silenciosas, sonando en primera a la plaza de Guatemala, en Un infortunado

58
momento se envió un correo a,.Quezaltenango anun- ser fusilados a las ~inco de la tarde si no pagaban
cianclo la toma de la capital. El efecto aquí fué in- mil dólares c,ada uno a Carrera y dosc~ntos y cien
mediato y 'decisivo el pueblo se levantó contra la respectivamente a su s~cretario Don Juan era el
guarnicióI1 de Carrera intimándola _a rendir las a1'-; pr~ncipa,l comercié,mte de l~ plaza, pero a pesa;r de
mas~ El corregidor, no queriendo h,acer fuego sobre eso le era difícil reunir la suma que le pedían. El
los ciudadanas y vién~ose imposibilitado de reprimir pobre cura manifestó a Carrera que éi no poseía más
la i;nsurreción con \lna fuerza tan pequ~ña, por con- bienes en el mundo que: sus muebles y sus libros A
sejo cle!: ~ura y de don Juan Lavanigna, indujo a los nadie se: le permitía visitarlo excepto a l~ anciana
soldadQs q entregar las armas y a que abandonaran criaqa que fué quien pri,mero nos refirió la historia
la: ciudad, evitando ~si la efusión de sangre y una ho~ Muchos de sus amigos habÍ(ln huido para e§conderse
nible matanz9. de ciudadanos indefensos La misma y sólq la vieja criada Jlndapa de unlug~r a otro con
noche, la municipalidad, sin el,conocjmiento de Lava.. cartas,es(}ritas por el p.lismo cura pidiendo cinco dóla-
nigna, lo nombró comandante de la plaza,. El rehusó r es" o diez, a los ql1e quisieran darle Una anciana
ellcargo, pero,el pueblo se encontraqa c;;n un violc;mto le lUaud;ó, ciendplares,A las cuatro de la tarde y con
e'stado c1,e excitación y le urgían ,a ;queac~ptara ppr tqc}os ,sus, es~uerzos no había reunido más que sete-
esa noche solamente, porque de Jo cop,trario , la furia ci~ntos dó¡ares; pero, después de pasar por todas las
del populacho se tornaría contra ,~l Lá misma noche agonías de ia muer te;.'.cuando el ~ura había p,erdido
el pueblo se pronunció en favor d~ Morazán e inm~­ ya toda i esperanza, clan Juan, que había estado dos
diatamenJe, despacharon,"a un in.dio enviándole una horas, en libertad; 10gl Ó conseguir 10 que faltaba y lo
carta de cOIJ.gratulación pebemo$ recordar, sjn ~m­ dejarO;I1 1,b,re, '. ,j, ,
bargo,¡ qlle mientras tanto M;or~,zán habífl sido J;'ep~~ cA la :lUañ~na siguiente, CSl;'rera manetó a pedir
lido de la capital: y que CarreJ;'a lQ perseguía en 84 prestaclp~: a don. Juan S.1,l8 , ~tiles par~ ~feitarse y do~
hu¡da~ iEn IR Antigua, Carrera encontró a \ln:sargen.,. Jua~ :se los, 'levó personalmente El siempre había
to desarmado, ,qqien lo puso al cOlr'ienre de lo ocú- estado ~n bu~nas, relacioI1es con Carrera y éste le
rrido en Quezaltenango Dejó entonces de pex:segu~r preguntó, ~i YR,l~;había pasado el susto, con tal famiw
a ,Morélzán y mar:chó gire,ctamente para a~á Pro~to l;ar~dp.d cPfn.9: si nada hubiese acoptecido Pocos mo-
se tuvieron noticias de su aproximación, y entonces mentos qespués se le ';';i6 e:t una v~ntana tocando gW-
el corregidor;: el cura y, don Juan Lavanigna fu~ron tarra y T-ln~ ,hora más tarde, sin la menOr fC\"'ma de
envia,dos cOplo diput~ci6n parw r~cibirle 11.0 encon- jui~io~ ni ?un ei de la cort~ marcial, 'diez y ocho miem_
traron ~n, Totonic~pán. Carrera ya tenía, noticias de brp~, pe l~ municipalidad fueron, sacadps a la, plaza y
-cómo hpbia inducido, a sus soldaQos a rendir las ar- pasados por las armas' Todos ellos eran dé la~ prin-
mas, ,y Su primer saludo fué una furiosa declaración cipales perSQpas de'Que~al,tenango; y Malina, el' al~
de que ,sus cabezas que;darían en aquel lugar y, h,a- cal<Ie ma:yqr,,: en familj~, posición y ~a,rácter~ no t~nfa
ciendo; a un lado su, fanatismo y respetó hacia 198 sa w se;gundp en la república. '~a esposa de Malilla, pen.
cerdotes, estalló, particularmente contra, ~l cura, afir~ dIente de las rodillas de, Carrera, .le implorapa por
mando que éste era pariente de Morazán. El cura la,;v~(ia de su esposo a tiempo que ,~~.te: p<;lsaba entre
~espondió que no era su pariente sino que sólo era una escolta de s,oldados Ella gritó "¡Robertito!" y
Su paisano (lo que en aquel pafsquiere decir del~isw él la alzó a ver pero no dijo nada. ~ Entonces la seño_
mo ,pue1;>lo) y que no podla renunciar del lugar de ,su ra, ~aIl2{and,o un ~rito se d~~,mayó. y antes de recobrar
nacimiento: pepq Carrera inmediat~mente ordenó a el ~ sentldo ya su esposo había muertp Lo llevaron
cQatro soldados quedo llevaran a pocos pasos de dis- cerca de la, esqWna. de la, casa,. 10 sentaron en una
tancia ,y que lo fusilaran en el acto Entonces el go,~ piedra y l\> fusilaron al inStante. A los Otfos se les
bernador, el indip ~nciano: ,a quien nos J1,Ehn'qs l,'eferr~ sel1t<?: en el mis~o lugar uno. a Uno~ La piedra y el
do, se arrodilló ante Carr~ra implorando por la vida ~uro;de la. casa todavía estabanensangren~a,dos. Me
Q,el cura; pero Carrera desenvainando su espada le contaron que Carrerel vertió lágrimas por la muerte
,hirió dOs v.eces en el horpbro, y ,cuando lei vimos, aun de loS do~ primems y (lijo que los. (lemás no le inl·
no habian¡sanado,las herida~. Sin embargo, ya,ha~ P9rtaban nada Hasta el dia, en todas las revolucio~
bía desistj()o de su inmediat<;> propósito de. fu~ilara,l nefi, sie,repre. se ;había Jt:lostrado, cierto resp.eto hacia
cura y 10:e'lftregó a los soldados ,A don Juan L?V;l~ los triqunaif7s,de jo.sticia, y no s~ podía concebir cuán
nigIla 10 salvó ,el s~retario de, Ga,rrera, quien publicó gra'J;1de .era el, hprror de los habitantes por este inicuo
en IIEl Ti~mpo'':, peri4dioq oficial de Gu,atemal3, el ~sesin~to de lo~ Íllejores hombres de Quezalte:nango.
,extr,acto de u,Il,~ Ca.Ij;l escrita por don Juan a ~n amigo Estos hecho~ 'fuerqn notorios para todos en la ciudad.
de la ,capital" a1flban~o la condl1~ta d~ Carrera en su NosQtros sppimos d~ ellQS, CQn muy pequeñas varia.
~ntrada anterior 3 Quezaltenange;> y la di~ciplina y ciones d~ drtalle, de más de una docena de personas
buen,port~ de sus tropas. , ' difere.nt~s ., .
Al día sigui,~nte, wuy, de ma~fugadá, ¡nafchó C!'- Después de haber consumado, esta atrocidad, Ca~
rJ,"era l3obre! !Qu~zaltenango ,~on ,el ~ura y dOl1 Juan rl'era regr~só 'a 'Oll¡ltemala, dejanao al pueblo sumiqo
c0lf10 prisioI;leros. ~ municipalidad. 10 esp~raba en en la más grande consternación. Se consideraba esto
.la" plaza; perq desgraciadamente, el '~ndio, a quien se c01!l0 un golpe a 1<;>s blancos y todos temian los ho·
le había confia()Q la c~rta. par~ Moraz~ri,' había. esta~ rrór~s <te una guerra de c~sta,s. Yo.qe procurac;lo evi-
po! vagandQ; por, la, poblaClóIll Y: en ~ste lllOD1<:;nto: ipw tar el ~,!=presarme con, dureza de Carrera SIempre
fortunado la presentó ,a Garrera. Antes que su sécre. que he podido. 'Me cOQ.sidero: personalmente o1:>liga~
tario hubiese terminado su lectura, Carrera, en un dQ hacia él, pues siri su proteción nunca habría podi·
transporte de furia, desenvainó su espada para. matar- dO' viajar por el país; pero es imposible reprimir el
los ,con su propia manQ, hirjendo a rv,rolina, el alcal· sent,im,i~n.to de iq,dignació:Q. que se levanta contra el
0'1..,. mayqr, y a otros dos miembros de la municipalidad gob~erno q:ue, consciEmte de la atrocidad de su con·
pero retr~nándose,en seguida, ordenó, a sus soldados ducta, y. del, exces,iyó desprecio en que se le tenia, nun·
apoderarse ,<;le ellos En seguida se dirigJió, a donde el ca se, atrevia', a llamarle a cuentas y ahora le' adula
couegidor y estallando otra vez su furia' desenvainó y le ,sosti~ne en el poder' ~
su espada contra él; una mujer que estaba en la haw Pero, :volvamos al cQra: era el como de cuarenta
bitaci6n se interpuso entre los dos y Carrera le pegó y cinco, añqs de edad, altO, corpulento y bien pareci-
varias veces alrededor de, ella, y J,J<?r último, con~e~ do, tenía a su cargó varios curatos y, después de la
niéndose de nuevo, orde;nó el, fusilamiento del corre· de canónigo, su posición era la más alta en el país;
gidor a menos que levantara una contribl1ción de cin~ pero tenía sus quehaceres Se encontraba en e~os
co mil dólares en la ciudad A don Juan y al cura día's. muy ataleado cOn las cer-emonias de la Semana
se les encerró en una habitación con la amenaza de Santa, y por la noche le acompañamos a la iglesia
Mirando desde la puerta hacia el interior, la vista to, estaban unos sillones con cojines para el corregi'"
era de lo más -adinhable;_ La iglesia era de doscien- dar y los miembros de la municipalidad Nosotros
tos cincuenta píes de largo, espaciosa y elevadá, con fuimos invitados a sentarnos con ellos La iglesia se
un decorado ríquisimo y adornada con pinturas y es~ hallaba enteramente atestada con más de tres mil in-
culturas, resplandeciente de lucjis y enteramente lIe~ dios. Antes no les er.a permitido; a las ~ujeres ni a
na de indios A cada lado de la puerta habia una los niños asistir a esta ceremonia; pero ahora r~ igle-
baranda y detrás de cada una de ellas un indio recio sia Se encontraba llena de indias arrodilladas, con cor-
biendo ofrendas El piso estaba regado con hojas de dones tojos trenzados cOn los cabellos y quizá la ter~
pino A la izquierda se encontraba la imagen de Cris~ cera parte de ellas con niños a la espalda, visibles
to, muerto, dentro de un ataúd, sobre el cual cada solamente la cabeza y los brazos Con excepción de
una de las mujeres derramaba un puñado de rosas, y nosotros y del padre, nc:) habia gente blanca en la igle~
cerca de allf estaba un indio recibiendo dinero Al sia; yr con los ojos de la multitud vueltos hacia noso-
lado opuesto y tras una reja de hierro estaba ·1a ima~ tros y el vivo recuerdo de la suerte de quienes pocos
gen de Cristo con la cruz a cuestas, con los ojos ven~ días antes habían ocupado nuestros pues.tos, sentía-
dados y con largas cadenas de plata sujetas a los bra~ mos de aquel sitio de honor nos colocaba en una si~
zos y a otras partes del cuerpo, atado a las barras de tuación muy particular
hierro. Aquí también estaba otro Indio para recibir No lejos del altar mayor estaba una gran cruz,
limosnas. El altar era hermoso en diseño y decorado, aparentemente de plata maciza, ricameJ;1te esculpida y
consistente en dos hiieras de columhas jónicas, una ornamentada,' y arriba de .ella una enramada de pino
sobre otra, doradas, rematadas por un resplandor tam~ y ciprés Al pie q.e la cruz estaba una imagen de
bién dorado Y alumbrado por -cirios de diez pies de María Magdalena l llorando, con los cabellos bien riza-
altura. Bajo el púlpilo estaba el piano DespUés de dos bi túnica escotada y de allariencia algo inmodes-
un ligero paseo por el interior _de la igle:sia, el cura ta, ~ A la derechá, la Virgen, primorosamente- vestida,
nos condujo a Sentarnos bajo el púlpito Nos pidió y en la nave de la iglesia, de pie, Juan el Bautista,
alg"unos aires musicales de nuestro país y en seguida colocado· 8l1f, según parecía, sólo porque tenían la
se sentó al plano Como Mr C le sugirió que el tono imagen a la mano, Muy pronto los aires de la lPúsica
era el de una de las óperas de Rossini, ~ijo que' no indígena nos llegaron del otro extremo de la iglesia,
era a propósito para la ocasión y lo cambió avatiazndo una procesión encabezada por indios con
A eso de las diez de la noche toda la multitud sombreros de fieltrO' de anchas alas, capas obscuras Y
se, formó en procesión; y Mr e y yo salimos n.ara to~' velas de cera encendidas. El féretro aV8112ó: hasta d
mar un huen lugar en, la esquina de la calle y ver pie de la cruz; colocaron escaleras juttto a ellá; el go~
la ceremo'nia Esta iba encabezada por indios, Q.os bernador, con larga capa negra y sombrero de fieltro,
de frente" llevando cada mio un cirio grande d~ cera; subió :pDr el ladO' derecho apoyándose en la 'cruz,. con
en seguida y en hombros de, cuatro hombres, la hha- un martillo y un clavo grande de plata en las ',ma-
gen de Judith, c6n una' espada ensangrentada en una nos; otro indio dignatario subió del otro )ado, mien~
mano y ,en la otra la sangrienta cabeza de Hololer.. tras que los sacerdotes elevaban la imagen por ,el' fren-
nes Después, también en, hom1?ros de c~at~o ;hol11~ te la cual tenía las f~cciones cadavéricas, con gotas
bre¡;;, el Arcángel Gabriel, vestido de seda' rojá: y con
grandes alas muy bien rizadas. Más alrás venía un
de sangre en las mejillas, con los. brazos y las piernas
movibles y con una herida abierta manando sangre,
hombre con una grotesca-armadura, -hecha d:e papel en el costado. Lo colocaron· de espaldas a la cruz,
negro plateado, figurando a los moros, con lanza y es~ con los brazos extendidos, clavándole las manos y.los
clido como los antiguos c~balleros, y en seguida cua~ pies~ retiraron las escaleraS y_ de este' modo la ima-
tro nifias con veló -y, traje de. seda blanco simulando gen' 'de Cristo quedó. puesta en, la c r u z . , '
ángeles, con un homb:te a cada lado porta,ndo tina vela , Terininada la ceremonia salimos de la iglesia y
encendida ,J:)espués venía la gran imagen, de Cristo pasa'mos dos o tres horas en visitas. La población
llevando su ,cruz, sostenida por cuatro indios; a: cada bl~nca era poca, -pero igual en caráctet'. a la del 'resto
lado ib,a tina joven ~ndiallevand~ horizontalmente de la lepública, y no habia una sola fam~lia respeta~
una vara para 'impedir la presión de lá l11;u~hedum.­ ble~ que no' estuviera aflfgida por los ultrajes de Ca-
bre y seguidas por todo el pueblo Al volver la es- nera Nosotros no nos dimos cuenta de lbs efectos
quina de la calle en que nos encontrábamos, un ,mes- ,de' esta atrocidádsl:no' hásta que l~e~amO$; ~ los circu-
tizp Con .ceno de, profundo fanatismo ,'en;. la cara, le las, dOJ:nésticos. El dolor, de' las niujeres cuyos fami~
dijo· a Mr. Cathérwood:. "Qullese los anleojos y siga liares habían sido' a_sesÍI;lados u o~li~dos a huír sin
la érm:" Después segufa una. procesión, de mujeres rul)ibo #io, podrá 'éompr~ndetlo sólo quien conozca
con niños en los brazos, la mitad de ellos dormidos, el corazón de la mujer . , . ..
caprichosamente ve~tidos. con gorrasJtlat~~das y a~ Se me aconsejalJa qUE1 visitara, a. la viuda d~ Mo-
do'rnos en la cabeza, y por último, una grán imagen liria Su espos'o apenas contaba treinta y cinco años
d~ -'la Virgen, sentada, atavi~damagn~fjcamen~e, con de edad y su muerte' en cualquier circunstancia ha-
indias, jóvenes de ambos lados, quienes, como las. an- brÍa' sido lamentada hasta por sus ehémigos. politicos
teriore~, )levaban largas varas y cand~las. Todo _~sto Sentía yo un ,profundo,interés por, quien había pasado
iba acompañado con música de tambores y violitíes por tan d.-olotos~s escenas, pero me detuve ell.la puer-
Tan pronto como esta larga procesión acabq de pasar, ta de-la casa pensando que·18. visita de un extranjero
legresamos nosotros ,al convénto no seria op()rtun~ en _tales circunstancias. '
La noche era muy fría, y la mañana siguiente lÍos Por la tarde volvimos a sentarnos, COn la munici.
recordaba el mes de Diciembre en nuestro hogar. Era palidad en la·; iglesia para asistir al· descenso de la
la mañana del Viernes Santo., E:n todo el país' _se ha- cruz. 'El espacioso "edificio se encontraba henchicio de
bían prepar~do para 'celebra'r con, ,las más. sol~mnes gente hasta sofocar, cubriendo todo el piso una den~
ceremonias de la iglesia la resurrección del Salvador sa masa de mujeres arrodilladas, cOn tocados en for~
En Quezaltenango, muy de mafiana, estaba ya la pla- ma di{tulbantes ~n la cabeza y niños llorando' en las
za llerla de indios de los alreded(jres; pues los blancos, espaldas, excitada la imaginación al .contemplar la
aterrorizados y afligidos por el asesinato de sus me~ sangdénta irriagen en la cruz;. pero' ent~e toda esa
jores hombres, procurapan no tomar par~e en la ce~ mUltitud no fué posible encontrar un solo rostro inte-
lebración . , lesante. Un sa.cerdote flaco y espantosamente pálido
A las nueve de la mañana el corregidor nos man- subió al púlpito y con una yoz que repercutüi por todo
dó llamar para que le acompañásemos a la ceremonia el edilicio, -pronunció enfáticamente un sermón de la
de aperiura 'Hacia un lado de la nave de la iglesia. pasión. Muy pocos de los indios comprendían ni si-
inmediatos al altar mayor y del lado opuesto al púlpi- quiera el idioma, y además los chillidos de los niños

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no permitían oír sus palabras; pero el conmovido a- fieltro con alas de seis a ocho pulgadas de ancho to~
cento de su vOz tocó las fibras más sensibles del co- dos c0r::t. v.elas encendi~as en las manos, y después
razón de sus oyentes, y las madres, indiferentes a los cuatro lndlOs can el IDlsmo vestuario, pero con coro-
gritos de sus hijos, sentadas e inmóviles, le oían con nas de espinas en la cabeza y arrastrando una baja
un semblante de severo entusiasmo Era ·la mismá carreta o ataúd lleno de hojas de pino, con una cala.
iglesia y nosotros podíamos imaginarnos que ~ran las vera en un extremo.
mismas mujeres allí presentes quienes, en la furia y En seguida y en abierto contraste con todos estos
frenesí" del fanatismo, habían arastrado por los cabe- e,mblemas de la. muerte, avanzaba un ángel en la ac-
llos al infeliz vice-presidente (vice-jefe) y asesinán,. titud .de una bailarina 4e ópera, llevado en hombros
dole con sus propias m~nos A, cada instante la exci- de seiS hombres vestidos con traje de raso púrpura
tación parecía en aumento El sacerdote, quitándose con flecos y adornos en ~~ parte de abajo, con ala~
violentamente el bonete y reclinándose en el púlpito; de gasa y una nube tambien de gasa arriba de la ca-
extendi6 ambos brazos hacia el frente y la'nzó un fre- beza, llevando.en ~a mano derecha unas tenazas de
nético apóstrofe ¡l la sangrienta imagen en la cruz Un plata y en la IzqUierda una pequeña cruz de made-
escalofriante y espantoso gemido repercutió por todo ra, con una cola de muselina blanca como de diez
el ámbito de la iglesia~ y al momento, a una señal del yardas de largo, la cual sostenía una preciosa niña
cura saltaron indios sobre la enramada de pino y de C?}l vesti.do .fantástico y bonito. Después otra proce-
ciprés rompiéndola en dos partes y, con un ruido aná- Sion de indiOS con velas encendidas seguida por un
logo al que produciría un gran incen~io, luc~aban Y grup? de diablos en horrible masc'arada•. A conti-
se emp\ljaban alrededor del altar haCIendo nul peda- nu~ción, otro ángel. todavía más parecido a una bai.
zos las ramas consagradas para guardarlas como re· larma de óp,era, con vestido azul obscuro, con ricas
liquias santas . Dos indios, .cOn sombreros .de anchas il as de encaJ~ Y con nubes y ~intas volantes, el cual
eyaba ·en la mano derecha una escalera y en la iz.
alas, subieron pot las, escaleras colocadas a ambos la-
dos de la cruz, y con paños bordados en las manos Y qUle~ da un martillo de plata, con una cola sostenida
tenazas de plata, arrancaron los clavQS de las manos lo mismo que el anterior; y añadiré que sin querer ob.
de la imagen ~l sentimiento de las mujeres prorrum- servamos que llevaba calzón corto de terciopelo ne-
piÓ en lágrimas,. sollozos, gemidos, mritos y lame?tos, gro Más atrás, otro án~l vestido de amarillo con
tan fuertes y profundos que llegando a nosotros lnes· una pe,queña cruz de madera en la mano derecha y
paradamente, nos causa~on.tal impresión de ~nquietud. no pUdIm?S ~omprender lo que llevaba en la izquierda,
que hizo bambolear el ámmo hasta de qUienes má~ La sig.Ulent! en el .orden era una preciosa niña
dominio tenían sobre su propio espíritu. Tales gritos como de dIez anos. de edad, armada de pies a cabeza
de a.ng'ustia j~más los había yo oído proferir por un C?? ye]m~ y coraza de plata, también llamada centu.
sufrimiento mortal· y como el cuerJlo manchado de rl~m, mOVIéndose en suave y graciosa dánza al com-
sangre 10 tenían e~ alto bajo el PÚlpito, en tanto ~ue p~s de la música,__ volviéndose, parándose, d~scansan~
el sacerdote inclinado le apostrofaba con frenébco do sobre la emp~J?adUla de la espada y ondeando so-
fervor, y la masa de mujeres desenfren~damente.e~ci­ bre. un grup_o dIgnO de ~al jefe, consistenté en doce
tadas se movía de aqu( para allá como la~ olas agita- hermoso~ mnos con caprIchosos trajes imitando a los
das de un borrascoso IDar; t?da .la escena era tan doce apostoles, uno de ellos con un gallo de plata re,;.
emocionante. tan terriblemente lúgubre que, sin sa- presentand? a S~l'l PedrC? . Después seguía el gran ob-
ber por qué saltáron las lágrimas de, nuestros ojos. Jeto. de, v~neración: la imagen de Cristo crucificado
Cuatro años antes, en Jerusalén, sobre el propio Mon- en, urta urna d~ ,?ristal,. adorn~da COn ross:s dentro y
te Calvario y en presencia del escarnio musulmán,. yo fue~a . y ,prote~Ida por u~ palIo de paño negro, qón-
había presenciado la misma cere;monia del. desce~so ducida por hO;nJ,bres atav13dog COn largas túnicasn~­
de la cruz; pero el entusiasmo de los peregrInOS gne- g~as y gor~o~ que les cubrf;;in enteramente a. exc~p,;.
gos en la iglesia. del Santo sepulcro .erD.;. nada compa. Clón dI' los oJOS A todo esto seguía el cura y los sao
rada con este torbellino de fanatismo y frenesí Poco cerdotes con sus más ricas· vestiduras y descubierta
a poco fué calmándose la excitación; cesó la quebra- la cabeza; el tambor cOn funda de luto y los solda..
dura de las ramas; toda la enramadas ya había sido dos con las armas a la funerala' la Virgen María con
distribuida y muy pronto dierQn comienzo los prepa- una larga túnica negra cerrab'a la procesión Esta
rativos para la gran procesión . , te'rlfª que recorrer las principales calles de la ciudad·
Nosotros salimos con el corregidor y los miéin;' por dos veces la interceptamos y enseguida nos fui~
bros de. la IDUI1icipalidad a oCtlpar nq.estro lugar en mas a la iglesia del Calvario que está situada en una
los balcones del-cabildo La pJ;ocesión se presentaba elevación al extremo de una larga calle. Ya las gra.
de un modo tan extraorclinario que, ocultándome a la das de la iglesia estaban llenas de mujeres vestidas
observaci6n de Jos de· abajo, .m~ preparé al instante de blanco; desde la cabeza hasta los pies, :con sólo
para tomar nota de. ella. AbrIá. la marcha un hombre una abertura oval para la cara Estaba muy obscuro
a caballo llamado el cénturión, con yelmo y coraza de cuando la procesión apareció al final de la calle·' pero
cartón cubiertos de papel plateado, máscara negra de al resJ?landor de i~nuinerables velas encendidas, 'tod<lI3
crespón, pantalones cortos de r;;iSO negro, medias blan.- los objetos se exhibían en su más terrible desnudez y
cas, banda roja, cintas de rojo Y azul en los brazos, parecía que el fanatismo hubiera estado escrito en
espada con empuñadura plateada y lanza, con las que. caracteres de fuego sobre las caras de los indios. El
volviéndose de cuando en cuando, hacía señales y ade- centuriqp abrió el paSQ por las gradas, la procesión,
manes ante la procesión En seguida llevaban Un ca~ acompanada de un· canto suave, fué entrando en la
ballo enjaezado COll una antigua silla mexicana rica- iglesia y nosotros regresamos al convento
mente chapeada de plata Atrás, dos hombres enca- Por la noche hici,mos varias visitas y más tarde
puchados con túnicas azules, CO.D s610 ~os agujeros a se nos citó a una conferencia en beneficio del cp.ra,
la altura de los ojos para mirar; conduciendo dos mu- por algunos de sus amigos. Sus penas todavía no ha-
las apareiulas cubiertas enteramente con paños ne- bían terminado El día de nuestra llegada había re-
gros hasta las patas y seguidos de otros en~puchados cibido una orden perentoria del vicario general, de
como los primeros Después venía la gran cruz de salir para Guatemala, con el aviso de que "alguna
plata de la crucificción, sobre un pedestal plateado, peJ;"sona a propósito" sería nombrada en su lugar Se
ricamente decorado y con adornos que parecían lin- traslucía que los términos de la ordne afligían al cura,
ternas pendientes de los brazos de la cruz, conducida pues ellos implicaban que él no era " una per.sona a
por cuatro hombres vestidos 'con largas túnicas ne- propósito". Todo Quezaltenango, deCía él, podría res-
gras. E;n seguida una procesión de indios de a dos en ponder de sus actos, y él podría responder a Dios que
fondo, con largas capas negras, sombrerQs negros de todo se! había hecho para evitar la efusión de sangre.

61
La casa se encontraba en completa confusión El em- Quezaltenango, pelO nuestro guía nos engañó En la
pacaba sus libros y sus muebles prepalándose para mañana hicimos varias compras y preparativos para
dar cumplimiento a la orden del vicario Sus amigos seguÍl nuestro viajé y, como una de las mulas tenía
consideraban que no le convendría ir a Guatemala, una gran matadula en el lamo, pedimos al goberna-
po! que allá, decían: ellos, estaría a la vista de Carre- dor que ,nos consig'Uiela algunos indios cargadores
la, quien, en un lapto de cólera, podría herirle o ma- Par la tarde, en compañía del corregidor, visita-
tarle por la calle Pero si no hacia el viaje, el vica- mos las fuentes termales de Almolonga El camino
rio envialÍa a buscarlo con soldados, tal era _por ('n- atraviesa por tina eshibación del volcán y desciende
tonces el rigor de la disciplina eclesiástica. Ellos de- precipitadamente a un plofundo valle, en el cual, ca-
seaban que huyela del país y que se fuera con noSo- ma a una legua de distancia, se encu~ntran el pueblo
tros para México, pero no podría salir sin pasaporte y las fuentes de agua caliente Existe allí un 'buen
de Guatemala, ql,J.e de segUIo no se 10 darían El he~ balneario en donde no se nas permitió pagar la estan-
cho que ellos quisieran descargar sobre nosotros mas- cia, siendo considerados como huéspedes de la ciudad
baba el desamparo de su condición. Sus amigos Muera, en un hermoso estanque l1atural, los indíos,
creían que yo podría influir en su favor ante el vica- hombres, mujeres y niños, se bañaban todas juntos
rio y me suplicaban que le escribiera relatándole los Regresamos por otro camino cruzando un valle
hechos tal como se conocían en todo Quezaltenango" de extl aordinaria hermosura, siendo nuestro 'tema· de
Yo había determinado no intervenir en los asuntos conversación la felicidad que se gozaría en este país
públicos o privados de esta infortunada revolución, y si no fuera por las guerras y revoluciones Tan her~
aunque en este caso no hubiera vacilado en correr al- maso coma él es, todos deseaban abandonarlo y lle-
g(m 1 iesgo o molestia por sel vir al cura, si de tal mo- J{ar a una tierra donde la vida estuvierq ~atantizada:
do le pudiera hacer alg~n bien, conocia la suscepti- México o Norte América Ya anochecía cuando re~
bilidad de los hombres en el poder y creía que tanto gl esamos¡ descendiendo par la .estribación del volcán,
el vicario como el gobierno se resentirían par mi in~ 'y encoQtramos varios cientos de indios qUe regresa~
tervención en el asunto ~é propuse, sin embargo, han de las ceremonias de Semana Santa, en comple~
escribir a l..1n amigo mío, que yo sabía que cultivaba to estado de embriaguez En Cierto lugar, un hombre
buenas relaciones con el vicario, suplicándole que en 'y una mujer, ésta con su niño en la espalda, se bam-
mi nombre visitará a este diglP.atario y que lo pusiera boleaban tan cerca del borde 'de. un precipicio, que el
ál tanto de todo lo ocurrido, sugiriéndole al mismo corregidor, apeándose, otmó al niño en sus brazos, obli~
tiempo que debería enviar algún amigo para que ha- gándolos a regresal a la ciudad por delante de noso~
blara personalmente con el vicalio. Ya de regreso a tros
un país donde. hay gobierno y leyes,. se me hace I\lUY Entre todos los lugares que visitamos no hay uno
j

dliÍcil comprender cómo pudo ser posible qu~, muy tan dignp de conocerse y explorars~, tan original e
paco tiempo' antes, hubiera yo sido llamado eJ:l conse- interesante, exceptuando las ruinas,' cOIl)o Quezalte-
Jo para la seguridad de un hombre del carácter y po- nango Un mes cuando menos podría emplearse sa-
sición social del CUla. Relativall1ente los más respe~ tisfactoriamente examinando muchos objetos curiosas
tables clérigos en nuestra país no ocuparían un pue~­ en los alrededores Botánicamente es la región más
to tan elevado cQmo el que él ocupaba en Guatemala rica de Centro América; pero nosotros no teníamos
tiempo ni siquiera para descansar
A la mañana siguiente. se nos invitó para almor~ Pasé la noche escribiendo, 'empacando algunas co~
zar con otro amigo y confidente casi tan extr.anjero sas para enviarlas a Guatemala, entre otras, mi quet~
coino yo, y era éste la anciana se,ñora que habia. en- zal, que a pesar de eso nunca me llegó, y también es~
viado al cura los cien dólares a que ya me he referi- cribiendo cartas, una de ellas en favor del cura, en la
do El plan ya estaba discutido y arreglado, y du~ cual, aunque cayera en malas manos, como yo ya ha·
ra'hte el curso del día, dos amigos tomaran a su car- bí~ d~terminado salir del país; 'me ex-presaba en no
go hacer el viaje a GuateIUalaen favor del cura medidos términos de las atrocidades cometidas par
Nosotros habíamos pensado en ascender al volcán de Carrera.

CAPITULO 13

CONTINUAClON DEL VIAJE. - UNA LLANURA EN LA MONTAÑA. - PERDIDOS LOS QUlAS. - UN


MOMENTO DE PRUEBA - AGUAS CALIENTES. - UNA ESPLENDIDA VISTA - lIfiNERAL DE ORO.
_ SAN SEBASTIANO. ~ GUEGUETENANGO. - LA SIERRA lIIADRE.- UN ENORME ESQUELETO -
LAS RUINA~. _ ESTRUCTURAS PIRAIIUDALES. - UNA nOVEDA - MONTICULOS ~ UN AGREGA-
DO BIENVENIDO. - INTERIOR DE UN MONTICULO - VASIJAS _ ASCENCION A LA SIERRA MA-
l DRL. _ BUENA VISTA. ~ EL DESCENSO. _ TODOS SANTOS. - SAN MARTIN. - SAN ANDRES
PE1'APAl'. .- EL INCENDIO DE UN BOSQUE - SUFRIMIl.NTOS DE LAS MULaS POR LOS ENJAM-
BRE DE MOSCAS. - SAN ANTONIO DE GUISTA.

Por la mañana temprano sé ensillatQll nuestl as mu- che anterior para que estuvieran listos, y que ya habia
las para el Vlaje El gobernador y otro amigo del cura exphcado el ~l1otiVO de su arresto a uno de los criados
lltgaron a r,~cibll' instrucciones para la partida y em- del cura Fui YL con él a la prisión, pagué un chelín
prendieron la marcha para Guatemala Las indios con- por. calla uno. par su hospedaje, y me los llevé al con~
tratados pur.~~ nnsotros ita aparecieron; y, deseosos de vento Lo<:' pobres bombres no habían comido desde
aprovechal~ el día, cargamos las mulas y enviamos por que lueroÍl encerrados, y, como de' costumbre, desea-
dE'lante a -Juan y a Bobón con el equipaje Al paca ra_ ban ir a sus casas pnra provearse' de tortillas para el
to llegaron dos mujeres a decirnos que nuestros indios viaje Nosotros I¡O permitimos que se fueran, sino que
estaban presos Yo las acompañé para ver a dos o hes les dirr~os C'inerG para que las compraran en la plaza,
oficiales, y con mucLa dificultad y pérdida de tiempo y retuvimos a las mujeres y sus chamarras como pren_
dimos can el hombre que las tenía a su cargo, quien das je su regleso Pero nos aburrimos de esperar Mr
dijo que, sabienrJo que ya nosotros les habfamos ade- Cathelwood_ recogió sus chamaITas y las puso atravesa-
lantado parte' de su salario, y temiendo que comprasen das en su s'-ma, c.)mo una garantía para que nos siguie
aguardiente .., que faitasen, los había encen ado la no_ ran, y emprendimos la marcha ..

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I·Iai.)íat~os ag~egf\do a nucstlo equipos aguas de cumbre del a m,ontaº,a vimos a los hombles .tr«¡!pando
all~la (armas de "gua) que eran pieles de cabla s1n cur- un rorofundo barranco por el otro lado. NosQtros no
tir, OQraadac; de cuero lOjO, pendientes del arzón d~ la les contamos nuestra agonía, pero no habíamos andado
silla, pala pl o~eger las piernas coptra la lluvia, y ahOla gran trecho :.-uando Jos indios les refirieron todo. más
n..Js hallábamos enttll'aq1~nte equipados al estilo een_ ellos no se manifestaron sorprendidos ni lastimados
troa¡nelicano Ninguno de nosotros supo cómo los habíamos pasado,
Había fl!O y bruma . Ascencfunos y cruzamos una pero otra cor::.vuJ~iÓn igual habrla puesto punto final a
elevada I1am-ra, v a la distancia de Ulla legua descen- nue<:>tra mísera c-x.i~tencia; y desde entonces, por m.ás
dimos 3J..m pueblo, donde supimos que Juan y Bobón y.a abwrido que fuera, o cualesquiera que pudiesen ser los
habían pas~rlo poco tiempo antes Más adehinte ~Ubl­ móviles, lesolvimos cuidar. de nuestro equipaje Al
mas una' ele, ada Y áspera montaña. y en la cima He. Qbscurecer llegamos a la cima de una elevada monta.
gal1)ps a unf!. espléndida llanura Caminamos 'a paso ña, y por Ullf) dE: aquellos largos, escarpados y difíciles
vivo, y ya era la una de la tarde cuando npestros en- descenso de lus cualC".g es imposible dar al lector ningu-
ca.rceladoo nos alcanzaron Por entonces ya n9!? sor_ na idea, entramos a) pueblo de Aguas Calientes
prendía el ~o alcanzar a nuestros cri~q~~ con ~l 'equi- Estaba ést.e ~cupa~Q e!1tera~ente por indios, que
paje No poolamos. haberlos pasad~, puesto que p,o ha. s~ amontoriaron a nuestro alrededor en la plaza, y a
bía más que un ('ainPro Desde. que: ~a:limos del pueb~o la luz de antorchas de pino miraron el pasaporte' de
no habíame..-s visto rii una sola persona, y a las' dos de Carrela Ninguno de ellos podía leerlo, pero fue su..
la a:
tarde encontl nmos un hombre con una mula car~ ficicnte pronunciar el nombre, y todo el pueblo' se pu-
gada que venfa de Agu~s Calientes. lugar señalado ;para so ea movimientC' para proporcionarnos algo de comer
d fIn de nuestro jornada de ese dla, que ,no los habla El a,ealde di,¡trIl1uyó el dinero que le 'dImos, y uno tra-
enconh ado Mr Ca'therwood ¡se puso alarmado, te_ jo un real de huevos otro 'de frijoles, otro de tortillas,
miendo que no~ hubiesen robado y escapádose Yo o~ de ri1ant~ca. otro de candelas. y una docena o más
siempre mp. manteñíD sin cuidado con el equipaj~i y ja_ r~eIbIeron un ~eal (s~is penIqu,es) eada uno para saeate,
más perdí al~p v no quería. creer tal cosa Al ~abo de nlDguno tra(~ naeta smo hasta 'que tenía el dinero en la
media hora encontramos otrQ hombre, que nos dijo que mano, 'Enceridióse un fUego en I~ plaza~ y a su debido
no los había visto, y que a11l'no, habla otro eamlno más tiempo tuvítnos una cena. Nuestra habitual cena de
que POT 'dende él venía ])esde .qu~ comenzaron nues· huevos fritos. frijoles tortillas y chocolate, cualquiera
has recelos .no pudimos descubnr nInguna huella, pero de ellos 10 suficiente para perturbar la digestióri en
st"'!guimos adelante hasta llegara dos leguas de nues. estado de reposo, con la excitación y molestia de nues.
tro paradero, donde n~s detuvimos. y celebramos una tra supuc-sta p{ird~da, me enfermaron El cabildo
d,e la.s má.J an'siosas consultas que' ocurrieron en todo era un mi~erable coberUzo. lleno de pulgas, con una
nu~stro viaje Nosotros sabíamos m~y poco de los capa de polvo de una pulgada de grueso para ablan_
clindos Juan. nos engañaba todós los dIas en :las pe_ dar el duro piso de tierra. Hacia demasiado frío para
quefias compl as por el camino, y lo habíamos desctL dormir al aire libre, y no había clavos para suspen_
blerlo en la atroeldad de guardarse parte del dInero der las hamacas, pues en esta reglón las hamacas no
ql,1,e lt;! dábatl'os para comprar, maíz y sacate, matando se usan para n~da Hicimos preguntas con la mira
M hombr,e a las mulas Despues de la más trIste, de· de alquiior los catres de lo~ prIneipales habitantes
li1;>eración, quedamos e~ que habrían roto los baules, para pasar la noche, pero no' había ni uno en el
sn'cado el ~~inero aro~ado el resto del contenido en a~­ pueblo; todos dormían en el regazo de la madre tierra,
gún barraC\co, montado las mulas y tomado las de ~1 .. y nosotros tuviMOS parte de la cama familiar Afor_
Íladiego "A<Íem{¡s del dinero, camas y ropa de dorh'llr¡ tunadamente sin embargo, y lo más hnportante para
c~to~ :baúles contenían todos los dibujos de Mr Cather- fuentes u:rrrales en estas cercanías, pero nosotros
wood, y las preciosas notas a las cuales el lector debe 110 nos di:l~vlaIrtos de nuestra ruta para visitarlas A
esta. p{¡glrias Los frutos de todo nuestro trabajo esta, corta' dlstp.ncia del pueblo 'cruzamos ;un río y. comen-
bán perdidos En todas nuestras dlflcultades y I?er- zamos 3: subir una montaña En la cumbre- ,llegamos
nlejidade.s . jamás tuvimos un momento mAs aflictivo. .a una angostio reeseta, con un cspléndiqo !bosque hacia
Nos halláliamos a dos leguas de Aguas CaUentes" Se. :-mbos lados a ]0 lejos abajo de' nosotros El viento
guito ade1aidf'o despertar' al pueblo, conseguir caballos alotaba sobre la soberbia 'altura. de modo que con
dé r~muda, y volver en su persecución, fue nuestra pri- nuestros ¡.'Onchos. los que eran necesarios a causa del
mera iciea; pero E"sto au~entarfa la dlstanci~ entre noS~ frío, era difícH mantenerse en la silla -El camino era
otros, ¡y proba1?lemente n!> podríamos conseguir caba- quebrado y ryedl'egoso. y el rastro apenas perceptible
llos: , " '
Con lO~"corazones tan pesarosos que nada. sino. la A eso de las dlez de la inallana toda la superfiele de
débil esperanza' de capturarlos, mientras se repartían .a montaiia era un pelado serrijón de piedra eaUza,
el dUlero Ii:o~' libraba del abatimiento, retrocedimos desde el cual el sol se reflejaba con ardoroso calor,
Eran las cuatro de la tarde; ni nuestras mulas ni nos- y eUya blaneura era deslumbrante y dolorosa para los
otros habh~mos <,omido nada desde la mafíana;tempra. ojos. Abajo de nosotros, a' cada lado, continuaba una
no La nr,che se nos venía encima, y era dudoso que nosotros, lIuestr&s mulas cenaron bien
nuestras mulas pudiesen aguantar. Nuestros,prisione- En la madrugada reanudamos nuestro viaje Hay
ros nos dijerc.n que habíamos sido muy impruaentes en Inmensa ~f"lva d~ gigantescos pinos. El camino estaba
dE"jallos it solo~; y daban por ~1J.ttUesto que ellos no enteramente desolado; no encontramos viajerOs. .Al
hatidan desrerdiciado 'la ocasión p~ra robarnos A cabo de clJatro horas divisamos hacia nuei~a izquierda,
'medida qUe l'egresábamos, ambos, Mr C. y YO, rumiá- a una grar.. distancia abajo, una solitaria hacienda, con
bamos sobl°e uria sospecha que por algún tiempo ningu· un claro a su altedt.-dor, que parecía seleccionada para
no de los do') mencionó al otro Esta era por la carta un magniIico~aislamiento de las convulsiones de un
que yo había escrito en favor del cura Nos encontra- perturbade país El cerro se hallaba interrumpido por
rfamos otra vez al alcance de Carrera Si la carta, por ramblas y barrancas profundas r y nosotros llegamos
10 que él considt>rarft.. mi ingratitud, y podría vengar. a una sobre la que, a manera de puente, habían pues-
se muy fá~ilr..}erte. No obstante eso, nuestros planes to los tIoncos de dos pinos gigant~scos. Mi macho
fueron pu~.c;tos en práctica al momento Determina- siempre reC'uiabr. cuando yo procuraba jalario, de mo;-
mos en todo caso, no regresar hasta Guatemala, ni, do que pc.rmaoH'í montado y me llevó poco a poco
abatidos comQ n('ls hallábamos en fortuna y en 'espiritu, sobre el puente per9 en el otro extremo pos asustó
renunciar a Palenque, sino que, si fuera posible, pedir un ruido por detrás Nuestl a mejor mula de carga
prestado dmero para el camino, aunque tuviéramos que se había cafdo, rodando y quedando suspendida a
marchar a pie; l/ero, Oh Gloria Eterna, como decía el la orilla del precipicio, con las patas dando coces
boletin of.cial dp las victorias de Carrera" al llegar a la en el aire, libllJndose de caer al fondo úni~amente

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por haberse enredado enb e los arbustos Al momento cincuenta mulas de su hacienda A poco rato reci_
bajamos hasta cUa, le cogimos la cabeza que estaba bimos la vi8ita del corregidor, quien había visto anun-
vuelta hada la orilla, y por medio de fuertes cuer_ ciado nuestro proyectado viaje en el periódico oficial,
das la sacamos hacia afuera; pero estaba magullada y nos tratG con la consideración debida a personas
y estropeada, y apenas podía bambolearse bajo su especialmente recomendadas Por el gobierno
carga Continuando a lo largo del cerro, azotados por Llegamos a Güegüetenango en una desastrada con_
fuertes láfagas de viento, bajamos otra vez por un dición Nuestl as mulas de carga tenían el lomo tan
río, caminamos por alguna distancia a lo largo de su desollado que era aflictivo el ocuparlas; y el caballo
orilla, y pasamos una vereda que subía por el lado no estaba en mejores condiciones Bobón. al andar
de la montaña a la derecha, tan esc81pada que yo descalzo sobre d camino pedergoso, se había magu-
no creía que pudiera ser nuestro camino, y dejándo_ llado la planta de uno de sus pies de tal modo que
la por un lado, tuvimos que 1 egresar. Esta fue la as- estaba inc~pacitado, y esa noche la excesiva cena de
cención más empinada que hasta aquí habíamos te_ Juan le provocó una indigestión Era él un tremendo
nido en el país Era una crueldad obligar ami va_ gloton;· POl d camino ningún comestible estaba se_
liente macho a subir por esta senda; pero todo el gmo Le teníaroos rencor por el hUl to de nuestro pan
día me había atormentado un fuerte dolor de cabeza y dejándonos ater:idos a las tortillas, y no nos afligía
no JJOdía anf']ar a pie; así que seguí adelante ha_ el verlo boca arriba pero él se rodaba sobre el piso
ciendo las viradas mejores que podia y parando. cada del corredor, gI"itando ruidosamente, como para per_
vez que cambiaha de dirección. Sobre la cumbre se turbar a todos tos de la casa, H¡Voy morir!" ¡¡¡VOy
desplegó a nuestra vista uno de aquellos, grandiosos morir!" Era un duro sujeto algo renuente para Some_
V magnificas panoramas que, cuando nos hubimos en.,... terse a trahmtento; pero nosotros procedimos con
jugado el sudor y recobrado el aliento, :;;iempre nqs energia y logramos hacerlo descargar
indemnizaba de nue~tra fatiga. Este era ~l,. terreno A mas de nuestras dificultades inmediatas, supi_
más elevado en que hasta ahora nos habíami>s hallado. mos de o ras en per~pectiva A consecuencia de la
En nuestro derredor había un océano de montañas, muchedumbri: df' emigrantes de Guatemala para Mé_
y espiando por encima de ellas, pero tan pequeñas :dco, ninguno era admitido ,en ese territorio sin un
tomo para o:lr un pleno efecto a nuestra inmensa ele_ pasaporte de Ciudad Real, la capital de Chiapas, a
vación, se hallaban las cónicas puntas de dos nuevos cuatro o cinco días de, camino de la frontera La fron-
volcanes La superfi<'Íe era de- roca caliza en inmenso tera era una larga ]fnea de río en medio de un de-
estrato, con cualZO, ~n uno de cuyos pedazos encon_ sierto, y habia dos caminos, el más bajo muy poco
tramos upa :partícula de oro. Aqui otra vez, en este transitado por motivo de la dificultad de atravesar los
vasto desierto de montañas, sumergidos en las en_ ríos, 'mas el' aquel. tieJ;npo .pasable. Sin embargo,
trañas de la tierra, están aquellos repasita/ios de como nosotros iutentábamos, de todos modos, detener...,.
preclosos minerflles por los que millones de millones nos en este lugar con el propósito de visitar las 1 ui..,..
en todo el mundo trabajan, negocian, imploran y tram_ nas, pospusimos nuestra decisión hasta para el si_
pean diariamente. guiente dí.
Continuando por este cerro, salimos sobre una En la mañana siguiente don Joaquín nos contó del
cstribaciól1 ddminand9 una vista. a lo lejos abajo de esqueleto' de un enorme animal, que se supon~a ser
nosotros, qe un valle culiiva,do. y del pueblo de San de un mastodonte, el cual habia sido hallado en las
Sebastiano ,Descendidos hast:;! el valle, dejando el inmediaciones AlgunOS de los huesos se habían re_
pueblo a nuestra de:recha, cruzamos la estribación, y cogido, y estaban ahora en la ciudad, y habiéndolos
miramos ~] fin lle, nuestra jornada de ese día: laciu_ visto" tomamos un guía y nos fuimos ai sitio donde
dad de GÜeguefenango,· situada en un extenso llano, habían, sido descubiErtos; sobre las riberas del río
con un clima suave, fecunda en, producciones trot'i- Chinacá, como a media milla de distancia. 11!n est~
cales, circundaba por inmensas montañas., y al frente tiempo el río e~taba bajo, pero el año anterior, au_
de nosotros la gran Sierra Madle, el bal.uarte natural meritado por las inmensas crecientes de la estación
de Centr:o Amérjca, cuya. grandiosa y magnífica pers_ lluvlOsa, había roto su cauce, arra"strado su borde iz_
pectiva er;él perturpaba solame~te por la penosa, consi_ quierdo, y dejado al descubierto un lado del esqueleto
deración C\e que teníamos que atravesarla Mi macho, La orilla era perpendicular, como de treinta pies 'de
acostumbrado a las llanuras de Costa Rica, hacía tiem_ elevación, y, el animal había sido sepultado. en posi...,.
po que parecía embrollado en sabe,t" para qué servi...,. cióI1 vertical A más de los huesos que estaban en la
rían la~ montañas; si. él hubíera podido hablar, habría población, algunos habían sído arrastrados por la inul1-'-
exclamado con angustia: dación y otros I!ermanecÍan incrustados en la tierra;
pero la' impresión de todo el animal, de 'veinticin~o a
HHUJs peep o'er hiUs; and .t\ip$ on Alps arise" treinta piof'S de largo, ~ra claramente visible. Se nos
dijo que co)no a ocho leguas más arril:)a, a la orilla del
Nuestra jornada del día no fue sino de veinti- mismo río: se habia descubierto el esqueleto de un
siet.;;- millas, pero fue más ,fatigosa para los hom_ animal mu('l~o más gl~ande.
bres y la~ bestias que ninguna de a sesenta desde Por la tard~ nos fuimos a. caballo a las 1 uiilas, a
ijue salimos de Guatemala Cabalgamos para el in,.. las que en el pueblo se las llama las 'cuevas Están
terior de la 'ciudad, plaza principal del último dis_ situadas como a media l~gua de distancia, .Babl e una
trito de Centro América y del antiguo reino del Qui__ magnífi.ca pl~nície, círcundada a lo lejos por elevadas
ché Estaba bipn edificada, con una gran iglesia o montañas, entre las cuales se encuentra la gran Sierra
plaza. y otra Vez una turba de mestizos se hallaban ~adre .
empeñados en su ocupación favorita de la riña de El sitio de ]a antigua ciudad, como en Patinamit
gaIl'ls A medida que caminábamos atravesando la y Santa Cruz del Quiché, fue escogido por su segurL
plaza, sonaba la campana para las oraciones vesperti_ dad contl a los enemigos Estaba rodeado por un ba-
nas El pU';~blo cayó de rodillas. y nosotros nos qui_ rrancho, y el calácter general de las ruinas es el mis_
tamos los" sombreros. Nos apeamos en casa de don mo del Qu!ché. pero la mano de la destrucción ha caí_
Joaquín Monte, un viejo español de alta consideración, do sobre ellas más pesadamente. El todo forma un
por quien fniIn{ s hopitalariamente recibidos, y que; contuso montón .de fragmentos cubiertos de yerba
aunque cenV:ali&ta, con motivo de cierto asunto de Los pnnclpales restos son dos estl ucturas piramidales
sus hijos, :e nahían saqueado su casa en Chiantla los en esta forma .
soldados de Carrera Sus hijas se vieion obligadas Una de ellas mide en la base ciento dos pies; las gra_
a refugiarse. en la iglesia, se le quitaron cuarenta o das son de cuatro pies de alto por siete de fondo, ha_

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ciendo tOf.a la altura de veintiocho pie~ No son de buen al tifido La últim<i ya estaba rota, y aunque más
piedla tallada como las de Copán, pero ,las toscas pie_ complicada, no tiene pulida la supel~icie Él trípode
zas están pegadas con c~l, y todo el exterior estuvo en la paJ;t.e de arripa def grabado es una copia de la
antiguamtnt~ cubierto de estuco y pintarlo. En la vasiJa ant~s referida, encontrada en la tumba, la que
parte superior hay una pequeña plataforma cuadrada, yo conseg4Í d~l ,dueño del terreno, ,Es de doce pul-
y al· píe yace una larga plancha de piedra bruta, apa- gada:5 de: qiámetro, y con:la Euperficie pulidR-. No
1 entemente precipitada desde arriba; quizá el altar don- de::.c.ubrin:os ningún tesoro, pero nuestro día, de tra-
de las víctimas humanas el an extendidas para el sa_ bajO fue de lO ,más interesante; y solamente lamen_
crifIcio tamos el no haber tenido tiempo de hacer una más com-
El dueño del te·rreno, un mestizo, cuya casa que_ pl¡~ta exploración
daba en la vecindad, y que nos acompañó a las 1 ui~ Mientlas tanto don Joaquín había,he~ho los <:)r1'e-,
üas, nos contó que él les había comprado la tierra a glos para nosotro~ y a la mañana sigu~ellte reanu_
los: indio3 y que, por algún tiempo después de la damos nu('sb o viaje Dejamos atrás un~. mula, un
compla, lo' molestaron con SUs periódicas visitas para caballo y a Bobón, V fuimos reforzados por: PawIíng
celebrar algnnos de sus. antiguos ritos sobl e la cima bien montndo y armado con un par de pistolas, y tllla
de esta estructura :Esta molestia continuó hasta que escopeta corta dedos ~añones pendiente del arzón de
él 'azot'ó '¿i dos o hes de· los principales y los :mandó a su silla, y;por Santiago, lin sOldado mexicano desertor
la porra ' , Juan era un interesante inválido montado en una mu~
Al píe df' la estructura había una bóveda, reves_ la, y el todo iba bajo la custodia de un respetable
ti<ia con p?edra tallada; en donde :fueron encontradas viejo arriclo',' qu~ marchaba con sus mulas de vacío pa...:.
tilia coleeYió!1' de hueso's: y una vasija de terracota, 1'a regresarlas COll cargamento de azúcar
'-:lue ahora estaban en su poder La bóveda no era del A corta cUstanCia del pueblo comenzamos a subir
largo s1,1ficient.e pala el cuerpo d,e,u~ hombre <7xten- la Sierra Madre La primeta cordilléra era pedregosa,
dldo, y los h'Jefio¡; debel1 haber $~dq separados antes y: en la cumbre llegamos a una llanura cultivada, más
dE- serco)ocf\do~. allí ' allá· de :1a cual se levantaba una segunda cordillera,'
El dueño qreía qU.é'estas estluCturas contenhm apo.,... cubierta con tm tqpicJo' bosque de robles En la cima :
S€lltos inteiiQres ,co~ tesoros e,sconq.idos" y . allí había de esta cordillera estaba una cruz El lugar se 113.-,-,
varios montículo~, que se suponía, ser los sepl.llcro~ pe maba Buena' Vista; y dotJ1iri~ba una éspléndida exten_
los '~mtiguos h,abitantes, 1(}~ cuales también, él ~o, lo sión de mcnhñaB y ·llantiras~ cinco lagos y dos volca_
dmlaba., ~()ntehi~n tesoros La situ~ción del lugar eri!: nes; uno de eUos, llamado Tajamulco- (Tajumulco-), dijo
espléndida~ Norotros nunca J..1abía~os gozado . d,e.. una nue'stro ,guía que era un voicán' de agua Más ade.....
tan Quena oportunda<l para tral;>ajar,Y cQnv~nimQ~' ~on lante de ~sb se elevaba una tercera cordillera' A
él en llegar al día siguiente y ha~er excavaciones, PI"o- ciert~ .dístancta 'más' arriba' estaba 'un rancho indíge_
metiéndole que le daríamos a él todo el tesoro, '':l que na, eh el que ro'bl1sto muchachito· metió la cara a tra~
por mi, parte tOIParia sólo las calav~ras, las vasijas y vés' de UIt' cerco de ,arbustos y nos' dijo i "adiós v , a
o otras cutiosidades;.: . ' cada uno al pasar, Más adelante, estaba otro muchacho
,Aja' nlañana siguiente, antes de levantarno¡;, a,b~~e_ a q~ien todos sucesivamente dijhrios "adi6s" pero el
ron violélltam~nte la puerta. y para nuestra sorpr~sa malcriado chjc~elo 'no quiso contestaritos Sobre la
recibimos ,un satudo, en inglés. El. vestido del extran.- cumbre. de e~tá: (ord.illera nos háltábamos casi a nivel
jero era del, pais;, su barba 'larga, y parecía c<;n,no si de: lá' cim.a de los volcanes.. A ,medida. que sul?íamos
ya hubiera' hr.cho una larga,caminata de I11adrugada a la' temperatu"'a, ¡;;e hacía más frl~1 y ,nos vimos. oblL
caballo. Parn mi gran sorpres,a y alegría reconocí a gados ~ ,p~nernos nuestros ponchos A las dos y me_
Paviling, ' a qvieu el lector tal vez recuerda que yo ~a_ dia de ta tarde llegamos a la cumbre de ta,Sierra Ma-
bia visti:kcomo superintendente en una 'hacienda de dre, la linea' di¡lisoriaA~ las' agua&¡ estandó a doce
cochinilla en Amatitlán El habla tenido noticia de millas de Gü~güetenan'gp, y en ilU~t;itro desviad,o, curS(),
nue~tra salida para México, y fastidiado Qe sus QCu_ la segunda vez que cruzáblllllOS la sierrA La cumbre
paciones y del· país, había, montado su caballo, y con de la montaña era una la;rg(y plana, mer;¡eta como de
todo lo:·, que' poseía ámarrado atrás de' la stlla, se m~dia milla de: ancho. con ásperos flancos que se ele_
había puesto ~en mar('lia para alcanzarn.os En el ca.,..; vaban sobre la derecha h~sta: una ,aterradora' cima
mino habia:( omprado una magnífica mula, y cami_ Cal1)inando alre4.~edor :de media hora sobre esta me:....
nando de prisa, y cambiándose de un animal a otro, seta, a la orilla de un arroyo de ,agua .C1~a y fría,
nos habia ,"aléanzado en; cuatro días Se hallaba en que pasando llevaba su trí,buto al Oc~ano Pacífico,
dificultad cap. respecto a pasaporte, y estaba ansioso llegamos. a un miser4ble rancho, frente al cual el
de partiCIpar ·del. benHiCio del 'mío para salir' del país,' arriero prapuso Que acompáse:r;nqs, porque dijo que se_
ofrecien,do .a~egarse ~ mí en cualquier condición que ria imposible llegar al pueblo más cercano, Contempta_
fuese riec.. saria para ese propósito Por fortuna' mi da desde lejos no habla idea más gloriosa: ja de morir
paRaport~era'btlstant~ amplio· para protegerlo, e in_ en la cumbre de la Sierra Madre, y el escenario era lo
mediatamc'nte lo 110mbré administrador general de la bastante :agreste para la más romántica imaginación;
eyped,ición, cuyo Íli,~.terial estaba ahora'reducido a Juan pero como estábamo:l pobremente prepara<ios contra
enfermo y 0610 1ma mula de carga sana el frío, la habríamos (;ambiado con agrado por UIl, pue-
A las,nueve de la mañana, ayudados por tres hom_ blo Indígena,
bres y un muchacho, con machetesj que era todo lo Los ocupantes de la choza eran W1 hombre y una
que pudimos conseguir con tan corto viso, ya está_ mujer, que 'vivían alli sin pagar arrendamiento Como
bamos; de nuevo entre las ruinas No éramos bas_ el águila, hablan fijado su habitaCión donde sin duda
tante fuertes para derribar una pirámide, y se nos no se vedan p¿.rturbados. Mienttas los hombH~s es-
fue' :la máñana en tratar de abrir una brecha en uno taban desr:trganclo, Juan, como inválido, pidió licen-
de los lados pero no llevamos nada a cabo. cia para extender su enorme cuerpo junto al fuego,
Por la tArd( abrimos tino de los montículos El pero la mujer le dIjo que habia más espacio al ah e
interior era una áspera capa de pied1 as y cal, y después libre. Yo logré sin embargo, asegurarle un lugar en
de una hora de excavación nos encontramos con frag..;:.. el interior, Teníamos una hora de vagar por la cum-
menios de huesos y las dos vasijas de abajo en el bre' de la s!é-rra Esta pertenecía a nuestro amigo don
grabado del frenl e La primera de las dos se hallaba Joaquín iV!onte y era lo que se llamaría en mi tierra
J
entera cuando la descubrimos, pero, desgraciadamente, una bonita V sustancíal poréión de propiedad inmueble
se quebl Ó al sac::n la, aunque recogimos los pedazos Es A cada paso había algún nuevo' claro, que presenta-
de gracioso disefio, con la superficie pulida; y de muy ba un nuevo panorama de la grandiosa y espléndida

65
naturaleza En muchos lugares, entre los peñascos y mandaron llAmar al Eecretalio, un indio sin sombrero
bajo cierta.!) orientaciones, se hallaban buenas porcio_ vesbdo no más que con una rota camisa de algodón'
nes de terrp.J:lO. '"J como a media milla de distancia ha_ qllien lo examifl(, muy cuidadosamente, y leyó en alt~
bía un potrero o dehesa para las yeguas de crianza, voz el nomble de Rafael Carrera, el cual, yo creo ela
que nasorros vi.~itamos para comprar algo de maíz todo ]0 que vrocuraba descifrar. NosOtlOS no ér~mos
para nuestraq; mulas Un mañoso burro semental rei- ni sentimentales, ni filosóficos ni viajeros moraliza-
naba como señor de la sierra. dores, pero nos ~ió angustia el'pensar que tan magní-
Contigua a la choza ocupada estaba otra como de fica región estuviese bajo el dominio de semejantes
diez pies :'l'n cuadro, construida con pequeños postes hombres
sembrados a plom9, techada con rama de ciprés y a_ Pasam!o por la iglesia y el convento, subimos a
bierta al viento por todos lados. Recogimos una can- un cerro, después bajamos un inmenso ban-anco, atra-
tidad de leña, hicimos un fuego en el centro, cenamos, vesamos otro esplén6ido valle, y por último llegamos
y pasamos una ~o<:he de tertulia. Los arrieros tenían al )ueblo incHgcna de San Martín, el cual con la be-
fuera una gran fogata y con sus albardas y cargas for_ JIezl' y ei ps-plepdor de todo lo que nos rodeaba po_
maron un p'\rapeto para protegerse contra el viento dia haber sido es-cogido por su insuperable herm~sura
La fantasía evocaba una imagen de escenas muy leja_ de posición Nos dirigimos al cabildo, y de allí a la
nas: de un reduc·ido círculo de amigos que tal vez en cho~a del al"aIde La población era toda de indíos;
esOs momentos pensabari en nosotros. Tal vez, ha· el secretario ~ra un muchacho descalzo, quien deletreó
blando la verdad, nosotros desearíamos estar con ellos; cada palabra del pasaporte excepto nuestros nombres;
y, sobre torlo. al mirar nuestro lugar para dormir, pen_ pero su le~tura bastó para conseguir cena para noso-
saríamos ~n las comodidades del hogar No obstante tros y pll\visiór. para las mulas, y en la madrugada
eso, pronto ?lOS dormimos. Hacia la madrugada, sin seglilmos ~t1e'lante
embargo, se no~ hizo recordar nuestra elevada posi.
ción. El suelo estaba cubierto de escarcha blanca, y Por alguna ~stancia caminamos sobre una eleva_
el agua estaba congelada basta un cuarto de pulgada da loma, eon UI' precipitado barranco a cada lado en
de espesor Nuestro gufa dijo que esto acontecía re_ cierto lugar tan angosta que, según nos dijo nuestro
gularmente cada noche del afio cuando la atmósfera es_ arriero, cuando el viento es tempestuoso hay peligro
taba despejada Este era el primer hielo que veiamQs de oer impelldo por él. Seguimos bajando, y a las
en el pals 1"os hombres titiritaban alrededor de una doce y cuurto llegamos a San Andrés Petapán. a quin_
fogata, y, tan pronto como pudieron ver, sali~ron a ce millas de distancia, florido con naranjos, zapotes y
bus('al.' las mular. Una de ellas Se había extraviado; otros árboles fnltales Pasando por el pueblo a corta
y nlientras 'os hombres las buscaban, -nosotros nos c.tfstancia má" a0elante nos ~mos detenidos por un ín-
desayunamm:, y no· pudimos emprender la marcha sino cen~io en el bosque Dimos media' v\lelta e httentaw
hasta un "'uarto antes de las ocho Nuestro carhino mas pasar por otro c~mino, pero nos' fué imposible
atr~vesaba lp. cumbre de la sierra, que por dos l~guas Antes, que regresáramos ya el fuego habia alcanzado
era una m~$eta plana, ~n gran parte compuesta de in- ai lugar que abandonamos, y aumentaba tan de prisa
mensos le{~hvs ce pizarra roja y piedra caUza azul o que tuvimos temores por las mulas de carga, y las
roca gredos:J, que· yada en capas verticales' ~ )a~ hicimos regrpsar con los hombres hacia el pueblo Las
diez principiamos el, descenso y a tal 110ra tódavia el llamas venían serpenteando y crujiendo ha.cia noso-
frío era riguros('l El descenso sobrepasó en graf!.dio.. tros, creclenc'o y zumbando por: las 'ráfagas de viento,
sldad y m(t~[I~tkencJa a todo lo que ya habíamos visto y de cuanco en cuando, al ser alimentadas con mate-
Este lo hichnos por Un ancho pasaje con murallas de rias secas combustibles, lanzaban llamaradas y relám_
montaña p~rpendiculares, que se encumbraban en ás- pagos como un reguero de pólvora Nosotros retro-
peras y t.eníficos- pico's, más y más elevados a medida cedimos, mantet'iéndonos tan cerca de ]a Unea de fue•.
que bajábamos, de dOl)de sallan gigantescos árboles go como podfarr.os, pues el camino se extendla a lo
de ciprés, ron 11)5 tro'ncos y todas sus ramas muertas largo de la falda de la montaña; entre tanto el ineen.
Frente a noe;¡otros, en medió de estas inmensas mura.. dio venfa desde abajo del barranco, cruzando el cami-
lIa5, se extendía un panorama que alcanzaba más allá no y ~oviéndose hacia arriba¿ Las nubes de humo y
del pueblo de San Andrés, a veinticuatro millas de cenizas, el furioso movimiento de las ráfagas de vien_
distancia. U'la corriente de agua despeñándose sobre to y de la~ llam1s, el estallido de la8 ramas quemadas
las rocas y piedras, se pre~ipitab!l hacia el "Atlántico; y los árb~les envueltos en fuego, y el rápido progre-
nosotros la cruzamos quizá cincuenta veces sobre ru_ so del elemento destructor formaban una eScena tan
f

dos y toscos puentes como la propia corriente y como salvaje y espantosa, que nosotros no pudimos arran_
las montañ~s por entre las que corda A medida que carnos del lugar. Al fin vimos el fuego dirigiéndose
bajábamo~, la temp~ratura se hacia más suave A haCIa arriba POcO la falda del barranco, interceptando
las doce del dla el inmenso barranco nos dJó salida a el paso delante de nosotros. Espoleando nuestros ca.
un fértil v':l.lle de una milla de 'anchura, y al cabo de bailas, atravesamos precipitadamente, y al instante el
medJa hora llegamos al pueblo de Todos Santos. So- todo era un manto de llamas. El fUego ahora se ex_
bre la dere,cha, a lo lejos abajo de nosotros, habia una tenciía con tanta rap!dez que nos pusimos alarmados,
magnifica mE"seta cultivada con maíz, y circundada por y volvimos precipitadamente hasta la 191<;~la, la que,
la falda de una gran sierra; y en los suburbios del pue_ sobre una f'-ll?varión sólidamente definida contra la in-
blo habia mallZ1tnos y durazneros cubiertos de flores mensa montaña en el fondo, estaba delante de noso-
y de tiernos frutos Habíamos llegado de nuevo a las kas como un lugar de refugio. Ya por entonces los
tierras templadas, y en Europa o Norte América la aldeanos se habían alarmado, y hombres y mujeres se
belleza de este miserable y desconocido pueblo daría un precipitaban a las alturas para observar el avance de
tema para la poesfa. las ltamas. El pueblo se hallaba en peligro de una con.
flagración: habría sido imposible hacer avanZar las
CuandC\ ('aminábamos a través de él~ al extremo mulas cargadas hacia airlba de la loma que hablamos
de la calle flÚmo~ detenidos por un indio bonaeho, sos- bajado, y re~olvimos depositar el equipaje en la ¡gle.
tenido por elos hombres apenas capaces de sostenerse sia, y salvar a las mulas haciéndolas subir descarga-
a sí rnismo~. qUlenes, supusimos, 10 llevaban a ]a cár_ das. Esta era otra _de aquellas salvajes escenas que
cel; pero, bamboleándose delante de nosotros, nos obs_ las palabras no puedE::n describir. Nos paramos sobre
truyeron el paso, y gritaron: "¡Passeporte!". PawHng, la cumbre da la colina frente a la plazuela de la igle_
de antemano, y para asumir su nuevo carácter, se ha- sia, y mientras ohservábamos el fUegO, las negras nubes
bía amarrado ]a cha~ueta alrededor de ]a cintura por y el resplandor de las llamas envolv an la falda de la
las mangas, y conducia una de las mulas por el cabes_ montaña y dejaban libre al pueblo Aliviados de te-
tro Nlngt:no <le los tres podía leer el pasaporte, y mores, nos sentamos bajo un árbol enfrente de la igle_

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sis a gozal banquilamente del terrífico espectáculo y allí para servirnc·s, o que enviara un alguacil. El con_
de una fría gallina. Los carbones y cenizas caían al. vento quedaba cDntiguo a la iglesia, sobre una abierta
rededor, y el elr:mento destructor se abalanzó con.fu- meseta, d<,miuando el panorama de un· espléndido va-
ria perdonando al pueblo frente a nosotros, qUIzás lle rodeado de inmensas montañas, y hacia la izquier-
pa;a convertir en ruinas algún otro da una vi'3ta entre dos cadenas de montañas, agrestes,
Nos vimos obligados a esperar dos horas. Desde ásperas y ele" adas, cuyas cimas se perdian en las nu_
el pie de Ja colina sobre la cual estaba situado el pue- bes Delante de la puerta del convento habia una gran
blo el te! reno !.e encontraba caliente y cubierto con eru... sobre un alto pedestal de piedra, con el repello
uDllleve C3pa de cenizas; el matorral y monte bajo Se destruido y cubierta de flores silvestres. El convento
habían quemado, en algunos lugares yacían los árbo- estalla cerrado por una valla de ramas secas, sin nin-
l~s reducidos a montones de brasas, y otros estaban en guna entrada ha~ta que nosotros se la hicimos El pa-
pie con sus troncos y ramas todos ardiendo En cier... dre no escabe. en casa, lo que fué mucha fortuna para
to lugar pasamos por un cuadro de cenizas blancas, él, puesalli no habria babido espacio suficiente para
restos de alguna miserable choza indigena Nuestras todos. En efecto, todo parecía exactamente prepara-
caras y mano estaban chamuscadas, y todo nuestro do para 'fiuestr& compañia; babía tres camas, justa..,
cuerpo caliente cuando salimos del ardiente bosque mellte tantas como las que podfamos ocupar de modo
Por algunos momentos el aire libre era una delicia; conveniente; y el estilo de ellas era nfievo: estaban
mas apenas acabábamos de salir de una pena cuando fabricadas d. largos palos como de una pulgada de
entramos a otra Enjambres de enormeS moscas, qui- grueso, amarrados con cuerdas de córteza por arriba
zá arrojadas por el fuego qUe reVoloteaba", por las y por abajo y descansando sobre borquillas como de
oriltas de la región incend1ada, cayeron sobre las mu- dos pies de alto sembradas en el terroso piso.
las. Cada piquete sangraba, y, las atormentadoras se El alcalde y su mayor hablan levantado al pueblo
adherían a los sufrieos animales hasta que se les sa_ A los poce·,; minutos, en vez de la