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El Poder de Dios y la Prosperidad Divina Prometida

(Génesis 46:2-4)

Cuando Jacob se enteró de que su hijo José todavía vivía, naturalmente quiso ir a
buscarlo inmediatamente. Pero, en el camino se dio cuenta de lo que esto
implicaba. Aunque Jacob quería ver a su hijo José, no quería salir de la Tierra que
Dios le había prometido para su descendencia.

Salir de la tierra, especialmente a su edad, conllevaba el riesgo de ya regresar


más. Jacob se encontrara en un dilema: por un lado, el propósito de su vida estaba
conectado con la tierra; por el otro lado, su hijo José lo esperaba en Egipto.
Seguramente el corazón de Jacob estaba partido. Por eso buscó dirección de
Dios.
(Génesis 46:1) Y partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, y ofreció
sacrificios al Dios de su padre Isaac.

En ese mismo lugar, Abraham e Isaac habían invocado el Nombre de Dios.

* Abraham en Beerseba
(Génesis 21:33) Y Abraham plantó un tamarisco en Beerseba, y allí invocó el
nombre del SEÑOR, el Dios eterno.

* Isaac en Beerseba
(Génesis 26:23-25) De allí subió a Beerseba. (24) Y el SEÑOR se le apareció
aquella misma noche, y le dijo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham; no temas,
porque yo estoy contigo. Y te bendeciré y multiplicaré tu descendencia, por amor de
mi siervo Abraham. (25) Y él construyó allí un altar e invocó el nombre del SEÑOR
y plantó allí su tienda; y allí abrieron los siervos de Isaac un pozo.

Beerseba es la ciudad más al sur de la Tierra Prometida; después de esta,


comenzaba el camino a través del desierto que lleva a Egipto. En el pasado, Dios
le había dicho a Isaac que no descendiera a Egipto, y él nunca dejó la Tierra
Prometida. La pregunta es si esto mismo aplicaría a Jacob. Seguramente Jacob se
preguntaba si Dios estaba de acuerdo con que él descendiera a Egipto. [Nótese
que la Biblia siempre usa la palabra “descender” en relación con Egipto, el cual es
un símbolo del mundo.]
Si Jacob salía de la Tierra Prometida, ¿seguiría vigente la promesa de Dios de
heredarla a sus hijos?

VISIÓN NOCTURNA

Ante este dilema, Jacob buscó a Dios. Lo buscó, y lo halló. Dios le respondió a
través de una visión nocturna. (Génesis 46:2-4) Y Dios habló a Israel en una visión
nocturna, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. (3) Y El dijo: Yo soy
Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran
nación. (4) Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, yo también te haré
volver; y José cerrará tus ojos.

Esta respuesta calmó la preocupación de Jacob. El Señor le aclaró que era Su


voluntad que Jacob y toda su familia fueran a Egipto. Cuán importante es buscar en
todo tiempo la voluntad de Dios para nuestras vidas. No podemos tomar lo que
Dios le habla a otro y hacerlo propio. Dios tiene planes para cada persona, y
debemos buscar esa revelación.

Teniendo la aprobación y la dirección de Dios, Jacob ya marchó con la seguridad


de estar en la voluntad divina. Ahora tenía la libertad de gozarse plenamente en el
encuentro con su hijo José. (Génesis 46:5-7) Entonces Jacob partió de Beerseba;
y los hijos de Israel llevaron a su padre Jacob, y a sus pequeños y a sus mujeres,
en las carretas que Faraón había enviado para llevarlo. (6) Y tomaron sus ganados
y los bienes que habían acumulado en la tierra de Canaán y vinieron a Egipto, Jacob
y toda su descendencia con él: (7) sus hijos y sus nietos con él, sus hijas y sus
nietas; a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.