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EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA "MAGIS"

CHARLA PADRE FERNANDO MONTES

JUEVES FORMATIVOS C.V.X.

21 DE SEPTIEMBRE DE 1995

Buenas tardes. Yo viví, como me suele pasar muchas veces, angustiado, una semana. Porque
cuando me llaman y anoto algo en la agenda, con cierta frecuencia en lugar de poner quién me lo
pide, pongo por ejemplo: Domingo 11:00 hrs., Misa ¿Misa?, ¿A dónde? ¿Con quién?. ¿Qué tengo
que hacer?. Revisando mi agenda me encontré con una nota que decía MAGIS. ¿MAGIS? ¿Dónde?.
Total que esperé que alguien me llamara. Y aquí estoy. Ya sé de qué se trataba.

La palabra MAGIS, de la cual me han pedido hablar, es una palabra latina que significa
MAS. Es bastante difícil hablar de la palabra MAS. A cualquiera le daría ese trabajo en Castellano,
qué podría decir sobre la palabra MAS. Sin embargo, es un concepto muy central para entender el
alma y la manera de actuar de San Ignacio, y de las personas que de algún modo quieren inspirarse
en su espiritualidad.

Muy ligada a la palabra MAS, está la palabra MEJOR. Hoy día yo quisiera de alguna manera
explicar, dar algunas vueltas, aplicarlo q lo que debe ser nuestra manera de actuar hoy día. Este
vocabulario usado por San Ignacio, refleja su talante espiritual. Fué un hombre de sueños, de ideales,
que quería hacer grandes cosas por su Señor. Uno se lo imagina que anduvo solo y a pie - como dice
él -, por Europa, soñando, imaginando qué podría hacer, lo mejor que podría hacer por Dios, y de ahí
nació todo su trabajo por la Iglesia.

Entender este tema es esencial, pero algunos temen que sea un poco neurotizante o muy
exigente, o como dicen los jóvenes, trancante, porque produce tranca. Esta idea que yo tengo que dar
más, Tengo que hacer lo major, creo que hay que entenderlo muy bien, para verdaderamente percibir
exactamente qué es lo que entendía San Ignacio por esto. Pero yo voy a dar un rodeo, una vuelta
antes de llegar al tema.

Me gusta siempre partir un poco de las experiencias y tengo la impresión que a veces la
literatura, de algún modo, nos refleja nuestro propio modo de pensar y de sentir.
Voy a tomar dos libros, que a mí me han impresionado y que he leído últimamente, que han estado
en el top de los libros vendidos en Chile; hay muchos otros, pero voy a tomar estos dos como punto
de partida.

El primero, un libro que a mí me impresionó mucho: "EL PRIMER HOMBRE", novela


póstuma de Albert Camus, o casi no se podría decir novela, son apuntes autobiográficos que encon-
traron en su maletín negro, en el automóvil el día de su accidente. Este hombre que había ganado el
Premio Nobel de Literatura, argelino de nacimiento. Un hombre muy marcado por las
contradicciones de nuestro siglo; "La Peste", "El Extranjero", son verdaderos testimonios de lo que es
un cierto exilio interior en este siglo.

Esta novela autobiográfica es, de alguna manera, la búsqueda apasionada y desesperada de un


padre. El fué huérfano desde chiquito y eso lo dejó sin raíces y en cierta manera en eso, es hijo de
este siglo. El experimenta que cada hombre y que cada mujer de este siglo, es el primer hombre. O
sea, presenta una dificultad de tener ancestros espirituales, de tener historia, de tener normas que uno
recibe por la cultura. Como que cada uno tiene que autoconstruirse. Este hombre, en sus primeras
novelas, percibe las contradicciones de este mundo y en esta novela autobiográfica, relata su larga
búsqueda de la paternidad. Y es muy impactante cuando en este deambular, buscando sus raíces,
llega a Francia y va al cementerio donde está enterrado su padre que murió en la guerra del 14. Esta
novela a mí me va a servir como base para entender lo que significa la cultura actual, la dificultad de
percibir que cada uno es un hombre sin tradición. Y esto genera muchas inseguridades, vértigos,
dificultad de interiorizar normas. Como dice Martín Descalzo, en el mundo contemporáneo hay una
enorme desmadre y eso produce un gran despadre. O sea la carencia de la paternidad hace muy difícil
configurar personalidades que tengan bien integradas las normas, los deberes.

Es una primera aproximación al mundo que nos toca vivir, y donde, de alguna manera,
tenemos que experimentar esta capacidad de soñar, capacidad de buscar lo mejor, de hacer el mayor
servicio.
Otro libro, absolutamente diferente, que probablemente no llegará jamás a tener renombre
internacional, pero que es profundamente nuestro, picaresco, es: "LA REINA ISABEL CANTABA
RANCHERAS". Un libro duro, escrito por un pampino, un hombre que fué obrero. Se ve de una
inteligencia superior y que fué leyendo mucho, escribiendo poesías, hay aspectos autobiográficos en
ese libro. Un libro duro del mundo de las prostitutas en la pampa salitrera. Uno puede imaginarse la
sordidez de ese mundo, de esos barracones de hombres solteros, donde esas pobres mujeres prestan
su servicio.

Todos los contactos son esporádicos, nada permanece. Hay sólo momentos y soledades. De
alguna manera refleja una manera de amar de nuestro tiempo

Yo quiero partir de aquí. A mí me ha impresionado mucho este mundo postmoderno, sin


proyectos, de contactos inmediatos, eróticos, sin padre, sin pasado y por eso mismo, sin futuro. En
este mundo así, qué difícil es proponer, proponerle a alguien que dé la vida por un ideal; es
sumamente complicado.

Qué difícil es que haya ideales por los cuales valga la pena sacrificarse. Yo recuerdo el libro
de García Márquez sobre Bolívar: "El General en su laberinto"; hay un episodio cuando todo el sueño
bolivariano ha caído, las Repúblicas pelean entre ellas y al interior de cada una de estas Repúblicas
latinoamericanas, la guerra civil destroza todo lo que había de unidad. Desesperado Bolívar,
derrotado y vencido, decide volver a su tierra natal venezolana para morir. Y se le acerca uno de sus
generales y le pide: "Por favor General haga un último, un último sacrificio por la Patria". Y Bolívar
le contesta: " ¿Por la Patria? Yo ya no tengo Patria por la cual sacrificarme"

Obviamente que García Márquez está reflejando un sentir nuestro. Está reflejando dejos de
una cultura donde ya casi nada vale la pena, pocas cosas por las que valga la pena dar la vida... "Yo
ya no tengo Patria por la cual sacrificarme"...
.-

En este contexto, es bastante normal que se produzcan desconciertos, búsquedas desesperadas


de sentido. Impresionante leer y ver, y esto es muy importante para un grupo espiritual como es la
CVX, qué movimientos, qué líneas de búsqueda hay para rearmarnos, para volver a tener ideales,
para tener algo por lo cual dar la vida, por lo cual jugarse. Desgraciadamente, hay muchos caminos
sin salidas. Hay muchas búsquedas.

Por de pronto, si ustedes se dan cuenta, hay cantidades de fórmulas de autoconocimiento.


Que el PRH, que el Eneagrama. Una serie de fórmulas que tienen obviamente elementos muy
positivos que pueden permitir conocerse, pero la vida verdadera no está jamás en la mira del propio
ombligo, jamás.

El Evangelio nos enseña otra cosa. Esta especie de vuelta casi desesperada sobre nosotros,
sobre nuestra interioridad. Puede ser un medio, pero un fin en sí mismo no lo puede ser jamás. Uno
mismo nunca es un buen paisaje. Uno termina hastiándose de ese panorama.

Por otro lado, uno ve por dónde se busca. Hay una serie de técnicas orientales que son muy
exitosas. Institutos dónde se va a hacer meditación transcendental. Se acaba de inaugurar un instituto
en el cual se junta el Tarot con las técnicas orientales, con la meditación trascendental. La mezcla de
las mezclas.

Tal vez más delicado y ligado a lo anterior, es una búsqueda de afectividad. Vivimos en una
sociedad de mucha soledad, entonces uno anda a tientas, buscando para encontrar sentido,
expresiones fáciles, inmediatas de afectividad. Y muchas veces con una inmensa necesidad de
expresión física, de tocarse. De expresar, frente a un exceso de rigidez anterior, una necesidad
inmensa de expresión física.

Pero tal vez más profundo. Yo diría que en este mundo hay ciertas búsquedas que a mí me
parecen complicadas. En la renovación de la Teología Moral, se ha dicho que tiene que haber un
paso de la Moral Heterónoma a la Moral Autónoma.

¿Qué es una Moral Heterónoma?. Cuando una persona tiene sus comportamientos morales
teledirigidos, mandados desde fuera. Hay una autoridad que le dice: no hagas eso, esto está
prohibido, no hagas esto otro. La moral actual ha querido que en lo posible, uno sea capaz de asumir
libremente lo que es la regla ética. Entonces, que se tenga adultamente una moral autónoma.

Sin embargo, qué fácilmente esa autonomía se convierte en subjetivismo. Yo hago lo que
siento que está bien, lo que a mí me parece, lo que me gusta. Muy complicado, si yo entiendo el
discernimiento ignaciano como una especie excesiva de ver lo que estoy sintiendo. Me puede llevar a
un subjetivismo afectivo muy fuerte.
.-
En resumen, yo creo que he presentado someramente a modo de ejemplo, dos propuestas
literarias, mostrando la dificultad de tener raíces, la dificultad de tener contactos definitivos y fieles y
lo que eso provoca de desazón, y las diversas búsquedas apasionadas de sentido, muchas de ellas en
la búsqueda de técnicas orientales.

El resultado de muchas de estas búsquedas - estimo - es que uno se encuentra con personas
con pocos proyectos de servicio, pocos proyectos de vida. Es una especie de darse vuelta sin la propia
realidad. Uno se encuentra con personas sumamente subjetivas e individualistas: lo que a mí me
parece, lo que a mí me gusta, mientras yo siento...

También, y ésta es la tercera nota, muy fácilmente esto da como resultado, la existencia de
personas sensibles, hiper sensibles o hiper afectivas. Se hacen las cosas mientras tengo gusto,
mientras me parece, mientras tenga sentido y sea lo que yo siento.

Y por último, hay un peligro de crear personas vueltas hacia dentro y que si viven en grupos,
éstos son más bien afectivos, que grupos que tengan proyectos de transformar el mundo. Son grupos
que dan un calorcito de hogar.

En este contexto, como hombres y mujeres del siglo XX, como personas que de alguna
manera están atravesadas por la postmodernidad y por las contradicciones de vivir en una sociedad
que no es postmoderna, en muchos aspectos; siendo latinoamericanos afectivos y sensibles, es
interesante volvernos a la figura de Ignacio, que vivió una vida que tuvo una conversión marcada,
precisamente por la idea de servir lo más posible. El MAGIS no es una forma de ser más perfecto
uno, sino de amar más, de servir más.

Esta vida de San Ignacio, y en esto es extremadamente moderno, es una vida de búsqueda,
porque le tocó vivir una vida de cambio de época y buscó apasionadamente. Y el motor de esa
búsqueda fué el MAGIS, hacer lo mejor, cómo servir, cómo amar más, cómo salir de sí mismo.

San Ignacio fué un hombre de sueños, pasaba ratos pensando qué hacer por su Señor y él
ciertamente rechazó el estancamiento espiritual y la mediocridad. Vivió una invitación a dar lo mejor
de sí.

Veamos entonces, en ese contexto, cómo habla San Ignacio del MAGIS. Tomaré, sobretodo,
los Ejercicios y dos de las grandes líneas del MAGIS de San Ignacio.

Una, que está en el Principio y Fundamento, primer gran documento de los Ejercicios. San
Ignacio dice que el hombre ha sido creado por Dios para alabar y servir al Señor y mediante esto,
salvar su alma. El fin del hombre para San Ignacio es verdaderamente alabar al Señor. No es el fin
primero salvarse uno. La salvación es una consecuencia de la calidad de mi amor, de mi manera de
entregarme a Dios.

Y aquí hay un cambio radical con el hombre moderno, porque si uno se reúne con gente, con
grupos, cada uno anda buscando cómo voy a ser feliz yo. Yo, ser feliz. Pero el fin del hombre en
.-
éste, mira al Señor y lo demás se te dará por añadidura.

En el Principio y Fundamento, San Ignacio dice que el hombre ha sido creado por Dios y que
todas las cosas de la tierra, se le regalaron al hombre para que le sirvan, para que le ayuden a caminar
a ese fin. Y dice, que el hombre no debe ser esclavo de ninguna de esas cosas, debe caminar, seguir
buscando, seguir sirviendo y no esclavizarse con nada. Solamente eligiendo lo que más conduce, lo
que más le lleva a Dios. La palabra MAS está ligada en este contexto al fin, lo que me lleva mejor al
fin.

La idea de un proyecto.

Esto es muy importante para la conducción de un grupo humano, para la CVX por ejemplo, y
aún para la conducción de una orden religiosa. Recuerdo haber estudiado en Alan Tourrent
(averiguar cómo se escribe con Padre Juan), uno de los grandes sociólogos franceses, los diversos
tipos de conducción y tipos de participación en un grupo y los conflictos que se generan cuando un
jefe trata de imponer un tipo de conducción y la gente está esperando otra cosa del grupo. Según este
autor, hay cuatro grandes tipos; me referiré sólo a dos de ellos.

Dice Tourrent que muy a menudo los jefes quieren generar un ambiente de familia en un
grupo. Quieren crear amistad. En cambio, hay otros jefes que le proponen al grupo metas, ideales,
proyectos. Dice, además, que si en una comunidad lo único que quieren estar calentitos y llega un
jefe que propone proyectos, ahí va a haber conflictos y viceversa. Si hay una comunidad que quiere
servir realmente y se encuentra con un jefe que sólo propone que la gente esté calentita, que sean
buenos amigos y se cuenten con papelitos cómo me siento y cómo te sientes, a las pocas semanas o
meses uno se preguntará ¿para dónde vamos?.

A mi parecer, un hijo de San Ignacio une necesariamente en distintas proporciones, estas dos
dimensiones, la amistad, la camaradería, el buen entendimiento, pero no puede descuidar la idea de
tener proyectos que valgan la pena.

En esto, es muy importante para la conducción de un grupo y un grupo como es la CVX que
una persona que está encargada de una comunidad, no busque sólo que la gente viva formándose o
viva contándose sus peripecias, sus problemas. Tarde o temprano, si son hijos de Ignacio, está el
MAGIS expresado en la persecución de un fin.

Si nosotros somos fieles al Evangelio, el Reino de Dios es un Proyecto por el cual vale la
pena jugarse la vida. Y Jesús hizo así y trató de generar una comunidad, pero a esa misma comunidad
le inyectó el sentido de un proyecto del Reino de los cielos. La importancia de una causa. Una
congregación religiosa se muere si pierde esta carga de ser un sujeto histórico, de tener algo entre las
manos por lo cual vale la pena luchar y dar la vida.

Esto vale de la CVX y vale de cualquier grupo de Iglesia. Cuál es el proyecto vital. Por qué
.-
las CVX pasan a ser un engranaje importante para la Iglesia. Cuál es su carga de sujeto histórico que
hace avanzar nuestra sociedad y la Iglesia. Y eso hay que discernirlo y vivirlo.

Esta es una de las grandes líneas del MAGIS de San Ignacio que está ligada a Principio y
Fundamento. Lo que más me conduce, lo que me hace capaz de proyectarme, me hace jugarme no
por situaciones mediocres o flojas sino que aquello que más conduce.

Pero la línea más profunda del MAGIS, la segunda gran línea, es la que San Ignacio nos
cuenta en la Meditación del Reino y también en los tres grados de humildad. En la Meditación del
Reino, San Ignacio nos pone delante de Jesucristo a quién yo tengo que amar con toda el alma. Y
Jesucristo me invita a acompañarlo, a trabajar con él, a dar la vida y pasar pellejerías como él pasa. Y
ahí, dice San Ignacio, los que más se querrán afectar, los que no pueden quedarse con mediocridades
cuando hay amor de por medio, van a entregar toda su persona al trabajo. En el fondo, el MAGIS
ustedes lo pueden comprender si alguna vez han estado enamorados. Cuando uno quiere a alguien, no
parte el corazón, uno lo entrega entero y busca lo mejor para la persona que ama. El MAGIS
Ignaciano, no es una especie de super yo castigador, que si yo me saco un seis, me dice sácate un
siete. El MAGIS está ligado a un proyecto que vale la pena y a que estamos chiflados de amor por
alguien y que queremos jugar la vida con él. El MAGIS se asume por amor a alguien, y es una
expresión de suma delicadeza. No es lo que teológicamente se llama pelagianismo (preguntar Juan
Ochagavía), no es musculatura. Yo me la puedo, yo lo voy a hacer. Es otro lenguaje, es el lenguaje
de quién se siente muy amado y responde con amor, al amor recibido.

Por eso, es suma expresión de gratuidad del don. El MAGIS no puede ser chicoteado, no hay
alguien de atrás chicoteando. Es Don gratuito ante un Don gratuito que yo he recibido. Uno entiendo
como los Santos, por amor a Dios, han entregado hasta la vida.

En el tercer grado de humildad, el mismo San Ignacio vuelve a decir precisamente con
fuerza, que por más imitar y más parecerse actualmente a Jesucristo, por imitar a Jesucristo, voy a
elegir más pobreza que riqueza. Es un gesto de soberano amor. Detrás de todo esto hay una
mentalidad en Ignacio de un caballero. Nos cuesta mucho entenderlo a la gente del siglo XX. San
Ignacio vivió esa relación en la edad del Medioevo, en que vivía una relación con el caballero feudal
de amistad, de empresas que se vivían juntos, en las buenas y en las malas. Uno le entregaba su
lealtad a su Señor e iban en las maduras y en las verdes, en todas iban juntos. Y sufrían y peleaban
juntos y ganaban juntos. Hoy día hay una relación mercantil en la vida.
.-

Yo trabajo en una fábrica y si la fábrica de al lado me paga un poco más, me paso. No hay un
proyecto asumido por lealtad. El MAGIS de San Ignacio es fruto de esa alma caballeresca que tiene
una relación no comercial, no le dice yo te doy más para que me pagues más. Yo te doy más porque
te amo más, porque hay una relación de fidelidad y de amistad profunda.

Esto es también algo profundamente evangélico. Jesucristo quiso inculcar en lo más profundo
de sus Apóstoles, esta pasión por el Reino y este amor personal a Él. Y por eso que va a decir cosas
en la línea del MAGIS: "El que ama su vida más que a mí, no es digno de mí. Y el que ama a su
padre, a su esposa, a su hijo más que a mí, no puede ser mi discípulo." Es una manera brutalmente
excesiva, de expresar el MAGIS, como uno entrega hasta la pepa del alma. O sea, ante Dios y ante
un Proyecto como el del Reino, no hay lugar para la mediocridad. Hay lugar para la debilidad del
pecador, pero no para el egoísmo, como esa especie de mediocridad. Esa imagen de San Juan que se
llenó de Jesucristo, transmitirá en el Apocalipsis: "Si tú eres tibio, te voy a vomitar de mi boca,
porque no eres ni frío ni caliente", Es una impresión de quien toca el Evangelio, sale de esa especie
de mediocridad dulzona y tibia, y se convierte verdaderamente en una exigencia que es otra manera
de decir el MAGIS, y que da mucho sentido a la vida. La vida vivida mediocremente o a medias,
donde uno calcula todo, donde uno da un paso sólo cuando está seguro de que ese paso no me lleva al
abismo, normalmente es una vida extremadamente poca cosa, mediocre, triste.

En eso Jesucristo conoció a su Padre y le entregó todo lo que tenía. El acto supremo de su
MAGIS, fue la última palabra: "En tus manos encomiendo mi espíritu"... Entregó todo...

Vivimos en una sociedad de contactos efímeros, de fidelidades hasta que yo deje de sentir. Es
difícil entender lo que es la pasión radical. Esta es la que vive San Ignacio.

El MÁS significa no achicar los sueños y los grandes ideales y deseos. Obviamente, no es la
neurosis del perfeccionismo. No tiene nada que ver. El MAGIS es todo lo contrario del espíritu
pequeño y pusilánime.

Es importante que exista una actitud de magia personal. Una confianza humilde, en la cual
uno le dice a Dios con toda humildad: yo te entrego todo lo que soy y te pido que me ayudes a
entregarme. Pero debe también existir un MAGIS institucional. Si la CVX puede dar 10 por amor al
Señor, no puede quedarse en 4. Hay que proyectar como todos, cuál es nuestro aporte a la sociedad,
cómo podemos salir de nosotros mismos.

Y aquí yo debo confesar que a veces me ha preocupado la manera cómo podemos tener
nosotros los Jesuitas, de comunicar este sueño Ignaciano. El que podamos cerrarnos en un mundo
excesivamente afectivo. Quedé impresionado cuando vi en una encuesta sociológica, el
comportamiento sexual de los diversos movimientos de Iglesia y la dificultad que habíamos tenido
nosotros los Jesuitas, de transmitir una espiritualidad que no sea fofa, que sea capaz de asumir con
interioridad, por amor al Señor, ciertas exigencias. Quedé impactado de ver que muchos de los
chiquillos nuestros, expresaban una especie de subjetivismo, de afectividad sin esqueleto, sin
capacidad de sufrir porque el Señor me lo pide y de hacer sacrificios porque yo lo amo a Él. Me
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asusta una espiritualidad que entienda el discernimiento de manera tan afectiva, que no tenga
esqueleto y espina dorsal a la hora de la dificultad, del sacrificio y de la muerte. Cuando veo, y
perdonen que vuelva a la Compañía, pero es mi experiencia cercana, la lista de hermanos míos que
han muerto mártires, centenares y miles, uno dice fueron formados en una espiritualidad que no era
blanda, que por amor era capaz de entregar la vida hasta la última gota. No sé si nosotros mismos lo
vivimos, o somos víctimas de un mundo que sin Padre y de contactos esporádicos, se refugia en una
afectividad sin proyectos.

Creo que a veces podemos ser muy subjetivistas y de gran debilidad en las exigencias. Y hay
muchos movimientos de la Iglesia que pecan de esto. Liturgias hiper afectivas pero a la hora de la
verdad, uno no ve que eso repercuta en la lucha por la justicia. Cosas que soy capaz de llorar y cosas
magníficas, pero cuando llega la exigencia de austeridad, o la exigencia de mi fidelidad sexual, hay
una especie de manga ancha. San Ignacio nos propone precisamente en este difícil, pero apasionante,
en una etapa fundacional de una cultura, que tengamos proyectos que valgan la pena y amores por los
cuales valga la pena morir. Ante eso, toda mediocridad debe palidecer. Si uno no ama al Señor, a la
Iglesia y a los demás hasta dar la vida, difícilmente puede seguir la espiritualidad Ignaciana y mucho
menos encarnar el Evangelio de Jesucristo Nuestro Señor.