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ÍNDICE

Introducción
1. Definición del pánico o agorafobia……………………………….4

1.1 Evitación………………………………………………………5

1.2 estrategias de distracción…..………………………………….5

1.3 método de afrontamiento supersticioso……………………….5

2. síntomas de la crisis de angustia Pánico según la DMS IV………….6

3. Situaciones agorafobias.…………………………………….…….6

4. Señales de seguridad supersticiosas……………………….………6

5. Aplicaciones de las técnicas de evaluación……………..…………6

5.1 entrevista…………………..…………………………………..7

5.2 inventarios cuestionarios.……………………………………...7

5.3 autoregistros…………………………………………………...7

6. tratamiento cognitivo conductual del pánico y agorafobia……......8

6.1 componente educativo…………………………………………8

6.2 entrenamiento y relajación……………………………………..8

6.3 enfrentamiento de técnicas de distracción……………………..8

7. conclusiones……………………………………………………….10

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INTRODUCCIÓN

Los trastornos de ansiedad constituyen uno de los problemas clínicos que afectan a mayor
número de personas, en los últimos años se ha visto un mayor incremento en la frecuencia
de estas alteraciones y particularmente del pánico y agorafobia.

Afortunadamente nuestros conocimientos sobre el trastorno de pánico y la agorafobia han


avanzado considerablemente y como veremos se dispone de procedimientos y de
intervención eficaces, aunque dicho progreso no ha sido tan notable por lo que ha técnicas
de evaluación se refiere. Pero antes de adentrarnos en ello, convendría aclarar algunas
cuestiones básicas.

En primer lugar vamos a referirnos a los trastornos de ansiedad, pero ¿qué es la ansiedad?
La ansiedad es una reacción emocional ante situaciones que implican peligro para la
supervivencia del organismo cuya función adaptativa es la defensa. La ansiedad o miedo
ante un peligro real, por ejemplo un atracador que se dirige hacia nosotros en una calle
solitaria en plena noche, permite movilizar el organismo para defender mediante la
respuesta de “emergencia” o de “lucha” o “huida”. Esta respuesta de lucha o huida
consiste en un patrón general de activación fisiológica periférica ante estímulos
amenazantes que cumplen una función de preparación para la acción. A nivel fisiológico,
este estado de alerta implica una hiperactivacion del sistema nervioso simpático que es el
que se encarga de movilizar los recursos de nuestro organismo de cara a una acción
inmediata o intensa y, si la situación dura más tiempo, entra también habitualmente en
funcionamiento del sistema neuroendocrino que producirá una secreción aumentada de
adrenalina y noradrenalina. Esta activación del SNS y la liberación de catecolaminas
provocaran, por ejemplo, un aumento de la presión, tasa cardiaca, tensión en los músculos
esqueléticos, tasa de respiración, liberación de glucosa etc.

La ansiedad es una experiencia humana fundamental y universal, pero los trastornos de


ansiedad no lo son entonces ¿Cuáles son los aspectos q nos permiten delimitar la ansiedad

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normal de la ansiedad patológica? Existen fundamentalmente cuatro aspectos
diferenciadores relacionados tanto con las causas y los efectos de la ansiedad.

En primer lugar la ansiedad normal es una reacción esperable frente a determinadas


situaciones o estímulos (por ejemplo, efectuar un examen complejo) mientras que la
ansiedad patológica surge ante situaciones inocuas o bien constituye una reacción
desproporcionada aunque sea ante una situación adecuada.

La ansiedad normal consiste en episodios poco frecuente y de intensidad leve o media y


de duración limitada, mientras en la ansiedad patológica los episodios son numerosos, de
intensidad alta y larga duración.

El grado de sufrimiento de la ansiedad normal es limitado y transitorio, mientras que en


la ansiedad patológica es alto y duradero.

La ansiedad normal no interfiere en la vida cotidiana o lo hace en un grado mínimo,


mientras la ansiedad patológica compromete seriamente el funcionamiento adaptativo del
funcionamiento del sujeto.

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EVALUACIÓN Y TRATAMIENTO DEL PÁNICO Y AGORAFOBIA

1. Definición del pánico o agorafobia.


La palabra agorafobia procede etimológicamente de Agora = Plaza y Fobia=
Miedo, dándonos un significado literal de "Miedo a los espacios abiertos". Sin
embargo, el concepto actual de agorafobia va mucho más allá y se refiere a un
conjunto de temores mucho más complejo que ha llegado a denominarse "Miedo
al Miedo".

El individuo agorafóbico lleva a cabo continuos comportamientos de evitación de


múltiples situaciones y lugares, entre las que destacan viajar en metro, avión,
autobús, coche, lugares en que se puedan producir aglomeraciones, grandes
almacenes, ascensores o permanecer en un espacio abierto que se encuentre
aislado.

Una persona en este estado puede necesitar un compañero, llamado persona de


apoyo, cuando se aleje de su casa o se dirija a zonas nuevas o alarmantes. La
persona de apoyo asegura la disponibilidad de ayuda.
Las conductas de evitación implicadas en la agorafobia pueden llevar a una
limitación importante de la calidad de vida así como conducir a un progresivo
aislamiento. Las limitaciones pueden afectar tanto a la parte personal como ir de
compras o llevar a los niños a un espectáculo como al terreno profesional
limitando por ejemplo la capacidad para usar ciertos medios de transporte como
el metro o el avión.

En resumen, la agorafobia supone una combinación de elevados niveles de


ansiedad, un complejo grupo de situaciones temidas y persistentes conductas de
evitación. Conlleva generalmente una marcada disminución de las actividades del
individuo, pudiendo llegar a encerrarse en casa como único entorno seguro y no
salir de ella. Es el trastorno de ansiedad más incapacitante y requiere ayuda
especializada con mayor frecuencia aun sin ser uno de los más habituales.
La agorafobia puede ir acompañada de una historia de trastorno de pánico en un
95% de los casos, aunque también puede darse sin ataques de pánico pero si con

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algunos síntomas del mismo como mareos, náuseas, sudoración, sensación de
ahogo, etc.

Generalmente la agorafobia se inicia con miedo en algún sitio público y se reduce


cuando el paciente escapa de esta situación, lo que lleva a la evitación de ese lugar
así como de otros donde nunca hubo ataques. La evitación es lo que resulta más
inca paciente para los pacientes que, en los casos más graves, pueden quedar
recluidos en el hogar

En definitiva cuando surgen las crisis de angustia existen las siguientes


posibilidades de afrontamiento.

1.1 Evitación.

Puede ser de dos formas, una es evitar situaciones específicas (situaciones


agorafobicas típicas, véase tabla (1) y la otra consiste en evitar las situaciones
que pueden producir las sensaciones de miedo por ejemplo ejercicio físico,
tomar café, ver películas de terror, enfadarse, ingerir alcohol etc.

1.2 Estrategias de distracción.

En realidad consiguen también la evitación de las situaciones o estímulos


temidos por ejemplo poner música, leer algo, jugar videos juegos.

1.3 Método de afrontamiento supersticioso.

Por ejemplo no salir sin las pastillas. La persona sabe que en ese caso de tener
un ataque no le servirá de nada, pero se siente mejor y segura llevando algún
objeto contra fóbico por ejemplo un teléfono móvil, un perro, un paraguas, un
bolso especial. La diferencia entre distractores y señales de seguridad radica
en la forma en que se usan. Una señal de seguridad es habitualmente un objeto
que da tranquilidad al sujeto por el mero hecho de tenerlo a mano, en cambio
distractor es una actividad que el sujeto realiza cuando siente miedo o
ansiedad. Un listado de principales señales de seguridad supersticiosas
pueden verse en la tabla 2.

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2. Síntomas de una crisis de angustia / Pánico según el DMS IV

 Palpitaciones o sacudidas del corazón o elevación de frecuencia cardiaca.


 Sudoración
 Temblores o sacudidas
 Sensación de ahogo o falta de aliento.
 Sensación de atragantarse
 Opresión o malestar torácico
 Nauseas o molestias abdominales
 Inestabilidad, mareo o desmayo.
 Miedo a perder el control o volverse loco
 Miedo a morir
 Escalofríos o sofocaciones.

3. Situaciones agorafobias típicas (tabla 1)

 Conducir
 Transporte publico
 Hacer colas
 Multitudes
 Grandes almacenes
 Restaurantes
 Teatros
 Irse lejos de casa y hacer largas caminatas
 Espacios abiertos y espacios cerrados
 Auditorios
 Escaleras mecánicas

4. Señales de seguridad supersticiosas (tabla2)

 Frascos de medicación vacíos


 Comida o bebida
 Sales o antiácidos
 Bolsas de papel
 Símbolos religiosos
 Animales domésticos
 medicamentos

5. Aplicación de las técnicas de evaluación de los trastornos de ansiedad.

Los principales instrumentos de evaluación para los trastornos de ansiedad son los
auto informes, inventarios, cuestionarios, escalas y los auto registros, además de
la entrevista estructurada que proporcionan información rápida y bastante fiable.
También se pueden emplear técnicas de observación y registros psicofisiológicos

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5.1 Entrevista
Parece existir un conceso importante a favor del empleo de entrevistas
estructuradas para la evaluación del pánico y la agorafobia; autores como
Echeburua recomiendan las entrevistas categoriales de los DSM que
posibilitan la inclusión fiable de una determinada categoría diagnostica y
efectuar un diagnóstico diferencial fiable.
En esta entrevista se le pide al paciente en que situaciones se siente incómodo,
que indique el grado de temor que experimentan en ellas y se explora la
evolución cronológica de la fobia.

5.2 inventarios y cuestionarios


Estos auto informes cubren un campo temático menor que las entrevistas y
son medidas complementarias de estas. El principal inconveniente es la falta
de especificidad situacional y de respuesta, pero son las técnicas más
empleadas para determinar la intensidad de los síntomas y cuantificar los
cambios los cambios tras una intervención terapéutica. En el caso del pánico
apenas existen instrumentos suficientemente válidos y fiables adaptados a la
población. Algunos de los instrumentos más conocidos y con mejores
propiedades psicométricas se exponen a continuación.

 Cuestionario de cogniciones agorafobias (es una medida miedo al


miedo) concretamente el miedo a los ataques de pánico: evalúan los
pensamientos catastróficos que pasan por la cabeza de estos sujetos
cuando experimentan la ansiedad.
 El cuestionario de sensaciones corporales evalúa al igual que lo
anterior, el grado en que se teme la manifestación de síntomas
somáticos asociados al pánico.
 El cuestionario de movilidad, evalúa tanto la conducta de evitación
como la frecuenta de los ataques de pánico.

5.3 autoregistros.
Nos permite evaluar las interacciones concretas que tienen lugar en la vida de
los pacientes y ofrecen una interesante información complementaria a la de
la entrevista y de los cuestionarios. En el caso del trastorno de angustia y la

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agorafobia es muy recomendable obtener registros diarios durante por los
menos dos semanas a fin de obtener una buena línea de base.

6. Tratamiento cognitivo conductual del pánico y la agorafobia.


El principal objetivo del tratamiento será conseguir que el sujeto afronte sus
miedos. Para ellos el tratamiento se dirige también a controlar los pensamientos
y emociones negativas que están dificultando dicho afrontamiento, es decir, para
combatir los pensamientos catastróficos emplearemos terapia cognitiva, para el
control de las emociones se utilizaran técnicas de desactivación por ejemplo la
relajación, y para afrontar el pánico se recurrirá a técnicas de exposición a
estímulos internos y externos.

6.1 componente educativo.


La información que suelen tener los pacientes suele ser muy pobre, por
ejemplo está convencido que lo suyo es una enfermedad orgánica. De manera
que la propia información es uno de los pilares del tratamiento que además se
debe empezar por ahí. Lograr una adecuada comprensión suele producir una
cierta mejoría y en cualquier caso motiva al sujeto a seguir trabajando en el
tratamiento.

6.2 entrenamiento y relajación.


El entrenamiento en respiración lenta está especialmente indicado en los casos
en los que la hiperventilación juega un papel importante en la crisis de
angustia. Una serie de cuestiones destinadas a aclarar si efectivamente la
hiperventilación está presente en los ataques de un paciente concreto serían
las siguientes. ¿Se siente a veces como si estuviera sofocado? ¿Experimenta
dolor de pecho? ¿Bosteza o suspira a menudo? ¿Cuándo se asusta contiene su
respiración o respira poco profundo? Si la respuesta es afirmativa a la mayoría
de estas preguntas es muy probable que la hiperventilación esté implicada en
sus ataques de pánico.

6.3 enfrentamiento en técnicas de distracción.


Se puede empezar con un experimento conductual que ayude al paciente a
concluir que la excesiva auto atención contribuye a sus ataques, por ejemplo

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hiperventilando se le anima a que cierre los ojos y se concentre en su corazón,
cuando ya ha captado la sensación y no los comunica, le pedimos que describa
en voz alta y con tanto detalle como le sea posible algún objeto de cierta
complejidad, como un cuadro. Las técnicas de distracción son aplicables tanto
a las sensaciones corporales como a los pensamientos catastróficos, bien
cuando empieza la crisis o cuando se ha desencadenado. Algunas de las
principales técnicas de distracción de la atención son las siguientes.

 Externalización simple. Consiste en distraerse describiendo con


detalle algún estimulo del lugar en que uno se encuentre o bien
intentando agudizar lo que uno ha experimentado con algunos de los
sentidos por ejemplo, observar minuciosamente un paisaje, una
alfombra, las actividades de la gente, oir conversaciones fortuitas,
ruidos de fondo, sentir la textura de la ropa, oler un perfume etc.
 Ejercicios mentales. Consiste en realizar alguna actividad mental que
requiera la suficiente demanda atencional como para que no pueda
estar centrado en sus sensaciones, por ejemplo contar hacia atrás de
100 a 0 de tres en tres, recordar la letra de una canción, recordar algo
agradable, etc.
 Actividades absorbentes. Consiste en realizar en una actividad
entretenida para que no piense en su ansiedad, a ser posible que forme
parte de su repertorio conductual por ejemplo leer libros, practicar su
afición favorita, salir con alguien, conversar con alguien, realizar un
trabajo interesante.

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CONCLUSIONES

Podemos concluir que, efectivamente, la edad más proclive para la aparición del trastorno
se encuentra desde los 18-30 años; la pérdida de un familiar o un ser querido puede causar
este tipo de fobia provocando en el paciente ansiedad y angustia.
Entre los hábitos tóxicos más comunes (cafeína, nicotina y alcohol), el mayor porcentaje
se presenta en los pacientes con más de dos de estos hábitos. En cuanto a la variable sexo,
el género femenino es el más propenso a sufrir de este trastorno.

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