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1. Era una región que su destino lo decidían otros estados limítrofes.

Bizancio y Roma sólo se


interesaron en el control comercial en ella. Arabia no parecía una región controlable con los
medios militares usuales. En la estepa y el desierto de la península habitaban los beduinos,
organizados en federaciones de tribus, su forma de vida estaban condicionados por la vida
nómada y las tradiciones tribales comunes. El beduino sólo es leal con los miembros de su tribu
y el sayyid, que domina la tribu. La autonomía de la tribu muy guardada, no permitía que
surgieran planteamientos de una organización política más amplia en Arabia del Norte y media.
Aunque las regiones fértiles ribereñas existían ciudades dedicadas a la agricultura que
comerciaban con otros países. En Yemen (la Arabia Felix de los romanos) se llegó a la
formación de un estado que abarcaba varios estados-ciudades aislados. La arabia meridional
poseía una avanzada cultura urbana, con construcciones de diques y sistemas de irrigación. Por
su posición a la salida del mar Rojo era un punto de confluencia de las grandes rutas mercantiles
Oriente-Occidente y la unión entre el comercio marítimo del Océano Índico y las rutas terrestres
hacia Siria y Egipto. Bizancio se interesó en la ruta del mar Rojo como reemplazo al cierre del
Golfo Pérsico por parte de los sasánidas. En la parte noroccidental, zona de conflicto romano-
parto primero, y del bizantino-sasánida luego, estuvo sometida a cambiantes influencias políticas
y culturales. La situación marginal de estos estados árabes ejercieron poco influjo sobre el
mundo beduino y sobre Yemen. Los beduinos habían pasado a formas de vidas sedentarias en la
región noroccidental. En Yathrib (Medina) se creó una industria datilera acogió a varias tribus
(algunas Judías). Yathrib lugar de paso obligado para comerciantes. La Meca era la más
importante de todas las aristocráticas repúblicas de los ricos comerciantes, era un centro
comercial y religioso. Gracias a su lugar de encrucijada de dos grandes rutas de caravanas -entre
Arabia meridional y Siria y entre el mar Rojo y el Irak- por la que pasaban el incienso, maderas
de Yemen, las especias y artículos de lujo de la India y del lejano oriente, la Meca, constituía una
importante plaza comercial con una aristocracia formada por familias de grandes comerciantes,
junto con esto, se suman las ganancias de las peregrinaciones a la Ka’ba. La oligarquía familiar
de la tribu de los Quraysies era la que dominada desde el siglo V. A comienzos del siglo VII
Arabia era un espacio muerto en el plano político, lo que dominaba era una situación constante
de guerra de guerrillas entre las tribus. En algunas regiones de Arabia del norte y central seguía
predominando el paganismo, el temor a los demonios, el fetichismo de las piedras y la creencia
en la naturaleza divina de los astros. Algunas de sus formas de culto, como la Hagy, la
peregrinación anual pasaron después al Islam. Los elementos que a finales del siglo VI
impulsaban un cambio en el mundo árabe fueron el cristianismo y el judaísmo.
2. La vocación religiosa se manifestó en el comerciante Muhammab ibn ‘Abdallah (Mahoma) en el
monte Hira, en las proximidades a la Meca, en torno al año 610. Mahoma pertenecía a la familia
de los Hashin, rama de los Quraysies venida a menos. Tal vez su posición marginada de la clase
dominante contribuyó a crear en él un espíritu crítico frente al orden y las formas religiosas
imperantes. Su vocación religiosa se manifestó luego de su matrimonio con la rica viuda de un
comerciante Jadiya. La independencia económica le dio a Mahoma la posibilidad de viajar por
Arabia y tomar contacto con los grupos cristianos sirios, que contribuyeron a crear en él el
estado necesario para la especulación religiosa. Mahoma predicó su fe en primer lugar entre su
familia. Cuando en la Meca, se dirigió a círculos más amplios, se le trató con indulgencia
considerándolo un hanif más, sin embargo, sus predicaciones encontraron oposición, no tanto
por la doctrina monoteísta que defendía, como sus profecías sobre el juicio final y la condena al
politeísmo, especialmente, las divinidades de la Meca. La oposición a Mahoma estaba reforzada
por el temor al daño que pudiera acarrear a la lucrativa industria del peregrinaje, esta oposición
lo llevó a separar su doctrina de las viejas tradiciones y anunciarla en el estilo de una revelación
surgiendo así un profeta. Su predicación daba respuestas claras a los problemas que existían
entre los beduinos de la Arabia central y occidental. La interpretación del papel profético que
Mahoma se reservaba podía ser vista como aspiración al poder político. En el año 622 se
dirigieron a Yathrib y con la hégira se inicia la segunda fase de la vida de Mahoma. La sólida
estructura social de la Meca no permitió la su expansión. Yathrib por el contrario ofreció a
Mahoma lo que necesitaba. Las tribus enfrentadas entre sí esperaban al profeta, en su mensaje
reconocieron la misión religiosa, pero también, una nueva ordenación política para Yathrib.
Económicamente, se vio apoyado por el grupo de los muhayirum (los emigrados) y por los
“auxiliadores” de Medina, obteniendo así en el 627 la soberanía sobre el oasis. En Medina, se
impuso como organizador de la nueva religión. Ahora es cuando el Islam queda claramente
configurado. Mahoma había encontrado en los cristianos y judíos la refutación de su revelación
por lo que cambió la concepción de su misión religiosa y esto se ve en la introducción de la
costumbre de orar en dirección a la Meca y no hacia Jerusalén. La doctrina de Mahoma no era
del todo nueva. Estaba impregnada de ideas e imágenes cristianas y judías y costumbres
culturales árabes. Mahoma no fue un reformador social árabe. La doctrina religiosa del Islam fue
sistematizada más tarde en 1) la fe incondicional en Dios “no hay más Dios que Allah y Mahoma
es su profeta” 2) la oración ritual, cinco veces al día 3) el reparto de limosnas (convertido en un
impuesto para los pobres) 4) el ayuno en el mes de ramadán 5) la peregrinación a la Meca una
vez en la vida. El profeta llego a ser el creador de una forma de sociedad. Puede decirse que en
la Meca, Mahoma era el profeta y, en Medina, el estadista que dirigió política y militarmente a
sus seguidores. De Medina surgió la organización comunitaria de la umma “comunidad religiosa
musulmana”. Mahoma muere en el 632, su muerte puso de manifiesto la insuficiente
consolidación de su obra. Una gran parte de las tribus sometidas se separaron. Hasta que se
eligieron un califa “representante de dios” Abu Bakr.
3. Se produce la expansión árabe alcance su primer punto culminante bajo el Segundo Califa Omar
I (634-644). La primera ola de la expansión árabe tuvo dos direcciones de ataque desde su
comienzo. Una apuntaba hacia el norte, contra el Imperio Sasánida, que aún se encontraba bajo
los efectos de la grave derrota sufrida a manos de Bizancio en el año 633. Se inició la irrupción
de las tribus beduinas a través de la zona de protección fronteriza sasánida, en estado de
desintegración, en la Mesopotamia Media acción que pronto fue apoyada por una unidad ansor,
al mando de Jhalid. Cayo Hira y, después de una batalla decisiva junto al Yarmuk, en Siria, las
fuerzas árabes reforzadas infligieron al ejército Persa una derrota aniquiladora en las
proximidades de Qadisiya, en los años 646-637. A esta siguió en el año 687 la caída de la capital
Ctesifonte en los márgenes del Tigris. Hasta el año 640 y partiendo de Siria, fue ocupada la
Mesopotamia Superior. En 640, las tropas árabes se encontraban ya en el Iran. El ejército
sasánida sufrió su última gran derrota cerca de Nahavend. En el año 643 alcanzaban las fronteras
de la India.
El ultimo sasánida Yezdegerd III (632-651), tuvo que luchar no solo contra las unidades árabes
invasoras sino también contra los intentos separatistas persas. Reducido al extremo nororiental
de su reino, fue asesinado cerca de Meru en el año 651.
Así había terminado no solo la dinastía sasánida, sino también la historia del Antiguo Imperio
Persa que, durante doce siglos, salvo la interrupción originada por Alejando El Grande, había
podido sobrevivir.
El segundo ataque islámico se dirigió hacia las provincias orientales bizantinas y el éxito fue
también sorprendente. El sistema defensivo profundamente escalonado evidencio pronto su
fragilidad. Los árabes arrollaros a los sasánidas en Umes Sirio y al ejercito bizantino. El gran
ataque comenzó en el año 633.
Un ejército árabe marcho sobre la Palestina Meridional, el Gobernador Sergio, sufrió una graves
derrota en Wadi Araba (en las proximidades de al-Agnadain), que llevo a la perdida de la
provincia. Esta decisiva batalla fue dirigida por el mejor general de la primera época islámica:
Khalid ibn al-Walid (la espada de Alah) muerto en el 641.
4. Las causas del éxito de la expansión del mundo árabe fuera de la península arábiga, no se
reducen a una, sino a un conjunto de causas para dar lugar a este gran movimiento entre las que
destacan las siguientes:
 Para tener un éxito tan rápido fueron decisivos, otros factores políticos, en este caso los
árabes se beneficiaron del viejo conflicto este-oeste, es decir, la debilidad momentánea
de los dos grandes contrincantes, lo cual facilito considerablemente la expansión. El
ejército persa estaba desorganizado en el momento del ataque; la defensa de las
fronteras, dirigida por generales aislados, carecía de coordinación, y el Estado había de
enfrentarse a conflictos políticos interiores; y a su vez, en Bizancio la capacidad de
resistencia y fuerza de las tropas había disminuido después de 20 años de guerra.
 La capacidad de resistencia del Oriente Bizantino estaba políticamente debilitado. Por
una parte, tuvo sus repercusiones la rigurosa política impositiva, con la que Heraclio
intento llenar las arcas del Estado, vaciadas durante la guerra contra los persas.
 La lealtad de todos los grupos de población en Oriente se vio gravemente afectada. Esto
tuvo como consecuencias una falta de voluntad de resistencia y una tolerancia pasiva
ante la conquista árabe. En muchas provincias orientales se recibió frecuentemente a los
árabes como libertadores, frente a la opresión de la maquinaria estatal bizantina y de la
política religiosa ortodoxa.
 La última causa del éxito se encuentra en el Islam, la nueva fe, con su desprecio
fatalista por la muerte, les confería al mismo tiempo fuerza de choque y capacidad de
resistir.
5. Los árabes sirvieron de intermediarios entre la cultura oriental y los pueblos de occidente, fueron
grandes difusores de inventos y de otras culturas como:
 Las matemáticas: el 0, los números, el álgebra y la geometría.
 La medicina: la alquimia (precursora de la química), el alcohol, el jarabe y los libros ilustrados
del cuerpo humano.
 La gastronomía y la navegación: el astrolabio y la brújula.
 La arquitectura: arcos ojivales, bóvedas, torres en punta, arcos de media punta, arcos de
herradura, azulejos.
 Filosofía: se inspiraron en la filosofía griega.
 Literatura.

La cultura árabe nos lleva a través de su cultura a múltiples escenarios y contexto que nos
remonta a una dimensión admirada por muchos y conocidas por pocos.