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Prevención social del delito (México).

En el ámbito de la seguridad ciudadana, ante la criminalidad y violencia


generadas (no sólo en la actualidad) y poco controladas en el país, se ha tenido la
necesidad de contenerlas y reducirlas. Con esa justificación se ha creado
la Prevención Social del Delito; que, lamentablemente, después de analizar las
estadísticas de los delitos cometidos, lugares frecuentes, modus operandi, entre
otras cosas, trata de visualizar posibles acciones futuras para que no se vuelvan a
consumar.

Actualmente, diversas organizaciones en los tres niveles de gobierno se


han interesado por crear programas, proyectos y leyes que sirvan para
la prevención del delito. Está claro que es amplia la tipificación de los delitos; sin
embargo, se han enfocado por los que consideran que tienen mayor relevancia a
nivel social, como lo son: las extorciones telefónicas, conducir en estado de
ebriedad, violencia familiar, etc.

Sin embargo, no sólo se trata simplemente de prevenir, se tiene que


identificar causas y factores para prevenirlas:

- Intervención primaria: Se refiere a la reducción de probabilidades de


que la población se involucre en hechos violentos o criminales.

- Intervención secundaria: Está dirigida a población con alto riesgo a


cometer hechos delictivos.

- Intervención terciaria: Atiende a víctimas y responsables de hechos


delictivos y comprende todo el sistema judicial y penitenciario.

Cada entidad conoce las debilidades de su territorio, trabajan de manera


conjunta a nivel federal, pero se enfocan en los problemas específicos que padece
su territorio.

En México, en los últimos años, ha habido grandes cambios en el sistema


de seguridad pública: se emitió una nueva Ley de Seguridad (Ley General del
Sistema Nacional de Seguridad Pública, enero 2009) y el pasado 24 de enero de
2012 se emitió también la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y
la Delincuencia, que son un conjunto de políticas públicas, programas y acciones
orientadas a reducir factores de riesgo que favorezcan la generación de violencia y
delincuencia, así como combatir las distintas causas y factores que la generan.
Se han conformado nuevas instituciones y mecanismos de colaboración en
todos los niveles de gobierno y en especial de prevención social, como la Red
Nacional de Municipios por la Seguridad y Convivencia Ciudadana; se han
impulsado nuevos instrumentos políticos como la Declaratoria de la Red Nacional
de Municipios y programas de financiamiento hacia los estados y municipios para
su política de seguridad, con un componente importante dirigido a financiar
estrategias de prevención social del delito que está a cargo del subsidio para la
seguridad de municipios.

Se está consciente de que la “violencia” existe, y existe en cada una de las


poblaciones del país, pero lamentablemente, los proyectos o programas que se
han creado, muchas veces no van dirigidos hacia las personas correctas, o con
mayor vulnerabilidad para delinquir.

Por eso es importante manejar diversos programas, para los diferentes


lugares en los que interactúa una persona, como lo son: la casa, escuela, barrio o
colonia y comunidad.

El país tiene carencias, en la distribución desigual de sus recursos públicos,


falta de infraestructura comunitaria, ocupación irregular del suelo urbano, la
creciente disponibilidad de estupefacientes, bebidas alcohólicas y armas de fuego;
pero sobre todo carencias económicas, como la falta de empleo, que se ven
reflejadas en toda su población, y esto a su vez en los grupos más necesitados y
carentes de recursos para subsistir, como lo son los jóvenes; puesto que estos no
tienen las herramientas ni las oportunidades suficientes para poder emanciparse
por completo.

Se dice mucho que es ahí cuando la delincuencia (en especial, la


delincuencia organizada) se aprovecha de ese sector vulnerable de la población, y
es cierto, los jóvenes cuentan con los requisitos necesarios para llevar a cabo ese
tipo de “trabajos fáciles”, puesto que tienen la necesidad y energía suficiente para
salir adelante, pero lo hacen transgrediendo las leyes.

Es por eso que varias organizaciones gubernamentales y no


gubernamentales han detectado ese problema, y sus modelos de prevención
están dirigidos a niños y jóvenes; tratando de distraer y compensar carencias que
en sus hogares pudiesen existir; mediante, talleres manuales, programas
culturales, actividades deportivas y becas de apoyo o escolares.

Con ayuda de estas actividades y empleándolas de manera adecuada en


los lugares que se podrían considerar como la “raíz” del problema, de forma
constante, la prevención del delito seria total.
El enfoque de estudio de la criminalística, es después de la consumación
de un posible delito.

Gracias a los medios de comunicación la gente está al día con lo que


sucede a su alrededor, pero no analiza completamente la situación, se quedan con
la información a medias, o que proporcionan medios de comunicación
considerados como amarillistas.

Con ayuda de los casos que se trabajan día a día en servicios periciales, se
podría colaborar para crear programas de impacto para la prevención del delito.
Que nos permitiría mostrar la “otra cara de la moneda”, proyectar con esos casos,
que las consecuencias de realizar conductas consideradas como delitos son en su
mayoría mortales.

Por otro lado la criminalística nos sería útil, para orientarnos en cifras
acerca de cuáles son las conductas más predominantes en las que las personas
se encuentran involucradas. Así como tener una media filiación de estas.

La seguridad pública es un bien que nos involucra a todos como


ciudadanos, y es importante estar consciente que no sólo depende del gobierno la
prevención social, que es la población su más grande apoyo, puesto que nosotros
influimos en decisiones y acciones que realiza el estado. Donde los beneficios
indirectos de una buena prevención del delito, serian oportunidades, bienestar y
tranquilidad para sus habitantes.

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