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UNIVERSIDAD NACIONAL DE HUANCAVELICA FACULTAD DE

INGENIERIA DE MINAS – CIVIL


ESCUELA ACADÉMICA PROFESIONAL DE INGENIERIA CIVIL

DEDICATORIA

A nuestras familias, amistades y


maestros que nos apoyan y guían a
lo largo de este proceso educativo y
sobre todo a nuestra formación
como personas.

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CAPITULO I

LA ANTÁRTIDA

La Antártida, con una superficie de 13 millones de i kilómetros cuadrados


aproximadamente, tiene una extensión tan grande como la de Europa y los
Estados Unidos de América juntos. Si se cuentan las inmensas plataformas
glaciales que llenan tanto los mares profundos como las bahías que recortan
sus costas, dicha superficie llega a ser de 14 millones de kilómetros cuadrados.
Los mares que rodean a este continente se hielan en invierno a lo largo de
centenares de kilómetros; y así, en la época en que los bancos de hielo de la
costa abundan más, se extiende alrededor del polo austral una superficie sólida
de más de 36 millones de kilómetros cuadrados, o sea, la cuarta parte de la
superficie de los demás continentes. La Antártida es el más elevado de todos
ellos, surcada como está en todas partes por poderosas cordilleras cuyas
cimas sobre¬ pasan a menudo los 3.000 metros de altura. Pero estas
montañas sólo se muestran con claridad en la periferia del continente; desde
que uno se aventura en el interior, no surgen del hielo más que sus cimas. En
la parte central de la Antártida estas cumbres están sepultadas bajo un
inmenso casquete glacial que se eleva con un declive suave a partir de la costa
para llegar a una altura de 4.100 metros en los alrededores del punto al que se
ha dado el nombre de «polo de inaccesibilidad», punto situado
aproximadamente a 900 kilómetros del polo sur geográfico.
El espesor del hielo acumulado sobre el continente sobrepasa los cuatro
kilómetros en determinados puntos. Como promedio, ese espesor es de más
de dos kilómetros, y si los 30 millones de kilómetros cúbicos de hielo antartico
llegaran a derretirse, el nivel del mar se elevaría en unos sesenta metros, con
lo cual quedarían sumergidas la mayor parte de las grandes metrópolis e
inmensas superficies de ricas llanuras costeras.
Por lo que se refiere al clima, ya se sabe que es el más riguroso del mundo. En
la estación soviética de Vostok, situada a 1.300 kilómetros de la costa de la
Antártida y a una altura de 3.500 metros, se ha registrado un record de
temperatura: 88,3 °C bajo cero. En la costa el promedio anual es de 30° C bajo
cero. El viento, que sopla todo el tiempo con una violencia increíble, hace que
el frío resulte aún más intolerable.
Prácticamente no hay vida vegetal: sólo se encuentra algo de musgo y algunos
liqúenes y algas. Pero la vida animal es abundante en la costa y en el océano:
alrededor del continente y eplas islas que lo bordean hay inmensas colonias de
focas, de pingüinos y de petreles. Las aguas del océano son, además,
enormemente ricas en elementos nutritivos (plancton y «benteak»). La forma
del continente es notablemente circular, disposición geográfica que tiene gran
influencia sobre las condiciones meteorológicas que reinan en el continente y
cuyos efectos se hacen sentir en todo el planeta. Hay dos anchos mares que
penetran profundamente en la Antártida: el de Ross y el de Weddell. El extremo
del primero no está más que a 560 kilómetros del polo, para llegar al cual
Amundsen y Scott siguieron esa vía. Ambos exploradores hubieron de
franquear una abrupta cadena montañosa, la de la Reina Maud, donde se
encuentran los picos más altos de la Antártida, algunos de los cuales miden

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hasta 4.600 metros. Los dos se abrieron camino con grandes dificultades, claro
está aprovechando los glaciares por medio de los cuales el hielo del casquete
polar se desliza lentamente hacia el mar.
El glaciar de Beardmore, al que recurrió Scott para lograr su propósito, tiene
más de 100 kilómetros de largo y unos 30 de ancho, y con todas esas
proporciones no es el mayor de los que pueda uno encontrar en la Antártida.
Entre los mares de Ross y de Weddell, apuntando hacia el norte, una singular
península montañosa en forma de cuerno prolonga la cordillera de los Andes
hundida, a partir de Tierra del Fuego, en las aguas del Atlántico. Si se mira un
mapa de la Antártida uno se inclina a pensar, como lo han hecho ciertos
geógrafos en una época en que nuestro conocimiento del continente era más
limitada que en la actualidad, que los mares de Ross y de Weddel deben estar
unidos por un canal que divide el continente en dos partes y que se halla
totalmente cubierto de hielo. De ahí que surja la pregunta: la Antártida, ¿es un
continente o un archipiélago? Sólo recientemente se ha podido contestar a este
interrogante.
En los últimos años las numerosas expediciones que han recorrido la Antártida
han medido el espesor de la capa de hielo para determinar cuál sería el
contorno de las costas si ese hielo llegara a derretirse. Se aplica para ello una
técnica que consiste en hacer detonar una carga de explosivo en la superficie.
La onda explosiva se propaga a través del hielo, es reflejada por la roca
subyacente y vuelve a la superficie, donde se registra su eco. Conociendo la
velocidad de propagación de la onda, se mide el tiempo transcurrido entre la
explosión y la recepción del eco, deduciéndose por él la profundidad a la que
se halla la roca. Los resultados obtenidos por este método permiten asegurar
que la mayor parte
de la Antártida está constituida por una base homogénea antiquísima. Pese a
ello, a orillas de los mares de Bellingshausen y Amundsen, se encuentra un
bloque más reciente y de constitución geológica muy distinta, bloque que se
halla separado del continente por un profundo canal totalmente cubierto por
una capa de hielo de varios kilómetros de espesor. Si bien las expediciones
que desde el comienzo del 'Año Geofísico Internacional se lanzaron a la
Antártida han recogido numerosos datos gracias a este tipo de sondaje,
nuestro conocimiento de la topografía y de la geología del suelo rocoso sigue
siendo precario. Quedan todavía a este respecto numerosos enigmas por
resolver. ¿No se ha comprobado acaso un estrecho parecido entre ciertas
regiones de la Antártida y otras del África del Sur, cosa que vuelve al poner
sobre el tapete de la discusión la teoría de Wegener sobre la deriva de los
continentes?. ¿No se han descubierto, por otra parte, depósitos carboníferos
que indican que, en las antiguas épocas geológicas, la Antártida ha gozado de
un clima cálido y húmedo? Aparte de todo eso, lo que intriga a los geólogos
son los vestigios de un desierto que alguna vez debió tener un clima ardiente.
Así como las cenizas y las arenas han permitido que se conservaran
civilizaciones antiquísimas, en el caso de la Antártida el hielo ha protegido la
historia de la tierra misma. Y lo que es más, Janieve convertida en hielo y
acumulada lentamente nos dirá cuál ha sido la evolución de los climas en el
curso de miles de años, ya que el análisis isotópico de los cristales de ese hielo
permite distinguir las estaciones y conocer la temperatura reinante en el

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momento de su formación. Se cuenta así con verdaderos archivos de nuestro


planeta, que no han deteriorado ni los factores naturales, ni la vegetación, ni la
influencia humana. ¿Desde hace cuántos centenares o millares de siglos se
han fi depositado allí las cenizas volcánicas y el polvo de los meteoritos? Quizá
en esas regiones resida la clave de enigmas apasionantes, de los orígenes de
las épocas glaciales, y las alternativas climáticas.
Sin embargo, dejemos de ocuparnos del remoto pasado, porque la Antártida es
también un tema de actualidad. Si la cantidad de hielo acumulado va en
aumento, ello ocurre en detrimento de las aguas de los océanos, cuyo nivel
bajará. Si, por el contrario, esa cantidad disminuye, será en beneficio de los
océanos, cuyo nivel habrá de subir. No se trata de un peligro inminente, claro
está, aunque bien puede concebirse un derretimiento acelerado que
repercutiría en el equilibrio económico del mundo. Los hombres de ciencia se
han preocupado, en consecuencia, por saber si el «presupuesto» de hielo de la
Antártida es positivo o negativo.
Para esos estudios se evalúa la cantitad de vapor de agua que transportan los
vientos desde el océano circundante y que se deposita en forma de nieve. Se
evalúan por otra parte las pérdidas: nieve arrastrada por el viento hacia el mar,
icebergs que se desprenden de la costa y parten a la deriva, fusión superficial o
interna, etc. Se han anunciado a ese respecto los resultados más
contradictorios. Hay quiénes han pretendido que la masa de hielo es
estacionaria. Ciertas observaciones prueban inequívocamente que la línea de
hielos costaneros se halla en regresión.
Pero la síntesis de las observaciones realizadas desde el comienzo del Año
Geofísico Internacional, parecen demostrar por el contrario un aumento de la
masa de hielo, que corresponde anualmente a la condensación sobre la
Antártida de una película de 3 milímetros de agua repartida sobre todos los
océanos. Sin
embargo, de las observaciones sobre el nivel de los mares realizadas
cotidianamente en centenares de estaciones distribuidas en todo el globo, no
se deduce nada que permita afirmar un descenso de la superficie marina.
Más inmediatos todavía son los problemas de la meteorología de la Antártida,
que pueden agruparse en las dos preguntas siguientes; ¿Qué papel
desempeña el continente antartico en la circulación atmosférica general? ¿Qué
influencias ejerce la Antártida en la circulación planetaria? Probablemente la
Antártida contiene más del 90 % de la cantidad total de hielo permanente del
globo. Se trata, pues, de. Un inmenso depósito de frío que actúa sobre el clima
terrestre, enfriando las masas de aire que circulan sobre su superficie y las
aguas que la bañan.
Por otra parte, la forma circular del continente, centrado en el polo, y la falta de
obstáculos en los mares que lo rodean, favorece la circulación local. Los
vientos alcanzan velocidades increíbles, alzando gigantescas olas en el mar a
lo largo del paralelo 40, región a la que los navegantes han dado el nombre de
«los rugientes cuarenta». Esos vientos favorecen los intercambios térmicos
entre la Antártida y el resto del mundo. Pero, ¿en qué medida? Sólo un estudio
minucioso y prolongado de la meteorología antártica permitirá contestar a esa
pregunta, y una de las contribuciones más importantes al conocimiento de
nuestro planeta durante el Año Geofísico Internacional, ha sido ciertamente la

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red meteorológica de las 57 estaciones establecidas en esa ocasión sobre el


continente o en las islas de la zona subantártica. La mayoría de las estaciones
de dicha red están en funcionamiento. Por otra parte, cuando cesó de funcionar
la central meteorológica de la estación norteamericana «Little America V»,
organizada con ocasión del Año Geofísico Internacional, se creó en Melbourne
un centro meteorológico internacional, encargado de reunir y analizar las
observaciones de la totalidad de la red. Pero el interés científico de la Antártida
no se limita a estos estudios geográficos, geológicos, glaciológicos y
meteorológicos.
Al igual que la región del Ártico, constituye un lugar de elección par el complejo
estudio de los fenómenos que se producen en las capas superiores de la
atmósfera, y que son provocados por las emisiones solares de radiaciones y de
corpúsculos, influidos a su vez por el campo magnético terrestre. Bastarían
esos estudios para justificar el esfuerzo extraordinario de las doce naciones
participantes en el programa del Año Geofísico Internacional, programa que,
auspiciado por el Comité especial de Investigaciones Antárticas, se continúa de
año en año.
TRATADO ANTÁRTICO
El Tratado fue suscripto el 1ro. De Diciembre de 1959 y entro en vigor el 23 de
Junio de 1961 Los Gobiernos de Argentina, Australia, Bélgica, Chile, la
república Francesa, Japón, Nueva Zelandia, Noruega, la Unión del Africa del
Sur, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Reino Unido de Gran
Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América.
Reconociendo que es en interés de toda la humanidad que la Antártida
continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no
llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional; Reconociendo la
importancia de las contribuciones aportadas al conocimiento científico como
resultado de la cooperación internacional en la investigación científica en la
Antártida;
Convencidos de que el establecimiento de una base sólida para la continuación
y el desarrollo de dicha cooperación, fundada en la libertad de investigación
científica en la Antártida, como fuera aplicada durante el Año Geofísico
Internacional, concuerda con los intereses de la ciencia y el progreso de toda la
humanidad; Convencidos, también, de que un Tratado que asegure el uso de la
Antártida exclusivamente para fines pacíficos y la continuación de la armonía
internacional en la Antártida promoverá los propósitos y principios enunciados
en la Carta de las Naciones Unidas, Han acordado lo siguiente:
ARTICULO I
La Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos. Se prohíbe entre
otras, toda medida de carácter militar, tal como el establecimiento de bases y
fortificaciones militares, la realización de maniobras militares, así como los
ensayos de toda clase de armas.
El presente Tratado no impedirá en empleo de personal o equipo militares, para
investigaciones científicas o para cualquier otro fin pacífico.
ARTICULO II
La libertad de investigación científica en la Antártida y la cooperación hacia ese
fin, como fueran aplicadas durante el Año Geofísico Internacional, continuarán,
sujetas a las disposiciones del presente Tratado.

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ARTICULO III
1. Con el fin de promover la cooperación internacional en la investigación
científica en la Antártida, prevista en el Artículo II del presente Tratado, las
Partes Contratantes acuerdan proceder, en la medida más amplia posible:
(a) al intercambio de información sobre los proyectos de programas científicos
en la Antártida, a fin de permitir el máximo de economía y eficiencia en las
operaciones;
(b) al intercambio de personal científico entre las expediciones y estaciones en
la Antártida;
(c) al intercambio de observaciones y resultados científicos sobre la Antártida,
los cuales estarán disponibles libremente; Al aplicarse este artículo se dará el
mayor estímulo a establecimiento de relaciones cooperativas de trabajo con
aquellos Organismos Especializados de las Naciones Unidas y con otras
organizaciones internacionales que tengan interés científico o técnico en la
Antártida.
ARTICULO IV
1. Ninguna disposición del presente Tratado se interpretará:
(a) como una renuncia, por cualquiera de las Partes contratantes, a sus
derechos de soberanía territorial o a las reclamaciones territoriales en la
Antártida, que hubiere hecho valer precedentemente;
(b) como una renuncia o menoscabo, por cualquiera de las Partes
Contratantes, a cualquier fundamento de reclamación de soberanía territorial
en la Antártida que pudiera tener, ya sea como resultado de sus actividades o
de las de sus nacionales en la Antártida, o por cualquier otro motivo;
(c) como perjudicial a cualquiera de las Partes Contratantes, en lo concerniente
a su reconocimiento o no reconocimiento del derecho de soberanía territorial,
de una reclamación o de un fundamento de reclamación de soberanía territorial
de cualquier Estado en la Antártida.
2. Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se
halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una
reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de
soberanía en esta región. No se harán nuevas reclamaciones anteriormente
hechas valer, mientras el presente Tratado se halle en vigencia.
ARTICULO V
1. Toda explosión nuclear en la Antártida y la eliminación de desechos
radioactivos en dicha región quedan prohibidas.
2. En caso de que se concluyan acuerdos internacionales relativos al uso de la
energía nuclear, comprendidas las explosiones nucleares y la eliminación de
desechos radioactivos, en los que sean Partes todas las Partes Contratantes
cuyos representantes estén facultados a participar en las reuniones previstas
en el Artículo IX, las normas establecidas en tales acuerdos se aplicarán en la
Antártida.
ARTICULO VI
Las disposiciones del presente Tratado se aplicarán a la región situada al sur
de los 60º de latitud sur, incluidas todas las barreras de hielo; pero nada en el
presente Tratado perjudicará o afectará en modo alguno los derechos o el
ejercicio de los derechos de cualquier Estado conforme al Derecho
Internacional en lo relativo a la alta mar dentro de esa región.

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ARTICULO VII
1. Con el fin de promover los objetivos y asegurar la aplicación de las
disposiciones del presente Tratado, cada una de las Partes Contratantes,
cuyos representantes estén facultados a participar en las reuniones a que se
refiere el Artículo IX de este Tratado, tendrá derecho a designar observadores
para llevar a cabo las inspecciones previstas en el presente Artículo. Los
observadores serán nacionales de la Parte Contratante que los designa. Sus
nombres se comunicarán a cada una de las demás Partes Contratantes que
tienen derecho a designar observadores, y se les dará igual aviso cuando
cesen en sus funciones.
2. Todos los observadores designados de conformidad con las disposiciones
del párrafo 1 de este Artículo gozarán de entera libertad de acceso, en
cualquier momento, a cada una y a todas las regiones de la Antártida.
3. Todas las regiones de la Antártida, y todas las estaciones, instalaciones y
equipos que allí se encuentren, así como todos los navíos y aeronaves, en los
puntos de embarque y desembarque de personal o de carga en la Antártida,
estarán abiertos en todo momento a la inspección por parte de cualquier
observador designado de conformidad con el párrafo 1 de este artículo.
4. La observación aérea podrá efectuarse, en cualquier momento, sobre cada
una y todas las regiones de la Antártida por cualquiera de las Partes
Contratantes que estén facultadas a designar observadores.
5. Cada una de las Partes Contratantes, al entrar en vigencia respecto de ella
el presente Tratado, informará a las otras Partes Contratantes y, en lo
sucesivo, les informará por adelantado sobre:
(a) toda expedición a la Antártida y dentro de la Antártida en la que participen
sus navíos o nacionales, y sobre todas las expediciones a la Antártida que se
organicen o partan de su territorio;
(b) todas las estaciones en la Antártida ocupadas por sus nacionales, y
(c) Todo personal o equipo militares que se proyecte introducir en la Antártida,
con sujeción a las disposiciones del párrafo 2 del Artículo 1 del presente
Tratado.
ARTICULO VIII
1. Con el fin de facilitarles el ejercicio de las funciones que les otorga el
presente Tratado, y sin perjuicio de las respectivas posiciones de las Partes
Contratantes, en lo que concierne a la jurisdicción sobre todas las demás
personas en la Antártida, los observadores designados de acuerdo con el
párrafo 1 del Artículo VII y el personal científico intercambiado de acuerdo con
el subpárrafo 1 b) del Artículo III del Tratado, así como los miembros del
personal acompañante de dichas personas, estarán sometidos sólo a la
jurisdicción de la Parte Contratante de la cual sean nacionales, en lo referente
a las acciones u omisiones que tengan lugar mientras se encuentren en la
Antártida con el fin de ejercer sus funciones.
2. Sin perjuicio de las disposiciones del párrafo 1 de este Artículo, y en espera
de la Adopción de medidas expresadas en el subpárrafo 1 e) del Artículo IX, las
Partes Contratantes, implicadas en cualquier controversia con respecto al
ejercicio de la jurisdicción en la Antártida, se consultarán inmediatamente con
el ánimo de alcanzar una solución mutuamente aceptable.
ARTICULO IX

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1. Los representantes de las Partes Contratantes, nombradas en el preámbulo


del presente Tratado se reunirán en la ciudad de Canberra dentro de los dos
meses después de la entrada en vigencia del presente Tratado y, en adelante,
a intervalos y en lugares apropiados, con el fin de intercambiar informaciones,
consultarse mutuamente sobre asuntos de interés común relacionados con la
Antártida, y formular, considerar y recomendar a sus Gobiernos medidas para
promover los principios y objetivos del presente Tratado, inclusive medidas
relacionadas con:
a) uso de la Antártida para fines exclusivamente pacíficos;
b) facilidades para la investigación científica en la Antártida;
c) facilidades para la cooperación científica internacional en la Antártida;
d) facilidades para el ejercicio de los derechos de inspección previstos en el
Artículo VII del presente Tratado;
e) cuestiones relacionadas con el ejercicio de la jurisdicción en la Antártida;
f) protección y conservación de los recursos vivos de la Antártida.
2. Cada una de las Partes Contratantes que haya llegado a ser Parte del
presente
Tratado por adhesión, conforme al Artículo XIII, tendrá derecho a nombrar
representantes que participarán en las reuniones mencionadas en el párrafo 1
del presente Artículo, mientras dicha Parte Contratante demuestre su interés en
la Antártida mediante la realización en ella de investigaciones científicas
importantes, como el establecimiento de una estación científica o el envío de
una expedición científica.
3. Los informes de los observadores mencionados en el Artículo VII del
presente Tratado serán transmitidos a los representantes de las Partes
Contratantes, que participen en las reuniones a que se refiere el párrafo 1 del
presente artículo.
4. Las medidas contempladas en el párrafo 1 de este artículo entrarán en
vigencia cuando las aprueben todas las Partes Contratantes, cuyos
representantes estuvieron facultados a participar en las reuniones que se
celebraron para considerar esas medidas.
ARTICULO X
Cada una de las Partes Contratantes se compromete a hacer los esfuerzos
apropiados, compatible con la carta de las Naciones Unidas, con el fin de que
nadie lleve a cabo en la Antártida ninguna actividad contraria a los propósitos y
principios del presente Tratado.
CARACTERÍSTICAS GEOGRÁFICAS
o
• 60 S - Polo Sur
• Extensión: Continente pulsante
- Verano: 14’ 000’000 kms2

- Invierno: 30’ 000’000 kms2


• Elevación 2,000 msnm (el más alto)
• Espesor de hielo 4,000 mts.
• 90% agua dulce de la Tierra
• Sin población nativa

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EL CLIMA
La característica física de la Antártida y su posición geográfica hacen que sea
el más frío, y el más ventoso de los Continentes. La temperatura media es de -
17 grados centígrados, y la más baja se registró en la Base Antártica
Neozelandesa de Banda, en Julio 1983, cuando el termómetro marcó -
89.5 grados, la menor temperatura registrada en la superficie de la tierra.

Otra característica, es la distribución de los períodos de luz y oscuridad.


Durante el verano austral, los días tienen luz casi las 24 horas del día,
mientras que en el invierno los días con una larga y prolongada penumbra.
Esto se debe a que el eje de rotación de la tierra está inclinado con respecto
al Plano inclinado de su órbita, alrededor del sol mientras que en Julio los
rayos no llegan al extremo sur, creando un largo período de oscuridad.
FLORA Y FAUNA
Las pocas plantas que sobreviven en este continente están restringidas a
pequeñas áreas sin hielo. No hay árboles y la vegetación se limita a 350
especies, sobre todo líquenes, musgos y algas. Ningún animal vertebrado
terrestre habita en la Antártida.
Los océanos circundantes, sin embargo, contienen gran cantidad de vida
animal. Un enorme número de ballenas se alimentan de la rica fauna
marina, especialmente de krill. Seis especies de focas (incluida la cangrejera,
la elefante y la leopardo) y cerca de doce especies de aves viven y se
reproducen en el continente antártico.
El habitante más eminente de la Antártida es el pingüino.

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EL PERÚ EN EL TRATADO ANTÁRTICO


• En Abril de 1981, el Perú se adhirió al Tratado
Antártico.
• En 1987 se aprueba la Política Nacional Antártica.
• La Primera expedición se realizó en 1988 (exploración).
• Segunda expedición, construcción de la Estación Antártica “Machu Picchu” -
1989.
• En octubre de 1989 se logra el status de Miembro Consultivo.
• Creación de la Política Nacional Antártica (2002)
• Creación del Instituto Antártico Peruano INANPE (Nov. 2002, desactivado
2007)
• Modificación de la Política Nacional Antártica, mediante D.S 014-2014-RE.
LA MARINA DE GUERRA DEL PERÚ EN LA ANTÁRTIDA
La Marina de Guerra del Perú cuenta con una Oficina de Asuntos
Antárticos a cargo de la Dirección de Hidrografía y Navegación. Durante los
XXVI años de presencia del Perú en la Antártida
• BIC Humboldt a participado en trece (13) oportunidades.
• Arribando a los Puertos de Ushuaia o Punta Arenas para los
aprovisionamiento previos a la Antártida.
• El ARA Alm. Utilizar en dos (02) campañas.
LA POLÍTICA NACIONAL ANTÁRTICA
• Consolidar la presencia activa y permanente del país en la Antártica.
• Preservar la calidad de Estado parte Consultiva del Tratado Antártico.
• Cautelar los intereses nacionales en los campos estratégico y geopolítico
relacionados con este continente.
• Mantener la región Antártica como zona de paz y reserva natural
consagrada a la ciencia.
• Desarrollar investigaciones científicas que concierten la atención de la
comunidad científica internacional y de interés prioritario para el Perú.
ESTACIÓN CIENTIFICA ANTÁRTICA “MACHU PICCHU”
Ubicada en la Isla Rey Jorge, de las Islas de Shetland del Sur, en el extremo
norte de la Península Antártica. En la Bahia Almirantazgo, Ensenada
Mackellar. 62°05.5’ de Latitud Sur 58°28.5’ de Longitud Oeste

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