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Ordus salutis

“Cuando Dios llama, el hombre puede resistir, pero su resistencia


nunca será eficaz. […] Cuando Dios dice: Sea la luz, las tinieblas más
impenetrables ceden paso a la luz. Si dice: Que haya gracia, el peor
pecado cede, y el corazón del pecador más endurecido se derrite ante
el fuego del llamamiento eficaz”. Charles Spurgeon

En términos de Wayne Grudem, “Elección es el acto de Dios antes de


la creación en el que Él escoge a algunas personas para salvarlas, no a
cuenta de ningún mérito previsto en ellas, sino solamente debido a su
soberanía y placer”.

LA GRACIA

LA ELECCION. Ef 1-4

La salvación empezó aun antes de que el mundo existiera. Dios escogió a los
suyos en Cristo antes de la fundación del mundo. ¿Por qué Dios decidió salvar a
su pueblo? La única razón fue por pura gracia. Nos escogió no conforme a
nuestras obras o decisiones, sino según su buena y perfecta voluntad. En
términos de Wayne Grudem, “Elección es el acto de Dios antes de la creación
en el que Él escoge a algunas personas para salvarlas, no a cuenta de ningún
mérito previsto en ellas, sino solamente debido a su soberanía y placer”.1

LA VOCACION LLAMADO Rom. 10:14-15

En un momento determinado de la historia, Dios aplicó su gracia de manera


eficaz a los corazones de los suyos. Llamó a su pueblo por medio del Espíritu,
abriendo sus corazones para que estuviesen atentos a la predicación de la
palabra de Dios. Como predicó Charles Spurgeon, “Cuando Dios llama, el
hombre puede resistir, pero su resistencia nunca será eficaz. […] Cuando Dios
dice: Sea la luz, las tinieblas más impenetrables ceden paso a la luz. Si dice:
Que haya gracia, el peor pecado cede, y el corazón del pecador más endurecido
se derrite ante el fuego del llamamiento eficaz”.2

EL ARREPENTIMIENTO

La fe y el arrepentimiento son los dos lados de la moneda de la conversión.


Donde la fe es positiva en el sentido de que abraza a Dios; el arrepentimiento
es negativo porque se aparta del pecado. El que se arrepiente de verdad siente
dolor y vergüenza por su pecado, confiesa su iniquidad, reforma su vida a nivel
interno y externo y está motivado por la contemplación de la bondad de Dios
revelada en el evangelio.
LA FE

La primera señal del nuevo nacimiento es fe en el alma, fe salvadora. Es una fe


que le cree a Cristo, que abraza al Señor de manera tierna, que persevera en
medio de las aflicciones hasta el fin y que se deleita en todo lo bueno y lo
santo. Esta clase de fe salvadora es un regalo celestial, concedida por el
Altísimo. De esta manera nadie puede jactarse de nada que no sea la gracia de
Dios

LA CONVERSION Stg 1:18

LA UNION CON CRISTO

LA JUSTIFICACION Rom. 5:1-10

Una vez que nace fe en el corazón del creyente, Dios le justifica legalmente. Ya
que Dios decreta su estado justo en base a la obra impecable del Señor
Jesucristo, no hay más condenación para el creyente. Está muerto a la ley de
Dios (en el sentido legal de la palabra). Es imposible que perezca porque Cristo
pagó la deuda de todos aquellos que son de la familia de la fe. La reciente
Declaración Ligonier sobre Cristología (2016) da una definición excelente de
esta doctrina: “Afirmamos la doctrina de la justificación solo por la fe, que un
pecador es declarado justo delante de Dios solo por la fe en la persona y la
obra de Cristo solamente, sin ningún mérito u obra personal. Afirmamos,
además, que negar la doctrina de la justificación solo por la fe es negar el
evangelio”

LA REGENERACION Jn. 3:3-8

Además de abrir nuestros corazones, el Señor simultáneamente nos concedió


una nueva naturaleza, quitándonos el corazón piedra y concediéndonos uno de
carne. Se trató de un nuevo nacimiento por el poder de Dios. Gracias a la
regeneración, los impíos ahora pueden colocar su fe en Cristo y arrepentirse de
todo pecado (cosa que el ser humano no puede ni quiere hacer en su
naturaleza caída). La regeneración, pues, es una obra soberana de Dios,
efectuado por su poder divino. Según Martyn Lloyd-Jones, “Es el acto de Dios
por el que se implanta un principio de nueva vida en un hombre o en una mujer
con el resultado de que la disposición gobernante del alma se torna santa”.3

LA ADOPCION Rom. 8:15

LA SANTIFICACION 1ra tes. 5:23-24

La santificación inicial del creyente se da en el momento de la regeneración; no


obstante, este bendito proceso acompaña al creyente hasta la tumba. Mediante
la santificación, el hijo de Dios se va haciendo cada vez más semejante a la
imagen de Dios y alejándose del pecado.

LA SALVACION

LA GLORIFICACION 1ra Cor. 15:50-54

La santificación del creyente se completará en el gran día de la glorificación,


después del cual el siervo de Dios nunca volverá a pecar contra el amor de su
Padre. La glorificación de los creyentes servirá para que el nombre del Dios
trino –el cual ha efectuado nuestra salvación de principio a fin- sea exaltado
eternamente. ¡Gloria a Dios por el ordo salutis, por su magnífica obra de
salvación efectuada en nosotros!