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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

1. ANATOMÍA
1.1 Anatomía externa del abdomen
1.2 Anatomía interna del abdomen
2. DEFINICIÓN
3. EPIDEMIOLOGÍA
4. ETIOLOGÍA
5. CLASIFICACIÓN
5.1 Traumatismos Penetrantes o Abiertos
5.2 Traumatismos No Penetrantes o Cerrados
6. FISIOPATOGENIA
6.1 Hígado
6.2 Bazo
6.3 Páncreas
6.4 Riñones
6.5 Vísceras Huecas
7. CUIDADOS DE ENFERMERÍA DEL PACIENTE CON TRAUMATISMOS PENETRANTES Y NO
PENETRANTES
7.1 Valoración
7.2 Diagnóstico
7.3 Planificación
7.4 Ejecución
7.5 Evaluación
8. INVESTIGACIÓN CIENTIFICA

CONCLUSIONES

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

INTRODUCCIÓN

TRAUMATISMO ABDOMINAL

1. ANATOMÍA

Aunque desde el punto de vista anatómico el abdomen tiene otra topografía, desde el
punto de vista clínico cualquier herida que incida entre mamilas y pubis puede originar
lesiones en órganos intra abdominales.

1.1 Anatomía externa del abdomen

Abdomen anterior: teniendo en cuenta que le abdomen está parcialmente cubierto


por la parrilla costal, el abdomen anterior se define como el área localizada entre
una línea superior que cruza por las mamilas, los ligamentos inguinales y la sínfisis
del pubis como la línea inferior, y las líneas axilares anteriores lateralmente.

Flanco: ésta es el área entre las líneas axilares anteriores y posteriores y desde el
cuarto espacio intercostal hasta la cresta ilíaca. El espesor de la musculatura de la
pared abdominal a este nivel, más que las capas aponeuróticas más delgadas de la
pared anterior, actúa como una barrera parcial a las heridas penetrantes,
particularmente por arma blanca.

Espalda: esta área está localizada atrás de las líneas axilares posteriores, desde la
punta de la escápula hasta las crestas ilíacas. Al igual que los músculos de la pared
abdominal en el flanco, el espesor de la espalda y los músculos paravertebrales
actúan como una barrera parcial a las heridas penetrantes.

1.2 Anatomía interna del abdomen

Cavidad peritoneal: es conveniente dividir a la cavidad peritoneal en una parte


superior y otra inferior. Cubierto por la parte baja de la parrilla costal, el abdomen
superior incluye el diafragma, hígado, bazo, estómago y colon transverso. Debido a
que el diafragma en una espiración total se eleva hasta el 4º espacio intercostal, las
fracturas de costillas inferiores o heridas penetrantes en la misma área pueden
involucrar estas vísceras abdominales. El abdomen inferior contiene el intestino
delgado y el colon ascendente, descendente y sigmoides.

Cavidad pélvica: rodeada por los huesos pélvicos, la cavidad pélvica corresponde a
la parte baja del espacio retroperitoneal y contiene el recto, la vejiga, los vasos
ilíacos, y en la mujer los genitales internos. El examen para detectar las estructuras
pélvicas es dificultado por los huesos adyacentes.

Espacio retroperitoneal: esta área contiene la aorta abdominal, la vena cava


inferior, la mayor parte del duodeno, el páncreas, los riñones, los uréteres, así
como segmentos del colon ascendente y descendente. Las lesiones en las vísceras
retroperitoneales son muy difíciles de reconocer porque el área es de difícil acceso
al examen físico y sus lesiones no son detectadas por medio del lavado peritoneal
diagnostico, y difícilmente valoradas por la ecografía, además de ser de difícil
exploración física

2. DEFINICIÓN

Drs. Hildebrando Ruiz Cisneros, Carlos Huayhualla Sauñe.


Se denomina trauma abdominal (TA), cuando éste compartimento orgánico sufre la acción
violenta de agentes que producen lesiones de diferente magnitud y gravedad, en los
elementos que constituyen la cavidad abdominal, sean éstos de pared (continente) o de
contenido (vísceras) o de ambos a la vez.

La evaluación en el TA, no sólo se hace en el compartimento abdominal propiamente


dicho, si no también en el compartimento pélvico, ya que generalmente las lesiones se
producen en órganos de ambos espacios anatómicos simultáneamente.
3. EPIDEMIOLOGÍA
4. ETIOLOGÍA
5. CLASIFICACIÓN
5.1 Traumatismos Penetrantes o Abiertos
5.2 Traumatismos No Penetrantes o Cerrados
6. FISIOPATOGENIA
6.1 Hígado
6.2 Bazo
6.3 Páncreas
6.4 Riñones
6.5 Vísceras Huecas
7. CUIDADOS DE ENFERMERÍA DEL PACIENTE CON TRAUMATISMOS PENETRANTES Y NO
PENETRANTES
7.1 Valoración
7.2 Diagnóstico
7.3 Planificación
7.4 Ejecución
7.5 Evaluación
8. INVESTIGACIÓN CIENTIFICA

CONCLUSIONES

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

EL TRATADO DE ENFERMERÍA MOSBY:

Traumatismos romos y penetrantes:

Definición:

Unos 50 millones de estadounidenses sufren cada año heridas accidentales, en las que más de
100.000 personas pierden la vida. Los traumatismos son la causa principal de 1 a 37 años y s
sitúan en tercer lugar como causa de muerte a todas las edades. El órgano que se lesiona con
más frecuencia en los traumatismos romos y penetrantes es el hígado. Los órganos macizos
sangran profusamente al resultar lesionados. En este tipo de lesión la hipovolemia aparece
inicialmente y más adelante se puede producir una peritonitis. En la penetración de los
órganos huecos, la peritonitis aparece inicialmente y la hipovolemia, como consecuencia de la
desviación de volumen de liquidos, es más tardia.

Etiología:

La lesión por herida de bala es la lesión abdominal penetrante más habitual en la mayoría de
los centro traumatológicos urbanos. Todos los órganos abdominales corren el riesgo de lesión,
pero los afectados con más frecuencia son el hígado, el intestino delgado, el estomago y el
colon. La mortalidad esta relacionada directamente con el numero de órganos lesionados y la
consiguiente lesión vascular. Peligros inmediatos son la hemorragia y el shock hipovolémico.
Más adelante, la consiguiente peritonitis bacteriana puede llevar a la sepsis sistémica. Se debe
suponer que toda herida penetrante entre los pezones y el vello púbico provoca lesión
intraperitoneal y exige laparotomía exploratoria.
La herida punzante es la segunda lesión penetrante más frecuente. Las heridas punzantes
suelen producir una minima alteración de los tejidos y ocasionan una menor mortalidad que
las heridas por arma de fuego. Estas últimas producen una mortalidad 8 – 10 veces mayor que
las punzantes.

Las accidentes de automóvil o peatonales producen el 50 – 70 % de las lesiones abdominales


romas. La lesión esta provocada por fuerzas de aplastamiento, cizallamiento o estallido como
consecuencia de la compresión visceral o de la rápida desceleración. Las lesiones por estallido
se deben a la obstrucción transitoria de un asa cerrada, con súbito incremento de la presión
intraluminal. El órgano lesionado con más frecuencia en los traumatismos romos es el bazo.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA DEL PACIENTE CON TRAUMATISMOS ROMOS Y PENETRANTES:

Valoración:

La cirugía de las lesiones traumáticas se suele realizar de urgencia. El enfermero tiene poco
tiempo para hacerse a la idea de una ostomía. Muchas veces la necesidad de la ostomía no se
establece hasta que la exploración quirúrgica pone de manifiesto toda la amplitud de la lesión.
Aunque el paciente puede haber firmado una hoja de consentimiento donde se recoge la
posibilidad de la ostomia, la situación de crisis suele dificultar el total conocimiento de las
consecuencias en caso de que fuera necesaria. El carácter critico de la situación puede
producir una ansiedad extrema. La mejor intervención del personal de enfermería puede ser
allanar el camino hacia la cirugía mediante el soporte físico de las funciones corporales,
obteniendo las pruebas pre operatorias adecuadas y las hojas de consentimiento,
respondiendo a todo tipo de preguntas del enfermo y la familia cuando es posible y
tranquilizándoles a su vez con respecto al tratamiento y a la asistencia post operatoria.

La valoración de urgencias del medico y del personal de enferme´ria incluye las zonas de
intercambio de gases, perfusión de los tejidos, equilibrio de volumen liquido y electrolíticos,
función excretora, riesgo de infección / contaminación, temor/ ansiedad y déficit neurológico.

Toda herida penetrante se considera como contaminada y la penetración en la cavidad


peritoneal es indicación para llevar a cabo una laparatomia exploratoria. En el caso del
traumatismo romo, pueden utilizarse el lavado o la endoscopia peritoneal para valorar la
contaminación de la cavidad peritoneal por heces o bacterias.